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la noche americana
En los estudios La Victorine de cine en Niza, se prepara el rodaje de la película: "Je Vous Présente Paméla (Os Presento a Pamela)", un melodrama  centrado en torno a una mujer joven que decide escaparse con el padre de su marido. El director de la producción, Ferrand (François Truffaut) tendrá que lidiar con toda una serie de problemas para que la proyección pueda seguir su curso y quedar acabada a tiempo. La pareja de maduros actores, padres del joven, está representados por Alexandre (Jean-Pierre Aumont) y Séverine (Valentina Cortese). Ambos fueron grandes estrellas en el pasado, incluso compartieron un romance, pero ahora tienen que lidiar con su presente. Por otro lado tenemos a Alphonse (Jean-Pierre Léaud), un galán joven y temperamental, inmaduro y egoísta, que forma pareja en la ficción con una actriz británica, Julie Baker (Jacqueline Bisset),  la cual arrastra la lacra de haber abandonado una película en pleno rodaje por una depresión  hace un año y medio. Con esta cinta Truffaut escribe su singular carta de amor hacia el Séptimo Arte. Uno de los más claros y famosos ejemplos de metacine que han sido rodados. El director introduce la particularidad de crear un relato contando cómo se elabora una película en el set de rodaje, dando forma de esta manera, a la compleja tarea de contar una historia dentro de otra historia que sirve de escenario y continente al mismo tiempo, nos describe las intimidades y entresijos del mundo del cine. 

la noche americana

Ya desde el título, François Truffaut, comienza por introducir uno de los múltiples intertextos que iremos descubriendo si prestamos atención al desarrollo de la trama. La noche americana hace referencia a una técnica utilizada para simular una ambientación nocturna en una escena rodada a plena luz del día. Con la utilización de los filtros adecuados, una escena rodada durante el día simulará ocurrir en plena noche. También son muy significativos los créditos iniciales, sobre los que apreciamos una visualización ondulante que corresponde a cómo se imprimen los sonidos en banda, a modo de representación del audímetro y correspondientes a la música que estamos escuchando perteneciente a la propia BSO, de Georges Delerue. Y así será durante toda la cinta, múltiples detalles intertextuales, guiños en clave cinematográfica, estratégicamente colocados para ser descubiertos por los atentos cinéfilos. No es casualidad que una de las calles del Set se denomine Jean Vigo. Ni tampoco lo es un plano detalle en el que el director recibe un encargo de libros, todos ellos de cine: Hitchcock, Dreyer, Rossellini, Bresson, Lubitsch, y un largo etcétera. El cineasta aguanta el plano hasta que hemos podido observar todos y cada uno de los libros. El comienzo no deja de ser impactante. Una gran demostración de cómo se rueda un plano secuencia. En general, serán los planos largos los que seguirán a los protagonistas, especialmente al director caminado entre el Set de rodaje.

 
la noche americana

"¿Qué es un director de Cine?. Una persona a la que constantemente están haciéndole preguntas."
El argumento, basado en la colaboración del propio director con Jean-Louis Richard y Suzanne Schiffman, está basado en el devenir diario de un rodaje, en sus dificultades y problemas, construyendo todo un relato de vivencias y situaciones que hacen al espectador partícipe de la ardua tarea que supone elaborar una película. Se nos transmite la idea del trabajo en equipo, igualando a todos los personajes en el escenario de trabajo  y rindiendo así homenaje a las personas anónimas que existen tras las cámaras. Las anécdotas que incluye como problemas reales del trabajo diario le dan un valor más humano a cada uno de los integrantes. Al igual que la técnica que da nombre a la cinta, el director es capaz de filtrar todos los crudos aspectos reales bajo un prisma de ternura sin abandonar al mismo tiempo cierto sentido crítico, del que no se libra ni el personaje del Director, interpretado por  él mismo, un tipo sordo dotado de gran paciencia y serenidad. Otro punto interesante son los sueños del Director, en sus momentos de tensión, cuando un niño con bastón finalmente logra quitar del tablón de un cine todas las fotos de la película de Orson Welles, Ciudadado Kane

