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crash
Tras una dramática colisión con otro automóvil, James Ballard entabla una relación fetichista con otra víctima del choque y se une al grupo de Vaughan, un iluminado que desea provocar el Accidente Perfecto.

Cronenberg el enfermo. Cronenberg el chirriante. Cronenberg el chulo. Busca retos a su altura. Dejémonos de adaptaciones facilonas. Enviemos lo "políticamente correcto" a tomar por saco. Hay material explosivo disponible. Hay un libro de Ballard que el propio autor define como "pornografía". Es lo suficientemente malsano y obsesivo como para no aprovecharlo. Dale gas.

David Cronenberg ya había zigzagueado a alta velocidad y con relativo acierto por los recovecos de otra adaptación imposible 5 años antes cuando se enfrentó a The naked luch (El almuerzo desnudo) de William S. Burroughs. Engorilado por la experiencia, sustituye las alucinaciones por las obsesiones y por una vez cambia la viscosidad orgánica que le es tan querida por el acero, el yeso y la fibra de vidrio. Nada de drogas esta vez. El chute de Adrenalina y el sexo serán todo lo que vamos a necesitar. Dale más gas.

crash

Da igual que la morbosidad e intensidad del libro sea practicamente inalcanzable. La intentona vale la pena. Convierte a James Spader en el primer "héroe Ballardiano" y utiliza a saco su ambigüedad. Rescata a Holly Hunter de comedias de medio pelo. Descubre la belleza espectral de Deborah Kara Unger. Hazlos retorcerse en acoplamientos imposibles entre muletas, clavos e implantes ortopédicos mientras aguardan la Revelación de un Nuevo Orden en el que las trayectorias de colisión, la intensidad de los cromados y los filos de parabrisas estrellados componen, en palabras de Vaughan "la fertilización del ser humano a través de las colisiones automovilísticas".

Dale más gas y suelta el volante. La mitad de los espectadores ya han abandonado la sala con los oídos taladrados por la implacable partitura de Howard Shore. La otra mitad nos regodeamos en la lucidez del que sabe cuidar de sus cicatrices y reconocer a sus semejantes aunque sea a través de un espejo astillado y entre vendajes.

"Después de ser bombardeado sin piedad por tantos slogans acerca de la seguridad en carretera es casi un alivio haber tenido un accidente".

Un parto adecuadamente accidentado y alejado de la comodidad autobiográfica de "El imperio del sol" y de la deslumbrante perfección de "High Rise" que no obstante, El Festival de Cannes recompensó con el Premio Especial del Jurado por su "valentía y atrevimiento". Nada menos.

crash

Director: David Cronenberg.

Intérpretes: James SpaderHolly HunterElias KoteasDeborah Kara UngerRosanna ArquettePeter MacNeillYolande Julian.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por George Suckelectronic

CRASH (1996). Sexo y accidentes al volante.

crash
Tras una dramática colisión con otro automóvil, James Ballard entabla una relación fetichista con otra víctima del choque y se une al grupo de Vaughan, un iluminado que desea provocar el Accidente Perfecto.

Cronenberg el enfermo. Cronenberg el chirriante. Cronenberg el chulo. Busca retos a su altura. Dejémonos de adaptaciones facilonas. Enviemos lo "políticamente correcto" a tomar por saco. Hay material explosivo disponible. Hay un libro de Ballard que el propio autor define como "pornografía". Es lo suficientemente malsano y obsesivo como para no aprovecharlo. Dale gas.

David Cronenberg ya había zigzagueado a alta velocidad y con relativo acierto por los recovecos de otra adaptación imposible 5 años antes cuando se enfrentó a The naked luch (El almuerzo desnudo) de William S. Burroughs. Engorilado por la experiencia, sustituye las alucinaciones por las obsesiones y por una vez cambia la viscosidad orgánica que le es tan querida por el acero, el yeso y la fibra de vidrio. Nada de drogas esta vez. El chute de Adrenalina y el sexo serán todo lo que vamos a necesitar. Dale más gas.

crash

Da igual que la morbosidad e intensidad del libro sea practicamente inalcanzable. La intentona vale la pena. Convierte a James Spader en el primer "héroe Ballardiano" y utiliza a saco su ambigüedad. Rescata a Holly Hunter de comedias de medio pelo. Descubre la belleza espectral de Deborah Kara Unger. Hazlos retorcerse en acoplamientos imposibles entre muletas, clavos e implantes ortopédicos mientras aguardan la Revelación de un Nuevo Orden en el que las trayectorias de colisión, la intensidad de los cromados y los filos de parabrisas estrellados componen, en palabras de Vaughan "la fertilización del ser humano a través de las colisiones automovilísticas".

Dale más gas y suelta el volante. La mitad de los espectadores ya han abandonado la sala con los oídos taladrados por la implacable partitura de Howard Shore. La otra mitad nos regodeamos en la lucidez del que sabe cuidar de sus cicatrices y reconocer a sus semejantes aunque sea a través de un espejo astillado y entre vendajes.

"Después de ser bombardeado sin piedad por tantos slogans acerca de la seguridad en carretera es casi un alivio haber tenido un accidente".

Un parto adecuadamente accidentado y alejado de la comodidad autobiográfica de "El imperio del sol" y de la deslumbrante perfección de "High Rise" que no obstante, El Festival de Cannes recompensó con el Premio Especial del Jurado por su "valentía y atrevimiento". Nada menos.

crash

Director: David Cronenberg.

Intérpretes: James SpaderHolly HunterElias KoteasDeborah Kara UngerRosanna ArquettePeter MacNeillYolande Julian.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por George Suckelectronic

bob-el-jugador
Bob, (Roger Duchesne) es un hombre de pelo canoso que pese a todas las experiencias acumuladas en sus años pasados conserva el atractivo de un hombre que no se da por vencido. Su forma de caminar y su elegancia innata, algo decadente y desubicada en el submundo del viejo barrio de Montmartre lo convierten desde el comienzo del relato en un individuo ambivalente, un antiguo gángster venido a menos que vive apuros económicos debido a su adicción al juego.

Cada noche recorre los diferentes bares para no desaprovechar ninguna partida, aunque casi siempre pierde, su vida es una apuesta permanente. Aunque pierda en el juego su porte altivo sigue siendo el mismo que cuando gana, la única diferencia radica en que es incapaz de conservar el dinero. Cuando tiene una racha de suerte, Bob no duda en arriesgar ese dinero en una apuesta mayor que casi siempre acaba perdiendo. No puede evitarlo, es un personaje que quiere todo o nada. Por ello, cuando decida volver a las andadas no se conformará con un simple robo sino con un golpe de una gran envergadura: un robo a un importante casino justo la noche en que habrá 80 millones de francos en la caja fuerte. Le proponen algo que no puede rechazar, su última gran partida, el golpe de su vida que saldará todas sus deudas y le permitirá retirarse. Un plan perfectamente ejecutado para robar el casino de Deauville en uno de sus días de mayor recaudación.

bob-el-jugador

El guión fue escrito por el propio Jean- Pierre Melville en colaboración con Auguste Le Beton, al que en los títulos de crédito se le adjudican los diálogos del film.

La escena inicial del film es una magnífica descripción panorámica mediante grandes planos abiertos guiados por la excelente fotografía en B&N de Henri Decae quien se encarga de mostrarnos París desde una colina de 130 metros situada en la orilla derecha del río Sena. Desde el emblemático distrito de París, Montmartre, dominado por la bella cúpula blanca de la Basílica del Sacré Cœur, el paisaje tiene cierto toque de encantamiento que se mueve en el estrecho margen que separa lo real de lo fantástico. Las escalinatas, las farolas que comienzan a encenderse y los personajes que en esa hora mágica deambulan por sus calles serán, en realidad, los verdaderos protagonistas del relato.

Jean- Pierre Melville otorga tanto protagonismo al barrio como a sus habitantes. En esa encrucijada del espacio sitúa un momento del tiempo no definido, intermedio entre la luz del día y la oscuridad de la noche. En definitiva, consigue la descripción ambivalente de un limbo que afecta tanto al tiempo como al espacio con la finalidad de investir igualmente a sus personajes de una ética que puede decantarse de cualquiera de los lados, según el momento o la forma en la que se mira.

bob-el-jugador

Al antihéroe protagonista, encarnado por Roger Duchesne, un actor por entonces retirado del cine y del que se comenta que estaba vinculado con el mundo criminal, le acompañan una serie de personajes entre los que podemos reconocer como estereotipos del género criminal: Paolo (Daniel Cauchy) , el joven inmaduro que tiene a Bob como mentor; el policía, (Guy Decomble), que conoce a Bob desde sus antiguas andanzas al que le une una cordial relación pese a estar en bandos diferentes de la ley, y por supuesto la femme fatale, la fascinante Anne, (Isabelle Corey) algo diferente de las “femme fatales” estadounidenses, ya que ella es más pasiva y no intenta engañar deliberadamente. Es una atractiva joven que se deja seducir por cualquier hombre que la persiga. No lleva a ningún hombre a la perdición a propósito, simplemente le da todo igual.

Pero pese a estar presentes los códigos del género y sus estereotipos como la planificación del atraco o las traiciones en el seno de la banda, Melville no hace un film al uso. La película está más centrada en la forma de vida y en los modos de supervivencia de todos estos personajes que comparten el mismo escenario, las calles de Montmartre.

En realidad, siendo una película sobre la fatalidad del destino, realiza un pequeño guiño al cine de género para que nuestro antihéroe pueda por una vez librarse de su mala suerte.

bob-el-jugador


Cine Polar francés es el término que se utilizó para denominar al cine policíaco francés que marcaba claramente sus distancias con el cine negro americano a través de una serie de características propias. Claramente influenciado por la filmografía americana, penetró en el mercado francés a partir de la segunda mitad de la década del cuarenta, debido a que durante toda la ocupación alemana- 1940/45- las películas americanas estuvieron prohibidas en Francia.

