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la-espada-del-mal
Ryonosuke Tsukue (Tatsuya Nakadai) es un sanguinario samurai que recorre el Japón de los últimos días del shogunat dejando un rastro de cadáveres a su paso. Durante un torneo de esgrima mata a otro samurai de su misma escuela y huye con su esposa, convirtiéndose luego en un mercenario. en medio de todo esto, el hermano del samurai muerto ayudado por su maestro (Toshiro Mifune) le busca para cobrarse venganza.

La película está basada en la novela El paso del gran Buda de Kaizan Nakazato, que murió antes de poder acabarla.

El personaje de Ryonsuke se aleja de los tópicos de las películas de samurais de la época. Con él nos encontramos a alguien que anda muy lejos de ser un héroe (de hecho, se dice que Leone o Peckinpah se vieron influenciados para luego crear sus antihéroes), ya que es una persona atormentada e invadida por una crueldad sin límites. No necesita de ninguna justificación para matar, con lo cual, a lo largo del filme, el espectador vive en la incertidumbre de saber en que momento va a matar o no.

A lo largo de la trama, Kihacho Okamoto deja situaciones sin resolver, lo cual, a los espectadores occidentales nos puede parecer como una serie de lagunas en el guión, sin embargo, son deliberadas. Se utilizan como apoyo en la construcción de una atmósfera que nos va llevando a una especie de destino fatal que ha de desencadenar en una orgía de sangre, para terminar luego la película de golpe, con una imagen congelada que deja abierta la vía hacia una segunda parte que nunca se rodaría.

la-espada-del-mal

Ryonosuke es un maestro de la llamada "técnica silenciosa", que consiste en dejar que sus adversarios se confíen y, en el momento adecuado, baja la guardia invitándoles a atacar y fulminar a su rival con un golpe certero. Sus movimientos son un reflejo del uso de la cámara que hace Okamoto y que sirven de guía a este hacia el siguiente encuadre en las escenas de acción.

Como aspecto destacable tenemos que durante las escenas de acción, el director nos viene a mostrar alrededor de cien formas diferentes de morir a manos de una espada. También es muy, muy de destacar la interpretación de Tatsuya Nakadai que dota a su personaje de gran credibilidad, transmitiendo esa personalidad fría y despiadada de su personaje. Con miradas que lo dicen todo, del tipo que podríamos ver más tarde en los personajes del Clint Eastwood que trabajó con Sergio Leone, por ejemplo.

la-espada-del-mal

Para muchos, no es la obra más destacable ni la más conocida de Kihacho Okamoto, como podrían serlo Kiru (1968), Akage (1969) o Samurai Assassin (1965), pero en cuanto a calidad, en mi modesta opinión, está a su altura e, incluso, puede superarlas.

La obra hace uso de unos planos estudiadísimos y de escenas muy inteligentes en las que su director de apoya en el sonido de los pasos o de la iluminación para crear una especie de poesía en torno a los cuerpos caídos. Además de no mostrar a los personajes de igual forma, ni siquiera durante las escenas de combate. Mientras que a Toshiro Mifune le dota de serenidad y casi hasta de armonía mientras lucha, a pesar de la violencia. Sin embargo, a Tatsuya Nakadai le dota de una crueldad y una rapidez que sería digna de un tsunami.

la-espada-del-mal

Frase para recordar: "Conoce el alma para conocer la espada. Un alma malvada es una espada malvada".

Título original: Dai-bosatsu tôge.

Director: Kihachi Okamoto.

Reparto: Tatsuya Nakadai, Yuzo Kayama, Michiyo Aratama, Toshirô Mifune, Toranosuke Shimada, Yôko Naito, Tadao Nakamaru, Ichirô Nakaya
Trailer: 


B.S.O: 


Reseña escrita por Juanma Falcón

LA ESPADA DEL MAL (1966). Venganza entre samuráis.

la-espada-del-mal
Ryonosuke Tsukue (Tatsuya Nakadai) es un sanguinario samurai que recorre el Japón de los últimos días del shogunat dejando un rastro de cadáveres a su paso. Durante un torneo de esgrima mata a otro samurai de su misma escuela y huye con su esposa, convirtiéndose luego en un mercenario. en medio de todo esto, el hermano del samurai muerto ayudado por su maestro (Toshiro Mifune) le busca para cobrarse venganza.

