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handia
Sin duda, la parte positiva de que una película resulte premiada en la celebración de los Goya es la segunda vida comercial que se le otorga en las salas de cine. Handia, dirigida y escrita al alimón por Jon Garaño y Aitor Arregi se hizo con diez de las trece estatuillas del pintor a las que estaba nominada, consiguiendo con ello que gran parte del público español, entre los que me incluyo, dirigiese su mirada hacia una producción más que digna que pasó sin pena ni gloria durante su estreno allá por Septiembre de 2017. La gala de los Goya de este año venía a confirmar la buena acogida que sin embargo sí se le brindó a la película en el pasado Festival de Cine de San Sebastian donde consiguió el Premio Especial del Jurado.

Sus responsables, Jon Garaño y Aitor Arregi no son para nada debutantes, cuentan ambos con varios largometrajes en su haber y por separado, algo que salta a la vista después del visionado de Handia debido a su impecable factura técnica; con una estupenda fotografía de Javier Aguirre, colaborador habitual de Jon Garaño y también presente en su anterior trabajo, Flores (Loreak, 2014).

La película está basada en la vida de Miguel Joaquín Eleizegui Arteaga, conocido por el sobrenombre de Gigante de Alzo o Gigante de Guipúzcoa (1818-1861) debido a su gran estatura provocada por la enfermedad del gigantismo. Fue exhibido por media Europa en espectáculos ambulantes pero también en exclusivas presentaciones ante importantes monarcas como la reina María II de Portugal, el rey Luis Felipe I de Francia, la reina Victoria del Reino Unido o Isabel II de España; que ejerció su reinado siendo menor de edad y que en Handia protagoniza una de las más interesantes escenas de la película.

handia

Con semejante argumento es imposible no pensar en los clásicos del cine sobre el tema, a la cabeza: La parada de los monstruos (Freaks; Tod Browning, 1932) y El hombre elefante (The elephant man; David Lynch, 1980) sobre todo, aunque como veremos más adelante Handia atesora suficiente originalidad para diferenciarse de los anteriores títulos citados más allá de las obligadas coincidencias temáticas de base.

Rodada en euskera y con acertadas interpretaciones de Joseba Usabiaga (Martín Eleizegui) y Eneko Sagardoy (Joaquín Eleizegui) que soportan el protagonismo mediante la peculiar relación que existía entre los dos hermanos; exhibidor y freak respectivamente, ya que aunque la idea del espectáculo surge del feriante José Antonio Arzadun, interpretado en la película por Iñigo Aranburu, no cabe duda de que Martín obtiene grandes beneficios con las representaciones del gigante Joaquín, hasta el punto de ofrecerles una digna alternativa a su anterior vida en el campo; máxime cuando Martín resulta herido en un brazo durante su participación en la Primera Guerra Carlista tras ser obligado su padre, Miguel Antonio Eleizegui (interpretado por Ramón Agirre en la película), a elegir cuál de sus dos hijos irá a la contienda cuando los soldados carlistas llegan reclutando efectivos al caserío de la familia.

handia

Todos los elementos anteriormente citados redundan en la idea de que en Handia, a diferencia de lo que acontacía en Freaks o El hombre elefante, por más que Joaquín sea exhibido en contra de su voluntad al principio, recibe un trato bastante respetuoso por parte de sus exhibidores, entre ellos su propio hermano, tal y como demuestra el siguiente dato en su biografía: se conserva una copia del contrato de su espectáculo en el cual Joaquín exijía poder ir a misa o que siempre le pagaran el tabaco sin importar el sitio donde se encontrara. Lo que sí comparte Handia con los citados films de Tod Browning y David Lynch es su tratamiento cercano al cine fantástico; buena muestra de ello es la sombría secuencia inicial de la película ambientada en el cementerio de Alzo, que al igual que todas las magníficas escenas de exteriores del film, sobresale por encima de las demás. Sin olvidar que estamos ante una cinta de época, y en esa faceta Handia cumple notoriamente con su cometido mediante un diseño de vestuarios y ambientación bastante logrados: la secuencia de batalla en la Primera Guerra Carlista está resuelta con un dinamismo encomiable para una producción en la que por momentos surge la duda de si su buena factura en general viene dada por un presupuesto holgado, o más bien por el buen hacer e inventiva de su equipo técnico.

A destacar la caracterización del gigante por parte de Eneko Sagardoy, tanto en el aspecto físico, que tiene más que ver con unos sencillos, pero muy realistas y efectivos trucajes -en todo momento se nos muestran primeros planos de sus grandes extremidades, manos y pies- como en el trasfondo psicológico del personaje: un freak muy humano, que mantiene en todo momento una lucidez y dignidad destacable, así como la difícil relación que él se esfuerza en llevar a buen puerto y a toda costa con su hermano, aunque sea por medio de una lucrativa exhibición que a menudo deja al descubierto los más bajos instintos de los espectadores. 

handia

Director: Jon Garaño y Aitor Arregi.

Intérpretes: Joseba Usabiaga, Eneko Sagardoy, Ramón Agirre, Iñigo Aranburu, Aia Kruse,Iñigo Azpitarte.



Trailer:



Reseña escrita por Francisco Javier Arco Pérez

HANDIA (2017). Más allá del freakshow.

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Sin duda, la parte positiva de que una película resulte premiada en la celebración de los Goya es la segunda vida comercial que se le otorga en las salas de cine. Handia, dirigida y escrita al alimón por Jon Garaño y Aitor Arregi se hizo con diez de las trece estatuillas del pintor a las que estaba nominada, consiguiendo con ello que gran parte del público español, entre los que me incluyo, dirigiese su mirada hacia una producción más que digna que pasó sin pena ni gloria durante su estreno allá por Septiembre de 2017. La gala de los Goya de este año venía a confirmar la buena acogida que sin embargo sí se le brindó a la película en el pasado Festival de Cine de San Sebastian donde consiguió el Premio Especial del Jurado.

Sus responsables, Jon Garaño y Aitor Arregi no son para nada debutantes, cuentan ambos con varios largometrajes en su haber y por separado, algo que salta a la vista después del visionado de Handia debido a su impecable factura técnica; con una estupenda fotografía de Javier Aguirre, colaborador habitual de Jon Garaño y también presente en su anterior trabajo, Flores (Loreak, 2014).

La película está basada en la vida de Miguel Joaquín Eleizegui Arteaga, conocido por el sobrenombre de Gigante de Alzo o Gigante de Guipúzcoa (1818-1861) debido a su gran estatura provocada por la enfermedad del gigantismo. Fue exhibido por media Europa en espectáculos ambulantes pero también en exclusivas presentaciones ante importantes monarcas como la reina María II de Portugal, el rey Luis Felipe I de Francia, la reina Victoria del Reino Unido o Isabel II de España; que ejerció su reinado siendo menor de edad y que en Handia protagoniza una de las más interesantes escenas de la película.

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Con semejante argumento es imposible no pensar en los clásicos del cine sobre el tema, a la cabeza: La parada de los monstruos (Freaks; Tod Browning, 1932) y El hombre elefante (The elephant man; David Lynch, 1980) sobre todo, aunque como veremos más adelante Handia atesora suficiente originalidad para diferenciarse de los anteriores títulos citados más allá de las obligadas coincidencias temáticas de base.

Rodada en euskera y con acertadas interpretaciones de Joseba Usabiaga (Martín Eleizegui) y Eneko Sagardoy (Joaquín Eleizegui) que soportan el protagonismo mediante la peculiar relación que existía entre los dos hermanos; exhibidor y freak respectivamente, ya que aunque la idea del espectáculo surge del feriante José Antonio Arzadun, interpretado en la película por Iñigo Aranburu, no cabe duda de que Martín obtiene grandes beneficios con las representaciones del gigante Joaquín, hasta el punto de ofrecerles una digna alternativa a su anterior vida en el campo; máxime cuando Martín resulta herido en un brazo durante su participación en la Primera Guerra Carlista tras ser obligado su padre, Miguel Antonio Eleizegui (interpretado por Ramón Agirre en la película), a elegir cuál de sus dos hijos irá a la contienda cuando los soldados carlistas llegan reclutando efectivos al caserío de la familia.

handia

Todos los elementos anteriormente citados redundan en la idea de que en Handia, a diferencia de lo que acontacía en Freaks o El hombre elefante, por más que Joaquín sea exhibido en contra de su voluntad al principio, recibe un trato bastante respetuoso por parte de sus exhibidores, entre ellos su propio hermano, tal y como demuestra el siguiente dato en su biografía: se conserva una copia del contrato de su espectáculo en el cual Joaquín exijía poder ir a misa o que siempre le pagaran el tabaco sin importar el sitio donde se encontrara. Lo que sí comparte Handia con los citados films de Tod Browning y David Lynch es su tratamiento cercano al cine fantástico; buena muestra de ello es la sombría secuencia inicial de la película ambientada en el cementerio de Alzo, que al igual que todas las magníficas escenas de exteriores del film, sobresale por encima de las demás. Sin olvidar que estamos ante una cinta de época, y en esa faceta Handia cumple notoriamente con su cometido mediante un diseño de vestuarios y ambientación bastante logrados: la secuencia de batalla en la Primera Guerra Carlista está resuelta con un dinamismo encomiable para una producción en la que por momentos surge la duda de si su buena factura en general viene dada por un presupuesto holgado, o más bien por el buen hacer e inventiva de su equipo técnico.

A destacar la caracterización del gigante por parte de Eneko Sagardoy, tanto en el aspecto físico, que tiene más que ver con unos sencillos, pero muy realistas y efectivos trucajes -en todo momento se nos muestran primeros planos de sus grandes extremidades, manos y pies- como en el trasfondo psicológico del personaje: un freak muy humano, que mantiene en todo momento una lucidez y dignidad destacable, así como la difícil relación que él se esfuerza en llevar a buen puerto y a toda costa con su hermano, aunque sea por medio de una lucrativa exhibición que a menudo deja al descubierto los más bajos instintos de los espectadores. 

handia

Director: Jon Garaño y Aitor Arregi.

Intérpretes: Joseba Usabiaga, Eneko Sagardoy, Ramón Agirre, Iñigo Aranburu, Aia Kruse,Iñigo Azpitarte.



Trailer:



Reseña escrita por Francisco Javier Arco Pérez

el-vuelo-del-fénix
Como si de uno de aquellos chistes se tratara, ¿qué pasa cuando ponemos 4 norteamericanos, 4 ingleses, 1 francés, 1 italiano, 1 mexicano y un alemán en el desierto? Solo que no es un chiste sino una de las más sorprendentes películas de aventuras que se hayan rodado y cuya construcción de personajes evita todo arquetipo porque en esta enorme prueba de coraje saldrán a relucir los aspectos más nobles y más abyectos de la naturaleza humana.

Un avión de carga destartalado vuela sobre el Sahara cuando una tormenta de arena provoca el daño de un motor y gracias a la pericia del piloto alcanzan a aterrizar en la arena pero como resultado hay 2 muertos, 12 sobrevivientes entre ellos un herido de gravedad y los restos de la aeronave. Están perdidos en medio de la nada, no hay radio para comunicarse, las reservas de agua son escasas y para alimentarse disponen de dátiles rechazados por la compañía petrolera a la cual servían la mayoría de los pasajeros. Esperan su rescate pero gracias a un radio transistor de uno de ellos se enteran que la tormenta los desvió de curso y que si hay búsqueda, ésta estará por otros rumbos. Les queda la alternativa de enviar un grupo a buscar ayuda pero saben que el sol intenso, la falta de agua y comida los hará sucumbir o una medida más desesperada todavía propuesta por uno de ellos: De los restos del avión construir otro para abandonar el desierto.

