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Después de  la conclusión de la trilogía de "El planeta de los simios" me surgen pensamientos que tienen que ver con el exterminio judío, con cárceles que los humanos han construido para los primates en este film, y también entre otras ideas (de entre todo el poso de alusiones cinematográficas e históricas), la desaparición de  los indios nativos americanos a manos de conquistadores y más tarde pistoleros.

 La película de Matt Reeves es capaz de acumular toda una serie de géneros (la ciencia ficción, el bélico, el carcelario, el drama, hasta el péplum si me apuran), siguiendo el patrón de reformulación admirable de la de Franklin J. Schaffner del año 68, manteniendo el espíritu antibelicista y catastrofista, a la vez que las nuevas tecnologías y las estupendas actuaciones contribuyen a redondear lo que me confirma todo lo que veo y oigo aquí.

Posiblemente estemos ante el mejor blockbuster del año. La guerra del planeta de los simios se erige como una película sobre la supervivencia de la humanidad, pero ya no la nuestra, sino de la que la evolución ha elegido para que nos releve. Los seres humanos se comportan como animales aulladores cuya única función es guerrear y matar, y ante ellos y como amenaza, se levanta la verdadera humanidad, sentido de la familia, devoción y honor del simio parlante de César, un Andy Serkis centrado en servir y proteger a los suyos, intentando alejarse del hombre mediante el diálogo y la buena fe, en un mundo que no entiende de paz, que se niega a extinguirse en su enfermedad y su obsesión por las armas y el poder, que no ha aprendido nada de su pasado para afrontar su futuro, que ignora que la unión entre los de su especie es la única manera de sobrevivir. 

la-guerra-del-planeta-de-los-simios

Los simios pues, son la única alternativa para la continuidad de la, no ya equivocada humanidad advocada al fracaso, sino de la "simianidad", consciente ésta de que, como llega a repetirse varias veces: - Simios juntos, fuertes-. 
Veo en César a un Espartaco , a un Máximo, gladiador liberador, de lo único que debe importarnos para prevalecer, que no es otra cosa que la familia, el diálogo, la compasión y la unión entre todos.

En  este "War of Apes" , las referencias hacia Apocalypsis Now son más que visibles, desde el coronel que interpreta Woody Harrelson imitando a Brando en su recordadísima interpretación, hasta ese "Ape-calypse Now" inscrito en una pared, pero como ya he comentado, las referencias cinéfilas  no acaban aquí: "La gran evasión", "Gerónimo", "Espartaco", "Gladiador" todas ellas a las que veo ante mis ojos pasar al visionar la película de Matt Reeves , a la que por ponerle una pega, le faltó colocar una estatua de la libertad derruída con un humano maldiciendo las guerras....

Mi aplauso pues y mi reverencia ante esta tercera parte,  cuyo director ha sido elegido para ponerse a los mandos del "The Batman" que protagonizará Ben Affleck. El paso del mono hacia el murciélago resulta cuanto menos, esperanzador...

la-guerra-del-planeta-de-los-simios

Frase para recordar: "No somos salvajes. Los simios pelean solo para sobrevivir."

Título original: War for the Planet of the Apes.

Director: Matt Reeves.

Intérpretes: Andy Serkis, Woody Harrelson, Amiah Miller, Gabriel Chavarria, Steve Zahn,Karin Konoval, Ty Olsson, Judy Greer.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

LA GUERRA DEL PLANETA DE LOS SIMIOS (2017). La batalla final.

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Después de  la conclusión de la trilogía de "El planeta de los simios" me surgen pensamientos que tienen que ver con el exterminio judío, con cárceles que los humanos han construido para los primates en este film, y también entre otras ideas (de entre todo el poso de alusiones cinematográficas e históricas), la desaparición de  los indios nativos americanos a manos de conquistadores y más tarde pistoleros.

 La película de Matt Reeves es capaz de acumular toda una serie de géneros (la ciencia ficción, el bélico, el carcelario, el drama, hasta el péplum si me apuran), siguiendo el patrón de reformulación admirable de la de Franklin J. Schaffner del año 68, manteniendo el espíritu antibelicista y catastrofista, a la vez que las nuevas tecnologías y las estupendas actuaciones contribuyen a redondear lo que me confirma todo lo que veo y oigo aquí.

Posiblemente estemos ante el mejor blockbuster del año. La guerra del planeta de los simios se erige como una película sobre la supervivencia de la humanidad, pero ya no la nuestra, sino de la que la evolución ha elegido para que nos releve. Los seres humanos se comportan como animales aulladores cuya única función es guerrear y matar, y ante ellos y como amenaza, se levanta la verdadera humanidad, sentido de la familia, devoción y honor del simio parlante de César, un Andy Serkis centrado en servir y proteger a los suyos, intentando alejarse del hombre mediante el diálogo y la buena fe, en un mundo que no entiende de paz, que se niega a extinguirse en su enfermedad y su obsesión por las armas y el poder, que no ha aprendido nada de su pasado para afrontar su futuro, que ignora que la unión entre los de su especie es la única manera de sobrevivir. 

la-guerra-del-planeta-de-los-simios

Los simios pues, son la única alternativa para la continuidad de la, no ya equivocada humanidad advocada al fracaso, sino de la "simianidad", consciente ésta de que, como llega a repetirse varias veces: - Simios juntos, fuertes-. 
Veo en César a un Espartaco , a un Máximo, gladiador liberador, de lo único que debe importarnos para prevalecer, que no es otra cosa que la familia, el diálogo, la compasión y la unión entre todos.

En  este "War of Apes" , las referencias hacia Apocalypsis Now son más que visibles, desde el coronel que interpreta Woody Harrelson imitando a Brando en su recordadísima interpretación, hasta ese "Ape-calypse Now" inscrito en una pared, pero como ya he comentado, las referencias cinéfilas  no acaban aquí: "La gran evasión", "Gerónimo", "Espartaco", "Gladiador" todas ellas a las que veo ante mis ojos pasar al visionar la película de Matt Reeves , a la que por ponerle una pega, le faltó colocar una estatua de la libertad derruída con un humano maldiciendo las guerras....

Mi aplauso pues y mi reverencia ante esta tercera parte,  cuyo director ha sido elegido para ponerse a los mandos del "The Batman" que protagonizará Ben Affleck. El paso del mono hacia el murciélago resulta cuanto menos, esperanzador...

la-guerra-del-planeta-de-los-simios

Frase para recordar: "No somos salvajes. Los simios pelean solo para sobrevivir."

Título original: War for the Planet of the Apes.

Director: Matt Reeves.

Intérpretes: Andy Serkis, Woody Harrelson, Amiah Miller, Gabriel Chavarria, Steve Zahn,Karin Konoval, Ty Olsson, Judy Greer.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

el-nadador
Probablemente "El nadador" esté lejos de ser una película que trate a fondo una disciplina deportiva, ya que  nos encontramos  ante  un drama psicológico narrado de una manera muy atípica dentro del cine americano de los sesenta, de hecho su director Frank Perry tiene más puntos en común con la "Generación de la televisión" representada por nombres como John Frankenheimer o Sidney Lumet, entre muchos otros, que con el cine clásico de Hollywood. Sin embargo el film puede verse como uno de los pocos trabajos realizados por el cine en torno a la natación, aunque como digo sea una excusa, casi una metáfora para desarrollar una trama más compleja.

La secuencia de apertura y títulos de crédito del film nos muestra un paraje natural idílico que más tarde sabremos que pertenece a  Westport (Connecticut), donde los animales  que se encuentran en un bosque (vemos un búho, un ciervo, pájaros en un río,...) huyen al advertir una presencia extraña dentro de su hábitat. Se trata de Ned Merrill (Burt Lancaster), un hombre de mediana edad que  parece encontrarse en una forma física envidiable ya que su travesía por el bosque la realiza corriendo descalzo y ataviado con un escueto bañador como única vestimenta. La cámara va siguiendo a Ned y en medio de la naturaleza se encuentra un lujoso chalet con piscina, a la que sin dudarlo ni un momento se lanza nuestro protagonista para hacerse unos largos con gran entusiasmo.


el-nadador

Al llegar al borde de la piscina vemos a alguien que le ofrece un cocktail  a Ned como bienvenida y descubrimos que se trata de un viejo amigo suyo, Donald Westerhazy (Tony Bickley). Parecen llevar tiempo sin verse y se saludan efusivamente, al igual que la esposa de Donald y otros amigos que se encuentran en el chalet cuando advierten la presencia de Ned. Por el ambiente cordial,  parece que mantuvieron una estrecha relación en el pasado y como es natural le preguntan por su vida así como por el estado de salud de su esposa y su familia. Ned responde escuetamente, casi con evasivas, afirmando que se encuentran todos muy bien, mejor que nunca. De repente observando el paisaje de todo el condado se le ocurre la original idea de ir visitando todas las piscinas de sus vecinos para nadar en ellas  hasta llegar a su casa donde le espera  su familia. Ante la sorpresa de sus amigos les cuenta que todas las piscinas forman un río imaginario al que llamará Lucinda, en honor a su esposa, y se despide de ellos.

