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el río
Fue la primera película en color de Jean Renoir y fue rodada íntegramente en la India. La idea surgió a raíz de una reseña publicada en la prensa sobre la novela de Rumer Godden, a pesar de la oposición de los estudios ya que, en dicha novela, no se hacía mención de cacerías, ni de elefantes, ni de tigres. El tópico de aquella época en el cine. La historia nos traslada a la vida de una joven británica (Patricia Walters) que reside en la India junto a sus padres, sus cuatro hermanas y su aventurado hermano pequeño. Su vida se verá agitada por la llegada del capitán John (Arthur Shields), un militar mutilado de guerra que viene a pasar una temporada en casa de un amigo de la familia durante su período de convalecencia. Con su llegada, la joven descubrirá sus sentimientos más románticos al sentirse muy atraída hacia él. Jean Renoir (1894-1979) era hijo de Pierre-Auguste Renoir, el célebre pintor impresionista. En su juventud se alistó en el ejército y participó en la I Guerra Mundial, donde sufrió una herida en la pierna (curiosamente, lo que le ocurre al capitán John en "El Río"). Debutó como director en 1924 con "La hija del agua", una obra con un claro tinte impresionista (su cine siempre estuvo claramente influenciado por su padre) que, a su pesar, no impresionó mucho a la crítica de la época. Sin embargo, no se amedrentó por esto y, para mayor gloria del séptimo arte, continuó dirigiendo. Con lo cual, pasado el tiempo, nos brindó algunas maravillosas obras maestras como: "Los bajos fondos (1936)", "La gran ilusión (1937)", "La marsellesa (1938)", "La bestia humana (1938)", "La regla del juego (1939)" o "Esta tierra es mía (1943)".

el río

Todo el transcurso de El Río es como un cuento en el que todo está armonizado, como el fluir de un río que baja pausado a través de campos y valles, dotando de paz a ese entorno en el que se integra. Y lo vemos reflejado en el personaje del niño (interpretado por Claude Renoir, sobrino del director). Un niño cuyo comportamiento fluye como ese río, armonizado, sin prejuicios, inocente a la vez que travieso, despreocupado de los problemas de los mayores e interesado en las cosas de su entorno. De ese entorno cargado de sentimientos, valores, aventuras e, incluso, nostalgia. El movimiento de cámara ayuda (más bien el no movimiento, ya que se hizo uso de cámara estática) a crear esa atmósfera de calma, de paz, de tranquilidad. Nada más comenzar, la película nos da una ligera pista de lo que vamos encontrar, con ese simbólico círculo que nos indica como vamos a sumergirnos en un relato que encarna el simple transcurso de la vida, como si de un río se tratase.

el río

Con su nacimiento, su fluir, su desembocadura y vuelta a empezar. Es un canto poético al devenir humano, al descubrimiento del amor, al descubrimiento del dolor o a la pérdida de la inocencia para entrar en la edad adulta. Es un canto a los niños, entre los que no existen prejuicios, sólo personas, compañeros. En definitiva, El Río es una película tremendamente humana que debería poder ver cualquiera y, a ser posible, acompañados de los niños de la familia. Es un filme para descubrir un país que fascina a su director por la riqueza de sus tradiciones y de sus costumbres ancestrales. A pesar de que el neorrealismo había convulsionado la estética del cine y también la de Renoir, como se pudo ver en La marsellesa, no es, sin embargo, una película neorrealista, aunque sí un filme que atiende en primer lugar el decorado real en que habitan los personajes. Podría decirse que El río es un documental ataviado con tres historias de amor. Cuando Renoir decidió rodar en la India ya sabía que la fuerte impresión de aquel país debía plasmarse en imágenes que respondieran a la realidad antes que al tópico. Los productores pretendían una obra con cacerías de elefantes y tigres porque entendían que la India sin eso, no era la India. Por supuesto, Renoir se negó no sólo a ese tópico, sino también a mostrar el de la miseria y el hambre.

el río

Por tanto, se puede considerar que El Río es una película del Neorrealismo trascendido, ya que Jean trasciende lo evidente para dejarse seducir por toda esa forma de vida de la India y contrastándola con las costumbres occidentales. La película debe poco a sus intérpretes, aunque todos responden muy bien a las exigencias de sus personajes. Viendo el transcurso de esta reseña, podemos adivinar que hubo múltiples anécdotas que rodearon el rodaje de la misma. Por ejemplo, que se dice que durante el rodaje, Renoir conoció a Satyayit Ray, incluso, se rumorea que este colaboró como asistente de Renoir. Se sabe también, que Jean Renoir puso cuatro condiciones para llevar a cabo el rodaje: que le financiaran un viaje a la India (quería conocer el terreno), escribir el guión junto a la novelista, tener el derecho "irrenunciable" al final cut y, ¿no lo adivinan?, nada de cacerías de elefantes o tigres. Otra anécdota destacable es que el productor era un florista de Beverly Hills y, después de El río, jamás volvió a producir. Para el papel masculino pensó en contratar a Marlon Brando, pero superó pronto esa tentación y eligió en su lugar a Tom Breen, modesto actor que había perdido, efectivamente, una pierna en la reciente guerra, ya que Brando hubiera condicionado demasiado esa narrativa dulce y sencilla con la que Renoir nos dio una lección de cine.

el río

Premios:
-        Venecia (1951): Premio internacional.
-        Círculo de críticos de Nueva York (1951): Nominada a la mejor película.
-        Premios BAFTA (1952): Nominada a la mejor película.

Frase para recordar: "Brindo por los niños. Deberíamos celebrar que un niño muera como niño, que un niño haya escapado. Los encerramos en nuestras escuelas, les inculcamos nuestros estúpidos tabúes, los enredamos en nuestras guerras, y no lo pueden resistir. No tienen armaduras, así que los matamos. Masacramos a los inocentes, y el mundo es de los niños, el mundo real. Trepan a los árboles y se revuelcan en la hierba. Son parecidos a las hormigas y libres como pájaros. Son como los animales, no se avergüenzan. Saben lo que es importante: que ha nacido un ratón o que una hoja cae en el estanque. Si el mundo estuviera hecho de niños...".


el río


Título original: The river.

Director: Jean Renoir.

Intérpretes: Patricia WaltersAdrienne CorriNora SwinburneEsmond KnightArthur Shields,Thomas E. Breen.


Escena:






Información complementaria:
Jean Renoir

Reseña escrita por Juanma Falcón

EL RÍO (1951). El viaje a la India de Jean Renoir.

el río
Fue la primera película en color de Jean Renoir y fue rodada íntegramente en la India. La idea surgió a raíz de una reseña publicada en la prensa sobre la novela de Rumer Godden, a pesar de la oposición de los estudios ya que, en dicha novela, no se hacía mención de cacerías, ni de elefantes, ni de tigres. El tópico de aquella época en el cine. La historia nos traslada a la vida de una joven británica (Patricia Walters) que reside en la India junto a sus padres, sus cuatro hermanas y su aventurado hermano pequeño. Su vida se verá agitada por la llegada del capitán John (Arthur Shields), un militar mutilado de guerra que viene a pasar una temporada en casa de un amigo de la familia durante su período de convalecencia. Con su llegada, la joven descubrirá sus sentimientos más románticos al sentirse muy atraída hacia él. Jean Renoir (1894-1979) era hijo de Pierre-Auguste Renoir, el célebre pintor impresionista. En su juventud se alistó en el ejército y participó en la I Guerra Mundial, donde sufrió una herida en la pierna (curiosamente, lo que le ocurre al capitán John en "El Río"). Debutó como director en 1924 con "La hija del agua", una obra con un claro tinte impresionista (su cine siempre estuvo claramente influenciado por su padre) que, a su pesar, no impresionó mucho a la crítica de la época. Sin embargo, no se amedrentó por esto y, para mayor gloria del séptimo arte, continuó dirigiendo. Con lo cual, pasado el tiempo, nos brindó algunas maravillosas obras maestras como: "Los bajos fondos (1936)", "La gran ilusión (1937)", "La marsellesa (1938)", "La bestia humana (1938)", "La regla del juego (1939)" o "Esta tierra es mía (1943)".

el río

Todo el transcurso de El Río es como un cuento en el que todo está armonizado, como el fluir de un río que baja pausado a través de campos y valles, dotando de paz a ese entorno en el que se integra. Y lo vemos reflejado en el personaje del niño (interpretado por Claude Renoir, sobrino del director). Un niño cuyo comportamiento fluye como ese río, armonizado, sin prejuicios, inocente a la vez que travieso, despreocupado de los problemas de los mayores e interesado en las cosas de su entorno. De ese entorno cargado de sentimientos, valores, aventuras e, incluso, nostalgia. El movimiento de cámara ayuda (más bien el no movimiento, ya que se hizo uso de cámara estática) a crear esa atmósfera de calma, de paz, de tranquilidad. Nada más comenzar, la película nos da una ligera pista de lo que vamos encontrar, con ese simbólico círculo que nos indica como vamos a sumergirnos en un relato que encarna el simple transcurso de la vida, como si de un río se tratase.

el río

Con su nacimiento, su fluir, su desembocadura y vuelta a empezar. Es un canto poético al devenir humano, al descubrimiento del amor, al descubrimiento del dolor o a la pérdida de la inocencia para entrar en la edad adulta. Es un canto a los niños, entre los que no existen prejuicios, sólo personas, compañeros. En definitiva, El Río es una película tremendamente humana que debería poder ver cualquiera y, a ser posible, acompañados de los niños de la familia. Es un filme para descubrir un país que fascina a su director por la riqueza de sus tradiciones y de sus costumbres ancestrales. A pesar de que el neorrealismo había convulsionado la estética del cine y también la de Renoir, como se pudo ver en La marsellesa, no es, sin embargo, una película neorrealista, aunque sí un filme que atiende en primer lugar el decorado real en que habitan los personajes. Podría decirse que El río es un documental ataviado con tres historias de amor. Cuando Renoir decidió rodar en la India ya sabía que la fuerte impresión de aquel país debía plasmarse en imágenes que respondieran a la realidad antes que al tópico. Los productores pretendían una obra con cacerías de elefantes y tigres porque entendían que la India sin eso, no era la India. Por supuesto, Renoir se negó no sólo a ese tópico, sino también a mostrar el de la miseria y el hambre.

el río

Por tanto, se puede considerar que El Río es una película del Neorrealismo trascendido, ya que Jean trasciende lo evidente para dejarse seducir por toda esa forma de vida de la India y contrastándola con las costumbres occidentales. La película debe poco a sus intérpretes, aunque todos responden muy bien a las exigencias de sus personajes. Viendo el transcurso de esta reseña, podemos adivinar que hubo múltiples anécdotas que rodearon el rodaje de la misma. Por ejemplo, que se dice que durante el rodaje, Renoir conoció a Satyayit Ray, incluso, se rumorea que este colaboró como asistente de Renoir. Se sabe también, que Jean Renoir puso cuatro condiciones para llevar a cabo el rodaje: que le financiaran un viaje a la India (quería conocer el terreno), escribir el guión junto a la novelista, tener el derecho "irrenunciable" al final cut y, ¿no lo adivinan?, nada de cacerías de elefantes o tigres. Otra anécdota destacable es que el productor era un florista de Beverly Hills y, después de El río, jamás volvió a producir. Para el papel masculino pensó en contratar a Marlon Brando, pero superó pronto esa tentación y eligió en su lugar a Tom Breen, modesto actor que había perdido, efectivamente, una pierna en la reciente guerra, ya que Brando hubiera condicionado demasiado esa narrativa dulce y sencilla con la que Renoir nos dio una lección de cine.

el río

Premios:
-        Venecia (1951): Premio internacional.
-        Círculo de críticos de Nueva York (1951): Nominada a la mejor película.
-        Premios BAFTA (1952): Nominada a la mejor película.

Frase para recordar: "Brindo por los niños. Deberíamos celebrar que un niño muera como niño, que un niño haya escapado. Los encerramos en nuestras escuelas, les inculcamos nuestros estúpidos tabúes, los enredamos en nuestras guerras, y no lo pueden resistir. No tienen armaduras, así que los matamos. Masacramos a los inocentes, y el mundo es de los niños, el mundo real. Trepan a los árboles y se revuelcan en la hierba. Son parecidos a las hormigas y libres como pájaros. Son como los animales, no se avergüenzan. Saben lo que es importante: que ha nacido un ratón o que una hoja cae en el estanque. Si el mundo estuviera hecho de niños...".


el río


Título original: The river.

Director: Jean Renoir.

Intérpretes: Patricia WaltersAdrienne CorriNora SwinburneEsmond KnightArthur Shields,Thomas E. Breen.


Escena:






Información complementaria:
Jean Renoir

Reseña escrita por Juanma Falcón

47 ronin
El noble Asano es respetado y querido por todos sus subordinados, a los que ha dado paz y prosperidad muchos años. El noble corrupto Kira, uno de sus rivales, se dedica a despreciarlo en público constantemente y a ponerle en aprietos para dejarle en evidencia ante las autoridades superiores. Un día Asano se cansa y ataca a Kira, dejándole una cicatriz en la frente. Asano es obligado a hacerse el harakiri según la tradición por la ofensa. Ante esta injusticia, sus 47 samuráis, que se quedan sin señor, deciden atacar la casa de Kira exigiendo justicia ante todo Japón. A principios de los años 60 comienza por Japón un sentimiento antiamericano que sirve de caldo de cultivo a los estudios Toho para embarcarse en la realización de los 47 ronin. Una historia basada en hechos reales acaecidos durante el Japón medieval y que trata de ensalzar los valores clásicos de la cultura japonesa. El film está dirigido por Hiroshi Inagaki (1905-1980), un hijo de actores ambulantes que desde muy temprano entró en el mundo del teatro hasta que le llegó su oportunidad en el cine encarnado pequeños papeles. Ya, durante los años 20, participó en alguna película bajo las órdenes del gran Kenji Mizoguchi, el cual dirigiría unos años más tarde la primera adaptación sobre estos hechos en la película "Los leales 47 ronin". Tiempo más tarde, Inagaki pudo dirigir la que sería su primera obra ("La reina de la paz (1928)"), pero su etapa de máximo esplendor como director llegaría en las década de los 50 y los 60, donde dirigió películas sobre samuráis y algunas adaptaciones literarias en las que se siempre se aprecia un tinte épico. 

47 ronin

Esta película está dividida en dos partes: "Flores" y "Nieve". Durante la primera, se nos acerca a la confrontación entre Asano (Yuzo Kayama) y Kira (Chusha Ichikawa). En la segunda, se desarrolla el plan de Oishi (Koshiro Matsumoto) para vengar la muerte de su señor a la vez de lavar su imagen ante la sociedad del momento. A lo largo de todo el metraje podemos apreciar todos esos valores implícitos en el Bushido, como el honor, la lealtad, el aplomo, la muerte, etc., a través de los cuales el director dota a la obra de una historia tremendamente sutil en la que el espectador debe permanecer atento a la historia. 47 ronin puede ser considerada como una película coral, sin embargo destaca, sobre todo, la interpretación de Matsumoto, dotando a su personaje de credibilidad y aplomo. 

