ARTÍCULOS
Mostrando entradas con la etiqueta Scott Glenn. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Scott Glenn. Mostrar todas las entradas
el-silencio-de-los-corderos
En 1991 Jonathan Demme presentó al mundo la película que le abrió las puertas de la Serie A de directores de Hollywood; El Silencio de los Corderos (The Silence of the Lambs). Adaptación a la gran pantalla de la novela de Thomas Harris, también autor de los libros "Dragon Rojo" y "Hannibal", adaptados al cine posteriormente. El guión del film corrió a cargo de Ted Tally, quien previamente había escrito Pasión sin barreras (Luis Mandoki, 1990) una olvidadísima cinta erótico-festiva de Susan Sarandon y James Spader

Con El Silencio de los Corderos, estamos ante la clásica película que define el resto de las carreras de los implicados en ella; estos fueron Jodie Foster (Clarice Starling), un papel que Foster ansiaba ante todo, incluso intentó comprar ella misma los derechos de la novela de Harris. El punto clave para que Foster lograra el papel de Clarice fue su interpretación en Acusados (Jonathan Kaplan, 1988). La favorita de los productores en cambio era Michelle Pfeiffer, quien prefirió filmar en términos "más suaves" Frankie & Johnny (Garry Marshall, 1991) junto a Pacino. Gene Hackman era en un principio el propietario oficial de los derechos de adaptación de la novela de Harris, y quien le prometió a Foster –en una reunión improvisada durante los Oscar’s de 1989 en donde ambos estaban nominados en sus respectivas categorías- el papel de Clarice. Con esa condición cedió a Orion Pictures dichos derechos, Hackman tenía previsto ser Crawford, el mentor de Clarice, papel que finalmente acabó en las manos de Scott Glenn. Por el contrario, apenas nadie pudo plantar cara a la candidatura de Anthony Hopkins como el Doctor Hannibal Lecter, en un papel algo más largo que el que se vio en Hunter (Michael Mann, 1986) y que interpretó de forma mucho más sosegada Brian Cox. En un principio se llegó a poner sobre la mesa la candidatura de Jeremy Irons para el rol de Lecter, incluso en algunas webs figura como el Irons rechazó el papel a favor de la película El misterio Von Bulow. Quizá pesó demasiado el fracaso de la anterior cinta con Lecter, la ya citada Hunter, algo que también hizo que Dino De Laurentiis (productor) no renovará sus derechos sobre las novelas de Harris, que luego sí hizo efectivos en Hannibal (Ridley Scott, 2001) y El dragón rojo (Brett Ratner, 2002), está ultima una copia exacta, aunque más comercial de Hunter de Mann. 

el-silencio-de-los-corderos

Volviendo a Hopkins, este se tomó el rol de Lecter como un autentico reto; estudió el comportamiento de los asesinos en serie, creó un nuevo tono de voz mezcla, según sus palabras del deje de Truman Capote y Katherine Hepburn, y se dedicó durante el rodaje a no salir en ningún momento del personaje, hasta el punto que la propia Foster, con quien filmó la gran mayoría de sus escenas llegaba a estremecerse realmente por su eterna pose de psicópata. 

Apuntar como parte del reparto, los cameos de los directores del cine de terror más explotation de los años 60 y 70; George A. Romero y Roger Corman, ambos como dos jefazos del FBI. Y los inolvidables papeles de Ted Levine (Buffalo Bill), Charles Napier (Boyle) y Anthony Heald (Chilton), como el deleznable director del psiquiátrico de Baltimore donde está recluido Lecter.

el-silencio-de-los-corderos

A pesar de sus efectismos, ojo a la repetitiva atracción de cada personaje masculino hacia Clarice, una frágil mujer, con andar seguro, pero una pose miedosa. Cuesta creer- a pesar de que Foster no es una mujer poco agraciada- que todos los hombres caigan de forma instantánea prendados de ella. Eso sí, en el aspecto de la relación entre Lecter y Clarice, todo está muy bien narrado, siendo el “psicópata” quien juega y psicoanaliza a la presunta psicoanalista. Demme juega con la cámara y los espacios para crear una tensión en aumento, hay momentos muy de los años noventa, sobre todo aquellos en donde Buffalo Bill se encuentra en su particular "mazmorra" y falso plano secuencia sostenido para la presentación de Lecter, en donde Chilton anda más preocupado de ligarse a Clarice que de avisarla de los peligros que corre al ver a Lecter. Para la historia queda el momento en donde uno de los encerrados se masturba y lanza a la cara de Clarice su semen, un momento que aún hoy cuesta creer que pasará la censura americana. Ojo a la reacción de Foster, en una de las escenas que le dieron el Oscar de 1991. En cuanto a Demme, es de justicia resaltar que con "El Silencio" consiguió darle seriedad a un subgénero que en los ochenta valía solo como excusa para films de acción (El héroe y el terror, Cobra, Ángel de la muerte). Sin duda estamos ante un film que marcó un importante hito, no solo por su éxito de taquilla y sus cinco Oscar’s, también por su estilo y sus formas, que luego David Fincher redefinió en Seven (1995). Otro punto importante que toca "El Silencio" es el travestismo y la homosexualidad, en este caso el asesino en su lucha por entenderse a sí mismo busca en otras mujeres su propia identidad; algo muy deudor de El estrangulador de Boston, pero sin las dos caras que en aquella exhibía Tony Curtis. 