En su siguiente parada llega a otro chalet con piscina donde se encuentra a unos jóvenes entre los que Ned reconoce a Julie  Hooper (Janet Landgard), una muchacha de 20 años que en su adolescencia ejerció como canguro para sus hijas. Julie queda impresionada con la idea de recorrer todas las piscinas del condado y se ofrece como acompañante de Ned en su singular odisea. En el trayecto Julie le cuenta que en aquellos años que hizo de canguro estaba perdidamente enamorada de él y pese a que le deja claro que se trataba una locura de adolescencia, Ned no puede evitar sentirse atraído por la joven y al intentar besarla,  Julie huye confusa y  desorientada.

el-nadador

A partir de ese momento el relato adquiere un tono más oscuro y lo que en un principio era jovialidad y hospitalidad en las visitas de Ned a sus vecinos se va convirtiendo en frías bienvenidas y en ocasiones hasta será expulsado y humillado  según se va acercando a su casa. Muy representativo de ésta segunda parte sería cuando llega a una casa con piscina, pero sin agua, en cuyo jardín se encuentra a un niño solitario con la autoestima muy baja al que Ned no dudará en animar metiéndolo en la piscina con él para simular que nadan en ella aunque no tenga ni una gota de agua en su interior.

Película de culto, extraña y simbólica, protagonizada por un Burt Lancaster en su habitual estado de gracia interpretando a un personaje del que nada sabemos salvo por lo que los demás dicen de él o por sus preguntas y reacciones ante su presencia. Parece ser un hombre de negocios  que llevó un alto nivel de vida, devoto de su familia pero también con continuos escarceos extramatrimoniales y que actualmente añora su juventud hasta el punto de no poder ver la realidad: está llegando a una edad madura y durante su vida pudo no ser tan buena persona como él cree debido a algunos comentarios de la gente que se va encontrando en el camino.

Dirigida con gran acierto por el poco conocido Frank Perry, con guión de su esposa Eleanor Perry, adaptando una historia corta de John Cheever aparecida en The New Yorker. En su rodaje surgieron varios problemas, entre ellos disputas de Lancaster y Perry lo que ocasionó que la tuviera que terminar un joven Sidney Pollack. Sam Spiegel fue su productor pero debido a esos problemas retiró su nombre de los créditos en el último momento. Rodada enteramente en exteriores, la película cuenta con una luz portentosa del operador de fotografía David L. Quaid, acompañado de filtros y efectos de cámara muy originales en los momentos más experimentales del film, creando una atmósfera extraña e hipnótica. A destacar también la magnífica partitura de Marvin Hamlisch, épica y melodramática a partes iguales, que funciona a la perfección tanto en los momentos más duros y reflexivos, como en aquellos más poéticos.

el-nadador

Título original: The swimmer.

Director: Frank Perry.

Intérpretes: Burt Lancaster,  Janet Landgard, Janice Rule, Marge Champion.

Trailer:


Reseña escrita por Francisco Javier Arco Pérez

EL NADADOR (1968). La decadencia de un seductor.

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Probablemente "El nadador" esté lejos de ser una película que trate a fondo una disciplina deportiva, ya que  nos encontramos  ante  un drama psicológico narrado de una manera muy atípica dentro del cine americano de los sesenta, de hecho su director Frank Perry tiene más puntos en común con la "Generación de la televisión" representada por nombres como John Frankenheimer o Sidney Lumet, entre muchos otros, que con el cine clásico de Hollywood. Sin embargo el film puede verse como uno de los pocos trabajos realizados por el cine en torno a la natación, aunque como digo sea una excusa, casi una metáfora para desarrollar una trama más compleja.

La secuencia de apertura y títulos de crédito del film nos muestra un paraje natural idílico que más tarde sabremos que pertenece a  Westport (Connecticut), donde los animales  que se encuentran en un bosque (vemos un búho, un ciervo, pájaros en un río,...) huyen al advertir una presencia extraña dentro de su hábitat. Se trata de Ned Merrill (Burt Lancaster), un hombre de mediana edad que  parece encontrarse en una forma física envidiable ya que su travesía por el bosque la realiza corriendo descalzo y ataviado con un escueto bañador como única vestimenta. La cámara va siguiendo a Ned y en medio de la naturaleza se encuentra un lujoso chalet con piscina, a la que sin dudarlo ni un momento se lanza nuestro protagonista para hacerse unos largos con gran entusiasmo.


el-nadador

Al llegar al borde de la piscina vemos a alguien que le ofrece un cocktail  a Ned como bienvenida y descubrimos que se trata de un viejo amigo suyo, Donald Westerhazy (Tony Bickley). Parecen llevar tiempo sin verse y se saludan efusivamente, al igual que la esposa de Donald y otros amigos que se encuentran en el chalet cuando advierten la presencia de Ned. Por el ambiente cordial,  parece que mantuvieron una estrecha relación en el pasado y como es natural le preguntan por su vida así como por el estado de salud de su esposa y su familia. Ned responde escuetamente, casi con evasivas, afirmando que se encuentran todos muy bien, mejor que nunca. De repente observando el paisaje de todo el condado se le ocurre la original idea de ir visitando todas las piscinas de sus vecinos para nadar en ellas  hasta llegar a su casa donde le espera  su familia. Ante la sorpresa de sus amigos les cuenta que todas las piscinas forman un río imaginario al que llamará Lucinda, en honor a su esposa, y se despide de ellos.

En su siguiente parada llega a otro chalet con piscina donde se encuentra a unos jóvenes entre los que Ned reconoce a Julie  Hooper (Janet Landgard), una muchacha de 20 años que en su adolescencia ejerció como canguro para sus hijas. Julie queda impresionada con la idea de recorrer todas las piscinas del condado y se ofrece como acompañante de Ned en su singular odisea. En el trayecto Julie le cuenta que en aquellos años que hizo de canguro estaba perdidamente enamorada de él y pese a que le deja claro que se trataba una locura de adolescencia, Ned no puede evitar sentirse atraído por la joven y al intentar besarla,  Julie huye confusa y  desorientada.

el-nadador

A partir de ese momento el relato adquiere un tono más oscuro y lo que en un principio era jovialidad y hospitalidad en las visitas de Ned a sus vecinos se va convirtiendo en frías bienvenidas y en ocasiones hasta será expulsado y humillado  según se va acercando a su casa. Muy representativo de ésta segunda parte sería cuando llega a una casa con piscina, pero sin agua, en cuyo jardín se encuentra a un niño solitario con la autoestima muy baja al que Ned no dudará en animar metiéndolo en la piscina con él para simular que nadan en ella aunque no tenga ni una gota de agua en su interior.

Película de culto, extraña y simbólica, protagonizada por un Burt Lancaster en su habitual estado de gracia interpretando a un personaje del que nada sabemos salvo por lo que los demás dicen de él o por sus preguntas y reacciones ante su presencia. Parece ser un hombre de negocios  que llevó un alto nivel de vida, devoto de su familia pero también con continuos escarceos extramatrimoniales y que actualmente añora su juventud hasta el punto de no poder ver la realidad: está llegando a una edad madura y durante su vida pudo no ser tan buena persona como él cree debido a algunos comentarios de la gente que se va encontrando en el camino.

Dirigida con gran acierto por el poco conocido Frank Perry, con guión de su esposa Eleanor Perry, adaptando una historia corta de John Cheever aparecida en The New Yorker. En su rodaje surgieron varios problemas, entre ellos disputas de Lancaster y Perry lo que ocasionó que la tuviera que terminar un joven Sidney Pollack. Sam Spiegel fue su productor pero debido a esos problemas retiró su nombre de los créditos en el último momento. Rodada enteramente en exteriores, la película cuenta con una luz portentosa del operador de fotografía David L. Quaid, acompañado de filtros y efectos de cámara muy originales en los momentos más experimentales del film, creando una atmósfera extraña e hipnótica. A destacar también la magnífica partitura de Marvin Hamlisch, épica y melodramática a partes iguales, que funciona a la perfección tanto en los momentos más duros y reflexivos, como en aquellos más poéticos.

el-nadador

Título original: The swimmer.

Director: Frank Perry.

Intérpretes: Burt Lancaster,  Janet Landgard, Janice Rule, Marge Champion.

Trailer:


Reseña escrita por Francisco Javier Arco Pérez

la-impetuosa
La pareja formada por Hepburn-Tracy en su séptimo encuentro en conjunto y en su mejor momento. Puede que "La costilla de Adán (1950)" fuese más ingeniosa, pero La impetuosa es divertida, y brinda incontables oportunidades para que dos de los actores con más talento que haya producido jamás Hollywood se apoyen mutuamente para dar lo mejor de sí.

Patricia Penderton (Hepburn), es profesora de educación física en un colegio privado. Es una atleta sensacional y completa, capaz de ganar a los mejores del mundo, tanto en tenis, como en el golf. Tiene una vida ordenada y buena educación. Destaca en la práctica del golf y del tenis y tiene un novio acorde con su clase. Mike Conovan (Tracy) es un modesto representante deportivo que, hasta que llega ella, prácticamente solo representa a un boxeador de los pesos pesados (Aldo Ray) petulante y, generalmente, tumbado. Este representante deportivo de tres al cuarto ve las posibilidades de cambiar fortuna con Pat y la introducirá en la competición deportiva. Pese a pertenecer a perfiles tan dispares, entre ambos surgirá una atracción que vendrá a echar por tierra los planes de cada uno.


la-impetuosa

En La impetuosa encontramos remembranzas de "La mujer del año" (Woman of the year, 1942), la primera película que hicieron juntos, pues, como en ésta, Hepburn representa el papel de la mujer perteneciente a la alta sociedad, tranquila, bien educada y orgullosa. Tracy es el hombre de la calle, curtido por la vida real, al que en este caso, los estafadores le impiden llevar la vida profesional honrada que él mismo desearía. En un mundo machista, la eterna lucha de la mujer por la igualdad para con sus semejantes. Hepburn encarnaba a la perfección este rol, puesto que ella misma era una rebelde y dispuesta a luchar contra la imagen que Hollywood extendía sobre la mujer

La cinta, con guión, de Ruth Gordon y Garson Kanin ("La costilla de Adán"), ofrece unos ingeniosos diálogos. Desborda humor desenfadado, chispeante y alegre. Transcurre, en su mayoría en exteriores rodados en exteriores de California, donde la fotografía, de William H. Daniels, destaca por la blanquísima iluminación en la que luce las prendas deportivas de la Hepburn, la cual ejecuta en la cinta sus habilidades reales en golf y tenis.


la-impetuosa

La impetuosa, no es la mejor de sus comedias, pero es una buena comedia, como bueno es el conflicto que surge al unirse este dúo heterogéneo pero perfectamente conjuntado en sus actuaciones elegantes y naturales perfectamente dirigidas por el maestro y especialista George Cukor, inigualable a la hora de manejar este tipo de materiales, puesto que lo denominaban el mejor director de mujeres, y probablemente, lo sea. Otro rasgo distintivo del director era el realismo que imprimía a sus películas, pese a tratarse de comedias.

