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Cuando Roosvelt llegó a la presidencia de los Estados Unidos, el paro alcanzaba la cifra del 25 por ciento que se mantendría durante cinco años. Para contrarrestar esta lamentable situación nacería el New Deal roosveltiano, un ideario social que se comprometía a tratar a todos por igual a través del intervencionismo estatal en la economía y abrió las puertas a las organizaciones sindicales, a la negociación y a la huelga. En este contexto Frank Capra realizó una serie de películas que retrataban la difícil situación de la época, resaltando los valores morales del hombre común, y como el hombre norteamericano medio en solitario, podía defenderse de la corrupción política y económica, con la sola ayuda de su abnegación. Así, "Caballero sin espada" está contextualizada en la América de los años 30. Jefferson Smith (James Stewart) es un joven abogado de Montana. Tiene un gran corazón, a la vez que una gran ingenuidad. Jefferson llega al senado por unos intereses financieros y políticos que pretenden manejarlo como hombre de paja a fin de pasar a la Cámara alta del Congreso un proyecto de presa. Sin embargo, Jefferson tiene otros planes: pretende construir en el mismo territorio, un campamento de verano para los chicos de las grandes ciudades. Jefferson se verá difamado y acusado de corrupción. Ayudado por una secretaria, también idealista (Jean Arthur) ejercerán la obstrucción parlamentaria, un debate político de 23 horas en la que ejercerá una lucha abierta por la democracia.
Se trata de uno de los films míticos de Capra, que además de ofrecer el triunfo del hombre corriente sobre la élite corrompida, convirtiendo a Jefferson en un personaje quijotesco, un Goliat capaz de enfrentarse al poder financiero y político, muestra una real radiografía sobre la sociedad norteamericana de esos años. No en vano, fue uno de los films seleccionados como tesoro histórico por el Congreso norteamericano como testimonio y prueba del período de la América urbana de la Depresión, a modo de recuperación del típico sistema de vida americana (American Way of Live) y que tan bien supo retratar Capra. Y no solo eso, sino que sirvió de ayuda y empuje para muchos espectadores en crisis, con el fin de evadirse de sus múltiples problemas, a la vez que empatizaban con sus protagonistas. El idealista Capra, que tuvo su primer éxito con la deliciosa "Sucedió una noche (1934)", seguida de otras célebres comedias como "El secreto de vivir (1936)", "Vive como quieras (1938)", "Juan Nadie (1940)" o "!Qué bello es vivir! (1946)",conocía como nadie el sentir norteamericano, como él mismo manifestaba:
"Conozco a los americanos mejor que a la gente de cualquier otro país y sé de qué se ríen y de qué debo reírme yo mismo."
Con guión de Sidney Buchman, basado en la historia "The Gentelman From Montana", de Lewis R. Foster, "Caballero sin espada", rodada casi exclusivamente en un único escenario, el Senado, obra de Lionel Banks, cuenta con la música del prolífico Dimitri Tiomkin, autor ente otras de música para obras como "El álamo (1960)", "Solo ante el peligro (1952)", "Gigante (1956)" o "Río rojo (1948)", entre otras. La película es una mezcla de cine social y político en clave de comedia, no por ello carente de crítica contra la deshonestidad parlamentaria y la corrupción política en la gran maquinaria gubernamental, mucho más amable y menos ácida y realista que "Tempestad sobre Washington (1962)" de Otto Preminger. Al siempre sólido James Stewart y protagonista casi absoluto de la cinta, le secundan unas brillantes actuaciones de Claude Rains, Jean Arthur y Edward Arnold. Una cinta, en definitiva, tanto por su inteligencia, como por su argumento, de total vigencia.
Título original: Mr. Smith goes to Washington.
Director: Frank Capra.
Intérpretes: James Stewart, Claude Rains, Jean
Arthur, Thomas Mitchell.
