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Tras 20 años de reclusión en un centro psiquiátrico por haber asesinado a su marido y su amante, Lucy Harbin regresa al hogar para reencontrarse con su hija. También se reencontrará con un pasado que se resiste a dejarla y con un hacha de grandes dimensiones.
El tiempo remodela a veces la apreciación que podamos tener acerca de un género cinematográfico. Así, un Horror Thriller como este, deglutidos los excesos actuales, chorreantes de hemoglobina y vísceras, se convierte mas o menos plácidamente en un film de suspense aderezado con acertados toques terroríficos que no desdeñó por ejemplo Alfred Hitchcock en "Psycho".
Y ya que hablamos del maestro, iluminemos la imagen de William Castle que unos cuantos años antes de conocer a Norman Bates, nos presenta esta Lucy Harbin salida también de la afilada pluma de Robert Bloch con su cargamento de trastornos mentales, desdoblamientos de personalidad y traumas generales irreversibles. Una melodía familiar que Hitchcock llevaría a la categoría de obra maestra siguiendo quizás los pasos de Castle, un listillo del negocio que solventaba con solvencia el apartado del mas puro entretenimiento en todos sus filmes aunque fuera a base de implantar motores para sacudir las butacas del cine, Iluminar al público con una luz roja antes de las secuencias más impactantes o interrumpir la proyección para que las personas mas sensibles pudieran salir de la sala, buscando un alivio que podía ser tanto físico como mental.
Castle no precisó aquí ninguno de estos gadgets para zarandear a la audiencia. La imponente presencia de Joan Crawford, con su peluca azabache, su traje estampado ajustadísimo y los kilos de joyas colgando de sus orejas y muñecas, proporcionaban suficiente magnetismo para agarrarnos fuerte mientras sus miradas asesinas y horrorizadas nos traspasan el cráneo como turbolásers a plena potencia. Como en "Psycho", los personajes secundarios que se entrometen en el laberinto de traumas pendientes de resolver, mueren . Y de que manera!
"Lucy Harbin cogió un hacha..."
Castle se permitió sacar pecho. Alardeó que las escenas de decapitación eran lo más real visto hasta el momento en el cine comercial de gran formato pero no descuidó situarlas en un contexto previo de tensión (ese tintineo de las pulseras y pendientes..brrr!) para potenciarlas haciéndonos anticiparnos varias veces a su final y por tanto sufrir/disfrutar doblemente. Al igual que en su otro excelente Horror Thriller (Homicidial 1961) que a día de hoy sería "suspense con tabasco", Castle juega con nosotros hasta el final, haciéndonos oscilar entre el temor y la compasión hacia la crispada protagonista.Y como estamos agarrados por el cuello por una buena fotografía, un excelente guión y unas interpretaciones adecuadas, vamos a dónde nos lleven.
Naturalmente, mucho mérito hay que conceder a Joan Crawford por aceptar meterse en ese papel y sobretodo, en ese vestido estampado. Ese mismo año, Bette Davis estrenaba sus turbolásers y gritos con "Hush Hush Sweet Charlotte" (Robert Aldrich 1964). Ambas ya habían cruzado espadas e imprecaciones en "What Happened to Baby Jane" (Robert Aldrich) dos años antes. Sabían de que iba la cosa. De sacar partido con su talento a un físico antaño bello pero luego, endurecido e inquietante. Y para esto, si que hace falta valor.
Título original: Strait-Jacket.
Director: William Castle.
Intérpretes: Joan Crawford,Diane Baker,Leif Erickson,Howard St. John,John Anthony Hayes, Rochelle Hudson,George Kennedy.
Tras 20 años de reclusión en un centro psiquiátrico por haber asesinado a su marido y su amante, Lucy Harbin regresa al hogar para reencontrarse con su hija. También se reencontrará con un pasado que se resiste a dejarla y con un hacha de grandes dimensiones.
El tiempo remodela a veces la apreciación que podamos tener acerca de un género cinematográfico. Así, un Horror Thriller como este, deglutidos los excesos actuales, chorreantes de hemoglobina y vísceras, se convierte mas o menos plácidamente en un film de suspense aderezado con acertados toques terroríficos que no desdeñó por ejemplo Alfred Hitchcock en "Psycho".