Nominada a los Oscars, a los Globos de oro, a mejor actriz (Hepburn), a mejor actor revelación (Aldo Ray), al mejor guión y al mejor director en 1952, en la impetuosa los extremos se atraen, en la pantalla como en la vida real. La historia de amor entre Hepburn y Tracy solo terminaría con la muerte de éste.


la-impetuosa

Frase para recordar: "No tiene muchas carnes, pero las que tiene son de primera."

Título original: Pat and Mike.

Director: George Cukor.

Intérpretes: Spencer Tracy, Katharine Hepburn, Aldo Ray, William Ching, Jim Backus,Sammy White, Chuck Connors, Charles Bronson.

Escena:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

LA IMPETUOSA (1952). Amor en el deporte.

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La pareja formada por Hepburn-Tracy en su séptimo encuentro en conjunto y en su mejor momento. Puede que "La costilla de Adán (1950)" fuese más ingeniosa, pero La impetuosa es divertida, y brinda incontables oportunidades para que dos de los actores con más talento que haya producido jamás Hollywood se apoyen mutuamente para dar lo mejor de sí.

Patricia Penderton (Hepburn), es profesora de educación física en un colegio privado. Es una atleta sensacional y completa, capaz de ganar a los mejores del mundo, tanto en tenis, como en el golf. Tiene una vida ordenada y buena educación. Destaca en la práctica del golf y del tenis y tiene un novio acorde con su clase. Mike Conovan (Tracy) es un modesto representante deportivo que, hasta que llega ella, prácticamente solo representa a un boxeador de los pesos pesados (Aldo Ray) petulante y, generalmente, tumbado. Este representante deportivo de tres al cuarto ve las posibilidades de cambiar fortuna con Pat y la introducirá en la competición deportiva. Pese a pertenecer a perfiles tan dispares, entre ambos surgirá una atracción que vendrá a echar por tierra los planes de cada uno.


la-impetuosa

En La impetuosa encontramos remembranzas de "La mujer del año" (Woman of the year, 1942), la primera película que hicieron juntos, pues, como en ésta, Hepburn representa el papel de la mujer perteneciente a la alta sociedad, tranquila, bien educada y orgullosa. Tracy es el hombre de la calle, curtido por la vida real, al que en este caso, los estafadores le impiden llevar la vida profesional honrada que él mismo desearía. En un mundo machista, la eterna lucha de la mujer por la igualdad para con sus semejantes. Hepburn encarnaba a la perfección este rol, puesto que ella misma era una rebelde y dispuesta a luchar contra la imagen que Hollywood extendía sobre la mujer

La cinta, con guión, de Ruth Gordon y Garson Kanin ("La costilla de Adán"), ofrece unos ingeniosos diálogos. Desborda humor desenfadado, chispeante y alegre. Transcurre, en su mayoría en exteriores rodados en exteriores de California, donde la fotografía, de William H. Daniels, destaca por la blanquísima iluminación en la que luce las prendas deportivas de la Hepburn, la cual ejecuta en la cinta sus habilidades reales en golf y tenis.


la-impetuosa

La impetuosa, no es la mejor de sus comedias, pero es una buena comedia, como bueno es el conflicto que surge al unirse este dúo heterogéneo pero perfectamente conjuntado en sus actuaciones elegantes y naturales perfectamente dirigidas por el maestro y especialista George Cukor, inigualable a la hora de manejar este tipo de materiales, puesto que lo denominaban el mejor director de mujeres, y probablemente, lo sea. Otro rasgo distintivo del director era el realismo que imprimía a sus películas, pese a tratarse de comedias.

Nominada a los Oscars, a los Globos de oro, a mejor actriz (Hepburn), a mejor actor revelación (Aldo Ray), al mejor guión y al mejor director en 1952, en la impetuosa los extremos se atraen, en la pantalla como en la vida real. La historia de amor entre Hepburn y Tracy solo terminaría con la muerte de éste.


la-impetuosa

Frase para recordar: "No tiene muchas carnes, pero las que tiene son de primera."

Título original: Pat and Mike.

Director: George Cukor.

Intérpretes: Spencer Tracy, Katharine Hepburn, Aldo Ray, William Ching, Jim Backus,Sammy White, Chuck Connors, Charles Bronson.

Escena:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

alma-en-suplicio
"Alma en suplicio" o "El suplicio de una madre", como se le dio a conocer en Latinoamérica, es un espléndido melodrama que arranca con una impactante escena al más puro estilo del cine negro que presagia la gran película que se va a desarrollar a continuación; en ella Michael Curtiz nos deleita con la retrospectiva de un asesinato narrada voz en off a modo de flashback en dos tiempos, uno más largo para desarrollar la historia de Mildred y que además desemboca en el otro, que desvela poco a poco, dosificando magistralmente el suspense siempre acompañado de esa sensación permanente de fatalidad y manteniendo al espectador en vilo hasta la última escena.

Basada en una novela de James M. Cain, autor de grandes obras del género negro como "Perdición (1944)" de Billy Wilder, "Retorno al pasado (1947)" de Jacques Tourneur o "El cartero siempre llama dos veces", nos cuenta la historia de Mildred Pierce (titulo original) un ama de casa de clase media dedicada en cuerpo y alma a dar un futuro mejor a sus hijas. Su marido Bert está en el paro y critica sus excesivas atenciones a las niñas, estos enfrentamientos derivarán en la ruptura del matrimonio. Mildred sola y sin oficio no escatimará esfuerzos ni sacrificios para conseguir dar a sus hijas todas las oportunidades que ella nunca tuvo. Esta vez el problema del carácter femenino planteado habitualmente en Cain a través de la relación amorosa, viene dado aquí en una relación materno-filial que magistralmente, Michael Curtiz con su realización sobria y multifacética consigue mantener el adecuado equilibrio entre el drama de suspenso que mantiene a la audiencia en vilo y la conmovedora historia de una heroína motivada por el amor a una hija ingrata, con unos resultados tan sólidos como inquietantes. De verdad que es increíble cómo nos introduce en la narración de la película sin apenas esfuerzo. Ya que hablamos de Curtiz me gustaría decir que es uno de esos directores excepcionales que con el paso del tiempo han obtenido un reconocimiento totalmente merecido.

alma-en-suplicio

Además del magnífico guión, y una dirección de Curtiz espléndida, la fotografía inquietante y atractiva de Ernest Haller es de lo mejor que he visto en una película en B/N, francamente soberbio, dando una auténtica lección de juego de luces y sombras inconfundibles de la estética visual de carácter expresionista. Antes de entrar en el colofón final, el de las interpretaciones, que no se me olvide mencionar a Max Steiner que con su ambientación musical aporta la magia que aromatiza el cine negro.

Todos y cada uno de los personajes han sido espléndidamente elaborados, beben del fatalismo propio del mejor cine negro y están cargados de matices que los elevan más allá de su mera vis dramática. Hay auténticos momentos estelares entre Joan Crawford y Ann Blyth, como madre e hija. Pero quien se come literalmente la pantalla es nuestra protagonista, Mildred Pierce interpretada por una Joan Crawford que se sale en cada escena gracias al gran acierto de los primeros planos, el tratamiento que se le ha dado al rostro es algo extraordinario, ofreciéndonos una profundidad de la mirada muy pocas veces conseguida, de verdad que es para recrearse una y mil veces.

"Alma en suplicio" es una de las mejores películas del cine sobre mujeres, tratando temas tan escabrosos para la época como la educación de los hijos o la emancipación de la mujer con una profunda carga de conciencia social sobre el "american way of life". Aparte del melodrama, si os gusta el cine negro, bajo un estupendo guión, una soberbia fotografía y unas actuaciones magníficas (en especial Crawford), "Alma en suplicio" no os defraudará.

alma-en-suplicio

Título original: Mildred Pierce.

Director: Michael Curtiz.

Intérpretes: Joan Crawford, Jack Carson, Ann Blyth, Zachary Scott, Eve Arden, Bruce Bennett,Veda Ann Borg.

Trailer: 


Reseña escrita por Pepe Mata

ALMA EN SUPLICIO (1945). Instinto maternal.