Bienvenidos al Vuelo del Fénix, aventura sin parangón dirigida por el veterano Robert Aldrich, una cinta donde la acción y el estudio de los personajes resulta tan perfecta que el conjunto es no una suma sino una potencialización de sus partes.

el-vuelo-del-fénix

James Stewart es Frank Towns, piloto experimentado que atraviesa horas bajas, sus días de gloria han pasado y sobrevive volando aviones vetustos pertenecientes a compañías ambiciosas que pueden prescindir del recurso humano pues siempre habrá otro que lo haga a igual o menor precio. Como capitán de la nave se impone como líder tratando de mantener el orden y la cordura entre el variopinto grupo de extraños. Richard Attenborouh es Lew Moran, su ingeniero de vuelo, británico y buen amigo del anterior, cuyo alcoholismo podría haber contribuido al desastre. Peter Finch es el capitán Harris, militar inglés, cuya formación marcial y caballeresca lo investirá de héroe aunque su subalterno, el sargento Dowson, resulte cobarde, egoísta y totalmente desobediente (Ronald Fraser). Ernest Borgnine es un camionero a quien el trabajo en tierras lejanas ha hecho mella y padece de cierto desequilibrio mental. Ian Bannen, nominado al óscar por este papel, es Crow, también inglés, que no duda en sacarle chanza a toda situación y compañero aunque muchas veces resulta cargante. George Kennedy y Dan Duryea, el primero en uno de sus tempranos papeles ejerciendo de hombre con fuerza bruta, mientras el segundo ya en declive, interpretando a un tipo religioso. Christian Marquand, el médico francés, cuya labor mediadora no se verá recompensada con el desarrollo de la trama. Alex Montoya un simpático mexicano que decidirá acompañar al oficial británico en la expedición de ayuda, dejando su mascota, un mono, a cargo de Kennedy. Gabrielle Tinti, el italiano malherido que se sabe un lastre ante la posibilidad del escape . Y un superlativo Hardy Kruger como Dorffman, el alemán que diseñará la construcción del Fénix, un aeroplano monomotor con capacidad para 2 tripulantes mientras los demás deberán ir atados a las alas si quieren sobrevivir. Su papel lo lleva desde el anonimato hasta la pedantería y la crueldad dictatorial cuando se proclama el único imprescindible en esta historia.

el-vuelo-del-fénix

Filmada con escaso presupuesto y con el lamentable fallecimiento del piloto y stuntman Paul Mantz mientras probaba el prototipo del Fénix, situación que detuvo la filmación temporalmente pero que pudo ser concluida pues estaba rodada la mayor parte, fue homenajeado al cierre de la peli con una emotiva dedicatoria. El guión preciso estuvo a cargo de Lukas Heller tomando de base la novela de Trevor Dudley Smith lanzada el año previo. Fotografía impecable de Joshep F. Biroc y música de Frank DeVol. El montador Michel Luciano recibió nominación al premio de la academia siendo derrotado por William Reynolds por Sonrisas y lágrimas.

Si algo hay que achacarle al film es aquella secuencia del espejismo donde uno de los protagonistas vislumbra a una bailarina. Mal elaborada y totalmente gratuita.

En el año 2004 se hizo un remake de la mano de John Moore en el que el escenario fue transformado a otro desierto igual de inexpugnable, el de Gobi en China, los protagonistas eran casi todos gringos y la novedad de una mujer en el grupo. No pienso que sea mala o innecesaria, sin embargo palidece frente a la de Aldrich.

el-vuelo-del-fénix

Título original: The Flight of the Phoenix.

Director: Robert Aldrich

Intérpretes: James Stewart, Richard Attenborough, Peter Finch, Ernest Borgnine,George Kennedy, Ian Bannen, Dan Duryea.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Carlos Fernando Carrión Quezada

EL VUELO DEL FÉNIX (1965). Accidente en el Sahara.

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Como si de uno de aquellos chistes se tratara, ¿qué pasa cuando ponemos 4 norteamericanos, 4 ingleses, 1 francés, 1 italiano, 1 mexicano y un alemán en el desierto? Solo que no es un chiste sino una de las más sorprendentes películas de aventuras que se hayan rodado y cuya construcción de personajes evita todo arquetipo porque en esta enorme prueba de coraje saldrán a relucir los aspectos más nobles y más abyectos de la naturaleza humana.

Un avión de carga destartalado vuela sobre el Sahara cuando una tormenta de arena provoca el daño de un motor y gracias a la pericia del piloto alcanzan a aterrizar en la arena pero como resultado hay 2 muertos, 12 sobrevivientes entre ellos un herido de gravedad y los restos de la aeronave. Están perdidos en medio de la nada, no hay radio para comunicarse, las reservas de agua son escasas y para alimentarse disponen de dátiles rechazados por la compañía petrolera a la cual servían la mayoría de los pasajeros. Esperan su rescate pero gracias a un radio transistor de uno de ellos se enteran que la tormenta los desvió de curso y que si hay búsqueda, ésta estará por otros rumbos. Les queda la alternativa de enviar un grupo a buscar ayuda pero saben que el sol intenso, la falta de agua y comida los hará sucumbir o una medida más desesperada todavía propuesta por uno de ellos: De los restos del avión construir otro para abandonar el desierto.

Bienvenidos al Vuelo del Fénix, aventura sin parangón dirigida por el veterano Robert Aldrich, una cinta donde la acción y el estudio de los personajes resulta tan perfecta que el conjunto es no una suma sino una potencialización de sus partes.

el-vuelo-del-fénix

James Stewart es Frank Towns, piloto experimentado que atraviesa horas bajas, sus días de gloria han pasado y sobrevive volando aviones vetustos pertenecientes a compañías ambiciosas que pueden prescindir del recurso humano pues siempre habrá otro que lo haga a igual o menor precio. Como capitán de la nave se impone como líder tratando de mantener el orden y la cordura entre el variopinto grupo de extraños. Richard Attenborouh es Lew Moran, su ingeniero de vuelo, británico y buen amigo del anterior, cuyo alcoholismo podría haber contribuido al desastre. Peter Finch es el capitán Harris, militar inglés, cuya formación marcial y caballeresca lo investirá de héroe aunque su subalterno, el sargento Dowson, resulte cobarde, egoísta y totalmente desobediente (Ronald Fraser). Ernest Borgnine es un camionero a quien el trabajo en tierras lejanas ha hecho mella y padece de cierto desequilibrio mental. Ian Bannen, nominado al óscar por este papel, es Crow, también inglés, que no duda en sacarle chanza a toda situación y compañero aunque muchas veces resulta cargante. George Kennedy y Dan Duryea, el primero en uno de sus tempranos papeles ejerciendo de hombre con fuerza bruta, mientras el segundo ya en declive, interpretando a un tipo religioso. Christian Marquand, el médico francés, cuya labor mediadora no se verá recompensada con el desarrollo de la trama. Alex Montoya un simpático mexicano que decidirá acompañar al oficial británico en la expedición de ayuda, dejando su mascota, un mono, a cargo de Kennedy. Gabrielle Tinti, el italiano malherido que se sabe un lastre ante la posibilidad del escape . Y un superlativo Hardy Kruger como Dorffman, el alemán que diseñará la construcción del Fénix, un aeroplano monomotor con capacidad para 2 tripulantes mientras los demás deberán ir atados a las alas si quieren sobrevivir. Su papel lo lleva desde el anonimato hasta la pedantería y la crueldad dictatorial cuando se proclama el único imprescindible en esta historia.

el-vuelo-del-fénix

Filmada con escaso presupuesto y con el lamentable fallecimiento del piloto y stuntman Paul Mantz mientras probaba el prototipo del Fénix, situación que detuvo la filmación temporalmente pero que pudo ser concluida pues estaba rodada la mayor parte, fue homenajeado al cierre de la peli con una emotiva dedicatoria. El guión preciso estuvo a cargo de Lukas Heller tomando de base la novela de Trevor Dudley Smith lanzada el año previo. Fotografía impecable de Joshep F. Biroc y música de Frank DeVol. El montador Michel Luciano recibió nominación al premio de la academia siendo derrotado por William Reynolds por Sonrisas y lágrimas.

Si algo hay que achacarle al film es aquella secuencia del espejismo donde uno de los protagonistas vislumbra a una bailarina. Mal elaborada y totalmente gratuita.

En el año 2004 se hizo un remake de la mano de John Moore en el que el escenario fue transformado a otro desierto igual de inexpugnable, el de Gobi en China, los protagonistas eran casi todos gringos y la novedad de una mujer en el grupo. No pienso que sea mala o innecesaria, sin embargo palidece frente a la de Aldrich.

el-vuelo-del-fénix

Título original: The Flight of the Phoenix.

Director: Robert Aldrich

Intérpretes: James Stewart, Richard Attenborough, Peter Finch, Ernest Borgnine,George Kennedy, Ian Bannen, Dan Duryea.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Carlos Fernando Carrión Quezada

gelosia
Al igual que Federico Fellini y Mario Monicelli, que ejercieron ambos como guionistas en sus primeras películas, Pietro Germi se forjó en la escuela neorrealista italiana para ir desarrollando con el tiempo un estilo propio que poco a poco ha ido cayendo en el olvido y que a día de hoy no goza de un merecido prestigio. Son muchos los títulos de interés realizados por Germi desde el comienzo de su filmografía pero se le recuerda a menudo por Un maldito embrollo (Un maledetto imbroglio, 1959), film policíaco con Claudia Cardinale de protagonista, y sobre todo por Divorcio a la italiana (Divorzio all'italiana, 1961) con Marcello Mastroianni; un tipo de comedia más ligera a la que se vió relegado y que llegó a conseguir el Oscar al mejor guión original.


