Usamos cookies propias y de terceros para ayudarte en tu navegación. Si continuas navegando consideramos que aceptas el uso de cookies.OKMás información
China, décadas que abarca desde los años cuarenta hasta los sesenta. Vivir narra la trágica historia de la familia Xu Fugui, un propietario arruinado por el juego, que pasa a ser trabajador, a través de las grandes transformaciones que vivió el país, tras perder todas sus pertenencias apostando, empiece a ganarse la vida como el director de una pequeña compañía ambulante de teatro de sombras chinas. Cuando consigue reunirse con su mujer e hijo, ya nada será igual. La película, basada en la novela homónima de Yu Hua, va narrando las vicisitudes de la familia de Fugui y cuya acción se desarrolla, especialmente, en tres acontecimientos históricos: la guerra civil que en 1949 llevó al poder a Mao Tse-tung; 1958, año en el que el gobierno comunista puso en marcha el denominado "Gran saldo hacia adelante" y 1966, cuando se instauró la Revolución Cultural.
Después de la ruptura del Partido Comunista chino con el régimen de Chiang-Kai-Shek, una combinación de nacionalismo y comunismo rural, permite al maoísmo conquistar el poder en la inmensa china a finales de los cuarenta. El resultado es una suma del antiimperialismo, arraigado en las costas desde la guerra del opio del siglo XIX y la adaptación del marxismo a las condiciones propias del pueblo chino. Así, durante los primeros años del poder maoísta, se consiguió la emancipación de la mujer, el castigo de la corrupción, la alfabetización o los intentos de reforma agraria. Se estableció una administración vertical y el culto personal a Mao. Los resultados políticos se consideraron buenos y los económicos aceptables, en cuanto hicieron posible la desaparición, en los años 50 de las terribles hambrunas anteriores. El fracaso vino, entre otras cosas de la mano de la industrialización y del programa "salto hacia adelante", ya que la industrialización forzada se basaba en factores voluntaristas e ideológicos, sin tener en cuenta los incentivos materiales y las escasas disponibilidades técnicas que produjo, como consecuencia, millones de muertos de hambre. Para contrarrestar semejante descontento, se movilizó a los jóvenes guardias rojos, en una revolución cultural con el fusil en una mano y el Libro rojo en la otra sacralizaron el pensamiento del líder.
Vivir es otra obra de arte del más prestigioso cineasta chino actual Zhang Yimou,, humanista y autor de "Sorgo rojo (1987)" o "La linterna roja (1991)". Se trata de un impresionante fresco histórico, es una crónica humanística, que analiza el pasado de la China contemporánea con el exquisito gusto estético que caracteriza al director en todas sus obras, reforzado aquí con la atmósfera subyugante a través de la música de Zhao Jpinfg, y con la fotografía de Lu Yue en tonos dorados, blancos y rojos, adecuada a cada momento histórico. La película evoca con enorme precisión y sobriedad, en aparente sencillez y rodada en paisajes naturales y reconstruidos, toda una determinada época, la situación sociopolítica y su mentalidad a través de una familia común y, logra crear una atmósfera subyugante a través de la música de Zhao Jpinfg.
Yimou plasma en la cinta cierto carácter autobiográfico, un contra análisis de la historia oficial. De ahí que el gobierno de Pekín mostrara sus reticencias ante el film, que entroncaba con la historia oficial y propagandística del régimen. No es de extrañar, ya que su estilo, mezcla de melodrama, lirismo y de fina ironía crítica pone en tela de juicio las excelencias del sistema político del país. Así, resulta clave el aforismo popular "una gallina puede ser cambiada por una oca, ésta por una oveja, la oveja por un buey y después…el comunismo", que sustituye el destino final por el progreso y las mejoras. También son muy significativas la caja de marionetas y las sesiones de sombras chinescas, así como su defensa de la tradición y de la misma institución familiar. Innumerables familias chinas han sufrido y sobrevivido a un turbulento medio siglo, gracias a la resistencia de las mismas, a su enorme deseo de vivir y de una actitud fundamentalmente optimista que preside todos los aspectos de sus vidas. Yimou intenta mostrar la raíz de las vidas de la gente china desde el punto de vista de una familia corriente. Esta raíz es la clave para entender el tiempo en que viven.
