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caballero sin espada
Cuando Roosvelt llegó a la presidencia de los Estados Unidos, el paro alcanzaba la cifra del 25 por ciento que se mantendría durante cinco años. Para contrarrestar esta lamentable situación nacería el New Deal roosveltiano, un ideario social que se comprometía a tratar a todos por igual a través del intervencionismo estatal en la economía y abrió las puertas a las organizaciones sindicales, a la negociación y a la huelga. En este contexto Frank Capra realizó una serie de películas que retrataban la difícil situación de la época, resaltando los valores morales del hombre común, y como el hombre norteamericano medio en solitario, podía defenderse de la corrupción política y económica, con la sola ayuda de su abnegación. Así, "Caballero sin espada" está contextualizada en la América de los años 30. Jefferson Smith (James Stewart) es un joven abogado de Montana. Tiene un gran corazón, a la vez que una gran ingenuidad. Jefferson llega al senado por unos intereses financieros y políticos que pretenden manejarlo como hombre de paja a fin de pasar a la Cámara alta del Congreso un proyecto de presa. Sin embargo, Jefferson tiene otros planes: pretende construir en el mismo territorio, un campamento de verano para los chicos de las grandes ciudades. Jefferson se verá difamado y acusado de corrupción. Ayudado por una secretaria, también idealista (Jean Arthur) ejercerán la obstrucción parlamentaria, un debate político de 23 horas en la que ejercerá una lucha abierta por la democracia. 

caballero sin espada

Se trata de uno de los films míticos de Capra, que además de ofrecer el triunfo del hombre corriente sobre la élite corrompida, convirtiendo a Jefferson en un personaje quijotesco, un Goliat capaz de enfrentarse al poder financiero y político, muestra una real radiografía sobre la sociedad norteamericana de esos años. No en vano, fue uno de los films seleccionados como tesoro histórico por el Congreso norteamericano como testimonio y prueba del período de la América urbana de la Depresión, a modo de recuperación del típico sistema de vida americana (American Way of Live) y que tan bien supo retratar Capra. Y no solo eso, sino que sirvió de ayuda y empuje para muchos espectadores en crisis, con el fin de evadirse de sus múltiples problemas, a la vez que empatizaban con sus protagonistas. El idealista Capra, que tuvo su primer éxito con la deliciosa "Sucedió una noche (1934)", seguida de otras célebres comedias como "El secreto de vivir (1936)", "Vive como quieras (1938)", "Juan Nadie (1940)" o "!Qué bello es vivir! (1946)",conocía como nadie el sentir norteamericano, como él mismo manifestaba:

"Conozco a los americanos mejor que a la gente de cualquier otro país y sé de qué se ríen y de qué debo reírme yo mismo."

caballero sin espada

Con guión de Sidney Buchman, basado en la historia "The Gentelman From Montana", de Lewis R. Foster, "Caballero sin espada", rodada casi exclusivamente en un único escenario, el Senado, obra de Lionel Banks, cuenta con la música del prolífico Dimitri Tiomkin, autor ente otras de música para obras como "El álamo (1960)", "Solo ante el peligro (1952)", "Gigante (1956)" o "Río rojo (1948)", entre otras. La película es una mezcla de cine social y político en clave de comedia, no por ello carente de crítica contra la deshonestidad parlamentaria y la corrupción política en la gran maquinaria gubernamental, mucho más amable y menos ácida y realista que "Tempestad sobre Washington (1962)" de Otto PremingerAl siempre sólido James Stewart y protagonista casi absoluto de la cinta, le secundan unas brillantes actuaciones de Claude Rains, Jean Arthur y Edward Arnold. Una cinta, en definitiva, tanto por su inteligencia, como por su argumento, de total vigencia.

caballero sin espada

Título original: Mr. Smith goes to Washington.

Director: Frank Capra.

Intérpretes: James Stewart, Claude Rains,  Jean Arthur, Thomas Mitchell.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

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CABALLERO SIN ESPADA (1939). James Stewart frente la corrupción.

caballero sin espada
Cuando Roosvelt llegó a la presidencia de los Estados Unidos, el paro alcanzaba la cifra del 25 por ciento que se mantendría durante cinco años. Para contrarrestar esta lamentable situación nacería el New Deal roosveltiano, un ideario social que se comprometía a tratar a todos por igual a través del intervencionismo estatal en la economía y abrió las puertas a las organizaciones sindicales, a la negociación y a la huelga. En este contexto Frank Capra realizó una serie de películas que retrataban la difícil situación de la época, resaltando los valores morales del hombre común, y como el hombre norteamericano medio en solitario, podía defenderse de la corrupción política y económica, con la sola ayuda de su abnegación. Así, "Caballero sin espada" está contextualizada en la América de los años 30. Jefferson Smith (James Stewart) es un joven abogado de Montana. Tiene un gran corazón, a la vez que una gran ingenuidad. Jefferson llega al senado por unos intereses financieros y políticos que pretenden manejarlo como hombre de paja a fin de pasar a la Cámara alta del Congreso un proyecto de presa. Sin embargo, Jefferson tiene otros planes: pretende construir en el mismo territorio, un campamento de verano para los chicos de las grandes ciudades. Jefferson se verá difamado y acusado de corrupción. Ayudado por una secretaria, también idealista (Jean Arthur) ejercerán la obstrucción parlamentaria, un debate político de 23 horas en la que ejercerá una lucha abierta por la democracia. 