Desde el año 1945 las pantallas francesas se vieron inundadas por una verdadera oleada de cine americano. Un signo evidente de esa influencia es la aparición de un Cine Polar Francés que toma sus referentes de cine Negro estadounidense, marcando algunas diferencias para adaptarlo mejor a su público.

bob-el-jugador

Se trata de un tipo de cine entre policíaco y Noir con algunas características propias: La narrativa es más áspera, la configuración visual aunque basada también en el juego de luces y sombras, se aleja del expresionismo alemán y se acerca más a una descripción romántica del entorno urbano. Los gángsters, por ejemplo, son personajes mucho más estilizados que sus pares norteamericanos y están dotados de una ambigüedad más compleja, son más reflexivos y elegantes, más respetados entre sus iguales y con códigos éticos muy fuertes. Hay que recordar que Europa ha salido de la Gran Guerra y todavía mantiene ese espíritu de camaradería que se propagó por Francia durante la resistencia al nazismo. El propio Melville acusa en todos sus films esa exaltación total de la amistad entre hombres, muchos de sus personajes han vivido la Segunda Guerra Mundial durante la Francia ocupada por el ejército nazi, ya que él mismo fue protagonista activo de la contienda.

Poco antes de que Godard, Truffaut o Chabrol iniciaran el movimiento de La Nouvelle Vague y antes de que Belmondo se paseara por las calles de París con un cigarro encendido y apoyado sobre su labio inferior, Jean Pierre Melville nos relata la historia de Bob y su barrio de Montmartre.

Quizás un relato menor comparado con las grandes obras que nos regalaría más tarde: "Dos hombres de Manhattan (1959)", "El Confidente (1962)", "Hasta el último aliento (1966)", "El silencio de un hombre (1967)", "El ejército de las sombras (1969)", "El círculo rojo (1970)" , etc. Pero no por ello este relato carece de buen cine y del nostálgico encanto que viene a recordar esa romántica camaradería a la antigua usanza que se está perdiendo en aras de la supervivencia individualizada.

bob-el-jugador

Título original: Bob le flambeur.

Director: Jean-Pierre Melville.

Intérpretes; Roger DuchesneIsabelle CoreyDaniel CauchyGuy DecombleAndré GarretClaude CervalSimone Paris.

Trailer:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

BOB, EL JUGADOR (1956). La adicción al juego de Roger Duchesne.

bob-el-jugador
Bob, (Roger Duchesne) es un hombre de pelo canoso que pese a todas las experiencias acumuladas en sus años pasados conserva el atractivo de un hombre que no se da por vencido. Su forma de caminar y su elegancia innata, algo decadente y desubicada en el submundo del viejo barrio de Montmartre lo convierten desde el comienzo del relato en un individuo ambivalente, un antiguo gángster venido a menos que vive apuros económicos debido a su adicción al juego.

Cada noche recorre los diferentes bares para no desaprovechar ninguna partida, aunque casi siempre pierde, su vida es una apuesta permanente. Aunque pierda en el juego su porte altivo sigue siendo el mismo que cuando gana, la única diferencia radica en que es incapaz de conservar el dinero. Cuando tiene una racha de suerte, Bob no duda en arriesgar ese dinero en una apuesta mayor que casi siempre acaba perdiendo. No puede evitarlo, es un personaje que quiere todo o nada. Por ello, cuando decida volver a las andadas no se conformará con un simple robo sino con un golpe de una gran envergadura: un robo a un importante casino justo la noche en que habrá 80 millones de francos en la caja fuerte. Le proponen algo que no puede rechazar, su última gran partida, el golpe de su vida que saldará todas sus deudas y le permitirá retirarse. Un plan perfectamente ejecutado para robar el casino de Deauville en uno de sus días de mayor recaudación.

bob-el-jugador

El guión fue escrito por el propio Jean- Pierre Melville en colaboración con Auguste Le Beton, al que en los títulos de crédito se le adjudican los diálogos del film.

La escena inicial del film es una magnífica descripción panorámica mediante grandes planos abiertos guiados por la excelente fotografía en B&N de Henri Decae quien se encarga de mostrarnos París desde una colina de 130 metros situada en la orilla derecha del río Sena. Desde el emblemático distrito de París, Montmartre, dominado por la bella cúpula blanca de la Basílica del Sacré Cœur, el paisaje tiene cierto toque de encantamiento que se mueve en el estrecho margen que separa lo real de lo fantástico. Las escalinatas, las farolas que comienzan a encenderse y los personajes que en esa hora mágica deambulan por sus calles serán, en realidad, los verdaderos protagonistas del relato.

Jean- Pierre Melville otorga tanto protagonismo al barrio como a sus habitantes. En esa encrucijada del espacio sitúa un momento del tiempo no definido, intermedio entre la luz del día y la oscuridad de la noche. En definitiva, consigue la descripción ambivalente de un limbo que afecta tanto al tiempo como al espacio con la finalidad de investir igualmente a sus personajes de una ética que puede decantarse de cualquiera de los lados, según el momento o la forma en la que se mira.

bob-el-jugador

Al antihéroe protagonista, encarnado por Roger Duchesne, un actor por entonces retirado del cine y del que se comenta que estaba vinculado con el mundo criminal, le acompañan una serie de personajes entre los que podemos reconocer como estereotipos del género criminal: Paolo (Daniel Cauchy) , el joven inmaduro que tiene a Bob como mentor; el policía, (Guy Decomble), que conoce a Bob desde sus antiguas andanzas al que le une una cordial relación pese a estar en bandos diferentes de la ley, y por supuesto la femme fatale, la fascinante Anne, (Isabelle Corey) algo diferente de las “femme fatales” estadounidenses, ya que ella es más pasiva y no intenta engañar deliberadamente. Es una atractiva joven que se deja seducir por cualquier hombre que la persiga. No lleva a ningún hombre a la perdición a propósito, simplemente le da todo igual.

Pero pese a estar presentes los códigos del género y sus estereotipos como la planificación del atraco o las traiciones en el seno de la banda, Melville no hace un film al uso. La película está más centrada en la forma de vida y en los modos de supervivencia de todos estos personajes que comparten el mismo escenario, las calles de Montmartre.

En realidad, siendo una película sobre la fatalidad del destino, realiza un pequeño guiño al cine de género para que nuestro antihéroe pueda por una vez librarse de su mala suerte.

bob-el-jugador


Cine Polar francés es el término que se utilizó para denominar al cine policíaco francés que marcaba claramente sus distancias con el cine negro americano a través de una serie de características propias. Claramente influenciado por la filmografía americana, penetró en el mercado francés a partir de la segunda mitad de la década del cuarenta, debido a que durante toda la ocupación alemana- 1940/45- las películas americanas estuvieron prohibidas en Francia.

Desde el año 1945 las pantallas francesas se vieron inundadas por una verdadera oleada de cine americano. Un signo evidente de esa influencia es la aparición de un Cine Polar Francés que toma sus referentes de cine Negro estadounidense, marcando algunas diferencias para adaptarlo mejor a su público.

bob-el-jugador

Se trata de un tipo de cine entre policíaco y Noir con algunas características propias: La narrativa es más áspera, la configuración visual aunque basada también en el juego de luces y sombras, se aleja del expresionismo alemán y se acerca más a una descripción romántica del entorno urbano. Los gángsters, por ejemplo, son personajes mucho más estilizados que sus pares norteamericanos y están dotados de una ambigüedad más compleja, son más reflexivos y elegantes, más respetados entre sus iguales y con códigos éticos muy fuertes. Hay que recordar que Europa ha salido de la Gran Guerra y todavía mantiene ese espíritu de camaradería que se propagó por Francia durante la resistencia al nazismo. El propio Melville acusa en todos sus films esa exaltación total de la amistad entre hombres, muchos de sus personajes han vivido la Segunda Guerra Mundial durante la Francia ocupada por el ejército nazi, ya que él mismo fue protagonista activo de la contienda.

Poco antes de que Godard, Truffaut o Chabrol iniciaran el movimiento de La Nouvelle Vague y antes de que Belmondo se paseara por las calles de París con un cigarro encendido y apoyado sobre su labio inferior, Jean Pierre Melville nos relata la historia de Bob y su barrio de Montmartre.

Quizás un relato menor comparado con las grandes obras que nos regalaría más tarde: "Dos hombres de Manhattan (1959)", "El Confidente (1962)", "Hasta el último aliento (1966)", "El silencio de un hombre (1967)", "El ejército de las sombras (1969)", "El círculo rojo (1970)" , etc. Pero no por ello este relato carece de buen cine y del nostálgico encanto que viene a recordar esa romántica camaradería a la antigua usanza que se está perdiendo en aras de la supervivencia individualizada.

bob-el-jugador

Título original: Bob le flambeur.

Director: Jean-Pierre Melville.

Intérpretes; Roger DuchesneIsabelle CoreyDaniel CauchyGuy DecombleAndré GarretClaude CervalSimone Paris.

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Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

los-siete-magníficos
Antoine Fuqua vuelve con su actor por excelencia; Denzel Washington, para rehacer uno de los grandes clásicos del cine del Oeste; Los siete magníficos (1960) de John Sturges; Una cuadrilla de hombres, vagabundos, pistoleros, renegados, forajidos, se unen para ayudar a los que no pueden valerse por sí mismos, en este caso el poblado de Rose Creek, que esta siendo saqueado por un cacique llamado Bogue. El nombre del protagonista cambia, pero sigue siendo el "jefe" Sam Chilsum, aunque no es un vagabundo que lo único que tiene es un revolver y un arma, sino un agente de la ley con autoridad en siete estados, contratado por la gente de un humilde poblado por todo lo que tienen. Chilsum (Denzel) reúne a su antiguo compañero confederado Goodnight Robicheaux (Ethan Hawke), un ex-soldado quemado por las heridas psicológicas de la guerra, que se hace acompañar de Billy Rocks (Buyng hun-Lee). Sumemos a Josh Farraday (Chris Pratt) un liante con labia infinita, Jack Horne (D' Onofrio) un trampero solitario, Vasquez (Garcia-Rulfo) un forajido y por el camino se les une; un indio Red Harvest (Martin Semsmeier). Todos, de la mano de la joven Emma Cullen (Haley Bennett) llegan hasta Rose Creek, acaban con los allí apostados por Bogue y le mandan un mensaje a este, el pueblo ahora tiene vigilancia, si tiene algo que decir; allí estarán dispuestos a dejar que las balas hablen.

