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En la década de los setenta Hollywood descubrió que una forma de llevar a la taquilla al mayor número de espectadores era llenando el reparto con estrellas, cosa que funcionó de maravilla en el subgénero de cine de desastres. Así era común ver en la misma película a Paul Newman metiéndose por unas escaleras llenas de fuego y a Fred Astaire rescatando a un gatito, a Charlton Heston subiéndose en un avión en pleno vuelo mientras Linda Blair esperaba salvarse para ser sometida a una operación quirúrgica. Esta fórmula ya aplicada con anterioridad en el cine bélico, en algunos westerns y hasta en ciertos dramas fue utilizada por Sidney Lumet en la adaptación de una novela de Agatha Christie realizada en el año 1974. Según declaraciones del realizador el recurso de usar un elenco multiestelar le confería al filme un aire de glamur adicional ya que según él recurrir a los mejores secundarios del cine no hubiera sido igual que ver a Sean Connery o a Jacqueline Bisset en aquellos papeles.
Y además de los citados ahí estaban Albert Finney, Lauren Bacall, Martin Balsam, Ingrid Bergman, Jean Pierre Cassel, John Gielgud, Vanessa Redgrave, Wendy Hiller, Rachel Roberts, Anthony Perkins, Michael York y Richard Widmark. Un quién-es-quién en el universo interpretativo de aquel entonces. Porque en la trama también existía un quién es quién, ya que el famoso detective Hércules Poirot tenía que encontrar al culpable en esta pléyade de sospechosos.
La película arranca con el secuestro de una niña, hija de un héroe nacional americano, la cual es posteriormente hallada muerta (hecho inspirado en el famoso caso Lindbergh ) y años más tarde la acción se traslada a un viaje en el expreso de Oriente desde Estambul a Francia con conexión a Londres. En él va el legendario detective Belga luego de haber resuelto un caso en Mesopotamia y durante una tormenta en los Balcanes el tren debe detenerse por un alud, esa noche el millonario Ratchett (Widmark) es asesinado a cuchillazos de una manera misteriosa. El investigador (Albert Finney) deberá resolver el crimen hasta que el paso sea habilitado otra vez.
La resolución del film, para aquellos que lo vieron o leyeron la novela, es compleja. Venganza fuenteovejunezca orquestada ritualmente por personajes cuya devoción y lealtad a los padres de la víctima es realmente conmovedora. Las diferencias con el original literario son otra cosa y no tienen trascendencia en este asunto.
Título original: Murder on the Orient Express.
Director: Sidney
Lumet.
Intérpretes: Albert
Finney, Lauren
Bacall, Ingrid
Bergman, Sean
Connery, Anthony
Perkins, Vanessa
Redgrave, Jacqueline
Bisset, Richard
Widmark, Martin
Balsam.
Trailer:
Escena:
B.S.O.:
Reseña escrita por Carlos Fernando Carrion Quezada
En la década de los setenta Hollywood descubrió que una forma de llevar a la taquilla al mayor número de espectadores era llenando el reparto con estrellas, cosa que funcionó de maravilla en el subgénero de cine de desastres. Así era común ver en la misma película a Paul Newman metiéndose por unas escaleras llenas de fuego y a Fred Astaire rescatando a un gatito, a Charlton Heston subiéndose en un avión en pleno vuelo mientras Linda Blair esperaba salvarse para ser sometida a una operación quirúrgica. Esta fórmula ya aplicada con anterioridad en el cine bélico, en algunos westerns y hasta en ciertos dramas fue utilizada por Sidney Lumet en la adaptación de una novela de Agatha Christie realizada en el año 1974. Según declaraciones del realizador el recurso de usar un elenco multiestelar le confería al filme un aire de glamur adicional ya que según él recurrir a los mejores secundarios del cine no hubiera sido igual que ver a Sean Connery o a Jacqueline Bisset en aquellos papeles.
