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chicago años 30
Vicky Gaye es una corista del club "Golden Rooster" que asiste a una fiesta del mafioso Rico Ángelo y propietario del local, a cambio de dinero. Allí conoce a Tommy Farell, un abogado que se encarga de los asuntos legales de Rico, aquejado aquel de una cojera en una pierna, como consecuencia de una caída desde un puente cuando niño. En la fiesta, ella será acosada por un miembro de la banda. Vicky le pide a Farell que la saque de ahí. Cuando ella regresa a su apartamento, su compañera de piso y compañera en el club, se ha suicidado. Farrell defiende a un miembro de la banda de Rico, consiguiendo que lo declaren inocente después de utilizar, una vez más, sus argucias legales y emocionales para ablandar a los jurados y manipularlos a su favor. Vicky asiste al Tribunal y le recrimina su actitud tramposa. Entre ambos surgirá una relación amorosa. El Abogado se distancia de Rico para curarse y replantearse su vida y carrera, pero pronto será reclamado por Rico para hacerse cargo de la defensa de otro gánster de la banda. Ante la negativa de Farrell a ejercer la defensa, Rico lo amenazará con desfigurar el rostro a Vicky con ácido. Rodada íntegramente en los estudios de la MGM a excepción de la única escena del puente, Chicago años 30 con guión de George Wells, fue la última película que Nicholas Ray rodó en Hollywood bajo el manto protector de un estudio. 

chicago años 30

Ray imprime una aureola de tristeza a esta cinta de cine negro y, a sus personajes, alto contenido sentimental, así como un aire de fracaso y derrota personal, aunque aquí muestra en la pareja protagonista, un tipo de personajes que se alejan, de algún modo del estereotipo de personajes característicos del cine negro, los cuales no pueden huir de su destino. Son unos personajes característicos, marca Ray, causas perdidas, seres solitarios, fuertes en apariencia, pero terriblemente débiles, vulnerables y desvalidos en su interior. Así, Farell (Robert Taylor), un abogado que trabaja con dedicación exclusiva para el mafioso Ángelo, tramposo y manipulador. Arrastra una cojera desde su niñez y que acentúa según sus necesidades para compadecer al jurado. Vicky Gaye (Cyd Charisse) una corista que trabaja en un club nocturno y asiste a fiestas como chica de compañía a cambio de dinero y, Rico Ángelo (Lee J. Coob) un jefe gángster, sin escrúpulos, pero con una característica dependencia de Farrell y dueño del club nocturno. Rodada en su mayoría en planos medios y en formato cinemascope, la cinta contiene pocas dosis de acción, salvo las escenas violentas que surgen hacia el final del metraje. 

chicago años 30

Los colores de la fotografía de Robert Bronner, acentúan el momento narrativo; así encontramos dos tipos de colores diferenciados, el rojo, color dominante en su mayoría, insertado en las escenas más dramáticas y pasionales; tonalidades verdosas, simbolizando el sentimiento de esperanza y dorados en los números musicales. Chicago años 30 no es una cinta de género negro al uso ni al estilo más puro, como tampoco lo es "Johnny guitar ( 1953)" al western, pues contiene elementos de melodrama, drama judicial y musical a cargo de Jeff Alexander y Nicholas Brodsky (contiene dos o tres números musicales a cargo de Charisse, iniciándose incluso la cinta con uno de ellos) El galán Robert Taylor ofrece una de sus mejores interpretaciones como abogado desencantado y redimido hacia la honestidad y el buen camino, a través del amor de Vicky; Charisse y sus interminables piernas realizan también un destacado trabajo; Lee J. Coob, inmenso, como siempre, da a la perfección el rol de gánster sin escrúpulos. Complementan el reparto Ken Smith, como fiscal encargado de la investigación y John Ireland, como miembro indeseable de la banda de Ángelo.

chicago años 30

Título original: Party Girl.

Director: Nicholas Ray.

Intérpretes: Robert Taylor, Cyd Charisse, Lee J. Cobb, John Ireland, Kent Smith, Claire Kelly, Corey Allen, Lewis Charles, David Opatoshu.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

CHICAGO AÑOS 30 (1958). Los gángsters de Nicholas Ray.

chicago años 30
Vicky Gaye es una corista del club "Golden Rooster" que asiste a una fiesta del mafioso Rico Ángelo y propietario del local, a cambio de dinero. Allí conoce a Tommy Farell, un abogado que se encarga de los asuntos legales de Rico, aquejado aquel de una cojera en una pierna, como consecuencia de una caída desde un puente cuando niño. En la fiesta, ella será acosada por un miembro de la banda. Vicky le pide a Farell que la saque de ahí. Cuando ella regresa a su apartamento, su compañera de piso y compañera en el club, se ha suicidado. Farrell defiende a un miembro de la banda de Rico, consiguiendo que lo declaren inocente después de utilizar, una vez más, sus argucias legales y emocionales para ablandar a los jurados y manipularlos a su favor. Vicky asiste al Tribunal y le recrimina su actitud tramposa. Entre ambos surgirá una relación amorosa. El Abogado se distancia de Rico para curarse y replantearse su vida y carrera, pero pronto será reclamado por Rico para hacerse cargo de la defensa de otro gánster de la banda. Ante la negativa de Farrell a ejercer la defensa, Rico lo amenazará con desfigurar el rostro a Vicky con ácido. Rodada íntegramente en los estudios de la MGM a excepción de la única escena del puente, Chicago años 30 con guión de George Wells, fue la última película que Nicholas Ray rodó en Hollywood bajo el manto protector de un estudio. 

chicago años 30

Ray imprime una aureola de tristeza a esta cinta de cine negro y, a sus personajes, alto contenido sentimental, así como un aire de fracaso y derrota personal, aunque aquí muestra en la pareja protagonista, un tipo de personajes que se alejan, de algún modo del estereotipo de personajes característicos del cine negro, los cuales no pueden huir de su destino. Son unos personajes característicos, marca Ray, causas perdidas, seres solitarios, fuertes en apariencia, pero terriblemente débiles, vulnerables y desvalidos en su interior. Así, Farell (Robert Taylor), un abogado que trabaja con dedicación exclusiva para el mafioso Ángelo, tramposo y manipulador. Arrastra una cojera desde su niñez y que acentúa según sus necesidades para compadecer al jurado. Vicky Gaye (Cyd Charisse) una corista que trabaja en un club nocturno y asiste a fiestas como chica de compañía a cambio de dinero y, Rico Ángelo (Lee J. Coob) un jefe gángster, sin escrúpulos, pero con una característica dependencia de Farrell y dueño del club nocturno. Rodada en su mayoría en planos medios y en formato cinemascope, la cinta contiene pocas dosis de acción, salvo las escenas violentas que surgen hacia el final del metraje. 

chicago años 30

Los colores de la fotografía de Robert Bronner, acentúan el momento narrativo; así encontramos dos tipos de colores diferenciados, el rojo, color dominante en su mayoría, insertado en las escenas más dramáticas y pasionales; tonalidades verdosas, simbolizando el sentimiento de esperanza y dorados en los números musicales. Chicago años 30 no es una cinta de género negro al uso ni al estilo más puro, como tampoco lo es "Johnny guitar ( 1953)" al western, pues contiene elementos de melodrama, drama judicial y musical a cargo de Jeff Alexander y Nicholas Brodsky (contiene dos o tres números musicales a cargo de Charisse, iniciándose incluso la cinta con uno de ellos) El galán Robert Taylor ofrece una de sus mejores interpretaciones como abogado desencantado y redimido hacia la honestidad y el buen camino, a través del amor de Vicky; Charisse y sus interminables piernas realizan también un destacado trabajo; Lee J. Coob, inmenso, como siempre, da a la perfección el rol de gánster sin escrúpulos. Complementan el reparto Ken Smith, como fiscal encargado de la investigación y John Ireland, como miembro indeseable de la banda de Ángelo.

chicago años 30

Título original: Party Girl.

Director: Nicholas Ray.

Intérpretes: Robert Taylor, Cyd Charisse, Lee J. Cobb, John Ireland, Kent Smith, Claire Kelly, Corey Allen, Lewis Charles, David Opatoshu.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

superman II
Creo que a ningún profesional que se precie, le gustaría que lo despidieran siendo sustituido, sin ni siquiera haber terminado su trabajo...El gran Richard Donner ("Arma letal (1987)", "Los Goonies (1985)"), al que ya he mencionado varias veces como un "artesano del entretenimiento" fue relegado del mando de la secuela de "Superman" cuando este llevaba buena parte de la secuela ya rodada, en favor del director de "Golfus en Roma (1966)", y "Help (1965)". Richard Lester, conocido por "Robin y Marian (1976)" y "Los tres mosqueteros (1973)", quedó pues como director de la segunda aventura del hombre de acero encarnado por Cristopher Reeve. "Superman 2", dio continuidad al famosísimo prólogo de su maravillosa antecesora del año 78, en la que antes de la destrucción del planeta Krypton, Yor-El (Marlon Brando) juzga a tres rebeldes encabezados por el general Zod (Terence Stamp), siendo condenados a vagar por el universo en la llamada Zona Fantasma, pudiendo escuchar la amenaza profética de Zod: -Te arrodillarás ante mí, primero tú y luego algún día tus herederos-. Es aquí donde ya en la película de Lester, Superman evita un atentado con una bomba atómica en la Torre Eiffel, lanzándola al espacio con la terrible casualidad de que en la onda expansiva, la detonación de dicha bomba acaba destruyendo la prisión, en cuyo lugar estaban confinados los tres villanos de Krypton, liberándolos para dirigirse a nuestro planeta para implantar el nuevo orden dictatorial bajo el mando de Zod y sus dos secuaces: La bella, letal y sumisa a su señor "Usa" (Sarah Douglas) y el simple descerebrado pero imponente "Non" (Jack O'Halloran). 

superman II

Los tres supervillanos dándose cuenta de su nueva densidad molecular que les confieren los mismos poderes que el hombre de acero, tendrán que enfrentarse a su igual, en una lucha desigual de 3 contra 1. Richard Lester utilizando más dosis de humor que en la película de Donner, más espectacularidad, pero menos épica, supo crear una secuela que se esfuerza por ofrecer lo que el público aceptó de la película anterior, y que ya había consagrado a Reeve derrochando vigor. En esta película Lex Luthor (carismático Gene Hackman) anhela Australia, siempre con sus ambiciosas ansias territoriales de por medio, que aquí se convierte es secuaz, asesorando a los tres enemigos del héroe de la capa roja, en cómo llegar hasta el hijo de su carcelero para cumplir con su venganza, apoderándose del planeta tierra al cuidado del que los humanos conocemos como Superman. Un Superman que ignorando que su hogar adoptivo está en peligro por la amenaza de Zod y los suyos, se entrega a su enamorada Lois Lane (Margott Kidder), despojándose de sus poderes para poder amarla como humano, renunciando así a las maravillosas virtudes que le hacían destacar para realizar proezas que mantenían al planeta a salvo. De aquí se deduce que, el Mesías volador no puede permitirse amar a un sólo ser humano, si no que debido a su responsabilidad de benefactor universal, tenga que cargar con la conciencia de renunciar a su amor personal en favor del amor a todos los hombres, enfrentándose al desafío de recuperar de nuevo sus poderes, para luchar contra el cruel villano que amenazó a su planeta natal cuando él ni siquiera había nacido, y que ahora aterra a sus queridos terráqueos. 

superman II

Las secuencias de la lucha final en Metrópolis (sucedáneo de NuevaYork) son tan animadas y desatadas en la acción, con vuelos, golpes, destrucción de edificios y mobiliario urbano, que incluso los habitantes de la ciudad del héroe del cómic se ven involucrados, intentando ayudar a su superhéroe, animando a la par que disfrutando en los momentos en que los 3 canallas Kryptonianos sucumben ante las embestidas del superhéroe de rojo y azul. En Superman 2 me quedo con escenas que levantan el ánimo del espectador, tales como la salvación de un niño que cae en las cataratas del Niágara, acompañadas de la música del genial John Williams, el aura verde que desprende la piedra que da poder de nuevo a Clark Kent para enfrentarse a sus enemigos, la comentada, desatada y animada lucha final (nada que ver con la que se ve en "El hombre de acero", dada su distancia temporal y técnica), la petición de Zod a Kal-El para que se arrodille, cogiéndole la mano y arrodillándose ante él, y cómo no...El irónico escarmiento final a un camionero en una apartada cafetería, en la que Clark deja aclarado que estuvo haciendo pesas para acabar con el maleducado transportista que anteriormente le había propinado una brutal paliza cuando no tenía superpoderes. La secuela de Superman dejó un nostálgico y agradable sabor de boca, que no se recuperaría con sus posteriores y mediocres secuelas, unas penosas Supeman 3 y 4, que no alcanzan la superioridad de sus dos anteriores y estupendas películas. Lester no defraudó con Superman 2, aunque con él comenzó la caída del héroe, en un film arrebatado a un Donner, que todavía se duele de lo que podía haber sido, y no fue...

superman II

Director: Richard Lester.

