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la-costa-de-los-mosquitos
Allie Fox es un inquieto inventor que un día decide cambiar el rumbo de la vida de su familia. Vende su casa, compra un terreno virgen en Centroamérica y se desplaza con su mujer y sus hijos para empezar de cero en un entorno natural. Que podría salir mal?

A priori, la siempre loable intención de introducir un cambio que se pretende mejor nos parece razonable, máxime cuando la verborrea del protagonista (Harrison Ford en su posiblemente mejor trabajo) es capaz de fulminar de un plumazo las dudas sobre la viabilidad del proyecto que va a cambiar para siempre la vida de una familia. Allie Fox destila seguridad, solvencia y tenacidad suficiente para que su esposa e hijos, aún con expresión sorprendida pero alegre, hagan las maletas y le acompañen en una aventura que no por incierta parece menos atractiva. Su liderazgo como "Padre de Familia" no se cuestiona y desde luego, no es el temor lo que mueve a esta familia a dejarlo todo. Padre sabe lo que hace. Padre tiene una misión. Padre no deja que todo quede en palabras farfulladas tras unos canutos oyendo música New Age.

Pero cuando desembarcamos como polizones invisibles que acompañan a Allie y su familia en la jungla, nos vamos percatando poco a poco, no solo de las dificultades medio ambientales que encierra este nuevo entorno y sus habitantes sino también de que este es un viaje de solo ida para Allie, dispuesto-que digo-obsesionado con que la Aventura, su Aventura,funcione. Y mientras sus escrupulosos planes se van desmoronando por obra de prójimos malvados o desastres naturales, crece su obsesión en no ser derrotado en sus creencias y la familia empieza a ver un nuevo rostro en él. Este rostro no es agradable y llegará un momento en el que se convertirá en el rostro del Enemigo.


la-costa-de-los-mosquitos

Con un magnífico guión de Paul Schrader basado en la novela de Paul Theroux, Weir factura una áspera película en la que a partir de la narración de uno de los hijos (River Phoenix) asistimos al derrumbe de la figura paterna y sus sueños. Secundado por la brillante interpretación de Ford, el citado derrumbe solo se produce a los ojos de la Esposa (Hellen Mirren) y los hijos ya que el Padre, abatido pero no vencido, se empeña una y otra vez en tours de force cada vez mas desesperados e inconexos. Todo ello nos da, por acumulación, una película desilusionada, bella y sombría en la que se plantea abiertamente la delgada línea que separa la obsesión con la demencia.

Este plato amargo que cuestiona tanto la figura de liderazgo del Padre como la inmersión descontrolada en entornos extremos no sentó bien en su momento a los paladares de la crítica y el público en general. Ha hecho falta el paso de unos cuantos años para que The mosquito coas haya sido progresivamente revalorizada.

"Es la única película que he hecho en la que se ha perdido dinero. Sigo contento de haberla hecho. Puestos a sacar un defecto a la película , quizás no conseguimos atrapar el lenguaje de la novela. Podría haber sido mas literaria en vez de cinematográfica. Pero creo que está llena de poderosas emociones." Harrison Ford en 1992.


la-costa-de-los-mosquitos

Título original: 
The Mosquito Coast.

Intérpretes: Peter Weir

Trailer: Harrison Ford, River Phoenix, Helen Mirren, Andre Gregory, Martha Plimpton,Jadrien Steele, Hilary Gordon, Rebecca Gordon, Jason Alexander, Dick O'Neill, Alice Sneed.



Trailer:



B.S.O.:



Reseña escrita por George Suckelectronic

LA COSTA DE LOS MOSQUITOS (1986). Alejados de la civilización.

la-costa-de-los-mosquitos
Allie Fox es un inquieto inventor que un día decide cambiar el rumbo de la vida de su familia. Vende su casa, compra un terreno virgen en Centroamérica y se desplaza con su mujer y sus hijos para empezar de cero en un entorno natural. Que podría salir mal?

A priori, la siempre loable intención de introducir un cambio que se pretende mejor nos parece razonable, máxime cuando la verborrea del protagonista (Harrison Ford en su posiblemente mejor trabajo) es capaz de fulminar de un plumazo las dudas sobre la viabilidad del proyecto que va a cambiar para siempre la vida de una familia. Allie Fox destila seguridad, solvencia y tenacidad suficiente para que su esposa e hijos, aún con expresión sorprendida pero alegre, hagan las maletas y le acompañen en una aventura que no por incierta parece menos atractiva. Su liderazgo como "Padre de Familia" no se cuestiona y desde luego, no es el temor lo que mueve a esta familia a dejarlo todo. Padre sabe lo que hace. Padre tiene una misión. Padre no deja que todo quede en palabras farfulladas tras unos canutos oyendo música New Age.

