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Mostrando entradas con la etiqueta Cyril Cusack. Mostrar todas las entradas
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the-small-back-room
Este film supuso la vuelta a un oscuro blanco y negro en el cine del tándem compuesto por el inglés Michael Powell y el austro-húngaro Emeric Pressburger después del magistral tríptico en color que comprende "A vida o muerte (1946)", "Narciso negro (1947)" y "Las zapatillas rojas (1948), tres de sus mas influyentes y conocidas películas con el maestro de la fotografía Jack Cardiff a cargo de una impresionante paleta de colores nunca vista en el cine hasta ese momento. Aunque con reconocimiento tardío, el trabajo del dúo Powell/Pressburger es admirado actualmente por realizadores como Scorsese, Wenders, Tavernier o Coppola y llegó a cotas de gran calidad sobre todo a partir de la creación de su propia compañía The Archers, cuyo logotipo, una diana con ocho flechas y una novena que se incrusta justo en el centro, representan una de las mas destacadas etapas del cine inglés y en cuyos trabajos suelen aparecer compartidos los créditos de dirección, producción y guión por Powell y Pressburger, sin poder saber a ciencia cierta lo que pertenece a cada uno de ellos en cuanto a autoría y por eso mismo dicha marca no deja lugar a dudas de encontrarnos ante una serie de títulos nada convencionales debido probablemente a la firma conjunta de ambos autores.


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En el film que nos ocupa,"The small back room" (The hour glory en los EEUU y sin título en español) Powell y Pressburger vuelven a aliarse con el productor Alexander Korda, en cuya compañía empezaron ambos su carrera llegando a dirigir Powell una de sus producciones más conocidas como es "El ladrón de Bagdad (1940)". El logotipo de The Archers aparece junto al de London Films de Korda, desaparece la explosión de color a cargo de Jack Cardiff en los tres trabajos anteriores del tándem pasando a un sombrío blanco y negro firmado por Christopher Challis muy adecuado a las características de la historia que nos van a contar.

Partiendo de una novela de Nigel Balchin y con un dúo de protagonistas que ya pudimos ver en la magnífica "Narciso negro (1947)" compuesto por David Farrar y Kathleen Byron,Powell y Pressburger hilvanan un guión ambientado en la II Guerra Mundial con ecos del cine negro y una profunda subtrama de adicción al alcohol por parte de Sammy Rice (David Farrar), un científico experto en explosivos que trabaja para el ejercito británico junto a un equipo de colaboradores de confianza en el pequeño "cuarto de atrás” al que hace referencia el título del film. Sammy debido a sus heridas de guerra soporta grandes dolores en una de sus piernas, que está recompuesta artificialmente. Los analgésicos que le han prescrito son ineficaces y tan solo puede aliviar el dolor mediante la ingesta de whiskey. Su novia Susan (Kathleen Byron) se esfuerza en apoyarlo a toda costa a pesar de su actitud autodestructiva y falta de ilusión en todo lo que hace,lo que propicia que su relación penda de un hilo en todo momento.


the-small-back-room

Aún sin llegar a la maestría de los tres anteriores trabajos de Powell y Pressburger, con "The small back room" nos encontramos ante otro de sus títulos de gran interés, un film bélico que desarrolla dos subtramas muy diferentes como son el alcoholismo y el desarrollo de explosivos. La primera de ellas tendrá en la película una destacada secuencia que para hacerse a la idea recomiendo ver en el enlace de vídeo que adjunto.

Dicha secuencia, dedicada a la adicción al alcohol de Sammy, es muy onírica y surrealista al estilo de las ya creadas por Powell y Pressburger mediante los juicios en el cielo de "A vida o muerte". En ella vemos como Sammy solo en su casa se prepara para recibir a su novia Susan, que se retrasa a causa de su trabajo. Mientras se viste vemos en todo momento sus actos a través de la cercanía de una botella de whiskey. A cada momento que su novia se retrasa la imagen de la botella nos será mostrada a un mayor tamaño, hasta que finalmente y de forma opresiva y surrealista llegará a ser mas grande que Sammy para hacernos ver la agonía que sufre el protagonista por culpa de su adicción al alcohol.


the-small-back-room

Directores: Michael Powell y Emeric Pressburger.

