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"El espíritu de la colmena" nos ofrece un testimonio de la época en la que la película fue rodada, a través de la experiencia cinematográfica de toda una generación, la de los nacidos durante los años posteriores a la guerra civil española, memoria que comparten las niñas protagonistas, su director: Víctor Erice y Ángel Fernández Santos, colaborador de Erice en la elaboración del relato. Ambos nos hablan de sus recuerdos de la niñez, de una época oscura y silenciosa marcada por sus propios descubrimientos y llena de fantasmas que intentan ocupar un vacío que nadie quiere ni pretende explicar.

Desde el comienzo, se nos advierte de la naturaleza fabuladora del film. Como si de un cuento para niños se tratara, los títulos de crédito de aparecen en tipos Century Schoolbook de color negro sobre fondo blanco y surgen con los primeros acordes de piano de la banda sonora de la película, compuesta por Luis de Pablo.

Son una serie de dibujos infantiles que representan todos los iconos fundamentales sobre los que versará el relato, Fueron realizados por las dos niñas protagonistas: Isabel Tellería y Ana Torrent, con la ayuda de dos hermanas de la primera, Alicia y María Tellería. Además de las ilustraciones similares a las de un cuento infantil, desde el comienzo se nos advierte de la naturaleza fabuladora de la película, trasladándonos a una dimensión irreal o imaginada al aparecer desde el comienzo de la primera escena la sobreimpresión en pantalla:

"Érase una vez un lugar de la meseta castellana hacia 1940."

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"El espíritu de la colmena" se ubica históricamente en la inmediata posguerra, aunque mediante una descripción panorámica no demasiado explícita ni invasiva. La película se adentra en la huella invisible que una guerra finalizada deja sobre las personas, y lo hace a través de las vivencias infantiles y el precoz descubrimiento de la muerte que experimentan dos niñas que viven aisladas en un medio rural.

De forma impecable y poética Erice elabora una crítica social con una gran envoltura estética, tomando como punto de partida un homenaje al séptimo arte, a los mitos imperecederos del cine y a la literatura de terror, como Frankenstein, la película que llega como gran novedad a un cine improvisado de pueblo y que desencadena una curiosidad en las niñas .

Desde el comienzo de la película se juega continuamente con el concepto de vida y de muerte. El director se encarga de hacernos ver la figura del narrador real del histórico film, donde se explicita que nadie puede crear vida porque no es Dios. Del mismo modo, viendo "El doctor Frankenstein", Ana se topa por primera vez con la muerte, de manera directa y brutal. Los cuentos de terror resultan ser la llave que da paso a los miedos más profundos y más reprimidos.

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Tanto ella como Isabel asisten a este simulacro de muerte, que es cuando la criatura lanza al mar a la niña, al haberse quedado sin pétalos. Se permite así canalizar las dos formas de enfrentarse al cruel suceso: la visión de Ana, más curiosa, comprensiva y contemplativa frente a la visión de su hermana Isabel, intentando reproducir lo que teme, jugando a dominar su miedo a lo desconocido (intenta estrangular al gato), además de confabular en el mundo mágico la figura de un fantasma que te visita si realmente lo deseas.

No deja de resultar chocante que en un momento histórico tan inmediato a un evento tan lleno de muertes como lo es la guerra, estas niñas vivan inmersas en una colmena de cristal, tal y como escribiría el padre, Fernando Fernán-Gómez:
"Una colmena es un sitio que no admite ni los enfermos ni la tumbas, sin embargo, en él podía verse un extraño espanto."

Ese extraño y oscuro espanto impregna toda la película, tanto desde su contenido como desde su formalismo estético.

Luis Cuadrado, como maestro de fotografía y Victor Erice, colorean de miel los interiores de la casa familiar, la cual está dotada de ventanales amarillentos con dibujos idénticos a las celdas de las colmenas. Las escenas abiertas en exteriores, del campo o del pueblo siempre aparecen despojadas de una luz solar limpia. Las composiciones lumínicas parecen inspiradas, directamente, en la obra pictórica de Vermeer, pero no hay nada exageradamente pictórico en ellas, sino que son el punto de partida para espacios en los que parece que el estado anímico de los personajes está a punto de explotar. Son imágenes y encuadres de gran potencia visual de una gran sencillez y completamente alejadas del hiperrealismo dominante hasta esas fechas en el cine.

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En sus primeros años, Víctor Erice fue defensor del realismo crítico, predominante en el ámbito del cine español donde se promueve la búsqueda de un cine realista y posible. Con maestros como Bardem, Berlanga, Saura (Los golfos) y Ferreri (El cochecito), la influencia del neorrealismo italiano es más que notable.

Sin embargo, desde finales de 1965 el modelo de nuestro cine comienza a ser menos dogmático. La flexibilización de la crítica se ve facilitada por figuras como Ángel Fernández-Santos, amigo de juventud de Víctor Erice, cuando ambos eran críticos de cine. La figura de Fernández-Santos es decisiva en la revisión del concepto de realismo en función de nuevas búsquedas renovadoras del cine europeo, particularmente la Nouvelle Vague. Colaboradores como Pedro Olea, Claudio Guerín Hill y Antonio Castro propiciarán también el cambio hacia un modelo menos rígido.

Estamos ante un complejo relato muy difícil de plasmar en texto escrito porque su mensaje está basado en la forma tan directa en que las imágenes montadas por el gran Pablo G. del Amo llegan al espectador. La gran pericia de Erice fue abordar los duros años de postguerra a través del viaje iniciático de la infancia como motor descubridor de los grandes dilemas de la humanidad. En realidad, es una declaración de principios estética que rechaza un cine narrativo y lógico, en favor de un cine sensorial basado en las emociones más inconscientes.

el-espíritu-de-la-colmena

Erice y sus coetáneos criticaban sin ningún género de dudas el franquismo, pero desde un enfoque mucho más introspectivo, dejando abundante espacio narrativo para los traumas o las contradicciones de sus personajes, para las conflictivas relaciones personales o las aproximaciones sinceras desde la ingenuidad de la infancia que se lanza a descubrir un mundo donde predominan la mentira, la muerte, los desaparecidos, los secretos, donde nadie expresa lo que siente o lo que piensa y donde todos se ven prisioneros dentro de la misma colmena.

La aportación de Elías Querejeta, personalidad capital en el compendio de la historia del cine español, en la producción de El espíritu de la colmena fue de gran trascendencia si consideramos el logro del productor en la constitución de un relevante equipo de trabajo, que con el devenir del tiempo alcanzará una consolidación de altísimo nivel profesional: Primitivo Álvaro como jefe de producción, el de Teo Escamilla como segundo operador, el de Luis Cuadrado como director de fotografía, el de Luis de Pablo como compositor, y el de Pablo del Amo como montador. Se trata del equipo técnico-creativo que formará parte de El espíritu de la colmena y que se había forjado desde 1965 con la producción de La caza, película dirigida por Carlos Saura.

el-espíritu-de-la-colmena


Víctor Erice, más que Saura, pertenecía a una generación que podía tratar la guerra civil, el acontecimiento fundamental en la historia de España en el siglo XX, con una cierta distancia, posibilitando mucho más un análisis crítico de la contienda y sus consecuencias que los que sufrieron en sus propias carnes las represalias de la derrota.

En consecuencia, El espíritu de la colmena, no sólo quería reflejar metafórica y profundamente la ausencia de libertad en España, sino que perseguía convertirse en una obra universal e intemporal, con significados intercambiables y entendibles para todo tipo de público.

"Me preocupa, siempre me ha preocupado, el exceso de significación, también de intenciones, que a veces se suele atribuir a ciertos aspectos de esta película. Quizás es una consecuencia fatal del tiempo histórico en que vio la luz." (Victor Erice).

el-espíritu-de-la-colmena

Director: Victor Erice.

Intérpretes: Ana TorrentFernando Fernán GómezIsabel TelleríaLaly SoldevillaTeresa GimperaJosé Villasante.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

EL ESPÍRITU DE LA COLMENA (1973). La fábula de Victor Erice.

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"El espíritu de la colmena" nos ofrece un testimonio de la época en la que la película fue rodada, a través de la experiencia cinematográfica de toda una generación, la de los nacidos durante los años posteriores a la guerra civil española, memoria que comparten las niñas protagonistas, su director: Víctor Erice y Ángel Fernández Santos, colaborador de Erice en la elaboración del relato. Ambos nos hablan de sus recuerdos de la niñez, de una época oscura y silenciosa marcada por sus propios descubrimientos y llena de fantasmas que intentan ocupar un vacío que nadie quiere ni pretende explicar.

Desde el comienzo, se nos advierte de la naturaleza fabuladora del film. Como si de un cuento para niños se tratara, los títulos de crédito de aparecen en tipos Century Schoolbook de color negro sobre fondo blanco y surgen con los primeros acordes de piano de la banda sonora de la película, compuesta por Luis de Pablo.

Son una serie de dibujos infantiles que representan todos los iconos fundamentales sobre los que versará el relato, Fueron realizados por las dos niñas protagonistas: Isabel Tellería y Ana Torrent, con la ayuda de dos hermanas de la primera, Alicia y María Tellería. Además de las ilustraciones similares a las de un cuento infantil, desde el comienzo se nos advierte de la naturaleza fabuladora de la película, trasladándonos a una dimensión irreal o imaginada al aparecer desde el comienzo de la primera escena la sobreimpresión en pantalla:

"Érase una vez un lugar de la meseta castellana hacia 1940."

el-espíritu-de-la-colmena

"El espíritu de la colmena" se ubica históricamente en la inmediata posguerra, aunque mediante una descripción panorámica no demasiado explícita ni invasiva. La película se adentra en la huella invisible que una guerra finalizada deja sobre las personas, y lo hace a través de las vivencias infantiles y el precoz descubrimiento de la muerte que experimentan dos niñas que viven aisladas en un medio rural.

De forma impecable y poética Erice elabora una crítica social con una gran envoltura estética, tomando como punto de partida un homenaje al séptimo arte, a los mitos imperecederos del cine y a la literatura de terror, como Frankenstein, la película que llega como gran novedad a un cine improvisado de pueblo y que desencadena una curiosidad en las niñas .

