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Una mujer de vida disoluta que ha sido acusada por varios pequeños crímenes, se ve mezclada con dos hombres que cometen un asesinato y que la acusan a ella de ser la autora del mismo como venganza, ya que piensan que fue la que les denunció a la policía facilitando su arresto. A partir de ese momento empieza el calvario de la protagonista camino de la pena de muerte.

Walter Wanger, el productor, pasó una temporada en prisión, por lo que le quedó una lógica repulsión hacia los centros penitenciarios. Por eso, su primer largometraje sobre el tema "Riot in cell block 11" (Don Siegel, 1954) ya se enseñara con los métodos utilizados para la rehabilitación de los condenados. Así, con Quiero vivir, basado en la historia real de Bárbara Graham, una mujer que fue ejecutada en la cámara de gas a los 32 años de edad, por un crimen que jamás pudo probarse, llegó mucho más lejos.

Largometraje basado en una historia real, la de Barbara Graham, que protagonizó uno de los casos de pena de muerte más controvertidos y que fue ejecutada en el año 1955.

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Robert Wise filmó uno de sus trabajos más potentes sacando el máximo partido al blanco y negro y contando con una memorable banda sonora en la que podemos escuchar a maestros del jazz como Shelly Manne, Art Farmer, Jerry Mulligan, Pet Jolly, bajo la batuta de Johnny Mandel, quien aprovechó que la propia Bárbara Graham era una gran admiradora del saxofonista Jerry Mulligan para completar su personaje en base a su estilo musical.

El guión de Nelson Gidding y Don Mankiewicz se basaba en los artículos de prensa escritos en periódicos y revistas por el periodista Ed Montgomery, interpretado por Simon Oakland en el largometraje, así como en cartas escritas por la propia condenada. Graham fue ejecutada en la cámara de gas, de la que se construyó una réplica para filmar la escena de la ejecución, proclamando a los cuatro vientos y hasta el último momento su inocencia desde la cárcel de San Quintín.

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Wise dedicó la parte final de la película, a abordar, con un realismo escalofriante, la mecánica aplicada por el estado para administrar la muerte a los condenados. Y es que Wise asistió personalmente a una ejecución para tratar de dotar del mayor realismo al proceso final. Así, remató la jugada filmando una escena de muerte difícil de olvidar por los espectadores, brillantemente interpretada por una sufridora Susan Hayward que, antes de aceptar el papel llevaba un año sin trabajar y, además, pasaba por un momento personal delicado al haber sufrido dos intentos de suicidio por los malos tratos infringidos por su marido, el también actor, Jess Barker. Su esfuerzo se vio compensado por un merecido Oscar.

Quiero vivir se convirtió en uno de los mejores alegatos en contra de la pena de muerte y la duda razonable lanzados por el cine contra el sistema judicial estadounidense.

El novelista Albert Camus, al ver la cinta, quedó impresionado por el tono del film, comentando: "Días enteros vendrán en que documentos como éste nos parecerán pertenecientes a la prehistoria y los consideraremos tan increíbles como ahora nos parecen la quema de brujas o la amputación de manos a los ladrones".

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Frase para recordar: "Sátira, astuta, con alma de tigresa, con la mala suerte de ser joven, amoral, atractiva, y culpable hasta el cuello".

Título original: I Want to Live!

Director: Robert Wise.

Intérpretes: Susan Hayward, Simon Oakland, Virginia Vincent, Theodore Bikel, Wesley Lau,John Marley, Gavin MacLeod, Dabbs Greer, Brett Halsey.


Trailer:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

QUIERO VIVIR (1958). Alegato a la pena de muerte.

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Una mujer de vida disoluta que ha sido acusada por varios pequeños crímenes, se ve mezclada con dos hombres que cometen un asesinato y que la acusan a ella de ser la autora del mismo como venganza, ya que piensan que fue la que les denunció a la policía facilitando su arresto. A partir de ese momento empieza el calvario de la protagonista camino de la pena de muerte.

Walter Wanger, el productor, pasó una temporada en prisión, por lo que le quedó una lógica repulsión hacia los centros penitenciarios. Por eso, su primer largometraje sobre el tema "Riot in cell block 11" (Don Siegel, 1954) ya se enseñara con los métodos utilizados para la rehabilitación de los condenados. Así, con Quiero vivir, basado en la historia real de Bárbara Graham, una mujer que fue ejecutada en la cámara de gas a los 32 años de edad, por un crimen que jamás pudo probarse, llegó mucho más lejos.

Largometraje basado en una historia real, la de Barbara Graham, que protagonizó uno de los casos de pena de muerte más controvertidos y que fue ejecutada en el año 1955.

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Robert Wise filmó uno de sus trabajos más potentes sacando el máximo partido al blanco y negro y contando con una memorable banda sonora en la que podemos escuchar a maestros del jazz como Shelly Manne, Art Farmer, Jerry Mulligan, Pet Jolly, bajo la batuta de Johnny Mandel, quien aprovechó que la propia Bárbara Graham era una gran admiradora del saxofonista Jerry Mulligan para completar su personaje en base a su estilo musical.

El guión de Nelson Gidding y Don Mankiewicz se basaba en los artículos de prensa escritos en periódicos y revistas por el periodista Ed Montgomery, interpretado por Simon Oakland en el largometraje, así como en cartas escritas por la propia condenada. Graham fue ejecutada en la cámara de gas, de la que se construyó una réplica para filmar la escena de la ejecución, proclamando a los cuatro vientos y hasta el último momento su inocencia desde la cárcel de San Quintín.

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Wise dedicó la parte final de la película, a abordar, con un realismo escalofriante, la mecánica aplicada por el estado para administrar la muerte a los condenados. Y es que Wise asistió personalmente a una ejecución para tratar de dotar del mayor realismo al proceso final. Así, remató la jugada filmando una escena de muerte difícil de olvidar por los espectadores, brillantemente interpretada por una sufridora Susan Hayward que, antes de aceptar el papel llevaba un año sin trabajar y, además, pasaba por un momento personal delicado al haber sufrido dos intentos de suicidio por los malos tratos infringidos por su marido, el también actor, Jess Barker. Su esfuerzo se vio compensado por un merecido Oscar.

Quiero vivir se convirtió en uno de los mejores alegatos en contra de la pena de muerte y la duda razonable lanzados por el cine contra el sistema judicial estadounidense.

El novelista Albert Camus, al ver la cinta, quedó impresionado por el tono del film, comentando: "Días enteros vendrán en que documentos como éste nos parecerán pertenecientes a la prehistoria y los consideraremos tan increíbles como ahora nos parecen la quema de brujas o la amputación de manos a los ladrones".

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Frase para recordar: "Sátira, astuta, con alma de tigresa, con la mala suerte de ser joven, amoral, atractiva, y culpable hasta el cuello".

Título original: I Want to Live!

Director: Robert Wise.

Intérpretes: Susan Hayward, Simon Oakland, Virginia Vincent, Theodore Bikel, Wesley Lau,John Marley, Gavin MacLeod, Dabbs Greer, Brett Halsey.


Trailer:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

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I. EL GUIONISTA-ESTRELLA DE ROCK.

Érase una vez en el lejano reino de Hollywood. Los años 80, la década de consolidación del blockbuster, acaban de terminar. A principios de los 90 aparece en el mercado de la industria del cine un libreto, un tórrido thriller erótico, que contiene un personaje fememino con mucha personalidad, un personaje que domina siempre la situación. Un guión que todo el mundo quiere comprar: las grandes majors, los avezados productores independientes…Todo aquél que tiene un nombre en la industria lo quiere.

El hecho de que todo el mundo lo desee, hace que, por supuesto, se cotice y suba de precio. Se decide subastarlo. Es una reciente manera de hacer negocios. La regla general había sido encargar o adquirir un tratamiento de guión y que posteriormente el autor de ese tratamiento, y/o un ejercito de guionistas, bajo la supervisión del estudio que lo compró, desarrollasen el mismo hasta convertirlo en un guión con gancho.

El productor libanés Mario Kassar, que había fundado en 1976, junto al húngaro Andrew G. Vajna, Carolco Pictures, la productora independiente que produjo exitazos del calibre de la saga Rambo, y de Terminator 2: El Juicio Final (Terminator 2: Judgement Day, EEUU, 1991), se lleva el gato al agua, abonando el mayor importe que hasta entonces se había pagado por un guión de cine: 3 millones de dólares (según algunas fuentes 3.3 millones), más algunos puntos porcentuales brutos, una vez recuperada la inversión. Hablamos de dólares de 1990. Warner había comprado ese mismo año el guión de Shane Black, El Ultimo Boy Scout, por el precio escandaloso de 1.75 millones de dólares. En 1992 se estrenaría Los Últimos Días del Edén (Last Days of Eden, conocida también como Medicine Man, EEUU) de John McTiernan, por cuyo guión Andrew Vajna y su productora Cinergi Pictures (Vajna abandonó Carolco en 1989 fundando su propia productora) pagarían la misma cifra de 3 millones de dólares al guionista Tom Schulman. Los guionistas se conviertieron en seres mitificados, que percibían grandes cantidades de dinero, y en piezas clave en el resultado final de un filme. Al mismo tiempo, pasaron a estar en boca de todos los aficionados al cine. En definitiva, los escritores de Hollywood pasaron a ser prácticamente considerados como estrellas de rock, o ídolos de masas.

Pues bien, el guión que compra Kassar en la subasta, se escribió bajo el título de Love Hurts (el título de uno de los libros que escribe y publica la protagonista, Catherine Tramell) pero, a última hora, cuando el libreto ya está en el sobre, para ser enviado al agente que lo colocará en el mercado, se modifica el título por el de Basic Instinct. Su guionista, Joe Eszterhas, de orígen húngaro, había sido periodista, destacando como cronista en la revista Rolling Stone. Eszterhas llevaba 15 años escribiendo guiones cuando vendió el guión mas caro de la historia. Suyos son los libretos de F.I.S.T.: Símbolo de fuerza (F.I.S.T., EEUU, 1978), de Norman Jewison, su primer guión, al que seguirían Flashdance (ídem, EEUU, 1983), de Adrian Lyne, Al Filo de la Sospecha (Jagged Edge, EEUU, 1985), de Richard Marquiand, y para el realizador griego Costa Gavras, El Sendero de la Traición (Betrayed, EEUU, 1988) y La Caja de Música (Music Box, EEUU, 1989), entre otros. Todos ellos, salvo el primero, con personajes femeninos muy potentes.

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II. EL CASTING PERFECTO.

El primero en entrar en el proyecto, tras considerar a Mel Gibson, Kevin Costner o Richard Gere, fue Michael Douglas, reputado productor de Hollywood, pues había obtenido un premio óscar por su labor en el filme Alguien Voló Sobre el Nido del Cuco (One flew over the cuckoo’s nest, EEUU, 1975), de Milos Forman. Douglas, además, había tenido un gran éxito personal como actor en 1987 con el thriller erótico de Adrian Lyne, Atracción Fatal (Fatal Atraction, EEUU), donde otra mujer, en este caso interpretada por Glenn Close, complica la existencia a su personaje tras un tórrido affair. El hijo de Kirk Douglas volvería a repetir en este papel de víctima de una poderosa mujer en 1994, para el director Barry Levinson en el filme Acoso (Disclousure, EEUU), donde la fémina era en aquella ocasión la actriz Demi Moore. Douglas entró al proyecto de Carolco Pictures, percibiendo la astronómica suma de 15 millones de dólares, más algunos puntos porcentuales una vez recuperada la inversión por la productora.

