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el-campeón
El ex campeón de los pesos pesados, Andy "Campeón" Purcell es ahora un alcohólico, que vive sus horas más bajas esperando un combate en Tijuana. Su único apoyo es su hijo, Dinkm que todavía cree que su padre es el gran campeón de antaño. Para no defraudarle, Andy decide boxear contra un oponente muy superior, logrando vencerle pero con trágico final para aquél debido a los golpes recibidos. Así, la admiración y el amor que Dink profesa a su padre, permanecerá siempre en su memoria.

King Vidor y los actores Jackie Cooper y Wallace Berey ya habían alcanzado gran renombre internacional durante la época del cine mudo. El director con su obra sobre la vida en una pequeña ciudad, "Y el mundo marcha (1928)"; Barry siendo el protagonista de una popular serie de comedias de la serie Out gang durante los años 20; y Jackie Cooper acompañando a Charles Chaplin en su joya "El chico (1920)". Así, no es de extrañar que sus nombres fuesen un importante reclamo en este potente, emotivo y tierno drama sobre lo que un padre es capaz de hacer por su hijo.

Con guión de Frances Marion y con todos los ingredientes clásicos de una tragedia que llega al corazón de los espectadores con un ritmo perfecto; la cinta narra problemas generacionales, alcoholismo, destrucción de la familia y la búsqueda de una última oportunidad para resarcirse de todos los fracasos y errores cometidos en la vida; pero también es la historia de una relación paterno-filial maravillosa y envidiable llena de inmenso amor mutuo, así como un ejemplo de superación personal. El trágico final que sucede ante los ojos del niño, causó un gran impacto desde el 21 de noviembre de 1931, fecha de su estreno, en los espectadores de la época, provocando irreprimibles ríos de lágrimas en ello.

el-campeón

Por su espléndido trabajo, el actor lograría un Óscar, aunque no sin cierta polémica. Y es que, durante la ceremonia, Fredric March ya había ganado una estatuilla como mejor actor por "El hombre y el monstruo" cuando se descubrió que Beery había perdido por un solo voto lo que, según las reglas de la Academia, significaba un empate técnico entre los dos actores. Aunque encontraron por allí otro Óscar para entregárselo a Beery, la prensa reflejó el hecho como una auténtica chapuza. Por la cinta Vidor fue nominado como mejor director, y Frances Marion lo ganó al mejor guión original.

Con este mismo argumento, el de un padre que, por satisfacer a su hijo decide regresar al mundo del espectáculo, sería transformado en tragicomedia con "The clow", dirigida por Robert Z. Leonard (1952); mientras que un auténtico remake fue "Campeón (1979)" de Franco Zeffirelli con Jon Voight y Faye Dunaway con el niño prodigio Ricky Schroeder.

Mientras Hollywood iniciaba el film sonoro y consolidaba el cine de géneros y el star-system, con lo que pronto comenzaría la llamada edad dorada de la Meca del Cine. Vidor, uno de los pioneros y maestros del cine americano y exponente del cine social de su país, ya anunció con la magistral "Y el mundo marcha", el crack del 29. En los años treinta se impondrían algunos de los grandes cineastas inmigrados y firman como John Ford, Howard Hawks, Raoul Walsh, King Vidor, William Wyler y un largo etcétera de estadounidenses, quienes junto con las estrellas del momento seguirían reinando en el firmamento cinematográfico mundial.

el-campeón

Frase para recordar:

-Supongo que habéis venido a por el chico...
-No. Sabemos que no hay fuerza sobrehumana que pueda separaros."

Título original: The Champ.

Director: King Vidor.

Intérpretes: Wallace Beery, Jackie Cooper, Irene Rich, Rosco Ates, Edward Brophy,Hale Hamilton.

Trailer:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

EL CAMPEÓN (1931). Boxeo y superación personal.

el-campeón
El ex campeón de los pesos pesados, Andy "Campeón" Purcell es ahora un alcohólico, que vive sus horas más bajas esperando un combate en Tijuana. Su único apoyo es su hijo, Dinkm que todavía cree que su padre es el gran campeón de antaño. Para no defraudarle, Andy decide boxear contra un oponente muy superior, logrando vencerle pero con trágico final para aquél debido a los golpes recibidos. Así, la admiración y el amor que Dink profesa a su padre, permanecerá siempre en su memoria.

King Vidor y los actores Jackie Cooper y Wallace Berey ya habían alcanzado gran renombre internacional durante la época del cine mudo. El director con su obra sobre la vida en una pequeña ciudad, "Y el mundo marcha (1928)"; Barry siendo el protagonista de una popular serie de comedias de la serie Out gang durante los años 20; y Jackie Cooper acompañando a Charles Chaplin en su joya "El chico (1920)". Así, no es de extrañar que sus nombres fuesen un importante reclamo en este potente, emotivo y tierno drama sobre lo que un padre es capaz de hacer por su hijo.

Con guión de Frances Marion y con todos los ingredientes clásicos de una tragedia que llega al corazón de los espectadores con un ritmo perfecto; la cinta narra problemas generacionales, alcoholismo, destrucción de la familia y la búsqueda de una última oportunidad para resarcirse de todos los fracasos y errores cometidos en la vida; pero también es la historia de una relación paterno-filial maravillosa y envidiable llena de inmenso amor mutuo, así como un ejemplo de superación personal. El trágico final que sucede ante los ojos del niño, causó un gran impacto desde el 21 de noviembre de 1931, fecha de su estreno, en los espectadores de la época, provocando irreprimibles ríos de lágrimas en ello.

el-campeón

Por su espléndido trabajo, el actor lograría un Óscar, aunque no sin cierta polémica. Y es que, durante la ceremonia, Fredric March ya había ganado una estatuilla como mejor actor por "El hombre y el monstruo" cuando se descubrió que Beery había perdido por un solo voto lo que, según las reglas de la Academia, significaba un empate técnico entre los dos actores. Aunque encontraron por allí otro Óscar para entregárselo a Beery, la prensa reflejó el hecho como una auténtica chapuza. Por la cinta Vidor fue nominado como mejor director, y Frances Marion lo ganó al mejor guión original.

Con este mismo argumento, el de un padre que, por satisfacer a su hijo decide regresar al mundo del espectáculo, sería transformado en tragicomedia con "The clow", dirigida por Robert Z. Leonard (1952); mientras que un auténtico remake fue "Campeón (1979)" de Franco Zeffirelli con Jon Voight y Faye Dunaway con el niño prodigio Ricky Schroeder.

Mientras Hollywood iniciaba el film sonoro y consolidaba el cine de géneros y el star-system, con lo que pronto comenzaría la llamada edad dorada de la Meca del Cine. Vidor, uno de los pioneros y maestros del cine americano y exponente del cine social de su país, ya anunció con la magistral "Y el mundo marcha", el crack del 29. En los años treinta se impondrían algunos de los grandes cineastas inmigrados y firman como John Ford, Howard Hawks, Raoul Walsh, King Vidor, William Wyler y un largo etcétera de estadounidenses, quienes junto con las estrellas del momento seguirían reinando en el firmamento cinematográfico mundial.

el-campeón

Frase para recordar:

-Supongo que habéis venido a por el chico...
-No. Sabemos que no hay fuerza sobrehumana que pueda separaros."

Título original: The Champ.

Director: King Vidor.

Intérpretes: Wallace Beery, Jackie Cooper, Irene Rich, Rosco Ates, Edward Brophy,Hale Hamilton.

Trailer:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

el-caso-de-lucy-harbin
Tras 20 años de reclusión en un centro psiquiátrico por haber asesinado a su marido y su amante, Lucy Harbin regresa al hogar para reencontrarse con su hija. También se reencontrará con un pasado que se resiste a dejarla y con un hacha de grandes dimensiones.

El tiempo remodela a veces la apreciación que podamos tener acerca de un género cinematográfico. Así, un Horror Thriller como este, deglutidos los excesos actuales, chorreantes de hemoglobina y vísceras, se convierte mas o menos plácidamente en un film de suspense aderezado con acertados toques terroríficos que no desdeñó por ejemplo Alfred Hitchcock en "Psycho".

Y ya que hablamos del maestro, iluminemos la imagen de William Castle que unos cuantos años antes de conocer a Norman Bates, nos presenta esta Lucy Harbin salida también de la afilada pluma de Robert Bloch con su cargamento de trastornos mentales, desdoblamientos de personalidad y traumas generales irreversibles. Una melodía familiar que Hitchcock llevaría a la categoría de obra maestra siguiendo quizás los pasos de Castle, un listillo del negocio que solventaba con solvencia el apartado del mas puro entretenimiento en todos sus filmes aunque fuera a base de implantar motores para sacudir las butacas del cine, Iluminar al público con una luz roja antes de las secuencias más impactantes o interrumpir la proyección para que las personas mas sensibles pudieran salir de la sala, buscando un alivio que podía ser tanto físico como mental.

el-caso-de-lucy-harbin

Castle no precisó aquí ninguno de estos gadgets para zarandear a la audiencia. La imponente presencia de Joan Crawford, con su peluca azabache, su traje estampado ajustadísimo y los kilos de joyas colgando de sus orejas y muñecas, proporcionaban suficiente magnetismo para agarrarnos fuerte mientras sus miradas asesinas y horrorizadas nos traspasan el cráneo como turbolásers a plena potencia. Como en "Psycho", los personajes secundarios que se entrometen en el laberinto de traumas pendientes de resolver, mueren . Y de que manera!

"Lucy Harbin cogió un hacha..."

el-caso-de-lucy-harbin

Castle se permitió sacar pecho. Alardeó que las escenas de decapitación eran lo más real visto hasta el momento en el cine comercial de gran formato pero no descuidó situarlas en un contexto previo de tensión (ese tintineo de las pulseras y pendientes..brrr!) para potenciarlas haciéndonos anticiparnos varias veces a su final y por tanto sufrir/disfrutar doblemente. Al igual que en su otro excelente Horror Thriller (Homicidial 1961) que a día de hoy sería "suspense con tabasco", Castle juega con nosotros hasta el final, haciéndonos oscilar entre el temor y la compasión hacia la crispada protagonista.Y como estamos agarrados por el cuello por una buena fotografía, un excelente guión y unas interpretaciones adecuadas, vamos a dónde nos lleven.