Desde el comienzo de la película se juega continuamente con el concepto de vida y de muerte. El director se encarga de hacernos ver la figura del narrador real del histórico film, donde se explicita que nadie puede crear vida porque no es Dios. Del mismo modo, viendo "El doctor Frankenstein", Ana se topa por primera vez con la muerte, de manera directa y brutal. Los cuentos de terror resultan ser la llave que da paso a los miedos más profundos y más reprimidos.

el-espíritu-de-la-colmena

Tanto ella como Isabel asisten a este simulacro de muerte, que es cuando la criatura lanza al mar a la niña, al haberse quedado sin pétalos. Se permite así canalizar las dos formas de enfrentarse al cruel suceso: la visión de Ana, más curiosa, comprensiva y contemplativa frente a la visión de su hermana Isabel, intentando reproducir lo que teme, jugando a dominar su miedo a lo desconocido (intenta estrangular al gato), además de confabular en el mundo mágico la figura de un fantasma que te visita si realmente lo deseas.

No deja de resultar chocante que en un momento histórico tan inmediato a un evento tan lleno de muertes como lo es la guerra, estas niñas vivan inmersas en una colmena de cristal, tal y como escribiría el padre, Fernando Fernán-Gómez:
"Una colmena es un sitio que no admite ni los enfermos ni la tumbas, sin embargo, en él podía verse un extraño espanto."

Ese extraño y oscuro espanto impregna toda la película, tanto desde su contenido como desde su formalismo estético.

Luis Cuadrado, como maestro de fotografía y Victor Erice, colorean de miel los interiores de la casa familiar, la cual está dotada de ventanales amarillentos con dibujos idénticos a las celdas de las colmenas. Las escenas abiertas en exteriores, del campo o del pueblo siempre aparecen despojadas de una luz solar limpia. Las composiciones lumínicas parecen inspiradas, directamente, en la obra pictórica de Vermeer, pero no hay nada exageradamente pictórico en ellas, sino que son el punto de partida para espacios en los que parece que el estado anímico de los personajes está a punto de explotar. Son imágenes y encuadres de gran potencia visual de una gran sencillez y completamente alejadas del hiperrealismo dominante hasta esas fechas en el cine.

el-espíritu-de-la-colmena

En sus primeros años, Víctor Erice fue defensor del realismo crítico, predominante en el ámbito del cine español donde se promueve la búsqueda de un cine realista y posible. Con maestros como Bardem, Berlanga, Saura (Los golfos) y Ferreri (El cochecito), la influencia del neorrealismo italiano es más que notable.

Sin embargo, desde finales de 1965 el modelo de nuestro cine comienza a ser menos dogmático. La flexibilización de la crítica se ve facilitada por figuras como Ángel Fernández-Santos, amigo de juventud de Víctor Erice, cuando ambos eran críticos de cine. La figura de Fernández-Santos es decisiva en la revisión del concepto de realismo en función de nuevas búsquedas renovadoras del cine europeo, particularmente la Nouvelle Vague. Colaboradores como Pedro Olea, Claudio Guerín Hill y Antonio Castro propiciarán también el cambio hacia un modelo menos rígido.

Estamos ante un complejo relato muy difícil de plasmar en texto escrito porque su mensaje está basado en la forma tan directa en que las imágenes montadas por el gran Pablo G. del Amo llegan al espectador. La gran pericia de Erice fue abordar los duros años de postguerra a través del viaje iniciático de la infancia como motor descubridor de los grandes dilemas de la humanidad. En realidad, es una declaración de principios estética que rechaza un cine narrativo y lógico, en favor de un cine sensorial basado en las emociones más inconscientes.

el-espíritu-de-la-colmena

Erice y sus coetáneos criticaban sin ningún género de dudas el franquismo, pero desde un enfoque mucho más introspectivo, dejando abundante espacio narrativo para los traumas o las contradicciones de sus personajes, para las conflictivas relaciones personales o las aproximaciones sinceras desde la ingenuidad de la infancia que se lanza a descubrir un mundo donde predominan la mentira, la muerte, los desaparecidos, los secretos, donde nadie expresa lo que siente o lo que piensa y donde todos se ven prisioneros dentro de la misma colmena.

La aportación de Elías Querejeta, personalidad capital en el compendio de la historia del cine español, en la producción de El espíritu de la colmena fue de gran trascendencia si consideramos el logro del productor en la constitución de un relevante equipo de trabajo, que con el devenir del tiempo alcanzará una consolidación de altísimo nivel profesional: Primitivo Álvaro como jefe de producción, el de Teo Escamilla como segundo operador, el de Luis Cuadrado como director de fotografía, el de Luis de Pablo como compositor, y el de Pablo del Amo como montador. Se trata del equipo técnico-creativo que formará parte de El espíritu de la colmena y que se había forjado desde 1965 con la producción de La caza, película dirigida por Carlos Saura.

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Víctor Erice, más que Saura, pertenecía a una generación que podía tratar la guerra civil, el acontecimiento fundamental en la historia de España en el siglo XX, con una cierta distancia, posibilitando mucho más un análisis crítico de la contienda y sus consecuencias que los que sufrieron en sus propias carnes las represalias de la derrota.

En consecuencia, El espíritu de la colmena, no sólo quería reflejar metafórica y profundamente la ausencia de libertad en España, sino que perseguía convertirse en una obra universal e intemporal, con significados intercambiables y entendibles para todo tipo de público.

"Me preocupa, siempre me ha preocupado, el exceso de significación, también de intenciones, que a veces se suele atribuir a ciertos aspectos de esta película. Quizás es una consecuencia fatal del tiempo histórico en que vio la luz." (Victor Erice).

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Director: Victor Erice.

Intérpretes: Ana TorrentFernando Fernán GómezIsabel TelleríaLaly SoldevillaTeresa GimperaJosé Villasante.

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Escena:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

mistress-america
Noah Baumbach nos deleita con otro de sus relatos sobre el Nueva York contemporáneo. Extremadamente rica, divertida y con muchas capas.

"Mistress America" no aspira a realizar un relato generacional, sino que brilla en el retrato preciso de un personaje complejo, interpretado por la musa del director, Greta Gerwig, que además ejerce como guionista del film.

Cada vez tengo más claro que si podemos citar a un heredero actual del cine de Allen ese es Noah Baumbach, la ambientación en Nueva York, el cuidado en los diálogos, muy trabajados (aunque sin la carga de acidez e ironía que le imprime Woody), una temática aparentemente ligera e intrascendente pero con muchas capas de lectura, que invita a la reflexión, la trascendencia de los personajes femeninos, entre otros detalles.

No obstante, casi siempre me parece que sus intenciones son mejores que el producto final que factura, prometiendo mucho pero ofreciendo resultados que califico de discretos, aunque interesantes.

mistress-america

Los actores resultan convincentes y seductores, las situaciones ofrecen oportunidades de lucimiento y sonrisas, el tono es amable y ameno, el metraje fluye elegante, cálido y con gracejo, pero cabe esperar algo más en este último trabajo, una evolución de su cine respecto a sus primeras propuestas, profundizando en el cambio generacional y la pérdida de la juventud, planteando conflictos reales y de mayor calado, que resulten realmente convincentes y que doten al conjunto de un mayor peso dramático.

Dicen que es una aguda radiografía de los neoyorquinos que pueblan dicha urbe, pero me daría pena que así fuera, porque la simpleza (que es patrimonio de todos) necesita de algún aderezo adicional para hacerla sugestiva. 

"Mistress America" cuenta la historia de la joven Tracy, que estudia en la Universidad de Nueva york para cumplir su sueño de ser escritora. Aspiración que se va alejando tras ser rechazada una y otra vez por la Asociación de escritores universitarios de su facultad. Sin apenas amigos, y viviendo en la soledad, su madre le dice que llame a Brooke, la hija del señor con el que se va a casar. Las diferencias entre ambas ya se pone de manifiesto cuando se hace ver por primera vez su nueva hermanastra. En medio de Time Square, rodeada de gente y con una infinidad de luces de colores, aparece Brooke con los brazos abiertos y esbozando una sonrisa de oreja a oreja. Energética, ambiciosa y aventurera, esta treintañera está decidida a triunfar como sea.

mistress-america

Noah Baumbach sigue profundizando en el cambio generacional y la pérdida de la juventud a través de personajes excéntricos y que siempre van a la última en Nueva York, centro mundial de la vanguardia artística y donde todos los sueños se cumplen (en la teoría). En "Frances Ha", Greta Gerwig tomaba el rol de una joven neoyorquina que quería triunfar en el mundo de la danza. Despreocupada de todo, vivía entre fiestas, cenas y escapadas con amigos mientras iba a la deriva sin nada a lo que agarrarse. Frances era la personificación de la juventud contemporánea que se negaba a madurar y ver la realidad tal y como es.

"Mistress America" cuenta la historia de la joven Tracy, que estudia en la Universidad de Nueva york para cumplir su sueño de ser escritora. Aspiración que se va alejando tras ser rechazada una y otra vez por la Asociación de escritores universitarios de su facultad. Sin apenas amigos, y viviendo en la soledad, su madre le dice que llame a Brooke, la hija del señor con el que se va a casar. Las diferencias entre ambas ya se pone de manifiesto cuando se hace ver por primera vez su nueva hermanastra. En medio de Time Square, rodeada de gente y con una infinidad de luces de colores, aparece Brooke con los brazos abiertos y esbozando una sonrisa de oreja a oreja. Energética, ambiciosa y aventurera, esta treintañera está decidida a triunfar como sea.

mistress-america

Para Noah Baumbach, los jóvenes neoyorquinos viven en un mundo lleno de luces de neón con música electrónica propia de los 80 y rodeado de un ambiente intelectual que navega contra todo a lo que huele a mainstream. Con un espíritu emprendedor, miran hacia adelante sin importarles la realidad que les rodea para cumplir sus sueños. Buscan ser el centro de atención en una ciudad que premia más al interesante e innovador que al preparado académicamente. Como dice Greta Gerwig en varios momentos de la película: “Estoy muy metida en las redes sociales. Hay que venderse” o "Yo no fui a la universidad, soy autodidacta. ¿Sabes lo que significa?".

"Mistress America" es una screwball comedy llena de energía y dinamismo para mostrarnos la vitalidad que tiene Brooke. Junto a esto, la banda sonora electrizante y una fotografía cálida se encuentran en perfecta armonía con el estilo de la película y la ciudad. 