Kassar, en un golpe de astucia, decide otorgarle al filme una mirada diferente. Tras descartar a Adrian Lyne o a Milos Forman, contrata a Paul Verhoeven, un realizador holandés, que ya ha triunfado en la meca del cine. El cineasta ha tenido mucho éxito con dos producciones aparatosas en el género de la ciencia ficción: Robocop (ídem, EEUU, 1987) y Desafío Total (Total Recall, EEUU, 1990), esta última producción de Carolco Pictures. Sin embargo, no son estos filmes los que le interesan al astuto Kassar. Verhoeven en su tierra natal, ha hecho del sexo y la muerte, sus marcas de serie como cineasta. Verhoeven, que siempre quiso realizar un filme en la línea de su adorado Alfred Hitchcock, aceptó sin pensarselo al leer el guión.

Sin embargo el realizador se planteó seriamente, llamando al guionista Gary Goldman, reescribir el guión de Eszterhas, para añadir algunas secuencias de sexo más explícto y, en particular, una escena de encuentro sexual entre los personajes de Catherine y Roxy. Ello contribuyó a la salida del proyecto de Irwin Winkler, el primer productor asignado a tales tareas en este filme, y desató las iras de Eszterhas. Él y Verhoeven tuvieron el primero de los muchos enfrentamientos legendarios, que protagonizarían estos dos grandes caracteres. En cualquier caso, el realizador holandés y el guionista Gary Goldman, descartaron esos cambios, que ralentizaban el ritmo del guión. En febrero de 1991, por tanto, Verhoeven regresó al guión original de Eszterhas, con muy ligeras modificaciones, reconociendo que el libreto, tal y como estaba escrito desde el principio, estaba listo para ser filmado, sin apenas necesitar reescritura. Alan Marshall, el productor que sustituyó a Winkler, recabó el visto bueno de Eszterhas.

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Actrices de la talla de Julia Roberts, Kim Basinger, Geena Davis, Ellen Barkin, Lena Olin, Debra Winger, Kelly Lynch, Melanie Griffith, o Michelle Pfeiffer, rechazaron el papel de Catherine Tramell. Las actrices, trataron de negociar reescrituras del libreto, pues, o bien trataron de despojar el libreto de secuencias de alto voltaje sexual, o no les gustaba el tratamiento del personaje femenino, considerando el libreto un ejercicio de misoginia. Para Verhoeven y para la productora, para bien o para mal, el texto era innegociable. Tras descartar a las aparentemente únicas actrices dispuestas a rodar el guión tal cual estaba escrito, Kelly McGillis y Mariel Hemingway, cuyas pruebas de cámara fueron muy poco satisfactorias, Verhoeven consideró que era el momento de defender a capa y espada, la entrada en escena de Sharon Stone, cuyas pruebas de cámara eran las primeras que el realizador había hecho. Además, en la anterior película de Verhoeven, la mencionada Desafío Total, Stone había mostrado muchísima personalidad y carácter, pateando al mismísimo Arnold Schwarzenegger.

Con Verhoeven llegó, igualmente, un equipo de primer orden: el montador Frank J. Urioste, el director de fotografía Jan de Bont, y el músico Jerry Goldsmith, cuya sintonía para el primer éxito de la compañía Carolco Pictures, Acorralado (Rambo: First Blood, EEUU, 1982), de Ted Kotchef, se intuye en el logo de la misma.

Verhoeven decidió aproximarse al libreto de Eszterhas de tres maneras:

1. Citando sus propias palabras, realizando una “americación” de su reputada película holandesa, El Cuarto Hombre (De Vierde Man, Holanda, 1983), donde también hay sexo, muerte, homosexualidad y una suerte de “viuda negra” letal. El filme era considrado por Mario Kassar como una especie de precuela de Instinto Básico.

2. El realizador incardina su filme en la tradicción del Film Noir, del cine negro clásico norteamericano, reinterpretando sus claves, invirtiendo, por ejemplo, las tradicionales luces y sombras de orígen expresionista, filmando a la femme fatale, a plena luz del día, y cuando ello no era posible, con mucha luz directa o indirecta. En aquellos años se había experimentado maravillosamente con el género. La década anterior Lawrence Kasdan había debutado con Fuego en el Cuerpo (Body Heat, EEUU, 1981) y Dennis Hopper, por fin dio en la diana con Labios Ardientes (The Hot Spot, EEUU, 1990), dos maravillosos ejemplos de cine neo-noir.

3. La siguiente decisión trajo grandes complicaciones. Verhoeven era, como ya hemos apuntado, un absoluto enamorado del cine de Hitchcock. El filme Vertigo (De entre los Muertos) (Vertigo, EEUU, 1958), se lo conoce prácticamente de memoria. Probablemente en el libreto original, teniendo en cuenta que Eszterhas vivía en San Francisco, la localización ya estuviera seleccionada, pero, en cualquier caso, lógico es que Verhoeven decide rodar este thriller en San Francisco, la ciudad de su adorada masterpiece del maestro del suspense.

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III. SAN FRANCISCO COMO SET DE RODAJE ¿DECISIÓN EQUIVOCADA?

San Francisco es, además de la ciudad de Vértigo, la ciudad con la comunidad de gays y lesbianas más importante del mundo. Ya desde el siglo XIX, se había creado el mito de San Francisco como la Meca Gay de EEUU, por una simple cuestión de distribución demográfica. Dicha ciudad creció con una gran presencia masculina, debido a la masiva inmigración provocada por la fiebre del oro (motivada por el descubrimiento de oro en California, lo que produjo un flujo migratorio importante a partir de 1848) y el establecimiento de una gran base naval en dicha ciudad, en 1870.

Desde finales de la II Guerra Mundial, la ciudad se convirtió en un hervidero de hombres homosexuales, principalmente expulsados del ejército. Por entonces la homosexualidad se consideraba una “tara física”, que debía de ser curada. Las autoridades militares, plenamente conscientes de ello, invierten en una investigación con el fin de encontrar su cura, en el Treasure Island Naval Hospital de San Francisco. Cuando los soldados eran dados de alta, muchos se quedaban en dicha ciudad, cobijados, ellos y sus tendencias sexuales, en el seno de la contracultura beatnik y hippie.

Durante décadas, el Eureka Valley, en el Distrito nº 5, que rodea la Calle Castro (y que, por supuesto, incluye el Barrio Castro), había sido un vecindario de católicos irlandeses de clase trabajadora, que se fue paulatinamente sustituyendo, a medida que lo invadieron promotores inmobiliarios, y la industria de servicios reemplazaba a las fábricas, por las comunidades gays y hippies, seguidores del amor libre. Ambas comunidades tomaron literalmente dicha parte de la ciudad, desplazando a la antigua población católico irlandesa.

Los Gays y Lesbianas de San Francisco estarían perfectamente organizados en la lucha por sus derechos civiles, desde los años 70, desde los tiempos del concejal Harvey Milk, interpretado por Sean Penn en el excelente biopic de Gus Van Sant, Mi nombre es Harvey Milk (Milk, EEUU, 2008).

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Pues bien, regresamos a 1991. Movimientos por los Derechos Civiles, no sólo de la ciudad de San Francisco, sino de todo el país, organizaciones como Gay and Lesbian Alliance against defamation (GLAAD), Community United Against Violence, Group Queer Nation o Act-Up, focalizaron su lucha, por la igualdad de la mujer y los derechos de Gays y Lesbianas, en boicotear el rodaje del filme Instinto Básico en la referida ciudad de San Francisco y alrededores. Lo que se desataría a continuación, sería una protesta activa, que se enfocaría por sus artífices como una reivindicación similar a la lucha por los derechos civiles en los años 60, estilo el puente de Selma, o la marcha sobre Washington. Ese tipo de repercusión universal era la buscada.

En un principio, reclamaron la lectura del guión. Se les facilitó. Pidieron una reunión con el guionista, director y realizador, en la que medió el propio ayuntamiento de la ciudad. La lista de quejas y de demandas de las diversas asociaciones, no parecía tener fin. La Lesbiana muere, la escritora bisexual se queda con el hombre en lo que parece un efecto redentor de la heterosexualidad, se percibe una imagen negativa de la mujer, como alguien que no es de fiar, asesina, etc. Las asociaciones reclamaron una reescritura del guión, donde el hombre fuese el asesino, y la mujer fuese la detective que resuelve el caso, y que es capaz de actitudes heróicas. Lo paradójico es que Eszterhas estuvo de acuerdo con los cambios, y por propia iniciativa, tras la reunión decidió reescribir su guión, en los términos interesados por los activistas. Verhoeven y Marshall dejaron claro que no se iban a aprobar esos nuevos cambios en el texto. Se había abonado un dineral por el libreto y el estricto plan de rodaje estaba ya activado. La reestructuración del guión llevaría una reestructuración del plan, y las nuevas escenas requerirían nuevo despliegue de gestión de producción, que encarecería los costes de la misma. La Respuesta desde Carolco Pictures fue un rotundo no a los cambios solicitados. Esta circunstancia motivó un nuevo enfrentamiento entre Eszterhas y Verhoeven, donde la gran paradoja es que el guionista, esta vez, luchaba, no porque su guión se filmase intacto, sino que se filmase con los cambios interesados por los activistas de los derechos civiles referenciados.

El 5 de abril de 1991 comenzó el rodaje. Rápidamente el boicot se convirtió en la consigna activista. Escándalos de todo tipo, gritos, pitadas, claxons de vehículos en las inmediaciones del rodaje, linternas enfocando a las cámaras en las secuencias nocturnas para arruinar las tomas, e incluso algún conato de violencia en las inmediaciones de los perímetros de rodaje, que incrementaron la tensión, tuvieron lugar. La productora consiguió una Restraining order, una medida cautelar judicial de prohibición de acercamiento para los miembros de las asociaciones mencionadas, que restringía el acercamiento a 100 pies del set de rodaje. Se produjeron detenciones por quebrantamiento de medida cautelar, algunas auspiciadas por el propio productor Alan Marshall, que sufrió enormes críticas por parte de los activistas. Se destrozaron vehículos, y algunas infraestructuras de locales, restaurantes, etc., que colaboraban con el rodaje. El filme, en palabras del propio Verhoeven, fue filmado “en las barricadas”. Tras comprender que era irrefrenable el rodaje, los activistas desistieron después de 5 semanas de intensa interferencia.

