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tombstone
El western a partir de mitades de los 70's y los 80´s era un género maldito, desgastado y prácticamente en extinción hasta que apareció "Silverado" de Lawrence Kasdan que devolvió (durante poco tiempo) a crítica y público a la edad dorada de los vaqueros a caballo.

Tuvieron que transcurrir casi 10 años hasta que George Pan Cosmatos, el director de Rambo 2, se armara con el suficiente valor para actualizar el famosísimo duelo del O.K. Corral (que según tengo entendido sólo duró unos segundos). Wyatt Earp, los Clanton, Doc Holliday y todos los destacados acontecimientos ocurridos en la ciudad de Tombstone, hicieron que las películas de pistoleros se pusieran de nuevo en el candelero, abriendo una interesante brecha que llevaría a nuevos títulos como "El tren de las 3:10", "Appaloosa", "El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford", y otros....
Diré a priori, dado el destacado reparto de Tombstone que uno se sorprende gratamente, nada menos que Kurt Rusell, Val Kilmer, Sam Elliott, Bill Paxton, Michael Bienh y hasta el mismísimo Charlton Heston, y el recientemente fallecido Power Boothe formaron una reinterpretación de los hechos repetidos en Cine hasta la saciedad, pero que gracias a la pericia y el arrojo de todo el elenco, una cuidadísima ambientación, una estupenda dirección y un aura polvorienta y salvaje, convirtieron esta cinta en un lujo para todo amante del género de revólver y balas.

tombstone
Así pues, salvando las distancias, Tombstone es al western, lo que Gladiator fue al péplum, teniendo Tombstone incluso una competidora (La leyenda de Wyatt Earp) que no alcanzó el éxito, compartiendo la misma historia de Earp con Kevin Conster a la cabeza y estrenándose prácticamente a la vez, y que como curiosidad y capricho del destino, contaba con el director que había intentado ya despuntar en el oeste con la mencionada "Silverado", el gran Lawrence Kasdan.

Veo Tombstone como un resurgimiento del género a la altura de "Gladiator", dado que en su momento (al igual que con las sandalias romanas a principios del nuevo milenio), nadie en su sano juicio hubiera arriesgado para llevar a la pantalla películas del oeste, cuando éstas ya estaban denostadas y olvidadas. Parece ser que todo género de Cine merece una segunda oportunidad, después de un largo letargo, para resurgir y asentarse de nuevo como inspiración a más cineastas que exploten las nueva betas de oro que hay en las viejas minas del Hollywood actual.

tombstone

Duelos impactantes, exhibiciones de destreza armamentística, desafíos verbales de altura, una bella historia de amor, honor, amistad, compromiso y todo ello con una fidedigna historia real de por medio, convierten Tombstone en una joya que debe apreciarse de principio a fin. Tombstone es un lujo para saborearse de principio a fín con torturados pistoleros enfrentados a su destino, unos agentes de la ley que deben debatirse entre enriquecerse en casinos viendo las injusticias impuestas por los cowboys (los principios del crímen organizado) o enfrentarse al abuso de poder, impartiendo la justicia de la estrella de sheriff aún a riesgo de perder la vida y poner en peligro a sus familias-

Val Kilmer realiza aquí a mi entender el mejor trabajo de toda su carrera con su tísico y borracho de Doc Holliday, con una caracterización del personaje excepcional, al igual que un Kurt Rusell en estado de gracia que ha declarado que Tombstone es la interpretación de la que más orgulloso está, llegando incluso a ponerle el nombre de Wyatt a su hijo.

Dedicado a la cafetería La Tahona en Huarte Navarra.
tombstone
Director: George Pan Cosmatos.
Intérpretes: Kurt Russell, Val Kilmer, Sam Elliott, Bill Paxton, Powers Boothe, Dana Delany,Michael Biehn, Stephen Lang, Michael Rooker, Charlton Heston.
Trailer:
Escena:
Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

TOMBSTONE (1993). La leyenda de Wyatt Earp


tombstone
El western a partir de mitades de los 70's y los 80´s era un género maldito, desgastado y prácticamente en extinción hasta que apareció "Silverado" de Lawrence Kasdan que devolvió (durante poco tiempo) a crítica y público a la edad dorada de los vaqueros a caballo.

Tuvieron que transcurrir casi 10 años hasta que George Pan Cosmatos, el director de Rambo 2, se armara con el suficiente valor para actualizar el famosísimo duelo del O.K. Corral (que según tengo entendido sólo duró unos segundos). Wyatt Earp, los Clanton, Doc Holliday y todos los destacados acontecimientos ocurridos en la ciudad de Tombstone, hicieron que las películas de pistoleros se pusieran de nuevo en el candelero, abriendo una interesante brecha que llevaría a nuevos títulos como "El tren de las 3:10", "Appaloosa", "El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford", y otros....
Diré a priori, dado el destacado reparto de Tombstone que uno se sorprende gratamente, nada menos que Kurt Rusell, Val Kilmer, Sam Elliott, Bill Paxton, Michael Bienh y hasta el mismísimo Charlton Heston, y el recientemente fallecido Power Boothe formaron una reinterpretación de los hechos repetidos en Cine hasta la saciedad, pero que gracias a la pericia y el arrojo de todo el elenco, una cuidadísima ambientación, una estupenda dirección y un aura polvorienta y salvaje, convirtieron esta cinta en un lujo para todo amante del género de revólver y balas.

tombstone
Así pues, salvando las distancias, Tombstone es al western, lo que Gladiator fue al péplum, teniendo Tombstone incluso una competidora (La leyenda de Wyatt Earp) que no alcanzó el éxito, compartiendo la misma historia de Earp con Kevin Conster a la cabeza y estrenándose prácticamente a la vez, y que como curiosidad y capricho del destino, contaba con el director que había intentado ya despuntar en el oeste con la mencionada "Silverado", el gran Lawrence Kasdan.

Veo Tombstone como un resurgimiento del género a la altura de "Gladiator", dado que en su momento (al igual que con las sandalias romanas a principios del nuevo milenio), nadie en su sano juicio hubiera arriesgado para llevar a la pantalla películas del oeste, cuando éstas ya estaban denostadas y olvidadas. Parece ser que todo género de Cine merece una segunda oportunidad, después de un largo letargo, para resurgir y asentarse de nuevo como inspiración a más cineastas que exploten las nueva betas de oro que hay en las viejas minas del Hollywood actual.

tombstone

Duelos impactantes, exhibiciones de destreza armamentística, desafíos verbales de altura, una bella historia de amor, honor, amistad, compromiso y todo ello con una fidedigna historia real de por medio, convierten Tombstone en una joya que debe apreciarse de principio a fin. Tombstone es un lujo para saborearse de principio a fín con torturados pistoleros enfrentados a su destino, unos agentes de la ley que deben debatirse entre enriquecerse en casinos viendo las injusticias impuestas por los cowboys (los principios del crímen organizado) o enfrentarse al abuso de poder, impartiendo la justicia de la estrella de sheriff aún a riesgo de perder la vida y poner en peligro a sus familias-

Val Kilmer realiza aquí a mi entender el mejor trabajo de toda su carrera con su tísico y borracho de Doc Holliday, con una caracterización del personaje excepcional, al igual que un Kurt Rusell en estado de gracia que ha declarado que Tombstone es la interpretación de la que más orgulloso está, llegando incluso a ponerle el nombre de Wyatt a su hijo.

Dedicado a la cafetería La Tahona en Huarte Navarra.
tombstone
Director: George Pan Cosmatos.
Intérpretes: Kurt Russell, Val Kilmer, Sam Elliott, Bill Paxton, Powers Boothe, Dana Delany,Michael Biehn, Stephen Lang, Michael Rooker, Charlton Heston.
Trailer:
Escena:
Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

en-un-lugar-solitario
Extraordinaria y mítica película filmada con un lirismo delirante por Nicholas Ray; obra cargada de amargura y de un pesimismo vital poco usual en el cine de la época, así que es muy posible que fuera esto lo que influyera para que la película fuera un fracaso en taquilla en el  momento de su estreno para esta producción de Bogart `para la Santana, su propia productora.

In a lonely place, espléndido título que refleja ya en sí mismo toda la idiosincrasia vital de Dixon Steele (Humphrey Bogart) un guionista que escribe los guiones que su agente Mel Lippman (un estupendo Art Smith) le consigue es un personaje que puede definirse como un hombre s romántico, violento y trágico. La película no hubiera sido igual sin la complicidad que se estableció entre Bogart y Nicholas Ray, la personalidad de Steele es una combinación de los caracteres de ambos… los arrebatos de ira, la impronta pendenciera y brutal así como una peculiar forma de concebir las relaciones íntimas con las mujeres, en las que la lealtad y el afán de posesión están estrechamente unidas. Por eso ese posicionamiento de Ray hacia el personaje,  logrando al mismo tiempo que todos los hombres veamos en el personaje de Dixon Steele, algo de nosotros mismos.

en-un-lugar-solitario

También es una película sobre la rebeldía y la inadaptación en el marco del año en el que se filma la película, un año de transición ha nos olvidemos de que en el año 1950 las cosas estaban cambiando en el viejo Hollywood, un nuevo tipo de productores codiciosos ocupa ahora el lugar de los pioneros productores del cine: Cecil B de Mille, Samuel Goldwyn o Louis B. Meyer; por otro lado es el año en el que se inicia la tristemente famosa  Caza de brujas del senador Mc Carthy.

En un ambiente nocturno, extraño con un espléndido guión filmado por Ray con gran expresividad y precisión. Con la colaboración de uno de los grandes directores de fotografía americanos: Burnett Guffey, que filma con una planificación clásica, pero siempre muy cerca de los personajes, captando el conflicto y la tensión que la película respira, todo eso unido a un  uso magnífico de la profundidad de campo que añade matices y riqueza a los interiores.

Es también un argumento de cine negro pleno de tensión y de intriga que condiciona un conjunto de relaciones humanas entre ellas la relación sentimental apasionada y entregada hasta extremos de delirio entre Humprey Bogart un problemático y brillante escritor de guiones de Hollywood que verá como su recién iniciada historia de amor se complica, al sospechoso del asesinato de una joven.

en-un-lugar-solitario

Un espléndido guión lleno de memorables frases románticas, muchas plenas de inteligencia e ironía que Bogart declama como sólo él sabe hacer. Laurel Gray (Gloria Grahame) realiza también una estupenda interpretación como una mujer de carácter, fuerte e independiente, así como los secundarios, perfectamente construidos : el compañero y amigo policía de Steele Brub Nicola (Frank Lovejoy) con el cual combatió en la Segunda Guerra Mundial; su esposa Sylvia Nicolai (Jeff Donnell) o la misteriosa inocencia que representa Mildred Atkinson (Martha Stewart).

Por otra parte, Ray no utiliza los mecanismos del melodrama para emocionar al espectador, sino que a través de una historia con elementos noir logra una obra muy personal filmada con gran expresividad y precisión, en cuyo centro está una desgarradora historia de amor a la cual rodean la intriga sobre un crimen, incidiendo poderosamente en la misma.

La parte final de de la película posee unas escenas que  Nicholas Ray y sus guionistas Andrew Solt y Edmund H. North añaden, a la adaptación de la novela de mismo título de Dorothy B. Hughes , ya que ésta no  poseía este magnífico e insólito final.


Película de culto, que integra diferentes temáticas, a saber: intriga criminal, melodrama romántico y por último, y no menos importante: una reflexión sobre el cine de Hollywood y sobre la integridad de los artistas. En definitiva, una compleja, intensa y personal obra maestra.

en-un-lugar-solitario

Frase para recordar: "Nací cuando ella me besó. Morí cuando me abandonó. Viví unas semanas mientras ella me amó."

Título original: In a Lonely Place.