47 ronin

Se han realizado varias versiones sobre esta historia, sobre las que destaca la ya mencionada "Los leales 47 ronin" (Kenji Mizoguchi) que, aunque la considero una gran película, creo que no dota a la historia de toda su amplitud, algo que si logra aquí Inagaki. La última versión realizada, es la hollywoodiense "La leyenda del samurái (2013)", protagonizada por Keanu Reeves y que resulta bastante mediocre. Aunque es cierto que también es una adaptación más libre de los hechos en cuestión. Entre sus anécdotas habría que mencionar que el último haiku escrito por el noble Asano antes de su muerte fue utilizado para componer la banda sonora de la película. También destaco que hay un dvd en los que se puede leer que la película tiene una duración de 115 minutos (por ejemplo, el mío), sin embargo, una vez que se empieza a ver la película llegamos a los 207 minutos de metraje.

47 ronin


Título original: Chûshingura.

Director: Hiroshi Inagaki.

Intérpretes: Koshiro Matsumoto, Yuzo Kayama, Tatsuya Mihashi, Akira Takarada, Yosuke Natsuki, Makoto Satô, Tadao Takashima, Seizaburô Kawazu, Takashi Shimura, Daisuke Katô, Keiju Kobayashi, Ryô Ikebe, Setsuko Hara, Reiko Dan, Hiroshi Koizumi, Toshirô Mifune.

Trailer:



Información complementaria:

Reseña escrita por Juanma Falcón

47 RONIN (1962). Los samuráis de Hiroshi Inagaki.

47 ronin
El noble Asano es respetado y querido por todos sus subordinados, a los que ha dado paz y prosperidad muchos años. El noble corrupto Kira, uno de sus rivales, se dedica a despreciarlo en público constantemente y a ponerle en aprietos para dejarle en evidencia ante las autoridades superiores. Un día Asano se cansa y ataca a Kira, dejándole una cicatriz en la frente. Asano es obligado a hacerse el harakiri según la tradición por la ofensa. Ante esta injusticia, sus 47 samuráis, que se quedan sin señor, deciden atacar la casa de Kira exigiendo justicia ante todo Japón. A principios de los años 60 comienza por Japón un sentimiento antiamericano que sirve de caldo de cultivo a los estudios Toho para embarcarse en la realización de los 47 ronin. Una historia basada en hechos reales acaecidos durante el Japón medieval y que trata de ensalzar los valores clásicos de la cultura japonesa. El film está dirigido por Hiroshi Inagaki (1905-1980), un hijo de actores ambulantes que desde muy temprano entró en el mundo del teatro hasta que le llegó su oportunidad en el cine encarnado pequeños papeles. Ya, durante los años 20, participó en alguna película bajo las órdenes del gran Kenji Mizoguchi, el cual dirigiría unos años más tarde la primera adaptación sobre estos hechos en la película "Los leales 47 ronin". Tiempo más tarde, Inagaki pudo dirigir la que sería su primera obra ("La reina de la paz (1928)"), pero su etapa de máximo esplendor como director llegaría en las década de los 50 y los 60, donde dirigió películas sobre samuráis y algunas adaptaciones literarias en las que se siempre se aprecia un tinte épico. 

47 ronin

Esta película está dividida en dos partes: "Flores" y "Nieve". Durante la primera, se nos acerca a la confrontación entre Asano (Yuzo Kayama) y Kira (Chusha Ichikawa). En la segunda, se desarrolla el plan de Oishi (Koshiro Matsumoto) para vengar la muerte de su señor a la vez de lavar su imagen ante la sociedad del momento. A lo largo de todo el metraje podemos apreciar todos esos valores implícitos en el Bushido, como el honor, la lealtad, el aplomo, la muerte, etc., a través de los cuales el director dota a la obra de una historia tremendamente sutil en la que el espectador debe permanecer atento a la historia. 47 ronin puede ser considerada como una película coral, sin embargo destaca, sobre todo, la interpretación de Matsumoto, dotando a su personaje de credibilidad y aplomo. 

47 ronin

Se han realizado varias versiones sobre esta historia, sobre las que destaca la ya mencionada "Los leales 47 ronin" (Kenji Mizoguchi) que, aunque la considero una gran película, creo que no dota a la historia de toda su amplitud, algo que si logra aquí Inagaki. La última versión realizada, es la hollywoodiense "La leyenda del samurái (2013)", protagonizada por Keanu Reeves y que resulta bastante mediocre. Aunque es cierto que también es una adaptación más libre de los hechos en cuestión. Entre sus anécdotas habría que mencionar que el último haiku escrito por el noble Asano antes de su muerte fue utilizado para componer la banda sonora de la película. También destaco que hay un dvd en los que se puede leer que la película tiene una duración de 115 minutos (por ejemplo, el mío), sin embargo, una vez que se empieza a ver la película llegamos a los 207 minutos de metraje.

47 ronin


Título original: Chûshingura.

Director: Hiroshi Inagaki.

Intérpretes: Koshiro Matsumoto, Yuzo Kayama, Tatsuya Mihashi, Akira Takarada, Yosuke Natsuki, Makoto Satô, Tadao Takashima, Seizaburô Kawazu, Takashi Shimura, Daisuke Katô, Keiju Kobayashi, Ryô Ikebe, Setsuko Hara, Reiko Dan, Hiroshi Koizumi, Toshirô Mifune.

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Reseña escrita por Juanma Falcón

los goonies
De las mentes prodigiosas de Steven Spielberg ("Indiana Jones"), Richard Donner ("Superman (1978)") y Chris Columbus ("Señora Doubtfire (1993)") juntos se parió a "Los Goonies". Una película que permanece en la memoria, que suscita los recuerdos memorables de toda una generación (la de los años 80's) que vivió intensamente las andanzas de los estupendos niños: Mickey (y su hermano mayor), Data, Gordi y Bocazas unidos a las dos chicas (una animadora guapa y la otra su compañera de enormes gafas)..Todos ellos acompañados por el bonachón desfigurado de Sloth y perseguidos por la familia criminal "Fratelli". Las familias de la bahía de Goon en Astoria (Estados Unidos) son amenazadas por el desahucio. En el último fin de semana en la que la pandilla de amigos estarán juntos como "Los Goonies" se desatará la trama llena de aventuras, misterio, piratas, trampas y persecuciones con el descubrimiento en el desván en la casa de Mickey del mapa del tesoro del pirata "El tuerto", que podría asegurar que todos mantuvieran su hogar y con ello la fuerte unión de amistad que une a los leales y divertidos "Goonies". Esta es la imaginativa e infantil premisa argumental que crearon los genios de Spielberg y Columbus que un año antes nos habían ofrecido la fantasía alocada y sorprendente con "Los Gremlins (1984)". Bajo la supervisión en la dirección del artesano en el entretenimiento de Richard Donner ("Arma Letal (1987)", "La Profecía (1976)", "Superman (1978)"), Spielberg y Columbus depositaban su valerosa confianza en producción y guión a un Donner en estado de magia que en "Los Goonies" supo aunar las aventuras de Indiana Jones, las novelas de los años 40's y 50's de Enid Blython "Los 5" y las películas de piratas tipo "El Capitán Blood (1935)" de Michael Curtiz y "El temible burlón (1953)" de Robert Siodmak. 

los goonies

Todo aquel que tenga la oportunidad de ver por primera vez "Los Goonies" tiene la diversión y el entretenimiento asegurado, con unos personajes en estado de gracia, que infunden una nostalgia y un cariño que no se olvidan fácilmente. La soñadora y honorable actitud de Mickey, la protección y el arrojo de su hermano mayor, la glotona y jocosa personalidad de Gordi, la palabrería cautivadora de Bocazas, los mecachismes y tecnicismos de Data y toda la camaradería y compromiso de unos amigos que de verdad muestran una unión que les hará superar todas las adversidades para encontrar el quimérico tesoro del pirata Willy "El Tuerto", que les sacará de la ruina y perpetuará los lazos de unión de los 'Goonies' para siempre. No puedo olvidarme de Sloth, ese "simpatiquísimo monstruo" que cual hombre elefante "John Merrick" destaca por su desfigurado rostro, pero que tiene un corazón enorme deseoso de tener alguien que le quiera como amigo, con su memorable frase:" -Cho-co-la-te-". Y cómo no, Los Fratelli, los mafiosos despistados de turno que descubriendo "el plan" de los chicos, intentarán arrebatarles el supuesto tesoro bajo el mandato de la mamá mafiosa por excelencia que fue una Anne Ramsey ("Tira a mamá del tren (1987)") espectacular y malhumorada genial. 

los goonies

Todo en "Los Goonies" es maravilla, sentido del espectáculo y una visión infantil y aventurera de un género que todo niño debería ver, la película que todo adulto debería recordar. Secuencias memorables como la huida de los Fratelli de la cárcel, la entrada de los Goonies en su guarida, Gordi suplicando por su vida con la amenaza de una batidora en su mano, el primer encuentro con Sloth y las chocolatinas....La entrada en los túneles del tesoro repletos de trampas, la falsa fuente de los deseos, los besos a ciegas, el paso por los distintos desafío de Willy "el tuerto" en forma de ingenios mortales y los planos finales en el barco con Sloth imitando a Errol Flynn y Burt Lancaster como pirata acróbata merecen un aplauso, además del meritorio reconocimiento de generación en generación por un público que no olvida esta película. Como curiosidad comentar que en los "Goonies" hay guiños a varios films, entre los que se encuentran las mencionadas "El Capitán Blood" de Curtiz, "Superman" y "Gremlins"... Os invito a descubrirlos en la película que pertenece a un colectivo "ochentero" que mira con estupor la más que posible secuela, casi treinta años después de su estreno...Que sea para bien: "-Los Goonies nunca dicen muerto". Disfrutadla.

los goonies


Título original: The Goonies.

Director: Richard Donner.

Intérpretes: Sean AstinCorey FeldmanJosh BrolinMartha PlimptonJoe PantolianoJeff CohenJonathan Ke Quan.

Trailer:


Escena:


La canción:



Reseña escrita por Cristóbal Jiménez
Autor del blog:  Cristobalcine.jimdo.com

Información complementaria:

LOS GOONIES (1985). La pandilla de Richard Donner.

los goonies
De las mentes prodigiosas de Steven Spielberg ("Indiana Jones"), Richard Donner ("Superman (1978)") y Chris Columbus ("Señora Doubtfire (1993)") juntos se parió a "Los Goonies". Una película que permanece en la memoria, que suscita los recuerdos memorables de toda una generación (la de los años 80's) que vivió intensamente las andanzas de los estupendos niños: Mickey (y su hermano mayor), Data, Gordi y Bocazas unidos a las dos chicas (una animadora guapa y la otra su compañera de enormes gafas)..Todos ellos acompañados por el bonachón desfigurado de Sloth y perseguidos por la familia criminal "Fratelli". Las familias de la bahía de Goon en Astoria (Estados Unidos) son amenazadas por el desahucio. En el último fin de semana en la que la pandilla de amigos estarán juntos como "Los Goonies" se desatará la trama llena de aventuras, misterio, piratas, trampas y persecuciones con el descubrimiento en el desván en la casa de Mickey del mapa del tesoro del pirata "El tuerto", que podría asegurar que todos mantuvieran su hogar y con ello la fuerte unión de amistad que une a los leales y divertidos "Goonies". Esta es la imaginativa e infantil premisa argumental que crearon los genios de Spielberg y Columbus que un año antes nos habían ofrecido la fantasía alocada y sorprendente con "Los Gremlins (1984)". Bajo la supervisión en la dirección del artesano en el entretenimiento de Richard Donner ("Arma Letal (1987)", "La Profecía (1976)", "Superman (1978)"), Spielberg y Columbus depositaban su valerosa confianza en producción y guión a un Donner en estado de magia que en "Los Goonies" supo aunar las aventuras de Indiana Jones, las novelas de los años 40's y 50's de Enid Blython "Los 5" y las películas de piratas tipo "El Capitán Blood (1935)" de Michael Curtiz y "El temible burlón (1953)" de Robert Siodmak. 

los goonies

Todo aquel que tenga la oportunidad de ver por primera vez "Los Goonies" tiene la diversión y el entretenimiento asegurado, con unos personajes en estado de gracia, que infunden una nostalgia y un cariño que no se olvidan fácilmente. La soñadora y honorable actitud de Mickey, la protección y el arrojo de su hermano mayor, la glotona y jocosa personalidad de Gordi, la palabrería cautivadora de Bocazas, los mecachismes y tecnicismos de Data y toda la camaradería y compromiso de unos amigos que de verdad muestran una unión que les hará superar todas las adversidades para encontrar el quimérico tesoro del pirata Willy "El Tuerto", que les sacará de la ruina y perpetuará los lazos de unión de los 'Goonies' para siempre. No puedo olvidarme de Sloth, ese "simpatiquísimo monstruo" que cual hombre elefante "John Merrick" destaca por su desfigurado rostro, pero que tiene un corazón enorme deseoso de tener alguien que le quiera como amigo, con su memorable frase:" -Cho-co-la-te-". Y cómo no, Los Fratelli, los mafiosos despistados de turno que descubriendo "el plan" de los chicos, intentarán arrebatarles el supuesto tesoro bajo el mandato de la mamá mafiosa por excelencia que fue una Anne Ramsey ("Tira a mamá del tren (1987)") espectacular y malhumorada genial. 

los goonies

Todo en "Los Goonies" es maravilla, sentido del espectáculo y una visión infantil y aventurera de un género que todo niño debería ver, la película que todo adulto debería recordar. Secuencias memorables como la huida de los Fratelli de la cárcel, la entrada de los Goonies en su guarida, Gordi suplicando por su vida con la amenaza de una batidora en su mano, el primer encuentro con Sloth y las chocolatinas....La entrada en los túneles del tesoro repletos de trampas, la falsa fuente de los deseos, los besos a ciegas, el paso por los distintos desafío de Willy "el tuerto" en forma de ingenios mortales y los planos finales en el barco con Sloth imitando a Errol Flynn y Burt Lancaster como pirata acróbata merecen un aplauso, además del meritorio reconocimiento de generación en generación por un público que no olvida esta película. Como curiosidad comentar que en los "Goonies" hay guiños a varios films, entre los que se encuentran las mencionadas "El Capitán Blood" de Curtiz, "Superman" y "Gremlins"... Os invito a descubrirlos en la película que pertenece a un colectivo "ochentero" que mira con estupor la más que posible secuela, casi treinta años después de su estreno...Que sea para bien: "-Los Goonies nunca dicen muerto". Disfrutadla.

los goonies


Título original: The Goonies.

Director: Richard Donner.