La siguiente fase de la lucha fueron los intentos de boicots del estreno. Se entregaban panfletos mostrando la visión negativa de la mujer y de los colectivos homosexuales femeninos en el filme (se decía que fomentaba la lesbifobia). Esta especie de labor didáctica se realizaba desde un punto de vista de reparto de cierto grado de responsabilidad para los espectadores que acudieran a las salas comerciales que proyectaban el filme. Se creó una plataforma, “Catherine Did it” que, obviamente, revelaba el final del filme. Los activistas pnesaron que, si los miembros del equipo del filme se amparaban en la libertad de expresión para filmar el libreto, ellos alegarían el mismo Derecho Fundamental para revelar el final del filme. Si la película sobrevivía al “spoiler”, lo aceptarían. En ruedas de prensa, los activistas decían que se podía disfrutar perfectamente de Ciudadano Kane (Citizen Kane, EEUU, 1941) si sabías que Rosebud era el nombre del trineo que el protagonista tenía cuando era niño. ¿Porqué no iba a poder verse el filme del guión de los 3 millones sin saber quien era la asesina?.

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IV. EL ESTRENO Y LA TENDENCIA MARCADA.

Los intentos de torpedear el rodaje y de boicotear el estreno descritos, hicieron, finalmente, y contra las intenciones de sus artífices, una campaña extraordinaria al filme. Tras ceder unos 35-40 segundos en las secuencias eróticas para poder obtener de la MPAA la calificación R de Restricted, el filme se estrenó el 20 de marzo de 1992 en más de 1.500 salas por todo EEUU. En España se estrenó el 21 de agosto de 1992. El presupuesto gastado fue de alrededor de 49 millones de dólares, y recaudó 118 millones sólo en EEUU y un total de 353 millones en el resto del mundo. Sin duda el filme fue todo un éxito de taquilla monumental. Fue la película de moda en 1992, y rápidamente se convirtió en todo un fenómeno social. La carrera de Sharon Stone se lanzó al filmamento rutilante de Hollywood, con un brillo monumental y su personaje está irreversiblemente instalado en en el imaginario colectivo, no sólo cinematográfico.

Instinto Básico desató toda una oleada de thrillers eróticos durante la década. Unos fueron bastante mediocres, como El cuerpo del Delito (Body of Evidence, EEUU, 1993), de Ulu Edel, El Color de la Noche (The Colour of the Night, EEUU, 1994), de Richard Rush, o Nunca Hables con Extraños (Never Talk to Strangers, EEUU, 1995), de Peter Hall. Otros filmes surgidos a la estela del filme de Verhoeven fueron bastante más interesantes, pues redefinieron astutamente las coordenadas del thriller erótico, navegando en terrenos bastante sugerentes. Ese fue el caso de La Última Seducción (The Last Seduction, EEUU, 1994), de John Dahl, con una Linda Fiorentino monumental, o Lazos Ardientes (Bound, EEUU, 1996), el ruidoso debut de los hermanos, hoy hermanas, Wachowski. Análisis Final (Final Analysis, EEUU, 1992), un digno thriller hitchcockniano de Phil Joannou, con Richard Gere, Kim Basinger y Uma Thurman, no debe incluirse en esta lista de sucedáneos, pues se estrenó en febrero de 1992 en EEUU, un mes antes que el filme de Verhoeven.

Eszterhas escribió la siguiente película de Stone, Acosada (Sliver, EEUU, 1993), de Philip Noyce, director más que interesante, pero muy poco atinado en esta ocasión. Eszterhas también fue el guionista del siguiente filme de Verhoeven, Showgirls, de 1995, un filme muy bien acabado a nivel formal, pero completamente inútil e innecesario en todos los sentidos. El guionista de orígen húngaro también escribió un thriller sexy para la mencionada actriz Linda Fiorentino, también ambientada en San Francisco, Jade (ídem, EEUU, 1995), nada menos que producido por Robert Evans y dirigido por William Friedkin, dos de las figuras más importantes del "Nuevo Hollywood" de los años 70. Salvo la presencia siempre perturbadora de Linda Fiorentino y una persecución trepidante por las calles de la ciudad, Jade es un filme muy poco recordable. El fracaso en taquilla para Paramount fue descomunal.

Respecto a Instinto Básico 2: Adicción al Sexo (Basic Instinct 2: Risk Adiction, EEUU-UK, 2006) de Michael Caton Jones, el silencio no es solo lo más elocuente para referirse a este deleznable film. Es poco práctico desplegar energías ante un filme tan fallido e insignificante.

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V. UN FILME ETERNO.

Instinto Básico posee un ritmo muy singular, un montaje muy calculado y preciso, una fotografía muy elegante, cuya iluminación aporta muchísima información sobre personajes e intenciones de cada escena. Ponemos un ejemplo: La secuencia del interrogatorio. Catherine Tramell acude con un traje blanco, luminoso. Hemos visto como se viste, y como le recuerda a Nick (Douglas) que volverá a fumar. Se la coloca en el centro de la secuencia, iluminada con unas luces tenues y azuladas, que resultan muy seductoras. Los agentes de policía y el ayudante del fiscal, es decir, las autoridades, los que van a realizar el interrogatorio, sin embargo, están iluminados entre luces y sombras, por unas lámparas que tienen una estructura enrejada y cuadrada, que proyecta barrotes de sombras sobre ellos. El personaje de Catherine domina por completo la situación, frente a los prejuicios e inhibiciones de los interrogadores. El guión de Joe Eszterhas, hay que reconocer que es un tanto artificial y tramposo en su vaivén en cuanto a la investigación y al reparto de sospechas. La narración está sembrada de pistas falsas y equivocadas hasta traernos de regreso en el ultimo plano. Sin duda, al ser un guión sobre personas que escriben, que mienten para manipular y/o sobrevivir, el libreto puede y debe permitirse ciertas trampas. Sin embargo, el modo de cargar toda la sospecha y autoría de los asesinatos a la Psiquiatra Elisabeth Gardner, es demasiado “de manual”, en el sentido más despectivo del término. El libreto compensa tales déficits al estar provisto de unos diálogos absolutamente sensacionales. Eszterhas es, sin duda, un gran dialoguista.

La secuencia, aparentemente banal, donde Gus y Nick han ido a recoger a Catherine a su casa y la llevan a la comisaría del Downtown para interrogarla, donde la escritora le cuenta a Nick la trama de la novela que escribe actualmente (va de un detective que se enamora de la mujer equivocada), que es la trama del filme, resulta absolutamente memorable. Uno de los mejores pasajes de un filme lleno de buenos pasajes. La persecución por la carretera de curvas del litoral californiano, filmada por Jan de Bont, el sensual baile en la discoteca que parece una catedral, y que precede al primer encuentro sexual entre Nick y Catherine, las tres secuencias de sexo del filme, milimétricamente coreografiadas, filmadas como si de escenas de lucha se tratasen, o la mencionada secuencia del interrogatorio de Catherine, son algunas muestras de gran planificación y eficacia visual.

No podemos olvidar la banda sonora, absolutamente modélica de Jerry Goldsmith. Sin duda, nos conduce a través de laberintos “hermanianos”, pues es indudable que el filme es un acertadísimo
homenaje al cine de Hitchcock, con Vértigo a la cabeza, y a la música maravillosa del compositor Bernard Herrmann, pero que no renuncia a visualizar momentos que traen a colación filmes como La Ventana Indiscreta (Rear Window, EEUU, 1954), Los Pájaros (Alfred Hitchcock’s The Birds, EEUU, 1963), o conceptos desarrollados en Psicosis (ídem, EEUU, 1960). Sin embargo, el Score, al mismo tiempo, es muy personal, pues constituye todo un registro de la característica sonoridad de su autor, que se añora en el panorama actual. Goldsmith transmite muchísima sutileza, por ejemplo, a la hora de expresar musicalmente inquietud y apogeo sexual, en un mismo compás. Tan memorable como el filme, es su banda sonora, en definitiva. La partitura fue finalista a los óscars, pero injustamente derrotada, ante una academia que llevaba algunos años asignándole los premios de 2 en 2 al compositor Alan Menken por sus bandas sonoras y canciones para Disney, racha que rompió al año siguiente John Williams con otro no menos memorable score, el de La Lista de Schindler (Schindler’s List, EEUU, 1993).

Instinto Básico es uno de esos filmes que poseen el halo de películas eternas. No importa el tiempo que pase desde su realización hasta su (nuevo) visionado. Siempre será un filme válido, novedoso, atrevido, en el que destacan los riesgos que asumieron sus artífices para traerlo prácticamente intacto en intenciones a la gran pantalla. Su (re) encuentro con él, da la sensación de que acaba de filmarse, no importa el tiempo transcurrido. En una época, como la actual, de esclavitud ante lo “políticamente correcto”, de censura y boicot de los propios espectadores, de campañas de descrédito en redes sociales, no podría hacerse, de la manera que se hizo en su día, esta astuta operación, fusión entre audacia, calidad y éxito comercial.

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Título original: Basic Instinct

Director: Paul Verhoeven.

Intérpretes: Michael Douglas, Sharon Stone, George Dzundza, Jeanne Tripplehorn, Denis ArndtLeilani Sarelle, Stephen Tobolowsky.

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Reseña escrita por Manuel García de Mesa

INSTINTO BÁSICO (1992). EL DETECTIVE Y LA MUJER EQUIVOCADA.

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I. EL GUIONISTA-ESTRELLA DE ROCK.

Érase una vez en el lejano reino de Hollywood. Los años 80, la década de consolidación del blockbuster, acaban de terminar. A principios de los 90 aparece en el mercado de la industria del cine un libreto, un tórrido thriller erótico, que contiene un personaje fememino con mucha personalidad, un personaje que domina siempre la situación. Un guión que todo el mundo quiere comprar: las grandes majors, los avezados productores independientes…Todo aquél que tiene un nombre en la industria lo quiere.

El hecho de que todo el mundo lo desee, hace que, por supuesto, se cotice y suba de precio. Se decide subastarlo. Es una reciente manera de hacer negocios. La regla general había sido encargar o adquirir un tratamiento de guión y que posteriormente el autor de ese tratamiento, y/o un ejercito de guionistas, bajo la supervisión del estudio que lo compró, desarrollasen el mismo hasta convertirlo en un guión con gancho.

El productor libanés Mario Kassar, que había fundado en 1976, junto al húngaro Andrew G. Vajna, Carolco Pictures, la productora independiente que produjo exitazos del calibre de la saga Rambo, y de Terminator 2: El Juicio Final (Terminator 2: Judgement Day, EEUU, 1991), se lleva el gato al agua, abonando el mayor importe que hasta entonces se había pagado por un guión de cine: 3 millones de dólares (según algunas fuentes 3.3 millones), más algunos puntos porcentuales brutos, una vez recuperada la inversión. Hablamos de dólares de 1990. Warner había comprado ese mismo año el guión de Shane Black, El Ultimo Boy Scout, por el precio escandaloso de 1.75 millones de dólares. En 1992 se estrenaría Los Últimos Días del Edén (Last Days of Eden, conocida también como Medicine Man, EEUU) de John McTiernan, por cuyo guión Andrew Vajna y su productora Cinergi Pictures (Vajna abandonó Carolco en 1989 fundando su propia productora) pagarían la misma cifra de 3 millones de dólares al guionista Tom Schulman. Los guionistas se conviertieron en seres mitificados, que percibían grandes cantidades de dinero, y en piezas clave en el resultado final de un filme. Al mismo tiempo, pasaron a estar en boca de todos los aficionados al cine. En definitiva, los escritores de Hollywood pasaron a ser prácticamente considerados como estrellas de rock, o ídolos de masas.