Y además de los citados ahí estaban Albert Finney, Lauren Bacall, Martin Balsam, Ingrid Bergman, Jean Pierre Cassel, John Gielgud, Vanessa Redgrave, Wendy Hiller, Rachel Roberts, Anthony Perkins, Michael York y Richard Widmark. Un quién-es-quién en el universo interpretativo de aquel entonces. Porque en la trama también existía un quién es quién, ya que el famoso detective Hércules Poirot tenía que encontrar al culpable en esta pléyade de sospechosos.
La película arranca con el secuestro de una niña, hija de un héroe nacional americano, la cual es posteriormente hallada muerta (hecho inspirado en el famoso caso Lindbergh ) y años más tarde la acción se traslada a un viaje en el expreso de Oriente desde Estambul a Francia con conexión a Londres. En él va el legendario detective Belga luego de haber resuelto un caso en Mesopotamia y durante una tormenta en los Balcanes el tren debe detenerse por un alud, esa noche el millonario Ratchett (Widmark) es asesinado a cuchillazos de una manera misteriosa. El investigador (Albert Finney) deberá resolver el crimen hasta que el paso sea habilitado otra vez.
La resolución del film, para aquellos que lo vieron o leyeron la novela, es compleja. Venganza fuenteovejunezca orquestada ritualmente por personajes cuya devoción y lealtad a los padres de la víctima es realmente conmovedora. Las diferencias con el original literario son otra cosa y no tienen trascendencia en este asunto.
Título original: Murder on the Orient Express.
Director: Sidney
Lumet.
Intérpretes: Albert
Finney, Lauren
Bacall, Ingrid
Bergman, Sean
Connery, Anthony
Perkins, Vanessa
Redgrave, Jacqueline
Bisset, Richard
Widmark, Martin
Balsam.
Trailer:
Escena:
B.S.O.:
Reseña escrita por Carlos Fernando Carrion Quezada
El relato se sitúa tras finalizar
la Segunda Guerra Mundial, cuando todavía se estaba intentando localizar muchos
de los nazis escapados hacia América del sur. El padre de Alicia Huberman (Ingrid Bergman), un espía nazi, es condenado
por traición contra los Estados Unidos. Después del juicio, Alicia que lleva
una vida despreocupada de los asuntos de su padre y acostumbrada al lujo,
decide dar una fiesta. Allí conoce al apuesto Devlin (Cary Grant) por el que se
siente atraída desde el principio. Pero Devlin no es sólo un joven seductor, un
admirador más de los muchos que posee Alicia, es un agente de los servicios de
Inteligencia estadounidenses que la persuade para que colabore en la captura de
Alexander Sebastian (Claude Rains), el cerebro de los nazis en Brasil. Ella sólo accederá porque se ha enamorado,
asumirá riesgos, se olvidará de ella misma y se verá inmersa en una compleja
trama de espionaje donde correrá graves peligros, sin ni siquiera esperar ser
correspondida por su amado. Estamos ante una película donde la infiltrada, el
topo o la espía es una aficionada, una mujer atractiva de clase acomodada,
preocupada tan solo de divertirse y de acudir a fiestas, que nunca ha reparado
en los asuntos familiares ni ha asumido responsabilidades de ningún tipo. Su
vida cambia por completo con la detención de su padre. Sin embargo, ella no se
convertirá en espía por grandes ideales patrióticos, lo hará simplemente para
complacer a un hombre, claro que si ese hombre es Cary Grant, no resulta
difícil la elección. En "Encadenados",
al contrario que en otras películas de espías donde predomina la acción
y la agente infiltrada ha recibido un especial entrenamiento en la lucha o ha
sido el experimento para alcanzar superpoderes, tenemos ejerciendo de agente
secreto a una mujer que no está en absoluto preparada para su misión.