Naturalmente, mucho mérito hay que conceder a Joan Crawford por aceptar meterse en ese papel y sobretodo, en ese vestido estampado. Ese mismo año, Bette Davis estrenaba sus turbolásers y gritos con "Hush Hush Sweet Charlotte" (Robert Aldrich 1964). Ambas ya habían cruzado espadas e imprecaciones en "What Happened to Baby Jane" (Robert Aldrich) dos años antes. Sabían de que iba la cosa. De sacar partido con su talento a un físico antaño bello pero luego, endurecido e inquietante. Y para esto, si que hace falta valor.

el-caso-de-lucy-harbin-1964

Título original: Strait-Jacket.

Director: William Castle.

Intérpretes: Joan Crawford, Diane Baker, Leif Erickson, Howard St. John, John Anthony HayesRochelle Hudson, George Kennedy.

Trailer:


Reseña escrita por George Suckelectronic

EL CASO DE LUCY HARBIN (1964) El trastorno mental de Joan Crawford.

el-caso-de-lucy-harbin
Tras 20 años de reclusión en un centro psiquiátrico por haber asesinado a su marido y su amante, Lucy Harbin regresa al hogar para reencontrarse con su hija. También se reencontrará con un pasado que se resiste a dejarla y con un hacha de grandes dimensiones.

El tiempo remodela a veces la apreciación que podamos tener acerca de un género cinematográfico. Así, un Horror Thriller como este, deglutidos los excesos actuales, chorreantes de hemoglobina y vísceras, se convierte mas o menos plácidamente en un film de suspense aderezado con acertados toques terroríficos que no desdeñó por ejemplo Alfred Hitchcock en "Psycho".

Y ya que hablamos del maestro, iluminemos la imagen de William Castle que unos cuantos años antes de conocer a Norman Bates, nos presenta esta Lucy Harbin salida también de la afilada pluma de Robert Bloch con su cargamento de trastornos mentales, desdoblamientos de personalidad y traumas generales irreversibles. Una melodía familiar que Hitchcock llevaría a la categoría de obra maestra siguiendo quizás los pasos de Castle, un listillo del negocio que solventaba con solvencia el apartado del mas puro entretenimiento en todos sus filmes aunque fuera a base de implantar motores para sacudir las butacas del cine, Iluminar al público con una luz roja antes de las secuencias más impactantes o interrumpir la proyección para que las personas mas sensibles pudieran salir de la sala, buscando un alivio que podía ser tanto físico como mental.

el-caso-de-lucy-harbin

Castle no precisó aquí ninguno de estos gadgets para zarandear a la audiencia. La imponente presencia de Joan Crawford, con su peluca azabache, su traje estampado ajustadísimo y los kilos de joyas colgando de sus orejas y muñecas, proporcionaban suficiente magnetismo para agarrarnos fuerte mientras sus miradas asesinas y horrorizadas nos traspasan el cráneo como turbolásers a plena potencia. Como en "Psycho", los personajes secundarios que se entrometen en el laberinto de traumas pendientes de resolver, mueren . Y de que manera!

"Lucy Harbin cogió un hacha..."

el-caso-de-lucy-harbin

Castle se permitió sacar pecho. Alardeó que las escenas de decapitación eran lo más real visto hasta el momento en el cine comercial de gran formato pero no descuidó situarlas en un contexto previo de tensión (ese tintineo de las pulseras y pendientes..brrr!) para potenciarlas haciéndonos anticiparnos varias veces a su final y por tanto sufrir/disfrutar doblemente. Al igual que en su otro excelente Horror Thriller (Homicidial 1961) que a día de hoy sería "suspense con tabasco", Castle juega con nosotros hasta el final, haciéndonos oscilar entre el temor y la compasión hacia la crispada protagonista.Y como estamos agarrados por el cuello por una buena fotografía, un excelente guión y unas interpretaciones adecuadas, vamos a dónde nos lleven.

Naturalmente, mucho mérito hay que conceder a Joan Crawford por aceptar meterse en ese papel y sobretodo, en ese vestido estampado. Ese mismo año, Bette Davis estrenaba sus turbolásers y gritos con "Hush Hush Sweet Charlotte" (Robert Aldrich 1964). Ambas ya habían cruzado espadas e imprecaciones en "What Happened to Baby Jane" (Robert Aldrich) dos años antes. Sabían de que iba la cosa. De sacar partido con su talento a un físico antaño bello pero luego, endurecido e inquietante. Y para esto, si que hace falta valor.

el-caso-de-lucy-harbin-1964

Título original: Strait-Jacket.

Director: William Castle.

Intérpretes: Joan Crawford, Diane Baker, Leif Erickson, Howard St. John, John Anthony HayesRochelle Hudson, George Kennedy.

Trailer:


Reseña escrita por George Suckelectronic

el-hombre-del-traje-blanco
En el documental "Comprar, tirar, comprar: la historia secreta de la obsolescencia programada" (Cosima Dannoritzer, 2001) asistimos a la revelación sin complejos de lo que ya era un secreto a voces dentro del patrón de diseño del capitalismo exacerbado: la fecha de caducidad de los productos de consumo. El ejemplo más clarificador sería el de las bombillas; diseñadas para durar un número determinado de horas pero que sin embargo se pueden fabricar sin problema para que su duración sea infinita, tal y como demuestra una bombilla centenaria localizada en Livermore (California), encendida sin interrupción desde 1901 y que incluso se puede ver por internet vía web cam.

De esta misma premisa parte "El hombre del traje blanco", espléndida muestra de la inteligente comedia facturada por los estudios británicos Ealing, de la mano de Alexander Mackendrick, uno de los más talentosos directores de la compañía y autor también de la magnífica "El quinteto de la muerte" (The Ladykillers, 1955). La Ealing producía comedias que aunque por momentos recordaban al "slapstick" o al "cartoon" como mandan los cánones del género, sin embargo iban mucho más allá en sus contenidos y a menudo rozaban el humor negro y la temática política y social. Títulos como "Ocho sentencias de muerte (1949)" de Robert Hamer, "Oro en barras (1951)" de Charles Crichton y la ya citada "The Ladykillers" dan buena fé de lo expuesto anteriormente, ya que aún siendo divertidas y entretenidas  comedias se prestan fácilmente a diferentes lecturas o interpretaciones.

el-hombre-del-traje-blanco

Sidney Stratton (espectacular Alec Guinness) es un joven y brillante investigador procedente de Cambridge que busca hacerse un hueco en la industria textil con desigual fortuna ya que le han despedido de todas las fábricas en las que ha trabajado. El motivo es siempre el mismo; Sidney además de ser una persona muy introvertida  gasta demasiado presupuesto en material para el laboratorio y sus superiores no están dispuestos a correr con unos gastos tan elevados. Su suerte cambiará cuando empiece a trabajar como mozo de almacén en la fábrica textil de Alan Birnley (Cecil Parker). Poco a poco se introduce en su laboratorio y le permiten trabajar allí debido a sus vastos conocimientos, además cuenta con la simpatía de la hija del empresario, Daphne (Joan Greenwood), una joven que confía  en  Sidney  y en sus experimentos mucho antes de que su padre lo termine haciendo por mero interés económico. Después de duros intentos por parte de Sidney, Alan Birnley se compromete a financiar la investigación del joven, cuya finalidad es conseguir un tejido que nunca se rompa ni se ensucie, algo en lo que el director de la compañía ve la oportunidad de acaparar todo el mercado y terminar con su competencia. Tras varias explosiones en el laboratorio, Sidney consigue crear  el nuevo tejido con el que le confeccionan un elegante traje blanco de cara a su presentación en sociedad  en  una gran rueda de prensa.

Al filtrarse los rumores sobre el nuevo tejido entre los competidores de Birnley, estos se presentan en su casa y convencen al magnate para ocultar la noticia y destruir el nuevo invento ya que ello puede suponer la ruina completa del negocio textil. En un primer momento intentan sobornar a Sidney para que oculte su descubrimiento pero el idealista joven no está dispuesto a acabar con el fruto de su duro trabajo, a lo que los empresarios responden secuestrándolo mientras intentan convencerlo de que debe guardar silencio sobre el asunto.

el-hombre-del-traje-blanco

Al inconfundible sello de la comedia Ealing, el buen hacer de su director  Alexander Mackendrick, y al habitual  estupendo trabajo de Sir Alec Guinness hay que destacar la excelente fotografía del gran Douglas Slocombe, fallecido en 2016 a la edad de 103 años y que tantas obras maestras nos ha dejado tanto en el cine británico como en el americano. Su excepcional uso del blanco y negro, ya sea en esas inolvidables persecuciones a un Sidney Stratton embutido en su deslumbrante traje blanco mientras  la oscuridad de la noche no nos permite ver su rostro, o en esas magníficas secuencias en su laboratorio donde las iluminadas probetas y extraños artefactos acercan el relato al terreno de la ciencia-ficción. El tratamiento del sonido también resulta excepcional en estas escenas debido a la sonoridad que emiten los artilugios del laboratorio; que dan la impresión de llevar un ritmo musical  acompasado; algo que no se le escapó a los directivos de la Ealing que llegaron incluso a comercializar un disco con ese ritmo bajo el nombre de "The White Suit Samba".

Film basado en una obra de teatro de Roger MacDougall, primo de Mackendrick, a la que el director americano  de origen escocés se encargó de aderezar en su guión con pinceladas de temática nuclear, muy de actualidad en el momento, así como de una crítica encubierta al capitalismo y a sus feroces sistemas de producción.

el-hombre-del-traje-blanco

Título original: The Man in the White Suit.

Director: Alexander MacKendrick.

Intérpretes: Alec Guinness, Joan Greenwood, Cecil Parker, Michael Gough, Patric Doonan,Ernest Thesiger.

Trailer:


Reseña escrita por Francisco Javier Arco Pérez

EL HOMBRE DEL TRAJE BLANCO (1951). La inteligente comedia de los estudios Ealing.

el-hombre-del-traje-blanco
En el documental "Comprar, tirar, comprar: la historia secreta de la obsolescencia programada" (Cosima Dannoritzer, 2001) asistimos a la revelación sin complejos de lo que ya era un secreto a voces dentro del patrón de diseño del capitalismo exacerbado: la fecha de caducidad de los productos de consumo. El ejemplo más clarificador sería el de las bombillas; diseñadas para durar un número determinado de horas pero que sin embargo se pueden fabricar sin problema para que su duración sea infinita, tal y como demuestra una bombilla centenaria localizada en Livermore (California), encendida sin interrupción desde 1901 y que incluso se puede ver por internet vía web cam.

