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e.t. el extraterrestre
Hablar de clásicos del cine es una tarea ardua ya que, aunque se trata de películas que todo el mundo conoce, cada uno de nosotros tenemos en mente nuestra propia valoración. Pese a todo, hoy os queremos hablar de una de estas cintas que en su momento causaron furor, y que aún hoy lo mantienen entre los hijos de sus primeros espectadores, para lo que os hablaremos de "E.T. El Extraterrestre". La historia trascurre a comienzos de la pasada década de los 80. En un bosque cercano a la ciudad de Los Ángeles, un grupo de extraterrestres está recolectando muestras varias de plantas cuando se ve obligado a huir ante el acoso del ejército estadounidense, viéndose uno de ellos abandonado en nuestro mundo, lo que provoca que tenga que luchar por sobrevivir. A pocos kilómetros del lugar, en una urbanización de las afueras de la gran ciudad, Elliott (Henry Thomas)  cansado de hacer de criado de su hermano mayor Michael, sale de casa y se encuentra con el pequeño extraterrestre abandonado. Superado el susto inicial, Elliott atrae al ser con un caminito de gominolas. Pasada la primera noche, Elliott presenta ET a sus dos hermanos, al mayor y a la pequeña Gertie (Drew Barrymore), quienes se implicarán hasta el final con el bienestar de ET. Al poco tiempo, Elliot y ET crean entre ellos un auténtico vínculo vital que les permitirá compartir fuerzas. Con el paso de los días, el extraterrestre llega incluso a decir pequeñas frases, usando esa facultad para hacer saber a Elliott su necesidad de volver a su planeta antes que sea demasiado tarde. ¿Conseguirán nuestros protagonistas su objetivo? ¿Dará al traste el ejército los planes de ET y Elliott? Como es evidente, aunque la mayoría de vosotros conocéis las respuestas a estas preguntas, nosotros no os las daremos por aquí, y menos en una gran película como esta. Lo que sí haremos es daros nuestra particular valoración, así que, sin más dilación, vamos a ello. En su momento "E.T. El Extraterrestre" fue una auténtica revolución, tanto por la bella factura técnica que logró Steven Spielberg, su director, como por la enternecedora historia de amistad que se tejió entre el feo pero buenísimo ET, y el pequeño y atormentado Elliott. En cuanto a las interpretaciones, no os negaremos que podríamos considerarlas bastante mediocres, pero teniendo en cuenta que la película está protagonizada por niños y que, no solo logran dar carácter a sus personajes, sino que también consiguen emocionarnos e implicarnos en la historia, los del equipo las aplaudimos y alabamos totalmente. Evidentemente, no estamos ante una película perfecta, ni tan siquiera ante una genialidad de la industria del cine, pero sí que estamos ante una cinta que hizo llorar y marcó a toda una generación con frases como: "Mi caaaaasaaaa… Teléfonooo.." o la célebre "Estaré aquí mismo".

e.t. el extraterrestre 1982

Título original: E.T. The extra-terrestrial.

Director: Steven Spielberg.

Intérpretes: Henry Thomas, Drew Barrymore, Peter Coyote, Dee Wallace.

Trailer:



B.S.O.:




Reseña escrita por Joan R. Lopez
Autor del blog: Hemos visto

Información complementaria:

E.T. EL EXTRATERRESTRE (1982). El alienígena de Spielberg.

e.t. el extraterrestre
Hablar de clásicos del cine es una tarea ardua ya que, aunque se trata de películas que todo el mundo conoce, cada uno de nosotros tenemos en mente nuestra propia valoración. Pese a todo, hoy os queremos hablar de una de estas cintas que en su momento causaron furor, y que aún hoy lo mantienen entre los hijos de sus primeros espectadores, para lo que os hablaremos de "E.T. El Extraterrestre". La historia trascurre a comienzos de la pasada década de los 80. En un bosque cercano a la ciudad de Los Ángeles, un grupo de extraterrestres está recolectando muestras varias de plantas cuando se ve obligado a huir ante el acoso del ejército estadounidense, viéndose uno de ellos abandonado en nuestro mundo, lo que provoca que tenga que luchar por sobrevivir. A pocos kilómetros del lugar, en una urbanización de las afueras de la gran ciudad, Elliott (Henry Thomas)  cansado de hacer de criado de su hermano mayor Michael, sale de casa y se encuentra con el pequeño extraterrestre abandonado. Superado el susto inicial, Elliott atrae al ser con un caminito de gominolas. Pasada la primera noche, Elliott presenta ET a sus dos hermanos, al mayor y a la pequeña Gertie (Drew Barrymore), quienes se implicarán hasta el final con el bienestar de ET. Al poco tiempo, Elliot y ET crean entre ellos un auténtico vínculo vital que les permitirá compartir fuerzas. Con el paso de los días, el extraterrestre llega incluso a decir pequeñas frases, usando esa facultad para hacer saber a Elliott su necesidad de volver a su planeta antes que sea demasiado tarde. ¿Conseguirán nuestros protagonistas su objetivo? ¿Dará al traste el ejército los planes de ET y Elliott? Como es evidente, aunque la mayoría de vosotros conocéis las respuestas a estas preguntas, nosotros no os las daremos por aquí, y menos en una gran película como esta. Lo que sí haremos es daros nuestra particular valoración, así que, sin más dilación, vamos a ello. En su momento "E.T. El Extraterrestre" fue una auténtica revolución, tanto por la bella factura técnica que logró Steven Spielberg, su director, como por la enternecedora historia de amistad que se tejió entre el feo pero buenísimo ET, y el pequeño y atormentado Elliott. En cuanto a las interpretaciones, no os negaremos que podríamos considerarlas bastante mediocres, pero teniendo en cuenta que la película está protagonizada por niños y que, no solo logran dar carácter a sus personajes, sino que también consiguen emocionarnos e implicarnos en la historia, los del equipo las aplaudimos y alabamos totalmente. Evidentemente, no estamos ante una película perfecta, ni tan siquiera ante una genialidad de la industria del cine, pero sí que estamos ante una cinta que hizo llorar y marcó a toda una generación con frases como: "Mi caaaaasaaaa… Teléfonooo.." o la célebre "Estaré aquí mismo".

e.t. el extraterrestre 1982

Título original: E.T. The extra-terrestrial.

Director: Steven Spielberg.

Intérpretes: Henry Thomas, Drew Barrymore, Peter Coyote, Dee Wallace.

Trailer:



B.S.O.:




Reseña escrita por Joan R. Lopez
Autor del blog: Hemos visto

Información complementaria:

el film perdido de Orson Wells
El realizador italo-americano Martin Scorsese ha denunciado en numerosas ocasiones que "más del 90% de las películas estadounidenses mudas se han perdido". El cineasta lo sabe muy bien. Lleva décadas restaurando películas, que hoy podemos disfrutar en sus formatos y colores originales, gracias a su Film Foundation, una organización sin ánimo de lucro, creada en 1990 para proteger y preservar la historia del cine. La Film Foundation ha contribuido a salvaguardar más de 600 películas. La restauración tiene un enorme componente de carrera agónica contra la degradación del material. El soporte original de las películas en aquellos días, previo al de 35 mm (que en la actualidad pierde la batalla frente al digital), tenía como componente el nitrato, material muy volátil, inflamable y fácilmente degradable. Otro factor fundamental que obstaculiza la conservación es la filosofía de distribución imperante en los albores del cine. Durante los años del cine silente, cada exhibidor en cualquier parte del mundo podía remontar un filme a su capricho. La escasa conciencia de la importancia artística de las películas hasta hace relativamente poco tiempo, ha hecho muchísimo daño en contra de su preservación y conservación. Como consecuencia de todo ello, existe mucho cine del que se conoce su existencia, catalogado por los historiadores, pero que no existe, o del que sólo se conserva algún fotograma o algunos metros de celuloide. Pequeños eslabones de un cine fatalmente perdido. Por todas estas razones, cada hallazgo, cada encuentro con el cine que se creía destruido para siempre, supone una redefinición de la historia de la fascinante séptima de las artes, así como un motivo de celebración para toda la humanidad. En los últimos años, debido en gran parte al azar, se han descubierto joyas importantes que engrosaban la mitología de ese cine perdido. Madeleine Malthête, la bisnieta de Georges Méliès, ha narrado cómo había encontrado películas de su bisabuelo en un gallinero belga, incluida una parte inédita y en color de Viaje a la Luna. De Méliès apareció en 2005 en París su Cléopâtre estrenada en 1899, o Defense d'aficher, de 1896, su película número quince, redescubierta en 2004 y que permanece hoy como la película recuperada más antigua de la historia. El primer largo sobre una obra de Shakespeare es Ricardo III, de 1912, coproducción entre Francia y EEUU, firmada entre Andrés Calmettes y James Keane (existía con carácter previo un cortometraje estadounidense de 301 metros dirigido en 1908 entre J. Stuart Blackton y William V. Ranous sobre dicha obra). La película apareció en el panorama cinematográfico gracias a un proyeccionista de Oregón, Estados Unidos, que admitió haberla sustraído y mantenido en su poder durante más de 30 años. 


el film perdido de Orson Wells


El proyeccionista decidió donarla al American Film Institute (AFI), entidad cinematográfica estadounidense, independiente y sin ánimo de lucro, cuyo cometido es conservar el material cinematográfico y rendir homenaje al mismo. A principios de Agosto de 2011, en los Archivos cinematográficos de Nueva Zelanda, se encontraron los tres primeros rollos de la película muda The White Shadow (G.B. 1923) dirigida por Graham Cutts, que recoge uno de los primeros trabajos de Alfred Hitchcock. El futuro maestro del suspense trabajó en la película como asistente de dirección, escritor, editor y en el diseño de producción. De la obra fílmica de Charlie Chaplin, durante más de medio siglo, tres de sus cortos estuvieron perdidos. Una copia de Zepped, de 1916, se subastó en 2009 en la casa londinense Bonhams. Los expertos consideran que la película tiene un enorme valor en sí misma por tratarse de uno de los primeros ejemplos de animación conocidos en la historia del cine. La película muestra imágenes del bombardeo de un zeppelín sobre Londres. El segundo corto de Chaplin recuperado recientemente es A Thief Catcher, filmada entre el 5 y el 26 de enero de 1914. La película estaba desaparecida hasta que una copia fue descubierta en 2010 durante una venta de antigüedades en Míchigan. Cruel, Cruel Love (Un amor cruel) es un cortometraje estadounidense dirigido por George Nichols y Mack Sennett, con  Chaplin de protagonista. También ha sido felizmente incorporado a los anales del cinematógrafo. Estrenada el 26 de marzo de 1914, la película estuvo perdida durante cincuenta años, hasta que fue encontrada en Sudamérica una buena copia completa en nitrato. Una porción importante de la filmografía del legendario director John Ford, también forma parte del mito del cine perdido. Casi cien años después de su realización, se han recuperado algunas cintas inéditas. Bucking Broadway, de 1917, probablemente su sexta película, encontrada en 2002 en los archivos del Centro Nacional de la Cinematografía, en Francia, Hell Bent de 1918, de la que se halló una copia en El antiguo Czechoslovak Film Archive, o Upstream, de 1927 descubierta en Nueva Zelanda en 2010, junto a 75 films mudos, muchos de los cuales se creían desaparecidos para siempre. Un hallazgo clave de los últimos años ha sido el de la película Más fuerte que su amor (Beyond the rocks, USA, 1922), de Sam Wood, protagonizada, nada menos que por Rodolfo Valentino y Gloria Swanson, dos de las grandes estrellas del cine de entonces. La película estaba muy degradada en manos de un coleccionista privado, que tenía más de 10.000 películas en su poder, hacinadas en una habitación. 

el film perdido de Orson Wells

A su muerte, fueron donadas al Museo de cine Holandés, el Nederlands Film Museum. Se archivaron en sus dependencias y se catalogaron inicialmente de un modo muy elemental. Entre 2003 y 2004, realizando un exhaustivo inventario fílmico del museo, se descubrió, entre las más de 2000 latas de las catacumbas del referenciado museo, este largometraje capital en la historia del cine silente, del que sólo existían algunos fotogramas y escasos minutos aislados de metraje. El mismo se hallaba en deficiente estado de conservación. El nitrato puede durar 100 años o más, si se almacena con la temperatura y humedad adecuadas. No era este el caso, pero gracias a técnicas digitales y fotoquímicas, se logró una magnífica restauración de este clásico memorable. Estos últimos años, se han podido completar metrajes de películas clave de la categoría de Avaricia (Greed, USA, 1924), de Erich von Stroheim, de la que se presentó en 1999 un montaje de 239 minutos, gracias al hallazgo de algunas secuencias descartadas en el montaje inicial de 140 minutos realizado por Irving Thalberg, a espaldas del realizador. Lo mismo puede decirse de Metrópolis (Alemania, 1926), de Fritz Lang, de la que apareció en el Museo de Cine de Buenos Aires en 2008, una copia de 153 minutos, 25 de los cuales eran inéditos. Antes de embarcarse en su monumental adaptación del universo de J.R.R. Tolkien, Peter Jackson dirigió La Verdadera Historia del cine, (Forgotten Silver, Nueva Zelanda, 1997), un falso documental, donde el propio realizador encuentra en el cobertizo de un vecino, un escondrijo plagado de latas viejas y oxidadas que contienen rollos de antiguas películas de nitrato, que le descubrirán al director Colin McKenzie, pionero del cine de Nueva Zelanda, que inventó la cámara de cine, el color, el sonido sincronizado y otras técnicas narrativas, antes que D.W. Griffith o los hermanos Lumiere realizasen sus aportaciones al mundo. La búsqueda en medio de la selva neozelandesa de los decorados para la monumental epopeya Salomon, constituye el grueso del documental. Todo un alambicado y fascinante homenaje a la pasión por la búsqueda del cine olvidado. Las evocadoras palabras del realizador y restaurador Martin Scorsese, resumen la necesidad de perseguir incansablemente el cine perdido:

Siempre es un motivo de celebración el hallazgo de una película perdida. Cada película hallada devuelve otra pieza de arte a la memoria colectiva de nuestro pasado y de nuestra Historia…”. “…Las películas tocan nuestros corazones, despiertan nuestra visión y cambian nuestra manera de ver las cosas. Nos trasladan a otros lugares, abren puertas y mentes. Las películas son la memoria de nuestro tiempo. Necesitamos mantenerlas con vida…”.


el film perdido de Orson Wells


ORSON WELLES PRE-KANE.