Pues bien, el guión que compra Kassar en la subasta, se escribió bajo el título de Love Hurts (el título de uno de los libros que escribe y publica la protagonista, Catherine Tramell) pero, a última hora, cuando el libreto ya está en el sobre, para ser enviado al agente que lo colocará en el mercado, se modifica el título por el de Basic Instinct. Su guionista, Joe Eszterhas, de orígen húngaro, había sido periodista, destacando como cronista en la revista Rolling Stone. Eszterhas llevaba 15 años escribiendo guiones cuando vendió el guión mas caro de la historia. Suyos son los libretos de F.I.S.T.: Símbolo de fuerza (F.I.S.T., EEUU, 1978), de Norman Jewison, su primer guión, al que seguirían Flashdance (ídem, EEUU, 1983), de Adrian Lyne, Al Filo de la Sospecha (Jagged Edge, EEUU, 1985), de Richard Marquiand, y para el realizador griego Costa Gavras, El Sendero de la Traición (Betrayed, EEUU, 1988) y La Caja de Música (Music Box, EEUU, 1989), entre otros. Todos ellos, salvo el primero, con personajes femeninos muy potentes.

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II. EL CASTING PERFECTO.

El primero en entrar en el proyecto, tras considerar a Mel Gibson, Kevin Costner o Richard Gere, fue Michael Douglas, reputado productor de Hollywood, pues había obtenido un premio óscar por su labor en el filme Alguien Voló Sobre el Nido del Cuco (One flew over the cuckoo’s nest, EEUU, 1975), de Milos Forman. Douglas, además, había tenido un gran éxito personal como actor en 1987 con el thriller erótico de Adrian Lyne, Atracción Fatal (Fatal Atraction, EEUU), donde otra mujer, en este caso interpretada por Glenn Close, complica la existencia a su personaje tras un tórrido affair. El hijo de Kirk Douglas volvería a repetir en este papel de víctima de una poderosa mujer en 1994, para el director Barry Levinson en el filme Acoso (Disclousure, EEUU), donde la fémina era en aquella ocasión la actriz Demi Moore. Douglas entró al proyecto de Carolco Pictures, percibiendo la astronómica suma de 15 millones de dólares, más algunos puntos porcentuales una vez recuperada la inversión por la productora.

Kassar, en un golpe de astucia, decide otorgarle al filme una mirada diferente. Tras descartar a Adrian Lyne o a Milos Forman, contrata a Paul Verhoeven, un realizador holandés, que ya ha triunfado en la meca del cine. El cineasta ha tenido mucho éxito con dos producciones aparatosas en el género de la ciencia ficción: Robocop (ídem, EEUU, 1987) y Desafío Total (Total Recall, EEUU, 1990), esta última producción de Carolco Pictures. Sin embargo, no son estos filmes los que le interesan al astuto Kassar. Verhoeven en su tierra natal, ha hecho del sexo y la muerte, sus marcas de serie como cineasta. Verhoeven, que siempre quiso realizar un filme en la línea de su adorado Alfred Hitchcock, aceptó sin pensarselo al leer el guión.

Sin embargo el realizador se planteó seriamente, llamando al guionista Gary Goldman, reescribir el guión de Eszterhas, para añadir algunas secuencias de sexo más explícto y, en particular, una escena de encuentro sexual entre los personajes de Catherine y Roxy. Ello contribuyó a la salida del proyecto de Irwin Winkler, el primer productor asignado a tales tareas en este filme, y desató las iras de Eszterhas. Él y Verhoeven tuvieron el primero de los muchos enfrentamientos legendarios, que protagonizarían estos dos grandes caracteres. En cualquier caso, el realizador holandés y el guionista Gary Goldman, descartaron esos cambios, que ralentizaban el ritmo del guión. En febrero de 1991, por tanto, Verhoeven regresó al guión original de Eszterhas, con muy ligeras modificaciones, reconociendo que el libreto, tal y como estaba escrito desde el principio, estaba listo para ser filmado, sin apenas necesitar reescritura. Alan Marshall, el productor que sustituyó a Winkler, recabó el visto bueno de Eszterhas.

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Actrices de la talla de Julia Roberts, Kim Basinger, Geena Davis, Ellen Barkin, Lena Olin, Debra Winger, Kelly Lynch, Melanie Griffith, o Michelle Pfeiffer, rechazaron el papel de Catherine Tramell. Las actrices, trataron de negociar reescrituras del libreto, pues, o bien trataron de despojar el libreto de secuencias de alto voltaje sexual, o no les gustaba el tratamiento del personaje femenino, considerando el libreto un ejercicio de misoginia. Para Verhoeven y para la productora, para bien o para mal, el texto era innegociable. Tras descartar a las aparentemente únicas actrices dispuestas a rodar el guión tal cual estaba escrito, Kelly McGillis y Mariel Hemingway, cuyas pruebas de cámara fueron muy poco satisfactorias, Verhoeven consideró que era el momento de defender a capa y espada, la entrada en escena de Sharon Stone, cuyas pruebas de cámara eran las primeras que el realizador había hecho. Además, en la anterior película de Verhoeven, la mencionada Desafío Total, Stone había mostrado muchísima personalidad y carácter, pateando al mismísimo Arnold Schwarzenegger.

Con Verhoeven llegó, igualmente, un equipo de primer orden: el montador Frank J. Urioste, el director de fotografía Jan de Bont, y el músico Jerry Goldsmith, cuya sintonía para el primer éxito de la compañía Carolco Pictures, Acorralado (Rambo: First Blood, EEUU, 1982), de Ted Kotchef, se intuye en el logo de la misma.

Verhoeven decidió aproximarse al libreto de Eszterhas de tres maneras:

1. Citando sus propias palabras, realizando una “americación” de su reputada película holandesa, El Cuarto Hombre (De Vierde Man, Holanda, 1983), donde también hay sexo, muerte, homosexualidad y una suerte de “viuda negra” letal. El filme era considrado por Mario Kassar como una especie de precuela de Instinto Básico.

2. El realizador incardina su filme en la tradicción del Film Noir, del cine negro clásico norteamericano, reinterpretando sus claves, invirtiendo, por ejemplo, las tradicionales luces y sombras de orígen expresionista, filmando a la femme fatale, a plena luz del día, y cuando ello no era posible, con mucha luz directa o indirecta. En aquellos años se había experimentado maravillosamente con el género. La década anterior Lawrence Kasdan había debutado con Fuego en el Cuerpo (Body Heat, EEUU, 1981) y Dennis Hopper, por fin dio en la diana con Labios Ardientes (The Hot Spot, EEUU, 1990), dos maravillosos ejemplos de cine neo-noir.

3. La siguiente decisión trajo grandes complicaciones. Verhoeven era, como ya hemos apuntado, un absoluto enamorado del cine de Hitchcock. El filme Vertigo (De entre los Muertos) (Vertigo, EEUU, 1958), se lo conoce prácticamente de memoria. Probablemente en el libreto original, teniendo en cuenta que Eszterhas vivía en San Francisco, la localización ya estuviera seleccionada, pero, en cualquier caso, lógico es que Verhoeven decide rodar este thriller en San Francisco, la ciudad de su adorada masterpiece del maestro del suspense.

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III. SAN FRANCISCO COMO SET DE RODAJE ¿DECISIÓN EQUIVOCADA?

San Francisco es, además de la ciudad de Vértigo, la ciudad con la comunidad de gays y lesbianas más importante del mundo. Ya desde el siglo XIX, se había creado el mito de San Francisco como la Meca Gay de EEUU, por una simple cuestión de distribución demográfica. Dicha ciudad creció con una gran presencia masculina, debido a la masiva inmigración provocada por la fiebre del oro (motivada por el descubrimiento de oro en California, lo que produjo un flujo migratorio importante a partir de 1848) y el establecimiento de una gran base naval en dicha ciudad, en 1870.

Desde finales de la II Guerra Mundial, la ciudad se convirtió en un hervidero de hombres homosexuales, principalmente expulsados del ejército. Por entonces la homosexualidad se consideraba una “tara física”, que debía de ser curada. Las autoridades militares, plenamente conscientes de ello, invierten en una investigación con el fin de encontrar su cura, en el Treasure Island Naval Hospital de San Francisco. Cuando los soldados eran dados de alta, muchos se quedaban en dicha ciudad, cobijados, ellos y sus tendencias sexuales, en el seno de la contracultura beatnik y hippie.

Durante décadas, el Eureka Valley, en el Distrito nº 5, que rodea la Calle Castro (y que, por supuesto, incluye el Barrio Castro), había sido un vecindario de católicos irlandeses de clase trabajadora, que se fue paulatinamente sustituyendo, a medida que lo invadieron promotores inmobiliarios, y la industria de servicios reemplazaba a las fábricas, por las comunidades gays y hippies, seguidores del amor libre. Ambas comunidades tomaron literalmente dicha parte de la ciudad, desplazando a la antigua población católico irlandesa.

Los Gays y Lesbianas de San Francisco estarían perfectamente organizados en la lucha por sus derechos civiles, desde los años 70, desde los tiempos del concejal Harvey Milk, interpretado por Sean Penn en el excelente biopic de Gus Van Sant, Mi nombre es Harvey Milk (Milk, EEUU, 2008).

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Pues bien, regresamos a 1991. Movimientos por los Derechos Civiles, no sólo de la ciudad de San Francisco, sino de todo el país, organizaciones como Gay and Lesbian Alliance against defamation (GLAAD), Community United Against Violence, Group Queer Nation o Act-Up, focalizaron su lucha, por la igualdad de la mujer y los derechos de Gays y Lesbianas, en boicotear el rodaje del filme Instinto Básico en la referida ciudad de San Francisco y alrededores. Lo que se desataría a continuación, sería una protesta activa, que se enfocaría por sus artífices como una reivindicación similar a la lucha por los derechos civiles en los años 60, estilo el puente de Selma, o la marcha sobre Washington. Ese tipo de repercusión universal era la buscada.