La película está basada en la novela El paso del gran Buda de Kaizan Nakazato, que murió antes de poder acabarla.

El personaje de Ryonsuke se aleja de los tópicos de las películas de samurais de la época. Con él nos encontramos a alguien que anda muy lejos de ser un héroe (de hecho, se dice que Leone o Peckinpah se vieron influenciados para luego crear sus antihéroes), ya que es una persona atormentada e invadida por una crueldad sin límites. No necesita de ninguna justificación para matar, con lo cual, a lo largo del filme, el espectador vive en la incertidumbre de saber en que momento va a matar o no.

A lo largo de la trama, Kihacho Okamoto deja situaciones sin resolver, lo cual, a los espectadores occidentales nos puede parecer como una serie de lagunas en el guión, sin embargo, son deliberadas. Se utilizan como apoyo en la construcción de una atmósfera que nos va llevando a una especie de destino fatal que ha de desencadenar en una orgía de sangre, para terminar luego la película de golpe, con una imagen congelada que deja abierta la vía hacia una segunda parte que nunca se rodaría.

la-espada-del-mal

Ryonosuke es un maestro de la llamada "técnica silenciosa", que consiste en dejar que sus adversarios se confíen y, en el momento adecuado, baja la guardia invitándoles a atacar y fulminar a su rival con un golpe certero. Sus movimientos son un reflejo del uso de la cámara que hace Okamoto y que sirven de guía a este hacia el siguiente encuadre en las escenas de acción.

Como aspecto destacable tenemos que durante las escenas de acción, el director nos viene a mostrar alrededor de cien formas diferentes de morir a manos de una espada. También es muy, muy de destacar la interpretación de Tatsuya Nakadai que dota a su personaje de gran credibilidad, transmitiendo esa personalidad fría y despiadada de su personaje. Con miradas que lo dicen todo, del tipo que podríamos ver más tarde en los personajes del Clint Eastwood que trabajó con Sergio Leone, por ejemplo.

la-espada-del-mal

Para muchos, no es la obra más destacable ni la más conocida de Kihacho Okamoto, como podrían serlo Kiru (1968), Akage (1969) o Samurai Assassin (1965), pero en cuanto a calidad, en mi modesta opinión, está a su altura e, incluso, puede superarlas.

La obra hace uso de unos planos estudiadísimos y de escenas muy inteligentes en las que su director de apoya en el sonido de los pasos o de la iluminación para crear una especie de poesía en torno a los cuerpos caídos. Además de no mostrar a los personajes de igual forma, ni siquiera durante las escenas de combate. Mientras que a Toshiro Mifune le dota de serenidad y casi hasta de armonía mientras lucha, a pesar de la violencia. Sin embargo, a Tatsuya Nakadai le dota de una crueldad y una rapidez que sería digna de un tsunami.

la-espada-del-mal

Frase para recordar: "Conoce el alma para conocer la espada. Un alma malvada es una espada malvada".

Título original: Dai-bosatsu tôge.

Director: Kihachi Okamoto.

Reparto: Tatsuya Nakadai, Yuzo Kayama, Michiyo Aratama, Toshirô Mifune, Toranosuke Shimada, Yôko Naito, Tadao Nakamaru, Ichirô Nakaya
Trailer: 


B.S.O: 