De esta misma premisa parte "El hombre del traje blanco", espléndida muestra de la inteligente comedia facturada por los estudios británicos Ealing, de la mano de Alexander Mackendrick, uno de los más talentosos directores de la compañía y autor también de la magnífica "El quinteto de la muerte" (The Ladykillers, 1955). La Ealing producía comedias que aunque por momentos recordaban al "slapstick" o al "cartoon" como mandan los cánones del género, sin embargo iban mucho más allá en sus contenidos y a menudo rozaban el humor negro y la temática política y social. Títulos como "Ocho sentencias de muerte (1949)" de Robert Hamer, "Oro en barras (1951)" de Charles Crichton y la ya citada "The Ladykillers" dan buena fé de lo expuesto anteriormente, ya que aún siendo divertidas y entretenidas  comedias se prestan fácilmente a diferentes lecturas o interpretaciones.

el-hombre-del-traje-blanco

Sidney Stratton (espectacular Alec Guinness) es un joven y brillante investigador procedente de Cambridge que busca hacerse un hueco en la industria textil con desigual fortuna ya que le han despedido de todas las fábricas en las que ha trabajado. El motivo es siempre el mismo; Sidney además de ser una persona muy introvertida  gasta demasiado presupuesto en material para el laboratorio y sus superiores no están dispuestos a correr con unos gastos tan elevados. Su suerte cambiará cuando empiece a trabajar como mozo de almacén en la fábrica textil de Alan Birnley (Cecil Parker). Poco a poco se introduce en su laboratorio y le permiten trabajar allí debido a sus vastos conocimientos, además cuenta con la simpatía de la hija del empresario, Daphne (Joan Greenwood), una joven que confía  en  Sidney  y en sus experimentos mucho antes de que su padre lo termine haciendo por mero interés económico. Después de duros intentos por parte de Sidney, Alan Birnley se compromete a financiar la investigación del joven, cuya finalidad es conseguir un tejido que nunca se rompa ni se ensucie, algo en lo que el director de la compañía ve la oportunidad de acaparar todo el mercado y terminar con su competencia. Tras varias explosiones en el laboratorio, Sidney consigue crear  el nuevo tejido con el que le confeccionan un elegante traje blanco de cara a su presentación en sociedad  en  una gran rueda de prensa.

Al filtrarse los rumores sobre el nuevo tejido entre los competidores de Birnley, estos se presentan en su casa y convencen al magnate para ocultar la noticia y destruir el nuevo invento ya que ello puede suponer la ruina completa del negocio textil. En un primer momento intentan sobornar a Sidney para que oculte su descubrimiento pero el idealista joven no está dispuesto a acabar con el fruto de su duro trabajo, a lo que los empresarios responden secuestrándolo mientras intentan convencerlo de que debe guardar silencio sobre el asunto.

el-hombre-del-traje-blanco

Al inconfundible sello de la comedia Ealing, el buen hacer de su director  Alexander Mackendrick, y al habitual  estupendo trabajo de Sir Alec Guinness hay que destacar la excelente fotografía del gran Douglas Slocombe, fallecido en 2016 a la edad de 103 años y que tantas obras maestras nos ha dejado tanto en el cine británico como en el americano. Su excepcional uso del blanco y negro, ya sea en esas inolvidables persecuciones a un Sidney Stratton embutido en su deslumbrante traje blanco mientras  la oscuridad de la noche no nos permite ver su rostro, o en esas magníficas secuencias en su laboratorio donde las iluminadas probetas y extraños artefactos acercan el relato al terreno de la ciencia-ficción. El tratamiento del sonido también resulta excepcional en estas escenas debido a la sonoridad que emiten los artilugios del laboratorio; que dan la impresión de llevar un ritmo musical  acompasado; algo que no se le escapó a los directivos de la Ealing que llegaron incluso a comercializar un disco con ese ritmo bajo el nombre de "The White Suit Samba".

Film basado en una obra de teatro de Roger MacDougall, primo de Mackendrick, a la que el director americano  de origen escocés se encargó de aderezar en su guión con pinceladas de temática nuclear, muy de actualidad en el momento, así como de una crítica encubierta al capitalismo y a sus feroces sistemas de producción.

el-hombre-del-traje-blanco

Título original: The Man in the White Suit.

Director: Alexander MacKendrick.

Intérpretes: Alec Guinness, Joan Greenwood, Cecil Parker, Michael Gough, Patric Doonan,Ernest Thesiger.

Trailer:


Reseña escrita por Francisco Javier Arco Pérez

ladrón-de-bicicletas
Roma, primera posguerra. Antonio Ricci es un obrero metalúrgico que está en paro. Recibe una oferta de empleo para la cual necesita una bicicleta. Al recuperar la suya, que le tenía empeñada para poder sobrevivir, nada más empezar a trabajar, un desconocido se la roba. Junto a su pequeño hijo, Bruno y a los compañeros de sindicato, busca su bicicleta en los mercados romanos de ocasión. Finalmente, Antonio consigue capturar al ladrón, tan pobre como él, pero debe dejarle en paz por falta de pruebas y la hostilidad de los vecinos del culpable.

Desesperado, Antonio Ricci intenta robar una bicicleta para volver al trabajo. Sin embargo, es detenido en plena acción. Solo la presencia de su hijo le evitará ir a la cárcel. Humillado, mientras Bruno le da la mano, ambos regresan a casa. En este relato, aparentemente sencillo, Vittorio de Sica nos presenta la esencia misma de la escuela italiana del neorrealismo de los años 40, un movimiento, como ya sabemos, surgido como protesta y reacción ante las películas rutilantes patrocinadas por el Estado, de la era fascista. El propósito del neorrealismo era, por citar una frase de Hemingway: "contar las cosas como son", enfrentar al público con el mundo supuestamente real, en vez de con las versiones rutilantes del mismo que se suele utilizar en las películas.

ladrón-de-bicicletas

En este caso, como era lo clásico, De Sica, que la realiza en la posguerra, lo consiguió utilizando un reparto principalmente compuesto por no profesionales para contar la historia de un obrero que lleva demasiado tiempo en paro y que necesita una bicicleta para un trabajo enganchando carteles de películas que le ofrecen. Nada podría ser más elemental, si no fuera porque De Sica convierte la búsqueda de padre e hijo en una odisea urbana a través de los barrios más pobres de la ciudad y en un grito amargo contra la pobreza y contra el sistema que lo permite, incluida la Iglesia.

La cinta podría haber resultado siniestra, pero jamás llega a serlo, gracias al calor y a la simpatía, al suave romanticismo de que está impregnada. Podría afirmarse que no esta no es una película encantadora, que no nos arrebata emocionalmente; y tampoco funciona, si es que pretendió que funcionara, como reflexión general sobre la condición humana. Pero sin duda, se trata de una gran película, minuciosamente elaborada hasta en las escenas en las calles de Roma y que sigue teniendo carácter de autenticidad, así como ejemplo de realismo social, como estudio de una sociedad; un verdadero documental de la gente de Roma del momento, en plena posguerra, de sus costumbres. De una sociedad vulgar y víctima del egoísmo y de absoluta indiferencia hacia los demás.

ladrón-de-bicicletas

De la necesidad surge la lucha de Antonio, pero una lucha de clases, sino contra una administración anónima. Su mujer y su hijo son los que animan a Ricci a seguir adelante, a pesar de todo. Una sociedad en la que puede tener una importancia enorme el robo de una bicicleta, algo tan trivial a primera vista, Bruno, el hijo, es el único elemento de esperanza que hay en el film. En Ladrón de bicicletas encontramos una de las relaciones paterno filiales más emotivas de la historia del cine, llena de pequeñas fluctuaciones que se van desarrollando entre ambos, de confianza, de respeto, resultando completamente desgarradora y emotiva a la vez.

La cinta se apoya sobre un guión con una estructura dramática bien definida e intencionada del tándem Casare Zavattini-Vittorio de Sica, que dieron a luz algunos de los films paradigmáticos de ese periódo: "El limpiabotas (1946)" y representa un auténtico testimonio de un periodo contemporáneo, como espejo de la posguerra europea así como un retrato del hombre corriente de esa época. 

Como curiosidad, añadir que Sergio Leone trabajó como asistente en la película y aparece brevemente como sacerdote.

ladrón-de-bicicletas

Frase para recordar: "Todo tiene remedio menos la muerte".

Título original: Ladri di biciclette.

Director: Vittorio De Sica.

Intérpretes: Lamberto Maggiorani, Enzo Staiola, Lianella Carell, Gino Saltamerenda,Vittorio Antonucci, Giulio Chiari.


Trailer:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

LADRÓN DE BICICLETAS (1948). Pobreza italiana.

ladrón-de-bicicletas
Roma, primera posguerra. Antonio Ricci es un obrero metalúrgico que está en paro. Recibe una oferta de empleo para la cual necesita una bicicleta. Al recuperar la suya, que le tenía empeñada para poder sobrevivir, nada más empezar a trabajar, un desconocido se la roba. Junto a su pequeño hijo, Bruno y a los compañeros de sindicato, busca su bicicleta en los mercados romanos de ocasión. Finalmente, Antonio consigue capturar al ladrón, tan pobre como él, pero debe dejarle en paz por falta de pruebas y la hostilidad de los vecinos del culpable.

Desesperado, Antonio Ricci intenta robar una bicicleta para volver al trabajo. Sin embargo, es detenido en plena acción. Solo la presencia de su hijo le evitará ir a la cárcel. Humillado, mientras Bruno le da la mano, ambos regresan a casa. En este relato, aparentemente sencillo, Vittorio de Sica nos presenta la esencia misma de la escuela italiana del neorrealismo de los años 40, un movimiento, como ya sabemos, surgido como protesta y reacción ante las películas rutilantes patrocinadas por el Estado, de la era fascista. El propósito del neorrealismo era, por citar una frase de Hemingway: "contar las cosas como son", enfrentar al público con el mundo supuestamente real, en vez de con las versiones rutilantes del mismo que se suele utilizar en las películas.

ladrón-de-bicicletas

En este caso, como era lo clásico, De Sica, que la realiza en la posguerra, lo consiguió utilizando un reparto principalmente compuesto por no profesionales para contar la historia de un obrero que lleva demasiado tiempo en paro y que necesita una bicicleta para un trabajo enganchando carteles de películas que le ofrecen. Nada podría ser más elemental, si no fuera porque De Sica convierte la búsqueda de padre e hijo en una odisea urbana a través de los barrios más pobres de la ciudad y en un grito amargo contra la pobreza y contra el sistema que lo permite, incluida la Iglesia.