Pero cuando desembarcamos como polizones invisibles que acompañan a Allie y su familia en la jungla, nos vamos percatando poco a poco, no solo de las dificultades medio ambientales que encierra este nuevo entorno y sus habitantes sino también de que este es un viaje de solo ida para Allie, dispuesto-que digo-obsesionado con que la Aventura, su Aventura,funcione. Y mientras sus escrupulosos planes se van desmoronando por obra de prójimos malvados o desastres naturales, crece su obsesión en no ser derrotado en sus creencias y la familia empieza a ver un nuevo rostro en él. Este rostro no es agradable y llegará un momento en el que se convertirá en el rostro del Enemigo.


la-costa-de-los-mosquitos

Con un magnífico guión de Paul Schrader basado en la novela de Paul Theroux, Weir factura una áspera película en la que a partir de la narración de uno de los hijos (River Phoenix) asistimos al derrumbe de la figura paterna y sus sueños. Secundado por la brillante interpretación de Ford, el citado derrumbe solo se produce a los ojos de la Esposa (Hellen Mirren) y los hijos ya que el Padre, abatido pero no vencido, se empeña una y otra vez en tours de force cada vez mas desesperados e inconexos. Todo ello nos da, por acumulación, una película desilusionada, bella y sombría en la que se plantea abiertamente la delgada línea que separa la obsesión con la demencia.

Este plato amargo que cuestiona tanto la figura de liderazgo del Padre como la inmersión descontrolada en entornos extremos no sentó bien en su momento a los paladares de la crítica y el público en general. Ha hecho falta el paso de unos cuantos años para que The mosquito coas haya sido progresivamente revalorizada.

"Es la única película que he hecho en la que se ha perdido dinero. Sigo contento de haberla hecho. Puestos a sacar un defecto a la película , quizás no conseguimos atrapar el lenguaje de la novela. Podría haber sido mas literaria en vez de cinematográfica. Pero creo que está llena de poderosas emociones." Harrison Ford en 1992.


la-costa-de-los-mosquitos

Título original: 
The Mosquito Coast.

Intérpretes: Peter Weir

Trailer: Harrison Ford, River Phoenix, Helen Mirren, Andre Gregory, Martha Plimpton,Jadrien Steele, Hilary Gordon, Rebecca Gordon, Jason Alexander, Dick O'Neill, Alice Sneed.



Trailer:



B.S.O.:



Reseña escrita por George Suckelectronic

el-año-que-vivimos-peligrosamente
Se trata de un relato que intenta describir las claves principales que dieron lugar a un gran drama político e histórico que aconteció en la década de los sesenta en Yakarta. Con una muy libre adaptación de la novela de Christopher J. Koch, se nos muestra la crispación y el estallido de una gran masacre que vendría a constituir otra jugada más de ajedrez que enfrentaba ambos bloques en plena Guerra Fría Mundial. Con la excusa de relatar las peripecias de un joven y novato corresponsal de prensa que llega por primera vez a Yakarta, asistiremos como espectadores del gran entramado político global y se abrirá una reflexión acerca de la actitud personal de nuestros tres protagonistas.

Peter Weir adquirió los derechos sobre la novela de Christopher J. Koch, "El año que vivimos peligrosamente" en 1978, pero tardó un tiempo en conseguir el presupuesto necesario para recrear este complejo relato el cual requería de unos escenarios naturales que reflejaran a la perfección la sociedad, la cultura, el ambiente y la pobreza de esa zona del Sudeste Asiático. La novela narraba la tensa situación que se vivió en Yakarta en 1965 momentos antes de la caída de su dirigente, Achmed Sukarno, primer presidente de la República de Indonesia tras conseguir su independencia del gobierno de los Países Bajos en 1949.

Peter Weir intenta ofrecer al espectador una perspectiva visual y espiritual de aquella sociedad, su diversidad cultural, su miseria y la hambruna en la que vivía el pueblo mientras su líder político y espiritual experimentaba su personal y egoísta transformación dándole la espalda al mismo pueblo por el que tanto había luchado durante su juventud.


el-año-que-vivimos-peligrosamente

Sukarno fue un político indonesio y el primer presidente de la República de Indonesia (1945-1967) tras la independencia del archipiélago, anteriormente colonia de los Países Bajos. En 1927 fundó el Partido Nacional Indonesio. Detenido, desterrado y liberado por los japoneses en el marco de la Segunda Guerra Mundial, al final de ésta, el 17 de agosto de 1945, proclamó la independencia de Indonesia. En la década de los sesenta, instalado ya en el poder como gran líder, recibió el apoyo de Estados Unidos ante el progresivo crecimiento del Partido Comunista de Indonesia (PKI). En octubre del 1965, el ejército indonesio y su jefe, el general Suharto, dieron un golpe de Estado y tomaron el poder apartando al presidente Sukarno. Era el inicio de una represión brutal contra las masas indonesias y el Partido Comunista indonesio (PKI). Se ignora la cifra exacta de víctimas, de 500.000 a 2 millones de muertos, pero el PKI, el mayor partido comunista de Asia después del partido chino, fue liquidado con sus 3,5 millones de miembros. Todos sus dirigentes fueron asesinados. Las organizaciones de masas animadas por el PKI :sindicatos obreros, organizaciones juveniles, de mujeres o de campesinos pobres que sumaban de 15 a 20 millones de miembros, es decir un quinta parte de la población fueron también borradas del mapa. El PKI era el objetivo del ejército, de los terratenientes y de los grupos religiosos musulmanes profundamente anticomunistas, apoyados y animados por los Estados Unidos.