Intérpretes: Sean AstinCorey FeldmanJosh BrolinMartha PlimptonJoe PantolianoJeff CohenJonathan Ke Quan.

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Escena:


La canción:



Reseña escrita por Cristóbal Jiménez
Autor del blog:  Cristobalcine.jimdo.com

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la leyenda del indomable
Luke (Paul Newman), es un ex-militar y un condecorado de guerra con problemas de adaptación. Una noche, en plena borrachera, se le ocurre la desafortunada idea de romper los parquímetros que se encuentra en su camino. Un hecho que le llevará ingresar durante dos años en una prisión de Florida. Dentro de ella, su peculiar forma de ser y su incontrolable rebeldía en contra de la tiranía de los dirigentes y los empleados del centro penitenciario le hará ganarse el aprecio y la simpatía de los demás presos. A finales de los años 60 se realizaría este popular film carcelario basándose en la novela homónima de Donn Pearce. Una obra con toques autobiográficos ya que el novelista, un experto en robar cajas de seguridad antes de escribir esta novela, estuvo encerrado en una prisión durante un tiempo realizando trabajos forzados. Pearce también tendría un cameo en el film interpretando a uno de los presos. Para la dirección se elegiría al joven Stuart Rosenberg, un cineasta neoyorkino procedente del mundo de la televisión (estuvo trabajando varios años para la cadena ABC) cuya filmografía no es especialmente recordada por contar con títulos de contrastada calidad. "La leyenda del indomable", el tercer film de su filmografía, fue su obra más reconocida en la historia del cine aunque personalmente también rescataría "Con el agua al cuello (1975)", secuela de "Harper, investigador privado (1966)" donde volvería a contar en sus filas con Paul Newman y "Brubaker (1980)", obra también basada en el entorno carcelario con un gran Robert Redford ejerciendo de director de un centro penitenciario que se hace pasar por preso para destapar las ilegalidades que hay dentro de él.

la leyenda del indomable

En "La leyenda del indomable" al igual que "Brubaker" Rosenberg criticaría el abuso autoritario de las prisiones y cómo los dirigentes a base de castigos físicos y psicólogicos trataban de controlar a los presos. El tema de la fe y la creencia también hacen presencia en el film, Rosenberg nos presenta los "encuentros" de Luke con Dios, bien a modo de desafío (Luke lo provoca cuando aparece una fuerte tormenta que impide realizar los trabajos forzados) o bien hablándole de tú a tú (Luke en una iglesia le pregunta que le deparará el futuro). El enorme éxito de "La leyenda del indomable" se debe en gran medida por la presencia de Paul Newman como protagonista principal y es que el film es un vehículo perfecto para el lucimiento de este mítico actor. Paul Newman, desprende simpatía y magnetismo con su personaje de Luke, se le ve cómodo con su papel y eso lo sabe transmitir perfectamente en la pantalla.

la leyenda del indomable

Luke representa a un hombre de espíritu libre, a un sublevado de la sociedad que lucha por alejarse del control de un sistema del cuál no se siente a gusto, su motivo de estar en prisión no es más que una mera excusa para desafiar las normas y reivindicar su constante rebeldía. En la cárcel se siente cómodo a pesar de los duros trabajos físicos y las estrictas reglas que le obligan a cumplir, su sonrisa no desaparece de su cara, para él todo es un juego. Esa actitud da un vuelco radical con la muerte de su madre (emotivo ese particular duelo llorando su muerte, mientras toca un banjo y canta la canción "Plastic Jesus"), a partir de ese momento su rebeldía se intensifica a pasos agigantados, importándole cada vez menos su existencia, y cuyos intentos de fuga son su principal objetivo. Para Paul Newman el personaje de Luke le iba a suponer su cuarta nominación a los Óscar durante su carrera, después de haber sido nominado anteriormente con "La gata sobre el tejado de zinc (1958)", "El buscavidas (1961)" y "Hud (1963)" de Martin Ritt.

la leyenda del indomable

En esa gala tampoco ganaría el Óscar (tuvo que esperar un par de años para conseguirlo, exactamente en 1986 con "El color del dinero" sin contar su Óscar honorífico de 1985), ya que Rod Steiger por "En el calor de la noche (1967)" sería el vencedor de la noche, lo que provocaría una enorme indignación entre el numeroso grupo de admiradores del actor al considerar esa decisión como una injusticia. Quien si lo conseguiría fue George Kennedy (ese año también le veríamos en "Doce del patíbulo (1967)" de Robert Aldrich), interpretando a Dragline, el líder de los presos que después de tener sus contratiempos con Luke se convertirá en su mejor amigo en prisión. 


la leyenda del indomable

Destacan en el film actores secundarios de la talla de Dennis Hopper (poco antes de saltar al mundo de la dirección con la road movie hippie "Easy rider (1969)"), Harry Dean Stanton (eterno secundario visto en películas como "Padrino II (1974)", "Alien, el octavo pasajero (1979)" o "1997: Rescate en Nueva York (1981)", entre otras) y el televisivo Morgan Woodward que interpreta al Jefe Godfrey, un cínico funcionario de la prisión apodado "El hombre sin ojos", por su constante presencia de unas gafas de sol. Unas gafas de sol que reflejan el sufrimiento de los reclusos. Numerosas escenas quedan en el recuerdo de la historia del séptimo arte, son míticas la secuencia del alquitrán, donde Luke anima a sus compañeros a aumentar el ritmo de su trabajo ante las atónicas miradas de los funcionarios, la interminable pelea de boxeo de Luke con Dragline, la apuesta de Luke de comerse 50 huevos en una hora o la caldeada presencia de una despampanante rubia lavando el coche mientras el agua y el jabón salpica en su cuerpo. Dicha escena fue protagonizada por Joy Harmon (única actriz del film junto a Jo Van Fleet que hace de madre de Luke) que a la postre fue inspirada para posteriores spots televisivos.

Frase para recordar: "Las cosas no suceden a nuestro gusto, un hombre debe seguir su propio camino".

la leyenda del indomable


Título original: Cool Hand Luke.

Director: Stuart Rosenberg


Interpretes: Paul NewmanGeorge KennedyDennis HopperHarry Dean StantonStrother MartinLou AntonioJ.D. Cannon.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Información complementaria:
George Kennedy

Reseña escrita por Jesús Fariña
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LA LEYENDA DEL INDOMABLE (1967). Un rebelde Paul Newman.

la leyenda del indomable
Luke (Paul Newman), es un ex-militar y un condecorado de guerra con problemas de adaptación. Una noche, en plena borrachera, se le ocurre la desafortunada idea de romper los parquímetros que se encuentra en su camino. Un hecho que le llevará ingresar durante dos años en una prisión de Florida. Dentro de ella, su peculiar forma de ser y su incontrolable rebeldía en contra de la tiranía de los dirigentes y los empleados del centro penitenciario le hará ganarse el aprecio y la simpatía de los demás presos. A finales de los años 60 se realizaría este popular film carcelario basándose en la novela homónima de Donn Pearce. Una obra con toques autobiográficos ya que el novelista, un experto en robar cajas de seguridad antes de escribir esta novela, estuvo encerrado en una prisión durante un tiempo realizando trabajos forzados. Pearce también tendría un cameo en el film interpretando a uno de los presos. Para la dirección se elegiría al joven Stuart Rosenberg, un cineasta neoyorkino procedente del mundo de la televisión (estuvo trabajando varios años para la cadena ABC) cuya filmografía no es especialmente recordada por contar con títulos de contrastada calidad. "La leyenda del indomable", el tercer film de su filmografía, fue su obra más reconocida en la historia del cine aunque personalmente también rescataría "Con el agua al cuello (1975)", secuela de "Harper, investigador privado (1966)" donde volvería a contar en sus filas con Paul Newman y "Brubaker (1980)", obra también basada en el entorno carcelario con un gran Robert Redford ejerciendo de director de un centro penitenciario que se hace pasar por preso para destapar las ilegalidades que hay dentro de él.

la leyenda del indomable

En "La leyenda del indomable" al igual que "Brubaker" Rosenberg criticaría el abuso autoritario de las prisiones y cómo los dirigentes a base de castigos físicos y psicólogicos trataban de controlar a los presos. El tema de la fe y la creencia también hacen presencia en el film, Rosenberg nos presenta los "encuentros" de Luke con Dios, bien a modo de desafío (Luke lo provoca cuando aparece una fuerte tormenta que impide realizar los trabajos forzados) o bien hablándole de tú a tú (Luke en una iglesia le pregunta que le deparará el futuro). El enorme éxito de "La leyenda del indomable" se debe en gran medida por la presencia de Paul Newman como protagonista principal y es que el film es un vehículo perfecto para el lucimiento de este mítico actor. Paul Newman, desprende simpatía y magnetismo con su personaje de Luke, se le ve cómodo con su papel y eso lo sabe transmitir perfectamente en la pantalla.

la leyenda del indomable

Luke representa a un hombre de espíritu libre, a un sublevado de la sociedad que lucha por alejarse del control de un sistema del cuál no se siente a gusto, su motivo de estar en prisión no es más que una mera excusa para desafiar las normas y reivindicar su constante rebeldía. En la cárcel se siente cómodo a pesar de los duros trabajos físicos y las estrictas reglas que le obligan a cumplir, su sonrisa no desaparece de su cara, para él todo es un juego. Esa actitud da un vuelco radical con la muerte de su madre (emotivo ese particular duelo llorando su muerte, mientras toca un banjo y canta la canción "Plastic Jesus"), a partir de ese momento su rebeldía se intensifica a pasos agigantados, importándole cada vez menos su existencia, y cuyos intentos de fuga son su principal objetivo. Para Paul Newman el personaje de Luke le iba a suponer su cuarta nominación a los Óscar durante su carrera, después de haber sido nominado anteriormente con "La gata sobre el tejado de zinc (1958)", "El buscavidas (1961)" y "Hud (1963)" de Martin Ritt.

la leyenda del indomable

En esa gala tampoco ganaría el Óscar (tuvo que esperar un par de años para conseguirlo, exactamente en 1986 con "El color del dinero" sin contar su Óscar honorífico de 1985), ya que Rod Steiger por "En el calor de la noche (1967)" sería el vencedor de la noche, lo que provocaría una enorme indignación entre el numeroso grupo de admiradores del actor al considerar esa decisión como una injusticia. Quien si lo conseguiría fue George Kennedy (ese año también le veríamos en "Doce del patíbulo (1967)" de Robert Aldrich), interpretando a Dragline, el líder de los presos que después de tener sus contratiempos con Luke se convertirá en su mejor amigo en prisión. 


la leyenda del indomable

Destacan en el film actores secundarios de la talla de Dennis Hopper (poco antes de saltar al mundo de la dirección con la road movie hippie "Easy rider (1969)"), Harry Dean Stanton (eterno secundario visto en películas como "Padrino II (1974)", "Alien, el octavo pasajero (1979)" o "1997: Rescate en Nueva York (1981)", entre otras) y el televisivo Morgan Woodward que interpreta al Jefe Godfrey, un cínico funcionario de la prisión apodado "El hombre sin ojos", por su constante presencia de unas gafas de sol. Unas gafas de sol que reflejan el sufrimiento de los reclusos. Numerosas escenas quedan en el recuerdo de la historia del séptimo arte, son míticas la secuencia del alquitrán, donde Luke anima a sus compañeros a aumentar el ritmo de su trabajo ante las atónicas miradas de los funcionarios, la interminable pelea de boxeo de Luke con Dragline, la apuesta de Luke de comerse 50 huevos en una hora o la caldeada presencia de una despampanante rubia lavando el coche mientras el agua y el jabón salpica en su cuerpo. Dicha escena fue protagonizada por Joy Harmon (única actriz del film junto a Jo Van Fleet que hace de madre de Luke) que a la postre fue inspirada para posteriores spots televisivos.

Frase para recordar: "Las cosas no suceden a nuestro gusto, un hombre debe seguir su propio camino".

la leyenda del indomable


Título original: Cool Hand Luke.

Director: Stuart Rosenberg


Interpretes: Paul NewmanGeorge KennedyDennis HopperHarry Dean StantonStrother MartinLou AntonioJ.D. Cannon.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Información complementaria:
George Kennedy

Reseña escrita por Jesús Fariña
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la naranja mecánica
Una película providencial, directa, provocadora, realista y dolorosa como pocas... 16 años tenía cuando vi por vez primera "La naranja mecánica", que nos proyectaron en la llamada clase de convivencia (sección de ciencias sociales). Rememorando en mis recuerdos, sus imágenes y su música me indujeron a una especie de hipnotismo inducido por todas las barbaridades, deshumanización y sexo que se mostraban. El principio con la mirada depredadora e inhumana del protagonista y depravado por excelencia que es Malcom Mc Dowell presentando la ultraviolencia "como él dice" me dejó patidifuso. Toda esa crueldad yo ya la había presenciado en los ojos de gente a la que conocía personalmente, la falta de remordimientos, esa muestra de maldad sin razón, yo ya la conocía por lo que la película me dejó estupefacto. Todos esos horribles actos inclasificables de locura y sadismo a mi modo de ver no tienen explicación, forman parte humano: El mismo que llevó a millares de judíos a los campos de concentración, el mismo que esclavizó a tantas personas por ser de otra raza diferente a la suya a lo largo de toda la historia de la humanidad, y el mismo que llevaba a un grupo de jóvenes a propinar una paliza a alguien de su colegio (o a un vagabundo) por considerarlo distinto o más sensible y débil que el resto. Y lo más aterrador es que no existen o no encuentro razones para el mal, los jóvenes delincuentes empandillados del film que realizan violaciones, hurtos, luchas y por fin muertes, que son actos de anarquía injustificada que no tienen razón de ser pero que lamentablemente forman parte del lado más oscuro del hombre. Como también forma parte del ser humano el gusto innato por la música, en este caso por Beethoven lo que provoca en el protagonista una incoherencia moral, porque... 

la naranja mecánica

¿Cómo puede un ser humano cometer actos tan terribles y a la vez tener un gusto tan refinado y sensible por la música del inmortal compositor? Esto es lo que hace fracasar el experimento del gobierno utilizando a Alex para curar su lado oscuro, puesto que mientras le controlan y educan para no cometer actos de barbarie con imágenes desasosegantes, él escucha a su amado Beethoven, así que cuando se considere curado y "normal" lo que antes era bello y melódico se convertirá ahora en frustrante y desmoralizador. El proceso de acidez a dulzura del fruto se torna artificialmente por el experimento gubernamental que fracasará involuntariamente por el sordo compositor dejando a nuestro protagonista indefenso e incapaz en la vida cotidiana y que nuevamente provocará una intervención del gobierno con el ahora incapaz muchacho para utilizarlo como propaganda electoral, transportándolo de nuevo a una acidez violenta que de nuevo se volverá en el mismo estado incontrolable y dañino del principio. Kubrick consiguió una película atemporal que es muestra contemporánea de la destrucción psicológica e irracional que puede provocar un hombre a sus semejantes y de la falsedad de los políticos para conseguir votos no importando lo más mínimo los métodos o los fines para acabar con la lacra de la violencia, intentado inútilmente el control del sadismo...

la naranja mecánica


Título original: A Clockwork Orange.