la noche americana

Con gran sutileza transforma los detalles más sórdidos en pequeñas salidas de tono de unos personajes que viven en otro mundo, el mundo del cine. Y lo hace mediante una comicidad para nada absurda ni grotesca. Por ejemplo, es notable como caracteriza a la estrella extranjera contratada.  Una bellísima Jacqueline Bissett, casada con su propio médico mucho mayor que ella, hija de una actriz de Hollywood, que como bien comenta el director con su ayudante en una certera frase: "Todos estos hijos de grandes estrellas no pueden con el peso de sus padres". El ataque de llanto que paraliza el rodaje cuando su marido la telefonea porque Alphonse le ha comunicado su infidelidad, es tratado con ironía y delicadeza a partes iguales. Como lo son el resto de las peculiaridades de los personajes, adorados en el cine, humanos en el mundo real. Es inevitable no reírse con las aventuras sexuales de la ayudante de Script y del temperamental y caprichoso protagonista, Alphonse. El alcoholismo de la actriz madura, Severine, se muestra con sus dos vertientes, ridiculizada en el plató, pero apuntando la desgracia de su hijo muriendo de leucemia. También resulta curioso cómo el gran galán de antaño, el actor maduro Alexandre, tiene en la actualidad un novio. Él es el único personaje capaz de enlazar anécdotas de estrellas del Hollywood Dorado. De este modo son varias las subhistorias introducidas dentro de la trama principal. Estamos, por tanto, ante  una película que con un sencillo planteamiento analiza, desmonta y transforma en real el maravilloso mundo del cine. A través del entramado humano, muestra cómo se desarrolla un rodaje, cuáles son sus elementos integrantes, personales y técnicos, cuáles son las principales dudas que los torturan a sus creadores, los miedos que los invaden y a los que se enfrentan cada día.

El idealizado planeta Cine es traído al mundo terrenal, pero no para que pierda su magia, sino para que gane en humanidad.  

la noche americana

"El rodaje de una película puede compararse con el trayecto en Diligencia por el Oeste. Al principio, todos esperan hacer un viaje estupendo, pero pronto empiezan a preguntarse si lograrán llegar a su destino". (F.Truffaut)

Título original: La nuit américaine.

Director: François Truffaut

Intérpretes: Jacqueline Bisset, Valentina Cortese, Dani, Alexandra Stewart, Jean-Pierre Aumont, Jean Champion, Jean-Pierre Léaud, François Truffaut.

Trailer:



Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

Información complementaria:

LA NOCHE AMERICANA (1973). Cine dentro de cine por François Truffaut.

la noche americana
En los estudios La Victorine de cine en Niza, se prepara el rodaje de la película: "Je Vous Présente Paméla (Os Presento a Pamela)", un melodrama  centrado en torno a una mujer joven que decide escaparse con el padre de su marido. El director de la producción, Ferrand (François Truffaut) tendrá que lidiar con toda una serie de problemas para que la proyección pueda seguir su curso y quedar acabada a tiempo. La pareja de maduros actores, padres del joven, está representados por Alexandre (Jean-Pierre Aumont) y Séverine (Valentina Cortese). Ambos fueron grandes estrellas en el pasado, incluso compartieron un romance, pero ahora tienen que lidiar con su presente. Por otro lado tenemos a Alphonse (Jean-Pierre Léaud), un galán joven y temperamental, inmaduro y egoísta, que forma pareja en la ficción con una actriz británica, Julie Baker (Jacqueline Bisset),  la cual arrastra la lacra de haber abandonado una película en pleno rodaje por una depresión  hace un año y medio. Con esta cinta Truffaut escribe su singular carta de amor hacia el Séptimo Arte. Uno de los más claros y famosos ejemplos de metacine que han sido rodados. El director introduce la particularidad de crear un relato contando cómo se elabora una película en el set de rodaje, dando forma de esta manera, a la compleja tarea de contar una historia dentro de otra historia que sirve de escenario y continente al mismo tiempo, nos describe las intimidades y entresijos del mundo del cine. 