Intérpretes: David Farrar, Kathleen Byron, Jack Hawkins, Leslie Banks, Michael Gough, Cyril Cusack, Milton Rosmer, Walter Fitzgerald.

Escena:


Reseña escrita por Francisco Javier Arco Pérez

THE SMALL BACK ROOM (1949).El alcoholismo de David Farrar.

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Este film supuso la vuelta a un oscuro blanco y negro en el cine del tándem compuesto por el inglés Michael Powell y el austro-húngaro Emeric Pressburger después del magistral tríptico en color que comprende "A vida o muerte (1946)", "Narciso negro (1947)" y "Las zapatillas rojas (1948), tres de sus mas influyentes y conocidas películas con el maestro de la fotografía Jack Cardiff a cargo de una impresionante paleta de colores nunca vista en el cine hasta ese momento. Aunque con reconocimiento tardío, el trabajo del dúo Powell/Pressburger es admirado actualmente por realizadores como Scorsese, Wenders, Tavernier o Coppola y llegó a cotas de gran calidad sobre todo a partir de la creación de su propia compañía The Archers, cuyo logotipo, una diana con ocho flechas y una novena que se incrusta justo en el centro, representan una de las mas destacadas etapas del cine inglés y en cuyos trabajos suelen aparecer compartidos los créditos de dirección, producción y guión por Powell y Pressburger, sin poder saber a ciencia cierta lo que pertenece a cada uno de ellos en cuanto a autoría y por eso mismo dicha marca no deja lugar a dudas de encontrarnos ante una serie de títulos nada convencionales debido probablemente a la firma conjunta de ambos autores.


the-small-back-room

En el film que nos ocupa,"The small back room" (The hour glory en los EEUU y sin título en español) Powell y Pressburger vuelven a aliarse con el productor Alexander Korda, en cuya compañía empezaron ambos su carrera llegando a dirigir Powell una de sus producciones más conocidas como es "El ladrón de Bagdad (1940)". El logotipo de The Archers aparece junto al de London Films de Korda, desaparece la explosión de color a cargo de Jack Cardiff en los tres trabajos anteriores del tándem pasando a un sombrío blanco y negro firmado por Christopher Challis muy adecuado a las características de la historia que nos van a contar.

Partiendo de una novela de Nigel Balchin y con un dúo de protagonistas que ya pudimos ver en la magnífica "Narciso negro (1947)" compuesto por David Farrar y Kathleen Byron,Powell y Pressburger hilvanan un guión ambientado en la II Guerra Mundial con ecos del cine negro y una profunda subtrama de adicción al alcohol por parte de Sammy Rice (David Farrar), un científico experto en explosivos que trabaja para el ejercito británico junto a un equipo de colaboradores de confianza en el pequeño "cuarto de atrás” al que hace referencia el título del film. Sammy debido a sus heridas de guerra soporta grandes dolores en una de sus piernas, que está recompuesta artificialmente. Los analgésicos que le han prescrito son ineficaces y tan solo puede aliviar el dolor mediante la ingesta de whiskey. Su novia Susan (Kathleen Byron) se esfuerza en apoyarlo a toda costa a pesar de su actitud autodestructiva y falta de ilusión en todo lo que hace,lo que propicia que su relación penda de un hilo en todo momento.


the-small-back-room

Aún sin llegar a la maestría de los tres anteriores trabajos de Powell y Pressburger, con "The small back room" nos encontramos ante otro de sus títulos de gran interés, un film bélico que desarrolla dos subtramas muy diferentes como son el alcoholismo y el desarrollo de explosivos. La primera de ellas tendrá en la película una destacada secuencia que para hacerse a la idea recomiendo ver en el enlace de vídeo que adjunto.

