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Mostrando entradas con la etiqueta Edgar Buchanan. Mostrar todas las entradas
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wichita
Si tenemos en cuenta que el western llegó a alcanzar la fuerza del Mito en la psique colectiva estadounidense y a través de ese lirismo podían visualizar en la pantalla su propia historia, no es de extrañar que surgieran diferentes relatos sobre los mismos hechos transmitidos de generación en generación como verídicos. Y es así como llegamos a la historia que nos ocupa en este film, uno de tantos personajes que conformaron ese Universo y que dio lugar a diferentes versiones sobre la biografía de un hombre y sus hazañas: Me refiero a Wyatt EarpJohn Ford, el más grande los directores de este género, llegó a filmar con su grandiosa "My Darling Clementine (1946)", un hecho real sometido a debate histórico: el famoso tiroteo de OK Corral en Tombstone. Un magnífico Henry Fonda nos descubre con su porte y su forma de actuar una de las mejores interpretaciones de Wyatt Earp, aunque han existido otras muchas dignas de mención, especialmente en lo que se refiere al famoso duelo en Ok Corral. Otros films inspirados en este acontecimiento fueron, entre ellos: "Duelo de titanes (1957)" de John Sturges, excelente, con unos Burt Lancaster y Kirk Douglas estupendos. En "My Darling Clementine" podemos observar la llegada de Wyatt al pequeño pueblo de Tombstone, cómo asume una vez más el mando de la ley, cuál es su sentido de la misma y cómo la ejecuta, dejando una ciudad en la que la Iglesia y la escuela de Clementine sustituirán a los enfrentamientos con los vaqueros armados y a los robos de ganado basados en la ley del más fuerte, sin otros principios morales. 

wichita

Siguiendo este mismo hilo, la supuesta biografía de Wyatt Earp también ha tenido diferentes versiones cinematográficas, entre ellas las más representativas han sido: "Wyatt Earp (1994)" de Lawrence Kasdam, y "Tombstone (1993)" de George Pan Cosmatos. En este film, es Joel McCrea quien da vida al personaje, con una interpretación que podría recordar a una mezcla entre Gary Cooper y John Wayne, un perfecto equilibrio entre la elegancia pausada, serena y discreta de un hombre seguro de sí mismo que se contrapone al rigor con el que mantiene sus principios, ya que el mantenimiento de la Ley es lo único que motiva su uso de la violencia y su increíble destreza con el revólver. En Wichita se nos relatan acontecimientos previos que explicarían todos los famosos duelos mediante los que alcanzaría la fama el personaje, es decir, sería como una Precuela de su posterior vida tanto en Dodge City como en su Duelo de Tombstone.

Así que tomando las palabras del mismísimo John Ford en su film "El hombre que mató a Liberty Valance (1962)": "Esto es el Oeste, señor. Cuando la leyenda se convierta en realidad, escríbala."

La narración comienza con un Wyatt que se dedica a cazar búfalos y cuya aspiración es instalarse en una pequeña Ciudad llamada Wichita para abrir un negocio. Desde el comienzo, un primer magnífico plano de una gran manada conducida por rudos vaqueros ya nos advierte del protagonismo que estos vaqueros adquirirán en el desarrollo de la trama. 