caballero sin espada

Se trata de uno de los films míticos de Capra, que además de ofrecer el triunfo del hombre corriente sobre la élite corrompida, convirtiendo a Jefferson en un personaje quijotesco, un Goliat capaz de enfrentarse al poder financiero y político, muestra una real radiografía sobre la sociedad norteamericana de esos años. No en vano, fue uno de los films seleccionados como tesoro histórico por el Congreso norteamericano como testimonio y prueba del período de la América urbana de la Depresión, a modo de recuperación del típico sistema de vida americana (American Way of Live) y que tan bien supo retratar Capra. Y no solo eso, sino que sirvió de ayuda y empuje para muchos espectadores en crisis, con el fin de evadirse de sus múltiples problemas, a la vez que empatizaban con sus protagonistas. El idealista Capra, que tuvo su primer éxito con la deliciosa "Sucedió una noche (1934)", seguida de otras célebres comedias como "El secreto de vivir (1936)", "Vive como quieras (1938)", "Juan Nadie (1940)" o "!Qué bello es vivir! (1946)",conocía como nadie el sentir norteamericano, como él mismo manifestaba:

"Conozco a los americanos mejor que a la gente de cualquier otro país y sé de qué se ríen y de qué debo reírme yo mismo."

caballero sin espada

Con guión de Sidney Buchman, basado en la historia "The Gentelman From Montana", de Lewis R. Foster, "Caballero sin espada", rodada casi exclusivamente en un único escenario, el Senado, obra de Lionel Banks, cuenta con la música del prolífico Dimitri Tiomkin, autor ente otras de música para obras como "El álamo (1960)", "Solo ante el peligro (1952)", "Gigante (1956)" o "Río rojo (1948)", entre otras. La película es una mezcla de cine social y político en clave de comedia, no por ello carente de crítica contra la deshonestidad parlamentaria y la corrupción política en la gran maquinaria gubernamental, mucho más amable y menos ácida y realista que "Tempestad sobre Washington (1962)" de Otto PremingerAl siempre sólido James Stewart y protagonista casi absoluto de la cinta, le secundan unas brillantes actuaciones de Claude Rains, Jean Arthur y Edward Arnold. Una cinta, en definitiva, tanto por su inteligencia, como por su argumento, de total vigencia.

caballero sin espada

Título original: Mr. Smith goes to Washington.

Director: Frank Capra.

Intérpretes: James Stewart, Claude Rains,  Jean Arthur, Thomas Mitchell.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

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raíces profundas
En el Wyoming de finales del siglo XIX, los colonos agricultores están siendo hostigados por los ganaderos. Se trata de uno de los dos argumentos más arquetípicos sobre el Oeste. El primero es el de los colonos amenazados por los indios; el segundo es éste: la cuestión de las cercas. Los colonos las desean; los ganaderos, no. Shane, basado en una novela del mismo título de Jack Schaefer, es un western clásico, no solo por su contenido, sino por su forma y su estilo. Tiene esa sencillez que resulta perfectamente adecuada para el género. Esa sencillez no le resta ni un ápice a su indudable calidad. El simbolismo es evidente, porque las cercas quieren decir que "se acabaron aquellos tiempos". Cuando la tierra esté repartida ordenadamente en granjas y en ranchos individuales, habrá terminado una nueva era; se habrá vencido al viejo y salvaje Oeste. Shane (Alan Ladd), un pistolero que quiere sentar cabeza y pasar página a un posible pasado de pistolero, se pone del lado de los colonos, sobre todo de Van Heflin, su esposa, Jean Arthur, y su hijo, Brandon de Wilde. Shane está cansado de la violencia que ha conocido y vivido. No quiere volver a caer en ella, pero, provocado por los pistoleros contratados por los ganaderos, dirigidos por Jack Palance, tiene que darles la inevitable lección. Es el eterno tema sobre el personaje del pistolero que quiere redimirse, pero el pasado siempre vuelve en eterno retorno, amenazante, coartando absolutamente, cualquier posibilidad de reinserción. Un centenar de westerns han contado el mismo relato, pero muy pocos lo han hecho como Shane. 