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"Alma en suplicio" o "El suplicio de una madre", como se le dio a conocer en Latinoamérica, es un espléndido melodrama que arranca con una impactante escena al más puro estilo del cine negro que presagia la gran película que se va a desarrollar a continuación; en ella Michael Curtiz nos deleita con la retrospectiva de un asesinato narrada voz en off a modo de flashback en dos tiempos, uno más largo para desarrollar la historia de Mildred y que además desemboca en el otro, que desvela poco a poco, dosificando magistralmente el suspense siempre acompañado de esa sensación permanente de fatalidad y manteniendo al espectador en vilo hasta la última escena.

Basada en una novela de James M. Cain, autor de grandes obras del género negro como "Perdición (1944)" de Billy Wilder, "Retorno al pasado (1947)" de Jacques Tourneur o "El cartero siempre llama dos veces", nos cuenta la historia de Mildred Pierce (titulo original) un ama de casa de clase media dedicada en cuerpo y alma a dar un futuro mejor a sus hijas. Su marido Bert está en el paro y critica sus excesivas atenciones a las niñas, estos enfrentamientos derivarán en la ruptura del matrimonio. Mildred sola y sin oficio no escatimará esfuerzos ni sacrificios para conseguir dar a sus hijas todas las oportunidades que ella nunca tuvo. Esta vez el problema del carácter femenino planteado habitualmente en Cain a través de la relación amorosa, viene dado aquí en una relación materno-filial que magistralmente, Michael Curtiz con su realización sobria y multifacética consigue mantener el adecuado equilibrio entre el drama de suspenso que mantiene a la audiencia en vilo y la conmovedora historia de una heroína motivada por el amor a una hija ingrata, con unos resultados tan sólidos como inquietantes. De verdad que es increíble cómo nos introduce en la narración de la película sin apenas esfuerzo. Ya que hablamos de Curtiz me gustaría decir que es uno de esos directores excepcionales que con el paso del tiempo han obtenido un reconocimiento totalmente merecido.

alma-en-suplicio

Además del magnífico guión, y una dirección de Curtiz espléndida, la fotografía inquietante y atractiva de Ernest Haller es de lo mejor que he visto en una película en B/N, francamente soberbio, dando una auténtica lección de juego de luces y sombras inconfundibles de la estética visual de carácter expresionista. Antes de entrar en el colofón final, el de las interpretaciones, que no se me olvide mencionar a Max Steiner que con su ambientación musical aporta la magia que aromatiza el cine negro.

Todos y cada uno de los personajes han sido espléndidamente elaborados, beben del fatalismo propio del mejor cine negro y están cargados de matices que los elevan más allá de su mera vis dramática. Hay auténticos momentos estelares entre Joan Crawford y Ann Blyth, como madre e hija. Pero quien se come literalmente la pantalla es nuestra protagonista, Mildred Pierce interpretada por una Joan Crawford que se sale en cada escena gracias al gran acierto de los primeros planos, el tratamiento que se le ha dado al rostro es algo extraordinario, ofreciéndonos una profundidad de la mirada muy pocas veces conseguida, de verdad que es para recrearse una y mil veces.

"Alma en suplicio" es una de las mejores películas del cine sobre mujeres, tratando temas tan escabrosos para la época como la educación de los hijos o la emancipación de la mujer con una profunda carga de conciencia social sobre el "american way of life". Aparte del melodrama, si os gusta el cine negro, bajo un estupendo guión, una soberbia fotografía y unas actuaciones magníficas (en especial Crawford), "Alma en suplicio" no os defraudará.

alma-en-suplicio

Título original: Mildred Pierce.

Director: Michael Curtiz.

Intérpretes: Joan Crawford, Jack Carson, Ann Blyth, Zachary Scott, Eve Arden, Bruce Bennett,Veda Ann Borg.

Trailer: 


Reseña escrita por Pepe Mata

buenos-días-tristeza
Françoise Sagan, una escritora precoz procedente de una burguesía acomodada francesa, describe su modelo de vida dedicado al culto del placer y a la ociosidad de los casinos y las fiestas galantes cuyos excesos fueron mostrados con sagaz ironía por la propia autora.

En el verano de 1954, apareció editado su primer trabajo: "Bonjour, tristesse", escrita el año anterior cuando Sagan tenía apenas 18 años. La publicación del libro se vio rodeada de una gran polémica a causa de la escabrosa temática que abordaba y de la juvenil edad de la escritora. Esta controversia despertó el interés del cineasta norteamericano Otto Preminger, quien había ya dirigido películas de contenido controvertido.

Preminger, realizó "Bonjour tristesse" utilizando el nuevo formato de Cinemascope combinándolo con el ya establecido Technicolor. Preminger comienza y termina la película con Cécile filmada en blanco y negro en París con una en voz en off que habla de su aislamiento y tristeza. El director profundiza y analiza con valentía un tipo de moral subyacente de la época. Las acciones de los personajes no sólo son juzgadas por sus consecuencias sino también por el ojo de la cámara. Se trata de un estudio sobre la vida disipada de una clase social y sus consecuencias por la carencia de ética, reflexionando además sobre el conflicto entre la búsqueda del placer y los remordimientos que de ella pueden desprenderse por la vía de una conducta moral irresponsable.

buenos-días-tristeza

A pesar de la brillante dirección de Preminger, el guión adaptado para la pantalla por Arthur Laurents fue criticado por su simpleza en los diálogos frente a la contundencia del libro donde el doloroso contraste entre el placer y el remordimiento de la joven es mucho más intenso.

La escena inicial en blanco y negro de un baile en un club nocturno donde interpretan la canción "Bonjour tristesse" y David Niven baila alegremente con su bella hija, Jean Seberg (Cécile) sorprende por el la habilidad con la que el director es capaz de trasladarnos desde la frivolidad de la fiesta nocturna hacia el interior atormentado de una joven melancólica.

Utilizando la técnica del flash-back y la voz en off, las imágenes del presente en B&N y de la deliciosa música francesa se convierten en un brillante technicolor donde se nos relata con gran agudeza la naturaleza de las caprichosas emociones de una joven criada por un apuesto y mujeriego padre, David Niven, incapaz de envejecer y de asumir su papel de padre. La madre de Cécile murió cuando era pequeña y su padre la ha criado como una compañera de juegos. Entre ellos existe una gran complicidad y cariño. Forman una pareja muy especial, intensa, sin secretos, apenas sin mostrar un espacio individual que separe al uno del otro.

buenos-días-tristeza

El director utiliza el marco expansivo de CinemaScope para la puesta en escena de unas maravillosas vacaciones ya pasadas en la Rivera Francesa, alternando así imágenes del presente melancólico y apesadumbrado con unos recuerdos en color que la atormentan. La idea de que las composiciones, movimientos de cámara y la fotografía en blanco y negro que se transforma en imágenes en color se pueden utilizar para la resolución dramática de una historia es el método al que el director recurre en este film. Nada nos hace suponer, que la gran aventura de unas vacaciones idílicas en una pequeña casita de la preciosa costa francesa se convertirán en un entramado de intensas emociones donde el temor a perder el cariño de su padre, los celos, el cinismo y el egoísmo afloran en la perfecta relación padre e hija cuando aparece la tercera figura en escena.

Una espectacular Deborah Kerr (Ann), amiga de su madre y conocida desde hace años por ellos, pasa a ser una rival inesperada en el desarrollo emocional de una adolescente caprichosa y acostumbrada al lujo, la diversión y la buena vida. Las actuaciones del trío protagonista son excelentes y parecen transmitir más que los propios diálogos algo descafeinados en su adaptación cinematográfica. Deborah Kerr está espléndida, con una belleza serena y madura. David Niven proporciona aquí una actuación tan superficial como su personaje y Jean Seberg despliega una belleza singular absolutamente convincente en su rol de la adolescente protagonista de la historia.

La puesta en escena y las localizaciones son increíblemente hermosas así como también el diseño de vestuario. Perfectamente acompañadas por la exquisita fotografía de Georges Périnal y la música de Georges Auric, convierten un profundo melodrama en una pieza de gran belleza visual.

Un melodrama algo olvidado, pero que no defrauda en absoluto.


buenos-días-tristeza


"A ese sentimiento desconocido cuyo tedio, cuya dulzura me obsesionan, dudo en darle el nombre, el hermoso y grave nombre de tristeza. Es un sentimiento tan total, tan egoísta, que casi me produce vergüenza, cuando la tristeza siempre me ha parecido honrosa. No la conocía, tan sólo el tedio, el pesar, más raramente el remordimiento. Hoy, algo me envuelve como una seda, inquietante y dulce, separándome de los demás."
(Párrafo primero de la novela Bonjour, tristesse, de Françoise Sagan)

Título original: Bonjour tristesse.

Director: Otto Preminger.

Intérpretes: Jean Seberg, David Niven, Deborah Kerr, Geoffrey Horne, Mylène Demongeot,Juliette Greco, Martita Hunt.

Escena:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

BUENOS DÍAS, TRISTEZA (1958). Placer y remordimientos.

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Françoise Sagan, una escritora precoz procedente de una burguesía acomodada francesa, describe su modelo de vida dedicado al culto del placer y a la ociosidad de los casinos y las fiestas galantes cuyos excesos fueron mostrados con sagaz ironía por la propia autora.

En el verano de 1954, apareció editado su primer trabajo: "Bonjour, tristesse", escrita el año anterior cuando Sagan tenía apenas 18 años. La publicación del libro se vio rodeada de una gran polémica a causa de la escabrosa temática que abordaba y de la juvenil edad de la escritora. Esta controversia despertó el interés del cineasta norteamericano Otto Preminger, quien había ya dirigido películas de contenido controvertido.