los-siete-magníficos

Fuqua para su primera incursión en el cine del Oeste toma parte de Los 7 de Sturges, aunque en realidad sus personajes bien podrían ser más deudores del Grupo salvaje (1969) de Sam Peckinpah, guarda realmente más similitudes con el estilo Peckinpah de hombres que desean servir para recuperar lo que un día fueron, que al estilo de diversión por la diversión de Sturges, aunque ojo, el guión de la de 1960 contenía una buena ración de amargos cantos al fin del cowboy que luego Bloody Sam bañaría en su estilo de perdedores sentenciados desde Duelo en Alta Sierra (1962) en adelante. Fuqua bebe de Peckinpah sobre todo pero también de Ford y de Leone, quienes siempre han formado parte de su catalogo de influencias, se nota en el director de Training Day o The Equalizer sus ganas por acercarse con tremendo cariño al genero -como buen director uno debe saber tocar todos los palos- y su respeto por las leyendas que lo pueblan. Es Los siete magníficos 2016, un film que se puede catalogar de estilo clásico, pues en todo momento va transitando por caminos conocidos... en cuanto a su villano, ya en la presentación, se gana el odio rápidamente con una inquietante primera aparición, dando un discurso retador en la Iglesia de Rose Creek, El Bogue de Sarsgaard es un roba-tierras, un auto-adjudica terrenos que se hace acompañar de un ejercito y que hace del miedo su carta de presentación. Los magníficos no son santos precisamente, pero si tienen honor, y tras incentivar a los habitantes del lugar, montan su plan para ganar la ultima y gran batalla de sus vidas. 

los-siete-magníficos

En cuanto  a los actores, obviamente ninguna alcanza el carisma de los McQueen, Bronson o Coburn, o el aplomo inalterable de Brynner; pero tienen sus momentos para lucirse. Hawke como Goodnight va más allá del tópico, es un tipo al que hoy le cuesta apretar el gatillo que vive de su fama pasada y de las rentas. D'Onofrio es un gigante con aspecto de oso y Pratt sigue explotando convenientemente su registro de antihéroe simpático, a ellos se le suman los casi-desconocidos Garcia-Rulfo y Sensmeier como "el mexicano" y "indio del grupo, por aquello de la diversidad tan de moda hoy día. Todos cumplen con su cometido y se pliegan al show de Washington, quien es sin duda el rey de la función: el método Denzel nunca falla, con su particular estilo de moverse, su pose retadora y su inconfundible estilo, se permite el lujo de hacer virguerias a lomos de su caballo. 

Conviene aclarar, que como se esperaba,  no  mejora a la original, aunque tampoco lo pretende, simplemente busca en el argumento del original, un claro reflejo de la actualidad. Y es tan cierto que su cometido es divertir y entretener al por mayor, y por ello  lo termina de dar todo en su clímax, un despliegue de pirotecnia digno de verse en pantalla grande. Al final es tanto una revisión de la obra de la que bebe, como un homenaje al genero americano por excelencia. 

los-siete-magníficos

Título original: The Magnificent Seven.

Director: Antoine Fuqua.

Intérpretes: Denzel Washington, Chris Pratt, Ethan Hawke, Vincent D' Onofrio, Buyng hun-Lee, Manuel Garcia Rulfo, Martin Sensmeier, Peter Sarsgaard, Haley Bennet, Luke Grimes, Matt Bomer, Cam Gigandet.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Jonathan Glez

LOS SIETE MAGNÍFICOS (2016). Somos gigantes enviados a esta tierra para una misión.

los-siete-magníficos
Antoine Fuqua vuelve con su actor por excelencia; Denzel Washington, para rehacer uno de los grandes clásicos del cine del Oeste; Los siete magníficos (1960) de John Sturges; Una cuadrilla de hombres, vagabundos, pistoleros, renegados, forajidos, se unen para ayudar a los que no pueden valerse por sí mismos, en este caso el poblado de Rose Creek, que esta siendo saqueado por un cacique llamado Bogue. El nombre del protagonista cambia, pero sigue siendo el "jefe" Sam Chilsum, aunque no es un vagabundo que lo único que tiene es un revolver y un arma, sino un agente de la ley con autoridad en siete estados, contratado por la gente de un humilde poblado por todo lo que tienen. Chilsum (Denzel) reúne a su antiguo compañero confederado Goodnight Robicheaux (Ethan Hawke), un ex-soldado quemado por las heridas psicológicas de la guerra, que se hace acompañar de Billy Rocks (Buyng hun-Lee). Sumemos a Josh Farraday (Chris Pratt) un liante con labia infinita, Jack Horne (D' Onofrio) un trampero solitario, Vasquez (Garcia-Rulfo) un forajido y por el camino se les une; un indio Red Harvest (Martin Semsmeier). Todos, de la mano de la joven Emma Cullen (Haley Bennett) llegan hasta Rose Creek, acaban con los allí apostados por Bogue y le mandan un mensaje a este, el pueblo ahora tiene vigilancia, si tiene algo que decir; allí estarán dispuestos a dejar que las balas hablen.

los-siete-magníficos

Fuqua para su primera incursión en el cine del Oeste toma parte de Los 7 de Sturges, aunque en realidad sus personajes bien podrían ser más deudores del Grupo salvaje (1969) de Sam Peckinpah, guarda realmente más similitudes con el estilo Peckinpah de hombres que desean servir para recuperar lo que un día fueron, que al estilo de diversión por la diversión de Sturges, aunque ojo, el guión de la de 1960 contenía una buena ración de amargos cantos al fin del cowboy que luego Bloody Sam bañaría en su estilo de perdedores sentenciados desde Duelo en Alta Sierra (1962) en adelante. Fuqua bebe de Peckinpah sobre todo pero también de Ford y de Leone, quienes siempre han formado parte de su catalogo de influencias, se nota en el director de Training Day o The Equalizer sus ganas por acercarse con tremendo cariño al genero -como buen director uno debe saber tocar todos los palos- y su respeto por las leyendas que lo pueblan. Es Los siete magníficos 2016, un film que se puede catalogar de estilo clásico, pues en todo momento va transitando por caminos conocidos... en cuanto a su villano, ya en la presentación, se gana el odio rápidamente con una inquietante primera aparición, dando un discurso retador en la Iglesia de Rose Creek, El Bogue de Sarsgaard es un roba-tierras, un auto-adjudica terrenos que se hace acompañar de un ejercito y que hace del miedo su carta de presentación. Los magníficos no son santos precisamente, pero si tienen honor, y tras incentivar a los habitantes del lugar, montan su plan para ganar la ultima y gran batalla de sus vidas. 

los-siete-magníficos

En cuanto  a los actores, obviamente ninguna alcanza el carisma de los McQueen, Bronson o Coburn, o el aplomo inalterable de Brynner; pero tienen sus momentos para lucirse. Hawke como Goodnight va más allá del tópico, es un tipo al que hoy le cuesta apretar el gatillo que vive de su fama pasada y de las rentas. D'Onofrio es un gigante con aspecto de oso y Pratt sigue explotando convenientemente su registro de antihéroe simpático, a ellos se le suman los casi-desconocidos Garcia-Rulfo y Sensmeier como "el mexicano" y "indio del grupo, por aquello de la diversidad tan de moda hoy día. Todos cumplen con su cometido y se pliegan al show de Washington, quien es sin duda el rey de la función: el método Denzel nunca falla, con su particular estilo de moverse, su pose retadora y su inconfundible estilo, se permite el lujo de hacer virguerias a lomos de su caballo. 

Conviene aclarar, que como se esperaba,  no  mejora a la original, aunque tampoco lo pretende, simplemente busca en el argumento del original, un claro reflejo de la actualidad. Y es tan cierto que su cometido es divertir y entretener al por mayor, y por ello  lo termina de dar todo en su clímax, un despliegue de pirotecnia digno de verse en pantalla grande. Al final es tanto una revisión de la obra de la que bebe, como un homenaje al genero americano por excelencia. 

los-siete-magníficos

Título original: The Magnificent Seven.

Director: Antoine Fuqua.

Intérpretes: Denzel Washington, Chris Pratt, Ethan Hawke, Vincent D' Onofrio, Buyng hun-Lee, Manuel Garcia Rulfo, Martin Sensmeier, Peter Sarsgaard, Haley Bennet, Luke Grimes, Matt Bomer, Cam Gigandet.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Jonathan Glez

los-vencedores
Filmada en blanco y negro en un estilo que mezcla el semidocumental con una especie de neorrealismo. La historia arranca en el bombardeo de Londres durante la Batalla de Bretaña en 1942 hasta la caída y división de Berlín en 1946 sirviendo como hilo conductor las desventuras de un escuadrón de soldados americanos liderados por el sargento Eli Wallach. En uno de los carteles promocionales se leía: No ha habido y no habrá una película como The Victors. Y gracias a Dios no la hubo.

Me explico. Este alegato antibélico a lo largo de sus casi 2 horas y media de metraje no expone ningún enfrentamiento bélico, salvo una emboscada a unos soldados alemanes que son masacrados por una pequeña división francesa. Lo que apreciamos es una Europa destruida, bombardeada, quemada, diezmada y los sobrevivientes que para serlo han tomado actitudes diversas desde el vasallaje más pordiosero hasta la explotación de sus congéneres. Ciertamente que el bando vencedor de los aliados avanza por el territorio del viejo continente a través de Inglaterra, Italia, Francia y Alemania, pero lo que vemos a su paso es una realidad dolorosa donde no cabe el heroísmo, el ser humano se ha convertido en su propio depredador y aunque vemos uno que otro rasgo de humanidad en alguno que otro personaje sabemos que ninguno es un superhombre y que si la oportunidad se da, mostrará su faceta dubitativa y que lo mejor que puede hacer es ser mudo testigo.

los-vencedores

Observamos a nuestros soldados temblar llenos de miedo durante la caída de bombas en Londres, más tarde en Sicilia un acto de caridad le servirá a un soldado para aprovecharse de una mujer, el racismo queda manifiesto cuando los propios americanos ofendan y agredan a sus soldados de color, a su llegada a Francia expropian viviendas ya desbastadas para asentar sus cuarteles y no faltará el infeliz que prostituya a damas angustiadas, serán parte de un acto de disciplina castrense fuera de toda proporción, alguno será tentado por el dinero fácil aprovechándose del desastre y al final, en una Alemania vencida no dudarán en aprovecharse de las mujeres y sus familias aunque presuman de haberles llevado la libertad. En la guerra no hay vencedores ni vencidos, apenas víctimas como lo apreciaran quienes hayan visto o vayan a ver esta película, cuya última escena es desgarradora. Tan solo recuerdo una película que me ha dejado así con una sensación parecida, La hora final (1959) de Stanley Kramer.

los-vencedores

Escrita, producida y realizada por Carl Foreman, basada en una serie de historias cortas de Alexander Baron reunidas en un volumen titulado The human kind, estructurada a manera de viñetas donde los citados soldados a veces son protagonistas y en otras meros testigos, con un plantel de actores que por ese tiempo todavía no eran estrellas desde George Peppard y George Hamilton hasta Albert Finney pasando por un jovencísimo Peter Fonda (nominado a un Globo de Oro como promesa cinematográfica) y el alarde de presentar a 6 actrices europeas en personajes marcados por la tragedia: Rossana Schiaffino, Jeanne Moreau, Romy Schneider, Melina Mercuri, Senta Bergen y Elke Sommers.