"Mistress America" tiene dos partes bien diferenciadas. La primera se centra en la relación «casi amorosa» entre las dos jóvenes que pasean por las calles de La Gran Manzana, con su referente en la Nouvelle Vague francesa en general y en Truffaut en particular. Mientras que la segunda da un giro a cómo se estaba desarrollando y se concentra todo en un único escenario: la casa del viejo amigo de Brooke. Aquí, las situaciones alocadas cobran más fuerza y los personajes extravagantes típicos del cine de este director afloran, para parecerse más en su tratamiento a las comedias de los años cuarenta del estilo de "Luna nueva (1940)" o "Arsénico por compasión (1944)". La segunda mitad frena en mi opinión el ritmo ágil de la cinta. Al final acaba saturada de un humor un tanto forzado, lastrando una comedia que estaba siendo ingeniosa y ligera.

mistress-america

Tengo por ello la sensación de que los tres últimos trabajos de Baumbach se quedan a las puertas de ser notables. Se hecha en falta algo de más cinismo y de progresión de sus personajes.

Me cuesta mucho valorar por separado las películas de Baumbach, pues todas ellas parecen irresistibles frescos dispuestos a completar la obra de un autor intermitente. A pesar de lo expuesto, "Mistress America" es la mejor película de Noah Baumbach. Los elementos que definen su arte están cohesionados aquí de una manera más certera.

Es obligatorio mencionar el gran trabajo de fotografía que permite contemplar la noche neoyorquina en una excelente panorámica y la excelente selección de temas en su BSO, nada gratuita.

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Director: Noah Baumbach.

Intérpretes: Greta GerwigLola KirkeMatthew ShearJasmine Cephas-JonesHeather Lind,Michael ChernusCindy Cheung.

Trailer:


Reseña escrita por Juan Gerardo Rodríguez Martín

MISTRESS AMERICA (2015). La screwball comedy de Noah Baumbach.

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Noah Baumbach nos deleita con otro de sus relatos sobre el Nueva York contemporáneo. Extremadamente rica, divertida y con muchas capas.

"Mistress America" no aspira a realizar un relato generacional, sino que brilla en el retrato preciso de un personaje complejo, interpretado por la musa del director, Greta Gerwig, que además ejerce como guionista del film.

Cada vez tengo más claro que si podemos citar a un heredero actual del cine de Allen ese es Noah Baumbach, la ambientación en Nueva York, el cuidado en los diálogos, muy trabajados (aunque sin la carga de acidez e ironía que le imprime Woody), una temática aparentemente ligera e intrascendente pero con muchas capas de lectura, que invita a la reflexión, la trascendencia de los personajes femeninos, entre otros detalles.

No obstante, casi siempre me parece que sus intenciones son mejores que el producto final que factura, prometiendo mucho pero ofreciendo resultados que califico de discretos, aunque interesantes.

mistress-america

Los actores resultan convincentes y seductores, las situaciones ofrecen oportunidades de lucimiento y sonrisas, el tono es amable y ameno, el metraje fluye elegante, cálido y con gracejo, pero cabe esperar algo más en este último trabajo, una evolución de su cine respecto a sus primeras propuestas, profundizando en el cambio generacional y la pérdida de la juventud, planteando conflictos reales y de mayor calado, que resulten realmente convincentes y que doten al conjunto de un mayor peso dramático.

Dicen que es una aguda radiografía de los neoyorquinos que pueblan dicha urbe, pero me daría pena que así fuera, porque la simpleza (que es patrimonio de todos) necesita de algún aderezo adicional para hacerla sugestiva. 

"Mistress America" cuenta la historia de la joven Tracy, que estudia en la Universidad de Nueva york para cumplir su sueño de ser escritora. Aspiración que se va alejando tras ser rechazada una y otra vez por la Asociación de escritores universitarios de su facultad. Sin apenas amigos, y viviendo en la soledad, su madre le dice que llame a Brooke, la hija del señor con el que se va a casar. Las diferencias entre ambas ya se pone de manifiesto cuando se hace ver por primera vez su nueva hermanastra. En medio de Time Square, rodeada de gente y con una infinidad de luces de colores, aparece Brooke con los brazos abiertos y esbozando una sonrisa de oreja a oreja. Energética, ambiciosa y aventurera, esta treintañera está decidida a triunfar como sea.

mistress-america

Noah Baumbach sigue profundizando en el cambio generacional y la pérdida de la juventud a través de personajes excéntricos y que siempre van a la última en Nueva York, centro mundial de la vanguardia artística y donde todos los sueños se cumplen (en la teoría). En "Frances Ha", Greta Gerwig tomaba el rol de una joven neoyorquina que quería triunfar en el mundo de la danza. Despreocupada de todo, vivía entre fiestas, cenas y escapadas con amigos mientras iba a la deriva sin nada a lo que agarrarse. Frances era la personificación de la juventud contemporánea que se negaba a madurar y ver la realidad tal y como es.

"Mistress America" cuenta la historia de la joven Tracy, que estudia en la Universidad de Nueva york para cumplir su sueño de ser escritora. Aspiración que se va alejando tras ser rechazada una y otra vez por la Asociación de escritores universitarios de su facultad. Sin apenas amigos, y viviendo en la soledad, su madre le dice que llame a Brooke, la hija del señor con el que se va a casar. Las diferencias entre ambas ya se pone de manifiesto cuando se hace ver por primera vez su nueva hermanastra. En medio de Time Square, rodeada de gente y con una infinidad de luces de colores, aparece Brooke con los brazos abiertos y esbozando una sonrisa de oreja a oreja. Energética, ambiciosa y aventurera, esta treintañera está decidida a triunfar como sea.

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Para Noah Baumbach, los jóvenes neoyorquinos viven en un mundo lleno de luces de neón con música electrónica propia de los 80 y rodeado de un ambiente intelectual que navega contra todo a lo que huele a mainstream. Con un espíritu emprendedor, miran hacia adelante sin importarles la realidad que les rodea para cumplir sus sueños. Buscan ser el centro de atención en una ciudad que premia más al interesante e innovador que al preparado académicamente. Como dice Greta Gerwig en varios momentos de la película: “Estoy muy metida en las redes sociales. Hay que venderse” o "Yo no fui a la universidad, soy autodidacta. ¿Sabes lo que significa?".

"Mistress America" es una screwball comedy llena de energía y dinamismo para mostrarnos la vitalidad que tiene Brooke. Junto a esto, la banda sonora electrizante y una fotografía cálida se encuentran en perfecta armonía con el estilo de la película y la ciudad. 

"Mistress America" tiene dos partes bien diferenciadas. La primera se centra en la relación «casi amorosa» entre las dos jóvenes que pasean por las calles de La Gran Manzana, con su referente en la Nouvelle Vague francesa en general y en Truffaut en particular. Mientras que la segunda da un giro a cómo se estaba desarrollando y se concentra todo en un único escenario: la casa del viejo amigo de Brooke. Aquí, las situaciones alocadas cobran más fuerza y los personajes extravagantes típicos del cine de este director afloran, para parecerse más en su tratamiento a las comedias de los años cuarenta del estilo de "Luna nueva (1940)" o "Arsénico por compasión (1944)". La segunda mitad frena en mi opinión el ritmo ágil de la cinta. Al final acaba saturada de un humor un tanto forzado, lastrando una comedia que estaba siendo ingeniosa y ligera.

mistress-america

Tengo por ello la sensación de que los tres últimos trabajos de Baumbach se quedan a las puertas de ser notables. Se hecha en falta algo de más cinismo y de progresión de sus personajes.

Me cuesta mucho valorar por separado las películas de Baumbach, pues todas ellas parecen irresistibles frescos dispuestos a completar la obra de un autor intermitente. A pesar de lo expuesto, "Mistress America" es la mejor película de Noah Baumbach. Los elementos que definen su arte están cohesionados aquí de una manera más certera.

Es obligatorio mencionar el gran trabajo de fotografía que permite contemplar la noche neoyorquina en una excelente panorámica y la excelente selección de temas en su BSO, nada gratuita.

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Director: Noah Baumbach.

Intérpretes: Greta GerwigLola KirkeMatthew ShearJasmine Cephas-JonesHeather Lind,Michael ChernusCindy Cheung.

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Reseña escrita por Juan Gerardo Rodríguez Martín

vigilados
La serie, creada por Jonathan Nolan (guionista de "El caballero oscuro", "Memento" e "Interstellar", entre otras, dirigidas por su hermano Christopher), sigue  a Harold Finch, un ingeniero informático que había construido para el gobierno una máquina (la Máquina) capaz de vigilar y recolectar millones de datos de ciudadanos anónimos y predecir cuáles de ellos iban a estar involucrados en un acto violento, quizás hasta un atentado. Finch había incluido algunos límites en las cosas que la Máquina que podía hacer; por ejemplo, sólo daba los números de la Seguridad Social de esas personas de interés, y en cuanto se dio cuenta de que podía pensar por sí misma, Finch también intentó inculcarle ciertos principios éticos.

El problema de que la Máquina estuviera al servicio del gobierno es que a éste sólo le interesaban los sospechosos relevantes, los que estaban relacionados con el terrorismo, pero el sistema no dejaba de encontrar personas "irrelevantes" que estaban igualmente en peligro. Así que Finch abandona el proyecto, pero sigue conectado a la Máquina y se dedica a ayudar, con la colaboración de un ex agente de operaciones especiales, a esos "irrelevantes" que pueden estar a punto de comer un crimen, o de ser víctimas de uno.

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El punto de partida de "Person of interest" es ése, pero Nolan y Greg Plageman han estado, desde el principio, manejando la serie con un plan mayor en mente. Como reconocían en un artículo de New Yorker de 2014, una parte muy importante de su inspiración para la serie proviene de "The Watchers", un libro de Shane Harris en el que ser cuenta cómo la NSA empezó a construir esa vasta red de espionaje de sus ciudadanos. Al mismo tiempo, Nolan apuntaba que parte de la idea de la serie le vino a la cabeza por todas las cámaras que el gobierno británico instaló en las calles de Londres entre los 70 y los 90 para luchar contra el terrorismo del IRA.

Al mismo tiempo, "Person of interest" es una serie sobre una inteligencia artificial que adquiere autoconsciencia, instinto de supervivencia y que se preocupa también por mantener con vida a su creador, a su administrador.