La cinta podría haber resultado siniestra, pero jamás llega a serlo, gracias al calor y a la simpatía, al suave romanticismo de que está impregnada. Podría afirmarse que no esta no es una película encantadora, que no nos arrebata emocionalmente; y tampoco funciona, si es que pretendió que funcionara, como reflexión general sobre la condición humana. Pero sin duda, se trata de una gran película, minuciosamente elaborada hasta en las escenas en las calles de Roma y que sigue teniendo carácter de autenticidad, así como ejemplo de realismo social, como estudio de una sociedad; un verdadero documental de la gente de Roma del momento, en plena posguerra, de sus costumbres. De una sociedad vulgar y víctima del egoísmo y de absoluta indiferencia hacia los demás.

ladrón-de-bicicletas

De la necesidad surge la lucha de Antonio, pero una lucha de clases, sino contra una administración anónima. Su mujer y su hijo son los que animan a Ricci a seguir adelante, a pesar de todo. Una sociedad en la que puede tener una importancia enorme el robo de una bicicleta, algo tan trivial a primera vista, Bruno, el hijo, es el único elemento de esperanza que hay en el film. En Ladrón de bicicletas encontramos una de las relaciones paterno filiales más emotivas de la historia del cine, llena de pequeñas fluctuaciones que se van desarrollando entre ambos, de confianza, de respeto, resultando completamente desgarradora y emotiva a la vez.

La cinta se apoya sobre un guión con una estructura dramática bien definida e intencionada del tándem Casare Zavattini-Vittorio de Sica, que dieron a luz algunos de los films paradigmáticos de ese periódo: "El limpiabotas (1946)" y representa un auténtico testimonio de un periodo contemporáneo, como espejo de la posguerra europea así como un retrato del hombre corriente de esa época. 

Como curiosidad, añadir que Sergio Leone trabajó como asistente en la película y aparece brevemente como sacerdote.

ladrón-de-bicicletas

Frase para recordar: "Todo tiene remedio menos la muerte".

Título original: Ladri di biciclette.

Director: Vittorio De Sica.

Intérpretes: Lamberto Maggiorani, Enzo Staiola, Lianella Carell, Gino Saltamerenda,Vittorio Antonucci, Giulio Chiari.


Trailer:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez


tombstone
El western a partir de mitades de los 70's y los 80´s era un género maldito, desgastado y prácticamente en extinción hasta que apareció "Silverado" de Lawrence Kasdan que devolvió (durante poco tiempo) a crítica y público a la edad dorada de los vaqueros a caballo.

Tuvieron que transcurrir casi 10 años hasta que George Pan Cosmatos, el director de Rambo 2, se armara con el suficiente valor para actualizar el famosísimo duelo del O.K. Corral (que según tengo entendido sólo duró unos segundos). Wyatt Earp, los Clanton, Doc Holliday y todos los destacados acontecimientos ocurridos en la ciudad de Tombstone, hicieron que las películas de pistoleros se pusieran de nuevo en el candelero, abriendo una interesante brecha que llevaría a nuevos títulos como "El tren de las 3:10", "Appaloosa", "El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford", y otros....
Diré a priori, dado el destacado reparto de Tombstone que uno se sorprende gratamente, nada menos que Kurt Rusell, Val Kilmer, Sam Elliott, Bill Paxton, Michael Bienh y hasta el mismísimo Charlton Heston, y el recientemente fallecido Power Boothe formaron una reinterpretación de los hechos repetidos en Cine hasta la saciedad, pero que gracias a la pericia y el arrojo de todo el elenco, una cuidadísima ambientación, una estupenda dirección y un aura polvorienta y salvaje, convirtieron esta cinta en un lujo para todo amante del género de revólver y balas.

tombstone
Así pues, salvando las distancias, Tombstone es al western, lo que Gladiator fue al péplum, teniendo Tombstone incluso una competidora (La leyenda de Wyatt Earp) que no alcanzó el éxito, compartiendo la misma historia de Earp con Kevin Conster a la cabeza y estrenándose prácticamente a la vez, y que como curiosidad y capricho del destino, contaba con el director que había intentado ya despuntar en el oeste con la mencionada "Silverado", el gran Lawrence Kasdan.

Veo Tombstone como un resurgimiento del género a la altura de "Gladiator", dado que en su momento (al igual que con las sandalias romanas a principios del nuevo milenio), nadie en su sano juicio hubiera arriesgado para llevar a la pantalla películas del oeste, cuando éstas ya estaban denostadas y olvidadas. Parece ser que todo género de Cine merece una segunda oportunidad, después de un largo letargo, para resurgir y asentarse de nuevo como inspiración a más cineastas que exploten las nueva betas de oro que hay en las viejas minas del Hollywood actual.

tombstone

Duelos impactantes, exhibiciones de destreza armamentística, desafíos verbales de altura, una bella historia de amor, honor, amistad, compromiso y todo ello con una fidedigna historia real de por medio, convierten Tombstone en una joya que debe apreciarse de principio a fin. Tombstone es un lujo para saborearse de principio a fín con torturados pistoleros enfrentados a su destino, unos agentes de la ley que deben debatirse entre enriquecerse en casinos viendo las injusticias impuestas por los cowboys (los principios del crímen organizado) o enfrentarse al abuso de poder, impartiendo la justicia de la estrella de sheriff aún a riesgo de perder la vida y poner en peligro a sus familias-

Val Kilmer realiza aquí a mi entender el mejor trabajo de toda su carrera con su tísico y borracho de Doc Holliday, con una caracterización del personaje excepcional, al igual que un Kurt Rusell en estado de gracia que ha declarado que Tombstone es la interpretación de la que más orgulloso está, llegando incluso a ponerle el nombre de Wyatt a su hijo.

Dedicado a la cafetería La Tahona en Huarte Navarra.
tombstone
Director: George Pan Cosmatos.
Intérpretes: Kurt Russell, Val Kilmer, Sam Elliott, Bill Paxton, Powers Boothe, Dana Delany,Michael Biehn, Stephen Lang, Michael Rooker, Charlton Heston.
Trailer:
Escena:
Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

TOMBSTONE (1993). La leyenda de Wyatt Earp


tombstone
El western a partir de mitades de los 70's y los 80´s era un género maldito, desgastado y prácticamente en extinción hasta que apareció "Silverado" de Lawrence Kasdan que devolvió (durante poco tiempo) a crítica y público a la edad dorada de los vaqueros a caballo.

Tuvieron que transcurrir casi 10 años hasta que George Pan Cosmatos, el director de Rambo 2, se armara con el suficiente valor para actualizar el famosísimo duelo del O.K. Corral (que según tengo entendido sólo duró unos segundos). Wyatt Earp, los Clanton, Doc Holliday y todos los destacados acontecimientos ocurridos en la ciudad de Tombstone, hicieron que las películas de pistoleros se pusieran de nuevo en el candelero, abriendo una interesante brecha que llevaría a nuevos títulos como "El tren de las 3:10", "Appaloosa", "El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford", y otros....
Diré a priori, dado el destacado reparto de Tombstone que uno se sorprende gratamente, nada menos que Kurt Rusell, Val Kilmer, Sam Elliott, Bill Paxton, Michael Bienh y hasta el mismísimo Charlton Heston, y el recientemente fallecido Power Boothe formaron una reinterpretación de los hechos repetidos en Cine hasta la saciedad, pero que gracias a la pericia y el arrojo de todo el elenco, una cuidadísima ambientación, una estupenda dirección y un aura polvorienta y salvaje, convirtieron esta cinta en un lujo para todo amante del género de revólver y balas.

tombstone
Así pues, salvando las distancias, Tombstone es al western, lo que Gladiator fue al péplum, teniendo Tombstone incluso una competidora (La leyenda de Wyatt Earp) que no alcanzó el éxito, compartiendo la misma historia de Earp con Kevin Conster a la cabeza y estrenándose prácticamente a la vez, y que como curiosidad y capricho del destino, contaba con el director que había intentado ya despuntar en el oeste con la mencionada "Silverado", el gran Lawrence Kasdan.

Veo Tombstone como un resurgimiento del género a la altura de "Gladiator", dado que en su momento (al igual que con las sandalias romanas a principios del nuevo milenio), nadie en su sano juicio hubiera arriesgado para llevar a la pantalla películas del oeste, cuando éstas ya estaban denostadas y olvidadas. Parece ser que todo género de Cine merece una segunda oportunidad, después de un largo letargo, para resurgir y asentarse de nuevo como inspiración a más cineastas que exploten las nueva betas de oro que hay en las viejas minas del Hollywood actual.

tombstone

Duelos impactantes, exhibiciones de destreza armamentística, desafíos verbales de altura, una bella historia de amor, honor, amistad, compromiso y todo ello con una fidedigna historia real de por medio, convierten Tombstone en una joya que debe apreciarse de principio a fin. Tombstone es un lujo para saborearse de principio a fín con torturados pistoleros enfrentados a su destino, unos agentes de la ley que deben debatirse entre enriquecerse en casinos viendo las injusticias impuestas por los cowboys (los principios del crímen organizado) o enfrentarse al abuso de poder, impartiendo la justicia de la estrella de sheriff aún a riesgo de perder la vida y poner en peligro a sus familias-

Val Kilmer realiza aquí a mi entender el mejor trabajo de toda su carrera con su tísico y borracho de Doc Holliday, con una caracterización del personaje excepcional, al igual que un Kurt Rusell en estado de gracia que ha declarado que Tombstone es la interpretación de la que más orgulloso está, llegando incluso a ponerle el nombre de Wyatt a su hijo.

