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christine
Tengo pánico a conducir, siempre lo he tenido. Cada vez que oigo en un noticiario que alguien ha muerto al volante de un coche, ya sea en colisión o atropellado, siento un desasosiego difícil de transmitir. Los accidentes de automóvil tristemente son un desastre demasiado convencional, que en fechas veraniegas aumentan de manera horrible. Stephen King tiene la particularidad de convertir en sus novelas lo convencional y cotidiano en terrorífico, así que "Christine" utiliza el ideario de King, llevando lo frecuente y normal en lo que se refiere a la pasión por los vehículos a algo destructivo y espantoso para el ser humano. Brian de Palma "Carrie (1976)" y Stanley Kubrick "El Resplandor (1980)", entre un nutrido grupo de genios, han adaptado al cine los libros del maestro del terror en la literatura actual, convirtiendo a King en el autor vivo más llevado al cine, John Carpenter (director al que admiro) es uno de esos genios. Carpenter durante décadas ha mantenido al género de terror y ciencia ficción en un lugar destacado para los aficionados, sobre todo en los 80's y 90's. Christine mantienen mis argumentos. Era cuestión de tiempo que Carpenter adaptara una de las obras de King, de este modo el director de "La cosa (1982)" y "La noche de halloween (1978)" traslada a la pantalla algo tan normal como un coche clásico de los años 50's, para darle vida con un aura maldita. El coche modelo Plymouth Fury del año 58 fue un estilizado automóvil, que ahora se encuentra destartalado en un descampado lleno de abolladuras, acumulando óxido y mugre, puesto ahora a la venta por un anciano, que no parece muy en su juicio con una triste y desgraciada historia que llevó a su hermano a la muerte en el desamparado carro maldito al que llamó Christine.

christine

Será un chico de 17 años Arnie Cunningham (Keith Gordon) quien quede prendado cual embrujo por el Plymouth rojo de línea blanca, y lo comprará con el objetivo de restaurarlo. Aunque Christine está viejo y es chatarra Cunningham hará caso omiso tanto de su familia como de su amigo (John Stockwell) para que ni compre ni arregle el coche. La obsesión por Christine encierra un símil con el Fausto de Goethe ya que una vez arreglado el coche cual diablo poseerá el alma del chico, al que ofrecerá la posibilidad de vengarse de aquellos que le maltratan en el instituto y conseguir a la chica más bella de todo el colegio, una jovencísima y atractiva Alexandra Paul (antes de su participación en los vigilantes de la playa). Pero ya se sabe, todo pacto con lo demoníaco conlleva unas consecuencias....La maldición que emana del Plymouth del 58 acabará con todo aquel que intente apartar a Christine de su actual dueño, dejando un reguero de muertos en extrañas circunstancias que serán investigadas por el detective encarnado por Harry Dean Stanton, hechos que apuntan directamente a Cunningham, como joven estudiante mecánico maltratado por su compañeros de colegio y sobreexplotado trabajando en el taller que regenta el personaje del cascarrabias tiránico, interpretado por Robert Prosky.

christine

Los únicos que pueden salvar a Arnie Cunningham de la posesiva obsesión demoníaca y casi me atrevería a decir que atracción sexual por su coche Christine, serán su novia y su único amigo, que vivirán toda la barbarie que ocurre a su alrededor. John Carpenter es capaz de hacer que un automóvil con redondeadas curvas y metalizado chasis, sea un personaje de perfil femenino malévolo y vengativo con volante y ruedas, que mata mediante una atracción fatal por su dueño, el cual le ofrece devoción de enamorada atracción por el coche, que incluso es capaz de levantar los celos de su novia de carne y hueso. Christine es una interesante propuesta de terror ofrecida con impactante desarrollo por John Carpenter, ejecutada con eficacia para tensionar al espectador mientras se asiste a la obsesión, que va mucho más allá de la obcecación de un adolescente por su carro. La intensidad del pacto diabólico de Cunningham con su adorado coche de los años 50's se saldará con fatales consecuencias...Antes de terminar, me gustaría decir que me resultó realmente curioso el parecido más que razonable que hay entre el personaje que desarrolla Robert Prosky en esta película y la criatura voladora de Watto en el episodio I de Starwars. Atención a la inquietante música del film compuesta por el propio Carpenter, además de los estupendos efectos especiales que se pueden apreciar cada vez que Christine se autoregenera.

christine

Título original: John Carpenter's Christine.

Director: John Carpenter.

Intérpretes: Keith Gordon, John Stockwell, Alexandra Paul, Harry Dean Stanton, Robert Prosky, Christine Belford, Roberts Blossom.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

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CHRISTINE (1983). El coche asesino de John Carpenter.

christine
Tengo pánico a conducir, siempre lo he tenido. Cada vez que oigo en un noticiario que alguien ha muerto al volante de un coche, ya sea en colisión o atropellado, siento un desasosiego difícil de transmitir. Los accidentes de automóvil tristemente son un desastre demasiado convencional, que en fechas veraniegas aumentan de manera horrible. Stephen King tiene la particularidad de convertir en sus novelas lo convencional y cotidiano en terrorífico, así que "Christine" utiliza el ideario de King, llevando lo frecuente y normal en lo que se refiere a la pasión por los vehículos a algo destructivo y espantoso para el ser humano. Brian de Palma "Carrie (1976)" y Stanley Kubrick "El Resplandor (1980)", entre un nutrido grupo de genios, han adaptado al cine los libros del maestro del terror en la literatura actual, convirtiendo a King en el autor vivo más llevado al cine, John Carpenter (director al que admiro) es uno de esos genios. Carpenter durante décadas ha mantenido al género de terror y ciencia ficción en un lugar destacado para los aficionados, sobre todo en los 80's y 90's. Christine mantienen mis argumentos. Era cuestión de tiempo que Carpenter adaptara una de las obras de King, de este modo el director de "La cosa (1982)" y "La noche de halloween (1978)" traslada a la pantalla algo tan normal como un coche clásico de los años 50's, para darle vida con un aura maldita. El coche modelo Plymouth Fury del año 58 fue un estilizado automóvil, que ahora se encuentra destartalado en un descampado lleno de abolladuras, acumulando óxido y mugre, puesto ahora a la venta por un anciano, que no parece muy en su juicio con una triste y desgraciada historia que llevó a su hermano a la muerte en el desamparado carro maldito al que llamó Christine.

christine

Será un chico de 17 años Arnie Cunningham (Keith Gordon) quien quede prendado cual embrujo por el Plymouth rojo de línea blanca, y lo comprará con el objetivo de restaurarlo. Aunque Christine está viejo y es chatarra Cunningham hará caso omiso tanto de su familia como de su amigo (John Stockwell) para que ni compre ni arregle el coche. La obsesión por Christine encierra un símil con el Fausto de Goethe ya que una vez arreglado el coche cual diablo poseerá el alma del chico, al que ofrecerá la posibilidad de vengarse de aquellos que le maltratan en el instituto y conseguir a la chica más bella de todo el colegio, una jovencísima y atractiva Alexandra Paul (antes de su participación en los vigilantes de la playa). Pero ya se sabe, todo pacto con lo demoníaco conlleva unas consecuencias....La maldición que emana del Plymouth del 58 acabará con todo aquel que intente apartar a Christine de su actual dueño, dejando un reguero de muertos en extrañas circunstancias que serán investigadas por el detective encarnado por Harry Dean Stanton, hechos que apuntan directamente a Cunningham, como joven estudiante mecánico maltratado por su compañeros de colegio y sobreexplotado trabajando en el taller que regenta el personaje del cascarrabias tiránico, interpretado por Robert Prosky.

christine

Los únicos que pueden salvar a Arnie Cunningham de la posesiva obsesión demoníaca y casi me atrevería a decir que atracción sexual por su coche Christine, serán su novia y su único amigo, que vivirán toda la barbarie que ocurre a su alrededor. John Carpenter es capaz de hacer que un automóvil con redondeadas curvas y metalizado chasis, sea un personaje de perfil femenino malévolo y vengativo con volante y ruedas, que mata mediante una atracción fatal por su dueño, el cual le ofrece devoción de enamorada atracción por el coche, que incluso es capaz de levantar los celos de su novia de carne y hueso. Christine es una interesante propuesta de terror ofrecida con impactante desarrollo por John Carpenter, ejecutada con eficacia para tensionar al espectador mientras se asiste a la obsesión, que va mucho más allá de la obcecación de un adolescente por su carro. La intensidad del pacto diabólico de Cunningham con su adorado coche de los años 50's se saldará con fatales consecuencias...Antes de terminar, me gustaría decir que me resultó realmente curioso el parecido más que razonable que hay entre el personaje que desarrolla Robert Prosky en esta película y la criatura voladora de Watto en el episodio I de Starwars. Atención a la inquietante música del film compuesta por el propio Carpenter, además de los estupendos efectos especiales que se pueden apreciar cada vez que Christine se autoregenera.

christine

Título original: John Carpenter's Christine.

Director: John Carpenter.

Intérpretes: Keith Gordon, John Stockwell, Alexandra Paul, Harry Dean Stanton, Robert Prosky, Christine Belford, Roberts Blossom.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

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el político
Basada en la novela de Robert Penn Warren, es trasladada a la pantalla por Robert Rossen, con un relato pionero en mostrar uno de los más incisivos análisis del mundo de la política. Todo un referente sobre el que se realizó un remake en el 2006 "All the King´s men", que demuestra la universalidad y atemporalidad de su contenido. Robert Rossen nació en Nueva York en el seno de una humilde familia judía de emigrantes rusos. Comenzó como escritor y director teatral en los años 30, en los que se preocupó principalmente en representar obras de contenido social y político a la vez que ingresaba en el Partido Comunista americano. A partir de ahí, escribiría los guiones de grandes películas de la época. Su intervención se vería reflejada en grandes films como: "La mujer marcada (1937)" de Lloyd Bacon, "They won’t forget (1937)" de Mervyn LeRoy, "Los violentos años 20 (1939)", de Raoul Walsh o "El extraño amor de Martha Ivers" y "Un paseo bajo el sol", de Lewis Milestone. Después de estas experiencias, Rossen debuta como director. Lo haría con dos películas en 1947: "Johnny O’Clock (1947)" y "Cuerpo y alma (1947)", una cinta que ambienta el último combate de un boxeador (John Gardifeld). La película estaba escrita por Abraham Polonsky, un simpatizante comunista. Eso hizo que Rossen comenzara a ser visto como un peligroso personaje de la órbita izquierdista en Hollywood, a pesar de que Rossen ya había abandonado la afiliación comunista en 1945. En 1949 y en plena época de testificación en las sesiones del Comité de Actividades Antinorteamericanas,

el político

Rossen desafiaría a todo el mundo, consiguiendo una de sus películas más extraordinarias: "El político", la cinta que nos ocupa, narra el ascenso ascenso y la caída de un hombre que no pertenece a una clase social con recursos (Broderick Crawford) pero que está dotado de una gran tenacidad y capacidad oratoria,  cualidades que lo ayudaron a ser elegido gobernador de Louisiana. A pesar del escándalo que supuso en su día, debido a su gran espíritu crítico, debido a la calidad técnica de la cinta, lo le quedó más remedio a sus compañeros que considerarla como el mejor film del año. Rossen consiguió el Óscar como productor, una nominación como mejor director y otra como mejor guion adaptado. Broderick Crawford y Mercedes McCambridge lograrían también sendas estatuillas como mejor actor y mejor actriz secundaria respectivamente. Después del éxito de "El político", Rossen sería llamado en 1951 a la Comité de Actividades Antiamericanas para testificar. En esa primera intervención, no dio ningún nombre sobre posibles compañeros del Partido Comunista. Pero después del boicot al que fue sometido en todos los estudios, le llevó a volver a aparecer ante el comité en 1953 para dar el nombre de varios personajes de la industria cinematográfica de pasado comunista. Todas estas amargas experiencias se vieron reflejadas en sus películas posteriores. No consiguió ser un director muy prolífico, pero sus guiones y algunas de sus películas, como esta cinta, son joyas perfectamente elaboradas, tanto desde el punto de vista técnico como desde la perspectiva humanística, ya que consiguió alcanzar una gran complejidad pocas veces alcanzadas en el cine hasta esa época en la descripción de sus personajes.