Peter Weir, dibuja una trama que oscila entre la descripción del ambiente social y la transformación íntima de sus personajes. Guy Hamilton (Mel Gibson) es el novato corresponsal de prensa australiano que aterriza en Jakarta con el objetivo de conseguir la gran primicia que haga despegar su carrera. Abandonado por su predecesor en un País tan bullicioso como diferente a su propia cultura y sin posibilidad de establecer contactos políticos o diplomáticos, se sitúa en clara desventaja frente al numeroso grupo de corresponsales Occidentales que siguen comportándose como presuntuosos colonialistas en un crisol de culturas que se descompone por la pobreza. Hamilton conocerá allí a dos personas que cambiarán su vida: el singular Billy Kwan, (Linda Hunt interpretando a un personaje masculino) un fotógrafo local comprometido con su pueblo, que busca una salida a la situación de hambre y pobreza de su País confiando que Sukarno sea el líder que Indonesia necesita; y la bellísima Jill Bryant, (Sigourney Weaver), ayudante del agregado militar en la embajada británica la cual pasará a convertirse en el objeto romántico de nuestro protagonista.


el-año-que-vivimos-peligrosamente

Desde los títulos de crédito iniciales y de forma repetida en numerosas escenas, el director dejará constancia del juego de luces y sombras típico de las representaciones con títeres, claramente con dobles mensajes. Se nos introduce así en el concepto del "wayang indonesio", ancestral teatro chinesco del país asiático sobre el que se construye tanto la novela de Koch (que abandonó la producción por irreconciliables diferencias creativas con respecto a los cambios en la historia original introducidos por Weir y Williamson) como el filme que nos ocupa.

Hay una escena clave en la que Billy Kwan narra a Hamilton una leyenda:

- Kwan: "Si quieres comprender Java tienes que entender el Wajang."

En el bungaló de Billy, éste le habla a Hamilton del juego sagrado de las sombras. Le presenta a tres de sus personajes, el Príncipe Arjuna que es el héroe, un hombre de luz, en ocasiones caprichoso y egoísta cegado por la vanidad. Arjuna se enamora de la Princesa Srikandi, noble y orgullosa pero también testaruda. Por último, el Enano Semar, servidor del Príncipe y que fácilmente identificamos con el propio Billy. El dalang o maestro que maneja los hilos es el papel que se asigna a Sukarno como equilibrador de las fuerzas que intentan resquebrajar su país: los militares por un lado y el partido comunista por el otro.


el-año-que-vivimos-peligrosamente

Con constantes juegos visuales que van asimilando y traduciendo el carácter de títeres y titiritero que Weir asigna a sus personajes, resulta brillante la forma en que, a lo largo del filme, se van distorsionando los roles que inicialmente han sido descritos por Kwan en el cuento narrado a Hamilton para ir revelando los verdaderos cambios que experimentarán cada uno de ellos frente al conflicto que se avecina.


Este entretenido y complejo film cuenta con una muy notable puesta en escena gracias a la maravillosa fotografía de Russell Boyd, que ya había colaborado con este director. David Williamson fue su tándem para adaptar la novela pese a sus diferencias con el propio autor del libro. La descripción en imágenes que consigue el director contiene el equilibrio justo entre belleza y denuncia social. Además, supuso la primera colaboración del cineasta australiano con Maurice Jarre, compositor con el que trabajaría en tres filmes más y que aquí escribe un trabajo de poca relevancia al que resta muchísimo protagonismo la inclusión de 'L'Enfant' magnífico tema del "Opera sauvage" de Vangelis que puntualiza dos de las secuencias de mayor relevancia en la trama.


el-año-que-vivimos-peligrosamente

Título original: The Year of Living Dangerously.

Director: Peter Weir.

Intérpretes: Mel Gibson, Sigourney Weaver, Linda Hunt, Michael Murphy, Bill Kerr,Domingo Landicho.

Trailer:


B.S.O:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

EL AÑO QUE VIVIMOS PELIGROSAMENTE (1982). Tensión en Yakarta.

el-año-que-vivimos-peligrosamente
Se trata de un relato que intenta describir las claves principales que dieron lugar a un gran drama político e histórico que aconteció en la década de los sesenta en Yakarta. Con una muy libre adaptación de la novela de Christopher J. Koch, se nos muestra la crispación y el estallido de una gran masacre que vendría a constituir otra jugada más de ajedrez que enfrentaba ambos bloques en plena Guerra Fría Mundial. Con la excusa de relatar las peripecias de un joven y novato corresponsal de prensa que llega por primera vez a Yakarta, asistiremos como espectadores del gran entramado político global y se abrirá una reflexión acerca de la actitud personal de nuestros tres protagonistas.