Dicha secuencia, dedicada a la adicción al alcohol de Sammy, es muy onírica y surrealista al estilo de las ya creadas por Powell y Pressburger mediante los juicios en el cielo de "A vida o muerte". En ella vemos como Sammy solo en su casa se prepara para recibir a su novia Susan, que se retrasa a causa de su trabajo. Mientras se viste vemos en todo momento sus actos a través de la cercanía de una botella de whiskey. A cada momento que su novia se retrasa la imagen de la botella nos será mostrada a un mayor tamaño, hasta que finalmente y de forma opresiva y surrealista llegará a ser mas grande que Sammy para hacernos ver la agonía que sufre el protagonista por culpa de su adicción al alcohol.


the-small-back-room

Directores: Michael Powell y Emeric Pressburger.

Intérpretes: David Farrar, Kathleen Byron, Jack Hawkins, Leslie Banks, Michael Gough, Cyril Cusack, Milton Rosmer, Walter Fitzgerald.

Escena:


Reseña escrita por Francisco Javier Arco Pérez

fahrenheit
Truffaut afronta el reto de trasladar a la pantalla el gran relato de Ray Bradbury y lo hace con gran entusiasmo, adaptando él mismo el guión con la ayuda de Jean-Louis Richard. En este relato, Bradbury describe una supuesta sociedad del futuro, un mundo distópico, que utiliza en su trama acontecimientos históricos vividos en nuestro pasado más real. Retrata una sociedad donde se impone la apatía e impera un hedonismo que mantiene a los individuos en una especie de limbo, sin ideas propias, sin reflexiones, sin sobresaltos, con una vida fácil pero insípida. La felicidad, considerada como la ausencia de problemas, es facilitada por el propio Estado, que sobreprotege a los individuos manteniéndolos entretenidos en tareas absurdas. Los individuos son controlados por el Estado mediante dos grandes pilares: La televisión y el uso de pastillas tranquilizantes. Los libros y la lectura están prohibidos porque causan insatisfacción en los individuos. Fahrenheit 451 es la temperatura a la que arde el papel de los libros. Como la lectura está prohibida por el Estado, es la Brigada de Bomberos, Fahrenheit 451, la que se encarga de ir a los domicilios, buscar hasta en los escondites más secretos y quemar cualquier tipo de libro. Uno de estos disciplinados y leales bomberos, Montag (Oskar Werner), conoce, en el tren que lo lleva habitualmente de vuelta a su casa, a una joven maestra, Clarissa (Julie Christie), la cual se muestra desde el principio muy interesada en las tareas de Montag y le realiza varias preguntas. Inicialmente tímido y parco en sus contestaciones, sin apenas darse cuenta, quedará más impresionado por la joven de lo que él mismo acierta a entender. Posteriormente, dichas cuestiones se convertirán en la semilla de sus futuras acciones. Clarissa por su parte es una joven maestra de niños que lee a escondidas, vive en una casa que alberga una gran biblioteca y es capaz de mantener la frescura y sinceridad de unas ideas propias. Tras el encuentro en el tren, estando ya en su hogar, Montag mira ahora a su esposa (curiosamente interpretada por la misma actriz) de forma diferente. Comienza a notar la diferencia que puede existir entre mantener una conversación interesante o vivir manteniendo diálogos huecos. Clarisse será por tanto la encargada de despertar en Montag su curiosidad por la lectura y las nuevas ideas, llegándose a plantear  cuestiones que jamás había llegado a imaginar. Esta determinante influencia sobre él hará que Montag cambie radicalmente su forma de entender la vida.


fahrenheit


["La sola sospecha de que en el futuro el arte resultará devorado por la ciencia me angustia. Todos los días topamos con personas que desean la destrucción de la sabiduría humanista recogida por los hombres para poder manejar a éstos como máquinas. Hitler, sin ir más lejos. El tema de Fahrenheit 451 surgió de esta obsesión y del descubrimiento de un documento de 1790 que exigía a los bomberos norteamericanos la quema de cualquier libro de influencia británica en las colonias. El firmante de esa orden era nada menos que Benjamín Franklin". Ray Bradbury]

Bradbury hablaba acerca del efecto que las cosas del universo tienen sobre el espíritu de los individuos y lo hacía con bellas metáforas que jugaban con el mundo de las ideas. Hablaba sobre el efecto que nosotros tenemos sobre los demás, y sobre el modo en que nos condiciona la sociedad en la que vivimos. Bradbury contrario al uso de la televisión como medio de entretenimiento para llegar a las masas, lo demuestra claramente en este relato.