Germi ejerció de actor, guionista y director al mismo tiempo en alguno de sus mejores films, mostrando especial interés por los ambientes rurales, tal y como queda patente en su tercera película En el nombre de la ley (In nome della legge, 1949), sobre el entramado de la mafia en un pequeño pueblo siciliano, o en la posterior Il brigante di Tacca del Lupo (1952); un excelente relato histórico que tras la proclamación de la unidad de Italia nos cuenta las disputas entre bersaglieri briganti en la devastada región de Lucania, actualmente Basilicata. En esta primera etapa de Germi prevalece en su cine el contenido social y político, incluso en la obra que nos ocupa, Gelosia (1953); un magnífico melodrama pasional que adapta la novela Il marchese di Roccaverdina de Luigi Capuana, publicada en 1901 y ambientada así mismo en un pueblo siciliano. La novela de Capuana ya había sido llevada al cine anteriormente por Ferdinando Maria Poggioli en Gelosia (1942).


gelosia

La lucha de clases durante el siglo XIX está muy presente en el film: a una pequeña aldea siciliana llegan a trabajar en la recogida de la aceituna una familia de jornaleros que serán contratados por Antonio (Erno Crisa), marqués de Roccaverdina. El noble no tardará mucho en enamorarse de Agrippina (Marisa Belli), la bella hija mayor del matrimonio de jornaleros, llegando hasta el punto de hospedarla en su palacio bajo el pretexto de que sirva de ayuda a su vieja criada Mamma Grazia (Grazia Spadaro). Los vecinos empiezan a darse cuenta de la situación y muy pronto el marqués recibirá duras críticas debido a esa relación de tan distinto estatus social, al mismo tiempo que la tía de Antonio, una rica baronesa amenaza con desheredarlo si no se casa con su hija. Antonio empieza a dudar de su relación con Agrippina y la rechaza sin motivo alguno mientras en su interior sigue latente el amor por la joven, llegando hasta el punto de convencer a Rocco (Vincenzo Musolino), su fiel encargado de la finca, para que se case con ella y así no levantar sospechas mientras la muchacha viva en la hacienda. Sin embargo Antonio, traicionado por los celos, llega a asesinar a Rocco poco después de la forzada ceremonia, saliendo absuelto en el posterior juicio debido a que las culpas recaen en un inocente, Neli Casaccio (Gustavo De Nardo). Poco a poco el estado mental de Antonio se irá deteriorando y no será capaz de elegir entre su amor por Agrippina o preservar su rango social.


gelosia

Melodrama no exento de excesos, como mandan los cánones del género, con una factura técnica impresionante muy acorde con la calidad que el cine italiano mostraba por la época; destaca sobremanera la fotografía en blanco y negro de Leonida Barboni, habitual operador de Germi que nos ofrece unos claroscuros y una profundidad de campo dignos del expresionismo alemán. Los interiores en el palacio de Roccaverdina (mención especial merece la capilla presidida por una enorme cruz cuya sombra ocupa toda la estancia) alcanzan momentos sublimes, casi góticos, en cuanto al uso de la luz y una perfecta planificación repleta de bellos movimientos de cámara, pero las escenas en exteriores de la campiña y la aldea siciliana con ese omnipresente sol abrasador también son excelentes, en combinación con un diseño de producción y vestuarios muy cuidado, como es habitual en el cine de Germi. La música del maestro Carlo Rustichelli acompaña en perfecta armonía a las sugerentes imágenes de la película en todo momento. Sin duda merece la pena descubrir este melodrama tan bien realizado e injustamente olvidado, del mismo modo que adentrarse en la interesante filmografría de su autor será recompensado con el descubrimiento de un buen puñado de títulos a reivindicar.


gelosia

Director: Pietro Germi.

Intérpretes: Marisa Belli, Erno Crisa, Alessandro Fersen, Liliana Gerace, Vincenzo Musolino, Grazia Spadaro, Maresa Gallo.

Trailer:



Reseña escrita por Francisco Javier Arco Pérez

GELOSIA (1953). El drama pasional según Pietro Germi.

gelosia
Al igual que Federico Fellini y Mario Monicelli, que ejercieron ambos como guionistas en sus primeras películas, Pietro Germi se forjó en la escuela neorrealista italiana para ir desarrollando con el tiempo un estilo propio que poco a poco ha ido cayendo en el olvido y que a día de hoy no goza de un merecido prestigio. Son muchos los títulos de interés realizados por Germi desde el comienzo de su filmografía pero se le recuerda a menudo por Un maldito embrollo (Un maledetto imbroglio, 1959), film policíaco con Claudia Cardinale de protagonista, y sobre todo por Divorcio a la italiana (Divorzio all'italiana, 1961) con Marcello Mastroianni; un tipo de comedia más ligera a la que se vió relegado y que llegó a conseguir el Oscar al mejor guión original.


Germi ejerció de actor, guionista y director al mismo tiempo en alguno de sus mejores films, mostrando especial interés por los ambientes rurales, tal y como queda patente en su tercera película En el nombre de la ley (In nome della legge, 1949), sobre el entramado de la mafia en un pequeño pueblo siciliano, o en la posterior Il brigante di Tacca del Lupo (1952); un excelente relato histórico que tras la proclamación de la unidad de Italia nos cuenta las disputas entre bersaglieri briganti en la devastada región de Lucania, actualmente Basilicata. En esta primera etapa de Germi prevalece en su cine el contenido social y político, incluso en la obra que nos ocupa, Gelosia (1953); un magnífico melodrama pasional que adapta la novela Il marchese di Roccaverdina de Luigi Capuana, publicada en 1901 y ambientada así mismo en un pueblo siciliano. La novela de Capuana ya había sido llevada al cine anteriormente por Ferdinando Maria Poggioli en Gelosia (1942).


gelosia

La lucha de clases durante el siglo XIX está muy presente en el film: a una pequeña aldea siciliana llegan a trabajar en la recogida de la aceituna una familia de jornaleros que serán contratados por Antonio (Erno Crisa), marqués de Roccaverdina. El noble no tardará mucho en enamorarse de Agrippina (Marisa Belli), la bella hija mayor del matrimonio de jornaleros, llegando hasta el punto de hospedarla en su palacio bajo el pretexto de que sirva de ayuda a su vieja criada Mamma Grazia (Grazia Spadaro). Los vecinos empiezan a darse cuenta de la situación y muy pronto el marqués recibirá duras críticas debido a esa relación de tan distinto estatus social, al mismo tiempo que la tía de Antonio, una rica baronesa amenaza con desheredarlo si no se casa con su hija. Antonio empieza a dudar de su relación con Agrippina y la rechaza sin motivo alguno mientras en su interior sigue latente el amor por la joven, llegando hasta el punto de convencer a Rocco (Vincenzo Musolino), su fiel encargado de la finca, para que se case con ella y así no levantar sospechas mientras la muchacha viva en la hacienda. Sin embargo Antonio, traicionado por los celos, llega a asesinar a Rocco poco después de la forzada ceremonia, saliendo absuelto en el posterior juicio debido a que las culpas recaen en un inocente, Neli Casaccio (Gustavo De Nardo). Poco a poco el estado mental de Antonio se irá deteriorando y no será capaz de elegir entre su amor por Agrippina o preservar su rango social.


gelosia

Melodrama no exento de excesos, como mandan los cánones del género, con una factura técnica impresionante muy acorde con la calidad que el cine italiano mostraba por la época; destaca sobremanera la fotografía en blanco y negro de Leonida Barboni, habitual operador de Germi que nos ofrece unos claroscuros y una profundidad de campo dignos del expresionismo alemán. Los interiores en el palacio de Roccaverdina (mención especial merece la capilla presidida por una enorme cruz cuya sombra ocupa toda la estancia) alcanzan momentos sublimes, casi góticos, en cuanto al uso de la luz y una perfecta planificación repleta de bellos movimientos de cámara, pero las escenas en exteriores de la campiña y la aldea siciliana con ese omnipresente sol abrasador también son excelentes, en combinación con un diseño de producción y vestuarios muy cuidado, como es habitual en el cine de Germi. La música del maestro Carlo Rustichelli acompaña en perfecta armonía a las sugerentes imágenes de la película en todo momento. Sin duda merece la pena descubrir este melodrama tan bien realizado e injustamente olvidado, del mismo modo que adentrarse en la interesante filmografría de su autor será recompensado con el descubrimiento de un buen puñado de títulos a reivindicar.


gelosia

Director: Pietro Germi.

Intérpretes: Marisa Belli, Erno Crisa, Alessandro Fersen, Liliana Gerace, Vincenzo Musolino, Grazia Spadaro, Maresa Gallo.

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Reseña escrita por Francisco Javier Arco Pérez

el-año-que-vivimos-peligrosamente
Se trata de un relato que intenta describir las claves principales que dieron lugar a un gran drama político e histórico que aconteció en la década de los sesenta en Yakarta. Con una muy libre adaptación de la novela de Christopher J. Koch, se nos muestra la crispación y el estallido de una gran masacre que vendría a constituir otra jugada más de ajedrez que enfrentaba ambos bloques en plena Guerra Fría Mundial. Con la excusa de relatar las peripecias de un joven y novato corresponsal de prensa que llega por primera vez a Yakarta, asistiremos como espectadores del gran entramado político global y se abrirá una reflexión acerca de la actitud personal de nuestros tres protagonistas.

Peter Weir adquirió los derechos sobre la novela de Christopher J. Koch, "El año que vivimos peligrosamente" en 1978, pero tardó un tiempo en conseguir el presupuesto necesario para recrear este complejo relato el cual requería de unos escenarios naturales que reflejaran a la perfección la sociedad, la cultura, el ambiente y la pobreza de esa zona del Sudeste Asiático. La novela narraba la tensa situación que se vivió en Yakarta en 1965 momentos antes de la caída de su dirigente, Achmed Sukarno, primer presidente de la República de Indonesia tras conseguir su independencia del gobierno de los Países Bajos en 1949.

Peter Weir intenta ofrecer al espectador una perspectiva visual y espiritual de aquella sociedad, su diversidad cultural, su miseria y la hambruna en la que vivía el pueblo mientras su líder político y espiritual experimentaba su personal y egoísta transformación dándole la espalda al mismo pueblo por el que tanto había luchado durante su juventud.


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Sukarno fue un político indonesio y el primer presidente de la República de Indonesia (1945-1967) tras la independencia del archipiélago, anteriormente colonia de los Países Bajos. En 1927 fundó el Partido Nacional Indonesio. Detenido, desterrado y liberado por los japoneses en el marco de la Segunda Guerra Mundial, al final de ésta, el 17 de agosto de 1945, proclamó la independencia de Indonesia. En la década de los sesenta, instalado ya en el poder como gran líder, recibió el apoyo de Estados Unidos ante el progresivo crecimiento del Partido Comunista de Indonesia (PKI). En octubre del 1965, el ejército indonesio y su jefe, el general Suharto, dieron un golpe de Estado y tomaron el poder apartando al presidente Sukarno. Era el inicio de una represión brutal contra las masas indonesias y el Partido Comunista indonesio (PKI). Se ignora la cifra exacta de víctimas, de 500.000 a 2 millones de muertos, pero el PKI, el mayor partido comunista de Asia después del partido chino, fue liquidado con sus 3,5 millones de miembros. Todos sus dirigentes fueron asesinados. Las organizaciones de masas animadas por el PKI :sindicatos obreros, organizaciones juveniles, de mujeres o de campesinos pobres que sumaban de 15 a 20 millones de miembros, es decir un quinta parte de la población fueron también borradas del mapa. El PKI era el objetivo del ejército, de los terratenientes y de los grupos religiosos musulmanes profundamente anticomunistas, apoyados y animados por los Estados Unidos.

Peter Weir, dibuja una trama que oscila entre la descripción del ambiente social y la transformación íntima de sus personajes. Guy Hamilton (Mel Gibson) es el novato corresponsal de prensa australiano que aterriza en Jakarta con el objetivo de conseguir la gran primicia que haga despegar su carrera. Abandonado por su predecesor en un País tan bullicioso como diferente a su propia cultura y sin posibilidad de establecer contactos políticos o diplomáticos, se sitúa en clara desventaja frente al numeroso grupo de corresponsales Occidentales que siguen comportándose como presuntuosos colonialistas en un crisol de culturas que se descompone por la pobreza. Hamilton conocerá allí a dos personas que cambiarán su vida: el singular Billy Kwan, (Linda Hunt interpretando a un personaje masculino) un fotógrafo local comprometido con su pueblo, que busca una salida a la situación de hambre y pobreza de su País confiando que Sukarno sea el líder que Indonesia necesita; y la bellísima Jill Bryant, (Sigourney Weaver), ayudante del agregado militar en la embajada británica la cual pasará a convertirse en el objeto romántico de nuestro protagonista.


el-año-que-vivimos-peligrosamente

Desde los títulos de crédito iniciales y de forma repetida en numerosas escenas, el director dejará constancia del juego de luces y sombras típico de las representaciones con títeres, claramente con dobles mensajes. Se nos introduce así en el concepto del "wayang indonesio", ancestral teatro chinesco del país asiático sobre el que se construye tanto la novela de Koch (que abandonó la producción por irreconciliables diferencias creativas con respecto a los cambios en la historia original introducidos por Weir y Williamson) como el filme que nos ocupa.