Peter Weir adquirió los derechos sobre la novela de Christopher J. Koch, "El año que vivimos peligrosamente" en 1978, pero tardó un tiempo en conseguir el presupuesto necesario para recrear este complejo relato el cual requería de unos escenarios naturales que reflejaran a la perfección la sociedad, la cultura, el ambiente y la pobreza de esa zona del Sudeste Asiático. La novela narraba la tensa situación que se vivió en Yakarta en 1965 momentos antes de la caída de su dirigente, Achmed Sukarno, primer presidente de la República de Indonesia tras conseguir su independencia del gobierno de los Países Bajos en 1949.

Peter Weir intenta ofrecer al espectador una perspectiva visual y espiritual de aquella sociedad, su diversidad cultural, su miseria y la hambruna en la que vivía el pueblo mientras su líder político y espiritual experimentaba su personal y egoísta transformación dándole la espalda al mismo pueblo por el que tanto había luchado durante su juventud.


el-año-que-vivimos-peligrosamente

Sukarno fue un político indonesio y el primer presidente de la República de Indonesia (1945-1967) tras la independencia del archipiélago, anteriormente colonia de los Países Bajos. En 1927 fundó el Partido Nacional Indonesio. Detenido, desterrado y liberado por los japoneses en el marco de la Segunda Guerra Mundial, al final de ésta, el 17 de agosto de 1945, proclamó la independencia de Indonesia. En la década de los sesenta, instalado ya en el poder como gran líder, recibió el apoyo de Estados Unidos ante el progresivo crecimiento del Partido Comunista de Indonesia (PKI). En octubre del 1965, el ejército indonesio y su jefe, el general Suharto, dieron un golpe de Estado y tomaron el poder apartando al presidente Sukarno. Era el inicio de una represión brutal contra las masas indonesias y el Partido Comunista indonesio (PKI). Se ignora la cifra exacta de víctimas, de 500.000 a 2 millones de muertos, pero el PKI, el mayor partido comunista de Asia después del partido chino, fue liquidado con sus 3,5 millones de miembros. Todos sus dirigentes fueron asesinados. Las organizaciones de masas animadas por el PKI :sindicatos obreros, organizaciones juveniles, de mujeres o de campesinos pobres que sumaban de 15 a 20 millones de miembros, es decir un quinta parte de la población fueron también borradas del mapa. El PKI era el objetivo del ejército, de los terratenientes y de los grupos religiosos musulmanes profundamente anticomunistas, apoyados y animados por los Estados Unidos.

Peter Weir, dibuja una trama que oscila entre la descripción del ambiente social y la transformación íntima de sus personajes. Guy Hamilton (Mel Gibson) es el novato corresponsal de prensa australiano que aterriza en Jakarta con el objetivo de conseguir la gran primicia que haga despegar su carrera. Abandonado por su predecesor en un País tan bullicioso como diferente a su propia cultura y sin posibilidad de establecer contactos políticos o diplomáticos, se sitúa en clara desventaja frente al numeroso grupo de corresponsales Occidentales que siguen comportándose como presuntuosos colonialistas en un crisol de culturas que se descompone por la pobreza. Hamilton conocerá allí a dos personas que cambiarán su vida: el singular Billy Kwan, (Linda Hunt interpretando a un personaje masculino) un fotógrafo local comprometido con su pueblo, que busca una salida a la situación de hambre y pobreza de su País confiando que Sukarno sea el líder que Indonesia necesita; y la bellísima Jill Bryant, (Sigourney Weaver), ayudante del agregado militar en la embajada británica la cual pasará a convertirse en el objeto romántico de nuestro protagonista.


el-año-que-vivimos-peligrosamente

Desde los títulos de crédito iniciales y de forma repetida en numerosas escenas, el director dejará constancia del juego de luces y sombras típico de las representaciones con títeres, claramente con dobles mensajes. Se nos introduce así en el concepto del "wayang indonesio", ancestral teatro chinesco del país asiático sobre el que se construye tanto la novela de Koch (que abandonó la producción por irreconciliables diferencias creativas con respecto a los cambios en la historia original introducidos por Weir y Williamson) como el filme que nos ocupa.

Hay una escena clave en la que Billy Kwan narra a Hamilton una leyenda:

- Kwan: "Si quieres comprender Java tienes que entender el Wajang."