“ La televisión, esa bestia insidiosa, esa medusa que convierte en piedra a millones de personas todas las noches mirándolas fijamente, esa sirena que llama y canta, que promete mucho y que en realidad da muy poco” Ray Bradbury

fahrenheit

Su defensa del mundo de los libros, de la sabiduría transmitida a través de la palabra y la conversación, se sustenta demostrando que cómo sólo los que siguen leyendo libros son los únicos capaces de no obedecer ciegamente, de mantenerse con espíritu humano y con una mente capaz de preservar la naturaleza que nos rodea. Se podría concluir de este modo, que pensar nos hace mejores personas y nos convierte en individuos, es decir, en seres individuales. Estamos ante uno de los grandes relatos de Ciencia Ficción llevado al cine. Pero a diferencia de la mayoría, ni la aventura, ni la acción, ni los grandes efectos especiales caracterizan a este relato que Truffaut que, imprimiendo su estilo e inmerso en la Nouvelle Vague, lo trasladó con mucho esfuerzo al cine. Hay que reconocer que no fue el primero de los grandes cineastas de la Nouvelle Vague en mostrar interés por el género de Ciencia- ficción. Un año antes, su compañero Jean-Luc Godard elaboró en blanco y negro la cinta "Alphaville (1965)". Con la ayuda inestimable de la fotografía del gran Nicolas Roeg, el cual adquirió un gran prestigio con otros films como "Doctor Zhivago (1965)" de David Lean o "La máscara de la muerte roja (1964)" de Roger Corman. Roeg ha sido una gran influencia para directores de cine como David Lynch, quien hereda parte de su estética y de su característico surrealismo. También influye al escritor de novelas gráficas Alan Moore, en trabajos como "Watchmen", una de las mejores obras del escritor. Desde su rodaje, fue una de las películas que más le hizo sufrir. Se embarcó en una aventura que le llevó cuatro años en realizar, con continuas reescrituras del guión. Algunas de las dificultades con las que se encontró fueron de lo más absurdas, como el pánico que despertaba en EEUU el cumplimiento estricto de las leyes de autor. Los abogados hollywoodenses de la Universal querían que no se quemaran los libros de Faulkner, Sartre, Proust, Genet, Salinger, Audiberti...: "Limítese a los libros que pertenezcan al dominio público", decían, por temor a eventuales demandas". El relato, pese a lo épico de su elaboración para el cine, consigue trasladar de forma sencilla, con un estética futurista marcada por el estilo de la época, las principales ideas del libro. 


fahrenheit

Es un film que, lejos de pretender entretener pretende hacernos reflexionar, está guiado por una buena narración, con el ritmo adecuado, unos diálogos interesantes y algunas de la escenas más icónicas que nos ha dejado el cine: La quema de libros por bomberos, una mujer en una hoguera dejándose quemar con sus libros o la peculiar guarida de  "Los hombres libro". Aunque se comenta que hubo desavenencias entre ambos protagonistas, nada de ello queda reflejado en la pantalla, donde la interpretación de una bellísima Julie Christie consigue seducir al espectador, ya sea como maestra interesada en la lectura o como esposa robot absolutamente abducida por el Sistema. Truffaut, buen conocedor del cine, se ocupa de llenar la pantalla no sólo con la imagen, también otorga gran importancia a la presencia del sonido, y para ello se vale bien de las alarmas, el estrepitoso ruido del coche de Bomberos o de la excelente música de Bernard Hermann. Pese a que algunos le encuentren inconvenientes al visionado actual de la cinta, su mensaje no ha perdido un ápice de su fuerza, ni tampoco lo ha hecho su explícita denuncia de un régimen totalitario que basa en la incultura y el analfabetismo de sus habitantes su principal arma de dominio. Ese lírico y naturalista final, en el que el anhelo humano por ser libre se funde con la idea misma de "libro" es más que suficiente para seguir amando esta película.


fahrenheit


Director: François Truffaut.