Director: Stanley Kubrick.

Intérpretes: Malcolm McDowellPatrick MageeMichael BatesAdrienne CorriWarren Clarke.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Cristóbal Jiménez
Autor del blog:  Cristobalcine.jimdo.com

Información complementaria:

LA NARANJA MECÁNICA (1971). El control del sadismo.

la naranja mecánica
Una película providencial, directa, provocadora, realista y dolorosa como pocas... 16 años tenía cuando vi por vez primera "La naranja mecánica", que nos proyectaron en la llamada clase de convivencia (sección de ciencias sociales). Rememorando en mis recuerdos, sus imágenes y su música me indujeron a una especie de hipnotismo inducido por todas las barbaridades, deshumanización y sexo que se mostraban. El principio con la mirada depredadora e inhumana del protagonista y depravado por excelencia que es Malcom Mc Dowell presentando la ultraviolencia "como él dice" me dejó patidifuso. Toda esa crueldad yo ya la había presenciado en los ojos de gente a la que conocía personalmente, la falta de remordimientos, esa muestra de maldad sin razón, yo ya la conocía por lo que la película me dejó estupefacto. Todos esos horribles actos inclasificables de locura y sadismo a mi modo de ver no tienen explicación, forman parte humano: El mismo que llevó a millares de judíos a los campos de concentración, el mismo que esclavizó a tantas personas por ser de otra raza diferente a la suya a lo largo de toda la historia de la humanidad, y el mismo que llevaba a un grupo de jóvenes a propinar una paliza a alguien de su colegio (o a un vagabundo) por considerarlo distinto o más sensible y débil que el resto. Y lo más aterrador es que no existen o no encuentro razones para el mal, los jóvenes delincuentes empandillados del film que realizan violaciones, hurtos, luchas y por fin muertes, que son actos de anarquía injustificada que no tienen razón de ser pero que lamentablemente forman parte del lado más oscuro del hombre. Como también forma parte del ser humano el gusto innato por la música, en este caso por Beethoven lo que provoca en el protagonista una incoherencia moral, porque... 

la naranja mecánica

¿Cómo puede un ser humano cometer actos tan terribles y a la vez tener un gusto tan refinado y sensible por la música del inmortal compositor? Esto es lo que hace fracasar el experimento del gobierno utilizando a Alex para curar su lado oscuro, puesto que mientras le controlan y educan para no cometer actos de barbarie con imágenes desasosegantes, él escucha a su amado Beethoven, así que cuando se considere curado y "normal" lo que antes era bello y melódico se convertirá ahora en frustrante y desmoralizador. El proceso de acidez a dulzura del fruto se torna artificialmente por el experimento gubernamental que fracasará involuntariamente por el sordo compositor dejando a nuestro protagonista indefenso e incapaz en la vida cotidiana y que nuevamente provocará una intervención del gobierno con el ahora incapaz muchacho para utilizarlo como propaganda electoral, transportándolo de nuevo a una acidez violenta que de nuevo se volverá en el mismo estado incontrolable y dañino del principio. Kubrick consiguió una película atemporal que es muestra contemporánea de la destrucción psicológica e irracional que puede provocar un hombre a sus semejantes y de la falsedad de los políticos para conseguir votos no importando lo más mínimo los métodos o los fines para acabar con la lacra de la violencia, intentado inútilmente el control del sadismo...

la naranja mecánica


Título original: A Clockwork Orange.

Director: Stanley Kubrick.

Intérpretes: Malcolm McDowellPatrick MageeMichael BatesAdrienne CorriWarren Clarke.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Cristóbal Jiménez
Autor del blog:  Cristobalcine.jimdo.com

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e.t. el extraterrestre
Hablar de clásicos del cine es una tarea ardua ya que, aunque se trata de películas que todo el mundo conoce, cada uno de nosotros tenemos en mente nuestra propia valoración. Pese a todo, hoy os queremos hablar de una de estas cintas que en su momento causaron furor, y que aún hoy lo mantienen entre los hijos de sus primeros espectadores, para lo que os hablaremos de "E.T. El Extraterrestre". La historia trascurre a comienzos de la pasada década de los 80. En un bosque cercano a la ciudad de Los Ángeles, un grupo de extraterrestres está recolectando muestras varias de plantas cuando se ve obligado a huir ante el acoso del ejército estadounidense, viéndose uno de ellos abandonado en nuestro mundo, lo que provoca que tenga que luchar por sobrevivir. A pocos kilómetros del lugar, en una urbanización de las afueras de la gran ciudad, Elliott (Henry Thomas)  cansado de hacer de criado de su hermano mayor Michael, sale de casa y se encuentra con el pequeño extraterrestre abandonado. Superado el susto inicial, Elliott atrae al ser con un caminito de gominolas. Pasada la primera noche, Elliott presenta ET a sus dos hermanos, al mayor y a la pequeña Gertie (Drew Barrymore), quienes se implicarán hasta el final con el bienestar de ET. Al poco tiempo, Elliot y ET crean entre ellos un auténtico vínculo vital que les permitirá compartir fuerzas. Con el paso de los días, el extraterrestre llega incluso a decir pequeñas frases, usando esa facultad para hacer saber a Elliott su necesidad de volver a su planeta antes que sea demasiado tarde. ¿Conseguirán nuestros protagonistas su objetivo? ¿Dará al traste el ejército los planes de ET y Elliott? Como es evidente, aunque la mayoría de vosotros conocéis las respuestas a estas preguntas, nosotros no os las daremos por aquí, y menos en una gran película como esta. Lo que sí haremos es daros nuestra particular valoración, así que, sin más dilación, vamos a ello. En su momento "E.T. El Extraterrestre" fue una auténtica revolución, tanto por la bella factura técnica que logró Steven Spielberg, su director, como por la enternecedora historia de amistad que se tejió entre el feo pero buenísimo ET, y el pequeño y atormentado Elliott. En cuanto a las interpretaciones, no os negaremos que podríamos considerarlas bastante mediocres, pero teniendo en cuenta que la película está protagonizada por niños y que, no solo logran dar carácter a sus personajes, sino que también consiguen emocionarnos e implicarnos en la historia, los del equipo las aplaudimos y alabamos totalmente. Evidentemente, no estamos ante una película perfecta, ni tan siquiera ante una genialidad de la industria del cine, pero sí que estamos ante una cinta que hizo llorar y marcó a toda una generación con frases como: "Mi caaaaasaaaa… Teléfonooo.." o la célebre "Estaré aquí mismo".

e.t. el extraterrestre 1982

Título original: E.T. The extra-terrestrial.

Director: Steven Spielberg.

Intérpretes: Henry Thomas, Drew Barrymore, Peter Coyote, Dee Wallace.

Trailer:



B.S.O.:




Reseña escrita por Joan R. Lopez
Autor del blog: Hemos visto

Información complementaria:

E.T. EL EXTRATERRESTRE (1982). El alienígena de Spielberg.

e.t. el extraterrestre
Hablar de clásicos del cine es una tarea ardua ya que, aunque se trata de películas que todo el mundo conoce, cada uno de nosotros tenemos en mente nuestra propia valoración. Pese a todo, hoy os queremos hablar de una de estas cintas que en su momento causaron furor, y que aún hoy lo mantienen entre los hijos de sus primeros espectadores, para lo que os hablaremos de "E.T. El Extraterrestre". La historia trascurre a comienzos de la pasada década de los 80. En un bosque cercano a la ciudad de Los Ángeles, un grupo de extraterrestres está recolectando muestras varias de plantas cuando se ve obligado a huir ante el acoso del ejército estadounidense, viéndose uno de ellos abandonado en nuestro mundo, lo que provoca que tenga que luchar por sobrevivir. A pocos kilómetros del lugar, en una urbanización de las afueras de la gran ciudad, Elliott (Henry Thomas)  cansado de hacer de criado de su hermano mayor Michael, sale de casa y se encuentra con el pequeño extraterrestre abandonado. Superado el susto inicial, Elliott atrae al ser con un caminito de gominolas. Pasada la primera noche, Elliott presenta ET a sus dos hermanos, al mayor y a la pequeña Gertie (Drew Barrymore), quienes se implicarán hasta el final con el bienestar de ET. Al poco tiempo, Elliot y ET crean entre ellos un auténtico vínculo vital que les permitirá compartir fuerzas. Con el paso de los días, el extraterrestre llega incluso a decir pequeñas frases, usando esa facultad para hacer saber a Elliott su necesidad de volver a su planeta antes que sea demasiado tarde. ¿Conseguirán nuestros protagonistas su objetivo? ¿Dará al traste el ejército los planes de ET y Elliott? Como es evidente, aunque la mayoría de vosotros conocéis las respuestas a estas preguntas, nosotros no os las daremos por aquí, y menos en una gran película como esta. Lo que sí haremos es daros nuestra particular valoración, así que, sin más dilación, vamos a ello. En su momento "E.T. El Extraterrestre" fue una auténtica revolución, tanto por la bella factura técnica que logró Steven Spielberg, su director, como por la enternecedora historia de amistad que se tejió entre el feo pero buenísimo ET, y el pequeño y atormentado Elliott. En cuanto a las interpretaciones, no os negaremos que podríamos considerarlas bastante mediocres, pero teniendo en cuenta que la película está protagonizada por niños y que, no solo logran dar carácter a sus personajes, sino que también consiguen emocionarnos e implicarnos en la historia, los del equipo las aplaudimos y alabamos totalmente. Evidentemente, no estamos ante una película perfecta, ni tan siquiera ante una genialidad de la industria del cine, pero sí que estamos ante una cinta que hizo llorar y marcó a toda una generación con frases como: "Mi caaaaasaaaa… Teléfonooo.." o la célebre "Estaré aquí mismo".

e.t. el extraterrestre 1982

Título original: E.T. The extra-terrestrial.

Director: Steven Spielberg.

Intérpretes: Henry Thomas, Drew Barrymore, Peter Coyote, Dee Wallace.

Trailer:



B.S.O.:




Reseña escrita por Joan R. Lopez
Autor del blog: Hemos visto

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el film perdido de Orson Wells
El realizador italo-americano Martin Scorsese ha denunciado en numerosas ocasiones que "más del 90% de las películas estadounidenses mudas se han perdido". El cineasta lo sabe muy bien. Lleva décadas restaurando películas, que hoy podemos disfrutar en sus formatos y colores originales, gracias a su Film Foundation, una organización sin ánimo de lucro, creada en 1990 para proteger y preservar la historia del cine. La Film Foundation ha contribuido a salvaguardar más de 600 películas. La restauración tiene un enorme componente de carrera agónica contra la degradación del material. El soporte original de las películas en aquellos días, previo al de 35 mm (que en la actualidad pierde la batalla frente al digital), tenía como componente el nitrato, material muy volátil, inflamable y fácilmente degradable. Otro factor fundamental que obstaculiza la conservación es la filosofía de distribución imperante en los albores del cine. Durante los años del cine silente, cada exhibidor en cualquier parte del mundo podía remontar un filme a su capricho. La escasa conciencia de la importancia artística de las películas hasta hace relativamente poco tiempo, ha hecho muchísimo daño en contra de su preservación y conservación. Como consecuencia de todo ello, existe mucho cine del que se conoce su existencia, catalogado por los historiadores, pero que no existe, o del que sólo se conserva algún fotograma o algunos metros de celuloide. Pequeños eslabones de un cine fatalmente perdido. Por todas estas razones, cada hallazgo, cada encuentro con el cine que se creía destruido para siempre, supone una redefinición de la historia de la fascinante séptima de las artes, así como un motivo de celebración para toda la humanidad. En los últimos años, debido en gran parte al azar, se han descubierto joyas importantes que engrosaban la mitología de ese cine perdido. Madeleine Malthête, la bisnieta de Georges Méliès, ha narrado cómo había encontrado películas de su bisabuelo en un gallinero belga, incluida una parte inédita y en color de Viaje a la Luna. De Méliès apareció en 2005 en París su Cléopâtre estrenada en 1899, o Defense d'aficher, de 1896, su película número quince, redescubierta en 2004 y que permanece hoy como la película recuperada más antigua de la historia. El primer largo sobre una obra de Shakespeare es Ricardo III, de 1912, coproducción entre Francia y EEUU, firmada entre Andrés Calmettes y James Keane (existía con carácter previo un cortometraje estadounidense de 301 metros dirigido en 1908 entre J. Stuart Blackton y William V. Ranous sobre dicha obra). La película apareció en el panorama cinematográfico gracias a un proyeccionista de Oregón, Estados Unidos, que admitió haberla sustraído y mantenido en su poder durante más de 30 años. 


el film perdido de Orson Wells


El proyeccionista decidió donarla al American Film Institute (AFI), entidad cinematográfica estadounidense, independiente y sin ánimo de lucro, cuyo cometido es conservar el material cinematográfico y rendir homenaje al mismo. A principios de Agosto de 2011, en los Archivos cinematográficos de Nueva Zelanda, se encontraron los tres primeros rollos de la película muda The White Shadow (G.B. 1923) dirigida por Graham Cutts, que recoge uno de los primeros trabajos de Alfred Hitchcock. El futuro maestro del suspense trabajó en la película como asistente de dirección, escritor, editor y en el diseño de producción. De la obra fílmica de Charlie Chaplin, durante más de medio siglo, tres de sus cortos estuvieron perdidos. Una copia de Zepped, de 1916, se subastó en 2009 en la casa londinense Bonhams. Los expertos consideran que la película tiene un enorme valor en sí misma por tratarse de uno de los primeros ejemplos de animación conocidos en la historia del cine. La película muestra imágenes del bombardeo de un zeppelín sobre Londres. El segundo corto de Chaplin recuperado recientemente es A Thief Catcher, filmada entre el 5 y el 26 de enero de 1914. La película estaba desaparecida hasta que una copia fue descubierta en 2010 durante una venta de antigüedades en Míchigan. Cruel, Cruel Love (Un amor cruel) es un cortometraje estadounidense dirigido por George Nichols y Mack Sennett, con  Chaplin de protagonista. También ha sido felizmente incorporado a los anales del cinematógrafo. Estrenada el 26 de marzo de 1914, la película estuvo perdida durante cincuenta años, hasta que fue encontrada en Sudamérica una buena copia completa en nitrato. Una porción importante de la filmografía del legendario director John Ford, también forma parte del mito del cine perdido. Casi cien años después de su realización, se han recuperado algunas cintas inéditas. Bucking Broadway, de 1917, probablemente su sexta película, encontrada en 2002 en los archivos del Centro Nacional de la Cinematografía, en Francia, Hell Bent de 1918, de la que se halló una copia en El antiguo Czechoslovak Film Archive, o Upstream, de 1927 descubierta en Nueva Zelanda en 2010, junto a 75 films mudos, muchos de los cuales se creían desaparecidos para siempre. Un hallazgo clave de los últimos años ha sido el de la película Más fuerte que su amor (Beyond the rocks, USA, 1922), de Sam Wood, protagonizada, nada menos que por Rodolfo Valentino y Gloria Swanson, dos de las grandes estrellas del cine de entonces. La película estaba muy degradada en manos de un coleccionista privado, que tenía más de 10.000 películas en su poder, hacinadas en una habitación. 