Advierto que no es para todos los gustos. Si van por cine espectáculo saldrán decepcionados. Para evitar la depresión post película lleven chocolates para nivelar la serotonina.

los-vencedores

Título original: The Victors.

Director: Carl Foreman.

Intérpretes: Vince EdwardsAlbert FinneyGeorge HamiltonMelina MercouriJeanne MoreauGeorge PeppardMaurice RonetRosanna SchiaffinoRomy Schneider.

Escena:


Reseña escrita por Carlos Fernando Carrion Quezada

LOS VENCEDORES (1963). El alegato antibelicista de Carl Foreman.

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Filmada en blanco y negro en un estilo que mezcla el semidocumental con una especie de neorrealismo. La historia arranca en el bombardeo de Londres durante la Batalla de Bretaña en 1942 hasta la caída y división de Berlín en 1946 sirviendo como hilo conductor las desventuras de un escuadrón de soldados americanos liderados por el sargento Eli Wallach. En uno de los carteles promocionales se leía: No ha habido y no habrá una película como The Victors. Y gracias a Dios no la hubo.

Me explico. Este alegato antibélico a lo largo de sus casi 2 horas y media de metraje no expone ningún enfrentamiento bélico, salvo una emboscada a unos soldados alemanes que son masacrados por una pequeña división francesa. Lo que apreciamos es una Europa destruida, bombardeada, quemada, diezmada y los sobrevivientes que para serlo han tomado actitudes diversas desde el vasallaje más pordiosero hasta la explotación de sus congéneres. Ciertamente que el bando vencedor de los aliados avanza por el territorio del viejo continente a través de Inglaterra, Italia, Francia y Alemania, pero lo que vemos a su paso es una realidad dolorosa donde no cabe el heroísmo, el ser humano se ha convertido en su propio depredador y aunque vemos uno que otro rasgo de humanidad en alguno que otro personaje sabemos que ninguno es un superhombre y que si la oportunidad se da, mostrará su faceta dubitativa y que lo mejor que puede hacer es ser mudo testigo.

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Observamos a nuestros soldados temblar llenos de miedo durante la caída de bombas en Londres, más tarde en Sicilia un acto de caridad le servirá a un soldado para aprovecharse de una mujer, el racismo queda manifiesto cuando los propios americanos ofendan y agredan a sus soldados de color, a su llegada a Francia expropian viviendas ya desbastadas para asentar sus cuarteles y no faltará el infeliz que prostituya a damas angustiadas, serán parte de un acto de disciplina castrense fuera de toda proporción, alguno será tentado por el dinero fácil aprovechándose del desastre y al final, en una Alemania vencida no dudarán en aprovecharse de las mujeres y sus familias aunque presuman de haberles llevado la libertad. En la guerra no hay vencedores ni vencidos, apenas víctimas como lo apreciaran quienes hayan visto o vayan a ver esta película, cuya última escena es desgarradora. Tan solo recuerdo una película que me ha dejado así con una sensación parecida, La hora final (1959) de Stanley Kramer.

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Escrita, producida y realizada por Carl Foreman, basada en una serie de historias cortas de Alexander Baron reunidas en un volumen titulado The human kind, estructurada a manera de viñetas donde los citados soldados a veces son protagonistas y en otras meros testigos, con un plantel de actores que por ese tiempo todavía no eran estrellas desde George Peppard y George Hamilton hasta Albert Finney pasando por un jovencísimo Peter Fonda (nominado a un Globo de Oro como promesa cinematográfica) y el alarde de presentar a 6 actrices europeas en personajes marcados por la tragedia: Rossana Schiaffino, Jeanne Moreau, Romy Schneider, Melina Mercuri, Senta Bergen y Elke Sommers.

Advierto que no es para todos los gustos. Si van por cine espectáculo saldrán decepcionados. Para evitar la depresión post película lleven chocolates para nivelar la serotonina.

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Título original: The Victors.

Director: Carl Foreman.

Intérpretes: Vince EdwardsAlbert FinneyGeorge HamiltonMelina MercouriJeanne MoreauGeorge PeppardMaurice RonetRosanna SchiaffinoRomy Schneider.

Escena:


Reseña escrita por Carlos Fernando Carrion Quezada

todos-queremos-algo
Si llegas a conocer a estos tipos en el instituto, probablemente te caerían mal. Cada uno de ellos fue la superestrella de béisbol en el instituto del que han llegado, están obsesionados con el sexo y para colmo se llevan a todas las chicas. Y sin embargo, cuando el director de Boyhood nos los presenta en esta comedia ambientada en los años 80, no podemos evitar cogerle cariño a todos.

Y es que tras coronarse con Boyhood, Richard Linklater ha decidido tomarse menos en serio y hacer una película para pasárselo bien, y de paso revisitar una época vivida por él. Como sus protagonistas, también fue jugador de béisbol en la universidad, y conoce muy bien el espíritu de camaradería que se respira a lo largo del film. Aunque haya un protagonista, Blake Jenner, al que el espectador sigue en todo momento, a veces esta parece una película coral. Cada personaje está muy bien caracterizado, y la ausencia de nombres conocidos hace que nos los creamos aún más.

todos-queremos-algo

Al igual que en su película de 1993 Movida del ’76, la acción transcurre en unos pocos días. El argumento es muy simple: Un grupo de universitarios jugadores de béisbol beben, ligan con chicas y filosofan mientras tanto. Más que crear una historia como el director hizo con la trilogía de Antes de… Linklater ha dibujado unas viñetas sobre la vida de los protagonistas. Y a pesar de que sea una comedia universitaria, Todos queremos algo apenas cae en clichés, ni se hace pesada. Es una mirada hacia un mundo ideal, en una época inocente, cargada de optimismo gracias a una fotografía luminosa y una banda sonora repleta de éxitos por todo el mundo conocidos.

Muchos estarán de acuerdo en que es una película nostálgica, y los que hayan vivido en los 80 lo podrán corroborar, con los pequeños cameos de máquinas recreativas, camas de agua y camisetas apretadas. Pero sobre todo es utópica: Nos presenta un fragmento en la vida de estos personajes que cualquiera desearía vivir. No sólo son las fiestas ni el alcohol, ni siquiera el romance que el protagonista tiene con Zoey Deutch. Es la sensación de pertenecer a una comunidad, y saber que el año que estás a punto de vivir va a ser el mejor de tu vida. Tyler Hoechlin, el capitán del equipo, lo dice muy bien: "Hoy es el mejor día de mi vida - hasta mañana".

todos-queremos-algo

Título original: Everybody Wants Some.

Director: Richard Linklater,

Intérpretes: Blake JennerGlen PowellJ. Quinton JohnsonAustin AmelioTemple BakerJuston StreetRyan GuzmanTyler HoechlinWyatt Russell.

Trailer:


Reseña escrita por Juan C. Alonso

TODOS QUEREMOS ALGO (2016). La comedia juvenil ambientada en los 80 de Richard Linklater.

todos-queremos-algo
Si llegas a conocer a estos tipos en el instituto, probablemente te caerían mal. Cada uno de ellos fue la superestrella de béisbol en el instituto del que han llegado, están obsesionados con el sexo y para colmo se llevan a todas las chicas. Y sin embargo, cuando el director de Boyhood nos los presenta en esta comedia ambientada en los años 80, no podemos evitar cogerle cariño a todos.

Y es que tras coronarse con Boyhood, Richard Linklater ha decidido tomarse menos en serio y hacer una película para pasárselo bien, y de paso revisitar una época vivida por él. Como sus protagonistas, también fue jugador de béisbol en la universidad, y conoce muy bien el espíritu de camaradería que se respira a lo largo del film. Aunque haya un protagonista, Blake Jenner, al que el espectador sigue en todo momento, a veces esta parece una película coral. Cada personaje está muy bien caracterizado, y la ausencia de nombres conocidos hace que nos los creamos aún más.

todos-queremos-algo

Al igual que en su película de 1993 Movida del ’76, la acción transcurre en unos pocos días. El argumento es muy simple: Un grupo de universitarios jugadores de béisbol beben, ligan con chicas y filosofan mientras tanto. Más que crear una historia como el director hizo con la trilogía de Antes de… Linklater ha dibujado unas viñetas sobre la vida de los protagonistas. Y a pesar de que sea una comedia universitaria, Todos queremos algo apenas cae en clichés, ni se hace pesada. Es una mirada hacia un mundo ideal, en una época inocente, cargada de optimismo gracias a una fotografía luminosa y una banda sonora repleta de éxitos por todo el mundo conocidos.

Muchos estarán de acuerdo en que es una película nostálgica, y los que hayan vivido en los 80 lo podrán corroborar, con los pequeños cameos de máquinas recreativas, camas de agua y camisetas apretadas. Pero sobre todo es utópica: Nos presenta un fragmento en la vida de estos personajes que cualquiera desearía vivir. No sólo son las fiestas ni el alcohol, ni siquiera el romance que el protagonista tiene con Zoey Deutch. Es la sensación de pertenecer a una comunidad, y saber que el año que estás a punto de vivir va a ser el mejor de tu vida. Tyler Hoechlin, el capitán del equipo, lo dice muy bien: "Hoy es el mejor día de mi vida - hasta mañana".

todos-queremos-algo

Título original: Everybody Wants Some.

Director: Richard Linklater,

Intérpretes: Blake JennerGlen PowellJ. Quinton JohnsonAustin AmelioTemple BakerJuston StreetRyan GuzmanTyler HoechlinWyatt Russell.