Cuando Roosvelt llegó a la presidencia de los Estados Unidos, el paro alcanzaba la cifra del 25 por ciento que se mantendría durante cinco años. Para contrarrestar esta lamentable situación nacería el New Deal roosveltiano, un ideario social que se comprometía a tratar a todos por igual a través del intervencionismo estatal en la economía y abrió las puertas a las organizaciones sindicales, a la negociación y a la huelga. En este contexto Frank Capra realizó una serie de películas que retrataban la difícil situación de la época, resaltando los valores morales del hombre común, y como el hombre norteamericano medio en solitario, podía defenderse de la corrupción política y económica, con la sola ayuda de su abnegación. Así, "Caballero sin espada" está contextualizada en la América de los años 30. Jefferson Smith (James Stewart) es un joven abogado de Montana. Tiene un gran corazón, a la vez que una gran ingenuidad. Jefferson llega al senado por unos intereses financieros y políticos que pretenden manejarlo como hombre de paja a fin de pasar a la Cámara alta del Congreso un proyecto de presa. Sin embargo, Jefferson tiene otros planes: pretende construir en el mismo territorio, un campamento de verano para los chicos de las grandes ciudades. Jefferson se verá difamado y acusado de corrupción. Ayudado por una secretaria, también idealista (Jean Arthur) ejercerán la obstrucción parlamentaria, un debate político de 23 horas en la que ejercerá una lucha abierta por la democracia.
Se trata de uno de los films míticos de Capra, que además de ofrecer el triunfo del hombre corriente sobre la élite corrompida, convirtiendo a Jefferson en un personaje quijotesco, un Goliat capaz de enfrentarse al poder financiero y político, muestra una real radiografía sobre la sociedad norteamericana de esos años. No en vano, fue uno de los films seleccionados como tesoro histórico por el Congreso norteamericano como testimonio y prueba del período de la América urbana de la Depresión, a modo de recuperación del típico sistema de vida americana (American Way of Live) y que tan bien supo retratar Capra. Y no solo eso, sino que sirvió de ayuda y empuje para muchos espectadores en crisis, con el fin de evadirse de sus múltiples problemas, a la vez que empatizaban con sus protagonistas. El idealista Capra, que tuvo su primer éxito con la deliciosa "Sucedió una noche (1934)", seguida de otras célebres comedias como "El secreto de vivir (1936)", "Vive como quieras (1938)", "Juan Nadie (1940)" o "!Qué bello es vivir! (1946)",conocía como nadie el sentir norteamericano, como él mismo manifestaba:
"Conozco a los americanos mejor que a la gente de cualquier otro país y sé de qué se ríen y de qué debo reírme yo mismo."
Con guión de Sidney Buchman, basado en la historia "The Gentelman From Montana", de Lewis R. Foster, "Caballero sin espada", rodada casi exclusivamente en un único escenario, el Senado, obra de Lionel Banks, cuenta con la música del prolífico Dimitri Tiomkin, autor ente otras de música para obras como "El álamo (1960)", "Solo ante el peligro (1952)", "Gigante (1956)" o "Río rojo (1948)", entre otras. La película es una mezcla de cine social y político en clave de comedia, no por ello carente de crítica contra la deshonestidad parlamentaria y la corrupción política en la gran maquinaria gubernamental, mucho más amable y menos ácida y realista que "Tempestad sobre Washington (1962)" de Otto Preminger. Al siempre sólido James Stewart y protagonista casi absoluto de la cinta, le secundan unas brillantes actuaciones de Claude Rains, Jean Arthur y Edward Arnold. Una cinta, en definitiva, tanto por su inteligencia, como por su argumento, de total vigencia.
Título original: Mr. Smith goes to Washington.
Director: Frank Capra.
Intérpretes: James Stewart, Claude Rains, Jean
Arthur, Thomas Mitchell.
Se suele caer en el error de
creer que el director húngaro Michael Curtiz solo fue capaz de conseguir con
"Casablanca (1942)" su única obra maestra ,así mismo y con gran parte
de culpa de Cahiers du Cinéma y la crítica francesa se le considera como un
artesano o realizador de encargos de un gran estudio,y nunca como un autor,
estatus mas que concedido por la corriente crítica francesa a coetáneos
suyos como William Wyler, John Ford o Fritz Lang. No hay que olvidar que
antes de llegar a Hollywood, Curtiz ya contaba con una reputada carrera en su
país de origen, sobre todo gracias a grandes producciones épico-bíblicas del
periodo silente como "La luna de Israel (1924)", obra que la Paramount
compró en Estados Unidos con el fin de ocultarla en sus archivos y que el
público no pudiese compararla con "Los diez mandamientos (1923)" de
Cecil. B. De Mille, ya que curiosamente en ambos films se incluía la secuencia
en la que se abren las aguas del Mar Rojo. Curtiz fue un director de
carácter ecléctico que abordó con eficacia un montón de géneros;
bélico, western, aventuras, terror y por supuesto el noir con títulos tan
interesantes como el que nos ocupa The Unsuspected, que si bien contiene
suficientes elementos del género negro en cuanto a atmósfera y criminología,
quizá sus personajes no se ajustan a los parámetros habituales, empezando por
el que me parece mas interesante y complejo, el locutor de radio Victor
Grandison interpretado con solvencia y elegancia por Claude Rains, sin embargo
el resto de personajes son meros secundarios que no están del todo definidos a
excepción quizás de Althea (Audrey Totter), que lejos de ser una femme fatale, se
asemeja mas a una "damisela en apuros" de los relatos
góticos.