Era ése
precisamente uno de los detalles que más le gustaba al Maestro: colocar a gente
corriente en situaciones excepcionales. De esta manera, el suspense y la
intriga están asegurados. Pero es que además, pese a que muchos aseguren lo
contrario, Hitch supo elaborar bellísimas historias de amor, y como muestra
este film. Durante la trama no sólo deberemos descubrir y dar caza a los culpables,
tendremos que resolver el más interesante enigma. Si realmente Devlin ama a
Alicia tanto como ella a él, y es ese punto el que otorga al film un suspense
mágico. La fotografía de Ted Tetzlaff (B&W) colabora en la creación de
bellísimos planos y de magníficos encuadres del rostro de los protagonistas, en
ocasiones casi más importantes que los propios diálogos cargados de mensajes
ambiguos que mantienen entre ellos. La carrera cinematográfica de Tetzlaff se
inició en el período mudo, cuando en la segunda mitad de los años 20 comenzó a
destacar como director de fotografía para Walter Lang, Scott Pembroke, Roy
William Neill o Frank Capra. En los años 30 consiguió su apogeo como operador
en Columbia y Paramount, principalmente por ser uno de los fotógrafos favoritos
de la actriz Carole Lombard. Con ella Ted Tetzlaff rodó títulos como "Candidata
a Millonaria (1933)" de Mitchell Leisen o "Al Servicio De Las Damas (1936)" de
Gregory LaCava. En 1941 debutó como director de largometrajes con "World
Premiere (1941)", comedia protagonizada por John Barrymore y Frances Farmer. Un
año después Tetzlaff consiguió su única nominación al Oscar a la mejor
fotografía por su trabajo en "El Asunto Del día (1942)", un film dirigido por
George Stevens con Cary Grant, Ronald Colman y Jean Arthur como estelar trío
protagonista.
A mediados de la década de los 40 Tetzlaff dejó el trabajo como
fotógrafo para dedicarse exclusivamente a la dirección, pero antes de abandonar
sus tareas iniciales como operador fue el encargado de la fotografía de
importantes títulos como "Me Casé Con Una Bruja (1942)" o "Encadenados (1946)",
film que supuso su última película como fotógrafo. Esta cinta consiguió parte
de su popularidad no sólo por las grandísimas actuaciones de dos grandes
monstruos de la pantalla, Ingrid y Cary, también por la escena del famoso beso,
considerada como gran alarde de ingenio y de maestría en el montaje. Hitchcock
consiguió filmar uno de los besos más memorables de Hollywood durante la época
del código Hays, (1930-1968), cuando las escenas de pasión eran terriblemente
censuradas y los besos limitados en su
duración a breves segundos. Pero Hitchcock con su astucia consiguió que un beso
durara tres minutos en pantalla, mediante la técnica de la interrupción por la llamada telefónica, cada contestación
permitía parar (cada beso duraba lo justo), cambiar de plano y seguir
besándose. El duelo actoral resultó lleno de
química e inolvidable, además de contar con un gran reparto. Ingrid Bergman
está descomunal, sólo en su mirada se puede apreciar el amor que siente por
Cary Grant. Él siempre muy contenido, parco en sus emociones y sus expresiones del rostro, con diálogos llenos
de cinismo, no desvelará sus verdaderos sentimientos, y esa intriga, esa
tensión sensual entre ambos, será un elemento clave que ensalce aún más el
guión.
La escena de la llave, es otra gran muestra del saber hacer en cine.
Jugando con los objetos que son el centro de la trama. Alicia intenta hacerse
con las llaves de la bodega, pero su marido la sorprende. El plano siguiente es la fiesta, la cámara
está en lo alto de la escalera y abajo están Sebastian y Alicia recibiendo a los invitados. Nuestra cabeza sólo puede
pensar en la llave y Hitchcock lo sabe. La cámara desciende hasta terminar en
un plano detalle: la mano de Alicia con la llave. Más tarde cuando Sebastian
intente besar esa misma mano, la llave ya habrá desaparecido como en un juego
de magia. Como bien comentó Truffeau: "Hitchcock obtiene un máximo efecto
visual con los mínimos elementos. Eso es algo que se repite en todas sus
cintas, una de las más perfectas correlaciones entre lo que tú estás deseando
ver y lo que aparece en escena".
"To the eye, the ensemble is as perfect as an
animated cartoon”. -Para el ojo humano, el montaje es tan perfecto como un
dibujo animado-.