Trailer:


Reseña escrita por Juan C. Alonso

planeta-prohibido
A principios del siglo XXIII, la nave C-57-D es enviada al planeta Altair IV para investigar qué le ocurrió a la tripulación del Bellerophon, una expedición desaparecida allí 20 años antes. Al final del viaje, el Comandante John J. Adams (Leslie Nielsen) logra contactar por radio con el Dr. Edward Morbius (Walter Pidgeon), quien le sugiere que no aterrice y se mantenga alejado del planeta.Adams hace caso omiso de las advertencias de Morbius y decide investigar la situación.Al aterrizar, la tripulación es recibida por Robby, un robot que conduce a Adams y a los tenientes Jerry Farman (Jack Kelly) y "Doc" Ostrow (Warren Stevens) a la casa de Morbius. El doctor les explica que después de la llegada del Bellerophone, una fuerza desconocida hizo desaparecer a casi todos sus miembros y destruyó su nave cuando los últimos supervivientes trataron de escapar. Sólo él, su esposa (que más tarde murió por causas naturales) y su hija bebé sobrevivieron. Morbius teme que la misma suerte pueda correr la tripulación del C-57-D. Los oficiales se deslumbran ante la casa y su tecnología, más avanzada de lo que conoce la humanidad, incluyendo al robot Robby, al que Morbius afirma haber construido durante su primer mes allí. Adams se mantiene escéptico, y le recuerda a Morbius que su campo es la filología, no las ciencias físicas,a lo que Morbius responde que durante esos años se ha dedicado a estudiar la historia y la ciencia de los Krells, seres nativos del planeta, que disponían de una avanzada tecnología pero perecieron en una sola noche de inexplicable destrucción.La hija de Morbius, Altaira (Anne Francis) que ya cuenta con diecinueve años, ha crecido sin conocer ningún hombre excepto su padre, por lo que la llegada de la expedición militar despertará su curiosidad por los jóvenes.

planeta-prohibido

Irving Block y Allen Adler, creadores de la historia que mas tarde plasmaría en guión Cyril Hume para Planeta Prohibido, tuvieron la original idea de adaptar los personajes y parte de la trama de "La tempestad", obra de teatro de William Shakespeare, pero a modo de ópera espacial, de hecho está considerada como la primera película cuya acción transcurre completamente en otro planeta alejado de la Tierra. Nos encontramos ante un clásico imperecedero de la época dorada de la ciencia ficción americana, un film influyente en muchos aspectos desarrollados posteriormente en el género, posiblemente por tratarse de una producción de un gran estudio como MGM con un presupuesto alejado de los estándares de la Serie B. Su impecable factura técnica se deja ver por ejemplo en la prodigiosa fotografía en Eastmancolor y CinemaScope de George J. Folsey, unos impresionantes decorados y efectos especiales que si bien a día de hoy pueden resultar naíf, no cabe duda que están muy por encima de la mayoría de producciones de los 50 y mantienen todo su impacto y valía vistos a día de hoy. El responsable de los efectos especiales mas impactantes como la aparición del "Id Monster" fue Joshua Meador, veterano animador cedido por Walt Disney. Otro aspecto que acerca Planeta Prohibido a las producciones A es su solvente reparto,encabezado por Walter Pidgeon, elegante actor de voz profunda conocido por apariciones en clásicos como "¡Que verde era mi valle!(1941)" de John Ford o "Cautivos del mal (1952)" de Vincente Minnelli, Anne Francis como la inocente y sensual Altaira (su aparición en minifalda fue motivo de censura en España hasta 1962) y en el papel de héroe de la función nos encontramos con un joven y por aquel entonces desconocido Leslie Nielsen, actor que alcanzó una tardía popularidad gracias a las delirantes producciones de los hermanos Zucker "Aterriza como puedas (1980)" y sobre todo "Agárralo como puedas (1988)". Destacar también la original y experimental banda sonora de Bebe Barron y Louis Barron, generada a partir de tonalidades electrónicas y efectos de estudio,interpretados con artefactos artesanales similares al theremin que son un complemento muy acertado para la atmósfera del film.

planeta-prohibido

Muchas son las evocadoras secuencias de Planeta Prohibido que se mantienen en la retina del espectador; el florido jardín de la casa de Morbius, lago incluido, donde Altaira pasa el tiempo con sus "amigos", un ciervo o un tigre totalmente inofensivo para ella,las espectaculares estancias de los laboratorios de los Krells (criaturas solo sugeridas,ya que su extinción impiden lo contrario) cuya avanzada tecnología les permitió crear una sofisticada máquina capaz de crear objetos por medio del pensamiento, la aparición del "Monstruo del Id", una bestia invisible,(cuya forma se nos muestra en una sola escena y por medio de su intento de traspasar una valla electrificada) que no es más que el monstruo del inconsciente del Dr Morbius, capaz de crearlo con el pensamiento a partir de adquirir la sabiduría de los Krells y por consiguiente motivo principal para la desaparición de esta raza alienígena.


planeta-prohibido

No es de extrañar que Gene Roddenberry declarase que Planeta Prohibido fue una de las principales influencias para Star Trek o que el personaje de el robot Robby tuviese presencia en posteriores films y series de tv, ya que aunque visto en la actualidad su diseño nos puede parecer obsoleto,en su momento fue algo excepcional que un robot tuviera características y profundidad argumental como cualquier otro personaje y no cabe duda de que sus capacidades (hablar infinitos idiomas,reproducir trajes a medida,cocinar alimentos,..) son un gran alarde de tecnología avanzada. Durante algún tiempo se rumoreó con la producción de un posible remake a cargo de James Cameron, Dreamworks o Joel Silver, proyecto que por suerte para la memoria colectiva de varias generaciones cinéfilas parece encontrarse abandonado.

planeta-prohibido

Título original: Forbidden Planet.

Director: Fred M. Wilcox.

Intérpretes: Walter Pidgeon, Anne Francis, Leslie Nielsen, Warren Stevens, Jack Kelly, Richard Anderson, Earl Holliman.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Francisco Javier Arco Pérez

PLANETA PROHIBIDO (1956). La Ópera espacial de Fred M. Wilcox.

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A principios del siglo XXIII, la nave C-57-D es enviada al planeta Altair IV para investigar qué le ocurrió a la tripulación del Bellerophon, una expedición desaparecida allí 20 años antes. Al final del viaje, el Comandante John J. Adams (Leslie Nielsen) logra contactar por radio con el Dr. Edward Morbius (Walter Pidgeon), quien le sugiere que no aterrice y se mantenga alejado del planeta.Adams hace caso omiso de las advertencias de Morbius y decide investigar la situación.Al aterrizar, la tripulación es recibida por Robby, un robot que conduce a Adams y a los tenientes Jerry Farman (Jack Kelly) y "Doc" Ostrow (Warren Stevens) a la casa de Morbius. El doctor les explica que después de la llegada del Bellerophone, una fuerza desconocida hizo desaparecer a casi todos sus miembros y destruyó su nave cuando los últimos supervivientes trataron de escapar. Sólo él, su esposa (que más tarde murió por causas naturales) y su hija bebé sobrevivieron. Morbius teme que la misma suerte pueda correr la tripulación del C-57-D. Los oficiales se deslumbran ante la casa y su tecnología, más avanzada de lo que conoce la humanidad, incluyendo al robot Robby, al que Morbius afirma haber construido durante su primer mes allí. Adams se mantiene escéptico, y le recuerda a Morbius que su campo es la filología, no las ciencias físicas,a lo que Morbius responde que durante esos años se ha dedicado a estudiar la historia y la ciencia de los Krells, seres nativos del planeta, que disponían de una avanzada tecnología pero perecieron en una sola noche de inexplicable destrucción.La hija de Morbius, Altaira (Anne Francis) que ya cuenta con diecinueve años, ha crecido sin conocer ningún hombre excepto su padre, por lo que la llegada de la expedición militar despertará su curiosidad por los jóvenes.

planeta-prohibido

Irving Block y Allen Adler, creadores de la historia que mas tarde plasmaría en guión Cyril Hume para Planeta Prohibido, tuvieron la original idea de adaptar los personajes y parte de la trama de "La tempestad", obra de teatro de William Shakespeare, pero a modo de ópera espacial, de hecho está considerada como la primera película cuya acción transcurre completamente en otro planeta alejado de la Tierra. Nos encontramos ante un clásico imperecedero de la época dorada de la ciencia ficción americana, un film influyente en muchos aspectos desarrollados posteriormente en el género, posiblemente por tratarse de una producción de un gran estudio como MGM con un presupuesto alejado de los estándares de la Serie B. Su impecable factura técnica se deja ver por ejemplo en la prodigiosa fotografía en Eastmancolor y CinemaScope de George J. Folsey, unos impresionantes decorados y efectos especiales que si bien a día de hoy pueden resultar naíf, no cabe duda que están muy por encima de la mayoría de producciones de los 50 y mantienen todo su impacto y valía vistos a día de hoy. El responsable de los efectos especiales mas impactantes como la aparición del "Id Monster" fue Joshua Meador, veterano animador cedido por Walt Disney. Otro aspecto que acerca Planeta Prohibido a las producciones A es su solvente reparto,encabezado por Walter Pidgeon, elegante actor de voz profunda conocido por apariciones en clásicos como "¡Que verde era mi valle!(1941)" de John Ford o "Cautivos del mal (1952)" de Vincente Minnelli, Anne Francis como la inocente y sensual Altaira (su aparición en minifalda fue motivo de censura en España hasta 1962) y en el papel de héroe de la función nos encontramos con un joven y por aquel entonces desconocido Leslie Nielsen, actor que alcanzó una tardía popularidad gracias a las delirantes producciones de los hermanos Zucker "Aterriza como puedas (1980)" y sobre todo "Agárralo como puedas (1988)". Destacar también la original y experimental banda sonora de Bebe Barron y Louis Barron, generada a partir de tonalidades electrónicas y efectos de estudio,interpretados con artefactos artesanales similares al theremin que son un complemento muy acertado para la atmósfera del film.

planeta-prohibido

Muchas son las evocadoras secuencias de Planeta Prohibido que se mantienen en la retina del espectador; el florido jardín de la casa de Morbius, lago incluido, donde Altaira pasa el tiempo con sus "amigos", un ciervo o un tigre totalmente inofensivo para ella,las espectaculares estancias de los laboratorios de los Krells (criaturas solo sugeridas,ya que su extinción impiden lo contrario) cuya avanzada tecnología les permitió crear una sofisticada máquina capaz de crear objetos por medio del pensamiento, la aparición del "Monstruo del Id", una bestia invisible,(cuya forma se nos muestra en una sola escena y por medio de su intento de traspasar una valla electrificada) que no es más que el monstruo del inconsciente del Dr Morbius, capaz de crearlo con el pensamiento a partir de adquirir la sabiduría de los Krells y por consiguiente motivo principal para la desaparición de esta raza alienígena.


planeta-prohibido

No es de extrañar que Gene Roddenberry declarase que Planeta Prohibido fue una de las principales influencias para Star Trek o que el personaje de el robot Robby tuviese presencia en posteriores films y series de tv, ya que aunque visto en la actualidad su diseño nos puede parecer obsoleto,en su momento fue algo excepcional que un robot tuviera características y profundidad argumental como cualquier otro personaje y no cabe duda de que sus capacidades (hablar infinitos idiomas,reproducir trajes a medida,cocinar alimentos,..) son un gran alarde de tecnología avanzada. Durante algún tiempo se rumoreó con la producción de un posible remake a cargo de James Cameron, Dreamworks o Joel Silver, proyecto que por suerte para la memoria colectiva de varias generaciones cinéfilas parece encontrarse abandonado.

planeta-prohibido

Título original: Forbidden Planet.