el film perdido de Orson Wells

A su muerte, fueron donadas al Museo de cine Holandés, el Nederlands Film Museum. Se archivaron en sus dependencias y se catalogaron inicialmente de un modo muy elemental. Entre 2003 y 2004, realizando un exhaustivo inventario fílmico del museo, se descubrió, entre las más de 2000 latas de las catacumbas del referenciado museo, este largometraje capital en la historia del cine silente, del que sólo existían algunos fotogramas y escasos minutos aislados de metraje. El mismo se hallaba en deficiente estado de conservación. El nitrato puede durar 100 años o más, si se almacena con la temperatura y humedad adecuadas. No era este el caso, pero gracias a técnicas digitales y fotoquímicas, se logró una magnífica restauración de este clásico memorable. Estos últimos años, se han podido completar metrajes de películas clave de la categoría de Avaricia (Greed, USA, 1924), de Erich von Stroheim, de la que se presentó en 1999 un montaje de 239 minutos, gracias al hallazgo de algunas secuencias descartadas en el montaje inicial de 140 minutos realizado por Irving Thalberg, a espaldas del realizador. Lo mismo puede decirse de Metrópolis (Alemania, 1926), de Fritz Lang, de la que apareció en el Museo de Cine de Buenos Aires en 2008, una copia de 153 minutos, 25 de los cuales eran inéditos. Antes de embarcarse en su monumental adaptación del universo de J.R.R. Tolkien, Peter Jackson dirigió La Verdadera Historia del cine, (Forgotten Silver, Nueva Zelanda, 1997), un falso documental, donde el propio realizador encuentra en el cobertizo de un vecino, un escondrijo plagado de latas viejas y oxidadas que contienen rollos de antiguas películas de nitrato, que le descubrirán al director Colin McKenzie, pionero del cine de Nueva Zelanda, que inventó la cámara de cine, el color, el sonido sincronizado y otras técnicas narrativas, antes que D.W. Griffith o los hermanos Lumiere realizasen sus aportaciones al mundo. La búsqueda en medio de la selva neozelandesa de los decorados para la monumental epopeya Salomon, constituye el grueso del documental. Todo un alambicado y fascinante homenaje a la pasión por la búsqueda del cine olvidado. Las evocadoras palabras del realizador y restaurador Martin Scorsese, resumen la necesidad de perseguir incansablemente el cine perdido:

Siempre es un motivo de celebración el hallazgo de una película perdida. Cada película hallada devuelve otra pieza de arte a la memoria colectiva de nuestro pasado y de nuestra Historia…”. “…Las películas tocan nuestros corazones, despiertan nuestra visión y cambian nuestra manera de ver las cosas. Nos trasladan a otros lugares, abren puertas y mentes. Las películas son la memoria de nuestro tiempo. Necesitamos mantenerlas con vida…”.


el film perdido de Orson Wells


ORSON WELLES PRE-KANE.

La historia de Orson Welles antes de pasar a los anales del cine con mayúsculas gracias a la obra maestra "Ciudadano Kane (1941)", la película número 281 de la productora y distribuidora RKO, posee un enorme interés, tanto a nivel artístico e histórico, como para trazar un perfil estilístico de influencias en su prodigiosa carrera cinematográfica. Welles nace en Kenosha, en aquel entonces un pueblo del medio-oeste de EEUU del estado de Wisconsin, el 6 de mayo de 1915. Ya con 9 años interpreta su personal visión de El Rey Lear, de William Shakespeare, a la que siguen, entre otros, el papel de Mr Scrooge, de El Cuento de Navidad, que adapta al teatro la obra de Charles Dickens. En la Todd School de Woodstock, Illinois, donde se gradúa en 1931, dirige unas 30 obras teatrales, donde destacan montajes de Julio César o Ricardo III, ambas del maestro Shakespeare. Welles viaja con su padre a Irlanda, instalándose en Dublín, recalando en el Dublin Gate theatre, y en el Abby Theatre


el film perdido de Orson Wells

Viaja esporádicamente a Estados Unidos y a España, instalándose en Sevilla, donde escribe novelas policíacas y oficia como torero. También transita esos años por Costa de Marfil y Marruecos. Regresa a EEUU en 1933, donde vuelve a vincularse al teatro, actuando en la compañía de la actriz, productora de origen alemán Katherine Cornell, o nuevamente en la Todd Scholl. En el verano de 1934, con 19 años de edad, aprovechando la organización de un festival dramático en la referenciada escuela teatral de Woodstock, Orson Welles se coloca por vez primera ante una cámara. Rueda el cortometraje de unos 9 minutos, The Heart of Age, protagonizado por su reciente esposa, Virginia Nicholson y por él mismo. Definida por Welles como una "diversión de sábado tarde sobre el césped del jardín", es un corto de indudable estilo vanguardista, donde una mujer mayor (Virginia Nicholson, maquillada de manera caricaturesca) se mece de un modo casi obsceno encima de una campana, en lo alto de una iglesia y un joven con el rostro tiznado de color negro, tira de la cuerda que hace que se mueva la campana con la mujer cabalgándola. Contiene un montaje frenético, de planos muy cortos, que abarcan entre otros detalles, cruces celtas o lápidas, filmadas en contrapicado y donde Welles maquillado grotescamente y provisto de sombrero y bastón, parece encarnar a la muerte que va a llevarse a la anciana. Todo un homenaje a "El Gabinete del Doctor Caligari" (Das Kabinett des Dr. Caligari, Alemania, 1920, de Robert Wiene o "La Sangre de un Poeta" (Le Sang d'un poète, Francia, 1932), de Jean Cocteau. Precisamente en 1934 comienza la actividad radiofónica por la que sería ampliamente recordado, a la que accede gracias a su potente voz y a su indiscutible talento y personalidad. Sus espectáculos para este medio combinan obras teatrales con noticias dramatizadas. Esos días conoce y hace buenas migas con John Houseman, nacido en Bucarest, Rumanía, en 1902. Ambos confluyen en 1936 en el Federal Theatre Proyect, el teatro subvencionado, una exteriorización más de la política del New Deal, emprendida por el presidente Franklyn Delano Roosevelt, frente a la gran depresión. Fue un proyecto para acercar la cultura a los bolsillos de un público azotado por la crisis económica. La andadura del niño prodigio por el Teatro Federal, tuvo su punto álgido con el cierre por parte del ejército del montaje de la obra musical de marcado carácter político, sobre las consecuencias de una huelga del acero, The Craddle Will Rock, escrita por Marc Blitzstein. Posteriormente a esa aventura federal, Houseman y Welles fundan el Mercury Theatre Players, con la idea clara, determinante e irrenunciable de disfrutar de plena libertad creativa. Debutan en noviembre de 1937 con una curiosa adaptación de Julio César, denominada simplemente Caesar, donde el propio Welles acomete el personaje de Brutus. En este montaje de la obra de Shakespeare, los actores deambulan por el escenario con vestuario moderno, que coloca su énfasis en equiparar los últimos días del imperio romano con el panorama político europeo de los años treinta del pasado siglo, donde las referencias al fascismo italiano no son nada casuales. 1937 y 1938 son años de particular actividad en la vida artística de Welles. 


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En radio acomete para la CBS en 1937, el serial The Shadow y obras clásicas como Los Miserables, o Macbeth. En 1938, en el espacio Air Raid, realiza emisiones de Drácula, La Isla del Tesoro, Historia de Dos ciudades o El Conde de Montecristo. Para el espacio The Mercury Theatre on air, como adaptador, narrador, director y actor, realiza para las ondas, Julius Caesar, Jane Eyre, Oliver Twist, Heart of Darkness y sobre todo La Guerra de los Mundos, emitida el 30 de octubre, sembrando el caos en todo el país, al creer el público la realidad de una invasión extraterrestre, ante el realismo y la pasión del artista. En torno a estos fascinantes años en la vida del artista, la televisión y el cine estadounidense han acometido tres producciones muy didácticas. La primera es el telefilme La Noche que Aterrorizó a América (The Night that Paniked América, USA, 1975), de Joseph Sargent, que recoge la alarma social y los devastadores efectos entre los ciudadanos y la economía, así como en la carrera del propio Orson Welles, de la memorable narración de la mencionada obra de H.G. Wells.  Más recientemente se han realizado dos largometrajes fundamentales: la película dirigida por Tim Robbins en 1999, Abajo el Telón (The Craddle Will Rock), acerca de la época del genio en el mencionado Teatro Federal y del estreno de la polémica obra que da el título original al filme. En el año 2009, Richard Linklater dirige Orson and Me, sobre los primeros años del Mercury Theatre y en particular sobre el montaje teatral de Caesar. A lo largo del filme pueden verse algunas emisiones radiofónicas del artista. 1938 fue el año en el que Welles filmó un largometraje que aglutinaba secuencias sin conexión narrativa, con el objetivo era ser proyectadas en los entreactos del montaje teatral de la comedia de 1894 de William Gillette, Too much Johnson. La obra teatral se estrenó el 16 de agosto de 1938, el día previsto, en el Stony Creek Summer Theatre de Nueva York, "…un teatro de verano sin facilidades de proyección", en palabras que el propio Welles le dijo a Peter Bogdanovich, publicadas en el libro Ciudadano Welles. Nadie pudo ver las escenas filmadas por futuro niño prodigio de Hollywood. 


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A última hora se sustituyó la idea de proyectarlas, por la de ser representadas en el mismo escenario. Se argumentaron razones de tipo económico sobre los derechos de exhibición y de competencia sindical, por el uso de los mismos actores para un espectáculo al mismo tiempo teatral y cinematográfico. Además se impuso la propia realidad. El teatro elegido para el estreno de la obra no tenía proyector ni infraestructura para emitir el metraje en cuestión. Welles considera su adaptación teatral de Too much Johnson una de las mejores obras del Mercury, pero su exhibición fue un fracaso. Resistió en escena únicamente una semana. Todos los expertos, historiadores, críticos, consideraron la película de acompañamiento, como perdida. El propio Welles le dijo a Frank Brady, autor del libro The Lost Films of Orson Welles "… es posible, aunque altamente improbable, que el film exista todavía". A Bogdanovich le dice que "…todavía existe…", "…en alguna parte creo que en Madrid…". Un incendio en una casa suya en la capital de España, acaecido en 1970, con la consecuente pérdida de todo lo que había en ella, parecía ser el destino de la primera película de la que queda un registro formal, en palabras del referenciado cineasta Peter Bogdanovich. Un filme más a engrosar la lista de la hurtada memoria colectiva de nuestro pasado. El historiador y crítico de cine Español Esteve Riambau, una de las grandes especialistas en Welles, en su libro Orson Welles, el espectáculo sin límites dice respecto a Too much Johnson "…al parecer existió pero hoy es absolutamente imposible de visionar y constituye uno de los más sabrosos ingredientes de la leyenda fantástica de lo que Welles rodó pero jamás nadie osó contemplar. Todas estas especulaciones y afirmaciones se vienen abajo en julio de 2013.


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 PORDEDONE, ITALIA. JULIO DE 2013. LA RESTAURACIÓN DE TOO MUCH JOHNSON.

Pordedone es una pequeña ciudad del interior de Italia a medio camino entre Venecia y Trieste conocida por albergar, entre iglesias góticas y palacios renacentistas, un festival anual de cine mudo, Le giornate del cinema muto, que organiza el Cinemazero (institución cultural sin ánimo de lucro creada en 1978),  Junto con la Cineteca del Friuli (con sede cerca de Gemona). Su 32ª edición abrió el 9 de octubre de 2013 con la proyección de Too much Johnson, el largometraje perdido de Orson Welles. El hallazgo de una copia en julio de 2013, probablemente la única, del primer largometraje de Orson Welles, rodada tres años antes que Ciudadano Kane, aviva el debate y la pasión por la búsqueda del cine perdidoCinemazero contiene tres pantallas de cine, un centro multimedia, una biblioteca, que contiene, a su vez, miles de libros y videos, así como un archivo fotográfico y documental considerable que conserva, para contemplación de la humanidad, el trabajo de cineastas como Pier Paolo Passolini, Federico Fellini o Andrei Tarkovsky, entre otros muchos. El referido centro de cultura cinematográfica, publica monográficos, organiza retrospectivas y otros eventos relacionados con la cinematografía. La Cineteca de Friuli, por su parte, fue fundada en 1977 y contiene uno de las cinco mayores archivos del país, dedicados a la preservación del material fílmico. La Cineteca contiene publicaciones estables en formato de libros y dvds, dedicadas a la historia del cine. En el año 2004 el dueño de una empresa de paquetería, conocido de Piero Colussi, uno de los fundadores de Cinemazero, tenía en su almacén algunas cajas de las que quería librarse. Una de ellas contenía algunos rollos de película. En una desvencijada caja de madera había ocho rollos de película de nitrato que desprendían el característico olor a vinagre del comienzo de su deterioro. 


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Colussi la guardó en el sótano de la sede del Cinemazero. La caja quedó en el olvido hasta que el olor a vinagre se hizo insoportable, pues las películas de nitrato al envejecer padecen lo que los expertos llaman síndrome acético. Colussi decidió entonces abrir el misterioso paquete e inspeccionarlo mejor para decidir el destino del material. Al no ser posible cargar en su proyector la película de nitrato, se remitió al taller de restauración de la ciudad de Goritzia, para que estudiaran los fotogramas y pudieran averiguar a qué película pertenecían, pues en las cajas de los rollos podía leerse alguna referencia a Welles. En las imágenes aparecía Joseph Cotten muy joven, pero resultaba imposible la identificación de las imágenes, porque todos los historiadores pensaban que el único ejemplar de Too much Jonhson se había consumido en el incendio de Madrid. La clave para la identificación del material definitivamente encontrado, fue la entrada en escena el gran experto en Welles, Ciro Giorgini, veterano autor del prestigioso programa de la televisión pública italiana, Fuori Orario, que emite películas de calidad y clásicos bien entrada la madrugada. A Giorgini le bastó preguntarle a su amigo Colussi si Cotten aparecía con un sombrero de paja, para saber de qué película se trataba. Se había encontrado una de las 10 películas perdidas más buscadas por los historiadores del mundo. Giorgini había estudiado concienzudamente las obras inacabadas del director, así como su periodo italiano, investigación que resumió en el documental Rosabella, la historia italiana de Orson Welles (Rosabella: la storia italiana di Orson Welles, Italia, 1993), de Gianfranco Giagni y Ciro Giorgini. El genio del cine se casó con una mujer italiana y vivió durante 7 años en ese país. Tuvo incluso unos estudios de montaje en la sede de la Safa Palatina un complejo de estudios de cine y televisión, donde incluso guardaba material. John Berry, cineasta estadounidense afincado en Francia tras su persecución durante la famosa caza de brujas, antiguo miembro del Mercury Theatre y director de segunda unidad de Too much Johnson, le dice a Giorgini que la historia de la desaparición de aquel mediometraje en el incendio de Madrid era una leyenda. 