Dedicado a la cafetería La Tahona en Huarte Navarra.
tombstone
Director: George Pan Cosmatos.
Intérpretes: Kurt Russell, Val Kilmer, Sam Elliott, Bill Paxton, Powers Boothe, Dana Delany,Michael Biehn, Stephen Lang, Michael Rooker, Charlton Heston.
Trailer:
Escena:
Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

en-un-lugar-solitario
Extraordinaria y mítica película filmada con un lirismo delirante por Nicholas Ray; obra cargada de amargura y de un pesimismo vital poco usual en el cine de la época, así que es muy posible que fuera esto lo que influyera para que la película fuera un fracaso en taquilla en el  momento de su estreno para esta producción de Bogart `para la Santana, su propia productora.

In a lonely place, espléndido título que refleja ya en sí mismo toda la idiosincrasia vital de Dixon Steele (Humphrey Bogart) un guionista que escribe los guiones que su agente Mel Lippman (un estupendo Art Smith) le consigue es un personaje que puede definirse como un hombre s romántico, violento y trágico. La película no hubiera sido igual sin la complicidad que se estableció entre Bogart y Nicholas Ray, la personalidad de Steele es una combinación de los caracteres de ambos… los arrebatos de ira, la impronta pendenciera y brutal así como una peculiar forma de concebir las relaciones íntimas con las mujeres, en las que la lealtad y el afán de posesión están estrechamente unidas. Por eso ese posicionamiento de Ray hacia el personaje,  logrando al mismo tiempo que todos los hombres veamos en el personaje de Dixon Steele, algo de nosotros mismos.

en-un-lugar-solitario

También es una película sobre la rebeldía y la inadaptación en el marco del año en el que se filma la película, un año de transición ha nos olvidemos de que en el año 1950 las cosas estaban cambiando en el viejo Hollywood, un nuevo tipo de productores codiciosos ocupa ahora el lugar de los pioneros productores del cine: Cecil B de Mille, Samuel Goldwyn o Louis B. Meyer; por otro lado es el año en el que se inicia la tristemente famosa  Caza de brujas del senador Mc Carthy.

En un ambiente nocturno, extraño con un espléndido guión filmado por Ray con gran expresividad y precisión. Con la colaboración de uno de los grandes directores de fotografía americanos: Burnett Guffey, que filma con una planificación clásica, pero siempre muy cerca de los personajes, captando el conflicto y la tensión que la película respira, todo eso unido a un  uso magnífico de la profundidad de campo que añade matices y riqueza a los interiores.

Es también un argumento de cine negro pleno de tensión y de intriga que condiciona un conjunto de relaciones humanas entre ellas la relación sentimental apasionada y entregada hasta extremos de delirio entre Humprey Bogart un problemático y brillante escritor de guiones de Hollywood que verá como su recién iniciada historia de amor se complica, al sospechoso del asesinato de una joven.

en-un-lugar-solitario

Un espléndido guión lleno de memorables frases románticas, muchas plenas de inteligencia e ironía que Bogart declama como sólo él sabe hacer. Laurel Gray (Gloria Grahame) realiza también una estupenda interpretación como una mujer de carácter, fuerte e independiente, así como los secundarios, perfectamente construidos : el compañero y amigo policía de Steele Brub Nicola (Frank Lovejoy) con el cual combatió en la Segunda Guerra Mundial; su esposa Sylvia Nicolai (Jeff Donnell) o la misteriosa inocencia que representa Mildred Atkinson (Martha Stewart).

Por otra parte, Ray no utiliza los mecanismos del melodrama para emocionar al espectador, sino que a través de una historia con elementos noir logra una obra muy personal filmada con gran expresividad y precisión, en cuyo centro está una desgarradora historia de amor a la cual rodean la intriga sobre un crimen, incidiendo poderosamente en la misma.

La parte final de de la película posee unas escenas que  Nicholas Ray y sus guionistas Andrew Solt y Edmund H. North añaden, a la adaptación de la novela de mismo título de Dorothy B. Hughes , ya que ésta no  poseía este magnífico e insólito final.


Película de culto, que integra diferentes temáticas, a saber: intriga criminal, melodrama romántico y por último, y no menos importante: una reflexión sobre el cine de Hollywood y sobre la integridad de los artistas. En definitiva, una compleja, intensa y personal obra maestra.

en-un-lugar-solitario

Frase para recordar: "Nací cuando ella me besó. Morí cuando me abandonó. Viví unas semanas mientras ella me amó."

Título original: In a Lonely Place.

Director: Nicholas Ray.

Intérpretes: Humphrey Bogart, Gloria Grahame, Frank Lovejoy, Carl Benton Reid, Art Smith,Jeff Donnell, Martha Stewart, Robert Warwick.

Trailer:


Reseña escrita por Juan Murillo Bodas

EN UN LUGAR SOLITARIO (1950). Desencanto americano.

en-un-lugar-solitario
Extraordinaria y mítica película filmada con un lirismo delirante por Nicholas Ray; obra cargada de amargura y de un pesimismo vital poco usual en el cine de la época, así que es muy posible que fuera esto lo que influyera para que la película fuera un fracaso en taquilla en el  momento de su estreno para esta producción de Bogart `para la Santana, su propia productora.

In a lonely place, espléndido título que refleja ya en sí mismo toda la idiosincrasia vital de Dixon Steele (Humphrey Bogart) un guionista que escribe los guiones que su agente Mel Lippman (un estupendo Art Smith) le consigue es un personaje que puede definirse como un hombre s romántico, violento y trágico. La película no hubiera sido igual sin la complicidad que se estableció entre Bogart y Nicholas Ray, la personalidad de Steele es una combinación de los caracteres de ambos… los arrebatos de ira, la impronta pendenciera y brutal así como una peculiar forma de concebir las relaciones íntimas con las mujeres, en las que la lealtad y el afán de posesión están estrechamente unidas. Por eso ese posicionamiento de Ray hacia el personaje,  logrando al mismo tiempo que todos los hombres veamos en el personaje de Dixon Steele, algo de nosotros mismos.

en-un-lugar-solitario

También es una película sobre la rebeldía y la inadaptación en el marco del año en el que se filma la película, un año de transición ha nos olvidemos de que en el año 1950 las cosas estaban cambiando en el viejo Hollywood, un nuevo tipo de productores codiciosos ocupa ahora el lugar de los pioneros productores del cine: Cecil B de Mille, Samuel Goldwyn o Louis B. Meyer; por otro lado es el año en el que se inicia la tristemente famosa  Caza de brujas del senador Mc Carthy.

En un ambiente nocturno, extraño con un espléndido guión filmado por Ray con gran expresividad y precisión. Con la colaboración de uno de los grandes directores de fotografía americanos: Burnett Guffey, que filma con una planificación clásica, pero siempre muy cerca de los personajes, captando el conflicto y la tensión que la película respira, todo eso unido a un  uso magnífico de la profundidad de campo que añade matices y riqueza a los interiores.

Es también un argumento de cine negro pleno de tensión y de intriga que condiciona un conjunto de relaciones humanas entre ellas la relación sentimental apasionada y entregada hasta extremos de delirio entre Humprey Bogart un problemático y brillante escritor de guiones de Hollywood que verá como su recién iniciada historia de amor se complica, al sospechoso del asesinato de una joven.

en-un-lugar-solitario

Un espléndido guión lleno de memorables frases románticas, muchas plenas de inteligencia e ironía que Bogart declama como sólo él sabe hacer. Laurel Gray (Gloria Grahame) realiza también una estupenda interpretación como una mujer de carácter, fuerte e independiente, así como los secundarios, perfectamente construidos : el compañero y amigo policía de Steele Brub Nicola (Frank Lovejoy) con el cual combatió en la Segunda Guerra Mundial; su esposa Sylvia Nicolai (Jeff Donnell) o la misteriosa inocencia que representa Mildred Atkinson (Martha Stewart).

Por otra parte, Ray no utiliza los mecanismos del melodrama para emocionar al espectador, sino que a través de una historia con elementos noir logra una obra muy personal filmada con gran expresividad y precisión, en cuyo centro está una desgarradora historia de amor a la cual rodean la intriga sobre un crimen, incidiendo poderosamente en la misma.

La parte final de de la película posee unas escenas que  Nicholas Ray y sus guionistas Andrew Solt y Edmund H. North añaden, a la adaptación de la novela de mismo título de Dorothy B. Hughes , ya que ésta no  poseía este magnífico e insólito final.


Película de culto, que integra diferentes temáticas, a saber: intriga criminal, melodrama romántico y por último, y no menos importante: una reflexión sobre el cine de Hollywood y sobre la integridad de los artistas. En definitiva, una compleja, intensa y personal obra maestra.

en-un-lugar-solitario

Frase para recordar: "Nací cuando ella me besó. Morí cuando me abandonó. Viví unas semanas mientras ella me amó."

Título original: In a Lonely Place.

Director: Nicholas Ray.

Intérpretes: Humphrey Bogart, Gloria Grahame, Frank Lovejoy, Carl Benton Reid, Art Smith,Jeff Donnell, Martha Stewart, Robert Warwick.

Trailer:


Reseña escrita por Juan Murillo Bodas

harry-el-sucio
Pocas colaboraciones entre director y actor han sido tan fructíferas como la de Siegel y Eastwood, salvo las de Kurosawa-Mifune o Ford-Wayne. El primer encuentro entre los dos se produce en el rodaje de "La jungla humana (1969)", un borrador de Harry el sucio sobre el itinerario seguido por un sheriff de Arizona perdido por las calles de Nueva York a la caza de un peligroso delincuente.

Eastwood siempre admiró de Siegel la humildad propia del artesano que intenta contar una historia con realismo y síntesis, su sentido del ritmo y del ritmo y del montaje funcional, pero no exento de elementos novedosos dentro de la acción. El cine de Siegel puede ser cualquier cosa, menos previsible, ni de una lógica rígida y encorsetada; basta con echar un vistazo a su filmografía y encontraremos títulos sorprendentes, fuera de lo común, que hizo de Siegel bandera de una cierta libertad e independencia a finales de los cincuenta.