wichita

Nuestro protagonista no pretende dedicarse ni al ganado, ni al juego, ni a los alborotos, pero tampoco desea asumir la responsabilidad de representar la Ley cuando el Alcalde se la ofrece, algo muy similar al relato de Ford en "My Darling Clementine". Pero su instinto por mantener el orden, unas veces como mediador pacífico y otras como rápido pistolero para defender a los más débiles, le hacen asumir el papel de sheriff en una Ciudad emergente, uno de tantos asentamientos del Viejo Oeste, donde los pequeños establecimientos como el Bar y el Salón de juego viven de los ingresos que los vaqueros que pasan por allí transportando ganado dejan en cada visita, con la única pega de que son unos "visitantes" nada nobles y muy poco considerados. Los vaqueros que pasan por las ciudades buscan diversión en el alcohol, en las mujeres y en montar disparatados tiroteos entre habitantes desarmados para demostrar su valor, su poder o su hombría. Carecen por completo de normas cívicas y están acostumbrados a comportarse salvajemente. Tourneur, que ya nos había deleitado con exquisitas piezas en blanco y negro como "Cat People (1942)" y "Out of the past ( 1947)" realiza aquí un magnífico trabajo en brillantes colores con formato en cinemascope. Una puesta en escena de interiores cuidadosa y muy acertada, como corresponde a una ciudad en auge donde las principales mansiones pertenecen a los grandes inversores del lugar, y en cuyas lujosas habitaciones se desarrollan gran parte de los diálogos donde se describe la pugna y el dilema ético entre los intereses políticos y económicos de la élite frente al bienestar de la mayoría de la población. 

wichita

Tourneur consigue adentrarse perfectamente en la descripción psicológica del personaje de Wyatt y le otorga cualidades de hombre justo, honesto, con marcados principios y que no se deja amedrentar por las presiones políticas del pequeño grupo de poderosos inversores de la City. Además de la buena e imprescindible filmación en interiores, los tiroteos del grupo de vaqueros, las manadas de animales y el rodaje en campo abierto también resulta magistral, permitiéndose el lujo de ofrecernos un par de momentos planteados como si de un film de suspense se tratase. Son estos instantes en los que "Wichita" se vuelve muy violenta, pero se trata de una violencia contenida, a punto de explotar, y que provoca en el espectador una tensión inesperada. Sirvan como ejemplo las escenas en las que Wyatt Earp se enfrenta sólo a un grupo de hombres que han asesinado a un niño estando borrachos y tiroteando al aire o la escena en la que llegan dos desconocidos a la ciudad, considerados pistoleros a sueldo para matar a Wyatt por una cantidad importante de dinero. El resultado final es el de un film bien narrado y entretenido con algunos diálogos muy interesantes que dejan ver el inicio de un atisbo de democracia y del cumplimiento de la Ley por el bien de la convivencia gracias al guión de Daniel B. Ullman. Interesantes escenas de acción a caballo, en grupos grandes o con pocos jinetes disparando que gozan de la buena fotografía de Harold Lipstein. Un relato que gana en verosimilitud gracias a las interpretaciones de todo el elenco, pero especialmente de Joel McCrea y la dulce mujer que consigue su corazón, Vera Miles.

wichita

Director: Jacques Tourneur.

Intérpretes: Joel McCrea, Vera Miles, Lloyd Bridges, Wallace Ford, Edgar Buchanan, Peter Graves, Keith Larsen.

B.S.O.:



Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

Quizás también pueda interesarle:

WICHITA (1955). El western de Jacques Tourneur.

wichita
Si tenemos en cuenta que el western llegó a alcanzar la fuerza del Mito en la psique colectiva estadounidense y a través de ese lirismo podían visualizar en la pantalla su propia historia, no es de extrañar que surgieran diferentes relatos sobre los mismos hechos transmitidos de generación en generación como verídicos. Y es así como llegamos a la historia que nos ocupa en este film, uno de tantos personajes que conformaron ese Universo y que dio lugar a diferentes versiones sobre la biografía de un hombre y sus hazañas: Me refiero a Wyatt EarpJohn Ford, el más grande los directores de este género, llegó a filmar con su grandiosa "My Darling Clementine (1946)", un hecho real sometido a debate histórico: el famoso tiroteo de OK Corral en Tombstone. Un magnífico Henry Fonda nos descubre con su porte y su forma de actuar una de las mejores interpretaciones de Wyatt Earp, aunque han existido otras muchas dignas de mención, especialmente en lo que se refiere al famoso duelo en Ok Corral. Otros films inspirados en este acontecimiento fueron, entre ellos: "Duelo de titanes (1957)" de John Sturges, excelente, con unos Burt Lancaster y Kirk Douglas estupendos. En "My Darling Clementine" podemos observar la llegada de Wyatt al pequeño pueblo de Tombstone, cómo asume una vez más el mando de la ley, cuál es su sentido de la misma y cómo la ejecuta, dejando una ciudad en la que la Iglesia y la escuela de Clementine sustituirán a los enfrentamientos con los vaqueros armados y a los robos de ganado basados en la ley del más fuerte, sin otros principios morales. 