Título original: Huozhe.
Director: Zhang
Yimou.
Intérpretes: Gong
Li, Ge
You, Jiang
Wu, Niu
Ben, Guo
Tao, Ni
Dahong, Zhang
Lu, Liu
Tianchi.
China, décadas que abarca desde los años cuarenta hasta los sesenta. Vivir narra la trágica historia de la familia Xu Fugui, un propietario arruinado por el juego, que pasa a ser trabajador, a través de las grandes transformaciones que vivió el país, tras perder todas sus pertenencias apostando, empiece a ganarse la vida como el director de una pequeña compañía ambulante de teatro de sombras chinas. Cuando consigue reunirse con su mujer e hijo, ya nada será igual. La película, basada en la novela homónima de Yu Hua, va narrando las vicisitudes de la familia de Fugui y cuya acción se desarrolla, especialmente, en tres acontecimientos históricos: la guerra civil que en 1949 llevó al poder a Mao Tse-tung; 1958, año en el que el gobierno comunista puso en marcha el denominado "Gran saldo hacia adelante" y 1966, cuando se instauró la Revolución Cultural.
Después de la ruptura del Partido Comunista chino con el régimen de Chiang-Kai-Shek, una combinación de nacionalismo y comunismo rural, permite al maoísmo conquistar el poder en la inmensa china a finales de los cuarenta. El resultado es una suma del antiimperialismo, arraigado en las costas desde la guerra del opio del siglo XIX y la adaptación del marxismo a las condiciones propias del pueblo chino. Así, durante los primeros años del poder maoísta, se consiguió la emancipación de la mujer, el castigo de la corrupción, la alfabetización o los intentos de reforma agraria. Se estableció una administración vertical y el culto personal a Mao. Los resultados políticos se consideraron buenos y los económicos aceptables, en cuanto hicieron posible la desaparición, en los años 50 de las terribles hambrunas anteriores. El fracaso vino, entre otras cosas de la mano de la industrialización y del programa "salto hacia adelante", ya que la industrialización forzada se basaba en factores voluntaristas e ideológicos, sin tener en cuenta los incentivos materiales y las escasas disponibilidades técnicas que produjo, como consecuencia, millones de muertos de hambre. Para contrarrestar semejante descontento, se movilizó a los jóvenes guardias rojos, en una revolución cultural con el fusil en una mano y el Libro rojo en la otra sacralizaron el pensamiento del líder.
Vivir es otra obra de arte del más prestigioso cineasta chino actual Zhang Yimou,, humanista y autor de "Sorgo rojo (1987)" o "La linterna roja (1991)". Se trata de un impresionante fresco histórico, es una crónica humanística, que analiza el pasado de la China contemporánea con el exquisito gusto estético que caracteriza al director en todas sus obras, reforzado aquí con la atmósfera subyugante a través de la música de Zhao Jpinfg, y con la fotografía de Lu Yue en tonos dorados, blancos y rojos, adecuada a cada momento histórico. La película evoca con enorme precisión y sobriedad, en aparente sencillez y rodada en paisajes naturales y reconstruidos, toda una determinada época, la situación sociopolítica y su mentalidad a través de una familia común y, logra crear una atmósfera subyugante a través de la música de Zhao Jpinfg.