Hay una escena clave en la que Billy Kwan narra a Hamilton una leyenda:

- Kwan: "Si quieres comprender Java tienes que entender el Wajang."

En el bungaló de Billy, éste le habla a Hamilton del juego sagrado de las sombras. Le presenta a tres de sus personajes, el Príncipe Arjuna que es el héroe, un hombre de luz, en ocasiones caprichoso y egoísta cegado por la vanidad. Arjuna se enamora de la Princesa Srikandi, noble y orgullosa pero también testaruda. Por último, el Enano Semar, servidor del Príncipe y que fácilmente identificamos con el propio Billy. El dalang o maestro que maneja los hilos es el papel que se asigna a Sukarno como equilibrador de las fuerzas que intentan resquebrajar su país: los militares por un lado y el partido comunista por el otro.


el-año-que-vivimos-peligrosamente

Con constantes juegos visuales que van asimilando y traduciendo el carácter de títeres y titiritero que Weir asigna a sus personajes, resulta brillante la forma en que, a lo largo del filme, se van distorsionando los roles que inicialmente han sido descritos por Kwan en el cuento narrado a Hamilton para ir revelando los verdaderos cambios que experimentarán cada uno de ellos frente al conflicto que se avecina.


Este entretenido y complejo film cuenta con una muy notable puesta en escena gracias a la maravillosa fotografía de Russell Boyd, que ya había colaborado con este director. David Williamson fue su tándem para adaptar la novela pese a sus diferencias con el propio autor del libro. La descripción en imágenes que consigue el director contiene el equilibrio justo entre belleza y denuncia social. Además, supuso la primera colaboración del cineasta australiano con Maurice Jarre, compositor con el que trabajaría en tres filmes más y que aquí escribe un trabajo de poca relevancia al que resta muchísimo protagonismo la inclusión de 'L'Enfant' magnífico tema del "Opera sauvage" de Vangelis que puntualiza dos de las secuencias de mayor relevancia en la trama.


el-año-que-vivimos-peligrosamente

Título original: The Year of Living Dangerously.

Director: Peter Weir.

Intérpretes: Mel Gibson, Sigourney Weaver, Linda Hunt, Michael Murphy, Bill Kerr,Domingo Landicho.

Trailer:


B.S.O:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

EL AÑO QUE VIVIMOS PELIGROSAMENTE (1982). Tensión en Yakarta.

el-año-que-vivimos-peligrosamente
Se trata de un relato que intenta describir las claves principales que dieron lugar a un gran drama político e histórico que aconteció en la década de los sesenta en Yakarta. Con una muy libre adaptación de la novela de Christopher J. Koch, se nos muestra la crispación y el estallido de una gran masacre que vendría a constituir otra jugada más de ajedrez que enfrentaba ambos bloques en plena Guerra Fría Mundial. Con la excusa de relatar las peripecias de un joven y novato corresponsal de prensa que llega por primera vez a Yakarta, asistiremos como espectadores del gran entramado político global y se abrirá una reflexión acerca de la actitud personal de nuestros tres protagonistas.

Peter Weir adquirió los derechos sobre la novela de Christopher J. Koch, "El año que vivimos peligrosamente" en 1978, pero tardó un tiempo en conseguir el presupuesto necesario para recrear este complejo relato el cual requería de unos escenarios naturales que reflejaran a la perfección la sociedad, la cultura, el ambiente y la pobreza de esa zona del Sudeste Asiático. La novela narraba la tensa situación que se vivió en Yakarta en 1965 momentos antes de la caída de su dirigente, Achmed Sukarno, primer presidente de la República de Indonesia tras conseguir su independencia del gobierno de los Países Bajos en 1949.

Peter Weir intenta ofrecer al espectador una perspectiva visual y espiritual de aquella sociedad, su diversidad cultural, su miseria y la hambruna en la que vivía el pueblo mientras su líder político y espiritual experimentaba su personal y egoísta transformación dándole la espalda al mismo pueblo por el que tanto había luchado durante su juventud.


el-año-que-vivimos-peligrosamente

Sukarno fue un político indonesio y el primer presidente de la República de Indonesia (1945-1967) tras la independencia del archipiélago, anteriormente colonia de los Países Bajos. En 1927 fundó el Partido Nacional Indonesio. Detenido, desterrado y liberado por los japoneses en el marco de la Segunda Guerra Mundial, al final de ésta, el 17 de agosto de 1945, proclamó la independencia de Indonesia. En la década de los sesenta, instalado ya en el poder como gran líder, recibió el apoyo de Estados Unidos ante el progresivo crecimiento del Partido Comunista de Indonesia (PKI). En octubre del 1965, el ejército indonesio y su jefe, el general Suharto, dieron un golpe de Estado y tomaron el poder apartando al presidente Sukarno. Era el inicio de una represión brutal contra las masas indonesias y el Partido Comunista indonesio (PKI). Se ignora la cifra exacta de víctimas, de 500.000 a 2 millones de muertos, pero el PKI, el mayor partido comunista de Asia después del partido chino, fue liquidado con sus 3,5 millones de miembros. Todos sus dirigentes fueron asesinados. Las organizaciones de masas animadas por el PKI :sindicatos obreros, organizaciones juveniles, de mujeres o de campesinos pobres que sumaban de 15 a 20 millones de miembros, es decir un quinta parte de la población fueron también borradas del mapa. El PKI era el objetivo del ejército, de los terratenientes y de los grupos religiosos musulmanes profundamente anticomunistas, apoyados y animados por los Estados Unidos.

Peter Weir, dibuja una trama que oscila entre la descripción del ambiente social y la transformación íntima de sus personajes. Guy Hamilton (Mel Gibson) es el novato corresponsal de prensa australiano que aterriza en Jakarta con el objetivo de conseguir la gran primicia que haga despegar su carrera. Abandonado por su predecesor en un País tan bullicioso como diferente a su propia cultura y sin posibilidad de establecer contactos políticos o diplomáticos, se sitúa en clara desventaja frente al numeroso grupo de corresponsales Occidentales que siguen comportándose como presuntuosos colonialistas en un crisol de culturas que se descompone por la pobreza. Hamilton conocerá allí a dos personas que cambiarán su vida: el singular Billy Kwan, (Linda Hunt interpretando a un personaje masculino) un fotógrafo local comprometido con su pueblo, que busca una salida a la situación de hambre y pobreza de su País confiando que Sukarno sea el líder que Indonesia necesita; y la bellísima Jill Bryant, (Sigourney Weaver), ayudante del agregado militar en la embajada británica la cual pasará a convertirse en el objeto romántico de nuestro protagonista.


el-año-que-vivimos-peligrosamente

Desde los títulos de crédito iniciales y de forma repetida en numerosas escenas, el director dejará constancia del juego de luces y sombras típico de las representaciones con títeres, claramente con dobles mensajes. Se nos introduce así en el concepto del "wayang indonesio", ancestral teatro chinesco del país asiático sobre el que se construye tanto la novela de Koch (que abandonó la producción por irreconciliables diferencias creativas con respecto a los cambios en la historia original introducidos por Weir y Williamson) como el filme que nos ocupa.

Hay una escena clave en la que Billy Kwan narra a Hamilton una leyenda:

- Kwan: "Si quieres comprender Java tienes que entender el Wajang."

En el bungaló de Billy, éste le habla a Hamilton del juego sagrado de las sombras. Le presenta a tres de sus personajes, el Príncipe Arjuna que es el héroe, un hombre de luz, en ocasiones caprichoso y egoísta cegado por la vanidad. Arjuna se enamora de la Princesa Srikandi, noble y orgullosa pero también testaruda. Por último, el Enano Semar, servidor del Príncipe y que fácilmente identificamos con el propio Billy. El dalang o maestro que maneja los hilos es el papel que se asigna a Sukarno como equilibrador de las fuerzas que intentan resquebrajar su país: los militares por un lado y el partido comunista por el otro.


el-año-que-vivimos-peligrosamente

Con constantes juegos visuales que van asimilando y traduciendo el carácter de títeres y titiritero que Weir asigna a sus personajes, resulta brillante la forma en que, a lo largo del filme, se van distorsionando los roles que inicialmente han sido descritos por Kwan en el cuento narrado a Hamilton para ir revelando los verdaderos cambios que experimentarán cada uno de ellos frente al conflicto que se avecina.


Este entretenido y complejo film cuenta con una muy notable puesta en escena gracias a la maravillosa fotografía de Russell Boyd, que ya había colaborado con este director. David Williamson fue su tándem para adaptar la novela pese a sus diferencias con el propio autor del libro. La descripción en imágenes que consigue el director contiene el equilibrio justo entre belleza y denuncia social. Además, supuso la primera colaboración del cineasta australiano con Maurice Jarre, compositor con el que trabajaría en tres filmes más y que aquí escribe un trabajo de poca relevancia al que resta muchísimo protagonismo la inclusión de 'L'Enfant' magnífico tema del "Opera sauvage" de Vangelis que puntualiza dos de las secuencias de mayor relevancia en la trama.


el-año-que-vivimos-peligrosamente

Título original: The Year of Living Dangerously.

Director: Peter Weir.

Intérpretes: Mel Gibson, Sigourney Weaver, Linda Hunt, Michael Murphy, Bill Kerr,Domingo Landicho.

Trailer:


B.S.O:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

fargo
Los crímenes no son únicamente hechos que ocurren en las grandes ciudades, en ocasiones y por desgracia, acontecimientos desagradables tienen lugar también en pequeñas poblaciones. En Fargo se nos avisa desde el principio que los hechos que vamos a ver están basados en la realidad, pero que para no herir la sensibilidad de las personas implicadas en tan horrible situación, se cambiaron nombres. Yo descubrí Fargo después de haber visto "El gran Lebowsky", y ya comencé a darme cuenta de que los hermanos Coen tienen una afinidad especial por contarnos secuestros de diferentes formas en sus películas. Aquí la codicia del personaje de William H. Macy hará que quiera contratar a un par de degenerados y criminales de poca monta (Peter Stormare y Steve Buscemi) para raptar a su propia mujer y pedir así un rescate a su suegro.....