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Y que en realidad sí existía otra copia, que debía de estar, posiblemente, en Roma. A partir del descubrimiento en Italia y de la identificación de la película de Welles, entraron en juego la National Film Preservation Foundation de San Francisco, de sobresaliente labor por la protección del patrimonio fílmico (desde su creación en 1977, esta fundación benéfica y sin ánimo de lucro adjunta al Sistema Nacional de Restauración de películas de la Biblioteca del Congreso, ha contribuido a que 260 instituciones culturales protejan sus películas, así como a restaurar alrededor de 200 filmes estadounidenses perdidos), El Departamento de Cine de la George Eastman House de Nueva York (Centro de conservación y restauración de películas con una colección de más de 28.000 films, uno de los archivos más antiguos y prestigiosos del país) y el laboratorio especializado en el tratamiento del nitrato, en Holanda, el Haghe Film Digitaal. El estado del material en general era bueno, salvo uno de los rollos, que estaba bastante deteriorado. El laboratorio de Holanda realizó el milagro, salvando el 96% de la película, en lo que Paolo Cherchi Usai, director del departamento de cine de la George Eastman House, y cofundador del festival de cine mudo de Pordedone, denominó "Una obra maestra de ingeniería". Too much Johnson tuvo su estreno mundial, como dijimos, el 9 de octubre, en el festival Le Giornate de Cinema Muto, de Pordenone. El 25 de Noviembre se estrena en el Dryden Theatre del George Eastman House, en Nueva York, donde se proyectó junto a una película casera de 16 milímetros de 3 minutos de duración, sobre el rodaje del filme en cuestión. El acto contó con una presentación del propio Paolo Cherchi Usai y del acompañamiento musical de piano en vivo y en directo de Philip  C. Carli. En España, la película se pudo ver, por primera vez, en la Filmoteca de Cataluña, con sede en Barcelona, el 12 de febrero de 2014 a las 20.00 horas, en un acto presentado por Esteve Riambau, director de la Filmoteca y reconocido experto en Welles, como ya comentamos. Todo ello con el acompañamiento musical del maestro Joan Pineda, que interpretó a piano una recreación de la partitura original de Paul Bowles. A la sesión se acompañó el cortometraje The Heart of Age y el largometraje Me and Orson, igualmente mencionados. La Cineteca del Matadero de Madrid proyectó la película el 22 de mayo a las 20:30. Para la sesión, el músico Remate (cuyo abuelo fue Ayudante de dirección  en Mr. Arkadin) compuso una banda sonora que interpretó en directo durante la emisión. El Canal de televisión por cable TCM (Turner classics movies) de España, desde el 31 de mayo de 2014, emite la película con la banda sonora de Remate.


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TOO MUCHO JOHNSON. PURO WELLES.

William Gilette, actor, dramaturgo y director teatral estadounidense, (que se haría enormemente popular por su caracterización como Sherlock Holmes, que él mismo adaptó para las tablas, e interpretó de gira por EEUU y Londres, a partir de 1899), escribe a comienzos de la última década del siglo XIX, Too much Johnson, una comedia en tres actos sobre seducción y confusión de identidades, que, a su vez, era una adaptación de la farsa francesa The Plantation Tomassin, escrita por Maurice Ordonneau. El montaje teatral, estrenado el 26 de noviembre de 1894, en el Standard Theatre con contrato para 216 representaciones, producido por Charles Frohman, fue uno de los más grandes éxitos en la carrera de Gilette, que se reservó, incluso, el papel del protagonista. La comedia gira en torno al redomado seductor, August Billings. Mientras éste mantiene sus escarceos una amante francesa en Nueva York, le ha comentado a su esposa y su escéptica suegra, que tiene que ausentarse repentinamente a Cuba para inspeccionar su plantación. Por supuesto, Billings no posee ninguna. Las damas insisten en unirse a él por una vez, en uno de sus viajes. Madre e hija encuentran una carta incriminatoria de sus infidelidades en el bolsillo de su abrigo. Afortunadamente para Billings. La misiva va dirigida a un tal Míster Johnson, quien, Billings rápidamente subraya, es su capataz en ultramar. Huyendo del marido violento de una amante, Billings termina llegando realmente a Cuba, donde consigue tomar prestada la hacienda de un amigo, de cara a la llegada de su esposa y suegra. Al enredo se une un personaje muy irascible llamado Johnson, que espera la llegada de una novia por poderes, que tiene una plantación en el país y a quien Billings se presenta como su capataz. El final de la obra, depara al Don Juan cierta vergüenza, debido a una serie de situaciones embarazosas. La película de Welles, es, como se adelanta en los propios créditos, una copia de trabajo inacabada. Carece de Rótulos. Narrativamente no posee una trama y numerosas secuencias están montadas repetidamente. El largometraje se compone de una sucesión de escenas, cuya finalidad se comprende al propósito de servir de prólogo para cada uno de los tres actos del montaje teatral para el Mercury Teatre, con acompañamiento musical y efectos sonoros en vivo. Al comienzo, después de ver a un matrimonio haciendo la maleta de él, que se va de viaje, ante la huraña mirada del  padre de ella, vemos a una mujer en ropa interior, en un dormitorio. La foto de su esposo es sustituida en el porta-retrato de la mesa de noche, por la del Sr. Billings (Joseph Cotten), que llega a la habitación muy elegante, con un sombrero de paja, un bastón y unas flores para ella. Ambos amantes retozan, ella juega con el cabello de él. Aparece el marido, Francis Faddish, interpretado por el actor Eustace Wyatt, al que se intuye con el tiempo justo para que Billings pueda salir por la escalera de incendios del edificio. Un policía y unos vecinos, que han visto entrar a los dos hombres, se ríen con la escena. Comienza una larga persecución, no sin que previamente, el marido haber podido hacerse con parte de la foto de Billings, la que abarca exclusivamente su frente. En el reverso de esa parte de la foto puede leerse Columbia sugar plantation, Santiago de Cuba, Cuba. 


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El nombre de Alfred Johnson encabeza la foto. El primer escenario de la larga persecución, es el antiguo mercado de las aves de Nueva York, en un claro homenaje al slapstick, o comedias de persecución, donde vemos a Cotten no sólo huir del marido, sino también de un policía, de los denominados Keystone kop (nombre con el que se conocía a los torpes policías de uniforme, bastante incompetentes, que en las películas silentes la emprendían con el protagonista, sin motivo aparente y terminaban ridiculizados) y una muchedumbre, entre las calles del mencionado mercado, entre torres de cestas y de cajas, entre jaulas de madera, dando lugar a situaciones cómicas motivadas por tropiezos de palés con ruedas, o a propósito de recoger una enorme escalera de madera. La situación se enreda hasta el punto de que se llega a perseguir a quién no tiene nada que ver. Pese a las evidentes miradas cómplices del realizador hacia las películas de persecuciones de Marc Sennet, o a las acrobacias desafiando el vértigo de Harold Lloyd en la vigorosa ¡Ay que me caigo! (Feet first, USA, 1930), de Clyde Bruckman, o incluso, a pesar de los guiños a la vanguardia francesa (de Cocteau a Buñuel), o de ciertos coqueteos con el expresionismo alemán, el visionado de la película demuestra la evidencia de a quién pertenecen las imágenes encontradas. Puestas en relación con trabajos emblemáticos en la carrera del realizador, los fotogramas, sin la menor duda, son puro Welles. En Too much Johnson ya se encuentran los legendarios planos de profundidad de campo (aquellos que abarcan en el mismo plano, varios personajes a diferentes distancias de la cámara), complejos planos en contrapicado, donde, por ejemplo, la cámara desde la calle enfoca hacia los tejados y podemos ver a Cotten agazapado, y el marido al fondo del encuadre, buscándolo en otra dirección. 


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La película, en definitiva, revela un uso del espacio y del encuadre, que evidencia el profundo sentido cinematográfico de Welles en sus años de esplendor teatral y radiofónico, unos años antes de su salto al cine. La secuencia en la que el marido, buscando la frente de la foto parcial que lleva, va tirando al suelo los sombreros de los transeúntes, está resuelto en la sala de montaje (al parecer, una habitación de un hotel en Manhattan) con mucha precisión. Numerosos planos cortos de la misma acción, suceden a un plano largo en picado, desde un tejado probablemente, que filma decenas de sombreros tirados por el suelo, y al marido desesperado por encontrar al seductor de su esposa. La persecución llega a una manifestación de mujeres sufragistas, que desfilan con pancartas, reclamando el derecho al voto. Se persiguen entre la multitud, hasta que Billings escapa de allí portando el cartel de una de las damas, en una situación que recuerda a la secuencia de Chaplin con la bandera roja, en una manifestación comunista, en la película "Tiempos Modernos (1936)". La persecución continúa por un muelle, unas calles adoquinadas y la escalera de incendios de un edificio en forma de rombo. El siguiente segmento transcurre en un muelle, el New York’s Hudson Valley, donde están embarcando pasajeros rumbo a Cuba en el S.S. Mannificent, cuban mail line. En una secuencia, un plano de profundidad de campo de Welles abarca al trío de personas que se vieron al principio preparando el viaje. Al fondo el mar, un buque pasando de izquierda a derecha del encuadre. A un nivel medio, la pareja que habla y se acaricia recíprocamente, y en primer plano el padre de ella en el coche ante el volante. En el montaje podemos ver diferentes tomas alternativas  del personaje de Cotten entrando en el barco. En el tercer y último segmento, que transcurre en Cuba, con unas palmeras claramente trasplantadas, un señor orondo, con toda probabilidad el sr. Johnson, con cara de pocos amigos, se pasea arrogante con un látigo. Vemos a Billings elegantemente vestido, de blanco en un caballo blanco inmaculado, portando una sombrilla. Según Welles le cuenta a Peter Bogdanovich, se trata del mismo caballo que montaba Rodolfo Valentino en la mítica El Hijo del Caíd (The son of the Sheik, USA, 1926), de George Fitzmaurice. Comienza una nueva persecución entre ambos personajes, y nuevos enfrentamientos, esta vez, alguno de ellos, a tres bandas entre Billings, el esposo ultrajado, y el Sr. Johnson, que incluye una burlesca confrontación a florete. 


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Perseguidor y perseguido acaban en una laguna, refugiándose de la lluvia con la sombrilla de Billings destrozada, mientras dos mujeres, la esposa de Billings y la esposa por poderes de Johnson, se abrazan y gritan. Entre los cameos más notorios, destacan los del propio Welles o John Houseman, como sendos keystone cops, o del escritor  Marc Blitzstein como extra. La esposa de Welles en aquellos años, la mencionada Virgina Nicholson, interpreta un pequeño papel. En el reparto, podemos ver a actores del Mercury en un reparto que incluye al mencionado Eustace Wyatt, y a Edgar Barrier, Ruth Ford, Arlene Francis o Mary Wickes. El casting incluye una aparición de una jovencísima Judy Hollyd. Gracias a su oportuna recuperación y flamante restauración, podemos disfrutar de esta joya inacabada, otra más, en la cadena de ilusiones sin terminar, que forman el fascinante entramado cinematográfico del maestro Orson Welles. La película prevalece en nuestros días, como un documento clave, una especie de piedra filosofal del cine. Como curiosidad, existe otra versión para el cine de la obra teatral de William Gilette, titulada igualmente Too much Johnson, dirigida en 1919, por el productor, guionista, realizador y actor Donald Crisp. Al año siguiente, dos años antes de acometer Ciudadano Kane, Orson Welles filmaría otras imágenes cinematográficas. Se trata de un cortometraje rodado con la misma idea y finalidad que Too much Johnson. Ser exhibido durante la representación del montaje teatral de la obra de William Archer, The Green Goddess, estrenada en 1939. Dicho material cinematográfico permanece perdido.


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Director: Orson Welles.

Intérpretes: Joseph CottenVirginia NicholsonEdgar BarrierArlene FrancisRuth FordMary WickesEustace WyattOrson Welles.

Reseña escrita por Manuel García de Mesa

Información complementaria: 

TOO MUCH JOHNSON (1938). El film perdido de Orson Welles.

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El realizador italo-americano Martin Scorsese ha denunciado en numerosas ocasiones que "más del 90% de las películas estadounidenses mudas se han perdido". El cineasta lo sabe muy bien. Lleva décadas restaurando películas, que hoy podemos disfrutar en sus formatos y colores originales, gracias a su Film Foundation, una organización sin ánimo de lucro, creada en 1990 para proteger y preservar la historia del cine. La Film Foundation ha contribuido a salvaguardar más de 600 películas. La restauración tiene un enorme componente de carrera agónica contra la degradación del material. El soporte original de las películas en aquellos días, previo al de 35 mm (que en la actualidad pierde la batalla frente al digital), tenía como componente el nitrato, material muy volátil, inflamable y fácilmente degradable. Otro factor fundamental que obstaculiza la conservación es la filosofía de distribución imperante en los albores del cine. Durante los años del cine silente, cada exhibidor en cualquier parte del mundo podía remontar un filme a su capricho. La escasa conciencia de la importancia artística de las películas hasta hace relativamente poco tiempo, ha hecho muchísimo daño en contra de su preservación y conservación. Como consecuencia de todo ello, existe mucho cine del que se conoce su existencia, catalogado por los historiadores, pero que no existe, o del que sólo se conserva algún fotograma o algunos metros de celuloide. Pequeños eslabones de un cine fatalmente perdido. Por todas estas razones, cada hallazgo, cada encuentro con el cine que se creía destruido para siempre, supone una redefinición de la historia de la fascinante séptima de las artes, así como un motivo de celebración para toda la humanidad. En los últimos años, debido en gran parte al azar, se han descubierto joyas importantes que engrosaban la mitología de ese cine perdido. Madeleine Malthête, la bisnieta de Georges Méliès, ha narrado cómo había encontrado películas de su bisabuelo en un gallinero belga, incluida una parte inédita y en color de Viaje a la Luna. De Méliès apareció en 2005 en París su Cléopâtre estrenada en 1899, o Defense d'aficher, de 1896, su película número quince, redescubierta en 2004 y que permanece hoy como la película recuperada más antigua de la historia. El primer largo sobre una obra de Shakespeare es Ricardo III, de 1912, coproducción entre Francia y EEUU, firmada entre Andrés Calmettes y James Keane (existía con carácter previo un cortometraje estadounidense de 301 metros dirigido en 1908 entre J. Stuart Blackton y William V. Ranous sobre dicha obra). La película apareció en el panorama cinematográfico gracias a un proyeccionista de Oregón, Estados Unidos, que admitió haberla sustraído y mantenido en su poder durante más de 30 años. 