Yimou plasma en la cinta cierto carácter autobiográfico, un contra análisis de la historia oficial. De ahí que el gobierno de Pekín mostrara sus reticencias ante el film, que entroncaba con la historia oficial y propagandística del régimen. No es de extrañar, ya que su estilo, mezcla de melodrama, lirismo y de fina ironía crítica pone en tela de juicio las excelencias del sistema político del país. Así, resulta clave el aforismo popular "una gallina puede ser cambiada por una oca, ésta por una oveja, la oveja por un buey y después…el comunismo", que sustituye el destino final por el progreso y las mejoras. También son muy significativas la caja de marionetas y las sesiones de sombras chinescas, así como su defensa de la tradición y de la misma institución familiar. Innumerables familias chinas han sufrido y sobrevivido a un turbulento medio siglo, gracias a la resistencia de las mismas, a su enorme deseo de vivir y de una actitud fundamentalmente optimista que preside todos los aspectos de sus vidas. Yimou intenta mostrar la raíz de las vidas de la gente china desde el punto de vista de una familia corriente. Esta raíz es la clave para entender el tiempo en que viven.
Título original: Huozhe.
Director: Zhang
Yimou.
Intérpretes: Gong
Li, Ge
You, Jiang
Wu, Niu
Ben, Guo
Tao, Ni
Dahong, Zhang
Lu, Liu
Tianchi.
El relato comienza con una
sencilla y preciosa fotografía en blanco y negro que dibuja las huellas de unas
ruedas sobre un camino nevado. Una voz en off en primera persona nos va
relatando el repentino aviso que ha supuesto la muerte de su padre. Nuestro
protagonista es Luo Yusheng (Hao Zheng), un joven y exitoso empresario
acostumbrado a vivir en la gran ciudad que se ve obligado a regresar al mundo
rural de su infancia para asistir al funeral de su padre. Su pueblo natal es un pequeño lugar aislado
en la agreste zona del Norte de China. Es hijo único, y al llegar el alcalde le
informa de la actual situación de su anciana madre, demasiado afligida por el
dolor y empecinada en realizar el cortejo fúnebre en la más estricta tradición
que exige llevar el cadáver del padre en hombros desde la ciudad más cercana
hasta el pueblo. La propuesta del alcalde, más sensata y coherente con la situación,
es convencer a la anciana viuda de que su marido sea trasladado en tractor
haciendo que el trayecto sea menos duro para todos. Una sólida narración capaz
de jugar con el tiempo fílmico y con la fotografía al mismo tiempo, ya que
desde que Luo vuelve a ver a su madre y conoce su pertinaz idea de mantener la
tradición intacta, sus recuerdos infantiles ponen en marcha el núcleo
fundamental de este relato: Contar la historia de amor entre sus padres. De
tal manera, que el tiempo presente es presentado con una impecable fotografía
en blanco y negro, mientras que el pasado es relatado mediante el flash back,
la voz en off del hijo y una preciosa fotografía en color.
A través de sus
propios recuerdos, el hijo va reconstruyendo su pasado familiar, desde el
momento en que su madre (Zhang Ziyi) a la edad de 18 años ve por primera vez su
padre, un joven maestro que llega al pueblo para enseñar a los niños en la
nueva Escuela. La conmovedora historia de amor que surge entre ellos, cómo se
configuran sus primeros encuentros y cómo ese amor es puesto a prueba por las
numerosas dificultades es realizado con gran maestría encadenando una serie de
secuencias visuales, que consiguen progresar en intensidad emocional sin
utilizar apenas diálogos. Somos testigos de la sencilla y simple vida cotidiana
de la mujer rural, con sus duras labores. Una mujer, que pese a ser analfabeta
queda prendada de la voz del maestro mientras enseña a sus alumnos y de su
dedicación al cuidado de los niños, que él mismo suele acompañar a casa por un
largo camino. El tiempo presente utiliza planos en B&N con magníficos
encuadres y se centra en pequeños detalles que describen por sí mismos la
crudeza y la pobreza de la vida rural. Lo que inicialmente se antoja como una
tradición absurda pasa a cobrar progresivamente un gran sentido conforme los
recuerdos van fluyendo como maravillosas imágenes en color. Zhang Yimou narra
visualmente escenas muy conmovedoras pese la
sencillez de su puesta en escena, como la escena en la que el cuenco de
porcelana donde ella suele preparar la comida para su enamorado queda
destrozado, y es reparado con precisos planos detalle, marcando el ritmo
necesario para otorgarle la simbología que representa.