Y ya que hablamos del maestro, iluminemos la imagen de William Castle que unos cuantos años antes de conocer a Norman Bates, nos presenta esta Lucy Harbin salida también de la afilada pluma de Robert Bloch con su cargamento de trastornos mentales, desdoblamientos de personalidad y traumas generales irreversibles. Una melodía familiar que Hitchcock llevaría a la categoría de obra maestra siguiendo quizás los pasos de Castle, un listillo del negocio que solventaba con solvencia el apartado del mas puro entretenimiento en todos sus filmes aunque fuera a base de implantar motores para sacudir las butacas del cine, Iluminar al público con una luz roja antes de las secuencias más impactantes o interrumpir la proyección para que las personas mas sensibles pudieran salir de la sala, buscando un alivio que podía ser tanto físico como mental.
Castle no precisó aquí ninguno de estos gadgets para zarandear a la audiencia. La imponente presencia de Joan Crawford, con su peluca azabache, su traje estampado ajustadísimo y los kilos de joyas colgando de sus orejas y muñecas, proporcionaban suficiente magnetismo para agarrarnos fuerte mientras sus miradas asesinas y horrorizadas nos traspasan el cráneo como turbolásers a plena potencia. Como en "Psycho", los personajes secundarios que se entrometen en el laberinto de traumas pendientes de resolver, mueren . Y de que manera!
"Lucy Harbin cogió un hacha..."
Castle se permitió sacar pecho. Alardeó que las escenas de decapitación eran lo más real visto hasta el momento en el cine comercial de gran formato pero no descuidó situarlas en un contexto previo de tensión (ese tintineo de las pulseras y pendientes..brrr!) para potenciarlas haciéndonos anticiparnos varias veces a su final y por tanto sufrir/disfrutar doblemente. Al igual que en su otro excelente Horror Thriller (Homicidial 1961) que a día de hoy sería "suspense con tabasco", Castle juega con nosotros hasta el final, haciéndonos oscilar entre el temor y la compasión hacia la crispada protagonista.Y como estamos agarrados por el cuello por una buena fotografía, un excelente guión y unas interpretaciones adecuadas, vamos a dónde nos lleven.
Naturalmente, mucho mérito hay que conceder a Joan Crawford por aceptar meterse en ese papel y sobretodo, en ese vestido estampado. Ese mismo año, Bette Davis estrenaba sus turbolásers y gritos con "Hush Hush Sweet Charlotte" (Robert Aldrich 1964). Ambas ya habían cruzado espadas e imprecaciones en "What Happened to Baby Jane" (Robert Aldrich) dos años antes. Sabían de que iba la cosa. De sacar partido con su talento a un físico antaño bello pero luego, endurecido e inquietante. Y para esto, si que hace falta valor.
Título original: Strait-Jacket.
Director: William Castle.
Intérpretes: Joan Crawford,Diane Baker,Leif Erickson,Howard St. John,John Anthony Hayes, Rochelle Hudson,George Kennedy.
Berlín, años 60, en plena Guerra
Fría, el representante de la Coca-Cola en la RFA, MacNamara (James Cagney), se
plantea la introducción de esa bebida en Alemania Oriental, pues quiere
fortalecer su difícil posición dentro de la compañía, que está reticente a su
plan económico. Una serie de enredos familiares y diplomáticos, entre los
cuales la hija de su jefe en EEUU, se casa en Berlín con Otto, un joven
comunista de la RDA que acaba detenido en el Este por presuntas actividades
subversivas,, crean serios compromisos políticos y comerciales entre las dos
potencias. Conflicto del que saldrá triunfador Otto, a quien nombrarán máximo
dirigente de la empresa en Europa, y el propio McNamara. Con guión del propio Billy Wilder e
I.A.L. Diamond, según la obra teatral "Egy, kettó, ha’ rom de Ferenc Molnár
(1929)", una pieza que había triunfado en Brodway treinta años antes, adaptada
al contexto de la época, Uno, dos, treses una de las más agudas y divertidas
sátiras de la Guerra Fría, realizada con ingenio y sarcasmo por el maestro
Billy Wilder. Ingenio que se destila en toda la cinta. Así, el apellido del
protagonista es el mismo del recién nombrado secretario de Defensa del gobierno
Kenney, Robert S. McNamara o, como el gobierno oriental le prohibió rodar en
Berlín Este, al acabar de levantar el muro, dividiendo a la Ciudad en dos
sectores, se reconstruyó una réplica exacta de la histórica puerta de
Brandemburgo, a cargo de su colaborador habitual Alexander Trauner. La cinta está impregnada toda
ella de una genial causticidad, en la que intencionadamente, se caricaturizan
las formas que tanto norteamericanos como rusos establecieron desde el primer
momento del cierre del muro de Berlín. Una sátira política con un ritmo
endiablado y frenético y unos diálogos brillantes, igualmente a un ritmo
vertiginoso:
"-No hay más que cruzar la frontera al Berlín Oeste.