Director: Nicholas Ray.

Intérpretes: Humphrey Bogart, Gloria Grahame, Frank Lovejoy, Carl Benton Reid, Art Smith,Jeff Donnell, Martha Stewart, Robert Warwick.

Trailer:


Reseña escrita por Juan Murillo Bodas

EN UN LUGAR SOLITARIO (1950). Desencanto americano.

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Extraordinaria y mítica película filmada con un lirismo delirante por Nicholas Ray; obra cargada de amargura y de un pesimismo vital poco usual en el cine de la época, así que es muy posible que fuera esto lo que influyera para que la película fuera un fracaso en taquilla en el  momento de su estreno para esta producción de Bogart `para la Santana, su propia productora.

In a lonely place, espléndido título que refleja ya en sí mismo toda la idiosincrasia vital de Dixon Steele (Humphrey Bogart) un guionista que escribe los guiones que su agente Mel Lippman (un estupendo Art Smith) le consigue es un personaje que puede definirse como un hombre s romántico, violento y trágico. La película no hubiera sido igual sin la complicidad que se estableció entre Bogart y Nicholas Ray, la personalidad de Steele es una combinación de los caracteres de ambos… los arrebatos de ira, la impronta pendenciera y brutal así como una peculiar forma de concebir las relaciones íntimas con las mujeres, en las que la lealtad y el afán de posesión están estrechamente unidas. Por eso ese posicionamiento de Ray hacia el personaje,  logrando al mismo tiempo que todos los hombres veamos en el personaje de Dixon Steele, algo de nosotros mismos.

en-un-lugar-solitario

También es una película sobre la rebeldía y la inadaptación en el marco del año en el que se filma la película, un año de transición ha nos olvidemos de que en el año 1950 las cosas estaban cambiando en el viejo Hollywood, un nuevo tipo de productores codiciosos ocupa ahora el lugar de los pioneros productores del cine: Cecil B de Mille, Samuel Goldwyn o Louis B. Meyer; por otro lado es el año en el que se inicia la tristemente famosa  Caza de brujas del senador Mc Carthy.

En un ambiente nocturno, extraño con un espléndido guión filmado por Ray con gran expresividad y precisión. Con la colaboración de uno de los grandes directores de fotografía americanos: Burnett Guffey, que filma con una planificación clásica, pero siempre muy cerca de los personajes, captando el conflicto y la tensión que la película respira, todo eso unido a un  uso magnífico de la profundidad de campo que añade matices y riqueza a los interiores.

Es también un argumento de cine negro pleno de tensión y de intriga que condiciona un conjunto de relaciones humanas entre ellas la relación sentimental apasionada y entregada hasta extremos de delirio entre Humprey Bogart un problemático y brillante escritor de guiones de Hollywood que verá como su recién iniciada historia de amor se complica, al sospechoso del asesinato de una joven.

en-un-lugar-solitario

Un espléndido guión lleno de memorables frases románticas, muchas plenas de inteligencia e ironía que Bogart declama como sólo él sabe hacer. Laurel Gray (Gloria Grahame) realiza también una estupenda interpretación como una mujer de carácter, fuerte e independiente, así como los secundarios, perfectamente construidos : el compañero y amigo policía de Steele Brub Nicola (Frank Lovejoy) con el cual combatió en la Segunda Guerra Mundial; su esposa Sylvia Nicolai (Jeff Donnell) o la misteriosa inocencia que representa Mildred Atkinson (Martha Stewart).

Por otra parte, Ray no utiliza los mecanismos del melodrama para emocionar al espectador, sino que a través de una historia con elementos noir logra una obra muy personal filmada con gran expresividad y precisión, en cuyo centro está una desgarradora historia de amor a la cual rodean la intriga sobre un crimen, incidiendo poderosamente en la misma.

La parte final de de la película posee unas escenas que  Nicholas Ray y sus guionistas Andrew Solt y Edmund H. North añaden, a la adaptación de la novela de mismo título de Dorothy B. Hughes , ya que ésta no  poseía este magnífico e insólito final.


Película de culto, que integra diferentes temáticas, a saber: intriga criminal, melodrama romántico y por último, y no menos importante: una reflexión sobre el cine de Hollywood y sobre la integridad de los artistas. En definitiva, una compleja, intensa y personal obra maestra.

en-un-lugar-solitario

Frase para recordar: "Nací cuando ella me besó. Morí cuando me abandonó. Viví unas semanas mientras ella me amó."

Título original: In a Lonely Place.

Director: Nicholas Ray.

Intérpretes: Humphrey Bogart, Gloria Grahame, Frank Lovejoy, Carl Benton Reid, Art Smith,Jeff Donnell, Martha Stewart, Robert Warwick.

Trailer:


Reseña escrita por Juan Murillo Bodas

harry-el-sucio
Pocas colaboraciones entre director y actor han sido tan fructíferas como la de Siegel y Eastwood, salvo las de Kurosawa-Mifune o Ford-Wayne. El primer encuentro entre los dos se produce en el rodaje de "La jungla humana (1969)", un borrador de Harry el sucio sobre el itinerario seguido por un sheriff de Arizona perdido por las calles de Nueva York a la caza de un peligroso delincuente.

Eastwood siempre admiró de Siegel la humildad propia del artesano que intenta contar una historia con realismo y síntesis, su sentido del ritmo y del ritmo y del montaje funcional, pero no exento de elementos novedosos dentro de la acción. El cine de Siegel puede ser cualquier cosa, menos previsible, ni de una lógica rígida y encorsetada; basta con echar un vistazo a su filmografía y encontraremos títulos sorprendentes, fuera de lo común, que hizo de Siegel bandera de una cierta libertad e independencia a finales de los cincuenta.

Motivo de una saga de cinco films: "Harry el Sucio", "Harry el fuerte", 1973, con guión de Michael Cimino y John Milius, dirigida por Ted Post; "Harry el ejecutor", dirigida por James Fargo, 1976; "Impacto súbito", dirigida por el propio Eastwodd en 1982 y "La lista negra", dirigida por Buddy Van Horn en 1988 y última entrega de la saga.

harry-el-sucio

Pocos personajes como el policía Harry Callahan están unidos a la tipología y hábitos de un actor casi como si fuera una segunda piel, y de qué forma éste ha ido moldeando a su personaje a lo largo de la saga y pese a transitar por distintas manos, nunca Callahan ha perdido un ápice de los caracteres de Harry el sucio de Siegel, y como en esta encontramos dibujadas algunas de las señas de identidad del prototipo: el continuo enfrentamiento de Harry con los representantes de la policía, justicia, gobierno o instituciones, así como con un tipo de delincuentes, generalmente psicópatas, resentidos de la sociedad; una misógina heredada del género que hacen de él un solitario congénito, de lenguaje obsceno y actitudes chulescas, desencantado respecto de la acción de los jueces e inserción del delincuente, y acompañado de un ayudante que representa las a las distintas etnias del país, sin olvidar, por supuesto, su inseparable Magnum 44.

Todo esto, ubicado dentro del volcán reivindicativo de los setenta, tenía todos los puntos para que director y actor fueran tachados de fascistas, ya que detrás de la apología de la policía, se escondía una reaccionaria ideología ultraconservadora. A pesar de todo, fue de uno de los títulos más taquilleros del año. Burt Lancaster, Robert Mitchum y John Wayne declinaron interpretar a Harry. Tras la negativa del Duke, aduciendo que era demasiado blando para él, fue ofrecido a Eastwood, quien tras leerse el guión inicial, accedió a protagonizarlo si se cambiaba el enfoque del mismo, apostando por la acción y endureciendo a Calahan, y si se trasladaba la acción de New York a San Francisco. Callahan será siempre Eastwood, ahora no podríamos asociar el personaje a otra cara que no sea la de Eastwood.

harry-el-sucio

Siegel rehuye cualquier tipo de maniqueísmo, cuida mucho la presentación del antagonista del detective, Scorpio, como la encarnación de un futuro asesino en serie, la imagen de un adolescente desclasado que, incluso se permite llevar una insignia a favor de la paz, a la vez que un rifle con mira telescópica. Desde las primeras imágenes, ya vemos el poder de síntesis y la inmediatez de Siegel que nos muestra los movimientos de Scorpio que elige al azar, desde un tejado, a su primera víctima con tomas altas, bajas, el zoom retrocede y se detiene en una mujer que nada en una piscina en lo alto de una azotea.

La ciudad en sus diferentes espacios pasa a ser el escenario del duelo entre policía y villano; Siegel explora de manera brillante los exteriores de San Francisco y Callahan no deja de ser un servidor de la ley que se enfrenta a despachos oficiales, donde jueces, políticos y policías se aferran a su sillón sin importarles demasiado lo que sucede en el exterior, todo muy anti-establishment, envuelto en la música de Lalo Schifrin.

harry-el-sucio


Frase para recordar: "Oye bocazas, para mí no eres más que una cagada de perro. Y a una cagada pueden pasarle varias cosas: recogerla con una pala para limpiar la calle, secarse y llevársela el viento o terminar aplastada por las pisadas. Así que abre los ojos y mira dónde te caga el perro".

Título original: Dirty Harry.

Director: Don Siegel

Intérpretes: Clint Eastwood, Andrew Robinson, John Vernon, Reni Santoni.

Trailer:



Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

HARRY EL SUCIO (1971). Clint Eastwood es Harry Callahan.

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Pocas colaboraciones entre director y actor han sido tan fructíferas como la de Siegel y Eastwood, salvo las de Kurosawa-Mifune o Ford-Wayne. El primer encuentro entre los dos se produce en el rodaje de "La jungla humana (1969)", un borrador de Harry el sucio sobre el itinerario seguido por un sheriff de Arizona perdido por las calles de Nueva York a la caza de un peligroso delincuente.

Eastwood siempre admiró de Siegel la humildad propia del artesano que intenta contar una historia con realismo y síntesis, su sentido del ritmo y del ritmo y del montaje funcional, pero no exento de elementos novedosos dentro de la acción. El cine de Siegel puede ser cualquier cosa, menos previsible, ni de una lógica rígida y encorsetada; basta con echar un vistazo a su filmografía y encontraremos títulos sorprendentes, fuera de lo común, que hizo de Siegel bandera de una cierta libertad e independencia a finales de los cincuenta.

Motivo de una saga de cinco films: "Harry el Sucio", "Harry el fuerte", 1973, con guión de Michael Cimino y John Milius, dirigida por Ted Post; "Harry el ejecutor", dirigida por James Fargo, 1976; "Impacto súbito", dirigida por el propio Eastwodd en 1982 y "La lista negra", dirigida por Buddy Van Horn en 1988 y última entrega de la saga.

harry-el-sucio

Pocos personajes como el policía Harry Callahan están unidos a la tipología y hábitos de un actor casi como si fuera una segunda piel, y de qué forma éste ha ido moldeando a su personaje a lo largo de la saga y pese a transitar por distintas manos, nunca Callahan ha perdido un ápice de los caracteres de Harry el sucio de Siegel, y como en esta encontramos dibujadas algunas de las señas de identidad del prototipo: el continuo enfrentamiento de Harry con los representantes de la policía, justicia, gobierno o instituciones, así como con un tipo de delincuentes, generalmente psicópatas, resentidos de la sociedad; una misógina heredada del género que hacen de él un solitario congénito, de lenguaje obsceno y actitudes chulescas, desencantado respecto de la acción de los jueces e inserción del delincuente, y acompañado de un ayudante que representa las a las distintas etnias del país, sin olvidar, por supuesto, su inseparable Magnum 44.