el político

La película narra el ascenso político de Willie Stark (Broderick Crawford) desde sus inicios como un sencillo hombre del campo, honesto y valiente que se atreve denunciar la corrupción en su condado. Al comienzo del relato se nos muestra como un hombre anónimo, criado en el ámbito rural, sin dinero, cuya formación académica está dirigida por su esposa Lucy (Anne Seymour) una maestra que lo ayudará a estudiar Leyes y a conseguir el título de abogado. Su primer discurso en público va dirigido frente a los poderes fácticos establecidos y corruptos dominantes. Una lucha completamente estéril de David contra Goliat que cambiará su rumbo debido a un accidente en la escuela del pueblo. Mediante este relato, Robert Rossen consigue representar en la pantalla de una forma longitudinal y progresiva en el tiempo cómo los negocios sucios aparecen, crecen y se reproducen dentro del mundo de la política impregnando a todo aquel que intente integrarse en esa plataforma de poder. Willie Stark, comienza a destacar entre sus vecinos por su valentía, su fuerza y su aparente honestidad denunciando a los poderosos. Todas estas cualidades harán que el joven, idealista e inexperto periodista Jack Burden (John Ireland) quede completamente seducido por la energía y vitalidad de un hombre que se enfrenta a los poderosos. Los escritos de Jack, absolutamente entusiastas en el periódico local defendiendo a Willie Stark como representante del cambio y renovación que necesita el condado terminarán convirtiéndolo en el hombre de confianza de Stark. Pero los inicios políticos de Stark no son fáciles y le jugarán una mala pasada que nunca olvidará. Al descubrir que intentan utilizarlo como simple títere para otros intereses aprenderá su primera gran lección para jugar en la política. Desde ese momento, su mirada, su porte, sus discursos y sus formas de actuar cambiarán para siempre.

el político

Completamente convencido de que el fín justifica los medios, y de que solo él, Willie Stark es capaz de darle al pueblo lo que necesita, comenzará su campaña de financiación para ser Gobernador. Aparecerá en escena el verdadero juego sucio, pactando para conseguir dinero de cualquier modo y rodeándose de fieles seguidores. Mediante su leal Jack Burden accederá a la antigua aristocracia del lugar, a familias con nombre pero sin dinero, que mantienen estrecha relación con Jack. Pero al igual que su leal servidor, terminarán por ser seducidos y devorados por la ambición de un hombre que no parece tener límites. Mantendrá su lema: "cualquier bien procede siempre del mal", para justificar cualquiera de sus acciones. Le dará al pueblo lo que pide: escuelas, carreteras, hospitales…Todo con su nombre en grandes letras. Pasará a convertirse en el gran Mesías que el pueblo adora y el gran dictador que todo lo controla. Aunque inicialmente pueda parecer una película sencilla en cuanto a una historia lineal cuyo principal dilema reside en si la corrupción nace con el individuo o aparece tras conseguir el poder, las ramificaciones de las diferentes subhistorias de los personajes implicados hacen que el guión, escrito por el mismo Rossen, nos plantee muchas más cuestiones éticas. Nadie como Rossen para profundizar en las contradicciones del ser humano, para indagar dónde residen el límite entre el bien y el mal. Robert Rossen nos conduce con mano firme, manteniendo el ritmo de la película por varias inmundicias humanas. Ayudado por la fotografía de Burnett Guffey y con un excelente montaje, la transformación y el progreso que este nuevo representante del pueblo no dejará a nadie indiferente. Escenas inolvidables y magníficamente rodadas como sus primeros discursos entre las multitudes o los excelentes primeros planos donde el cambio de expresión en la mirada de la colosal interpretación de Broderick Crawford nos sitúa justo donde el director quiere que estemos, hacen de esta cinta una obra conmovedora, compleja, sin perder ni un ápice de interés hasta ese impactante final.

el político

Título original: All the King's Men.

Director: Robert Rossen.

Intérpretes: Broderick Crawford, Mercedes McCambridge, John Ireland, Joanne Dru, John Derek, Shepperd Strudwick.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

EL POLÍTICO (1949). El ascenso y caída de Broderick Crawford.

el político
Basada en la novela de Robert Penn Warren, es trasladada a la pantalla por Robert Rossen, con un relato pionero en mostrar uno de los más incisivos análisis del mundo de la política. Todo un referente sobre el que se realizó un remake en el 2006 "All the King´s men", que demuestra la universalidad y atemporalidad de su contenido. Robert Rossen nació en Nueva York en el seno de una humilde familia judía de emigrantes rusos. Comenzó como escritor y director teatral en los años 30, en los que se preocupó principalmente en representar obras de contenido social y político a la vez que ingresaba en el Partido Comunista americano. A partir de ahí, escribiría los guiones de grandes películas de la época. Su intervención se vería reflejada en grandes films como: "La mujer marcada (1937)" de Lloyd Bacon, "They won’t forget (1937)" de Mervyn LeRoy, "Los violentos años 20 (1939)", de Raoul Walsh o "El extraño amor de Martha Ivers" y "Un paseo bajo el sol", de Lewis Milestone. Después de estas experiencias, Rossen debuta como director. Lo haría con dos películas en 1947: "Johnny O’Clock (1947)" y "Cuerpo y alma (1947)", una cinta que ambienta el último combate de un boxeador (John Gardifeld). La película estaba escrita por Abraham Polonsky, un simpatizante comunista. Eso hizo que Rossen comenzara a ser visto como un peligroso personaje de la órbita izquierdista en Hollywood, a pesar de que Rossen ya había abandonado la afiliación comunista en 1945. En 1949 y en plena época de testificación en las sesiones del Comité de Actividades Antinorteamericanas,

el político

Rossen desafiaría a todo el mundo, consiguiendo una de sus películas más extraordinarias: "El político", la cinta que nos ocupa, narra el ascenso ascenso y la caída de un hombre que no pertenece a una clase social con recursos (Broderick Crawford) pero que está dotado de una gran tenacidad y capacidad oratoria,  cualidades que lo ayudaron a ser elegido gobernador de Louisiana. A pesar del escándalo que supuso en su día, debido a su gran espíritu crítico, debido a la calidad técnica de la cinta, lo le quedó más remedio a sus compañeros que considerarla como el mejor film del año. Rossen consiguió el Óscar como productor, una nominación como mejor director y otra como mejor guion adaptado. Broderick Crawford y Mercedes McCambridge lograrían también sendas estatuillas como mejor actor y mejor actriz secundaria respectivamente. Después del éxito de "El político", Rossen sería llamado en 1951 a la Comité de Actividades Antiamericanas para testificar. En esa primera intervención, no dio ningún nombre sobre posibles compañeros del Partido Comunista. Pero después del boicot al que fue sometido en todos los estudios, le llevó a volver a aparecer ante el comité en 1953 para dar el nombre de varios personajes de la industria cinematográfica de pasado comunista. Todas estas amargas experiencias se vieron reflejadas en sus películas posteriores. No consiguió ser un director muy prolífico, pero sus guiones y algunas de sus películas, como esta cinta, son joyas perfectamente elaboradas, tanto desde el punto de vista técnico como desde la perspectiva humanística, ya que consiguió alcanzar una gran complejidad pocas veces alcanzadas en el cine hasta esa época en la descripción de sus personajes.

el político

La película narra el ascenso político de Willie Stark (Broderick Crawford) desde sus inicios como un sencillo hombre del campo, honesto y valiente que se atreve denunciar la corrupción en su condado. Al comienzo del relato se nos muestra como un hombre anónimo, criado en el ámbito rural, sin dinero, cuya formación académica está dirigida por su esposa Lucy (Anne Seymour) una maestra que lo ayudará a estudiar Leyes y a conseguir el título de abogado. Su primer discurso en público va dirigido frente a los poderes fácticos establecidos y corruptos dominantes. Una lucha completamente estéril de David contra Goliat que cambiará su rumbo debido a un accidente en la escuela del pueblo. Mediante este relato, Robert Rossen consigue representar en la pantalla de una forma longitudinal y progresiva en el tiempo cómo los negocios sucios aparecen, crecen y se reproducen dentro del mundo de la política impregnando a todo aquel que intente integrarse en esa plataforma de poder. Willie Stark, comienza a destacar entre sus vecinos por su valentía, su fuerza y su aparente honestidad denunciando a los poderosos. Todas estas cualidades harán que el joven, idealista e inexperto periodista Jack Burden (John Ireland) quede completamente seducido por la energía y vitalidad de un hombre que se enfrenta a los poderosos. Los escritos de Jack, absolutamente entusiastas en el periódico local defendiendo a Willie Stark como representante del cambio y renovación que necesita el condado terminarán convirtiéndolo en el hombre de confianza de Stark. Pero los inicios políticos de Stark no son fáciles y le jugarán una mala pasada que nunca olvidará. Al descubrir que intentan utilizarlo como simple títere para otros intereses aprenderá su primera gran lección para jugar en la política. Desde ese momento, su mirada, su porte, sus discursos y sus formas de actuar cambiarán para siempre.

el político

Completamente convencido de que el fín justifica los medios, y de que solo él, Willie Stark es capaz de darle al pueblo lo que necesita, comenzará su campaña de financiación para ser Gobernador. Aparecerá en escena el verdadero juego sucio, pactando para conseguir dinero de cualquier modo y rodeándose de fieles seguidores. Mediante su leal Jack Burden accederá a la antigua aristocracia del lugar, a familias con nombre pero sin dinero, que mantienen estrecha relación con Jack. Pero al igual que su leal servidor, terminarán por ser seducidos y devorados por la ambición de un hombre que no parece tener límites. Mantendrá su lema: "cualquier bien procede siempre del mal", para justificar cualquiera de sus acciones. Le dará al pueblo lo que pide: escuelas, carreteras, hospitales…Todo con su nombre en grandes letras. Pasará a convertirse en el gran Mesías que el pueblo adora y el gran dictador que todo lo controla. Aunque inicialmente pueda parecer una película sencilla en cuanto a una historia lineal cuyo principal dilema reside en si la corrupción nace con el individuo o aparece tras conseguir el poder, las ramificaciones de las diferentes subhistorias de los personajes implicados hacen que el guión, escrito por el mismo Rossen, nos plantee muchas más cuestiones éticas. Nadie como Rossen para profundizar en las contradicciones del ser humano, para indagar dónde residen el límite entre el bien y el mal. Robert Rossen nos conduce con mano firme, manteniendo el ritmo de la película por varias inmundicias humanas. Ayudado por la fotografía de Burnett Guffey y con un excelente montaje, la transformación y el progreso que este nuevo representante del pueblo no dejará a nadie indiferente. Escenas inolvidables y magníficamente rodadas como sus primeros discursos entre las multitudes o los excelentes primeros planos donde el cambio de expresión en la mirada de la colosal interpretación de Broderick Crawford nos sitúa justo donde el director quiere que estemos, hacen de esta cinta una obra conmovedora, compleja, sin perder ni un ápice de interés hasta ese impactante final.

el político

Título original: All the King's Men.