la noche americana

Ya desde el título, François Truffaut, comienza por introducir uno de los múltiples intertextos que iremos descubriendo si prestamos atención al desarrollo de la trama. La noche americana hace referencia a una técnica utilizada para simular una ambientación nocturna en una escena rodada a plena luz del día. Con la utilización de los filtros adecuados, una escena rodada durante el día simulará ocurrir en plena noche. También son muy significativos los créditos iniciales, sobre los que apreciamos una visualización ondulante que corresponde a cómo se imprimen los sonidos en banda, a modo de representación del audímetro y correspondientes a la música que estamos escuchando perteneciente a la propia BSO, de Georges Delerue. Y así será durante toda la cinta, múltiples detalles intertextuales, guiños en clave cinematográfica, estratégicamente colocados para ser descubiertos por los atentos cinéfilos. No es casualidad que una de las calles del Set se denomine Jean Vigo. Ni tampoco lo es un plano detalle en el que el director recibe un encargo de libros, todos ellos de cine: Hitchcock, Dreyer, Rossellini, Bresson, Lubitsch, y un largo etcétera. El cineasta aguanta el plano hasta que hemos podido observar todos y cada uno de los libros. El comienzo no deja de ser impactante. Una gran demostración de cómo se rueda un plano secuencia. En general, serán los planos largos los que seguirán a los protagonistas, especialmente al director caminado entre el Set de rodaje.

 
la noche americana

"¿Qué es un director de Cine?. Una persona a la que constantemente están haciéndole preguntas."
El argumento, basado en la colaboración del propio director con Jean-Louis Richard y Suzanne Schiffman, está basado en el devenir diario de un rodaje, en sus dificultades y problemas, construyendo todo un relato de vivencias y situaciones que hacen al espectador partícipe de la ardua tarea que supone elaborar una película. Se nos transmite la idea del trabajo en equipo, igualando a todos los personajes en el escenario de trabajo  y rindiendo así homenaje a las personas anónimas que existen tras las cámaras. Las anécdotas que incluye como problemas reales del trabajo diario le dan un valor más humano a cada uno de los integrantes. Al igual que la técnica que da nombre a la cinta, el director es capaz de filtrar todos los crudos aspectos reales bajo un prisma de ternura sin abandonar al mismo tiempo cierto sentido crítico, del que no se libra ni el personaje del Director, interpretado por  él mismo, un tipo sordo dotado de gran paciencia y serenidad. Otro punto interesante son los sueños del Director, en sus momentos de tensión, cuando un niño con bastón finalmente logra quitar del tablón de un cine todas las fotos de la película de Orson Welles, Ciudadado Kane

la noche americana

Con gran sutileza transforma los detalles más sórdidos en pequeñas salidas de tono de unos personajes que viven en otro mundo, el mundo del cine. Y lo hace mediante una comicidad para nada absurda ni grotesca. Por ejemplo, es notable como caracteriza a la estrella extranjera contratada.  Una bellísima Jacqueline Bissett, casada con su propio médico mucho mayor que ella, hija de una actriz de Hollywood, que como bien comenta el director con su ayudante en una certera frase: "Todos estos hijos de grandes estrellas no pueden con el peso de sus padres". El ataque de llanto que paraliza el rodaje cuando su marido la telefonea porque Alphonse le ha comunicado su infidelidad, es tratado con ironía y delicadeza a partes iguales. Como lo son el resto de las peculiaridades de los personajes, adorados en el cine, humanos en el mundo real. Es inevitable no reírse con las aventuras sexuales de la ayudante de Script y del temperamental y caprichoso protagonista, Alphonse. El alcoholismo de la actriz madura, Severine, se muestra con sus dos vertientes, ridiculizada en el plató, pero apuntando la desgracia de su hijo muriendo de leucemia. También resulta curioso cómo el gran galán de antaño, el actor maduro Alexandre, tiene en la actualidad un novio. Él es el único personaje capaz de enlazar anécdotas de estrellas del Hollywood Dorado. De este modo son varias las subhistorias introducidas dentro de la trama principal. Estamos, por tanto, ante  una película que con un sencillo planteamiento analiza, desmonta y transforma en real el maravilloso mundo del cine. A través del entramado humano, muestra cómo se desarrolla un rodaje, cuáles son sus elementos integrantes, personales y técnicos, cuáles son las principales dudas que los torturan a sus creadores, los miedos que los invaden y a los que se enfrentan cada día.

