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gilda
Escribir sobre una película de tal envergadura como Gilda es todo un reto para los que amamos el cine. Es también desde luego un placer , el tener la posibilidad de expresar esa pasión, e intentar, que como una enfermedad benévola, ésta pasión se contagie, y alcance a aquellas personas que no hayan , si se me permite la expresión, gozado con Gilda, o si lo han hecho que vuelvan a hacerlo de nuevo.

Gilda es, por mucho que trate de evitar el tópico, algo más que una grandísima película, y algunas de sus imágenes poseen tal capacidad de sugerencia, tanta fuerza e intensidad, que no puede olvidarse jamás. Hoy en pleno siglo XXI nos sigue asombrando el erotismo y la sensualidad de Rita Hayworth, que encarna a Gilda: huracán perturbador , mujer hechicera, perturbadora ylibre y decidida a obtener lo que quiere de de los hombres. 

Pero… ¿cuál es el secreto de Gilda?, ¿qué es lo que la hace tan especial, tan fascinante, porque sigue cautivando a los espectadores hoy en día?. Como ha sucedido con otras obras míticas del Hollywood clásico, los que llevaron a cabo esta película no pensaron, casi con seguridad en que estaban creando un mito. Como suele ocurrir, una serie de afortunados factores hicieron posible la película. 


gilda

En primer lugar una extraordinario guión en el que se entremezclan a la perfección cine negro, melodrama y toques de cine de espías. La historia escrita por E.A. Ellington, adaptada por Jo Eisinger y guionizada por Marion Parsonnet es de un atractivo irresistible: 

Cuando Johny Farrell (Glenn Ford) un jugador y buscavidas se ve envuelto en uno más de sus altercados relacionados con sus trampas de juego, es salvado por Ballin Mundson (George MacReady) el oscuro propietario de un casino y de algunos negocios sucios. Mundson contrata a Farrell para que dirija y controle su casino en Buenos Aires. Todo marcha razonablemente bien hasta que Mundson se casa con Gilda (Rita Hayworth) otra aventurera sin rumbo, que en el pasado fue la amante de Farrell… Los celos y las disputas entre ambos se harán cada vez más y más constantes. Al desaparecer Mundson todo parece que la relación entre Gilda y Johny va a consumarse, reviviendo las llamas de la pasión, pero todo se complica de nuevo. 

Los diálogos hacen avanzar a la película rápidamente y antes de darnos cuenta estamos ya instalados en esa atractiva y peligrosa sala de juego clandestina de Buenos Aires donde se canta, se baila, se ama y se odia. Dónde los negocios sucios conviven con una sensualidad y sexualidad disimulada de forma magistral a través de las insinuaciones, las metáforas, la ambigüedad y la ironía. 


gilda

En segundo lugar la acertada elección del director: Charles Vidor , el cual no destaca por aportar a sus obras un sello de auto, aunque si filmo interesantes películas como los musicales (Cover girl o Love Me or Leave Me ) sino que trata de filmar la historia de una forma lo más concreta posible, sin enfatizar el dramatismo ni alargando en exceso la duración de cada escena…el protagonismo es pues para los actores, que están todos realmente creíbles en todos sus papeles, aparte del trío protagonista hay que destacar a Joseph Calleia que interpreta al perspicaz y detective Maurice Obregon y a Steven Geray: contrapunto cómico de la historia que interpreta a Uncle Pio, un chistoso encargado del lavabo de los hombres. Tampoco se puede olvidar que Rita Hayworth era una gran bailarina. Los dos números que interpreta son magníficos, y aunque ella no canta ni "Amado mío" ni "Put The Blame On Mame" (ambas canciones escritas por Allan Roberts y Doris Fisher) sino Anita Ellis, ambas escenas, especialmente la segunda tiene que estar forzosamente en una antología de las escenas míticas de la Historia del Cine

Charles Vidor consigue una puesta en escena perfecta dónde lo que importa es cómo miran los actores, cómo hablan y cómo escuchan al que le da la replica. Con la colaboración de un magnífico director de fotografía como Rudolph Maté consigue otorgar a la película un aspecto sofisticado y elegante sin dejar de lado la precisión en los encuadres. Los primeros planos tienen una luz especial, deslumbrante, en ese sentido la presentación de Gilda no puede estar mejor filmada. Destaca también la movilidad de la cámara que recorre esa Sala de juego deslizándose casi sin que nos demos cuenta, sigue a los protagonistas y los atrapa en un espacio reducido, resaltando la tensión y el juego de mentiras y medias verdades que se establece entre ellos… En lo referente a la puesta en escena también me parece fundamental el vestuario de Rita Hayworth, obra de Jean Louis que hace que todos los trajes que se ponga en la película realcen su belleza, logrando una belleza hipnótica. 