Reseña escrita por Juanma Falcón

barbarroja
Al hablar de la filmografía de Akira Kurosawa, hay que hablar de dos temas que siempre están presentes y le caracterizan: La humanidad y el existencialismo. Bien, hay muchos autores que afirman (y yo no puedo estar más de acuerdo) que en Barbarroja se conjugan de tal forma que ninguna otra película suya es capaz de plasmarlo de una forma tan contundente. Un joven médico, llamado Yasumoto, regresa a Edo después de haber completado sus estudios en Nagasaki, ha dedicado ese tiempo a prepararse para convertirse en médico del Shogun, pero cuál será su sorpresa al descubrir que le han destinado a una clínica pobre a la que considera muy por debajo de su capacidad. Además, deberá someterse a un jefe médico de fuerte carácter y muy testarudo al que apodan "Barbarroja". Tras esta breve sinopsis entramos en una película absolutamente magistral que, a través de su humanismo, nos introduce en el modo en el que un joven doctor se encuentra a sí mismo, a la vez que nos deja algunas críticas al sistema médico que dejan mucho para reflexionar. Contrapone la abnegación y el sacrificio de una profesión destinado a ayudar al prójimo, a ese sistema en el que los médicos abandonan esos preceptos y se convierten en mercenarios del bisturí. Barbarroja, interpretado por un soberbio Toshiro Mifune, es un médico de fuerte carácter y que resulta desagradable o, digamos borde, a aquellos que no le conocen ni le han tratado mucho, pero que, a medida que se hace, descubrimos un personaje abnegado y totalmente entregado a su profesión, especialmente, hacia los pacientes pobres que no pueden permitirse unos cuidados dignos.

barbarroja

Pero no queda todo ahí, estamos ante un médico que va más allá, que es capaz de comprender los padeceres de la pobreza y de no sólo buscar una cura física para sus pacientes, sino más bien, una cura espiritual, a veces, hasta recurriendo a métodos dudosos para conseguir ayudar a alguien necesitado. Podríamos decir que nos encontramos ante un samurai con un marcado sentido del deber y del honor, al más puro estilo del Bushido, pero con el corazón como arma y no la katana. Mifune encarna a un estilo de personaje que ya era típico en él, el de un tipo duro con un gran corazón, algo que, por ejemplo, influyó en actores como Clint Eastwood, por ejemplo. Y este médico, abnegado, sacrificado, solidario y bueno, acaba arrastrando con él a todo su entorno, incluyendo al joven Yasumoto (Yuzo Kayama), quién va dejando de lado su egoísmo y prepotencia inicial y acaba, no sólo adaptándose a la rutina de la clínica sino a convertirse en un absoluto seguidor de su maestro Barbarroja. Y no será el único, hasta las enfermeras y cocineras del hospital no pueden más que plegarse a esta corriente que se va haciendo cada vez más contagiosa a lo largo de las tres horas de metraje que tiene la película, y que debo confesar, se me hace corta. Por otro lado, hay que destacar todas esas pequeñas historias que van apareciendo por todo del metraje y nos conducen a comprender el modo de ser de Barbarroja y también de los cambios que se irán produciendo en el joven Yasumoto, forjando su futuro carácter. Hay quién ha dicho que el director manipula los sentimientos de los espectadores y que la lleva a convertirse en melodrama.Yo creo que eso es pura demagogia, creo que el cine ha hecho eso a lo largo de toda su historia y es algo que forma parte intrínseca de él. Sólo el comienzo de la película ya nos prepara para lo que vamos a presenciar. Kurosawa arranca con un plano de los techos de la clínica que oculta lo que se encuentra en su interior, de la misma forma que nos presenta a Yasumoto, de espaldas.