Motivo de una saga de cinco films: "Harry el Sucio", "Harry el fuerte", 1973, con guión de Michael Cimino y John Milius, dirigida por Ted Post; "Harry el ejecutor", dirigida por James Fargo, 1976; "Impacto súbito", dirigida por el propio Eastwodd en 1982 y "La lista negra", dirigida por Buddy Van Horn en 1988 y última entrega de la saga.

harry-el-sucio

Pocos personajes como el policía Harry Callahan están unidos a la tipología y hábitos de un actor casi como si fuera una segunda piel, y de qué forma éste ha ido moldeando a su personaje a lo largo de la saga y pese a transitar por distintas manos, nunca Callahan ha perdido un ápice de los caracteres de Harry el sucio de Siegel, y como en esta encontramos dibujadas algunas de las señas de identidad del prototipo: el continuo enfrentamiento de Harry con los representantes de la policía, justicia, gobierno o instituciones, así como con un tipo de delincuentes, generalmente psicópatas, resentidos de la sociedad; una misógina heredada del género que hacen de él un solitario congénito, de lenguaje obsceno y actitudes chulescas, desencantado respecto de la acción de los jueces e inserción del delincuente, y acompañado de un ayudante que representa las a las distintas etnias del país, sin olvidar, por supuesto, su inseparable Magnum 44.

Todo esto, ubicado dentro del volcán reivindicativo de los setenta, tenía todos los puntos para que director y actor fueran tachados de fascistas, ya que detrás de la apología de la policía, se escondía una reaccionaria ideología ultraconservadora. A pesar de todo, fue de uno de los títulos más taquilleros del año. Burt Lancaster, Robert Mitchum y John Wayne declinaron interpretar a Harry. Tras la negativa del Duke, aduciendo que era demasiado blando para él, fue ofrecido a Eastwood, quien tras leerse el guión inicial, accedió a protagonizarlo si se cambiaba el enfoque del mismo, apostando por la acción y endureciendo a Calahan, y si se trasladaba la acción de New York a San Francisco. Callahan será siempre Eastwood, ahora no podríamos asociar el personaje a otra cara que no sea la de Eastwood.

harry-el-sucio

Siegel rehuye cualquier tipo de maniqueísmo, cuida mucho la presentación del antagonista del detective, Scorpio, como la encarnación de un futuro asesino en serie, la imagen de un adolescente desclasado que, incluso se permite llevar una insignia a favor de la paz, a la vez que un rifle con mira telescópica. Desde las primeras imágenes, ya vemos el poder de síntesis y la inmediatez de Siegel que nos muestra los movimientos de Scorpio que elige al azar, desde un tejado, a su primera víctima con tomas altas, bajas, el zoom retrocede y se detiene en una mujer que nada en una piscina en lo alto de una azotea.

La ciudad en sus diferentes espacios pasa a ser el escenario del duelo entre policía y villano; Siegel explora de manera brillante los exteriores de San Francisco y Callahan no deja de ser un servidor de la ley que se enfrenta a despachos oficiales, donde jueces, políticos y policías se aferran a su sillón sin importarles demasiado lo que sucede en el exterior, todo muy anti-establishment, envuelto en la música de Lalo Schifrin.

harry-el-sucio


Frase para recordar: "Oye bocazas, para mí no eres más que una cagada de perro. Y a una cagada pueden pasarle varias cosas: recogerla con una pala para limpiar la calle, secarse y llevársela el viento o terminar aplastada por las pisadas. Así que abre los ojos y mira dónde te caga el perro".

Título original: Dirty Harry.

Director: Don Siegel

Intérpretes: Clint Eastwood, Andrew Robinson, John Vernon, Reni Santoni.

Trailer:



Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

HARRY EL SUCIO (1971). Clint Eastwood es Harry Callahan.

harry-el-sucio
Pocas colaboraciones entre director y actor han sido tan fructíferas como la de Siegel y Eastwood, salvo las de Kurosawa-Mifune o Ford-Wayne. El primer encuentro entre los dos se produce en el rodaje de "La jungla humana (1969)", un borrador de Harry el sucio sobre el itinerario seguido por un sheriff de Arizona perdido por las calles de Nueva York a la caza de un peligroso delincuente.

Eastwood siempre admiró de Siegel la humildad propia del artesano que intenta contar una historia con realismo y síntesis, su sentido del ritmo y del ritmo y del montaje funcional, pero no exento de elementos novedosos dentro de la acción. El cine de Siegel puede ser cualquier cosa, menos previsible, ni de una lógica rígida y encorsetada; basta con echar un vistazo a su filmografía y encontraremos títulos sorprendentes, fuera de lo común, que hizo de Siegel bandera de una cierta libertad e independencia a finales de los cincuenta.

Motivo de una saga de cinco films: "Harry el Sucio", "Harry el fuerte", 1973, con guión de Michael Cimino y John Milius, dirigida por Ted Post; "Harry el ejecutor", dirigida por James Fargo, 1976; "Impacto súbito", dirigida por el propio Eastwodd en 1982 y "La lista negra", dirigida por Buddy Van Horn en 1988 y última entrega de la saga.

harry-el-sucio

Pocos personajes como el policía Harry Callahan están unidos a la tipología y hábitos de un actor casi como si fuera una segunda piel, y de qué forma éste ha ido moldeando a su personaje a lo largo de la saga y pese a transitar por distintas manos, nunca Callahan ha perdido un ápice de los caracteres de Harry el sucio de Siegel, y como en esta encontramos dibujadas algunas de las señas de identidad del prototipo: el continuo enfrentamiento de Harry con los representantes de la policía, justicia, gobierno o instituciones, así como con un tipo de delincuentes, generalmente psicópatas, resentidos de la sociedad; una misógina heredada del género que hacen de él un solitario congénito, de lenguaje obsceno y actitudes chulescas, desencantado respecto de la acción de los jueces e inserción del delincuente, y acompañado de un ayudante que representa las a las distintas etnias del país, sin olvidar, por supuesto, su inseparable Magnum 44.

Todo esto, ubicado dentro del volcán reivindicativo de los setenta, tenía todos los puntos para que director y actor fueran tachados de fascistas, ya que detrás de la apología de la policía, se escondía una reaccionaria ideología ultraconservadora. A pesar de todo, fue de uno de los títulos más taquilleros del año. Burt Lancaster, Robert Mitchum y John Wayne declinaron interpretar a Harry. Tras la negativa del Duke, aduciendo que era demasiado blando para él, fue ofrecido a Eastwood, quien tras leerse el guión inicial, accedió a protagonizarlo si se cambiaba el enfoque del mismo, apostando por la acción y endureciendo a Calahan, y si se trasladaba la acción de New York a San Francisco. Callahan será siempre Eastwood, ahora no podríamos asociar el personaje a otra cara que no sea la de Eastwood.

harry-el-sucio

Siegel rehuye cualquier tipo de maniqueísmo, cuida mucho la presentación del antagonista del detective, Scorpio, como la encarnación de un futuro asesino en serie, la imagen de un adolescente desclasado que, incluso se permite llevar una insignia a favor de la paz, a la vez que un rifle con mira telescópica. Desde las primeras imágenes, ya vemos el poder de síntesis y la inmediatez de Siegel que nos muestra los movimientos de Scorpio que elige al azar, desde un tejado, a su primera víctima con tomas altas, bajas, el zoom retrocede y se detiene en una mujer que nada en una piscina en lo alto de una azotea.

La ciudad en sus diferentes espacios pasa a ser el escenario del duelo entre policía y villano; Siegel explora de manera brillante los exteriores de San Francisco y Callahan no deja de ser un servidor de la ley que se enfrenta a despachos oficiales, donde jueces, políticos y policías se aferran a su sillón sin importarles demasiado lo que sucede en el exterior, todo muy anti-establishment, envuelto en la música de Lalo Schifrin.

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Frase para recordar: "Oye bocazas, para mí no eres más que una cagada de perro. Y a una cagada pueden pasarle varias cosas: recogerla con una pala para limpiar la calle, secarse y llevársela el viento o terminar aplastada por las pisadas. Así que abre los ojos y mira dónde te caga el perro".

Título original: Dirty Harry.

Director: Don Siegel

Intérpretes: Clint Eastwood, Andrew Robinson, John Vernon, Reni Santoni.

Trailer:



Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

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En 1981 tras los dos éxitos de Desmadre a la americana (1978) y  Granujas a todo ritmo (1980), John Landis, decidió  aprovechar su gran momento para filmar una de sus más ambiciosas producciones, y posiblemente la cinta que cambiaría su carrera de forma irremediable en el ámbito del cine de terror, quizá el género donde más cómodo se sintió, y donde demostró su amplio conocimiento del género y su condición de fan de la época dorada de los Monstruos de la Universal. El poder de sus dos éxitos precedentes –luego indiscutibles films de cultos- le otorgó un margen más que importante de 10 millones de $ de presupuesto, los cuales fueron en su mayoría a parar a los trucajes a cargo de Rick Baker –aún hoy realmente impactantes- y el rodaje en escenarios reales de la ciudad de Londres y Gales. El reparto del film era prácticamente desconocido con Griffin Dunne, David Naughton, Jenny Agutter y John Woodvine como los intérpretes con más minutos en pantalla. El primero de  todos además con el tiempo compaginaría su carrera de actor con la de director siendo su película más conocida Prácticamente magia (1998) con Sandra Bullock y Nicole Kidman

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Un hombre lobo americano en Londres es considerada y con total justicia una de las grandes cintas del género de terror y comedia, y posiblemente el film más emblemático de Landis junto a Granujas a todo ritmo. La mezcla de comedia y terror desasosegante está perfectamente medida, y Landis demuestra una gran habilidad para seguidamente de hacer reír al espectador volver a asustarle. Lo más recordado de la película es la insuperable transformación de David (Naughton) en lobo en el apartamento de Alex en pleno centro de Londres, para la cual se empleó una semana de rodaje, con cerca de nueve meses previos de preparación a cargo de Rick Baker. Ningún efecto óptico se uso para ella, sino maquillaje, prótesis y una réplica mecánica del actor con su forma final de lobo. Para las apariciones de ultratumba de Griffin Dunne fueron necesarias hasta nueve horas de maquillaje, cuanto más putrefacto se volvía su cuerpo más tiempo aumentaba el proceso. Para la secuencia final en el cine X, se uso un robot movido por seis hombres que podía hablar y actuar como un humano, y aún mantenía la apariencia del actor. Los sueños del protagonista también son momentos realmente geniales y que necesitaron de una gran preparación logística previa. Dichos instantes poseían  un humor muy del gusto del director, ojo por supuesto al inenarrable sueño de David, en donde su familia es atacada por un ejército de monos que los aniquila a golpe de metralleta sin siquiera pestañear mientras obligan a este a observarlo todo. Dicha secuencia onírica es un guiño a la propia obra de Landis de 1973 El monstruo de las bananas, en donde conoció a Baker. 