Director: Robert Rossen.

Intérpretes: Broderick Crawford, Mercedes McCambridge, John Ireland, Joanne Dru, John Derek, Shepperd Strudwick.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

grupo salvaje
Un viejo borracho irreverente, indisciplinado al que le encantaban las armas de fuego, ése es Sam Peckinpah. El director que fue capaz de encadenar tres clásicos del cine como "Perros depaja (1971)", "La Huida (1972)" y "Pat Garret y Billy el niño (1973)", comenzó su andadura para la televisión en series como "The Rifleman (1958)", "Klondike (1960)" y "The Westerner (1960)", todas ellas con el oeste americano como principal reclamo y género que le dio fama. Peckipah consciente del dominio del western, realizó primero para la Metro Goldwyn Mayer "Duelo en la alta sierra (1962)" y más tarde para la productora Columbia Pictures la exitosa "Mayor Dundee (1964)", en la que se empezó a vislumbra los problemas entre director y productores por hacerse con el montaje definitivo, con repetidas discusiones de postproducción. Pero si existe una película que desvele los gustos y obsesiones de David Samuel Peckinpah, esa sin duda debe ser "Grupo Salvaje". Ubicada en plena revolución Mexicana (1910) "The Wild Bunch" refleja una época de violentas contiendas, en la que unos ladrones deben cruzar la frontera para sobrevivir. Unos ladrones la mayoría ya viejos, alcohólicos y despechados con la sociedad que les rodea, unos forajidos malvados, violentos y machistas que sin embargo mantienen lo único que les mantendrá unidos hasta la muerte...La amistad. Robert Ryan será el "Judas" particular de su antiguo grupo de colegas, persiguiéndolos acompañado de una banda de mercenarios, tan despreciables que hacen parecer a nuestro salvaje grupo de protagonistas como respetables antihéroes pese a su penosa condición de salteadores. 

grupo salvaje

William Holden y Ernest Borgnine destacan de entre el resto de sus colegas tan maliciosos como honorables, tan etílicos como mujeriegos, tan orgullosos e íntegros, que al final después del robo de armas para el depravado general dictador interpretado por Emilio Fernández, alias "El Indio", se rebelarán contra él, debido a una cuestión de compañerismo hacia el más joven del conocido como "El Grupo Salvaje", ultrajado éste por el general por su condición de revolucionario. Entre cabalgadas, pirotecnia, disparos, bromas, risotadas y cantidades ingentes de alcohol y camaradería, nuestro escuadrón de "locos extrovertidos y bruscos" encontrarán un final más que antológico, con un último paseo, todos enfilados, hacia un patíbulo buscando la salvación imposible de un amigo, que hubiera hecho lo mismo que ellos de estar en su situación. El final de "Grupo Salvaje" es toda una eyección de furor y balas, tan sangrienta como memorable. Incluso niños, viejos y mujeres participan de la violencia desatada en una época de revolución, sinsentido y muerte, en la que el pueblo del méxico rural de la época sufre las pérdidas, y solo quedan longevos compañeros pisando los cuerpos de los muertos. La sangre derramada filmada por Sam Peckinpah es distinta a la del resto de sus coetáneos, un plasma escupido como nunca antes se había visto, con un realismo visionado a cámara lenta, dejando clara la manifestación de la muerte a causa de los disparos de las armas de fuego, imágenes en las que Peckinpah fue influido poderosamente por los documentales de caza. Sudor, alcohol, pólvora, honor, frivolidad, sacrificio, picaresca, redención, fuego y muerte en una obra maestra que conviene siempre revisionar, con un poder fílmico que trasciende de generación en generación.

grupo salvaje

Título original: The Wild Bunch.

Director: Sam Peckinpah.

Intérpretes: William Holden, Ernest Borgnine, Robert Ryan, Edmond O'Brien, Warren Oates,Jaime Sánchez, Ben Johnson,

Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

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GRUPO SALVAJE (1969). Los pistoleros de Sam Peckinpah.

grupo salvaje
Un viejo borracho irreverente, indisciplinado al que le encantaban las armas de fuego, ése es Sam Peckinpah. El director que fue capaz de encadenar tres clásicos del cine como "Perros depaja (1971)", "La Huida (1972)" y "Pat Garret y Billy el niño (1973)", comenzó su andadura para la televisión en series como "The Rifleman (1958)", "Klondike (1960)" y "The Westerner (1960)", todas ellas con el oeste americano como principal reclamo y género que le dio fama. Peckipah consciente del dominio del western, realizó primero para la Metro Goldwyn Mayer "Duelo en la alta sierra (1962)" y más tarde para la productora Columbia Pictures la exitosa "Mayor Dundee (1964)", en la que se empezó a vislumbra los problemas entre director y productores por hacerse con el montaje definitivo, con repetidas discusiones de postproducción. Pero si existe una película que desvele los gustos y obsesiones de David Samuel Peckinpah, esa sin duda debe ser "Grupo Salvaje". Ubicada en plena revolución Mexicana (1910) "The Wild Bunch" refleja una época de violentas contiendas, en la que unos ladrones deben cruzar la frontera para sobrevivir. Unos ladrones la mayoría ya viejos, alcohólicos y despechados con la sociedad que les rodea, unos forajidos malvados, violentos y machistas que sin embargo mantienen lo único que les mantendrá unidos hasta la muerte...La amistad. Robert Ryan será el "Judas" particular de su antiguo grupo de colegas, persiguiéndolos acompañado de una banda de mercenarios, tan despreciables que hacen parecer a nuestro salvaje grupo de protagonistas como respetables antihéroes pese a su penosa condición de salteadores. 

grupo salvaje

William Holden y Ernest Borgnine destacan de entre el resto de sus colegas tan maliciosos como honorables, tan etílicos como mujeriegos, tan orgullosos e íntegros, que al final después del robo de armas para el depravado general dictador interpretado por Emilio Fernández, alias "El Indio", se rebelarán contra él, debido a una cuestión de compañerismo hacia el más joven del conocido como "El Grupo Salvaje", ultrajado éste por el general por su condición de revolucionario. Entre cabalgadas, pirotecnia, disparos, bromas, risotadas y cantidades ingentes de alcohol y camaradería, nuestro escuadrón de "locos extrovertidos y bruscos" encontrarán un final más que antológico, con un último paseo, todos enfilados, hacia un patíbulo buscando la salvación imposible de un amigo, que hubiera hecho lo mismo que ellos de estar en su situación. El final de "Grupo Salvaje" es toda una eyección de furor y balas, tan sangrienta como memorable. Incluso niños, viejos y mujeres participan de la violencia desatada en una época de revolución, sinsentido y muerte, en la que el pueblo del méxico rural de la época sufre las pérdidas, y solo quedan longevos compañeros pisando los cuerpos de los muertos. La sangre derramada filmada por Sam Peckinpah es distinta a la del resto de sus coetáneos, un plasma escupido como nunca antes se había visto, con un realismo visionado a cámara lenta, dejando clara la manifestación de la muerte a causa de los disparos de las armas de fuego, imágenes en las que Peckinpah fue influido poderosamente por los documentales de caza. Sudor, alcohol, pólvora, honor, frivolidad, sacrificio, picaresca, redención, fuego y muerte en una obra maestra que conviene siempre revisionar, con un poder fílmico que trasciende de generación en generación.

grupo salvaje

Título original: The Wild Bunch.

Director: Sam Peckinpah.

Intérpretes: William Holden, Ernest Borgnine, Robert Ryan, Edmond O'Brien, Warren Oates,Jaime Sánchez, Ben Johnson,

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Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

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una luz en el hampa
Kelly es una prostituta que llega a la ciudad de Grantville huyendo de su pasado. Tras un primer encuentro con Griff, el capitán de la policía de la ciudad, consigue rehacer su vida trabajando como enfermera en un hospital para niños inválidos. Además, se enamora del hombre más bueno y rico de la ciudad; pero las cosas no son exactamente lo que parecen. Fuller se desmelena a gusto en una película formalmente arrojada y directa, que da la impresión de haber sido rodada en plena "subidón" de fiebre, con situaciones extremas, al borde del delirio y la cursilería, y abruptas transiciones entre sus escenas, y que no trata en ningún momento de ocultar su vocación folletinesca y desaforada. Y lo que en otros casos podría haber sido un lastre, es aquí una virtud, porque el folletín puro y duro resulta ser el vehículo ideal del discurso maniqueo de Fuller, que logra de este modo resaltar la altura moral de Kelly entre la bajeza que en nombre de la decencia pública la desprecia. Su narración está enfocada desde el punto de vista de Kelly, de tal forma que en muchas ocasiones los pensamientos, anhelos y ensoñaciones de la protagonista acaban ocupando el primer término del relato y hacen perfectamente coherente y comprensible el carácter duro y tierno, pragmático y sensible, de un personaje que se erige fácilmente en la mejor figura femenina de la filmografía de Fuller y en una de las más complejas y matizadas del cine negro norteamericano, por más que ya en el momento de su realización "Una luz en el hampa" fuera un ejemplo tardío de la época clásica del género (aunque la contrastada fotografía en blanco y negro de Stanley Cortez contribuye a reforzar ese vínculo con el "film noir").

una luz en el hampa

Desde su deslumbrante inicio, el film de Fuller proporciona más que ninguna otra de sus películas esa desmesura visual que fue la impronta de su cine, y ofrece una sensacional ruptura de tono en su último tercio con el noqueante descubrimiento de las perversiones de Grant –que ansiaba casarse con Kelly al pretender encubrir en el pasado de ella su comportamiento sexual obsceno-. Ello no supondrá más que la piedra de toque para comprender el fariseísmo de una comunidad en apariencia idealizada, pero que con demasiada facilidad muestra sus debilidades y fisuras. El guión denuncia la hipocresía social y se refiere a temas tabú como aborto, prostitución, inducción a la prostitución y pedofilia.  Una de las mayores virtudes de este film admirable, estriba en haber sabido sintetizar esa desmesura narrativa inherente en el cine de su autor, dentro de un estilo de asombrosa modernidad. Las secuencias del film en todo momento sugieren mucho más de lo que muestran. Expresadas con resoluciones cinematográficas en muchas ocasiones deslumbrantes, y en no pocos casos delimitadas por medio de contundentes fundidos en negro, lo que aparentemente queda definido como un delirio cinematográfico finalmente conformará un relato sin fisuras, del que cabe destacar la memorable labor de Constance Towers, la espléndida iluminación de Stanley Cortez y la elegante partitura de Paul Dunlap.

una luz en el hampa

Título original: The Naked Kiss.

Director: Samuel Fuller.