Intérpretes: Christopher Reeve, Margot Kidder, Gene Hackman, Terence Stamp, Sarah Douglas, Jack O'Halloran, Ned Beatty.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

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SUPERMAN II (1980). Continúan las aventuras del hombre de acero.

superman II
Creo que a ningún profesional que se precie, le gustaría que lo despidieran siendo sustituido, sin ni siquiera haber terminado su trabajo...El gran Richard Donner ("Arma letal (1987)", "Los Goonies (1985)"), al que ya he mencionado varias veces como un "artesano del entretenimiento" fue relegado del mando de la secuela de "Superman" cuando este llevaba buena parte de la secuela ya rodada, en favor del director de "Golfus en Roma (1966)", y "Help (1965)". Richard Lester, conocido por "Robin y Marian (1976)" y "Los tres mosqueteros (1973)", quedó pues como director de la segunda aventura del hombre de acero encarnado por Cristopher Reeve. "Superman 2", dio continuidad al famosísimo prólogo de su maravillosa antecesora del año 78, en la que antes de la destrucción del planeta Krypton, Yor-El (Marlon Brando) juzga a tres rebeldes encabezados por el general Zod (Terence Stamp), siendo condenados a vagar por el universo en la llamada Zona Fantasma, pudiendo escuchar la amenaza profética de Zod: -Te arrodillarás ante mí, primero tú y luego algún día tus herederos-. Es aquí donde ya en la película de Lester, Superman evita un atentado con una bomba atómica en la Torre Eiffel, lanzándola al espacio con la terrible casualidad de que en la onda expansiva, la detonación de dicha bomba acaba destruyendo la prisión, en cuyo lugar estaban confinados los tres villanos de Krypton, liberándolos para dirigirse a nuestro planeta para implantar el nuevo orden dictatorial bajo el mando de Zod y sus dos secuaces: La bella, letal y sumisa a su señor "Usa" (Sarah Douglas) y el simple descerebrado pero imponente "Non" (Jack O'Halloran). 

superman II

Los tres supervillanos dándose cuenta de su nueva densidad molecular que les confieren los mismos poderes que el hombre de acero, tendrán que enfrentarse a su igual, en una lucha desigual de 3 contra 1. Richard Lester utilizando más dosis de humor que en la película de Donner, más espectacularidad, pero menos épica, supo crear una secuela que se esfuerza por ofrecer lo que el público aceptó de la película anterior, y que ya había consagrado a Reeve derrochando vigor. En esta película Lex Luthor (carismático Gene Hackman) anhela Australia, siempre con sus ambiciosas ansias territoriales de por medio, que aquí se convierte es secuaz, asesorando a los tres enemigos del héroe de la capa roja, en cómo llegar hasta el hijo de su carcelero para cumplir con su venganza, apoderándose del planeta tierra al cuidado del que los humanos conocemos como Superman. Un Superman que ignorando que su hogar adoptivo está en peligro por la amenaza de Zod y los suyos, se entrega a su enamorada Lois Lane (Margott Kidder), despojándose de sus poderes para poder amarla como humano, renunciando así a las maravillosas virtudes que le hacían destacar para realizar proezas que mantenían al planeta a salvo. De aquí se deduce que, el Mesías volador no puede permitirse amar a un sólo ser humano, si no que debido a su responsabilidad de benefactor universal, tenga que cargar con la conciencia de renunciar a su amor personal en favor del amor a todos los hombres, enfrentándose al desafío de recuperar de nuevo sus poderes, para luchar contra el cruel villano que amenazó a su planeta natal cuando él ni siquiera había nacido, y que ahora aterra a sus queridos terráqueos. 

superman II

Las secuencias de la lucha final en Metrópolis (sucedáneo de NuevaYork) son tan animadas y desatadas en la acción, con vuelos, golpes, destrucción de edificios y mobiliario urbano, que incluso los habitantes de la ciudad del héroe del cómic se ven involucrados, intentando ayudar a su superhéroe, animando a la par que disfrutando en los momentos en que los 3 canallas Kryptonianos sucumben ante las embestidas del superhéroe de rojo y azul. En Superman 2 me quedo con escenas que levantan el ánimo del espectador, tales como la salvación de un niño que cae en las cataratas del Niágara, acompañadas de la música del genial John Williams, el aura verde que desprende la piedra que da poder de nuevo a Clark Kent para enfrentarse a sus enemigos, la comentada, desatada y animada lucha final (nada que ver con la que se ve en "El hombre de acero", dada su distancia temporal y técnica), la petición de Zod a Kal-El para que se arrodille, cogiéndole la mano y arrodillándose ante él, y cómo no...El irónico escarmiento final a un camionero en una apartada cafetería, en la que Clark deja aclarado que estuvo haciendo pesas para acabar con el maleducado transportista que anteriormente le había propinado una brutal paliza cuando no tenía superpoderes. La secuela de Superman dejó un nostálgico y agradable sabor de boca, que no se recuperaría con sus posteriores y mediocres secuelas, unas penosas Supeman 3 y 4, que no alcanzan la superioridad de sus dos anteriores y estupendas películas. Lester no defraudó con Superman 2, aunque con él comenzó la caída del héroe, en un film arrebatado a un Donner, que todavía se duele de lo que podía haber sido, y no fue...

superman II

Director: Richard Lester.

Intérpretes: Christopher Reeve, Margot Kidder, Gene Hackman, Terence Stamp, Sarah Douglas, Jack O'Halloran, Ned Beatty.

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Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

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la máscara del demonio
1960 fue un año importante para el cine de terror, dos años antes en 1958, el "Drácula" de Terence Fisher había revitalizado los mitos clásicos que la Universal popularizó en los años 30. También es el año de "Psicosis" de Alfred Hitchcock, película que sentó las bases del cine de terror moderno, aunque eso es otra historia que no contaremos aquí. Nos centraremos en el revival del género gótico a raíz del estreno de Horror of Dracula de la Hammer cuyo éxito comercial propició que en otros países como Estados Unidos Roger Corman se diese cuenta del filón comercial y estrenase su ciclo sobre Edgar Allan Poe empezando con "La caída de la casa Usher (1960)" y en Italia unos meses después le encargaran su opera prima a un talentoso director de fotografía, Mario Bava, cuyo resultado es la película que aquí nos ocupa, La máscara del demonio. Hijo de Eugenio Bava, decorador y responsable de efectos especiales en clásicos silentes del cine italiano como "Cabiria (1914)" o "Quo Vadis (1913)", Mario Bava aprendió el oficio de su padre y además se convirtió en uno de los directores de fotografía mas solicitados de la época en películas como "Hércules(1958)" de Pietro Francisci o "La batalla de Maratón (1959)" de Jacques Tourneur, además en esta ultima ejerció de segundo director al igual que en "Ulises (1954)" de Mario Camerini o en "Las maravillas de Aladino (1961)" de Henry Levin.

la máscara del demonio

La destreza del joven Mario Bava en tareas de trucajes, decorados y fotografía hacia ahorrar mucho dinero  a los productores y era normal que terminase trabajos cuando el primer director abandonaba el proyecto, como en el caso de "Los vampiros (I vampiri) (1956)" de Riccardo Freda, primer clásico sobre vampirismo italiano y responsable del encargo por parte de la productora Galatea a Bava de La máscara del demonio. Tomando como punto de partida el relato "El Viyi" de Nikolai Gogol, Bava crea un clásico absoluto del terror gótico que sorprendió tanto por su libertad creativa a la hora del uso de la violencia (algo que no llevaron tan lejos Fisher y Corman) así como su perfecta y oscura ambientación. Introduce además a la actriz inglesa Barbara Steele, convirtiéndola en icono del cine de terror de los 60, una mujer cuya extraña belleza y mirada, se reveló como gran aliciente en películas de género tales como "The Pit and the Pendulum (1961)" de Roger Corman e incluso llegó a convencer a Fellini, que la incluyó en el reparto de "Otto e mezzo (1963)". Ya desde su introducción, asistimos a una perfecta combinación de vampirismo y magia negra, la bruja Asa junto a su amado son condenados a morir inquisitivamente clavándoles a ambos una máscara con púas en su interior.

la máscara del demonio

Después de este violento arranque volvemos al presente, la virginal Katia, descendiente de Asa (interpretadas ambas por Steele) vive tranquilamente en su castillo junto a su anciano padre. A este llegan dos estudiosos van helsinianos, un profesor y su pupilo, y en ese justo momento Mario Bava catapulta a Barbara Steele al olimpo del cine fantástico cuando aparece junto a las ruinas de una antigua iglesia, flanqueada por sus dos perros, imagen de gran belleza y fuerza, que no pudo ser mejor para la presentación de la gran Bárbara. Las maldiciones se empiezan a suceder cuando estos dos intrusos se adentran en la antigua cripta y sin saberlo hacen volver a la vida a la pareja de brujos, Asa y Javutich. Para saber más hay que ver este gran clásico del cine de terror europeo, no se puede describir tanta belleza solo con palabras y pido perdón si me he excedido demasiado en datos técnicos y/o contexto histórico pero quería resaltar sobre todo el momento en el que surgió esta película y también rendir homenaje a su director Mario Bava, el cual debería ser mas conocido para el gran público debido a la cantidad de obras maestras que ha legado al cine italiano.

la máscara del demonio

Título original: La maschera del demonio.

Director: Mario Bava.

Intérpretes: Barbara Steele, John Richardson, Andrea Checchi, Ivo Garrani, Arturo Dominici, Enrico Olivieri, Antonio Pierfederici.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Francisco Javier Arco Pérez

LA MÁSCARA DEL DEMONIO (1960). La brujería de Mario Bava.

la máscara del demonio
1960 fue un año importante para el cine de terror, dos años antes en 1958, el "Drácula" de Terence Fisher había revitalizado los mitos clásicos que la Universal popularizó en los años 30. También es el año de "Psicosis" de Alfred Hitchcock, película que sentó las bases del cine de terror moderno, aunque eso es otra historia que no contaremos aquí. Nos centraremos en el revival del género gótico a raíz del estreno de Horror of Dracula de la Hammer cuyo éxito comercial propició que en otros países como Estados Unidos Roger Corman se diese cuenta del filón comercial y estrenase su ciclo sobre Edgar Allan Poe empezando con "La caída de la casa Usher (1960)" y en Italia unos meses después le encargaran su opera prima a un talentoso director de fotografía, Mario Bava, cuyo resultado es la película que aquí nos ocupa, La máscara del demonio. Hijo de Eugenio Bava, decorador y responsable de efectos especiales en clásicos silentes del cine italiano como "Cabiria (1914)" o "Quo Vadis (1913)", Mario Bava aprendió el oficio de su padre y además se convirtió en uno de los directores de fotografía mas solicitados de la época en películas como "Hércules(1958)" de Pietro Francisci o "La batalla de Maratón (1959)" de Jacques Tourneur, además en esta ultima ejerció de segundo director al igual que en "Ulises (1954)" de Mario Camerini o en "Las maravillas de Aladino (1961)" de Henry Levin.

la máscara del demonio

La destreza del joven Mario Bava en tareas de trucajes, decorados y fotografía hacia ahorrar mucho dinero  a los productores y era normal que terminase trabajos cuando el primer director abandonaba el proyecto, como en el caso de "Los vampiros (I vampiri) (1956)" de Riccardo Freda, primer clásico sobre vampirismo italiano y responsable del encargo por parte de la productora Galatea a Bava de La máscara del demonio. Tomando como punto de partida el relato "El Viyi" de Nikolai Gogol, Bava crea un clásico absoluto del terror gótico que sorprendió tanto por su libertad creativa a la hora del uso de la violencia (algo que no llevaron tan lejos Fisher y Corman) así como su perfecta y oscura ambientación. Introduce además a la actriz inglesa Barbara Steele, convirtiéndola en icono del cine de terror de los 60, una mujer cuya extraña belleza y mirada, se reveló como gran aliciente en películas de género tales como "The Pit and the Pendulum (1961)" de Roger Corman e incluso llegó a convencer a Fellini, que la incluyó en el reparto de "Otto e mezzo (1963)". Ya desde su introducción, asistimos a una perfecta combinación de vampirismo y magia negra, la bruja Asa junto a su amado son condenados a morir inquisitivamente clavándoles a ambos una máscara con púas en su interior.

la máscara del demonio

Después de este violento arranque volvemos al presente, la virginal Katia, descendiente de Asa (interpretadas ambas por Steele) vive tranquilamente en su castillo junto a su anciano padre. A este llegan dos estudiosos van helsinianos, un profesor y su pupilo, y en ese justo momento Mario Bava catapulta a Barbara Steele al olimpo del cine fantástico cuando aparece junto a las ruinas de una antigua iglesia, flanqueada por sus dos perros, imagen de gran belleza y fuerza, que no pudo ser mejor para la presentación de la gran Bárbara. Las maldiciones se empiezan a suceder cuando estos dos intrusos se adentran en la antigua cripta y sin saberlo hacen volver a la vida a la pareja de brujos, Asa y Javutich. Para saber más hay que ver este gran clásico del cine de terror europeo, no se puede describir tanta belleza solo con palabras y pido perdón si me he excedido demasiado en datos técnicos y/o contexto histórico pero quería resaltar sobre todo el momento en el que surgió esta película y también rendir homenaje a su director Mario Bava, el cual debería ser mas conocido para el gran público debido a la cantidad de obras maestras que ha legado al cine italiano.

la máscara del demonio

Título original: La maschera del demonio.