raíces profundas

La violencia, cuando llega por fin, es fundamental, por supuesto; pero también lo es el desarrollo de las relaciones personales y del ambiente: la influencia de Shane sobre el granjero, al que impulsa a hacerse valer; sobre su esposa, a la que atrae de una manera inquietante; y sobre el hijo, que lo admira mientras va perdiendo su inocencia infantil y el carácter del propio Shane, que por poderoso que sea su deseo de cambiar y echar raíces, será siempre un nómada y un solitario. Con guion de A.B. Guthrie, basado en la novela de Jack Schaefer y con una bella fotografía de Loyal Griggs, no en vano se llevó el Oscar a la mejor fotografía, Shane es un buen ejemplo de película del Oeste clásica, de un lado, la historia de un extranjero que aparece del desierto, de la nada y, que ayuda a un grupo de granjeros a vencer a un poderoso ranchero, y luego se vuelve a marchar de la civilización; de otro, porque en el western clásico, el héroe y la sociedad se alinean temporalmente en oposición a los malos que quedan fuera de la sociedad, la cual queda a salvo, acepta al héroe, pero éste renuncia a su estatus social, marchándose fuera de ella, como refleja la escena más icónica y recordada de la película: Shane montando a su caballo y cabalgando hacia una bellísima puesta de sol, se aleja mientras Joey le grita suplicante "Shane, vuelve, vuelve! Te quiero Shane!". La escena de Wilson (Jack Palance) el pistolero a sueldo vestido enteramente de negro, como buen villano que se precie, caminando sobre la madera con el sonido chirriante de las espuelas de sus botas, es otra escena icónica del género. La selección de actores fue impecable, y Alan Ladd, que no solía destacar por la excelencia de sus actuaciones, con su traje de ante marrón, no pudo estar mejor.

raíces profundas

Título original: Shane.

Director: George Stevens.

Intérpretes: Alan Ladd, Van Heflin, Jean Arthur, Jack Palance, Brandon de Wilde.

Trailer:


B.S.O.:



Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

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RAÍCES PROFUNDAS (1953). Alan Ladd es Shane.

raíces profundas
En el Wyoming de finales del siglo XIX, los colonos agricultores están siendo hostigados por los ganaderos. Se trata de uno de los dos argumentos más arquetípicos sobre el Oeste. El primero es el de los colonos amenazados por los indios; el segundo es éste: la cuestión de las cercas. Los colonos las desean; los ganaderos, no. Shane, basado en una novela del mismo título de Jack Schaefer, es un western clásico, no solo por su contenido, sino por su forma y su estilo. Tiene esa sencillez que resulta perfectamente adecuada para el género. Esa sencillez no le resta ni un ápice a su indudable calidad. El simbolismo es evidente, porque las cercas quieren decir que "se acabaron aquellos tiempos". Cuando la tierra esté repartida ordenadamente en granjas y en ranchos individuales, habrá terminado una nueva era; se habrá vencido al viejo y salvaje Oeste. Shane (Alan Ladd), un pistolero que quiere sentar cabeza y pasar página a un posible pasado de pistolero, se pone del lado de los colonos, sobre todo de Van Heflin, su esposa, Jean Arthur, y su hijo, Brandon de Wilde. Shane está cansado de la violencia que ha conocido y vivido. No quiere volver a caer en ella, pero, provocado por los pistoleros contratados por los ganaderos, dirigidos por Jack Palance, tiene que darles la inevitable lección. Es el eterno tema sobre el personaje del pistolero que quiere redimirse, pero el pasado siempre vuelve en eterno retorno, amenazante, coartando absolutamente, cualquier posibilidad de reinserción. Un centenar de westerns han contado el mismo relato, pero muy pocos lo han hecho como Shane. 

raíces profundas

La violencia, cuando llega por fin, es fundamental, por supuesto; pero también lo es el desarrollo de las relaciones personales y del ambiente: la influencia de Shane sobre el granjero, al que impulsa a hacerse valer; sobre su esposa, a la que atrae de una manera inquietante; y sobre el hijo, que lo admira mientras va perdiendo su inocencia infantil y el carácter del propio Shane, que por poderoso que sea su deseo de cambiar y echar raíces, será siempre un nómada y un solitario. Con guion de A.B. Guthrie, basado en la novela de Jack Schaefer y con una bella fotografía de Loyal Griggs, no en vano se llevó el Oscar a la mejor fotografía, Shane es un buen ejemplo de película del Oeste clásica, de un lado, la historia de un extranjero que aparece del desierto, de la nada y, que ayuda a un grupo de granjeros a vencer a un poderoso ranchero, y luego se vuelve a marchar de la civilización; de otro, porque en el western clásico, el héroe y la sociedad se alinean temporalmente en oposición a los malos que quedan fuera de la sociedad, la cual queda a salvo, acepta al héroe, pero éste renuncia a su estatus social, marchándose fuera de ella, como refleja la escena más icónica y recordada de la película: Shane montando a su caballo y cabalgando hacia una bellísima puesta de sol, se aleja mientras Joey le grita suplicante "Shane, vuelve, vuelve! Te quiero Shane!". La escena de Wilson (Jack Palance) el pistolero a sueldo vestido enteramente de negro, como buen villano que se precie, caminando sobre la madera con el sonido chirriante de las espuelas de sus botas, es otra escena icónica del género. La selección de actores fue impecable, y Alan Ladd, que no solía destacar por la excelencia de sus actuaciones, con su traje de ante marrón, no pudo estar mejor.

raíces profundas

Título original: Shane.

Director: George Stevens.

Intérpretes: Alan Ladd, Van Heflin, Jean Arthur, Jack Palance, Brandon de Wilde.

