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Cinco años han tardado Kathryn Bigelow y su guionista, el periodista de investigación Mark Boal, en sacar adelante su nueva empresa desde La noche más oscura (Zero Dark Thirty, EEUU, 2012). En ese tiempo, Bigelow ha tratado de levantar algunos otros proyectos de interés, como esa miniserie para HBO que nunca llegó sobre el reclutamiento de Al Qaeda en Occidente. Para el canal de pago también preparó The Miraculous Year, una serie sobre los entresijos del teatro de Broadway, diseccionados a través de un autodestructivo dramaturgo. La directora recibió la decisión de cancelación de la cadena después de filmar el episodio piloto, escrito nada menos que por John Logan. El óscar recibido por En tierra hostil (The Hurt Locker, EEUU, 2009), en definitiva, no es que haya allanado precisamente el camino para la cineasta.







DE LA ESCLAVITUD AL PISOTEO DE LOS DERECHOS CIVILES.

La nueva propuesta de Kathryn Bigelow y Mark Boal ha requerido un enorme esfuerzo personal y financiero para recibir la luz verde. Los créditos de la producción del filme incluyen su nombre y el de su guionista, lo que significa que ambos han asumido una parte muy importante del riesgo y ventura en el resultado económico del filme, probablemente como premisa imprescindible para su visto bueno.

Detroit es un producto de alto riesgo. Los 143 minutos de metraje que transcurren sin cadencias ni lastres (es un filme muy entretenido para la densidad de la trama) abordan temas nada cómodos, con una mirada incisiva, que plantea ciertos interrogantes y claves que convierten al filme en un producto muy personal y clarificador. Revueltas raciales; Denuncia de abuso policial; de violación-vulneración de derechos civiles; de humillación extrema a sospechosos; de la institucionalización de los prejuicios raciales en América; del (por otra parte, legítimo) uso de tecnicismos legales del sistema judicial para amparar el asesinato y demás delitos cometidos por agentes de la autoridad... de la frustración de la población afroamericana pisoteada una y otra vez con total impunidad.

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Detroit plantea cómo se sobrevive a esa humillación constante. Bigelow y Boal denuncian el dolor enquistado, el sufrimiento y la frustración que causa la impotencia de la impunidad en el imaginario colectivo afroamericano, proporcionando heridas y secuelas incurables, que se transmiten intactas de generación a generación. Se denuncia, en definitiva, como el abuso y acoso de la "policía blanca" ha sustituido a la esclavitud sobre la manera de tratar y de relacionarse con la "población de color". Todo ello especialmente después de los movimientos migratorios de esa población, desde el profundo sur (desde las zonas de las plantaciones de algodón), hacia las ciudades industrializadas del norte, entre ellas Detroit, en la ansiada (y la mayoría de las veces frustrada) búsqueda de su porción del sueño americano.

Se ha criticado a la directora de Días Extraños (Strange Days, EEUU, 1995), película ésta que, por cierto, ya denunciaba disturbios raciales derivados de la brutalidad policial, de no poseer la mirada apropiada para contar una historia como esta. Ella, con mucho sentido común, ha dicho que quienes afirman eso tienen algo de razón. Afirma la realizadora que tuvo muchas dudas a la hora de tomar las riendas de este proyecto, pero que como todo el mundo puede y debe opinar sobre el tema racial y que tenía claro lo que quería contar y cómo hacerlo, se lanzó a ello.

Visto su trabajo, creo que la realizadora ha hecho el filme que, por fin, lejos del rencor y la reivindicación gratuitos, que en otras ocasiones no dejaban "ver el bosque", explica perfectamente lo irresoluble (o, al menos, enorme dificultad de resolución) del conflicto racial en América, y en particular con la población afroamericana. Con el filme se comprenden (no se pretenden justificar) actitudes, posicionamientos, reacciones individuales y colectivas, así como la enorme dificultad para erradicar la lacra del racismo, y la ira en el colectivo que lo sufre. Racismo que no sólo está institucionalizado, sino implantado como si de un componente del ADN se tratase, en un importante sector de la población blanca del país. Los prejuicios, el miedo (que no es algo que emerge de la sociedad a raíz de los atentados del 11-S, sino que viene implantado desde que los puritanos desembarcaronen el continente del Mayflower), la necesidad de avasallamiento como (injustificable) medida de protección, unido a la frustración que genera el complejo del caucásico ante el atractivo físico del afroamericano para la mujer blanca, forman un "cóctel explosivo" difícil de asimilar y superar, que se proyecta en la brutalidad extrema, siempre canalizada hacia el mismo lugar: hacia la raza afroamericana, y hacia la obsesión por asimilarla a la delincuencia, con todo lo que conlleva. En este sentido, ya quisieran cineastas en teoría más "autorizados" como Spike Lee, John Singleton o Nate Parker, entre otros, haber llegado al "meollo" del problema racial con sus propuestas, como lo hace este filme, realmente impresionante e imprescindible, en mi opinión.

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Detroit, como buen filme político (y jurídico), mira hacia un episodio del pasado para tratar de arrojar luz al presente. Los disturbios raciales ocurridos entre el 23 y 28 de julio de 1967 en la entonces quinta ciudad del país (la ciudad de Detroit hoy es todo un símbolo de la crisis económica del país, del declive del imperio, del desempleo y de la marginación social) sirven de reflexión para tratar de entender el problema racial en la actualidad. Desgraciadamente, poco ha cambiado en los últimos cincuenta años. Los disturbios raciales más importantes acaecidos en el país, así lo demuestran. Watts, Los Ángeles, del 11 al 17 de agosto de 1965; Newark, New Jersey, 12 a 17 de julio de 1967; por todo el país tras el asesinato de Martin Luther Kingdel 4 al 11 de abril de1968; Liberty City, Miami del 17 al 20 de mayo de 1980; Los Ángeles entre el 29 de abril y el 4 de mayo de 1992; Cincinatti, Ohio, 9 de abril de 2001; Ferguson, Missouri del 9 al 19 de Agosto de 2014 o Charlottesville, Virginia, el 13 de agosto de 2017. 

Bigelow ha manifestado públicamente que la idea de hacer el filme surge con los ya mencionados disturbios raciales de Ferguson, Missouri, motivados por el ligero uso de arma de fuego de un agente de policía blanco contra un desarmado hombre de color.

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LOS DISTURBIOS DE LA CALLE 12 (12TH STREET RIOTS).

Una redada en un bar de Detroit, frecuentado por gente de color, con la excusa de que se vende alcohol sin licencia, supone el arranque del disturbio conocido como 12th Street Riots. Avasallamiento generalizado y detenciones completamente aleatorias (que incluyen manoseo de las detenidas antes de ser introducidas en el furgón policial), en la que se busca un fin ejemplarizante y de repercusión pública (que la población blanca cómodamente asentada ante su televisor, vea cómo la policía mantiene a raya a la gente de color). Los incidentes alcanzan su punto más álgido en el vergonzante episodio del hoy clausurado Hotel Algiers, donde la búsqueda de un francotirador inexistente degenera en tres asesinatos, la humillación hasta extremos insoportables de dos jóvenes blancas y de varios afroamericanos, entre ellos un veterano de Vietnam, por parte de la policía de Detroit, expone las costuras del problema.

Detroit es un filme que está diseñado y calculado para ir propiciando un in crescendo de ira, frustración e indignación en el espectador, que asiste impotente a instantes como toda la mencionada set piece del hotel, que se torna en una irreversible jornada prácticamente insoportable. Cómo la policía va creando un ecosistema de angustioso horror entre los huéspedes del hotel, ante la impotencia de unos (el guardia de seguridad de color) y el mirar para otro lado de otros (la policía del Estado de Michigan, que prefiere no inmiscuirse en un problema de derechos civiles), convierte a toda la secuencia en una experiencia cinematográfica memorable. Bigelow ha filmado una de las incursiones más estresantes y angustiosas, que he sufrido jamás en una sala de cine.

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Se ha criticado todo el segmento final de la película, que comprende el proceso penal a los tres policías por la conducta en el hotel. Probablemente se podía haber resuelto esa parte con unos rótulos finales. Sin embargo, considero que el juicio ayuda a entender la frustración colectiva cuando la población afroamericana trata de recabar infructuosamente la tutela judicial. Algo parecido ocurrió con el juicio celebrado en Simi Valley a los agentes de la policía de Los Ángeles que golpearon al joven taxista Rodney King la noche del 3 de marzo de 1991, paliza que, grabada por un video aficionado, dio la vuelta al mundo de manera inmediata (viral como diríamos ahora). La gran diferencia con el disturbio de Detroit, en Los Ángeles, como consecuencia del veredicto unánime de los 12 jurados de raza blanca en ese proceso, emitido el 29 de abril de 1992, se produjo uno de los mencionados levantamientos de la comunidad afroamericana, que cristalizó en uno de los grandes disturbiossociales de la historia reciente de ese país. Caos, destrucción, incendio, palizas, muertes, etc., se produjeron durante los días que duró la misma.

Debido a las pobres cifras de recaudación, probablemente llevará tiempo ver una nueva película de Kathryn Bigelow. La cineasta nos ha entregado una obra que probablemente no sea perfecta, se echa de menos un mayor desarrollo de los personajes, un tanto desdibujados, pero probablemente no fuera ese el propósito de los artífices. Como toda obra maestra, Detroit es un filme imperfecto. Como pocas obras maestras inmediatas, se convertirá en un filme eterno. La directora y el guionista han arriesgado mucho con el filme, imprescindible e inolvidable.