Curtiz huía de los estereotipos hollywoodienses y sus obras a menudo no
contaban con brillantes guiones, por lo tanto tenia que suplir esas carencias
con su hábil realización tal y como ocurre en The Unsuspected, donde se
intuye un noir de iluminación mas bien expresionista y donde los extraños
ángulos de cámara contribuyen a describir los sentimientos de los personajes
casi mas que los diálogos. Basada en una novela de
Charlotte Amstrong, con guión de Bess Meredyth (esposa de Curtiz) y prodigiosa
fotografía de Elwood Bredell ("The Killers (1946)" de Siodmak) cuenta con música de Franz
Waxman ("Rebeca (1940)", "La ventana indiscreta (1954)"...), inteligente fusión de jazz y música
clásica que nos remite a sus imágenes, combinación de noir e influencias
centroeuropeas intrínsecas al propio Curtiz. Retomando el hilo argumental y la
referencia sobre su carácter de noir atípico y sin poder dar muchos
detalles de la trama puesto que las claves para comprender a los personajes se
van dando durante todo el metraje y hasta el mismo final, podemos tomar
como ejemplo a su protagonista Victor Grandison, una estrella de la radio cuyo
carácter afable y protector con su sobrina Althea (antítesis de femme fatale)
contrasta con su gran interés y maestría en criminologia. Ambos están lejos de
ser personajes arquetípicos noir y tampoco encontramos flashbacks ni
saltos narrativos, curtís guarda ese efecto para desenmascarar uno a uno
a todos los secundarios del film cuya dudosa moral se acerca mas a los
estándares mas mezquinos del género negro.Nunca se hablará de The Unsuspected
tanto como de Casablanca, pero es otro de los muchos títulos de interés que
atesora Michael Curtiz y donde podemos disfrutar de su buen hacer y sobre todo
de otra visión en general sobre el cine clásico.
Título original: The Unsuspected.
Director: Michael Curtiz.
Intérpretes: Joan
Caulfield, Claude
Rains, Audrey
Totter, Constance
Bennett, Hurd
Hatfield, Fred
Clark.
Se suele caer en el error de
creer que el director húngaro Michael Curtiz solo fue capaz de conseguir con
"Casablanca (1942)" su única obra maestra ,así mismo y con gran parte
de culpa de Cahiers du Cinéma y la crítica francesa se le considera como un
artesano o realizador de encargos de un gran estudio,y nunca como un autor,
estatus mas que concedido por la corriente crítica francesa a coetáneos
suyos como William Wyler, John Ford o Fritz Lang. No hay que olvidar que
antes de llegar a Hollywood, Curtiz ya contaba con una reputada carrera en su
país de origen, sobre todo gracias a grandes producciones épico-bíblicas del
periodo silente como "La luna de Israel (1924)", obra que la Paramount
compró en Estados Unidos con el fin de ocultarla en sus archivos y que el
público no pudiese compararla con "Los diez mandamientos (1923)" de
Cecil. B. De Mille, ya que curiosamente en ambos films se incluía la secuencia
en la que se abren las aguas del Mar Rojo. Curtiz fue un director de
carácter ecléctico que abordó con eficacia un montón de géneros;
bélico, western, aventuras, terror y por supuesto el noir con títulos tan
interesantes como el que nos ocupa The Unsuspected, que si bien contiene
suficientes elementos del género negro en cuanto a atmósfera y criminología,
quizá sus personajes no se ajustan a los parámetros habituales, empezando por
el que me parece mas interesante y complejo, el locutor de radio Victor
Grandison interpretado con solvencia y elegancia por Claude Rains, sin embargo
el resto de personajes son meros secundarios que no están del todo definidos a
excepción quizás de Althea (Audrey Totter), que lejos de ser una femme fatale, se
asemeja mas a una "damisela en apuros" de los relatos
góticos.