En un principio, reclamaron la lectura del guión. Se les facilitó. Pidieron una reunión con el guionista, director y realizador, en la que medió el propio ayuntamiento de la ciudad. La lista de quejas y de demandas de las diversas asociaciones, no parecía tener fin. La Lesbiana muere, la escritora bisexual se queda con el hombre en lo que parece un efecto redentor de la heterosexualidad, se percibe una imagen negativa de la mujer, como alguien que no es de fiar, asesina, etc. Las asociaciones reclamaron una reescritura del guión, donde el hombre fuese el asesino, y la mujer fuese la detective que resuelve el caso, y que es capaz de actitudes heróicas. Lo paradójico es que Eszterhas estuvo de acuerdo con los cambios, y por propia iniciativa, tras la reunión decidió reescribir su guión, en los términos interesados por los activistas. Verhoeven y Marshall dejaron claro que no se iban a aprobar esos nuevos cambios en el texto. Se había abonado un dineral por el libreto y el estricto plan de rodaje estaba ya activado. La reestructuración del guión llevaría una reestructuración del plan, y las nuevas escenas requerirían nuevo despliegue de gestión de producción, que encarecería los costes de la misma. La Respuesta desde Carolco Pictures fue un rotundo no a los cambios solicitados. Esta circunstancia motivó un nuevo enfrentamiento entre Eszterhas y Verhoeven, donde la gran paradoja es que el guionista, esta vez, luchaba, no porque su guión se filmase intacto, sino que se filmase con los cambios interesados por los activistas de los derechos civiles referenciados.

El 5 de abril de 1991 comenzó el rodaje. Rápidamente el boicot se convirtió en la consigna activista. Escándalos de todo tipo, gritos, pitadas, claxons de vehículos en las inmediaciones del rodaje, linternas enfocando a las cámaras en las secuencias nocturnas para arruinar las tomas, e incluso algún conato de violencia en las inmediaciones de los perímetros de rodaje, que incrementaron la tensión, tuvieron lugar. La productora consiguió una Restraining order, una medida cautelar judicial de prohibición de acercamiento para los miembros de las asociaciones mencionadas, que restringía el acercamiento a 100 pies del set de rodaje. Se produjeron detenciones por quebrantamiento de medida cautelar, algunas auspiciadas por el propio productor Alan Marshall, que sufrió enormes críticas por parte de los activistas. Se destrozaron vehículos, y algunas infraestructuras de locales, restaurantes, etc., que colaboraban con el rodaje. El filme, en palabras del propio Verhoeven, fue filmado “en las barricadas”. Tras comprender que era irrefrenable el rodaje, los activistas desistieron después de 5 semanas de intensa interferencia.

La siguiente fase de la lucha fueron los intentos de boicots del estreno. Se entregaban panfletos mostrando la visión negativa de la mujer y de los colectivos homosexuales femeninos en el filme (se decía que fomentaba la lesbifobia). Esta especie de labor didáctica se realizaba desde un punto de vista de reparto de cierto grado de responsabilidad para los espectadores que acudieran a las salas comerciales que proyectaban el filme. Se creó una plataforma, “Catherine Did it” que, obviamente, revelaba el final del filme. Los activistas pnesaron que, si los miembros del equipo del filme se amparaban en la libertad de expresión para filmar el libreto, ellos alegarían el mismo Derecho Fundamental para revelar el final del filme. Si la película sobrevivía al “spoiler”, lo aceptarían. En ruedas de prensa, los activistas decían que se podía disfrutar perfectamente de Ciudadano Kane (Citizen Kane, EEUU, 1941) si sabías que Rosebud era el nombre del trineo que el protagonista tenía cuando era niño. ¿Porqué no iba a poder verse el filme del guión de los 3 millones sin saber quien era la asesina?.

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IV. EL ESTRENO Y LA TENDENCIA MARCADA.

Los intentos de torpedear el rodaje y de boicotear el estreno descritos, hicieron, finalmente, y contra las intenciones de sus artífices, una campaña extraordinaria al filme. Tras ceder unos 35-40 segundos en las secuencias eróticas para poder obtener de la MPAA la calificación R de Restricted, el filme se estrenó el 20 de marzo de 1992 en más de 1.500 salas por todo EEUU. En España se estrenó el 21 de agosto de 1992. El presupuesto gastado fue de alrededor de 49 millones de dólares, y recaudó 118 millones sólo en EEUU y un total de 353 millones en el resto del mundo. Sin duda el filme fue todo un éxito de taquilla monumental. Fue la película de moda en 1992, y rápidamente se convirtió en todo un fenómeno social. La carrera de Sharon Stone se lanzó al filmamento rutilante de Hollywood, con un brillo monumental y su personaje está irreversiblemente instalado en en el imaginario colectivo, no sólo cinematográfico.

Instinto Básico desató toda una oleada de thrillers eróticos durante la década. Unos fueron bastante mediocres, como El cuerpo del Delito (Body of Evidence, EEUU, 1993), de Ulu Edel, El Color de la Noche (The Colour of the Night, EEUU, 1994), de Richard Rush, o Nunca Hables con Extraños (Never Talk to Strangers, EEUU, 1995), de Peter Hall. Otros filmes surgidos a la estela del filme de Verhoeven fueron bastante más interesantes, pues redefinieron astutamente las coordenadas del thriller erótico, navegando en terrenos bastante sugerentes. Ese fue el caso de La Última Seducción (The Last Seduction, EEUU, 1994), de John Dahl, con una Linda Fiorentino monumental, o Lazos Ardientes (Bound, EEUU, 1996), el ruidoso debut de los hermanos, hoy hermanas, Wachowski. Análisis Final (Final Analysis, EEUU, 1992), un digno thriller hitchcockniano de Phil Joannou, con Richard Gere, Kim Basinger y Uma Thurman, no debe incluirse en esta lista de sucedáneos, pues se estrenó en febrero de 1992 en EEUU, un mes antes que el filme de Verhoeven.

Eszterhas escribió la siguiente película de Stone, Acosada (Sliver, EEUU, 1993), de Philip Noyce, director más que interesante, pero muy poco atinado en esta ocasión. Eszterhas también fue el guionista del siguiente filme de Verhoeven, Showgirls, de 1995, un filme muy bien acabado a nivel formal, pero completamente inútil e innecesario en todos los sentidos. El guionista de orígen húngaro también escribió un thriller sexy para la mencionada actriz Linda Fiorentino, también ambientada en San Francisco, Jade (ídem, EEUU, 1995), nada menos que producido por Robert Evans y dirigido por William Friedkin, dos de las figuras más importantes del "Nuevo Hollywood" de los años 70. Salvo la presencia siempre perturbadora de Linda Fiorentino y una persecución trepidante por las calles de la ciudad, Jade es un filme muy poco recordable. El fracaso en taquilla para Paramount fue descomunal.

Respecto a Instinto Básico 2: Adicción al Sexo (Basic Instinct 2: Risk Adiction, EEUU-UK, 2006) de Michael Caton Jones, el silencio no es solo lo más elocuente para referirse a este deleznable film. Es poco práctico desplegar energías ante un filme tan fallido e insignificante.

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V. UN FILME ETERNO.

Instinto Básico posee un ritmo muy singular, un montaje muy calculado y preciso, una fotografía muy elegante, cuya iluminación aporta muchísima información sobre personajes e intenciones de cada escena. Ponemos un ejemplo: La secuencia del interrogatorio. Catherine Tramell acude con un traje blanco, luminoso. Hemos visto como se viste, y como le recuerda a Nick (Douglas) que volverá a fumar. Se la coloca en el centro de la secuencia, iluminada con unas luces tenues y azuladas, que resultan muy seductoras. Los agentes de policía y el ayudante del fiscal, es decir, las autoridades, los que van a realizar el interrogatorio, sin embargo, están iluminados entre luces y sombras, por unas lámparas que tienen una estructura enrejada y cuadrada, que proyecta barrotes de sombras sobre ellos. El personaje de Catherine domina por completo la situación, frente a los prejuicios e inhibiciones de los interrogadores. El guión de Joe Eszterhas, hay que reconocer que es un tanto artificial y tramposo en su vaivén en cuanto a la investigación y al reparto de sospechas. La narración está sembrada de pistas falsas y equivocadas hasta traernos de regreso en el ultimo plano. Sin duda, al ser un guión sobre personas que escriben, que mienten para manipular y/o sobrevivir, el libreto puede y debe permitirse ciertas trampas. Sin embargo, el modo de cargar toda la sospecha y autoría de los asesinatos a la Psiquiatra Elisabeth Gardner, es demasiado “de manual”, en el sentido más despectivo del término. El libreto compensa tales déficits al estar provisto de unos diálogos absolutamente sensacionales. Eszterhas es, sin duda, un gran dialoguista.

La secuencia, aparentemente banal, donde Gus y Nick han ido a recoger a Catherine a su casa y la llevan a la comisaría del Downtown para interrogarla, donde la escritora le cuenta a Nick la trama de la novela que escribe actualmente (va de un detective que se enamora de la mujer equivocada), que es la trama del filme, resulta absolutamente memorable. Uno de los mejores pasajes de un filme lleno de buenos pasajes. La persecución por la carretera de curvas del litoral californiano, filmada por Jan de Bont, el sensual baile en la discoteca que parece una catedral, y que precede al primer encuentro sexual entre Nick y Catherine, las tres secuencias de sexo del filme, milimétricamente coreografiadas, filmadas como si de escenas de lucha se tratasen, o la mencionada secuencia del interrogatorio de Catherine, son algunas muestras de gran planificación y eficacia visual.

No podemos olvidar la banda sonora, absolutamente modélica de Jerry Goldsmith. Sin duda, nos conduce a través de laberintos “hermanianos”, pues es indudable que el filme es un acertadísimo
homenaje al cine de Hitchcock, con Vértigo a la cabeza, y a la música maravillosa del compositor Bernard Herrmann, pero que no renuncia a visualizar momentos que traen a colación filmes como La Ventana Indiscreta (Rear Window, EEUU, 1954), Los Pájaros (Alfred Hitchcock’s The Birds, EEUU, 1963), o conceptos desarrollados en Psicosis (ídem, EEUU, 1960). Sin embargo, el Score, al mismo tiempo, es muy personal, pues constituye todo un registro de la característica sonoridad de su autor, que se añora en el panorama actual. Goldsmith transmite muchísima sutileza, por ejemplo, a la hora de expresar musicalmente inquietud y apogeo sexual, en un mismo compás. Tan memorable como el filme, es su banda sonora, en definitiva. La partitura fue finalista a los óscars, pero injustamente derrotada, ante una academia que llevaba algunos años asignándole los premios de 2 en 2 al compositor Alan Menken por sus bandas sonoras y canciones para Disney, racha que rompió al año siguiente John Williams con otro no menos memorable score, el de La Lista de Schindler (Schindler’s List, EEUU, 1993).

Instinto Básico es uno de esos filmes que poseen el halo de películas eternas. No importa el tiempo que pase desde su realización hasta su (nuevo) visionado. Siempre será un filme válido, novedoso, atrevido, en el que destacan los riesgos que asumieron sus artífices para traerlo prácticamente intacto en intenciones a la gran pantalla. Su (re) encuentro con él, da la sensación de que acaba de filmarse, no importa el tiempo transcurrido. En una época, como la actual, de esclavitud ante lo “políticamente correcto”, de censura y boicot de los propios espectadores, de campañas de descrédito en redes sociales, no podría hacerse, de la manera que se hizo en su día, esta astuta operación, fusión entre audacia, calidad y éxito comercial.

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Título original: Basic Instinct

Director: Paul Verhoeven.

Intérpretes: Michael Douglas, Sharon Stone, George Dzundza, Jeanne Tripplehorn, Denis ArndtLeilani Sarelle, Stephen Tobolowsky.