Apenas una semana después de los disturbios de Detroit, se estrenaba en el país un filme destinado a convertirse en todo un fenómeno social. Se trata de la película En el calor de la noche (In the Heat of the Night, EEUU, 1967), de Norman Jewison. En ese filme, ambientado en la ciudad de Esparta, en el Estado de Mississippi, a raíz de la muerte de un acaudalado hombre de negocios blanco, encontrado asesinado en la calle, la poco sofisticada y racista policía local blanca del profundo sur, considera que el caso está resuelto cuando detienen a un “muchacho”, un joven afroamericano que ha venido a visitar a su madre, y que espera en la estación el tren de las 4.05 a.m. para Memphis. El joven regresa a Filadelfia para reincorporarse a su puesto de trabajo. Lleva 200 dólares en efectivo en su cartera y traje con corbata. Un "negro" no puede llevar tanto dinero encima si no lo ha robado. Es la primera aparición en pantalla del agente de policía Virgil Tibbs. Un experto en criminología forense, al que en su departamento y en su ciudad de adopción llaman Sr. Tibbs, es tratado despectivamente y es detenido sin miramientos, antes de darle la oportunidad de exhibir su placa, en dependencias policiales.

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Director: Kathryn Bigelow.

Intérpretes: John Boyega, Algee Smith, Will Poulter, Jack Reynor, Ben O'Toole, Hannah MurrayAnthony Mackie, Jacob Latimore.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Manuel García de Mesa

DETROIT (2017). Un producto de alto riesgo.

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Cinco años han tardado Kathryn Bigelow y su guionista, el periodista de investigación Mark Boal, en sacar adelante su nueva empresa desde La noche más oscura (Zero Dark Thirty, EEUU, 2012). En ese tiempo, Bigelow ha tratado de levantar algunos otros proyectos de interés, como esa miniserie para HBO que nunca llegó sobre el reclutamiento de Al Qaeda en Occidente. Para el canal de pago también preparó The Miraculous Year, una serie sobre los entresijos del teatro de Broadway, diseccionados a través de un autodestructivo dramaturgo. La directora recibió la decisión de cancelación de la cadena después de filmar el episodio piloto, escrito nada menos que por John Logan. El óscar recibido por En tierra hostil (The Hurt Locker, EEUU, 2009), en definitiva, no es que haya allanado precisamente el camino para la cineasta.







DE LA ESCLAVITUD AL PISOTEO DE LOS DERECHOS CIVILES.

La nueva propuesta de Kathryn Bigelow y Mark Boal ha requerido un enorme esfuerzo personal y financiero para recibir la luz verde. Los créditos de la producción del filme incluyen su nombre y el de su guionista, lo que significa que ambos han asumido una parte muy importante del riesgo y ventura en el resultado económico del filme, probablemente como premisa imprescindible para su visto bueno.

Detroit es un producto de alto riesgo. Los 143 minutos de metraje que transcurren sin cadencias ni lastres (es un filme muy entretenido para la densidad de la trama) abordan temas nada cómodos, con una mirada incisiva, que plantea ciertos interrogantes y claves que convierten al filme en un producto muy personal y clarificador. Revueltas raciales; Denuncia de abuso policial; de violación-vulneración de derechos civiles; de humillación extrema a sospechosos; de la institucionalización de los prejuicios raciales en América; del (por otra parte, legítimo) uso de tecnicismos legales del sistema judicial para amparar el asesinato y demás delitos cometidos por agentes de la autoridad... de la frustración de la población afroamericana pisoteada una y otra vez con total impunidad.

detroit

Detroit plantea cómo se sobrevive a esa humillación constante. Bigelow y Boal denuncian el dolor enquistado, el sufrimiento y la frustración que causa la impotencia de la impunidad en el imaginario colectivo afroamericano, proporcionando heridas y secuelas incurables, que se transmiten intactas de generación a generación. Se denuncia, en definitiva, como el abuso y acoso de la "policía blanca" ha sustituido a la esclavitud sobre la manera de tratar y de relacionarse con la "población de color". Todo ello especialmente después de los movimientos migratorios de esa población, desde el profundo sur (desde las zonas de las plantaciones de algodón), hacia las ciudades industrializadas del norte, entre ellas Detroit, en la ansiada (y la mayoría de las veces frustrada) búsqueda de su porción del sueño americano.

Se ha criticado a la directora de Días Extraños (Strange Days, EEUU, 1995), película ésta que, por cierto, ya denunciaba disturbios raciales derivados de la brutalidad policial, de no poseer la mirada apropiada para contar una historia como esta. Ella, con mucho sentido común, ha dicho que quienes afirman eso tienen algo de razón. Afirma la realizadora que tuvo muchas dudas a la hora de tomar las riendas de este proyecto, pero que como todo el mundo puede y debe opinar sobre el tema racial y que tenía claro lo que quería contar y cómo hacerlo, se lanzó a ello.

Visto su trabajo, creo que la realizadora ha hecho el filme que, por fin, lejos del rencor y la reivindicación gratuitos, que en otras ocasiones no dejaban "ver el bosque", explica perfectamente lo irresoluble (o, al menos, enorme dificultad de resolución) del conflicto racial en América, y en particular con la población afroamericana. Con el filme se comprenden (no se pretenden justificar) actitudes, posicionamientos, reacciones individuales y colectivas, así como la enorme dificultad para erradicar la lacra del racismo, y la ira en el colectivo que lo sufre. Racismo que no sólo está institucionalizado, sino implantado como si de un componente del ADN se tratase, en un importante sector de la población blanca del país. Los prejuicios, el miedo (que no es algo que emerge de la sociedad a raíz de los atentados del 11-S, sino que viene implantado desde que los puritanos desembarcaronen el continente del Mayflower), la necesidad de avasallamiento como (injustificable) medida de protección, unido a la frustración que genera el complejo del caucásico ante el atractivo físico del afroamericano para la mujer blanca, forman un "cóctel explosivo" difícil de asimilar y superar, que se proyecta en la brutalidad extrema, siempre canalizada hacia el mismo lugar: hacia la raza afroamericana, y hacia la obsesión por asimilarla a la delincuencia, con todo lo que conlleva. En este sentido, ya quisieran cineastas en teoría más "autorizados" como Spike Lee, John Singleton o Nate Parker, entre otros, haber llegado al "meollo" del problema racial con sus propuestas, como lo hace este filme, realmente impresionante e imprescindible, en mi opinión.

detroit

Detroit, como buen filme político (y jurídico), mira hacia un episodio del pasado para tratar de arrojar luz al presente. Los disturbios raciales ocurridos entre el 23 y 28 de julio de 1967 en la entonces quinta ciudad del país (la ciudad de Detroit hoy es todo un símbolo de la crisis económica del país, del declive del imperio, del desempleo y de la marginación social) sirven de reflexión para tratar de entender el problema racial en la actualidad. Desgraciadamente, poco ha cambiado en los últimos cincuenta años. Los disturbios raciales más importantes acaecidos en el país, así lo demuestran. Watts, Los Ángeles, del 11 al 17 de agosto de 1965; Newark, New Jersey, 12 a 17 de julio de 1967; por todo el país tras el asesinato de Martin Luther Kingdel 4 al 11 de abril de1968; Liberty City, Miami del 17 al 20 de mayo de 1980; Los Ángeles entre el 29 de abril y el 4 de mayo de 1992; Cincinatti, Ohio, 9 de abril de 2001; Ferguson, Missouri del 9 al 19 de Agosto de 2014 o Charlottesville, Virginia, el 13 de agosto de 2017. 

Bigelow ha manifestado públicamente que la idea de hacer el filme surge con los ya mencionados disturbios raciales de Ferguson, Missouri, motivados por el ligero uso de arma de fuego de un agente de policía blanco contra un desarmado hombre de color.

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LOS DISTURBIOS DE LA CALLE 12 (12TH STREET RIOTS).

Una redada en un bar de Detroit, frecuentado por gente de color, con la excusa de que se vende alcohol sin licencia, supone el arranque del disturbio conocido como 12th Street Riots. Avasallamiento generalizado y detenciones completamente aleatorias (que incluyen manoseo de las detenidas antes de ser introducidas en el furgón policial), en la que se busca un fin ejemplarizante y de repercusión pública (que la población blanca cómodamente asentada ante su televisor, vea cómo la policía mantiene a raya a la gente de color). Los incidentes alcanzan su punto más álgido en el vergonzante episodio del hoy clausurado Hotel Algiers, donde la búsqueda de un francotirador inexistente degenera en tres asesinatos, la humillación hasta extremos insoportables de dos jóvenes blancas y de varios afroamericanos, entre ellos un veterano de Vietnam, por parte de la policía de Detroit, expone las costuras del problema.

Detroit es un filme que está diseñado y calculado para ir propiciando un in crescendo de ira, frustración e indignación en el espectador, que asiste impotente a instantes como toda la mencionada set piece del hotel, que se torna en una irreversible jornada prácticamente insoportable. Cómo la policía va creando un ecosistema de angustioso horror entre los huéspedes del hotel, ante la impotencia de unos (el guardia de seguridad de color) y el mirar para otro lado de otros (la policía del Estado de Michigan, que prefiere no inmiscuirse en un problema de derechos civiles), convierte a toda la secuencia en una experiencia cinematográfica memorable. Bigelow ha filmado una de las incursiones más estresantes y angustiosas, que he sufrido jamás en una sala de cine.

detroit

Se ha criticado todo el segmento final de la película, que comprende el proceso penal a los tres policías por la conducta en el hotel. Probablemente se podía haber resuelto esa parte con unos rótulos finales. Sin embargo, considero que el juicio ayuda a entender la frustración colectiva cuando la población afroamericana trata de recabar infructuosamente la tutela judicial. Algo parecido ocurrió con el juicio celebrado en Simi Valley a los agentes de la policía de Los Ángeles que golpearon al joven taxista Rodney King la noche del 3 de marzo de 1991, paliza que, grabada por un video aficionado, dio la vuelta al mundo de manera inmediata (viral como diríamos ahora). La gran diferencia con el disturbio de Detroit, en Los Ángeles, como consecuencia del veredicto unánime de los 12 jurados de raza blanca en ese proceso, emitido el 29 de abril de 1992, se produjo uno de los mencionados levantamientos de la comunidad afroamericana, que cristalizó en uno de los grandes disturbiossociales de la historia reciente de ese país. Caos, destrucción, incendio, palizas, muertes, etc., se produjeron durante los días que duró la misma.