Director: Fred M. Wilcox.

Intérpretes: Walter Pidgeon, Anne Francis, Leslie Nielsen, Warren Stevens, Jack Kelly, Richard Anderson, Earl Holliman.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Francisco Javier Arco Pérez

infierno-en-el-pacífico
Segunda Guerra Mundial. Un piloto americano (Lee Marvin) es abatido. Llega a una isla desierta donde se encuentra un soldado japonés (Toshiro Mifune). Son enemigos de guerra y ambos se enfrentarán en una encarnizada lucha logística por la supervivencia. En primer lugar, la lucha se centrará de hombre a hombre. En segundo, deberán unir sus fuerzas para conseguir salir de la isla.

Con guión de Alexander Jacobs y Eric Bercovici y música de Lalo Schifrin, John Boorman, autor, entre otras de las magníficas "A quemarropa (1967)" "Deliverance (1972)" o "La selva esmeralda (1985)" entre otras, consigue con Infierno en el Pacífico, su segundo largometraje, un entretenido relato sobre la supervivencia en un entorno hostil, además de tener un toque humanista, al resaltar la absurdez de la guerra en dos personajes que, imbuidos en su ideal histórico y político, estarán condenados a aunar sus fuerzas cuando aún desconocen que hay más cosas que les unen, de las que les separa. Para ello, Boorman recurre al problema de la incomunicación, aquí a través de la lengua, uno es norteamericano, el otro, japonés. Recordemos que la comunicación humana es un fenómeno intrínsecamente social, por lo que la importancia del lenguaje es vital para el ser humano, ya que el mismo le permite vivir en comunidad.

infierno-en-el-pacífico

Ambos, son hombres de Hobbes cuando afirmaba que el hombre es el lobo del hombre, que el hombre librado a su propia voluntad es peligroso incluso para sus semejantes. Así, en conflictos o pasiones detenta un deseo de poder insaciable del ser humano; una naturaleza tan compleja, que de no ser controlada y canalizada, provocaría que el hombre desborde sus límites, por lo cual surge la necesidad de buscar a “alguien o algo” que pueda encauzar dicha naturaleza. Algo semejante al egoísmo psicológico, la teoría de la naturaleza humana que afirma que la conducta está impulsada por motivaciones auto interesadas.

Lee Marvin y Toshiro Mifune son los únicos personajes de la película. A priori, podría parecer arriesgado. Nada más lejos. Estos dos sólidos y magníficos actores despliegan el amplio abanico de recursos interpretativos, ampliamente demostrado, en un duelo interpretativo y muy físico, a lo largo del metraje, dado el problema de incomunicación existente. Esto hace que los diálogos sean escasos en la cinta, lo que le otorga, un mayor mérito, si cabe a la narración, que tiene un buen ritmo. La naturaleza conforma el tercer personaje y ambos soldados se funden en ella.

infierno-en-el-pacífico-1968

La contínua lucha psicológica, que no física, entre los hombres, cuales Robinsones alejados de la civilización y en territorio hostil, les servirá a ambos como una especie de rito de aprendizaje. Así, la desconfianza, recelo, temor y hostilidad inicial, ejecutada con la invasión y deseo de destrucción hacía el otro, dará lugar irremediablemente al florecimiento de la virtud de la paciencia, a esperar a que el otro cometa un error. Sentirán hambre, sed y calor y soportarán lluvias torrenciales y, aflorará en los hombres, sentimientos de frustración, odio y de resignación, mejor llevada por el japonés por su cultura y tradición, más que por el dinámico norteamericano. Para llegar a un estado de aceptación y respeto hacia el otro. Toda esta evolución personal mostrada por el director mediante un desarrollo psíquico muy interesante, no exento de desconfianza, pero esperanzador de la condición humana. No hablaré del final para no crear spoiler, que fue impuesto por producción y no era, en absoluto, el que había rodado Boorman.

Boorman ya demostró su genialidad con "Deliverance" y su interés por abandonar al ser humano a su suerte en condiciones extremas y lo bien que se maneja rodando en escenarios naturales, ya sean vastos y amenazantes, como ríos salvajes y frondosos bosques y selvas o, idílicos, como esta isla sin agua potable, ayudado aquí por la estupenda fotografía de Conrad Hall.

infierno-en-el-pacífico

Título original: Hell in the Pacific.

Director: John Boorman.

Intérpretes: Lee Marvin, Toshiro Mifune.

Escena:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

INFIERNO EN EL PACÍFICO (1968) El enfrentamiento de Lee Marvin y Toshiro Mifune.

infierno-en-el-pacífico
Segunda Guerra Mundial. Un piloto americano (Lee Marvin) es abatido. Llega a una isla desierta donde se encuentra un soldado japonés (Toshiro Mifune). Son enemigos de guerra y ambos se enfrentarán en una encarnizada lucha logística por la supervivencia. En primer lugar, la lucha se centrará de hombre a hombre. En segundo, deberán unir sus fuerzas para conseguir salir de la isla.

Con guión de Alexander Jacobs y Eric Bercovici y música de Lalo Schifrin, John Boorman, autor, entre otras de las magníficas "A quemarropa (1967)" "Deliverance (1972)" o "La selva esmeralda (1985)" entre otras, consigue con Infierno en el Pacífico, su segundo largometraje, un entretenido relato sobre la supervivencia en un entorno hostil, además de tener un toque humanista, al resaltar la absurdez de la guerra en dos personajes que, imbuidos en su ideal histórico y político, estarán condenados a aunar sus fuerzas cuando aún desconocen que hay más cosas que les unen, de las que les separa. Para ello, Boorman recurre al problema de la incomunicación, aquí a través de la lengua, uno es norteamericano, el otro, japonés. Recordemos que la comunicación humana es un fenómeno intrínsecamente social, por lo que la importancia del lenguaje es vital para el ser humano, ya que el mismo le permite vivir en comunidad.

infierno-en-el-pacífico

Ambos, son hombres de Hobbes cuando afirmaba que el hombre es el lobo del hombre, que el hombre librado a su propia voluntad es peligroso incluso para sus semejantes. Así, en conflictos o pasiones detenta un deseo de poder insaciable del ser humano; una naturaleza tan compleja, que de no ser controlada y canalizada, provocaría que el hombre desborde sus límites, por lo cual surge la necesidad de buscar a “alguien o algo” que pueda encauzar dicha naturaleza. Algo semejante al egoísmo psicológico, la teoría de la naturaleza humana que afirma que la conducta está impulsada por motivaciones auto interesadas.

Lee Marvin y Toshiro Mifune son los únicos personajes de la película. A priori, podría parecer arriesgado. Nada más lejos. Estos dos sólidos y magníficos actores despliegan el amplio abanico de recursos interpretativos, ampliamente demostrado, en un duelo interpretativo y muy físico, a lo largo del metraje, dado el problema de incomunicación existente. Esto hace que los diálogos sean escasos en la cinta, lo que le otorga, un mayor mérito, si cabe a la narración, que tiene un buen ritmo. La naturaleza conforma el tercer personaje y ambos soldados se funden en ella.

infierno-en-el-pacífico-1968

La contínua lucha psicológica, que no física, entre los hombres, cuales Robinsones alejados de la civilización y en territorio hostil, les servirá a ambos como una especie de rito de aprendizaje. Así, la desconfianza, recelo, temor y hostilidad inicial, ejecutada con la invasión y deseo de destrucción hacía el otro, dará lugar irremediablemente al florecimiento de la virtud de la paciencia, a esperar a que el otro cometa un error. Sentirán hambre, sed y calor y soportarán lluvias torrenciales y, aflorará en los hombres, sentimientos de frustración, odio y de resignación, mejor llevada por el japonés por su cultura y tradición, más que por el dinámico norteamericano. Para llegar a un estado de aceptación y respeto hacia el otro. Toda esta evolución personal mostrada por el director mediante un desarrollo psíquico muy interesante, no exento de desconfianza, pero esperanzador de la condición humana. No hablaré del final para no crear spoiler, que fue impuesto por producción y no era, en absoluto, el que había rodado Boorman.

Boorman ya demostró su genialidad con "Deliverance" y su interés por abandonar al ser humano a su suerte en condiciones extremas y lo bien que se maneja rodando en escenarios naturales, ya sean vastos y amenazantes, como ríos salvajes y frondosos bosques y selvas o, idílicos, como esta isla sin agua potable, ayudado aquí por la estupenda fotografía de Conrad Hall.

infierno-en-el-pacífico

Título original: Hell in the Pacific.

Director: John Boorman.

Intérpretes: Lee Marvin, Toshiro Mifune.

Escena:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

los-siete-magníficos
En 1959, John Ford estrenaba Río Bravo, y solo un año después, John Sturges de la mano de la United Artist firmaba Los siete magníficos, remake USA de Los Siete Samuráis de Akira Kurosawa, a su vez un cineasta claramente influenciado por Ford. Estas cintas, junto a Los profesionales y Grupo salvaje, serian los últimos grandes emblemas del western clásico americano antes de la llegada del spaguetti western.