Intérpretes: Constance Towers, Anthony Eisley, Michael Dante, Virginia Grey, Patsy Kelly, Bill Sampson, Marie Devereux.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Ramón Abello Miñano

UNA LUZ EN EL HAMPA (1964). Un clásico del cine negro de Samuel Fuller.

una luz en el hampa
Kelly es una prostituta que llega a la ciudad de Grantville huyendo de su pasado. Tras un primer encuentro con Griff, el capitán de la policía de la ciudad, consigue rehacer su vida trabajando como enfermera en un hospital para niños inválidos. Además, se enamora del hombre más bueno y rico de la ciudad; pero las cosas no son exactamente lo que parecen. Fuller se desmelena a gusto en una película formalmente arrojada y directa, que da la impresión de haber sido rodada en plena "subidón" de fiebre, con situaciones extremas, al borde del delirio y la cursilería, y abruptas transiciones entre sus escenas, y que no trata en ningún momento de ocultar su vocación folletinesca y desaforada. Y lo que en otros casos podría haber sido un lastre, es aquí una virtud, porque el folletín puro y duro resulta ser el vehículo ideal del discurso maniqueo de Fuller, que logra de este modo resaltar la altura moral de Kelly entre la bajeza que en nombre de la decencia pública la desprecia. Su narración está enfocada desde el punto de vista de Kelly, de tal forma que en muchas ocasiones los pensamientos, anhelos y ensoñaciones de la protagonista acaban ocupando el primer término del relato y hacen perfectamente coherente y comprensible el carácter duro y tierno, pragmático y sensible, de un personaje que se erige fácilmente en la mejor figura femenina de la filmografía de Fuller y en una de las más complejas y matizadas del cine negro norteamericano, por más que ya en el momento de su realización "Una luz en el hampa" fuera un ejemplo tardío de la época clásica del género (aunque la contrastada fotografía en blanco y negro de Stanley Cortez contribuye a reforzar ese vínculo con el "film noir").

una luz en el hampa

Desde su deslumbrante inicio, el film de Fuller proporciona más que ninguna otra de sus películas esa desmesura visual que fue la impronta de su cine, y ofrece una sensacional ruptura de tono en su último tercio con el noqueante descubrimiento de las perversiones de Grant –que ansiaba casarse con Kelly al pretender encubrir en el pasado de ella su comportamiento sexual obsceno-. Ello no supondrá más que la piedra de toque para comprender el fariseísmo de una comunidad en apariencia idealizada, pero que con demasiada facilidad muestra sus debilidades y fisuras. El guión denuncia la hipocresía social y se refiere a temas tabú como aborto, prostitución, inducción a la prostitución y pedofilia.  Una de las mayores virtudes de este film admirable, estriba en haber sabido sintetizar esa desmesura narrativa inherente en el cine de su autor, dentro de un estilo de asombrosa modernidad. Las secuencias del film en todo momento sugieren mucho más de lo que muestran. Expresadas con resoluciones cinematográficas en muchas ocasiones deslumbrantes, y en no pocos casos delimitadas por medio de contundentes fundidos en negro, lo que aparentemente queda definido como un delirio cinematográfico finalmente conformará un relato sin fisuras, del que cabe destacar la memorable labor de Constance Towers, la espléndida iluminación de Stanley Cortez y la elegante partitura de Paul Dunlap.

una luz en el hampa

Título original: The Naked Kiss.

Director: Samuel Fuller.

Intérpretes: Constance Towers, Anthony Eisley, Michael Dante, Virginia Grey, Patsy Kelly, Bill Sampson, Marie Devereux.

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Escena:


Reseña escrita por Ramón Abello Miñano

río rojo
No fue el menor de los logros de Howard Hawks haber conseguido una actuación magnífica de John Wayne. El mismísimo John Ford dijo después de verla: "nunca hubiera imaginado que el gran hijo de perra supiera actuar!" en esta película que trata de una conducción de ganado a mediados del siglo XIX, a lo largo de la cañada de Chisholm, recientemente abierta; una empresa amenazada por las estampidas, los tiroteos, los ataques de los indios y el conflicto entre Tom Dunson (John Wayne) y su hijo adoptivo Matthew Garth (Montgomery Clift). Ambos conducen su ganado de Texas a Missouri. La tiranía y el despotismo de Dunson, así como el ataque indio, harán que Garth se rebele y tome decisiones contrarias a él. La rivalidad masculina surgirá entre ambos. Fotografiada por Rusell Harlan y con Dimitri Tiomkin al frente de la banda sonora basada en canciones folk, Hawks nos regala unas bellas secuencias en la conducción de las reses y estampidas, así como la belleza de los paisajes naturales, nada envidiables a los de Ford. Rio Rojo, basado en un relato de Borden Chase titulado "The Chisholm Trail", es drama clásico de jinetes, una celebración de los instintos pioneros de América, y de las reacciones de los hombres ante el peligro y las penalidades. Hawks aportó a los westerns que dirigió, además de su calidad incuestionable, un romanticismo duro que, en ninguno de ellos se aprecia más que en éste. 

río rojo

El espíritu de la frontera y la terrible dureza de una larga conducción de ganado, contextuada en la depresión económica tras la Guerra de Secesión, con sus efectos sobre los nervios y sobre el humor de sus participantes, están evocados espléndidamente, como también lo están el machismo y la rivalidad masculina (la madurez contra la juventud, la experiencia contra la rebeldía) entre el duro Wayne, interpretando a un personaje de bastante más edad que la suya. El reparto no puedo ser más acertado con el siempre solvente y necesario, aquí desdentado, Walter Brennan; John Ireland (Cherry) y, el tenso y meditabundo Clift quién rechazó un papel en Río Bravo (1959), que lo hubiese reunido de nuevo con John Wayne y Walter Brennan. En su lugar el personaje fue interpretado por Dean Martin. Amén de las secuencias de las reses ya comentadas, el diálogo entre Cherry y Matt intercambiado sus armas y de contenido homosexual encubierto, dio mucho que hablar.

río rojo

Cherry: "Es una pistola muy bonita esa que llevas, ¿puedo verla?.. Matt se detiene y se gira, mirándolo extrañado de su proposición, se rasca el lateral de la nariz, mete la mano en la funda y saca el arma, dándosela en la mano). Tal vez quieras ver la mía. Cherry intercambia su arma. Matt no presta atención a la pistola de su compañero, pero él alaba el revólver del primero.)"

- "Bonita, terriblemente bonita... Solo hay dos cosas más bonitas que un arma: un reloj suizo o una mujer de cualquier lugar... ¿Alguna vez has tenido un buen reloj suizo?” pregunta el vaquero sonriendo de manera picaresca, pues cree conocer la respuesta. Matt no contesta, y a cambio, propone una demostración de tiros sobre una lata vacía en el terreno. Ambos elogian su puntería reconociéndose sus posibilidades."

río rojo

Título original: Red river.

Director; Howard Hawks.

Intérpretes: John Wayne, Montgomery Clift, Walter Brennan, Joanne Dru, John Ireland, Coleen Gray, Harry Carey.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

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El espíritu de la frontera y la terrible dureza de una larga conducción de ganado, contextuada en la depresión económica tras la Guerra de Secesión, con sus efectos sobre los nervios y sobre el humor de sus participantes, están evocados espléndidamente, como también lo están el machismo y la rivalidad masculina (la madurez contra la juventud, la experiencia contra la rebeldía) entre el duro Wayne, interpretando a un personaje de bastante más edad que la suya. El reparto no puedo ser más acertado con el siempre solvente y necesario, aquí desdentado, Walter Brennan; John Ireland (Cherry) y, el tenso y meditabundo Clift quién rechazó un papel en Río Bravo (1959), que lo hubiese reunido de nuevo con John Wayne y Walter Brennan. En su lugar el personaje fue interpretado por Dean Martin. Amén de las secuencias de las reses ya comentadas, el diálogo entre Cherry y Matt intercambiado sus armas y de contenido homosexual encubierto, dio mucho que hablar.

río rojo

Cherry: "Es una pistola muy bonita esa que llevas, ¿puedo verla?.. Matt se detiene y se gira, mirándolo extrañado de su proposición, se rasca el lateral de la nariz, mete la mano en la funda y saca el arma, dándosela en la mano). Tal vez quieras ver la mía. Cherry intercambia su arma. Matt no presta atención a la pistola de su compañero, pero él alaba el revólver del primero.)"

- "Bonita, terriblemente bonita... Solo hay dos cosas más bonitas que un arma: un reloj suizo o una mujer de cualquier lugar... ¿Alguna vez has tenido un buen reloj suizo?” pregunta el vaquero sonriendo de manera picaresca, pues cree conocer la respuesta. Matt no contesta, y a cambio, propone una demostración de tiros sobre una lata vacía en el terreno. Ambos elogian su puntería reconociéndose sus posibilidades."

río rojo

Título original: Red river.

Director; Howard Hawks.

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Trailer:


Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

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perdida
El director David Ficher es muy juguetón...En buena parte de sus películas, juega en la narración tanto con sus personajes como con el espectador. Ya lo hizo en "El club de la lucha (1999)" mediante el desdoblado personaje de Tyler Durden, volvió a jugar con el público en "La habitación del pánico (2002)" con su particular juego del gato y el ratón, y repitió también con el recreo esperpéntico de lujo que le propuso Sean Penn a su hermano Michael Douglas en "The Game (1997)". En "Perdida", el encargado de controlar "Seven (1995)" se ha ocupado aquí de que el tablero de juego cinematográfico basado en la novela de Gilliann Flynn, sean los medios de comunicación y la opinión pública, todos ellos mediatizados y desdibujados con fines meramente volcados en el chusmerío, el cotilleo, el escándalo y la farándula. Nick Dunne (Ben Affleck) verá atónito cómo los acontecimientos que ocurren a su alrededor con la desaparción de su esposa Amy (Rosamund Pike) le saturan de tal modo que se coloca en el centro de las miradas de toda la comunidad ciudadana que le observa, preguntándose todos ellos: ¿Es el asesino? Lo que podría ser tema para un film de sobremesa visto por aburridas amas de casa, pasado un tiempo toma en "Perdida" connotaciones impensables. El clímax de la película es una retorcida articulación, que no espera al final para mostrar el giro que cambia lo que pensábamos en un principio.

perdida

En esta ocasión el viraje argumental viene dado de sopetón, hacia la mitad de la película, y creo firmemente en la capacidad para sorprender de lo que se nos muestra en cada peón y figura del tablero fílmico que nos ocupa. Rosamund Pike con su "Asombrosa Am"' se coloca como reina femme fatale en una película que la postula en un pódium, junto a personajes como los de Rebeca de Mornay en "La mano que mece la cuna (1992)", la Glenn Close de "Atracción Fatal (1987)" y la Sharon Stone de "Instinto Básico (1992)". Mientras, Ben Affleck tiene que soportar toda la carga mediática para superar lo que se le avecina, con una tempestad ofrecida por el populacho, las pérfidas, falsas y arpías presentadoras de televisión y la pesada carga de la opinión pública, sacando de contexto cada gesto o comportamiento del personaje de ejemplar esposo dolido por la pérdida de su mujer. Por supuesto, aquí nadie es inocente y todas las fichas del juego no son ni negras, ni blancas, todas son grises en este ejercicio lúdico y oscuro que plantea Fincher.

perdida

El Nick Dunne de Affleck tendrá que evolucionar y superarse delante de los medios de comunicación si no quiere que la sombra conyugal que pesa sobre él con la desaparición de su media naranja, le haga ir directamente a la silla eléctrica. En este tramposo planteamiento cinematográfico la otra última chica Bond de la era Brosnan y acompañante del duro Jack Reacher "Tom Cruise", Rosamund Pike (nominada al Oscar de manera merecidísima) logra cambiar la acepción de la palabra 'Perdida' (como alguien extraviada y desorientada), por una "Perdida" con connotaciones más cercanas a la degeneración y la depravación, que dará un final que seguro dejará a todo espectador tan molesto como insatisfecho. El cine de género negro ha sido absorbido por "Perdida" con enjundia venenosa para desconcertar y atrapar al espectador con un juego conyugal enfermizo y demoledor. Fincher está en plena forma con sus planteamientos lúdico-cinematográficos.

perdida

Título original: Gone Girl.