Trailer:


B.S.O.:



Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

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solo los ángeles tienen alas 1939
Bonnie Lee (Jean Arthur), es una corista que hace una escala en Barranca a la espera de un barco que la lleve a Estados Unidos. Allí conocerá a Less Peters (Allyn Joslyn) y Joe Souther (Noah Beery Jr.), dos pilotos de avión que tratan de seducirla tras quedar deslumbrados de su belleza. A Bonnie les cae bien y cede a que le inviten a una copa en el bar del Holándes (Victor Kilian). Entre risas y buen rollo entre ellos hace aparición Geoff Carter (Cary Grant), el jefe de los pilotos y propietario de una compañía de aviación. Éste llamará a Joe para que lleve a cabo el transporte de una mercancía a pesar de que las condiciones climatológicas no son las más adecuadas para pilotar un avión. Durante el vuelo Joe fallecerá por culpa de una espesa niebla que le cubre la visión y le obligará a realizar un fatídico aterrizaje. De esta manera tan amarga e impactante arrancaría este memorable film de Howard Hawks ("Río Bravo (1959)"), donde el cineasta ejercería las funciones de director, guionista y productor. La película a pesar de presentarnos tan trágico inicio no sólo iba a centrarse en el terreno del drama sino que también tocaría los géneros del cine de aventuras, el romántico e incluso la comedia (más concretamente el "screwball comedy", subgénero cinematográfico muy utilizado en los años 30).

solo los ángeles tienen alas

Para el argumento del film se comenta que se basarían en una propia experiencia del realizador en su estancia en México donde, buscando localizaciones para su película "¡Viva Villa! (1934)" (film biográfico del mítico revolucionario mexicano Pancho Villa), conocería a un grupo de aviadores que arriesgaban sus vidas durante el traslado de mercancías de un lugar a otro. Fascinado por las vivencias de estos valerosos hombres, Hawks se uniría con Jules Furthman (guionista que también trabajó con él en la fabulosa "Tener y no tener (1944)") para llevar a cabo este proyecto cinematográfico. Hawks mostraría el día a día de estos pilotos de futuro incierto, cuyas vidas estaban constantemente pendientes de un hilo y donde el realizador los caracterizaba como personas inmunes a las tragedias, ciertamente anestesiados ante la perdida de un compañero en plena faena y preparados para encarar su próximo vuelo sin pensar que podría ser el último de su existencia.

solo los ángeles tienen alas

En el apartado interpretativo, "Solo los ángeles tiene alas" nos mostraba a un Cary Grant menos cómico de lo que nos tenía acostumbrados hasta el momento. Y es que su personaje, el piloto jefe Geoff Carter nos lo presenta el realizador como tipo duro, frío y aparentemente, carente de sentimientos. Una forma de ser, el de Carter, que se va suavizando a media que va conociendo a Bonnie (es lo que tiene el amor que siempre nos saca la mejor versión de nosotros). Con ella, tiene momentos tremendamente divertidos en el film (como es el momento piano en el bar del Holandés), escenas donde hacen aparición la guerra de sexos ya utilizada por Hawks en su anterior film, "La fiera de mi niña (1938)". En aquella ocasión Cary Grant lidiaba con la mítica Katharine Hepburn, sin lugar a dudas una de las grandes actrices que nos ha dado la historia del cine, pero que bueno, hay que reconocer que en esta "Sólo los ángeles tienen alas", Jean Arthur no lo hace nada mal como pareja sentimental de Cary Grant.

solo los ángeles tienen alas

Rita cansino, más conocida como Rita Hayworth ("Gilda (1946)") hace presencia en el film con su personaje de Judith MacPherson, un antiguo amor de Carter que ahora se encuentra casada con Bat MacPherson, un piloto que por culpa de una mala acción del pasado no es del agrado por el resto equipo de pilotos. Y es aquí, con este personaje (genial Richard Barthelmess, un actor que tuvo su mayor apogeo en la etapa del cine mudo), donde Hawks aprovecha para tomar el tema de la redención. El director nos lo presenta como un personaje de oscuro pasado y donde le da a éste una nueva oportunidad para que salde las deudas que le atormentan.

solo los ángeles tienen alas

Entre los secundario también nos encontraríamos con Thomas Mitchell, eterno secundario de época dorada de Hollywood (mencionar títulos como "La diligencia (1939)", "Caballero sin espada (1939)" o la propia "Lo que el viento que se llevó (1939)", poniéndose en la piel del veterano piloto Kid Dabb, mano derecha de Carter y personaje que mantiene un vinculo casi paternal con Jean Arthur. "Solo los ángeles tienen alas" obtendría dos nominaciones a los Óscar en la ceremonia de aquel año, uno en la categoría de mejor fotografía en blanco y negro por el gran trabajo de Joseph Walker y en la categoría de mejores efectos visuales (Roy Davidson y Edwin C). Por cierto, una categoría que se presentaba por primera vez en la historia de los Óscar y fue ganada por E.H. Hansen por "Vinieron las lluvias (1939)".