La historia de cómo se gesto Los siete magníficos es tan apasionante como la propia película. El primero en hacerse con los derechos del film fue un productor modesto; Lou Morheim, quien se anticipo a Yul Brynner, y por solo 250 $ adquirió los derechos del film para llevar a cabo una idea similar en EEUU. Brynner conoció el film por mediación de Anthony Quinn, y en una fase previa de producción era Quinn el asignado como protagonista, mientras que Brynner debutaría como director, devolviendo así la jugada de un largometraje anterior. Cuando Brynner se entero de que Morheim era quien tenía la opción para USA, le recompro los derechos a Morheim, y le prometió que figuraría como productor único, pero claro, eso no se firmo en papeles, luego, la cosa cambiaría cuando Brynner dio entrada a  Walter Mirisch, productor freelance, habitualmente unido a la United Artist. Mirisch hizo que Brynner acabara cambiando de idea, dejara aquella locura de dirigir, y se postulara como el protagonista, por encima de Anthony Quinn. El primer director asignado fue Martin Ritt, pero a la vista de que el film avanzaba muy lentamente su fase de producción, y había una huelga a la vuelta de la esquina que podía pararlo todo indefinidamente, Ritt se desentendió del mismo, y así fue como entro en liza John Sturges, quien acabaría llevándose gran parte del merito y la fama. Sturges contrato rápidamente a dos jóvenes en ascenso; Steve McQueen y Charles Bronson, con quien ya había trabajado previamente. La entrada de McQueen no fue nada fácil, ya que para librarse de su contrato televisivo tuvo que fingir un accidente de coche, que luego relataría una novia suya de la época.

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Sturges se alejo de la idea original de Los siete magníficos que quería hacer Ritt –sobre un grupo de ex-soldados de la guerra civil en la cuesta abajo de sus vidas- y centro la trama en algo más ligero, con un grupo de hombres liderados por una especie de vagabundo; Chris Chilsum (Brynner); es un tipo que no tiene nada limpio, salvo su revólver y su alma, dijo Brynner de su personaje. Acompañando a Brynner, además de los ya citados McQueen y Bronson; Robert Vaughn –recién nominado al Oscar- Brad Dexter, Horst Buchholz y James Coburn, quien entro en la cinta cuando; un dia se encontró en una tienda a Vaughn y le pregunto que andaba haciendo, este le dijo que acababa de firmar para el remake de Los siete samuráis, y que aún buscaban actores para completar el elenco, así, Coburn llamó a su agente, concertó una entrevista con Sturges, y al día siguiente el papel de Britt (el tipo de la navaja) era de él. Para el papel de villano, Sturges lo tenía claro, solo quería a un hombre, a Eli Wallach, un actor de teatro de Broadway, que luego acabaría siendo un mito del spaghetti western.

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El groso mayor de la filmación tuvo lugar en Cuernavaca (México) y no fue nada fácil, puesto que los lugareños andaban a la gresca por como los habían retratado en Vera Cruz western precedente protagonizado por Gary Cooper, Burt Lancaster y Sara Montiel. Sturges tuvo que interceder, y concedió un buen número de papeles de reparto a actores mexicanos, además de puestos técnicos y del resto del crew. La producción tuvo que lidiar con un censor impuesto por el sindicato de Actores y Directores Mexicanos, que debía velar por la imagen del país en el cine. Incluso la premisa fue cambiada, en lugar de ir a contratar a unos pistoleros, los mexicanos campesinos fueron a comprar armas…Esa fue una imposición del censor, de la misma manera que los campesinos no debían salir con los ropajes sucios. En Los Siete magnificos los únicos que se ensucian son los pistoleros de Chilsum.

El 1 de Marzo, dio comienzo el rodaje, y ya desde el comienzo todos empezaron a recelar del trato de favor hacia Brynner; Tenia el caballo más grande, tenía el revólver más grande, y el favor de los encargados de las luces iba comentando a todo aquel que le quisiera escuchar Steve McQueen, como recuerda Robert Vaughn. McQueen a pesar de su juventud, se sabía unos cuantos buenos trucos de actor, y fue entonces cuando comenzó a boicotear los primeros planos de Brynner, moviendo la cabeza, cazando moscas ficticias, quitándose el sombrero, acariciando la cuerda de su sombrero…todo ello en segundo plano mientras Brynner delante no se daba cuenta de la jugada…Hasta que todo llegó a oídos de este;“Mira Steve, si sigues haciendo eso, entonces, cuando vengan tus escenas, yo solo tendré que quitarme el sombrero y nadie te prestara atención “en alusión a una de sus grandes marcas registradas, su cabeza rasurada, entonces, McQueen, lejos de rendirse recluto a James Coburn y Charles Bronson para su equipo, y fueron ellos los que tomaron su relevo. Solo hace falta ver el film para darse cuenta del boicot entre machos, del que Sturges salió ganando.

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Uno de los aspectos más criticados de Los siete magníficos en su día, y que aún hoy pueden dar lugar a un irritante misterio es que ningún mexicano podía matar o disparar a matar a ninguno de los americanos, por eso nunca vemos las balas que alcanzan a los magníficos en el clímax final. A pesar de lo que se pueda pensar, el film no fue un éxito instantáneo, en USA, fue lanzada en primera instancia en puntos estratégicos, pero no funciono, tras una semana fue quitada de la cartelera, y la United Artist, temerosa de salir perdiendo lanzo la cinta primero en Europa de forma masiva, cuando fue un éxito europeo,  entonces re-lanzaron en América, y ya entonces nadie puro pararles. Su resonancia fue legendaria, y acabo dando lugar a tres secuelas; El regreso de los siete magníficos, La furia de los siete magníficos y El desafío de los siete magníficos, incluso a una serie de televisión. Además de la aparición de Brynner en la segunda parte, el actor también llevó su personaje a Almas de metal (Westworld, 1973 Michael Crichton).

Los siete magníficos no es el mejor western de la historia, no es el más trascendente, ni el definitivo, pero siempre será uno de los más endiablados entretenimientos del género, con un reparto imponente, un guión perfectamente hilvanado y una banda sonora inolvidable.

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Título original: The Magnificent Seven.

Director: John Sturges.

Intérpretes: Yul BrynnerSteve McQueenCharles BronsonEli WallachJames CoburnHorst BuchholzRobert Vaughn.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Jonathan Glez

LOS SIETE MAGNÍFICOS (1960). Escribiendo su nombre en el viento.

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En 1959, John Ford estrenaba Río Bravo, y solo un año después, John Sturges de la mano de la United Artist firmaba Los siete magníficos, remake USA de Los Siete Samuráis de Akira Kurosawa, a su vez un cineasta claramente influenciado por Ford. Estas cintas, junto a Los profesionales y Grupo salvaje, serian los últimos grandes emblemas del western clásico americano antes de la llegada del spaguetti western.

La historia de cómo se gesto Los siete magníficos es tan apasionante como la propia película. El primero en hacerse con los derechos del film fue un productor modesto; Lou Morheim, quien se anticipo a Yul Brynner, y por solo 250 $ adquirió los derechos del film para llevar a cabo una idea similar en EEUU. Brynner conoció el film por mediación de Anthony Quinn, y en una fase previa de producción era Quinn el asignado como protagonista, mientras que Brynner debutaría como director, devolviendo así la jugada de un largometraje anterior. Cuando Brynner se entero de que Morheim era quien tenía la opción para USA, le recompro los derechos a Morheim, y le prometió que figuraría como productor único, pero claro, eso no se firmo en papeles, luego, la cosa cambiaría cuando Brynner dio entrada a  Walter Mirisch, productor freelance, habitualmente unido a la United Artist. Mirisch hizo que Brynner acabara cambiando de idea, dejara aquella locura de dirigir, y se postulara como el protagonista, por encima de Anthony Quinn. El primer director asignado fue Martin Ritt, pero a la vista de que el film avanzaba muy lentamente su fase de producción, y había una huelga a la vuelta de la esquina que podía pararlo todo indefinidamente, Ritt se desentendió del mismo, y así fue como entro en liza John Sturges, quien acabaría llevándose gran parte del merito y la fama. Sturges contrato rápidamente a dos jóvenes en ascenso; Steve McQueen y Charles Bronson, con quien ya había trabajado previamente. La entrada de McQueen no fue nada fácil, ya que para librarse de su contrato televisivo tuvo que fingir un accidente de coche, que luego relataría una novia suya de la época.

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Sturges se alejo de la idea original de Los siete magníficos que quería hacer Ritt –sobre un grupo de ex-soldados de la guerra civil en la cuesta abajo de sus vidas- y centro la trama en algo más ligero, con un grupo de hombres liderados por una especie de vagabundo; Chris Chilsum (Brynner); es un tipo que no tiene nada limpio, salvo su revólver y su alma, dijo Brynner de su personaje. Acompañando a Brynner, además de los ya citados McQueen y Bronson; Robert Vaughn –recién nominado al Oscar- Brad Dexter, Horst Buchholz y James Coburn, quien entro en la cinta cuando; un dia se encontró en una tienda a Vaughn y le pregunto que andaba haciendo, este le dijo que acababa de firmar para el remake de Los siete samuráis, y que aún buscaban actores para completar el elenco, así, Coburn llamó a su agente, concertó una entrevista con Sturges, y al día siguiente el papel de Britt (el tipo de la navaja) era de él. Para el papel de villano, Sturges lo tenía claro, solo quería a un hombre, a Eli Wallach, un actor de teatro de Broadway, que luego acabaría siendo un mito del spaghetti western.

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El groso mayor de la filmación tuvo lugar en Cuernavaca (México) y no fue nada fácil, puesto que los lugareños andaban a la gresca por como los habían retratado en Vera Cruz western precedente protagonizado por Gary Cooper, Burt Lancaster y Sara Montiel. Sturges tuvo que interceder, y concedió un buen número de papeles de reparto a actores mexicanos, además de puestos técnicos y del resto del crew. La producción tuvo que lidiar con un censor impuesto por el sindicato de Actores y Directores Mexicanos, que debía velar por la imagen del país en el cine. Incluso la premisa fue cambiada, en lugar de ir a contratar a unos pistoleros, los mexicanos campesinos fueron a comprar armas…Esa fue una imposición del censor, de la misma manera que los campesinos no debían salir con los ropajes sucios. En Los Siete magnificos los únicos que se ensucian son los pistoleros de Chilsum.