Todo esto, ubicado dentro del volcán reivindicativo de los setenta, tenía todos los puntos para que director y actor fueran tachados de fascistas, ya que detrás de la apología de la policía, se escondía una reaccionaria ideología ultraconservadora. A pesar de todo, fue de uno de los títulos más taquilleros del año. Burt Lancaster, Robert Mitchum y John Wayne declinaron interpretar a Harry. Tras la negativa del Duke, aduciendo que era demasiado blando para él, fue ofrecido a Eastwood, quien tras leerse el guión inicial, accedió a protagonizarlo si se cambiaba el enfoque del mismo, apostando por la acción y endureciendo a Calahan, y si se trasladaba la acción de New York a San Francisco. Callahan será siempre Eastwood, ahora no podríamos asociar el personaje a otra cara que no sea la de Eastwood.

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Siegel rehuye cualquier tipo de maniqueísmo, cuida mucho la presentación del antagonista del detective, Scorpio, como la encarnación de un futuro asesino en serie, la imagen de un adolescente desclasado que, incluso se permite llevar una insignia a favor de la paz, a la vez que un rifle con mira telescópica. Desde las primeras imágenes, ya vemos el poder de síntesis y la inmediatez de Siegel que nos muestra los movimientos de Scorpio que elige al azar, desde un tejado, a su primera víctima con tomas altas, bajas, el zoom retrocede y se detiene en una mujer que nada en una piscina en lo alto de una azotea.

La ciudad en sus diferentes espacios pasa a ser el escenario del duelo entre policía y villano; Siegel explora de manera brillante los exteriores de San Francisco y Callahan no deja de ser un servidor de la ley que se enfrenta a despachos oficiales, donde jueces, políticos y policías se aferran a su sillón sin importarles demasiado lo que sucede en el exterior, todo muy anti-establishment, envuelto en la música de Lalo Schifrin.

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Frase para recordar: "Oye bocazas, para mí no eres más que una cagada de perro. Y a una cagada pueden pasarle varias cosas: recogerla con una pala para limpiar la calle, secarse y llevársela el viento o terminar aplastada por las pisadas. Así que abre los ojos y mira dónde te caga el perro".

Título original: Dirty Harry.

Director: Don Siegel

Intérpretes: Clint Eastwood, Andrew Robinson, John Vernon, Reni Santoni.

Trailer:



Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

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En 1981 tras los dos éxitos de Desmadre a la americana (1978) y  Granujas a todo ritmo (1980), John Landis, decidió  aprovechar su gran momento para filmar una de sus más ambiciosas producciones, y posiblemente la cinta que cambiaría su carrera de forma irremediable en el ámbito del cine de terror, quizá el género donde más cómodo se sintió, y donde demostró su amplio conocimiento del género y su condición de fan de la época dorada de los Monstruos de la Universal. El poder de sus dos éxitos precedentes –luego indiscutibles films de cultos- le otorgó un margen más que importante de 10 millones de $ de presupuesto, los cuales fueron en su mayoría a parar a los trucajes a cargo de Rick Baker –aún hoy realmente impactantes- y el rodaje en escenarios reales de la ciudad de Londres y Gales. El reparto del film era prácticamente desconocido con Griffin Dunne, David Naughton, Jenny Agutter y John Woodvine como los intérpretes con más minutos en pantalla. El primero de  todos además con el tiempo compaginaría su carrera de actor con la de director siendo su película más conocida Prácticamente magia (1998) con Sandra Bullock y Nicole Kidman

un-hombre-lobo-americano-en-londres

Un hombre lobo americano en Londres es considerada y con total justicia una de las grandes cintas del género de terror y comedia, y posiblemente el film más emblemático de Landis junto a Granujas a todo ritmo. La mezcla de comedia y terror desasosegante está perfectamente medida, y Landis demuestra una gran habilidad para seguidamente de hacer reír al espectador volver a asustarle. Lo más recordado de la película es la insuperable transformación de David (Naughton) en lobo en el apartamento de Alex en pleno centro de Londres, para la cual se empleó una semana de rodaje, con cerca de nueve meses previos de preparación a cargo de Rick Baker. Ningún efecto óptico se uso para ella, sino maquillaje, prótesis y una réplica mecánica del actor con su forma final de lobo. Para las apariciones de ultratumba de Griffin Dunne fueron necesarias hasta nueve horas de maquillaje, cuanto más putrefacto se volvía su cuerpo más tiempo aumentaba el proceso. Para la secuencia final en el cine X, se uso un robot movido por seis hombres que podía hablar y actuar como un humano, y aún mantenía la apariencia del actor. Los sueños del protagonista también son momentos realmente geniales y que necesitaron de una gran preparación logística previa. Dichos instantes poseían  un humor muy del gusto del director, ojo por supuesto al inenarrable sueño de David, en donde su familia es atacada por un ejército de monos que los aniquila a golpe de metralleta sin siquiera pestañear mientras obligan a este a observarlo todo. Dicha secuencia onírica es un guiño a la propia obra de Landis de 1973 El monstruo de las bananas, en donde conoció a Baker. 

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Un hombre lobo americano en Londres fue número uno  en la taquilla USA en la semana de su estreno en EEUU por delante de Desmadre en la autopista (John Schlesinger, 1981) y El príncipe de la ciudad (Sidney Lumet, 1981). Acabó recaudando más de treinta millones de dólares solo en cines, y mucho más en sus ventas para alquiler, video, derechos para televisión y merchandising. Con el tiempo la cinta se convirtió en una de las obras emblemáticas del cine de los ochenta, y el estilo de efectos prácticos y mecánicos de Baker fue usado para futuras obras como Videodrome, Greystoke: la leyenda de Tarzan, o Lobo de 1994. Se da la curiosidad de que Baker seria llamado por la Universal para crear los trucajes de su carísimo reboot de El hombre lobo (Joe Johnston, 2010), pero tras ser rodada con los diseños de Baker, los resultados les parecieron “anticuados” a los productores, que decidieron rodar de nueva la cinta con el añadido digital (CGI) en lugar del estilo artesanal de este, lo cual disparó el presupuesto por encima de los 200 millones de dólares y retraso su estreno durante cerca de un año. Sorprendentemente Baker ganó el Oscar al mejor maquillaje y efectos especiales de ese año, algo que ayudo a no airear en demasía los problemas durante el rodaje. Siguiendo con la película, en 1997 se filmó para el mercado del video una secuela titulada Un hombre lobo americano en Paris (Anthony Waller), a pesar de su escasa calidad el film paso por cines y recaudo cerca de 26 millones de dólares, aunque en su primera semana solo llego hasta el  puesto séptimo del box office. Duró apenas veinte días en cartelera. El hijo de John Landis, Max Landis, anunciaba en 2016 su intención de escribir y dirigir un remake de la obra de su padre, idea que desde Dimension Films (actuales propietarios de los derechos del film) llevan tanteando sin éxito desde 2010.

Aún a día de hoy en muchos aspectos Un hombre lobo americano en Londres sigue siendo un film insuperable, y una de las grandes de su género. Única en su estilo, infinitamente imitada y nunca superada obra. Indiscutible pieza de culto y adoración y de largo la cinta más emblemática en la que participaron todos los integrantes de su reparto.

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Título original: An American Werewolf in London

Director: John Landis.

Intérpretes: Griffin Dunne, David Naughton, Jenny Agutter, John Woodvine, Paul Kemper, Don McKillop, Alan Ford, Frank Oz.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Jonathan Glez

UN HOMBRE LOBO AMERICANO EN LONDRES (1981). Alejaos del Páramo y cuidado con la luna

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En 1981 tras los dos éxitos de Desmadre a la americana (1978) y  Granujas a todo ritmo (1980), John Landis, decidió  aprovechar su gran momento para filmar una de sus más ambiciosas producciones, y posiblemente la cinta que cambiaría su carrera de forma irremediable en el ámbito del cine de terror, quizá el género donde más cómodo se sintió, y donde demostró su amplio conocimiento del género y su condición de fan de la época dorada de los Monstruos de la Universal. El poder de sus dos éxitos precedentes –luego indiscutibles films de cultos- le otorgó un margen más que importante de 10 millones de $ de presupuesto, los cuales fueron en su mayoría a parar a los trucajes a cargo de Rick Baker –aún hoy realmente impactantes- y el rodaje en escenarios reales de la ciudad de Londres y Gales. El reparto del film era prácticamente desconocido con Griffin Dunne, David Naughton, Jenny Agutter y John Woodvine como los intérpretes con más minutos en pantalla. El primero de  todos además con el tiempo compaginaría su carrera de actor con la de director siendo su película más conocida Prácticamente magia (1998) con Sandra Bullock y Nicole Kidman

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Un hombre lobo americano en Londres es considerada y con total justicia una de las grandes cintas del género de terror y comedia, y posiblemente el film más emblemático de Landis junto a Granujas a todo ritmo. La mezcla de comedia y terror desasosegante está perfectamente medida, y Landis demuestra una gran habilidad para seguidamente de hacer reír al espectador volver a asustarle. Lo más recordado de la película es la insuperable transformación de David (Naughton) en lobo en el apartamento de Alex en pleno centro de Londres, para la cual se empleó una semana de rodaje, con cerca de nueve meses previos de preparación a cargo de Rick Baker. Ningún efecto óptico se uso para ella, sino maquillaje, prótesis y una réplica mecánica del actor con su forma final de lobo. Para las apariciones de ultratumba de Griffin Dunne fueron necesarias hasta nueve horas de maquillaje, cuanto más putrefacto se volvía su cuerpo más tiempo aumentaba el proceso. Para la secuencia final en el cine X, se uso un robot movido por seis hombres que podía hablar y actuar como un humano, y aún mantenía la apariencia del actor. Los sueños del protagonista también son momentos realmente geniales y que necesitaron de una gran preparación logística previa. Dichos instantes poseían  un humor muy del gusto del director, ojo por supuesto al inenarrable sueño de David, en donde su familia es atacada por un ejército de monos que los aniquila a golpe de metralleta sin siquiera pestañear mientras obligan a este a observarlo todo. Dicha secuencia onírica es un guiño a la propia obra de Landis de 1973 El monstruo de las bananas, en donde conoció a Baker. 

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Un hombre lobo americano en Londres fue número uno  en la taquilla USA en la semana de su estreno en EEUU por delante de Desmadre en la autopista (John Schlesinger, 1981) y El príncipe de la ciudad (Sidney Lumet, 1981). Acabó recaudando más de treinta millones de dólares solo en cines, y mucho más en sus ventas para alquiler, video, derechos para televisión y merchandising. Con el tiempo la cinta se convirtió en una de las obras emblemáticas del cine de los ochenta, y el estilo de efectos prácticos y mecánicos de Baker fue usado para futuras obras como Videodrome, Greystoke: la leyenda de Tarzan, o Lobo de 1994. Se da la curiosidad de que Baker seria llamado por la Universal para crear los trucajes de su carísimo reboot de El hombre lobo (Joe Johnston, 2010), pero tras ser rodada con los diseños de Baker, los resultados les parecieron “anticuados” a los productores, que decidieron rodar de nueva la cinta con el añadido digital (CGI) en lugar del estilo artesanal de este, lo cual disparó el presupuesto por encima de los 200 millones de dólares y retraso su estreno durante cerca de un año. Sorprendentemente Baker ganó el Oscar al mejor maquillaje y efectos especiales de ese año, algo que ayudo a no airear en demasía los problemas durante el rodaje. Siguiendo con la película, en 1997 se filmó para el mercado del video una secuela titulada Un hombre lobo americano en Paris (Anthony Waller), a pesar de su escasa calidad el film paso por cines y recaudo cerca de 26 millones de dólares, aunque en su primera semana solo llego hasta el  puesto séptimo del box office. Duró apenas veinte días en cartelera. El hijo de John Landis, Max Landis, anunciaba en 2016 su intención de escribir y dirigir un remake de la obra de su padre, idea que desde Dimension Films (actuales propietarios de los derechos del film) llevan tanteando sin éxito desde 2010.