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Un hombre lobo americano en Londres fue número uno  en la taquilla USA en la semana de su estreno en EEUU por delante de Desmadre en la autopista (John Schlesinger, 1981) y El príncipe de la ciudad (Sidney Lumet, 1981). Acabó recaudando más de treinta millones de dólares solo en cines, y mucho más en sus ventas para alquiler, video, derechos para televisión y merchandising. Con el tiempo la cinta se convirtió en una de las obras emblemáticas del cine de los ochenta, y el estilo de efectos prácticos y mecánicos de Baker fue usado para futuras obras como Videodrome, Greystoke: la leyenda de Tarzan, o Lobo de 1994. Se da la curiosidad de que Baker seria llamado por la Universal para crear los trucajes de su carísimo reboot de El hombre lobo (Joe Johnston, 2010), pero tras ser rodada con los diseños de Baker, los resultados les parecieron “anticuados” a los productores, que decidieron rodar de nueva la cinta con el añadido digital (CGI) en lugar del estilo artesanal de este, lo cual disparó el presupuesto por encima de los 200 millones de dólares y retraso su estreno durante cerca de un año. Sorprendentemente Baker ganó el Oscar al mejor maquillaje y efectos especiales de ese año, algo que ayudo a no airear en demasía los problemas durante el rodaje. Siguiendo con la película, en 1997 se filmó para el mercado del video una secuela titulada Un hombre lobo americano en Paris (Anthony Waller), a pesar de su escasa calidad el film paso por cines y recaudo cerca de 26 millones de dólares, aunque en su primera semana solo llego hasta el  puesto séptimo del box office. Duró apenas veinte días en cartelera. El hijo de John Landis, Max Landis, anunciaba en 2016 su intención de escribir y dirigir un remake de la obra de su padre, idea que desde Dimension Films (actuales propietarios de los derechos del film) llevan tanteando sin éxito desde 2010.

Aún a día de hoy en muchos aspectos Un hombre lobo americano en Londres sigue siendo un film insuperable, y una de las grandes de su género. Única en su estilo, infinitamente imitada y nunca superada obra. Indiscutible pieza de culto y adoración y de largo la cinta más emblemática en la que participaron todos los integrantes de su reparto.

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Título original: An American Werewolf in London

Director: John Landis.

Intérpretes: Griffin Dunne, David Naughton, Jenny Agutter, John Woodvine, Paul Kemper, Don McKillop, Alan Ford, Frank Oz.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Jonathan Glez

UN HOMBRE LOBO AMERICANO EN LONDRES (1981). Alejaos del Páramo y cuidado con la luna

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En 1981 tras los dos éxitos de Desmadre a la americana (1978) y  Granujas a todo ritmo (1980), John Landis, decidió  aprovechar su gran momento para filmar una de sus más ambiciosas producciones, y posiblemente la cinta que cambiaría su carrera de forma irremediable en el ámbito del cine de terror, quizá el género donde más cómodo se sintió, y donde demostró su amplio conocimiento del género y su condición de fan de la época dorada de los Monstruos de la Universal. El poder de sus dos éxitos precedentes –luego indiscutibles films de cultos- le otorgó un margen más que importante de 10 millones de $ de presupuesto, los cuales fueron en su mayoría a parar a los trucajes a cargo de Rick Baker –aún hoy realmente impactantes- y el rodaje en escenarios reales de la ciudad de Londres y Gales. El reparto del film era prácticamente desconocido con Griffin Dunne, David Naughton, Jenny Agutter y John Woodvine como los intérpretes con más minutos en pantalla. El primero de  todos además con el tiempo compaginaría su carrera de actor con la de director siendo su película más conocida Prácticamente magia (1998) con Sandra Bullock y Nicole Kidman

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Un hombre lobo americano en Londres es considerada y con total justicia una de las grandes cintas del género de terror y comedia, y posiblemente el film más emblemático de Landis junto a Granujas a todo ritmo. La mezcla de comedia y terror desasosegante está perfectamente medida, y Landis demuestra una gran habilidad para seguidamente de hacer reír al espectador volver a asustarle. Lo más recordado de la película es la insuperable transformación de David (Naughton) en lobo en el apartamento de Alex en pleno centro de Londres, para la cual se empleó una semana de rodaje, con cerca de nueve meses previos de preparación a cargo de Rick Baker. Ningún efecto óptico se uso para ella, sino maquillaje, prótesis y una réplica mecánica del actor con su forma final de lobo. Para las apariciones de ultratumba de Griffin Dunne fueron necesarias hasta nueve horas de maquillaje, cuanto más putrefacto se volvía su cuerpo más tiempo aumentaba el proceso. Para la secuencia final en el cine X, se uso un robot movido por seis hombres que podía hablar y actuar como un humano, y aún mantenía la apariencia del actor. Los sueños del protagonista también son momentos realmente geniales y que necesitaron de una gran preparación logística previa. Dichos instantes poseían  un humor muy del gusto del director, ojo por supuesto al inenarrable sueño de David, en donde su familia es atacada por un ejército de monos que los aniquila a golpe de metralleta sin siquiera pestañear mientras obligan a este a observarlo todo. Dicha secuencia onírica es un guiño a la propia obra de Landis de 1973 El monstruo de las bananas, en donde conoció a Baker. 

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Un hombre lobo americano en Londres fue número uno  en la taquilla USA en la semana de su estreno en EEUU por delante de Desmadre en la autopista (John Schlesinger, 1981) y El príncipe de la ciudad (Sidney Lumet, 1981). Acabó recaudando más de treinta millones de dólares solo en cines, y mucho más en sus ventas para alquiler, video, derechos para televisión y merchandising. Con el tiempo la cinta se convirtió en una de las obras emblemáticas del cine de los ochenta, y el estilo de efectos prácticos y mecánicos de Baker fue usado para futuras obras como Videodrome, Greystoke: la leyenda de Tarzan, o Lobo de 1994. Se da la curiosidad de que Baker seria llamado por la Universal para crear los trucajes de su carísimo reboot de El hombre lobo (Joe Johnston, 2010), pero tras ser rodada con los diseños de Baker, los resultados les parecieron “anticuados” a los productores, que decidieron rodar de nueva la cinta con el añadido digital (CGI) en lugar del estilo artesanal de este, lo cual disparó el presupuesto por encima de los 200 millones de dólares y retraso su estreno durante cerca de un año. Sorprendentemente Baker ganó el Oscar al mejor maquillaje y efectos especiales de ese año, algo que ayudo a no airear en demasía los problemas durante el rodaje. Siguiendo con la película, en 1997 se filmó para el mercado del video una secuela titulada Un hombre lobo americano en Paris (Anthony Waller), a pesar de su escasa calidad el film paso por cines y recaudo cerca de 26 millones de dólares, aunque en su primera semana solo llego hasta el  puesto séptimo del box office. Duró apenas veinte días en cartelera. El hijo de John Landis, Max Landis, anunciaba en 2016 su intención de escribir y dirigir un remake de la obra de su padre, idea que desde Dimension Films (actuales propietarios de los derechos del film) llevan tanteando sin éxito desde 2010.

Aún a día de hoy en muchos aspectos Un hombre lobo americano en Londres sigue siendo un film insuperable, y una de las grandes de su género. Única en su estilo, infinitamente imitada y nunca superada obra. Indiscutible pieza de culto y adoración y de largo la cinta más emblemática en la que participaron todos los integrantes de su reparto.

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Título original: An American Werewolf in London

Director: John Landis.

Intérpretes: Griffin Dunne, David Naughton, Jenny Agutter, John Woodvine, Paul Kemper, Don McKillop, Alan Ford, Frank Oz.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Jonathan Glez

el-informe-pelicano
El sub-genero de cine judicial vivió su época de esplendor -en términos de taquilla- desde mediados de los años ochenta hasta mediados/finales de los 90´s, y uno de sus grandes culpables fue el escritor John Grisham, con tres adaptaciones casi simultaneas de sus novelas: La tapadera (Sidney Pollack, 1993), El informe pelicano (Alan J. Pakula, 1993) y El cliente (Joel Schumacher, 1994). Dos de ellas, no por casualidad, firmadas por directores imprescindibles de la década de los setenta.

En el caso de la película que hoy nos ocupa, es la más floja de las tres, por mucho que la anti-climática banda sonora a piano de La tapadera, siempre me pareciera un horror. En la firmada por Pollack, un impetuoso Tom Cruise se ponía la película a sus espaldas y comenzaba a cimentar la leyenda de sus carreras en el cine o en el film de Schumacher un gran elenco y la base de la historia con un niño -Brad Renfro viéndose en el ojo del huracán al ser testigo junto a su hermano pequeño del suicidio de un mafioso- daban para acercar al film al notable. Sin embargo en El informe pelicano las cosas no salieron tan bien, nada ni nadie en concreto salvan la cinta del olvido y hasta de la mediocridad,  y no por casualidad, es la más olvidada del tridente.

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Alan J. Pakula se encargó de adaptar al medio cinematográfico la novela de Grisham, dejando muchos detalles sin rellenar para que el espectador se encargara de ello, con graves problemas de ritmo, y además –lo peor de todo- cometiendo el grave error de plegarse a las directrices marcadas desde la productora sobre la forma en la que debía de presentarse y verse el personaje de Julia Roberts. Una improbable estudiante de derecho, que sin que se aclare en demasía, acabaría descubriendo un intrincadísimo plan de un magnate para apoderarse de unas tierras en donde anidan varias especies protegidas -entre ellas los pelicanos del título- pero, ¡oh sorpresa! también hay mucho petróleo…En el camino iremos topándonos con un asesino internacional al estilo Chacal (Stanley Tucci), un presidente americano más pendiente de jugar con su perro que de dirigir una nación -con guiños nada disimulados a Clinton y Nixon- (Robert Culp), un profesor que se pirra por las jovencitas (Sam Shepard en modo amaneramiento máximo, ojo a la obsesión de Shepard por atraer para sí la escena en cada plano en donde aparece haciendo gestos de todas las clases, en una forma de egoísmo actoral épico), y muchos interesados en puestos de poder; véase como máximo exponente al personaje de Tony Goldwin (Fletcher Coal). Por último, un sagaz periodista que parece ser el último en enterarse de todo por más que tenga contactos en todas partes (Denzel Washington). Todos estos personajes, y muchos más, van uniendo sus vidas entorno al informe del título redactado por Darby Shaw (Roberts).