En el bungaló de Billy, éste le habla a Hamilton del juego sagrado de las sombras. Le presenta a tres de sus personajes, el Príncipe Arjuna que es el héroe, un hombre de luz, en ocasiones caprichoso y egoísta cegado por la vanidad. Arjuna se enamora de la Princesa Srikandi, noble y orgullosa pero también testaruda. Por último, el Enano Semar, servidor del Príncipe y que fácilmente identificamos con el propio Billy. El dalang o maestro que maneja los hilos es el papel que se asigna a Sukarno como equilibrador de las fuerzas que intentan resquebrajar su país: los militares por un lado y el partido comunista por el otro.


el-año-que-vivimos-peligrosamente

Con constantes juegos visuales que van asimilando y traduciendo el carácter de títeres y titiritero que Weir asigna a sus personajes, resulta brillante la forma en que, a lo largo del filme, se van distorsionando los roles que inicialmente han sido descritos por Kwan en el cuento narrado a Hamilton para ir revelando los verdaderos cambios que experimentarán cada uno de ellos frente al conflicto que se avecina.


Este entretenido y complejo film cuenta con una muy notable puesta en escena gracias a la maravillosa fotografía de Russell Boyd, que ya había colaborado con este director. David Williamson fue su tándem para adaptar la novela pese a sus diferencias con el propio autor del libro. La descripción en imágenes que consigue el director contiene el equilibrio justo entre belleza y denuncia social. Además, supuso la primera colaboración del cineasta australiano con Maurice Jarre, compositor con el que trabajaría en tres filmes más y que aquí escribe un trabajo de poca relevancia al que resta muchísimo protagonismo la inclusión de 'L'Enfant' magnífico tema del "Opera sauvage" de Vangelis que puntualiza dos de las secuencias de mayor relevancia en la trama.


el-año-que-vivimos-peligrosamente

Título original: The Year of Living Dangerously.

Director: Peter Weir.

Intérpretes: Mel Gibson, Sigourney Weaver, Linda Hunt, Michael Murphy, Bill Kerr,Domingo Landicho.

Trailer:


B.S.O:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

picnic-en-hanging-rock
"Hanging Rock" es una formación rocosa  perteneciente al  Monte Diógenes, dentro del estado australiano de Victoria. Además de una importante reserva natural, su peculiar topografía formada por rocas colgantes de gran tamaño y formas caprichosas debido a su procedencia de una erupción volcánica siempre resultó muy atractiva para los visitantes, sobre todo a raíz de este film de Peter Weir, ya que se ha convertido en un lugar de gran interés turístico. En oposición a la belleza natural del paraje podemos encontrar diversos peligros  a tener en cuenta durante su exploración, como pueden ser las altas temperaturas y la ausencia de agua en sus cotas altas, pero sobre todo las múltiples cavidades de gran profundidad creadas alrededor de las enormes rocas colgantes. Seguramente éste sea el motivo principal para que a lo largo de su historia se hayan producido algunas desapariciones en su entorno y sin lugar a dudas la inspiración para la novela "Picnic  en Hanging Rock (1967)" de Joan LIndsay y el posterior film de Peter Weir.

La historia es completamente ficticia pero al estar basada en algunos hechos reales, con el tiempo ha alcanzado el estatus de "leyenda urbana" donde realidad y ficción se confunden a menudo.Tal y como reza la famosa frase de Edgar Allan Poe al principio del film: "Lo que vemos y lo que somos no es mas que un sueño dentro de un sueño". La clave mas importante para que la historia tenga tanta fuerza y haya calado de esa manera en el imaginario colectivo es posiblemente la decisión del autor de la novela de no resolver el misterio de las desapariciones y dejarlo en el aire para que cada cual saque sus propias conclusiones. Peter Weir respeta ese planteamiento y de manera magistral convierte en imágenes tan sugerente historia.

picnic-en-hanging-rock

La ambientación victoriana siempre ayuda en los relatos de misterio, al igual que las connotaciones de represión sexual, ("TheInnocents" de Jack Clayton, por ejemplo) que se  pueden percibir en el colegio Appleyard para señoritas. Si a esto le unimos una impecable fotografía en color de Russell Boyd con una iluminación  exterior e interior prodigiosa  (suya es la idea de filmar el picnic en cuestión a través de un fino velo para conseguir ese tono tan etéreo) o una inquietante banda sonora de Bruce Smeaton ya sea con oscuras melodías de piano o extraños efectos de sonido que potencian los momentos mas fantásticos del film a la par que Peter Weir muy inteligentemente utiliza el recurso de cámara lenta para los movimientos de las muchachas en su ascensión a la roca, en su mayoría alternando planos picados y contrapicados, el resultado es una elegante película muy bien realizada y ambientada con un gran diseño de escenarios y vestuarios pero que sin llegar a ser "fantástica" o "de terror" contiene momentos muy perturbadores . La influencia del pintor impresionista australiano  Frederick McCubbin reconocida por Peter Weir se deja notar en todo el film así como todo el imaginario victoriano de misterio, en general un camino muy original y poco explotado por el cine fantástico.

picnic-en-hanging-rock

Sofia Coppola reconoció la influencia de "Picnic en Hanging Rock" en "Las vírgenes suicidas (1999)", concretamente podemos encontrar un almuerzo en el campo muy similar y en general todo el tema de represión sexual en ambientes femeninos. Peter Weir  y este film en concreto, forman parte de una manera de hacer cine que imperaba en su país en aquella época conocida como Nueva Ola Australiana y que nos dejó films tan interesantes como por ejemplo "Wake in Fright" (Ted Kotcheff, 1971). La peculiaridad de esta corriente fílmica era la explotación de Australia y la reivindicación  de sus paisajes como escenario.  Curiosamente tanto Peter Weir como Ted Kotcheff terminaron en la industria hollywoodiense con resultados desiguales.

picnic-en-hanging-rock

Título original: Picnic at Hanging Rock.