Director: Mario Bava.

Intérpretes: Barbara Steele, John Richardson, Andrea Checchi, Ivo Garrani, Arturo Dominici, Enrico Olivieri, Antonio Pierfederici.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Francisco Javier Arco Pérez

con las horas contadas
-"Frank Bigelow: He venido a denunciar un asesinato
- Teniente de policía: Siéntese. ¿Dónde se ha cometido?
- Frank Bigelow: En San Francisco, anoche.
-Teniente de policía: ¿A quién han asesinado?
- Frank Bigelow: A mí."

De esta forma tan impactante como original da comienzo un relato donde el protagonista, Frank Bigelow (Edmond O'Brien) recorre la ciudad de noche para adentrarse a lo largo de interminables, estrechos y desoladores pasillos de un gran edificio de Gobierno. La cámara lo sigue en su largo camino hasta llegar a la jefatura de policía donde se limita a denunciar su propio asesinato. Mediante un flash-back en primera persona comienza a relatar los hechos. Frank nos narra su propia vida y experiencias en las horas previas. Es un hombre corriente, que ejerce su profesión en una pequeña ciudad de California. Se trata de una oficina, similar a una notaría, que dirige con su fiel y enamorada secretaria, Paula (Pamela Britton). Decidido a pasar unos días libres para divertirse, salir de noche y distanciarse de un posible compromiso sentimental con su pareja, Paula, viaja a un gran Hotel de San Francisco. Una vez allí, se verá envuelto por la vorágine de diversión de la gran ciudad. Pero al despertar a la mañana siguiente, el malestar que podría corresponder a una simple borrachera se convierte en una pesadilla. Aunque inicialmente se niegue a aceptarlo, dos médicos diferentes le comunican que ha sido envenenado deliberadamente con una toxina radioactiva para la que no existe cura y que su muerte será inevitable dentro de pocas horas. 

con las horas contadas

Basada en una cinta alemana previa, escrita por Billy Wilder y dirigida por Robert Siodmak, en la que el protagonista iba en busca de su propio asesino, "Con las horas contadas" goza de la particularidad de situar al protagonista, un hombre corriente, en la tesitura desesperada de investigar y conocer las razones que han motivado su propio asesinato. El título original del filme, "Dead on arrival", traducido algo así como "ingresado cadáver" o "muerto al llegar" impresiona lo suficiente como para atrapar al espectador desde el inicio. Se trata de una película que bien podría compararse con un buen cocktel que se sirve frío como aperitivo. Compuesto por todos los elementos formales del cine negro más clásico, se bebe rápido, sin apenas darnos cuenta, se degusta en el paladar durante el breve momento que dura la trama, pero una vez bebido, no tiene el suficiente cuerpo o sustancia como para conseguir permanecer en nuestra boca y podemos pasar a consumir algún verdadero plato fuerte. Esta película de Rudolph Maté, brillante director de fotografía reconvertido en director de películas, nos presenta una de las premisas indispensables del cine negro: el destino amenazador que oprime a los protagonistas, la fatalidad ineludible que les conduce a un desenlace trágico. Como corresponde a un director que considera la imagen elemento fundamental de la trama, contó con la magistral dirección de fotografía de Ernest Laszlo, el cual se encarga de mostrarnos bellísimas panorámicas de la ciudad de San Francisco, tanto durante el día con sus cuestas y su famoso tranvía, como con sus sombras amenazadoras durante la noche. 

con las horas contadas

También es capaz de conducirnos por los claro-oscuros de los interiores de clubs nocturnos, hoteles de lujo, comisarías de policía o tiroteos donde descubrir la silueta del delincuente es crucial para salvar la vida. El guión fue escrito por Russell Rouse y Clarence Greene, los cuales, partiendo de una impactante incógnita inicial elaboran una complicada trama donde predomina el ritmo frenético y desesperado de un hombre que no acierta a saber por qué está predestinado a morir.  La búsqueda de su asesino se manifiesta una vez que se han descrito las diversiones nocturnas de una ciudad que parece concebida para ello. La secuencia en el Club de jazz nos deleita con una gran actuación musical, nos sumerge en la nocturnidad, en el coqueteo con la lujuria.  El ritmo narrativo es veloz desde el comienzo y no cesa en ningún momento, y quizás, ese es el elemento principal que mantiene la solidez del film junto con su gran fotografía en blanco y negro. El tratamiento visual de ese mundo desenfadado se nos presenta como un gran desfile rápido de planos, música y bullicio, para sumergirnos en una atmósfera neblinosa donde puede tejerse un ambiente demencial. Maté traslada magníficamente a imágenes el guion de Russell Rouse y Clarence Greene, y construye la película sobre un gran flashback en el que Frank relata lo sucedido a la policía de San Francisco. El interés del director, no obstante, no reside tanto en la presentación de la intrincada y laboriosa investigación de Frank y en el uso del suspense, sino en la evolución del personaje ante la angustiosa situación de enfrentarse con la muerte y en las implicaciones que esto arrastra. En particular, parece destacable, su arrepentimiento de no haber sabido valorar lo suficiente la lealtad de la mujer que lo ama. Por eso, buena parte de las mejores secuencias del metraje se dedican a esta cuestión. 

con las horas contadas

Hay grandes diálogos finales entre ambos donde un desesperado Frank reconoce no haber valorado lo que tenía hasta que debe enfrentarse al hecho de perderlo. Otro dato interesante del film es la sustancia tóxica presentada como veneno sin antídoto. Una sustancia fluorescente. Destacable imagen cuando el doctor apaga la luz para mostrar al todavía incrédulo Frank un tubo de ensayo con su sangre que brilla en la oscuridad. Al final de la película, un párrafo se encarga de confirmarnos que dicha toxina existe en la realidad. Es el Iridio, un metal radiactivo. Nadie podría imaginar que décadas más tarde la realidad superara una vez más a la ficción y un gran líder político fuera envenenado por sustancias radiactivas frente al mundo sin que nadie pudiera hacer nada por evitar su lenta y penosa muerte. Como ya he comentado, la película está circunscrita a los cánones del cine negro, pero en mi opinión, aunque estética y formalmente sea impecable, falla en uno de los grandes principios que motivó el inicio de esta corriente de estilo cinematográfico. Falla en desmontar códigos moralizantes, ya que más bien, su posible metamensaje para quien quiera verlo, parece estar dirigido a poner de relieve el cuestionamiento de determinados aspectos sociales, reflejados en el notable atrevimiento para la época de la relajación en las costumbres de la América urbana y el exceso de libertinaje. Tal vez debido al incumplimiento del primer mandamiento de la vida en pareja en el Hollywood del Código Hays, Bigelow se encuentra en San Francisco con lo que no buscaba, pero se merece como castigo a su comportamiento: la muerte. Este film está considerado entre los 50 mejores de la historia del cine negro y recibió el Premio National Film Registry en el año 2004.

con las horas contadas

Título original: D.O.A.

Director: Rudolph Maté.

Intérpretes: Edmond O'Brien, Pamela Britton, Luther Adler, Beverly Garland, Lynn Baggett,William Ching, Henry Hart.

Trailer:


Escena:



Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

CON LAS HORAS CONTADAS (1950). La pequeña joya de cine negro de Rudolph Maté.

con las horas contadas
-"Frank Bigelow: He venido a denunciar un asesinato
- Teniente de policía: Siéntese. ¿Dónde se ha cometido?
- Frank Bigelow: En San Francisco, anoche.
-Teniente de policía: ¿A quién han asesinado?
- Frank Bigelow: A mí."

De esta forma tan impactante como original da comienzo un relato donde el protagonista, Frank Bigelow (Edmond O'Brien) recorre la ciudad de noche para adentrarse a lo largo de interminables, estrechos y desoladores pasillos de un gran edificio de Gobierno. La cámara lo sigue en su largo camino hasta llegar a la jefatura de policía donde se limita a denunciar su propio asesinato. Mediante un flash-back en primera persona comienza a relatar los hechos. Frank nos narra su propia vida y experiencias en las horas previas. Es un hombre corriente, que ejerce su profesión en una pequeña ciudad de California. Se trata de una oficina, similar a una notaría, que dirige con su fiel y enamorada secretaria, Paula (Pamela Britton). Decidido a pasar unos días libres para divertirse, salir de noche y distanciarse de un posible compromiso sentimental con su pareja, Paula, viaja a un gran Hotel de San Francisco. Una vez allí, se verá envuelto por la vorágine de diversión de la gran ciudad. Pero al despertar a la mañana siguiente, el malestar que podría corresponder a una simple borrachera se convierte en una pesadilla. Aunque inicialmente se niegue a aceptarlo, dos médicos diferentes le comunican que ha sido envenenado deliberadamente con una toxina radioactiva para la que no existe cura y que su muerte será inevitable dentro de pocas horas. 

con las horas contadas

Basada en una cinta alemana previa, escrita por Billy Wilder y dirigida por Robert Siodmak, en la que el protagonista iba en busca de su propio asesino, "Con las horas contadas" goza de la particularidad de situar al protagonista, un hombre corriente, en la tesitura desesperada de investigar y conocer las razones que han motivado su propio asesinato. El título original del filme, "Dead on arrival", traducido algo así como "ingresado cadáver" o "muerto al llegar" impresiona lo suficiente como para atrapar al espectador desde el inicio. Se trata de una película que bien podría compararse con un buen cocktel que se sirve frío como aperitivo. Compuesto por todos los elementos formales del cine negro más clásico, se bebe rápido, sin apenas darnos cuenta, se degusta en el paladar durante el breve momento que dura la trama, pero una vez bebido, no tiene el suficiente cuerpo o sustancia como para conseguir permanecer en nuestra boca y podemos pasar a consumir algún verdadero plato fuerte. Esta película de Rudolph Maté, brillante director de fotografía reconvertido en director de películas, nos presenta una de las premisas indispensables del cine negro: el destino amenazador que oprime a los protagonistas, la fatalidad ineludible que les conduce a un desenlace trágico. Como corresponde a un director que considera la imagen elemento fundamental de la trama, contó con la magistral dirección de fotografía de Ernest Laszlo, el cual se encarga de mostrarnos bellísimas panorámicas de la ciudad de San Francisco, tanto durante el día con sus cuestas y su famoso tranvía, como con sus sombras amenazadoras durante la noche. 

con las horas contadas

También es capaz de conducirnos por los claro-oscuros de los interiores de clubs nocturnos, hoteles de lujo, comisarías de policía o tiroteos donde descubrir la silueta del delincuente es crucial para salvar la vida. El guión fue escrito por Russell Rouse y Clarence Greene, los cuales, partiendo de una impactante incógnita inicial elaboran una complicada trama donde predomina el ritmo frenético y desesperado de un hombre que no acierta a saber por qué está predestinado a morir.  La búsqueda de su asesino se manifiesta una vez que se han descrito las diversiones nocturnas de una ciudad que parece concebida para ello. La secuencia en el Club de jazz nos deleita con una gran actuación musical, nos sumerge en la nocturnidad, en el coqueteo con la lujuria.  El ritmo narrativo es veloz desde el comienzo y no cesa en ningún momento, y quizás, ese es el elemento principal que mantiene la solidez del film junto con su gran fotografía en blanco y negro. El tratamiento visual de ese mundo desenfadado se nos presenta como un gran desfile rápido de planos, música y bullicio, para sumergirnos en una atmósfera neblinosa donde puede tejerse un ambiente demencial. Maté traslada magníficamente a imágenes el guion de Russell Rouse y Clarence Greene, y construye la película sobre un gran flashback en el que Frank relata lo sucedido a la policía de San Francisco. El interés del director, no obstante, no reside tanto en la presentación de la intrincada y laboriosa investigación de Frank y en el uso del suspense, sino en la evolución del personaje ante la angustiosa situación de enfrentarse con la muerte y en las implicaciones que esto arrastra. En particular, parece destacable, su arrepentimiento de no haber sabido valorar lo suficiente la lealtad de la mujer que lo ama. Por eso, buena parte de las mejores secuencias del metraje se dedican a esta cuestión. 