Pero la situación se le escapará de las manos en una espiral de crímenes que teñirán la nieve del temporal que cae sobre Fargo de un rojo sangre, tan intenso y desagradable como dañino para todos los implicados en esta historia. A todo esto aparece el personaje de Frances McDormand, (ganadora del Oscar por su actuación en 1996) una Sheriff de pueblo, embarazada, hogareña y de buen corazón que a mi modo de ver no tiene nada que envidiar a Hércules Poirot o Miss Marple en su particular olfato para resolver crímenes, una singular heroína a la que no frena su estado, y que es tan tenaz como intuitiva para desentramar la situación a la que se enfrenta. Me llama la atención el personaje de pobre infeliz de H. Macy, que cada vez se introduce en un agujero de tragedia más y más ancho en cuanto contrata a "los malditos desgraciados" de Buscemi y Stormare, uno parlanchín y pendenciero, y el otro, callado, inhumano y letal, cuyo despiste y torpeza acabarán con las vidas de aquellos que se crucen en su camino. 

fargo

El film Fargo es una tragedia pueblerina no exenta de cierto humor ácido y negro, que hacen más llevadera aún si cabe la ya de por sí interesante historia, con personajes tan extraños y peculiares que uno querría saber todavía más sobre cada uno de ellos. Como ya he comentado Fargo "salpimenta" su metraje añadiendo a la tragedia un humor irreverente que los Coen saben imprimir como pocos, ahí quedan escenas tales como la del secuestro de la ama de casa, el encuentro de McDormand con el antiguo compañero de universidad, y la manera con la que Stormare intenta deshacerse de un cuerpo en una trituradora, entre otras, de un calado todas ellas tan desdichadas como ocurrentes. Fargo merecidamente fue premiada con 7 nominaciones al Oscar, ganando las de mejor actriz y guión original, instaurando los Coen un cine del que bebería en inspiración su amigo y compañero en el gremio Sam Raimi para su aclamada "Un plan sencillo".

fargo

Director: Joel Coen y Ethan Coen.

Intérpretes: Frances McDormand, William H. Macy, Steve Buscemi, Peter Stormare,Harve Presnell, John Carroll Lynch.
Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

FARGO (1996). Crímenes bajo la nieve.

fargo
Los crímenes no son únicamente hechos que ocurren en las grandes ciudades, en ocasiones y por desgracia, acontecimientos desagradables tienen lugar también en pequeñas poblaciones. En Fargo se nos avisa desde el principio que los hechos que vamos a ver están basados en la realidad, pero que para no herir la sensibilidad de las personas implicadas en tan horrible situación, se cambiaron nombres. Yo descubrí Fargo después de haber visto "El gran Lebowsky", y ya comencé a darme cuenta de que los hermanos Coen tienen una afinidad especial por contarnos secuestros de diferentes formas en sus películas. Aquí la codicia del personaje de William H. Macy hará que quiera contratar a un par de degenerados y criminales de poca monta (Peter Stormare y Steve Buscemi) para raptar a su propia mujer y pedir así un rescate a su suegro.....

Pero la situación se le escapará de las manos en una espiral de crímenes que teñirán la nieve del temporal que cae sobre Fargo de un rojo sangre, tan intenso y desagradable como dañino para todos los implicados en esta historia. A todo esto aparece el personaje de Frances McDormand, (ganadora del Oscar por su actuación en 1996) una Sheriff de pueblo, embarazada, hogareña y de buen corazón que a mi modo de ver no tiene nada que envidiar a Hércules Poirot o Miss Marple en su particular olfato para resolver crímenes, una singular heroína a la que no frena su estado, y que es tan tenaz como intuitiva para desentramar la situación a la que se enfrenta. Me llama la atención el personaje de pobre infeliz de H. Macy, que cada vez se introduce en un agujero de tragedia más y más ancho en cuanto contrata a "los malditos desgraciados" de Buscemi y Stormare, uno parlanchín y pendenciero, y el otro, callado, inhumano y letal, cuyo despiste y torpeza acabarán con las vidas de aquellos que se crucen en su camino. 

fargo

El film Fargo es una tragedia pueblerina no exenta de cierto humor ácido y negro, que hacen más llevadera aún si cabe la ya de por sí interesante historia, con personajes tan extraños y peculiares que uno querría saber todavía más sobre cada uno de ellos. Como ya he comentado Fargo "salpimenta" su metraje añadiendo a la tragedia un humor irreverente que los Coen saben imprimir como pocos, ahí quedan escenas tales como la del secuestro de la ama de casa, el encuentro de McDormand con el antiguo compañero de universidad, y la manera con la que Stormare intenta deshacerse de un cuerpo en una trituradora, entre otras, de un calado todas ellas tan desdichadas como ocurrentes. Fargo merecidamente fue premiada con 7 nominaciones al Oscar, ganando las de mejor actriz y guión original, instaurando los Coen un cine del que bebería en inspiración su amigo y compañero en el gremio Sam Raimi para su aclamada "Un plan sencillo".

fargo

Director: Joel Coen y Ethan Coen.

Intérpretes: Frances McDormand, William H. Macy, Steve Buscemi, Peter Stormare,Harve Presnell, John Carroll Lynch.
Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

buenas-noches-buena-suerte
Contextualizada en 1953 durante los primeros tiempos del periodismo televisivo de difusión, el famoso e influyente presentador de la CBS de televisión Edward R. Murrow, da una noticia sobre un hombre que es expulsado de las Fuerzas Aéreas, únicamente por la sospecha de que puede ser simpatizante del Partido comunista y sin la oportunidad de defenderse en el preceptivo juicio. Desde su plataforma, el programa "See It Now", Murrow se enfrentará a las falsas acusaciones vertidas por el senador Joseph McCarthy desde su implacable y castigador Comité de Actividades Antiamericanas, la llamada Caza de Brujas. El hecho desencadenó un enfrentamiento entre la cadena de televisión, la cual persigue y defiende un periodismo independiente y veraz, denunciado el recorte de libertades que se viene produciendo y, el senador McCarthy, quien tras acusar al famoso presentador de comunista, produce un terrible malestar en la población.

El equipo de periodistas de la CBS compuesto por Joe Wershba, Don Hewitt, Jesse Zousmer, el productor Fred Friendly, con Murrow a la cabeza, formaran un equipo compacto siguiendo la línea del programa de denuncia, en un tiempo de enorme represión política. Su hoja de ruta por un periodismo veraz y sin cortapisas se verá amenazado y presionado, tanto por sus anunciantes, como por el propio senador. El esfuerzo, constancia y dedicación del equipo de periodistas se vieron recompensados con creces, puesto que el enfrentamiento entre Murrow y McCarthy propició que la carrera política de éste último empezara a caer progresivamente hasta que tuvo que presentarse ante el Senado y fue desposeído de poder una vez que sus falsedades y abusos quedaron por fin al descubierto.

buenas-noches-buena-suerte

Cabe recordar que en 1947, el Comité de Actividades Antiamericanas encabezada por el senador Joseph McCarthy, organizó la conocidas caza de brujas en Hollywood, redactando una lista negra donde aparecían más de trescientos nombres de actores, directores y guionistas acusados de simpatizar con las ideas comunistas. Muchas carreras se truncaron y la persecución de intelectuales y de cineastas de ideología izquierdista es hoy una de las etapas más vergonzosas de la historia del cine americano, obligando a abandonar el país para instalarse en Europa, directores como Orson Welles, Joseph Losey o Charles Chaplin.

Con guion del propio George Clooney y Grant Heslov, Buenas noches y buena suerte es su segunda película como director. Si hay algo que defina a este film, entre otras cosas, es el de ser muy elegante. La puesta en escena, el vestuario, la ambientación de los años 50 y la preciosa fotografía en blanco y negro de Robert Elswit lo hacen posible. Clooney inserta y utiliza imágenes de archivo para las escenas en las que sale McCarthy, infiriéndole algo de realismo al asunto. Contiene un buen ritmo y centrando el interés en el cruce de acusaciones y diálogos, fruto de un excelente guion. Además de ser elegante y perfectamente insertada la música que la envuelve, como el soundtrack de Dianne Reeves, al igual que el humo del tabaco que envuelve el plató de televisión.

buenas-noches-buena-suerte

El elegante y atractivo David Strathairn es Murrow, elaborando un personaje perfecto, contenido, haciendo un magnífico uso para ello de sus bellos ojos. El productor Fred Friendly es desempeñado por George Clooney, quien ejerce aquí un rol secundario. El plantel de periodistas es representado por Robert Downey Jr. Grant Henslow y Tate Donovan.

Buenas noches y buena suerte es un canto, sin duda, a la libertad de expresión, un tributo a los medios de comunicación comprometidos con el oficio; que buscan la veracidad de la información, luchando contra lo establecido, si es necesario, para poder ejercitarlo.

buenas-noches-buena-suerte

Frase para recordar: "Creía 20 años atrás y creo hoy que cualquier americano maduro puede involucrarse en conversar y debatir sus ideas con comunistas, en cualquier lugar del mundo, sin contaminarse ni convertirse. Creo que nuestra fe, nuestra convicción, nuestra determinación es más fuerte que la de ellos y que podemos competir con éxito, no sólo en el área de las bombas, sino también en el de las ideas."

Título original: Good Night, and Good Luck.

Director: George Clooney.

Intérpretes: David Strathairn, George Clooney, Robert Downey Jr., Jeff Daniels, Frank LangellaPatricia Clarkson.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

BUENAS NOCHES, BUENA SUERTE (2005). George Clooney frente la caza de brujas.

buenas-noches-buena-suerte
Contextualizada en 1953 durante los primeros tiempos del periodismo televisivo de difusión, el famoso e influyente presentador de la CBS de televisión Edward R. Murrow, da una noticia sobre un hombre que es expulsado de las Fuerzas Aéreas, únicamente por la sospecha de que puede ser simpatizante del Partido comunista y sin la oportunidad de defenderse en el preceptivo juicio. Desde su plataforma, el programa "See It Now", Murrow se enfrentará a las falsas acusaciones vertidas por el senador Joseph McCarthy desde su implacable y castigador Comité de Actividades Antiamericanas, la llamada Caza de Brujas. El hecho desencadenó un enfrentamiento entre la cadena de televisión, la cual persigue y defiende un periodismo independiente y veraz, denunciado el recorte de libertades que se viene produciendo y, el senador McCarthy, quien tras acusar al famoso presentador de comunista, produce un terrible malestar en la población.

El equipo de periodistas de la CBS compuesto por Joe Wershba, Don Hewitt, Jesse Zousmer, el productor Fred Friendly, con Murrow a la cabeza, formaran un equipo compacto siguiendo la línea del programa de denuncia, en un tiempo de enorme represión política. Su hoja de ruta por un periodismo veraz y sin cortapisas se verá amenazado y presionado, tanto por sus anunciantes, como por el propio senador. El esfuerzo, constancia y dedicación del equipo de periodistas se vieron recompensados con creces, puesto que el enfrentamiento entre Murrow y McCarthy propició que la carrera política de éste último empezara a caer progresivamente hasta que tuvo que presentarse ante el Senado y fue desposeído de poder una vez que sus falsedades y abusos quedaron por fin al descubierto.

buenas-noches-buena-suerte

Cabe recordar que en 1947, el Comité de Actividades Antiamericanas encabezada por el senador Joseph McCarthy, organizó la conocidas caza de brujas en Hollywood, redactando una lista negra donde aparecían más de trescientos nombres de actores, directores y guionistas acusados de simpatizar con las ideas comunistas. Muchas carreras se truncaron y la persecución de intelectuales y de cineastas de ideología izquierdista es hoy una de las etapas más vergonzosas de la historia del cine americano, obligando a abandonar el país para instalarse en Europa, directores como Orson Welles, Joseph Losey o Charles Chaplin.