Aún a día de hoy en muchos aspectos Un hombre lobo americano en Londres sigue siendo un film insuperable, y una de las grandes de su género. Única en su estilo, infinitamente imitada y nunca superada obra. Indiscutible pieza de culto y adoración y de largo la cinta más emblemática en la que participaron todos los integrantes de su reparto.

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Título original: An American Werewolf in London

Director: John Landis.

Intérpretes: Griffin Dunne, David Naughton, Jenny Agutter, John Woodvine, Paul Kemper, Don McKillop, Alan Ford, Frank Oz.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Jonathan Glez

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El sub-genero de cine judicial vivió su época de esplendor -en términos de taquilla- desde mediados de los años ochenta hasta mediados/finales de los 90´s, y uno de sus grandes culpables fue el escritor John Grisham, con tres adaptaciones casi simultaneas de sus novelas: La tapadera (Sidney Pollack, 1993), El informe pelicano (Alan J. Pakula, 1993) y El cliente (Joel Schumacher, 1994). Dos de ellas, no por casualidad, firmadas por directores imprescindibles de la década de los setenta.

En el caso de la película que hoy nos ocupa, es la más floja de las tres, por mucho que la anti-climática banda sonora a piano de La tapadera, siempre me pareciera un horror. En la firmada por Pollack, un impetuoso Tom Cruise se ponía la película a sus espaldas y comenzaba a cimentar la leyenda de sus carreras en el cine o en el film de Schumacher un gran elenco y la base de la historia con un niño -Brad Renfro viéndose en el ojo del huracán al ser testigo junto a su hermano pequeño del suicidio de un mafioso- daban para acercar al film al notable. Sin embargo en El informe pelicano las cosas no salieron tan bien, nada ni nadie en concreto salvan la cinta del olvido y hasta de la mediocridad,  y no por casualidad, es la más olvidada del tridente.

el-informe-pelicano

Alan J. Pakula se encargó de adaptar al medio cinematográfico la novela de Grisham, dejando muchos detalles sin rellenar para que el espectador se encargara de ello, con graves problemas de ritmo, y además –lo peor de todo- cometiendo el grave error de plegarse a las directrices marcadas desde la productora sobre la forma en la que debía de presentarse y verse el personaje de Julia Roberts. Una improbable estudiante de derecho, que sin que se aclare en demasía, acabaría descubriendo un intrincadísimo plan de un magnate para apoderarse de unas tierras en donde anidan varias especies protegidas -entre ellas los pelicanos del título- pero, ¡oh sorpresa! también hay mucho petróleo…En el camino iremos topándonos con un asesino internacional al estilo Chacal (Stanley Tucci), un presidente americano más pendiente de jugar con su perro que de dirigir una nación -con guiños nada disimulados a Clinton y Nixon- (Robert Culp), un profesor que se pirra por las jovencitas (Sam Shepard en modo amaneramiento máximo, ojo a la obsesión de Shepard por atraer para sí la escena en cada plano en donde aparece haciendo gestos de todas las clases, en una forma de egoísmo actoral épico), y muchos interesados en puestos de poder; véase como máximo exponente al personaje de Tony Goldwin (Fletcher Coal). Por último, un sagaz periodista que parece ser el último en enterarse de todo por más que tenga contactos en todas partes (Denzel Washington). Todos estos personajes, y muchos más, van uniendo sus vidas entorno al informe del título redactado por Darby Shaw (Roberts).

el-informe-pelicano

Por más que uno intente seguir el hilo de las sub-tramas, la cantidad de personajes, y luego las explicaciones tan sui-generis de Pakula -ojo al no va más del video de una especie de documental de la siesta con pelicanos, que se supone debe de dejar las cosas claras- dan al traste con la tensión, e incluso con el interés del espectador medio, que acaba liándose como una persiana ante la ingente cantidad de datos y la enorme confusión que rodea a todo. No ayuda que los dos supuestos protagonistas, y máximos atractivos del film, Denzel y Julia, no se lleguen a ver cara a cara hasta pasada la hora de película.

A favor, es justo mencionar ese punzante retrato del presidente americano, con una inmejorable elección del actor en cuestión, ojo a cuando le presentan un informe que podría acabar con su carrera presidencial, y él, en lugar de preocuparse, decide asomarse a la ventana a saludar a los periodistas congregados fuera. También puede resultar en parte estimulante ver como el director, sigue manteniendo intacto su posicionamiento en contra del sistema y a favor de "la verdad", en ese sentido sí son de interés sus guiños a la que seguramente sea su obra magna: Todos los hombres del presidente (1976), jugando con el meta-cine (con la sombra de "Todos los hombres" siempre presente) y cuestionando incluso la existencia de Garganta profunda, y resaltando el trabajo periodístico en pos de la verdad y la transparencia. Pero nada de eso salva a la cinta de la mediocridad en términos explicativos. El film se mueve sin sorpresas, flojeando a cada paso, desperdiciando el talento de su mejor actor (Denzel Washington) en pos de la floja labor de su "estrella protagonista", Julia Roberts, quien cuanto más va sufriendo, mayor se esfuerza en salir bella en el plano.

el-informe-pelicano

Al final uno va sabiendo como todo va a terminar ya desde el primer tercio, y el rótulo de "The End" es recibido con alivio. Eso sí, precedida de la enésima concesión a la alfombra roja que se le tejió a Roberts para la película, cuando puede exhibir la sonrisa que le valió el calificativo de "Novia de América", mientras un segundo personaje la pone como a la altura de una Diosa. Con un presupuesto de entre 45 y 60 millones de dólares, El informe pelicano acabaría recaudando 195 millones de $, 100 de ellos en USA. Abriendo como número 1 en la semana de su estreno del 17 de diciembre de 1993 en donde competía con Beethoven 2, la familia crece (Rod Daniel, 1993) como estreno más potente de esos siete días. A la siguiente semana volvería a repetir en lo más alto, puesto que le acabaría arrebatando Robin Williams con La señora Doubtfire (Chris Columbus, 1993) ya en navidad. El informe pelicano fue la octava cinta más taquillera de su año, en donde la gran triunfadora fue Jurassic Park (Steven Spielberg).

Antes de su muerte, Pakula solo dirigirá una película más: La sombra del diablo (1997). Por su parte, Grisham lograría unos cuantos éxitos de taquilla con las adaptaciones de obras suyas que dieron pie a cintas como Tiempo de matar (Joel Schumacher, 1995) o El jurado (Gary Fleder, 2003). Denzel Washington tardaría dos años en volver a protagonizar un film (Marea roja, Tony Scott, 1995). Mientras que Roberts seguiría imparable su carrera a lo más alto con cintas como Me gustan los líos, Pret-a-porter o Algo de que hablar.

el-informe-pelicano

Título original: The Pelican Brief.

Intérpretes: Alan J. Pakula.

Reparto: Julia Roberts, Denzel Washington, Stanley Tucci, Tony Goldwyn, Jake Webber, Sam Shepard, John Heard, William Atherton, Hume Cronyn, John Lithgow, Anthony Heald, Robert Culp, James Sikking, Cynthia Nixon.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Jonathan Glez

EL INFORME PELICANO (1993). John Grisham de manual.

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El sub-genero de cine judicial vivió su época de esplendor -en términos de taquilla- desde mediados de los años ochenta hasta mediados/finales de los 90´s, y uno de sus grandes culpables fue el escritor John Grisham, con tres adaptaciones casi simultaneas de sus novelas: La tapadera (Sidney Pollack, 1993), El informe pelicano (Alan J. Pakula, 1993) y El cliente (Joel Schumacher, 1994). Dos de ellas, no por casualidad, firmadas por directores imprescindibles de la década de los setenta.

En el caso de la película que hoy nos ocupa, es la más floja de las tres, por mucho que la anti-climática banda sonora a piano de La tapadera, siempre me pareciera un horror. En la firmada por Pollack, un impetuoso Tom Cruise se ponía la película a sus espaldas y comenzaba a cimentar la leyenda de sus carreras en el cine o en el film de Schumacher un gran elenco y la base de la historia con un niño -Brad Renfro viéndose en el ojo del huracán al ser testigo junto a su hermano pequeño del suicidio de un mafioso- daban para acercar al film al notable. Sin embargo en El informe pelicano las cosas no salieron tan bien, nada ni nadie en concreto salvan la cinta del olvido y hasta de la mediocridad,  y no por casualidad, es la más olvidada del tridente.

el-informe-pelicano

Alan J. Pakula se encargó de adaptar al medio cinematográfico la novela de Grisham, dejando muchos detalles sin rellenar para que el espectador se encargara de ello, con graves problemas de ritmo, y además –lo peor de todo- cometiendo el grave error de plegarse a las directrices marcadas desde la productora sobre la forma en la que debía de presentarse y verse el personaje de Julia Roberts. Una improbable estudiante de derecho, que sin que se aclare en demasía, acabaría descubriendo un intrincadísimo plan de un magnate para apoderarse de unas tierras en donde anidan varias especies protegidas -entre ellas los pelicanos del título- pero, ¡oh sorpresa! también hay mucho petróleo…En el camino iremos topándonos con un asesino internacional al estilo Chacal (Stanley Tucci), un presidente americano más pendiente de jugar con su perro que de dirigir una nación -con guiños nada disimulados a Clinton y Nixon- (Robert Culp), un profesor que se pirra por las jovencitas (Sam Shepard en modo amaneramiento máximo, ojo a la obsesión de Shepard por atraer para sí la escena en cada plano en donde aparece haciendo gestos de todas las clases, en una forma de egoísmo actoral épico), y muchos interesados en puestos de poder; véase como máximo exponente al personaje de Tony Goldwin (Fletcher Coal). Por último, un sagaz periodista que parece ser el último en enterarse de todo por más que tenga contactos en todas partes (Denzel Washington). Todos estos personajes, y muchos más, van uniendo sus vidas entorno al informe del título redactado por Darby Shaw (Roberts).

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Por más que uno intente seguir el hilo de las sub-tramas, la cantidad de personajes, y luego las explicaciones tan sui-generis de Pakula -ojo al no va más del video de una especie de documental de la siesta con pelicanos, que se supone debe de dejar las cosas claras- dan al traste con la tensión, e incluso con el interés del espectador medio, que acaba liándose como una persiana ante la ingente cantidad de datos y la enorme confusión que rodea a todo. No ayuda que los dos supuestos protagonistas, y máximos atractivos del film, Denzel y Julia, no se lleguen a ver cara a cara hasta pasada la hora de película.

A favor, es justo mencionar ese punzante retrato del presidente americano, con una inmejorable elección del actor en cuestión, ojo a cuando le presentan un informe que podría acabar con su carrera presidencial, y él, en lugar de preocuparse, decide asomarse a la ventana a saludar a los periodistas congregados fuera. También puede resultar en parte estimulante ver como el director, sigue manteniendo intacto su posicionamiento en contra del sistema y a favor de "la verdad", en ese sentido sí son de interés sus guiños a la que seguramente sea su obra magna: Todos los hombres del presidente (1976), jugando con el meta-cine (con la sombra de "Todos los hombres" siempre presente) y cuestionando incluso la existencia de Garganta profunda, y resaltando el trabajo periodístico en pos de la verdad y la transparencia. Pero nada de eso salva a la cinta de la mediocridad en términos explicativos. El film se mueve sin sorpresas, flojeando a cada paso, desperdiciando el talento de su mejor actor (Denzel Washington) en pos de la floja labor de su "estrella protagonista", Julia Roberts, quien cuanto más va sufriendo, mayor se esfuerza en salir bella en el plano.