El idealizado planeta Cine es traído al mundo terrenal, pero no para que pierda su magia, sino para que gane en humanidad.  

la noche americana

"El rodaje de una película puede compararse con el trayecto en Diligencia por el Oeste. Al principio, todos esperan hacer un viaje estupendo, pero pronto empiezan a preguntarse si lograrán llegar a su destino". (F.Truffaut)

Título original: La nuit américaine.

Director: François Truffaut

Intérpretes: Jacqueline Bisset, Valentina Cortese, Dani, Alexandra Stewart, Jean-Pierre Aumont, Jean Champion, Jean-Pierre Léaud, François Truffaut.

Trailer:



Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

Información complementaria:

los paraguas de cherburgo
Mientras otros realizadores de la Nouvelle Vague, o nueva ola francesa realizaban filmes en blanco y negro, más naturalistas, experimentales, o lejos de la inquietud política de, por ejemplo, Jean Luc Godard, el año que éste rueda "El Soldadito (1963)", Jacques Demy filma, en rabioso y saturado color, la primera película de la historia del cine completamente cantada, a modo de ópera. Demy había debutado en la séptima de las artes con una comedia musical, "Lola (1960)", protagonizada por Anouk Aimée, con fotografía del "iluminador official" de la Nouvelle Vague, Raoul Coutard, y con letras de canciones compuestas por la esposa de Demy, la también realizadora Agnés Vardá. Si en esta película, el azar sacudía a sus protagonistas por las calles de la ciudad de Nantes, para su tercera película, la que nos ocupa, el marco elegido por Demy es Cherburgo, la ciudad costera de Normandía, convertida para la ocasion, en una suerte de plató musical, donde la Mirada del realizador, sin duda, rastrea el musical Hollywoodiense, aunque sin perder cierta conexidad de estilo con el mencionado movimiento cinematográfico francés. En apenas 88 minutos, y distribuída en tres partes: La Partida, La Ausencia y El Regreso, que transcurren entre 1957 y 1963, Demy, realizador y guionista, nos narra la historia de Guy Foucher (Nini Castelnuovo), un jóven mecánico, y Geneviève Emery (Catherine Deneuve), una jóven que trabaja en una tienda de venta de paraguas, propiedad de su madre, Madamme Emery (Anne Vernon). 

los paraguas de cherburgo

El trasfondo de la incómoda Guerra de Argelia, incide de lleno en el romance de los jóvenes que se aman desesperadamente, pese a la oposición de la madre de ella. El plácido destino de la pareja se verá modificado inexorablemente cuando Guy recibe una carta de reclutamiento, que le obliga a partir hacia el controvertido país del norte de África. La distancia, la soledad de ella, su embarazo y las presiones de la madre, que siempre deseó a alguien económicamente mejor situado para su hija, hacen que la joven se case con el jóven millonario Roland Cassar (Marc Michel). El regreso de Guy a la ciudad sera particularmente doloroso: el paseo por lugares especiales, compartidos con Geneviéve, la memoria asociativa, que tantas malas pasadas nos juega en territorios amorosos, hará que busque consuelo en la prostitute Ginny (Jane Carat) y, de un modo más estable, en Madeleine (Ellen Farner), la jóven que cuida a la tutora del joven, su tía Elise. 

