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placido
El relato comienza describiendo la vida de una humilde familia, cuya madre trabaja en unos lavabos públicos mientras acuna a su bebé y su marido anda preocupado porque le cumple el plazo para pagar la primera letra de un motocarro que acaba de comprar como medio de ganarse la vida.

La familia de Plácido (Cassen) reunida en torno a un lavabo de mujeres se nos presenta en una situación desgarradora, casi de mendicidad, obligada a llegar hasta extremos humillantes. La genialidad de este relato consiste en mostrar un estilo incisivo y mordaz construyendo una comedia de una situación terriblemente trágica.

En una ciudad cualquiera de provincias, como claramente reza un cartel que precede al visionado del film, y que podría acontecer en cualquier lugar del mundo, una empresa de Ollas denominada Cocinex, patrocina "La campaña del pobre". La Comisión de Damas de la Caridad se ha encargado de organizarla. Se va a llevar a cabo una subasta, donde cada familia pujará para llevarse un artista del espectáculo a casa junto con un pobre, ambos compartirán con una "buena familia" la famosa cena de Nochebuena.

placido

Con el lema "La caridad no tiene fronteras", todas las familias de bien se presentan en la subasta donde ocurrirán toda una serie de percances encadenados y presentados por un excelente reparto de actores donde cada incidente, absolutamente escabroso y macabro es un vivo reflejo de la sociedad que representa, está dominado por el caos, la mala organización y los favoritismos entre familias conocidas. Es la España de la pillería, de la doble moral, de los engaños, donde la clase acomodada vive de sus falsas apariencias y contactos, donde no existe la solidaridad sino el sálvese quien y como pueda, manteniendo las apariencias ante las estrictas reglas de moral impuestas.

Paralelamente, Plácido se verá envuelto en todos estos sucesos y será el hilo conductor de la obra junto con el colosal Jose Luis López Vázquez (Don Gabino), encargado de satisfacer y organizar el evento social.

Plácido angustiado únicamente por conseguir el dinero que le permita pagar el plazo de su carromato a tiempo, antes de ser embargado o absorbido por una burocracia que cada vez le exige un impuesto nuevo, se verá obligado a realizar todas las tareas que le van pidiendo las grandes familias implicadas en el Gran acontecimiento. Observaremos así un barrido interesantísimo de todo el espectro social de la época de forma ácida y crítica, de una forma tan absurda y caótica que tiende a deslizarse hacia la comedia de humor negro. Luis García Berlanga y Rafael Azcona construyen una película coral en la que no queda títere con cabeza. Espejo deformante de un mundo rancio, mediocre y pretencioso.

placido

El rodaje se llevó a cabo en decorados de Manresa, aunque Berlanga buscaba poder hacerlo en interiores naturales, ningún rico se lo permitió, a excepción de un director catalán, amigo de Berlanga, que le dejó el comedor de su casa de Barcelona.


En 1961, Luis García Berlanga inicia su colaboración con Rafael Azcona como coguionista de sus filmes. Plácido es su primera película conjunta, y también la primera en la que el director utiliza de forma sistemática el plano-secuencia, una opción narrativa que le convertirá en uno de los grandes maestros del cine europeo.

El título del guión era, al principio, "Siente un pobre a su mesa", pero el realizador se vio obligado por problemas con los censores, a hacer un cambio de última hora, llamándola finalmente como el principal personaje masculino.

En una de aquellas vueltas al guión se incorporó Rafael Azcona, escritor que ya había trabajado con Marco Ferreri en "El pisito (1959)" y "El cochecito (1960)".

Berlanga cansado de la censura franquista y tras el escándalo de Viridiana, se decidió por plasmar y convertir la idea de "sentar un pobre en su mesa" en una película en la que desea mostrarnos la forma en la que la burguesía pretende limpiar su conciencia. Azcona reordenó la tormenta de ideas de Berlanga consiguió estructurar este complejo retrato coral en una buena historia. Se entendieron tan bien que han trabajado juntos durante muchos años.

placido

"Azcona es un hombre más moral, más deseoso de salvar a la humanidad que yo; con él hay más ternura", diría Berlanga.