En la serie, el programa del gobierno con la Máquina es secreto. La financiación para su mantenimiento proviene de un "presupuesto negro", un fondo de dinero dedicado a operaciones militares que sólo conocen unos pocos en el Capitolio, y hay una división dentro de Seguridad Nacional que se dedica a buscar a los números relevantes que ofrece la Máquina. Los agentes de esa división son soldados de operaciones especiales que no existen para el ciudadano medio, y que se ocupan de esas personas de interés del modo más expeditivo; asesinándolas. Ya luego el gobierno se encargará de cubrirlo.

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Esta desconfianza y paranoia respecto al gobierno es un clásico en la ficción estadounidense desde los 70 y el escándalo Watergate, pero hay que añadirle un aspecto muy asociado al funcionamiento del ejército estadounidense en los últimos años; los contratistas privados. En la tercera temporada de "Person of interest", por ejemplo, empezamos a ver a una compañía que comienza a desarrollar su propia máquina de vigilancia total, y hace sus movimientos para venderle su proyecto al gobierno de Estados Unidos. El año pasado había 1.800 agentes de seguridad privados trabajando para el ejército norteamericano en Irak, y agencias gubernamentales como la NASA cada vez confían más en empresas comerciales para llevar a cabo tareas que ellas ya no hacen, por falta de presupuesto.

En todas la entrevistas que Jonathan Nolan y Greg Plageman han dado sobre la serie, siempre apuntan que el estado hipervigilado que propone "Person of interest" no es ciencia ficción ni especulación, sino que es toda una realidad. En 2005, por ejemplo, la Unión de Libertades Civiles de Nueva York contó las cámaras situadas a partir de la calle 14 y hacia el sur de Manhattan, sumando más de 4.100 en un área equivalente a una sexta parte del total de la superficie de la isla. En Londres, el lugar que dio la idea original a Nolan, había hace cinco años medio millón de cámaras en la calle.

«Estoy dispuesto a sacrificarlo todo porque no puedo, de buena fe, permitir que el gobierno de Estados Unidos destruya la intimidad, la libertad en internet y las libertades básicas de la gente de todo el mundo con esa máquina de vigilancia masiva que están construyendo en secreto". Así justificaba Edward Snowden en el diario The Guardian, el 9 de junio de 2013, haber destapado el programa PRISM, un proyecto de la NSA de recolección de datos, espionaje de las comunicaciones y vigilancia masiva e indiscriminada de los ciudadanos estadounidenses (y de todo el mundo), hecho teóricamente para luchar contra el terrorismo y proteger a esos mismos ciudadanos.

Aunque es ley de vida que todas las series tengan algo pendiente de matizar o reforzar, pocas tienen

Aunque es ley de vida que todas las series tengan algo pendiente de matizar o reforzar, pocas tienen un equilibrio tan perfectamente ajustado entre todos sus aspectos como Person of Interest.

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Ya desde la primera temporada conocimos una serie dónde guion, interpretaciones y dirección alcanzaban una comunión digna de un gran espectáculo. Y en las siguientes temporadas hemos visto confirmadas estas impresiones manteniendo los aspectos positivos de sus inicios, e introduciendo nuevos elementos que le permiten renovar sus contenidos sin perder un ápice de interés, dando un salto de calidad en su tercera temporada. La tercera temporada de "Person of Interest" sólo puede calificarse como excelente y su tramo final magnífico. 

He disfrutado muchísimo con la quinta y última temporada, que ha mantenido en todo momento, a pesar de sus 13 episodios en lugar de los 22 habituales, la esencia de "Person of Interest" y lo que la ha situado como una de mis series favoritas. Como entrega final ha tenido alguna debilidad, la más destacable es que ha faltado esa intensidad adicional propia de las despedidas y que uno realmente sintiera que se estaba echando toda la carne en el asador de cara a la gran traca final.

vigilados

Yo he acabado encantado con episodios como el de la simulación de Shaw por mucho que se viera venir el final -la propia puesta en escena no dudaba en remarcarlo siempre que podía-, el de las trágicas despedidas de Elias y Root -muy fan del recuerdo utilizado para mantener a esta última en la serie hasta el final-.

Una de las grandes virtudes de la serie es saber que sus responsables lo tienen todo bien pensado, y es que son muy pocas las obras de largo recorrido que llegan a darte esta tranquilidad. Puede que en algunos detalles concretos no logren reflejarlo tan bien como les gustaría, pero sí que tiene un fin y también que el punto de destino es algo que está perfectamente pensado. Además, esa tendencia nunca ha sido problema para mantener la capacidad de sorprendernos.

Lo mejor de todo es que "Person of Interest" nunca ha dejado de crecer y con el final de su tercera temporada alcanzó su mejor nivel, que no ha decaido hasta su expléndido final.

No puedo decir que su temporada final  haya sido perfecta, pero su magnífico final sí que ha sido la despedida ideal para una serie imprescindible.

vigilados

Título original: Person of interest.

Director:  David SemelFred ToyeJeffrey G. HuntDennis Smith,Charles BeesonColin BuckseyMilan Cheylov.

Intérpretes: James CaviezelMichael EmersonKevin ChapmanAmy AckerTaraji P. HensonAnthony ManganoTakako Haywood.

Trailer:



Reseña escrita por Juan Gerardo Rodríguez Martín

VIGILADOS (2011). La serie de Jonathan Nolan.

vigilados
La serie, creada por Jonathan Nolan (guionista de "El caballero oscuro", "Memento" e "Interstellar", entre otras, dirigidas por su hermano Christopher), sigue  a Harold Finch, un ingeniero informático que había construido para el gobierno una máquina (la Máquina) capaz de vigilar y recolectar millones de datos de ciudadanos anónimos y predecir cuáles de ellos iban a estar involucrados en un acto violento, quizás hasta un atentado. Finch había incluido algunos límites en las cosas que la Máquina que podía hacer; por ejemplo, sólo daba los números de la Seguridad Social de esas personas de interés, y en cuanto se dio cuenta de que podía pensar por sí misma, Finch también intentó inculcarle ciertos principios éticos.

El problema de que la Máquina estuviera al servicio del gobierno es que a éste sólo le interesaban los sospechosos relevantes, los que estaban relacionados con el terrorismo, pero el sistema no dejaba de encontrar personas "irrelevantes" que estaban igualmente en peligro. Así que Finch abandona el proyecto, pero sigue conectado a la Máquina y se dedica a ayudar, con la colaboración de un ex agente de operaciones especiales, a esos "irrelevantes" que pueden estar a punto de comer un crimen, o de ser víctimas de uno.

vigilados

El punto de partida de "Person of interest" es ése, pero Nolan y Greg Plageman han estado, desde el principio, manejando la serie con un plan mayor en mente. Como reconocían en un artículo de New Yorker de 2014, una parte muy importante de su inspiración para la serie proviene de "The Watchers", un libro de Shane Harris en el que ser cuenta cómo la NSA empezó a construir esa vasta red de espionaje de sus ciudadanos. Al mismo tiempo, Nolan apuntaba que parte de la idea de la serie le vino a la cabeza por todas las cámaras que el gobierno británico instaló en las calles de Londres entre los 70 y los 90 para luchar contra el terrorismo del IRA.

Al mismo tiempo, "Person of interest" es una serie sobre una inteligencia artificial que adquiere autoconsciencia, instinto de supervivencia y que se preocupa también por mantener con vida a su creador, a su administrador.

En la serie, el programa del gobierno con la Máquina es secreto. La financiación para su mantenimiento proviene de un "presupuesto negro", un fondo de dinero dedicado a operaciones militares que sólo conocen unos pocos en el Capitolio, y hay una división dentro de Seguridad Nacional que se dedica a buscar a los números relevantes que ofrece la Máquina. Los agentes de esa división son soldados de operaciones especiales que no existen para el ciudadano medio, y que se ocupan de esas personas de interés del modo más expeditivo; asesinándolas. Ya luego el gobierno se encargará de cubrirlo.

vigilados

Esta desconfianza y paranoia respecto al gobierno es un clásico en la ficción estadounidense desde los 70 y el escándalo Watergate, pero hay que añadirle un aspecto muy asociado al funcionamiento del ejército estadounidense en los últimos años; los contratistas privados. En la tercera temporada de "Person of interest", por ejemplo, empezamos a ver a una compañía que comienza a desarrollar su propia máquina de vigilancia total, y hace sus movimientos para venderle su proyecto al gobierno de Estados Unidos. El año pasado había 1.800 agentes de seguridad privados trabajando para el ejército norteamericano en Irak, y agencias gubernamentales como la NASA cada vez confían más en empresas comerciales para llevar a cabo tareas que ellas ya no hacen, por falta de presupuesto.

En todas la entrevistas que Jonathan Nolan y Greg Plageman han dado sobre la serie, siempre apuntan que el estado hipervigilado que propone "Person of interest" no es ciencia ficción ni especulación, sino que es toda una realidad. En 2005, por ejemplo, la Unión de Libertades Civiles de Nueva York contó las cámaras situadas a partir de la calle 14 y hacia el sur de Manhattan, sumando más de 4.100 en un área equivalente a una sexta parte del total de la superficie de la isla. En Londres, el lugar que dio la idea original a Nolan, había hace cinco años medio millón de cámaras en la calle.

«Estoy dispuesto a sacrificarlo todo porque no puedo, de buena fe, permitir que el gobierno de Estados Unidos destruya la intimidad, la libertad en internet y las libertades básicas de la gente de todo el mundo con esa máquina de vigilancia masiva que están construyendo en secreto". Así justificaba Edward Snowden en el diario The Guardian, el 9 de junio de 2013, haber destapado el programa PRISM, un proyecto de la NSA de recolección de datos, espionaje de las comunicaciones y vigilancia masiva e indiscriminada de los ciudadanos estadounidenses (y de todo el mundo), hecho teóricamente para luchar contra el terrorismo y proteger a esos mismos ciudadanos.

Aunque es ley de vida que todas las series tengan algo pendiente de matizar o reforzar, pocas tienen

Aunque es ley de vida que todas las series tengan algo pendiente de matizar o reforzar, pocas tienen un equilibrio tan perfectamente ajustado entre todos sus aspectos como Person of Interest.

vigilados

Ya desde la primera temporada conocimos una serie dónde guion, interpretaciones y dirección alcanzaban una comunión digna de un gran espectáculo. Y en las siguientes temporadas hemos visto confirmadas estas impresiones manteniendo los aspectos positivos de sus inicios, e introduciendo nuevos elementos que le permiten renovar sus contenidos sin perder un ápice de interés, dando un salto de calidad en su tercera temporada. La tercera temporada de "Person of Interest" sólo puede calificarse como excelente y su tramo final magnífico. 