Curtiz huía de los estereotipos hollywoodienses y sus obras a menudo no
contaban con brillantes guiones, por lo tanto tenia que suplir esas carencias
con su hábil realización tal y como ocurre en The Unsuspected, donde se
intuye un noir de iluminación mas bien expresionista y donde los extraños
ángulos de cámara contribuyen a describir los sentimientos de los personajes
casi mas que los diálogos. Basada en una novela de
Charlotte Amstrong, con guión de Bess Meredyth (esposa de Curtiz) y prodigiosa
fotografía de Elwood Bredell ("The Killers (1946)" de Siodmak) cuenta con música de Franz
Waxman ("Rebeca (1940)", "La ventana indiscreta (1954)"...), inteligente fusión de jazz y música
clásica que nos remite a sus imágenes, combinación de noir e influencias
centroeuropeas intrínsecas al propio Curtiz. Retomando el hilo argumental y la
referencia sobre su carácter de noir atípico y sin poder dar muchos
detalles de la trama puesto que las claves para comprender a los personajes se
van dando durante todo el metraje y hasta el mismo final, podemos tomar
como ejemplo a su protagonista Victor Grandison, una estrella de la radio cuyo
carácter afable y protector con su sobrina Althea (antítesis de femme fatale)
contrasta con su gran interés y maestría en criminologia. Ambos están lejos de
ser personajes arquetípicos noir y tampoco encontramos flashbacks ni
saltos narrativos, curtís guarda ese efecto para desenmascarar uno a uno
a todos los secundarios del film cuya dudosa moral se acerca mas a los
estándares mas mezquinos del género negro.Nunca se hablará de The Unsuspected
tanto como de Casablanca, pero es otro de los muchos títulos de interés que
atesora Michael Curtiz y donde podemos disfrutar de su buen hacer y sobre todo
de otra visión en general sobre el cine clásico.
Título original: The Unsuspected.
Director: Michael Curtiz.
Intérpretes: Joan
Caulfield, Claude
Rains, Audrey
Totter, Constance
Bennett, Hurd
Hatfield, Fred
Clark.
El relato se sitúa tras finalizar
la Segunda Guerra Mundial, cuando todavía se estaba intentando localizar muchos
de los nazis escapados hacia América del sur. El padre de Alicia Huberman (Ingrid Bergman), un espía nazi, es condenado
por traición contra los Estados Unidos. Después del juicio, Alicia que lleva
una vida despreocupada de los asuntos de su padre y acostumbrada al lujo,
decide dar una fiesta. Allí conoce al apuesto Devlin (Cary Grant) por el que se
siente atraída desde el principio. Pero Devlin no es sólo un joven seductor, un
admirador más de los muchos que posee Alicia, es un agente de los servicios de
Inteligencia estadounidenses que la persuade para que colabore en la captura de
Alexander Sebastian (Claude Rains), el cerebro de los nazis en Brasil. Ella sólo accederá porque se ha enamorado,
asumirá riesgos, se olvidará de ella misma y se verá inmersa en una compleja
trama de espionaje donde correrá graves peligros, sin ni siquiera esperar ser
correspondida por su amado. Estamos ante una película donde la infiltrada, el
topo o la espía es una aficionada, una mujer atractiva de clase acomodada,
preocupada tan solo de divertirse y de acudir a fiestas, que nunca ha reparado
en los asuntos familiares ni ha asumido responsabilidades de ningún tipo. Su
vida cambia por completo con la detención de su padre. Sin embargo, ella no se
convertirá en espía por grandes ideales patrióticos, lo hará simplemente para
complacer a un hombre, claro que si ese hombre es Cary Grant, no resulta
difícil la elección. En "Encadenados",
al contrario que en otras películas de espías donde predomina la acción
y la agente infiltrada ha recibido un especial entrenamiento en la lucha o ha
sido el experimento para alcanzar superpoderes, tenemos ejerciendo de agente
secreto a una mujer que no está en absoluto preparada para su misión.