Preminger, realizó "Bonjour tristesse" utilizando el nuevo formato de Cinemascope combinándolo con el ya establecido Technicolor. Preminger comienza y termina la película con Cécile filmada en blanco y negro en París con una en voz en off que habla de su aislamiento y tristeza. El director profundiza y analiza con valentía un tipo de moral subyacente de la época. Las acciones de los personajes no sólo son juzgadas por sus consecuencias sino también por el ojo de la cámara. Se trata de un estudio sobre la vida disipada de una clase social y sus consecuencias por la carencia de ética, reflexionando además sobre el conflicto entre la búsqueda del placer y los remordimientos que de ella pueden desprenderse por la vía de una conducta moral irresponsable.

buenos-días-tristeza

A pesar de la brillante dirección de Preminger, el guión adaptado para la pantalla por Arthur Laurents fue criticado por su simpleza en los diálogos frente a la contundencia del libro donde el doloroso contraste entre el placer y el remordimiento de la joven es mucho más intenso.

La escena inicial en blanco y negro de un baile en un club nocturno donde interpretan la canción "Bonjour tristesse" y David Niven baila alegremente con su bella hija, Jean Seberg (Cécile) sorprende por el la habilidad con la que el director es capaz de trasladarnos desde la frivolidad de la fiesta nocturna hacia el interior atormentado de una joven melancólica.

Utilizando la técnica del flash-back y la voz en off, las imágenes del presente en B&N y de la deliciosa música francesa se convierten en un brillante technicolor donde se nos relata con gran agudeza la naturaleza de las caprichosas emociones de una joven criada por un apuesto y mujeriego padre, David Niven, incapaz de envejecer y de asumir su papel de padre. La madre de Cécile murió cuando era pequeña y su padre la ha criado como una compañera de juegos. Entre ellos existe una gran complicidad y cariño. Forman una pareja muy especial, intensa, sin secretos, apenas sin mostrar un espacio individual que separe al uno del otro.

buenos-días-tristeza

El director utiliza el marco expansivo de CinemaScope para la puesta en escena de unas maravillosas vacaciones ya pasadas en la Rivera Francesa, alternando así imágenes del presente melancólico y apesadumbrado con unos recuerdos en color que la atormentan. La idea de que las composiciones, movimientos de cámara y la fotografía en blanco y negro que se transforma en imágenes en color se pueden utilizar para la resolución dramática de una historia es el método al que el director recurre en este film. Nada nos hace suponer, que la gran aventura de unas vacaciones idílicas en una pequeña casita de la preciosa costa francesa se convertirán en un entramado de intensas emociones donde el temor a perder el cariño de su padre, los celos, el cinismo y el egoísmo afloran en la perfecta relación padre e hija cuando aparece la tercera figura en escena.

Una espectacular Deborah Kerr (Ann), amiga de su madre y conocida desde hace años por ellos, pasa a ser una rival inesperada en el desarrollo emocional de una adolescente caprichosa y acostumbrada al lujo, la diversión y la buena vida. Las actuaciones del trío protagonista son excelentes y parecen transmitir más que los propios diálogos algo descafeinados en su adaptación cinematográfica. Deborah Kerr está espléndida, con una belleza serena y madura. David Niven proporciona aquí una actuación tan superficial como su personaje y Jean Seberg despliega una belleza singular absolutamente convincente en su rol de la adolescente protagonista de la historia.

La puesta en escena y las localizaciones son increíblemente hermosas así como también el diseño de vestuario. Perfectamente acompañadas por la exquisita fotografía de Georges Périnal y la música de Georges Auric, convierten un profundo melodrama en una pieza de gran belleza visual.

Un melodrama algo olvidado, pero que no defrauda en absoluto.


buenos-días-tristeza


"A ese sentimiento desconocido cuyo tedio, cuya dulzura me obsesionan, dudo en darle el nombre, el hermoso y grave nombre de tristeza. Es un sentimiento tan total, tan egoísta, que casi me produce vergüenza, cuando la tristeza siempre me ha parecido honrosa. No la conocía, tan sólo el tedio, el pesar, más raramente el remordimiento. Hoy, algo me envuelve como una seda, inquietante y dulce, separándome de los demás."
(Párrafo primero de la novela Bonjour, tristesse, de Françoise Sagan)

Título original: Bonjour tristesse.

Director: Otto Preminger.

Intérpretes: Jean Seberg, David Niven, Deborah Kerr, Geoffrey Horne, Mylène Demongeot,Juliette Greco, Martita Hunt.

Escena:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

el-campeón
El ex campeón de los pesos pesados, Andy "Campeón" Purcell es ahora un alcohólico, que vive sus horas más bajas esperando un combate en Tijuana. Su único apoyo es su hijo, Dinkm que todavía cree que su padre es el gran campeón de antaño. Para no defraudarle, Andy decide boxear contra un oponente muy superior, logrando vencerle pero con trágico final para aquél debido a los golpes recibidos. Así, la admiración y el amor que Dink profesa a su padre, permanecerá siempre en su memoria.

King Vidor y los actores Jackie Cooper y Wallace Berey ya habían alcanzado gran renombre internacional durante la época del cine mudo. El director con su obra sobre la vida en una pequeña ciudad, "Y el mundo marcha (1928)"; Barry siendo el protagonista de una popular serie de comedias de la serie Out gang durante los años 20; y Jackie Cooper acompañando a Charles Chaplin en su joya "El chico (1920)". Así, no es de extrañar que sus nombres fuesen un importante reclamo en este potente, emotivo y tierno drama sobre lo que un padre es capaz de hacer por su hijo.

Con guión de Frances Marion y con todos los ingredientes clásicos de una tragedia que llega al corazón de los espectadores con un ritmo perfecto; la cinta narra problemas generacionales, alcoholismo, destrucción de la familia y la búsqueda de una última oportunidad para resarcirse de todos los fracasos y errores cometidos en la vida; pero también es la historia de una relación paterno-filial maravillosa y envidiable llena de inmenso amor mutuo, así como un ejemplo de superación personal. El trágico final que sucede ante los ojos del niño, causó un gran impacto desde el 21 de noviembre de 1931, fecha de su estreno, en los espectadores de la época, provocando irreprimibles ríos de lágrimas en ello.

el-campeón

Por su espléndido trabajo, el actor lograría un Óscar, aunque no sin cierta polémica. Y es que, durante la ceremonia, Fredric March ya había ganado una estatuilla como mejor actor por "El hombre y el monstruo" cuando se descubrió que Beery había perdido por un solo voto lo que, según las reglas de la Academia, significaba un empate técnico entre los dos actores. Aunque encontraron por allí otro Óscar para entregárselo a Beery, la prensa reflejó el hecho como una auténtica chapuza. Por la cinta Vidor fue nominado como mejor director, y Frances Marion lo ganó al mejor guión original.

Con este mismo argumento, el de un padre que, por satisfacer a su hijo decide regresar al mundo del espectáculo, sería transformado en tragicomedia con "The clow", dirigida por Robert Z. Leonard (1952); mientras que un auténtico remake fue "Campeón (1979)" de Franco Zeffirelli con Jon Voight y Faye Dunaway con el niño prodigio Ricky Schroeder.

Mientras Hollywood iniciaba el film sonoro y consolidaba el cine de géneros y el star-system, con lo que pronto comenzaría la llamada edad dorada de la Meca del Cine. Vidor, uno de los pioneros y maestros del cine americano y exponente del cine social de su país, ya anunció con la magistral "Y el mundo marcha", el crack del 29. En los años treinta se impondrían algunos de los grandes cineastas inmigrados y firman como John Ford, Howard Hawks, Raoul Walsh, King Vidor, William Wyler y un largo etcétera de estadounidenses, quienes junto con las estrellas del momento seguirían reinando en el firmamento cinematográfico mundial.

el-campeón

Frase para recordar:

-Supongo que habéis venido a por el chico...
-No. Sabemos que no hay fuerza sobrehumana que pueda separaros."

Título original: The Champ.

Director: King Vidor.

Intérpretes: Wallace Beery, Jackie Cooper, Irene Rich, Rosco Ates, Edward Brophy,Hale Hamilton.

Trailer:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

EL CAMPEÓN (1931). Boxeo y superación personal.

el-campeón
El ex campeón de los pesos pesados, Andy "Campeón" Purcell es ahora un alcohólico, que vive sus horas más bajas esperando un combate en Tijuana. Su único apoyo es su hijo, Dinkm que todavía cree que su padre es el gran campeón de antaño. Para no defraudarle, Andy decide boxear contra un oponente muy superior, logrando vencerle pero con trágico final para aquél debido a los golpes recibidos. Así, la admiración y el amor que Dink profesa a su padre, permanecerá siempre en su memoria.

King Vidor y los actores Jackie Cooper y Wallace Berey ya habían alcanzado gran renombre internacional durante la época del cine mudo. El director con su obra sobre la vida en una pequeña ciudad, "Y el mundo marcha (1928)"; Barry siendo el protagonista de una popular serie de comedias de la serie Out gang durante los años 20; y Jackie Cooper acompañando a Charles Chaplin en su joya "El chico (1920)". Así, no es de extrañar que sus nombres fuesen un importante reclamo en este potente, emotivo y tierno drama sobre lo que un padre es capaz de hacer por su hijo.