Con guion del propio George Clooney y Grant Heslov, Buenas noches y buena suerte es su segunda película como director. Si hay algo que defina a este film, entre otras cosas, es el de ser muy elegante. La puesta en escena, el vestuario, la ambientación de los años 50 y la preciosa fotografía en blanco y negro de Robert Elswit lo hacen posible. Clooney inserta y utiliza imágenes de archivo para las escenas en las que sale McCarthy, infiriéndole algo de realismo al asunto. Contiene un buen ritmo y centrando el interés en el cruce de acusaciones y diálogos, fruto de un excelente guion. Además de ser elegante y perfectamente insertada la música que la envuelve, como el soundtrack de Dianne Reeves, al igual que el humo del tabaco que envuelve el plató de televisión.

buenas-noches-buena-suerte

El elegante y atractivo David Strathairn es Murrow, elaborando un personaje perfecto, contenido, haciendo un magnífico uso para ello de sus bellos ojos. El productor Fred Friendly es desempeñado por George Clooney, quien ejerce aquí un rol secundario. El plantel de periodistas es representado por Robert Downey Jr. Grant Henslow y Tate Donovan.

Buenas noches y buena suerte es un canto, sin duda, a la libertad de expresión, un tributo a los medios de comunicación comprometidos con el oficio; que buscan la veracidad de la información, luchando contra lo establecido, si es necesario, para poder ejercitarlo.

buenas-noches-buena-suerte

Frase para recordar: "Creía 20 años atrás y creo hoy que cualquier americano maduro puede involucrarse en conversar y debatir sus ideas con comunistas, en cualquier lugar del mundo, sin contaminarse ni convertirse. Creo que nuestra fe, nuestra convicción, nuestra determinación es más fuerte que la de ellos y que podemos competir con éxito, no sólo en el área de las bombas, sino también en el de las ideas."

Título original: Good Night, and Good Luck.

Director: George Clooney.

Intérpretes: David Strathairn, George Clooney, Robert Downey Jr., Jeff Daniels, Frank LangellaPatricia Clarkson.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

contraté-a-un-asesino-a-sueldo
Henri Boulanger (Jean-Pierre Léaud ) es un hombre gris y solitario, inmigrante francés establecido en Londres que lleva 15 años trabajando en una oficina de registro sin apenas contacto con sus compañeros de trabajo; a la hora del almuerzo Henri se sienta a solas en una mesa mientras escucha las risas de sus compañeros desde otra mesa cercana y para intentar empatizar, con gran esfuerzo esboza una sonrisa que rápidamente borra de su rostro y pasa totalmente desapercibida. De igual manera se desarrolla el tiempo libre de Henri en su casa; cuidando de sus plantas o tomando el té con la única compañía de una melancólica música que suena por la radio. Un buen día su rutina se rompe al recibir la llamada de su jefe para que se persone en su oficina y le comunica que el gobierno ha decidido privatizar las instalaciones y los nuevos dueños demandan un recorte de plantilla.
Sin ningún tipo de pudor su superior le explica que los despidos han de empezar por aquellos trabajadores que no son ciudadanos británicos y que como recompensa por los 15 años de trabajo en la oficina le ofrecen un reloj de oro, invitándole a dejar su trabajo en ese preciso momento ya que al no estar contratado oficialmente no tiene derecho a preaviso. Con estas tristes expectativas Henri decide poner fin a su vida, pero sus torpes intentos de suicidio fracasan. Se decide entonces por viajar a los bajos fondos de Londres en busca de un asesino a sueldo (Kenneth Colley) que ejecute sus órdenes, pero justo el día pactado por ambos, Henri tiene el impulso de irse a un bar antes de que llegue el asesino. Allí conocerá a Margaret (Margi Clarke), una vendedora de flores de la cual se enamora perdidamente recuperando así las ganas de vivir. A partir de ahora Henri y Margaret tendrán que esconderse de un sicario que no está dispuesto a dejar su trabajo sin terminar.
contraté-a-un-asesino-a-sueldo

Obra destacada dentro de la extensa filmografía del director finlandés Aki Kaurismaki, que abandona su habitual Helsinki en esta ocasión para adentrarse en un Londres barriobajero pero sin abandonar su original y reconocible estilo; inclasificable mixtura de drama y comedia. Rodada en inglés y con actores no habituales en sus anteriores películas, como Jean-Pierre Léaud, aka Antoine Doinel, mítico actor francés y alter ego de François Truffaut. Lo que no cambia en absoluto es el sello del finlandés, a menudo comparado con Robert Bresson o Jean-Pierre Melville por su estilo sencillo y directo, exento de efectismos (es bien conocido su rechazo al cine digital y a aparecer en la gala de los Oscars), con unos personajes que apenas pronuncian diálogos ni gesticulan en demasía. Son señas de identidad inequívocas de los anteriores maestros mencionados, pero estaría bien recalcar que el cine de Kaurismaki está mas orientado a un tipo de humor absurdo, a veces negro, que guarda más relación con Jim Jarmusch por ejemplo, debido en gran parte al uso de la música rock o blues en las películas de ambos. No es casualidad entonces que Jarmusch aparezca como actor en un momento de "LeningradCowboys Go America (1989)" de Kaurismaki, y éste haga así mismo un cameo en "Noche en la tierra (1991)" de Jarmusch. En "Contraté a un asesino a sueldo" el apartado de cameos está cubierto con la aparición de Joe Strummer, antiguo líder de la banda británica The Clash, cantando una canción en un bar al que entra Henri Boulanger, y el cameo del propio Aki Kaurismaki, como fugaz vendedor callejero de gafas de sol.
Otra característica habitual de su cine es sin duda la espléndida fotografía de Timo Salminen, excelente operador que mediante colores cálidos y luces muy naturales consigue inyectar un halo de surrealismo en las historias aparentemente sencillas de su director, normalmente ambientadas en suburbios y edificios antiguos con decoraciones muy escuetas, que en su paleta de colores adquieren gran personalidad. Como curiosidad comentar que la película está dedicada a la memoria del director Michael Powell, genio británico del séptimo arte fallecido ese mismo año.
contraté-a-un-asesino-a-sueldo

Título original: I Hired a Contract Killer.
Director: Aki Kaurismäki.

Intérpretes: Jean-Pierre Léaud, Margi Clarke, Charlesa Cork, Serge Reggiani, Kenneth Colley,Trevor Bowen, Nicky Tesco, Peter Graves, Joe Strummer.
Escena:



Reseña escrita por Francisco Javier Arco Pérez

CONTRATÉ A UN ASESINO A SUELDO (1990). Los cambios de la vida.

contraté-a-un-asesino-a-sueldo
Henri Boulanger (Jean-Pierre Léaud ) es un hombre gris y solitario, inmigrante francés establecido en Londres que lleva 15 años trabajando en una oficina de registro sin apenas contacto con sus compañeros de trabajo; a la hora del almuerzo Henri se sienta a solas en una mesa mientras escucha las risas de sus compañeros desde otra mesa cercana y para intentar empatizar, con gran esfuerzo esboza una sonrisa que rápidamente borra de su rostro y pasa totalmente desapercibida. De igual manera se desarrolla el tiempo libre de Henri en su casa; cuidando de sus plantas o tomando el té con la única compañía de una melancólica música que suena por la radio. Un buen día su rutina se rompe al recibir la llamada de su jefe para que se persone en su oficina y le comunica que el gobierno ha decidido privatizar las instalaciones y los nuevos dueños demandan un recorte de plantilla.
Sin ningún tipo de pudor su superior le explica que los despidos han de empezar por aquellos trabajadores que no son ciudadanos británicos y que como recompensa por los 15 años de trabajo en la oficina le ofrecen un reloj de oro, invitándole a dejar su trabajo en ese preciso momento ya que al no estar contratado oficialmente no tiene derecho a preaviso. Con estas tristes expectativas Henri decide poner fin a su vida, pero sus torpes intentos de suicidio fracasan. Se decide entonces por viajar a los bajos fondos de Londres en busca de un asesino a sueldo (Kenneth Colley) que ejecute sus órdenes, pero justo el día pactado por ambos, Henri tiene el impulso de irse a un bar antes de que llegue el asesino. Allí conocerá a Margaret (Margi Clarke), una vendedora de flores de la cual se enamora perdidamente recuperando así las ganas de vivir. A partir de ahora Henri y Margaret tendrán que esconderse de un sicario que no está dispuesto a dejar su trabajo sin terminar.
contraté-a-un-asesino-a-sueldo

Obra destacada dentro de la extensa filmografía del director finlandés Aki Kaurismaki, que abandona su habitual Helsinki en esta ocasión para adentrarse en un Londres barriobajero pero sin abandonar su original y reconocible estilo; inclasificable mixtura de drama y comedia. Rodada en inglés y con actores no habituales en sus anteriores películas, como Jean-Pierre Léaud, aka Antoine Doinel, mítico actor francés y alter ego de François Truffaut. Lo que no cambia en absoluto es el sello del finlandés, a menudo comparado con Robert Bresson o Jean-Pierre Melville por su estilo sencillo y directo, exento de efectismos (es bien conocido su rechazo al cine digital y a aparecer en la gala de los Oscars), con unos personajes que apenas pronuncian diálogos ni gesticulan en demasía. Son señas de identidad inequívocas de los anteriores maestros mencionados, pero estaría bien recalcar que el cine de Kaurismaki está mas orientado a un tipo de humor absurdo, a veces negro, que guarda más relación con Jim Jarmusch por ejemplo, debido en gran parte al uso de la música rock o blues en las películas de ambos. No es casualidad entonces que Jarmusch aparezca como actor en un momento de "LeningradCowboys Go America (1989)" de Kaurismaki, y éste haga así mismo un cameo en "Noche en la tierra (1991)" de Jarmusch. En "Contraté a un asesino a sueldo" el apartado de cameos está cubierto con la aparición de Joe Strummer, antiguo líder de la banda británica The Clash, cantando una canción en un bar al que entra Henri Boulanger, y el cameo del propio Aki Kaurismaki, como fugaz vendedor callejero de gafas de sol.
Otra característica habitual de su cine es sin duda la espléndida fotografía de Timo Salminen, excelente operador que mediante colores cálidos y luces muy naturales consigue inyectar un halo de surrealismo en las historias aparentemente sencillas de su director, normalmente ambientadas en suburbios y edificios antiguos con decoraciones muy escuetas, que en su paleta de colores adquieren gran personalidad. Como curiosidad comentar que la película está dedicada a la memoria del director Michael Powell, genio británico del séptimo arte fallecido ese mismo año.
contraté-a-un-asesino-a-sueldo

Título original: I Hired a Contract Killer.
Director: Aki Kaurismäki.

Intérpretes: Jean-Pierre Léaud, Margi Clarke, Charlesa Cork, Serge Reggiani, Kenneth Colley,Trevor Bowen, Nicky Tesco, Peter Graves, Joe Strummer.
Escena:



Reseña escrita por Francisco Javier Arco Pérez

bajo-el-fuego
Conjuntamente con Salvador (Oliver Stone, 1986) y Desaparecido (Costa Gavras, 1982), Bajo el fuego es una de las escasas películas realizadas en plena era reaganiana que abordaba el tema del intervencionismo yanqui en Latinoamérica. La historia de un reportero en plena revolución sandinista en Nicaragua era narrada en una excelente combinación de aventura, romance y mensaje político. Ubicada en 1979, el último año del gobierno de Anastasio "Tacho" Somoza, un dictador sanguinario protegido por intereses capitalistas se tambaleaba frente al insurgente pueblo que clamaba democracia. Es en ese escenario que arriba al país centroamericano el reportero gráfico Russell Price (Nick Nolte), un individuo curtido en otras guerras, cuyo objetivo es conseguir la gloria a través de un gran reportaje, con lo que entendemos que no tiene muchos escrúpulos y que su lealtad es solo consigo mismo, un mercenario del periodismo.