Debido a las pobres cifras de recaudación, probablemente llevará tiempo ver una nueva película de Kathryn Bigelow. La cineasta nos ha entregado una obra que probablemente no sea perfecta, se echa de menos un mayor desarrollo de los personajes, un tanto desdibujados, pero probablemente no fuera ese el propósito de los artífices. Como toda obra maestra, Detroit es un filme imperfecto. Como pocas obras maestras inmediatas, se convertirá en un filme eterno. La directora y el guionista han arriesgado mucho con el filme, imprescindible e inolvidable.

Apenas una semana después de los disturbios de Detroit, se estrenaba en el país un filme destinado a convertirse en todo un fenómeno social. Se trata de la película En el calor de la noche (In the Heat of the Night, EEUU, 1967), de Norman Jewison. En ese filme, ambientado en la ciudad de Esparta, en el Estado de Mississippi, a raíz de la muerte de un acaudalado hombre de negocios blanco, encontrado asesinado en la calle, la poco sofisticada y racista policía local blanca del profundo sur, considera que el caso está resuelto cuando detienen a un “muchacho”, un joven afroamericano que ha venido a visitar a su madre, y que espera en la estación el tren de las 4.05 a.m. para Memphis. El joven regresa a Filadelfia para reincorporarse a su puesto de trabajo. Lleva 200 dólares en efectivo en su cartera y traje con corbata. Un "negro" no puede llevar tanto dinero encima si no lo ha robado. Es la primera aparición en pantalla del agente de policía Virgil Tibbs. Un experto en criminología forense, al que en su departamento y en su ciudad de adopción llaman Sr. Tibbs, es tratado despectivamente y es detenido sin miramientos, antes de darle la oportunidad de exhibir su placa, en dependencias policiales.

detroit

Director: Kathryn Bigelow.

Intérpretes: John Boyega, Algee Smith, Will Poulter, Jack Reynor, Ben O'Toole, Hannah MurrayAnthony Mackie, Jacob Latimore.

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B.S.O.:


Reseña escrita por Manuel García de Mesa

la-cura-del-bienestar
Si no fuera porque Gore Verbinski logró levantar una carrera seria tras debutar con una tontería como Un ratoncito duro de roer (1997), podría decirse que los dos tremendos batacazos de taquilla seguidos El llanero solitario -215 de inversión para 260 recaudados- y la cinta que hoy nos ocupa La cura del Bienestar -40 de presupuesto para unos pírricos 18 de recaudación- acabarían con su carrera en las grandes ligas. De momento Verbinski tiene en pre-producción Spaceless, quizá su propia versión de Misión a marte (Brian De Palma, 2000) de la que fue despedido por sus desmadradas peticiones de presupuesto.

La cura del Bienestar se estrenó en nuestro país el 24 de marzo de 2017. Y ya venía condenada debido al abandono internacional que los productores llevaron a cabo con ella tras fracasar en EEUU. El principal protagonista de este film es Dane DeHaan –prometedor actor que recientemente se ha visto envuelto en otro fiasco monetario: Valerian y la ciudad de los mil planetas (Luc Besson, 2017)- quien da vida a Lockhart, un joven y ambicioso tiburón de las finanzas al que su empresa le encarga una peculiar misión; traer de vuelta al CEO de la compañía (Harry Groener) quien se fue durante dos semanas a un Balneario en Suiza y desde entonces reniega del mundo. Al llegar hasta el balneario, su forma de vida chocará frontalmente con el mundo de Lockhart, y en lo que en primera instancia era amabilidad y buen trato, se irá convirtiendo en trabas y excusas varias. Cuando por fin Lockhart consigue el permiso para llevarse al ejecutivo, sufre un aparatoso accidente del que despierta como paciente en el Balneario. El lugar lo dirige un tal Doctor Volmer (Jason Isaacs). Un tipo que nunca pierde los modales.

la-cura-del-bienestar

Enfilé el visionado de La cura del Bienestar con una sensación de intriga y controlando el hype. Gore Verbinski siempre me pareció un artesano correcto en el terreno de las cintas de aventuras, pero con una clara alma de Sam Raimi o Peter Jackson, es decir un director que donde más cómodo se encuentra es en los ambientes malsanos. En "La cura" eso se nota, igual que en su remake Usa de The Ring (La señal, 2001), incluso una de las primeras secuencias claves de "La cura" tiene mucho que ver con un momento ineludible de The Ring, eso sí, de la secuela dirigida por Hideo Nakata en EEUU no del film de Verbinski. Para poner al espectador en situación en cuanto al tono, estamos ante una mezcla entre las película barrocas de terror de la Hammer y Roger Corman –el Corman de los guiños a Edgar Allan Poe- con Shutter Island (Martin Scorsese, 2010) o más recientemente La cumbre escarlata (Guillermo del toro, 2015). En muchos momentos La cura del Bienestar no tiene nada que envidiar a las películas de las que toma prestados sus ambientes y el pozo de la trama. Sí bien, al final no supera a los mejores thrillers desasogantes o cintas de horror sugestivos que homenajea es por una serie de escenas y momentos que se dejan demasiado en el aire. No ayuda que hasta en tres ocasiones –como mínimo- parece que la cinta  va a terminar, y no lo hace alargando su duración a los 146 minutos. Flota en el ambiente, en cuanto a la dirección de Verbinksi un (demasiado re)marcado tono de influencia de la escuela Kubrick, sobre todo en la segunda hora de metraje que se va mezclando con El resplandor (1980) o Eyes Wide Shut (1999). Ojo a ese indescriptible baile victoriano. O al (descolocador) momento de distracción de una enfermera a un celador mientras Lockhart toma un intrigante baño sumergido. 

la-cura-del-bienestar

En líneas generales estamos ante una película de intriga y tensión perturbadora que roza el notable. Así la trama se va descubriendo a medida que el protagonista (Lockhart) lo va haciendo, y va cambiando su forma de encarar los acontecimientos irremediablemente. Dane DeHaan muestra a la perfección los estados de ánimo de su personaje y por todo lo que va pasando durante el film. Aunque cuando mejor y más cómodo se le ve en cuando abandona el traje de tiburón de las finanzas y le dan la bata de paciente. Para la historia de este 2017 cinematográfico tiene dos secuencias, una que tiene que ver con una silla de dentista –homenaje ineludible a Marathon Man (John Schlesinger, 1976)- y la que sigue por un tubo y unos anfibios que pululan por la película. Jason Isaacs da vida al imperturbable Doctor Volmer. Notable labor la que lleva a cabo este interprete británico experto en villanos, de la que es mejor no descubrir nada. La joven Mia Goth (1993) da vida a Hannah, una huérfana paciente del Balneario con cuerpo de mujer y mente de niña. Su papel, aunque importante en el devenir de la trama, apenas tiene desarrollo. Destacar la siempre acertada música de Benjamin Wallfisch y una fotografía de dos piezas por parte de Bojan Bazelli que remarca a la perfección los dos mundos del film, el moderno, caótico y ultra-iluminado. Y el del Balneario y el pueblo, que bien podrían ser de hace dos siglos.

En resumidas cuentas La cura del bienestar es un film que debe verse sí o sí para hacer un justo balance cinematográfico del año 2017, y ni mucho menos es el horror que muchos dicen de ella. Estamos ante una película de marcado tono clásico, de la escuela del horror británico, hecha por un buen cinéfilo, y por momentos un gran director.

la-cura-del-bienestar

Título original: A Cure for Wellness.

Director: Gore Verbinski.

Intérpretes: Dane DeHaan, Jason Isaacs, Mia Goth, Susanne Wuest, Celia Imrie, Lisa Banes,Adrian Schiller, Ivo Nandi.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Jonathan Glez

LA CURA DEL BIENESTAR (2017) ¿Quién querría irse de aquí?

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Si no fuera porque Gore Verbinski logró levantar una carrera seria tras debutar con una tontería como Un ratoncito duro de roer (1997), podría decirse que los dos tremendos batacazos de taquilla seguidos El llanero solitario -215 de inversión para 260 recaudados- y la cinta que hoy nos ocupa La cura del Bienestar -40 de presupuesto para unos pírricos 18 de recaudación- acabarían con su carrera en las grandes ligas. De momento Verbinski tiene en pre-producción Spaceless, quizá su propia versión de Misión a marte (Brian De Palma, 2000) de la que fue despedido por sus desmadradas peticiones de presupuesto.

La cura del Bienestar se estrenó en nuestro país el 24 de marzo de 2017. Y ya venía condenada debido al abandono internacional que los productores llevaron a cabo con ella tras fracasar en EEUU. El principal protagonista de este film es Dane DeHaan –prometedor actor que recientemente se ha visto envuelto en otro fiasco monetario: Valerian y la ciudad de los mil planetas (Luc Besson, 2017)- quien da vida a Lockhart, un joven y ambicioso tiburón de las finanzas al que su empresa le encarga una peculiar misión; traer de vuelta al CEO de la compañía (Harry Groener) quien se fue durante dos semanas a un Balneario en Suiza y desde entonces reniega del mundo. Al llegar hasta el balneario, su forma de vida chocará frontalmente con el mundo de Lockhart, y en lo que en primera instancia era amabilidad y buen trato, se irá convirtiendo en trabas y excusas varias. Cuando por fin Lockhart consigue el permiso para llevarse al ejecutivo, sufre un aparatoso accidente del que despierta como paciente en el Balneario. El lugar lo dirige un tal Doctor Volmer (Jason Isaacs). Un tipo que nunca pierde los modales.

la-cura-del-bienestar

Enfilé el visionado de La cura del Bienestar con una sensación de intriga y controlando el hype. Gore Verbinski siempre me pareció un artesano correcto en el terreno de las cintas de aventuras, pero con una clara alma de Sam Raimi o Peter Jackson, es decir un director que donde más cómodo se encuentra es en los ambientes malsanos. En "La cura" eso se nota, igual que en su remake Usa de The Ring (La señal, 2001), incluso una de las primeras secuencias claves de "La cura" tiene mucho que ver con un momento ineludible de The Ring, eso sí, de la secuela dirigida por Hideo Nakata en EEUU no del film de Verbinski. Para poner al espectador en situación en cuanto al tono, estamos ante una mezcla entre las película barrocas de terror de la Hammer y Roger Corman –el Corman de los guiños a Edgar Allan Poe- con Shutter Island (Martin Scorsese, 2010) o más recientemente La cumbre escarlata (Guillermo del toro, 2015). En muchos momentos La cura del Bienestar no tiene nada que envidiar a las películas de las que toma prestados sus ambientes y el pozo de la trama. Sí bien, al final no supera a los mejores thrillers desasogantes o cintas de horror sugestivos que homenajea es por una serie de escenas y momentos que se dejan demasiado en el aire. No ayuda que hasta en tres ocasiones –como mínimo- parece que la cinta  va a terminar, y no lo hace alargando su duración a los 146 minutos. Flota en el ambiente, en cuanto a la dirección de Verbinksi un (demasiado re)marcado tono de influencia de la escuela Kubrick, sobre todo en la segunda hora de metraje que se va mezclando con El resplandor (1980) o Eyes Wide Shut (1999). Ojo a ese indescriptible baile victoriano. O al (descolocador) momento de distracción de una enfermera a un celador mientras Lockhart toma un intrigante baño sumergido. 