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Al final uno va sabiendo como todo va a terminar ya desde el primer tercio, y el rótulo de "The End" es recibido con alivio. Eso sí, precedida de la enésima concesión a la alfombra roja que se le tejió a Roberts para la película, cuando puede exhibir la sonrisa que le valió el calificativo de "Novia de América", mientras un segundo personaje la pone como a la altura de una Diosa. Con un presupuesto de entre 45 y 60 millones de dólares, El informe pelicano acabaría recaudando 195 millones de $, 100 de ellos en USA. Abriendo como número 1 en la semana de su estreno del 17 de diciembre de 1993 en donde competía con Beethoven 2, la familia crece (Rod Daniel, 1993) como estreno más potente de esos siete días. A la siguiente semana volvería a repetir en lo más alto, puesto que le acabaría arrebatando Robin Williams con La señora Doubtfire (Chris Columbus, 1993) ya en navidad. El informe pelicano fue la octava cinta más taquillera de su año, en donde la gran triunfadora fue Jurassic Park (Steven Spielberg).

Antes de su muerte, Pakula solo dirigirá una película más: La sombra del diablo (1997). Por su parte, Grisham lograría unos cuantos éxitos de taquilla con las adaptaciones de obras suyas que dieron pie a cintas como Tiempo de matar (Joel Schumacher, 1995) o El jurado (Gary Fleder, 2003). Denzel Washington tardaría dos años en volver a protagonizar un film (Marea roja, Tony Scott, 1995). Mientras que Roberts seguiría imparable su carrera a lo más alto con cintas como Me gustan los líos, Pret-a-porter o Algo de que hablar.

el-informe-pelicano

Título original: The Pelican Brief.

Intérpretes: Alan J. Pakula.

Reparto: Julia Roberts, Denzel Washington, Stanley Tucci, Tony Goldwyn, Jake Webber, Sam Shepard, John Heard, William Atherton, Hume Cronyn, John Lithgow, Anthony Heald, Robert Culp, James Sikking, Cynthia Nixon.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Jonathan Glez

seis-mujeres-para-el-asesino
Se conoce como Giallo al subgénero cinematográfico de origen italiano derivado del thriller cuyos argumentos son muy similares a ciertas novelas policíacas baratas con portadas amarillas  ("giallo" significa amarillo en italiano) que se editaron en los años treinta.  La figura del asesino en serie casi siempre está presente en sus historias, así como una generosa dosis de violencia y morbosidad pero haciendo hincapié en su aspecto psicoanalítico, así como en su puesta en escena, ya que a veces en sus tramas lo  visual suele estar por encima de la historia; el asesino puede llegar a ser quien menos  te lo esperes, a veces incluso con características casi sobrenaturales.
Parece no haber duda en que el primer Giallo realizado sería "La muchacha que sabía demasiado" (La ragazza che sapeva troppo, 1963) de Mario Bava, un interesante thriller  aún deudor del cine de Hitchcock por parte de este gran artesano italiano y no se conocen más propuestas sólidas hasta que el mismo Bava sentó definitivamente las bases con esa pequeña obra maestra que es "Seis mujeres para el asesino (1964)". Justo después aparecería Dario Argento, en su mayoría con producciones muy irregulares, y el género alcanzaría gran popularidad en todo el mundo, llevándose Argento muchos de los méritos de Bava. El Giallo es también una clara influencia en el Slasher norteamericano; hasta John Carpenter reconoció inspirarse en el género transalpino para realizar "La noche de Halloween (1978)", y curiosamente hay una película italiana de 1971 llamada "Bahía de sangre"  que está considerada como una de las primeras "slasher movies", firmada de nuevo por Mario Bava, dejando claro que el director de San Remo sentó las bases de al menos dos populares corrientes dentro del cine de género.

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En "Seis mujeres para el asesino" Bava no renuncia a su habitual imaginería gótica que tan buenos resultados le había dado en sus anteriores películas por más que el relato esté ambientado en una ampulosa casa de modas de la Roma de los sesenta donde se cometen una serie de asesinatos que poco a poco van mermando la plantilla de sus hermosas modelos. Mas adelante veremos como  las muertes guardan relación con los oscuros secretos que esconden los empleados de la casa de alta costura y aunque la policía  cree que el asesino debe de ser algún hombre debido a la violencia de los crímenes, la teoría se desmorona al resultar asesinada otra muchacha mientras todos los sospechosos varones  se encontraban detenidos.
seis-mujeres-para-el-asesino

Pero más que su argumento, lo realmente importante de "Seis mujeres para el asesino" es su  estilizada puesta en escena: como es habitual en el cine de Bava la fotografía es deslumbrante; con una gama de colores muy intensos, casi imposibles, que le confieren ese tono tan de pesadilla al relato. Como dice Quentin Tarantino en el documental "Mario Bava - Operazione Paura" se le podría considerar como un "action-painter" por esa manera tan expresiva de utilizar los filtros de  colores. La cosa no queda ahí, la maestría de Bava en los movimientos de cámara nos deja  largos planos secuencia muy bien coreografiados, en ocasiones desde unos ángulos muy barrocos, que unido a unos decorados casi expresionistas (los maniquíes que parecen tener vida propia) y a la gran banda sonora de Carlo Rustichelli en clave de oscuro latin-jazz hacen que su visionado sea una auténtica delicia.
Aunque la violencia, el sadismo y el erotismo están muy presentes en el film, quizá de manera demasiado explícita para el año 1964, para nada nos encontramos ante el festín de sangre gratuito en el que más adelante se convirtió el Giallo, género  que como ya he dicho al principio se nutrió y se dedicó a repetir casi todos los esquemas que aparecen en esta película, como por ejemplo la caracterización del asesino; con una máscara de tela blanca que seguramente nos recuerde a muchos de los posteriores serial killers que han gozado de gran popularidad en el  moderno cine de terror.

seis-mujeres-para-el-asesino

Título original: Sei donne per l'assassino

Director: Mario Bava.

Intérpretes: Cameron Mitchell, Eva Bartok, Thomas Reiner, Ariana Gorini, Dante DiPaolo, Mary Arden, Franco Ressel, Claude Dantes.

Escena:



Reseña escrita por Francisco Javier Arco Pérez

SEIS MUJERES PARA EL ASESINO (1964). El Giallo de Mario Bava.

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Se conoce como Giallo al subgénero cinematográfico de origen italiano derivado del thriller cuyos argumentos son muy similares a ciertas novelas policíacas baratas con portadas amarillas  ("giallo" significa amarillo en italiano) que se editaron en los años treinta.  La figura del asesino en serie casi siempre está presente en sus historias, así como una generosa dosis de violencia y morbosidad pero haciendo hincapié en su aspecto psicoanalítico, así como en su puesta en escena, ya que a veces en sus tramas lo  visual suele estar por encima de la historia; el asesino puede llegar a ser quien menos  te lo esperes, a veces incluso con características casi sobrenaturales.
Parece no haber duda en que el primer Giallo realizado sería "La muchacha que sabía demasiado" (La ragazza che sapeva troppo, 1963) de Mario Bava, un interesante thriller  aún deudor del cine de Hitchcock por parte de este gran artesano italiano y no se conocen más propuestas sólidas hasta que el mismo Bava sentó definitivamente las bases con esa pequeña obra maestra que es "Seis mujeres para el asesino (1964)". Justo después aparecería Dario Argento, en su mayoría con producciones muy irregulares, y el género alcanzaría gran popularidad en todo el mundo, llevándose Argento muchos de los méritos de Bava. El Giallo es también una clara influencia en el Slasher norteamericano; hasta John Carpenter reconoció inspirarse en el género transalpino para realizar "La noche de Halloween (1978)", y curiosamente hay una película italiana de 1971 llamada "Bahía de sangre"  que está considerada como una de las primeras "slasher movies", firmada de nuevo por Mario Bava, dejando claro que el director de San Remo sentó las bases de al menos dos populares corrientes dentro del cine de género.

seis-mujeres-para-el-asesino

En "Seis mujeres para el asesino" Bava no renuncia a su habitual imaginería gótica que tan buenos resultados le había dado en sus anteriores películas por más que el relato esté ambientado en una ampulosa casa de modas de la Roma de los sesenta donde se cometen una serie de asesinatos que poco a poco van mermando la plantilla de sus hermosas modelos. Mas adelante veremos como  las muertes guardan relación con los oscuros secretos que esconden los empleados de la casa de alta costura y aunque la policía  cree que el asesino debe de ser algún hombre debido a la violencia de los crímenes, la teoría se desmorona al resultar asesinada otra muchacha mientras todos los sospechosos varones  se encontraban detenidos.
seis-mujeres-para-el-asesino

Pero más que su argumento, lo realmente importante de "Seis mujeres para el asesino" es su  estilizada puesta en escena: como es habitual en el cine de Bava la fotografía es deslumbrante; con una gama de colores muy intensos, casi imposibles, que le confieren ese tono tan de pesadilla al relato. Como dice Quentin Tarantino en el documental "Mario Bava - Operazione Paura" se le podría considerar como un "action-painter" por esa manera tan expresiva de utilizar los filtros de  colores. La cosa no queda ahí, la maestría de Bava en los movimientos de cámara nos deja  largos planos secuencia muy bien coreografiados, en ocasiones desde unos ángulos muy barrocos, que unido a unos decorados casi expresionistas (los maniquíes que parecen tener vida propia) y a la gran banda sonora de Carlo Rustichelli en clave de oscuro latin-jazz hacen que su visionado sea una auténtica delicia.
Aunque la violencia, el sadismo y el erotismo están muy presentes en el film, quizá de manera demasiado explícita para el año 1964, para nada nos encontramos ante el festín de sangre gratuito en el que más adelante se convirtió el Giallo, género  que como ya he dicho al principio se nutrió y se dedicó a repetir casi todos los esquemas que aparecen en esta película, como por ejemplo la caracterización del asesino; con una máscara de tela blanca que seguramente nos recuerde a muchos de los posteriores serial killers que han gozado de gran popularidad en el  moderno cine de terror.

seis-mujeres-para-el-asesino

Título original: Sei donne per l'assassino

Director: Mario Bava.

Intérpretes: Cameron Mitchell, Eva Bartok, Thomas Reiner, Ariana Gorini, Dante DiPaolo, Mary Arden, Franco Ressel, Claude Dantes.

Escena:



Reseña escrita por Francisco Javier Arco Pérez

el-silencio-de-los-corderos
En 1991 Jonathan Demme presentó al mundo la película que le abrió las puertas de la Serie A de directores de Hollywood; El Silencio de los Corderos (The Silence of the Lambs). Adaptación a la gran pantalla de la novela de Thomas Harris, también autor de los libros "Dragon Rojo" y "Hannibal", adaptados al cine posteriormente. El guión del film corrió a cargo de Ted Tally, quien previamente había escrito Pasión sin barreras (Luis Mandoki, 1990) una olvidadísima cinta erótico-festiva de Susan Sarandon y James Spader

Con El Silencio de los Corderos, estamos ante la clásica película que define el resto de las carreras de los implicados en ella; estos fueron Jodie Foster (Clarice Starling), un papel que Foster ansiaba ante todo, incluso intentó comprar ella misma los derechos de la novela de Harris. El punto clave para que Foster lograra el papel de Clarice fue su interpretación en Acusados (Jonathan Kaplan, 1988). La favorita de los productores en cambio era Michelle Pfeiffer, quien prefirió filmar en términos "más suaves" Frankie & Johnny (Garry Marshall, 1991) junto a Pacino. Gene Hackman era en un principio el propietario oficial de los derechos de adaptación de la novela de Harris, y quien le prometió a Foster –en una reunión improvisada durante los Oscar’s de 1989 en donde ambos estaban nominados en sus respectivas categorías- el papel de Clarice. Con esa condición cedió a Orion Pictures dichos derechos, Hackman tenía previsto ser Crawford, el mentor de Clarice, papel que finalmente acabó en las manos de Scott Glenn. Por el contrario, apenas nadie pudo plantar cara a la candidatura de Anthony Hopkins como el Doctor Hannibal Lecter, en un papel algo más largo que el que se vio en Hunter (Michael Mann, 1986) y que interpretó de forma mucho más sosegada Brian Cox. En un principio se llegó a poner sobre la mesa la candidatura de Jeremy Irons para el rol de Lecter, incluso en algunas webs figura como el Irons rechazó el papel a favor de la película El misterio Von Bulow. Quizá pesó demasiado el fracaso de la anterior cinta con Lecter, la ya citada Hunter, algo que también hizo que Dino De Laurentiis (productor) no renovará sus derechos sobre las novelas de Harris, que luego sí hizo efectivos en Hannibal (Ridley Scott, 2001) y El dragón rojo (Brett Ratner, 2002), está ultima una copia exacta, aunque más comercial de Hunter de Mann. 