barbarroja

Dos imágenes que sirven de antesala para una revelación radical que nos hará ver como los personajes y la realidad preestablecida empezarán a cambiar. Los techos se tornan en unas salas de la clínica cargadas de la miseria de los olvidados por las clases dirigentes que no se preocupan nada por ellos y que les resultan un estorbo. La espalda del joven médico no tiene otro objeto que ocultarnos su verdadera cara, esa que irá descubriendo en su aventura junto a Barbarroja y de la que él aún no es consciente. Ese momento ocurre cuando abandona su obstinación y su orgullo y hace el gesto simbólico de ponerse el uniforme de la clínica. Ese hecho nos revela que Yasumoto ha descubierto su vena humanitaria y que se entregará a su prójimo, dejando de lado sus intereses económicos y de prestigio. Ya he publicado anteriormente una reseña de una película de Akira Kurosawa y no creo conveniente, repetir aquí los datos de su carrera o su filmografía, pero si voy a hacer algunos apuntes sobre Duelo silencioso, aunque no sea una de sus grandes obras. Todo sea por su posible relación con Barbarroja. Hay quién encuentra cierta continuidad en esta película tras "Duelo Silencioso (1949)". El Doctor Niide (Barbarroja) podría considerarse como una extensión de aquel joven Doctor Fujisaki con más años y más experiencia. Para ello, se apoyan en que durante el transcurso de este metraje no se nos revela nada del pasado de Barbarroja y lo relacionan con algunos hechos parecidos al del joven de Duelo silencioso y el hecho de que el matiz humanitario y abnegado de Barbarroja es justo el punto que alcanzaba el joven Fujisaki al final de la anterior película, que hay que decir, que también estaba encarnado por aquel joven Toshiro Mifune cuyo rostro aún no se había marcado por las arrugas de la experiencia y la madurez. Como dato a destacar también, cabe decir que esta fue la última película en la que el tándem Kurosawa-Mifune trabajaron juntos, se dice que por culpa de viejas rencillas, acabaron llegando a las manos durante el rodaje de Barbarroja por las diferencias que tenían sobre como interpretar el personaje, que parece que pudo ser la gota que colmó el vaso. Luego estarían 30 años sin hablarse hasta el día que Kurosawa derramara lágrimas a la muerte del que fuera su amigo.

barbarroja


Frase para recordar: "Dicen que la pobreza es un problema político, pero no recuerdo a ningún político que se preocupe por la pobreza"

Título original: Akahige

Director: Akira Kurosawa

Reparto: Toshirô Mifune, Yuzo Kayama, Yoshio Tsuchiya, Tatsuyoshi Ehara, Reiko Dan, Kyôko Kagawa, Kamatari Fujiwara, Akemi Negishi, Tsutomu Yamazaki.

Trailer: 


B.S.O.: 



Reseña escrita por Juanma Falcón

Información complementaria:
Akira Kurosawa  

BARBARROJA (1965). La humanidad y el existencialismo de Akira Kurosawa.

barbarroja
Al hablar de la filmografía de Akira Kurosawa, hay que hablar de dos temas que siempre están presentes y le caracterizan: La humanidad y el existencialismo. Bien, hay muchos autores que afirman (y yo no puedo estar más de acuerdo) que en Barbarroja se conjugan de tal forma que ninguna otra película suya es capaz de plasmarlo de una forma tan contundente. Un joven médico, llamado Yasumoto, regresa a Edo después de haber completado sus estudios en Nagasaki, ha dedicado ese tiempo a prepararse para convertirse en médico del Shogun, pero cuál será su sorpresa al descubrir que le han destinado a una clínica pobre a la que considera muy por debajo de su capacidad. Además, deberá someterse a un jefe médico de fuerte carácter y muy testarudo al que apodan "Barbarroja". Tras esta breve sinopsis entramos en una película absolutamente magistral que, a través de su humanismo, nos introduce en el modo en el que un joven doctor se encuentra a sí mismo, a la vez que nos deja algunas críticas al sistema médico que dejan mucho para reflexionar. Contrapone la abnegación y el sacrificio de una profesión destinado a ayudar al prójimo, a ese sistema en el que los médicos abandonan esos preceptos y se convierten en mercenarios del bisturí. Barbarroja, interpretado por un soberbio Toshiro Mifune, es un médico de fuerte carácter y que resulta desagradable o, digamos borde, a aquellos que no le conocen ni le han tratado mucho, pero que, a medida que se hace, descubrimos un personaje abnegado y totalmente entregado a su profesión, especialmente, hacia los pacientes pobres que no pueden permitirse unos cuidados dignos.