Frase para recordar: "Lo sé, ha muerto hace veinte minutos y todas las lágrimas del mundo no harán que este menos muerto dentro de veinte años."


solo los ángeles tienen alas
solo los ángeles tienen alas











Título original: Only angels have wings.

Director: Howard Hawks.

Intérpretes: Cary Grant, Jean Arthur, Richard Barthelmess, Thomas Mitchell, Rita Hayworth.

Trailer:


Escena:



Información complementaria:
Jean Arthur

Reseña escrita por Jesús Fariña

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SOLO LOS ÁNGELES TIENEN ALAS (1939). Las aventuras aéreas de Cary Grant.

solo los ángeles tienen alas 1939
Bonnie Lee (Jean Arthur), es una corista que hace una escala en Barranca a la espera de un barco que la lleve a Estados Unidos. Allí conocerá a Less Peters (Allyn Joslyn) y Joe Souther (Noah Beery Jr.), dos pilotos de avión que tratan de seducirla tras quedar deslumbrados de su belleza. A Bonnie les cae bien y cede a que le inviten a una copa en el bar del Holándes (Victor Kilian). Entre risas y buen rollo entre ellos hace aparición Geoff Carter (Cary Grant), el jefe de los pilotos y propietario de una compañía de aviación. Éste llamará a Joe para que lleve a cabo el transporte de una mercancía a pesar de que las condiciones climatológicas no son las más adecuadas para pilotar un avión. Durante el vuelo Joe fallecerá por culpa de una espesa niebla que le cubre la visión y le obligará a realizar un fatídico aterrizaje. De esta manera tan amarga e impactante arrancaría este memorable film de Howard Hawks ("Río Bravo (1959)"), donde el cineasta ejercería las funciones de director, guionista y productor. La película a pesar de presentarnos tan trágico inicio no sólo iba a centrarse en el terreno del drama sino que también tocaría los géneros del cine de aventuras, el romántico e incluso la comedia (más concretamente el "screwball comedy", subgénero cinematográfico muy utilizado en los años 30).

solo los ángeles tienen alas

Para el argumento del film se comenta que se basarían en una propia experiencia del realizador en su estancia en México donde, buscando localizaciones para su película "¡Viva Villa! (1934)" (film biográfico del mítico revolucionario mexicano Pancho Villa), conocería a un grupo de aviadores que arriesgaban sus vidas durante el traslado de mercancías de un lugar a otro. Fascinado por las vivencias de estos valerosos hombres, Hawks se uniría con Jules Furthman (guionista que también trabajó con él en la fabulosa "Tener y no tener (1944)") para llevar a cabo este proyecto cinematográfico. Hawks mostraría el día a día de estos pilotos de futuro incierto, cuyas vidas estaban constantemente pendientes de un hilo y donde el realizador los caracterizaba como personas inmunes a las tragedias, ciertamente anestesiados ante la perdida de un compañero en plena faena y preparados para encarar su próximo vuelo sin pensar que podría ser el último de su existencia.

solo los ángeles tienen alas

En el apartado interpretativo, "Solo los ángeles tiene alas" nos mostraba a un Cary Grant menos cómico de lo que nos tenía acostumbrados hasta el momento. Y es que su personaje, el piloto jefe Geoff Carter nos lo presenta el realizador como tipo duro, frío y aparentemente, carente de sentimientos. Una forma de ser, el de Carter, que se va suavizando a media que va conociendo a Bonnie (es lo que tiene el amor que siempre nos saca la mejor versión de nosotros). Con ella, tiene momentos tremendamente divertidos en el film (como es el momento piano en el bar del Holandés), escenas donde hacen aparición la guerra de sexos ya utilizada por Hawks en su anterior film, "La fiera de mi niña (1938)". En aquella ocasión Cary Grant lidiaba con la mítica Katharine Hepburn, sin lugar a dudas una de las grandes actrices que nos ha dado la historia del cine, pero que bueno, hay que reconocer que en esta "Sólo los ángeles tienen alas", Jean Arthur no lo hace nada mal como pareja sentimental de Cary Grant.

solo los ángeles tienen alas

Rita cansino, más conocida como Rita Hayworth ("Gilda (1946)") hace presencia en el film con su personaje de Judith MacPherson, un antiguo amor de Carter que ahora se encuentra casada con Bat MacPherson, un piloto que por culpa de una mala acción del pasado no es del agrado por el resto equipo de pilotos. Y es aquí, con este personaje (genial Richard Barthelmess, un actor que tuvo su mayor apogeo en la etapa del cine mudo), donde Hawks aprovecha para tomar el tema de la redención. El director nos lo presenta como un personaje de oscuro pasado y donde le da a éste una nueva oportunidad para que salde las deudas que le atormentan.

solo los ángeles tienen alas

Entre los secundario también nos encontraríamos con Thomas Mitchell, eterno secundario de época dorada de Hollywood (mencionar títulos como "La diligencia (1939)", "Caballero sin espada (1939)" o la propia "Lo que el viento que se llevó (1939)", poniéndose en la piel del veterano piloto Kid Dabb, mano derecha de Carter y personaje que mantiene un vinculo casi paternal con Jean Arthur. "Solo los ángeles tienen alas" obtendría dos nominaciones a los Óscar en la ceremonia de aquel año, uno en la categoría de mejor fotografía en blanco y negro por el gran trabajo de Joseph Walker y en la categoría de mejores efectos visuales (Roy Davidson y Edwin C). Por cierto, una categoría que se presentaba por primera vez en la historia de los Óscar y fue ganada por E.H. Hansen por "Vinieron las lluvias (1939)".