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En líneas generales estamos ante una película de intriga y tensión perturbadora que roza el notable. Así la trama se va descubriendo a medida que el protagonista (Lockhart) lo va haciendo, y va cambiando su forma de encarar los acontecimientos irremediablemente. Dane DeHaan muestra a la perfección los estados de ánimo de su personaje y por todo lo que va pasando durante el film. Aunque cuando mejor y más cómodo se le ve en cuando abandona el traje de tiburón de las finanzas y le dan la bata de paciente. Para la historia de este 2017 cinematográfico tiene dos secuencias, una que tiene que ver con una silla de dentista –homenaje ineludible a Marathon Man (John Schlesinger, 1976)- y la que sigue por un tubo y unos anfibios que pululan por la película. Jason Isaacs da vida al imperturbable Doctor Volmer. Notable labor la que lleva a cabo este interprete británico experto en villanos, de la que es mejor no descubrir nada. La joven Mia Goth (1993) da vida a Hannah, una huérfana paciente del Balneario con cuerpo de mujer y mente de niña. Su papel, aunque importante en el devenir de la trama, apenas tiene desarrollo. Destacar la siempre acertada música de Benjamin Wallfisch y una fotografía de dos piezas por parte de Bojan Bazelli que remarca a la perfección los dos mundos del film, el moderno, caótico y ultra-iluminado. Y el del Balneario y el pueblo, que bien podrían ser de hace dos siglos.

En resumidas cuentas La cura del bienestar es un film que debe verse sí o sí para hacer un justo balance cinematográfico del año 2017, y ni mucho menos es el horror que muchos dicen de ella. Estamos ante una película de marcado tono clásico, de la escuela del horror británico, hecha por un buen cinéfilo, y por momentos un gran director.

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Título original: A Cure for Wellness.

Director: Gore Verbinski.

Intérpretes: Dane DeHaan, Jason Isaacs, Mia Goth, Susanne Wuest, Celia Imrie, Lisa Banes,Adrian Schiller, Ivo Nandi.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Jonathan Glez

odessa
Situada en 1963 y por esas coincidencias que un autor como Frederick Forsyth puede concederse escuchamos 2 noticias, la primera es la muerte de John F. Kennedy, presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, cuya repercusión afecta a escala mundial; la segunda es el suicidio de un viejo judío, un tal Salomon Tauber. Lo que desconocemos es que esta segunda muerte puede traer más repercusión que la del regidor de Camelot.

Odessa fue una organización real conformada por miembros del partido Nazi cuyo propósito era brindar salvoconductos y nuevas identidades a los criminales de guerra ubicándolos sobre todo en países de Latinoamérica y en menor medida en la misma Europa. Con el enorme poder económico consecuencia del atesoramiento de fortunas robadas y colecciones de arte, además de influencias políticas, se suponía que estratégicamente volverían a tomar fuerza y volver al poder. Uno de los objetivos mayores de esta organización era destruir el estado de Israel, situación que se frustró gracias a la intervención del servicio secreto israelí y a la cacería de altos mandos en la clandestinidad por parte de personajes como Simon Weisenthal.


odessa

La película basada en la novela de Forsyth sigue la investigación de un periodista alemán llamado Peter Miller quien gracias al diario del judío fallecido se adentra a la historia del holocausto y particularmente en el campo de concentración de Riga a cargo de un capitán de las SS Eduard Roschmann quien exterminó a miles de judíos alemanes, dado por muerto en 1946 luego de su captura por el ejército británico, sin embargo hay evidencias de su supervivencia amparada en la sociedad que nos ocupa.

El periodista conforme avanza en su investigación es víctima de atentados contra su vida y la de su novia, lo que en lugar de asustarlo y claudicar por el contrario despierta más su curiosidad encontrando incluso un evento que convierte el asunto en algo personal. Con ayuda de Weisenthal y del servicio secreto judío intentará infiltrase en la organización, pero las proporciones que ha tomado esta investigación no le augura un desenlace en el cual él saldrá pulcro.


odessa

Jon Voight interpreta a Peter Miller en una época en la cual hacía muy pocas películas pero de muy buena calidad. Posiblemente este filme no sea muy conocido en su filmografía en parte por su irregularidad, tiene un comienzo muy interesante y lleno de intriga no obstante a la mitad se queda a medio gas y la parte en la cual es entrenado e infiltrado en Odessa resulta un tanto facilón y muy poco verosímil. Desconozco la obra literaria, pero de lo que se lee en la red, la historia original aporta muchos datos y seguramente por cuestión de condensación se pierde al llevarla a la adaptación cinematográfica. Ronald Neame en su faceta de realizador tampoco brilló particularmente y ésta conjuntamente con La primavera de Miss Brodie y La aventura del Poseidón sean sus obras más relevantes.

Maximillian Schell como Roschmann encadenaría otro rol de nazi a su carrera. Optando por una caracterización sumamente cruel e incluso algo psicótica pues disfruta del exterminio aunque se justifica a sí mismo como parte del deber de un soldado. Acompañan en el reparto un joven Derek Jacobi como un impresor de documentación falsa al servicio de los neonazis, María Schell (hermana de Max) como la madre de Peter y una desconocida Mary Tamm como Sigi, la novia.

odessa

Título original: The Odessa File.

Director: Ronald Neame.

Intérpretes: Jon Voight, Maximilian Schell, Maria Schell, Mary Tamm, Derek Jacobi, Peter JeffreyKlaus Löwitsch.

Trailer:



Reseña escrita por Carlos Carrión Quesada

ODESSA (1974). El diario judío.

odessa
Situada en 1963 y por esas coincidencias que un autor como Frederick Forsyth puede concederse escuchamos 2 noticias, la primera es la muerte de John F. Kennedy, presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, cuya repercusión afecta a escala mundial; la segunda es el suicidio de un viejo judío, un tal Salomon Tauber. Lo que desconocemos es que esta segunda muerte puede traer más repercusión que la del regidor de Camelot.

Odessa fue una organización real conformada por miembros del partido Nazi cuyo propósito era brindar salvoconductos y nuevas identidades a los criminales de guerra ubicándolos sobre todo en países de Latinoamérica y en menor medida en la misma Europa. Con el enorme poder económico consecuencia del atesoramiento de fortunas robadas y colecciones de arte, además de influencias políticas, se suponía que estratégicamente volverían a tomar fuerza y volver al poder. Uno de los objetivos mayores de esta organización era destruir el estado de Israel, situación que se frustró gracias a la intervención del servicio secreto israelí y a la cacería de altos mandos en la clandestinidad por parte de personajes como Simon Weisenthal.


odessa

La película basada en la novela de Forsyth sigue la investigación de un periodista alemán llamado Peter Miller quien gracias al diario del judío fallecido se adentra a la historia del holocausto y particularmente en el campo de concentración de Riga a cargo de un capitán de las SS Eduard Roschmann quien exterminó a miles de judíos alemanes, dado por muerto en 1946 luego de su captura por el ejército británico, sin embargo hay evidencias de su supervivencia amparada en la sociedad que nos ocupa.

El periodista conforme avanza en su investigación es víctima de atentados contra su vida y la de su novia, lo que en lugar de asustarlo y claudicar por el contrario despierta más su curiosidad encontrando incluso un evento que convierte el asunto en algo personal. Con ayuda de Weisenthal y del servicio secreto judío intentará infiltrase en la organización, pero las proporciones que ha tomado esta investigación no le augura un desenlace en el cual él saldrá pulcro.


odessa

Jon Voight interpreta a Peter Miller en una época en la cual hacía muy pocas películas pero de muy buena calidad. Posiblemente este filme no sea muy conocido en su filmografía en parte por su irregularidad, tiene un comienzo muy interesante y lleno de intriga no obstante a la mitad se queda a medio gas y la parte en la cual es entrenado e infiltrado en Odessa resulta un tanto facilón y muy poco verosímil. Desconozco la obra literaria, pero de lo que se lee en la red, la historia original aporta muchos datos y seguramente por cuestión de condensación se pierde al llevarla a la adaptación cinematográfica. Ronald Neame en su faceta de realizador tampoco brilló particularmente y ésta conjuntamente con La primavera de Miss Brodie y La aventura del Poseidón sean sus obras más relevantes.

Maximillian Schell como Roschmann encadenaría otro rol de nazi a su carrera. Optando por una caracterización sumamente cruel e incluso algo psicótica pues disfruta del exterminio aunque se justifica a sí mismo como parte del deber de un soldado. Acompañan en el reparto un joven Derek Jacobi como un impresor de documentación falsa al servicio de los neonazis, María Schell (hermana de Max) como la madre de Peter y una desconocida Mary Tamm como Sigi, la novia.

odessa

Título original: The Odessa File.

Director: Ronald Neame.

Intérpretes: Jon Voight, Maximilian Schell, Maria Schell, Mary Tamm, Derek Jacobi, Peter JeffreyKlaus Löwitsch.