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Reseña escrita por Manuel García de Mesa

mula
Quién le iba a decir a Clint Eastwood que casi 50 años después de "Dos mulas y una mujer", estrenaría en España una película con el título de "La mula", precisamente el día internacional de la mujer…Curiosidades de la vida aparte, el cineasta de casi 90 años, de nuevo vuelve a sermonear al espectador, y lo hace como solo él puede hacerlo, con la autoridad de un maestro del cine y  la rotundidad de un venerable artista que a estas alturas no tiene que rendirle cuentas a nadie (creo que en realidad nunca lo ha hecho), sin filtros, tal y como llega a decirle al agente de la ley interpretado por Bradley Cooper

Vivimos una época en la cual la corrección política manda, intentando anular el resto de opiniones como única verdad, hecho del que Eastwood es consciente en su posición de reconocidos ideales republicanos  La diversidad sexual, el feminismo y el racismo, son tomado por el cineasta que otrora fue Harry el sucio para reivindicar que no se puede ser extremista con estos temas, siendo capaz de no titubear en llamar "negrito" a un padre de familia al que  ayuda a cambiar una rueda de coche, "bolleras" a unas lesbianas moteras, e incluso hacer uso del servicio de prostitución, todo de una manera bondadosa, sin malicia y utlilizando un humor agradable y creo, nada ofensivo, a no ser que cualquier puritano me quiera llevar la contraria.

mula

El bueno de Clint lleva a su terreno la historia real de un veterano de guerra de 89 años que sumido en la crisis económica a punto de ver embargada su casa y su negocio, tiene que recurrir a transportar droga, con la particularidad de que, su avanzada edad aparentemente le hace parecer el menos indicado para realizar esta arriesgada tarea, hecho que le hace pasar completamente inadvertido por la ley para ser ajusticiado. 

El que fue el Walt Kowalsky de "Gran Torino", en "La mula" vuelve a cargar contra una juventud ensimismada por las nuevas tecnologías, el poco respeto hacia la veteranía y el ninguneo hacia la tradición, y lo hace nada menos que en el papel un transportista de drogas, anciano, malhablado y juerguista que responde al nombre de Earl Stone. Y al igual que en "El sargento de hierro", Stone busca la redención con su ex-esposa al haber tenido un pasado lleno de excesos, en los que primaba el trabajo y el reconocimiento por encima de la vida familiar, y eso "la familia" es lo que reivindica en todo momento Eastwood en cuanto es consciente de que el tiempo se le acaba, sabiendo que ha tomado un camino sin retorno, haciendo lo que hace para gastar su último cartucho, buscando el perdón de su mujer, su hija y su nieta, y de paso ayudar a algunas personas a su alrededor con las cuantiosas cantidades que consigue con la droga.

mula

El valor, la tradición, el honor y por qué no decirlo, el carácter, son las señas de identidad con las que Eastwood a base de mezclar la dureza y la sensibilidad es a día de hoy el símbolo de la encarnación de la última leyenda viva de Hollywood, alguien que como cineasta deja claro que nunca le ha tenido miedo a nada, y que de paso insufla en su cine encomiables valores familiares, en los que se ha hecho con un reparto actoral de lujo: Bradley Cooper, Dianne Wiest, Laurence Fishburne y Andy García.
Como curiosidad comentar que Eastwood es la tercera vez que interpreta a un veterano de la guerra de Corea después de "El sargento de hierro", "Poder Absoluto" y la actual "La mula", y que perfectamente Earl Stone podría ser como personaje la suma de el sargento Highway y Luther Withney.

No nos engañemos, de elegir me hubiera quedado con el fin de la actuación de Eastwood en "Gran Torino", pero no renegaré del ¿final? del actor desapareciendo por la parte izquierda de la pantalla con paso firme después de haber cuidado sus flores en "La mula", una digna y admirable película que de nuevo ratifica a Clint como maestro.

mula

Título original: The mule.

Director: Clint Eastwood.

Intérpretes: 
Clint Eastwood, Bradley Cooper, Dianne Wiest, Michael Peña, Taissa Farmiga,Laurence Fishburne, Ignacio Serricchio, Alison Eastwood.
Trailer:




Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

MULA (2019). Octogenario en apuros.

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Quién le iba a decir a Clint Eastwood que casi 50 años después de "Dos mulas y una mujer", estrenaría en España una película con el título de "La mula", precisamente el día internacional de la mujer…Curiosidades de la vida aparte, el cineasta de casi 90 años, de nuevo vuelve a sermonear al espectador, y lo hace como solo él puede hacerlo, con la autoridad de un maestro del cine y  la rotundidad de un venerable artista que a estas alturas no tiene que rendirle cuentas a nadie (creo que en realidad nunca lo ha hecho), sin filtros, tal y como llega a decirle al agente de la ley interpretado por Bradley Cooper

Vivimos una época en la cual la corrección política manda, intentando anular el resto de opiniones como única verdad, hecho del que Eastwood es consciente en su posición de reconocidos ideales republicanos  La diversidad sexual, el feminismo y el racismo, son tomado por el cineasta que otrora fue Harry el sucio para reivindicar que no se puede ser extremista con estos temas, siendo capaz de no titubear en llamar "negrito" a un padre de familia al que  ayuda a cambiar una rueda de coche, "bolleras" a unas lesbianas moteras, e incluso hacer uso del servicio de prostitución, todo de una manera bondadosa, sin malicia y utlilizando un humor agradable y creo, nada ofensivo, a no ser que cualquier puritano me quiera llevar la contraria.

mula

El bueno de Clint lleva a su terreno la historia real de un veterano de guerra de 89 años que sumido en la crisis económica a punto de ver embargada su casa y su negocio, tiene que recurrir a transportar droga, con la particularidad de que, su avanzada edad aparentemente le hace parecer el menos indicado para realizar esta arriesgada tarea, hecho que le hace pasar completamente inadvertido por la ley para ser ajusticiado. 

El que fue el Walt Kowalsky de "Gran Torino", en "La mula" vuelve a cargar contra una juventud ensimismada por las nuevas tecnologías, el poco respeto hacia la veteranía y el ninguneo hacia la tradición, y lo hace nada menos que en el papel un transportista de drogas, anciano, malhablado y juerguista que responde al nombre de Earl Stone. Y al igual que en "El sargento de hierro", Stone busca la redención con su ex-esposa al haber tenido un pasado lleno de excesos, en los que primaba el trabajo y el reconocimiento por encima de la vida familiar, y eso "la familia" es lo que reivindica en todo momento Eastwood en cuanto es consciente de que el tiempo se le acaba, sabiendo que ha tomado un camino sin retorno, haciendo lo que hace para gastar su último cartucho, buscando el perdón de su mujer, su hija y su nieta, y de paso ayudar a algunas personas a su alrededor con las cuantiosas cantidades que consigue con la droga.

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El valor, la tradición, el honor y por qué no decirlo, el carácter, son las señas de identidad con las que Eastwood a base de mezclar la dureza y la sensibilidad es a día de hoy el símbolo de la encarnación de la última leyenda viva de Hollywood, alguien que como cineasta deja claro que nunca le ha tenido miedo a nada, y que de paso insufla en su cine encomiables valores familiares, en los que se ha hecho con un reparto actoral de lujo: Bradley Cooper, Dianne Wiest, Laurence Fishburne y Andy García.
Como curiosidad comentar que Eastwood es la tercera vez que interpreta a un veterano de la guerra de Corea después de "El sargento de hierro", "Poder Absoluto" y la actual "La mula", y que perfectamente Earl Stone podría ser como personaje la suma de el sargento Highway y Luther Withney.

No nos engañemos, de elegir me hubiera quedado con el fin de la actuación de Eastwood en "Gran Torino", pero no renegaré del ¿final? del actor desapareciendo por la parte izquierda de la pantalla con paso firme después de haber cuidado sus flores en "La mula", una digna y admirable película que de nuevo ratifica a Clint como maestro.

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Título original: The mule.

Director: Clint Eastwood.

Intérpretes: 
Clint Eastwood, Bradley Cooper, Dianne Wiest, Michael Peña, Taissa Farmiga,Laurence Fishburne, Ignacio Serricchio, Alison Eastwood.
Trailer:




Reseña escrita por Cristóbal Jiménez


creedII
A todo fan de la saga Rocky que se precie le entró una ilusión adrenalítica de órdago al saber que Rocky se vería la cara de nuevo con Ivan Drago, más de 30 años después de aquel brutal enfrentamiento en el que Apollo Creed no vivió para contarlo. Aquel videoclip testosterónico que fue "Rocky IV" tiene ahora su continuación, con una película que mantiene el equilibrio entre los valores que ensalzan la familia y las responsabilidades de afrontar el miedo.

En esta ocasión Adonis Creed se ve tentado para enfrentarse al hijo de aquel que envió a su padre a la tumba, justo en el momento en el que acaricia las mieles del éxito al proclamarse campeón del mundo y convertirse en padre y esposo reciente. Rocky se debate entre entrenar al hijo de su amigo, sabiendo que puede cometer el mismo error que cometió su padre, sintiéndose culpable al no haber tirado la toalla a tiempo sin poder evitar el fatal suceso que dejó huérfano a su amado pupilo.

"Creed II" coloca a dos púgiles que arrastran un pasado que les hace sobrellevar una carga emocional fatalista, que les empuja inexorablemente a luchar, uno (Creed) debe mantener la gloria de su padre con tintes vengativos, el otro (Drago) traumatizado por la derrota de su progenitor, ahora también entrenador, intentando conseguir lo que su padre no pudo, lo que le llevó a la crisis familiar y al repudio de su país.

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El destino es en "Creed II" un tema que trata de profundizar en el miedo que sienten los dos protagonistas Rocky y Creed Jr. para no repetir los errores de antaño y enfrentarse con dignidad y valor a su destino, que no es otro que afrontar los desafíos con la fuerza e inteligencia suficientes para erradicarlos en el presente, y poder vivir un futuro sabiendo que se hizo lo correcto, teniendo siempre en cuenta que el mayor poder se encuentra en la inspiración y la alegría que produce la familia.

Stallone se despide de Rocky siendo un eficaz maestro en la vida y en el ring para Creed, que es capaz de cerrar un círculo en el que sale victorioso, no sin antes haber tenido caídas con golpes de los que tendrá que levantarse una y otra vez hasta superar su temor, teniendo a su maestro, a su madre, a su mujer y a su hija como la fuente de su poder, enfrentándose y dando la cara ante el apellido que tanto dolor le ha producido a lo largo de su vida: Drago.

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Es toda una sorpresa disfrutar de nuevo de un Dolph Lundgren, al que en esta ocasión podemos escuchar diciendo más que un par de palabras, a un Michael B. Jordan que encaja a la perfección con el legado de Balboa, la sorpresiva aparición del personaje de Brigitte Nielsen (ex de Stallone) y esposa de Drago en la ficción y cómo no, a un nostálgico, inspirador y familiar Sylvester Stallone que tras 40 años, dos nominaciones al Oscar y siendo un emotivo abuelo, abandona una saga que deja en lo más alto, ya que "Creed II" ha satisfecho a la mayoría de la crítica consiguiendo a día de hoy casi los 200 millones de dólares.