gilda


En tercer lugar el protagonismo directo de las mujeres en la obra: la producción es de Virginia Van Up y el guión de Marion Parsonnet. Quizás por eso Gilda no sea una femme-fatale típica del cine negro, más bien es una mujer que busca sexo y cariño por igual, y que tropieza con dos hombres cuya moral torturada y sus intereses económicos hacen que sea ignorada por ellos, por eso por lo que quiere llamar a la atención y reclamar así lo que quiere. 

Inmortal e inolvidable obra maestra que refleja un momento histórico concreto: la posguerra que siguió al termino de la segunda guerra mundial y que dio paso a un mundo nuevo, a una nueva forma de entender las relaciones entre hombres y mujeres. En ese sentido el descaro y el atrevimiento de Gilda la convierten en una película cuya vigencia hoy es patente. Las discusiones entre parejas, las bofetadas entre Johny y Gilda ellos y ese poder de seducción que las mujeres ejercen sobre los hombres y que las convierten en auténticos seres dominadores en lo que se refiere al terreno amoroso es algo que está perfectamente plasmado y que hoy en día sigue siendo así… No dejéis de ver Gilda.


gilda

Director: Charles Vidor.

Intérpretes: Rita Hayworth, Glenn Ford, George Macready, Joseph Calleia, Steven Geray,


Trailer:


Reseña escrita por Juan Murillo Bodas

GILDA (1946). Odiarse es amarse sin medida.

gilda
Escribir sobre una película de tal envergadura como Gilda es todo un reto para los que amamos el cine. Es también desde luego un placer , el tener la posibilidad de expresar esa pasión, e intentar, que como una enfermedad benévola, ésta pasión se contagie, y alcance a aquellas personas que no hayan , si se me permite la expresión, gozado con Gilda, o si lo han hecho que vuelvan a hacerlo de nuevo.

Gilda es, por mucho que trate de evitar el tópico, algo más que una grandísima película, y algunas de sus imágenes poseen tal capacidad de sugerencia, tanta fuerza e intensidad, que no puede olvidarse jamás. Hoy en pleno siglo XXI nos sigue asombrando el erotismo y la sensualidad de Rita Hayworth, que encarna a Gilda: huracán perturbador , mujer hechicera, perturbadora ylibre y decidida a obtener lo que quiere de de los hombres. 

Pero… ¿cuál es el secreto de Gilda?, ¿qué es lo que la hace tan especial, tan fascinante, porque sigue cautivando a los espectadores hoy en día?. Como ha sucedido con otras obras míticas del Hollywood clásico, los que llevaron a cabo esta película no pensaron, casi con seguridad en que estaban creando un mito. Como suele ocurrir, una serie de afortunados factores hicieron posible la película. 


gilda

En primer lugar una extraordinario guión en el que se entremezclan a la perfección cine negro, melodrama y toques de cine de espías. La historia escrita por E.A. Ellington, adaptada por Jo Eisinger y guionizada por Marion Parsonnet es de un atractivo irresistible: 

Cuando Johny Farrell (Glenn Ford) un jugador y buscavidas se ve envuelto en uno más de sus altercados relacionados con sus trampas de juego, es salvado por Ballin Mundson (George MacReady) el oscuro propietario de un casino y de algunos negocios sucios. Mundson contrata a Farrell para que dirija y controle su casino en Buenos Aires. Todo marcha razonablemente bien hasta que Mundson se casa con Gilda (Rita Hayworth) otra aventurera sin rumbo, que en el pasado fue la amante de Farrell… Los celos y las disputas entre ambos se harán cada vez más y más constantes. Al desaparecer Mundson todo parece que la relación entre Gilda y Johny va a consumarse, reviviendo las llamas de la pasión, pero todo se complica de nuevo. 