Berlanga plasmó en Plácido cuanto había desarrollado en sus corrosivas películas anteriores: "Esa pareja feliz (1951)", "Bienvenido Mr. Marshall (1952)", "Novio a la vista (1954)" y "Calabuig (1956)". De modo que la carcajada sobre un país de cultura mediocre, lleno de prejuiciosos al mismo tiempo que pretencioso quedó definida como "humor negro".

Plácido fue recibida con sorpresa por el gran público y aplaudida con énfasis por la crítica. Nominada para el Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 1962, obtuvo dos premios del Sindicato del Espectáculo, uno de ellos al actor Manuel Aleixandre (el cuñado de Plácido) y dos del Círculo de Escritores Cinematográficos.

Sin embargo, a pesar de tanto éxito, Berlanga no la consideraba "más dramática que mis películas anteriores: en todas existe el mismo arco. Son dramáticas, agnósticas, escépticas, amargas si se quiere, son películas anarquistas".

placido

Sencillamente imposible resulta dejar de mencionar, y ensalzar claro, los inmortales y famosos planos prolongados berlanguianos, con los que enriquece la exquisita descripción fotográfica de la sociedad española de aquellos años. Construye sus míticos planos secuencia, en los que manifiesta su magistral e inigualable dominio en el trabajo de cámara, escenas que parecen no tener límites y que se extienden convirtiéndose en excelentes medios narrativos. Además, estos largos planos hacen más destacable el trabajo coral del elenco actoral y permiten entrelazar situaciones diversas y contrapuestas que se desarrollan a la vez, un estilo imposible de desarrollar sin la colaboración de grandes intérpretes. Cada uno de estos largos planos pone en escena a varios actores, cada uno representando diferentes diálogos y situaciones que convergen en el tempo y en el espacio con una coincidencia medida hasta el milímetro para que una grupo de personajes distintos no se conviertas en una algarabía sin sentido.

Un buen plano secuencia exige además de la habilidad técnica, estar representado por grandes actores, ya que es lo más parecido al teatro que se rueda en las películas. Al ser una única secuencia sin cortes el diálogo no es interrumpido y la interpretación actoral debe estar a la altura.

Berlanga demuestra una abrumadora movilidad de la cámara, su herramienta de trabajo, que se desliza, gira, nos introduce en lo que pasa con sus precisos acercamientos y alejamientos, seguimientos y rotaciones, es una lente que llega a todo. Con esa característica movilidad, la cámara se convierte en un personaje más, ágil, inteligente, y muy expresiva, es su sello inconfundible, esos planos secuencia, íntegros, y un invaluable elemento narrativo.

placido

Por tanto, Berlanga da prioridad a la interpretación de actores y elige un sólido elenco con excelentes secundarios. Contó con un plantel impecable en que cada cual hace un trabajo perfecto donde encontramos personajes magníficamente interpretados por: Elvira Quintillá, Amelia de la Torre, Julia Caba Alba, Amparo Soler Leal, Manuel Alexandre, Mari Carmen Yepes, Agustín González, Luis Ciges, Antonio Ferrandis y algunos más.

La cinta se va ennegreciendo conforme avanza el frenético ritmo del metraje: miseria, muerte, falsedad, egoísmo, austeridad, soledad y diferentes problemas imposibles de solucionar son retratados a la perfección y con grandísima ironía convirtiendo a este relato como una de las piezas, como un perfecto retrato de una época y un lugar que no nos quedan todavía nada ajenos en la memoria.

"Se trata del humor español, el de la picaresca española. Desde Quevedo a Buñuel, pasando por Goya y Solana, todo señor que haya intentado diseccionar a los españoles, es decir, diseccionarse a sí mismo, ha tenido que recurrir por fuerza a esto que llaman humor negro". Luis García Berlanga.

placido

Director: Luis García Berlanga.