La escena final de bajada por las
escaleras, nos mantiene sobrecogidos, mientras la Bergman desciende con su
cabeza apoyada en Cary Grant, totalmente entregada y confiada mientras Claude
Rains, en una de sus grandes interpretaciones, bajo la mirada acusadora de su
madre y con todo el Comité de nazis al fondo debe permanecer pasivo y perplejo
esperando su fatal desenlace. Una mezcla perfecta de suspense, intriga y
romance.
Título original: Notorious.
Director: Alfred Hitchcock.
Intérpretes: Cary
Grant, Ingrid
Bergman, Claude
Rains, Louis
Calhern, Leopoldine
Konstantin,Reinhold
Schünzel, Moroni
Olsen.
El relato se sitúa tras finalizar
la Segunda Guerra Mundial, cuando todavía se estaba intentando localizar muchos
de los nazis escapados hacia América del sur. El padre de Alicia Huberman (Ingrid Bergman), un espía nazi, es condenado
por traición contra los Estados Unidos. Después del juicio, Alicia que lleva
una vida despreocupada de los asuntos de su padre y acostumbrada al lujo,
decide dar una fiesta. Allí conoce al apuesto Devlin (Cary Grant) por el que se
siente atraída desde el principio. Pero Devlin no es sólo un joven seductor, un
admirador más de los muchos que posee Alicia, es un agente de los servicios de
Inteligencia estadounidenses que la persuade para que colabore en la captura de
Alexander Sebastian (Claude Rains), el cerebro de los nazis en Brasil. Ella sólo accederá porque se ha enamorado,
asumirá riesgos, se olvidará de ella misma y se verá inmersa en una compleja
trama de espionaje donde correrá graves peligros, sin ni siquiera esperar ser
correspondida por su amado. Estamos ante una película donde la infiltrada, el
topo o la espía es una aficionada, una mujer atractiva de clase acomodada,
preocupada tan solo de divertirse y de acudir a fiestas, que nunca ha reparado
en los asuntos familiares ni ha asumido responsabilidades de ningún tipo. Su
vida cambia por completo con la detención de su padre. Sin embargo, ella no se
convertirá en espía por grandes ideales patrióticos, lo hará simplemente para
complacer a un hombre, claro que si ese hombre es Cary Grant, no resulta
difícil la elección. En "Encadenados",
al contrario que en otras películas de espías donde predomina la acción
y la agente infiltrada ha recibido un especial entrenamiento en la lucha o ha
sido el experimento para alcanzar superpoderes, tenemos ejerciendo de agente
secreto a una mujer que no está en absoluto preparada para su misión.
Era ése
precisamente uno de los detalles que más le gustaba al Maestro: colocar a gente
corriente en situaciones excepcionales. De esta manera, el suspense y la
intriga están asegurados. Pero es que además, pese a que muchos aseguren lo
contrario, Hitch supo elaborar bellísimas historias de amor, y como muestra
este film. Durante la trama no sólo deberemos descubrir y dar caza a los culpables,
tendremos que resolver el más interesante enigma. Si realmente Devlin ama a
Alicia tanto como ella a él, y es ese punto el que otorga al film un suspense
mágico. La fotografía de Ted Tetzlaff (B&W) colabora en la creación de
bellísimos planos y de magníficos encuadres del rostro de los protagonistas, en
ocasiones casi más importantes que los propios diálogos cargados de mensajes
ambiguos que mantienen entre ellos. La carrera cinematográfica de Tetzlaff se
inició en el período mudo, cuando en la segunda mitad de los años 20 comenzó a
destacar como director de fotografía para Walter Lang, Scott Pembroke, Roy
William Neill o Frank Capra. En los años 30 consiguió su apogeo como operador
en Columbia y Paramount, principalmente por ser uno de los fotógrafos favoritos
de la actriz Carole Lombard. Con ella Ted Tetzlaff rodó títulos como "Candidata
a Millonaria (1933)" de Mitchell Leisen o "Al Servicio De Las Damas (1936)" de
Gregory LaCava. En 1941 debutó como director de largometrajes con "World
Premiere (1941)", comedia protagonizada por John Barrymore y Frances Farmer. Un
año después Tetzlaff consiguió su única nominación al Oscar a la mejor
fotografía por su trabajo en "El Asunto Del día (1942)", un film dirigido por
George Stevens con Cary Grant, Ronald Colman y Jean Arthur como estelar trío
protagonista.