Trailer:



Reseña escrita por Carlos Carrión Quesada


it
Los "mandamases" de la New Line Cinema se estarán tirando de los pelos ahora mismo ya que "It" está superando las expectativas puestas en ella, llegando en su primer fin de semana a los 100 millones de dólares de recaudación, cuando en realidad, Cary Fukunawa (el anterior director que iba a dirigirla), había propuesto a la productora dirigir las dos partes de la extensa novela de Stephen King de una sola vez, lo que hubiera abaratado costes e incrementado la rentabilidad.

Ahora que Fukunawa fue apartado de la dirección y únicamente se encuentra acreditado en el libreto original del filme, se demuestra que "It" hubiera sido una magnífica idea en las manos de su anterior director previsto, antes de que Andy Muschietti se hiciera con las riendas de la película.

Pero alejando los negocios del arte, diré que "It" comparada con su anterior versión de 1990, sale bien parada a medias. La versión de los 90's de Tommmy Lee Wallace vista ahora en su apartado técnico queda muy desfasada, pero la interpretación y el maquillaje de Tim Curry como Pennywise son todavía un ejemplar de terror. Bill Skarsgard nos ofrece en la actual versión de "It" una interesante forma de darle la vuelta a lo que hizo "Curry", y sale bien parado de la experiencia. Su payaso asesino, con la gestualidad, vestimenta y esfuerzos faciales, quedan a la altura de la primera versión de "It", no superándola, pero sí resultando perturbador e inquietante a la par que una interesante interpretación.


it

En lo que se refiere a la dirección de Andrés Muschietti, tengo que decir que, su empeño en asustar a base de contínuos golpes de efecto llegan a lastrar esta producción de 2017, cuando por sí sola la narración de haberse hilvanado mejor, hubiera dado el terror que todo el mundo busca en la obra de King.

Esperando pues quedo con que "It" capítulo 2, redondee la jugada dejándose de tanto esfuerzo por sustos momentáneos, y dejando que la narración sea la que aterrorice de verdad al público. Como anécdotas del filme, Bill Skarsgard, alias Pennywise 2017, ha declarado que sufre pesadillas después de haber interpretado al payaso, que el número 27 es de gran influencia para la película en multitud de detalles: Pennywise vuelve cada 27 años para matar, 27 años han transcurrido desde It 1990 y la actual de 2017, el actor Jonathan Brandis (anterior protagonista de la miniserie), se suicidó a esa edad, y el actual intérprete del pesadillesco clown cumplirá el presente año 27, además de muchas otras curiosidades con el número 27 de por medio.


it

No es que "It" me haya defraudado, no. Es que al ser un lector de la novela original y un nostálgico de la miniserie, tengo la impresión de que la película hubiera sido mejor de lo que en realidad es.....¿Es buena "It? Sí. Pero sabiendo de sus terroríficos pasajes, de los traumas y miedos infantiles tan bien reflejados, y del tejido tan bien cosido de sus personajes, me ha quedado cierto sabor amargo. También diré que me ha resultado un acierto el cambio de época de la novela original, pasando de finales de los años 50 a los finales de mis añorados 80's, por lo que aquí "It" se ha llevado en mi opinión un tanto a su favor, llevándome a un lugar en el que reside mi nostalgia de niño que fui. Un niño que nació en 1980, que sufrió bullying, y que sabe que los traumas infantiles moldean la personalidad del adulto que seremos en el futuro, y ahí es donde "It (2017)" me ha llegado a cautivar.

En definitiva, una interesante propuesta que, no da todo el terror que esperaba, pero en la que pongo mi esperanza en que se corrija en su capítulo 2. "It (2017)" queda flotando en el aire a medias, a la espera de que vuele en favor de su narrativa y menor impacto visual para dar auténtico terror.


it

Director: Andrés Muschietti.

Intérpretes: Bill Skarsgård, Jaeden Lieberher, Sophia Lillis, Finn Wolfhard, Wyatt Oleff,Jeremy Ray Taylor, Jack Dylan Grazer.


Trailer:



B.S.O.:


Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

IT (2017). El terrorífico payaso de Stephen King


it
Los "mandamases" de la New Line Cinema se estarán tirando de los pelos ahora mismo ya que "It" está superando las expectativas puestas en ella, llegando en su primer fin de semana a los 100 millones de dólares de recaudación, cuando en realidad, Cary Fukunawa (el anterior director que iba a dirigirla), había propuesto a la productora dirigir las dos partes de la extensa novela de Stephen King de una sola vez, lo que hubiera abaratado costes e incrementado la rentabilidad.

Ahora que Fukunawa fue apartado de la dirección y únicamente se encuentra acreditado en el libreto original del filme, se demuestra que "It" hubiera sido una magnífica idea en las manos de su anterior director previsto, antes de que Andy Muschietti se hiciera con las riendas de la película.

Pero alejando los negocios del arte, diré que "It" comparada con su anterior versión de 1990, sale bien parada a medias. La versión de los 90's de Tommmy Lee Wallace vista ahora en su apartado técnico queda muy desfasada, pero la interpretación y el maquillaje de Tim Curry como Pennywise son todavía un ejemplar de terror. Bill Skarsgard nos ofrece en la actual versión de "It" una interesante forma de darle la vuelta a lo que hizo "Curry", y sale bien parado de la experiencia. Su payaso asesino, con la gestualidad, vestimenta y esfuerzos faciales, quedan a la altura de la primera versión de "It", no superándola, pero sí resultando perturbador e inquietante a la par que una interesante interpretación.


it

En lo que se refiere a la dirección de Andrés Muschietti, tengo que decir que, su empeño en asustar a base de contínuos golpes de efecto llegan a lastrar esta producción de 2017, cuando por sí sola la narración de haberse hilvanado mejor, hubiera dado el terror que todo el mundo busca en la obra de King.

Esperando pues quedo con que "It" capítulo 2, redondee la jugada dejándose de tanto esfuerzo por sustos momentáneos, y dejando que la narración sea la que aterrorice de verdad al público. Como anécdotas del filme, Bill Skarsgard, alias Pennywise 2017, ha declarado que sufre pesadillas después de haber interpretado al payaso, que el número 27 es de gran influencia para la película en multitud de detalles: Pennywise vuelve cada 27 años para matar, 27 años han transcurrido desde It 1990 y la actual de 2017, el actor Jonathan Brandis (anterior protagonista de la miniserie), se suicidó a esa edad, y el actual intérprete del pesadillesco clown cumplirá el presente año 27, además de muchas otras curiosidades con el número 27 de por medio.


it

No es que "It" me haya defraudado, no. Es que al ser un lector de la novela original y un nostálgico de la miniserie, tengo la impresión de que la película hubiera sido mejor de lo que en realidad es.....¿Es buena "It? Sí. Pero sabiendo de sus terroríficos pasajes, de los traumas y miedos infantiles tan bien reflejados, y del tejido tan bien cosido de sus personajes, me ha quedado cierto sabor amargo. También diré que me ha resultado un acierto el cambio de época de la novela original, pasando de finales de los años 50 a los finales de mis añorados 80's, por lo que aquí "It" se ha llevado en mi opinión un tanto a su favor, llevándome a un lugar en el que reside mi nostalgia de niño que fui. Un niño que nació en 1980, que sufrió bullying, y que sabe que los traumas infantiles moldean la personalidad del adulto que seremos en el futuro, y ahí es donde "It (2017)" me ha llegado a cautivar.

En definitiva, una interesante propuesta que, no da todo el terror que esperaba, pero en la que pongo mi esperanza en que se corrija en su capítulo 2. "It (2017)" queda flotando en el aire a medias, a la espera de que vuele en favor de su narrativa y menor impacto visual para dar auténtico terror.


it

Director: Andrés Muschietti.

Intérpretes: Bill Skarsgård, Jaeden Lieberher, Sophia Lillis, Finn Wolfhard, Wyatt Oleff,Jeremy Ray Taylor, Jack Dylan Grazer.


Trailer:



B.S.O.:


Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

la-guerra-del-planeta-de-los-simios
Después de  la conclusión de la trilogía de "El planeta de los simios" me surgen pensamientos que tienen que ver con el exterminio judío, con cárceles que los humanos han construido para los primates en este film, y también entre otras ideas (de entre todo el poso de alusiones cinematográficas e históricas), la desaparición de  los indios nativos americanos a manos de conquistadores y más tarde pistoleros.

 La película de Matt Reeves es capaz de acumular toda una serie de géneros (la ciencia ficción, el bélico, el carcelario, el drama, hasta el péplum si me apuran), siguiendo el patrón de reformulación admirable de la de Franklin J. Schaffner del año 68, manteniendo el espíritu antibelicista y catastrofista, a la vez que las nuevas tecnologías y las estupendas actuaciones contribuyen a redondear lo que me confirma todo lo que veo y oigo aquí.

Posiblemente estemos ante el mejor blockbuster del año. La guerra del planeta de los simios se erige como una película sobre la supervivencia de la humanidad, pero ya no la nuestra, sino de la que la evolución ha elegido para que nos releve. Los seres humanos se comportan como animales aulladores cuya única función es guerrear y matar, y ante ellos y como amenaza, se levanta la verdadera humanidad, sentido de la familia, devoción y honor del simio parlante de César, un Andy Serkis centrado en servir y proteger a los suyos, intentando alejarse del hombre mediante el diálogo y la buena fe, en un mundo que no entiende de paz, que se niega a extinguirse en su enfermedad y su obsesión por las armas y el poder, que no ha aprendido nada de su pasado para afrontar su futuro, que ignora que la unión entre los de su especie es la única manera de sobrevivir. 

la-guerra-del-planeta-de-los-simios

Los simios pues, son la única alternativa para la continuidad de la, no ya equivocada humanidad advocada al fracaso, sino de la "simianidad", consciente ésta de que, como llega a repetirse varias veces: - Simios juntos, fuertes-. 
Veo en César a un Espartaco , a un Máximo, gladiador liberador, de lo único que debe importarnos para prevalecer, que no es otra cosa que la familia, el diálogo, la compasión y la unión entre todos.