con las horas contadas

Hay grandes diálogos finales entre ambos donde un desesperado Frank reconoce no haber valorado lo que tenía hasta que debe enfrentarse al hecho de perderlo. Otro dato interesante del film es la sustancia tóxica presentada como veneno sin antídoto. Una sustancia fluorescente. Destacable imagen cuando el doctor apaga la luz para mostrar al todavía incrédulo Frank un tubo de ensayo con su sangre que brilla en la oscuridad. Al final de la película, un párrafo se encarga de confirmarnos que dicha toxina existe en la realidad. Es el Iridio, un metal radiactivo. Nadie podría imaginar que décadas más tarde la realidad superara una vez más a la ficción y un gran líder político fuera envenenado por sustancias radiactivas frente al mundo sin que nadie pudiera hacer nada por evitar su lenta y penosa muerte. Como ya he comentado, la película está circunscrita a los cánones del cine negro, pero en mi opinión, aunque estética y formalmente sea impecable, falla en uno de los grandes principios que motivó el inicio de esta corriente de estilo cinematográfico. Falla en desmontar códigos moralizantes, ya que más bien, su posible metamensaje para quien quiera verlo, parece estar dirigido a poner de relieve el cuestionamiento de determinados aspectos sociales, reflejados en el notable atrevimiento para la época de la relajación en las costumbres de la América urbana y el exceso de libertinaje. Tal vez debido al incumplimiento del primer mandamiento de la vida en pareja en el Hollywood del Código Hays, Bigelow se encuentra en San Francisco con lo que no buscaba, pero se merece como castigo a su comportamiento: la muerte. Este film está considerado entre los 50 mejores de la historia del cine negro y recibió el Premio National Film Registry en el año 2004.

con las horas contadas

Título original: D.O.A.

Director: Rudolph Maté.

Intérpretes: Edmond O'Brien, Pamela Britton, Luther Adler, Beverly Garland, Lynn Baggett,William Ching, Henry Hart.

Trailer:


Escena:



Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

siempre alice
En muchos aspectos de la vida, somos lo que recordamos. Los conocimientos que adquirimos y la experiencia mental a lo largo de los años, nos sitúan en la realidad que vivimos día a día y que nos define como personas. La intensa interpretación de Alice (Julianne Moore), la hace sin lugar a dudas merecedora del Oscar que recibió. Una mujer de mediana edad a la que se le diagnostica una variante de Alzheimer, una madre de familia entusiasta y dedicada, una lingüista de éxito que da conferencias, una mujer de hoy destacada a la par que admirable en la sociedad actual. "Siempre Alice" es una desgarradora historia que empapa de sensibilidad a todo aquel que la visione, hablando de una enfermedad que por desgracia, de seguro ha afectado a algún familiar o conocido de nuestro entorno. Una afección que se convierte en un ácido sulfúrico, deshaciendo la memoria, afectando a la estabilidad de Alice como ser humano. El momento en el que Alice corre por su ciudad haciendo deporte, hasta darse cuenta de que no sabe dónde se encuentra, con todo lo que la rodea desenfocado, además de los lapsus en su vida cotidiana, son una evidencia de los factores que desencadenan los síntomas de la enfermedad que le será revelada. Una enfermedad que no se cura, que se extiende cual tinta que emborrona un papel, hasta cubrirlo por completo, dejándolo húmedo e inservible. Un padecimiento cognitivo que trasladará al personaje de Julianne Moore al ostracismo personal, familiar y profesional. 


siempre alice

El dolor de los familiares que rodean a Alice, incluso llega a afectar genéticamente a alguno de sus miembros, lo que intensifica el sufrimiento. Un sufrimiento progresivo, en una carrera que no se gana, se pierde, únicamente acaba en derrota, triste, desolador para una mujer que poco a poco deja de ser quien es, para convertirse en un vegetal, que se alimenta, vive, come y duerme, pero llegando a un momento en el que, pierde la consciencia de sí misma. Moore en su interpretación aborda un personaje que encara con entereza, valentía y tesón, que afronta con admirable delicadeza y poder, ante un despiece memorístico que termina de la única manera que puede acabar para continuar...Con el cariño y amor ofrecidos por su familia para sobrellevar algo que no tiene vuelta atrás: El Alzheimer. "Siempre Alice" es un alegato emocional y profundamente conmovedor, que ahonda y refleja la historia de una mujer de su tiempo, que afronta (como ella dice en su increíble discurso) el arte de ser derrotada. Enternecen y estremecen escenas como las del "archivo Mariposa" del ordenador de Alice y la confesión ante su escéptico marido (Alec Baldwin) de que ella sabe que padece "algo que está en su cabeza" y que la está apartando poco a poco de la realidad. Un film sentido, conmovedor y elogiable por la poderosa actuación de toda una señora del séptimo arte: Julianne Moore, derrotada en la ficción pero triunfadora en todos los sentidos para el espectador. 


siempre alice

Frase para recordar: "No estoy sufriendo, estoy luchando, luchando por formar parte de las cosas, por seguir en contacto con quien fui en otro tiempo. Vive el momento me digo a mí misma."


Título original: Still Alice.

Directores: Richard Glatzer, Wash Westmoreland.

Intérpretes: Julianne Moore, Alec Baldwin, Kristen Stewart, Kate Bosworth, Hunter Parrish, Erin Darke, Shane McRae.

Trailer:


B.S.O.:



Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

SIEMPRE ALICE (2014). La enfermedad de Julianne Moore.

siempre alice
En muchos aspectos de la vida, somos lo que recordamos. Los conocimientos que adquirimos y la experiencia mental a lo largo de los años, nos sitúan en la realidad que vivimos día a día y que nos define como personas. La intensa interpretación de Alice (Julianne Moore), la hace sin lugar a dudas merecedora del Oscar que recibió. Una mujer de mediana edad a la que se le diagnostica una variante de Alzheimer, una madre de familia entusiasta y dedicada, una lingüista de éxito que da conferencias, una mujer de hoy destacada a la par que admirable en la sociedad actual. "Siempre Alice" es una desgarradora historia que empapa de sensibilidad a todo aquel que la visione, hablando de una enfermedad que por desgracia, de seguro ha afectado a algún familiar o conocido de nuestro entorno. Una afección que se convierte en un ácido sulfúrico, deshaciendo la memoria, afectando a la estabilidad de Alice como ser humano. El momento en el que Alice corre por su ciudad haciendo deporte, hasta darse cuenta de que no sabe dónde se encuentra, con todo lo que la rodea desenfocado, además de los lapsus en su vida cotidiana, son una evidencia de los factores que desencadenan los síntomas de la enfermedad que le será revelada. Una enfermedad que no se cura, que se extiende cual tinta que emborrona un papel, hasta cubrirlo por completo, dejándolo húmedo e inservible. Un padecimiento cognitivo que trasladará al personaje de Julianne Moore al ostracismo personal, familiar y profesional. 


siempre alice

El dolor de los familiares que rodean a Alice, incluso llega a afectar genéticamente a alguno de sus miembros, lo que intensifica el sufrimiento. Un sufrimiento progresivo, en una carrera que no se gana, se pierde, únicamente acaba en derrota, triste, desolador para una mujer que poco a poco deja de ser quien es, para convertirse en un vegetal, que se alimenta, vive, come y duerme, pero llegando a un momento en el que, pierde la consciencia de sí misma. Moore en su interpretación aborda un personaje que encara con entereza, valentía y tesón, que afronta con admirable delicadeza y poder, ante un despiece memorístico que termina de la única manera que puede acabar para continuar...Con el cariño y amor ofrecidos por su familia para sobrellevar algo que no tiene vuelta atrás: El Alzheimer. "Siempre Alice" es un alegato emocional y profundamente conmovedor, que ahonda y refleja la historia de una mujer de su tiempo, que afronta (como ella dice en su increíble discurso) el arte de ser derrotada. Enternecen y estremecen escenas como las del "archivo Mariposa" del ordenador de Alice y la confesión ante su escéptico marido (Alec Baldwin) de que ella sabe que padece "algo que está en su cabeza" y que la está apartando poco a poco de la realidad. Un film sentido, conmovedor y elogiable por la poderosa actuación de toda una señora del séptimo arte: Julianne Moore, derrotada en la ficción pero triunfadora en todos los sentidos para el espectador. 


siempre alice

Frase para recordar: "No estoy sufriendo, estoy luchando, luchando por formar parte de las cosas, por seguir en contacto con quien fui en otro tiempo. Vive el momento me digo a mí misma."


Título original: Still Alice.

Directores: Richard Glatzer, Wash Westmoreland.

Intérpretes: Julianne Moore, Alec Baldwin, Kristen Stewart, Kate Bosworth, Hunter Parrish, Erin Darke, Shane McRae.

Trailer:


B.S.O.:



Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

Seducción, traición, asesinato, ¿quién está timando a quién? Roy Dillon (John Cusack), hijo bastardo de una prostituta y timador de poca monta, ve cómo su vida se complica cuando después de muchos años reaparece su madre, Lilly (Anjelica Huston), una mujer, posesiva y autoritaria que trata de evadir a la justicia. Roy se verá en medio del amor que siente por Myra (Annette Bening), su atractiva y calculadora novia, y el dominio que Lilly ejerce sobre él. Surge entre ellas una competencia feroz por ganar la atención de Roy. Myra, como treta para alejarlo de la influencia materna, propone formar un equipo para dar golpes cada vez más rentables y arriesgados. El realizador ingles Stephen Frears en su primera aventura americana y con producción de Martin Scorsese (que presta así mismo su voz como narrador), adapta a Jim Thompson con un guion de otro de los popes de la novela negra Donald A. Westlake y juega con un trío de timadores profesionales en un ejercicio de Neo Noir que se convirtió en uno de sus mejores trabajos en un intento de revitalizar un genero que pasaba por horas bajas.

"Mi hijo se va a poner bien. Si no, mandaré que le maten."

the grifters los timadores

Calificativos como cínico, nihilista, misántropo y otros de esa índole suelen ir unidos a sus obras, pero pocos escritores como Jim Thompson han retratado con tanta precisión lo peor del alma humana y su capacidad para la creación de personajes perversos, de personalidad afilada y atrapados en situaciones límite, fue uno de los grandes sobrepasando los límites de la serie negra. Sus retratos de la condición humana delataban toda la oscuridad, mezquindad y egoísmo que nos caracterizan. Su mirada estaba tan cargada de hiel como desesperada. Un joven ambicioso pero con un halo de perdedor en la mirada que va sobreviviendo con pequeños timos y siempre actúa en solitario, su madre (timadora profesional y superviviente) que trabaja para un peligroso mafioso y la novia del hijo, otra timadora profesional de altos vuelos que vivió tiempos de gloria con un compañero sentimental con tan pocos escrúpulos como ella (y envuelto en la locura). Así crea una compleja red de relaciones entre los tres que los lleva a la perdición, la violencia y a la tragedia griega (donde aparece la fatalidad, el destino escrito) donde tan solo puede haber un superviviente: la femme fatale victoriosa… pero con el drama de saberse superviviente, femme fatale y con imposibilidad de redención arrastrando en su furia incluso lo que más ama… Lilly con el fuerte rostro de Angelica Huston deja otra femme fatale icónica, de cuerpo escultural, rubia platino y personalidad arrolladora que no se deja aplastar por una posible discípula aventajada. 

the grifters los timadores

Tres personajes huérfanos de sentimientos básicos, impulsados por la codicia de vivir; tres seres que fascinaron al cineasta británico, que disecciona sus compulsiones con una frialdad malsana. Frears describe a sus protagonistas a través de sus actos , con cuidadas y elegantes secuencias en las que cada uno de ellos muestra su verdadera naturaleza al espectador, habitualmente oculta en sus relaciones interpersonales; es el caso de la escalofriante secuencia entre Lily y su jefe cuando éste sospecha que le ha engañado, o la manera en que Myra consigue saldar sus deudas con el casero. El único personaje con el que podemos sentirnos identificados (a pesar de ser un estafador) es Roy; quiere a Lily y a Myra, pero sospecha de lo que son capaces de hacer por imponerse la una a la otra. Los personajes femeninos son verdaderamente fascinantes en "Los Timadores"; se trata de mujeres aparentemente fuertes y seguras de si mismas ante Roy, pero frágiles y sumisas (como sucede con Lily y su Jefe) o inseguras de su propia valía más allá de su atractivo sexual (Myra utiliza el sexo para conseguir casi todos sus propósitos) en la intimidad. Un trío de personajes de excepción para uno de los intentos mas inspirados y originales de resucitar o mas bien homenajear el cine negro de la edad de oro.

the grifters los timadores

Frase para recordar:

"Hay 32 maneras de escribir una historia y yo las he usado todas, pero solo hay una trama: las cosas no son lo que parecen.". (Jim Thompson)

Director: Stephen Frears.