wichita

Siguiendo este mismo hilo, la supuesta biografía de Wyatt Earp también ha tenido diferentes versiones cinematográficas, entre ellas las más representativas han sido: "Wyatt Earp (1994)" de Lawrence Kasdam, y "Tombstone (1993)" de George Pan Cosmatos. En este film, es Joel McCrea quien da vida al personaje, con una interpretación que podría recordar a una mezcla entre Gary Cooper y John Wayne, un perfecto equilibrio entre la elegancia pausada, serena y discreta de un hombre seguro de sí mismo que se contrapone al rigor con el que mantiene sus principios, ya que el mantenimiento de la Ley es lo único que motiva su uso de la violencia y su increíble destreza con el revólver. En Wichita se nos relatan acontecimientos previos que explicarían todos los famosos duelos mediante los que alcanzaría la fama el personaje, es decir, sería como una Precuela de su posterior vida tanto en Dodge City como en su Duelo de Tombstone.

Así que tomando las palabras del mismísimo John Ford en su film "El hombre que mató a Liberty Valance (1962)": "Esto es el Oeste, señor. Cuando la leyenda se convierta en realidad, escríbala."

La narración comienza con un Wyatt que se dedica a cazar búfalos y cuya aspiración es instalarse en una pequeña Ciudad llamada Wichita para abrir un negocio. Desde el comienzo, un primer magnífico plano de una gran manada conducida por rudos vaqueros ya nos advierte del protagonismo que estos vaqueros adquirirán en el desarrollo de la trama. 

wichita

Nuestro protagonista no pretende dedicarse ni al ganado, ni al juego, ni a los alborotos, pero tampoco desea asumir la responsabilidad de representar la Ley cuando el Alcalde se la ofrece, algo muy similar al relato de Ford en "My Darling Clementine". Pero su instinto por mantener el orden, unas veces como mediador pacífico y otras como rápido pistolero para defender a los más débiles, le hacen asumir el papel de sheriff en una Ciudad emergente, uno de tantos asentamientos del Viejo Oeste, donde los pequeños establecimientos como el Bar y el Salón de juego viven de los ingresos que los vaqueros que pasan por allí transportando ganado dejan en cada visita, con la única pega de que son unos "visitantes" nada nobles y muy poco considerados. Los vaqueros que pasan por las ciudades buscan diversión en el alcohol, en las mujeres y en montar disparatados tiroteos entre habitantes desarmados para demostrar su valor, su poder o su hombría. Carecen por completo de normas cívicas y están acostumbrados a comportarse salvajemente. Tourneur, que ya nos había deleitado con exquisitas piezas en blanco y negro como "Cat People (1942)" y "Out of the past ( 1947)" realiza aquí un magnífico trabajo en brillantes colores con formato en cinemascope. Una puesta en escena de interiores cuidadosa y muy acertada, como corresponde a una ciudad en auge donde las principales mansiones pertenecen a los grandes inversores del lugar, y en cuyas lujosas habitaciones se desarrollan gran parte de los diálogos donde se describe la pugna y el dilema ético entre los intereses políticos y económicos de la élite frente al bienestar de la mayoría de la población. 