La historia de Orson Welles antes de pasar a los anales del cine con mayúsculas gracias a la obra maestra "Ciudadano Kane (1941)", la película número 281 de la productora y distribuidora RKO, posee un enorme interés, tanto a nivel artístico e histórico, como para trazar un perfil estilístico de influencias en su prodigiosa carrera cinematográfica. Welles nace en Kenosha, en aquel entonces un pueblo del medio-oeste de EEUU del estado de Wisconsin, el 6 de mayo de 1915. Ya con 9 años interpreta su personal visión de El Rey Lear, de William Shakespeare, a la que siguen, entre otros, el papel de Mr Scrooge, de El Cuento de Navidad, que adapta al teatro la obra de Charles Dickens. En la Todd School de Woodstock, Illinois, donde se gradúa en 1931, dirige unas 30 obras teatrales, donde destacan montajes de Julio César o Ricardo III, ambas del maestro Shakespeare. Welles viaja con su padre a Irlanda, instalándose en Dublín, recalando en el Dublin Gate theatre, y en el Abby Theatre


el film perdido de Orson Wells

Viaja esporádicamente a Estados Unidos y a España, instalándose en Sevilla, donde escribe novelas policíacas y oficia como torero. También transita esos años por Costa de Marfil y Marruecos. Regresa a EEUU en 1933, donde vuelve a vincularse al teatro, actuando en la compañía de la actriz, productora de origen alemán Katherine Cornell, o nuevamente en la Todd Scholl. En el verano de 1934, con 19 años de edad, aprovechando la organización de un festival dramático en la referenciada escuela teatral de Woodstock, Orson Welles se coloca por vez primera ante una cámara. Rueda el cortometraje de unos 9 minutos, The Heart of Age, protagonizado por su reciente esposa, Virginia Nicholson y por él mismo. Definida por Welles como una "diversión de sábado tarde sobre el césped del jardín", es un corto de indudable estilo vanguardista, donde una mujer mayor (Virginia Nicholson, maquillada de manera caricaturesca) se mece de un modo casi obsceno encima de una campana, en lo alto de una iglesia y un joven con el rostro tiznado de color negro, tira de la cuerda que hace que se mueva la campana con la mujer cabalgándola. Contiene un montaje frenético, de planos muy cortos, que abarcan entre otros detalles, cruces celtas o lápidas, filmadas en contrapicado y donde Welles maquillado grotescamente y provisto de sombrero y bastón, parece encarnar a la muerte que va a llevarse a la anciana. Todo un homenaje a "El Gabinete del Doctor Caligari" (Das Kabinett des Dr. Caligari, Alemania, 1920, de Robert Wiene o "La Sangre de un Poeta" (Le Sang d'un poète, Francia, 1932), de Jean Cocteau. Precisamente en 1934 comienza la actividad radiofónica por la que sería ampliamente recordado, a la que accede gracias a su potente voz y a su indiscutible talento y personalidad. Sus espectáculos para este medio combinan obras teatrales con noticias dramatizadas. Esos días conoce y hace buenas migas con John Houseman, nacido en Bucarest, Rumanía, en 1902. Ambos confluyen en 1936 en el Federal Theatre Proyect, el teatro subvencionado, una exteriorización más de la política del New Deal, emprendida por el presidente Franklyn Delano Roosevelt, frente a la gran depresión. Fue un proyecto para acercar la cultura a los bolsillos de un público azotado por la crisis económica. La andadura del niño prodigio por el Teatro Federal, tuvo su punto álgido con el cierre por parte del ejército del montaje de la obra musical de marcado carácter político, sobre las consecuencias de una huelga del acero, The Craddle Will Rock, escrita por Marc Blitzstein. Posteriormente a esa aventura federal, Houseman y Welles fundan el Mercury Theatre Players, con la idea clara, determinante e irrenunciable de disfrutar de plena libertad creativa. Debutan en noviembre de 1937 con una curiosa adaptación de Julio César, denominada simplemente Caesar, donde el propio Welles acomete el personaje de Brutus. En este montaje de la obra de Shakespeare, los actores deambulan por el escenario con vestuario moderno, que coloca su énfasis en equiparar los últimos días del imperio romano con el panorama político europeo de los años treinta del pasado siglo, donde las referencias al fascismo italiano no son nada casuales. 1937 y 1938 son años de particular actividad en la vida artística de Welles. 


el film perdido de Orson Wells

En radio acomete para la CBS en 1937, el serial The Shadow y obras clásicas como Los Miserables, o Macbeth. En 1938, en el espacio Air Raid, realiza emisiones de Drácula, La Isla del Tesoro, Historia de Dos ciudades o El Conde de Montecristo. Para el espacio The Mercury Theatre on air, como adaptador, narrador, director y actor, realiza para las ondas, Julius Caesar, Jane Eyre, Oliver Twist, Heart of Darkness y sobre todo La Guerra de los Mundos, emitida el 30 de octubre, sembrando el caos en todo el país, al creer el público la realidad de una invasión extraterrestre, ante el realismo y la pasión del artista. En torno a estos fascinantes años en la vida del artista, la televisión y el cine estadounidense han acometido tres producciones muy didácticas. La primera es el telefilme La Noche que Aterrorizó a América (The Night that Paniked América, USA, 1975), de Joseph Sargent, que recoge la alarma social y los devastadores efectos entre los ciudadanos y la economía, así como en la carrera del propio Orson Welles, de la memorable narración de la mencionada obra de H.G. Wells.  Más recientemente se han realizado dos largometrajes fundamentales: la película dirigida por Tim Robbins en 1999, Abajo el Telón (The Craddle Will Rock), acerca de la época del genio en el mencionado Teatro Federal y del estreno de la polémica obra que da el título original al filme. En el año 2009, Richard Linklater dirige Orson and Me, sobre los primeros años del Mercury Theatre y en particular sobre el montaje teatral de Caesar. A lo largo del filme pueden verse algunas emisiones radiofónicas del artista. 1938 fue el año en el que Welles filmó un largometraje que aglutinaba secuencias sin conexión narrativa, con el objetivo era ser proyectadas en los entreactos del montaje teatral de la comedia de 1894 de William Gillette, Too much Johnson. La obra teatral se estrenó el 16 de agosto de 1938, el día previsto, en el Stony Creek Summer Theatre de Nueva York, "…un teatro de verano sin facilidades de proyección", en palabras que el propio Welles le dijo a Peter Bogdanovich, publicadas en el libro Ciudadano Welles. Nadie pudo ver las escenas filmadas por futuro niño prodigio de Hollywood. 


el film perdido de Orson Wells

A última hora se sustituyó la idea de proyectarlas, por la de ser representadas en el mismo escenario. Se argumentaron razones de tipo económico sobre los derechos de exhibición y de competencia sindical, por el uso de los mismos actores para un espectáculo al mismo tiempo teatral y cinematográfico. Además se impuso la propia realidad. El teatro elegido para el estreno de la obra no tenía proyector ni infraestructura para emitir el metraje en cuestión. Welles considera su adaptación teatral de Too much Johnson una de las mejores obras del Mercury, pero su exhibición fue un fracaso. Resistió en escena únicamente una semana. Todos los expertos, historiadores, críticos, consideraron la película de acompañamiento, como perdida. El propio Welles le dijo a Frank Brady, autor del libro The Lost Films of Orson Welles "… es posible, aunque altamente improbable, que el film exista todavía". A Bogdanovich le dice que "…todavía existe…", "…en alguna parte creo que en Madrid…". Un incendio en una casa suya en la capital de España, acaecido en 1970, con la consecuente pérdida de todo lo que había en ella, parecía ser el destino de la primera película de la que queda un registro formal, en palabras del referenciado cineasta Peter Bogdanovich. Un filme más a engrosar la lista de la hurtada memoria colectiva de nuestro pasado. El historiador y crítico de cine Español Esteve Riambau, una de las grandes especialistas en Welles, en su libro Orson Welles, el espectáculo sin límites dice respecto a Too much Johnson "…al parecer existió pero hoy es absolutamente imposible de visionar y constituye uno de los más sabrosos ingredientes de la leyenda fantástica de lo que Welles rodó pero jamás nadie osó contemplar. Todas estas especulaciones y afirmaciones se vienen abajo en julio de 2013.


el film perdido de Orson Wells


 PORDEDONE, ITALIA. JULIO DE 2013. LA RESTAURACIÓN DE TOO MUCH JOHNSON.

Pordedone es una pequeña ciudad del interior de Italia a medio camino entre Venecia y Trieste conocida por albergar, entre iglesias góticas y palacios renacentistas, un festival anual de cine mudo, Le giornate del cinema muto, que organiza el Cinemazero (institución cultural sin ánimo de lucro creada en 1978),  Junto con la Cineteca del Friuli (con sede cerca de Gemona). Su 32ª edición abrió el 9 de octubre de 2013 con la proyección de Too much Johnson, el largometraje perdido de Orson Welles. El hallazgo de una copia en julio de 2013, probablemente la única, del primer largometraje de Orson Welles, rodada tres años antes que Ciudadano Kane, aviva el debate y la pasión por la búsqueda del cine perdidoCinemazero contiene tres pantallas de cine, un centro multimedia, una biblioteca, que contiene, a su vez, miles de libros y videos, así como un archivo fotográfico y documental considerable que conserva, para contemplación de la humanidad, el trabajo de cineastas como Pier Paolo Passolini, Federico Fellini o Andrei Tarkovsky, entre otros muchos. El referido centro de cultura cinematográfica, publica monográficos, organiza retrospectivas y otros eventos relacionados con la cinematografía. La Cineteca de Friuli, por su parte, fue fundada en 1977 y contiene uno de las cinco mayores archivos del país, dedicados a la preservación del material fílmico. La Cineteca contiene publicaciones estables en formato de libros y dvds, dedicadas a la historia del cine. En el año 2004 el dueño de una empresa de paquetería, conocido de Piero Colussi, uno de los fundadores de Cinemazero, tenía en su almacén algunas cajas de las que quería librarse. Una de ellas contenía algunos rollos de película. En una desvencijada caja de madera había ocho rollos de película de nitrato que desprendían el característico olor a vinagre del comienzo de su deterioro. 


el film perdido de Orson Wells

Colussi la guardó en el sótano de la sede del Cinemazero. La caja quedó en el olvido hasta que el olor a vinagre se hizo insoportable, pues las películas de nitrato al envejecer padecen lo que los expertos llaman síndrome acético. Colussi decidió entonces abrir el misterioso paquete e inspeccionarlo mejor para decidir el destino del material. Al no ser posible cargar en su proyector la película de nitrato, se remitió al taller de restauración de la ciudad de Goritzia, para que estudiaran los fotogramas y pudieran averiguar a qué película pertenecían, pues en las cajas de los rollos podía leerse alguna referencia a Welles. En las imágenes aparecía Joseph Cotten muy joven, pero resultaba imposible la identificación de las imágenes, porque todos los historiadores pensaban que el único ejemplar de Too much Jonhson se había consumido en el incendio de Madrid. La clave para la identificación del material definitivamente encontrado, fue la entrada en escena el gran experto en Welles, Ciro Giorgini, veterano autor del prestigioso programa de la televisión pública italiana, Fuori Orario, que emite películas de calidad y clásicos bien entrada la madrugada. A Giorgini le bastó preguntarle a su amigo Colussi si Cotten aparecía con un sombrero de paja, para saber de qué película se trataba. Se había encontrado una de las 10 películas perdidas más buscadas por los historiadores del mundo. Giorgini había estudiado concienzudamente las obras inacabadas del director, así como su periodo italiano, investigación que resumió en el documental Rosabella, la historia italiana de Orson Welles (Rosabella: la storia italiana di Orson Welles, Italia, 1993), de Gianfranco Giagni y Ciro Giorgini. El genio del cine se casó con una mujer italiana y vivió durante 7 años en ese país. Tuvo incluso unos estudios de montaje en la sede de la Safa Palatina un complejo de estudios de cine y televisión, donde incluso guardaba material. John Berry, cineasta estadounidense afincado en Francia tras su persecución durante la famosa caza de brujas, antiguo miembro del Mercury Theatre y director de segunda unidad de Too much Johnson, le dice a Giorgini que la historia de la desaparición de aquel mediometraje en el incendio de Madrid era una leyenda. 