Intérpretes: Anjelica Huston, Annette Bening, John Cusack, Pat Hingle, Henry Jones, J.T. Walsh, Charles Napier.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Ramón Abello Miñano

THE GRIFTERS (LOS TIMADORES) (1990). Los estafadores de Stephen Frears.

Seducción, traición, asesinato, ¿quién está timando a quién? Roy Dillon (John Cusack), hijo bastardo de una prostituta y timador de poca monta, ve cómo su vida se complica cuando después de muchos años reaparece su madre, Lilly (Anjelica Huston), una mujer, posesiva y autoritaria que trata de evadir a la justicia. Roy se verá en medio del amor que siente por Myra (Annette Bening), su atractiva y calculadora novia, y el dominio que Lilly ejerce sobre él. Surge entre ellas una competencia feroz por ganar la atención de Roy. Myra, como treta para alejarlo de la influencia materna, propone formar un equipo para dar golpes cada vez más rentables y arriesgados. El realizador ingles Stephen Frears en su primera aventura americana y con producción de Martin Scorsese (que presta así mismo su voz como narrador), adapta a Jim Thompson con un guion de otro de los popes de la novela negra Donald A. Westlake y juega con un trío de timadores profesionales en un ejercicio de Neo Noir que se convirtió en uno de sus mejores trabajos en un intento de revitalizar un genero que pasaba por horas bajas.

"Mi hijo se va a poner bien. Si no, mandaré que le maten."

the grifters los timadores

Calificativos como cínico, nihilista, misántropo y otros de esa índole suelen ir unidos a sus obras, pero pocos escritores como Jim Thompson han retratado con tanta precisión lo peor del alma humana y su capacidad para la creación de personajes perversos, de personalidad afilada y atrapados en situaciones límite, fue uno de los grandes sobrepasando los límites de la serie negra. Sus retratos de la condición humana delataban toda la oscuridad, mezquindad y egoísmo que nos caracterizan. Su mirada estaba tan cargada de hiel como desesperada. Un joven ambicioso pero con un halo de perdedor en la mirada que va sobreviviendo con pequeños timos y siempre actúa en solitario, su madre (timadora profesional y superviviente) que trabaja para un peligroso mafioso y la novia del hijo, otra timadora profesional de altos vuelos que vivió tiempos de gloria con un compañero sentimental con tan pocos escrúpulos como ella (y envuelto en la locura). Así crea una compleja red de relaciones entre los tres que los lleva a la perdición, la violencia y a la tragedia griega (donde aparece la fatalidad, el destino escrito) donde tan solo puede haber un superviviente: la femme fatale victoriosa… pero con el drama de saberse superviviente, femme fatale y con imposibilidad de redención arrastrando en su furia incluso lo que más ama… Lilly con el fuerte rostro de Angelica Huston deja otra femme fatale icónica, de cuerpo escultural, rubia platino y personalidad arrolladora que no se deja aplastar por una posible discípula aventajada. 

the grifters los timadores

Tres personajes huérfanos de sentimientos básicos, impulsados por la codicia de vivir; tres seres que fascinaron al cineasta británico, que disecciona sus compulsiones con una frialdad malsana. Frears describe a sus protagonistas a través de sus actos , con cuidadas y elegantes secuencias en las que cada uno de ellos muestra su verdadera naturaleza al espectador, habitualmente oculta en sus relaciones interpersonales; es el caso de la escalofriante secuencia entre Lily y su jefe cuando éste sospecha que le ha engañado, o la manera en que Myra consigue saldar sus deudas con el casero. El único personaje con el que podemos sentirnos identificados (a pesar de ser un estafador) es Roy; quiere a Lily y a Myra, pero sospecha de lo que son capaces de hacer por imponerse la una a la otra. Los personajes femeninos son verdaderamente fascinantes en "Los Timadores"; se trata de mujeres aparentemente fuertes y seguras de si mismas ante Roy, pero frágiles y sumisas (como sucede con Lily y su Jefe) o inseguras de su propia valía más allá de su atractivo sexual (Myra utiliza el sexo para conseguir casi todos sus propósitos) en la intimidad. Un trío de personajes de excepción para uno de los intentos mas inspirados y originales de resucitar o mas bien homenajear el cine negro de la edad de oro.

the grifters los timadores

Frase para recordar:

"Hay 32 maneras de escribir una historia y yo las he usado todas, pero solo hay una trama: las cosas no son lo que parecen.". (Jim Thompson)

Director: Stephen Frears.

Intérpretes: Anjelica Huston, Annette Bening, John Cusack, Pat Hingle, Henry Jones, J.T. Walsh, Charles Napier.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Ramón Abello Miñano

y si no, nos enfadamos
De seguro que el film del que hablaré a continuación, nadie diría que debe estar en el blog de "Las mejores películas de la historia del cine", pero a mí me apetece hablar de él. Queda a años luz de ser una obra maestra, su guión lo podía haber escrito un analfabeto, y las actuaciones están lejos de ser consideradas como aceptables... aunque sus capacidades de brocha gorda para hacerme reír todavía quedan intactas. Salvando unas profundas distancias, Stan Laurel y Oliver Hardy tuvieron unos sucedáneos chabacanos a la italiana, mediante el orondo barbudo de Bud Spencer (Carlo Pedersoli) y el en plena forma ojos-azules de Terence Hill (Mario Girotti). Una de las películas más simpáticas en las que participaron fue "Y si no, nos enfadamos", en la que Spencer y Hill compiten por la posesión de un automóvil "Boogie" de color rojo con la capota amarilla... (que conviene detallar), que acaba siendo destruido en un barrio, extorsionado y saqueado por unos mafiosos con el objetivo de crear un bloque de edificios comerciales. En las numerosas colaboraciones de los otros "Gordo y Flaco" (más de una docena) abundan los mamporros, tortazos y golpetazos, propinados por el ágil Hill y el fotachón Spencer, destacando en mi memorabilia cinéfila de lo absurdo "Y si no, nos enfadamos". Uno se divierte de lo lindo consiguiendo de seguro, que se escape alguna sonrisa que los dos muchachos arrancaron a los espectadores en los años 70's Y 80's.

y si no, nos enfadamos

Secuencias como la competición de los protagonistas, comiendo salchichas y bebiendo cervezas de manera imperturbable, mientras los mafiosos destruyen un bar, la persecución en forma de justa de la edad media actualizada, con caballos cambiados por motocicletas, además de la irónica, estupenda, desternillante y desorbitada pelea en el gimnasio, consiguieron en mí auténticas risotadas a pulmón abierto. Todo ello me confirma que la reconocida pareja, tiene la maravillosa capacidad de hacer reír. Conseguir que el espectador esboze una sonrisa es una tarea difícil y ellos triunfan en este cometido, a base de trompazos, puñetazos a modo de martillo, tortazos de 180 grados a mano abierta y batazacos. "Y si no, nos enfadamos" consigue entretener y divertir con golpes disparatados, de comicidad y desparpajo simpáticos. La película se rodó en Madrid en plena época franquista, y tiene la curiosa y heterogénea participación de los actores: Luis Barbero (eterno abuelito en el cine y la t.v), el cómico bigotudo Emilio Laguna (que no deja de romper batutas dirigiendo el ensayo de concierto en el que canta Spencer) y la curiosísima aparición de Donald Pleasance (actor fetiche de John Carpenter y famoso por hacer entre otros papeles, del malvado de James Bond "Blofeld" en "Solo se vive dos veces (1967)") haciendo de una especie de "Consigliere" para el "Papi" (algo así como un Padrino de medio pelo) en la unión mafiosa. "Y si no, nos enfadamos" es una encantadora y nostálgica propuesta para reír..¿Y quién se niega a reír con los otros "Gordo y flaco"?, Yo no...

y si no, nos enfadamos

Frase para recordar: "¿Nos lo jugamos a cervezas y salchichas?"


Título original: ...Altrimenti ci arrabbiamo.

Director: Marcello Fondato.

Intérpretes: Terence Hill, Bud Spencer, Deogratias Huerta, John Sharp, Patty Shepard, Manuel de Blas.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Cristobal Jiménez

...Y SI NO, NOS ENFADAMOS (1974). Los mamporros de Bud Spencer y Terence Hill.

y si no, nos enfadamos
De seguro que el film del que hablaré a continuación, nadie diría que debe estar en el blog de "Las mejores películas de la historia del cine", pero a mí me apetece hablar de él. Queda a años luz de ser una obra maestra, su guión lo podía haber escrito un analfabeto, y las actuaciones están lejos de ser consideradas como aceptables... aunque sus capacidades de brocha gorda para hacerme reír todavía quedan intactas. Salvando unas profundas distancias, Stan Laurel y Oliver Hardy tuvieron unos sucedáneos chabacanos a la italiana, mediante el orondo barbudo de Bud Spencer (Carlo Pedersoli) y el en plena forma ojos-azules de Terence Hill (Mario Girotti). Una de las películas más simpáticas en las que participaron fue "Y si no, nos enfadamos", en la que Spencer y Hill compiten por la posesión de un automóvil "Boogie" de color rojo con la capota amarilla... (que conviene detallar), que acaba siendo destruido en un barrio, extorsionado y saqueado por unos mafiosos con el objetivo de crear un bloque de edificios comerciales. En las numerosas colaboraciones de los otros "Gordo y Flaco" (más de una docena) abundan los mamporros, tortazos y golpetazos, propinados por el ágil Hill y el fotachón Spencer, destacando en mi memorabilia cinéfila de lo absurdo "Y si no, nos enfadamos". Uno se divierte de lo lindo consiguiendo de seguro, que se escape alguna sonrisa que los dos muchachos arrancaron a los espectadores en los años 70's Y 80's.

y si no, nos enfadamos

Secuencias como la competición de los protagonistas, comiendo salchichas y bebiendo cervezas de manera imperturbable, mientras los mafiosos destruyen un bar, la persecución en forma de justa de la edad media actualizada, con caballos cambiados por motocicletas, además de la irónica, estupenda, desternillante y desorbitada pelea en el gimnasio, consiguieron en mí auténticas risotadas a pulmón abierto. Todo ello me confirma que la reconocida pareja, tiene la maravillosa capacidad de hacer reír. Conseguir que el espectador esboze una sonrisa es una tarea difícil y ellos triunfan en este cometido, a base de trompazos, puñetazos a modo de martillo, tortazos de 180 grados a mano abierta y batazacos. "Y si no, nos enfadamos" consigue entretener y divertir con golpes disparatados, de comicidad y desparpajo simpáticos. La película se rodó en Madrid en plena época franquista, y tiene la curiosa y heterogénea participación de los actores: Luis Barbero (eterno abuelito en el cine y la t.v), el cómico bigotudo Emilio Laguna (que no deja de romper batutas dirigiendo el ensayo de concierto en el que canta Spencer) y la curiosísima aparición de Donald Pleasance (actor fetiche de John Carpenter y famoso por hacer entre otros papeles, del malvado de James Bond "Blofeld" en "Solo se vive dos veces (1967)") haciendo de una especie de "Consigliere" para el "Papi" (algo así como un Padrino de medio pelo) en la unión mafiosa. "Y si no, nos enfadamos" es una encantadora y nostálgica propuesta para reír..¿Y quién se niega a reír con los otros "Gordo y flaco"?, Yo no...

y si no, nos enfadamos

Frase para recordar: "¿Nos lo jugamos a cervezas y salchichas?"


Título original: ...Altrimenti ci arrabbiamo.