Director: Peter Weir.

Intérpretes: Rachel Roberts, Vivean Gray, Helen Morse, Kirsty Child, Tony Llewellyn-Jones, Jacki Weaver, Frank Gunnell, Anne-Louise Lambert.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Francisco Javier Arco Pérez

PICNIC EN HANGING ROCK (1975). Misterio en el sur de Australia.

picnic-en-hanging-rock
"Hanging Rock" es una formación rocosa  perteneciente al  Monte Diógenes, dentro del estado australiano de Victoria. Además de una importante reserva natural, su peculiar topografía formada por rocas colgantes de gran tamaño y formas caprichosas debido a su procedencia de una erupción volcánica siempre resultó muy atractiva para los visitantes, sobre todo a raíz de este film de Peter Weir, ya que se ha convertido en un lugar de gran interés turístico. En oposición a la belleza natural del paraje podemos encontrar diversos peligros  a tener en cuenta durante su exploración, como pueden ser las altas temperaturas y la ausencia de agua en sus cotas altas, pero sobre todo las múltiples cavidades de gran profundidad creadas alrededor de las enormes rocas colgantes. Seguramente éste sea el motivo principal para que a lo largo de su historia se hayan producido algunas desapariciones en su entorno y sin lugar a dudas la inspiración para la novela "Picnic  en Hanging Rock (1967)" de Joan LIndsay y el posterior film de Peter Weir.

La historia es completamente ficticia pero al estar basada en algunos hechos reales, con el tiempo ha alcanzado el estatus de "leyenda urbana" donde realidad y ficción se confunden a menudo.Tal y como reza la famosa frase de Edgar Allan Poe al principio del film: "Lo que vemos y lo que somos no es mas que un sueño dentro de un sueño". La clave mas importante para que la historia tenga tanta fuerza y haya calado de esa manera en el imaginario colectivo es posiblemente la decisión del autor de la novela de no resolver el misterio de las desapariciones y dejarlo en el aire para que cada cual saque sus propias conclusiones. Peter Weir respeta ese planteamiento y de manera magistral convierte en imágenes tan sugerente historia.

picnic-en-hanging-rock

La ambientación victoriana siempre ayuda en los relatos de misterio, al igual que las connotaciones de represión sexual, ("TheInnocents" de Jack Clayton, por ejemplo) que se  pueden percibir en el colegio Appleyard para señoritas. Si a esto le unimos una impecable fotografía en color de Russell Boyd con una iluminación  exterior e interior prodigiosa  (suya es la idea de filmar el picnic en cuestión a través de un fino velo para conseguir ese tono tan etéreo) o una inquietante banda sonora de Bruce Smeaton ya sea con oscuras melodías de piano o extraños efectos de sonido que potencian los momentos mas fantásticos del film a la par que Peter Weir muy inteligentemente utiliza el recurso de cámara lenta para los movimientos de las muchachas en su ascensión a la roca, en su mayoría alternando planos picados y contrapicados, el resultado es una elegante película muy bien realizada y ambientada con un gran diseño de escenarios y vestuarios pero que sin llegar a ser "fantástica" o "de terror" contiene momentos muy perturbadores . La influencia del pintor impresionista australiano  Frederick McCubbin reconocida por Peter Weir se deja notar en todo el film así como todo el imaginario victoriano de misterio, en general un camino muy original y poco explotado por el cine fantástico.

picnic-en-hanging-rock

Sofia Coppola reconoció la influencia de "Picnic en Hanging Rock" en "Las vírgenes suicidas (1999)", concretamente podemos encontrar un almuerzo en el campo muy similar y en general todo el tema de represión sexual en ambientes femeninos. Peter Weir  y este film en concreto, forman parte de una manera de hacer cine que imperaba en su país en aquella época conocida como Nueva Ola Australiana y que nos dejó films tan interesantes como por ejemplo "Wake in Fright" (Ted Kotcheff, 1971). La peculiaridad de esta corriente fílmica era la explotación de Australia y la reivindicación  de sus paisajes como escenario.  Curiosamente tanto Peter Weir como Ted Kotcheff terminaron en la industria hollywoodiense con resultados desiguales.

picnic-en-hanging-rock

Título original: Picnic at Hanging Rock.