Sin embargo hablamos de una película de Hollywood y el héroe tendrá que transformarse desde un tipo que ve las cosas detrás de la valla hasta un sujeto comprometido con una causa, la cual aprenderá de un pueblo valiente que pelea por su libertad. Tenemos además un triángulo amoroso cuyos otros vértices son Claire (Joanna Cassidy) y Alex Grazier (Gene Hackman), un matrimonio recientemente disuelto y amigos del prota. Claire comparte la afición adrenalínica del periodismo de guerra pero Alex ya está cansado de eso y prefiere optar por un trabajo más relajado en Nueva York como presentador de noticias. Russell viene de un conflicto bélico en Africa donde conoció a un soldado de fortuna, Otis (Un jovencito Ed Harris) quien le ha hablado que el poder político se sostiene en la propaganda y que quien controla los medios impone la verdad oficial. Ahora lo encuentra en Nicaragua como militar asalariado del régimen. No es sorpresa para él, porque en cierta forma él también trabaja para una corporación y aunque pretenda ser objetivo sabe que su reportaje será manipulado. También conoce a un espía francés, Marcel Jazy (Jean‑Louis Trintignant) que juega a dos bandos. Russell se sabe igualmente ambiguo.

bajo-el-fuego

El detonante se da cuando la guerrilla se lleva a Russell para que fotografíe a un líder guerrillero llamado Rafael a quien el gobierno da por muerto. Aquél es una inspiración para el pueblo y su fallecimiento causaría una herida muy grave en el proceso emancipador. La misión de Russell es entonces convencer al mundo que el caudillo está presente.
El gobierno estadounidense retiró su apoyo durante la administración Carter por un suceso muy parecido al que ocurre en uno de los pasajes del filme, situación muy liberal para una época en la que el conservadurismo estaba en la cúspide. Cosa que muy convenientemente revaloriza a esta película además de una correcta dirección, una magnífica fotografía (John Alcott) y la grandiosa música de Jerry Goldsmith (¿Sabían que la melodía que cierra Bajo el fuego fue usada por Tarantino en Django Desencadenado?).
Un gran film que hablaba de idealismo y libertad. Han pasado más de 30 años de esta historia marcada por un ideal libertario, lastimosamente los años han demostrado que quienes ocuparon el lugar de Tacho Somoza en Nicaragua no se diferencian en lo más mínimo. La larga dictadura somocista ha dado lugar al reiterativo sandinismo padre putativo del socialismo del siglo XXI encarnado por Daniel Ortega.

bajo-el-fuego

Título original: Under Fire.

Director: Roger Spottiswoode.

Intérpretes: Nick Nolte, Joanna Cassidy, Gene Hackman, Jean-Louis Trintignant, Ed Harris,Richard Masur.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Carlos Carrión Quezada

BAJO EL FUEGO (1984). Periodismo en tiempo de guerra.

bajo-el-fuego
Conjuntamente con Salvador (Oliver Stone, 1986) y Desaparecido (Costa Gavras, 1982), Bajo el fuego es una de las escasas películas realizadas en plena era reaganiana que abordaba el tema del intervencionismo yanqui en Latinoamérica. La historia de un reportero en plena revolución sandinista en Nicaragua era narrada en una excelente combinación de aventura, romance y mensaje político. Ubicada en 1979, el último año del gobierno de Anastasio "Tacho" Somoza, un dictador sanguinario protegido por intereses capitalistas se tambaleaba frente al insurgente pueblo que clamaba democracia. Es en ese escenario que arriba al país centroamericano el reportero gráfico Russell Price (Nick Nolte), un individuo curtido en otras guerras, cuyo objetivo es conseguir la gloria a través de un gran reportaje, con lo que entendemos que no tiene muchos escrúpulos y que su lealtad es solo consigo mismo, un mercenario del periodismo.

Sin embargo hablamos de una película de Hollywood y el héroe tendrá que transformarse desde un tipo que ve las cosas detrás de la valla hasta un sujeto comprometido con una causa, la cual aprenderá de un pueblo valiente que pelea por su libertad. Tenemos además un triángulo amoroso cuyos otros vértices son Claire (Joanna Cassidy) y Alex Grazier (Gene Hackman), un matrimonio recientemente disuelto y amigos del prota. Claire comparte la afición adrenalínica del periodismo de guerra pero Alex ya está cansado de eso y prefiere optar por un trabajo más relajado en Nueva York como presentador de noticias. Russell viene de un conflicto bélico en Africa donde conoció a un soldado de fortuna, Otis (Un jovencito Ed Harris) quien le ha hablado que el poder político se sostiene en la propaganda y que quien controla los medios impone la verdad oficial. Ahora lo encuentra en Nicaragua como militar asalariado del régimen. No es sorpresa para él, porque en cierta forma él también trabaja para una corporación y aunque pretenda ser objetivo sabe que su reportaje será manipulado. También conoce a un espía francés, Marcel Jazy (Jean‑Louis Trintignant) que juega a dos bandos. Russell se sabe igualmente ambiguo.

bajo-el-fuego

El detonante se da cuando la guerrilla se lleva a Russell para que fotografíe a un líder guerrillero llamado Rafael a quien el gobierno da por muerto. Aquél es una inspiración para el pueblo y su fallecimiento causaría una herida muy grave en el proceso emancipador. La misión de Russell es entonces convencer al mundo que el caudillo está presente.
El gobierno estadounidense retiró su apoyo durante la administración Carter por un suceso muy parecido al que ocurre en uno de los pasajes del filme, situación muy liberal para una época en la que el conservadurismo estaba en la cúspide. Cosa que muy convenientemente revaloriza a esta película además de una correcta dirección, una magnífica fotografía (John Alcott) y la grandiosa música de Jerry Goldsmith (¿Sabían que la melodía que cierra Bajo el fuego fue usada por Tarantino en Django Desencadenado?).
Un gran film que hablaba de idealismo y libertad. Han pasado más de 30 años de esta historia marcada por un ideal libertario, lastimosamente los años han demostrado que quienes ocuparon el lugar de Tacho Somoza en Nicaragua no se diferencian en lo más mínimo. La larga dictadura somocista ha dado lugar al reiterativo sandinismo padre putativo del socialismo del siglo XXI encarnado por Daniel Ortega.

bajo-el-fuego

Título original: Under Fire.

Director: Roger Spottiswoode.

Intérpretes: Nick Nolte, Joanna Cassidy, Gene Hackman, Jean-Louis Trintignant, Ed Harris,Richard Masur.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Carlos Carrión Quezada

pasaje-a-la-india
Se trata de una adaptación de una novela del escritor inglés E.M. Forster (1870-1970), en la época en que la India era aún una colonia británica, allá por 1920.

Adela Quested (Judy Davis), una joven británica, realiza un viaje a la India con su futura suegra, la señora Moore (Peggy Ashcroft), a fin de contraer matrimonio con un joven que ejerce de magistrado en Chandrapore, Ronny Heaslop (Nigel Havers) y es el hijo del segundo matrimonio de la señora Moore. Adela y la señora Moore pronto se revelan como dos mujeres muy diferentes de su encorsetado entorno social . Representan dos generaciones de mujeres que se niegan a asumir el rol pasivo para el que han sido educadas, se niegan a carecer de opinión, de principios y, especialmente, se niegan a despreciar una cultura que les resulta tan exótica como interesante. Pese a que la diferencia de edad entre ambas es notable, pronto congenian a la perfección compartiendo el hastío que les produce la prepotencia colonial en la India y el desprecio por una cultura tan rica como milenaria. Adela, que parecía soñar con alejarse de su mundo para vivir una experiencia novedosa y liberadora se encuentra que, por mucho que se aleje de su país de origen, los convencionalismos destinados a las mujeres son siempre los mismos.

Los británicos residentes en tierras extranjeras, lejos de enriquecerse y mezclarse con una nueva cultura, son aún más clasistas, herméticos, intolerantes y prepotentes en un territorio que están ocupando bajo una presión militar con la excusa de mantener la paz y el orden. Adela se aburre tremendamente en el selecto club de campo y pronto descubre que su futuro prometido le prepara toda una vida de buenas apariencias que lo ayuden a mantener su prestigio dentro de la colonia británica, ese pequeño gueto injertado a la fuerza dentro de un escenario de tanta belleza y complejidad que escapa completamente a la torpe ceguera británica. Adela y la señora Moore chocan contra el desprecio que se inflige a los nativos y al paisaje que las rodea. Ambas están provistas de una curiosidad innata que las conduce a querer conocer mejor la India, sus costumbres y sus auténticos habitantes. La oportunidad para satisfacer este deseo la encuentran por medio de un singular personaje, el doctor Aziv (Victor Banerjee), un médico hindú, viudo y padre de dos hijos que vive humildemente y que asume con naturalidad las absurdas imposiciones británicas. Su naturaleza noble e ingenua no acierta a comprender los enrevesados vericuetos de la flema británica. De él partirá la idea de una excursión a las famosas cuevas de Marabar. En esa excursión ocurre algo absolutamente insólito que precipita la trama por derroteros impensables.

pasaje-a-la-india

La excursión representa el punto de inflexión de la película donde se visualiza el gran choque cultural entre invasores y nativos. Un enfrentamiento brutal que es narrado con una gran sutileza mediante la experiencia personal de Adela, una joven seducida por lo extraño y desconocido que desea escapar de sus propios límites, pero que queda completamente desbordada al no saber medir sus limitaciones y carecer de la preparación suficiente como para abrir la mente a los misterios del alma.

La película está excepcionalmente dirigida por David Lean, quien siempre supo mezclar a la perfección el intimismo de relatos personales con la épica del paisaje. En este caso, se desplazó a Asia para elaborar esta gran producción y describir un escenario y una atmósfera cálida y sofocante. De hecho el relato da comienzo al mismo tiempo que comienza la Estación Cálida en la India. El asfixiante calor juega un papel protagonista en varias escenas y la visión de un sol resplandeciente en la excursión hacia las cuevas, punto álgido del film, contrasta con la oscuridad de las mismas y la confusión resultante de tan grandes contrastes.

Para elaborar este film, David Lean contó con la confianza de los productores británicos Richard Goodwin y John Brabourne, especialistas en películas de lugares coloniales y exóticos. Es muy destacable el hecho de que este film, rodado con los cánones clásicos pertenezca a una década, la de los ochenta, en la que el cine había cambiado y se habían comenzado a rodar otro tipo de películas. De hecho, mientras D. Lean rodaba "Pasaje a la India" coincidió con Spielberg que rodaba también en Asia "Indiana Jones".

pasaje-a-la-india

Por si alguien anda despistado, en 1984 Lean llevaba catorce años retirado del cine tras el inexplicable fracaso de "La hija de Ryan", una genial e incomprendida obra. Pues bien, tras este lapso de tiempo, Lean se hace cargo de "Pasaje a la India" y lo hace con toda su sabiduría, manteniendo un buen pulso narrativo y mostrando imágenes como sólo unos pocos sabían hacer, convirtiendo los espacios naturales en misteriosos ecos del mundo interior y los conflictos de sus personajes.