He disfrutado muchísimo con la quinta y última temporada, que ha mantenido en todo momento, a pesar de sus 13 episodios en lugar de los 22 habituales, la esencia de "Person of Interest" y lo que la ha situado como una de mis series favoritas. Como entrega final ha tenido alguna debilidad, la más destacable es que ha faltado esa intensidad adicional propia de las despedidas y que uno realmente sintiera que se estaba echando toda la carne en el asador de cara a la gran traca final.

vigilados

Yo he acabado encantado con episodios como el de la simulación de Shaw por mucho que se viera venir el final -la propia puesta en escena no dudaba en remarcarlo siempre que podía-, el de las trágicas despedidas de Elias y Root -muy fan del recuerdo utilizado para mantener a esta última en la serie hasta el final-.

Una de las grandes virtudes de la serie es saber que sus responsables lo tienen todo bien pensado, y es que son muy pocas las obras de largo recorrido que llegan a darte esta tranquilidad. Puede que en algunos detalles concretos no logren reflejarlo tan bien como les gustaría, pero sí que tiene un fin y también que el punto de destino es algo que está perfectamente pensado. Además, esa tendencia nunca ha sido problema para mantener la capacidad de sorprendernos.

Lo mejor de todo es que "Person of Interest" nunca ha dejado de crecer y con el final de su tercera temporada alcanzó su mejor nivel, que no ha decaido hasta su expléndido final.

No puedo decir que su temporada final  haya sido perfecta, pero su magnífico final sí que ha sido la despedida ideal para una serie imprescindible.

vigilados

Título original: Person of interest.

Director:  David SemelFred ToyeJeffrey G. HuntDennis Smith,Charles BeesonColin BuckseyMilan Cheylov.

Intérpretes: James CaviezelMichael EmersonKevin ChapmanAmy AckerTaraji P. HensonAnthony ManganoTakako Haywood.

Trailer:



Reseña escrita por Juan Gerardo Rodríguez Martín

ronin
Se trata de una película de finales de los 90, que tomando buena cuenta de los thrillers de los setenta, se adapta a un tipo de violencia más refinada donde el grupo de delincuentes seleccionados no cuentan su biografía en ningún momento.

Es más, la trama se construye para destacar ante todo la acción y se basa en utilizar el anonimato de los atracadores para que sean percibidos como meros elementos al servicio del plan de robo, entendido como una verdadera partida de ajedrez.

Todos ellos son curtidos y eficaces especialistas. Cada miembro seleccionado para formar este equipo ha sido adiestrado por motivos diferentes y por gobiernos diferentes en tareas de espionaje, utilización de explosivos, equipos electrónicos, escapadas o uso de armas de fuego.

Ya no estamos frente a una banda de gánsters organizados, ni frente a delincuentes comunes. Las mafias de las películas de antaño han sido sustituidas por auténticos especialistas formados en los servicios de espionaje y en las guerras secretas. Son ejecutores de obediencia ciega. Y es en ese pequeño aspecto, adornado con la explicación por parte de uno de los personajes durante el metraje, la leyenda japonesa de los 47 Ronin, es en lo que se basa el título de la obra:

ronin

Samuráis sin dueño que fueron traicionados y tras vengarse eligieron el camino del honor, suicidándose antes de ser mercenarios sin dueño. Así son más o menos, pretenden presentarnos a los profesionales de este atraco. Hombres que no realizan preguntas, ni obtienen respuestas, son los mejores en su trabajo, convirtiendo el anonimato en su modo de vida. Esa aureola de misterio y misticismo alrededor de una profesión tan vieja como la vida misma le queda muy bien a la película, apoyado además por una muy adecuada banda sonora de Elia Cmiral, cargada de melancolía, sobre todo por la utilización del instrumento de origen armenio, el duduk. Instantes íntimos que sobresalen en una cinta en continuo movimiento gracias a un ritmo que Frankenheimer maneja con envidiable pericia, especialmente en sus estupendas escenas de acción.

Este grupo de especialistas deben encargarse del robo de un maletín. No reciben ninguna información más que la imprescindible para perpetrar el acto. No saben quién los dirige ni realmente qué están robando. El atraco deberá realizarse mientras el maletín es transportado en una caravana de coches blindados.

ronin

John Frankenheimer nos sorprende, tomando como excusa un robo para rodar una gran película de acción. Al contrario que en sus otras películas de sólidas narraciones con grandes mensajes, Frankenheimer demuestra que un buen cineasta también puede acercarse al thriller de acción revelando su gran destreza y valentía con el uso de la cámara en las espectaculares persecuciones por carretera y en el uso escenas dotadas de gran ritmo y movimiento. Este film no tiene nada que ver con las mejores joyas que nos dejó este director comprometido en la década de los sesenta.

En la filmografía de Frankenheimer encontramos películas tan destacables como "El hombre de Alcatraz (1962)", "Plan diabólico (1966)" ,"El tren (1964)" o "Los jóvenes salvajes (1961)".

El abordaje del director lleva implícito su sello de artesano. Desde su perspectiva basada en una óptica más clásica es capaz de deleitarnos con unas persecuciones por carretera magistrales, sin artefactos, visualmente directas y de un ritmo frenético.

La fotografía de Robert Fraisse unida a los excelentes encuadres y seguimientos de la cámara nos deja ver carreras de coche casi imposibles y grandes colisiones que parecen llevar una coreografía acompasada con el ritmo del film.

ronin

Estas escenas constituyen el núcleo fundamental del relato, erigiéndose probablemente en una de las últimas grandes persecuciones realizadas en cine de forma real, sin efectos de ordenador. Sus complementarios tiroteos y las persecuciones a pie dan lugar a un film que es puro entretenimiento visual. Podemos contemplar planos aéreos excelentes y un movimiento endiablado de coches enfrentados en carriles opuestos, todo ello montado casi al milímetro, para que las persecuciones en coche asuman el protagonismo en una cinta que se no se sustenta en una sólida trama, pero si en la visión de buen cine.

"Ronin" es una película notable por el número de persecuciones en coches, especialmente una de ellas bastante larga a través de las calles y túneles de París, tanto así que algunas escenas requirieron hasta 150 especialistas.

El trabajo realizado en las persecuciones con coches ha sido una debilidad de Frankenheimer, que era un antiguo piloto de carreras. Él mismo eligió filmar estas secuencias de forma real, sin efectos especiales, para obtener un mayor nivel de autenticidad. De hecho, en muchas de las escenas a alta velocidad estuvieron los actores en los vehículos. Skipp Sudduth hizo casi todo conduciendo él mismo, mientras que otros coches eran conducidos por especialistas con el volante en el lado derecho del vehículo y los choques eran realizados también por un especialista.

ronin

La carencia más notable de la película reside en la excesiva simplicidad argumental, una historia de un grupo de mercenarios enfrentándose por una maleta y su valioso contenido. El gran Mcguffin del relato, la maleta, algo de lo que Hitchcock estaría orgulloso, es uno de los aciertos de un guion escrito por J.D. Zeik y David Mamet, utilizando el pseudónimo de Richard Weisz. También notamos falta de inspiración cuando se trata de dosificar el suspense en relación a algunos de los personajes y sus motivaciones, las cuales no quedan demasiado claras, haciendo que por momentos la historia sea algo incomprensible a pesar de su simpleza.

Pero el director lo solventa con su dominio de la cámara y reuniendo a un sólido elenco: Robert De Niro repite una actuación tan excelente como en "Heat (1995)", además de contar con: Jean Reno, como compañero que da la réplica a De Niro; Natascha McElhone, como la mujer fría y calculadora encargada de dirigirlos, además de contar con Stellan Skarsgård, Skipp Sudduth, Jonathan Pryce y Sean Bean que por una vez no muere, aunque lo hagan desaparecer por humillación.

En conjunto, una película en la que se nota el buen hacer de un gran cineasta y donde el divertimento está servido para disfrutar de la velocidad de la carretera aderezado con cierto misterio y suspense para ejecutar el difícil atraco y el misterio que le rodea.

ronin

Director: John Frankenheimer.

Interpretes: Robert De NiroJean RenoNatascha McElhoneStellan SkarsgårdSkipp SudduthJonathan PryceSean Bean.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

RONIN (1998). Los mercenarios de John Frankenheimer.

ronin
Se trata de una película de finales de los 90, que tomando buena cuenta de los thrillers de los setenta, se adapta a un tipo de violencia más refinada donde el grupo de delincuentes seleccionados no cuentan su biografía en ningún momento.

Es más, la trama se construye para destacar ante todo la acción y se basa en utilizar el anonimato de los atracadores para que sean percibidos como meros elementos al servicio del plan de robo, entendido como una verdadera partida de ajedrez.

Todos ellos son curtidos y eficaces especialistas. Cada miembro seleccionado para formar este equipo ha sido adiestrado por motivos diferentes y por gobiernos diferentes en tareas de espionaje, utilización de explosivos, equipos electrónicos, escapadas o uso de armas de fuego.

Ya no estamos frente a una banda de gánsters organizados, ni frente a delincuentes comunes. Las mafias de las películas de antaño han sido sustituidas por auténticos especialistas formados en los servicios de espionaje y en las guerras secretas. Son ejecutores de obediencia ciega. Y es en ese pequeño aspecto, adornado con la explicación por parte de uno de los personajes durante el metraje, la leyenda japonesa de los 47 Ronin, es en lo que se basa el título de la obra:

ronin

Samuráis sin dueño que fueron traicionados y tras vengarse eligieron el camino del honor, suicidándose antes de ser mercenarios sin dueño. Así son más o menos, pretenden presentarnos a los profesionales de este atraco. Hombres que no realizan preguntas, ni obtienen respuestas, son los mejores en su trabajo, convirtiendo el anonimato en su modo de vida. Esa aureola de misterio y misticismo alrededor de una profesión tan vieja como la vida misma le queda muy bien a la película, apoyado además por una muy adecuada banda sonora de Elia Cmiral, cargada de melancolía, sobre todo por la utilización del instrumento de origen armenio, el duduk. Instantes íntimos que sobresalen en una cinta en continuo movimiento gracias a un ritmo que Frankenheimer maneja con envidiable pericia, especialmente en sus estupendas escenas de acción.