Era ése
precisamente uno de los detalles que más le gustaba al Maestro: colocar a gente
corriente en situaciones excepcionales. De esta manera, el suspense y la
intriga están asegurados. Pero es que además, pese a que muchos aseguren lo
contrario, Hitch supo elaborar bellísimas historias de amor, y como muestra
este film. Durante la trama no sólo deberemos descubrir y dar caza a los culpables,
tendremos que resolver el más interesante enigma. Si realmente Devlin ama a
Alicia tanto como ella a él, y es ese punto el que otorga al film un suspense
mágico. La fotografía de Ted Tetzlaff (B&W) colabora en la creación de
bellísimos planos y de magníficos encuadres del rostro de los protagonistas, en
ocasiones casi más importantes que los propios diálogos cargados de mensajes
ambiguos que mantienen entre ellos. La carrera cinematográfica de Tetzlaff se
inició en el período mudo, cuando en la segunda mitad de los años 20 comenzó a
destacar como director de fotografía para Walter Lang, Scott Pembroke, Roy
William Neill o Frank Capra. En los años 30 consiguió su apogeo como operador
en Columbia y Paramount, principalmente por ser uno de los fotógrafos favoritos
de la actriz Carole Lombard. Con ella Ted Tetzlaff rodó títulos como "Candidata
a Millonaria (1933)" de Mitchell Leisen o "Al Servicio De Las Damas (1936)" de
Gregory LaCava. En 1941 debutó como director de largometrajes con "World
Premiere (1941)", comedia protagonizada por John Barrymore y Frances Farmer. Un
año después Tetzlaff consiguió su única nominación al Oscar a la mejor
fotografía por su trabajo en "El Asunto Del día (1942)", un film dirigido por
George Stevens con Cary Grant, Ronald Colman y Jean Arthur como estelar trío
protagonista.
A mediados de la década de los 40 Tetzlaff dejó el trabajo como
fotógrafo para dedicarse exclusivamente a la dirección, pero antes de abandonar
sus tareas iniciales como operador fue el encargado de la fotografía de
importantes títulos como "Me Casé Con Una Bruja (1942)" o "Encadenados (1946)",
film que supuso su última película como fotógrafo. Esta cinta consiguió parte
de su popularidad no sólo por las grandísimas actuaciones de dos grandes
monstruos de la pantalla, Ingrid y Cary, también por la escena del famoso beso,
considerada como gran alarde de ingenio y de maestría en el montaje. Hitchcock
consiguió filmar uno de los besos más memorables de Hollywood durante la época
del código Hays, (1930-1968), cuando las escenas de pasión eran terriblemente
censuradas y los besos limitados en su
duración a breves segundos. Pero Hitchcock con su astucia consiguió que un beso
durara tres minutos en pantalla, mediante la técnica de la interrupción por la llamada telefónica, cada contestación
permitía parar (cada beso duraba lo justo), cambiar de plano y seguir
besándose. El duelo actoral resultó lleno de
química e inolvidable, además de contar con un gran reparto. Ingrid Bergman
está descomunal, sólo en su mirada se puede apreciar el amor que siente por
Cary Grant. Él siempre muy contenido, parco en sus emociones y sus expresiones del rostro, con diálogos llenos
de cinismo, no desvelará sus verdaderos sentimientos, y esa intriga, esa
tensión sensual entre ambos, será un elemento clave que ensalce aún más el
guión.
La escena de la llave, es otra gran muestra del saber hacer en cine.
Jugando con los objetos que son el centro de la trama. Alicia intenta hacerse
con las llaves de la bodega, pero su marido la sorprende. El plano siguiente es la fiesta, la cámara
está en lo alto de la escalera y abajo están Sebastian y Alicia recibiendo a los invitados. Nuestra cabeza sólo puede
pensar en la llave y Hitchcock lo sabe. La cámara desciende hasta terminar en
un plano detalle: la mano de Alicia con la llave. Más tarde cuando Sebastian
intente besar esa misma mano, la llave ya habrá desaparecido como en un juego
de magia. Como bien comentó Truffeau: "Hitchcock obtiene un máximo efecto
visual con los mínimos elementos. Eso es algo que se repite en todas sus
cintas, una de las más perfectas correlaciones entre lo que tú estás deseando
ver y lo que aparece en escena".