Director: Peter Weir.

Intérpretes: Rachel Roberts, Vivean Gray, Helen Morse, Kirsty Child, Tony Llewellyn-Jones, Jacki Weaver, Frank Gunnell, Anne-Louise Lambert.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Francisco Javier Arco Pérez

el-show-de-truman
¿Y si el mundo que consideramos real no es tal? ¿Si nuestra vida, nuestra familia y nuestros amigos están puestos ahí para deformar nuestra existencia pues lo que somos es muy distinto a lo que creemos ser?

Esa es la premisa de esta película, un experimento entre la cueva de Platón y el Gran Hermano de Orwell. Nuestro héroe Truman, el true man, el hombre verdadero, vive en un mundo de mentiras representado en la artificiosa ciudad de Seahaven, un enorme decorado dentro de un inmenso domo con sol, estrellas y hasta un mar que rodea a la isla, donde las condiciones climáticas, atmosféricas y circadianas son resueltas por la voluntad de su creador: Christof.

Truman Burbank es el primer ser humano nacido dentro de un programa de televisión que lleva al aire treinta años, donde todos los demás, incluidas su madre, su esposa y su mejor amigo son actores que siguen un libreto orquestado por el genio Christof, quien decide como desarrollar la historia, a qué hora come, vive y ama su personaje marioneta, y no duda en eliminar a quien intente insinuar la verdad verdadera y como tamaño espectáculo debe costar una fortuna no hay duda que en esta serie que se trasmite 24-7 habrá espacio para comerciales de poderosos auspiciantes.

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Un día cae algo del cielo, no es una estrella fugaz, es una enorme lámpara que hace que Truman mire arriba y se cuestione quién es su verdadero Dios. El ignora que su vida ha sido filmada y transmitida en una telenovela de gran audiencia desde que estaba en útero materno y que todo lo vivido ha sido llevado bajo un estricto control y reproducida por cámaras ubicadas en los lugares más insólitos de su vivienda y por supuesto, de la ciudad, registrando cada detalle nimio de su vivir.

Pero la ciudad de Seahaven tiene límites, los cuales él no podrá traspasar. Al ser una isla su acceso es por agua y su creador se inventa una tragedia que le provoque pánico al agua. Su vida es plana, sin aparentes grandes emociones y por supuesto, no hay lugar para los sueños ni deseos de explorar, así se aseguran que nunca tendrá anhelos para remontarse más allá de este terruño.

Sin embargo en su adolescencia conoció a alguien y estuvo a punto de contarle lo que ocurre. El sistema de seguridad intervino a tiempo y eliminaron la amenaza. Años más tarde un personaje que creía muerto reaparece. Se las ingenian para encontrar una explicación. Lo que menos sospechan es que Truman ha empezado a ver más allá de las sombras de la caverna y que el único lugar al cual no pueden acceder las cámaras es a su mente donde urdirá un ingenioso plan de escape.

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Peter Weir, magnífico realizador en cuyo haber hay mucho cine, con un ingenioso guión de Andrew Mc Nichol nos crean esta fábula que posiblemente tenga algún defecto, no obstante el resultado final es contundente. Juega con el nivel de la percepción de la realidad por parte de Truman y por otra critica muy duramente a una sociedad ávida de morbo que especta día tras día las vidas ajenas en un reality basura, no obstante, la parábola platónica radica en que hay dos tipos de personas, los que saben la realidad y quienes no, los primeros son los dominantes, los que ostentan el poder y usarán los medios para que los segundos se mantengan en la ignorancia. Christof es el primero, Truman el otro.

Jim Carrey no es un actor que me entusiasme demasiado, de hecho, la mayoría de sus películas me resultan prescindibles, aunque hay 2 que 3 que honestamente reconozco la validez de su presencia y cuyo resultado no hubiera sido posible sin este histriónico personaje. Quizás la presente es la principal. Y si su "Buenos días y si no los veo buenas tardes y buenas noches" me cae de la patada al inicio, en la conclusión es de lo más revelador. Ed Harris, Christof, para sacarme el sombrero.


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Por último unas curiosidades:
Seahaven, quiere decir, refugio en el mar. El lema de la ciudad es "Omnis pro uno", todos para uno, pues este mundo ficticio ha sido creado para Truman. Y Christof, abreviación de Christopher, es aquel que lleva al Cristo, al mesías, en este caso quien maneja a nuestro héroe.

En Psiquiatría en el año 2008 se acuñó el término "Delirio de Show de Truman" para designar al padecimiento de pacientes esquizofrénicos que creían vivir en una realidad paralela dentro de un show de tv por el Dr. Joel Gold. En Reino Unido se registraron pacientes con igual delirio y la British Journal of Psychiatry lo ha catalogado como "El síndrome de Truman".

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Título original: The Truman Show.

Director: Peter Weir.