Frase para recordar: "Lo sé, ha muerto hace veinte minutos y todas las lágrimas del mundo no harán que este menos muerto dentro de veinte años."


solo los ángeles tienen alas
solo los ángeles tienen alas











Título original: Only angels have wings.

Director: Howard Hawks.

Intérpretes: Cary Grant, Jean Arthur, Richard Barthelmess, Thomas Mitchell, Rita Hayworth.

Trailer:


Escena:



Información complementaria:
Jean Arthur

Reseña escrita por Jesús Fariña

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raíces profundas
La llegada de un pistolero (Shane) a un pueblo de granjeros sería la única esperanza de salvación de una familia que sufre la amenaza de un terrateniente y sus hombres, los cuáles tratarían por todos los medios de apoderarse de sus tierras al igual que a la del resto de habitantes de la zona. De esta manera comenzaría este estimulante western dirigido por el polivalente George Stevens ("Un lugar en el sol (1951)") donde basándose en la novela homónima de Jack Schaefer (de otro de sus relatos sobre el lejano Oeste también surgiría la entretenida "Monte Walsh (1970)"), el realizador nos mostraría, aparte de todos los ingredientes típicos en este género cinematográficos (venganzas, duelos entre pistoleros, grandes paisajes...), el interesante detalle de presentar la figura del héroe a través de la mirada inocente de un niño. Hombres de principios y leales a sus raíces, un triángulo amoroso (aunque no se refleja abiertamente podemos descubrir la atracción que siente la mujer del granjero hacia Shane) y la lucha sin piedad entre ganaderos sin escrúpulos y granjeros honrados serían otros de los temas expuestos durante la trama de película. Sin llegar a la calidad de las obras de John Ford y Howard Hawks, el film de Stevens posee de las virtudes suficientes y esa magia especial del cine clásico (a pesar de la cierta simplicidad e ingenuidad que presenta el conjunto total de la obra) que hace de este título una película atractiva para cualquier buen aficionado al western norteamericano.

raíces profundas

El héroe del film estaría representado por Alan Ladd ("La dalia azul (1946)"), actor que formaría junto a Veronica Lake una de las parejas míticas del celuloide y que aquí con su personaje de Shane, el pistolero defensor de los débiles y el hombre atrapado por su pasado, conseguiría su papel más reconocido y valorado durante toda su carrera profesional. Van Heflin (el Athos de "Los tres mosqueteros (1948)" de George Sidney) como el orgulloso granjero Joe Starrett, Emilie Meyer ("Senderos de gloria (1957)") como el terrateniente Rufus Ryker, Jack Palance (siempre con sus habituales personajes de villano) representando al peligroso y rápido pistolero Jack Wilson y la actriz Jean Arthur ("Caballero sin espada (1939)"), en su última aparición en la gran pantalla, como esposa de Joe Starret completarían el reparto principal de actores. Tampoco querría pasarme por alto la presencia de Brandon de Wilde ("La última bala (1957)") con su genial interpretación de Joey Starret (el carismático hijo de la familia protagonista), un actor que nos dejaría a la pronta edad de 30 años a causa de un desgraciado accidente de tráfico.

raíces profundas

Entre sus escenas me quedaría con las dos grandes peleas vistas en el film (tanto la que se produce en el bar de Grafton donde Alan Ladd tendrá que versélas con los hombres de Rufus Ryker o la que mantienen Shane y Joe Starrett, donde el pistolero intenta evitar a toda costa de que el granjero sea presa de una emboscada) y con ese emotivo momento final donde el pequeño Joey grita el nombre de Shane mientras éste se aleja hacia el horizonte. Como en todo buen western que se precie debe de haber una buena fotografía que resalte los paisajes del salvaje Oeste al igual que una buena banda sonora que ponga ambiente musical a dichas imágenes, en este caso el film  cumple con creces esos dos elementos gracias al magnífico trabajo del director de fotografía Loyal Griggs ("Los diez mandamientos (1956)") y la conmovedora composición musical de Victor Young ("El hombre tranquilo (1952)"), una bella partitura que sorprendentemente no sería nominada a los Óscar en la ceremonia de aquel año. En la década de los años ochenta Clint Eastwood realizaría su particular remake, sin llegar a ser una copia exacta, sobre la obra con la notable "El jinete pálido (1985)". Como curiosidad, los papeles de Shane y Joe Starret iban a ser interpretados inicialmente por Montgomery Clift y William Holden pero éstos, para suerte de Alan Ladd y Van Heflin, no llegarían a buen puerto.

Frase para recordar: "El hombre que se acostumbra a ser buen observador llegará siempre donde se proponga".