Con guión de Frances Marion y con todos los ingredientes clásicos de una tragedia que llega al corazón de los espectadores con un ritmo perfecto; la cinta narra problemas generacionales, alcoholismo, destrucción de la familia y la búsqueda de una última oportunidad para resarcirse de todos los fracasos y errores cometidos en la vida; pero también es la historia de una relación paterno-filial maravillosa y envidiable llena de inmenso amor mutuo, así como un ejemplo de superación personal. El trágico final que sucede ante los ojos del niño, causó un gran impacto desde el 21 de noviembre de 1931, fecha de su estreno, en los espectadores de la época, provocando irreprimibles ríos de lágrimas en ello.

el-campeón

Por su espléndido trabajo, el actor lograría un Óscar, aunque no sin cierta polémica. Y es que, durante la ceremonia, Fredric March ya había ganado una estatuilla como mejor actor por "El hombre y el monstruo" cuando se descubrió que Beery había perdido por un solo voto lo que, según las reglas de la Academia, significaba un empate técnico entre los dos actores. Aunque encontraron por allí otro Óscar para entregárselo a Beery, la prensa reflejó el hecho como una auténtica chapuza. Por la cinta Vidor fue nominado como mejor director, y Frances Marion lo ganó al mejor guión original.

Con este mismo argumento, el de un padre que, por satisfacer a su hijo decide regresar al mundo del espectáculo, sería transformado en tragicomedia con "The clow", dirigida por Robert Z. Leonard (1952); mientras que un auténtico remake fue "Campeón (1979)" de Franco Zeffirelli con Jon Voight y Faye Dunaway con el niño prodigio Ricky Schroeder.

Mientras Hollywood iniciaba el film sonoro y consolidaba el cine de géneros y el star-system, con lo que pronto comenzaría la llamada edad dorada de la Meca del Cine. Vidor, uno de los pioneros y maestros del cine americano y exponente del cine social de su país, ya anunció con la magistral "Y el mundo marcha", el crack del 29. En los años treinta se impondrían algunos de los grandes cineastas inmigrados y firman como John Ford, Howard Hawks, Raoul Walsh, King Vidor, William Wyler y un largo etcétera de estadounidenses, quienes junto con las estrellas del momento seguirían reinando en el firmamento cinematográfico mundial.

el-campeón

Frase para recordar:

-Supongo que habéis venido a por el chico...
-No. Sabemos que no hay fuerza sobrehumana que pueda separaros."

Título original: The Champ.

Director: King Vidor.

Intérpretes: Wallace Beery, Jackie Cooper, Irene Rich, Rosco Ates, Edward Brophy,Hale Hamilton.

Trailer:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

el-caso-de-lucy-harbin
Tras 20 años de reclusión en un centro psiquiátrico por haber asesinado a su marido y su amante, Lucy Harbin regresa al hogar para reencontrarse con su hija. También se reencontrará con un pasado que se resiste a dejarla y con un hacha de grandes dimensiones.

El tiempo remodela a veces la apreciación que podamos tener acerca de un género cinematográfico. Así, un Horror Thriller como este, deglutidos los excesos actuales, chorreantes de hemoglobina y vísceras, se convierte mas o menos plácidamente en un film de suspense aderezado con acertados toques terroríficos que no desdeñó por ejemplo Alfred Hitchcock en "Psycho".

Y ya que hablamos del maestro, iluminemos la imagen de William Castle que unos cuantos años antes de conocer a Norman Bates, nos presenta esta Lucy Harbin salida también de la afilada pluma de Robert Bloch con su cargamento de trastornos mentales, desdoblamientos de personalidad y traumas generales irreversibles. Una melodía familiar que Hitchcock llevaría a la categoría de obra maestra siguiendo quizás los pasos de Castle, un listillo del negocio que solventaba con solvencia el apartado del mas puro entretenimiento en todos sus filmes aunque fuera a base de implantar motores para sacudir las butacas del cine, Iluminar al público con una luz roja antes de las secuencias más impactantes o interrumpir la proyección para que las personas mas sensibles pudieran salir de la sala, buscando un alivio que podía ser tanto físico como mental.

el-caso-de-lucy-harbin

Castle no precisó aquí ninguno de estos gadgets para zarandear a la audiencia. La imponente presencia de Joan Crawford, con su peluca azabache, su traje estampado ajustadísimo y los kilos de joyas colgando de sus orejas y muñecas, proporcionaban suficiente magnetismo para agarrarnos fuerte mientras sus miradas asesinas y horrorizadas nos traspasan el cráneo como turbolásers a plena potencia. Como en "Psycho", los personajes secundarios que se entrometen en el laberinto de traumas pendientes de resolver, mueren . Y de que manera!

"Lucy Harbin cogió un hacha..."

el-caso-de-lucy-harbin

Castle se permitió sacar pecho. Alardeó que las escenas de decapitación eran lo más real visto hasta el momento en el cine comercial de gran formato pero no descuidó situarlas en un contexto previo de tensión (ese tintineo de las pulseras y pendientes..brrr!) para potenciarlas haciéndonos anticiparnos varias veces a su final y por tanto sufrir/disfrutar doblemente. Al igual que en su otro excelente Horror Thriller (Homicidial 1961) que a día de hoy sería "suspense con tabasco", Castle juega con nosotros hasta el final, haciéndonos oscilar entre el temor y la compasión hacia la crispada protagonista.Y como estamos agarrados por el cuello por una buena fotografía, un excelente guión y unas interpretaciones adecuadas, vamos a dónde nos lleven.

Naturalmente, mucho mérito hay que conceder a Joan Crawford por aceptar meterse en ese papel y sobretodo, en ese vestido estampado. Ese mismo año, Bette Davis estrenaba sus turbolásers y gritos con "Hush Hush Sweet Charlotte" (Robert Aldrich 1964). Ambas ya habían cruzado espadas e imprecaciones en "What Happened to Baby Jane" (Robert Aldrich) dos años antes. Sabían de que iba la cosa. De sacar partido con su talento a un físico antaño bello pero luego, endurecido e inquietante. Y para esto, si que hace falta valor.

el-caso-de-lucy-harbin-1964

Título original: Strait-Jacket.

Director: William Castle.

Intérpretes: Joan Crawford, Diane Baker, Leif Erickson, Howard St. John, John Anthony HayesRochelle Hudson, George Kennedy.

Trailer:


Reseña escrita por George Suckelectronic

EL CASO DE LUCY HARBIN (1964) El trastorno mental de Joan Crawford.

el-caso-de-lucy-harbin
Tras 20 años de reclusión en un centro psiquiátrico por haber asesinado a su marido y su amante, Lucy Harbin regresa al hogar para reencontrarse con su hija. También se reencontrará con un pasado que se resiste a dejarla y con un hacha de grandes dimensiones.

El tiempo remodela a veces la apreciación que podamos tener acerca de un género cinematográfico. Así, un Horror Thriller como este, deglutidos los excesos actuales, chorreantes de hemoglobina y vísceras, se convierte mas o menos plácidamente en un film de suspense aderezado con acertados toques terroríficos que no desdeñó por ejemplo Alfred Hitchcock en "Psycho".

Y ya que hablamos del maestro, iluminemos la imagen de William Castle que unos cuantos años antes de conocer a Norman Bates, nos presenta esta Lucy Harbin salida también de la afilada pluma de Robert Bloch con su cargamento de trastornos mentales, desdoblamientos de personalidad y traumas generales irreversibles. Una melodía familiar que Hitchcock llevaría a la categoría de obra maestra siguiendo quizás los pasos de Castle, un listillo del negocio que solventaba con solvencia el apartado del mas puro entretenimiento en todos sus filmes aunque fuera a base de implantar motores para sacudir las butacas del cine, Iluminar al público con una luz roja antes de las secuencias más impactantes o interrumpir la proyección para que las personas mas sensibles pudieran salir de la sala, buscando un alivio que podía ser tanto físico como mental.

el-caso-de-lucy-harbin

Castle no precisó aquí ninguno de estos gadgets para zarandear a la audiencia. La imponente presencia de Joan Crawford, con su peluca azabache, su traje estampado ajustadísimo y los kilos de joyas colgando de sus orejas y muñecas, proporcionaban suficiente magnetismo para agarrarnos fuerte mientras sus miradas asesinas y horrorizadas nos traspasan el cráneo como turbolásers a plena potencia. Como en "Psycho", los personajes secundarios que se entrometen en el laberinto de traumas pendientes de resolver, mueren . Y de que manera!

"Lucy Harbin cogió un hacha..."

el-caso-de-lucy-harbin

Castle se permitió sacar pecho. Alardeó que las escenas de decapitación eran lo más real visto hasta el momento en el cine comercial de gran formato pero no descuidó situarlas en un contexto previo de tensión (ese tintineo de las pulseras y pendientes..brrr!) para potenciarlas haciéndonos anticiparnos varias veces a su final y por tanto sufrir/disfrutar doblemente. Al igual que en su otro excelente Horror Thriller (Homicidial 1961) que a día de hoy sería "suspense con tabasco", Castle juega con nosotros hasta el final, haciéndonos oscilar entre el temor y la compasión hacia la crispada protagonista.Y como estamos agarrados por el cuello por una buena fotografía, un excelente guión y unas interpretaciones adecuadas, vamos a dónde nos lleven.

Naturalmente, mucho mérito hay que conceder a Joan Crawford por aceptar meterse en ese papel y sobretodo, en ese vestido estampado. Ese mismo año, Bette Davis estrenaba sus turbolásers y gritos con "Hush Hush Sweet Charlotte" (Robert Aldrich 1964). Ambas ya habían cruzado espadas e imprecaciones en "What Happened to Baby Jane" (Robert Aldrich) dos años antes. Sabían de que iba la cosa. De sacar partido con su talento a un físico antaño bello pero luego, endurecido e inquietante. Y para esto, si que hace falta valor.

el-caso-de-lucy-harbin-1964

Título original: Strait-Jacket.