los paraguas de cherburgo

La melodía del compositor frances Michel Legrand y las canciones escritas entre éste y Demy, se las arreglan para conducirnos por la emotiva historia de amor de los jóvenes protagonistas. En una época donde el cine trataba de librarse de las limitaciones del blanco y negro (hoy se considera artístico y elegante, en aquellos años como un límite a la expresión visual), Demy irrumpe en el panorama con una película de un cromatismo atronador. La secuencia de la última noche de los amantes antes de que Guy se vaya a su destino, vemos a los jovenes pasear, llorar, abrazarse, cantarse recíprocamente su incondicional amor entre sollozos, en un entorno donde los adoquines de las calles están bañados por una iluminación lateral azulada. A la izquierda del encuadre vemos una pared de color verde chillón, la del domicilio de Guy; Al fondo, una pared mural de colores rosa, amarillo, rojo y negro, subliminalmente, o no, nos hacen a los espectadores, plenamente partícipes del torrente de emociones que experimenta la pareja. 

los paraguas de cherburgo

La película, tratando de ser justos, apasionará a los amantes del género musical e irritará a sus detractores. Probablemente cincuenta años después de su realización, parezca un drama un tanto "pasado de moda" y hasta un tanto empalagoso y edulcorado (la jóven protagonista le dice a su madre en un momento determinado "Yo que me moría por él… ¿porqué no estoy muerta?"). Creo que no es menos cierto que, pese a sus defectos, Demy ha logrado una obra fresca, natural, estimulante, con unos movimientos de cámara armónicos, naturales, y un dominio del espacio escénico (ahí está la hermosísima despedida de los amantes en el tren para demostrarlo), una obra que nos sigue conmoviendo… tanto tiempo después. La película se estrenó el 19 de febrero de 1964. Ese año compitió en la ceremonia de los premios Oscars en la categoría de película extranjera, obteniendo el premio, el largometraje "Ayer hoy y mañana (1964)" de Vittorio de Sica. 

los paraguas de cherburgo

Fue el año en el que otro musical mítico se alzaba con 8 premios de la academia, la obra maestra "My Fair Lady (1964)" de George Cukor, edición en la que competía el musical de Disney, "Mary Poppins (1964)" de Robert Stevenson. Al año siguiente, curiosamente, la película volvió a estar presente en la edición de los premios Oscars, esta vez compitiendo al premio al mejor guión original, a la mejor Banda Sonora, mejor banda Sonora adaptada, y a la mejor canción. No obtuvo ningún galardón. Ese año la edición perteneció a otro de los grandes musicales de la Historia: "Sonrisas y Lágrimas (1965)" de Robert Wise. En el festival de Cannes de 1964, sin embargo, la película de Demy alcanzó la codiciada Palma de oro, El premio OCIC, ex aequo con "Vidas secas (1963)" de Nelson Pereira dos Santos, y el premio técnico. El filme se rodó íntegramente en la ciudad que lleva el título, del 17 de agosto al 17 de octubre de 1963. 

los paraguas de cherburgo

La tienda de paraguas de Madame Emery existe realmente al final de la rue du port, y en ella en la actualidad puede verse una placa de color blanco con las letras en rojo, que recuerda el rodaje de la película. Cherburgo ha tenido un apasionado romance con el cine. Sus calles pueden verse en películas como "La Marie du port (1950)" de Marcel carné, en "Tess (1976)" de Roman Polanski, o en "El rayo verde (1986)" de Eric Rohmer. Jacques Demy volvería a filmar a Catherine Deneuve en un musical, "Las Señoritas de Rochefort (1967)", donde compartió protagonismo con su hermana, Françoise Dorléac, fallecida tres meses después del estreno de la película, en un trágico accidente de circulación. Agnes Vardá supervisó una restauración de los hermosos colores de esta bellísima película en 2013, para un exitoso reestreno en salas en el país galo.