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El proyeccionista decidió donarla al American Film Institute (AFI), entidad cinematográfica estadounidense, independiente y sin ánimo de lucro, cuyo cometido es conservar el material cinematográfico y rendir homenaje al mismo. A principios de Agosto de 2011, en los Archivos cinematográficos de Nueva Zelanda, se encontraron los tres primeros rollos de la película muda The White Shadow (G.B. 1923) dirigida por Graham Cutts, que recoge uno de los primeros trabajos de Alfred Hitchcock. El futuro maestro del suspense trabajó en la película como asistente de dirección, escritor, editor y en el diseño de producción. De la obra fílmica de Charlie Chaplin, durante más de medio siglo, tres de sus cortos estuvieron perdidos. Una copia de Zepped, de 1916, se subastó en 2009 en la casa londinense Bonhams. Los expertos consideran que la película tiene un enorme valor en sí misma por tratarse de uno de los primeros ejemplos de animación conocidos en la historia del cine. La película muestra imágenes del bombardeo de un zeppelín sobre Londres. El segundo corto de Chaplin recuperado recientemente es A Thief Catcher, filmada entre el 5 y el 26 de enero de 1914. La película estaba desaparecida hasta que una copia fue descubierta en 2010 durante una venta de antigüedades en Míchigan. Cruel, Cruel Love (Un amor cruel) es un cortometraje estadounidense dirigido por George Nichols y Mack Sennett, con  Chaplin de protagonista. También ha sido felizmente incorporado a los anales del cinematógrafo. Estrenada el 26 de marzo de 1914, la película estuvo perdida durante cincuenta años, hasta que fue encontrada en Sudamérica una buena copia completa en nitrato. Una porción importante de la filmografía del legendario director John Ford, también forma parte del mito del cine perdido. Casi cien años después de su realización, se han recuperado algunas cintas inéditas. Bucking Broadway, de 1917, probablemente su sexta película, encontrada en 2002 en los archivos del Centro Nacional de la Cinematografía, en Francia, Hell Bent de 1918, de la que se halló una copia en El antiguo Czechoslovak Film Archive, o Upstream, de 1927 descubierta en Nueva Zelanda en 2010, junto a 75 films mudos, muchos de los cuales se creían desaparecidos para siempre. Un hallazgo clave de los últimos años ha sido el de la película Más fuerte que su amor (Beyond the rocks, USA, 1922), de Sam Wood, protagonizada, nada menos que por Rodolfo Valentino y Gloria Swanson, dos de las grandes estrellas del cine de entonces. La película estaba muy degradada en manos de un coleccionista privado, que tenía más de 10.000 películas en su poder, hacinadas en una habitación. 

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A su muerte, fueron donadas al Museo de cine Holandés, el Nederlands Film Museum. Se archivaron en sus dependencias y se catalogaron inicialmente de un modo muy elemental. Entre 2003 y 2004, realizando un exhaustivo inventario fílmico del museo, se descubrió, entre las más de 2000 latas de las catacumbas del referenciado museo, este largometraje capital en la historia del cine silente, del que sólo existían algunos fotogramas y escasos minutos aislados de metraje. El mismo se hallaba en deficiente estado de conservación. El nitrato puede durar 100 años o más, si se almacena con la temperatura y humedad adecuadas. No era este el caso, pero gracias a técnicas digitales y fotoquímicas, se logró una magnífica restauración de este clásico memorable. Estos últimos años, se han podido completar metrajes de películas clave de la categoría de Avaricia (Greed, USA, 1924), de Erich von Stroheim, de la que se presentó en 1999 un montaje de 239 minutos, gracias al hallazgo de algunas secuencias descartadas en el montaje inicial de 140 minutos realizado por Irving Thalberg, a espaldas del realizador. Lo mismo puede decirse de Metrópolis (Alemania, 1926), de Fritz Lang, de la que apareció en el Museo de Cine de Buenos Aires en 2008, una copia de 153 minutos, 25 de los cuales eran inéditos. Antes de embarcarse en su monumental adaptación del universo de J.R.R. Tolkien, Peter Jackson dirigió La Verdadera Historia del cine, (Forgotten Silver, Nueva Zelanda, 1997), un falso documental, donde el propio realizador encuentra en el cobertizo de un vecino, un escondrijo plagado de latas viejas y oxidadas que contienen rollos de antiguas películas de nitrato, que le descubrirán al director Colin McKenzie, pionero del cine de Nueva Zelanda, que inventó la cámara de cine, el color, el sonido sincronizado y otras técnicas narrativas, antes que D.W. Griffith o los hermanos Lumiere realizasen sus aportaciones al mundo. La búsqueda en medio de la selva neozelandesa de los decorados para la monumental epopeya Salomon, constituye el grueso del documental. Todo un alambicado y fascinante homenaje a la pasión por la búsqueda del cine olvidado. Las evocadoras palabras del realizador y restaurador Martin Scorsese, resumen la necesidad de perseguir incansablemente el cine perdido:

Siempre es un motivo de celebración el hallazgo de una película perdida. Cada película hallada devuelve otra pieza de arte a la memoria colectiva de nuestro pasado y de nuestra Historia…”. “…Las películas tocan nuestros corazones, despiertan nuestra visión y cambian nuestra manera de ver las cosas. Nos trasladan a otros lugares, abren puertas y mentes. Las películas son la memoria de nuestro tiempo. Necesitamos mantenerlas con vida…”.


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ORSON WELLES PRE-KANE.

La historia de Orson Welles antes de pasar a los anales del cine con mayúsculas gracias a la obra maestra "Ciudadano Kane (1941)", la película número 281 de la productora y distribuidora RKO, posee un enorme interés, tanto a nivel artístico e histórico, como para trazar un perfil estilístico de influencias en su prodigiosa carrera cinematográfica. Welles nace en Kenosha, en aquel entonces un pueblo del medio-oeste de EEUU del estado de Wisconsin, el 6 de mayo de 1915. Ya con 9 años interpreta su personal visión de El Rey Lear, de William Shakespeare, a la que siguen, entre otros, el papel de Mr Scrooge, de El Cuento de Navidad, que adapta al teatro la obra de Charles Dickens. En la Todd School de Woodstock, Illinois, donde se gradúa en 1931, dirige unas 30 obras teatrales, donde destacan montajes de Julio César o Ricardo III, ambas del maestro Shakespeare. Welles viaja con su padre a Irlanda, instalándose en Dublín, recalando en el Dublin Gate theatre, y en el Abby Theatre


el film perdido de Orson Wells

Viaja esporádicamente a Estados Unidos y a España, instalándose en Sevilla, donde escribe novelas policíacas y oficia como torero. También transita esos años por Costa de Marfil y Marruecos. Regresa a EEUU en 1933, donde vuelve a vincularse al teatro, actuando en la compañía de la actriz, productora de origen alemán Katherine Cornell, o nuevamente en la Todd Scholl. En el verano de 1934, con 19 años de edad, aprovechando la organización de un festival dramático en la referenciada escuela teatral de Woodstock, Orson Welles se coloca por vez primera ante una cámara. Rueda el cortometraje de unos 9 minutos, The Heart of Age, protagonizado por su reciente esposa, Virginia Nicholson y por él mismo. Definida por Welles como una "diversión de sábado tarde sobre el césped del jardín", es un corto de indudable estilo vanguardista, donde una mujer mayor (Virginia Nicholson, maquillada de manera caricaturesca) se mece de un modo casi obsceno encima de una campana, en lo alto de una iglesia y un joven con el rostro tiznado de color negro, tira de la cuerda que hace que se mueva la campana con la mujer cabalgándola. Contiene un montaje frenético, de planos muy cortos, que abarcan entre otros detalles, cruces celtas o lápidas, filmadas en contrapicado y donde Welles maquillado grotescamente y provisto de sombrero y bastón, parece encarnar a la muerte que va a llevarse a la anciana. Todo un homenaje a "El Gabinete del Doctor Caligari" (Das Kabinett des Dr. Caligari, Alemania, 1920, de Robert Wiene o "La Sangre de un Poeta" (Le Sang d'un poète, Francia, 1932), de Jean Cocteau. Precisamente en 1934 comienza la actividad radiofónica por la que sería ampliamente recordado, a la que accede gracias a su potente voz y a su indiscutible talento y personalidad. Sus espectáculos para este medio combinan obras teatrales con noticias dramatizadas. Esos días conoce y hace buenas migas con John Houseman, nacido en Bucarest, Rumanía, en 1902. Ambos confluyen en 1936 en el Federal Theatre Proyect, el teatro subvencionado, una exteriorización más de la política del New Deal, emprendida por el presidente Franklyn Delano Roosevelt, frente a la gran depresión. Fue un proyecto para acercar la cultura a los bolsillos de un público azotado por la crisis económica. La andadura del niño prodigio por el Teatro Federal, tuvo su punto álgido con el cierre por parte del ejército del montaje de la obra musical de marcado carácter político, sobre las consecuencias de una huelga del acero, The Craddle Will Rock, escrita por Marc Blitzstein. Posteriormente a esa aventura federal, Houseman y Welles fundan el Mercury Theatre Players, con la idea clara, determinante e irrenunciable de disfrutar de plena libertad creativa. Debutan en noviembre de 1937 con una curiosa adaptación de Julio César, denominada simplemente Caesar, donde el propio Welles acomete el personaje de Brutus. En este montaje de la obra de Shakespeare, los actores deambulan por el escenario con vestuario moderno, que coloca su énfasis en equiparar los últimos días del imperio romano con el panorama político europeo de los años treinta del pasado siglo, donde las referencias al fascismo italiano no son nada casuales. 1937 y 1938 son años de particular actividad en la vida artística de Welles. 


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En radio acomete para la CBS en 1937, el serial The Shadow y obras clásicas como Los Miserables, o Macbeth. En 1938, en el espacio Air Raid, realiza emisiones de Drácula, La Isla del Tesoro, Historia de Dos ciudades o El Conde de Montecristo. Para el espacio The Mercury Theatre on air, como adaptador, narrador, director y actor, realiza para las ondas, Julius Caesar, Jane Eyre, Oliver Twist, Heart of Darkness y sobre todo La Guerra de los Mundos, emitida el 30 de octubre, sembrando el caos en todo el país, al creer el público la realidad de una invasión extraterrestre, ante el realismo y la pasión del artista. En torno a estos fascinantes años en la vida del artista, la televisión y el cine estadounidense han acometido tres producciones muy didácticas. La primera es el telefilme La Noche que Aterrorizó a América (The Night that Paniked América, USA, 1975), de Joseph Sargent, que recoge la alarma social y los devastadores efectos entre los ciudadanos y la economía, así como en la carrera del propio Orson Welles, de la memorable narración de la mencionada obra de H.G. Wells.  Más recientemente se han realizado dos largometrajes fundamentales: la película dirigida por Tim Robbins en 1999, Abajo el Telón (The Craddle Will Rock), acerca de la época del genio en el mencionado Teatro Federal y del estreno de la polémica obra que da el título original al filme. En el año 2009, Richard Linklater dirige Orson and Me, sobre los primeros años del Mercury Theatre y en particular sobre el montaje teatral de Caesar. A lo largo del filme pueden verse algunas emisiones radiofónicas del artista. 1938 fue el año en el que Welles filmó un largometraje que aglutinaba secuencias sin conexión narrativa, con el objetivo era ser proyectadas en los entreactos del montaje teatral de la comedia de 1894 de William Gillette, Too much Johnson. La obra teatral se estrenó el 16 de agosto de 1938, el día previsto, en el Stony Creek Summer Theatre de Nueva York, "…un teatro de verano sin facilidades de proyección", en palabras que el propio Welles le dijo a Peter Bogdanovich, publicadas en el libro Ciudadano Welles. Nadie pudo ver las escenas filmadas por futuro niño prodigio de Hollywood. 


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A última hora se sustituyó la idea de proyectarlas, por la de ser representadas en el mismo escenario. Se argumentaron razones de tipo económico sobre los derechos de exhibición y de competencia sindical, por el uso de los mismos actores para un espectáculo al mismo tiempo teatral y cinematográfico. Además se impuso la propia realidad. El teatro elegido para el estreno de la obra no tenía proyector ni infraestructura para emitir el metraje en cuestión. Welles considera su adaptación teatral de Too much Johnson una de las mejores obras del Mercury, pero su exhibición fue un fracaso. Resistió en escena únicamente una semana. Todos los expertos, historiadores, críticos, consideraron la película de acompañamiento, como perdida. El propio Welles le dijo a Frank Brady, autor del libro The Lost Films of Orson Welles "… es posible, aunque altamente improbable, que el film exista todavía". A Bogdanovich le dice que "…todavía existe…", "…en alguna parte creo que en Madrid…". Un incendio en una casa suya en la capital de España, acaecido en 1970, con la consecuente pérdida de todo lo que había en ella, parecía ser el destino de la primera película de la que queda un registro formal, en palabras del referenciado cineasta Peter Bogdanovich. Un filme más a engrosar la lista de la hurtada memoria colectiva de nuestro pasado. El historiador y crítico de cine Español Esteve Riambau, una de las grandes especialistas en Welles, en su libro Orson Welles, el espectáculo sin límites dice respecto a Too much Johnson "…al parecer existió pero hoy es absolutamente imposible de visionar y constituye uno de los más sabrosos ingredientes de la leyenda fantástica de lo que Welles rodó pero jamás nadie osó contemplar. Todas estas especulaciones y afirmaciones se vienen abajo en julio de 2013.


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 PORDEDONE, ITALIA. JULIO DE 2013. LA RESTAURACIÓN DE TOO MUCH JOHNSON.

Pordedone es una pequeña ciudad del interior de Italia a medio camino entre Venecia y Trieste conocida por albergar, entre iglesias góticas y palacios renacentistas, un festival anual de cine mudo, Le giornate del cinema muto, que organiza el Cinemazero (institución cultural sin ánimo de lucro creada en 1978),  Junto con la Cineteca del Friuli (con sede cerca de Gemona). Su 32ª edición abrió el 9 de octubre de 2013 con la proyección de Too much Johnson, el largometraje perdido de Orson Welles. El hallazgo de una copia en julio de 2013, probablemente la única, del primer largometraje de Orson Welles, rodada tres años antes que Ciudadano Kane, aviva el debate y la pasión por la búsqueda del cine perdidoCinemazero contiene tres pantallas de cine, un centro multimedia, una biblioteca, que contiene, a su vez, miles de libros y videos, así como un archivo fotográfico y documental considerable que conserva, para contemplación de la humanidad, el trabajo de cineastas como Pier Paolo Passolini, Federico Fellini o Andrei Tarkovsky, entre otros muchos. El referido centro de cultura cinematográfica, publica monográficos, organiza retrospectivas y otros eventos relacionados con la cinematografía. La Cineteca de Friuli, por su parte, fue fundada en 1977 y contiene uno de las cinco mayores archivos del país, dedicados a la preservación del material fílmico. La Cineteca contiene publicaciones estables en formato de libros y dvds, dedicadas a la historia del cine. En el año 2004 el dueño de una empresa de paquetería, conocido de Piero Colussi, uno de los fundadores de Cinemazero, tenía en su almacén algunas cajas de las que quería librarse. Una de ellas contenía algunos rollos de película. En una desvencijada caja de madera había ocho rollos de película de nitrato que desprendían el característico olor a vinagre del comienzo de su deterioro. 