Director: William Castle.

Intérpretes: Joan Crawford, Diane Baker, Leif Erickson, Howard St. John, John Anthony HayesRochelle Hudson, George Kennedy.

Trailer:


Reseña escrita por George Suckelectronic

el-hombre-del-traje-blanco
En el documental "Comprar, tirar, comprar: la historia secreta de la obsolescencia programada" (Cosima Dannoritzer, 2001) asistimos a la revelación sin complejos de lo que ya era un secreto a voces dentro del patrón de diseño del capitalismo exacerbado: la fecha de caducidad de los productos de consumo. El ejemplo más clarificador sería el de las bombillas; diseñadas para durar un número determinado de horas pero que sin embargo se pueden fabricar sin problema para que su duración sea infinita, tal y como demuestra una bombilla centenaria localizada en Livermore (California), encendida sin interrupción desde 1901 y que incluso se puede ver por internet vía web cam.

De esta misma premisa parte "El hombre del traje blanco", espléndida muestra de la inteligente comedia facturada por los estudios británicos Ealing, de la mano de Alexander Mackendrick, uno de los más talentosos directores de la compañía y autor también de la magnífica "El quinteto de la muerte" (The Ladykillers, 1955). La Ealing producía comedias que aunque por momentos recordaban al "slapstick" o al "cartoon" como mandan los cánones del género, sin embargo iban mucho más allá en sus contenidos y a menudo rozaban el humor negro y la temática política y social. Títulos como "Ocho sentencias de muerte (1949)" de Robert Hamer, "Oro en barras (1951)" de Charles Crichton y la ya citada "The Ladykillers" dan buena fé de lo expuesto anteriormente, ya que aún siendo divertidas y entretenidas  comedias se prestan fácilmente a diferentes lecturas o interpretaciones.

el-hombre-del-traje-blanco

Sidney Stratton (espectacular Alec Guinness) es un joven y brillante investigador procedente de Cambridge que busca hacerse un hueco en la industria textil con desigual fortuna ya que le han despedido de todas las fábricas en las que ha trabajado. El motivo es siempre el mismo; Sidney además de ser una persona muy introvertida  gasta demasiado presupuesto en material para el laboratorio y sus superiores no están dispuestos a correr con unos gastos tan elevados. Su suerte cambiará cuando empiece a trabajar como mozo de almacén en la fábrica textil de Alan Birnley (Cecil Parker). Poco a poco se introduce en su laboratorio y le permiten trabajar allí debido a sus vastos conocimientos, además cuenta con la simpatía de la hija del empresario, Daphne (Joan Greenwood), una joven que confía  en  Sidney  y en sus experimentos mucho antes de que su padre lo termine haciendo por mero interés económico. Después de duros intentos por parte de Sidney, Alan Birnley se compromete a financiar la investigación del joven, cuya finalidad es conseguir un tejido que nunca se rompa ni se ensucie, algo en lo que el director de la compañía ve la oportunidad de acaparar todo el mercado y terminar con su competencia. Tras varias explosiones en el laboratorio, Sidney consigue crear  el nuevo tejido con el que le confeccionan un elegante traje blanco de cara a su presentación en sociedad  en  una gran rueda de prensa.

Al filtrarse los rumores sobre el nuevo tejido entre los competidores de Birnley, estos se presentan en su casa y convencen al magnate para ocultar la noticia y destruir el nuevo invento ya que ello puede suponer la ruina completa del negocio textil. En un primer momento intentan sobornar a Sidney para que oculte su descubrimiento pero el idealista joven no está dispuesto a acabar con el fruto de su duro trabajo, a lo que los empresarios responden secuestrándolo mientras intentan convencerlo de que debe guardar silencio sobre el asunto.

el-hombre-del-traje-blanco

Al inconfundible sello de la comedia Ealing, el buen hacer de su director  Alexander Mackendrick, y al habitual  estupendo trabajo de Sir Alec Guinness hay que destacar la excelente fotografía del gran Douglas Slocombe, fallecido en 2016 a la edad de 103 años y que tantas obras maestras nos ha dejado tanto en el cine británico como en el americano. Su excepcional uso del blanco y negro, ya sea en esas inolvidables persecuciones a un Sidney Stratton embutido en su deslumbrante traje blanco mientras  la oscuridad de la noche no nos permite ver su rostro, o en esas magníficas secuencias en su laboratorio donde las iluminadas probetas y extraños artefactos acercan el relato al terreno de la ciencia-ficción. El tratamiento del sonido también resulta excepcional en estas escenas debido a la sonoridad que emiten los artilugios del laboratorio; que dan la impresión de llevar un ritmo musical  acompasado; algo que no se le escapó a los directivos de la Ealing que llegaron incluso a comercializar un disco con ese ritmo bajo el nombre de "The White Suit Samba".

Film basado en una obra de teatro de Roger MacDougall, primo de Mackendrick, a la que el director americano  de origen escocés se encargó de aderezar en su guión con pinceladas de temática nuclear, muy de actualidad en el momento, así como de una crítica encubierta al capitalismo y a sus feroces sistemas de producción.

el-hombre-del-traje-blanco

Título original: The Man in the White Suit.

Director: Alexander MacKendrick.

Intérpretes: Alec Guinness, Joan Greenwood, Cecil Parker, Michael Gough, Patric Doonan,Ernest Thesiger.

Trailer:


Reseña escrita por Francisco Javier Arco Pérez

EL HOMBRE DEL TRAJE BLANCO (1951). La inteligente comedia de los estudios Ealing.

el-hombre-del-traje-blanco
En el documental "Comprar, tirar, comprar: la historia secreta de la obsolescencia programada" (Cosima Dannoritzer, 2001) asistimos a la revelación sin complejos de lo que ya era un secreto a voces dentro del patrón de diseño del capitalismo exacerbado: la fecha de caducidad de los productos de consumo. El ejemplo más clarificador sería el de las bombillas; diseñadas para durar un número determinado de horas pero que sin embargo se pueden fabricar sin problema para que su duración sea infinita, tal y como demuestra una bombilla centenaria localizada en Livermore (California), encendida sin interrupción desde 1901 y que incluso se puede ver por internet vía web cam.

De esta misma premisa parte "El hombre del traje blanco", espléndida muestra de la inteligente comedia facturada por los estudios británicos Ealing, de la mano de Alexander Mackendrick, uno de los más talentosos directores de la compañía y autor también de la magnífica "El quinteto de la muerte" (The Ladykillers, 1955). La Ealing producía comedias que aunque por momentos recordaban al "slapstick" o al "cartoon" como mandan los cánones del género, sin embargo iban mucho más allá en sus contenidos y a menudo rozaban el humor negro y la temática política y social. Títulos como "Ocho sentencias de muerte (1949)" de Robert Hamer, "Oro en barras (1951)" de Charles Crichton y la ya citada "The Ladykillers" dan buena fé de lo expuesto anteriormente, ya que aún siendo divertidas y entretenidas  comedias se prestan fácilmente a diferentes lecturas o interpretaciones.

el-hombre-del-traje-blanco

Sidney Stratton (espectacular Alec Guinness) es un joven y brillante investigador procedente de Cambridge que busca hacerse un hueco en la industria textil con desigual fortuna ya que le han despedido de todas las fábricas en las que ha trabajado. El motivo es siempre el mismo; Sidney además de ser una persona muy introvertida  gasta demasiado presupuesto en material para el laboratorio y sus superiores no están dispuestos a correr con unos gastos tan elevados. Su suerte cambiará cuando empiece a trabajar como mozo de almacén en la fábrica textil de Alan Birnley (Cecil Parker). Poco a poco se introduce en su laboratorio y le permiten trabajar allí debido a sus vastos conocimientos, además cuenta con la simpatía de la hija del empresario, Daphne (Joan Greenwood), una joven que confía  en  Sidney  y en sus experimentos mucho antes de que su padre lo termine haciendo por mero interés económico. Después de duros intentos por parte de Sidney, Alan Birnley se compromete a financiar la investigación del joven, cuya finalidad es conseguir un tejido que nunca se rompa ni se ensucie, algo en lo que el director de la compañía ve la oportunidad de acaparar todo el mercado y terminar con su competencia. Tras varias explosiones en el laboratorio, Sidney consigue crear  el nuevo tejido con el que le confeccionan un elegante traje blanco de cara a su presentación en sociedad  en  una gran rueda de prensa.

Al filtrarse los rumores sobre el nuevo tejido entre los competidores de Birnley, estos se presentan en su casa y convencen al magnate para ocultar la noticia y destruir el nuevo invento ya que ello puede suponer la ruina completa del negocio textil. En un primer momento intentan sobornar a Sidney para que oculte su descubrimiento pero el idealista joven no está dispuesto a acabar con el fruto de su duro trabajo, a lo que los empresarios responden secuestrándolo mientras intentan convencerlo de que debe guardar silencio sobre el asunto.

el-hombre-del-traje-blanco

Al inconfundible sello de la comedia Ealing, el buen hacer de su director  Alexander Mackendrick, y al habitual  estupendo trabajo de Sir Alec Guinness hay que destacar la excelente fotografía del gran Douglas Slocombe, fallecido en 2016 a la edad de 103 años y que tantas obras maestras nos ha dejado tanto en el cine británico como en el americano. Su excepcional uso del blanco y negro, ya sea en esas inolvidables persecuciones a un Sidney Stratton embutido en su deslumbrante traje blanco mientras  la oscuridad de la noche no nos permite ver su rostro, o en esas magníficas secuencias en su laboratorio donde las iluminadas probetas y extraños artefactos acercan el relato al terreno de la ciencia-ficción. El tratamiento del sonido también resulta excepcional en estas escenas debido a la sonoridad que emiten los artilugios del laboratorio; que dan la impresión de llevar un ritmo musical  acompasado; algo que no se le escapó a los directivos de la Ealing que llegaron incluso a comercializar un disco con ese ritmo bajo el nombre de "The White Suit Samba".