Director: Marcello Fondato.

Intérpretes: Terence Hill, Bud Spencer, Deogratias Huerta, John Sharp, Patty Shepard, Manuel de Blas.

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Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Cristobal Jiménez

al borde del abismo
Mark Dixon (Dana Andrews) es un conflictivo policía marcado por el fuerte carácter de su padre, un fuera de la ley y, acostumbrado a ejercer hábitos policiales no muy ortodoxos a la hora de arrancar confesiones a sus sospechosos. En el transcurso de una investigación, accidentalmente, hiere de muerte a un sospechoso y oculta el crimen, decidiendo cargar la culpa a Scalise, un mafioso. Un taxista es acusado como presunto autor del asesinato. Y mientras tanto, Marx se enamora de su bella hija (Gene Tierney). Con guión de Ben Hetch ("Extraños en un tren (1951)", "La soga (1948)"), Robert E. Kent ("Almas desnudas (1949)", "La Torre de Londres (1939)"), Frank P. Rosenberg ("El rostroimpenetrable (1961)", "Brigada Homicida (1968)") y Víctor Trivas ("El extraño (1946)") la película está basada en una novela de William L. Stuart y en mi opinión, una de las cintas menos conocidas y más olvidadas de Preminger y calificada como obra menor, aunque yo creo que no lo es en absoluto. Quizá la razón sea que Dana Andrews, Tierney y Preminger ya habían rodado la magnífica "Laura (1944)" y, aquí, las comparaciones eran inevitables. Añadir también, que el propio protagonista (Andrews) la obviaba siempre de su biografía, aduciendo que no recordaba nada. No sabemos si lo hizo para olvidar al temible y despiadado director austriaco, al que apodaban entre la profesión "Otto el terrible" por su endiablado carácter despótico, el cual lo dirigió en varias ocasiones, o porque el estado de alcoholismo en el que se encontraba, se lo impedía. En cualquier caso, la película consigue una muy conseguida atmósfera noir, gracias al buen hacer de Joseph La Shelle ("Laura (1944)". "El apartamento (1960)") en la fotografía de magnífico blanco y negro, tanto por las sórdidas callejuelas nocturnas de la ciudad de Nueva York, como por los interiores perfectamente encuadrados. 

al borde del abismo

Preminger, a pesar de mantener a alto nivel la intriga y el suspense, nos regala planos largos de movimiento pausado de magnífico encuadre, así como unos primerísimos planos de sus protagonistas. El casi siempre inexpresivo Andrews, aquí le sirvió mejor que nunca para un rol de agente de la ley violento, pero marcado por la amargura y el sentimiento de culpa. Gene Tierney, bellísima, aunque aquí no tiene demasiado margen de lucimiento. Para ambos fue su quinta película juntos y secundados por el gran Karl Malden, como teniente de policía, sólido y solvente como siempre. Al borde del peligro es una magnífica película del género, una historia impecablemente narrada en noventa y un minutos de un crimen, del sentimiento de culpa.:-“Inspector, no tuve el valor para decirle esto mientras estaba con vida porque no quería acabar como el hijo de Sandy Dixon. Así me llaman todos los delincuentes de Nueva York: el hijo de Sandy Dixon y, también mis compañeros a mis espaldas. Quería acabar como un policía y eso es lo que voy a hacer. Yo maté a Keneth Paint; fue un accidente, yo había ido a detenerle, me pegó y le respondí. ¿Cómo iba a saber que tenía una placa de metal en el cráneo? Reaccioné como si fuese un bandido, por la sangre que llevo en las venas.” Una historia, una dicotomía de lucha interior entre mostrar la verdad y expiar todos los pecados cometidos por él mismo y por los del padre o, decidir ocultándola por amor y, sobre todo, de redención, no sin proponer al espectador, por ello, una cuestión moral. ¿El fin justifica los medios?

al borde del abismo

Título original: Where the Sidewalk Ends.

Director: Otto Preminger.

Intérpretes: Dana Andrews, Gene Tierney, Gary Merrill, Bert Freed, Tom Tully, Karl Malden, Ruth Donnelly.

Trailer:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

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AL BORDE DEL PELIGRO (1950). El cine negro de Otto Preminger.

al borde del abismo
Mark Dixon (Dana Andrews) es un conflictivo policía marcado por el fuerte carácter de su padre, un fuera de la ley y, acostumbrado a ejercer hábitos policiales no muy ortodoxos a la hora de arrancar confesiones a sus sospechosos. En el transcurso de una investigación, accidentalmente, hiere de muerte a un sospechoso y oculta el crimen, decidiendo cargar la culpa a Scalise, un mafioso. Un taxista es acusado como presunto autor del asesinato. Y mientras tanto, Marx se enamora de su bella hija (Gene Tierney). Con guión de Ben Hetch ("Extraños en un tren (1951)", "La soga (1948)"), Robert E. Kent ("Almas desnudas (1949)", "La Torre de Londres (1939)"), Frank P. Rosenberg ("El rostroimpenetrable (1961)", "Brigada Homicida (1968)") y Víctor Trivas ("El extraño (1946)") la película está basada en una novela de William L. Stuart y en mi opinión, una de las cintas menos conocidas y más olvidadas de Preminger y calificada como obra menor, aunque yo creo que no lo es en absoluto. Quizá la razón sea que Dana Andrews, Tierney y Preminger ya habían rodado la magnífica "Laura (1944)" y, aquí, las comparaciones eran inevitables. Añadir también, que el propio protagonista (Andrews) la obviaba siempre de su biografía, aduciendo que no recordaba nada. No sabemos si lo hizo para olvidar al temible y despiadado director austriaco, al que apodaban entre la profesión "Otto el terrible" por su endiablado carácter despótico, el cual lo dirigió en varias ocasiones, o porque el estado de alcoholismo en el que se encontraba, se lo impedía. En cualquier caso, la película consigue una muy conseguida atmósfera noir, gracias al buen hacer de Joseph La Shelle ("Laura (1944)". "El apartamento (1960)") en la fotografía de magnífico blanco y negro, tanto por las sórdidas callejuelas nocturnas de la ciudad de Nueva York, como por los interiores perfectamente encuadrados. 

al borde del abismo

Preminger, a pesar de mantener a alto nivel la intriga y el suspense, nos regala planos largos de movimiento pausado de magnífico encuadre, así como unos primerísimos planos de sus protagonistas. El casi siempre inexpresivo Andrews, aquí le sirvió mejor que nunca para un rol de agente de la ley violento, pero marcado por la amargura y el sentimiento de culpa. Gene Tierney, bellísima, aunque aquí no tiene demasiado margen de lucimiento. Para ambos fue su quinta película juntos y secundados por el gran Karl Malden, como teniente de policía, sólido y solvente como siempre. Al borde del peligro es una magnífica película del género, una historia impecablemente narrada en noventa y un minutos de un crimen, del sentimiento de culpa.:-“Inspector, no tuve el valor para decirle esto mientras estaba con vida porque no quería acabar como el hijo de Sandy Dixon. Así me llaman todos los delincuentes de Nueva York: el hijo de Sandy Dixon y, también mis compañeros a mis espaldas. Quería acabar como un policía y eso es lo que voy a hacer. Yo maté a Keneth Paint; fue un accidente, yo había ido a detenerle, me pegó y le respondí. ¿Cómo iba a saber que tenía una placa de metal en el cráneo? Reaccioné como si fuese un bandido, por la sangre que llevo en las venas.” Una historia, una dicotomía de lucha interior entre mostrar la verdad y expiar todos los pecados cometidos por él mismo y por los del padre o, decidir ocultándola por amor y, sobre todo, de redención, no sin proponer al espectador, por ello, una cuestión moral. ¿El fin justifica los medios?

al borde del abismo

Título original: Where the Sidewalk Ends.

Director: Otto Preminger.

Intérpretes: Dana Andrews, Gene Tierney, Gary Merrill, Bert Freed, Tom Tully, Karl Malden, Ruth Donnelly.

Trailer:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

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corazones de acero
-Un jinete cuyo nombre es muerte, cabalga un caballo blanco y el infierno le seguía-. Y así es como empieza "Corazones de acero (Fury)", citando el Apocalipsis. Un oficial nazi a lomos de un blanquecino corcel, paseando por un campo de batalla destartalado, será abatido por un sargento Brad Pitt, que le apuñala los ojos. David Ayer, que ya está más que acostumbrado a lidiar con un tipo de films muy masculinos y violentos (el año que viene estrenará "Suicide Squad"), parece ser que le ha tomado el gusto a las relaciones que se crean entre grotescos grupos de convivencia, todos de recalcada virilidad. "Sabotage (2014)", la película interpretada por Schwarzenegger y "Dueños de la calle (2008)" con Keanu Reeves sirven para recalcar lo que digo. En esta ocasión con "Corazones de acero", los habituales policías y traficantes de la filmografía de Ayer son cambiados por soldados americanos y nazis. Hasta ahora yo conocía el subgénero de submarinos en las películas bélicas, con temática de la segunda guerra mundial: "Das Boot (1981)" de Wolfang Petersen, "U-571 (2000)" de Jonathan Mostow. "K-19 (2000)" de Kathryn Bigelow... pero en este caso, el subgénero de tanques me ha resultado novedoso. En esta violentísima película asistimos al bautizo de guerra del joven actor Logan Lerman (Percy Jackson), que resultará ser la pieza de recambio inexperta y sensible en un escuadrón de desalmados soldados americanos, conductores todos ellos del tanque que le da título al film: "Fury", y comandados por El sargento chacal (Brad Pitt). 

corazones de acero

"Corazones de acero" no destaca por la complejidad en su entramado argumental, pero la caracterización dura, insensible y deshinibida de sus personajes la hacen penetrante para el espectador, junto con sus impactantes a la vez que descarnadas imágenes de batalla. De esta manera se puede asistir a chocantes combates entre los tanques, que escupen proyectiles de vivos colores pareciendo armas láser de Starwars, provocando multitud de explosiones corporales con miembros humanos volando por los aires entre vísceras y barro. El grupo de 4 soldados (exceptuando al joven recién llegado) muestra un blindaje "humano", a base de deslenguados y brutos muestrarios de violento comportamiento con los enemigos, mientras que entre ellos mantienen un peculiar código de conducta, para mantener la moral y el aguante ante las numerosas muestras de horror que les rodea, sirviendo "El chacal-Pitt" de baluarte para soportar semejante encrucijada en los albores del fin de la guerra en Alemania. Por otra parte "el tanque de la furia", es el blindaje metálico que les mantiene a salvo y en el que cada uno deberá realizar su función (por muy dura que sea), para que que el arma (del que ellos son las tripas y engranajes) acabe con el enemigo nazi. 

corazones de acero

El film entre cortas calmas (la conversación antes de la lucha final con todos refugiados en el tanque, una cena en buena compañía, sonido de piano, idilio y apasionado romance adolescente), contiene también abultadas tormentas, en una serie de dolorosos acontecimientos que cambiarán la personalidad del personaje del pipiolo novato, interactuando éste con sus compañeros, para aprender a utilizar la máquina de la furia, ganádose la confianza de todos ellos a las órdenes del sargento de Brad Pitt. Un Brad Pitt que en su papel, parece haberse visto algún film bélico de Lee Marvin ("Doce del patíbulo (1967)") o James Coburn ("La cruz de hierro (1977)"), con una fuerza interpretativa de conducta agresiva, pero que también tiene un lado sensible, al modo de Tom Hanks en "Salvar al soldado Ryan (1998)", buscando su momento de soledad para desmoronarse en forma de válvula de escape y sosegarse, antes de volver a infundir valor entre sus subordinados. Una película cruel, en la que podemos ver el suicidio de un soldado para evitar el dolor de soportar las quemaduras de las llamas que consumen su cuerpo, además de la dura clase de aprendizaje para matar del sargento Chacal hacia el joven novato, provocándole para disparar por la espalda a un nazi rendido, entre otros ejemplos de lo cruenta que fue la segunda guerra mundial. Un film bélico que de algún modo me recuerda a la batalla de las Termópilas vista en "300", siendo Brad Pitt y sus muchachos los espartanos en minoría, los nazis el numeroso grupo de persas y el tanque, el recordado estrecho que le dio nombre a esta inmortal batalla. 5 hombres blindados por el compromiso con sus compañeros y por el acero del taque que manipulan, para enfrentarse a su particular cadalso.

corazones de acero

Título original: Fury.

Director: David Ayer.