El 1 de Marzo, dio comienzo el rodaje, y ya desde el comienzo todos empezaron a recelar del trato de favor hacia Brynner; Tenia el caballo más grande, tenía el revólver más grande, y el favor de los encargados de las luces iba comentando a todo aquel que le quisiera escuchar Steve McQueen, como recuerda Robert Vaughn. McQueen a pesar de su juventud, se sabía unos cuantos buenos trucos de actor, y fue entonces cuando comenzó a boicotear los primeros planos de Brynner, moviendo la cabeza, cazando moscas ficticias, quitándose el sombrero, acariciando la cuerda de su sombrero…todo ello en segundo plano mientras Brynner delante no se daba cuenta de la jugada…Hasta que todo llegó a oídos de este;“Mira Steve, si sigues haciendo eso, entonces, cuando vengan tus escenas, yo solo tendré que quitarme el sombrero y nadie te prestara atención “en alusión a una de sus grandes marcas registradas, su cabeza rasurada, entonces, McQueen, lejos de rendirse recluto a James Coburn y Charles Bronson para su equipo, y fueron ellos los que tomaron su relevo. Solo hace falta ver el film para darse cuenta del boicot entre machos, del que Sturges salió ganando.

los-siete-magníficos

Uno de los aspectos más criticados de Los siete magníficos en su día, y que aún hoy pueden dar lugar a un irritante misterio es que ningún mexicano podía matar o disparar a matar a ninguno de los americanos, por eso nunca vemos las balas que alcanzan a los magníficos en el clímax final. A pesar de lo que se pueda pensar, el film no fue un éxito instantáneo, en USA, fue lanzada en primera instancia en puntos estratégicos, pero no funciono, tras una semana fue quitada de la cartelera, y la United Artist, temerosa de salir perdiendo lanzo la cinta primero en Europa de forma masiva, cuando fue un éxito europeo,  entonces re-lanzaron en América, y ya entonces nadie puro pararles. Su resonancia fue legendaria, y acabo dando lugar a tres secuelas; El regreso de los siete magníficos, La furia de los siete magníficos y El desafío de los siete magníficos, incluso a una serie de televisión. Además de la aparición de Brynner en la segunda parte, el actor también llevó su personaje a Almas de metal (Westworld, 1973 Michael Crichton).

Los siete magníficos no es el mejor western de la historia, no es el más trascendente, ni el definitivo, pero siempre será uno de los más endiablados entretenimientos del género, con un reparto imponente, un guión perfectamente hilvanado y una banda sonora inolvidable.

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Título original: The Magnificent Seven.

Director: John Sturges.

Intérpretes: Yul BrynnerSteve McQueenCharles BronsonEli WallachJames CoburnHorst BuchholzRobert Vaughn.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Jonathan Glez

million-dollar-baby
La gente muere cada día fregando suelos y limpiando platos…El esfuerzo y la determinación humana, el coraje de intentar cumplir los sueños, aún cuando todos aquellos que te rodean no los ven e intentan apartarnos de ellos. El ser humano anhela ser feliz, pero la felicidad, en raras ocasiones nos viene dada de regalo, hay que luchar, hay que trabajar y continuar con todas tus fuerzas, con todo tu corazón, con toda tu alma….y en ocasiones incluso después de haber conseguido lo que queremos, la vida da un giro inesperado y te golpea, tan fuerte que te quedas sin la energía motriz que una vez nos movió a triunfar en lo que deseábamos…

Paul Haggis, director de Crash (2004) y coguionista de la popular Casino Royal, adaptó la historia de F.X. O´Toole para que Clint Eastwood se alzara "de nuevo" como un maestro del cine, alguien que tanto delante como detrás de las cámaras refleja la experiencia de la sensibilidad cinematográfica con una historia dura, conmovedora, y que aunque triste, no deja de ser inspiradora y profundamente cautivadora, para dejar claro que el espíritu humano, en este caso el de la boxeadora Maggie Fitgerald (Hilary Swank), es capaz de romper con los prejuicios de una chica que quiere pelear en la vida, que desea más que nada boxear, sabiendo que si Frankie Dunn (Clint Eastwood) la entrena, podrá dejar atrás la desasosegante vida de camarera traumatizada por una familia apática, egoísta y sin el menor sentido de la fraternidad.

million-dollar-baby

Million Dollar Baby permanecerá en el recuerdo de todo aficionado al cine, por la voz en off y el cuerpo del tuerto al que da vida Morgan Freeman, narrador omnipresente que de una manera ilusionante a la vez que desgarradora nos cuenta los avatares de Maggie, las frustraciones de Frankie y las desventuras de "peligro", ese simpático descerebrado que al igual que Maggie desea ser un campeón armado con guantes de boxeo.

Clint Eastwood echando toda la verborrea magistral de curtido héroe en mil batallas, afronta en esta ocasión la difícil situación de proteger y entrenar al aspirante a campeón,  manteniendo un gimnasio que se tambalea económicamente, todo ello unido a la separación de su hija, dejando un hueco en su alma difícilmente consolable que intenta remediar mediante la ceremonia de la misa de los Domingos y unas cartas que nunca llegan a su destinatario, descolocando al sacerdote con las ironías burlescas de fanfarrón entrenador pugilístico….Hasta que Maggie aparece.

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La oscarizada película de Eastwood una vez más dejó entusiasmada tanto a la crítica como al público, no solo por la delicada presencia de sus personajes, sino por una historia que conmueve, que te llena de vida aún sabiendo la existencia de la muerte, que te empuja a continuar pese a saber que la derrota está siempre a la vuelta de la esquina, y que detrás de cada triunfo, siempre hay unas ganas incentivadas por la dedicación hacia lo que haces y por aquellos que sabes que te aman (independientemente si son tu familia o no).

¿Qué Clint Eastwood puso en tela de juicio la decisión de la Eutanasia?.....¿Quién soy yo para reprochárselo?...El sufrimiento es la mayor desgracia que existe, y evitar el dolor en ocasiones, es el único modo de mostrarnos humanos…Las duras decisiones siempre son traumáticas pero hay que tener el valor de tomarlas a tiempo, de manera personal, única para cada caso, afrontando las consecuencias con la valentía que se tiene en vida para saber hacer frente a la inevitable muerte...A mi padre, el cascarrabias más adorable del mundo, te quiero.


Director; Clint Eastwood.

Intérpretes: Clint EastwoodHilary SwankMorgan FreemanAnthony MackieJay BaruchelMike ColterLucia Rijker.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

MILLION DOLLAR BABY (2004). El drama pugilístico de Clint Eastwood.

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La gente muere cada día fregando suelos y limpiando platos…El esfuerzo y la determinación humana, el coraje de intentar cumplir los sueños, aún cuando todos aquellos que te rodean no los ven e intentan apartarnos de ellos. El ser humano anhela ser feliz, pero la felicidad, en raras ocasiones nos viene dada de regalo, hay que luchar, hay que trabajar y continuar con todas tus fuerzas, con todo tu corazón, con toda tu alma….y en ocasiones incluso después de haber conseguido lo que queremos, la vida da un giro inesperado y te golpea, tan fuerte que te quedas sin la energía motriz que una vez nos movió a triunfar en lo que deseábamos…

Paul Haggis, director de Crash (2004) y coguionista de la popular Casino Royal, adaptó la historia de F.X. O´Toole para que Clint Eastwood se alzara "de nuevo" como un maestro del cine, alguien que tanto delante como detrás de las cámaras refleja la experiencia de la sensibilidad cinematográfica con una historia dura, conmovedora, y que aunque triste, no deja de ser inspiradora y profundamente cautivadora, para dejar claro que el espíritu humano, en este caso el de la boxeadora Maggie Fitgerald (Hilary Swank), es capaz de romper con los prejuicios de una chica que quiere pelear en la vida, que desea más que nada boxear, sabiendo que si Frankie Dunn (Clint Eastwood) la entrena, podrá dejar atrás la desasosegante vida de camarera traumatizada por una familia apática, egoísta y sin el menor sentido de la fraternidad.

million-dollar-baby

Million Dollar Baby permanecerá en el recuerdo de todo aficionado al cine, por la voz en off y el cuerpo del tuerto al que da vida Morgan Freeman, narrador omnipresente que de una manera ilusionante a la vez que desgarradora nos cuenta los avatares de Maggie, las frustraciones de Frankie y las desventuras de "peligro", ese simpático descerebrado que al igual que Maggie desea ser un campeón armado con guantes de boxeo.

Clint Eastwood echando toda la verborrea magistral de curtido héroe en mil batallas, afronta en esta ocasión la difícil situación de proteger y entrenar al aspirante a campeón,  manteniendo un gimnasio que se tambalea económicamente, todo ello unido a la separación de su hija, dejando un hueco en su alma difícilmente consolable que intenta remediar mediante la ceremonia de la misa de los Domingos y unas cartas que nunca llegan a su destinatario, descolocando al sacerdote con las ironías burlescas de fanfarrón entrenador pugilístico….Hasta que Maggie aparece.

million-dollar-baby

La oscarizada película de Eastwood una vez más dejó entusiasmada tanto a la crítica como al público, no solo por la delicada presencia de sus personajes, sino por una historia que conmueve, que te llena de vida aún sabiendo la existencia de la muerte, que te empuja a continuar pese a saber que la derrota está siempre a la vuelta de la esquina, y que detrás de cada triunfo, siempre hay unas ganas incentivadas por la dedicación hacia lo que haces y por aquellos que sabes que te aman (independientemente si son tu familia o no).

¿Qué Clint Eastwood puso en tela de juicio la decisión de la Eutanasia?.....¿Quién soy yo para reprochárselo?...El sufrimiento es la mayor desgracia que existe, y evitar el dolor en ocasiones, es el único modo de mostrarnos humanos…Las duras decisiones siempre son traumáticas pero hay que tener el valor de tomarlas a tiempo, de manera personal, única para cada caso, afrontando las consecuencias con la valentía que se tiene en vida para saber hacer frente a la inevitable muerte...A mi padre, el cascarrabias más adorable del mundo, te quiero.


Director; Clint Eastwood.

Intérpretes: Clint EastwoodHilary SwankMorgan FreemanAnthony MackieJay BaruchelMike ColterLucia Rijker.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

NOS MENCIONAN EN ANTENA 3

FINALISTAS EN LOS PREMIOS 20BLOGS 2.015

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