Director: David Fincher.

Intèrpretes: Ben Affleck, Rosamund Pike, Neil Patrick Harris, Tyler Perry, Kim Dickens, Patrick Fugit, Carrie Coon, Missi Pyle.

Trailer:


B.S.O.:



Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

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Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

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mad max, furia en la carretera
A finales de los años 70, el realizador George Miller nos traía procedente de tierras australianas "Mad Max, salvajes de autopista (1979)", un film escrito por el mismo y financiado con un escaso presupuesto a través de su propia productora Kennedy Miller Production (productora creada junto a su amigo y compañero de estudios cinematográficos Byron Kennedy). "Mad Max, salvajes de autopista" con una recaudación de más de 100 millones de dólares se convirtió en una de las películas más rentables que ha dado la historia del cine, al mismo tiempo de ser precursora en abrir el camino a otros productos procedentes de Australia. "Mad Max, salvajes de autopista" nos mostraba un futuro pre-apocalíptico dominado por el caos, teniendo las carreteras lugares dominados por peligrosos delincuentes. El film tendría como personaje principal a Max Rockatansky, un miembro de una patrulla de carreteras que tendrá que hacer frente a un violenta banda. El personaje estaría encarnado por un joven Mel Gibson que empezaba a darse a conocer en el mundo del celuloide después de debutar como secundario en "Summer city (1977)". Tan solo pasaron 2 años para que Miller, se pusiera nuevamente detrás de las cámaras para continuar las aventuras de Max con "Mad Max, el guerrero de la carretera (1981)", una brutal secuela que nos mostraba, tras un desbastador holocausto nuclear, un mundo anárquico, habitado por pequeñas comunas y por bandas de violentos pandilleros ansiosos de conseguir gasolina, un elemento en escasez y codiciados por todos.

mad max, furia en la carretera

Miller superaría con creces con esta secuela a su film predecesor. Sus adrenalíticas persecuciones y su acción frenética hizo de ésta una road movie apocalíptica que crearía escuela, fueron muchas películas de serie b que copiaron su estética para obtener provecho de su fama, entre ellas "El exterminador de la carretera (1983)", un producto italiano que es mejor ni mencionar. Con "Mad Max, el guerrero de la carretera" Miller mostraba al personaje de Max como un héroe traumatizado que vaga sin rumbo en las largas carreteras desérticas que habitan en el mundo y donde ayudaría a una colonia de supervivientes a defenderse del ataque de un grupo de salvajes que trata de arrebatarles un tanque de gasolina. Con esta secuela, Mel Gibson definitivamente saltaría al estrellato, convirtiéndose en un actor cotizado en la meca del cine. "El año que vivimos peligrosamente (1983)", "Cuando el río crece (1984)", "Mrs.Soffel, una historia real (1984)" y el remake "Motín a bordo (1984)" fueron sus siguientes trabajos antes de meterse de lleno en la tercera parte de la saga con "Mad Max 3, más allá de la cúpula del trueno (1985)". Una secuela, también dirigida por George Miller, que no alcanzaría el nivel de los anteriores episodios de la franquicia. A pesar de ello, no deja de ser un film entretenido y donde la canción de Tina Turner (también ejerciendo de actriz en el film) "We don´t need another hero" iba a ser una de las canciones más populares de cine de la década de los 80. 30 años después de "poner punto y final" a esta popular saga y con 70 años a sus espaldas, George Miller, vuelve a ponerse detrás de las cámaras para reiniciar la saga que le dio a darse a conocer.

mad max, furia en la carretera

En esta nueva aventura apocalíptica, "Mad Max, furia en la carretera", Miller une a su héroe Max a un grupo de mujeres lideradas por Furiosa (Charlize Theron) que huyen de un tirano llamado Inmortan Joe (rol realizado por Hugh Keays-Byrne, el mismo que ejercía de líder de la pandilla del primer Mad Max) y su ejercito. "Mad Max, furia en la carretera" se trata de un blockbuster de altos kilates, visualmente portentoso y con un ritmo que te deja sin aliento desde sus primeros compases. Miller realiza un brutal homenaje a su franquicia apocalíptica, haciendo hincapié especialmente a la segunda parte de la saga, en ella podemos ver infinidad de guiños: desde sus persecuciones a 4 y 2 ruedas y la temática de la escasez de gasolina, hasta pasando por pequeños detalles como son que una de las mujeres del grupo use una caja de música (semejante o igual) a la que usaba Feral Kid o ese ojo de Furiosa cerrado por una hinchazón después de un golpe en el último tramo del film similar al que tenía Max en "Mad Max 2. El guerrero de la carretera (1981)". Una de las cosas que se echan en falta en este nuevo episodio es la presencia de Mel Gibson, que a pesar de su edad aún tiene físico para ponerse en frente de un personaje de acción, como demostró en la última (hasta el momento) y  descafeinada "Los mercenarios 3 (2014)". Tom Hardy, realiza un notable trabajo pero carece del carisma del actor australiano y pierde cierto protagonismo en favor de una sensacional Charlize Theron que esta a la altura de las míticas heroínas que nos ha dado la historia del cine: La teniente Ripley, Sarah Connor o la Mamba Negra...

mad max, furia en la carretera

En esta nueva aventura, a parte de la escasez de combustible, se añaden la limitación del agua y la restricción de zonas con vegetación, al mismo tiempo de incrementarse el salvajismo de sus habitantes, cada vez más deshumanizados y donde la sociedad divide a los supervivientes en amos o esclavos. Un terrible futuro donde los poderosos utilizan a los hombres como donantes de órganos y de sangre y las mujeres como medios para procrear hijos a los que mandan en la comunidad. "Mad Max, Furia en la carretera" no se caracteriza por contar con un gran guión, su argumento es sencillo pero no por ello deja de ser una obra maestra en su género, el de acción, donde George Miller nos cautiva con sus persecuciones coreografiadas, minuciosamente realizadas, artesanales (como las de antaño) con la presencia apenas de los efectos digitales, Cada fotograma nos ofrece infinidad de detalles, imposibles de detectar con un único visionado, invadidos con personajes secundarios cargados de carisma, inolvidable ese guitarrista-esclavo (interpretado por el músico australiano Sean Hape) que ameniza la marcha del ejercito de Inmortan Joe y donde su guitarra es capaz de producir notas musicales como de lanzar fuego. En definitiva, George Miller con su "Mad Max, furia en la carretera" reinventa el cine de acción y espectáculo, haciendo que sigamos creyendo que aún pueden sorprendernos dentro de una sala de cine. Después de disfrutar del último trabajo de Miller esperamos con ansia las nuevas aventuras de Max en la próxima "Mad Max: The Wasteland".

mad max, furia en la carretera

Frase para recordar: "Me llamo Max, mi mundo es fuego y sangre".

Título original: Mad Max: Fury Road.

Director: George Miller.

Intérpretes: Tom Hardy, Charlize Theron, Nicholas Hoult, Hugh Keays-Byrne, Angus Sampson, Zoë Kravitz.

Trailer:


B.S.O.:



Reseña escrita por Jesús Fariña

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Reseña escrita por Jesús Fariña

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match point
Chris Wilton (Jonathan Rhys-Meyers) es un joven irlandés, ambicioso y de origen humilde  al que la vida le ha negado el éxito como tenista profesional. Obligado a dar clases de tenis a familias adineradas en un famoso club privado, sigue sin perder ese espíritu competitivo, esas aspiraciones por progresar socialmente y, especialmente, por abandonar una vida de precariedades económicas. Es allí, en el club de tenis donde el azar hace su primera aparición para modificar su gris destino: Se hace amigo del millonario Tom Hewett (Matthew Goode), otro joven como él con quien establece pronto varias afinidades. Tom Hewett introduce a Chris en la vida de las familias más ricas de Londres. Chris aprovecha su suerte para enamorar a la hermana de Tom, Chloe Hewett (Emily Mortimer), entrando a formar parte de la élite londinense. Ahora todo es perfecto, ha conseguido su sueño, es rico, no tiene que trabajar y puede disfrutar de todos los caprichos que le fueron negados debido a su humilde condición. Pero la vida no puede ser tan perfecta y el destino se encarga de colocar en su camino a la bella Nola Rice (Scarlett Johansson) una actriz estadounidense, que no cumple los requisitos suficientes como para ser aceptada formalmente como la pareja de Tom, y por la que Chris se siente irremediablemente atraído desde un primer momento. Chris se debatirá entre satisfacer sus deseos sexuales o mantener las apariencias y seguir con su vida cómoda y lujosa, ésa que tanto ha soñado por conseguir. Woody Allen, con esta cinta nos deja una gran reflexión sobre la importancia del azar y la buena suerte en nuestras vidas

match point

Ya es conocido por todos el existencialismo pesimista del este autor, los grandes dilemas humanos sobre los que le gusta indagar, planteando nuestra incapacidad para resolverlos. Tan sólo el humor y la capacidad de disfrutar los breves momentos de felicidad, nos rescatan de nuestra limitada existencia. Match Point es un relato dramático, ambientado en Londres, que toma como escenario la vida de la aristocracia británica y que plagia de las antiguas tragedias griegas la conocida confrontación de las pasiones humanas frente al poder del destino. Además, el director se permite el lujo de homenajear clarísimamente, y de forma prodigiosa a su admirado Bergman y a Hitchcock. Aunque el homenaje más redondo es el dedicado a Jack Clayton y su impresionante "Un Lugar en la Cumbre (1959)", todo un clásico representativo del "Free Cinema Británico". Allen consigue también una excelente ambientación y una sorprendente puesta en escena que utiliza sutiles y elegantes movimientos de cámara, no mostrando más de lo necesario, y dotando al film de un ritmo impecable donde el interés nunca decae, gracias a un guión absolutamente preciso, sin fisuras, en el que no falta ni sobra nada con una parte final desgarradora y brutal, en la que suceden fuertes acontecimientos sobre los que Allen no moraliza ni emite juicio alguno, dejando esa difícil labor al abrumado espectador. Todo el rodaje fue en Londres, como comienzo de su periplo europeo, consiguiendo retratar a la capital británica como se merece, con bellísimas panorámicas y cuidados detalles guiados por la mirada de su director de fotografía Remi Adefarasin

match point

La potencia visual del entorno es tan fuerte que se respira la atmósfera de la capital británica en cada fotograma. Remi Adefarasin es un director de fotografía londinense que consiguió el BAFTA a la mejor fotografía por su trabajo en el film británico "Elisabeth (1998)". Además fue el responsable de la fotografía de "Onegin (1999)", una cinta británica de época basado en la ópera del mismo nombre y colaboró como segundo equipo de fotografía en "El paciente Inglés (1996)". Como buen melómano, Allen selecciona cuidadosamente las piezas de la banda sonora que acompañan a la excelente fotografía de Remi Adefarasin. De esta forma, al ritmo de los fragmentos de ópera se desarrolla un relato de suspense. Con esta cinta Allen se estrena rodando en Europa su primera película fuera de su amado Nueva York. Más tarde seguiría su recorrido por el viejo Continente  en España con "Vicky Cristina Barcelona (2008)"; En París,"Midnight Paris (2011)" y en Italia, "A Roma con amor ( 2012)". Pero ésta es su mejor cinta fuera de su habitual entorno neoyorkino, donde además parece haber recuperado la garra y el ingenio componiendo  un drama complejo que difícilmente nos deja indiferentes. Respecto al elenco de actores, todos están extraordinarios, pero merece especial mención la colosal interpretación de Jonathan Rhys-Meyers, que carga con gran parte del peso de la trama y nos deleita con una interpretación excelente que le valió su pasaporte a la fama. Un joven atractivo que sabe transmitir con sus miradas y sus gestos su tormento interior, sus pasiones, sus ambiciones y sus miserias. Con Scarlett Johansson, forma una pareja cuya química desborda en la pantalla, juntos transmiten emociones con la intensidad necesaria para que el espectador pueda sumergirse en la historia, pueda vivir las pasiones que ellos sienten y hasta puedan introducirse en los mismos dilemas que ellos están viviendo. Una vez más, Woody Allen nos deja un entretenido y complejo relato con un poderoso y sorprendente final con el que consigue además la proeza de cerrar el círculo de su planteamiento inicial. Una reflexión a la que no podemos dar ninguna respuesta.

match point

Frases para recordar: 

"Aquel que dijo: Más vale tener suerte que talento conocía la esencia de la vida."