-Para usted es fácil decirlo porque es soltero pero si yo deserto, ¿adivinan
que harían a mi familia? Colocarlos de espalda al paredón y fusilarlos, mi
esposa, y mi suegra también, mi cuñada y mi cuñado y... ¡camaradas hagámoslo!"
James Cagney, uno de los mejores
actores de la historia del cine, tuvo mucho que ver en el resultado final, ya
que el realiza una divertida y espectacular composición del personaje de
MacNamara. Así, la Alemania nazi, los comunistas y singularmente los norteamericanos son
puestos en la picota por la dialéctica corrosiva de Wilder, así como una feroz
crítica a los sistemas que presidían las dos más grandes fuerzas del mundo, del
sistema capitalista y comunista, de la Guerra Fría, en definitiva, y
especialmente del papel de los Estados Unidos como potencia del mundo
occidental. Nada mejor que la Coca-cola para encarnar no sólo los valores de la
economía de mercado sino también el papel de la potencia estadounidenses sobre
Europa. Y todo ello en clave de maravillosa y loca comedia. Uno, dos, tres, influida
probablemente por la obra maestra de Ernst Lubistch, "Ninotchka (1939)", de la
cual Billy Wilder fue co-guionista, requiere siempre una revisión periódica a sus
desternillantes gags, como cualquier obra del genial director, sirviendo ésta
como retrato de las mentalidades de un periodo pasado.
"-¿Lista?
- Siempre lista…
-Mmmmmm…¡Uno! Llame a Raindhart & Raindhart Sastrería, y quiero que nos
envíen todo lo que tengan en la tienda de bueno: tres botones, solapas
estrechas, gris o azul oscuro, talla el… 39 normal.
-¡Dos! Llame a Plesquer Camisero, quiero ver camisas. Camisas de hilo cuello
blanco duro talla 39 o 40, calzoncillos nylon algodón talla 32, calcetines
tonos oscuros número 11 y medio, corbatas ni anchas ni estrechas ni demasiado
llamativas, también pijamas, pañuelos, gemelos, tirantes, etc, etc…
-¡Tres! Llame a Hoster y que nos envíe algunos zapatos modelos italianos marrón
y negros del número 42.
-¡Cuatro! Pida a la mejor sombrerería un surtido de sombreros, ni deportivos ni
de esos tiroleses, número… 59. ¡Corrección!. Después de pelarle creo que con el
56 vale…
-¡Cinco! Llame a los almacenes de Latollensy Strasy y dí que nos envíe un juego
de maletas para caballero cerdo u otro.
-¡Seis! A la joyería Ritz que manden una selección de alianzas de oro y anillos
de pedida, también un solitario, no menos de 2 kilates ni más de 4... ¡¡Que se
refriegue bien las orejas!!
-¡Siete! Llame al restaurant Coteller y que envíen una comida doble de lujo y
un servicio completo de mesa.
-¡Ocho! A un florista que confeccione un ramo de crisantemos, también dos
boutonier, claveles blancos.
-¿Alguna pregunta?"
Título original: One, Two, Three.
Director: Billy Wilder.
Intérpretes: James
Cagney, Pamela
Tiffin, Horst
Buchholz, Arlene
Francis, Liselotte
Pulver, Howard
St. John, Hanns
Lothar.