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Volviendo a Hopkins, este se tomó el rol de Lecter como un autentico reto; estudió el comportamiento de los asesinos en serie, creó un nuevo tono de voz mezcla, según sus palabras del deje de Truman Capote y Katherine Hepburn, y se dedicó durante el rodaje a no salir en ningún momento del personaje, hasta el punto que la propia Foster, con quien filmó la gran mayoría de sus escenas llegaba a estremecerse realmente por su eterna pose de psicópata. 

Apuntar como parte del reparto, los cameos de los directores del cine de terror más explotation de los años 60 y 70; George A. Romero y Roger Corman, ambos como dos jefazos del FBI. Y los inolvidables papeles de Ted Levine (Buffalo Bill), Charles Napier (Boyle) y Anthony Heald (Chilton), como el deleznable director del psiquiátrico de Baltimore donde está recluido Lecter.

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A pesar de sus efectismos, ojo a la repetitiva atracción de cada personaje masculino hacia Clarice, una frágil mujer, con andar seguro, pero una pose miedosa. Cuesta creer- a pesar de que Foster no es una mujer poco agraciada- que todos los hombres caigan de forma instantánea prendados de ella. Eso sí, en el aspecto de la relación entre Lecter y Clarice, todo está muy bien narrado, siendo el “psicópata” quien juega y psicoanaliza a la presunta psicoanalista. Demme juega con la cámara y los espacios para crear una tensión en aumento, hay momentos muy de los años noventa, sobre todo aquellos en donde Buffalo Bill se encuentra en su particular "mazmorra" y falso plano secuencia sostenido para la presentación de Lecter, en donde Chilton anda más preocupado de ligarse a Clarice que de avisarla de los peligros que corre al ver a Lecter. Para la historia queda el momento en donde uno de los encerrados se masturba y lanza a la cara de Clarice su semen, un momento que aún hoy cuesta creer que pasará la censura americana. Ojo a la reacción de Foster, en una de las escenas que le dieron el Oscar de 1991. En cuanto a Demme, es de justicia resaltar que con "El Silencio" consiguió darle seriedad a un subgénero que en los ochenta valía solo como excusa para films de acción (El héroe y el terror, Cobra, Ángel de la muerte). Sin duda estamos ante un film que marcó un importante hito, no solo por su éxito de taquilla y sus cinco Oscar’s, también por su estilo y sus formas, que luego David Fincher redefinió en Seven (1995). Otro punto importante que toca "El Silencio" es el travestismo y la homosexualidad, en este caso el asesino en su lucha por entenderse a sí mismo busca en otras mujeres su propia identidad; algo muy deudor de El estrangulador de Boston, pero sin las dos caras que en aquella exhibía Tony Curtis. 

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En definitiva, El Silencio de los Corderos es un clásico de su género, una cinta que con justicia arrasó en los Oscar’s de 1992 logrando cinco de las siete estatuillas –Película, actor, actriz, director y guión- a las que optaba, incluyendo, la más preciada a mejor película, categoría en la que competía junto a JFK (Oliver Stone), La bella y la bestia –sí, aún los films de animación no tenían su propia categoría-, Bugsy & El Príncipe de las mareas. El tiempo claramente dio la razón en aquella ocasión a la Academia, siendo la ganadora la más recordada. Además sirvió para relanzar las carreras de Anthony Hopkins (tras unos años ochenta en donde incluso tuvo serios problemas con la bebida) y Jodie Foster, que salía del vergonzante descalabro de Camino de retorno (Alan Smithee, 1990), un bodrio rodado junto a Dennis Hopper –que se negó a firmar como director-, que gracias al éxito de El Silencio de los Corderos nadie le pudo echar en cara.

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Título original: The silence of lambs.

Director: Jonatham Demme.

Intérpretes: Jodie Foster, Anthony Hopkins, Scott Glenn, Ted Levine, Anthony Heald, Diane Baker, Brooke Smith.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Jonathan Glez

EL SILENCIO DE LOS CORDEROS (1991). Psicoanalizada por un caníbal.

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En 1991 Jonathan Demme presentó al mundo la película que le abrió las puertas de la Serie A de directores de Hollywood; El Silencio de los Corderos (The Silence of the Lambs). Adaptación a la gran pantalla de la novela de Thomas Harris, también autor de los libros "Dragon Rojo" y "Hannibal", adaptados al cine posteriormente. El guión del film corrió a cargo de Ted Tally, quien previamente había escrito Pasión sin barreras (Luis Mandoki, 1990) una olvidadísima cinta erótico-festiva de Susan Sarandon y James Spader

Con El Silencio de los Corderos, estamos ante la clásica película que define el resto de las carreras de los implicados en ella; estos fueron Jodie Foster (Clarice Starling), un papel que Foster ansiaba ante todo, incluso intentó comprar ella misma los derechos de la novela de Harris. El punto clave para que Foster lograra el papel de Clarice fue su interpretación en Acusados (Jonathan Kaplan, 1988). La favorita de los productores en cambio era Michelle Pfeiffer, quien prefirió filmar en términos "más suaves" Frankie & Johnny (Garry Marshall, 1991) junto a Pacino. Gene Hackman era en un principio el propietario oficial de los derechos de adaptación de la novela de Harris, y quien le prometió a Foster –en una reunión improvisada durante los Oscar’s de 1989 en donde ambos estaban nominados en sus respectivas categorías- el papel de Clarice. Con esa condición cedió a Orion Pictures dichos derechos, Hackman tenía previsto ser Crawford, el mentor de Clarice, papel que finalmente acabó en las manos de Scott Glenn. Por el contrario, apenas nadie pudo plantar cara a la candidatura de Anthony Hopkins como el Doctor Hannibal Lecter, en un papel algo más largo que el que se vio en Hunter (Michael Mann, 1986) y que interpretó de forma mucho más sosegada Brian Cox. En un principio se llegó a poner sobre la mesa la candidatura de Jeremy Irons para el rol de Lecter, incluso en algunas webs figura como el Irons rechazó el papel a favor de la película El misterio Von Bulow. Quizá pesó demasiado el fracaso de la anterior cinta con Lecter, la ya citada Hunter, algo que también hizo que Dino De Laurentiis (productor) no renovará sus derechos sobre las novelas de Harris, que luego sí hizo efectivos en Hannibal (Ridley Scott, 2001) y El dragón rojo (Brett Ratner, 2002), está ultima una copia exacta, aunque más comercial de Hunter de Mann. 

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Volviendo a Hopkins, este se tomó el rol de Lecter como un autentico reto; estudió el comportamiento de los asesinos en serie, creó un nuevo tono de voz mezcla, según sus palabras del deje de Truman Capote y Katherine Hepburn, y se dedicó durante el rodaje a no salir en ningún momento del personaje, hasta el punto que la propia Foster, con quien filmó la gran mayoría de sus escenas llegaba a estremecerse realmente por su eterna pose de psicópata. 

Apuntar como parte del reparto, los cameos de los directores del cine de terror más explotation de los años 60 y 70; George A. Romero y Roger Corman, ambos como dos jefazos del FBI. Y los inolvidables papeles de Ted Levine (Buffalo Bill), Charles Napier (Boyle) y Anthony Heald (Chilton), como el deleznable director del psiquiátrico de Baltimore donde está recluido Lecter.

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A pesar de sus efectismos, ojo a la repetitiva atracción de cada personaje masculino hacia Clarice, una frágil mujer, con andar seguro, pero una pose miedosa. Cuesta creer- a pesar de que Foster no es una mujer poco agraciada- que todos los hombres caigan de forma instantánea prendados de ella. Eso sí, en el aspecto de la relación entre Lecter y Clarice, todo está muy bien narrado, siendo el “psicópata” quien juega y psicoanaliza a la presunta psicoanalista. Demme juega con la cámara y los espacios para crear una tensión en aumento, hay momentos muy de los años noventa, sobre todo aquellos en donde Buffalo Bill se encuentra en su particular "mazmorra" y falso plano secuencia sostenido para la presentación de Lecter, en donde Chilton anda más preocupado de ligarse a Clarice que de avisarla de los peligros que corre al ver a Lecter. Para la historia queda el momento en donde uno de los encerrados se masturba y lanza a la cara de Clarice su semen, un momento que aún hoy cuesta creer que pasará la censura americana. Ojo a la reacción de Foster, en una de las escenas que le dieron el Oscar de 1991. En cuanto a Demme, es de justicia resaltar que con "El Silencio" consiguió darle seriedad a un subgénero que en los ochenta valía solo como excusa para films de acción (El héroe y el terror, Cobra, Ángel de la muerte). Sin duda estamos ante un film que marcó un importante hito, no solo por su éxito de taquilla y sus cinco Oscar’s, también por su estilo y sus formas, que luego David Fincher redefinió en Seven (1995). Otro punto importante que toca "El Silencio" es el travestismo y la homosexualidad, en este caso el asesino en su lucha por entenderse a sí mismo busca en otras mujeres su propia identidad; algo muy deudor de El estrangulador de Boston, pero sin las dos caras que en aquella exhibía Tony Curtis. 

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En definitiva, El Silencio de los Corderos es un clásico de su género, una cinta que con justicia arrasó en los Oscar’s de 1992 logrando cinco de las siete estatuillas –Película, actor, actriz, director y guión- a las que optaba, incluyendo, la más preciada a mejor película, categoría en la que competía junto a JFK (Oliver Stone), La bella y la bestia –sí, aún los films de animación no tenían su propia categoría-, Bugsy & El Príncipe de las mareas. El tiempo claramente dio la razón en aquella ocasión a la Academia, siendo la ganadora la más recordada. Además sirvió para relanzar las carreras de Anthony Hopkins (tras unos años ochenta en donde incluso tuvo serios problemas con la bebida) y Jodie Foster, que salía del vergonzante descalabro de Camino de retorno (Alan Smithee, 1990), un bodrio rodado junto a Dennis Hopper –que se negó a firmar como director-, que gracias al éxito de El Silencio de los Corderos nadie le pudo echar en cara.

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Título original: The silence of lambs.

Director: Jonatham Demme.

Intérpretes: Jodie Foster, Anthony Hopkins, Scott Glenn, Ted Levine, Anthony Heald, Diane Baker, Brooke Smith.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Jonathan Glez

12
Sidney Lumet con su obra maestra "12 hombres sin piedad (1957)" nos demostró la relatividad de las opiniones frente a un mismo hecho. Cada acontecimiento que percibimos de la realidad a través de nuestros sentidos tiene un componente personal que puede modificar dicho evento, ya que todo estímulo entrante debe atravesar nuestro cerebro para ser devuelto en forma de discurso hablado. Por tanto, cada cual puede tener una perspectiva distinta, sujeta a diferentes interpretaciones pese a ser un hecho constatable en el mundo real.