Intérpretes: Cassen, José Luis López Vázquez, Elvira Quintillá, Amelia de la Torre, Julia Caba Alba, Amparo Soler Leal, Manuel Alexandre.

Trailer:


Títulos de crédito:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

PLÁCIDO (1961). La caridad no tiene fronteras.

placido
El relato comienza describiendo la vida de una humilde familia, cuya madre trabaja en unos lavabos públicos mientras acuna a su bebé y su marido anda preocupado porque le cumple el plazo para pagar la primera letra de un motocarro que acaba de comprar como medio de ganarse la vida.

La familia de Plácido (Cassen) reunida en torno a un lavabo de mujeres se nos presenta en una situación desgarradora, casi de mendicidad, obligada a llegar hasta extremos humillantes. La genialidad de este relato consiste en mostrar un estilo incisivo y mordaz construyendo una comedia de una situación terriblemente trágica.

En una ciudad cualquiera de provincias, como claramente reza un cartel que precede al visionado del film, y que podría acontecer en cualquier lugar del mundo, una empresa de Ollas denominada Cocinex, patrocina "La campaña del pobre". La Comisión de Damas de la Caridad se ha encargado de organizarla. Se va a llevar a cabo una subasta, donde cada familia pujará para llevarse un artista del espectáculo a casa junto con un pobre, ambos compartirán con una "buena familia" la famosa cena de Nochebuena.

placido

Con el lema "La caridad no tiene fronteras", todas las familias de bien se presentan en la subasta donde ocurrirán toda una serie de percances encadenados y presentados por un excelente reparto de actores donde cada incidente, absolutamente escabroso y macabro es un vivo reflejo de la sociedad que representa, está dominado por el caos, la mala organización y los favoritismos entre familias conocidas. Es la España de la pillería, de la doble moral, de los engaños, donde la clase acomodada vive de sus falsas apariencias y contactos, donde no existe la solidaridad sino el sálvese quien y como pueda, manteniendo las apariencias ante las estrictas reglas de moral impuestas.

Paralelamente, Plácido se verá envuelto en todos estos sucesos y será el hilo conductor de la obra junto con el colosal Jose Luis López Vázquez (Don Gabino), encargado de satisfacer y organizar el evento social.

Plácido angustiado únicamente por conseguir el dinero que le permita pagar el plazo de su carromato a tiempo, antes de ser embargado o absorbido por una burocracia que cada vez le exige un impuesto nuevo, se verá obligado a realizar todas las tareas que le van pidiendo las grandes familias implicadas en el Gran acontecimiento. Observaremos así un barrido interesantísimo de todo el espectro social de la época de forma ácida y crítica, de una forma tan absurda y caótica que tiende a deslizarse hacia la comedia de humor negro. Luis García Berlanga y Rafael Azcona construyen una película coral en la que no queda títere con cabeza. Espejo deformante de un mundo rancio, mediocre y pretencioso.

placido

El rodaje se llevó a cabo en decorados de Manresa, aunque Berlanga buscaba poder hacerlo en interiores naturales, ningún rico se lo permitió, a excepción de un director catalán, amigo de Berlanga, que le dejó el comedor de su casa de Barcelona.


En 1961, Luis García Berlanga inicia su colaboración con Rafael Azcona como coguionista de sus filmes. Plácido es su primera película conjunta, y también la primera en la que el director utiliza de forma sistemática el plano-secuencia, una opción narrativa que le convertirá en uno de los grandes maestros del cine europeo.

El título del guión era, al principio, "Siente un pobre a su mesa", pero el realizador se vio obligado por problemas con los censores, a hacer un cambio de última hora, llamándola finalmente como el principal personaje masculino.

En una de aquellas vueltas al guión se incorporó Rafael Azcona, escritor que ya había trabajado con Marco Ferreri en "El pisito (1959)" y "El cochecito (1960)".