el-silencio-de-los-corderos

En definitiva, El Silencio de los Corderos es un clásico de su género, una cinta que con justicia arrasó en los Oscar’s de 1992 logrando cinco de las siete estatuillas –Película, actor, actriz, director y guión- a las que optaba, incluyendo, la más preciada a mejor película, categoría en la que competía junto a JFK (Oliver Stone), La bella y la bestia –sí, aún los films de animación no tenían su propia categoría-, Bugsy & El Príncipe de las mareas. El tiempo claramente dio la razón en aquella ocasión a la Academia, siendo la ganadora la más recordada. Además sirvió para relanzar las carreras de Anthony Hopkins (tras unos años ochenta en donde incluso tuvo serios problemas con la bebida) y Jodie Foster, que salía del vergonzante descalabro de Camino de retorno (Alan Smithee, 1990), un bodrio rodado junto a Dennis Hopper –que se negó a firmar como director-, que gracias al éxito de El Silencio de los Corderos nadie le pudo echar en cara.

el-silencio-de-los-corderos

Título original: The silence of lambs.

Director: Jonatham Demme.

Intérpretes: Jodie Foster, Anthony Hopkins, Scott Glenn, Ted Levine, Anthony Heald, Diane Baker, Brooke Smith.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Jonathan Glez

EL SILENCIO DE LOS CORDEROS (1991). Psicoanalizada por un caníbal.

el-silencio-de-los-corderos
En 1991 Jonathan Demme presentó al mundo la película que le abrió las puertas de la Serie A de directores de Hollywood; El Silencio de los Corderos (The Silence of the Lambs). Adaptación a la gran pantalla de la novela de Thomas Harris, también autor de los libros "Dragon Rojo" y "Hannibal", adaptados al cine posteriormente. El guión del film corrió a cargo de Ted Tally, quien previamente había escrito Pasión sin barreras (Luis Mandoki, 1990) una olvidadísima cinta erótico-festiva de Susan Sarandon y James Spader

Con El Silencio de los Corderos, estamos ante la clásica película que define el resto de las carreras de los implicados en ella; estos fueron Jodie Foster (Clarice Starling), un papel que Foster ansiaba ante todo, incluso intentó comprar ella misma los derechos de la novela de Harris. El punto clave para que Foster lograra el papel de Clarice fue su interpretación en Acusados (Jonathan Kaplan, 1988). La favorita de los productores en cambio era Michelle Pfeiffer, quien prefirió filmar en términos "más suaves" Frankie & Johnny (Garry Marshall, 1991) junto a Pacino. Gene Hackman era en un principio el propietario oficial de los derechos de adaptación de la novela de Harris, y quien le prometió a Foster –en una reunión improvisada durante los Oscar’s de 1989 en donde ambos estaban nominados en sus respectivas categorías- el papel de Clarice. Con esa condición cedió a Orion Pictures dichos derechos, Hackman tenía previsto ser Crawford, el mentor de Clarice, papel que finalmente acabó en las manos de Scott Glenn. Por el contrario, apenas nadie pudo plantar cara a la candidatura de Anthony Hopkins como el Doctor Hannibal Lecter, en un papel algo más largo que el que se vio en Hunter (Michael Mann, 1986) y que interpretó de forma mucho más sosegada Brian Cox. En un principio se llegó a poner sobre la mesa la candidatura de Jeremy Irons para el rol de Lecter, incluso en algunas webs figura como el Irons rechazó el papel a favor de la película El misterio Von Bulow. Quizá pesó demasiado el fracaso de la anterior cinta con Lecter, la ya citada Hunter, algo que también hizo que Dino De Laurentiis (productor) no renovará sus derechos sobre las novelas de Harris, que luego sí hizo efectivos en Hannibal (Ridley Scott, 2001) y El dragón rojo (Brett Ratner, 2002), está ultima una copia exacta, aunque más comercial de Hunter de Mann. 

el-silencio-de-los-corderos

Volviendo a Hopkins, este se tomó el rol de Lecter como un autentico reto; estudió el comportamiento de los asesinos en serie, creó un nuevo tono de voz mezcla, según sus palabras del deje de Truman Capote y Katherine Hepburn, y se dedicó durante el rodaje a no salir en ningún momento del personaje, hasta el punto que la propia Foster, con quien filmó la gran mayoría de sus escenas llegaba a estremecerse realmente por su eterna pose de psicópata. 