Este grupo de especialistas deben encargarse del robo de un maletín. No reciben ninguna información más que la imprescindible para perpetrar el acto. No saben quién los dirige ni realmente qué están robando. El atraco deberá realizarse mientras el maletín es transportado en una caravana de coches blindados.

ronin

John Frankenheimer nos sorprende, tomando como excusa un robo para rodar una gran película de acción. Al contrario que en sus otras películas de sólidas narraciones con grandes mensajes, Frankenheimer demuestra que un buen cineasta también puede acercarse al thriller de acción revelando su gran destreza y valentía con el uso de la cámara en las espectaculares persecuciones por carretera y en el uso escenas dotadas de gran ritmo y movimiento. Este film no tiene nada que ver con las mejores joyas que nos dejó este director comprometido en la década de los sesenta.

En la filmografía de Frankenheimer encontramos películas tan destacables como "El hombre de Alcatraz (1962)", "Plan diabólico (1966)" ,"El tren (1964)" o "Los jóvenes salvajes (1961)".

El abordaje del director lleva implícito su sello de artesano. Desde su perspectiva basada en una óptica más clásica es capaz de deleitarnos con unas persecuciones por carretera magistrales, sin artefactos, visualmente directas y de un ritmo frenético.

La fotografía de Robert Fraisse unida a los excelentes encuadres y seguimientos de la cámara nos deja ver carreras de coche casi imposibles y grandes colisiones que parecen llevar una coreografía acompasada con el ritmo del film.

ronin

Estas escenas constituyen el núcleo fundamental del relato, erigiéndose probablemente en una de las últimas grandes persecuciones realizadas en cine de forma real, sin efectos de ordenador. Sus complementarios tiroteos y las persecuciones a pie dan lugar a un film que es puro entretenimiento visual. Podemos contemplar planos aéreos excelentes y un movimiento endiablado de coches enfrentados en carriles opuestos, todo ello montado casi al milímetro, para que las persecuciones en coche asuman el protagonismo en una cinta que se no se sustenta en una sólida trama, pero si en la visión de buen cine.

"Ronin" es una película notable por el número de persecuciones en coches, especialmente una de ellas bastante larga a través de las calles y túneles de París, tanto así que algunas escenas requirieron hasta 150 especialistas.

El trabajo realizado en las persecuciones con coches ha sido una debilidad de Frankenheimer, que era un antiguo piloto de carreras. Él mismo eligió filmar estas secuencias de forma real, sin efectos especiales, para obtener un mayor nivel de autenticidad. De hecho, en muchas de las escenas a alta velocidad estuvieron los actores en los vehículos. Skipp Sudduth hizo casi todo conduciendo él mismo, mientras que otros coches eran conducidos por especialistas con el volante en el lado derecho del vehículo y los choques eran realizados también por un especialista.

ronin

La carencia más notable de la película reside en la excesiva simplicidad argumental, una historia de un grupo de mercenarios enfrentándose por una maleta y su valioso contenido. El gran Mcguffin del relato, la maleta, algo de lo que Hitchcock estaría orgulloso, es uno de los aciertos de un guion escrito por J.D. Zeik y David Mamet, utilizando el pseudónimo de Richard Weisz. También notamos falta de inspiración cuando se trata de dosificar el suspense en relación a algunos de los personajes y sus motivaciones, las cuales no quedan demasiado claras, haciendo que por momentos la historia sea algo incomprensible a pesar de su simpleza.

Pero el director lo solventa con su dominio de la cámara y reuniendo a un sólido elenco: Robert De Niro repite una actuación tan excelente como en "Heat (1995)", además de contar con: Jean Reno, como compañero que da la réplica a De Niro; Natascha McElhone, como la mujer fría y calculadora encargada de dirigirlos, además de contar con Stellan Skarsgård, Skipp Sudduth, Jonathan Pryce y Sean Bean que por una vez no muere, aunque lo hagan desaparecer por humillación.

En conjunto, una película en la que se nota el buen hacer de un gran cineasta y donde el divertimento está servido para disfrutar de la velocidad de la carretera aderezado con cierto misterio y suspense para ejecutar el difícil atraco y el misterio que le rodea.

ronin

Director: John Frankenheimer.

Interpretes: Robert De NiroJean RenoNatascha McElhoneStellan SkarsgårdSkipp SudduthJonathan PryceSean Bean.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

tomorrowland
La primera sensación que me ha venido a la cabeza al ver Tomorrowland fue que estábamos ante el "Super 8" (Abrams 2.011) de 2015. Es la misma impresión recibida con el piloto de la serie "Stranger Things" de Netflix, que bordea la fina línea entre el homenaje y el pastiche. 

Hace años, cuando "Tomorrowland" no era más que una idea, se publicitó como la primera película no animada del célebre estudio Pixar. Al final, dicho sueño se dispersó, pero Disney siguió al pie del cañón. Una cosa sí estuvo clara desde un principio, y es que Brad Bird, uno de los directores estrella de la compañía ("Los increíbles", "Ratatouille"), sería el encargado de llevar aquel mundo imaginario a un proyecto real. Sus antecedentes al margen de Pixar "El gigante de hierro", el nuevo resurgir de la saga "Misión Imposible" con "Protocolo fantasma") también daban margen para la esperanza. Por contra, entre los tres guionistas del film se encuentra Damon Lindelof, y eso, a más de uno, le dará un lógico acojone. Simplemente por hacer memoria, es preciso recordar que Lindelof era uno de los guionistas estrella de "Perdidos (2004-2010)" y quien tomó el mando de la nave "abramsiana" cuando empezó a irse a pique. Por si fuera poco, también se encargó, "ayudado" por otros lumbreras del gremio, de hinchar la mediocre "Cowboys & Aliens" (Jon Favreau, 2011), aunque tocó fondo con su aportación infiel al universo Alien que es "Prometheus" (Ridley Scott, 2012). En definitiva, dos puntos de partida opuestos, que me generaban muchas dudas sobre este proyecto.

tomorrowland

Está muy claro que Bird es un cineasta de herencia claramente spielbergiana, sólo hace falta recordar su magistral debut en el campo del largometraje animado con la excelente "El gigante de hierro (1999)". Ya sea en el mundo de la animación o en el de la ficción real, ha demostrado ser un creador capaz de conjugar la desbordante imaginación propia de la ciencia-ficción de los años sesenta con la excitante aventura juvenil propia de los años ochenta, que con tan buenos resultados nos sirvió la factoria Amblin.

Sin embargo, y para mi sorpresa, a medida que avanza Tomorrowland, el tono marcadamente naïf (y profundamente cinéfilo) de la obra, se va convirtiendo en algo tremendamente más ambicioso: mitad juguete sci-fi de múltiples guiños a las obras canónicas del género –probablemente es lo que buscaban tanto Spy Kids (2001) como Sky Captain y el mundo del mañana (2004)-, mitad parque de atracciones meta-científico, donde convive tanto el espíritu steam-punk –ese improvisada lanzadera de cohetes parisina- como la arquitectura fantástica de última generación.

tomorrowland

Tomorrowland es una entretenidísima propuesta de cine de ciencia-ficción familiar con un mensaje claro y contundente: que en nuestras manos está conseguir ese brillante futuro que se nos prometió tantas veces y que no hay nada escrito. De la mano de la ciencia y la tecnología podemos no solo arreglar los males de nuestro planeta, sino crecer como personas.  

Con esa premisa en el guión y con una puesta en escena brillante, Brad Bird nos embarca en una aventura llena de acción de la mano de una estupenda Britt Robertson (que borda su papel de chica decidida, curiosa, inteligente y parlanchina) y de una no menos brillante Raffey Cassidy, joven promesa (12 años) del cine británico a cuya evolución habrá que estar muy atentos, pues se come la pantalla en todas y cada una de sus apariciones., ¡Ah! También están George Clooney y Hugh Laurie, correctos. Pero los que destacan son sobre todo los más jóvenes.

tomorrowland

A destacar la maravillosa banda sonora de Michael Giacchino, cuyo estilo es inconfundible y que acompaña perfectamente a todas y cada una de las imágenes.

La película de Bird también posee un trasfondo amargo –más allá de que toda la película verse sobre cómo esquivar un futuro distópico-, nada ajeno tanto a la humanización de las inteligencias artificiales –Spielberg, de nuevo- como a las historias de amor de imposible resolución.

Bird ha creado un mundo precioso lleno de creatividad e imágenes inventivas, y un sentido spielbergiano de sincero asombro y maravilla impregna cada escena con un toque nostálgico.

tomorrowland

Director: Brad Bird.

Intérpretes: Britt RobertsonGeorge ClooneyRaffey CassidyHugh LaurieThomas RobinsonTim McGrawKathryn HahnKeegan-Michael Key.


Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Juan Gerardo Rodríguez Martín

TOMORROWLAND (2015). El mundo del mañana.

tomorrowland
La primera sensación que me ha venido a la cabeza al ver Tomorrowland fue que estábamos ante el "Super 8" (Abrams 2.011) de 2015. Es la misma impresión recibida con el piloto de la serie "Stranger Things" de Netflix, que bordea la fina línea entre el homenaje y el pastiche. 

Hace años, cuando "Tomorrowland" no era más que una idea, se publicitó como la primera película no animada del célebre estudio Pixar. Al final, dicho sueño se dispersó, pero Disney siguió al pie del cañón. Una cosa sí estuvo clara desde un principio, y es que Brad Bird, uno de los directores estrella de la compañía ("Los increíbles", "Ratatouille"), sería el encargado de llevar aquel mundo imaginario a un proyecto real. Sus antecedentes al margen de Pixar "El gigante de hierro", el nuevo resurgir de la saga "Misión Imposible" con "Protocolo fantasma") también daban margen para la esperanza. Por contra, entre los tres guionistas del film se encuentra Damon Lindelof, y eso, a más de uno, le dará un lógico acojone. Simplemente por hacer memoria, es preciso recordar que Lindelof era uno de los guionistas estrella de "Perdidos (2004-2010)" y quien tomó el mando de la nave "abramsiana" cuando empezó a irse a pique. Por si fuera poco, también se encargó, "ayudado" por otros lumbreras del gremio, de hinchar la mediocre "Cowboys & Aliens" (Jon Favreau, 2011), aunque tocó fondo con su aportación infiel al universo Alien que es "Prometheus" (Ridley Scott, 2012). En definitiva, dos puntos de partida opuestos, que me generaban muchas dudas sobre este proyecto.

tomorrowland

Está muy claro que Bird es un cineasta de herencia claramente spielbergiana, sólo hace falta recordar su magistral debut en el campo del largometraje animado con la excelente "El gigante de hierro (1999)". Ya sea en el mundo de la animación o en el de la ficción real, ha demostrado ser un creador capaz de conjugar la desbordante imaginación propia de la ciencia-ficción de los años sesenta con la excitante aventura juvenil propia de los años ochenta, que con tan buenos resultados nos sirvió la factoria Amblin.