el film perdido de Orson Wells

Y que en realidad sí existía otra copia, que debía de estar, posiblemente, en Roma. A partir del descubrimiento en Italia y de la identificación de la película de Welles, entraron en juego la National Film Preservation Foundation de San Francisco, de sobresaliente labor por la protección del patrimonio fílmico (desde su creación en 1977, esta fundación benéfica y sin ánimo de lucro adjunta al Sistema Nacional de Restauración de películas de la Biblioteca del Congreso, ha contribuido a que 260 instituciones culturales protejan sus películas, así como a restaurar alrededor de 200 filmes estadounidenses perdidos), El Departamento de Cine de la George Eastman House de Nueva York (Centro de conservación y restauración de películas con una colección de más de 28.000 films, uno de los archivos más antiguos y prestigiosos del país) y el laboratorio especializado en el tratamiento del nitrato, en Holanda, el Haghe Film Digitaal. El estado del material en general era bueno, salvo uno de los rollos, que estaba bastante deteriorado. El laboratorio de Holanda realizó el milagro, salvando el 96% de la película, en lo que Paolo Cherchi Usai, director del departamento de cine de la George Eastman House, y cofundador del festival de cine mudo de Pordedone, denominó "Una obra maestra de ingeniería". Too much Johnson tuvo su estreno mundial, como dijimos, el 9 de octubre, en el festival Le Giornate de Cinema Muto, de Pordenone. El 25 de Noviembre se estrena en el Dryden Theatre del George Eastman House, en Nueva York, donde se proyectó junto a una película casera de 16 milímetros de 3 minutos de duración, sobre el rodaje del filme en cuestión. El acto contó con una presentación del propio Paolo Cherchi Usai y del acompañamiento musical de piano en vivo y en directo de Philip  C. Carli. En España, la película se pudo ver, por primera vez, en la Filmoteca de Cataluña, con sede en Barcelona, el 12 de febrero de 2014 a las 20.00 horas, en un acto presentado por Esteve Riambau, director de la Filmoteca y reconocido experto en Welles, como ya comentamos. Todo ello con el acompañamiento musical del maestro Joan Pineda, que interpretó a piano una recreación de la partitura original de Paul Bowles. A la sesión se acompañó el cortometraje The Heart of Age y el largometraje Me and Orson, igualmente mencionados. La Cineteca del Matadero de Madrid proyectó la película el 22 de mayo a las 20:30. Para la sesión, el músico Remate (cuyo abuelo fue Ayudante de dirección  en Mr. Arkadin) compuso una banda sonora que interpretó en directo durante la emisión. El Canal de televisión por cable TCM (Turner classics movies) de España, desde el 31 de mayo de 2014, emite la película con la banda sonora de Remate.


el film perdido de Orson Wells

TOO MUCHO JOHNSON. PURO WELLES.

William Gilette, actor, dramaturgo y director teatral estadounidense, (que se haría enormemente popular por su caracterización como Sherlock Holmes, que él mismo adaptó para las tablas, e interpretó de gira por EEUU y Londres, a partir de 1899), escribe a comienzos de la última década del siglo XIX, Too much Johnson, una comedia en tres actos sobre seducción y confusión de identidades, que, a su vez, era una adaptación de la farsa francesa The Plantation Tomassin, escrita por Maurice Ordonneau. El montaje teatral, estrenado el 26 de noviembre de 1894, en el Standard Theatre con contrato para 216 representaciones, producido por Charles Frohman, fue uno de los más grandes éxitos en la carrera de Gilette, que se reservó, incluso, el papel del protagonista. La comedia gira en torno al redomado seductor, August Billings. Mientras éste mantiene sus escarceos una amante francesa en Nueva York, le ha comentado a su esposa y su escéptica suegra, que tiene que ausentarse repentinamente a Cuba para inspeccionar su plantación. Por supuesto, Billings no posee ninguna. Las damas insisten en unirse a él por una vez, en uno de sus viajes. Madre e hija encuentran una carta incriminatoria de sus infidelidades en el bolsillo de su abrigo. Afortunadamente para Billings. La misiva va dirigida a un tal Míster Johnson, quien, Billings rápidamente subraya, es su capataz en ultramar. Huyendo del marido violento de una amante, Billings termina llegando realmente a Cuba, donde consigue tomar prestada la hacienda de un amigo, de cara a la llegada de su esposa y suegra. Al enredo se une un personaje muy irascible llamado Johnson, que espera la llegada de una novia por poderes, que tiene una plantación en el país y a quien Billings se presenta como su capataz. El final de la obra, depara al Don Juan cierta vergüenza, debido a una serie de situaciones embarazosas. La película de Welles, es, como se adelanta en los propios créditos, una copia de trabajo inacabada. Carece de Rótulos. Narrativamente no posee una trama y numerosas secuencias están montadas repetidamente. El largometraje se compone de una sucesión de escenas, cuya finalidad se comprende al propósito de servir de prólogo para cada uno de los tres actos del montaje teatral para el Mercury Teatre, con acompañamiento musical y efectos sonoros en vivo. Al comienzo, después de ver a un matrimonio haciendo la maleta de él, que se va de viaje, ante la huraña mirada del  padre de ella, vemos a una mujer en ropa interior, en un dormitorio. La foto de su esposo es sustituida en el porta-retrato de la mesa de noche, por la del Sr. Billings (Joseph Cotten), que llega a la habitación muy elegante, con un sombrero de paja, un bastón y unas flores para ella. Ambos amantes retozan, ella juega con el cabello de él. Aparece el marido, Francis Faddish, interpretado por el actor Eustace Wyatt, al que se intuye con el tiempo justo para que Billings pueda salir por la escalera de incendios del edificio. Un policía y unos vecinos, que han visto entrar a los dos hombres, se ríen con la escena. Comienza una larga persecución, no sin que previamente, el marido haber podido hacerse con parte de la foto de Billings, la que abarca exclusivamente su frente. En el reverso de esa parte de la foto puede leerse Columbia sugar plantation, Santiago de Cuba, Cuba. 


el film perdido de Orson Wells

El nombre de Alfred Johnson encabeza la foto. El primer escenario de la larga persecución, es el antiguo mercado de las aves de Nueva York, en un claro homenaje al slapstick, o comedias de persecución, donde vemos a Cotten no sólo huir del marido, sino también de un policía, de los denominados Keystone kop (nombre con el que se conocía a los torpes policías de uniforme, bastante incompetentes, que en las películas silentes la emprendían con el protagonista, sin motivo aparente y terminaban ridiculizados) y una muchedumbre, entre las calles del mencionado mercado, entre torres de cestas y de cajas, entre jaulas de madera, dando lugar a situaciones cómicas motivadas por tropiezos de palés con ruedas, o a propósito de recoger una enorme escalera de madera. La situación se enreda hasta el punto de que se llega a perseguir a quién no tiene nada que ver. Pese a las evidentes miradas cómplices del realizador hacia las películas de persecuciones de Marc Sennet, o a las acrobacias desafiando el vértigo de Harold Lloyd en la vigorosa ¡Ay que me caigo! (Feet first, USA, 1930), de Clyde Bruckman, o incluso, a pesar de los guiños a la vanguardia francesa (de Cocteau a Buñuel), o de ciertos coqueteos con el expresionismo alemán, el visionado de la película demuestra la evidencia de a quién pertenecen las imágenes encontradas. Puestas en relación con trabajos emblemáticos en la carrera del realizador, los fotogramas, sin la menor duda, son puro Welles. En Too much Johnson ya se encuentran los legendarios planos de profundidad de campo (aquellos que abarcan en el mismo plano, varios personajes a diferentes distancias de la cámara), complejos planos en contrapicado, donde, por ejemplo, la cámara desde la calle enfoca hacia los tejados y podemos ver a Cotten agazapado, y el marido al fondo del encuadre, buscándolo en otra dirección. 


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La película, en definitiva, revela un uso del espacio y del encuadre, que evidencia el profundo sentido cinematográfico de Welles en sus años de esplendor teatral y radiofónico, unos años antes de su salto al cine. La secuencia en la que el marido, buscando la frente de la foto parcial que lleva, va tirando al suelo los sombreros de los transeúntes, está resuelto en la sala de montaje (al parecer, una habitación de un hotel en Manhattan) con mucha precisión. Numerosos planos cortos de la misma acción, suceden a un plano largo en picado, desde un tejado probablemente, que filma decenas de sombreros tirados por el suelo, y al marido desesperado por encontrar al seductor de su esposa. La persecución llega a una manifestación de mujeres sufragistas, que desfilan con pancartas, reclamando el derecho al voto. Se persiguen entre la multitud, hasta que Billings escapa de allí portando el cartel de una de las damas, en una situación que recuerda a la secuencia de Chaplin con la bandera roja, en una manifestación comunista, en la película "Tiempos Modernos (1936)". La persecución continúa por un muelle, unas calles adoquinadas y la escalera de incendios de un edificio en forma de rombo. El siguiente segmento transcurre en un muelle, el New York’s Hudson Valley, donde están embarcando pasajeros rumbo a Cuba en el S.S. Mannificent, cuban mail line. En una secuencia, un plano de profundidad de campo de Welles abarca al trío de personas que se vieron al principio preparando el viaje. Al fondo el mar, un buque pasando de izquierda a derecha del encuadre. A un nivel medio, la pareja que habla y se acaricia recíprocamente, y en primer plano el padre de ella en el coche ante el volante. En el montaje podemos ver diferentes tomas alternativas  del personaje de Cotten entrando en el barco. En el tercer y último segmento, que transcurre en Cuba, con unas palmeras claramente trasplantadas, un señor orondo, con toda probabilidad el sr. Johnson, con cara de pocos amigos, se pasea arrogante con un látigo. Vemos a Billings elegantemente vestido, de blanco en un caballo blanco inmaculado, portando una sombrilla. Según Welles le cuenta a Peter Bogdanovich, se trata del mismo caballo que montaba Rodolfo Valentino en la mítica El Hijo del Caíd (The son of the Sheik, USA, 1926), de George Fitzmaurice. Comienza una nueva persecución entre ambos personajes, y nuevos enfrentamientos, esta vez, alguno de ellos, a tres bandas entre Billings, el esposo ultrajado, y el Sr. Johnson, que incluye una burlesca confrontación a florete. 


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Perseguidor y perseguido acaban en una laguna, refugiándose de la lluvia con la sombrilla de Billings destrozada, mientras dos mujeres, la esposa de Billings y la esposa por poderes de Johnson, se abrazan y gritan. Entre los cameos más notorios, destacan los del propio Welles o John Houseman, como sendos keystone cops, o del escritor  Marc Blitzstein como extra. La esposa de Welles en aquellos años, la mencionada Virgina Nicholson, interpreta un pequeño papel. En el reparto, podemos ver a actores del Mercury en un reparto que incluye al mencionado Eustace Wyatt, y a Edgar Barrier, Ruth Ford, Arlene Francis o Mary Wickes. El casting incluye una aparición de una jovencísima Judy Hollyd. Gracias a su oportuna recuperación y flamante restauración, podemos disfrutar de esta joya inacabada, otra más, en la cadena de ilusiones sin terminar, que forman el fascinante entramado cinematográfico del maestro Orson Welles. La película prevalece en nuestros días, como un documento clave, una especie de piedra filosofal del cine. Como curiosidad, existe otra versión para el cine de la obra teatral de William Gilette, titulada igualmente Too much Johnson, dirigida en 1919, por el productor, guionista, realizador y actor Donald Crisp. Al año siguiente, dos años antes de acometer Ciudadano Kane, Orson Welles filmaría otras imágenes cinematográficas. Se trata de un cortometraje rodado con la misma idea y finalidad que Too much Johnson. Ser exhibido durante la representación del montaje teatral de la obra de William Archer, The Green Goddess, estrenada en 1939. Dicho material cinematográfico permanece perdido.


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Director: Orson Welles.

Intérpretes: Joseph CottenVirginia NicholsonEdgar BarrierArlene FrancisRuth FordMary WickesEustace WyattOrson Welles.

Reseña escrita por Manuel García de Mesa

Información complementaria: 

TOO MUCH JOHNSON (1938). El film perdido de Orson Welles.

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El realizador italo-americano Martin Scorsese ha denunciado en numerosas ocasiones que "más del 90% de las películas estadounidenses mudas se han perdido". El cineasta lo sabe muy bien. Lleva décadas restaurando películas, que hoy podemos disfrutar en sus formatos y colores originales, gracias a su Film Foundation, una organización sin ánimo de lucro, creada en 1990 para proteger y preservar la historia del cine. La Film Foundation ha contribuido a salvaguardar más de 600 películas. La restauración tiene un enorme componente de carrera agónica contra la degradación del material. El soporte original de las películas en aquellos días, previo al de 35 mm (que en la actualidad pierde la batalla frente al digital), tenía como componente el nitrato, material muy volátil, inflamable y fácilmente degradable. Otro factor fundamental que obstaculiza la conservación es la filosofía de distribución imperante en los albores del cine. Durante los años del cine silente, cada exhibidor en cualquier parte del mundo podía remontar un filme a su capricho. La escasa conciencia de la importancia artística de las películas hasta hace relativamente poco tiempo, ha hecho muchísimo daño en contra de su preservación y conservación. Como consecuencia de todo ello, existe mucho cine del que se conoce su existencia, catalogado por los historiadores, pero que no existe, o del que sólo se conserva algún fotograma o algunos metros de celuloide. Pequeños eslabones de un cine fatalmente perdido. Por todas estas razones, cada hallazgo, cada encuentro con el cine que se creía destruido para siempre, supone una redefinición de la historia de la fascinante séptima de las artes, así como un motivo de celebración para toda la humanidad. En los últimos años, debido en gran parte al azar, se han descubierto joyas importantes que engrosaban la mitología de ese cine perdido. Madeleine Malthête, la bisnieta de Georges Méliès, ha narrado cómo había encontrado películas de su bisabuelo en un gallinero belga, incluida una parte inédita y en color de Viaje a la Luna. De Méliès apareció en 2005 en París su Cléopâtre estrenada en 1899, o Defense d'aficher, de 1896, su película número quince, redescubierta en 2004 y que permanece hoy como la película recuperada más antigua de la historia. El primer largo sobre una obra de Shakespeare es Ricardo III, de 1912, coproducción entre Francia y EEUU, firmada entre Andrés Calmettes y James Keane (existía con carácter previo un cortometraje estadounidense de 301 metros dirigido en 1908 entre J. Stuart Blackton y William V. Ranous sobre dicha obra). La película apareció en el panorama cinematográfico gracias a un proyeccionista de Oregón, Estados Unidos, que admitió haberla sustraído y mantenido en su poder durante más de 30 años. 