A mi juicio "Creed II" tiene menor pegada que su antecesora, pero aun así sabe mantener los valores que hicieron grande la franquicia a base de tesón, esfuerzo y el logro de continuar, en esta ocasión con un drama familiar con altas dosis de empuje pugilístico.

creedII

Director: Steven Caple Jr.

Intérpretes: Michael B. Jordan, Sylvester Stallone, Tessa Thompson, Dolph Lundgren,Florian Munteanu, Phylicia Rashad, Wood Harris, Kristina Aponte, Andre Ward,Russell Hornsby, Gina Destra, Brigitte Nielsen

Trailer:


Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

CREED II (2019). La leyenda de Rocky continúa.


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A todo fan de la saga Rocky que se precie le entró una ilusión adrenalítica de órdago al saber que Rocky se vería la cara de nuevo con Ivan Drago, más de 30 años después de aquel brutal enfrentamiento en el que Apollo Creed no vivió para contarlo. Aquel videoclip testosterónico que fue "Rocky IV" tiene ahora su continuación, con una película que mantiene el equilibrio entre los valores que ensalzan la familia y las responsabilidades de afrontar el miedo.

En esta ocasión Adonis Creed se ve tentado para enfrentarse al hijo de aquel que envió a su padre a la tumba, justo en el momento en el que acaricia las mieles del éxito al proclamarse campeón del mundo y convertirse en padre y esposo reciente. Rocky se debate entre entrenar al hijo de su amigo, sabiendo que puede cometer el mismo error que cometió su padre, sintiéndose culpable al no haber tirado la toalla a tiempo sin poder evitar el fatal suceso que dejó huérfano a su amado pupilo.

"Creed II" coloca a dos púgiles que arrastran un pasado que les hace sobrellevar una carga emocional fatalista, que les empuja inexorablemente a luchar, uno (Creed) debe mantener la gloria de su padre con tintes vengativos, el otro (Drago) traumatizado por la derrota de su progenitor, ahora también entrenador, intentando conseguir lo que su padre no pudo, lo que le llevó a la crisis familiar y al repudio de su país.

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El destino es en "Creed II" un tema que trata de profundizar en el miedo que sienten los dos protagonistas Rocky y Creed Jr. para no repetir los errores de antaño y enfrentarse con dignidad y valor a su destino, que no es otro que afrontar los desafíos con la fuerza e inteligencia suficientes para erradicarlos en el presente, y poder vivir un futuro sabiendo que se hizo lo correcto, teniendo siempre en cuenta que el mayor poder se encuentra en la inspiración y la alegría que produce la familia.

Stallone se despide de Rocky siendo un eficaz maestro en la vida y en el ring para Creed, que es capaz de cerrar un círculo en el que sale victorioso, no sin antes haber tenido caídas con golpes de los que tendrá que levantarse una y otra vez hasta superar su temor, teniendo a su maestro, a su madre, a su mujer y a su hija como la fuente de su poder, enfrentándose y dando la cara ante el apellido que tanto dolor le ha producido a lo largo de su vida: Drago.

creedII

Es toda una sorpresa disfrutar de nuevo de un Dolph Lundgren, al que en esta ocasión podemos escuchar diciendo más que un par de palabras, a un Michael B. Jordan que encaja a la perfección con el legado de Balboa, la sorpresiva aparición del personaje de Brigitte Nielsen (ex de Stallone) y esposa de Drago en la ficción y cómo no, a un nostálgico, inspirador y familiar Sylvester Stallone que tras 40 años, dos nominaciones al Oscar y siendo un emotivo abuelo, abandona una saga que deja en lo más alto, ya que "Creed II" ha satisfecho a la mayoría de la crítica consiguiendo a día de hoy casi los 200 millones de dólares.

A mi juicio "Creed II" tiene menor pegada que su antecesora, pero aun así sabe mantener los valores que hicieron grande la franquicia a base de tesón, esfuerzo y el logro de continuar, en esta ocasión con un drama familiar con altas dosis de empuje pugilístico.

creedII

Director: Steven Caple Jr.

Intérpretes: Michael B. Jordan, Sylvester Stallone, Tessa Thompson, Dolph Lundgren,Florian Munteanu, Phylicia Rashad, Wood Harris, Kristina Aponte, Andre Ward,Russell Hornsby, Gina Destra, Brigitte Nielsen

Trailer:


Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

apache
Se trata de la segunda película como director de Robert Aldrich producida por su propio protagonista, Burt Lancaster y basada en la novela de Paul Wellman "Bronco Apache". A diferencia de algunos westerns en donde se nos presenta una imagen de los indios más secundaria, en "Apache" Aldrich construye un acercamiento a la figura de la tribu guerrera algo más respetuosa y más cercana al realismo que al misticismo o el maniqueísmo.

Massai (Lancaster), es el único de su tribu que se resiente a rendirse ante el hombre blanco, mantiene su orgullo de raza y reivindica mantener su forma de vida. Aun así, nunca se aleja de ser un ser humano complejo y lleno de contradicciones. Lancaster representa a la perfección a un líder apache de gran presencia y personalidad que sólo entiende el sentido de su propia vida como un guerrero: Fuerte, independiente y sin ningún tipo de sometimiento, lo cual considera una debilidad. 

Después de la rendición del jefe Apache Gerónimo (Monte Blue), el ejército estadounidense envía a todos los varones jóvenes de la tribu apache muy lejos de donde viven sus familias. Apresados con grilletes son enviados bajo vigilancia hacia una reserva india de Florida. Massai, que desde el comienzo del film es apresado contra su voluntad para formar parte del grupo de rendidos, consigue escapar durante el trayecto el tren. Iniciará así un largo viaje de vuelta hacia sus tierras, con la esperanza de liderar nuevas luchas contra los soldados. Sin embargo, en su largo camino luchará por la supervivencia, recorrerá la dureza del desierto, el ajetreado mundo de la civilización y conocerá otras formas de vida, como la de los cheyennes que han conseguido sus propias plantaciones de maíz a pesar de haberse rendido y vivir en reservas. De vuelta a su poblado, intenta convencer al jefe indio y su hija Nalinle (Jean Peters), de que planten maíz para conseguir su libertad y autonomía frente al sometimiento del hombre blanco, pero de nuevo es capturado, iniciándose así su segunda gran escapada y aventura, convirtiéndose en un hombre cada vez más indómito, escurridizo, vengativo y cruel. Sin embargo, durante su vida itinerante, la presencia y compañía de Nalinle aportará una nueva perspectiva que les permita cambiar sus vidas sin perder su orgullo.

apache

"Apache" junto a otros films como "Flecha rota" de Delmer Daves fueron de los pocos de la época que ensalzaron la figura de los indígenas en contra del hombre blanco. Aldrich consiguió una obra rica en matices, con una interpretación de Lancaster muy apropiada a su condición física de atleta. Son muy destacables las escenas de Lancaster corriendo y saltando entre las rocas, realizando verdaderas piruetas mientras salta y dispara al mismo tiempo.
La fotografía de Ernest Laszlo se encarga de ensalzar las cualidades de un paisaje que se extiende desde las llanuras pasando por los ríos hasta los montes más agrestes constituidos por rocas. Un paisaje de gran belleza que siempre está presente como representación de lo que significa para la tribu que habita dichas tierras, un sitio de donde pretende desplazarlo el hombre blanco y que Massai se niega a abandonar.

Aldrich repetiría con Lancaster en otro film de similar temática: "La venganza de Ulzana (1972)". En definitiva, un notable western olvidado e infravalorado.

apache-1954

Director: Robert Aldrich.

Intérpretes: 
Burt Lancaster, Jean Peters, Charles Bronson, John Dehner, John McIntire,Paul Guilfoyle, Ian MacDonald, Monte Blue.

Trailer:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

APACHE (1954). Un indio llamado Burt Lancaster.

apache
Se trata de la segunda película como director de Robert Aldrich producida por su propio protagonista, Burt Lancaster y basada en la novela de Paul Wellman "Bronco Apache". A diferencia de algunos westerns en donde se nos presenta una imagen de los indios más secundaria, en "Apache" Aldrich construye un acercamiento a la figura de la tribu guerrera algo más respetuosa y más cercana al realismo que al misticismo o el maniqueísmo.

Massai (Lancaster), es el único de su tribu que se resiente a rendirse ante el hombre blanco, mantiene su orgullo de raza y reivindica mantener su forma de vida. Aun así, nunca se aleja de ser un ser humano complejo y lleno de contradicciones. Lancaster representa a la perfección a un líder apache de gran presencia y personalidad que sólo entiende el sentido de su propia vida como un guerrero: Fuerte, independiente y sin ningún tipo de sometimiento, lo cual considera una debilidad. 

Después de la rendición del jefe Apache Gerónimo (Monte Blue), el ejército estadounidense envía a todos los varones jóvenes de la tribu apache muy lejos de donde viven sus familias. Apresados con grilletes son enviados bajo vigilancia hacia una reserva india de Florida. Massai, que desde el comienzo del film es apresado contra su voluntad para formar parte del grupo de rendidos, consigue escapar durante el trayecto el tren. Iniciará así un largo viaje de vuelta hacia sus tierras, con la esperanza de liderar nuevas luchas contra los soldados. Sin embargo, en su largo camino luchará por la supervivencia, recorrerá la dureza del desierto, el ajetreado mundo de la civilización y conocerá otras formas de vida, como la de los cheyennes que han conseguido sus propias plantaciones de maíz a pesar de haberse rendido y vivir en reservas. De vuelta a su poblado, intenta convencer al jefe indio y su hija Nalinle (Jean Peters), de que planten maíz para conseguir su libertad y autonomía frente al sometimiento del hombre blanco, pero de nuevo es capturado, iniciándose así su segunda gran escapada y aventura, convirtiéndose en un hombre cada vez más indómito, escurridizo, vengativo y cruel. Sin embargo, durante su vida itinerante, la presencia y compañía de Nalinle aportará una nueva perspectiva que les permita cambiar sus vidas sin perder su orgullo.

apache

"Apache" junto a otros films como "Flecha rota" de Delmer Daves fueron de los pocos de la época que ensalzaron la figura de los indígenas en contra del hombre blanco. Aldrich consiguió una obra rica en matices, con una interpretación de Lancaster muy apropiada a su condición física de atleta. Son muy destacables las escenas de Lancaster corriendo y saltando entre las rocas, realizando verdaderas piruetas mientras salta y dispara al mismo tiempo.
La fotografía de Ernest Laszlo se encarga de ensalzar las cualidades de un paisaje que se extiende desde las llanuras pasando por los ríos hasta los montes más agrestes constituidos por rocas. Un paisaje de gran belleza que siempre está presente como representación de lo que significa para la tribu que habita dichas tierras, un sitio de donde pretende desplazarlo el hombre blanco y que Massai se niega a abandonar.