Apuntar como parte del reparto, los cameos de los directores del cine de terror más explotation de los años 60 y 70; George A. Romero y Roger Corman, ambos como dos jefazos del FBI. Y los inolvidables papeles de Ted Levine (Buffalo Bill), Charles Napier (Boyle) y Anthony Heald (Chilton), como el deleznable director del psiquiátrico de Baltimore donde está recluido Lecter.

el-silencio-de-los-corderos

A pesar de sus efectismos, ojo a la repetitiva atracción de cada personaje masculino hacia Clarice, una frágil mujer, con andar seguro, pero una pose miedosa. Cuesta creer- a pesar de que Foster no es una mujer poco agraciada- que todos los hombres caigan de forma instantánea prendados de ella. Eso sí, en el aspecto de la relación entre Lecter y Clarice, todo está muy bien narrado, siendo el “psicópata” quien juega y psicoanaliza a la presunta psicoanalista. Demme juega con la cámara y los espacios para crear una tensión en aumento, hay momentos muy de los años noventa, sobre todo aquellos en donde Buffalo Bill se encuentra en su particular "mazmorra" y falso plano secuencia sostenido para la presentación de Lecter, en donde Chilton anda más preocupado de ligarse a Clarice que de avisarla de los peligros que corre al ver a Lecter. Para la historia queda el momento en donde uno de los encerrados se masturba y lanza a la cara de Clarice su semen, un momento que aún hoy cuesta creer que pasará la censura americana. Ojo a la reacción de Foster, en una de las escenas que le dieron el Oscar de 1991. En cuanto a Demme, es de justicia resaltar que con "El Silencio" consiguió darle seriedad a un subgénero que en los ochenta valía solo como excusa para films de acción (El héroe y el terror, Cobra, Ángel de la muerte). Sin duda estamos ante un film que marcó un importante hito, no solo por su éxito de taquilla y sus cinco Oscar’s, también por su estilo y sus formas, que luego David Fincher redefinió en Seven (1995). Otro punto importante que toca "El Silencio" es el travestismo y la homosexualidad, en este caso el asesino en su lucha por entenderse a sí mismo busca en otras mujeres su propia identidad; algo muy deudor de El estrangulador de Boston, pero sin las dos caras que en aquella exhibía Tony Curtis. 

el-silencio-de-los-corderos

En definitiva, El Silencio de los Corderos es un clásico de su género, una cinta que con justicia arrasó en los Oscar’s de 1992 logrando cinco de las siete estatuillas –Película, actor, actriz, director y guión- a las que optaba, incluyendo, la más preciada a mejor película, categoría en la que competía junto a JFK (Oliver Stone), La bella y la bestia –sí, aún los films de animación no tenían su propia categoría-, Bugsy & El Príncipe de las mareas. El tiempo claramente dio la razón en aquella ocasión a la Academia, siendo la ganadora la más recordada. Además sirvió para relanzar las carreras de Anthony Hopkins (tras unos años ochenta en donde incluso tuvo serios problemas con la bebida) y Jodie Foster, que salía del vergonzante descalabro de Camino de retorno (Alan Smithee, 1990), un bodrio rodado junto a Dennis Hopper –que se negó a firmar como director-, que gracias al éxito de El Silencio de los Corderos nadie le pudo echar en cara.

el-silencio-de-los-corderos

Título original: The silence of lambs.

Director: Jonatham Demme.

Intérpretes: Jodie Foster, Anthony Hopkins, Scott Glenn, Ted Levine, Anthony Heald, Diane Baker, Brooke Smith.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Jonathan Glez

Al igual que ocurriera en "M.A.S.H. (1970)", en Nashville, volvemos a encontrarnos con un Robert Altman a su aire, jugando con el medio, y, esta vez abarrotando la pantalla con una multitud de personajes y de temas diferentes, y presentándonos un pequeño mundo creado por él mismo.

Nashville es una visión muy personal del director, satírica, de los Estados Unidos, de su política, de su música, de su forma de vida; todo ello se resume en una frase de una de las canciones: "Algo debemos estar haciendo bien para haber durado 200 años...". Es una película que es, al mismo tiempo, una sátira, con elementos de musical country y western, una visión estrecha del propio Nashville, la capital del country, así como un estudio de las relaciones entre los músicos y el público. Aquí no existe un protagonismo único destacable; solo una serie de personas de similar importancia.