En  este "War of Apes" , las referencias hacia Apocalypsis Now son más que visibles, desde el coronel que interpreta Woody Harrelson imitando a Brando en su recordadísima interpretación, hasta ese "Ape-calypse Now" inscrito en una pared, pero como ya he comentado, las referencias cinéfilas  no acaban aquí: "La gran evasión", "Gerónimo", "Espartaco", "Gladiador" todas ellas a las que veo ante mis ojos pasar al visionar la película de Matt Reeves , a la que por ponerle una pega, le faltó colocar una estatua de la libertad derruída con un humano maldiciendo las guerras....

Mi aplauso pues y mi reverencia ante esta tercera parte,  cuyo director ha sido elegido para ponerse a los mandos del "The Batman" que protagonizará Ben Affleck. El paso del mono hacia el murciélago resulta cuanto menos, esperanzador...

la-guerra-del-planeta-de-los-simios

Frase para recordar: "No somos salvajes. Los simios pelean solo para sobrevivir."

Título original: War for the Planet of the Apes.

Director: Matt Reeves.

Intérpretes: Andy Serkis, Woody Harrelson, Amiah Miller, Gabriel Chavarria, Steve Zahn,Karin Konoval, Ty Olsson, Judy Greer.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

LA GUERRA DEL PLANETA DE LOS SIMIOS (2017). La batalla final.

la-guerra-del-planeta-de-los-simios
Después de  la conclusión de la trilogía de "El planeta de los simios" me surgen pensamientos que tienen que ver con el exterminio judío, con cárceles que los humanos han construido para los primates en este film, y también entre otras ideas (de entre todo el poso de alusiones cinematográficas e históricas), la desaparición de  los indios nativos americanos a manos de conquistadores y más tarde pistoleros.

 La película de Matt Reeves es capaz de acumular toda una serie de géneros (la ciencia ficción, el bélico, el carcelario, el drama, hasta el péplum si me apuran), siguiendo el patrón de reformulación admirable de la de Franklin J. Schaffner del año 68, manteniendo el espíritu antibelicista y catastrofista, a la vez que las nuevas tecnologías y las estupendas actuaciones contribuyen a redondear lo que me confirma todo lo que veo y oigo aquí.

Posiblemente estemos ante el mejor blockbuster del año. La guerra del planeta de los simios se erige como una película sobre la supervivencia de la humanidad, pero ya no la nuestra, sino de la que la evolución ha elegido para que nos releve. Los seres humanos se comportan como animales aulladores cuya única función es guerrear y matar, y ante ellos y como amenaza, se levanta la verdadera humanidad, sentido de la familia, devoción y honor del simio parlante de César, un Andy Serkis centrado en servir y proteger a los suyos, intentando alejarse del hombre mediante el diálogo y la buena fe, en un mundo que no entiende de paz, que se niega a extinguirse en su enfermedad y su obsesión por las armas y el poder, que no ha aprendido nada de su pasado para afrontar su futuro, que ignora que la unión entre los de su especie es la única manera de sobrevivir. 

la-guerra-del-planeta-de-los-simios

Los simios pues, son la única alternativa para la continuidad de la, no ya equivocada humanidad advocada al fracaso, sino de la "simianidad", consciente ésta de que, como llega a repetirse varias veces: - Simios juntos, fuertes-. 
Veo en César a un Espartaco , a un Máximo, gladiador liberador, de lo único que debe importarnos para prevalecer, que no es otra cosa que la familia, el diálogo, la compasión y la unión entre todos.

En  este "War of Apes" , las referencias hacia Apocalypsis Now son más que visibles, desde el coronel que interpreta Woody Harrelson imitando a Brando en su recordadísima interpretación, hasta ese "Ape-calypse Now" inscrito en una pared, pero como ya he comentado, las referencias cinéfilas  no acaban aquí: "La gran evasión", "Gerónimo", "Espartaco", "Gladiador" todas ellas a las que veo ante mis ojos pasar al visionar la película de Matt Reeves , a la que por ponerle una pega, le faltó colocar una estatua de la libertad derruída con un humano maldiciendo las guerras....

Mi aplauso pues y mi reverencia ante esta tercera parte,  cuyo director ha sido elegido para ponerse a los mandos del "The Batman" que protagonizará Ben Affleck. El paso del mono hacia el murciélago resulta cuanto menos, esperanzador...

la-guerra-del-planeta-de-los-simios

Frase para recordar: "No somos salvajes. Los simios pelean solo para sobrevivir."

Título original: War for the Planet of the Apes.

Director: Matt Reeves.

Intérpretes: Andy Serkis, Woody Harrelson, Amiah Miller, Gabriel Chavarria, Steve Zahn,Karin Konoval, Ty Olsson, Judy Greer.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

el-nadador
Probablemente "El nadador" esté lejos de ser una película que trate a fondo una disciplina deportiva, ya que  nos encontramos  ante  un drama psicológico narrado de una manera muy atípica dentro del cine americano de los sesenta, de hecho su director Frank Perry tiene más puntos en común con la "Generación de la televisión" representada por nombres como John Frankenheimer o Sidney Lumet, entre muchos otros, que con el cine clásico de Hollywood. Sin embargo el film puede verse como uno de los pocos trabajos realizados por el cine en torno a la natación, aunque como digo sea una excusa, casi una metáfora para desarrollar una trama más compleja.

La secuencia de apertura y títulos de crédito del film nos muestra un paraje natural idílico que más tarde sabremos que pertenece a  Westport (Connecticut), donde los animales  que se encuentran en un bosque (vemos un búho, un ciervo, pájaros en un río,...) huyen al advertir una presencia extraña dentro de su hábitat. Se trata de Ned Merrill (Burt Lancaster), un hombre de mediana edad que  parece encontrarse en una forma física envidiable ya que su travesía por el bosque la realiza corriendo descalzo y ataviado con un escueto bañador como única vestimenta. La cámara va siguiendo a Ned y en medio de la naturaleza se encuentra un lujoso chalet con piscina, a la que sin dudarlo ni un momento se lanza nuestro protagonista para hacerse unos largos con gran entusiasmo.


el-nadador

Al llegar al borde de la piscina vemos a alguien que le ofrece un cocktail  a Ned como bienvenida y descubrimos que se trata de un viejo amigo suyo, Donald Westerhazy (Tony Bickley). Parecen llevar tiempo sin verse y se saludan efusivamente, al igual que la esposa de Donald y otros amigos que se encuentran en el chalet cuando advierten la presencia de Ned. Por el ambiente cordial,  parece que mantuvieron una estrecha relación en el pasado y como es natural le preguntan por su vida así como por el estado de salud de su esposa y su familia. Ned responde escuetamente, casi con evasivas, afirmando que se encuentran todos muy bien, mejor que nunca. De repente observando el paisaje de todo el condado se le ocurre la original idea de ir visitando todas las piscinas de sus vecinos para nadar en ellas  hasta llegar a su casa donde le espera  su familia. Ante la sorpresa de sus amigos les cuenta que todas las piscinas forman un río imaginario al que llamará Lucinda, en honor a su esposa, y se despide de ellos.

En su siguiente parada llega a otro chalet con piscina donde se encuentra a unos jóvenes entre los que Ned reconoce a Julie  Hooper (Janet Landgard), una muchacha de 20 años que en su adolescencia ejerció como canguro para sus hijas. Julie queda impresionada con la idea de recorrer todas las piscinas del condado y se ofrece como acompañante de Ned en su singular odisea. En el trayecto Julie le cuenta que en aquellos años que hizo de canguro estaba perdidamente enamorada de él y pese a que le deja claro que se trataba una locura de adolescencia, Ned no puede evitar sentirse atraído por la joven y al intentar besarla,  Julie huye confusa y  desorientada.

el-nadador

A partir de ese momento el relato adquiere un tono más oscuro y lo que en un principio era jovialidad y hospitalidad en las visitas de Ned a sus vecinos se va convirtiendo en frías bienvenidas y en ocasiones hasta será expulsado y humillado  según se va acercando a su casa. Muy representativo de ésta segunda parte sería cuando llega a una casa con piscina, pero sin agua, en cuyo jardín se encuentra a un niño solitario con la autoestima muy baja al que Ned no dudará en animar metiéndolo en la piscina con él para simular que nadan en ella aunque no tenga ni una gota de agua en su interior.

Película de culto, extraña y simbólica, protagonizada por un Burt Lancaster en su habitual estado de gracia interpretando a un personaje del que nada sabemos salvo por lo que los demás dicen de él o por sus preguntas y reacciones ante su presencia. Parece ser un hombre de negocios  que llevó un alto nivel de vida, devoto de su familia pero también con continuos escarceos extramatrimoniales y que actualmente añora su juventud hasta el punto de no poder ver la realidad: está llegando a una edad madura y durante su vida pudo no ser tan buena persona como él cree debido a algunos comentarios de la gente que se va encontrando en el camino.

Dirigida con gran acierto por el poco conocido Frank Perry, con guión de su esposa Eleanor Perry, adaptando una historia corta de John Cheever aparecida en The New Yorker. En su rodaje surgieron varios problemas, entre ellos disputas de Lancaster y Perry lo que ocasionó que la tuviera que terminar un joven Sidney Pollack. Sam Spiegel fue su productor pero debido a esos problemas retiró su nombre de los créditos en el último momento. Rodada enteramente en exteriores, la película cuenta con una luz portentosa del operador de fotografía David L. Quaid, acompañado de filtros y efectos de cámara muy originales en los momentos más experimentales del film, creando una atmósfera extraña e hipnótica. A destacar también la magnífica partitura de Marvin Hamlisch, épica y melodramática a partes iguales, que funciona a la perfección tanto en los momentos más duros y reflexivos, como en aquellos más poéticos.

el-nadador

Título original: The swimmer.

Director: Frank Perry.

Intérpretes: Burt Lancaster,  Janet Landgard, Janice Rule, Marge Champion.