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El proyeccionista decidió donarla al American Film Institute (AFI), entidad cinematográfica estadounidense, independiente y sin ánimo de lucro, cuyo cometido es conservar el material cinematográfico y rendir homenaje al mismo. A principios de Agosto de 2011, en los Archivos cinematográficos de Nueva Zelanda, se encontraron los tres primeros rollos de la película muda The White Shadow (G.B. 1923) dirigida por Graham Cutts, que recoge uno de los primeros trabajos de Alfred Hitchcock. El futuro maestro del suspense trabajó en la película como asistente de dirección, escritor, editor y en el diseño de producción. De la obra fílmica de Charlie Chaplin, durante más de medio siglo, tres de sus cortos estuvieron perdidos. Una copia de Zepped, de 1916, se subastó en 2009 en la casa londinense Bonhams. Los expertos consideran que la película tiene un enorme valor en sí misma por tratarse de uno de los primeros ejemplos de animación conocidos en la historia del cine. La película muestra imágenes del bombardeo de un zeppelín sobre Londres. El segundo corto de Chaplin recuperado recientemente es A Thief Catcher, filmada entre el 5 y el 26 de enero de 1914. La película estaba desaparecida hasta que una copia fue descubierta en 2010 durante una venta de antigüedades en Míchigan. Cruel, Cruel Love (Un amor cruel) es un cortometraje estadounidense dirigido por George Nichols y Mack Sennett, con  Chaplin de protagonista. También ha sido felizmente incorporado a los anales del cinematógrafo. Estrenada el 26 de marzo de 1914, la película estuvo perdida durante cincuenta años, hasta que fue encontrada en Sudamérica una buena copia completa en nitrato. Una porción importante de la filmografía del legendario director John Ford, también forma parte del mito del cine perdido. Casi cien años después de su realización, se han recuperado algunas cintas inéditas. Bucking Broadway, de 1917, probablemente su sexta película, encontrada en 2002 en los archivos del Centro Nacional de la Cinematografía, en Francia, Hell Bent de 1918, de la que se halló una copia en El antiguo Czechoslovak Film Archive, o Upstream, de 1927 descubierta en Nueva Zelanda en 2010, junto a 75 films mudos, muchos de los cuales se creían desaparecidos para siempre. Un hallazgo clave de los últimos años ha sido el de la película Más fuerte que su amor (Beyond the rocks, USA, 1922), de Sam Wood, protagonizada, nada menos que por Rodolfo Valentino y Gloria Swanson, dos de las grandes estrellas del cine de entonces. La película estaba muy degradada en manos de un coleccionista privado, que tenía más de 10.000 películas en su poder, hacinadas en una habitación. 

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A su muerte, fueron donadas al Museo de cine Holandés, el Nederlands Film Museum. Se archivaron en sus dependencias y se catalogaron inicialmente de un modo muy elemental. Entre 2003 y 2004, realizando un exhaustivo inventario fílmico del museo, se descubrió, entre las más de 2000 latas de las catacumbas del referenciado museo, este largometraje capital en la historia del cine silente, del que sólo existían algunos fotogramas y escasos minutos aislados de metraje. El mismo se hallaba en deficiente estado de conservación. El nitrato puede durar 100 años o más, si se almacena con la temperatura y humedad adecuadas. No era este el caso, pero gracias a técnicas digitales y fotoquímicas, se logró una magnífica restauración de este clásico memorable. Estos últimos años, se han podido completar metrajes de películas clave de la categoría de Avaricia (Greed, USA, 1924), de Erich von Stroheim, de la que se presentó en 1999 un montaje de 239 minutos, gracias al hallazgo de algunas secuencias descartadas en el montaje inicial de 140 minutos realizado por Irving Thalberg, a espaldas del realizador. Lo mismo puede decirse de Metrópolis (Alemania, 1926), de Fritz Lang, de la que apareció en el Museo de Cine de Buenos Aires en 2008, una copia de 153 minutos, 25 de los cuales eran inéditos. Antes de embarcarse en su monumental adaptación del universo de J.R.R. Tolkien, Peter Jackson dirigió La Verdadera Historia del cine, (Forgotten Silver, Nueva Zelanda, 1997), un falso documental, donde el propio realizador encuentra en el cobertizo de un vecino, un escondrijo plagado de latas viejas y oxidadas que contienen rollos de antiguas películas de nitrato, que le descubrirán al director Colin McKenzie, pionero del cine de Nueva Zelanda, que inventó la cámara de cine, el color, el sonido sincronizado y otras técnicas narrativas, antes que D.W. Griffith o los hermanos Lumiere realizasen sus aportaciones al mundo. La búsqueda en medio de la selva neozelandesa de los decorados para la monumental epopeya Salomon, constituye el grueso del documental. Todo un alambicado y fascinante homenaje a la pasión por la búsqueda del cine olvidado. Las evocadoras palabras del realizador y restaurador Martin Scorsese, resumen la necesidad de perseguir incansablemente el cine perdido:

Siempre es un motivo de celebración el hallazgo de una película perdida. Cada película hallada devuelve otra pieza de arte a la memoria colectiva de nuestro pasado y de nuestra Historia…”. “…Las películas tocan nuestros corazones, despiertan nuestra visión y cambian nuestra manera de ver las cosas. Nos trasladan a otros lugares, abren puertas y mentes. Las películas son la memoria de nuestro tiempo. Necesitamos mantenerlas con vida…”.


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ORSON WELLES PRE-KANE.

La historia de Orson Welles antes de pasar a los anales del cine con mayúsculas gracias a la obra maestra "Ciudadano Kane (1941)", la película número 281 de la productora y distribuidora RKO, posee un enorme interés, tanto a nivel artístico e histórico, como para trazar un perfil estilístico de influencias en su prodigiosa carrera cinematográfica. Welles nace en Kenosha, en aquel entonces un pueblo del medio-oeste de EEUU del estado de Wisconsin, el 6 de mayo de 1915. Ya con 9 años interpreta su personal visión de El Rey Lear, de William Shakespeare, a la que siguen, entre otros, el papel de Mr Scrooge, de El Cuento de Navidad, que adapta al teatro la obra de Charles Dickens. En la Todd School de Woodstock, Illinois, donde se gradúa en 1931, dirige unas 30 obras teatrales, donde destacan montajes de Julio César o Ricardo III, ambas del maestro Shakespeare. Welles viaja con su padre a Irlanda, instalándose en Dublín, recalando en el Dublin Gate theatre, y en el Abby Theatre


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Viaja esporádicamente a Estados Unidos y a España, instalándose en Sevilla, donde escribe novelas policíacas y oficia como torero. También transita esos años por Costa de Marfil y Marruecos. Regresa a EEUU en 1933, donde vuelve a vincularse al teatro, actuando en la compañía de la actriz, productora de origen alemán Katherine Cornell, o nuevamente en la Todd Scholl. En el verano de 1934, con 19 años de edad, aprovechando la organización de un festival dramático en la referenciada escuela teatral de Woodstock, Orson Welles se coloca por vez primera ante una cámara. Rueda el cortometraje de unos 9 minutos, The Heart of Age, protagonizado por su reciente esposa, Virginia Nicholson y por él mismo. Definida por Welles como una "diversión de sábado tarde sobre el césped del jardín", es un corto de indudable estilo vanguardista, donde una mujer mayor (Virginia Nicholson, maquillada de manera caricaturesca) se mece de un modo casi obsceno encima de una campana, en lo alto de una iglesia y un joven con el rostro tiznado de color negro, tira de la cuerda que hace que se mueva la campana con la mujer cabalgándola. Contiene un montaje frenético, de planos muy cortos, que abarcan entre otros detalles, cruces celtas o lápidas, filmadas en contrapicado y donde Welles maquillado grotescamente y provisto de sombrero y bastón, parece encarnar a la muerte que va a llevarse a la anciana. Todo un homenaje a "El Gabinete del Doctor Caligari" (Das Kabinett des Dr. Caligari, Alemania, 1920, de Robert Wiene o "La Sangre de un Poeta" (Le Sang d'un poète, Francia, 1932), de Jean Cocteau. Precisamente en 1934 comienza la actividad radiofónica por la que sería ampliamente recordado, a la que accede gracias a su potente voz y a su indiscutible talento y personalidad. Sus espectáculos para este medio combinan obras teatrales con noticias dramatizadas. Esos días conoce y hace buenas migas con John Houseman, nacido en Bucarest, Rumanía, en 1902. Ambos confluyen en 1936 en el Federal Theatre Proyect, el teatro subvencionado, una exteriorización más de la política del New Deal, emprendida por el presidente Franklyn Delano Roosevelt, frente a la gran depresión. Fue un proyecto para acercar la cultura a los bolsillos de un público azotado por la crisis económica. La andadura del niño prodigio por el Teatro Federal, tuvo su punto álgido con el cierre por parte del ejército del montaje de la obra musical de marcado carácter político, sobre las consecuencias de una huelga del acero, The Craddle Will Rock, escrita por Marc Blitzstein. Posteriormente a esa aventura federal, Houseman y Welles fundan el Mercury Theatre Players, con la idea clara, determinante e irrenunciable de disfrutar de plena libertad creativa. Debutan en noviembre de 1937 con una curiosa adaptación de Julio César, denominada simplemente Caesar, donde el propio Welles acomete el personaje de Brutus. En este montaje de la obra de Shakespeare, los actores deambulan por el escenario con vestuario moderno, que coloca su énfasis en equiparar los últimos días del imperio romano con el panorama político europeo de los años treinta del pasado siglo, donde las referencias al fascismo italiano no son nada casuales. 1937 y 1938 son años de particular actividad en la vida artística de Welles. 


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En radio acomete para la CBS en 1937, el serial The Shadow y obras clásicas como Los Miserables, o Macbeth. En 1938, en el espacio Air Raid, realiza emisiones de Drácula, La Isla del Tesoro, Historia de Dos ciudades o El Conde de Montecristo. Para el espacio The Mercury Theatre on air, como adaptador, narrador, director y actor, realiza para las ondas, Julius Caesar, Jane Eyre, Oliver Twist, Heart of Darkness y sobre todo La Guerra de los Mundos, emitida el 30 de octubre, sembrando el caos en todo el país, al creer el público la realidad de una invasión extraterrestre, ante el realismo y la pasión del artista. En torno a estos fascinantes años en la vida del artista, la televisión y el cine estadounidense han acometido tres producciones muy didácticas. La primera es el telefilme La Noche que Aterrorizó a América (The Night that Paniked América, USA, 1975), de Joseph Sargent, que recoge la alarma social y los devastadores efectos entre los ciudadanos y la economía, así como en la carrera del propio Orson Welles, de la memorable narración de la mencionada obra de H.G. Wells.  Más recientemente se han realizado dos largometrajes fundamentales: la película dirigida por Tim Robbins en 1999, Abajo el Telón (The Craddle Will Rock), acerca de la época del genio en el mencionado Teatro Federal y del estreno de la polémica obra que da el título original al filme. En el año 2009, Richard Linklater dirige Orson and Me, sobre los primeros años del Mercury Theatre y en particular sobre el montaje teatral de Caesar. A lo largo del filme pueden verse algunas emisiones radiofónicas del artista. 1938 fue el año en el que Welles filmó un largometraje que aglutinaba secuencias sin conexión narrativa, con el objetivo era ser proyectadas en los entreactos del montaje teatral de la comedia de 1894 de William Gillette, Too much Johnson. La obra teatral se estrenó el 16 de agosto de 1938, el día previsto, en el Stony Creek Summer Theatre de Nueva York, "…un teatro de verano sin facilidades de proyección", en palabras que el propio Welles le dijo a Peter Bogdanovich, publicadas en el libro Ciudadano Welles. Nadie pudo ver las escenas filmadas por futuro niño prodigio de Hollywood. 