El punto de partido de la cinta es un concierto pop organizado en apoyo de un enorme mitin político de un candidato a la presidencia de los EEUU, en un espacio de tiempo determinado; durante cinco días y esto da pie a la cámara para seguir las actividades independientes e interrelacionadas, de por lo menos, una veintena de personas, sin un hilo argumental único, sin una narración lineal, sino tejiendo entramados e insertados en varias corrientes argumentales, todos ellos bien definidos y, vulnerables en su mayoría, en búsqueda del reconocimiento público; unos mediante su música, otros al amparo de la política. Con diálogos superpuestos, tan característicos del director, en que fluye la comunicación o, la incomunicación, no quedando claro si es asimilada por el receptor, desviando continuamente la atención y sucediendo todo al mismo tiempo. Todo ello, a priori, puede parecer algo caótico y llevar a confusión al espectador, pero Altman es maestro en esas lides y pone de manifiesto la falta de ética en el mundo del espectáculo, de la industria musical. De hecho, la película se inicia enérgicamente, como si se tratara de una promoción musical por parte de alguna discográfica, mientras van apareciendo los títulos de crédito.



De entre un reparto coral con figuras como David Arkin, Geraldine Chaplin, Shelley Duvall, Llily Tomlin, Keith Carradine, Scott Glen o Jeff Goldblum, entre otros, Elliot Gould y Julie Christie que se representan a sí mismos. La B.S.O. de la película contiene trece temas; estuvo nominada a varias categorías, obteniendo el Óscar a la mejor canción por "I’m Easy" compuesta e interpretada por Keith Carradine. El metraje de la cinta era tan largo que se tuvo que fragmentar en dos películas: Nashville y Nashville Blue.

Altman se ha distinguido siempre por la generosidad con que difunde sus ideas. Sus mejores películas nunca tratan de un solo tema; intentan abarcar un amplio espectro. Esto explica la riqueza de su cine, pero al mismo tiempo, corre el riesgo de convertirse en un director irregular o, que en alguna ocasión, nos podamos dispersar y no se llegue a entrar de lleno en las historias. Nashville con guión de Joan Tewkesbury, es un retrato, un mosaico casi épico de los Estados Unidos en la década de los setenta, cargado de constantes burlas punzantes a costa de los personajes y, más todavía, a costa de la nación misma en un período nada orgulloso de la reciente historia norteamericana: de un lado, el escándalo Watergate o la dolorosa guerra del Vietnan; y del otro, Altman metiendo el dedo en la llaga en el sistema estadounidense.



Director: Robert Altman.

Intérpretes: Ned Beatty, Karen Black, Keith Carradine, Ronee Blakley, Geraldine Chaplin, Shelley Duvall, Allen Garfield, Scott Glenn, Jeff Goldblum.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

NASHVILLE (1975). La capital del country.

Al igual que ocurriera en "M.A.S.H. (1970)", en Nashville, volvemos a encontrarnos con un Robert Altman a su aire, jugando con el medio, y, esta vez abarrotando la pantalla con una multitud de personajes y de temas diferentes, y presentándonos un pequeño mundo creado por él mismo.

Nashville es una visión muy personal del director, satírica, de los Estados Unidos, de su política, de su música, de su forma de vida; todo ello se resume en una frase de una de las canciones: "Algo debemos estar haciendo bien para haber durado 200 años...". Es una película que es, al mismo tiempo, una sátira, con elementos de musical country y western, una visión estrecha del propio Nashville, la capital del country, así como un estudio de las relaciones entre los músicos y el público. Aquí no existe un protagonismo único destacable; solo una serie de personas de similar importancia.

El punto de partido de la cinta es un concierto pop organizado en apoyo de un enorme mitin político de un candidato a la presidencia de los EEUU, en un espacio de tiempo determinado; durante cinco días y esto da pie a la cámara para seguir las actividades independientes e interrelacionadas, de por lo menos, una veintena de personas, sin un hilo argumental único, sin una narración lineal, sino tejiendo entramados e insertados en varias corrientes argumentales, todos ellos bien definidos y, vulnerables en su mayoría, en búsqueda del reconocimiento público; unos mediante su música, otros al amparo de la política. Con diálogos superpuestos, tan característicos del director, en que fluye la comunicación o, la incomunicación, no quedando claro si es asimilada por el receptor, desviando continuamente la atención y sucediendo todo al mismo tiempo. Todo ello, a priori, puede parecer algo caótico y llevar a confusión al espectador, pero Altman es maestro en esas lides y pone de manifiesto la falta de ética en el mundo del espectáculo, de la industria musical. De hecho, la película se inicia enérgicamente, como si se tratara de una promoción musical por parte de alguna discográfica, mientras van apareciendo los títulos de crédito.



De entre un reparto coral con figuras como David Arkin, Geraldine Chaplin, Shelley Duvall, Llily Tomlin, Keith Carradine, Scott Glen o Jeff Goldblum, entre otros, Elliot Gould y Julie Christie que se representan a sí mismos. La B.S.O. de la película contiene trece temas; estuvo nominada a varias categorías, obteniendo el Óscar a la mejor canción por "I’m Easy" compuesta e interpretada por Keith Carradine. El metraje de la cinta era tan largo que se tuvo que fragmentar en dos películas: Nashville y Nashville Blue.