"To the eye, the ensemble is as perfect as an
animated cartoon”. -Para el ojo humano, el montaje es tan perfecto como un
dibujo animado-.
La escena final de bajada por las
escaleras, nos mantiene sobrecogidos, mientras la Bergman desciende con su
cabeza apoyada en Cary Grant, totalmente entregada y confiada mientras Claude
Rains, en una de sus grandes interpretaciones, bajo la mirada acusadora de su
madre y con todo el Comité de nazis al fondo debe permanecer pasivo y perplejo
esperando su fatal desenlace. Una mezcla perfecta de suspense, intriga y
romance.
Título original: Notorious.
Director: Alfred Hitchcock.
Intérpretes: Cary
Grant, Ingrid
Bergman, Claude
Rains, Louis
Calhern, Leopoldine
Konstantin,Reinhold
Schünzel, Moroni
Olsen.
El relato se sitúa tras finalizar
la Segunda Guerra Mundial, cuando todavía se estaba intentando localizar muchos
de los nazis escapados hacia América del sur. El padre de Alicia Huberman (Ingrid Bergman), un espía nazi, es condenado
por traición contra los Estados Unidos. Después del juicio, Alicia que lleva
una vida despreocupada de los asuntos de su padre y acostumbrada al lujo,
decide dar una fiesta. Allí conoce al apuesto Devlin (Cary Grant) por el que se
siente atraída desde el principio. Pero Devlin no es sólo un joven seductor, un
admirador más de los muchos que posee Alicia, es un agente de los servicios de
Inteligencia estadounidenses que la persuade para que colabore en la captura de
Alexander Sebastian (Claude Rains), el cerebro de los nazis en Brasil. Ella sólo accederá porque se ha enamorado,
asumirá riesgos, se olvidará de ella misma y se verá inmersa en una compleja
trama de espionaje donde correrá graves peligros, sin ni siquiera esperar ser
correspondida por su amado. Estamos ante una película donde la infiltrada, el
topo o la espía es una aficionada, una mujer atractiva de clase acomodada,
preocupada tan solo de divertirse y de acudir a fiestas, que nunca ha reparado
en los asuntos familiares ni ha asumido responsabilidades de ningún tipo. Su
vida cambia por completo con la detención de su padre. Sin embargo, ella no se
convertirá en espía por grandes ideales patrióticos, lo hará simplemente para
complacer a un hombre, claro que si ese hombre es Cary Grant, no resulta
difícil la elección. En "Encadenados",
al contrario que en otras películas de espías donde predomina la acción
y la agente infiltrada ha recibido un especial entrenamiento en la lucha o ha
sido el experimento para alcanzar superpoderes, tenemos ejerciendo de agente
secreto a una mujer que no está en absoluto preparada para su misión.
Era ése
precisamente uno de los detalles que más le gustaba al Maestro: colocar a gente
corriente en situaciones excepcionales. De esta manera, el suspense y la
intriga están asegurados. Pero es que además, pese a que muchos aseguren lo
contrario, Hitch supo elaborar bellísimas historias de amor, y como muestra
este film. Durante la trama no sólo deberemos descubrir y dar caza a los culpables,
tendremos que resolver el más interesante enigma. Si realmente Devlin ama a
Alicia tanto como ella a él, y es ese punto el que otorga al film un suspense
mágico. La fotografía de Ted Tetzlaff (B&W) colabora en la creación de
bellísimos planos y de magníficos encuadres del rostro de los protagonistas, en
ocasiones casi más importantes que los propios diálogos cargados de mensajes
ambiguos que mantienen entre ellos. La carrera cinematográfica de Tetzlaff se
inició en el período mudo, cuando en la segunda mitad de los años 20 comenzó a
destacar como director de fotografía para Walter Lang, Scott Pembroke, Roy
William Neill o Frank Capra. En los años 30 consiguió su apogeo como operador
en Columbia y Paramount, principalmente por ser uno de los fotógrafos favoritos
de la actriz Carole Lombard. Con ella Ted Tetzlaff rodó títulos como "Candidata
a Millonaria (1933)" de Mitchell Leisen o "Al Servicio De Las Damas (1936)" de
Gregory LaCava. En 1941 debutó como director de largometrajes con "World
Premiere (1941)", comedia protagonizada por John Barrymore y Frances Farmer. Un
año después Tetzlaff consiguió su única nominación al Oscar a la mejor
fotografía por su trabajo en "El Asunto Del día (1942)", un film dirigido por
George Stevens con Cary Grant, Ronald Colman y Jean Arthur como estelar trío
protagonista.