Escenas estáticas que
son alternadas con otras de mayor movimiento como el excelente travelling que
acompaña a la joven corriendo por el bosque para poder despedirse de su amado. Hay
otros muchos fragmentos visualmente poderosos, elementos que constituyen parte
de la narrativa con su solo encuadre, como encontrar un pasador perdido. Sin
embargo es la escena final que implica ese reencuentro generacional, paterno
filial y ese respeto por las tradiciones ancestrales la que consigue llegarnos
al corazón sin apenas notarlo. Basado en la novela de Shi Bao que elabora
también el guión, visualizamos mediante esta bella película toda una gama de
emociones que encierran un gran aprendizaje: El respeto por los mayores, la
tradición que los acompaña y la sencillez de un gran amor que perdura más allá
de la muerte. Zhang Yimou, comenzó como operador de cámara colaborando con Chen
Kaige en la película "Tierra amarilla (1984)", responsable del comienzo de una
nueva etapa de cine chino más preocupada por las emociones individuales que por
los grandes mensajes políticos. Zhang forma parte de lo que se denominó "Quinta
generación del Cine Chino", encargada de liderar todo un cambio cinematográfico
tras la muerte de Mao en 1976. El director de fotografía de este film, Hou
Yong, compartíría con Zhang Yimou el formar parte de este nuevo grupo de
cineastas chinos especialmente preocupados por recuperar la belleza visual al
cine.
A Hou Yong se le reconoce
principalmente por su carrera como director de fotografía acompañando a Zhang
Yimou, en películas como: "Ni uno menos (1999)", "Happy Times (2000)" y su
afamada "Hero (2002)". Pero como el propio Zhang y otros directores de
fotografía que colaboraron con este último, Hou se pasó a la dirección de
películas, la primera de ellas fue "Mujeres de Jazmín (2004)", protagonizada por
Zhang Ziyi. Hou comenzó su carrera tras graduarse en la Academia de Cine de
Pekín en 1982, junto a otros directores de la "Quinta generación" como Zhang
Yimou, Chen Kaige, y Tian Zhuangzhuang. Durante sus primeros años su carrera se
centró en proyectos junto a estos directores, especialmente los de Tian
Zhuangzhuang y Wu Ziniu. Comenzó a trabajar junto a Zhang Yimou a finales de
los años 90 durante la etapa realista de su producción. Zhang Yimou consiguió
llegar al público extranjero con una fórmula esteticista de fotografía
particularmente cuidada. Sus relatos están centrados en el periodo previo a la
Revolución, en las zonas rurales donde la figura de la mujer es un pilar
fundamental dentro de la sociedad tradicional. En sus películas juega un papel
importante el simbolismo del color, los rituales milenarios de su tradición y
el contraste extremo entre belleza y crueldad. Su primera película como
director fue "Sorgo rojo (1987)" y, al ganar el Oso de Oro Berlín pasó a ser
mundialmente conocido.En "El camino a casa", Zhang
encontró su nueva musa, la joven actriz china Zhang Ziyi, con la que inauguró
una nueva etapa de cine de artes marciales con films como "Hero (2002)", "La
casa de las dagas voladoras (2004)" y "La maldición de la flor dorada” (2006)".