Altman se ha distinguido siempre por la generosidad con que difunde sus ideas. Sus mejores películas nunca tratan de un solo tema; intentan abarcar un amplio espectro. Esto explica la riqueza de su cine, pero al mismo tiempo, corre el riesgo de convertirse en un director irregular o, que en alguna ocasión, nos podamos dispersar y no se llegue a entrar de lleno en las historias. Nashville con guión de Joan Tewkesbury, es un retrato, un mosaico casi épico de los Estados Unidos en la década de los setenta, cargado de constantes burlas punzantes a costa de los personajes y, más todavía, a costa de la nación misma en un período nada orgulloso de la reciente historia norteamericana: de un lado, el escándalo Watergate o la dolorosa guerra del Vietnan; y del otro, Altman metiendo el dedo en la llaga en el sistema estadounidense.



Director: Robert Altman.

Intérpretes: Ned Beatty, Karen Black, Keith Carradine, Ronee Blakley, Geraldine Chaplin, Shelley Duvall, Allen Garfield, Scott Glenn, Jeff Goldblum.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

poder absoluto
¿El hombre más poderoso de la tierra puede ser un corrupto, un criminal? ¿El poder absoluto da inmunidad a quien lo posee? ¿Un ladrón puede poner en jaque todo el "status quo" en la América de los sueños, las oportunidades y la supuesta auténtica justicia, amparada en su constitución por Dios?.. El material de la novela de David Baldacci hubiera hecho las delicias del maestro del suspense Alfred Hitchcock, pero es otro genio quien la adapta al cine. Alguien que dada su versatilidad, puede afrontar cualquier empresa cinematográfica convirtiéndola en obra maestra. Estamos hablando de Clint Eastwood, y siguiendo la estela de su reciente 85 cumpleaños, querría homenajearle con un papel por el que posiblemente no pasará a la historia, pero que en mi caso, y por razones que no desvelaré aquí para mi es una película que no olvidaré. Eastwood se mete en la piel de Luther Withney, un solitario y perfeccionísta ladrón de guante blanco e intachable conducta, que se convertirá en la única persona en señalar al presidente de los Estados unidos de América como cómplice de asesinato de la mujer del magnate de los negocios y amigo personal del mandatario, que lo puso en lo más alto de la política Walter Sullivan (El octogenario actor E.G. Marshall). En lo que parecía una infidelidad del presidente Alan Richmond (Un soberbio y malvado Gene Hackman) a su mentor en una majestuosa mansión, se complicará y acabará con la muerte de la mujer del millonario Sullivan, a manos del servicio secreto que la ha asesinado en una disputa en la que la señora de Sullivan, a punto está de acabar con la vida del inquilino de la casa blanca con un abrecartas.

poder absoluto

Todos los escandalosos hechos son visionados por el ladrón "Whitney- Eastwood" que previamente había entrado en la mencionada mansión para robar, consiguiendo escapar con las pruebas suficientes para "complicar la vida" al asesino protegido con el "Poder Absoluto". Luther Withney tendrá que emplear a fondo su intelecto y destreza, para conseguir salvarse del complicado cerco al que es sometido por los servicios secretos mandados por el presidente por una parte, las maquinaciones del rico Sullivan por otra, además de la persecución de la policía que lidera un concienzudo Ed Harris. Uniéndose a un reparto excepcional, Scott Glenn (uno de los agentes que mata a la amante del presidente) y Laura Linney, puesta también en el ojo del huracán al ser hija del buen ladrón de Luther. Clint Eastwood consigue una trama enrevesada, apasionante e inteligentemente hilvanada en lo que se convierte en un thriller en el que caben una estupenda composición psicológica de personajes que acaban enfrentando de nuevo (después de "Sin Perdón (1992)") a Gene Hackman y a Clint, en una historia que mancha con tintes de cine negro a la patriótica y aparente impoluta casa blanca mediante el engaño, el asesinato y el encubrimiento que impregnan las más altas esferas de la política americana, en la que estarán involucrados jefes de gabinete, agentes secretos y asesinos a sueldo.

poder absoluto

Pero por encima de toda la historia, en "Poder Absoluto" trasciende una historia de amor paternalista de un solitario padre que dejó abandonada a su hija, centrándose en robar los cuantiosos bienes de lo ajeno y que ahora tiene la oportunidad de resarcirse con ella, salvándola de todo lo que se les viene encima. Muchos críticos dirán que esta es una obra "menor" del gran Eastwood en la dirección, yo digo que "Poder Absoluto" no hace sino confirmarme que sólo los grandes son capaces de impartir clases de cine tan intenso, entretenido e interesante, con las maneras con las que el actor que fue "Harry el sucio" deja patentes aquí. Para terminar resaltaré también la maravillosa, sensible y melódica banda sonora de Lennie Niehaus, en la que Eastwood compone (dado que es un músico excepcional) el fragmento "Kate's Theme", una simple pero profunda pieza musical que me emociona en sobremanera. Tanto por razones artísticas como por razones de calado íntimo, que el que escribe se guarda para sí mismo, el "Poder Absoluto" de Eastwood merece mi reverencia, respeto y admiración. El auténtico "Poder Absoluto" fue el del actor-director nacido en 1930, que demostró que a sus 66 años cumplidos en 1996, todavía le quedaban excepcionales dotes direccionales, interpretativas y por qué no decirlo, también físicas para realizar su trabajo en las más altas cotas de madurez y experiencia, y que hoy en día sigue interesando y emocionando, de maneras desproporcionadamente atractivas para el espectador. Larga vida Clint...

poder absoluto

Título original: Absolute Power.