Trailer:


Reseña escrita por Francisco Javier Arco Pérez

EL NADADOR (1968). La decadencia de un seductor.

el-nadador
Probablemente "El nadador" esté lejos de ser una película que trate a fondo una disciplina deportiva, ya que  nos encontramos  ante  un drama psicológico narrado de una manera muy atípica dentro del cine americano de los sesenta, de hecho su director Frank Perry tiene más puntos en común con la "Generación de la televisión" representada por nombres como John Frankenheimer o Sidney Lumet, entre muchos otros, que con el cine clásico de Hollywood. Sin embargo el film puede verse como uno de los pocos trabajos realizados por el cine en torno a la natación, aunque como digo sea una excusa, casi una metáfora para desarrollar una trama más compleja.

La secuencia de apertura y títulos de crédito del film nos muestra un paraje natural idílico que más tarde sabremos que pertenece a  Westport (Connecticut), donde los animales  que se encuentran en un bosque (vemos un búho, un ciervo, pájaros en un río,...) huyen al advertir una presencia extraña dentro de su hábitat. Se trata de Ned Merrill (Burt Lancaster), un hombre de mediana edad que  parece encontrarse en una forma física envidiable ya que su travesía por el bosque la realiza corriendo descalzo y ataviado con un escueto bañador como única vestimenta. La cámara va siguiendo a Ned y en medio de la naturaleza se encuentra un lujoso chalet con piscina, a la que sin dudarlo ni un momento se lanza nuestro protagonista para hacerse unos largos con gran entusiasmo.


el-nadador

Al llegar al borde de la piscina vemos a alguien que le ofrece un cocktail  a Ned como bienvenida y descubrimos que se trata de un viejo amigo suyo, Donald Westerhazy (Tony Bickley). Parecen llevar tiempo sin verse y se saludan efusivamente, al igual que la esposa de Donald y otros amigos que se encuentran en el chalet cuando advierten la presencia de Ned. Por el ambiente cordial,  parece que mantuvieron una estrecha relación en el pasado y como es natural le preguntan por su vida así como por el estado de salud de su esposa y su familia. Ned responde escuetamente, casi con evasivas, afirmando que se encuentran todos muy bien, mejor que nunca. De repente observando el paisaje de todo el condado se le ocurre la original idea de ir visitando todas las piscinas de sus vecinos para nadar en ellas  hasta llegar a su casa donde le espera  su familia. Ante la sorpresa de sus amigos les cuenta que todas las piscinas forman un río imaginario al que llamará Lucinda, en honor a su esposa, y se despide de ellos.

En su siguiente parada llega a otro chalet con piscina donde se encuentra a unos jóvenes entre los que Ned reconoce a Julie  Hooper (Janet Landgard), una muchacha de 20 años que en su adolescencia ejerció como canguro para sus hijas. Julie queda impresionada con la idea de recorrer todas las piscinas del condado y se ofrece como acompañante de Ned en su singular odisea. En el trayecto Julie le cuenta que en aquellos años que hizo de canguro estaba perdidamente enamorada de él y pese a que le deja claro que se trataba una locura de adolescencia, Ned no puede evitar sentirse atraído por la joven y al intentar besarla,  Julie huye confusa y  desorientada.

el-nadador

A partir de ese momento el relato adquiere un tono más oscuro y lo que en un principio era jovialidad y hospitalidad en las visitas de Ned a sus vecinos se va convirtiendo en frías bienvenidas y en ocasiones hasta será expulsado y humillado  según se va acercando a su casa. Muy representativo de ésta segunda parte sería cuando llega a una casa con piscina, pero sin agua, en cuyo jardín se encuentra a un niño solitario con la autoestima muy baja al que Ned no dudará en animar metiéndolo en la piscina con él para simular que nadan en ella aunque no tenga ni una gota de agua en su interior.

Película de culto, extraña y simbólica, protagonizada por un Burt Lancaster en su habitual estado de gracia interpretando a un personaje del que nada sabemos salvo por lo que los demás dicen de él o por sus preguntas y reacciones ante su presencia. Parece ser un hombre de negocios  que llevó un alto nivel de vida, devoto de su familia pero también con continuos escarceos extramatrimoniales y que actualmente añora su juventud hasta el punto de no poder ver la realidad: está llegando a una edad madura y durante su vida pudo no ser tan buena persona como él cree debido a algunos comentarios de la gente que se va encontrando en el camino.

Dirigida con gran acierto por el poco conocido Frank Perry, con guión de su esposa Eleanor Perry, adaptando una historia corta de John Cheever aparecida en The New Yorker. En su rodaje surgieron varios problemas, entre ellos disputas de Lancaster y Perry lo que ocasionó que la tuviera que terminar un joven Sidney Pollack. Sam Spiegel fue su productor pero debido a esos problemas retiró su nombre de los créditos en el último momento. Rodada enteramente en exteriores, la película cuenta con una luz portentosa del operador de fotografía David L. Quaid, acompañado de filtros y efectos de cámara muy originales en los momentos más experimentales del film, creando una atmósfera extraña e hipnótica. A destacar también la magnífica partitura de Marvin Hamlisch, épica y melodramática a partes iguales, que funciona a la perfección tanto en los momentos más duros y reflexivos, como en aquellos más poéticos.

el-nadador

Título original: The swimmer.

Director: Frank Perry.

Intérpretes: Burt Lancaster,  Janet Landgard, Janice Rule, Marge Champion.

Trailer:


Reseña escrita por Francisco Javier Arco Pérez

la-impetuosa
La pareja formada por Hepburn-Tracy en su séptimo encuentro en conjunto y en su mejor momento. Puede que "La costilla de Adán (1950)" fuese más ingeniosa, pero La impetuosa es divertida, y brinda incontables oportunidades para que dos de los actores con más talento que haya producido jamás Hollywood se apoyen mutuamente para dar lo mejor de sí.

Patricia Penderton (Hepburn), es profesora de educación física en un colegio privado. Es una atleta sensacional y completa, capaz de ganar a los mejores del mundo, tanto en tenis, como en el golf. Tiene una vida ordenada y buena educación. Destaca en la práctica del golf y del tenis y tiene un novio acorde con su clase. Mike Conovan (Tracy) es un modesto representante deportivo que, hasta que llega ella, prácticamente solo representa a un boxeador de los pesos pesados (Aldo Ray) petulante y, generalmente, tumbado. Este representante deportivo de tres al cuarto ve las posibilidades de cambiar fortuna con Pat y la introducirá en la competición deportiva. Pese a pertenecer a perfiles tan dispares, entre ambos surgirá una atracción que vendrá a echar por tierra los planes de cada uno.


la-impetuosa

En La impetuosa encontramos remembranzas de "La mujer del año" (Woman of the year, 1942), la primera película que hicieron juntos, pues, como en ésta, Hepburn representa el papel de la mujer perteneciente a la alta sociedad, tranquila, bien educada y orgullosa. Tracy es el hombre de la calle, curtido por la vida real, al que en este caso, los estafadores le impiden llevar la vida profesional honrada que él mismo desearía. En un mundo machista, la eterna lucha de la mujer por la igualdad para con sus semejantes. Hepburn encarnaba a la perfección este rol, puesto que ella misma era una rebelde y dispuesta a luchar contra la imagen que Hollywood extendía sobre la mujer

La cinta, con guión, de Ruth Gordon y Garson Kanin ("La costilla de Adán"), ofrece unos ingeniosos diálogos. Desborda humor desenfadado, chispeante y alegre. Transcurre, en su mayoría en exteriores rodados en exteriores de California, donde la fotografía, de William H. Daniels, destaca por la blanquísima iluminación en la que luce las prendas deportivas de la Hepburn, la cual ejecuta en la cinta sus habilidades reales en golf y tenis.


la-impetuosa

La impetuosa, no es la mejor de sus comedias, pero es una buena comedia, como bueno es el conflicto que surge al unirse este dúo heterogéneo pero perfectamente conjuntado en sus actuaciones elegantes y naturales perfectamente dirigidas por el maestro y especialista George Cukor, inigualable a la hora de manejar este tipo de materiales, puesto que lo denominaban el mejor director de mujeres, y probablemente, lo sea. Otro rasgo distintivo del director era el realismo que imprimía a sus películas, pese a tratarse de comedias.

Nominada a los Oscars, a los Globos de oro, a mejor actriz (Hepburn), a mejor actor revelación (Aldo Ray), al mejor guión y al mejor director en 1952, en la impetuosa los extremos se atraen, en la pantalla como en la vida real. La historia de amor entre Hepburn y Tracy solo terminaría con la muerte de éste.


la-impetuosa

Frase para recordar: "No tiene muchas carnes, pero las que tiene son de primera."

Título original: Pat and Mike.

Director: George Cukor.

Intérpretes: Spencer Tracy, Katharine Hepburn, Aldo Ray, William Ching, Jim Backus,Sammy White, Chuck Connors, Charles Bronson.

Escena:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

LA IMPETUOSA (1952). Amor en el deporte.

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La pareja formada por Hepburn-Tracy en su séptimo encuentro en conjunto y en su mejor momento. Puede que "La costilla de Adán (1950)" fuese más ingeniosa, pero La impetuosa es divertida, y brinda incontables oportunidades para que dos de los actores con más talento que haya producido jamás Hollywood se apoyen mutuamente para dar lo mejor de sí.