Lumet, se basa en este drama judicial y en la obligada deliberación de sus 12 personajes que deben conseguir un consenso unánime sobre si un joven de 18 años deber ser o no condenado a muerte para recrear cómo debemos lidiar en la sociedad con nuestras diferencias. Además, la película permite reflexiones de distintas características sobre el tema del liderazgo, la dinámica de grupos, el ejercicio de la dialéctica, la responsabilidad individual frente a las obligaciones cívicas, la configuración de los juicios y de las leyes que los regulan, así como una incisiva valoración de la pena de muerte y la importancia de la marginalidad en el mantenimiento de la violencia social. Todo este importante contenido y toda la acción del drama transcurren en una única sala de deliberación, exceptuando el prólogo y el epílogo. En hora y media Lumet va creando una sensación de claustrofobia acorde con la psicología de los personajes. Para ello, va acercando cada vez más la cámara a sus personajes, y jugando con la lente obtiene dicho efecto.

12

Con este sencillo truco, el espectador se ve inmerso en una historia sobre la que apenas tiene datos, pero que se van descubriendo, desvelándose con ello las distintas personalidades de los sujetos que decidirán si el chico vive o muere. Sidney Lumet crea con su cámara una continua asfixia, entre gestos crispados e íntimas angustias que atrapan a unos personajes ambiguos y, por ello, más cercanos, liderados por un sublime Henry Fonda. El argumento es todo un ejercicio reflexivo de discusión con réplicas y contrarréplicas absolutamente magistrales, perfectamente ejecutadas por un elenco de brillantes actores.

El director de este remake es Nikita Mikhalkov, el autor de "Quemado por el sol (1994)" y de "Ojos Negros (1987)". Con su guión elaborado junto a Vladimir Moiseyenko y Aleksandr Novototsky profundiza sobre el mismo debate de Lumet, pero desde una perspectiva más social.En palabras del propio director:

"Lo que emerge gradualmente de la deliberación del jurado es una visión panorámica de la Rusia actual con sus decepciones, corrupción, violencia interna, su humor negro, sus sentimientos y sus esperanzas." (Herald Tribune)

"12" estuvo nominada al Oscar en la categoría de Mejor Película de Habla No Inglesa, y se alzó con el León de Oro Especial en el Festival de Venecia. Partiendo del mismo esquema que la película original de Lumet, desde los créditos de inicio el director nos sumerge en una realidad bien distinta, la de su país Rusia.

12

En este film, el acusado que es un joven checheno menor de edad, aparece en pantalla y asume un papel tan protagonista como los demás miembros del jurado, simplemente que su voz no es oída.

Los créditos iniciales están integrados en una propuesta fotográfica y una composición de imágenes muy original que nos permite conocer cuáles son los antecedentes de un chico checheno que perdió a sus padres en el conflicto bélico entre Chechenia y las fuerzas gubernamentales del gobierno centralizador, que promete igualdad, libertad y fraternidad al mismo tiempo que desparrama cadáveres y miseria.

El director añade el panorama visual de la escena del crimen tanto para abrir como para cerrar el film, formando así un círculo perfecto, jugando con varias escenas de exteriores y añadiendo diferentes elementos a la original obra de Lumet.

El esquema de la trama es idéntico, doce integrantes de un jurado que deliberan sobre la culpabilidad o no del acusado, en este caso un joven checheno, que supuestamente ha asesinado a su padre adoptivo, un militar del ejército ruso, para robarle la paga. Sin embargo, esta vez Nikita Mikhalkov se permite recrear con más meticulosidad el drama particular de cada uno de los integrantes del jurado.
El lugar donde deben establecerse para deliberar, el gimnasio de un colegio, es también otra pieza clave que nos va sumergiendo en la realidad de la sociedad rusa del momento. Además, con ayuda de un magnífico montaje, el director va intercalando las palabras de los integrantes del jurado con escenas del joven encarcelado.

12

El director expone la vida, la psiquis y el corazón de los presentes, a lo que se agregan flashbacks de la vida del acusado, de su niñez e imágenes de la guerra.

El jurado del Festival de Cine de Venecia definió el film como:

"La confirmación de la maestría de Mikhalkov para explorar y revelarnos las humanidades, emociones y la complejidad de la existencia".


Con un variado abanico de protagonistas, Nikita Mikhalkov es capaz de presentarnos todos los estamentos sociales más característicos, así como sus principales problemas arrastrados del reciente pasado que conforman el sustrato subyacente de los problemas sociales actuales : Un conductor de taxis que no soporta a los judíos y maltratador de su hijo; Un cirujano nacido en el Caúcaso; un temeroso ejecutivo productor de TV que consiguió graduarse en Harvard; un anciano judío sobreviviente del holocausto; un humorista ambulante, el atractivo y rico director de un cementerio; el hijo de un antiguo jefe del partido comunista; un trabajador del metro, acostumbrado al antiguo sistema ruso de clanes familiares; un representante de la nueva democracia que intenta modernizar el país; un físico brillante que tras ser rechazado por el sistema ruso, debió vender su invento a una empresa extranjera y el presidente del jurado, un hombre recio de pelo blanco que se dedica a pintar acuarelas.

12

Todos ellos representan una parte de los restos de una sociedad fragmentada en la Rusia post-comunista. Si bien se conservan las líneas generales de la historia en cuanto a las pruebas reales o no del homicidio, los dramas personales de los integrantes del jurado son absolutamente únicos y llenos de humanidad.

Con mano firme, el director mantiene un ritmo impecable donde las reconstrucciones de la historia de la guerra en Chechenia y la honesta creación de cada personaje con sus contradicciones nos permiten reflexionar acerca de la existencia de certezas verdaderas.

En este remake, la demostración de la veracidad de las pruebas está terriblemente marcada por el contexto socio-cultural que han vivido los individuos que deben emitir su juicio. Además, el final es absolutamente sorprendente y original, congruente con el verdadero mensaje que su director quiere transmitir.

Todo el elenco de personajes está magnífico y no existe un líder claro desde el inicio de la trama y, como ya he comentado, aquí el acusado asume un protagonismo silencioso de máxima importancia.
En mi opinión, un remake que apoyado en una obra maestra sabe trasladar el debate a la sociedad rusa aportando tanto relatos íntimos como sociales muy interesantes.

12-2007

Frases para recordar: "No busquen la verdad en la cotidianidad, intenten percibir la verdad en la existencia, en la esencia de la vida misma".

"La ley está por encima de todo, pero qué sucede cuando la misericordia está por encima de la Ley".

Director: Nikita Mikhalkov.

Intérpretes: Sergey Makovetskiy, Nikita Mikhalkov, Sergey Garmash, Valentin Gaft,Aleksey Petrenko, Yuriy Stoyanov, Sergey Gazarov, Mikhail Efremov.

Trailer:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

12 (2007). Los doce de Nikita Mikhalkov.

12
Sidney Lumet con su obra maestra "12 hombres sin piedad (1957)" nos demostró la relatividad de las opiniones frente a un mismo hecho. Cada acontecimiento que percibimos de la realidad a través de nuestros sentidos tiene un componente personal que puede modificar dicho evento, ya que todo estímulo entrante debe atravesar nuestro cerebro para ser devuelto en forma de discurso hablado. Por tanto, cada cual puede tener una perspectiva distinta, sujeta a diferentes interpretaciones pese a ser un hecho constatable en el mundo real.

Lumet, se basa en este drama judicial y en la obligada deliberación de sus 12 personajes que deben conseguir un consenso unánime sobre si un joven de 18 años deber ser o no condenado a muerte para recrear cómo debemos lidiar en la sociedad con nuestras diferencias. Además, la película permite reflexiones de distintas características sobre el tema del liderazgo, la dinámica de grupos, el ejercicio de la dialéctica, la responsabilidad individual frente a las obligaciones cívicas, la configuración de los juicios y de las leyes que los regulan, así como una incisiva valoración de la pena de muerte y la importancia de la marginalidad en el mantenimiento de la violencia social. Todo este importante contenido y toda la acción del drama transcurren en una única sala de deliberación, exceptuando el prólogo y el epílogo. En hora y media Lumet va creando una sensación de claustrofobia acorde con la psicología de los personajes. Para ello, va acercando cada vez más la cámara a sus personajes, y jugando con la lente obtiene dicho efecto.

12

Con este sencillo truco, el espectador se ve inmerso en una historia sobre la que apenas tiene datos, pero que se van descubriendo, desvelándose con ello las distintas personalidades de los sujetos que decidirán si el chico vive o muere. Sidney Lumet crea con su cámara una continua asfixia, entre gestos crispados e íntimas angustias que atrapan a unos personajes ambiguos y, por ello, más cercanos, liderados por un sublime Henry Fonda. El argumento es todo un ejercicio reflexivo de discusión con réplicas y contrarréplicas absolutamente magistrales, perfectamente ejecutadas por un elenco de brillantes actores.

El director de este remake es Nikita Mikhalkov, el autor de "Quemado por el sol (1994)" y de "Ojos Negros (1987)". Con su guión elaborado junto a Vladimir Moiseyenko y Aleksandr Novototsky profundiza sobre el mismo debate de Lumet, pero desde una perspectiva más social.En palabras del propio director:

"Lo que emerge gradualmente de la deliberación del jurado es una visión panorámica de la Rusia actual con sus decepciones, corrupción, violencia interna, su humor negro, sus sentimientos y sus esperanzas." (Herald Tribune)

"12" estuvo nominada al Oscar en la categoría de Mejor Película de Habla No Inglesa, y se alzó con el León de Oro Especial en el Festival de Venecia. Partiendo del mismo esquema que la película original de Lumet, desde los créditos de inicio el director nos sumerge en una realidad bien distinta, la de su país Rusia.

12

En este film, el acusado que es un joven checheno menor de edad, aparece en pantalla y asume un papel tan protagonista como los demás miembros del jurado, simplemente que su voz no es oída.

Los créditos iniciales están integrados en una propuesta fotográfica y una composición de imágenes muy original que nos permite conocer cuáles son los antecedentes de un chico checheno que perdió a sus padres en el conflicto bélico entre Chechenia y las fuerzas gubernamentales del gobierno centralizador, que promete igualdad, libertad y fraternidad al mismo tiempo que desparrama cadáveres y miseria.

El director añade el panorama visual de la escena del crimen tanto para abrir como para cerrar el film, formando así un círculo perfecto, jugando con varias escenas de exteriores y añadiendo diferentes elementos a la original obra de Lumet.

El esquema de la trama es idéntico, doce integrantes de un jurado que deliberan sobre la culpabilidad o no del acusado, en este caso un joven checheno, que supuestamente ha asesinado a su padre adoptivo, un militar del ejército ruso, para robarle la paga. Sin embargo, esta vez Nikita Mikhalkov se permite recrear con más meticulosidad el drama particular de cada uno de los integrantes del jurado.
El lugar donde deben establecerse para deliberar, el gimnasio de un colegio, es también otra pieza clave que nos va sumergiendo en la realidad de la sociedad rusa del momento. Además, con ayuda de un magnífico montaje, el director va intercalando las palabras de los integrantes del jurado con escenas del joven encarcelado.

12

El director expone la vida, la psiquis y el corazón de los presentes, a lo que se agregan flashbacks de la vida del acusado, de su niñez e imágenes de la guerra.

El jurado del Festival de Cine de Venecia definió el film como:

"La confirmación de la maestría de Mikhalkov para explorar y revelarnos las humanidades, emociones y la complejidad de la existencia".