barbarroja

Pero no queda todo ahí, estamos ante un médico que va más allá, que es capaz de comprender los padeceres de la pobreza y de no sólo buscar una cura física para sus pacientes, sino más bien, una cura espiritual, a veces, hasta recurriendo a métodos dudosos para conseguir ayudar a alguien necesitado. Podríamos decir que nos encontramos ante un samurai con un marcado sentido del deber y del honor, al más puro estilo del Bushido, pero con el corazón como arma y no la katana. Mifune encarna a un estilo de personaje que ya era típico en él, el de un tipo duro con un gran corazón, algo que, por ejemplo, influyó en actores como Clint Eastwood, por ejemplo. Y este médico, abnegado, sacrificado, solidario y bueno, acaba arrastrando con él a todo su entorno, incluyendo al joven Yasumoto (Yuzo Kayama), quién va dejando de lado su egoísmo y prepotencia inicial y acaba, no sólo adaptándose a la rutina de la clínica sino a convertirse en un absoluto seguidor de su maestro Barbarroja. Y no será el único, hasta las enfermeras y cocineras del hospital no pueden más que plegarse a esta corriente que se va haciendo cada vez más contagiosa a lo largo de las tres horas de metraje que tiene la película, y que debo confesar, se me hace corta. Por otro lado, hay que destacar todas esas pequeñas historias que van apareciendo por todo del metraje y nos conducen a comprender el modo de ser de Barbarroja y también de los cambios que se irán produciendo en el joven Yasumoto, forjando su futuro carácter. Hay quién ha dicho que el director manipula los sentimientos de los espectadores y que la lleva a convertirse en melodrama.Yo creo que eso es pura demagogia, creo que el cine ha hecho eso a lo largo de toda su historia y es algo que forma parte intrínseca de él. Sólo el comienzo de la película ya nos prepara para lo que vamos a presenciar. Kurosawa arranca con un plano de los techos de la clínica que oculta lo que se encuentra en su interior, de la misma forma que nos presenta a Yasumoto, de espaldas.

barbarroja

Dos imágenes que sirven de antesala para una revelación radical que nos hará ver como los personajes y la realidad preestablecida empezarán a cambiar. Los techos se tornan en unas salas de la clínica cargadas de la miseria de los olvidados por las clases dirigentes que no se preocupan nada por ellos y que les resultan un estorbo. La espalda del joven médico no tiene otro objeto que ocultarnos su verdadera cara, esa que irá descubriendo en su aventura junto a Barbarroja y de la que él aún no es consciente. Ese momento ocurre cuando abandona su obstinación y su orgullo y hace el gesto simbólico de ponerse el uniforme de la clínica. Ese hecho nos revela que Yasumoto ha descubierto su vena humanitaria y que se entregará a su prójimo, dejando de lado sus intereses económicos y de prestigio. Ya he publicado anteriormente una reseña de una película de Akira Kurosawa y no creo conveniente, repetir aquí los datos de su carrera o su filmografía, pero si voy a hacer algunos apuntes sobre Duelo silencioso, aunque no sea una de sus grandes obras. Todo sea por su posible relación con Barbarroja. Hay quién encuentra cierta continuidad en esta película tras "Duelo Silencioso (1949)". El Doctor Niide (Barbarroja) podría considerarse como una extensión de aquel joven Doctor Fujisaki con más años y más experiencia. Para ello, se apoyan en que durante el transcurso de este metraje no se nos revela nada del pasado de Barbarroja y lo relacionan con algunos hechos parecidos al del joven de Duelo silencioso y el hecho de que el matiz humanitario y abnegado de Barbarroja es justo el punto que alcanzaba el joven Fujisaki al final de la anterior película, que hay que decir, que también estaba encarnado por aquel joven Toshiro Mifune cuyo rostro aún no se había marcado por las arrugas de la experiencia y la madurez. Como dato a destacar también, cabe decir que esta fue la última película en la que el tándem Kurosawa-Mifune trabajaron juntos, se dice que por culpa de viejas rencillas, acabaron llegando a las manos durante el rodaje de Barbarroja por las diferencias que tenían sobre como interpretar el personaje, que parece que pudo ser la gota que colmó el vaso. Luego estarían 30 años sin hablarse hasta el día que Kurosawa derramara lágrimas a la muerte del que fuera su amigo.

barbarroja


Frase para recordar: "Dicen que la pobreza es un problema político, pero no recuerdo a ningún político que se preocupe por la pobreza"

Título original: Akahige

Director: Akira Kurosawa

Reparto: Toshirô Mifune, Yuzo Kayama, Yoshio Tsuchiya, Tatsuyoshi Ehara, Reiko Dan, Kyôko Kagawa, Kamatari Fujiwara, Akemi Negishi, Tsutomu Yamazaki.