"La gente tiene miedo a reconocer que gran parte de la vida depende de la suerte. Asusta pensar cuántas cosas escapan a nuestro control. En un partido de tenis hay momentos en que la pelota golpea el borde de la red y durante una fracción de segundo puede que la pelota siga hacia delante o puede que la pelota caiga hacia atrás. Con un poco de suerte, la pelota sigue, atraviesa la red y ganas o bien no lo hace y pierdes el partido."

Director: Woody Allen.

Intérpretes: Jonathan Rhys Meyers, Scarlett Johansson, Emily Mortimer, Matthew Goode, Brian Cox, Penelope Wilton.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

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MATCH POINT (2005). Woody Allen reflexiona sobre el azar.

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Chris Wilton (Jonathan Rhys-Meyers) es un joven irlandés, ambicioso y de origen humilde  al que la vida le ha negado el éxito como tenista profesional. Obligado a dar clases de tenis a familias adineradas en un famoso club privado, sigue sin perder ese espíritu competitivo, esas aspiraciones por progresar socialmente y, especialmente, por abandonar una vida de precariedades económicas. Es allí, en el club de tenis donde el azar hace su primera aparición para modificar su gris destino: Se hace amigo del millonario Tom Hewett (Matthew Goode), otro joven como él con quien establece pronto varias afinidades. Tom Hewett introduce a Chris en la vida de las familias más ricas de Londres. Chris aprovecha su suerte para enamorar a la hermana de Tom, Chloe Hewett (Emily Mortimer), entrando a formar parte de la élite londinense. Ahora todo es perfecto, ha conseguido su sueño, es rico, no tiene que trabajar y puede disfrutar de todos los caprichos que le fueron negados debido a su humilde condición. Pero la vida no puede ser tan perfecta y el destino se encarga de colocar en su camino a la bella Nola Rice (Scarlett Johansson) una actriz estadounidense, que no cumple los requisitos suficientes como para ser aceptada formalmente como la pareja de Tom, y por la que Chris se siente irremediablemente atraído desde un primer momento. Chris se debatirá entre satisfacer sus deseos sexuales o mantener las apariencias y seguir con su vida cómoda y lujosa, ésa que tanto ha soñado por conseguir. Woody Allen, con esta cinta nos deja una gran reflexión sobre la importancia del azar y la buena suerte en nuestras vidas

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Ya es conocido por todos el existencialismo pesimista del este autor, los grandes dilemas humanos sobre los que le gusta indagar, planteando nuestra incapacidad para resolverlos. Tan sólo el humor y la capacidad de disfrutar los breves momentos de felicidad, nos rescatan de nuestra limitada existencia. Match Point es un relato dramático, ambientado en Londres, que toma como escenario la vida de la aristocracia británica y que plagia de las antiguas tragedias griegas la conocida confrontación de las pasiones humanas frente al poder del destino. Además, el director se permite el lujo de homenajear clarísimamente, y de forma prodigiosa a su admirado Bergman y a Hitchcock. Aunque el homenaje más redondo es el dedicado a Jack Clayton y su impresionante "Un Lugar en la Cumbre (1959)", todo un clásico representativo del "Free Cinema Británico". Allen consigue también una excelente ambientación y una sorprendente puesta en escena que utiliza sutiles y elegantes movimientos de cámara, no mostrando más de lo necesario, y dotando al film de un ritmo impecable donde el interés nunca decae, gracias a un guión absolutamente preciso, sin fisuras, en el que no falta ni sobra nada con una parte final desgarradora y brutal, en la que suceden fuertes acontecimientos sobre los que Allen no moraliza ni emite juicio alguno, dejando esa difícil labor al abrumado espectador. Todo el rodaje fue en Londres, como comienzo de su periplo europeo, consiguiendo retratar a la capital británica como se merece, con bellísimas panorámicas y cuidados detalles guiados por la mirada de su director de fotografía Remi Adefarasin

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La potencia visual del entorno es tan fuerte que se respira la atmósfera de la capital británica en cada fotograma. Remi Adefarasin es un director de fotografía londinense que consiguió el BAFTA a la mejor fotografía por su trabajo en el film británico "Elisabeth (1998)". Además fue el responsable de la fotografía de "Onegin (1999)", una cinta británica de época basado en la ópera del mismo nombre y colaboró como segundo equipo de fotografía en "El paciente Inglés (1996)". Como buen melómano, Allen selecciona cuidadosamente las piezas de la banda sonora que acompañan a la excelente fotografía de Remi Adefarasin. De esta forma, al ritmo de los fragmentos de ópera se desarrolla un relato de suspense. Con esta cinta Allen se estrena rodando en Europa su primera película fuera de su amado Nueva York. Más tarde seguiría su recorrido por el viejo Continente  en España con "Vicky Cristina Barcelona (2008)"; En París,"Midnight Paris (2011)" y en Italia, "A Roma con amor ( 2012)". Pero ésta es su mejor cinta fuera de su habitual entorno neoyorkino, donde además parece haber recuperado la garra y el ingenio componiendo  un drama complejo que difícilmente nos deja indiferentes. Respecto al elenco de actores, todos están extraordinarios, pero merece especial mención la colosal interpretación de Jonathan Rhys-Meyers, que carga con gran parte del peso de la trama y nos deleita con una interpretación excelente que le valió su pasaporte a la fama. Un joven atractivo que sabe transmitir con sus miradas y sus gestos su tormento interior, sus pasiones, sus ambiciones y sus miserias. Con Scarlett Johansson, forma una pareja cuya química desborda en la pantalla, juntos transmiten emociones con la intensidad necesaria para que el espectador pueda sumergirse en la historia, pueda vivir las pasiones que ellos sienten y hasta puedan introducirse en los mismos dilemas que ellos están viviendo. Una vez más, Woody Allen nos deja un entretenido y complejo relato con un poderoso y sorprendente final con el que consigue además la proeza de cerrar el círculo de su planteamiento inicial. Una reflexión a la que no podemos dar ninguna respuesta.

match point

Frases para recordar: 

"Aquel que dijo: Más vale tener suerte que talento conocía la esencia de la vida."

"La gente tiene miedo a reconocer que gran parte de la vida depende de la suerte. Asusta pensar cuántas cosas escapan a nuestro control. En un partido de tenis hay momentos en que la pelota golpea el borde de la red y durante una fracción de segundo puede que la pelota siga hacia delante o puede que la pelota caiga hacia atrás. Con un poco de suerte, la pelota sigue, atraviesa la red y ganas o bien no lo hace y pierdes el partido."

Director: Woody Allen.

Intérpretes: Jonathan Rhys Meyers, Scarlett Johansson, Emily Mortimer, Matthew Goode, Brian Cox, Penelope Wilton.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

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raíces profundas
En el Wyoming de finales del siglo XIX, los colonos agricultores están siendo hostigados por los ganaderos. Se trata de uno de los dos argumentos más arquetípicos sobre el Oeste. El primero es el de los colonos amenazados por los indios; el segundo es éste: la cuestión de las cercas. Los colonos las desean; los ganaderos, no. Shane, basado en una novela del mismo título de Jack Schaefer, es un western clásico, no solo por su contenido, sino por su forma y su estilo. Tiene esa sencillez que resulta perfectamente adecuada para el género. Esa sencillez no le resta ni un ápice a su indudable calidad. El simbolismo es evidente, porque las cercas quieren decir que "se acabaron aquellos tiempos". Cuando la tierra esté repartida ordenadamente en granjas y en ranchos individuales, habrá terminado una nueva era; se habrá vencido al viejo y salvaje Oeste. Shane (Alan Ladd), un pistolero que quiere sentar cabeza y pasar página a un posible pasado de pistolero, se pone del lado de los colonos, sobre todo de Van Heflin, su esposa, Jean Arthur, y su hijo, Brandon de Wilde. Shane está cansado de la violencia que ha conocido y vivido. No quiere volver a caer en ella, pero, provocado por los pistoleros contratados por los ganaderos, dirigidos por Jack Palance, tiene que darles la inevitable lección. Es el eterno tema sobre el personaje del pistolero que quiere redimirse, pero el pasado siempre vuelve en eterno retorno, amenazante, coartando absolutamente, cualquier posibilidad de reinserción. Un centenar de westerns han contado el mismo relato, pero muy pocos lo han hecho como Shane. 

raíces profundas

La violencia, cuando llega por fin, es fundamental, por supuesto; pero también lo es el desarrollo de las relaciones personales y del ambiente: la influencia de Shane sobre el granjero, al que impulsa a hacerse valer; sobre su esposa, a la que atrae de una manera inquietante; y sobre el hijo, que lo admira mientras va perdiendo su inocencia infantil y el carácter del propio Shane, que por poderoso que sea su deseo de cambiar y echar raíces, será siempre un nómada y un solitario. Con guion de A.B. Guthrie, basado en la novela de Jack Schaefer y con una bella fotografía de Loyal Griggs, no en vano se llevó el Oscar a la mejor fotografía, Shane es un buen ejemplo de película del Oeste clásica, de un lado, la historia de un extranjero que aparece del desierto, de la nada y, que ayuda a un grupo de granjeros a vencer a un poderoso ranchero, y luego se vuelve a marchar de la civilización; de otro, porque en el western clásico, el héroe y la sociedad se alinean temporalmente en oposición a los malos que quedan fuera de la sociedad, la cual queda a salvo, acepta al héroe, pero éste renuncia a su estatus social, marchándose fuera de ella, como refleja la escena más icónica y recordada de la película: Shane montando a su caballo y cabalgando hacia una bellísima puesta de sol, se aleja mientras Joey le grita suplicante "Shane, vuelve, vuelve! Te quiero Shane!". La escena de Wilson (Jack Palance) el pistolero a sueldo vestido enteramente de negro, como buen villano que se precie, caminando sobre la madera con el sonido chirriante de las espuelas de sus botas, es otra escena icónica del género. La selección de actores fue impecable, y Alan Ladd, que no solía destacar por la excelencia de sus actuaciones, con su traje de ante marrón, no pudo estar mejor.

raíces profundas

Título original: Shane.