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Colussi la guardó en el sótano de la sede del Cinemazero. La caja quedó en el olvido hasta que el olor a vinagre se hizo insoportable, pues las películas de nitrato al envejecer padecen lo que los expertos llaman síndrome acético. Colussi decidió entonces abrir el misterioso paquete e inspeccionarlo mejor para decidir el destino del material. Al no ser posible cargar en su proyector la película de nitrato, se remitió al taller de restauración de la ciudad de Goritzia, para que estudiaran los fotogramas y pudieran averiguar a qué película pertenecían, pues en las cajas de los rollos podía leerse alguna referencia a Welles. En las imágenes aparecía Joseph Cotten muy joven, pero resultaba imposible la identificación de las imágenes, porque todos los historiadores pensaban que el único ejemplar de Too much Jonhson se había consumido en el incendio de Madrid. La clave para la identificación del material definitivamente encontrado, fue la entrada en escena el gran experto en Welles, Ciro Giorgini, veterano autor del prestigioso programa de la televisión pública italiana, Fuori Orario, que emite películas de calidad y clásicos bien entrada la madrugada. A Giorgini le bastó preguntarle a su amigo Colussi si Cotten aparecía con un sombrero de paja, para saber de qué película se trataba. Se había encontrado una de las 10 películas perdidas más buscadas por los historiadores del mundo. Giorgini había estudiado concienzudamente las obras inacabadas del director, así como su periodo italiano, investigación que resumió en el documental Rosabella, la historia italiana de Orson Welles (Rosabella: la storia italiana di Orson Welles, Italia, 1993), de Gianfranco Giagni y Ciro Giorgini. El genio del cine se casó con una mujer italiana y vivió durante 7 años en ese país. Tuvo incluso unos estudios de montaje en la sede de la Safa Palatina un complejo de estudios de cine y televisión, donde incluso guardaba material. John Berry, cineasta estadounidense afincado en Francia tras su persecución durante la famosa caza de brujas, antiguo miembro del Mercury Theatre y director de segunda unidad de Too much Johnson, le dice a Giorgini que la historia de la desaparición de aquel mediometraje en el incendio de Madrid era una leyenda. 


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Y que en realidad sí existía otra copia, que debía de estar, posiblemente, en Roma. A partir del descubrimiento en Italia y de la identificación de la película de Welles, entraron en juego la National Film Preservation Foundation de San Francisco, de sobresaliente labor por la protección del patrimonio fílmico (desde su creación en 1977, esta fundación benéfica y sin ánimo de lucro adjunta al Sistema Nacional de Restauración de películas de la Biblioteca del Congreso, ha contribuido a que 260 instituciones culturales protejan sus películas, así como a restaurar alrededor de 200 filmes estadounidenses perdidos), El Departamento de Cine de la George Eastman House de Nueva York (Centro de conservación y restauración de películas con una colección de más de 28.000 films, uno de los archivos más antiguos y prestigiosos del país) y el laboratorio especializado en el tratamiento del nitrato, en Holanda, el Haghe Film Digitaal. El estado del material en general era bueno, salvo uno de los rollos, que estaba bastante deteriorado. El laboratorio de Holanda realizó el milagro, salvando el 96% de la película, en lo que Paolo Cherchi Usai, director del departamento de cine de la George Eastman House, y cofundador del festival de cine mudo de Pordedone, denominó "Una obra maestra de ingeniería". Too much Johnson tuvo su estreno mundial, como dijimos, el 9 de octubre, en el festival Le Giornate de Cinema Muto, de Pordenone. El 25 de Noviembre se estrena en el Dryden Theatre del George Eastman House, en Nueva York, donde se proyectó junto a una película casera de 16 milímetros de 3 minutos de duración, sobre el rodaje del filme en cuestión. El acto contó con una presentación del propio Paolo Cherchi Usai y del acompañamiento musical de piano en vivo y en directo de Philip  C. Carli. En España, la película se pudo ver, por primera vez, en la Filmoteca de Cataluña, con sede en Barcelona, el 12 de febrero de 2014 a las 20.00 horas, en un acto presentado por Esteve Riambau, director de la Filmoteca y reconocido experto en Welles, como ya comentamos. Todo ello con el acompañamiento musical del maestro Joan Pineda, que interpretó a piano una recreación de la partitura original de Paul Bowles. A la sesión se acompañó el cortometraje The Heart of Age y el largometraje Me and Orson, igualmente mencionados. La Cineteca del Matadero de Madrid proyectó la película el 22 de mayo a las 20:30. Para la sesión, el músico Remate (cuyo abuelo fue Ayudante de dirección  en Mr. Arkadin) compuso una banda sonora que interpretó en directo durante la emisión. El Canal de televisión por cable TCM (Turner classics movies) de España, desde el 31 de mayo de 2014, emite la película con la banda sonora de Remate.


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TOO MUCHO JOHNSON. PURO WELLES.

William Gilette, actor, dramaturgo y director teatral estadounidense, (que se haría enormemente popular por su caracterización como Sherlock Holmes, que él mismo adaptó para las tablas, e interpretó de gira por EEUU y Londres, a partir de 1899), escribe a comienzos de la última década del siglo XIX, Too much Johnson, una comedia en tres actos sobre seducción y confusión de identidades, que, a su vez, era una adaptación de la farsa francesa The Plantation Tomassin, escrita por Maurice Ordonneau. El montaje teatral, estrenado el 26 de noviembre de 1894, en el Standard Theatre con contrato para 216 representaciones, producido por Charles Frohman, fue uno de los más grandes éxitos en la carrera de Gilette, que se reservó, incluso, el papel del protagonista. La comedia gira en torno al redomado seductor, August Billings. Mientras éste mantiene sus escarceos una amante francesa en Nueva York, le ha comentado a su esposa y su escéptica suegra, que tiene que ausentarse repentinamente a Cuba para inspeccionar su plantación. Por supuesto, Billings no posee ninguna. Las damas insisten en unirse a él por una vez, en uno de sus viajes. Madre e hija encuentran una carta incriminatoria de sus infidelidades en el bolsillo de su abrigo. Afortunadamente para Billings. La misiva va dirigida a un tal Míster Johnson, quien, Billings rápidamente subraya, es su capataz en ultramar. Huyendo del marido violento de una amante, Billings termina llegando realmente a Cuba, donde consigue tomar prestada la hacienda de un amigo, de cara a la llegada de su esposa y suegra. Al enredo se une un personaje muy irascible llamado Johnson, que espera la llegada de una novia por poderes, que tiene una plantación en el país y a quien Billings se presenta como su capataz. El final de la obra, depara al Don Juan cierta vergüenza, debido a una serie de situaciones embarazosas. La película de Welles, es, como se adelanta en los propios créditos, una copia de trabajo inacabada. Carece de Rótulos. Narrativamente no posee una trama y numerosas secuencias están montadas repetidamente. El largometraje se compone de una sucesión de escenas, cuya finalidad se comprende al propósito de servir de prólogo para cada uno de los tres actos del montaje teatral para el Mercury Teatre, con acompañamiento musical y efectos sonoros en vivo. Al comienzo, después de ver a un matrimonio haciendo la maleta de él, que se va de viaje, ante la huraña mirada del  padre de ella, vemos a una mujer en ropa interior, en un dormitorio. La foto de su esposo es sustituida en el porta-retrato de la mesa de noche, por la del Sr. Billings (Joseph Cotten), que llega a la habitación muy elegante, con un sombrero de paja, un bastón y unas flores para ella. Ambos amantes retozan, ella juega con el cabello de él. Aparece el marido, Francis Faddish, interpretado por el actor Eustace Wyatt, al que se intuye con el tiempo justo para que Billings pueda salir por la escalera de incendios del edificio. Un policía y unos vecinos, que han visto entrar a los dos hombres, se ríen con la escena. Comienza una larga persecución, no sin que previamente, el marido haber podido hacerse con parte de la foto de Billings, la que abarca exclusivamente su frente. En el reverso de esa parte de la foto puede leerse Columbia sugar plantation, Santiago de Cuba, Cuba. 


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El nombre de Alfred Johnson encabeza la foto. El primer escenario de la larga persecución, es el antiguo mercado de las aves de Nueva York, en un claro homenaje al slapstick, o comedias de persecución, donde vemos a Cotten no sólo huir del marido, sino también de un policía, de los denominados Keystone kop (nombre con el que se conocía a los torpes policías de uniforme, bastante incompetentes, que en las películas silentes la emprendían con el protagonista, sin motivo aparente y terminaban ridiculizados) y una muchedumbre, entre las calles del mencionado mercado, entre torres de cestas y de cajas, entre jaulas de madera, dando lugar a situaciones cómicas motivadas por tropiezos de palés con ruedas, o a propósito de recoger una enorme escalera de madera. La situación se enreda hasta el punto de que se llega a perseguir a quién no tiene nada que ver. Pese a las evidentes miradas cómplices del realizador hacia las películas de persecuciones de Marc Sennet, o a las acrobacias desafiando el vértigo de Harold Lloyd en la vigorosa ¡Ay que me caigo! (Feet first, USA, 1930), de Clyde Bruckman, o incluso, a pesar de los guiños a la vanguardia francesa (de Cocteau a Buñuel), o de ciertos coqueteos con el expresionismo alemán, el visionado de la película demuestra la evidencia de a quién pertenecen las imágenes encontradas. Puestas en relación con trabajos emblemáticos en la carrera del realizador, los fotogramas, sin la menor duda, son puro Welles. En Too much Johnson ya se encuentran los legendarios planos de profundidad de campo (aquellos que abarcan en el mismo plano, varios personajes a diferentes distancias de la cámara), complejos planos en contrapicado, donde, por ejemplo, la cámara desde la calle enfoca hacia los tejados y podemos ver a Cotten agazapado, y el marido al fondo del encuadre, buscándolo en otra dirección. 


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La película, en definitiva, revela un uso del espacio y del encuadre, que evidencia el profundo sentido cinematográfico de Welles en sus años de esplendor teatral y radiofónico, unos años antes de su salto al cine. La secuencia en la que el marido, buscando la frente de la foto parcial que lleva, va tirando al suelo los sombreros de los transeúntes, está resuelto en la sala de montaje (al parecer, una habitación de un hotel en Manhattan) con mucha precisión. Numerosos planos cortos de la misma acción, suceden a un plano largo en picado, desde un tejado probablemente, que filma decenas de sombreros tirados por el suelo, y al marido desesperado por encontrar al seductor de su esposa. La persecución llega a una manifestación de mujeres sufragistas, que desfilan con pancartas, reclamando el derecho al voto. Se persiguen entre la multitud, hasta que Billings escapa de allí portando el cartel de una de las damas, en una situación que recuerda a la secuencia de Chaplin con la bandera roja, en una manifestación comunista, en la película "Tiempos Modernos (1936)". La persecución continúa por un muelle, unas calles adoquinadas y la escalera de incendios de un edificio en forma de rombo. El siguiente segmento transcurre en un muelle, el New York’s Hudson Valley, donde están embarcando pasajeros rumbo a Cuba en el S.S. Mannificent, cuban mail line. En una secuencia, un plano de profundidad de campo de Welles abarca al trío de personas que se vieron al principio preparando el viaje. Al fondo el mar, un buque pasando de izquierda a derecha del encuadre. A un nivel medio, la pareja que habla y se acaricia recíprocamente, y en primer plano el padre de ella en el coche ante el volante. En el montaje podemos ver diferentes tomas alternativas  del personaje de Cotten entrando en el barco. En el tercer y último segmento, que transcurre en Cuba, con unas palmeras claramente trasplantadas, un señor orondo, con toda probabilidad el sr. Johnson, con cara de pocos amigos, se pasea arrogante con un látigo. Vemos a Billings elegantemente vestido, de blanco en un caballo blanco inmaculado, portando una sombrilla. Según Welles le cuenta a Peter Bogdanovich, se trata del mismo caballo que montaba Rodolfo Valentino en la mítica El Hijo del Caíd (The son of the Sheik, USA, 1926), de George Fitzmaurice. Comienza una nueva persecución entre ambos personajes, y nuevos enfrentamientos, esta vez, alguno de ellos, a tres bandas entre Billings, el esposo ultrajado, y el Sr. Johnson, que incluye una burlesca confrontación a florete. 


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Perseguidor y perseguido acaban en una laguna, refugiándose de la lluvia con la sombrilla de Billings destrozada, mientras dos mujeres, la esposa de Billings y la esposa por poderes de Johnson, se abrazan y gritan. Entre los cameos más notorios, destacan los del propio Welles o John Houseman, como sendos keystone cops, o del escritor  Marc Blitzstein como extra. La esposa de Welles en aquellos años, la mencionada Virgina Nicholson, interpreta un pequeño papel. En el reparto, podemos ver a actores del Mercury en un reparto que incluye al mencionado Eustace Wyatt, y a Edgar Barrier, Ruth Ford, Arlene Francis o Mary Wickes. El casting incluye una aparición de una jovencísima Judy Hollyd. Gracias a su oportuna recuperación y flamante restauración, podemos disfrutar de esta joya inacabada, otra más, en la cadena de ilusiones sin terminar, que forman el fascinante entramado cinematográfico del maestro Orson Welles. La película prevalece en nuestros días, como un documento clave, una especie de piedra filosofal del cine. Como curiosidad, existe otra versión para el cine de la obra teatral de William Gilette, titulada igualmente Too much Johnson, dirigida en 1919, por el productor, guionista, realizador y actor Donald Crisp. Al año siguiente, dos años antes de acometer Ciudadano Kane, Orson Welles filmaría otras imágenes cinematográficas. Se trata de un cortometraje rodado con la misma idea y finalidad que Too much Johnson. Ser exhibido durante la representación del montaje teatral de la obra de William Archer, The Green Goddess, estrenada en 1939. Dicho material cinematográfico permanece perdido.


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Director: Orson Welles.

Intérpretes: Joseph CottenVirginia NicholsonEdgar BarrierArlene FrancisRuth FordMary WickesEustace WyattOrson Welles.

Reseña escrita por Manuel García de Mesa

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