El relato comienza con una
sencilla y preciosa fotografía en blanco y negro que dibuja las huellas de unas
ruedas sobre un camino nevado. Una voz en off en primera persona nos va
relatando el repentino aviso que ha supuesto la muerte de su padre. Nuestro
protagonista es Luo Yusheng (Hao Zheng), un joven y exitoso empresario
acostumbrado a vivir en la gran ciudad que se ve obligado a regresar al mundo
rural de su infancia para asistir al funeral de su padre. Su pueblo natal es un pequeño lugar aislado
en la agreste zona del Norte de China. Es hijo único, y al llegar el alcalde le
informa de la actual situación de su anciana madre, demasiado afligida por el
dolor y empecinada en realizar el cortejo fúnebre en la más estricta tradición
que exige llevar el cadáver del padre en hombros desde la ciudad más cercana
hasta el pueblo. La propuesta del alcalde, más sensata y coherente con la situación,
es convencer a la anciana viuda de que su marido sea trasladado en tractor
haciendo que el trayecto sea menos duro para todos. Una sólida narración capaz
de jugar con el tiempo fílmico y con la fotografía al mismo tiempo, ya que
desde que Luo vuelve a ver a su madre y conoce su pertinaz idea de mantener la
tradición intacta, sus recuerdos infantiles ponen en marcha el núcleo
fundamental de este relato: Contar la historia de amor entre sus padres. De
tal manera, que el tiempo presente es presentado con una impecable fotografía
en blanco y negro, mientras que el pasado es relatado mediante el flash back,
la voz en off del hijo y una preciosa fotografía en color.
A través de sus
propios recuerdos, el hijo va reconstruyendo su pasado familiar, desde el
momento en que su madre (Zhang Ziyi) a la edad de 18 años ve por primera vez su
padre, un joven maestro que llega al pueblo para enseñar a los niños en la
nueva Escuela. La conmovedora historia de amor que surge entre ellos, cómo se
configuran sus primeros encuentros y cómo ese amor es puesto a prueba por las
numerosas dificultades es realizado con gran maestría encadenando una serie de
secuencias visuales, que consiguen progresar en intensidad emocional sin
utilizar apenas diálogos. Somos testigos de la sencilla y simple vida cotidiana
de la mujer rural, con sus duras labores. Una mujer, que pese a ser analfabeta
queda prendada de la voz del maestro mientras enseña a sus alumnos y de su
dedicación al cuidado de los niños, que él mismo suele acompañar a casa por un
largo camino. El tiempo presente utiliza planos en B&N con magníficos
encuadres y se centra en pequeños detalles que describen por sí mismos la
crudeza y la pobreza de la vida rural. Lo que inicialmente se antoja como una
tradición absurda pasa a cobrar progresivamente un gran sentido conforme los
recuerdos van fluyendo como maravillosas imágenes en color. Zhang Yimou narra
visualmente escenas muy conmovedoras pese la
sencillez de su puesta en escena, como la escena en la que el cuenco de
porcelana donde ella suele preparar la comida para su enamorado queda
destrozado, y es reparado con precisos planos detalle, marcando el ritmo
necesario para otorgarle la simbología que representa.
Escenas estáticas que
son alternadas con otras de mayor movimiento como el excelente travelling que
acompaña a la joven corriendo por el bosque para poder despedirse de su amado. Hay
otros muchos fragmentos visualmente poderosos, elementos que constituyen parte
de la narrativa con su solo encuadre, como encontrar un pasador perdido. Sin
embargo es la escena final que implica ese reencuentro generacional, paterno
filial y ese respeto por las tradiciones ancestrales la que consigue llegarnos
al corazón sin apenas notarlo. Basado en la novela de Shi Bao que elabora
también el guión, visualizamos mediante esta bella película toda una gama de
emociones que encierran un gran aprendizaje: El respeto por los mayores, la
tradición que los acompaña y la sencillez de un gran amor que perdura más allá
de la muerte. Zhang Yimou, comenzó como operador de cámara colaborando con Chen
Kaige en la película "Tierra amarilla (1984)", responsable del comienzo de una
nueva etapa de cine chino más preocupada por las emociones individuales que por
los grandes mensajes políticos. Zhang forma parte de lo que se denominó "Quinta
generación del Cine Chino", encargada de liderar todo un cambio cinematográfico
tras la muerte de Mao en 1976. El director de fotografía de este film, Hou
Yong, compartíría con Zhang Yimou el formar parte de este nuevo grupo de
cineastas chinos especialmente preocupados por recuperar la belleza visual al
cine.