Trailer: 


B.S.O.: 



Reseña escrita por Juanma Falcón

Información complementaria:
Akira Kurosawa  

47 ronin
El noble Asano es respetado y querido por todos sus subordinados, a los que ha dado paz y prosperidad muchos años. El noble corrupto Kira, uno de sus rivales, se dedica a despreciarlo en público constantemente y a ponerle en aprietos para dejarle en evidencia ante las autoridades superiores. Un día Asano se cansa y ataca a Kira, dejándole una cicatriz en la frente. Asano es obligado a hacerse el harakiri según la tradición por la ofensa. Ante esta injusticia, sus 47 samuráis, que se quedan sin señor, deciden atacar la casa de Kira exigiendo justicia ante todo Japón. A principios de los años 60 comienza por Japón un sentimiento antiamericano que sirve de caldo de cultivo a los estudios Toho para embarcarse en la realización de los 47 ronin. Una historia basada en hechos reales acaecidos durante el Japón medieval y que trata de ensalzar los valores clásicos de la cultura japonesa. El film está dirigido por Hiroshi Inagaki (1905-1980), un hijo de actores ambulantes que desde muy temprano entró en el mundo del teatro hasta que le llegó su oportunidad en el cine encarnado pequeños papeles. Ya, durante los años 20, participó en alguna película bajo las órdenes del gran Kenji Mizoguchi, el cual dirigiría unos años más tarde la primera adaptación sobre estos hechos en la película "Los leales 47 ronin". Tiempo más tarde, Inagaki pudo dirigir la que sería su primera obra ("La reina de la paz (1928)"), pero su etapa de máximo esplendor como director llegaría en las década de los 50 y los 60, donde dirigió películas sobre samuráis y algunas adaptaciones literarias en las que se siempre se aprecia un tinte épico. 

47 ronin

Esta película está dividida en dos partes: "Flores" y "Nieve". Durante la primera, se nos acerca a la confrontación entre Asano (Yuzo Kayama) y Kira (Chusha Ichikawa). En la segunda, se desarrolla el plan de Oishi (Koshiro Matsumoto) para vengar la muerte de su señor a la vez de lavar su imagen ante la sociedad del momento. A lo largo de todo el metraje podemos apreciar todos esos valores implícitos en el Bushido, como el honor, la lealtad, el aplomo, la muerte, etc., a través de los cuales el director dota a la obra de una historia tremendamente sutil en la que el espectador debe permanecer atento a la historia. 47 ronin puede ser considerada como una película coral, sin embargo destaca, sobre todo, la interpretación de Matsumoto, dotando a su personaje de credibilidad y aplomo. 

47 ronin

Se han realizado varias versiones sobre esta historia, sobre las que destaca la ya mencionada "Los leales 47 ronin" (Kenji Mizoguchi) que, aunque la considero una gran película, creo que no dota a la historia de toda su amplitud, algo que si logra aquí Inagaki. La última versión realizada, es la hollywoodiense "La leyenda del samurái (2013)", protagonizada por Keanu Reeves y que resulta bastante mediocre. Aunque es cierto que también es una adaptación más libre de los hechos en cuestión. Entre sus anécdotas habría que mencionar que el último haiku escrito por el noble Asano antes de su muerte fue utilizado para componer la banda sonora de la película. También destaco que hay un dvd en los que se puede leer que la película tiene una duración de 115 minutos (por ejemplo, el mío), sin embargo, una vez que se empieza a ver la película llegamos a los 207 minutos de metraje.

47 ronin


Título original: Chûshingura.

Director: Hiroshi Inagaki.

Intérpretes: Koshiro Matsumoto, Yuzo Kayama, Tatsuya Mihashi, Akira Takarada, Yosuke Natsuki, Makoto Satô, Tadao Takashima, Seizaburô Kawazu, Takashi Shimura, Daisuke Katô, Keiju Kobayashi, Ryô Ikebe, Setsuko Hara, Reiko Dan, Hiroshi Koizumi, Toshirô Mifune.