Raíces profundasRaíces profundas

Título original: Shane.

Director: George Stevens.

Intérpretes: Alan Ladd, Van Heflin, Jean Arthur, Jack Palance, Brandon de Wilde.


Trailer: 


Escena: 


B.S.O.: 


Información complementaria:
Jean Arthur

Reseña escrita por Jesús Fariña 

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RAÍCES PROFUNDAS (1953). Un pistolero llamado Alan Ladd.

raíces profundas
La llegada de un pistolero (Shane) a un pueblo de granjeros sería la única esperanza de salvación de una familia que sufre la amenaza de un terrateniente y sus hombres, los cuáles tratarían por todos los medios de apoderarse de sus tierras al igual que a la del resto de habitantes de la zona. De esta manera comenzaría este estimulante western dirigido por el polivalente George Stevens ("Un lugar en el sol (1951)") donde basándose en la novela homónima de Jack Schaefer (de otro de sus relatos sobre el lejano Oeste también surgiría la entretenida "Monte Walsh (1970)"), el realizador nos mostraría, aparte de todos los ingredientes típicos en este género cinematográficos (venganzas, duelos entre pistoleros, grandes paisajes...), el interesante detalle de presentar la figura del héroe a través de la mirada inocente de un niño. Hombres de principios y leales a sus raíces, un triángulo amoroso (aunque no se refleja abiertamente podemos descubrir la atracción que siente la mujer del granjero hacia Shane) y la lucha sin piedad entre ganaderos sin escrúpulos y granjeros honrados serían otros de los temas expuestos durante la trama de película. Sin llegar a la calidad de las obras de John Ford y Howard Hawks, el film de Stevens posee de las virtudes suficientes y esa magia especial del cine clásico (a pesar de la cierta simplicidad e ingenuidad que presenta el conjunto total de la obra) que hace de este título una película atractiva para cualquier buen aficionado al western norteamericano.

raíces profundas

El héroe del film estaría representado por Alan Ladd ("La dalia azul (1946)"), actor que formaría junto a Veronica Lake una de las parejas míticas del celuloide y que aquí con su personaje de Shane, el pistolero defensor de los débiles y el hombre atrapado por su pasado, conseguiría su papel más reconocido y valorado durante toda su carrera profesional. Van Heflin (el Athos de "Los tres mosqueteros (1948)" de George Sidney) como el orgulloso granjero Joe Starrett, Emilie Meyer ("Senderos de gloria (1957)") como el terrateniente Rufus Ryker, Jack Palance (siempre con sus habituales personajes de villano) representando al peligroso y rápido pistolero Jack Wilson y la actriz Jean Arthur ("Caballero sin espada (1939)"), en su última aparición en la gran pantalla, como esposa de Joe Starret completarían el reparto principal de actores. Tampoco querría pasarme por alto la presencia de Brandon de Wilde ("La última bala (1957)") con su genial interpretación de Joey Starret (el carismático hijo de la familia protagonista), un actor que nos dejaría a la pronta edad de 30 años a causa de un desgraciado accidente de tráfico.

raíces profundas

Entre sus escenas me quedaría con las dos grandes peleas vistas en el film (tanto la que se produce en el bar de Grafton donde Alan Ladd tendrá que versélas con los hombres de Rufus Ryker o la que mantienen Shane y Joe Starrett, donde el pistolero intenta evitar a toda costa de que el granjero sea presa de una emboscada) y con ese emotivo momento final donde el pequeño Joey grita el nombre de Shane mientras éste se aleja hacia el horizonte. Como en todo buen western que se precie debe de haber una buena fotografía que resalte los paisajes del salvaje Oeste al igual que una buena banda sonora que ponga ambiente musical a dichas imágenes, en este caso el film  cumple con creces esos dos elementos gracias al magnífico trabajo del director de fotografía Loyal Griggs ("Los diez mandamientos (1956)") y la conmovedora composición musical de Victor Young ("El hombre tranquilo (1952)"), una bella partitura que sorprendentemente no sería nominada a los Óscar en la ceremonia de aquel año. En la década de los años ochenta Clint Eastwood realizaría su particular remake, sin llegar a ser una copia exacta, sobre la obra con la notable "El jinete pálido (1985)". Como curiosidad, los papeles de Shane y Joe Starret iban a ser interpretados inicialmente por Montgomery Clift y William Holden pero éstos, para suerte de Alan Ladd y Van Heflin, no llegarían a buen puerto.

Frase para recordar: "El hombre que se acostumbra a ser buen observador llegará siempre donde se proponga".

Raíces profundasRaíces profundas

Título original: Shane.

Director: George Stevens.

Intérpretes: Alan Ladd, Van Heflin, Jean Arthur, Jack Palance, Brandon de Wilde.