Intérpretes: Brad Pitt, Logan Lerman, Shia LaBeouf, Jon Bernthal, Michael Peña, Xavier Samuel, Scott Eastwood, Jonathan Bailey, Branko Tomovic, Adam Ganne, Jim Parrack.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

CORAZONES DE ACERO (2014). El pelotón de Brad Pitt.

corazones de acero
-Un jinete cuyo nombre es muerte, cabalga un caballo blanco y el infierno le seguía-. Y así es como empieza "Corazones de acero (Fury)", citando el Apocalipsis. Un oficial nazi a lomos de un blanquecino corcel, paseando por un campo de batalla destartalado, será abatido por un sargento Brad Pitt, que le apuñala los ojos. David Ayer, que ya está más que acostumbrado a lidiar con un tipo de films muy masculinos y violentos (el año que viene estrenará "Suicide Squad"), parece ser que le ha tomado el gusto a las relaciones que se crean entre grotescos grupos de convivencia, todos de recalcada virilidad. "Sabotage (2014)", la película interpretada por Schwarzenegger y "Dueños de la calle (2008)" con Keanu Reeves sirven para recalcar lo que digo. En esta ocasión con "Corazones de acero", los habituales policías y traficantes de la filmografía de Ayer son cambiados por soldados americanos y nazis. Hasta ahora yo conocía el subgénero de submarinos en las películas bélicas, con temática de la segunda guerra mundial: "Das Boot (1981)" de Wolfang Petersen, "U-571 (2000)" de Jonathan Mostow. "K-19 (2000)" de Kathryn Bigelow... pero en este caso, el subgénero de tanques me ha resultado novedoso. En esta violentísima película asistimos al bautizo de guerra del joven actor Logan Lerman (Percy Jackson), que resultará ser la pieza de recambio inexperta y sensible en un escuadrón de desalmados soldados americanos, conductores todos ellos del tanque que le da título al film: "Fury", y comandados por El sargento chacal (Brad Pitt). 

corazones de acero

"Corazones de acero" no destaca por la complejidad en su entramado argumental, pero la caracterización dura, insensible y deshinibida de sus personajes la hacen penetrante para el espectador, junto con sus impactantes a la vez que descarnadas imágenes de batalla. De esta manera se puede asistir a chocantes combates entre los tanques, que escupen proyectiles de vivos colores pareciendo armas láser de Starwars, provocando multitud de explosiones corporales con miembros humanos volando por los aires entre vísceras y barro. El grupo de 4 soldados (exceptuando al joven recién llegado) muestra un blindaje "humano", a base de deslenguados y brutos muestrarios de violento comportamiento con los enemigos, mientras que entre ellos mantienen un peculiar código de conducta, para mantener la moral y el aguante ante las numerosas muestras de horror que les rodea, sirviendo "El chacal-Pitt" de baluarte para soportar semejante encrucijada en los albores del fin de la guerra en Alemania. Por otra parte "el tanque de la furia", es el blindaje metálico que les mantiene a salvo y en el que cada uno deberá realizar su función (por muy dura que sea), para que que el arma (del que ellos son las tripas y engranajes) acabe con el enemigo nazi. 

corazones de acero

El film entre cortas calmas (la conversación antes de la lucha final con todos refugiados en el tanque, una cena en buena compañía, sonido de piano, idilio y apasionado romance adolescente), contiene también abultadas tormentas, en una serie de dolorosos acontecimientos que cambiarán la personalidad del personaje del pipiolo novato, interactuando éste con sus compañeros, para aprender a utilizar la máquina de la furia, ganádose la confianza de todos ellos a las órdenes del sargento de Brad Pitt. Un Brad Pitt que en su papel, parece haberse visto algún film bélico de Lee Marvin ("Doce del patíbulo (1967)") o James Coburn ("La cruz de hierro (1977)"), con una fuerza interpretativa de conducta agresiva, pero que también tiene un lado sensible, al modo de Tom Hanks en "Salvar al soldado Ryan (1998)", buscando su momento de soledad para desmoronarse en forma de válvula de escape y sosegarse, antes de volver a infundir valor entre sus subordinados. Una película cruel, en la que podemos ver el suicidio de un soldado para evitar el dolor de soportar las quemaduras de las llamas que consumen su cuerpo, además de la dura clase de aprendizaje para matar del sargento Chacal hacia el joven novato, provocándole para disparar por la espalda a un nazi rendido, entre otros ejemplos de lo cruenta que fue la segunda guerra mundial. Un film bélico que de algún modo me recuerda a la batalla de las Termópilas vista en "300", siendo Brad Pitt y sus muchachos los espartanos en minoría, los nazis el numeroso grupo de persas y el tanque, el recordado estrecho que le dio nombre a esta inmortal batalla. 5 hombres blindados por el compromiso con sus compañeros y por el acero del taque que manipulan, para enfrentarse a su particular cadalso.

corazones de acero

Título original: Fury.

Director: David Ayer.

Intérpretes: Brad Pitt, Logan Lerman, Shia LaBeouf, Jon Bernthal, Michael Peña, Xavier Samuel, Scott Eastwood, Jonathan Bailey, Branko Tomovic, Adam Ganne, Jim Parrack.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

el gran carnaval
-Charles Tatum: "Imagínate….La ciudad es presa del pánico, las calles están vacías, las casas cerradas, los niños han sido evacuados. 50 serpientes asesinas están sueltas por la ciudad. Consiguen cazar primero a 10, luego 20, 30, 45, 46, 47, 48, y 49…pero ¿ Dónde está la última serpiente??. ¿Estará en una Iglesia?, estará en una guardería?, estará en un ascensor?. ¿Dónde?. En el cajón de mi escritorio, escondida y nadie lo sabe. Cuando la noticia se ha prolongado lo suficiente y el ambiente está bien preparado, nuestro periódico descubre a la última serpiente y BOOM!!!. Hemos ganado la mejor noticia!!!"

"Las malas noticias se venden mejor que las buenas, porque una buena noticia no es Noticia."

Este es uno de los diálogos principales con los que se nos presenta en los primeros minutos del metraje a nuestro protagonista, Charles Tatum (Kirk Douglas) un periodista de aspecto altanero, muy seguro de sí mismo, atractivo y convincente.  Su coche estropeado lo obliga a parar en el pequeño pueblo de Alburquerque, en Nuevo Mexico, y aprovechando su destino decide plantarse en la sede del periódico local para venderse a sí mismo como uno de los mejores periodistas de Estados Unidos, capaz de aumentar la tirada de un aburrido periódico. Es un gran profesional, sabe escribir y ha trabajado para los grandes periódicos del País, pero sus problemas de conducta y su adicción a la bebida han imposibilitado que conserve ninguno de sus trabajos. Arruinado y exiliado de La Gran manzana, nada desea más que poder volver a su New York, recuperar el prestigio perdido con una gran noticia.

el gran carnaval

Tras varios meses desesperado y aburrido de la pequeña y tranquila localidad donde nunca sucede nada catastrófico, es enviado a una pequeña localidad cercana para cubrir el evento de "la caza de serpientes". Será allí donde descubra su gran oportunidad para elaborar la noticia sensacionalista que tanto ansía. Un hombre ha quedado atrapado en las profundidades de unas cuevas ubicadas en Montes sagrados para los Indios del Lugar. El personaje casi sepultado es Leo Minosa (Richard Benedict), el propietario de la tienda del lugar. Un tipo que suele rescatar objetos para vender de los antiguos sepulcros indios. Tatum es el único que se atreve a penetrar en el interior de la cueva para llevar comida y manta a Leo, lo anima y reconforta. Pero tras esta aparente gran acción de generosidad y valor hay una gran motivación egoísta. Tatum le recuerda a su joven acompañante que en Kentucky, en 1925, un hombre quedó atrapado en una mina y el periodista que cubrió la noticia recibió el premio Pulitzer por ello.  De modo que por fin imagina que ha llegado su gran noticia y su pasaporte a la popularidad. La primera fotografía del hombre bajo los escombros va acompañada de un titular que hace referencia a una posible maldición india como castigo, por profanación de un lugar sagrado. El morbo está servido y la maquinaria pensante de un periodista sin escrúpulos comienza su despiadado plan. Tatum, en un despliegue de soberbia y ambición desmedida, pacta con el Sheriff local, un vago corrupto (Ray Teal), retrasar el rescate, pensando que Leo aguantará unos días más. A cambio de fama con unas buenas frases en el periódico, Tatum exige la exclusiva de la noticia. Y es así como entre ambos logran convencer al jefe de mineros, el gordo Frank Jacquet para que desdeñe su propuesta de apuntalar las paredes de la cueva y sacar al rehén de la montaña (trabajo que tomaría entre 12 y 16 horas).

el gran carnaval

En vez de esa maniobra, perforarán la montaña desde arriba, una ardua tarea de siete días de duración, el tiempo suficiente para explotar la noticia, hacer saltar las alarmas, conseguir sorprender a la población y convertir el evento en un auténtico circo mediático. El nombre de "carnaval" podría hacer referencia a los miles de visitantes, turistas y curiosos que, en coches, carromatos y trenes llegan al lugar con el fin de seguir los acontecimientos. Decenas de feriantes, atracciones y puestos de comida pueblan los alrededores, convirtiendo la zona en un negocio, del que se benefician varias personas: la esposa del hombre enterrado ganado dinero en su negocio, el Sheriff ganando notoriedad para las elecciones como el salvador que está comandando una gran tarea de salvamento y Tatum, con sus líneas escritas y enviadas al periódico, como principal artífice de una noticia que rápidamente se extiende por todo el País ocupando las primeras planas. Todos están ganado, menos el pobre Leo, cuya vida se deteriora por momentos, como era de esperar, sin que nadie excepto sus piadosos y ancianos padres reparen en ello. Serán pocos días en los que ocurran otras muchas cosas. Por ejemplo, la relación entre Tatum y la esposa de Leo Minosa (Jan Sterling), que lejos de extrañar a su marido, trata de seducir al periodista para huir de ese agujero de aburrimiento y sopor. Todo un despliegue de miserias humanas salen a relucir bajo el brillante sol del desierto. Pero Wilder lo narra con sutileza, elegancia y su habitual ingenio. Los personajes no son arquetipos puros de maldad. No hace falta retratar a sociópatas demacrados que rozan el límite de la cordura como en "Nightcrawler (2014)", simplemente deja ver, que todos podemos tener razones para desatar nuestro egoísmo más despiadado, que la ambición se cobra un precio y que las vidas humanas son algo más valioso que pura mercancía mediática.

el gran carnaval

"El Gran carnaval" es la siguiente película de Wilder después del "El crepúsculo de los dioses (1950)". Recordemos que en aquella cinta tanto la escena inicial, periodistas alrededor de un cadáver flotando, como en la gran escena final, periodistas fotografiando la bajada de escaleras de una vieja gloria del cine, el periodismo sensacionalista ocupa un lugar destacado.  Podría decirse que esta película suya es la continuación que indaga sobre el tema del periodismo sensacionalista y del público ansioso por las noticias escabrosas.  De nuevo, se sirve del estilo "Noir" para mostrar un crítica feroz de la sociedad estadounidense en uno de los momentos más críticos de la caza de brujas. El guión está escrito por la asociación de Wilder con Lesser Samuels y Walter Newman. Fue la primera película que realizó sin su compañero habitual Charles Braquett, tras su romper su relación durante "El crepúsculo de los dioses". Wilder ofrece aquí uno de los más duros retratos del egoísmo humano y de la crueldad de la sociedad contemporánea dentro del mundo de las noticias y los grandes medios de comunicación. Una mezcla de sátira, de tragicomedia y drama clásico utilizando elementos del estilo "Noir", aunque a Wilder jamás le gustó ese término para catalogar a sus películas. Sin embargo, toma del más puro Cine "Noir" varios elementos: En primer lugar la atmósfera, tan asfixiante bajo el sol cegador del desierto como en el interior de la cueva llena de polvo y escombros, donde apenas se puede respirar. El polvo, protagonista del exterior y del interior para amplificar la sensación de angustia. La zona oscura del derrumbamiento, no puede ser más claustrofóbica. Con un único y pequeño agujero de difícil acceso y que puede desaparecer en cualquier momento, el hilo de vida de Leo depende de esa abertura, cuya finalidad también es ambigüa, ya que siendo la única forma de comunicarse y mantenerse con vida llega a convertirse en el único medio para manipularlo hasta el extremo.

el gran carnaval

"El gran carnaval" se erige en un desolador ejemplo de una serie de personajes que demuestran cómo las más bajas pasiones: el ansia de fama, poder y dinero, la cobardía, la mentira, el egoísmo, el exceso de control, la estupidez y la lujuria pueden llegar a gobernar los actos de gente corriente. Nuestro protagonista, el periodista sobrado de Ego, controlador y manipulador, ve cómo sus actos encadenan malas consecuencias sin ser exactamente su finalidad inicial. Simplemente por no reparar en lo valioso que es una vida humana y anteponer sus deseos llega la fatalidad, el cruel destino y el enfrentamiento con la culpa ante el desastre. No podía faltar la dualidad y la ambigüedad, en este caso, el polo opuesto a la ambición y la mentira está representado por Jacob Q. Boot (Porter Hall), el sencillo director del periódico de Alburquerque, que goza de sanos principios éticos y no se deja embaucar por los aires de la gran Ciudad ni por la ambición de aumentar la tirada de su periódico con sensacionalismos trucados.