A mediados de la década de los 40 Tetzlaff dejó el trabajo como
fotógrafo para dedicarse exclusivamente a la dirección, pero antes de abandonar
sus tareas iniciales como operador fue el encargado de la fotografía de
importantes títulos como "Me Casé Con Una Bruja (1942)" o "Encadenados (1946)",
film que supuso su última película como fotógrafo. Esta cinta consiguió parte
de su popularidad no sólo por las grandísimas actuaciones de dos grandes
monstruos de la pantalla, Ingrid y Cary, también por la escena del famoso beso,
considerada como gran alarde de ingenio y de maestría en el montaje. Hitchcock
consiguió filmar uno de los besos más memorables de Hollywood durante la época
del código Hays, (1930-1968), cuando las escenas de pasión eran terriblemente
censuradas y los besos limitados en su
duración a breves segundos. Pero Hitchcock con su astucia consiguió que un beso
durara tres minutos en pantalla, mediante la técnica de la interrupción por la llamada telefónica, cada contestación
permitía parar (cada beso duraba lo justo), cambiar de plano y seguir
besándose. El duelo actoral resultó lleno de
química e inolvidable, además de contar con un gran reparto. Ingrid Bergman
está descomunal, sólo en su mirada se puede apreciar el amor que siente por
Cary Grant. Él siempre muy contenido, parco en sus emociones y sus expresiones del rostro, con diálogos llenos
de cinismo, no desvelará sus verdaderos sentimientos, y esa intriga, esa
tensión sensual entre ambos, será un elemento clave que ensalce aún más el
guión.
La escena de la llave, es otra gran muestra del saber hacer en cine.
Jugando con los objetos que son el centro de la trama. Alicia intenta hacerse
con las llaves de la bodega, pero su marido la sorprende. El plano siguiente es la fiesta, la cámara
está en lo alto de la escalera y abajo están Sebastian y Alicia recibiendo a los invitados. Nuestra cabeza sólo puede
pensar en la llave y Hitchcock lo sabe. La cámara desciende hasta terminar en
un plano detalle: la mano de Alicia con la llave. Más tarde cuando Sebastian
intente besar esa misma mano, la llave ya habrá desaparecido como en un juego
de magia. Como bien comentó Truffeau: "Hitchcock obtiene un máximo efecto
visual con los mínimos elementos. Eso es algo que se repite en todas sus
cintas, una de las más perfectas correlaciones entre lo que tú estás deseando
ver y lo que aparece en escena".
"To the eye, the ensemble is as perfect as an
animated cartoon”. -Para el ojo humano, el montaje es tan perfecto como un
dibujo animado-.
La escena final de bajada por las
escaleras, nos mantiene sobrecogidos, mientras la Bergman desciende con su
cabeza apoyada en Cary Grant, totalmente entregada y confiada mientras Claude
Rains, en una de sus grandes interpretaciones, bajo la mirada acusadora de su
madre y con todo el Comité de nazis al fondo debe permanecer pasivo y perplejo
esperando su fatal desenlace. Una mezcla perfecta de suspense, intriga y
romance.
Título original: Notorious.
Director: Alfred Hitchcock.
Intérpretes: Cary
Grant, Ingrid
Bergman, Claude
Rains, Louis
Calhern, Leopoldine
Konstantin,Reinhold
Schünzel, Moroni
Olsen.