A Hou Yong se le reconoce
principalmente por su carrera como director de fotografía acompañando a Zhang
Yimou, en películas como: "Ni uno menos (1999)", "Happy Times (2000)" y su
afamada "Hero (2002)". Pero como el propio Zhang y otros directores de
fotografía que colaboraron con este último, Hou se pasó a la dirección de
películas, la primera de ellas fue "Mujeres de Jazmín (2004)", protagonizada por
Zhang Ziyi. Hou comenzó su carrera tras graduarse en la Academia de Cine de
Pekín en 1982, junto a otros directores de la "Quinta generación" como Zhang
Yimou, Chen Kaige, y Tian Zhuangzhuang. Durante sus primeros años su carrera se
centró en proyectos junto a estos directores, especialmente los de Tian
Zhuangzhuang y Wu Ziniu. Comenzó a trabajar junto a Zhang Yimou a finales de
los años 90 durante la etapa realista de su producción. Zhang Yimou consiguió
llegar al público extranjero con una fórmula esteticista de fotografía
particularmente cuidada. Sus relatos están centrados en el periodo previo a la
Revolución, en las zonas rurales donde la figura de la mujer es un pilar
fundamental dentro de la sociedad tradicional. En sus películas juega un papel
importante el simbolismo del color, los rituales milenarios de su tradición y
el contraste extremo entre belleza y crueldad. Su primera película como
director fue "Sorgo rojo (1987)" y, al ganar el Oso de Oro Berlín pasó a ser
mundialmente conocido.En "El camino a casa", Zhang
encontró su nueva musa, la joven actriz china Zhang Ziyi, con la que inauguró
una nueva etapa de cine de artes marciales con films como "Hero (2002)", "La
casa de las dagas voladoras (2004)" y "La maldición de la flor dorada” (2006)".
Si hay algo que caracteriza el cine de Zhang Yimou ("Hero (2002)") es la ausencia de efectismos que distraigan al espectador. Aboga por la sencillez para acercarse a sus personajes y dejar que la historia tenga su fundamento en sí misma. Bajo esta premisa se desarrolla "Linterna roja", su cuarta película como director y la tercera con Gong Li ("Memorias de una geisha (2005)"), en la que un gran señor de la China tradicional adquiere a su cuarta esposa. La historia transcurre dentro de la mansión en las que cuatro esposas rivalizarán por obtener el favor de su esposo y señor. Cada noche, el Señor, en presencia de los sirvientes da a conocer su decisión sobre que esposa ha sido elegida para hacerle compañía. Los sirvientes colocarán una linterna roja en la vivienda de la mujer correspondiente y el Señor pasará allí la noche. Esto refuerza la posición de la esposa frente el resto, ya que pronto se atisban diferencias de trato, viéndose forzadas a competir entre ellas. La elegida también podrá disfrutar del placer de recibir un masaje en los pies y decidir el menú. Sonlian, una joven universitaria que acaba de perder a su padre llega a la Mansión del Señor Chen. La joven, con una mente fría y calculadora, revolucionará la casa del Señor, llevando al espectador a presenciar una historia que plantea dialécticas amor-odio, vida-muerte o crimen-castigo y en la que el comportamiento de Sonlian puede acarrear fines funestos para la armonía de la mansión. Esta obra presta especial atención a los aspectos visuales. No olvidemos que Yimou había sido director de fotografía antes de lanzarse a dirigir su ópera prima, "Sorgo rojo (1988)". La fotografía está tratada con gran precisión y simetría de encuadre, en los que los colores planos son fiel reflejo de los estados de ánimos.