Director: Clint Eastwood.

Intérpretes: Clint Eastwood, Gene Hackman, Ed Harris, Laura Linney, Judy Davis, Scott Glenn,Dennis Haysbert, E.G. Marshall.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

Quizás también pueda interesarle:

PODER ABSOLUTO (1997). Eastwood frente al presidente de los Estados Unidos.

poder absoluto
¿El hombre más poderoso de la tierra puede ser un corrupto, un criminal? ¿El poder absoluto da inmunidad a quien lo posee? ¿Un ladrón puede poner en jaque todo el "status quo" en la América de los sueños, las oportunidades y la supuesta auténtica justicia, amparada en su constitución por Dios?.. El material de la novela de David Baldacci hubiera hecho las delicias del maestro del suspense Alfred Hitchcock, pero es otro genio quien la adapta al cine. Alguien que dada su versatilidad, puede afrontar cualquier empresa cinematográfica convirtiéndola en obra maestra. Estamos hablando de Clint Eastwood, y siguiendo la estela de su reciente 85 cumpleaños, querría homenajearle con un papel por el que posiblemente no pasará a la historia, pero que en mi caso, y por razones que no desvelaré aquí para mi es una película que no olvidaré. Eastwood se mete en la piel de Luther Withney, un solitario y perfeccionísta ladrón de guante blanco e intachable conducta, que se convertirá en la única persona en señalar al presidente de los Estados unidos de América como cómplice de asesinato de la mujer del magnate de los negocios y amigo personal del mandatario, que lo puso en lo más alto de la política Walter Sullivan (El octogenario actor E.G. Marshall). En lo que parecía una infidelidad del presidente Alan Richmond (Un soberbio y malvado Gene Hackman) a su mentor en una majestuosa mansión, se complicará y acabará con la muerte de la mujer del millonario Sullivan, a manos del servicio secreto que la ha asesinado en una disputa en la que la señora de Sullivan, a punto está de acabar con la vida del inquilino de la casa blanca con un abrecartas.

poder absoluto

Todos los escandalosos hechos son visionados por el ladrón "Whitney- Eastwood" que previamente había entrado en la mencionada mansión para robar, consiguiendo escapar con las pruebas suficientes para "complicar la vida" al asesino protegido con el "Poder Absoluto". Luther Withney tendrá que emplear a fondo su intelecto y destreza, para conseguir salvarse del complicado cerco al que es sometido por los servicios secretos mandados por el presidente por una parte, las maquinaciones del rico Sullivan por otra, además de la persecución de la policía que lidera un concienzudo Ed Harris. Uniéndose a un reparto excepcional, Scott Glenn (uno de los agentes que mata a la amante del presidente) y Laura Linney, puesta también en el ojo del huracán al ser hija del buen ladrón de Luther. Clint Eastwood consigue una trama enrevesada, apasionante e inteligentemente hilvanada en lo que se convierte en un thriller en el que caben una estupenda composición psicológica de personajes que acaban enfrentando de nuevo (después de "Sin Perdón (1992)") a Gene Hackman y a Clint, en una historia que mancha con tintes de cine negro a la patriótica y aparente impoluta casa blanca mediante el engaño, el asesinato y el encubrimiento que impregnan las más altas esferas de la política americana, en la que estarán involucrados jefes de gabinete, agentes secretos y asesinos a sueldo.

poder absoluto

Pero por encima de toda la historia, en "Poder Absoluto" trasciende una historia de amor paternalista de un solitario padre que dejó abandonada a su hija, centrándose en robar los cuantiosos bienes de lo ajeno y que ahora tiene la oportunidad de resarcirse con ella, salvándola de todo lo que se les viene encima. Muchos críticos dirán que esta es una obra "menor" del gran Eastwood en la dirección, yo digo que "Poder Absoluto" no hace sino confirmarme que sólo los grandes son capaces de impartir clases de cine tan intenso, entretenido e interesante, con las maneras con las que el actor que fue "Harry el sucio" deja patentes aquí. Para terminar resaltaré también la maravillosa, sensible y melódica banda sonora de Lennie Niehaus, en la que Eastwood compone (dado que es un músico excepcional) el fragmento "Kate's Theme", una simple pero profunda pieza musical que me emociona en sobremanera. Tanto por razones artísticas como por razones de calado íntimo, que el que escribe se guarda para sí mismo, el "Poder Absoluto" de Eastwood merece mi reverencia, respeto y admiración. El auténtico "Poder Absoluto" fue el del actor-director nacido en 1930, que demostró que a sus 66 años cumplidos en 1996, todavía le quedaban excepcionales dotes direccionales, interpretativas y por qué no decirlo, también físicas para realizar su trabajo en las más altas cotas de madurez y experiencia, y que hoy en día sigue interesando y emocionando, de maneras desproporcionadamente atractivas para el espectador. Larga vida Clint...

poder absoluto

Título original: Absolute Power.