wichita

Tourneur consigue adentrarse perfectamente en la descripción psicológica del personaje de Wyatt y le otorga cualidades de hombre justo, honesto, con marcados principios y que no se deja amedrentar por las presiones políticas del pequeño grupo de poderosos inversores de la City. Además de la buena e imprescindible filmación en interiores, los tiroteos del grupo de vaqueros, las manadas de animales y el rodaje en campo abierto también resulta magistral, permitiéndose el lujo de ofrecernos un par de momentos planteados como si de un film de suspense se tratase. Son estos instantes en los que "Wichita" se vuelve muy violenta, pero se trata de una violencia contenida, a punto de explotar, y que provoca en el espectador una tensión inesperada. Sirvan como ejemplo las escenas en las que Wyatt Earp se enfrenta sólo a un grupo de hombres que han asesinado a un niño estando borrachos y tiroteando al aire o la escena en la que llegan dos desconocidos a la ciudad, considerados pistoleros a sueldo para matar a Wyatt por una cantidad importante de dinero. El resultado final es el de un film bien narrado y entretenido con algunos diálogos muy interesantes que dejan ver el inicio de un atisbo de democracia y del cumplimiento de la Ley por el bien de la convivencia gracias al guión de Daniel B. Ullman. Interesantes escenas de acción a caballo, en grupos grandes o con pocos jinetes disparando que gozan de la buena fotografía de Harold Lipstein. Un relato que gana en verosimilitud gracias a las interpretaciones de todo el elenco, pero especialmente de Joel McCrea y la dulce mujer que consigue su corazón, Vera Miles.

wichita

Director: Jacques Tourneur.

Intérpretes: Joel McCrea, Vera Miles, Lloyd Bridges, Wallace Ford, Edgar Buchanan, Peter Graves, Keith Larsen.

B.S.O.:



Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

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duelo en la alta sierra
Dos viejos amigos se asocian para escoltar un cargamento de oro desde las minas de Alta Sierra hasta un banco. Uno de ellos (Joel McCrea) es un hombre honrado que sólo se propone hacer bien su trabajo; el otro (Randolph Scott), en cambio, carece de escrúpulos y proyecta robar la valiosa mercancía. "Duelo en alta sierra", es un western a caballo entre las postrimerías del clásico y los comienzos del crepuscular cuya autoría se debe un director Sam Peckinpah que supo despedir a los años dorados del western con dos autenticas joyas , esta y la mítica "Grupo salvaje (1969)". Interpretada magistralmente por dos cowboys de la serie B, que aquí realizan la mejor actuación de sus vidas y guarda, bajo sus aparentes rasgos de clasicismo, buena parte de las inquietudes y pulsiones temáticas y narrativas del realizador de "The Wild Bunch". Una hora y media le basta y le sobra a Peckinpah para dar una clase magistral de cómo se hace cine. Se cuenta que Peckinpah se enamoró del libreto de N. B. Stone Jr. en cuanto lo leyó por primera vez y movió cielo y tierra para realizarlo. Pero Peckinpah no se conformaba solamente con llevar a cabo el proyecto a partir de un guión ajeno. La autoría de este hombre era innegable y la influencia que ejercía en los libretos que le llegaban era muy poderosa. Peckinpah cambió diálogos, adaptó secuencias a su universo y tornó el final en algo completamente distinto. Por cambiar hasta le cambió el título. Y el resultado es inmejorable. Como decía antes, en una hora y media son innumerables los giros que da el film. Pasa de todo, y todo es resuelto con maestría. Todos los personajes tienen su momento, todos influyen de una forma u otra en el devenir de la trama y, sobre todo, todos y cada uno de ellos están definidos a la perfección con apenas unos apuntes. Son esos pequeños detalles los que los definen, esas acciones aparentemente sin importancia que terminan por decirnos mucho más de lo que hablan. Y eso que, en cuanto a los diálogos, esta película es perfecta. Perfecta por su economía de palabras y por sus frases lapidarias, excelentes todas y cada una de ellas en cuanto a ese reflejo decadente que está patente desde el principio (ese McCrea caminando entre nuevos automóviles). 