Insisto en que en este film se unen dos características que siempre estuvieron presentes en la filmografía de Lean, la compleja intimidad de las relaciones humanas: "Breve encuentro", "Amigos apasionados" con la espectacularidad de los grandes relatos épicos rodados en escenarios naturales donde el paisaje se funde con su protagonista, para bien o para mal: "Lawrence de Arabia", probablemente su obra más excepcional, y la poco valorada “La hija de Ryan”. En ambas películas el agreste y difícil paisaje, así como la cultura y los habitantes del lugar son capaces de modificar el destino de nuestros protagonistas.

La película que ahora comentamos es una adaptación cinematográfica del libro del mismo título de E. M. Forster, gran fuente de inspiración del cine británico ya que varias de sus novelas han sido llevadas al cine por James Ivory, responsable de películas como "Maurice", "Una habitación con vistas" o "Regreso a Howards End".

En "Pasaje a la India", escritor y director coinciden en describir y trasladar a la gran pantalla dos de los pilares sobre los que se articulan los relatos del novelista: las barreras sociales, el rígido convencionalismo británico y una sexualidad reprimida, características todas de una rígida educación británica de la que nuestros protagonistas pretenden escapar.

pasaje-a-la-india

La dirección artística de la fotografía de Ernest Day nos traslada de forma directa a un mundo infravalorado desde la perspectiva occidental de la colonización, incapaz de detenerse a observar y comprender esa magia y espiritualidad que nace de un paisaje y unos antepasados acostumbrados a lidiar con la tierra y con el caluroso y húmedo clima de la India.

La música de Maurice Jarre es una pieza importante dentro del relato y obtuvo un merecido Oscar. La música y la fotografía, así como el vestuario y la puesta en escena son el acompañamiento técnico perfecto para que la película alcance una gran categoría artística.

En cuanto al trabajo de los actores, son las dos actrices protagonistas las que realizan la mejor parte. Especialmente, Judy Davis, como elemento conductor de una trama que va más allá de lo personal. El resto del elenco está correcto, pero para mí es el propio escenario natural el único personaje capaz de dar réplica al complejo personaje de Adela. La pequeña intervención que Lean quiso otorgar a uno de sus actores fetiche: Alec Guiness como Brahman y profesor de filosofía representativo de la nueva corriente pacifista que está por llegar, no queda del todo tan creíble como otras excelentes actuaciones que hemos visto de este magnífico actor.

Profundizando algo más en la segunda vertiente del film, en su parte épica, descubrimos que David Lean consigue dibujar en pantalla toda una realidad social e histórica acerca de las tensiones sociales y políticas que acontecieron entre hindúes y británicos durante los años 20. Años de tensión entre la administración colonial británica en la India y del creciente movimiento de independencia indio, que culminaría durante los años 40 con la figura de Gandhi.

David Lean dejó un hermoso testamento cinematográfico, una película con un ambiente sensual y extraño, con una visión crítica y sensible capaz de atrapar instantes de un mundo y una cultura que escapan a la mirada de Occidente.

pasaje-a-la-india

Título original: A Passage to India.

Director: David Lean.

Intérpretes: Judy Davis, Victor Banerjee, Peggy Ashcroft, James Fox, Alec Guinness,Nigel Havers, Richard Wilson, Antonia Pemberton, Saeed Jaffrey, Art Malik,Michael Culver, Roshan Seth.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

PASAJE A LA INDIA (1984). El testamento cinematográfico de David Lean.

pasaje-a-la-india
Se trata de una adaptación de una novela del escritor inglés E.M. Forster (1870-1970), en la época en que la India era aún una colonia británica, allá por 1920.

Adela Quested (Judy Davis), una joven británica, realiza un viaje a la India con su futura suegra, la señora Moore (Peggy Ashcroft), a fin de contraer matrimonio con un joven que ejerce de magistrado en Chandrapore, Ronny Heaslop (Nigel Havers) y es el hijo del segundo matrimonio de la señora Moore. Adela y la señora Moore pronto se revelan como dos mujeres muy diferentes de su encorsetado entorno social . Representan dos generaciones de mujeres que se niegan a asumir el rol pasivo para el que han sido educadas, se niegan a carecer de opinión, de principios y, especialmente, se niegan a despreciar una cultura que les resulta tan exótica como interesante. Pese a que la diferencia de edad entre ambas es notable, pronto congenian a la perfección compartiendo el hastío que les produce la prepotencia colonial en la India y el desprecio por una cultura tan rica como milenaria. Adela, que parecía soñar con alejarse de su mundo para vivir una experiencia novedosa y liberadora se encuentra que, por mucho que se aleje de su país de origen, los convencionalismos destinados a las mujeres son siempre los mismos.

Los británicos residentes en tierras extranjeras, lejos de enriquecerse y mezclarse con una nueva cultura, son aún más clasistas, herméticos, intolerantes y prepotentes en un territorio que están ocupando bajo una presión militar con la excusa de mantener la paz y el orden. Adela se aburre tremendamente en el selecto club de campo y pronto descubre que su futuro prometido le prepara toda una vida de buenas apariencias que lo ayuden a mantener su prestigio dentro de la colonia británica, ese pequeño gueto injertado a la fuerza dentro de un escenario de tanta belleza y complejidad que escapa completamente a la torpe ceguera británica. Adela y la señora Moore chocan contra el desprecio que se inflige a los nativos y al paisaje que las rodea. Ambas están provistas de una curiosidad innata que las conduce a querer conocer mejor la India, sus costumbres y sus auténticos habitantes. La oportunidad para satisfacer este deseo la encuentran por medio de un singular personaje, el doctor Aziv (Victor Banerjee), un médico hindú, viudo y padre de dos hijos que vive humildemente y que asume con naturalidad las absurdas imposiciones británicas. Su naturaleza noble e ingenua no acierta a comprender los enrevesados vericuetos de la flema británica. De él partirá la idea de una excursión a las famosas cuevas de Marabar. En esa excursión ocurre algo absolutamente insólito que precipita la trama por derroteros impensables.

pasaje-a-la-india

La excursión representa el punto de inflexión de la película donde se visualiza el gran choque cultural entre invasores y nativos. Un enfrentamiento brutal que es narrado con una gran sutileza mediante la experiencia personal de Adela, una joven seducida por lo extraño y desconocido que desea escapar de sus propios límites, pero que queda completamente desbordada al no saber medir sus limitaciones y carecer de la preparación suficiente como para abrir la mente a los misterios del alma.

La película está excepcionalmente dirigida por David Lean, quien siempre supo mezclar a la perfección el intimismo de relatos personales con la épica del paisaje. En este caso, se desplazó a Asia para elaborar esta gran producción y describir un escenario y una atmósfera cálida y sofocante. De hecho el relato da comienzo al mismo tiempo que comienza la Estación Cálida en la India. El asfixiante calor juega un papel protagonista en varias escenas y la visión de un sol resplandeciente en la excursión hacia las cuevas, punto álgido del film, contrasta con la oscuridad de las mismas y la confusión resultante de tan grandes contrastes.

Para elaborar este film, David Lean contó con la confianza de los productores británicos Richard Goodwin y John Brabourne, especialistas en películas de lugares coloniales y exóticos. Es muy destacable el hecho de que este film, rodado con los cánones clásicos pertenezca a una década, la de los ochenta, en la que el cine había cambiado y se habían comenzado a rodar otro tipo de películas. De hecho, mientras D. Lean rodaba "Pasaje a la India" coincidió con Spielberg que rodaba también en Asia "Indiana Jones".

pasaje-a-la-india

Por si alguien anda despistado, en 1984 Lean llevaba catorce años retirado del cine tras el inexplicable fracaso de "La hija de Ryan", una genial e incomprendida obra. Pues bien, tras este lapso de tiempo, Lean se hace cargo de "Pasaje a la India" y lo hace con toda su sabiduría, manteniendo un buen pulso narrativo y mostrando imágenes como sólo unos pocos sabían hacer, convirtiendo los espacios naturales en misteriosos ecos del mundo interior y los conflictos de sus personajes.

Insisto en que en este film se unen dos características que siempre estuvieron presentes en la filmografía de Lean, la compleja intimidad de las relaciones humanas: "Breve encuentro", "Amigos apasionados" con la espectacularidad de los grandes relatos épicos rodados en escenarios naturales donde el paisaje se funde con su protagonista, para bien o para mal: "Lawrence de Arabia", probablemente su obra más excepcional, y la poco valorada “La hija de Ryan”. En ambas películas el agreste y difícil paisaje, así como la cultura y los habitantes del lugar son capaces de modificar el destino de nuestros protagonistas.

La película que ahora comentamos es una adaptación cinematográfica del libro del mismo título de E. M. Forster, gran fuente de inspiración del cine británico ya que varias de sus novelas han sido llevadas al cine por James Ivory, responsable de películas como "Maurice", "Una habitación con vistas" o "Regreso a Howards End".

En "Pasaje a la India", escritor y director coinciden en describir y trasladar a la gran pantalla dos de los pilares sobre los que se articulan los relatos del novelista: las barreras sociales, el rígido convencionalismo británico y una sexualidad reprimida, características todas de una rígida educación británica de la que nuestros protagonistas pretenden escapar.

pasaje-a-la-india

La dirección artística de la fotografía de Ernest Day nos traslada de forma directa a un mundo infravalorado desde la perspectiva occidental de la colonización, incapaz de detenerse a observar y comprender esa magia y espiritualidad que nace de un paisaje y unos antepasados acostumbrados a lidiar con la tierra y con el caluroso y húmedo clima de la India.

La música de Maurice Jarre es una pieza importante dentro del relato y obtuvo un merecido Oscar. La música y la fotografía, así como el vestuario y la puesta en escena son el acompañamiento técnico perfecto para que la película alcance una gran categoría artística.

En cuanto al trabajo de los actores, son las dos actrices protagonistas las que realizan la mejor parte. Especialmente, Judy Davis, como elemento conductor de una trama que va más allá de lo personal. El resto del elenco está correcto, pero para mí es el propio escenario natural el único personaje capaz de dar réplica al complejo personaje de Adela. La pequeña intervención que Lean quiso otorgar a uno de sus actores fetiche: Alec Guiness como Brahman y profesor de filosofía representativo de la nueva corriente pacifista que está por llegar, no queda del todo tan creíble como otras excelentes actuaciones que hemos visto de este magnífico actor.

Profundizando algo más en la segunda vertiente del film, en su parte épica, descubrimos que David Lean consigue dibujar en pantalla toda una realidad social e histórica acerca de las tensiones sociales y políticas que acontecieron entre hindúes y británicos durante los años 20. Años de tensión entre la administración colonial británica en la India y del creciente movimiento de independencia indio, que culminaría durante los años 40 con la figura de Gandhi.

David Lean dejó un hermoso testamento cinematográfico, una película con un ambiente sensual y extraño, con una visión crítica y sensible capaz de atrapar instantes de un mundo y una cultura que escapan a la mirada de Occidente.

pasaje-a-la-india

Título original: A Passage to India.

Director: David Lean.

Intérpretes: Judy Davis, Victor Banerjee, Peggy Ashcroft, James Fox, Alec Guinness,Nigel Havers, Richard Wilson, Antonia Pemberton, Saeed Jaffrey, Art Malik,Michael Culver, Roshan Seth.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

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