Berlanga cansado de la censura franquista y tras el escándalo de Viridiana, se decidió por plasmar y convertir la idea de "sentar un pobre en su mesa" en una película en la que desea mostrarnos la forma en la que la burguesía pretende limpiar su conciencia. Azcona reordenó la tormenta de ideas de Berlanga consiguió estructurar este complejo retrato coral en una buena historia. Se entendieron tan bien que han trabajado juntos durante muchos años.

placido

"Azcona es un hombre más moral, más deseoso de salvar a la humanidad que yo; con él hay más ternura", diría Berlanga.

Berlanga plasmó en Plácido cuanto había desarrollado en sus corrosivas películas anteriores: "Esa pareja feliz (1951)", "Bienvenido Mr. Marshall (1952)", "Novio a la vista (1954)" y "Calabuig (1956)". De modo que la carcajada sobre un país de cultura mediocre, lleno de prejuiciosos al mismo tiempo que pretencioso quedó definida como "humor negro".

Plácido fue recibida con sorpresa por el gran público y aplaudida con énfasis por la crítica. Nominada para el Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 1962, obtuvo dos premios del Sindicato del Espectáculo, uno de ellos al actor Manuel Aleixandre (el cuñado de Plácido) y dos del Círculo de Escritores Cinematográficos.

Sin embargo, a pesar de tanto éxito, Berlanga no la consideraba "más dramática que mis películas anteriores: en todas existe el mismo arco. Son dramáticas, agnósticas, escépticas, amargas si se quiere, son películas anarquistas".

placido

Sencillamente imposible resulta dejar de mencionar, y ensalzar claro, los inmortales y famosos planos prolongados berlanguianos, con los que enriquece la exquisita descripción fotográfica de la sociedad española de aquellos años. Construye sus míticos planos secuencia, en los que manifiesta su magistral e inigualable dominio en el trabajo de cámara, escenas que parecen no tener límites y que se extienden convirtiéndose en excelentes medios narrativos. Además, estos largos planos hacen más destacable el trabajo coral del elenco actoral y permiten entrelazar situaciones diversas y contrapuestas que se desarrollan a la vez, un estilo imposible de desarrollar sin la colaboración de grandes intérpretes. Cada uno de estos largos planos pone en escena a varios actores, cada uno representando diferentes diálogos y situaciones que convergen en el tempo y en el espacio con una coincidencia medida hasta el milímetro para que una grupo de personajes distintos no se conviertas en una algarabía sin sentido.

Un buen plano secuencia exige además de la habilidad técnica, estar representado por grandes actores, ya que es lo más parecido al teatro que se rueda en las películas. Al ser una única secuencia sin cortes el diálogo no es interrumpido y la interpretación actoral debe estar a la altura.

Berlanga demuestra una abrumadora movilidad de la cámara, su herramienta de trabajo, que se desliza, gira, nos introduce en lo que pasa con sus precisos acercamientos y alejamientos, seguimientos y rotaciones, es una lente que llega a todo. Con esa característica movilidad, la cámara se convierte en un personaje más, ágil, inteligente, y muy expresiva, es su sello inconfundible, esos planos secuencia, íntegros, y un invaluable elemento narrativo.

placido

Por tanto, Berlanga da prioridad a la interpretación de actores y elige un sólido elenco con excelentes secundarios. Contó con un plantel impecable en que cada cual hace un trabajo perfecto donde encontramos personajes magníficamente interpretados por: Elvira Quintillá, Amelia de la Torre, Julia Caba Alba, Amparo Soler Leal, Manuel Alexandre, Mari Carmen Yepes, Agustín González, Luis Ciges, Antonio Ferrandis y algunos más.