Intérpretes: Jim Carrey, Laura Linney, Noah Emmerich, Ed Harris, Natascha McElhone, Holland Taylor, Paul Giamatti, Adam Tomei.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Carlos Fernando Carrión Quezada

EL SHOW DE TRUMAN (1998). Una vida en directo.

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¿Y si el mundo que consideramos real no es tal? ¿Si nuestra vida, nuestra familia y nuestros amigos están puestos ahí para deformar nuestra existencia pues lo que somos es muy distinto a lo que creemos ser?

Esa es la premisa de esta película, un experimento entre la cueva de Platón y el Gran Hermano de Orwell. Nuestro héroe Truman, el true man, el hombre verdadero, vive en un mundo de mentiras representado en la artificiosa ciudad de Seahaven, un enorme decorado dentro de un inmenso domo con sol, estrellas y hasta un mar que rodea a la isla, donde las condiciones climáticas, atmosféricas y circadianas son resueltas por la voluntad de su creador: Christof.

Truman Burbank es el primer ser humano nacido dentro de un programa de televisión que lleva al aire treinta años, donde todos los demás, incluidas su madre, su esposa y su mejor amigo son actores que siguen un libreto orquestado por el genio Christof, quien decide como desarrollar la historia, a qué hora come, vive y ama su personaje marioneta, y no duda en eliminar a quien intente insinuar la verdad verdadera y como tamaño espectáculo debe costar una fortuna no hay duda que en esta serie que se trasmite 24-7 habrá espacio para comerciales de poderosos auspiciantes.

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Un día cae algo del cielo, no es una estrella fugaz, es una enorme lámpara que hace que Truman mire arriba y se cuestione quién es su verdadero Dios. El ignora que su vida ha sido filmada y transmitida en una telenovela de gran audiencia desde que estaba en útero materno y que todo lo vivido ha sido llevado bajo un estricto control y reproducida por cámaras ubicadas en los lugares más insólitos de su vivienda y por supuesto, de la ciudad, registrando cada detalle nimio de su vivir.

Pero la ciudad de Seahaven tiene límites, los cuales él no podrá traspasar. Al ser una isla su acceso es por agua y su creador se inventa una tragedia que le provoque pánico al agua. Su vida es plana, sin aparentes grandes emociones y por supuesto, no hay lugar para los sueños ni deseos de explorar, así se aseguran que nunca tendrá anhelos para remontarse más allá de este terruño.

Sin embargo en su adolescencia conoció a alguien y estuvo a punto de contarle lo que ocurre. El sistema de seguridad intervino a tiempo y eliminaron la amenaza. Años más tarde un personaje que creía muerto reaparece. Se las ingenian para encontrar una explicación. Lo que menos sospechan es que Truman ha empezado a ver más allá de las sombras de la caverna y que el único lugar al cual no pueden acceder las cámaras es a su mente donde urdirá un ingenioso plan de escape.

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Peter Weir, magnífico realizador en cuyo haber hay mucho cine, con un ingenioso guión de Andrew Mc Nichol nos crean esta fábula que posiblemente tenga algún defecto, no obstante el resultado final es contundente. Juega con el nivel de la percepción de la realidad por parte de Truman y por otra critica muy duramente a una sociedad ávida de morbo que especta día tras día las vidas ajenas en un reality basura, no obstante, la parábola platónica radica en que hay dos tipos de personas, los que saben la realidad y quienes no, los primeros son los dominantes, los que ostentan el poder y usarán los medios para que los segundos se mantengan en la ignorancia. Christof es el primero, Truman el otro.

Jim Carrey no es un actor que me entusiasme demasiado, de hecho, la mayoría de sus películas me resultan prescindibles, aunque hay 2 que 3 que honestamente reconozco la validez de su presencia y cuyo resultado no hubiera sido posible sin este histriónico personaje. Quizás la presente es la principal. Y si su "Buenos días y si no los veo buenas tardes y buenas noches" me cae de la patada al inicio, en la conclusión es de lo más revelador. Ed Harris, Christof, para sacarme el sombrero.


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Por último unas curiosidades:
Seahaven, quiere decir, refugio en el mar. El lema de la ciudad es "Omnis pro uno", todos para uno, pues este mundo ficticio ha sido creado para Truman. Y Christof, abreviación de Christopher, es aquel que lleva al Cristo, al mesías, en este caso quien maneja a nuestro héroe.

En Psiquiatría en el año 2008 se acuñó el término "Delirio de Show de Truman" para designar al padecimiento de pacientes esquizofrénicos que creían vivir en una realidad paralela dentro de un show de tv por el Dr. Joel Gold. En Reino Unido se registraron pacientes con igual delirio y la British Journal of Psychiatry lo ha catalogado como "El síndrome de Truman".

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Título original: The Truman Show.

Director: Peter Weir.

Intérpretes: Jim Carrey, Laura Linney, Noah Emmerich, Ed Harris, Natascha McElhone, Holland Taylor, Paul Giamatti, Adam Tomei.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Carlos Fernando Carrión Quezada

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