Film basado en una obra de teatro de Roger MacDougall, primo de Mackendrick, a la que el director americano  de origen escocés se encargó de aderezar en su guión con pinceladas de temática nuclear, muy de actualidad en el momento, así como de una crítica encubierta al capitalismo y a sus feroces sistemas de producción.

el-hombre-del-traje-blanco

Título original: The Man in the White Suit.

Director: Alexander MacKendrick.

Intérpretes: Alec Guinness, Joan Greenwood, Cecil Parker, Michael Gough, Patric Doonan,Ernest Thesiger.

Trailer:


Reseña escrita por Francisco Javier Arco Pérez

ladrón-de-bicicletas
Roma, primera posguerra. Antonio Ricci es un obrero metalúrgico que está en paro. Recibe una oferta de empleo para la cual necesita una bicicleta. Al recuperar la suya, que le tenía empeñada para poder sobrevivir, nada más empezar a trabajar, un desconocido se la roba. Junto a su pequeño hijo, Bruno y a los compañeros de sindicato, busca su bicicleta en los mercados romanos de ocasión. Finalmente, Antonio consigue capturar al ladrón, tan pobre como él, pero debe dejarle en paz por falta de pruebas y la hostilidad de los vecinos del culpable.

Desesperado, Antonio Ricci intenta robar una bicicleta para volver al trabajo. Sin embargo, es detenido en plena acción. Solo la presencia de su hijo le evitará ir a la cárcel. Humillado, mientras Bruno le da la mano, ambos regresan a casa. En este relato, aparentemente sencillo, Vittorio de Sica nos presenta la esencia misma de la escuela italiana del neorrealismo de los años 40, un movimiento, como ya sabemos, surgido como protesta y reacción ante las películas rutilantes patrocinadas por el Estado, de la era fascista. El propósito del neorrealismo era, por citar una frase de Hemingway: "contar las cosas como son", enfrentar al público con el mundo supuestamente real, en vez de con las versiones rutilantes del mismo que se suele utilizar en las películas.

ladrón-de-bicicletas

En este caso, como era lo clásico, De Sica, que la realiza en la posguerra, lo consiguió utilizando un reparto principalmente compuesto por no profesionales para contar la historia de un obrero que lleva demasiado tiempo en paro y que necesita una bicicleta para un trabajo enganchando carteles de películas que le ofrecen. Nada podría ser más elemental, si no fuera porque De Sica convierte la búsqueda de padre e hijo en una odisea urbana a través de los barrios más pobres de la ciudad y en un grito amargo contra la pobreza y contra el sistema que lo permite, incluida la Iglesia.

La cinta podría haber resultado siniestra, pero jamás llega a serlo, gracias al calor y a la simpatía, al suave romanticismo de que está impregnada. Podría afirmarse que no esta no es una película encantadora, que no nos arrebata emocionalmente; y tampoco funciona, si es que pretendió que funcionara, como reflexión general sobre la condición humana. Pero sin duda, se trata de una gran película, minuciosamente elaborada hasta en las escenas en las calles de Roma y que sigue teniendo carácter de autenticidad, así como ejemplo de realismo social, como estudio de una sociedad; un verdadero documental de la gente de Roma del momento, en plena posguerra, de sus costumbres. De una sociedad vulgar y víctima del egoísmo y de absoluta indiferencia hacia los demás.

ladrón-de-bicicletas

De la necesidad surge la lucha de Antonio, pero una lucha de clases, sino contra una administración anónima. Su mujer y su hijo son los que animan a Ricci a seguir adelante, a pesar de todo. Una sociedad en la que puede tener una importancia enorme el robo de una bicicleta, algo tan trivial a primera vista, Bruno, el hijo, es el único elemento de esperanza que hay en el film. En Ladrón de bicicletas encontramos una de las relaciones paterno filiales más emotivas de la historia del cine, llena de pequeñas fluctuaciones que se van desarrollando entre ambos, de confianza, de respeto, resultando completamente desgarradora y emotiva a la vez.

La cinta se apoya sobre un guión con una estructura dramática bien definida e intencionada del tándem Casare Zavattini-Vittorio de Sica, que dieron a luz algunos de los films paradigmáticos de ese periódo: "El limpiabotas (1946)" y representa un auténtico testimonio de un periodo contemporáneo, como espejo de la posguerra europea así como un retrato del hombre corriente de esa época. 

Como curiosidad, añadir que Sergio Leone trabajó como asistente en la película y aparece brevemente como sacerdote.

ladrón-de-bicicletas

Frase para recordar: "Todo tiene remedio menos la muerte".

Título original: Ladri di biciclette.

Director: Vittorio De Sica.

Intérpretes: Lamberto Maggiorani, Enzo Staiola, Lianella Carell, Gino Saltamerenda,Vittorio Antonucci, Giulio Chiari.


Trailer:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

LADRÓN DE BICICLETAS (1948). Pobreza italiana.

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Roma, primera posguerra. Antonio Ricci es un obrero metalúrgico que está en paro. Recibe una oferta de empleo para la cual necesita una bicicleta. Al recuperar la suya, que le tenía empeñada para poder sobrevivir, nada más empezar a trabajar, un desconocido se la roba. Junto a su pequeño hijo, Bruno y a los compañeros de sindicato, busca su bicicleta en los mercados romanos de ocasión. Finalmente, Antonio consigue capturar al ladrón, tan pobre como él, pero debe dejarle en paz por falta de pruebas y la hostilidad de los vecinos del culpable.

Desesperado, Antonio Ricci intenta robar una bicicleta para volver al trabajo. Sin embargo, es detenido en plena acción. Solo la presencia de su hijo le evitará ir a la cárcel. Humillado, mientras Bruno le da la mano, ambos regresan a casa. En este relato, aparentemente sencillo, Vittorio de Sica nos presenta la esencia misma de la escuela italiana del neorrealismo de los años 40, un movimiento, como ya sabemos, surgido como protesta y reacción ante las películas rutilantes patrocinadas por el Estado, de la era fascista. El propósito del neorrealismo era, por citar una frase de Hemingway: "contar las cosas como son", enfrentar al público con el mundo supuestamente real, en vez de con las versiones rutilantes del mismo que se suele utilizar en las películas.

ladrón-de-bicicletas

En este caso, como era lo clásico, De Sica, que la realiza en la posguerra, lo consiguió utilizando un reparto principalmente compuesto por no profesionales para contar la historia de un obrero que lleva demasiado tiempo en paro y que necesita una bicicleta para un trabajo enganchando carteles de películas que le ofrecen. Nada podría ser más elemental, si no fuera porque De Sica convierte la búsqueda de padre e hijo en una odisea urbana a través de los barrios más pobres de la ciudad y en un grito amargo contra la pobreza y contra el sistema que lo permite, incluida la Iglesia.

La cinta podría haber resultado siniestra, pero jamás llega a serlo, gracias al calor y a la simpatía, al suave romanticismo de que está impregnada. Podría afirmarse que no esta no es una película encantadora, que no nos arrebata emocionalmente; y tampoco funciona, si es que pretendió que funcionara, como reflexión general sobre la condición humana. Pero sin duda, se trata de una gran película, minuciosamente elaborada hasta en las escenas en las calles de Roma y que sigue teniendo carácter de autenticidad, así como ejemplo de realismo social, como estudio de una sociedad; un verdadero documental de la gente de Roma del momento, en plena posguerra, de sus costumbres. De una sociedad vulgar y víctima del egoísmo y de absoluta indiferencia hacia los demás.

ladrón-de-bicicletas

De la necesidad surge la lucha de Antonio, pero una lucha de clases, sino contra una administración anónima. Su mujer y su hijo son los que animan a Ricci a seguir adelante, a pesar de todo. Una sociedad en la que puede tener una importancia enorme el robo de una bicicleta, algo tan trivial a primera vista, Bruno, el hijo, es el único elemento de esperanza que hay en el film. En Ladrón de bicicletas encontramos una de las relaciones paterno filiales más emotivas de la historia del cine, llena de pequeñas fluctuaciones que se van desarrollando entre ambos, de confianza, de respeto, resultando completamente desgarradora y emotiva a la vez.

La cinta se apoya sobre un guión con una estructura dramática bien definida e intencionada del tándem Casare Zavattini-Vittorio de Sica, que dieron a luz algunos de los films paradigmáticos de ese periódo: "El limpiabotas (1946)" y representa un auténtico testimonio de un periodo contemporáneo, como espejo de la posguerra europea así como un retrato del hombre corriente de esa época. 

Como curiosidad, añadir que Sergio Leone trabajó como asistente en la película y aparece brevemente como sacerdote.

ladrón-de-bicicletas

Frase para recordar: "Todo tiene remedio menos la muerte".

Título original: Ladri di biciclette.

Director: Vittorio De Sica.

Intérpretes: Lamberto Maggiorani, Enzo Staiola, Lianella Carell, Gino Saltamerenda,Vittorio Antonucci, Giulio Chiari.


Trailer:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

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