La cinta se va ennegreciendo conforme avanza el frenético ritmo del metraje: miseria, muerte, falsedad, egoísmo, austeridad, soledad y diferentes problemas imposibles de solucionar son retratados a la perfección y con grandísima ironía convirtiendo a este relato como una de las piezas, como un perfecto retrato de una época y un lugar que no nos quedan todavía nada ajenos en la memoria.

"Se trata del humor español, el de la picaresca española. Desde Quevedo a Buñuel, pasando por Goya y Solana, todo señor que haya intentado diseccionar a los españoles, es decir, diseccionarse a sí mismo, ha tenido que recurrir por fuerza a esto que llaman humor negro". Luis García Berlanga.

placido

Director: Luis García Berlanga.

Intérpretes: Cassen, José Luis López Vázquez, Elvira Quintillá, Amelia de la Torre, Julia Caba Alba, Amparo Soler Leal, Manuel Alexandre.

Trailer:


Títulos de crédito:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

tamaño-natural
Esta colaboración entre Luis García Berlanga como director y Rafael Azcona como guionista ( creador del "El Pisito (1959)" y "El verdugo (1963)") dio lugar a un singular y curioso relato, absolutamente rompedor para la época histórica en la que se elabora, todavía bajo la dictadura de Franco.

Se trata de una de las obras de Berlanga menos conocida, quizás porque su fina crítica de la burguesía carece de ese humor ácido y caricaturesco tan característico de sus otros films. En esta película Berlanga nos sumerge en la vida de un individuo socialmente respetable, representativo y perteneciente a la clase social heredera de ese rancio patrimonio en decadencia que intenta mantener sus privilegios socio- económicos y que ha crecido con todo tipo de caprichos.

Muchos años antes de que Spike Jonze nos regalara preciosistas escenas de la soledad de un hombre hablando con un sistema operativo superinteligente, Berlanga ya fue capaz de alertar sobre la soledad emocional y el tortuoso laberinto de pasiones prohibidas de un hombre de mediana edad incapaz de mantener una relación afectiva real y que debe recurrir a una muñeca hinchable para satisfacer todos sus deseos e impulsos sexuales.

tamaño-natural

El elemento transgresor de este film consiste en revelar, en poner al descubierto la inmadurez emocional de un burgués de mediana edad, el cual además de mantener una peculiar relación con su madre, se relaciona con un objeto, sobre el que deposita todo aquello que quiere realizar en el mundo imaginario y que le está vetado en el mundo real.

El protagonista en realidad, sigue siendo como un niño con sus juguetes. Se mantiene en su posición infantil denominada por el psicoanálisis como "perverso polimorfo", ya que la docilidad y sumisión de una muñeca de poliuretano le permiten hacer todo aquello que jamás sería aceptado por una mujer de carne y hueso. Además de las diferentes prácticas sexuales, juega a travestirse, habla por y con ella, llegando a extremos completamente alejados de la realidad que le conducen a abandonar su trabajo como dentista de gran reputación y a su propia esposa para casarse con su nuevo juguete.

La interpretación del actor francés Michel Piccoli resulta extraordinaria en esta historia co-escrita por Rafael Azcona y Berlanga que cuenta además con una agradecida música de Maurice Jarre.

tamaño-natural

El relato está rodado con un ritmo pausado y las conversaciones que nuestro protagonista mantiene con su singular compañera no dejan de ser turbadoras, tanto como las escenas de sexo, perfectamente dibujado en sus intenciones más que en sus elementos.

Aunque aparentemente la relación fetichista del protagonista no deja de ser chocante y ocupar un lugar destacado dentro del film, subyace todo una elaborada crítica de la burguesía acostumbrada a la lujuria y a satisfacer sus caprichos. Una clase social que pretende mantener una excelente fachada asentada sobre una gran represión, la cual cuando es eliminada permite aflorar toda una serie de perversiones infantiles, unas carencias sociales que conducen al más absoluto aislamiento humano.