Frases para recordar:

"Tanta gente cantando no me gusta… prefiero el cine". 
"Sólo en el cine se muere de amor".


los paraguas de cherburgo
los paraguas de cherburgo












Título original: Les parapluies de Cherbourg

Director: Jacques Demy.

Intérpretes: Catherine DeneuveAnne VernonNino CastelnuovoEllen FarnerJean Champion.


Trailer:



Escena:


B.S.O.:




Reseña escrita por Manuel García de Mesa

Información complementaria:
Jacques Demy

LOS PARAGUAS DE CHERBURGO (1964). El musical francés de Jacques Demy.

los paraguas de cherburgo
Mientras otros realizadores de la Nouvelle Vague, o nueva ola francesa realizaban filmes en blanco y negro, más naturalistas, experimentales, o lejos de la inquietud política de, por ejemplo, Jean Luc Godard, el año que éste rueda "El Soldadito (1963)", Jacques Demy filma, en rabioso y saturado color, la primera película de la historia del cine completamente cantada, a modo de ópera. Demy había debutado en la séptima de las artes con una comedia musical, "Lola (1960)", protagonizada por Anouk Aimée, con fotografía del "iluminador official" de la Nouvelle Vague, Raoul Coutard, y con letras de canciones compuestas por la esposa de Demy, la también realizadora Agnés Vardá. Si en esta película, el azar sacudía a sus protagonistas por las calles de la ciudad de Nantes, para su tercera película, la que nos ocupa, el marco elegido por Demy es Cherburgo, la ciudad costera de Normandía, convertida para la ocasion, en una suerte de plató musical, donde la Mirada del realizador, sin duda, rastrea el musical Hollywoodiense, aunque sin perder cierta conexidad de estilo con el mencionado movimiento cinematográfico francés. En apenas 88 minutos, y distribuída en tres partes: La Partida, La Ausencia y El Regreso, que transcurren entre 1957 y 1963, Demy, realizador y guionista, nos narra la historia de Guy Foucher (Nini Castelnuovo), un jóven mecánico, y Geneviève Emery (Catherine Deneuve), una jóven que trabaja en una tienda de venta de paraguas, propiedad de su madre, Madamme Emery (Anne Vernon). 

los paraguas de cherburgo

El trasfondo de la incómoda Guerra de Argelia, incide de lleno en el romance de los jóvenes que se aman desesperadamente, pese a la oposición de la madre de ella. El plácido destino de la pareja se verá modificado inexorablemente cuando Guy recibe una carta de reclutamiento, que le obliga a partir hacia el controvertido país del norte de África. La distancia, la soledad de ella, su embarazo y las presiones de la madre, que siempre deseó a alguien económicamente mejor situado para su hija, hacen que la joven se case con el jóven millonario Roland Cassar (Marc Michel). El regreso de Guy a la ciudad sera particularmente doloroso: el paseo por lugares especiales, compartidos con Geneviéve, la memoria asociativa, que tantas malas pasadas nos juega en territorios amorosos, hará que busque consuelo en la prostitute Ginny (Jane Carat) y, de un modo más estable, en Madeleine (Ellen Farner), la jóven que cuida a la tutora del joven, su tía Elise. 