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A última hora se sustituyó la idea de proyectarlas, por la de ser representadas en el mismo escenario. Se argumentaron razones de tipo económico sobre los derechos de exhibición y de competencia sindical, por el uso de los mismos actores para un espectáculo al mismo tiempo teatral y cinematográfico. Además se impuso la propia realidad. El teatro elegido para el estreno de la obra no tenía proyector ni infraestructura para emitir el metraje en cuestión. Welles considera su adaptación teatral de Too much Johnson una de las mejores obras del Mercury, pero su exhibición fue un fracaso. Resistió en escena únicamente una semana. Todos los expertos, historiadores, críticos, consideraron la película de acompañamiento, como perdida. El propio Welles le dijo a Frank Brady, autor del libro The Lost Films of Orson Welles "… es posible, aunque altamente improbable, que el film exista todavía". A Bogdanovich le dice que "…todavía existe…", "…en alguna parte creo que en Madrid…". Un incendio en una casa suya en la capital de España, acaecido en 1970, con la consecuente pérdida de todo lo que había en ella, parecía ser el destino de la primera película de la que queda un registro formal, en palabras del referenciado cineasta Peter Bogdanovich. Un filme más a engrosar la lista de la hurtada memoria colectiva de nuestro pasado. El historiador y crítico de cine Español Esteve Riambau, una de las grandes especialistas en Welles, en su libro Orson Welles, el espectáculo sin límites dice respecto a Too much Johnson "…al parecer existió pero hoy es absolutamente imposible de visionar y constituye uno de los más sabrosos ingredientes de la leyenda fantástica de lo que Welles rodó pero jamás nadie osó contemplar. Todas estas especulaciones y afirmaciones se vienen abajo en julio de 2013.


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 PORDEDONE, ITALIA. JULIO DE 2013. LA RESTAURACIÓN DE TOO MUCH JOHNSON.

Pordedone es una pequeña ciudad del interior de Italia a medio camino entre Venecia y Trieste conocida por albergar, entre iglesias góticas y palacios renacentistas, un festival anual de cine mudo, Le giornate del cinema muto, que organiza el Cinemazero (institución cultural sin ánimo de lucro creada en 1978),  Junto con la Cineteca del Friuli (con sede cerca de Gemona). Su 32ª edición abrió el 9 de octubre de 2013 con la proyección de Too much Johnson, el largometraje perdido de Orson Welles. El hallazgo de una copia en julio de 2013, probablemente la única, del primer largometraje de Orson Welles, rodada tres años antes que Ciudadano Kane, aviva el debate y la pasión por la búsqueda del cine perdidoCinemazero contiene tres pantallas de cine, un centro multimedia, una biblioteca, que contiene, a su vez, miles de libros y videos, así como un archivo fotográfico y documental considerable que conserva, para contemplación de la humanidad, el trabajo de cineastas como Pier Paolo Passolini, Federico Fellini o Andrei Tarkovsky, entre otros muchos. El referido centro de cultura cinematográfica, publica monográficos, organiza retrospectivas y otros eventos relacionados con la cinematografía. La Cineteca de Friuli, por su parte, fue fundada en 1977 y contiene uno de las cinco mayores archivos del país, dedicados a la preservación del material fílmico. La Cineteca contiene publicaciones estables en formato de libros y dvds, dedicadas a la historia del cine. En el año 2004 el dueño de una empresa de paquetería, conocido de Piero Colussi, uno de los fundadores de Cinemazero, tenía en su almacén algunas cajas de las que quería librarse. Una de ellas contenía algunos rollos de película. En una desvencijada caja de madera había ocho rollos de película de nitrato que desprendían el característico olor a vinagre del comienzo de su deterioro. 


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Colussi la guardó en el sótano de la sede del Cinemazero. La caja quedó en el olvido hasta que el olor a vinagre se hizo insoportable, pues las películas de nitrato al envejecer padecen lo que los expertos llaman síndrome acético. Colussi decidió entonces abrir el misterioso paquete e inspeccionarlo mejor para decidir el destino del material. Al no ser posible cargar en su proyector la película de nitrato, se remitió al taller de restauración de la ciudad de Goritzia, para que estudiaran los fotogramas y pudieran averiguar a qué película pertenecían, pues en las cajas de los rollos podía leerse alguna referencia a Welles. En las imágenes aparecía Joseph Cotten muy joven, pero resultaba imposible la identificación de las imágenes, porque todos los historiadores pensaban que el único ejemplar de Too much Jonhson se había consumido en el incendio de Madrid. La clave para la identificación del material definitivamente encontrado, fue la entrada en escena el gran experto en Welles, Ciro Giorgini, veterano autor del prestigioso programa de la televisión pública italiana, Fuori Orario, que emite películas de calidad y clásicos bien entrada la madrugada. A Giorgini le bastó preguntarle a su amigo Colussi si Cotten aparecía con un sombrero de paja, para saber de qué película se trataba. Se había encontrado una de las 10 películas perdidas más buscadas por los historiadores del mundo. Giorgini había estudiado concienzudamente las obras inacabadas del director, así como su periodo italiano, investigación que resumió en el documental Rosabella, la historia italiana de Orson Welles (Rosabella: la storia italiana di Orson Welles, Italia, 1993), de Gianfranco Giagni y Ciro Giorgini. El genio del cine se casó con una mujer italiana y vivió durante 7 años en ese país. Tuvo incluso unos estudios de montaje en la sede de la Safa Palatina un complejo de estudios de cine y televisión, donde incluso guardaba material. John Berry, cineasta estadounidense afincado en Francia tras su persecución durante la famosa caza de brujas, antiguo miembro del Mercury Theatre y director de segunda unidad de Too much Johnson, le dice a Giorgini que la historia de la desaparición de aquel mediometraje en el incendio de Madrid era una leyenda. 


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Y que en realidad sí existía otra copia, que debía de estar, posiblemente, en Roma. A partir del descubrimiento en Italia y de la identificación de la película de Welles, entraron en juego la National Film Preservation Foundation de San Francisco, de sobresaliente labor por la protección del patrimonio fílmico (desde su creación en 1977, esta fundación benéfica y sin ánimo de lucro adjunta al Sistema Nacional de Restauración de películas de la Biblioteca del Congreso, ha contribuido a que 260 instituciones culturales protejan sus películas, así como a restaurar alrededor de 200 filmes estadounidenses perdidos), El Departamento de Cine de la George Eastman House de Nueva York (Centro de conservación y restauración de películas con una colección de más de 28.000 films, uno de los archivos más antiguos y prestigiosos del país) y el laboratorio especializado en el tratamiento del nitrato, en Holanda, el Haghe Film Digitaal. El estado del material en general era bueno, salvo uno de los rollos, que estaba bastante deteriorado. El laboratorio de Holanda realizó el milagro, salvando el 96% de la película, en lo que Paolo Cherchi Usai, director del departamento de cine de la George Eastman House, y cofundador del festival de cine mudo de Pordedone, denominó "Una obra maestra de ingeniería". Too much Johnson tuvo su estreno mundial, como dijimos, el 9 de octubre, en el festival Le Giornate de Cinema Muto, de Pordenone. El 25 de Noviembre se estrena en el Dryden Theatre del George Eastman House, en Nueva York, donde se proyectó junto a una película casera de 16 milímetros de 3 minutos de duración, sobre el rodaje del filme en cuestión. El acto contó con una presentación del propio Paolo Cherchi Usai y del acompañamiento musical de piano en vivo y en directo de Philip  C. Carli. En España, la película se pudo ver, por primera vez, en la Filmoteca de Cataluña, con sede en Barcelona, el 12 de febrero de 2014 a las 20.00 horas, en un acto presentado por Esteve Riambau, director de la Filmoteca y reconocido experto en Welles, como ya comentamos. Todo ello con el acompañamiento musical del maestro Joan Pineda, que interpretó a piano una recreación de la partitura original de Paul Bowles. A la sesión se acompañó el cortometraje The Heart of Age y el largometraje Me and Orson, igualmente mencionados. La Cineteca del Matadero de Madrid proyectó la película el 22 de mayo a las 20:30. Para la sesión, el músico Remate (cuyo abuelo fue Ayudante de dirección  en Mr. Arkadin) compuso una banda sonora que interpretó en directo durante la emisión. El Canal de televisión por cable TCM (Turner classics movies) de España, desde el 31 de mayo de 2014, emite la película con la banda sonora de Remate.


el film perdido de Orson Wells

TOO MUCHO JOHNSON. PURO WELLES.

William Gilette, actor, dramaturgo y director teatral estadounidense, (que se haría enormemente popular por su caracterización como Sherlock Holmes, que él mismo adaptó para las tablas, e interpretó de gira por EEUU y Londres, a partir de 1899), escribe a comienzos de la última década del siglo XIX, Too much Johnson, una comedia en tres actos sobre seducción y confusión de identidades, que, a su vez, era una adaptación de la farsa francesa The Plantation Tomassin, escrita por Maurice Ordonneau. El montaje teatral, estrenado el 26 de noviembre de 1894, en el Standard Theatre con contrato para 216 representaciones, producido por Charles Frohman, fue uno de los más grandes éxitos en la carrera de Gilette, que se reservó, incluso, el papel del protagonista. La comedia gira en torno al redomado seductor, August Billings. Mientras éste mantiene sus escarceos una amante francesa en Nueva York, le ha comentado a su esposa y su escéptica suegra, que tiene que ausentarse repentinamente a Cuba para inspeccionar su plantación. Por supuesto, Billings no posee ninguna. Las damas insisten en unirse a él por una vez, en uno de sus viajes. Madre e hija encuentran una carta incriminatoria de sus infidelidades en el bolsillo de su abrigo. Afortunadamente para Billings. La misiva va dirigida a un tal Míster Johnson, quien, Billings rápidamente subraya, es su capataz en ultramar. Huyendo del marido violento de una amante, Billings termina llegando realmente a Cuba, donde consigue tomar prestada la hacienda de un amigo, de cara a la llegada de su esposa y suegra. Al enredo se une un personaje muy irascible llamado Johnson, que espera la llegada de una novia por poderes, que tiene una plantación en el país y a quien Billings se presenta como su capataz. El final de la obra, depara al Don Juan cierta vergüenza, debido a una serie de situaciones embarazosas. La película de Welles, es, como se adelanta en los propios créditos, una copia de trabajo inacabada. Carece de Rótulos. Narrativamente no posee una trama y numerosas secuencias están montadas repetidamente. El largometraje se compone de una sucesión de escenas, cuya finalidad se comprende al propósito de servir de prólogo para cada uno de los tres actos del montaje teatral para el Mercury Teatre, con acompañamiento musical y efectos sonoros en vivo. Al comienzo, después de ver a un matrimonio haciendo la maleta de él, que se va de viaje, ante la huraña mirada del  padre de ella, vemos a una mujer en ropa interior, en un dormitorio. La foto de su esposo es sustituida en el porta-retrato de la mesa de noche, por la del Sr. Billings (Joseph Cotten), que llega a la habitación muy elegante, con un sombrero de paja, un bastón y unas flores para ella. Ambos amantes retozan, ella juega con el cabello de él. Aparece el marido, Francis Faddish, interpretado por el actor Eustace Wyatt, al que se intuye con el tiempo justo para que Billings pueda salir por la escalera de incendios del edificio. Un policía y unos vecinos, que han visto entrar a los dos hombres, se ríen con la escena. Comienza una larga persecución, no sin que previamente, el marido haber podido hacerse con parte de la foto de Billings, la que abarca exclusivamente su frente. En el reverso de esa parte de la foto puede leerse Columbia sugar plantation, Santiago de Cuba, Cuba. 


el film perdido de Orson Wells

El nombre de Alfred Johnson encabeza la foto. El primer escenario de la larga persecución, es el antiguo mercado de las aves de Nueva York, en un claro homenaje al slapstick, o comedias de persecución, donde vemos a Cotten no sólo huir del marido, sino también de un policía, de los denominados Keystone kop (nombre con el que se conocía a los torpes policías de uniforme, bastante incompetentes, que en las películas silentes la emprendían con el protagonista, sin motivo aparente y terminaban ridiculizados) y una muchedumbre, entre las calles del mencionado mercado, entre torres de cestas y de cajas, entre jaulas de madera, dando lugar a situaciones cómicas motivadas por tropiezos de palés con ruedas, o a propósito de recoger una enorme escalera de madera. La situación se enreda hasta el punto de que se llega a perseguir a quién no tiene nada que ver. Pese a las evidentes miradas cómplices del realizador hacia las películas de persecuciones de Marc Sennet, o a las acrobacias desafiando el vértigo de Harold Lloyd en la vigorosa ¡Ay que me caigo! (Feet first, USA, 1930), de Clyde Bruckman, o incluso, a pesar de los guiños a la vanguardia francesa (de Cocteau a Buñuel), o de ciertos coqueteos con el expresionismo alemán, el visionado de la película demuestra la evidencia de a quién pertenecen las imágenes encontradas. Puestas en relación con trabajos emblemáticos en la carrera del realizador, los fotogramas, sin la menor duda, son puro Welles. En Too much Johnson ya se encuentran los legendarios planos de profundidad de campo (aquellos que abarcan en el mismo plano, varios personajes a diferentes distancias de la cámara), complejos planos en contrapicado, donde, por ejemplo, la cámara desde la calle enfoca hacia los tejados y podemos ver a Cotten agazapado, y el marido al fondo del encuadre, buscándolo en otra dirección. 