Berlín, años 60, en plena Guerra
Fría, el representante de la Coca-Cola en la RFA, MacNamara (James Cagney), se
plantea la introducción de esa bebida en Alemania Oriental, pues quiere
fortalecer su difícil posición dentro de la compañía, que está reticente a su
plan económico. Una serie de enredos familiares y diplomáticos, entre los
cuales la hija de su jefe en EEUU, se casa en Berlín con Otto, un joven
comunista de la RDA que acaba detenido en el Este por presuntas actividades
subversivas,, crean serios compromisos políticos y comerciales entre las dos
potencias. Conflicto del que saldrá triunfador Otto, a quien nombrarán máximo
dirigente de la empresa en Europa, y el propio McNamara. Con guión del propio Billy Wilder e
I.A.L. Diamond, según la obra teatral "Egy, kettó, ha’ rom de Ferenc Molnár
(1929)", una pieza que había triunfado en Brodway treinta años antes, adaptada
al contexto de la época, Uno, dos, treses una de las más agudas y divertidas
sátiras de la Guerra Fría, realizada con ingenio y sarcasmo por el maestro
Billy Wilder. Ingenio que se destila en toda la cinta. Así, el apellido del
protagonista es el mismo del recién nombrado secretario de Defensa del gobierno
Kenney, Robert S. McNamara o, como el gobierno oriental le prohibió rodar en
Berlín Este, al acabar de levantar el muro, dividiendo a la Ciudad en dos
sectores, se reconstruyó una réplica exacta de la histórica puerta de
Brandemburgo, a cargo de su colaborador habitual Alexander Trauner. La cinta está impregnada toda
ella de una genial causticidad, en la que intencionadamente, se caricaturizan
las formas que tanto norteamericanos como rusos establecieron desde el primer
momento del cierre del muro de Berlín. Una sátira política con un ritmo
endiablado y frenético y unos diálogos brillantes, igualmente a un ritmo
vertiginoso:
"-No hay más que cruzar la frontera al Berlín Oeste.
-Para usted es fácil decirlo porque es soltero pero si yo deserto, ¿adivinan
que harían a mi familia? Colocarlos de espalda al paredón y fusilarlos, mi
esposa, y mi suegra también, mi cuñada y mi cuñado y... ¡camaradas hagámoslo!"
James Cagney, uno de los mejores
actores de la historia del cine, tuvo mucho que ver en el resultado final, ya
que el realiza una divertida y espectacular composición del personaje de
MacNamara. Así, la Alemania nazi, los comunistas y singularmente los norteamericanos son
puestos en la picota por la dialéctica corrosiva de Wilder, así como una feroz
crítica a los sistemas que presidían las dos más grandes fuerzas del mundo, del
sistema capitalista y comunista, de la Guerra Fría, en definitiva, y
especialmente del papel de los Estados Unidos como potencia del mundo
occidental. Nada mejor que la Coca-cola para encarnar no sólo los valores de la
economía de mercado sino también el papel de la potencia estadounidenses sobre
Europa. Y todo ello en clave de maravillosa y loca comedia. Uno, dos, tres, influida
probablemente por la obra maestra de Ernst Lubistch, "Ninotchka (1939)", de la
cual Billy Wilder fue co-guionista, requiere siempre una revisión periódica a sus
desternillantes gags, como cualquier obra del genial director, sirviendo ésta
como retrato de las mentalidades de un periodo pasado.
"-¿Lista?
- Siempre lista…
-Mmmmmm…¡Uno! Llame a Raindhart & Raindhart Sastrería, y quiero que nos
envíen todo lo que tengan en la tienda de bueno: tres botones, solapas
estrechas, gris o azul oscuro, talla el… 39 normal.
-¡Dos! Llame a Plesquer Camisero, quiero ver camisas. Camisas de hilo cuello
blanco duro talla 39 o 40, calzoncillos nylon algodón talla 32, calcetines
tonos oscuros número 11 y medio, corbatas ni anchas ni estrechas ni demasiado
llamativas, también pijamas, pañuelos, gemelos, tirantes, etc, etc…
-¡Tres! Llame a Hoster y que nos envíe algunos zapatos modelos italianos marrón
y negros del número 42.
-¡Cuatro! Pida a la mejor sombrerería un surtido de sombreros, ni deportivos ni
de esos tiroleses, número… 59. ¡Corrección!. Después de pelarle creo que con el
56 vale…
-¡Cinco! Llame a los almacenes de Latollensy Strasy y dí que nos envíe un juego
de maletas para caballero cerdo u otro.
-¡Seis! A la joyería Ritz que manden una selección de alianzas de oro y anillos
de pedida, también un solitario, no menos de 2 kilates ni más de 4... ¡¡Que se
refriegue bien las orejas!!
-¡Siete! Llame al restaurant Coteller y que envíen una comida doble de lujo y
un servicio completo de mesa.
-¡Ocho! A un florista que confeccione un ramo de crisantemos, también dos
boutonier, claveles blancos.
-¿Alguna pregunta?"
Título original: One, Two, Three.
Director: Billy Wilder.
Intérpretes: James
Cagney, Pamela
Tiffin, Horst
Buchholz, Arlene
Francis, Liselotte
Pulver, Howard
St. John, Hanns
Lothar.