Director: George Stevens.

Intérpretes: Alan Ladd, Van Heflin, Jean Arthur, Jack Palance, Brandon de Wilde.

Trailer:


B.S.O.:



Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

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RAÍCES PROFUNDAS (1953). Alan Ladd es Shane.

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La violencia, cuando llega por fin, es fundamental, por supuesto; pero también lo es el desarrollo de las relaciones personales y del ambiente: la influencia de Shane sobre el granjero, al que impulsa a hacerse valer; sobre su esposa, a la que atrae de una manera inquietante; y sobre el hijo, que lo admira mientras va perdiendo su inocencia infantil y el carácter del propio Shane, que por poderoso que sea su deseo de cambiar y echar raíces, será siempre un nómada y un solitario. Con guion de A.B. Guthrie, basado en la novela de Jack Schaefer y con una bella fotografía de Loyal Griggs, no en vano se llevó el Oscar a la mejor fotografía, Shane es un buen ejemplo de película del Oeste clásica, de un lado, la historia de un extranjero que aparece del desierto, de la nada y, que ayuda a un grupo de granjeros a vencer a un poderoso ranchero, y luego se vuelve a marchar de la civilización; de otro, porque en el western clásico, el héroe y la sociedad se alinean temporalmente en oposición a los malos que quedan fuera de la sociedad, la cual queda a salvo, acepta al héroe, pero éste renuncia a su estatus social, marchándose fuera de ella, como refleja la escena más icónica y recordada de la película: Shane montando a su caballo y cabalgando hacia una bellísima puesta de sol, se aleja mientras Joey le grita suplicante "Shane, vuelve, vuelve! Te quiero Shane!". La escena de Wilson (Jack Palance) el pistolero a sueldo vestido enteramente de negro, como buen villano que se precie, caminando sobre la madera con el sonido chirriante de las espuelas de sus botas, es otra escena icónica del género. La selección de actores fue impecable, y Alan Ladd, que no solía destacar por la excelencia de sus actuaciones, con su traje de ante marrón, no pudo estar mejor.

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Título original: Shane.

Director: George Stevens.

Intérpretes: Alan Ladd, Van Heflin, Jean Arthur, Jack Palance, Brandon de Wilde.

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B.S.O.:



Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

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dos días, una noche
En Seraing, una ciudad industrial de Liège en Bélgica, Sandra (Marion Cotillard), esposa y madre de dos hijos, trabaja en una pequeña fábrica de paneles solares. Su marido, (Fabrizio Rongione) es un hombre paciente, cariñoso y bueno que trabaja de cocinero en un restaurante, pese a lo cual, necesitan del salario Sandra para llegar a fin de mes y pagar su propia vivienda. Sin especificar los motivos, la protagonista se nos muestra como una mujer frágil, que ha requerido un largo tiempo de baja laboral por un episodio depresivo. Aunque ya está recuperada de su periodo crítico, requiere seguir tomando medicación y estar permanentemente bajo el cuidado y cobijo de su familia. El conflicto aparece cuando, al intentar incorporarse a su trabajo habitual, sus jefes plantean la posibilidad de prescindir de ella, argumentando que el trabajo que ella realiza puede ser ejecutado por los demás compañeros, capaces de cubrir sus horas de trabajo por turnos ligeramente más largos.  La gestión de la empresa propone un bono de €1.000 a todo el personal si están de acuerdo en remplazar a Sandra por las horas extra añadidas. Se realiza una votación, donde todos aceptan el intercambio. Uno de los aspectos interesantes que se analizan es que la decisión del grupo se ha tomado sin estar Sandra delante, sin que hayan podido ver su cara de desolación al perder un trabajo que necesita tanto para su recuperación personal y como para sustentar la economía familiar. Pese a la gran decepción sufrida y su delicado estado anímico, su marido y su única amiga del su trabajo, la alientan para intentar que la votación se repita. 

dos días, una noche

Si consigue convencer a la mayoría del grupo de 16 trabajadores, durante las 48 horas del fin de semana, el lunes temprano podrá repetirse la votación y sus jefes se replantearán el asunto. Aunque Sandra inicialmente ha perdido toda esperanza de recuperar su trabajo y decide sumergirse aún más en su propia desgracia, su marido y su mejor amiga se convertirán en el apoyo fundamental para que ella se decida a emprender una cruzada que no tiene buenas perspectivas de éxito. Decidirá visitar a sus compañeros, uno a uno, entrevistarse con ellos cara a cara, para rogarles que abandonen la idea de cobrar un bono por trabajar más, para que ella pueda recuperar su puesto en la empresa. Durante cada visita, Sandra tendrá que lidiar con la vergüenza de rogar por su puesto de trabajo y con la desesperación de la negativa de cada trabajador. Los hermanos Dardenne nos vuelven a presentar un drama humano con una puesta en escena casi minimalista, con la naturalidad que los caracteriza y sin perder ni un ápice de intimismo. El abordaje del personaje es muy correcto, alcanzando capas cada vez más profundas bajo la apariencia de una mujer frágil. La situación de Sandra es lamentable, física y mentalmente, y como tal es mostrada. Una persona que debe recuperarse de una mala época afrontando otra que se avecina aún peor. Resulta difícil recuperar la autoestima si la sociedad te recuerda que eres completamente prescindible, si tus antiguos compañeros y amigos de trabajo prefieren cambiarte por mejorar un poco sus finanzas. Pero Sandra siempre mantendrá sus principios, su calidad humana, su delicadeza y su dignidad durante todo su recorrido. 

dos días, una noche

Una excepcional Marion Cotillard que sabe darle a su personaje los matices que necesita y una actuación sobre la que se sustenta toda la trama argumental. Recorriendo carreteras en su propio coche, o incluso recurriendo al autobús, vivirá la tensión, la lucha contrarreloj de intentar no perder lo poco que le queda. Afrontará con dignidad las excusas egoístas, incluso mezquinas de algunos compañeros y vivirá con gran cariño y gratitud el cambio de opinión de otros, que la han conocido bien y saben de su buen hacer en la empresa. También asistiremos, mediante un dibujo social muy descriptivo  de las precarias condiciones laborales de cualquiera de ellos, aunque algunos, como los inmigrantes, vivan en condiciones casi inhumanas. Conforme avanza el metraje, la sólida actuación de nuestra protagonista y sus conversaciones con los diferentes personajes mantienen el ritmo narrativo sin perder la intensidad ni la calidad emocional en ningún momento. La genialidad del film reside en mostrar con sencillez un análisis complejo y profundo, donde el suspense y la reacción final de nuestra protagonista cerrarán un círculo perfecto. Los Dardenne, se plantean este film con la gran valentía argumental que les caracteriza, repitiendo tanto en la estética visual como en la complejidad de plantear conflictos, contradicciones y reflexiones sobre la condición humana en la sociedad actual. La luz natural de la excelente fotografía de Alain Marcoen, fotógrafo preferido en la mayoría de sus películas: "Rosetta (1999)", "El Niño (2005)", "El niño de la bicicleta (2011)" y " El Silencio de Lorna (2008)", nos ubica en atmósferas urbanas, reconocibles pero si identidad propia, que permiten al espectador conectar fácilmente con sus protagonistas. Una fotografía transparente, serena y sin estridencias. 

dos días, una noche

Los cámara que sigue siempre a la protagonista, nos regalará largos planos secuencia que dotan de mayor credibilidad  y protagonismo a los personajes y sus conversaciones. Mediante esta fábula son capaces de introducirnos sin anestesias y sin edulcorantes en esta Europa del aquí y ahora. Un continente y una globalización social a la que hemos llegado empujados por los líderes de los grandes mercados económicos, donde no existe lugar para la individualidad ni para las circunstancias personales. La clase trabajadora, expuesta cada día a perder su medio de sustento, en medio de una gran asfixia económica, puede llegar a exponer sus más grandes mezquindades y miserias. Y en medio de tantas dificultades es donde un frágil personaje, apoyada por sus seres queridos, llega a convertirse en una auténtica heroína. Su heroicidad consiste simplemente en no abandonar, en seguir luchando, en mantener sus principios intactos siendo consecuente con ella misma y en hacer reflexionar a cada uno de sus compañeros de si las decisiones que están tomando son las más adecuadas, no sólo para ella, sino para cualquiera que pudiera encontrarse en la misma situación. Los hermanos Dardenne cuentan esta historia con su reconocible y austero estilo de realismo creíble, sin enfatizar diálogos ni situaciones, negándose a subrayar o a potenciar los sentimientos con la música. Huyen de soluciones fáciles y de descripciones maniqueas, sabiendo que todos poseen sus razones ante un dilema demasiado cruel que puede ocurrir en cualquier lugar y donde nadie es completamente bueno ni completamente malo.

dos días, una noche

Título original: Deux jours, une nuit .

Directores: Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne.

Intérpretes: Marion Cotillard, Fabrizio Rongione, Pili Groyne, Simon Caudry, Catherine Salée, Batiste Sornin.

Trailer:


Escena: 



Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

DOS DÍAS, UNA NOCHE (2014). El drama humano de los hermanos Dardenne.

dos días, una noche
En Seraing, una ciudad industrial de Liège en Bélgica, Sandra (Marion Cotillard), esposa y madre de dos hijos, trabaja en una pequeña fábrica de paneles solares. Su marido, (Fabrizio Rongione) es un hombre paciente, cariñoso y bueno que trabaja de cocinero en un restaurante, pese a lo cual, necesitan del salario Sandra para llegar a fin de mes y pagar su propia vivienda. Sin especificar los motivos, la protagonista se nos muestra como una mujer frágil, que ha requerido un largo tiempo de baja laboral por un episodio depresivo. Aunque ya está recuperada de su periodo crítico, requiere seguir tomando medicación y estar permanentemente bajo el cuidado y cobijo de su familia. El conflicto aparece cuando, al intentar incorporarse a su trabajo habitual, sus jefes plantean la posibilidad de prescindir de ella, argumentando que el trabajo que ella realiza puede ser ejecutado por los demás compañeros, capaces de cubrir sus horas de trabajo por turnos ligeramente más largos.  La gestión de la empresa propone un bono de €1.000 a todo el personal si están de acuerdo en remplazar a Sandra por las horas extra añadidas. Se realiza una votación, donde todos aceptan el intercambio. Uno de los aspectos interesantes que se analizan es que la decisión del grupo se ha tomado sin estar Sandra delante, sin que hayan podido ver su cara de desolación al perder un trabajo que necesita tanto para su recuperación personal y como para sustentar la economía familiar. Pese a la gran decepción sufrida y su delicado estado anímico, su marido y su única amiga del su trabajo, la alientan para intentar que la votación se repita. 