Las relaciones sociales son sustituidas por un juego morboso donde la línea entre fantasía y realidad se desdibujan hasta el extremo del final dramático. La película aunque rodada con gran elegancia muestra varias escenas de erotismo absolutamente transgresoras para el cine español de esa época. Subestimada por la mayoría, se trata de una estupenda película muy bien narrada, muy cercana a la corriente buñuelista dominante de la época, perfectamente interpretada, que va mucho más allá de su superficial concupiscencia.

tamaño-natural

Título original: Grandeur nature.

Director: Luis García Berlanga.

Intérpretes: Michel Piccoli, Rada Rassimov, Amparo Soler Leal, Queta Claver, Manuel Alexandre, Julieta Serrano.

Escena:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

TAMAÑO NATURAL (1973). La muñeca hinchable de Luis García Berlanga.

tamaño-natural
Esta colaboración entre Luis García Berlanga como director y Rafael Azcona como guionista ( creador del "El Pisito (1959)" y "El verdugo (1963)") dio lugar a un singular y curioso relato, absolutamente rompedor para la época histórica en la que se elabora, todavía bajo la dictadura de Franco.

Se trata de una de las obras de Berlanga menos conocida, quizás porque su fina crítica de la burguesía carece de ese humor ácido y caricaturesco tan característico de sus otros films. En esta película Berlanga nos sumerge en la vida de un individuo socialmente respetable, representativo y perteneciente a la clase social heredera de ese rancio patrimonio en decadencia que intenta mantener sus privilegios socio- económicos y que ha crecido con todo tipo de caprichos.

Muchos años antes de que Spike Jonze nos regalara preciosistas escenas de la soledad de un hombre hablando con un sistema operativo superinteligente, Berlanga ya fue capaz de alertar sobre la soledad emocional y el tortuoso laberinto de pasiones prohibidas de un hombre de mediana edad incapaz de mantener una relación afectiva real y que debe recurrir a una muñeca hinchable para satisfacer todos sus deseos e impulsos sexuales.

tamaño-natural

El elemento transgresor de este film consiste en revelar, en poner al descubierto la inmadurez emocional de un burgués de mediana edad, el cual además de mantener una peculiar relación con su madre, se relaciona con un objeto, sobre el que deposita todo aquello que quiere realizar en el mundo imaginario y que le está vetado en el mundo real.

El protagonista en realidad, sigue siendo como un niño con sus juguetes. Se mantiene en su posición infantil denominada por el psicoanálisis como "perverso polimorfo", ya que la docilidad y sumisión de una muñeca de poliuretano le permiten hacer todo aquello que jamás sería aceptado por una mujer de carne y hueso. Además de las diferentes prácticas sexuales, juega a travestirse, habla por y con ella, llegando a extremos completamente alejados de la realidad que le conducen a abandonar su trabajo como dentista de gran reputación y a su propia esposa para casarse con su nuevo juguete.

La interpretación del actor francés Michel Piccoli resulta extraordinaria en esta historia co-escrita por Rafael Azcona y Berlanga que cuenta además con una agradecida música de Maurice Jarre.

tamaño-natural

El relato está rodado con un ritmo pausado y las conversaciones que nuestro protagonista mantiene con su singular compañera no dejan de ser turbadoras, tanto como las escenas de sexo, perfectamente dibujado en sus intenciones más que en sus elementos.

Aunque aparentemente la relación fetichista del protagonista no deja de ser chocante y ocupar un lugar destacado dentro del film, subyace todo una elaborada crítica de la burguesía acostumbrada a la lujuria y a satisfacer sus caprichos. Una clase social que pretende mantener una excelente fachada asentada sobre una gran represión, la cual cuando es eliminada permite aflorar toda una serie de perversiones infantiles, unas carencias sociales que conducen al más absoluto aislamiento humano.