A mediados de la década de los 40 Tetzlaff dejó el trabajo como
fotógrafo para dedicarse exclusivamente a la dirección, pero antes de abandonar
sus tareas iniciales como operador fue el encargado de la fotografía de
importantes títulos como "Me Casé Con Una Bruja (1942)" o "Encadenados (1946)",
film que supuso su última película como fotógrafo. Esta cinta consiguió parte
de su popularidad no sólo por las grandísimas actuaciones de dos grandes
monstruos de la pantalla, Ingrid y Cary, también por la escena del famoso beso,
considerada como gran alarde de ingenio y de maestría en el montaje. Hitchcock
consiguió filmar uno de los besos más memorables de Hollywood durante la época
del código Hays, (1930-1968), cuando las escenas de pasión eran terriblemente
censuradas y los besos limitados en su
duración a breves segundos. Pero Hitchcock con su astucia consiguió que un beso
durara tres minutos en pantalla, mediante la técnica de la interrupción por la llamada telefónica, cada contestación
permitía parar (cada beso duraba lo justo), cambiar de plano y seguir
besándose. El duelo actoral resultó lleno de
química e inolvidable, además de contar con un gran reparto. Ingrid Bergman
está descomunal, sólo en su mirada se puede apreciar el amor que siente por
Cary Grant. Él siempre muy contenido, parco en sus emociones y sus expresiones del rostro, con diálogos llenos
de cinismo, no desvelará sus verdaderos sentimientos, y esa intriga, esa
tensión sensual entre ambos, será un elemento clave que ensalce aún más el
guión.
La escena de la llave, es otra gran muestra del saber hacer en cine.
Jugando con los objetos que son el centro de la trama. Alicia intenta hacerse
con las llaves de la bodega, pero su marido la sorprende. El plano siguiente es la fiesta, la cámara
está en lo alto de la escalera y abajo están Sebastian y Alicia recibiendo a los invitados. Nuestra cabeza sólo puede
pensar en la llave y Hitchcock lo sabe. La cámara desciende hasta terminar en
un plano detalle: la mano de Alicia con la llave. Más tarde cuando Sebastian
intente besar esa misma mano, la llave ya habrá desaparecido como en un juego
de magia. Como bien comentó Truffeau: "Hitchcock obtiene un máximo efecto
visual con los mínimos elementos. Eso es algo que se repite en todas sus
cintas, una de las más perfectas correlaciones entre lo que tú estás deseando
ver y lo que aparece en escena".
"To the eye, the ensemble is as perfect as an
animated cartoon”. -Para el ojo humano, el montaje es tan perfecto como un
dibujo animado-.
La escena final de bajada por las
escaleras, nos mantiene sobrecogidos, mientras la Bergman desciende con su
cabeza apoyada en Cary Grant, totalmente entregada y confiada mientras Claude
Rains, en una de sus grandes interpretaciones, bajo la mirada acusadora de su
madre y con todo el Comité de nazis al fondo debe permanecer pasivo y perplejo
esperando su fatal desenlace. Una mezcla perfecta de suspense, intriga y
romance.
Título original: Notorious.
Director: Alfred Hitchcock.
Intérpretes: Cary
Grant, Ingrid
Bergman, Claude
Rains, Louis
Calhern, Leopoldine
Konstantin,Reinhold
Schünzel, Moroni
Olsen.