los paraguas de cherburgo

La melodía del compositor frances Michel Legrand y las canciones escritas entre éste y Demy, se las arreglan para conducirnos por la emotiva historia de amor de los jóvenes protagonistas. En una época donde el cine trataba de librarse de las limitaciones del blanco y negro (hoy se considera artístico y elegante, en aquellos años como un límite a la expresión visual), Demy irrumpe en el panorama con una película de un cromatismo atronador. La secuencia de la última noche de los amantes antes de que Guy se vaya a su destino, vemos a los jovenes pasear, llorar, abrazarse, cantarse recíprocamente su incondicional amor entre sollozos, en un entorno donde los adoquines de las calles están bañados por una iluminación lateral azulada. A la izquierda del encuadre vemos una pared de color verde chillón, la del domicilio de Guy; Al fondo, una pared mural de colores rosa, amarillo, rojo y negro, subliminalmente, o no, nos hacen a los espectadores, plenamente partícipes del torrente de emociones que experimenta la pareja. 

los paraguas de cherburgo

La película, tratando de ser justos, apasionará a los amantes del género musical e irritará a sus detractores. Probablemente cincuenta años después de su realización, parezca un drama un tanto "pasado de moda" y hasta un tanto empalagoso y edulcorado (la jóven protagonista le dice a su madre en un momento determinado "Yo que me moría por él… ¿porqué no estoy muerta?"). Creo que no es menos cierto que, pese a sus defectos, Demy ha logrado una obra fresca, natural, estimulante, con unos movimientos de cámara armónicos, naturales, y un dominio del espacio escénico (ahí está la hermosísima despedida de los amantes en el tren para demostrarlo), una obra que nos sigue conmoviendo… tanto tiempo después. La película se estrenó el 19 de febrero de 1964. Ese año compitió en la ceremonia de los premios Oscars en la categoría de película extranjera, obteniendo el premio, el largometraje "Ayer hoy y mañana (1964)" de Vittorio de Sica. 

los paraguas de cherburgo

Fue el año en el que otro musical mítico se alzaba con 8 premios de la academia, la obra maestra "My Fair Lady (1964)" de George Cukor, edición en la que competía el musical de Disney, "Mary Poppins (1964)" de Robert Stevenson. Al año siguiente, curiosamente, la película volvió a estar presente en la edición de los premios Oscars, esta vez compitiendo al premio al mejor guión original, a la mejor Banda Sonora, mejor banda Sonora adaptada, y a la mejor canción. No obtuvo ningún galardón. Ese año la edición perteneció a otro de los grandes musicales de la Historia: "Sonrisas y Lágrimas (1965)" de Robert Wise. En el festival de Cannes de 1964, sin embargo, la película de Demy alcanzó la codiciada Palma de oro, El premio OCIC, ex aequo con "Vidas secas (1963)" de Nelson Pereira dos Santos, y el premio técnico. El filme se rodó íntegramente en la ciudad que lleva el título, del 17 de agosto al 17 de octubre de 1963. 

los paraguas de cherburgo

La tienda de paraguas de Madame Emery existe realmente al final de la rue du port, y en ella en la actualidad puede verse una placa de color blanco con las letras en rojo, que recuerda el rodaje de la película. Cherburgo ha tenido un apasionado romance con el cine. Sus calles pueden verse en películas como "La Marie du port (1950)" de Marcel carné, en "Tess (1976)" de Roman Polanski, o en "El rayo verde (1986)" de Eric Rohmer. Jacques Demy volvería a filmar a Catherine Deneuve en un musical, "Las Señoritas de Rochefort (1967)", donde compartió protagonismo con su hermana, Françoise Dorléac, fallecida tres meses después del estreno de la película, en un trágico accidente de circulación. Agnes Vardá supervisó una restauración de los hermosos colores de esta bellísima película en 2013, para un exitoso reestreno en salas en el país galo.

Frases para recordar:

"Tanta gente cantando no me gusta… prefiero el cine". 
"Sólo en el cine se muere de amor".


los paraguas de cherburgo
los paraguas de cherburgo












Título original: Les parapluies de Cherbourg

Director: Jacques Demy.

Intérpretes: Catherine DeneuveAnne VernonNino CastelnuovoEllen FarnerJean Champion.


Trailer:



Escena:


B.S.O.:




Reseña escrita por Manuel García de Mesa

Información complementaria:
Jacques Demy

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