Las relaciones sociales son sustituidas por un juego morboso donde la línea entre fantasía y realidad se desdibujan hasta el extremo del final dramático. La película aunque rodada con gran elegancia muestra varias escenas de erotismo absolutamente transgresoras para el cine español de esa época. Subestimada por la mayoría, se trata de una estupenda película muy bien narrada, muy cercana a la corriente buñuelista dominante de la época, perfectamente interpretada, que va mucho más allá de su superficial concupiscencia.

tamaño-natural

Título original: Grandeur nature.

Director: Luis García Berlanga.

Intérpretes: Michel Piccoli, Rada Rassimov, Amparo Soler Leal, Queta Claver, Manuel Alexandre, Julieta Serrano.

Escena:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

la gran familia
Las peripecias de una familia numerosa de clase media en el Madrid de los años sesenta era lo que nos presentaba el maño Fernando Palacios en esta comedia española navideña, considerada hoy por hoy en uno de los títulos más populares dentro de la historia del cine español. A pesar del éxito que cosechó en la fecha de su estreno, el film fue tachado de panfleto propagandístico lanzado por el régimen franquista, una afirmación que no les faltaba nada de razón ya que la imagen de la familia idealizada y feliz que nos vendía la historia del film chocaba con la triste realidad social que vivía la mayor parte de los españoles de la época, donde el sufrimiento y las penurias era el pan de cada día. La obra de Fernando Palacios, director de mediocres películas españolas de la talla de "El día de los enamorados (1959)" o "Búscame a esa chica (1964)", ésta última protagonizada por aquella estrella infantil "made  in Spain" llamada Marisol, nos narraba como un matrimonio junto a sus 15 hijos y el abuelo consigue, siempre cargados de ánimos y buen humor, hacer frente a los contratiempos y obstáculos del día a día con el esfuerzo y la unión de todos los componentes de la familia.

la gran familia

Una película cargada de humanidad y optimismo (o que simplemente tapaba la triste realidad española que se vivía por aquel entonces, vuelvo de nuevo a repetir) y donde la importancia de los valores familiares era, sin lugar a dudas, el mensaje principal que se quería transmitir con esta obra. El film se caracterizaría por iniciar el primer tramo de la película como una amable comedia para pasar en la última parte de la misma en un drama destinado a tocar la fibra sensible del público y donde el espíritu mágico de la navidad también estaría presente. Muchas caras conocidas del cine español veríamos en este título, entre ellos Alberto Closas ("Muerte de un ciclista (1955)") como Carlos Alonso, representando al cabeza de familia que trabaja de sol a sol para mantener a su familia, José Luis López Vázquez ("El pisito (1959)") en la piel de Juan, el padrino simpático que siempre esta ahí para echar una mano a la familia o el genial José Isbert ("Bienvenido Mr. Marshall (1953)") encarnando al abuelo (sin lugar a dudas uno de los elementos más destacables del film) y donde su hija, María Isbert, también tendría una breve papel haciendo de la chacha de la familia.

la gran familia

Entre sus escenas hago mención la mítica secuencia (donde a más de uno se le soltaría alguna lagrimita) de José Isbert buscando a su nieto Chencho perdido entre la muchedumbre de la Plaza Mayor o ese simpático momento de la  familia viendo desde su balcón la tele de su vecino. Con la intención de continuar el éxito de su predecesora se llevó a cabo una serie de secuelas, estas fueron "La familia y uno más (1965)", también dirigida por Palacios, "La familia bien, gracias (1979)" y "La familia...30 años después (1999)", ésta última lanzada directamente para el formato televisivo. Como curiosidad, se comenta que para que Alfredo Garrido, el niño que hace de "Chencho", llorara en sus escenas el realizador junto su grupo de ayudantes le asustaba con llamar a unos hombres para que le pinchara unas inyecciones.

Frase para recordar: "Primero se sacan los de ayer. Cuando ya no quedan ninguno de ayer se sacan los de hoy, así los que sobran de hoy quedan para mañana y si no podrían quedar para mañana los de ayer, entonces serían de anteayer. ¿Usted me entiende verdad?"





la gran familia

Director: Fernando Palacios.