Con un variado abanico de protagonistas, Nikita Mikhalkov es capaz de presentarnos todos los estamentos sociales más característicos, así como sus principales problemas arrastrados del reciente pasado que conforman el sustrato subyacente de los problemas sociales actuales : Un conductor de taxis que no soporta a los judíos y maltratador de su hijo; Un cirujano nacido en el Caúcaso; un temeroso ejecutivo productor de TV que consiguió graduarse en Harvard; un anciano judío sobreviviente del holocausto; un humorista ambulante, el atractivo y rico director de un cementerio; el hijo de un antiguo jefe del partido comunista; un trabajador del metro, acostumbrado al antiguo sistema ruso de clanes familiares; un representante de la nueva democracia que intenta modernizar el país; un físico brillante que tras ser rechazado por el sistema ruso, debió vender su invento a una empresa extranjera y el presidente del jurado, un hombre recio de pelo blanco que se dedica a pintar acuarelas.

12

Todos ellos representan una parte de los restos de una sociedad fragmentada en la Rusia post-comunista. Si bien se conservan las líneas generales de la historia en cuanto a las pruebas reales o no del homicidio, los dramas personales de los integrantes del jurado son absolutamente únicos y llenos de humanidad.

Con mano firme, el director mantiene un ritmo impecable donde las reconstrucciones de la historia de la guerra en Chechenia y la honesta creación de cada personaje con sus contradicciones nos permiten reflexionar acerca de la existencia de certezas verdaderas.

En este remake, la demostración de la veracidad de las pruebas está terriblemente marcada por el contexto socio-cultural que han vivido los individuos que deben emitir su juicio. Además, el final es absolutamente sorprendente y original, congruente con el verdadero mensaje que su director quiere transmitir.

Todo el elenco de personajes está magnífico y no existe un líder claro desde el inicio de la trama y, como ya he comentado, aquí el acusado asume un protagonismo silencioso de máxima importancia.
En mi opinión, un remake que apoyado en una obra maestra sabe trasladar el debate a la sociedad rusa aportando tanto relatos íntimos como sociales muy interesantes.

12-2007

Frases para recordar: "No busquen la verdad en la cotidianidad, intenten percibir la verdad en la existencia, en la esencia de la vida misma".

"La ley está por encima de todo, pero qué sucede cuando la misericordia está por encima de la Ley".

Director: Nikita Mikhalkov.

Intérpretes: Sergey Makovetskiy, Nikita Mikhalkov, Sergey Garmash, Valentin Gaft,Aleksey Petrenko, Yuriy Stoyanov, Sergey Gazarov, Mikhail Efremov.

Trailer:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard


la-huella
Andrew Wyke (Laurence Olivier) es un famoso, distinguido, pomposo y elitista escritor de novelas de intriga y policiacas y muy aficionado a los juegos de ingenio y a los juguetes autómatas invita a su lujosa mansión inglesa a Milo Tindle (Michael Caine), un advenedizo peluquero de moda, de origen italiano y amante de la mujer del escritor. La idea de Milo es que Wyke le conceda el divorcio a su mujer, pero este a cambio le propone un extraño plan: ambos idearán un plan para simular en la mansión el robo de las joyas de la esposa, y así ambos saldrían beneficiados; Milo podría mantener el nivel de vida al que está acostumbrada la esposa y Wyke cobraría el seguro de las joyas.

A partir de aquí, nada es lo que parece y los hechos se sucederán hasta convertirse en una cacería entre gato y ratón, ¿o al revés?...

La película es una adaptación de la obra de teatro de Anthony Shaffer (Frenesí) con guión escrito por el propio dramaturgo y por ello, contiene un fuerte carácter teatral, conservando la esencia de la obra original, eso sí. El argumento es una mezcla de misterio y trhiller que encaja como piezas de un puzzle en un guion magistralmente construido para que esas piezas encajen a la perfección al tempo narrativo, y se puedan producir las sorpresas de guion escondidas de una forma tan sabia. Todo ello contribuye a que el espectador se mantenga expectante hasta el final.

la-huella

La Huella fue la última obra maestra de Mankiewicz, su testamento cinematográfico, que además de las magnificencias del guión, reside su maestría en el sublime duelo interpretativo que realizan, Laurence Olivier y Michael Caine, dos de los más grandes actores del cine británico, únicos actores en escena, rodada casi exclusivamente en el interior de la mansión, los cuales se enfrentarán dialécticamente durante algo más de dos horas sin rebajar un ápice el interés por nuestra parte; al contrario, la expectación crece a medida que se va sucediendo la trama, ni la intensidad por parte de los actores, ayudados por la característica BSO de Cole Porter y John Addison y por abundantes primeros planos.

Un enfrentamiento por parte de dos hombres de condición social tan distinta: Wyke, inglés, culto, y refinado. Un malicioso sádico con un gusto infantil por los trucos y una adicción a los rompecabezas. que se siente superior intelectual y socialmente; el otro, Milo Tindle, un advenedizo peluquero de origen italiano, que mantiene una relación con la descuidada esposa del escritor, aunque esto último sea lo que menos le importe a éste.

la-huella

En definitiva, se crea un juego psicológico entre ambos en una atmósfera tensa, densa, reforzada por todos los muñecos autómatas que decoran la recargada mansión, un cruel juego de venganza, una persecución enfermiza en busca únicamente de la humillación del adversario. Una lucha intelectual a tumba abierta que requiere nuestra máxima atención y concentración y en la que no se sabe, a priori, quién resultará ganador. Aunque al principio, uno de ellos, parece ampliamente superado por su oponente, Mankiewicz nos tiene preparadas unas cuantas sorpresas y giros de guión. Es muy interesante el cambio de actitud y roles de los protagonistas a medida que avanza la historia. Así, el antes opresor, el que ejercía el poder, pasa ahora a oprimido y humillado, aunque al final de la cinta no sabemos diferenciar de una manera clara, quién es quién.

Mankiewicz, guión en mano, solía exponer el guión con el actor y lo que esperaba de él. De esta forma lo hizo con Olivier y Caine. Así, cada uno de ellos, tenía una vaga idea de lo que el otro iba a hacer en el rodaje, y al revés. El objetivo era, que ambos actores se sorprendieran mutuamente con sus interpretaciones. Consiguiendo ambos, interpretaciones memorables. Como curiosidad, la risa de Laurence Olivier es utilizada para las carcajadas de Jolly, el marinero sonriente. La cinta tuvo cuatro nominaciones a los premios de la Academia en las categorias de mejor director, mejor actor (ambos nominados) y mejor banda sonora de John Addison.

Kenneth Branagh rodó un remake en el 2007, con bastantes cambios sustanciales. Sustituyó la recargada y agobiante mansión victoriana de la original por una fría casa inteligente y donde Jude Law interpretaba el personaje de Caine y el propio Caine el de Olivier. Sin pretender desmerecer el talento de Branagh, que sin duda lo tiene, sobre todo en las adaptaciones que ha realizado de Shakespeare, no consigue imprimir en el remake, la tensión ni los giros narrativos, ni la excelsa calidad de la original.

la-huella

Frase para recordar: "Tiene que convencerles de que sólo ha sido un juego".

Título original: Sleuth.

Director: Joseph L. Mankiewicz.

Intérpretes: Laurence Olivier, Michael Caine, Alec Cawthorne, John Matthews, Eve Channing,Teddy Martin.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

LA HUELLA (1972). El juego del gato y el ratón de Laurence Olivier y Michael Caine.


la-huella
Andrew Wyke (Laurence Olivier) es un famoso, distinguido, pomposo y elitista escritor de novelas de intriga y policiacas y muy aficionado a los juegos de ingenio y a los juguetes autómatas invita a su lujosa mansión inglesa a Milo Tindle (Michael Caine), un advenedizo peluquero de moda, de origen italiano y amante de la mujer del escritor. La idea de Milo es que Wyke le conceda el divorcio a su mujer, pero este a cambio le propone un extraño plan: ambos idearán un plan para simular en la mansión el robo de las joyas de la esposa, y así ambos saldrían beneficiados; Milo podría mantener el nivel de vida al que está acostumbrada la esposa y Wyke cobraría el seguro de las joyas.

A partir de aquí, nada es lo que parece y los hechos se sucederán hasta convertirse en una cacería entre gato y ratón, ¿o al revés?...

La película es una adaptación de la obra de teatro de Anthony Shaffer (Frenesí) con guión escrito por el propio dramaturgo y por ello, contiene un fuerte carácter teatral, conservando la esencia de la obra original, eso sí. El argumento es una mezcla de misterio y trhiller que encaja como piezas de un puzzle en un guion magistralmente construido para que esas piezas encajen a la perfección al tempo narrativo, y se puedan producir las sorpresas de guion escondidas de una forma tan sabia. Todo ello contribuye a que el espectador se mantenga expectante hasta el final.

la-huella

La Huella fue la última obra maestra de Mankiewicz, su testamento cinematográfico, que además de las magnificencias del guión, reside su maestría en el sublime duelo interpretativo que realizan, Laurence Olivier y Michael Caine, dos de los más grandes actores del cine británico, únicos actores en escena, rodada casi exclusivamente en el interior de la mansión, los cuales se enfrentarán dialécticamente durante algo más de dos horas sin rebajar un ápice el interés por nuestra parte; al contrario, la expectación crece a medida que se va sucediendo la trama, ni la intensidad por parte de los actores, ayudados por la característica BSO de Cole Porter y John Addison y por abundantes primeros planos.

Un enfrentamiento por parte de dos hombres de condición social tan distinta: Wyke, inglés, culto, y refinado. Un malicioso sádico con un gusto infantil por los trucos y una adicción a los rompecabezas. que se siente superior intelectual y socialmente; el otro, Milo Tindle, un advenedizo peluquero de origen italiano, que mantiene una relación con la descuidada esposa del escritor, aunque esto último sea lo que menos le importe a éste.

la-huella

En definitiva, se crea un juego psicológico entre ambos en una atmósfera tensa, densa, reforzada por todos los muñecos autómatas que decoran la recargada mansión, un cruel juego de venganza, una persecución enfermiza en busca únicamente de la humillación del adversario. Una lucha intelectual a tumba abierta que requiere nuestra máxima atención y concentración y en la que no se sabe, a priori, quién resultará ganador. Aunque al principio, uno de ellos, parece ampliamente superado por su oponente, Mankiewicz nos tiene preparadas unas cuantas sorpresas y giros de guión. Es muy interesante el cambio de actitud y roles de los protagonistas a medida que avanza la historia. Así, el antes opresor, el que ejercía el poder, pasa ahora a oprimido y humillado, aunque al final de la cinta no sabemos diferenciar de una manera clara, quién es quién.

Mankiewicz, guión en mano, solía exponer el guión con el actor y lo que esperaba de él. De esta forma lo hizo con Olivier y Caine. Así, cada uno de ellos, tenía una vaga idea de lo que el otro iba a hacer en el rodaje, y al revés. El objetivo era, que ambos actores se sorprendieran mutuamente con sus interpretaciones. Consiguiendo ambos, interpretaciones memorables. Como curiosidad, la risa de Laurence Olivier es utilizada para las carcajadas de Jolly, el marinero sonriente. La cinta tuvo cuatro nominaciones a los premios de la Academia en las categorias de mejor director, mejor actor (ambos nominados) y mejor banda sonora de John Addison.

Kenneth Branagh rodó un remake en el 2007, con bastantes cambios sustanciales. Sustituyó la recargada y agobiante mansión victoriana de la original por una fría casa inteligente y donde Jude Law interpretaba el personaje de Caine y el propio Caine el de Olivier. Sin pretender desmerecer el talento de Branagh, que sin duda lo tiene, sobre todo en las adaptaciones que ha realizado de Shakespeare, no consigue imprimir en el remake, la tensión ni los giros narrativos, ni la excelsa calidad de la original.

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Frase para recordar: "Tiene que convencerles de que sólo ha sido un juego".

Título original: Sleuth.

Director: Joseph L. Mankiewicz.

Intérpretes: Laurence Olivier, Michael Caine, Alec Cawthorne, John Matthews, Eve Channing,Teddy Martin.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

NOS MENCIONAN EN ANTENA 3

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