Patricia Penderton (Hepburn), es profesora de educación física en un colegio privado. Es una atleta sensacional y completa, capaz de ganar a los mejores del mundo, tanto en tenis, como en el golf. Tiene una vida ordenada y buena educación. Destaca en la práctica del golf y del tenis y tiene un novio acorde con su clase. Mike Conovan (Tracy) es un modesto representante deportivo que, hasta que llega ella, prácticamente solo representa a un boxeador de los pesos pesados (Aldo Ray) petulante y, generalmente, tumbado. Este representante deportivo de tres al cuarto ve las posibilidades de cambiar fortuna con Pat y la introducirá en la competición deportiva. Pese a pertenecer a perfiles tan dispares, entre ambos surgirá una atracción que vendrá a echar por tierra los planes de cada uno.


la-impetuosa

En La impetuosa encontramos remembranzas de "La mujer del año" (Woman of the year, 1942), la primera película que hicieron juntos, pues, como en ésta, Hepburn representa el papel de la mujer perteneciente a la alta sociedad, tranquila, bien educada y orgullosa. Tracy es el hombre de la calle, curtido por la vida real, al que en este caso, los estafadores le impiden llevar la vida profesional honrada que él mismo desearía. En un mundo machista, la eterna lucha de la mujer por la igualdad para con sus semejantes. Hepburn encarnaba a la perfección este rol, puesto que ella misma era una rebelde y dispuesta a luchar contra la imagen que Hollywood extendía sobre la mujer

La cinta, con guión, de Ruth Gordon y Garson Kanin ("La costilla de Adán"), ofrece unos ingeniosos diálogos. Desborda humor desenfadado, chispeante y alegre. Transcurre, en su mayoría en exteriores rodados en exteriores de California, donde la fotografía, de William H. Daniels, destaca por la blanquísima iluminación en la que luce las prendas deportivas de la Hepburn, la cual ejecuta en la cinta sus habilidades reales en golf y tenis.


la-impetuosa

La impetuosa, no es la mejor de sus comedias, pero es una buena comedia, como bueno es el conflicto que surge al unirse este dúo heterogéneo pero perfectamente conjuntado en sus actuaciones elegantes y naturales perfectamente dirigidas por el maestro y especialista George Cukor, inigualable a la hora de manejar este tipo de materiales, puesto que lo denominaban el mejor director de mujeres, y probablemente, lo sea. Otro rasgo distintivo del director era el realismo que imprimía a sus películas, pese a tratarse de comedias.

Nominada a los Oscars, a los Globos de oro, a mejor actriz (Hepburn), a mejor actor revelación (Aldo Ray), al mejor guión y al mejor director en 1952, en la impetuosa los extremos se atraen, en la pantalla como en la vida real. La historia de amor entre Hepburn y Tracy solo terminaría con la muerte de éste.


la-impetuosa

Frase para recordar: "No tiene muchas carnes, pero las que tiene son de primera."

Título original: Pat and Mike.

Director: George Cukor.

Intérpretes: Spencer Tracy, Katharine Hepburn, Aldo Ray, William Ching, Jim Backus,Sammy White, Chuck Connors, Charles Bronson.

Escena:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

alma-en-suplicio
"Alma en suplicio" o "El suplicio de una madre", como se le dio a conocer en Latinoamérica, es un espléndido melodrama que arranca con una impactante escena al más puro estilo del cine negro que presagia la gran película que se va a desarrollar a continuación; en ella Michael Curtiz nos deleita con la retrospectiva de un asesinato narrada voz en off a modo de flashback en dos tiempos, uno más largo para desarrollar la historia de Mildred y que además desemboca en el otro, que desvela poco a poco, dosificando magistralmente el suspense siempre acompañado de esa sensación permanente de fatalidad y manteniendo al espectador en vilo hasta la última escena.

Basada en una novela de James M. Cain, autor de grandes obras del género negro como "Perdición (1944)" de Billy Wilder, "Retorno al pasado (1947)" de Jacques Tourneur o "El cartero siempre llama dos veces", nos cuenta la historia de Mildred Pierce (titulo original) un ama de casa de clase media dedicada en cuerpo y alma a dar un futuro mejor a sus hijas. Su marido Bert está en el paro y critica sus excesivas atenciones a las niñas, estos enfrentamientos derivarán en la ruptura del matrimonio. Mildred sola y sin oficio no escatimará esfuerzos ni sacrificios para conseguir dar a sus hijas todas las oportunidades que ella nunca tuvo. Esta vez el problema del carácter femenino planteado habitualmente en Cain a través de la relación amorosa, viene dado aquí en una relación materno-filial que magistralmente, Michael Curtiz con su realización sobria y multifacética consigue mantener el adecuado equilibrio entre el drama de suspenso que mantiene a la audiencia en vilo y la conmovedora historia de una heroína motivada por el amor a una hija ingrata, con unos resultados tan sólidos como inquietantes. De verdad que es increíble cómo nos introduce en la narración de la película sin apenas esfuerzo. Ya que hablamos de Curtiz me gustaría decir que es uno de esos directores excepcionales que con el paso del tiempo han obtenido un reconocimiento totalmente merecido.

alma-en-suplicio

Además del magnífico guión, y una dirección de Curtiz espléndida, la fotografía inquietante y atractiva de Ernest Haller es de lo mejor que he visto en una película en B/N, francamente soberbio, dando una auténtica lección de juego de luces y sombras inconfundibles de la estética visual de carácter expresionista. Antes de entrar en el colofón final, el de las interpretaciones, que no se me olvide mencionar a Max Steiner que con su ambientación musical aporta la magia que aromatiza el cine negro.

Todos y cada uno de los personajes han sido espléndidamente elaborados, beben del fatalismo propio del mejor cine negro y están cargados de matices que los elevan más allá de su mera vis dramática. Hay auténticos momentos estelares entre Joan Crawford y Ann Blyth, como madre e hija. Pero quien se come literalmente la pantalla es nuestra protagonista, Mildred Pierce interpretada por una Joan Crawford que se sale en cada escena gracias al gran acierto de los primeros planos, el tratamiento que se le ha dado al rostro es algo extraordinario, ofreciéndonos una profundidad de la mirada muy pocas veces conseguida, de verdad que es para recrearse una y mil veces.

"Alma en suplicio" es una de las mejores películas del cine sobre mujeres, tratando temas tan escabrosos para la época como la educación de los hijos o la emancipación de la mujer con una profunda carga de conciencia social sobre el "american way of life". Aparte del melodrama, si os gusta el cine negro, bajo un estupendo guión, una soberbia fotografía y unas actuaciones magníficas (en especial Crawford), "Alma en suplicio" no os defraudará.

alma-en-suplicio

Título original: Mildred Pierce.

Director: Michael Curtiz.

Intérpretes: Joan Crawford, Jack Carson, Ann Blyth, Zachary Scott, Eve Arden, Bruce Bennett,Veda Ann Borg.

Trailer: 


Reseña escrita por Pepe Mata

ALMA EN SUPLICIO (1945). Instinto maternal.

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"Alma en suplicio" o "El suplicio de una madre", como se le dio a conocer en Latinoamérica, es un espléndido melodrama que arranca con una impactante escena al más puro estilo del cine negro que presagia la gran película que se va a desarrollar a continuación; en ella Michael Curtiz nos deleita con la retrospectiva de un asesinato narrada voz en off a modo de flashback en dos tiempos, uno más largo para desarrollar la historia de Mildred y que además desemboca en el otro, que desvela poco a poco, dosificando magistralmente el suspense siempre acompañado de esa sensación permanente de fatalidad y manteniendo al espectador en vilo hasta la última escena.

Basada en una novela de James M. Cain, autor de grandes obras del género negro como "Perdición (1944)" de Billy Wilder, "Retorno al pasado (1947)" de Jacques Tourneur o "El cartero siempre llama dos veces", nos cuenta la historia de Mildred Pierce (titulo original) un ama de casa de clase media dedicada en cuerpo y alma a dar un futuro mejor a sus hijas. Su marido Bert está en el paro y critica sus excesivas atenciones a las niñas, estos enfrentamientos derivarán en la ruptura del matrimonio. Mildred sola y sin oficio no escatimará esfuerzos ni sacrificios para conseguir dar a sus hijas todas las oportunidades que ella nunca tuvo. Esta vez el problema del carácter femenino planteado habitualmente en Cain a través de la relación amorosa, viene dado aquí en una relación materno-filial que magistralmente, Michael Curtiz con su realización sobria y multifacética consigue mantener el adecuado equilibrio entre el drama de suspenso que mantiene a la audiencia en vilo y la conmovedora historia de una heroína motivada por el amor a una hija ingrata, con unos resultados tan sólidos como inquietantes. De verdad que es increíble cómo nos introduce en la narración de la película sin apenas esfuerzo. Ya que hablamos de Curtiz me gustaría decir que es uno de esos directores excepcionales que con el paso del tiempo han obtenido un reconocimiento totalmente merecido.

alma-en-suplicio

Además del magnífico guión, y una dirección de Curtiz espléndida, la fotografía inquietante y atractiva de Ernest Haller es de lo mejor que he visto en una película en B/N, francamente soberbio, dando una auténtica lección de juego de luces y sombras inconfundibles de la estética visual de carácter expresionista. Antes de entrar en el colofón final, el de las interpretaciones, que no se me olvide mencionar a Max Steiner que con su ambientación musical aporta la magia que aromatiza el cine negro.

Todos y cada uno de los personajes han sido espléndidamente elaborados, beben del fatalismo propio del mejor cine negro y están cargados de matices que los elevan más allá de su mera vis dramática. Hay auténticos momentos estelares entre Joan Crawford y Ann Blyth, como madre e hija. Pero quien se come literalmente la pantalla es nuestra protagonista, Mildred Pierce interpretada por una Joan Crawford que se sale en cada escena gracias al gran acierto de los primeros planos, el tratamiento que se le ha dado al rostro es algo extraordinario, ofreciéndonos una profundidad de la mirada muy pocas veces conseguida, de verdad que es para recrearse una y mil veces.

"Alma en suplicio" es una de las mejores películas del cine sobre mujeres, tratando temas tan escabrosos para la época como la educación de los hijos o la emancipación de la mujer con una profunda carga de conciencia social sobre el "american way of life". Aparte del melodrama, si os gusta el cine negro, bajo un estupendo guión, una soberbia fotografía y unas actuaciones magníficas (en especial Crawford), "Alma en suplicio" no os defraudará.

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Título original: Mildred Pierce.

Director: Michael Curtiz.

Intérpretes: Joan Crawford, Jack Carson, Ann Blyth, Zachary Scott, Eve Arden, Bruce Bennett,Veda Ann Borg.

Trailer: 


Reseña escrita por Pepe Mata

NOS MENCIONAN EN ANTENA 3

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