Aldrich repetiría con Lancaster en otro film de similar temática: "La venganza de Ulzana (1972)". En definitiva, un notable western olvidado e infravalorado.

apache-1954

Director: Robert Aldrich.

Intérpretes: 
Burt Lancaster, Jean Peters, Charles Bronson, John Dehner, John McIntire,Paul Guilfoyle, Ian MacDonald, Monte Blue.

Trailer:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

primera-plana
Ewan Williams, convicto por asesinar a un policía espera en la cárcel el momento de su hora final por muerte en la horca. En la sala de prensa del Tribunal Supremo, un grupo de periodistas espera el indulto o la confirmación de la sentencia, para publicar la noticia en "primera plana". Hilddy Johnson (Jack Lemmon), periodista estrella del rotativo que tendría que cubrir la información, va abandonar la carrera y la cobertura de la crónica para contraer matrimonio. Pero Walter Burns (Walter Matthau) el director del periódico, utilizará todo tipo de ardides y trucos para retenerlo y que abandone la idea de casarse.

Basada en una famosa pieza teatral de éxito en Brodway y que había sido llevada a la pantalla por Lewis Milestone y Howard Hawks, en 1931 y 1940, respectivamente, y de la mano de la Universal, Primera plana es una excelsa obra del cine americano realizada por el veterano Wilder. Una sensacional comedia de costumbres o, de malas costumbres, para ser más exactos, ambientada en la época previa a la Depresión USA, que burla burlando, pone en solfa a toda una sociedad, sistema judicial y prensa amarilla incluidos, mostrando a la prensa de una forma despiadada y sin escrúpulos. La acción se desarrolla en el Chicago de 1929, en vísperas de la ejecución de un supuesto anarquista. Wilder y Diamond situaron su Primera plana el 6 de junio de 1929 y ampliaron el área de los sucesos mencionados, que pasaron de Chicago y sus alrededores, a repasar toda la historia de Estados Unidos. Wilder vuelve a su vieja forma satírica utilizada en "Con faldas y a lo loco (1959)" "El apartamento (1960)" o "En bandeja de plata (1966)" logrando realizar un gran film, resucitando el no menos tradicional recurso de Hollywood: llevar al cine célebres obras escénicas, apoyadas en un notable plantel de actores y la colaboración habitual del adaptador y guionista I.A.L. Diamond.

primera-plana

Con esta fórmula, el maestro Wilder no ha defraudado. Su aguda y afilada sátira que, ya lo hizo con creces en "El crepúsculo de los dioses (1950)", no deja títere con cabeza. Y si en algunos momentos se ensaña con la profesión periodística, tema que también se ocupó en la magistral "El gran carnaval (1951)", el film, nunca pierde el tono de farsa crítica y de divertimento propios del autor. De ahí que la cinta divierta enormemente, los gags sean continuos y muy eficaces y que guste más al espectador dispuesto a apreciar el carácter festivo de la película. Con toda seguridad que Wilder aportó su experiencia personal como reportero en Viena y Berlín en los años 20, al igual que Diamond, también ex periodista. Al igual que "El gran carnaval", Primera plana presenta un mundo en el que cualquiera con un cargo de poder es corrupto. El crudo retrato de la privilegiada relación entre la prensa y el poder político.

primera-plana

La relación entre Hildy Johnson y Walter Burns, el director del Examiner y su periodista estrella se inspira directamente en los años en los que Charles MacArthur (autor de la obra teatral) trabajó bajo las órdenes de Walter Howey, su director en el Herald and Examiner de William Randolph Hearst. Como el propio Wilder afirmaba: "En aquellos días, un periodista era una mezcla de detective privado y poeta. Si eras bueno, podías mejorar la historia; te sentías como un inventor, un descubridor, un explorador, un dramaturgo...Dabas rienda suelta a lo que había en tu interior: la historia comenzaba con algo bastante simple y tú la convertías en Los tres mosqueteros.
Además, estaba la dedicación a tiempo completo –la noción de una familia era impossible para un lobo solitario–, y la camaradería y la rivalidad en la sala de prensa... Los reporteros solían tener problemas o colaborar con la policía, no había término medio. Como demostramos en Primera plana, la policía tiene la tendencia a proteger a los culpables..."

primera-plana

Menos exagerado que en otras ocasiones, aunque no con menos carga de acidez, el genial Wilder demuestra, una vez más, su talla como cineasta, su solidez narrativa, que evoca con precisión el contexto sociopolítico estadounidenses de los finales años 20, se reafirma con la dirección de actores: los sin par Jack Lemmon y Walter Matthau, bien secundados por un reparto de rostros conocidos. Sin embargo, pese a que la historia parecía ajustarse muy bien a su perfil como director, Wilder no fue la primera opción de la Universal para dirigir el proyecto. El ofrecimiento del ejecutivo Jennings Lang para ponerse de nuevo tras las cámaras con casi 70 años sólo le llegó tras la negativa de Joseph L. MankiewiczTodo ello hace de Primera plana, a pesar de su carga de cinismo, un film testimonial de categoría e imprescindible del género.

primera-plana

Frases para recordar:


"-Walter Burns: Al infierno el terremoto de Nicaragua. Me importa un pimiento que haya cien mil muertos. ¿El campeonato de liga? Inclúyelo. No, no, no. No toques al comandante Bart y a los pingüinos, es de interés humano.
Hildy Johnson: Menciono lo aficionado que es el alcalde a ese burdel chino?
Walter Burns: Menciónalo, no omitas nada. Eso será un buen golpe."

Título original: The Front Page

Director: Billy Wilder

Intérpretes: Jack Lemmon, Walter Matthau, Susan Sarandon, Vincent Gardenia, David WayneAllen Garfield, Austin Pendleton, Charles Durning, Herb Edelman, Martin Gabel.

Trailer:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

PRIMERA PLANA (1974). Prensa y poder político.

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Ewan Williams, convicto por asesinar a un policía espera en la cárcel el momento de su hora final por muerte en la horca. En la sala de prensa del Tribunal Supremo, un grupo de periodistas espera el indulto o la confirmación de la sentencia, para publicar la noticia en "primera plana". Hilddy Johnson (Jack Lemmon), periodista estrella del rotativo que tendría que cubrir la información, va abandonar la carrera y la cobertura de la crónica para contraer matrimonio. Pero Walter Burns (Walter Matthau) el director del periódico, utilizará todo tipo de ardides y trucos para retenerlo y que abandone la idea de casarse.

Basada en una famosa pieza teatral de éxito en Brodway y que había sido llevada a la pantalla por Lewis Milestone y Howard Hawks, en 1931 y 1940, respectivamente, y de la mano de la Universal, Primera plana es una excelsa obra del cine americano realizada por el veterano Wilder. Una sensacional comedia de costumbres o, de malas costumbres, para ser más exactos, ambientada en la época previa a la Depresión USA, que burla burlando, pone en solfa a toda una sociedad, sistema judicial y prensa amarilla incluidos, mostrando a la prensa de una forma despiadada y sin escrúpulos. La acción se desarrolla en el Chicago de 1929, en vísperas de la ejecución de un supuesto anarquista. Wilder y Diamond situaron su Primera plana el 6 de junio de 1929 y ampliaron el área de los sucesos mencionados, que pasaron de Chicago y sus alrededores, a repasar toda la historia de Estados Unidos. Wilder vuelve a su vieja forma satírica utilizada en "Con faldas y a lo loco (1959)" "El apartamento (1960)" o "En bandeja de plata (1966)" logrando realizar un gran film, resucitando el no menos tradicional recurso de Hollywood: llevar al cine célebres obras escénicas, apoyadas en un notable plantel de actores y la colaboración habitual del adaptador y guionista I.A.L. Diamond.

primera-plana

Con esta fórmula, el maestro Wilder no ha defraudado. Su aguda y afilada sátira que, ya lo hizo con creces en "El crepúsculo de los dioses (1950)", no deja títere con cabeza. Y si en algunos momentos se ensaña con la profesión periodística, tema que también se ocupó en la magistral "El gran carnaval (1951)", el film, nunca pierde el tono de farsa crítica y de divertimento propios del autor. De ahí que la cinta divierta enormemente, los gags sean continuos y muy eficaces y que guste más al espectador dispuesto a apreciar el carácter festivo de la película. Con toda seguridad que Wilder aportó su experiencia personal como reportero en Viena y Berlín en los años 20, al igual que Diamond, también ex periodista. Al igual que "El gran carnaval", Primera plana presenta un mundo en el que cualquiera con un cargo de poder es corrupto. El crudo retrato de la privilegiada relación entre la prensa y el poder político.

primera-plana

La relación entre Hildy Johnson y Walter Burns, el director del Examiner y su periodista estrella se inspira directamente en los años en los que Charles MacArthur (autor de la obra teatral) trabajó bajo las órdenes de Walter Howey, su director en el Herald and Examiner de William Randolph Hearst. Como el propio Wilder afirmaba: "En aquellos días, un periodista era una mezcla de detective privado y poeta. Si eras bueno, podías mejorar la historia; te sentías como un inventor, un descubridor, un explorador, un dramaturgo...Dabas rienda suelta a lo que había en tu interior: la historia comenzaba con algo bastante simple y tú la convertías en Los tres mosqueteros.
Además, estaba la dedicación a tiempo completo –la noción de una familia era impossible para un lobo solitario–, y la camaradería y la rivalidad en la sala de prensa... Los reporteros solían tener problemas o colaborar con la policía, no había término medio. Como demostramos en Primera plana, la policía tiene la tendencia a proteger a los culpables..."

primera-plana

Menos exagerado que en otras ocasiones, aunque no con menos carga de acidez, el genial Wilder demuestra, una vez más, su talla como cineasta, su solidez narrativa, que evoca con precisión el contexto sociopolítico estadounidenses de los finales años 20, se reafirma con la dirección de actores: los sin par Jack Lemmon y Walter Matthau, bien secundados por un reparto de rostros conocidos. Sin embargo, pese a que la historia parecía ajustarse muy bien a su perfil como director, Wilder no fue la primera opción de la Universal para dirigir el proyecto. El ofrecimiento del ejecutivo Jennings Lang para ponerse de nuevo tras las cámaras con casi 70 años sólo le llegó tras la negativa de Joseph L. MankiewiczTodo ello hace de Primera plana, a pesar de su carga de cinismo, un film testimonial de categoría e imprescindible del género.

primera-plana

Frases para recordar:


"-Walter Burns: Al infierno el terremoto de Nicaragua. Me importa un pimiento que haya cien mil muertos. ¿El campeonato de liga? Inclúyelo. No, no, no. No toques al comandante Bart y a los pingüinos, es de interés humano.
Hildy Johnson: Menciono lo aficionado que es el alcalde a ese burdel chino?
Walter Burns: Menciónalo, no omitas nada. Eso será un buen golpe."

Título original: The Front Page

Director: Billy Wilder

Intérpretes: Jack Lemmon, Walter Matthau, Susan Sarandon, Vincent Gardenia, David WayneAllen Garfield, Austin Pendleton, Charles Durning, Herb Edelman, Martin Gabel.

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Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

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