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Por más que uno intente seguir el hilo de las sub-tramas, la cantidad de personajes, y luego las explicaciones tan sui-generis de Pakula -ojo al no va más del video de una especie de documental de la siesta con pelicanos, que se supone debe de dejar las cosas claras- dan al traste con la tensión, e incluso con el interés del espectador medio, que acaba liándose como una persiana ante la ingente cantidad de datos y la enorme confusión que rodea a todo. No ayuda que los dos supuestos protagonistas, y máximos atractivos del film, Denzel y Julia, no se lleguen a ver cara a cara hasta pasada la hora de película.

A favor, es justo mencionar ese punzante retrato del presidente americano, con una inmejorable elección del actor en cuestión, ojo a cuando le presentan un informe que podría acabar con su carrera presidencial, y él, en lugar de preocuparse, decide asomarse a la ventana a saludar a los periodistas congregados fuera. También puede resultar en parte estimulante ver como el director, sigue manteniendo intacto su posicionamiento en contra del sistema y a favor de "la verdad", en ese sentido sí son de interés sus guiños a la que seguramente sea su obra magna: Todos los hombres del presidente (1976), jugando con el meta-cine (con la sombra de "Todos los hombres" siempre presente) y cuestionando incluso la existencia de Garganta profunda, y resaltando el trabajo periodístico en pos de la verdad y la transparencia. Pero nada de eso salva a la cinta de la mediocridad en términos explicativos. El film se mueve sin sorpresas, flojeando a cada paso, desperdiciando el talento de su mejor actor (Denzel Washington) en pos de la floja labor de su "estrella protagonista", Julia Roberts, quien cuanto más va sufriendo, mayor se esfuerza en salir bella en el plano.

el-informe-pelicano

Al final uno va sabiendo como todo va a terminar ya desde el primer tercio, y el rótulo de "The End" es recibido con alivio. Eso sí, precedida de la enésima concesión a la alfombra roja que se le tejió a Roberts para la película, cuando puede exhibir la sonrisa que le valió el calificativo de "Novia de América", mientras un segundo personaje la pone como a la altura de una Diosa. Con un presupuesto de entre 45 y 60 millones de dólares, El informe pelicano acabaría recaudando 195 millones de $, 100 de ellos en USA. Abriendo como número 1 en la semana de su estreno del 17 de diciembre de 1993 en donde competía con Beethoven 2, la familia crece (Rod Daniel, 1993) como estreno más potente de esos siete días. A la siguiente semana volvería a repetir en lo más alto, puesto que le acabaría arrebatando Robin Williams con La señora Doubtfire (Chris Columbus, 1993) ya en navidad. El informe pelicano fue la octava cinta más taquillera de su año, en donde la gran triunfadora fue Jurassic Park (Steven Spielberg).

Antes de su muerte, Pakula solo dirigirá una película más: La sombra del diablo (1997). Por su parte, Grisham lograría unos cuantos éxitos de taquilla con las adaptaciones de obras suyas que dieron pie a cintas como Tiempo de matar (Joel Schumacher, 1995) o El jurado (Gary Fleder, 2003). Denzel Washington tardaría dos años en volver a protagonizar un film (Marea roja, Tony Scott, 1995). Mientras que Roberts seguiría imparable su carrera a lo más alto con cintas como Me gustan los líos, Pret-a-porter o Algo de que hablar.

el-informe-pelicano

Título original: The Pelican Brief.

Intérpretes: Alan J. Pakula.

Reparto: Julia Roberts, Denzel Washington, Stanley Tucci, Tony Goldwyn, Jake Webber, Sam Shepard, John Heard, William Atherton, Hume Cronyn, John Lithgow, Anthony Heald, Robert Culp, James Sikking, Cynthia Nixon.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Jonathan Glez

EL INFORME PELICANO (1993). John Grisham de manual.

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El sub-genero de cine judicial vivió su época de esplendor -en términos de taquilla- desde mediados de los años ochenta hasta mediados/finales de los 90´s, y uno de sus grandes culpables fue el escritor John Grisham, con tres adaptaciones casi simultaneas de sus novelas: La tapadera (Sidney Pollack, 1993), El informe pelicano (Alan J. Pakula, 1993) y El cliente (Joel Schumacher, 1994). Dos de ellas, no por casualidad, firmadas por directores imprescindibles de la década de los setenta.

En el caso de la película que hoy nos ocupa, es la más floja de las tres, por mucho que la anti-climática banda sonora a piano de La tapadera, siempre me pareciera un horror. En la firmada por Pollack, un impetuoso Tom Cruise se ponía la película a sus espaldas y comenzaba a cimentar la leyenda de sus carreras en el cine o en el film de Schumacher un gran elenco y la base de la historia con un niño -Brad Renfro viéndose en el ojo del huracán al ser testigo junto a su hermano pequeño del suicidio de un mafioso- daban para acercar al film al notable. Sin embargo en El informe pelicano las cosas no salieron tan bien, nada ni nadie en concreto salvan la cinta del olvido y hasta de la mediocridad,  y no por casualidad, es la más olvidada del tridente.

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Alan J. Pakula se encargó de adaptar al medio cinematográfico la novela de Grisham, dejando muchos detalles sin rellenar para que el espectador se encargara de ello, con graves problemas de ritmo, y además –lo peor de todo- cometiendo el grave error de plegarse a las directrices marcadas desde la productora sobre la forma en la que debía de presentarse y verse el personaje de Julia Roberts. Una improbable estudiante de derecho, que sin que se aclare en demasía, acabaría descubriendo un intrincadísimo plan de un magnate para apoderarse de unas tierras en donde anidan varias especies protegidas -entre ellas los pelicanos del título- pero, ¡oh sorpresa! también hay mucho petróleo…En el camino iremos topándonos con un asesino internacional al estilo Chacal (Stanley Tucci), un presidente americano más pendiente de jugar con su perro que de dirigir una nación -con guiños nada disimulados a Clinton y Nixon- (Robert Culp), un profesor que se pirra por las jovencitas (Sam Shepard en modo amaneramiento máximo, ojo a la obsesión de Shepard por atraer para sí la escena en cada plano en donde aparece haciendo gestos de todas las clases, en una forma de egoísmo actoral épico), y muchos interesados en puestos de poder; véase como máximo exponente al personaje de Tony Goldwin (Fletcher Coal). Por último, un sagaz periodista que parece ser el último en enterarse de todo por más que tenga contactos en todas partes (Denzel Washington). Todos estos personajes, y muchos más, van uniendo sus vidas entorno al informe del título redactado por Darby Shaw (Roberts).

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Por más que uno intente seguir el hilo de las sub-tramas, la cantidad de personajes, y luego las explicaciones tan sui-generis de Pakula -ojo al no va más del video de una especie de documental de la siesta con pelicanos, que se supone debe de dejar las cosas claras- dan al traste con la tensión, e incluso con el interés del espectador medio, que acaba liándose como una persiana ante la ingente cantidad de datos y la enorme confusión que rodea a todo. No ayuda que los dos supuestos protagonistas, y máximos atractivos del film, Denzel y Julia, no se lleguen a ver cara a cara hasta pasada la hora de película.

A favor, es justo mencionar ese punzante retrato del presidente americano, con una inmejorable elección del actor en cuestión, ojo a cuando le presentan un informe que podría acabar con su carrera presidencial, y él, en lugar de preocuparse, decide asomarse a la ventana a saludar a los periodistas congregados fuera. También puede resultar en parte estimulante ver como el director, sigue manteniendo intacto su posicionamiento en contra del sistema y a favor de "la verdad", en ese sentido sí son de interés sus guiños a la que seguramente sea su obra magna: Todos los hombres del presidente (1976), jugando con el meta-cine (con la sombra de "Todos los hombres" siempre presente) y cuestionando incluso la existencia de Garganta profunda, y resaltando el trabajo periodístico en pos de la verdad y la transparencia. Pero nada de eso salva a la cinta de la mediocridad en términos explicativos. El film se mueve sin sorpresas, flojeando a cada paso, desperdiciando el talento de su mejor actor (Denzel Washington) en pos de la floja labor de su "estrella protagonista", Julia Roberts, quien cuanto más va sufriendo, mayor se esfuerza en salir bella en el plano.

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Al final uno va sabiendo como todo va a terminar ya desde el primer tercio, y el rótulo de "The End" es recibido con alivio. Eso sí, precedida de la enésima concesión a la alfombra roja que se le tejió a Roberts para la película, cuando puede exhibir la sonrisa que le valió el calificativo de "Novia de América", mientras un segundo personaje la pone como a la altura de una Diosa. Con un presupuesto de entre 45 y 60 millones de dólares, El informe pelicano acabaría recaudando 195 millones de $, 100 de ellos en USA. Abriendo como número 1 en la semana de su estreno del 17 de diciembre de 1993 en donde competía con Beethoven 2, la familia crece (Rod Daniel, 1993) como estreno más potente de esos siete días. A la siguiente semana volvería a repetir en lo más alto, puesto que le acabaría arrebatando Robin Williams con La señora Doubtfire (Chris Columbus, 1993) ya en navidad. El informe pelicano fue la octava cinta más taquillera de su año, en donde la gran triunfadora fue Jurassic Park (Steven Spielberg).

Antes de su muerte, Pakula solo dirigirá una película más: La sombra del diablo (1997). Por su parte, Grisham lograría unos cuantos éxitos de taquilla con las adaptaciones de obras suyas que dieron pie a cintas como Tiempo de matar (Joel Schumacher, 1995) o El jurado (Gary Fleder, 2003). Denzel Washington tardaría dos años en volver a protagonizar un film (Marea roja, Tony Scott, 1995). Mientras que Roberts seguiría imparable su carrera a lo más alto con cintas como Me gustan los líos, Pret-a-porter o Algo de que hablar.

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Título original: The Pelican Brief.

Intérpretes: Alan J. Pakula.

Reparto: Julia Roberts, Denzel Washington, Stanley Tucci, Tony Goldwyn, Jake Webber, Sam Shepard, John Heard, William Atherton, Hume Cronyn, John Lithgow, Anthony Heald, Robert Culp, James Sikking, Cynthia Nixon.

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