Sin embargo, y para mi sorpresa, a medida que avanza Tomorrowland, el tono marcadamente naïf (y profundamente cinéfilo) de la obra, se va convirtiendo en algo tremendamente más ambicioso: mitad juguete sci-fi de múltiples guiños a las obras canónicas del género –probablemente es lo que buscaban tanto Spy Kids (2001) como Sky Captain y el mundo del mañana (2004)-, mitad parque de atracciones meta-científico, donde convive tanto el espíritu steam-punk –ese improvisada lanzadera de cohetes parisina- como la arquitectura fantástica de última generación.

tomorrowland

Tomorrowland es una entretenidísima propuesta de cine de ciencia-ficción familiar con un mensaje claro y contundente: que en nuestras manos está conseguir ese brillante futuro que se nos prometió tantas veces y que no hay nada escrito. De la mano de la ciencia y la tecnología podemos no solo arreglar los males de nuestro planeta, sino crecer como personas.  

Con esa premisa en el guión y con una puesta en escena brillante, Brad Bird nos embarca en una aventura llena de acción de la mano de una estupenda Britt Robertson (que borda su papel de chica decidida, curiosa, inteligente y parlanchina) y de una no menos brillante Raffey Cassidy, joven promesa (12 años) del cine británico a cuya evolución habrá que estar muy atentos, pues se come la pantalla en todas y cada una de sus apariciones., ¡Ah! También están George Clooney y Hugh Laurie, correctos. Pero los que destacan son sobre todo los más jóvenes.

tomorrowland

A destacar la maravillosa banda sonora de Michael Giacchino, cuyo estilo es inconfundible y que acompaña perfectamente a todas y cada una de las imágenes.

La película de Bird también posee un trasfondo amargo –más allá de que toda la película verse sobre cómo esquivar un futuro distópico-, nada ajeno tanto a la humanización de las inteligencias artificiales –Spielberg, de nuevo- como a las historias de amor de imposible resolución.

Bird ha creado un mundo precioso lleno de creatividad e imágenes inventivas, y un sentido spielbergiano de sincero asombro y maravilla impregna cada escena con un toque nostálgico.

tomorrowland

Director: Brad Bird.

Intérpretes: Britt RobertsonGeorge ClooneyRaffey CassidyHugh LaurieThomas RobinsonTim McGrawKathryn HahnKeegan-Michael Key.


Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Juan Gerardo Rodríguez Martín

La-balada-de-narayama
La balada de Narayama, el remake de Shohei Imamura consiguió la Palma de Oro en Cannes en 1983. He optado por hacer la reseña sobre la original, la de 1958, que es la que conozco.

En un pequeño pueblecito ubicado al pie de la montaña de Narayama, sus habitantes deben retirarse a la cima de dicha montaña, apenas cumplan los setenta años, para aguardar el momento en que les llegue la muerte, ya que no son útiles para la comunidad y suponen una carga para sus familias.

Orin es la matriarca de una familia y común en el Japón rural. Pronto cumplirá los setenta años y deberá emprender su viaje a la montaña de Narayama. Vive con su hijo Tatshuei y sus nietos. Tatshuei ha enviudado y se casará en segundas nupcias con una viuda de otro pueblecito y así, aliviar a su madre de las pesadas labores domésticas. Orin acepta de buen grado su destino, está preparada para ello y una vez viaje a Narayama, la familia tendrá una boca menos que alimentar. Los alimentos escasean, son tiempos duros, hasta tal punto que el arroz blanco se sirve únicamente en la fiesta de los muertos.

La-balada-de-narayama

Orin goza de buena salud y conserva todos sus dientes, hecho que le avergüenza profundamente, puesto que, mientras los conserve en su integridad, puede comer y por ende, alimentarse y mientras tanto impedirle su retiro hacia la montaña. Ella lo considera una deshonra, tanto el hecho de que conserve todas sus piezas dentales, como que se prolongue su vida .Llegará ella misma a golpearse la dentadura contra una piedra para ser desdentada a fin de que no se retrase su último viaje. Una deshonra, representada por un vecino que, cumplidos hace meses los setenta, se niega a emprender la marcha, busca alimentos desesperadamente. Alimentos que le niega su propio hijo, por vergüenza ante la comunidad, por la cobardía de su padre para afrontar su destino.

La balada de Narayama es un clásico del cine japonés. El guión está basado en la novela original de Shihiro Fukazawa. Rodada en estudios y decorados artificiales de intensos y diferentes tonos cromáticos, muy rica visualmente, en función de la emotividad argumental del momento y, narrada a modo de teatro. Una voz en off teatral nos va introduciendo en algunos pasajes de la película.

La-balada-de-narayama

La balada de Narayama no es una simple puesta en escena teatralizada de colores intensos. Su trasfondo es mucho más profundo, es una crítica de algunas tradiciones milenarias japonesas. Según la tradición, el primogénito deberá transportar a sus espaldas a sus mayores, cuando éstos cumplan setenta años, hasta la cima de la montaña, sin alimentos y aguardando la hora de su final, abandonados a su suerte.

Tatshuei es el cabeza de familia, quiere a su madre y sus sentimientos se debatirán entre la tradición imperante y el amor por su madre. Su deseo es que acabe sus días en la casa familiar. No entiende esa aceptación de la muerte sin haber concluido, en su totalidad, el ciclo vital de forma natural. Especialmente emotiva es la secuencia de ascenso a la montaña donde el sufrimiento de Tatshuei se va acrecentado a medida que la nieve va cubriendo el camino.

La-balada-de-narayama

Una tradición que supone una enorme contradicción y que entronca frontalmente con la figura que los mayores representan en la cultura oriental, los cuales son objeto de respeto por parte del resto de la comunidad, además de detentar más sabiduría.

En definitiva una emotiva fábula o balada sobre la muerte, con enorme carga dramática y trágica, la cual abre un debate o plantea cuestiones sobre la aceptación de la muerte, un elemento, ya por definición, difícil de aceptar y conocer el momento en la que se producirá, supone una empresa demasiado complicada para afrontarla con la suficiente dignidad, sacrificio o valentía exigida y, demasiado cruel, incluso teniendo a las espaldas una tradición milenaria.


La balada de Narayama fue una de las primeras rodadas en color en Japón y el mismo año de su estreno fue presentada en el Festival de Venecia, sin conseguir premio alguno. En 1983 Shohei Imamura rodó un remake consiguiendo la Palma de Oro en Cannes.

La-balada-de-narayama

Frase para recordar: "Narayama es el lugar donde los viejos son llevados a morir".

Título original: Narayama bushiko.

Director: Keisuke Kinoshita.

Intérpretes: Kinuyo TanakaTeiji TakahashiYûko MochizukiDanko IchikawaKeiko OgasawaraSeiji Miyaguchi.

Trailer:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

LA BALADA DE NARAYAMA (1958). El drama sobre la vejez de Keisuke Kinoshita.

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La balada de Narayama, el remake de Shohei Imamura consiguió la Palma de Oro en Cannes en 1983. He optado por hacer la reseña sobre la original, la de 1958, que es la que conozco.

En un pequeño pueblecito ubicado al pie de la montaña de Narayama, sus habitantes deben retirarse a la cima de dicha montaña, apenas cumplan los setenta años, para aguardar el momento en que les llegue la muerte, ya que no son útiles para la comunidad y suponen una carga para sus familias.

Orin es la matriarca de una familia y común en el Japón rural. Pronto cumplirá los setenta años y deberá emprender su viaje a la montaña de Narayama. Vive con su hijo Tatshuei y sus nietos. Tatshuei ha enviudado y se casará en segundas nupcias con una viuda de otro pueblecito y así, aliviar a su madre de las pesadas labores domésticas. Orin acepta de buen grado su destino, está preparada para ello y una vez viaje a Narayama, la familia tendrá una boca menos que alimentar. Los alimentos escasean, son tiempos duros, hasta tal punto que el arroz blanco se sirve únicamente en la fiesta de los muertos.

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Orin goza de buena salud y conserva todos sus dientes, hecho que le avergüenza profundamente, puesto que, mientras los conserve en su integridad, puede comer y por ende, alimentarse y mientras tanto impedirle su retiro hacia la montaña. Ella lo considera una deshonra, tanto el hecho de que conserve todas sus piezas dentales, como que se prolongue su vida .Llegará ella misma a golpearse la dentadura contra una piedra para ser desdentada a fin de que no se retrase su último viaje. Una deshonra, representada por un vecino que, cumplidos hace meses los setenta, se niega a emprender la marcha, busca alimentos desesperadamente. Alimentos que le niega su propio hijo, por vergüenza ante la comunidad, por la cobardía de su padre para afrontar su destino.

La balada de Narayama es un clásico del cine japonés. El guión está basado en la novela original de Shihiro Fukazawa. Rodada en estudios y decorados artificiales de intensos y diferentes tonos cromáticos, muy rica visualmente, en función de la emotividad argumental del momento y, narrada a modo de teatro. Una voz en off teatral nos va introduciendo en algunos pasajes de la película.

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La balada de Narayama no es una simple puesta en escena teatralizada de colores intensos. Su trasfondo es mucho más profundo, es una crítica de algunas tradiciones milenarias japonesas. Según la tradición, el primogénito deberá transportar a sus espaldas a sus mayores, cuando éstos cumplan setenta años, hasta la cima de la montaña, sin alimentos y aguardando la hora de su final, abandonados a su suerte.

Tatshuei es el cabeza de familia, quiere a su madre y sus sentimientos se debatirán entre la tradición imperante y el amor por su madre. Su deseo es que acabe sus días en la casa familiar. No entiende esa aceptación de la muerte sin haber concluido, en su totalidad, el ciclo vital de forma natural. Especialmente emotiva es la secuencia de ascenso a la montaña donde el sufrimiento de Tatshuei se va acrecentado a medida que la nieve va cubriendo el camino.