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La película, en definitiva, revela un uso del espacio y del encuadre, que evidencia el profundo sentido cinematográfico de Welles en sus años de esplendor teatral y radiofónico, unos años antes de su salto al cine. La secuencia en la que el marido, buscando la frente de la foto parcial que lleva, va tirando al suelo los sombreros de los transeúntes, está resuelto en la sala de montaje (al parecer, una habitación de un hotel en Manhattan) con mucha precisión. Numerosos planos cortos de la misma acción, suceden a un plano largo en picado, desde un tejado probablemente, que filma decenas de sombreros tirados por el suelo, y al marido desesperado por encontrar al seductor de su esposa. La persecución llega a una manifestación de mujeres sufragistas, que desfilan con pancartas, reclamando el derecho al voto. Se persiguen entre la multitud, hasta que Billings escapa de allí portando el cartel de una de las damas, en una situación que recuerda a la secuencia de Chaplin con la bandera roja, en una manifestación comunista, en la película "Tiempos Modernos (1936)". La persecución continúa por un muelle, unas calles adoquinadas y la escalera de incendios de un edificio en forma de rombo. El siguiente segmento transcurre en un muelle, el New York’s Hudson Valley, donde están embarcando pasajeros rumbo a Cuba en el S.S. Mannificent, cuban mail line. En una secuencia, un plano de profundidad de campo de Welles abarca al trío de personas que se vieron al principio preparando el viaje. Al fondo el mar, un buque pasando de izquierda a derecha del encuadre. A un nivel medio, la pareja que habla y se acaricia recíprocamente, y en primer plano el padre de ella en el coche ante el volante. En el montaje podemos ver diferentes tomas alternativas  del personaje de Cotten entrando en el barco. En el tercer y último segmento, que transcurre en Cuba, con unas palmeras claramente trasplantadas, un señor orondo, con toda probabilidad el sr. Johnson, con cara de pocos amigos, se pasea arrogante con un látigo. Vemos a Billings elegantemente vestido, de blanco en un caballo blanco inmaculado, portando una sombrilla. Según Welles le cuenta a Peter Bogdanovich, se trata del mismo caballo que montaba Rodolfo Valentino en la mítica El Hijo del Caíd (The son of the Sheik, USA, 1926), de George Fitzmaurice. Comienza una nueva persecución entre ambos personajes, y nuevos enfrentamientos, esta vez, alguno de ellos, a tres bandas entre Billings, el esposo ultrajado, y el Sr. Johnson, que incluye una burlesca confrontación a florete. 


el film perdido de Orson Wells

Perseguidor y perseguido acaban en una laguna, refugiándose de la lluvia con la sombrilla de Billings destrozada, mientras dos mujeres, la esposa de Billings y la esposa por poderes de Johnson, se abrazan y gritan. Entre los cameos más notorios, destacan los del propio Welles o John Houseman, como sendos keystone cops, o del escritor  Marc Blitzstein como extra. La esposa de Welles en aquellos años, la mencionada Virgina Nicholson, interpreta un pequeño papel. En el reparto, podemos ver a actores del Mercury en un reparto que incluye al mencionado Eustace Wyatt, y a Edgar Barrier, Ruth Ford, Arlene Francis o Mary Wickes. El casting incluye una aparición de una jovencísima Judy Hollyd. Gracias a su oportuna recuperación y flamante restauración, podemos disfrutar de esta joya inacabada, otra más, en la cadena de ilusiones sin terminar, que forman el fascinante entramado cinematográfico del maestro Orson Welles. La película prevalece en nuestros días, como un documento clave, una especie de piedra filosofal del cine. Como curiosidad, existe otra versión para el cine de la obra teatral de William Gilette, titulada igualmente Too much Johnson, dirigida en 1919, por el productor, guionista, realizador y actor Donald Crisp. Al año siguiente, dos años antes de acometer Ciudadano Kane, Orson Welles filmaría otras imágenes cinematográficas. Se trata de un cortometraje rodado con la misma idea y finalidad que Too much Johnson. Ser exhibido durante la representación del montaje teatral de la obra de William Archer, The Green Goddess, estrenada en 1939. Dicho material cinematográfico permanece perdido.


el film perdido de Orson Wells


Director: Orson Welles.

Intérpretes: Joseph CottenVirginia NicholsonEdgar BarrierArlene FrancisRuth FordMary WickesEustace WyattOrson Welles.

Reseña escrita por Manuel García de Mesa

Información complementaria: 

con faldas y a lo loco
La noche en que se celebraba la ceremonia de entrega de los premios Óscar de 1959, Tony Curtis y Kirk Douglas se hallaban preocupados frente a la puerta cerrada de uno de los baños en una fiesta privada. Esa noche, Audrey Wilder y su esposo, al prever que "Ben-Hur (1959)" arrasaría en los premios de la Academia de Hollywood, habían decidido cenar con sus amigos para no tener que sufrir el martirio de ver cómo once estatuillas doradas iban a parar a manos de William Wyler y su equipo de la Metro. Curtis y Douglas trataron de animar al pobre director, y Audrey no dejaba de atenderle y mimarle como una madre, pero la decepción pudo con él y tras poner una excusa bastante creíble (más de una docena de martinis, cantidad nada recomendable para la vejiga) se encerró en el primer baño que encontró: iba tan "ciego" que a punto estuvo de colarse en el restroom de las ladies. Por suerte, Tony y Kirk, ante la preocupación de Audrey por la tardanza de su esposo en regresar a la mesa, no dudaron en comprobar si su amigo se encontraba bien y corrieron al baño. Como la puerta estaba cerrada y nadie respondía a sus voces, los dos actores tiraron la puerta abajo y se encontraron a su amigo inconsciente y tumbado en el suelo. Y así es como, de forma literaria que no literal, el gran Billy Wilder celebró que su película "Con faldas y a lo loco" sólo recibiera el Óscar al mejor vestuario de las seis nominaciones recibidas.

La culpa es de los alemanes

con faldas y a lo loco

Pero empecemos por el principio de esta historia. Después de haber estrenado tres películas en 1957 —el drama judicial "Testigo de cargo (1957)", el biopic dedicado a Lindbergh y titulado "El héroe solitario (1957)" y "Ariane (1957)", una comedia romántica protagonizada por Gary Cooper y Audrey Hepburn—, y antes de realizar "El apartamento (1960)", la que sin duda será su mejor comedia, el prolífico Willy Wilder ya estaba obsesionado con otro proyecto. La culpa de tal perturbación la tuvo una comedia alemana titulada "Ellas somos nosotros (1951)", que a su vez se basaba en una película francesa, "Fanfare d’Amour" estrenada en 1935. En palabras del propio Wilder: "La génesis de la idea fue una película alemana muy barata y de tercera clase, en la que dos tipos que necesitan trabajo se pintan la cara de negro para entrar en una banda… y se visten de mujeres para entrar en un conjunto femenino (…) pero el film alemán era absolutamente terrible, absolutamente terrible. Un delirio[1]." Sin embargo, a la trama original (basada en un relato inédito escrito por Michael Logan y Robert Thoeren) le faltaba algo, y Wilder dio con ello una mañana, según confesaría más tarde el eficaz I.A.L. Diamond, el coguionista de Billy desde "Con faldas y a lo loco":  los dos músicos huirían de la mafia de Chicago tras la matanza del día de San Valentín de 1929. De esta manera el filme tenía el éxito garantizado, seguro. En este punto del relato comienza lo que hoy en día los gurús y profesionales del guión llaman pitch (algo así como: "vaya, cómale la oreja al productor en sesenta segundos y logre una entrevista de verdad").

con faldas y a lo loco

—Será un desastre ­—le espetó el productor de "Lo que el viento se llevó (1939)", David O. Selznick, al pobre Billy—. ¡No puede combinar la comedia con el asesinato!

Y ni corto ni perezoso, Wilder y Diamond se fueron a las oficinas de la Mirisch Corporation y les vendieron la idea a los hermanos Mirisch. La distribuidora sería la United Artists (UA) y el presupuesto aprobado ascendería a tres millones de dólares (algo más de veinticinco millones de dólares actuales, lo que en España supondría hoy tan solo un cuarto de la financiación de un largometraje medio), y Wilder comenzó a buscar a los protagonistas de la película.

El casting: una cita perdida, una mesa en el Domick’s y la carta de Marilyn

con faldas y a lo loco

"Tengo una vieja tía en Viena que estaría en el plató a las seis de la mañana cada día, y sería capaz de recitar los diálogos incluso al revés… pero ¿quién querría verla?"
(Billy Wilder)

Nadie, Billy. Nadie estaría dispuesto a ver una comedia protagonizada por tu memoriosa tía, y por ello la humanidad te recordará agradecida que eligieras sin dudarlo a la inimitable e inolvidable Marilyn Monroe. Pero volvemos a empezar por el final de esta fascinante selección de actores, así que comenzaremos con una cita que nunca se celebró.

con faldas y a lo loco

A finales de marzo de 1958, la UA comunicaba que el filme titulado aún Fanfares of Love (Fanfarrias de amor) sería protagonizado por Tony Curtis, Frank Sinatra y Marilyn Monroe. Curtis (en quien pensó de inmediato Wilder ya que lo había conocido en 1953 durante el rodaje de "El gran Houdini (1953)" fue cedido sin problemas a Mirisch por la Universal, pero Sinatra ya era harina de otro costal: Billy Wilder quedó a comer con él para que se añadiera al proyecto pero Sinatra nunca apareció, y el director abandonó la idea de contar con él debido a su insultante informalidad. Y ahí entró en escena Jack Lemmon, aunque Wilder había jugado con las cartas marcadas: en febrero de ese mimo año se había acercado a la mesa que ocupaba el gran actor, que ya había ganado un Óscar por "Escala en Hawai (1955)", en el restaurante Domick’s, y le contó de qué iba la película: "Son dos hombres que huyen de unos gánsteres porque corren peligro sus vidas, se disfrazan de mujer y se unen a una orquesta femenina". Con una premisa así ¿qué actor se resistiría a aceptar un papel? Por esa razón, y cuando la "opción Sinatra" había sido abandonada, Lemmon sería el compañero de Curtis en la nueva película de Wilder. Para la intérprete protagonista del singular trío estelar se había pensado en Mitzy Gaynor, actriz y cantante, que acababa de protagonizar junto a Gene kelly el musical "Les girls (1957)" bajo la dirección de George Cukor. Pero justo entonces Wilder recibió una carta que lo cambiaría todo.

con faldas y a lo loco

Las malas (o documentadas) lenguas nos recuerdan que en 1958 Marilyn era una estrella cuya estela amenazaba con comenzar a difuminarse puesto que su última película "El príncipe y la corista (1957)", dirigida por Laurence Olivier en Gran Bretaña, no había obtenido el éxito deseado. Por otro lado, el esposo de Marilyn por esos años, el dramaturgo y guionista Arthur Miller, necesitaba una gran cantidad de dinero para poder pagar los altos gastos legales que conllevaba su enfrentamiento contra el Comité de Actividades Antiamericanas, la tristemente famosa "caza de brujas" desencadenada por el senador Joseph Raymond McCarthy entre 1950 y 1956, y que inspiraría a Miller su famosa obra titulada "Las brujas de Salem". El último taquillazo de la rubia platino de Hollywood había sido "La tentación vivearriba (1955)" que ¡oh, casualidades del destino, había sido dirigida por el gran Billy tres años antes! Marilyn escribió su famosa carta a Wilder en la que le comentaba el cariño con que recordaba su último trabajo juntos… y Billy no se lo pensó dos veces (confesemos usted y yo, estimable lector, que habríamos hecho lo mismo). 

con faldas y a lo loco

Más tarde el pillo de Billy se justificaría aduciendo razones de equilibrio interpretativo: "El papel de Sugar [Marilyn] era el más flojo, así que el truco era que lo interpretara la actriz más fuerte", y casi nos convencería esta defensa de la elección de la actriz californiana si convenimos con Wilder en la definición que el director nos ofreció del término "fuerte" al referirse a Marilyn: "… la señorita Monroe tiene un cerebro de queso de gruyer, senos de acero, es muy buena en su papel y a mí van a pagarme un cuarto de millón de dólares". No obstante, cuando Marilyn Monroe se dio cuenta de en qué proyecto se había metido ya era demasiado tarde: había firmado el contrato en abril para hacer ¡otro papel de "rubia tonta", en una película en blanco y negro! Tal vez la consolara el hecho de que iba a recibir 200.000 dólares más un 10% de los ingresos brutos (como el director), y los chicos (Curtis y Lemmon), la mitad más otro porcentaje de los ingresos.

El tubo evacuador de Curtis y el método: ¡un rodaje para volverse locos!

con faldas y a lo loco

El 4 de agosto de 1958 comenzó el rodaje de "Con faldas y a lo loco" ("Some Like It Hot", literalmente: A algunos les gusta caliente, o más exactamente: A algunos les va la marcha) en los estudios Goldwyn en Hollywood. Marilyn se presentaba en el set acompañada de su inseparable maestra, Paula Strasberg, la esposa de Lee Strasberg, el famoso fundador del Actor’s Studio, y cada vez que la actriz oía la palabra "¡Corten!" miraba a Paula en búsqueda de aprobación, hasta que un buen día Billy, harto ya, se dio la vuelta y gritó: "Paula, ¿te parece buena esta toma?", tras lo cual la interpelada jamás regresó al plató. Por si esto fuera poco, la rubia platino tenía a todo el equipo en ascuas con sus dudas y temores y podía rodar una escena de corrido, incluso aunque fuera larga (como aquella en que se sube a la litera de Lemmon en el tren hacia Florida), aunque lo habitual era todo lo contrario: para el plano en el que se asoma, tras llamar a una puerta, y dice: "Soy yo, Sugar" se cuenta que necesitó ¡47 tomas!

con faldas y a lo loco

Lemmon y Curtis, de otra escuela, no sólo eran buenos profesionales sino disciplinados también. Wilder les había advertido sobre Monroe: "Cuando ella lo haga bien, ésa será una toma buena. Así que no os metáis donde no os llaman", aunque eso supusiera que los dos protagonistas masculinos, que llegaban todos los días al plató a las seis y media para maquillarse y peinarse, tuvieran que pasarse horas y horas enfundados en sus vestidos de mujer… visto lo cual, el ingenioso Tony Curtis halló una solución innovadora: "Busqué un pequeño embudo, le añadí un tubito y lo pegué a la pierna… [pero] el tubo desaguaba en mis pies. No logré que funcionara, pero ésa es la idea que posteriormente desarrolló la NASA para los astronautas".