Intérpretes: Julie Christie, Oskar Werner, Cyril Cusack, Anton Diffring, Jeremy Spenser, Ann Bell. 

Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

Información complementaria:

FAHRENHEIT 451 (1966). El futuro de François Truffaut.

fahrenheit
Truffaut afronta el reto de trasladar a la pantalla el gran relato de Ray Bradbury y lo hace con gran entusiasmo, adaptando él mismo el guión con la ayuda de Jean-Louis Richard. En este relato, Bradbury describe una supuesta sociedad del futuro, un mundo distópico, que utiliza en su trama acontecimientos históricos vividos en nuestro pasado más real. Retrata una sociedad donde se impone la apatía e impera un hedonismo que mantiene a los individuos en una especie de limbo, sin ideas propias, sin reflexiones, sin sobresaltos, con una vida fácil pero insípida. La felicidad, considerada como la ausencia de problemas, es facilitada por el propio Estado, que sobreprotege a los individuos manteniéndolos entretenidos en tareas absurdas. Los individuos son controlados por el Estado mediante dos grandes pilares: La televisión y el uso de pastillas tranquilizantes. Los libros y la lectura están prohibidos porque causan insatisfacción en los individuos. Fahrenheit 451 es la temperatura a la que arde el papel de los libros. Como la lectura está prohibida por el Estado, es la Brigada de Bomberos, Fahrenheit 451, la que se encarga de ir a los domicilios, buscar hasta en los escondites más secretos y quemar cualquier tipo de libro. Uno de estos disciplinados y leales bomberos, Montag (Oskar Werner), conoce, en el tren que lo lleva habitualmente de vuelta a su casa, a una joven maestra, Clarissa (Julie Christie), la cual se muestra desde el principio muy interesada en las tareas de Montag y le realiza varias preguntas. Inicialmente tímido y parco en sus contestaciones, sin apenas darse cuenta, quedará más impresionado por la joven de lo que él mismo acierta a entender. Posteriormente, dichas cuestiones se convertirán en la semilla de sus futuras acciones. Clarissa por su parte es una joven maestra de niños que lee a escondidas, vive en una casa que alberga una gran biblioteca y es capaz de mantener la frescura y sinceridad de unas ideas propias. Tras el encuentro en el tren, estando ya en su hogar, Montag mira ahora a su esposa (curiosamente interpretada por la misma actriz) de forma diferente. Comienza a notar la diferencia que puede existir entre mantener una conversación interesante o vivir manteniendo diálogos huecos. Clarisse será por tanto la encargada de despertar en Montag su curiosidad por la lectura y las nuevas ideas, llegándose a plantear  cuestiones que jamás había llegado a imaginar. Esta determinante influencia sobre él hará que Montag cambie radicalmente su forma de entender la vida.


fahrenheit


["La sola sospecha de que en el futuro el arte resultará devorado por la ciencia me angustia. Todos los días topamos con personas que desean la destrucción de la sabiduría humanista recogida por los hombres para poder manejar a éstos como máquinas. Hitler, sin ir más lejos. El tema de Fahrenheit 451 surgió de esta obsesión y del descubrimiento de un documento de 1790 que exigía a los bomberos norteamericanos la quema de cualquier libro de influencia británica en las colonias. El firmante de esa orden era nada menos que Benjamín Franklin". Ray Bradbury]

Bradbury hablaba acerca del efecto que las cosas del universo tienen sobre el espíritu de los individuos y lo hacía con bellas metáforas que jugaban con el mundo de las ideas. Hablaba sobre el efecto que nosotros tenemos sobre los demás, y sobre el modo en que nos condiciona la sociedad en la que vivimos. Bradbury contrario al uso de la televisión como medio de entretenimiento para llegar a las masas, lo demuestra claramente en este relato.