Intérpretes: Alberto Closas, Amparo Soler Leal, José Luis Lopéz Vázquez, José Isbert.

Trailer:



Información complementaria:
José Isbert

Reseña escrita por Jesús Fariña

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LA GRAN FAMILIA (1962). Un clásico navideño español.

la gran familia
Las peripecias de una familia numerosa de clase media en el Madrid de los años sesenta era lo que nos presentaba el maño Fernando Palacios en esta comedia española navideña, considerada hoy por hoy en uno de los títulos más populares dentro de la historia del cine español. A pesar del éxito que cosechó en la fecha de su estreno, el film fue tachado de panfleto propagandístico lanzado por el régimen franquista, una afirmación que no les faltaba nada de razón ya que la imagen de la familia idealizada y feliz que nos vendía la historia del film chocaba con la triste realidad social que vivía la mayor parte de los españoles de la época, donde el sufrimiento y las penurias era el pan de cada día. La obra de Fernando Palacios, director de mediocres películas españolas de la talla de "El día de los enamorados (1959)" o "Búscame a esa chica (1964)", ésta última protagonizada por aquella estrella infantil "made  in Spain" llamada Marisol, nos narraba como un matrimonio junto a sus 15 hijos y el abuelo consigue, siempre cargados de ánimos y buen humor, hacer frente a los contratiempos y obstáculos del día a día con el esfuerzo y la unión de todos los componentes de la familia.

la gran familia

Una película cargada de humanidad y optimismo (o que simplemente tapaba la triste realidad española que se vivía por aquel entonces, vuelvo de nuevo a repetir) y donde la importancia de los valores familiares era, sin lugar a dudas, el mensaje principal que se quería transmitir con esta obra. El film se caracterizaría por iniciar el primer tramo de la película como una amable comedia para pasar en la última parte de la misma en un drama destinado a tocar la fibra sensible del público y donde el espíritu mágico de la navidad también estaría presente. Muchas caras conocidas del cine español veríamos en este título, entre ellos Alberto Closas ("Muerte de un ciclista (1955)") como Carlos Alonso, representando al cabeza de familia que trabaja de sol a sol para mantener a su familia, José Luis López Vázquez ("El pisito (1959)") en la piel de Juan, el padrino simpático que siempre esta ahí para echar una mano a la familia o el genial José Isbert ("Bienvenido Mr. Marshall (1953)") encarnando al abuelo (sin lugar a dudas uno de los elementos más destacables del film) y donde su hija, María Isbert, también tendría una breve papel haciendo de la chacha de la familia.

la gran familia

Entre sus escenas hago mención la mítica secuencia (donde a más de uno se le soltaría alguna lagrimita) de José Isbert buscando a su nieto Chencho perdido entre la muchedumbre de la Plaza Mayor o ese simpático momento de la  familia viendo desde su balcón la tele de su vecino. Con la intención de continuar el éxito de su predecesora se llevó a cabo una serie de secuelas, estas fueron "La familia y uno más (1965)", también dirigida por Palacios, "La familia bien, gracias (1979)" y "La familia...30 años después (1999)", ésta última lanzada directamente para el formato televisivo. Como curiosidad, se comenta que para que Alfredo Garrido, el niño que hace de "Chencho", llorara en sus escenas el realizador junto su grupo de ayudantes le asustaba con llamar a unos hombres para que le pinchara unas inyecciones.

Frase para recordar: "Primero se sacan los de ayer. Cuando ya no quedan ninguno de ayer se sacan los de hoy, así los que sobran de hoy quedan para mañana y si no podrían quedar para mañana los de ayer, entonces serían de anteayer. ¿Usted me entiende verdad?"





la gran familia

Director: Fernando Palacios.

Intérpretes: Alberto Closas, Amparo Soler Leal, José Luis Lopéz Vázquez, José Isbert.

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Información complementaria:
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Reseña escrita por Jesús Fariña

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