Embarazo, maracas y una stripper inesperada: la troupe llega al hotel

con faldas y a lo loco

El rodaje cambió de localización y se trasladó al hotel Del Coronado, en Coronado (San Diego), a principios de septiembre. Marilyn se hallaba a gusto rodeada de multitudes de admiradores y trabajaba con más rapidez (y más consumo de barbitúricos) pero a pesar de todo, pudo quedarse embarazada,  y Miller envió al rodaje a Leon Krohn, el ginecólogo de la estrella y, de nuevo, la situación se complicaba: llevaban veinte días de retraso y eso se tradujo, finalmente, en un presupuesto de 2.800.000 dólares. Billy comentaría con estoicidad y no poca sorna que: "De todos modos, mientras todos los del equipo esperábamos a Marilyn, no perdíamos completamente el tiempo. Incluso pudimos hacernos con una cultura; yo, sin ir más lejos, tuve la oportunidad de leer Guerra y Paz y Los miserables".

con faldas y a lo loco

No obstante, no todo fueron problemas durante el rodaje. Para empezar, Tony Curtis y Jack Lemmon siempre hablaron maravillas del director (de hecho, "Con faldas y a lo loco" fue la primera de las sietes películas que interpretaría Lemmon para Wilder). Curtis, cuyo personaje es el verdadero protagonista de la comedia, comprobó que su trabajo en el filme le iba a suponer un gran aldabonazo hacia su carrera ya que le permitiría abandonar su encasillamiento en el rol de galán con acento neoyorquino, y además se divirtió al aportar un solo detalle de su propia cosecha: el acento de Gary Grant cuando interpretaba el personaje del multimillonario Junior (razón por la que siempre defenderemos el visionado en versión original de cualquier película).

con faldas y a lo loco

Lemmon aseguró que la mejor secuencia que había interpretado en toda su carrera era aquella en la que Jerry, su personaje masculino, le confiesa a Joe (Curtis) en la habitación del hotel de Florida que comparten los dos músicos disfrazados de mujer,  que ha decidido casarse con Osgood (magnífico Joe E. Brown en el papel del millonario que corteja a Lemmon cuando éste se disfraza de la tosca Daphne) para sentar la cabeza. Si revisamos la escena veremos que Lemmon agita las maracas tras cada frase ingeniosa, ¿por qué? Sencillo: "el truco de las maracas" lo crearon Diamond y Wilder para que las risas del público no se comieran los chistes. Gajes de la comedia.

con faldas y a lo loco

El rodaje de la película concluiría el seis de noviembre de 1958 pero no sin que Wilder sufriera una última jugarreta del destino. Tony Curtis (al parecer, un "pájaro" de cuidado en materia de bromas) le tenía preparada una divertida sorpresa durante la escena de la reunión de los gánsteres en el hotel:

De una tarta monumental debía salir el actor Edward G. Robinson Jr. y matar con una metralleta a Botines en mitad de una reunión de mafiosos. Curtis metió a una stripper y a Wilder casi le dio un síncope[2].

Posproducción y promoción: rencores, censura en Kansas y, al fin, ¡la pasta!

con faldas y a lo loco

Si el increíble final de "Con faldas y a lo loco" es digno de ser recordado:

DAPHNE
Osgood, voy a serte sincera. No podemos casarnos. 

OSGOOD
¿Por qué no?

DAPHNE
Para empezar, no soy rubia natural.

OSGOOD
No importa.

DAPHNE
Fumo. Fumo mucho.

OSGOOD
Me da igual.

DAPHNE
Tengo un pasado horrible. Llevo tres años viviendo con un saxofonista.

OSGOOD
Te perdono.

DAPHNE
Y jamás podré tener hijos.

OSGOOD
Podemos adoptarlos.

DAPHNE
Es que no lo entiendes, Osgood (se quita la peluca). ¡Soy un hombre!

OSGOOD
Bueno, nadie es perfecto.

No lo es menos el hecho de cómo se escribió. Tras finalizar el rodaje del filme, Izzy (apelativo con el que Wilder se refería a Diamond) y Billy se pusieron a escribirlo un fin de semana en el estudio. Al parecer, a Izzy le había llamado la atención un famoso chiste de aquellos días y como no se les ocurría nada mejor lo incluyeron de manera provisional pensando que, si no funcionaba, lo podrían cambiar en una sincronización posterior (era común rodar y doblar algunas escenas para mejorar los gags o pulir las imperfecciones). Y cuál no sería la sorpresa de los dos guionistas cuando, en un preestreno en Westwood, el público rompió a reír a carcajadas con la frase final del simpático y comprensivo Osgood. ¿Se puede pedir más a una comedia?

con faldas y a lo loco

Marilyn, sin embargo, no tenía motivo alguno para reír: el 16 de noviembre perdió (de nuevo) a su bebé, a pesar de las precauciones y de las advertencias que su esposo le había hecho a Wilder. Un día Audrey Wilder recibió una llamada telefónica: era Marilyn que deseaba hablar con Billy. Como Audrey le dijo que el director no se hallaba en casa en ese momento, Marilyn le dejó el siguiente mensaje: "¿Le puedes decir que se joda?" No sabemos qué le comentó a Billy su esposa, pero poco después Curtis y Lemmon posaron en las fotos promocionales con Sandra Warner, una de las chicas de la banda del filme, en lugar de con Monroe. Seguramente, y para evitar problemas legales, la pobre Mrs. Warner fue pronto "decapitada" (en las fotos) y se colocó sobre sus hombros el bello rostro de Marilyn. A pesar de este desgraciado incidente, la rubia platino de Hollywood participó en la gira promocional de la película por casi todo el país.

con faldas y a lo loco

¿Casi todo? Sí. No olvidemos que la película se estrenó a finales de los años 50 del siglo pasado y que el argumento de "Con faldas y a lo loco" presentaba (resumiéndolo mucho y en tono puritano) a una "caza-millonarios" acosada por un travestido y el primer matrimonio gay de la historia. Bueno, pensándolo bien, quizá no sería permitida su exhibición en un número importante de países en pleno siglo XXI, pero esa es otra historia… El hecho es que la gira promocional de la comedia de Wilder no pudo pasar por Kansas (el conocido como "Estado del girasol», ubicado en el Midwest del país) porque el filme fue prohibido por ¡"peligroso"!

con faldas y a lo loco

"Con faldas y a lo loco" es reconocida hoy en día como una de las mejores comedias de la historia del Séptimo Arte (a pesar del «incidente Ben-Hur» comentado al inicio de esta semblanza fílmica, la noche del 4 de abril de 1959). Y a pesar de la mala recaudación inicial, la loca aventura de Joe y Jerry y la banda de las chicas sincopadas terminó recaudando al cabo de ¡cuatro años de exhibición en las salas! la nada desdeñable cantidad de ocho millones de dólares (algo más de 67 millones y medio de dólares de hoy). Y es que hay películas que no se pueden dejar de ver una y otra vez.

con faldas y a lo loco

PALMARÉS:

GANADORA DE UN ÓSCAR
Mejor diseño de vestuario para un filme en blanco y negro

CANDIDATA A OTROS CINCO ÓSCAR
Mejor actor protagonista (Jack Lemmon)
Mejor dirección artística para un filme en blanco y negro
Mejor director
Mejor guión adaptado
Mejor fotografía en blanco y negro

GANADORA DE TRES GLOBOS DE ORO
Mejor comedia
Mejor actor protagonista de comida/musical (Jack Lemmon)
Mejor actriz protagonista de comedia/musical (Marilyn Monroe)

con faldas y a lo loco


Título original: Some like it hot.

Director: Billy Wilder.

Intérpretes: Marilyn MonroeTony CurtisJack LemmonGeorge RaftPat O'BrienJoe E. BrownNehemiah Persoff.

Trailer:


Escena:


La canción:



Reseña escrita por Angelo Olivier

Información complementaria:




[1] CROWE, C. , Conversaciones con Willy Wilder, Alianza Editorial, S.A., Madrid, 2009, pp. 172-173.
[2] BELINCHON, G., Con faldas y a lo loco, Colección Cine de Oro, del Diario El País S.L., 2006, p. 30.

CON FALDAS Y A LOCO (1959). Un clásico de Billy Wilder.

con faldas y a lo loco
La noche en que se celebraba la ceremonia de entrega de los premios Óscar de 1959, Tony Curtis y Kirk Douglas se hallaban preocupados frente a la puerta cerrada de uno de los baños en una fiesta privada. Esa noche, Audrey Wilder y su esposo, al prever que "Ben-Hur (1959)" arrasaría en los premios de la Academia de Hollywood, habían decidido cenar con sus amigos para no tener que sufrir el martirio de ver cómo once estatuillas doradas iban a parar a manos de William Wyler y su equipo de la Metro. Curtis y Douglas trataron de animar al pobre director, y Audrey no dejaba de atenderle y mimarle como una madre, pero la decepción pudo con él y tras poner una excusa bastante creíble (más de una docena de martinis, cantidad nada recomendable para la vejiga) se encerró en el primer baño que encontró: iba tan "ciego" que a punto estuvo de colarse en el restroom de las ladies. Por suerte, Tony y Kirk, ante la preocupación de Audrey por la tardanza de su esposo en regresar a la mesa, no dudaron en comprobar si su amigo se encontraba bien y corrieron al baño. Como la puerta estaba cerrada y nadie respondía a sus voces, los dos actores tiraron la puerta abajo y se encontraron a su amigo inconsciente y tumbado en el suelo. Y así es como, de forma literaria que no literal, el gran Billy Wilder celebró que su película "Con faldas y a lo loco" sólo recibiera el Óscar al mejor vestuario de las seis nominaciones recibidas.

La culpa es de los alemanes

con faldas y a lo loco

Pero empecemos por el principio de esta historia. Después de haber estrenado tres películas en 1957 —el drama judicial "Testigo de cargo (1957)", el biopic dedicado a Lindbergh y titulado "El héroe solitario (1957)" y "Ariane (1957)", una comedia romántica protagonizada por Gary Cooper y Audrey Hepburn—, y antes de realizar "El apartamento (1960)", la que sin duda será su mejor comedia, el prolífico Willy Wilder ya estaba obsesionado con otro proyecto. La culpa de tal perturbación la tuvo una comedia alemana titulada "Ellas somos nosotros (1951)", que a su vez se basaba en una película francesa, "Fanfare d’Amour" estrenada en 1935. En palabras del propio Wilder: "La génesis de la idea fue una película alemana muy barata y de tercera clase, en la que dos tipos que necesitan trabajo se pintan la cara de negro para entrar en una banda… y se visten de mujeres para entrar en un conjunto femenino (…) pero el film alemán era absolutamente terrible, absolutamente terrible. Un delirio[1]." Sin embargo, a la trama original (basada en un relato inédito escrito por Michael Logan y Robert Thoeren) le faltaba algo, y Wilder dio con ello una mañana, según confesaría más tarde el eficaz I.A.L. Diamond, el coguionista de Billy desde "Con faldas y a lo loco":  los dos músicos huirían de la mafia de Chicago tras la matanza del día de San Valentín de 1929. De esta manera el filme tenía el éxito garantizado, seguro. En este punto del relato comienza lo que hoy en día los gurús y profesionales del guión llaman pitch (algo así como: "vaya, cómale la oreja al productor en sesenta segundos y logre una entrevista de verdad").

con faldas y a lo loco

—Será un desastre ­—le espetó el productor de "Lo que el viento se llevó (1939)", David O. Selznick, al pobre Billy—. ¡No puede combinar la comedia con el asesinato!

Y ni corto ni perezoso, Wilder y Diamond se fueron a las oficinas de la Mirisch Corporation y les vendieron la idea a los hermanos Mirisch. La distribuidora sería la United Artists (UA) y el presupuesto aprobado ascendería a tres millones de dólares (algo más de veinticinco millones de dólares actuales, lo que en España supondría hoy tan solo un cuarto de la financiación de un largometraje medio), y Wilder comenzó a buscar a los protagonistas de la película.