Director: Clint Eastwood.

Intérpretes: Clint Eastwood, Gene Hackman, Ed Harris, Laura Linney, Judy Davis, Scott Glenn,Dennis Haysbert, E.G. Marshall.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

Quizás también pueda interesarle:

el silencio de los corderos
Ahora que Hannibal el caníbal triunfa en la pequeña pantalla con la caracterización de Mads Mikkelsen, echando un vistazo atrás es de obligada educación comentar y recordar a todos aquellos que interpretaron al inquietante y perturbador personaje ideado por Thomas Harris. El primer actor en enfundarse el mono como Lecter detrás del cristal del psiaquiátrico fue Brian Cox, en una película de Michael Mann llamada "Hunter (1986)", con el televisivo William Petersen (C.S.I. Las Vegas) metido en el personaje de Will Graham, en una adaptación de la que llevaría años más tarde, a realizarse un remake por Brett Ratner con la ya más conocida "El dragón rojo (2002)", y con Edward Norton en el papel de Petersen. Para cuando llegó "Red Dragon", Sir Anthony Hopkins, ya había interpretado 2 veces anteriormente al caníbal por antonomasia en el cine: En la eficaz y distinguida "Hannibal (2001)" de Ridley Scott y en la película en la que ahora me centraré, la maravillosa "El silencio de los corderos", después de comentar también que Gaspard Ulliel, antes de ponerse a realizar anuncios comerciales de un perfume, también tuvo el honor de ser el antropófago psiquiatra criminalista, en su versión más joven, en la reivindicable "Hannibal, el origen". Jonathan Demme introdujo al sensible doctor de la película "El hombre elefante (1980)" (Hopkins) en un personaje que aparentemente no tenía nada que ver con el psicólogo criminalista caníbal, pero la versatilidad, el dominio, la intuición y el saber hacer del gran Anthony Hopkins convirtieron al personaje en lo que el escritor Stephen King denominó como el Drácula del siglo XXI, un protocolario antihéroe, refinado y educado, con dotes para la más elitista de las formas culinarias, con una inteligencia prodigiosa, y que satisfacía sus más instintos y oscuros impulsos...

el silencio de los corderos

Comiéndose a sus enemigos, eso sí, si es posible con las recetas de la más apetitosa y exquisita cocina francesa y con las carnes de aquellos que le resultaban más groseros y desechables como género humano. El icónico personaje provocó que a su avanzada edad por aquel entonces, cuando fue por primera vez Hannibal, el actor inglés consiguiera a sus 54 años, el reconocimiento necesario para estar siempre entre lo más destacado de Hollywood, ganándose un prestigio que le hacía volcar todos sus sentidos en aquello que el actor estuviera interpretando, incluso se puede apreciar como Hopkins disfrutaba con el gusto, tacto, oído y su intensa y penetrante vista (contados son los momentos en los que pestañea), además de su siniestro olfato (escuchar cómo describe los olores que percibe a través del cristal) con la portentosa capacidad sensorial de un monstruo interpretativo de inalcanzable calibre. 

el silencio de los corderos

Como contrapunto tenemos a la profesional, afectiva y profunda Jodie Foster, que mantendrá una más que curiosa relación con Lecter, primero como profesor y alumna, luego quizá desde el punto de vista del caníbal.. Como algo más...Y es que Hannibal es capaz de ver el sentido de la justicia, el honor y la voluntad del personaje de Clarice Starling y más aún, él sabe y llega a entender el porqué de las aspiraciones de la joven aprendiz de agente de los servicios especiales, para enfrentarse a la cantidad de depravados criminales a los que tendrá que parar, para acallar el "grito de los corderos" de su infancia. Un histórico thriller con toques de terror, inspirado entre otros, por los depravados Ed Gein y Ted Bundy, como ejemplificación del comportamiento de Buffalo Bill, interpretado aquí por un Ted Levine, dual, monstruoso, cruel y con una incesante búsqueda de cambiar su aspecto de la más rocambolesca de las formas, tomando la inspiración de una polilla mortuoria. Un film que es todo un Gourmet Cuisine en el cine de psicópatas, para todos aquellos que tengan un bon appétit cinéfilo.

el silencio de los corderos


Título original: The silence of lambs.

Director: Jonatham Demme.