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Una tradición que supone una enorme contradicción y que entronca frontalmente con la figura que los mayores representan en la cultura oriental, los cuales son objeto de respeto por parte del resto de la comunidad, además de detentar más sabiduría.

En definitiva una emotiva fábula o balada sobre la muerte, con enorme carga dramática y trágica, la cual abre un debate o plantea cuestiones sobre la aceptación de la muerte, un elemento, ya por definición, difícil de aceptar y conocer el momento en la que se producirá, supone una empresa demasiado complicada para afrontarla con la suficiente dignidad, sacrificio o valentía exigida y, demasiado cruel, incluso teniendo a las espaldas una tradición milenaria.


La balada de Narayama fue una de las primeras rodadas en color en Japón y el mismo año de su estreno fue presentada en el Festival de Venecia, sin conseguir premio alguno. En 1983 Shohei Imamura rodó un remake consiguiendo la Palma de Oro en Cannes.

La-balada-de-narayama

Frase para recordar: "Narayama es el lugar donde los viejos son llevados a morir".

Título original: Narayama bushiko.

Director: Keisuke Kinoshita.

Intérpretes: Kinuyo TanakaTeiji TakahashiYûko MochizukiDanko IchikawaKeiko OgasawaraSeiji Miyaguchi.

Trailer:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

calle-cloverfield-10
Matt Reeves y JJ Abrams apadrinan el debut como director de Dan Trachtenberg en esta atrapante -nunca mejor dicho- lucha entre una notable y sufridora Mary Elizabeth Winstead y un gigantesco John Goodman. Calle Cloverfield 10 es un film que empieza ya directo al asunto, sin apenas presentaciones, nos encontramos con un coche volcando, con la cámara girando dentro del habitáculo y con las interrupciones de los créditos iniciales, tras aquello toca despertar en un bunker, el mundo fuera ya no existe, o eso nos dicen, comienza el juego. "Calle Cloverfield" se presenta coma una olla a presión a la que en su tercer acto le abren la tapa cuando está a punto de ebullicionar y explota un nuevo film delante de nuestros ojos, pero esa es una historia que mejor ver y no leer. Lo que realmente cuenta, y merece ser resaltado es su "duelo" su teté-a-téte entre Goodman y Winstead con un opresivo espacio cerrado de por medio y John Gallagher Jr de “invitado”. Trachtenberg se mueve de forma mucho más hábil de lo que una ópera prima cabria esperar en un solo decorado, que varía en el mismo tono que las emociones de los protagonistas. 

calle-cloverfield-10

En donde un hombre (Goodman) afirma haber salvado la vida de una joven (Winstead) y que por ello debe estarle agradecida, con esa premisa tan Misery, el hombre que sufre unas importantes taras mentales debido a su pasado, y que puede resultar tanto paternal como seguidamente un psicópata solo con un pesteñeo, va alimentando el recelo en la joven, que pronto descubre que no están solos, hay otro huésped, un chico (John Gallagher Jr) que ayudo a construir el bunker donde se cobijan de un supuesto ataque de origen desconocido que hizo el aire exterior irrespirable para el ser humano, y que afirma estar allí por voluntad propia, lo que da al espectador y a Michelle (desde los ojos sobre los cuales se visualiza toda la película) un extra-time para confiar en que lo que die el hombre es cierto.

calle-cloverfield-10

Existen films que desde una premisa muy pequeña te atrapan a base del trabajo actoral y el uso del espacio, y ejemplo perfecto de eso lo encontramos en Calle Cloverfield en donde John Goodman engrandece el oficio de actor con un recital pasando por todos los estados emocionales que puedan existir que llevan a no saber que esperar en la siguiente escena. Su personaje un huraño y desconfiando ex-marine llamado Howard que gasto todos sus ahorros en construir un bunker para cuando llegara el fin del mundo, perdiendo por el camino a su familia, incluida su hija, acaba teniendo como invitados a Michelle & Emmet, ella una joven acostumbrada a huir cuando los problemas aparecen, el un prometedor atleta que se quedo por el camino por el miedo al cambio, son los miedos los que les han convertidos en supervivientes, y también en parte del bunker de Howard, el autentico jefe de la pequeña manada. 

calle-cloverfield-10

Una nueva familia. Dentro de la suspensión de la incredulidad que el espectador debe de agarrar fuertemente en el tercer acto del film, que vendría a ser como tener agarrada una granada durante cerca de ochenta y cinco minutos, y que vengan y te quiten la anilla y todo vuele por los aires, literal y real, Calle Cloverfield es un film durante casi una hora y media y otra muy diferente en sus minutos finales, en donde abandona su tensionada y asfixiante tempo narrativo para jugar en otra liga, muy parecido a lo que sucedida con Soy leyenda (2007) de Francis Lawrence, su pose de seriedad, de film de supervivencia, de cuerda en tensión, pasa a ser un show en busca del recuerdo fácil, un descolocamiento que luego nos ha sido vendido como intencionado y que viene a estar relacionado y explicado sí sé es un espectador puesto en el género. Lo innegable es que por el camino hemos asistido a un show para el recuerdo de John Goodman y la licenciatura como scream-woman y autentica heroína de Mary Elizabeth Winstead quien hace tiempo que dejo bien claro que es mucho más que una cara bonita. Potente film sobre todo en sus ejemplarizantes dos primeros actos que luego deja todo al aguante de los ojos del que mira, quien debe elegir si jugar o no jugar a su muy cogido con pinzas ejercicio final de enlace.

calle-cloverfield-10

Título original: 10 Cloverfield Lane.

Director: Dan Trachtenberg.

Reparto: John Goodman, Mary Elizabeth Winstead, John Gallagher Jr.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Jonathan Glez

CALLE CLOVERFIELD 10 (2016). Somos criaturas extrañas.

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Matt Reeves y JJ Abrams apadrinan el debut como director de Dan Trachtenberg en esta atrapante -nunca mejor dicho- lucha entre una notable y sufridora Mary Elizabeth Winstead y un gigantesco John Goodman. Calle Cloverfield 10 es un film que empieza ya directo al asunto, sin apenas presentaciones, nos encontramos con un coche volcando, con la cámara girando dentro del habitáculo y con las interrupciones de los créditos iniciales, tras aquello toca despertar en un bunker, el mundo fuera ya no existe, o eso nos dicen, comienza el juego. "Calle Cloverfield" se presenta coma una olla a presión a la que en su tercer acto le abren la tapa cuando está a punto de ebullicionar y explota un nuevo film delante de nuestros ojos, pero esa es una historia que mejor ver y no leer. Lo que realmente cuenta, y merece ser resaltado es su "duelo" su teté-a-téte entre Goodman y Winstead con un opresivo espacio cerrado de por medio y John Gallagher Jr de “invitado”. Trachtenberg se mueve de forma mucho más hábil de lo que una ópera prima cabria esperar en un solo decorado, que varía en el mismo tono que las emociones de los protagonistas. 

calle-cloverfield-10

En donde un hombre (Goodman) afirma haber salvado la vida de una joven (Winstead) y que por ello debe estarle agradecida, con esa premisa tan Misery, el hombre que sufre unas importantes taras mentales debido a su pasado, y que puede resultar tanto paternal como seguidamente un psicópata solo con un pesteñeo, va alimentando el recelo en la joven, que pronto descubre que no están solos, hay otro huésped, un chico (John Gallagher Jr) que ayudo a construir el bunker donde se cobijan de un supuesto ataque de origen desconocido que hizo el aire exterior irrespirable para el ser humano, y que afirma estar allí por voluntad propia, lo que da al espectador y a Michelle (desde los ojos sobre los cuales se visualiza toda la película) un extra-time para confiar en que lo que die el hombre es cierto.

calle-cloverfield-10

Existen films que desde una premisa muy pequeña te atrapan a base del trabajo actoral y el uso del espacio, y ejemplo perfecto de eso lo encontramos en Calle Cloverfield en donde John Goodman engrandece el oficio de actor con un recital pasando por todos los estados emocionales que puedan existir que llevan a no saber que esperar en la siguiente escena. Su personaje un huraño y desconfiando ex-marine llamado Howard que gasto todos sus ahorros en construir un bunker para cuando llegara el fin del mundo, perdiendo por el camino a su familia, incluida su hija, acaba teniendo como invitados a Michelle & Emmet, ella una joven acostumbrada a huir cuando los problemas aparecen, el un prometedor atleta que se quedo por el camino por el miedo al cambio, son los miedos los que les han convertidos en supervivientes, y también en parte del bunker de Howard, el autentico jefe de la pequeña manada. 

calle-cloverfield-10

Una nueva familia. Dentro de la suspensión de la incredulidad que el espectador debe de agarrar fuertemente en el tercer acto del film, que vendría a ser como tener agarrada una granada durante cerca de ochenta y cinco minutos, y que vengan y te quiten la anilla y todo vuele por los aires, literal y real, Calle Cloverfield es un film durante casi una hora y media y otra muy diferente en sus minutos finales, en donde abandona su tensionada y asfixiante tempo narrativo para jugar en otra liga, muy parecido a lo que sucedida con Soy leyenda (2007) de Francis Lawrence, su pose de seriedad, de film de supervivencia, de cuerda en tensión, pasa a ser un show en busca del recuerdo fácil, un descolocamiento que luego nos ha sido vendido como intencionado y que viene a estar relacionado y explicado sí sé es un espectador puesto en el género. Lo innegable es que por el camino hemos asistido a un show para el recuerdo de John Goodman y la licenciatura como scream-woman y autentica heroína de Mary Elizabeth Winstead quien hace tiempo que dejo bien claro que es mucho más que una cara bonita. Potente film sobre todo en sus ejemplarizantes dos primeros actos que luego deja todo al aguante de los ojos del que mira, quien debe elegir si jugar o no jugar a su muy cogido con pinzas ejercicio final de enlace.

calle-cloverfield-10

Título original: 10 Cloverfield Lane.

Director: Dan Trachtenberg.

Reparto: John Goodman, Mary Elizabeth Winstead, John Gallagher Jr.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Jonathan Glez

NOS MENCIONAN EN ANTENA 3

FINALISTAS EN LOS PREMIOS 20BLOGS 2.015

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