El casting: una cita perdida, una mesa en el Domick’s y la carta de Marilyn

con faldas y a lo loco

"Tengo una vieja tía en Viena que estaría en el plató a las seis de la mañana cada día, y sería capaz de recitar los diálogos incluso al revés… pero ¿quién querría verla?"
(Billy Wilder)

Nadie, Billy. Nadie estaría dispuesto a ver una comedia protagonizada por tu memoriosa tía, y por ello la humanidad te recordará agradecida que eligieras sin dudarlo a la inimitable e inolvidable Marilyn Monroe. Pero volvemos a empezar por el final de esta fascinante selección de actores, así que comenzaremos con una cita que nunca se celebró.

con faldas y a lo loco

A finales de marzo de 1958, la UA comunicaba que el filme titulado aún Fanfares of Love (Fanfarrias de amor) sería protagonizado por Tony Curtis, Frank Sinatra y Marilyn Monroe. Curtis (en quien pensó de inmediato Wilder ya que lo había conocido en 1953 durante el rodaje de "El gran Houdini (1953)" fue cedido sin problemas a Mirisch por la Universal, pero Sinatra ya era harina de otro costal: Billy Wilder quedó a comer con él para que se añadiera al proyecto pero Sinatra nunca apareció, y el director abandonó la idea de contar con él debido a su insultante informalidad. Y ahí entró en escena Jack Lemmon, aunque Wilder había jugado con las cartas marcadas: en febrero de ese mimo año se había acercado a la mesa que ocupaba el gran actor, que ya había ganado un Óscar por "Escala en Hawai (1955)", en el restaurante Domick’s, y le contó de qué iba la película: "Son dos hombres que huyen de unos gánsteres porque corren peligro sus vidas, se disfrazan de mujer y se unen a una orquesta femenina". Con una premisa así ¿qué actor se resistiría a aceptar un papel? Por esa razón, y cuando la "opción Sinatra" había sido abandonada, Lemmon sería el compañero de Curtis en la nueva película de Wilder. Para la intérprete protagonista del singular trío estelar se había pensado en Mitzy Gaynor, actriz y cantante, que acababa de protagonizar junto a Gene kelly el musical "Les girls (1957)" bajo la dirección de George Cukor. Pero justo entonces Wilder recibió una carta que lo cambiaría todo.

con faldas y a lo loco

Las malas (o documentadas) lenguas nos recuerdan que en 1958 Marilyn era una estrella cuya estela amenazaba con comenzar a difuminarse puesto que su última película "El príncipe y la corista (1957)", dirigida por Laurence Olivier en Gran Bretaña, no había obtenido el éxito deseado. Por otro lado, el esposo de Marilyn por esos años, el dramaturgo y guionista Arthur Miller, necesitaba una gran cantidad de dinero para poder pagar los altos gastos legales que conllevaba su enfrentamiento contra el Comité de Actividades Antiamericanas, la tristemente famosa "caza de brujas" desencadenada por el senador Joseph Raymond McCarthy entre 1950 y 1956, y que inspiraría a Miller su famosa obra titulada "Las brujas de Salem". El último taquillazo de la rubia platino de Hollywood había sido "La tentación vivearriba (1955)" que ¡oh, casualidades del destino, había sido dirigida por el gran Billy tres años antes! Marilyn escribió su famosa carta a Wilder en la que le comentaba el cariño con que recordaba su último trabajo juntos… y Billy no se lo pensó dos veces (confesemos usted y yo, estimable lector, que habríamos hecho lo mismo). 

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Más tarde el pillo de Billy se justificaría aduciendo razones de equilibrio interpretativo: "El papel de Sugar [Marilyn] era el más flojo, así que el truco era que lo interpretara la actriz más fuerte", y casi nos convencería esta defensa de la elección de la actriz californiana si convenimos con Wilder en la definición que el director nos ofreció del término "fuerte" al referirse a Marilyn: "… la señorita Monroe tiene un cerebro de queso de gruyer, senos de acero, es muy buena en su papel y a mí van a pagarme un cuarto de millón de dólares". No obstante, cuando Marilyn Monroe se dio cuenta de en qué proyecto se había metido ya era demasiado tarde: había firmado el contrato en abril para hacer ¡otro papel de "rubia tonta", en una película en blanco y negro! Tal vez la consolara el hecho de que iba a recibir 200.000 dólares más un 10% de los ingresos brutos (como el director), y los chicos (Curtis y Lemmon), la mitad más otro porcentaje de los ingresos.

El tubo evacuador de Curtis y el método: ¡un rodaje para volverse locos!

con faldas y a lo loco

El 4 de agosto de 1958 comenzó el rodaje de "Con faldas y a lo loco" ("Some Like It Hot", literalmente: A algunos les gusta caliente, o más exactamente: A algunos les va la marcha) en los estudios Goldwyn en Hollywood. Marilyn se presentaba en el set acompañada de su inseparable maestra, Paula Strasberg, la esposa de Lee Strasberg, el famoso fundador del Actor’s Studio, y cada vez que la actriz oía la palabra "¡Corten!" miraba a Paula en búsqueda de aprobación, hasta que un buen día Billy, harto ya, se dio la vuelta y gritó: "Paula, ¿te parece buena esta toma?", tras lo cual la interpelada jamás regresó al plató. Por si esto fuera poco, la rubia platino tenía a todo el equipo en ascuas con sus dudas y temores y podía rodar una escena de corrido, incluso aunque fuera larga (como aquella en que se sube a la litera de Lemmon en el tren hacia Florida), aunque lo habitual era todo lo contrario: para el plano en el que se asoma, tras llamar a una puerta, y dice: "Soy yo, Sugar" se cuenta que necesitó ¡47 tomas!

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Lemmon y Curtis, de otra escuela, no sólo eran buenos profesionales sino disciplinados también. Wilder les había advertido sobre Monroe: "Cuando ella lo haga bien, ésa será una toma buena. Así que no os metáis donde no os llaman", aunque eso supusiera que los dos protagonistas masculinos, que llegaban todos los días al plató a las seis y media para maquillarse y peinarse, tuvieran que pasarse horas y horas enfundados en sus vestidos de mujer… visto lo cual, el ingenioso Tony Curtis halló una solución innovadora: "Busqué un pequeño embudo, le añadí un tubito y lo pegué a la pierna… [pero] el tubo desaguaba en mis pies. No logré que funcionara, pero ésa es la idea que posteriormente desarrolló la NASA para los astronautas".

Embarazo, maracas y una stripper inesperada: la troupe llega al hotel

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El rodaje cambió de localización y se trasladó al hotel Del Coronado, en Coronado (San Diego), a principios de septiembre. Marilyn se hallaba a gusto rodeada de multitudes de admiradores y trabajaba con más rapidez (y más consumo de barbitúricos) pero a pesar de todo, pudo quedarse embarazada,  y Miller envió al rodaje a Leon Krohn, el ginecólogo de la estrella y, de nuevo, la situación se complicaba: llevaban veinte días de retraso y eso se tradujo, finalmente, en un presupuesto de 2.800.000 dólares. Billy comentaría con estoicidad y no poca sorna que: "De todos modos, mientras todos los del equipo esperábamos a Marilyn, no perdíamos completamente el tiempo. Incluso pudimos hacernos con una cultura; yo, sin ir más lejos, tuve la oportunidad de leer Guerra y Paz y Los miserables".

con faldas y a lo loco

No obstante, no todo fueron problemas durante el rodaje. Para empezar, Tony Curtis y Jack Lemmon siempre hablaron maravillas del director (de hecho, "Con faldas y a lo loco" fue la primera de las sietes películas que interpretaría Lemmon para Wilder). Curtis, cuyo personaje es el verdadero protagonista de la comedia, comprobó que su trabajo en el filme le iba a suponer un gran aldabonazo hacia su carrera ya que le permitiría abandonar su encasillamiento en el rol de galán con acento neoyorquino, y además se divirtió al aportar un solo detalle de su propia cosecha: el acento de Gary Grant cuando interpretaba el personaje del multimillonario Junior (razón por la que siempre defenderemos el visionado en versión original de cualquier película).

con faldas y a lo loco

Lemmon aseguró que la mejor secuencia que había interpretado en toda su carrera era aquella en la que Jerry, su personaje masculino, le confiesa a Joe (Curtis) en la habitación del hotel de Florida que comparten los dos músicos disfrazados de mujer,  que ha decidido casarse con Osgood (magnífico Joe E. Brown en el papel del millonario que corteja a Lemmon cuando éste se disfraza de la tosca Daphne) para sentar la cabeza. Si revisamos la escena veremos que Lemmon agita las maracas tras cada frase ingeniosa, ¿por qué? Sencillo: "el truco de las maracas" lo crearon Diamond y Wilder para que las risas del público no se comieran los chistes. Gajes de la comedia.

con faldas y a lo loco

El rodaje de la película concluiría el seis de noviembre de 1958 pero no sin que Wilder sufriera una última jugarreta del destino. Tony Curtis (al parecer, un "pájaro" de cuidado en materia de bromas) le tenía preparada una divertida sorpresa durante la escena de la reunión de los gánsteres en el hotel:

De una tarta monumental debía salir el actor Edward G. Robinson Jr. y matar con una metralleta a Botines en mitad de una reunión de mafiosos. Curtis metió a una stripper y a Wilder casi le dio un síncope[2].

Posproducción y promoción: rencores, censura en Kansas y, al fin, ¡la pasta!

con faldas y a lo loco

Si el increíble final de "Con faldas y a lo loco" es digno de ser recordado:

DAPHNE
Osgood, voy a serte sincera. No podemos casarnos. 

OSGOOD
¿Por qué no?

DAPHNE
Para empezar, no soy rubia natural.

OSGOOD
No importa.

DAPHNE
Fumo. Fumo mucho.

OSGOOD
Me da igual.

DAPHNE
Tengo un pasado horrible. Llevo tres años viviendo con un saxofonista.

OSGOOD
Te perdono.

DAPHNE
Y jamás podré tener hijos.

OSGOOD
Podemos adoptarlos.

DAPHNE
Es que no lo entiendes, Osgood (se quita la peluca). ¡Soy un hombre!

OSGOOD
Bueno, nadie es perfecto.

No lo es menos el hecho de cómo se escribió. Tras finalizar el rodaje del filme, Izzy (apelativo con el que Wilder se refería a Diamond) y Billy se pusieron a escribirlo un fin de semana en el estudio. Al parecer, a Izzy le había llamado la atención un famoso chiste de aquellos días y como no se les ocurría nada mejor lo incluyeron de manera provisional pensando que, si no funcionaba, lo podrían cambiar en una sincronización posterior (era común rodar y doblar algunas escenas para mejorar los gags o pulir las imperfecciones). Y cuál no sería la sorpresa de los dos guionistas cuando, en un preestreno en Westwood, el público rompió a reír a carcajadas con la frase final del simpático y comprensivo Osgood. ¿Se puede pedir más a una comedia?

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Marilyn, sin embargo, no tenía motivo alguno para reír: el 16 de noviembre perdió (de nuevo) a su bebé, a pesar de las precauciones y de las advertencias que su esposo le había hecho a Wilder. Un día Audrey Wilder recibió una llamada telefónica: era Marilyn que deseaba hablar con Billy. Como Audrey le dijo que el director no se hallaba en casa en ese momento, Marilyn le dejó el siguiente mensaje: "¿Le puedes decir que se joda?" No sabemos qué le comentó a Billy su esposa, pero poco después Curtis y Lemmon posaron en las fotos promocionales con Sandra Warner, una de las chicas de la banda del filme, en lugar de con Monroe. Seguramente, y para evitar problemas legales, la pobre Mrs. Warner fue pronto "decapitada" (en las fotos) y se colocó sobre sus hombros el bello rostro de Marilyn. A pesar de este desgraciado incidente, la rubia platino de Hollywood participó en la gira promocional de la película por casi todo el país.

con faldas y a lo loco

¿Casi todo? Sí. No olvidemos que la película se estrenó a finales de los años 50 del siglo pasado y que el argumento de "Con faldas y a lo loco" presentaba (resumiéndolo mucho y en tono puritano) a una "caza-millonarios" acosada por un travestido y el primer matrimonio gay de la historia. Bueno, pensándolo bien, quizá no sería permitida su exhibición en un número importante de países en pleno siglo XXI, pero esa es otra historia… El hecho es que la gira promocional de la comedia de Wilder no pudo pasar por Kansas (el conocido como "Estado del girasol», ubicado en el Midwest del país) porque el filme fue prohibido por ¡"peligroso"!

con faldas y a lo loco

"Con faldas y a lo loco" es reconocida hoy en día como una de las mejores comedias de la historia del Séptimo Arte (a pesar del «incidente Ben-Hur» comentado al inicio de esta semblanza fílmica, la noche del 4 de abril de 1959). Y a pesar de la mala recaudación inicial, la loca aventura de Joe y Jerry y la banda de las chicas sincopadas terminó recaudando al cabo de ¡cuatro años de exhibición en las salas! la nada desdeñable cantidad de ocho millones de dólares (algo más de 67 millones y medio de dólares de hoy). Y es que hay películas que no se pueden dejar de ver una y otra vez.

con faldas y a lo loco

PALMARÉS:

GANADORA DE UN ÓSCAR
Mejor diseño de vestuario para un filme en blanco y negro

CANDIDATA A OTROS CINCO ÓSCAR
Mejor actor protagonista (Jack Lemmon)
Mejor dirección artística para un filme en blanco y negro
Mejor director
Mejor guión adaptado
Mejor fotografía en blanco y negro

GANADORA DE TRES GLOBOS DE ORO
Mejor comedia
Mejor actor protagonista de comida/musical (Jack Lemmon)
Mejor actriz protagonista de comedia/musical (Marilyn Monroe)

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Título original: Some like it hot.

Director: Billy Wilder.

Intérpretes: Marilyn MonroeTony CurtisJack LemmonGeorge RaftPat O'BrienJoe E. BrownNehemiah Persoff.

Trailer:


Escena:


La canción:



Reseña escrita por Angelo Olivier

Información complementaria:




[1] CROWE, C. , Conversaciones con Willy Wilder, Alianza Editorial, S.A., Madrid, 2009, pp. 172-173.
[2] BELINCHON, G., Con faldas y a lo loco, Colección Cine de Oro, del Diario El País S.L., 2006, p. 30.

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