El desafío de un idealista e ingenuo senador contra la corrupta maquinaria política que mueve la ciudad de Washington sería el resumen argumental de esta maravillosa obra dirigida por Frank Capra ("Que bello es vivir (1946)") con guión de Sydney Buchman (uno de los grandes guionistas norteamericanos de la década de los años 30 y 40 antes de verse envuelto en la famosa "caza de brujas" de Hollywood) y que obtendría un total de 11 nominaciones en los premios de la academia de aquel año, entre ellas mejor película, director y actor principal. El fim (que abusa en exceso el tono patriótico y en estar recalcando en todo momento los correctos valores que debe tener un buen ciudadano norteamericano) sacaría a la luz los trapos sucios que se mueven en el mundo de la política desde la corrupción de sus gobernantes hasta el uso de los medios de comunicación como vehículo que manipula a las masas sociales. James Stewart, haciendo gala de su buen hacer interpretativo hasta el extremo de eclipsar con sus apariciones a sus colegas de reparto, representaría al "héroe" en cuestión (Jefferson Smith), una especie de David que se enfrenta al todopoderoso Goliath, cargado de bondad y de buenas intenciones que luchará hasta la extenuación por defender su honestidad y los principios constitucionales de su nación. Jean Arthur ("Raíces profundas (1953)") como Clarissa Saunders, la secretaria que ayuda a Smith a que éste consiga sus propósitos, Claude Rains ("Casablanca (1942)") en el papel del traicionero senador Joseph Paine, Edward Arnold ("Juan nadie (1941)") encarnando a Jim Taylor, el despiadado hombre de negocios que manipula las decisiones del gobierno y Thomas Mitchell ("La diligencia (1939)") como el periodista Dizz Moore completarían el resto de actores principales. Entre sus míticas escenas habría que mencionar el maratoniano discurso final de Jefferson con voz ronca (se comenta que se consiguió a base de cloruro de mercurio) para convencer su inocencia a los miembros del Jurado y destapar los turbios asuntos de algunos políticos en el Senado. Como curiosidad, la obra estuvo prohibida en muchos de los países que se regentaba el autoritarismo (entre ellas la España falangista y la Alemania nazi) mientras que en otros se les modificaría el doblaje para no reflejar el mensaje democrático que transmitía el film.
Frase para recordar: "Las causas perdidas son las únicas por las que merece la pena luchar".
Título original: Mr. Smith goes to Washington.
Director: Frank Capra.
Intérpretes: James Stewart, Claude Rains, Jean Arthur, Thomas Mitchell.
El desafío de un idealista e ingenuo senador contra la corrupta maquinaria política que mueve la ciudad de Washington sería el resumen argumental de esta maravillosa obra dirigida por Frank Capra ("Que bello es vivir (1946)") con guión de Sydney Buchman (uno de los grandes guionistas norteamericanos de la década de los años 30 y 40 antes de verse envuelto en la famosa "caza de brujas" de Hollywood) y que obtendría un total de 11 nominaciones en los premios de la academia de aquel año, entre ellas mejor película, director y actor principal. El fim (que abusa en exceso el tono patriótico y en estar recalcando en todo momento los correctos valores que debe tener un buen ciudadano norteamericano) sacaría a la luz los trapos sucios que se mueven en el mundo de la política desde la corrupción de sus gobernantes hasta el uso de los medios de comunicación como vehículo que manipula a las masas sociales. James Stewart, haciendo gala de su buen hacer interpretativo hasta el extremo de eclipsar con sus apariciones a sus colegas de reparto, representaría al "héroe" en cuestión (Jefferson Smith), una especie de David que se enfrenta al todopoderoso Goliath, cargado de bondad y de buenas intenciones que luchará hasta la extenuación por defender su honestidad y los principios constitucionales de su nación. Jean Arthur ("Raíces profundas (1953)") como Clarissa Saunders, la secretaria que ayuda a Smith a que éste consiga sus propósitos, Claude Rains ("Casablanca (1942)") en el papel del traicionero senador Joseph Paine, Edward Arnold ("Juan nadie (1941)") encarnando a Jim Taylor, el despiadado hombre de negocios que manipula las decisiones del gobierno y Thomas Mitchell ("La diligencia (1939)") como el periodista Dizz Moore completarían el resto de actores principales. Entre sus míticas escenas habría que mencionar el maratoniano discurso final de Jefferson con voz ronca (se comenta que se consiguió a base de cloruro de mercurio) para convencer su inocencia a los miembros del Jurado y destapar los turbios asuntos de algunos políticos en el Senado. Como curiosidad, la obra estuvo prohibida en muchos de los países que se regentaba el autoritarismo (entre ellas la España falangista y la Alemania nazi) mientras que en otros se les modificaría el doblaje para no reflejar el mensaje democrático que transmitía el film.
Frase para recordar: "Las causas perdidas son las únicas por las que merece la pena luchar".
Título original: Mr. Smith goes to Washington.
Director: Frank Capra.
Intérpretes: James Stewart, Claude Rains, Jean Arthur, Thomas Mitchell.