dos días, una noche

Si consigue convencer a la mayoría del grupo de 16 trabajadores, durante las 48 horas del fin de semana, el lunes temprano podrá repetirse la votación y sus jefes se replantearán el asunto. Aunque Sandra inicialmente ha perdido toda esperanza de recuperar su trabajo y decide sumergirse aún más en su propia desgracia, su marido y su mejor amiga se convertirán en el apoyo fundamental para que ella se decida a emprender una cruzada que no tiene buenas perspectivas de éxito. Decidirá visitar a sus compañeros, uno a uno, entrevistarse con ellos cara a cara, para rogarles que abandonen la idea de cobrar un bono por trabajar más, para que ella pueda recuperar su puesto en la empresa. Durante cada visita, Sandra tendrá que lidiar con la vergüenza de rogar por su puesto de trabajo y con la desesperación de la negativa de cada trabajador. Los hermanos Dardenne nos vuelven a presentar un drama humano con una puesta en escena casi minimalista, con la naturalidad que los caracteriza y sin perder ni un ápice de intimismo. El abordaje del personaje es muy correcto, alcanzando capas cada vez más profundas bajo la apariencia de una mujer frágil. La situación de Sandra es lamentable, física y mentalmente, y como tal es mostrada. Una persona que debe recuperarse de una mala época afrontando otra que se avecina aún peor. Resulta difícil recuperar la autoestima si la sociedad te recuerda que eres completamente prescindible, si tus antiguos compañeros y amigos de trabajo prefieren cambiarte por mejorar un poco sus finanzas. Pero Sandra siempre mantendrá sus principios, su calidad humana, su delicadeza y su dignidad durante todo su recorrido. 

dos días, una noche

Una excepcional Marion Cotillard que sabe darle a su personaje los matices que necesita y una actuación sobre la que se sustenta toda la trama argumental. Recorriendo carreteras en su propio coche, o incluso recurriendo al autobús, vivirá la tensión, la lucha contrarreloj de intentar no perder lo poco que le queda. Afrontará con dignidad las excusas egoístas, incluso mezquinas de algunos compañeros y vivirá con gran cariño y gratitud el cambio de opinión de otros, que la han conocido bien y saben de su buen hacer en la empresa. También asistiremos, mediante un dibujo social muy descriptivo  de las precarias condiciones laborales de cualquiera de ellos, aunque algunos, como los inmigrantes, vivan en condiciones casi inhumanas. Conforme avanza el metraje, la sólida actuación de nuestra protagonista y sus conversaciones con los diferentes personajes mantienen el ritmo narrativo sin perder la intensidad ni la calidad emocional en ningún momento. La genialidad del film reside en mostrar con sencillez un análisis complejo y profundo, donde el suspense y la reacción final de nuestra protagonista cerrarán un círculo perfecto. Los Dardenne, se plantean este film con la gran valentía argumental que les caracteriza, repitiendo tanto en la estética visual como en la complejidad de plantear conflictos, contradicciones y reflexiones sobre la condición humana en la sociedad actual. La luz natural de la excelente fotografía de Alain Marcoen, fotógrafo preferido en la mayoría de sus películas: "Rosetta (1999)", "El Niño (2005)", "El niño de la bicicleta (2011)" y " El Silencio de Lorna (2008)", nos ubica en atmósferas urbanas, reconocibles pero si identidad propia, que permiten al espectador conectar fácilmente con sus protagonistas. Una fotografía transparente, serena y sin estridencias. 

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Los cámara que sigue siempre a la protagonista, nos regalará largos planos secuencia que dotan de mayor credibilidad  y protagonismo a los personajes y sus conversaciones. Mediante esta fábula son capaces de introducirnos sin anestesias y sin edulcorantes en esta Europa del aquí y ahora. Un continente y una globalización social a la que hemos llegado empujados por los líderes de los grandes mercados económicos, donde no existe lugar para la individualidad ni para las circunstancias personales. La clase trabajadora, expuesta cada día a perder su medio de sustento, en medio de una gran asfixia económica, puede llegar a exponer sus más grandes mezquindades y miserias. Y en medio de tantas dificultades es donde un frágil personaje, apoyada por sus seres queridos, llega a convertirse en una auténtica heroína. Su heroicidad consiste simplemente en no abandonar, en seguir luchando, en mantener sus principios intactos siendo consecuente con ella misma y en hacer reflexionar a cada uno de sus compañeros de si las decisiones que están tomando son las más adecuadas, no sólo para ella, sino para cualquiera que pudiera encontrarse en la misma situación. Los hermanos Dardenne cuentan esta historia con su reconocible y austero estilo de realismo creíble, sin enfatizar diálogos ni situaciones, negándose a subrayar o a potenciar los sentimientos con la música. Huyen de soluciones fáciles y de descripciones maniqueas, sabiendo que todos poseen sus razones ante un dilema demasiado cruel que puede ocurrir en cualquier lugar y donde nadie es completamente bueno ni completamente malo.

dos días, una noche

Título original: Deux jours, une nuit .

Directores: Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne.

Intérpretes: Marion Cotillard, Fabrizio Rongione, Pili Groyne, Simon Caudry, Catherine Salée, Batiste Sornin.

Trailer:


Escena: 



Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

terminator 3: la rebelión de las máquinas
Queda menos de un mes para la reconfiguración de la saga Terminator. A la espera de que "Terminator Génesis" se engrose como una restauración a la par que un digno homenaje de "Terminator (1984)" y "Terminator 2 (1991)", el que escribe quiere dejar patente que también siente admiración hacia "Terminator 3". No renegaré como fan de la tercera parte como han hecho otros, y para ello dejaré expuestas mis razones de por qué merece también ponerse en un buen lugar el film de Jonatham Mostow. Sé que "Terminator 3" podía haberse obviado...pero el caso es que nadie puede renegar de su existencia, de hecho de no haber sido por ella, no hubieran existido ni la serie de televisión "Las crónicas de Sarah Connor" ni su posterior secuela "Terminator Salvation (2009)", sin entrar a valorarlas diré que dieron continuidad a las diferentes variantes del mundo de Terminator, manteniendo viva la saga, y no solo por el recuerdo de las para mí inigualables y excepcionables "Terminator (1984)" y "Terminator 2 (1991)". Mostow fue el encargado de llevar a los cines la tercera parte de Terminator después de barajarse nombres en su dirección como los de Christian Duguay, David Fincher y Ridley Scott entre otros. El director de "Los Sustitutos (2009)"y "Breakdown (1997)" partiendo de que le era imposible mejorar o tan siquiera igualar "Terminator 2" con el guión de la nueva entrega de la saga, escrita en esta ocasión por John Brancato y Michael Ferris, se armó de entusiasmo y la tenacidad suficientes para abordar esta alternativa temporal a lo "What If?" a sabiendas de que llegar a los niveles de creatividad de James Cameron resultaban cuanto menos impracticables.


terminator 3: la rebelión de las máquinas

Schwarzenegger por su parte, volvió con el permiso de Cameron tras la espantada de éste, a encarnar a sus 56 años a la máquina definitiva en el cine, con rotundidad, peso y fuerza (como solo él sabe hacerlo), consiguiendo la misma forma física que en el primer film de 1984 es decir, bíceps de más de 50 centímetros, más de 100 kilos de peso y 1'5 metros de pectoral con el incentivo de ingresar un cheque por el mayor valor hasta la fecha cobrado por ningún actor (30 millones de dólares). El nuevo "modelo 101" se enfrentará a una mujer biónica que responde al nombre de "Teminatrix" (una máquina Terminator extermina Terminators) superando en tecnología y habilidad en todos los sentidos a su contrincante masculino. La actriz Kristanna Loken fue la elegida después de la negativa de Famke Janssen y el tanteo de la supuesta contratación, de atención...¡¡Shaquille O´neal!!...Que no deja de ser una idea un tanto extrañamente curiosa. "Terminator 3" fue vapuleada por la crítica y no cubrió todas las expectativas generadas en taquilla, pero como planteamiento alternativo puesto sobre la mesa, Jonathan Mostow a mi juicio realizó un correcto trabajo, apoyándose en el esfuerzo y profesionalidad del genial Stan Winston en el apartado de efectos especiales, y el protagonismo de Arnold Schwarzenegger, en el que recae la imagen-icono absoluto en toda la saga. Arnold en su tercera aparición como máquina, tuvo aquí la oportunidad de soltar sus tecnicismos dialécticos siempre tan demoledores: -La ira es más útil que la desesperación-. -La frivolidad es buena, elimina la tensión y el miedo a la muerte- ...-El deseo es irrelevante..Yo soy una máquina-.

terminator 3: la rebelión de las máquinas

En "Terminator 3: La rebelión de las máquinas" somos testigos de secuencias increíbles, como la persecución con la grúa, el tiroteo en el cementerio y el enfrentamiento mano a mano con la Terminatrix en lo que muchos vieron lo que podía relacionarse equivocadamente con la violencia de género (dado el furor de lucha entre el hombre y la mujer bajo esqueletos metálicos). No lo negaré, "Terminator 3" puede que fuera una innecesaria secuela, e inclusive no dando la talla con sus antecesoras, pero es un entretenido y espectacular film, que siendo una tercera parte no realizada por su padre "Cameron", es una película digna. A mi entender "Terminator 3" nos alecciona de la lucha en contra de las adversidades temporales preestablecidas, de un futuro que viendo que es inamovible, podemos afrontar con valentía, aplomo y determinación. Ésta sería la última película con el protagonismo del gran Arnold, antes de convertirse en el famoso "Gobernator". Protagonismo que en este año de 2015 intentará recuperar después de su anterior encarnación del T-800, en el que por lo que veo no estoy solo a la hora de defender "Terminator 3", ya que el director Nacho Vigalondo "Los Cronocrímenes (2007)", "7:35 de la mañana (2003)" se encargó por su twitter de exagerar todavía más si cabe, la defensa del tercer film de Terminator, afirmando que le gustaba más que "Terminator 2". Exagerado, pero no deja de ser una aceptable opinión. Yo por mi parte ya he dejado expuestas mis razones para dejar en su sitio al film de Mostow. Ahora espero con expectación, ganas y entusiasmo "Terminator Génesis". Volveré...

terminator 3: la rebelión de las máquinas

Título original: Terminator 3: Rise of the Machines 

Director: Jonathan Mostow

Intérpretes: Arnold Schwarzenegger, Kristanna Loken, Nick Stahl, Claire Danes, David Andrews, Earl Boen.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

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Schwarzenegger por su parte, volvió con el permiso de Cameron tras la espantada de éste, a encarnar a sus 56 años a la máquina definitiva en el cine, con rotundidad, peso y fuerza (como solo él sabe hacerlo), consiguiendo la misma forma física que en el primer film de 1984 es decir, bíceps de más de 50 centímetros, más de 100 kilos de peso y 1'5 metros de pectoral con el incentivo de ingresar un cheque por el mayor valor hasta la fecha cobrado por ningún actor (30 millones de dólares). El nuevo "modelo 101" se enfrentará a una mujer biónica que responde al nombre de "Teminatrix" (una máquina Terminator extermina Terminators) superando en tecnología y habilidad en todos los sentidos a su contrincante masculino. La actriz Kristanna Loken fue la elegida después de la negativa de Famke Janssen y el tanteo de la supuesta contratación, de atención...¡¡Shaquille O´neal!!...Que no deja de ser una idea un tanto extrañamente curiosa. "Terminator 3" fue vapuleada por la crítica y no cubrió todas las expectativas generadas en taquilla, pero como planteamiento alternativo puesto sobre la mesa, Jonathan Mostow a mi juicio realizó un correcto trabajo, apoyándose en el esfuerzo y profesionalidad del genial Stan Winston en el apartado de efectos especiales, y el protagonismo de Arnold Schwarzenegger, en el que recae la imagen-icono absoluto en toda la saga. Arnold en su tercera aparición como máquina, tuvo aquí la oportunidad de soltar sus tecnicismos dialécticos siempre tan demoledores: -La ira es más útil que la desesperación-. -La frivolidad es buena, elimina la tensión y el miedo a la muerte- ...-El deseo es irrelevante..Yo soy una máquina-.

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