duelo en la alta sierra


Y es "Duelo en la Alta Sierra", por encima de todo, una película de amistad. Como todas las de Peckinpah. De amistad y enemistad, de amistad fiel y amistad traicionada. En eso influye también la excelente química, de esos dos mitos llamados Randolph Scott y Joel McCrea. El primero infravalorado actor que regaló innumerables y magníficos westerns junto a Budd Boetticher. El segundo, el genial protagonista de la inolvidable "Wichita (1955)" de Jacques Tourneur. Juntos, puro lirismo. Steve Judd (Mcrea) conserva el aliento de la integridad y la honestidad como coda de vida, mientras que Gill Westrum (Scott) ha abdicado a esos valores superiores y aboga por el pragmatismo y el materialismo como forma de supervivencia; entre los dos –y las decisiones que pretenden adoptar- hay claros conatos de conflicto fraguándose durante buena parte del metraje, pero el filme deja claro que, por encima de las diferencias, aún rigen los códigos de la vieja amistad que los dos viejos colegas se dispensan. Todos los diálogos de esta película, y sobre todo la mayoría de las secuencias se refieren a la vejez, y al paso del tiempo en el oeste que veremos a través de los ojos de dos viejos vaqueros que intentaran sobrevivir en unos tiempos que no les pertenecen. Peckinpah muestra un gran paralelismo entre los dos protagonistas, y los actores que los interpretan. Dos actores que su vida ha estado dedicada mayoritariamente al western, que aquí realizan su último western. Toda la película transita por vastos y hermosos espacios agrestes, retratados con talento por el operador Lucien Ballard. Como magnífico director del género, Peckinpah extrae del paisaje buena parte de la fuerza de sus secuencias de acción, escenificando con precisión los asedios y combates que se dan cita entre rocas, montículos, arbustos y malezas Esa importancia de la fisicidad, que aquí canaliza lo trepidante igual que en otras ocasiones abraza lo lírico. Triste, violenta, opresiva, áspera y sentimental. Es una película de Peckinpah en toda regla, una obra imperecedera de un escultor de lo imposible. Un artesano de los westerns, un hombre que vivió y murió con la misma pasión a la hora de hacer películas. Para el recuerdo tenemos ese melancólico final, en el que a pesar de todo lo ocurrido, todo cobra sentido y nos deja con un amago de sonrisa con amenaza de convertirse en la mueca más triste posible. Estupenda película para amantes de los grandes westerns, o simplemente para amantes del cine con mayúsculas

duelo en la alta sierra


Frases para recordar: 

"En algún lugar del camino, olvidaste que eras mi amigo".
"La época de las vacas gordas ha pasado, y los días de los hombres de negocios han llegado”.

Título original: Ride the high country.

Director: Sam Peckinpah.

Intérpretes: Randolph Scott, Joel McCrea, Mariette Hartley, Ron Starr, Edgar Buchanan, R.G. Armstrong, Jenie Jackson, James Drury, L.Q. Jones.


Trailer:



 

Reseña escrita por Ramón Abello Miñano

Información complementaria:

DUELO EN LA ALTA SIERRA (1962). El lirismo y la épica de Sam Peckinpah.

duelo en la alta sierra
Dos viejos amigos se asocian para escoltar un cargamento de oro desde las minas de Alta Sierra hasta un banco. Uno de ellos (Joel McCrea) es un hombre honrado que sólo se propone hacer bien su trabajo; el otro (Randolph Scott), en cambio, carece de escrúpulos y proyecta robar la valiosa mercancía. "Duelo en alta sierra", es un western a caballo entre las postrimerías del clásico y los comienzos del crepuscular cuya autoría se debe un director Sam Peckinpah que supo despedir a los años dorados del western con dos autenticas joyas , esta y la mítica "Grupo salvaje (1969)". Interpretada magistralmente por dos cowboys de la serie B, que aquí realizan la mejor actuación de sus vidas y guarda, bajo sus aparentes rasgos de clasicismo, buena parte de las inquietudes y pulsiones temáticas y narrativas del realizador de "The Wild Bunch". Una hora y media le basta y le sobra a Peckinpah para dar una clase magistral de cómo se hace cine. Se cuenta que Peckinpah se enamoró del libreto de N. B. Stone Jr. en cuanto lo leyó por primera vez y movió cielo y tierra para realizarlo. Pero Peckinpah no se conformaba solamente con llevar a cabo el proyecto a partir de un guión ajeno. La autoría de este hombre era innegable y la influencia que ejercía en los libretos que le llegaban era muy poderosa. Peckinpah cambió diálogos, adaptó secuencias a su universo y tornó el final en algo completamente distinto. Por cambiar hasta le cambió el título. Y el resultado es inmejorable. Como decía antes, en una hora y media son innumerables los giros que da el film. Pasa de todo, y todo es resuelto con maestría. Todos los personajes tienen su momento, todos influyen de una forma u otra en el devenir de la trama y, sobre todo, todos y cada uno de ellos están definidos a la perfección con apenas unos apuntes. Son esos pequeños detalles los que los definen, esas acciones aparentemente sin importancia que terminan por decirnos mucho más de lo que hablan. Y eso que, en cuanto a los diálogos, esta película es perfecta. Perfecta por su economía de palabras y por sus frases lapidarias, excelentes todas y cada una de ellas en cuanto a ese reflejo decadente que está patente desde el principio (ese McCrea caminando entre nuevos automóviles). 