Los diálogos hacen avanzar a la película rápidamente y antes de darnos cuenta estamos ya instalados en esa atractiva y peligrosa sala de juego clandestina de Buenos Aires donde se canta, se baila, se ama y se odia. Dónde los negocios sucios conviven con una sensualidad y sexualidad disimulada de forma magistral a través de las insinuaciones, las metáforas, la ambigüedad y la ironía. 


gilda

En segundo lugar la acertada elección del director: Charles Vidor , el cual no destaca por aportar a sus obras un sello de auto, aunque si filmo interesantes películas como los musicales (Cover girl o Love Me or Leave Me ) sino que trata de filmar la historia de una forma lo más concreta posible, sin enfatizar el dramatismo ni alargando en exceso la duración de cada escena…el protagonismo es pues para los actores, que están todos realmente creíbles en todos sus papeles, aparte del trío protagonista hay que destacar a Joseph Calleia que interpreta al perspicaz y detective Maurice Obregon y a Steven Geray: contrapunto cómico de la historia que interpreta a Uncle Pio, un chistoso encargado del lavabo de los hombres. Tampoco se puede olvidar que Rita Hayworth era una gran bailarina. Los dos números que interpreta son magníficos, y aunque ella no canta ni "Amado mío" ni "Put The Blame On Mame" (ambas canciones escritas por Allan Roberts y Doris Fisher) sino Anita Ellis, ambas escenas, especialmente la segunda tiene que estar forzosamente en una antología de las escenas míticas de la Historia del Cine

Charles Vidor consigue una puesta en escena perfecta dónde lo que importa es cómo miran los actores, cómo hablan y cómo escuchan al que le da la replica. Con la colaboración de un magnífico director de fotografía como Rudolph Maté consigue otorgar a la película un aspecto sofisticado y elegante sin dejar de lado la precisión en los encuadres. Los primeros planos tienen una luz especial, deslumbrante, en ese sentido la presentación de Gilda no puede estar mejor filmada. Destaca también la movilidad de la cámara que recorre esa Sala de juego deslizándose casi sin que nos demos cuenta, sigue a los protagonistas y los atrapa en un espacio reducido, resaltando la tensión y el juego de mentiras y medias verdades que se establece entre ellos… En lo referente a la puesta en escena también me parece fundamental el vestuario de Rita Hayworth, obra de Jean Louis que hace que todos los trajes que se ponga en la película realcen su belleza, logrando una belleza hipnótica. 


gilda


En tercer lugar el protagonismo directo de las mujeres en la obra: la producción es de Virginia Van Up y el guión de Marion Parsonnet. Quizás por eso Gilda no sea una femme-fatale típica del cine negro, más bien es una mujer que busca sexo y cariño por igual, y que tropieza con dos hombres cuya moral torturada y sus intereses económicos hacen que sea ignorada por ellos, por eso por lo que quiere llamar a la atención y reclamar así lo que quiere. 

Inmortal e inolvidable obra maestra que refleja un momento histórico concreto: la posguerra que siguió al termino de la segunda guerra mundial y que dio paso a un mundo nuevo, a una nueva forma de entender las relaciones entre hombres y mujeres. En ese sentido el descaro y el atrevimiento de Gilda la convierten en una película cuya vigencia hoy es patente. Las discusiones entre parejas, las bofetadas entre Johny y Gilda ellos y ese poder de seducción que las mujeres ejercen sobre los hombres y que las convierten en auténticos seres dominadores en lo que se refiere al terreno amoroso es algo que está perfectamente plasmado y que hoy en día sigue siendo así… No dejéis de ver Gilda.


gilda

Director: Charles Vidor.

Intérpretes: Rita Hayworth, Glenn Ford, George Macready, Joseph Calleia, Steven Geray,


Trailer:


Reseña escrita por Juan Murillo Bodas


gilda
Cuando mencionamos el nombre de Rita Hayworth es inevitable que no nos venga a la cabeza el nombre de Gilda, un personaje que le catapultó a la fama como mito erótico del mundo del cine y que le marcaría en el resto de su carrera hasta el punto que no volvería a repetir de tal éxito a pesar de haber realizado otras grandes películas como "Mesas separadas (1958)" o la realizada junto a su marido por entonces, Orson Wells, en "La dama de Shanghai (1947)". El argumento de esta obra realizada por el húngaro Charles Vidor trataría sobre las relaciones de amor-odio (y quizás algo de homosexualidad) en territorio argentino entre un aventurero vividor realizado por un joven Glenn Ford (Johnny Farrell), un millonario tramposo y dueño de un casino (Ballin Mundson) interpretado por George Macready (genial también su participación en la antibélicista "Senderos de gloria (1957)" con su papel del general Mireau) y la mencionada Gilda, una mujer fatal cuya belleza pondría en jaque a cualquier hombre que se le aprecie. La buena química que hubo entre Glenn Ford y Rita Hayworth que tan bien reflejaron en la gran pantalla hicieron que volvieran a repetir juntos en "Los amores de Carmen (1948)" y "La dama de Trinidad (1952)" pero estos no tuvieron los resultados esperados. Sin lugar a dudas los momentos míticos de esta obra es la escena de la bofetada de Johnny Farrell a Gilda y ver a una Rita Hayworth contoneándose y quitándose los guantes mientras canta "Put The Blame On Mame", toda una escena que no escaparía del escándalo por parte de la censura, especialmente en España, donde la Iglesia Católica la tachó de película "peligrosa". Hago mención la breve participación de Steven Geray con su papel de "Tío Pío", un divertido y entrañable empleado del casino que sacará de quicio a Johnny Farrell con sus frases filosóficas con toques de ironía. Como curiosidad, en uno de los momentos del film que Rita Hayworth abofetea a Glenn Ford le llega a romper en verdad dos dientes al actor sabiendo éste aguantar el tipo hasta la finalización de la escena.

Frase para recordar:"¿Te interesa saber lo mucho que te odio? Te odio de tal modo que buscaría mi perdición para destruirte conmigo".

gildagilda

Director: Charles Vidor

Intérpretes: Glenn Ford, Rita Hayworth, George MacReady, Joseph Calleia

Trailer: 




Información complementaria:
Glenn Ford

Reseña escrita por Jesús Fariña

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GILDA (1946). Rita Hayworth y Glenn Ford en el clásico de Charles Vidor.


gilda
Cuando mencionamos el nombre de Rita Hayworth es inevitable que no nos venga a la cabeza el nombre de Gilda, un personaje que le catapultó a la fama como mito erótico del mundo del cine y que le marcaría en el resto de su carrera hasta el punto que no volvería a repetir de tal éxito a pesar de haber realizado otras grandes películas como "Mesas separadas (1958)" o la realizada junto a su marido por entonces, Orson Wells, en "La dama de Shanghai (1947)". El argumento de esta obra realizada por el húngaro Charles Vidor trataría sobre las relaciones de amor-odio (y quizás algo de homosexualidad) en territorio argentino entre un aventurero vividor realizado por un joven Glenn Ford (Johnny Farrell), un millonario tramposo y dueño de un casino (Ballin Mundson) interpretado por George Macready (genial también su participación en la antibélicista "Senderos de gloria (1957)" con su papel del general Mireau) y la mencionada Gilda, una mujer fatal cuya belleza pondría en jaque a cualquier hombre que se le aprecie. La buena química que hubo entre Glenn Ford y Rita Hayworth que tan bien reflejaron en la gran pantalla hicieron que volvieran a repetir juntos en "Los amores de Carmen (1948)" y "La dama de Trinidad (1952)" pero estos no tuvieron los resultados esperados. Sin lugar a dudas los momentos míticos de esta obra es la escena de la bofetada de Johnny Farrell a Gilda y ver a una Rita Hayworth contoneándose y quitándose los guantes mientras canta "Put The Blame On Mame", toda una escena que no escaparía del escándalo por parte de la censura, especialmente en España, donde la Iglesia Católica la tachó de película "peligrosa". Hago mención la breve participación de Steven Geray con su papel de "Tío Pío", un divertido y entrañable empleado del casino que sacará de quicio a Johnny Farrell con sus frases filosóficas con toques de ironía. Como curiosidad, en uno de los momentos del film que Rita Hayworth abofetea a Glenn Ford le llega a romper en verdad dos dientes al actor sabiendo éste aguantar el tipo hasta la finalización de la escena.

Frase para recordar:"¿Te interesa saber lo mucho que te odio? Te odio de tal modo que buscaría mi perdición para destruirte conmigo".

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Director: Charles Vidor

Intérpretes: Glenn Ford, Rita Hayworth, George MacReady, Joseph Calleia

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Glenn Ford

Reseña escrita por Jesús Fariña

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