Tras dirigir su primera película con la Metro-Goldwyn Mayer con sus "Historias de Philadelphia (1940)", George Cukor retomaría la dirección con la productora realizando este solido melodrama de suspense capaz de engancharnos en la butaca desde sus primeros compases de metraje. La base argumental de la obra giraría en torno a la joven Paula Alquist que tras casarse con un importante pianista (Gregorio Antón) decide viajar a Londres para iniciar su vida matrimonial en la misma casa donde fue asesinada su tia, un lugar donde sufrirá el acoso de extraños ruidos que le harán dudar de su propia estabilidad mental. El film, basado en la obra teatral del dramaturgo Patrick Hamilton ("La soga" sería otro de sus trabajos que serían adaptados al formato cinematográfico por el legendario Alfred Hitchcock), ya había sido llevado con anterioridad a la gran pantalla por el británico Thorold Dickinson. En el terrero interpretativo, sin duda uno de los puntos fuertes de la obra, estaría formado por Ingrid Bergman ("Casablanca (1942)") en el papel de la angustiada y desquiciada Paula Alquist, una magistral interpretación (se comenta que para lograr mayor credibilidad a su personaje pasó un tiempo en una institución mental para estudiar el comportamiento de los enfermos) que le llevaría a lograr el primer oscar de los tres que conseguiría durante su exitosa carrera filmográfica, Charlos Boyer ("Los cuatro jinetes del apocalipsis (1962)") haría del marido de ésta mientras que Joseph Cotten ("El tercer hombre (1949)") representaría a Brian Cameron, el persistente detective que intentará descubrir los misterios que rodean a la mansión. Hago mención la estupenda fotografía de Joseph Ruttenberg ("Julio César (1953)") que nos simularía a la perfección las frías y nebladas calles londinenses. Como curiosidad, en esta obra se produciría el debut cinematográfico de una jovencísima Angela Lansbury (empaquetadora en unos grandes almacenes antes de dedicarse al mundo del celuloide), actriz que tuvo como mejor época de esplendor durante la década de los cuarenta y sesenta y que será recordada por muchos por encarnar a Jessica Fletcher en aquella serie televisiva titulada "Se ha escrito un crimen".
Frase para recordar: "Mientras sientas miedo de cuanto te rodea no podremos ser felices".
Título original: Gaslight.
Director: George Cukor.
Intérpretes: Ingrid Bergman, Charles Boyer, Joseph Cotten, Barbara Everest.
Tras dirigir su primera película con la Metro-Goldwyn Mayer con sus "Historias de Philadelphia (1940)", George Cukor retomaría la dirección con la productora realizando este solido melodrama de suspense capaz de engancharnos en la butaca desde sus primeros compases de metraje. La base argumental de la obra giraría en torno a la joven Paula Alquist que tras casarse con un importante pianista (Gregorio Antón) decide viajar a Londres para iniciar su vida matrimonial en la misma casa donde fue asesinada su tia, un lugar donde sufrirá el acoso de extraños ruidos que le harán dudar de su propia estabilidad mental. El film, basado en la obra teatral del dramaturgo Patrick Hamilton ("La soga" sería otro de sus trabajos que serían adaptados al formato cinematográfico por el legendario Alfred Hitchcock), ya había sido llevado con anterioridad a la gran pantalla por el británico Thorold Dickinson. En el terrero interpretativo, sin duda uno de los puntos fuertes de la obra, estaría formado por Ingrid Bergman ("Casablanca (1942)") en el papel de la angustiada y desquiciada Paula Alquist, una magistral interpretación (se comenta que para lograr mayor credibilidad a su personaje pasó un tiempo en una institución mental para estudiar el comportamiento de los enfermos) que le llevaría a lograr el primer oscar de los tres que conseguiría durante su exitosa carrera filmográfica, Charlos Boyer ("Los cuatro jinetes del apocalipsis (1962)") haría del marido de ésta mientras que Joseph Cotten ("El tercer hombre (1949)") representaría a Brian Cameron, el persistente detective que intentará descubrir los misterios que rodean a la mansión. Hago mención la estupenda fotografía de Joseph Ruttenberg ("Julio César (1953)") que nos simularía a la perfección las frías y nebladas calles londinenses. Como curiosidad, en esta obra se produciría el debut cinematográfico de una jovencísima Angela Lansbury (empaquetadora en unos grandes almacenes antes de dedicarse al mundo del celuloide), actriz que tuvo como mejor época de esplendor durante la década de los cuarenta y sesenta y que será recordada por muchos por encarnar a Jessica Fletcher en aquella serie televisiva titulada "Se ha escrito un crimen".