“ La televisión, esa bestia insidiosa, esa medusa que convierte en piedra a millones de personas todas las noches mirándolas fijamente, esa sirena que llama y canta, que promete mucho y que en realidad da muy poco” Ray Bradbury

fahrenheit

Su defensa del mundo de los libros, de la sabiduría transmitida a través de la palabra y la conversación, se sustenta demostrando que cómo sólo los que siguen leyendo libros son los únicos capaces de no obedecer ciegamente, de mantenerse con espíritu humano y con una mente capaz de preservar la naturaleza que nos rodea. Se podría concluir de este modo, que pensar nos hace mejores personas y nos convierte en individuos, es decir, en seres individuales. Estamos ante uno de los grandes relatos de Ciencia Ficción llevado al cine. Pero a diferencia de la mayoría, ni la aventura, ni la acción, ni los grandes efectos especiales caracterizan a este relato que Truffaut que, imprimiendo su estilo e inmerso en la Nouvelle Vague, lo trasladó con mucho esfuerzo al cine. Hay que reconocer que no fue el primero de los grandes cineastas de la Nouvelle Vague en mostrar interés por el género de Ciencia- ficción. Un año antes, su compañero Jean-Luc Godard elaboró en blanco y negro la cinta "Alphaville (1965)". Con la ayuda inestimable de la fotografía del gran Nicolas Roeg, el cual adquirió un gran prestigio con otros films como "Doctor Zhivago (1965)" de David Lean o "La máscara de la muerte roja (1964)" de Roger Corman. Roeg ha sido una gran influencia para directores de cine como David Lynch, quien hereda parte de su estética y de su característico surrealismo. También influye al escritor de novelas gráficas Alan Moore, en trabajos como "Watchmen", una de las mejores obras del escritor. Desde su rodaje, fue una de las películas que más le hizo sufrir. Se embarcó en una aventura que le llevó cuatro años en realizar, con continuas reescrituras del guión. Algunas de las dificultades con las que se encontró fueron de lo más absurdas, como el pánico que despertaba en EEUU el cumplimiento estricto de las leyes de autor. Los abogados hollywoodenses de la Universal querían que no se quemaran los libros de Faulkner, Sartre, Proust, Genet, Salinger, Audiberti...: "Limítese a los libros que pertenezcan al dominio público", decían, por temor a eventuales demandas". El relato, pese a lo épico de su elaboración para el cine, consigue trasladar de forma sencilla, con un estética futurista marcada por el estilo de la época, las principales ideas del libro. 


fahrenheit

Es un film que, lejos de pretender entretener pretende hacernos reflexionar, está guiado por una buena narración, con el ritmo adecuado, unos diálogos interesantes y algunas de la escenas más icónicas que nos ha dejado el cine: La quema de libros por bomberos, una mujer en una hoguera dejándose quemar con sus libros o la peculiar guarida de  "Los hombres libro". Aunque se comenta que hubo desavenencias entre ambos protagonistas, nada de ello queda reflejado en la pantalla, donde la interpretación de una bellísima Julie Christie consigue seducir al espectador, ya sea como maestra interesada en la lectura o como esposa robot absolutamente abducida por el Sistema. Truffaut, buen conocedor del cine, se ocupa de llenar la pantalla no sólo con la imagen, también otorga gran importancia a la presencia del sonido, y para ello se vale bien de las alarmas, el estrepitoso ruido del coche de Bomberos o de la excelente música de Bernard Hermann. Pese a que algunos le encuentren inconvenientes al visionado actual de la cinta, su mensaje no ha perdido un ápice de su fuerza, ni tampoco lo ha hecho su explícita denuncia de un régimen totalitario que basa en la incultura y el analfabetismo de sus habitantes su principal arma de dominio. Ese lírico y naturalista final, en el que el anhelo humano por ser libre se funde con la idea misma de "libro" es más que suficiente para seguir amando esta película.


fahrenheit


Director: François Truffaut.

Intérpretes: Julie Christie, Oskar Werner, Cyril Cusack, Anton Diffring, Jeremy Spenser, Ann Bell. 

Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

Información complementaria:

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