duelo en la alta sierra


Y es "Duelo en la Alta Sierra", por encima de todo, una película de amistad. Como todas las de Peckinpah. De amistad y enemistad, de amistad fiel y amistad traicionada. En eso influye también la excelente química, de esos dos mitos llamados Randolph Scott y Joel McCrea. El primero infravalorado actor que regaló innumerables y magníficos westerns junto a Budd Boetticher. El segundo, el genial protagonista de la inolvidable "Wichita (1955)" de Jacques Tourneur. Juntos, puro lirismo. Steve Judd (Mcrea) conserva el aliento de la integridad y la honestidad como coda de vida, mientras que Gill Westrum (Scott) ha abdicado a esos valores superiores y aboga por el pragmatismo y el materialismo como forma de supervivencia; entre los dos –y las decisiones que pretenden adoptar- hay claros conatos de conflicto fraguándose durante buena parte del metraje, pero el filme deja claro que, por encima de las diferencias, aún rigen los códigos de la vieja amistad que los dos viejos colegas se dispensan. Todos los diálogos de esta película, y sobre todo la mayoría de las secuencias se refieren a la vejez, y al paso del tiempo en el oeste que veremos a través de los ojos de dos viejos vaqueros que intentaran sobrevivir en unos tiempos que no les pertenecen. Peckinpah muestra un gran paralelismo entre los dos protagonistas, y los actores que los interpretan. Dos actores que su vida ha estado dedicada mayoritariamente al western, que aquí realizan su último western. Toda la película transita por vastos y hermosos espacios agrestes, retratados con talento por el operador Lucien Ballard. Como magnífico director del género, Peckinpah extrae del paisaje buena parte de la fuerza de sus secuencias de acción, escenificando con precisión los asedios y combates que se dan cita entre rocas, montículos, arbustos y malezas Esa importancia de la fisicidad, que aquí canaliza lo trepidante igual que en otras ocasiones abraza lo lírico. Triste, violenta, opresiva, áspera y sentimental. Es una película de Peckinpah en toda regla, una obra imperecedera de un escultor de lo imposible. Un artesano de los westerns, un hombre que vivió y murió con la misma pasión a la hora de hacer películas. Para el recuerdo tenemos ese melancólico final, en el que a pesar de todo lo ocurrido, todo cobra sentido y nos deja con un amago de sonrisa con amenaza de convertirse en la mueca más triste posible. Estupenda película para amantes de los grandes westerns, o simplemente para amantes del cine con mayúsculas

duelo en la alta sierra


Frases para recordar: 

"En algún lugar del camino, olvidaste que eras mi amigo".
"La época de las vacas gordas ha pasado, y los días de los hombres de negocios han llegado”.

Título original: Ride the high country.

Director: Sam Peckinpah.

Intérpretes: Randolph Scott, Joel McCrea, Mariette Hartley, Ron Starr, Edgar Buchanan, R.G. Armstrong, Jenie Jackson, James Drury, L.Q. Jones.


Trailer:



 

Reseña escrita por Ramón Abello Miñano

Información complementaria:

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