Frase para recordar: "Mientras sientas miedo de cuanto te rodea no podremos ser felices".
Título original: Gaslight.
Director: George Cukor.
Intérpretes: Ingrid Bergman, Charles Boyer, Joseph Cotten, Barbara Everest.
Aprovechando la finalización de La Segunda Guerra Mundial, Alfred Hitchcock nos llevaría a la ciudad de Río de Janeiro para narrarnos esta historia de espionaje con tintes románticos y trasfondo nazi escrita por Ben Hecht (también conocido como el "Shakespeare de Hollywood"), un laureado cineasta que tuvo el gran logro de conseguir el primer Óscar de la historia en la categoría de mejor guión original por "La ley del hampa (1928)"). Ingrid Bergman como hija de un importante espía nazi (Alicia Huberman) y Cary Grant como un agente especial del gobierno norteamericano (Devlin) encargados de detener en tierras brasileñas a un importante mandatario nazi (Alexander Sebastian) sería el hilo argumental de este imprescindible título dentro de la filmografía del genio Alfred Hitchcock. La atractiva pareja compuesta por Cary Grant (segunda participación con el realizador tras "Sospecha (1941)") y Ingrid Bergman (Vivian Leigh fue una de las propuesta iniciales por la productora) sería sin duda uno de los aciertos y puntos fuertes del film, la intensa complicidad y "feeling" que desprendían estos dos actores en pantalla enamoraron al público presente, ambos también fueron participes de unas de las escenas míticas y porque no decirlo, "polémicas" de la película (el interminable beso de Alicia Huberman y Devlin donde el maestro hitchcock supo lidiar la ira de los frentes más puritanos evitando que los besos durasen más tres segundo (tiempo límite permitido hasta el momento por la censura, una labor llevada a cabo por el "moralista" Joseph Breen). Cabe destacar dentro del reparto, la presencia del británico Claude Rains quizás poco conocido a pesar de sus participaciones en clásicos como "Casablanca (1942)" y "Lawrence de Arabia (1962)" como villano nazi del film (Alexander Sebastian) y de la austriaca Leopoldine Konstantin (en su primera y única aparición en el cine hollywoodiense) llevando a cabo a la terrorífica y dominante madre de éste último, un papel inicialmente ofrecido a Ethel Barrymore, la tía abuela de Drew Barrymore ("E.T. El extraterreste (1982)"). Como es habitual en el cine de Hitchcock no faltarían (a parte de sus habituales cameos) las secuencias de intriga y suspense, uno de los instantes de mayor tensión es todo el momento que transcurre en una de las fiestas de Sebastian, donde Devlin y Alicia deben entrar en la bodega de éste sin que sean descubiertos. Hago mención la extraordinaria fotografía en blanco y negro de Ted Tetzlaff ("me casé con una bruja (1942)") y la partitura musical de Roy Webb, un habitual en las obras de serie b de los cuarenta ("Yo anduve con un zombie (1943)", "La maldición de la mujer pantera (1944)").
Frase para recordar: " Yo la conocí antes que usted, la quise antes que usted y no tuve la suerte que usted".
Título original: Notorious.
Director: Alfred Hitchcock.
Interprétes: Ingrid Bergman, Cary Grant, Louis Calhern, Claude Rains.