Diálogo entre Charles Tatum (K. Douglas) y Jacob Q. Boot (Porter Hall), director del "Sun Bulletin", de Alburquerque:

-Charles Tatum (K. Douglas): "Si hace falta hacer un trato con ese sheriff corrupto, por mí, bien. Y si tengo que aliñarlo con una maldición india... y una esposa con el corazón destrozado... por mí, bien."
-Jacob Q. Boot (Porter Hall): "Por mí, no. Eso es un periodismo falso e injusto, eso es lo que es".
-Charles Tatum: "Injusto no, es un periodismo que llega a las entrañas, Sr. Boot. Interés humano."
-Jacob Q. Boot: "Ya me ha oído, falso."
"Señor Boot, soy un periodista de 250 dólares a la semana. Se me puede contratar por 50. Conozco los periódicos por delantey por detrás, de arriba abajo. Sé escribirlos, publicarlos, imprimirlos empaquetarlos y venderlos. Puedo encargarme de las grandes noticias y de las pequeñas. Y, si no hay noticias salgo a la calle y muerdo a un perro. Dejémoslo en 45." Charles Tatum.

el gran carnaval

En cuanto al reparto de actores, sobra decir que Douglas imprime una fuerza y un carácter al que difícilmente parece que nada vaya a salirle mal en la vida. Su actuación es magistral, es el apoyo fundamental del relato y su presencia llena por completo la pantalla pese a alguno que otro exceso interpretativo. En cuanto a la puesta en escena y la fotografía, destacarla gran labor de Charles Lang Jr, el cual es capaz de conseguir impresionantes primeros planos que delatan las intenciones de sus protagonistas perfectamente combinados con grandes panorámicas del desierto desde un enfoque casi aéreo. En el interior de la cueva, el contraste del claro-oscuro permite mantener la angustia y la tensión del momento. Especialmente destacable es el plano final, un alarde técnico en el que la mera ubicación de la cámara nos prepara para lo que está a punto de suceder, quedando todo rematado por el poderoso primer plano que cierra la película. Sin embargo, hay más detalles formales refrescantes, tanto por el uso de las luces y sombras en grandes encuadres, como escasas escenas donde la profundidad de campo permite revelar las intenciones de varios personajes al mismo tiempo, cada uno de ellos con distintas intenciones: El plano desde el exterior de la tienda, mientras el periodista llama a su periódico al fondo, la esposa de Leo muerde una manzana en primer plano mientras observa como el padre de leo mantiene su confianza ciega en el hombre que ha venido a salvar a su hijo llenado su depósito de gasolina. El ritmo narrativo y los diálogos son tan dinámicos e incisivos como los de cualquier película del maestro. Su factura técnica es sobria pero nos regala algunos detalles bien elaborados y como gran fan de Wilder que soy, me parece estar ante una gran obra repleta de crítica a varios niveles, que aborda diferentes aspectos humanos rodada con el estilo cinematográfico más apropiado.

el gran carnaval

Título original: Ace in the Hole.

Director: Billy Wilder.

Intérpretes: Kirk Douglas, Jan Sterling, Robert Arthur, Porter Hall, Frank Cady, Richard Benedict, Ray Teal.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

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Este es uno de los diálogos principales con los que se nos presenta en los primeros minutos del metraje a nuestro protagonista, Charles Tatum (Kirk Douglas) un periodista de aspecto altanero, muy seguro de sí mismo, atractivo y convincente.  Su coche estropeado lo obliga a parar en el pequeño pueblo de Alburquerque, en Nuevo Mexico, y aprovechando su destino decide plantarse en la sede del periódico local para venderse a sí mismo como uno de los mejores periodistas de Estados Unidos, capaz de aumentar la tirada de un aburrido periódico. Es un gran profesional, sabe escribir y ha trabajado para los grandes periódicos del País, pero sus problemas de conducta y su adicción a la bebida han imposibilitado que conserve ninguno de sus trabajos. Arruinado y exiliado de La Gran manzana, nada desea más que poder volver a su New York, recuperar el prestigio perdido con una gran noticia.

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Tras varios meses desesperado y aburrido de la pequeña y tranquila localidad donde nunca sucede nada catastrófico, es enviado a una pequeña localidad cercana para cubrir el evento de "la caza de serpientes". Será allí donde descubra su gran oportunidad para elaborar la noticia sensacionalista que tanto ansía. Un hombre ha quedado atrapado en las profundidades de unas cuevas ubicadas en Montes sagrados para los Indios del Lugar. El personaje casi sepultado es Leo Minosa (Richard Benedict), el propietario de la tienda del lugar. Un tipo que suele rescatar objetos para vender de los antiguos sepulcros indios. Tatum es el único que se atreve a penetrar en el interior de la cueva para llevar comida y manta a Leo, lo anima y reconforta. Pero tras esta aparente gran acción de generosidad y valor hay una gran motivación egoísta. Tatum le recuerda a su joven acompañante que en Kentucky, en 1925, un hombre quedó atrapado en una mina y el periodista que cubrió la noticia recibió el premio Pulitzer por ello.  De modo que por fin imagina que ha llegado su gran noticia y su pasaporte a la popularidad. La primera fotografía del hombre bajo los escombros va acompañada de un titular que hace referencia a una posible maldición india como castigo, por profanación de un lugar sagrado. El morbo está servido y la maquinaria pensante de un periodista sin escrúpulos comienza su despiadado plan. Tatum, en un despliegue de soberbia y ambición desmedida, pacta con el Sheriff local, un vago corrupto (Ray Teal), retrasar el rescate, pensando que Leo aguantará unos días más. A cambio de fama con unas buenas frases en el periódico, Tatum exige la exclusiva de la noticia. Y es así como entre ambos logran convencer al jefe de mineros, el gordo Frank Jacquet para que desdeñe su propuesta de apuntalar las paredes de la cueva y sacar al rehén de la montaña (trabajo que tomaría entre 12 y 16 horas).

el gran carnaval

En vez de esa maniobra, perforarán la montaña desde arriba, una ardua tarea de siete días de duración, el tiempo suficiente para explotar la noticia, hacer saltar las alarmas, conseguir sorprender a la población y convertir el evento en un auténtico circo mediático. El nombre de "carnaval" podría hacer referencia a los miles de visitantes, turistas y curiosos que, en coches, carromatos y trenes llegan al lugar con el fin de seguir los acontecimientos. Decenas de feriantes, atracciones y puestos de comida pueblan los alrededores, convirtiendo la zona en un negocio, del que se benefician varias personas: la esposa del hombre enterrado ganado dinero en su negocio, el Sheriff ganando notoriedad para las elecciones como el salvador que está comandando una gran tarea de salvamento y Tatum, con sus líneas escritas y enviadas al periódico, como principal artífice de una noticia que rápidamente se extiende por todo el País ocupando las primeras planas. Todos están ganado, menos el pobre Leo, cuya vida se deteriora por momentos, como era de esperar, sin que nadie excepto sus piadosos y ancianos padres reparen en ello. Serán pocos días en los que ocurran otras muchas cosas. Por ejemplo, la relación entre Tatum y la esposa de Leo Minosa (Jan Sterling), que lejos de extrañar a su marido, trata de seducir al periodista para huir de ese agujero de aburrimiento y sopor. Todo un despliegue de miserias humanas salen a relucir bajo el brillante sol del desierto. Pero Wilder lo narra con sutileza, elegancia y su habitual ingenio. Los personajes no son arquetipos puros de maldad. No hace falta retratar a sociópatas demacrados que rozan el límite de la cordura como en "Nightcrawler (2014)", simplemente deja ver, que todos podemos tener razones para desatar nuestro egoísmo más despiadado, que la ambición se cobra un precio y que las vidas humanas son algo más valioso que pura mercancía mediática.

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el gran carnaval

"El gran carnaval" se erige en un desolador ejemplo de una serie de personajes que demuestran cómo las más bajas pasiones: el ansia de fama, poder y dinero, la cobardía, la mentira, el egoísmo, el exceso de control, la estupidez y la lujuria pueden llegar a gobernar los actos de gente corriente. Nuestro protagonista, el periodista sobrado de Ego, controlador y manipulador, ve cómo sus actos encadenan malas consecuencias sin ser exactamente su finalidad inicial. Simplemente por no reparar en lo valioso que es una vida humana y anteponer sus deseos llega la fatalidad, el cruel destino y el enfrentamiento con la culpa ante el desastre. No podía faltar la dualidad y la ambigüedad, en este caso, el polo opuesto a la ambición y la mentira está representado por Jacob Q. Boot (Porter Hall), el sencillo director del periódico de Alburquerque, que goza de sanos principios éticos y no se deja embaucar por los aires de la gran Ciudad ni por la ambición de aumentar la tirada de su periódico con sensacionalismos trucados.

Diálogo entre Charles Tatum (K. Douglas) y Jacob Q. Boot (Porter Hall), director del "Sun Bulletin", de Alburquerque:

-Charles Tatum (K. Douglas): "Si hace falta hacer un trato con ese sheriff corrupto, por mí, bien. Y si tengo que aliñarlo con una maldición india... y una esposa con el corazón destrozado... por mí, bien."
-Jacob Q. Boot (Porter Hall): "Por mí, no. Eso es un periodismo falso e injusto, eso es lo que es".
-Charles Tatum: "Injusto no, es un periodismo que llega a las entrañas, Sr. Boot. Interés humano."
-Jacob Q. Boot: "Ya me ha oído, falso."
"Señor Boot, soy un periodista de 250 dólares a la semana. Se me puede contratar por 50. Conozco los periódicos por delantey por detrás, de arriba abajo. Sé escribirlos, publicarlos, imprimirlos empaquetarlos y venderlos. Puedo encargarme de las grandes noticias y de las pequeñas. Y, si no hay noticias salgo a la calle y muerdo a un perro. Dejémoslo en 45." Charles Tatum.

el gran carnaval

En cuanto al reparto de actores, sobra decir que Douglas imprime una fuerza y un carácter al que difícilmente parece que nada vaya a salirle mal en la vida. Su actuación es magistral, es el apoyo fundamental del relato y su presencia llena por completo la pantalla pese a alguno que otro exceso interpretativo. En cuanto a la puesta en escena y la fotografía, destacarla gran labor de Charles Lang Jr, el cual es capaz de conseguir impresionantes primeros planos que delatan las intenciones de sus protagonistas perfectamente combinados con grandes panorámicas del desierto desde un enfoque casi aéreo. En el interior de la cueva, el contraste del claro-oscuro permite mantener la angustia y la tensión del momento. Especialmente destacable es el plano final, un alarde técnico en el que la mera ubicación de la cámara nos prepara para lo que está a punto de suceder, quedando todo rematado por el poderoso primer plano que cierra la película. Sin embargo, hay más detalles formales refrescantes, tanto por el uso de las luces y sombras en grandes encuadres, como escasas escenas donde la profundidad de campo permite revelar las intenciones de varios personajes al mismo tiempo, cada uno de ellos con distintas intenciones: El plano desde el exterior de la tienda, mientras el periodista llama a su periódico al fondo, la esposa de Leo muerde una manzana en primer plano mientras observa como el padre de leo mantiene su confianza ciega en el hombre que ha venido a salvar a su hijo llenado su depósito de gasolina. El ritmo narrativo y los diálogos son tan dinámicos e incisivos como los de cualquier película del maestro. Su factura técnica es sobria pero nos regala algunos detalles bien elaborados y como gran fan de Wilder que soy, me parece estar ante una gran obra repleta de crítica a varios niveles, que aborda diferentes aspectos humanos rodada con el estilo cinematográfico más apropiado.

el gran carnaval

Título original: Ace in the Hole.

Director: Billy Wilder.

Intérpretes: Kirk Douglas, Jan Sterling, Robert Arthur, Porter Hall, Frank Cady, Richard Benedict, Ray Teal.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

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