Es una película eminentemente femenina que transcurre entre las relaciones de las esposas y sus criadas. El Señor ni siquiera obtiene un primer plano y se representa como un personaje ausente y lejano cuya única preocupación es engendrar el mayor número posible de hijos. Como curiosidad, cabe destacar que la cara del Señor nunca se ve, siempre está fuera de pantalla o tras una cortina. También que estuvo prohibida en China durante unos meses hasta ganar varios premios y nominaciones como el Círculo de críticos de Nueva York, el Bafta a la mejor película extranjera o el León de plata a la mejor dirección.
Frase para recordar: " Si actúas bien, puedes engañar a la gente y si lo haces mal, te puedes engañar a ti misma, y cuando ni siquiera te puedes engañar a ti misma, puedes engañar a los fantasmas".
Título original: Da hong Deng long Gao gao Gua.
Director: Zhang Yimou.
Intérpretes: Gong Li, Jin Shuyuan, Cao Cuifen, He Caifei, Ma Jingwu, Kong Lin.
Si hay algo que caracteriza el cine de Zhang Yimou ("Hero (2002)") es la ausencia de efectismos que distraigan al espectador. Aboga por la sencillez para acercarse a sus personajes y dejar que la historia tenga su fundamento en sí misma. Bajo esta premisa se desarrolla "Linterna roja", su cuarta película como director y la tercera con Gong Li ("Memorias de una geisha (2005)"), en la que un gran señor de la China tradicional adquiere a su cuarta esposa. La historia transcurre dentro de la mansión en las que cuatro esposas rivalizarán por obtener el favor de su esposo y señor. Cada noche, el Señor, en presencia de los sirvientes da a conocer su decisión sobre que esposa ha sido elegida para hacerle compañía. Los sirvientes colocarán una linterna roja en la vivienda de la mujer correspondiente y el Señor pasará allí la noche. Esto refuerza la posición de la esposa frente el resto, ya que pronto se atisban diferencias de trato, viéndose forzadas a competir entre ellas. La elegida también podrá disfrutar del placer de recibir un masaje en los pies y decidir el menú. Sonlian, una joven universitaria que acaba de perder a su padre llega a la Mansión del Señor Chen. La joven, con una mente fría y calculadora, revolucionará la casa del Señor, llevando al espectador a presenciar una historia que plantea dialécticas amor-odio, vida-muerte o crimen-castigo y en la que el comportamiento de Sonlian puede acarrear fines funestos para la armonía de la mansión. Esta obra presta especial atención a los aspectos visuales. No olvidemos que Yimou había sido director de fotografía antes de lanzarse a dirigir su ópera prima, "Sorgo rojo (1988)". La fotografía está tratada con gran precisión y simetría de encuadre, en los que los colores planos son fiel reflejo de los estados de ánimos.
Es una película eminentemente femenina que transcurre entre las relaciones de las esposas y sus criadas. El Señor ni siquiera obtiene un primer plano y se representa como un personaje ausente y lejano cuya única preocupación es engendrar el mayor número posible de hijos. Como curiosidad, cabe destacar que la cara del Señor nunca se ve, siempre está fuera de pantalla o tras una cortina. También que estuvo prohibida en China durante unos meses hasta ganar varios premios y nominaciones como el Círculo de críticos de Nueva York, el Bafta a la mejor película extranjera o el León de plata a la mejor dirección.
Frase para recordar: " Si actúas bien, puedes engañar a la gente y si lo haces mal, te puedes engañar a ti misma, y cuando ni siquiera te puedes engañar a ti misma, puedes engañar a los fantasmas".
Título original: Da hong Deng long Gao gao Gua.
Director: Zhang Yimou.
Intérpretes: Gong Li, Jin Shuyuan, Cao Cuifen, He Caifei, Ma Jingwu, Kong Lin.