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Escena: 


B.S.O.: 


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Jean Arthur

Reseña escrita por Jesús Fariña 

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caballero sin espada
El desafío de un idealista e ingenuo senador contra la corrupta maquinaria política que mueve la ciudad de Washington sería el resumen argumental de esta maravillosa obra dirigida por Frank Capra ("Que bello es vivir (1946)") con guión de Sydney Buchman (uno de los grandes guionistas norteamericanos de la década de los años 30 y 40 antes de verse envuelto en la famosa "caza de brujas" de Hollywood) y que obtendría un total de 11 nominaciones en los premios de la academia de aquel año, entre ellas mejor película, director y actor principal. El fim (que abusa en exceso el tono patriótico y en estar recalcando en todo momento los correctos valores que debe tener un buen ciudadano norteamericano) sacaría a la luz los trapos sucios que se mueven en el mundo de la política desde la corrupción de sus gobernantes hasta el uso de los medios de comunicación como vehículo que manipula a las masas sociales. James Stewart, haciendo gala de su buen hacer interpretativo hasta el extremo de eclipsar con sus apariciones a sus colegas de reparto, representaría al "héroe" en cuestión (Jefferson Smith), una especie de David que se enfrenta al todopoderoso Goliath, cargado de bondad y de buenas intenciones que luchará hasta la extenuación por defender su honestidad y los principios constitucionales de su nación. Jean Arthur ("Raíces profundas (1953)") como Clarissa Saunders, la secretaria que ayuda a Smith a que éste consiga sus propósitos, Claude Rains ("Casablanca (1942)") en el papel del traicionero senador Joseph Paine, Edward Arnold ("Juan nadie (1941)") encarnando a Jim Taylor, el despiadado hombre de negocios que manipula las decisiones del gobierno y Thomas Mitchell ("La diligencia (1939)") como el periodista Dizz Moore completarían el resto de actores principales. Entre sus míticas escenas habría que mencionar el maratoniano discurso final de Jefferson con voz ronca (se comenta que se consiguió a base de cloruro de mercurio) para convencer su inocencia a los miembros del Jurado y destapar los turbios asuntos de algunos políticos en el Senado. Como curiosidad, la obra estuvo prohibida en muchos de los países que se regentaba el autoritarismo (entre ellas la España falangista y la Alemania nazi) mientras que en otros se les modificaría el doblaje para no reflejar el mensaje democrático que transmitía el film.

Frase para recordar: "Las causas perdidas son las únicas por las que merece la pena luchar".


caballero sin espada


Título original: Mr. Smith goes to Washington.

Director: Frank Capra.

Intérpretes: James Stewart, Claude Rains,  Jean Arthur, Thomas Mitchell.

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Jean Arthur

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CABALLERO SIN ESPADA (1939). James Stewart frente la corrupta maquinaria política.

caballero sin espada
El desafío de un idealista e ingenuo senador contra la corrupta maquinaria política que mueve la ciudad de Washington sería el resumen argumental de esta maravillosa obra dirigida por Frank Capra ("Que bello es vivir (1946)") con guión de Sydney Buchman (uno de los grandes guionistas norteamericanos de la década de los años 30 y 40 antes de verse envuelto en la famosa "caza de brujas" de Hollywood) y que obtendría un total de 11 nominaciones en los premios de la academia de aquel año, entre ellas mejor película, director y actor principal. El fim (que abusa en exceso el tono patriótico y en estar recalcando en todo momento los correctos valores que debe tener un buen ciudadano norteamericano) sacaría a la luz los trapos sucios que se mueven en el mundo de la política desde la corrupción de sus gobernantes hasta el uso de los medios de comunicación como vehículo que manipula a las masas sociales. James Stewart, haciendo gala de su buen hacer interpretativo hasta el extremo de eclipsar con sus apariciones a sus colegas de reparto, representaría al "héroe" en cuestión (Jefferson Smith), una especie de David que se enfrenta al todopoderoso Goliath, cargado de bondad y de buenas intenciones que luchará hasta la extenuación por defender su honestidad y los principios constitucionales de su nación. Jean Arthur ("Raíces profundas (1953)") como Clarissa Saunders, la secretaria que ayuda a Smith a que éste consiga sus propósitos, Claude Rains ("Casablanca (1942)") en el papel del traicionero senador Joseph Paine, Edward Arnold ("Juan nadie (1941)") encarnando a Jim Taylor, el despiadado hombre de negocios que manipula las decisiones del gobierno y Thomas Mitchell ("La diligencia (1939)") como el periodista Dizz Moore completarían el resto de actores principales. Entre sus míticas escenas habría que mencionar el maratoniano discurso final de Jefferson con voz ronca (se comenta que se consiguió a base de cloruro de mercurio) para convencer su inocencia a los miembros del Jurado y destapar los turbios asuntos de algunos políticos en el Senado. Como curiosidad, la obra estuvo prohibida en muchos de los países que se regentaba el autoritarismo (entre ellas la España falangista y la Alemania nazi) mientras que en otros se les modificaría el doblaje para no reflejar el mensaje democrático que transmitía el film.

Frase para recordar: "Las causas perdidas son las únicas por las que merece la pena luchar".


caballero sin espada


Título original: Mr. Smith goes to Washington.

Director: Frank Capra.

Intérpretes: James Stewart, Claude Rains,  Jean Arthur, Thomas Mitchell.

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