Trailer:



Información complementaria:

Reseña escrita por Juanma Falcón

47 RONIN (1962). Los samuráis de Hiroshi Inagaki.

47 ronin
El noble Asano es respetado y querido por todos sus subordinados, a los que ha dado paz y prosperidad muchos años. El noble corrupto Kira, uno de sus rivales, se dedica a despreciarlo en público constantemente y a ponerle en aprietos para dejarle en evidencia ante las autoridades superiores. Un día Asano se cansa y ataca a Kira, dejándole una cicatriz en la frente. Asano es obligado a hacerse el harakiri según la tradición por la ofensa. Ante esta injusticia, sus 47 samuráis, que se quedan sin señor, deciden atacar la casa de Kira exigiendo justicia ante todo Japón. A principios de los años 60 comienza por Japón un sentimiento antiamericano que sirve de caldo de cultivo a los estudios Toho para embarcarse en la realización de los 47 ronin. Una historia basada en hechos reales acaecidos durante el Japón medieval y que trata de ensalzar los valores clásicos de la cultura japonesa. El film está dirigido por Hiroshi Inagaki (1905-1980), un hijo de actores ambulantes que desde muy temprano entró en el mundo del teatro hasta que le llegó su oportunidad en el cine encarnado pequeños papeles. Ya, durante los años 20, participó en alguna película bajo las órdenes del gran Kenji Mizoguchi, el cual dirigiría unos años más tarde la primera adaptación sobre estos hechos en la película "Los leales 47 ronin". Tiempo más tarde, Inagaki pudo dirigir la que sería su primera obra ("La reina de la paz (1928)"), pero su etapa de máximo esplendor como director llegaría en las década de los 50 y los 60, donde dirigió películas sobre samuráis y algunas adaptaciones literarias en las que se siempre se aprecia un tinte épico. 

47 ronin

Esta película está dividida en dos partes: "Flores" y "Nieve". Durante la primera, se nos acerca a la confrontación entre Asano (Yuzo Kayama) y Kira (Chusha Ichikawa). En la segunda, se desarrolla el plan de Oishi (Koshiro Matsumoto) para vengar la muerte de su señor a la vez de lavar su imagen ante la sociedad del momento. A lo largo de todo el metraje podemos apreciar todos esos valores implícitos en el Bushido, como el honor, la lealtad, el aplomo, la muerte, etc., a través de los cuales el director dota a la obra de una historia tremendamente sutil en la que el espectador debe permanecer atento a la historia. 47 ronin puede ser considerada como una película coral, sin embargo destaca, sobre todo, la interpretación de Matsumoto, dotando a su personaje de credibilidad y aplomo. 

47 ronin

Se han realizado varias versiones sobre esta historia, sobre las que destaca la ya mencionada "Los leales 47 ronin" (Kenji Mizoguchi) que, aunque la considero una gran película, creo que no dota a la historia de toda su amplitud, algo que si logra aquí Inagaki. La última versión realizada, es la hollywoodiense "La leyenda del samurái (2013)", protagonizada por Keanu Reeves y que resulta bastante mediocre. Aunque es cierto que también es una adaptación más libre de los hechos en cuestión. Entre sus anécdotas habría que mencionar que el último haiku escrito por el noble Asano antes de su muerte fue utilizado para componer la banda sonora de la película. También destaco que hay un dvd en los que se puede leer que la película tiene una duración de 115 minutos (por ejemplo, el mío), sin embargo, una vez que se empieza a ver la película llegamos a los 207 minutos de metraje.

47 ronin


Título original: Chûshingura.

Director: Hiroshi Inagaki.

Intérpretes: Koshiro Matsumoto, Yuzo Kayama, Tatsuya Mihashi, Akira Takarada, Yosuke Natsuki, Makoto Satô, Tadao Takashima, Seizaburô Kawazu, Takashi Shimura, Daisuke Katô, Keiju Kobayashi, Ryô Ikebe, Setsuko Hara, Reiko Dan, Hiroshi Koizumi, Toshirô Mifune.

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Reseña escrita por Juanma Falcón

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