Intérpretes: Jodie Foster, Anthony Hopkins, Scott Glenn, Ted Levine, Anthony Heald, Diane Baker, Brooke Smith.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Cristóbal Jiménez


Quizás pueda interesarle:

EL SILENCIO DE LOS CORDEROS (1991). El caníbal Hannibal Lecter.

el silencio de los corderos
Ahora que Hannibal el caníbal triunfa en la pequeña pantalla con la caracterización de Mads Mikkelsen, echando un vistazo atrás es de obligada educación comentar y recordar a todos aquellos que interpretaron al inquietante y perturbador personaje ideado por Thomas Harris. El primer actor en enfundarse el mono como Lecter detrás del cristal del psiaquiátrico fue Brian Cox, en una película de Michael Mann llamada "Hunter (1986)", con el televisivo William Petersen (C.S.I. Las Vegas) metido en el personaje de Will Graham, en una adaptación de la que llevaría años más tarde, a realizarse un remake por Brett Ratner con la ya más conocida "El dragón rojo (2002)", y con Edward Norton en el papel de Petersen. Para cuando llegó "Red Dragon", Sir Anthony Hopkins, ya había interpretado 2 veces anteriormente al caníbal por antonomasia en el cine: En la eficaz y distinguida "Hannibal (2001)" de Ridley Scott y en la película en la que ahora me centraré, la maravillosa "El silencio de los corderos", después de comentar también que Gaspard Ulliel, antes de ponerse a realizar anuncios comerciales de un perfume, también tuvo el honor de ser el antropófago psiquiatra criminalista, en su versión más joven, en la reivindicable "Hannibal, el origen". Jonathan Demme introdujo al sensible doctor de la película "El hombre elefante (1980)" (Hopkins) en un personaje que aparentemente no tenía nada que ver con el psicólogo criminalista caníbal, pero la versatilidad, el dominio, la intuición y el saber hacer del gran Anthony Hopkins convirtieron al personaje en lo que el escritor Stephen King denominó como el Drácula del siglo XXI, un protocolario antihéroe, refinado y educado, con dotes para la más elitista de las formas culinarias, con una inteligencia prodigiosa, y que satisfacía sus más instintos y oscuros impulsos...

el silencio de los corderos

Comiéndose a sus enemigos, eso sí, si es posible con las recetas de la más apetitosa y exquisita cocina francesa y con las carnes de aquellos que le resultaban más groseros y desechables como género humano. El icónico personaje provocó que a su avanzada edad por aquel entonces, cuando fue por primera vez Hannibal, el actor inglés consiguiera a sus 54 años, el reconocimiento necesario para estar siempre entre lo más destacado de Hollywood, ganándose un prestigio que le hacía volcar todos sus sentidos en aquello que el actor estuviera interpretando, incluso se puede apreciar como Hopkins disfrutaba con el gusto, tacto, oído y su intensa y penetrante vista (contados son los momentos en los que pestañea), además de su siniestro olfato (escuchar cómo describe los olores que percibe a través del cristal) con la portentosa capacidad sensorial de un monstruo interpretativo de inalcanzable calibre. 

el silencio de los corderos

Como contrapunto tenemos a la profesional, afectiva y profunda Jodie Foster, que mantendrá una más que curiosa relación con Lecter, primero como profesor y alumna, luego quizá desde el punto de vista del caníbal.. Como algo más...Y es que Hannibal es capaz de ver el sentido de la justicia, el honor y la voluntad del personaje de Clarice Starling y más aún, él sabe y llega a entender el porqué de las aspiraciones de la joven aprendiz de agente de los servicios especiales, para enfrentarse a la cantidad de depravados criminales a los que tendrá que parar, para acallar el "grito de los corderos" de su infancia. Un histórico thriller con toques de terror, inspirado entre otros, por los depravados Ed Gein y Ted Bundy, como ejemplificación del comportamiento de Buffalo Bill, interpretado aquí por un Ted Levine, dual, monstruoso, cruel y con una incesante búsqueda de cambiar su aspecto de la más rocambolesca de las formas, tomando la inspiración de una polilla mortuoria. Un film que es todo un Gourmet Cuisine en el cine de psicópatas, para todos aquellos que tengan un bon appétit cinéfilo.

el silencio de los corderos


Título original: The silence of lambs.

Director: Jonatham Demme.

Intérpretes: Jodie Foster, Anthony Hopkins, Scott Glenn, Ted Levine, Anthony Heald, Diane Baker, Brooke Smith.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Cristóbal Jiménez


Quizás pueda interesarle:

NOS MENCIONAN EN ANTENA 3

FINALISTAS EN LOS PREMIOS 20BLOGS 2.015

FINALISTAS EN LOS PREMIOS 20BLOGS 2.014

FINALISTAS EN LOS PREMIOS BITÁCORAS 2.012

SÍGUENOS EN FEEDLY

follow us in feedly

AVISO LEGAL

Licencia Creative Commons
Las mejores películas de la historia del cine por Jesús Fariña se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.
back to top