Aprovechando la finalización de La Segunda Guerra Mundial, Alfred Hitchcock nos llevaría a la ciudad de Río de Janeiro para narrarnos esta historia de espionaje con tintes románticos y trasfondo nazi escrita por Ben Hecht (también conocido como el "Shakespeare de Hollywood"), un laureado cineasta que tuvo el gran logro de conseguir el primer Óscar de la historia en la categoría de mejor guión original por "La ley del hampa (1928)"). Ingrid Bergman como hija de un importante espía nazi (Alicia Huberman) y Cary Grant como un agente especial del gobierno norteamericano (Devlin) encargados de detener en tierras brasileñas a un importante mandatario nazi (Alexander Sebastian) sería el hilo argumental de este imprescindible título dentro de la filmografía del genio Alfred Hitchcock. La atractiva pareja compuesta por Cary Grant (segunda participación con el realizador tras "Sospecha (1941)") y Ingrid Bergman (Vivian Leigh fue una de las propuesta iniciales por la productora) sería sin duda uno de los aciertos y puntos fuertes del film, la intensa complicidad y "feeling" que desprendían estos dos actores en pantalla enamoraron al público presente, ambos también fueron participes de unas de las escenas míticas y porque no decirlo, "polémicas" de la película (el interminable beso de Alicia Huberman y Devlin donde el maestro hitchcock supo lidiar la ira de los frentes más puritanos evitando que los besos durasen más tres segundo (tiempo límite permitido hasta el momento por la censura, una labor llevada a cabo por el "moralista" Joseph Breen). Cabe destacar dentro del reparto, la presencia del británico Claude Rains quizás poco conocido a pesar de sus participaciones en clásicos como "Casablanca (1942)" y "Lawrence de Arabia (1962)" como villano nazi del film (Alexander Sebastian) y de la austriaca Leopoldine Konstantin (en su primera y única aparición en el cine hollywoodiense) llevando a cabo a la terrorífica y dominante madre de éste último, un papel inicialmente ofrecido a Ethel Barrymore, la tía abuela de Drew Barrymore ("E.T. El extraterreste (1982)"). Como es habitual en el cine de Hitchcock no faltarían (a parte de sus habituales cameos) las secuencias de intriga y suspense, uno de los instantes de mayor tensión es todo el momento que transcurre en una de las fiestas de Sebastian, donde Devlin y Alicia deben entrar en la bodega de éste sin que sean descubiertos. Hago mención la extraordinaria fotografía en blanco y negro de Ted Tetzlaff ("me casé con una bruja (1942)") y la partitura musical de Roy Webb, un habitual en las obras de serie b de los cuarenta ("Yo anduve con un zombie (1943)", "La maldición de la mujer pantera (1944)").
Frase para recordar: " Yo la conocí antes que usted, la quise antes que usted y no tuve la suerte que usted".
Título original: Notorious.
Director: Alfred Hitchcock.
Interprétes: Ingrid Bergman, Cary Grant, Louis Calhern, Claude Rains.
Buenas sensaciones en el género del cine
de aventuras nos dejaría el realizador húngaro Michael Curtiz con sus films
"El capitán Blood (1935)" y "Robín
de los bosques (1938)" ambas protagonizadas por el carismático
Errol Flynn antes de embarcarse en una de sus películas (para muchos
infravalorada) más importantes de su carrera y de las más reconocidas en la
historia del cine, "Casablanca". Esta historia de reencuentros
amorosos en pleno conflicto bélico durante la época nazi escrita por los
gemelos Epstein (los mismos que escribieron el guión de la comedia de Frank
Capra "Arsénico por compasión (1944)") y basada en la obra
teatral "Todo el mundo viene al café de Rick" de Murray
Burnett y Joan Alison tendría como base significativa la presencia de un gran
Humphrey Bogart consagrado tras protagonizar el debut de John Huston en "El
halcón maltés (1941)" y que en esta ocasión llevaría a cabo el
papel del solitario y atormentado Rick Blaine (se barajó el nombre de Ronald
Reagan para su interpretación), el dueño de un importante local nocturno de la
zona de Marruecos junto a la bella Ingrid Bergman encarnando a la antigua
amante del mencionado Rick Blaine (Llsa Lund), la actriz que venía de rodar
junto a Spencer Tracy la interesante obra de terror de Victor Fleming "El
extraño caso del Dr. Jekyll (1941)" sería lanzada al estrellato
gracias a la presencia en este título. Secundarios de la talla de Paul Henreid,
Claude Rains o el magistral Peter Lorre, la notable fotografía en blanco y
negro de Arthur Edeson ("Rebelión a bordo (1935)", "Frankenstein(1931)", la genial partitura de Max Steiner (nominado al Óscar a la
mejor banda sonora en un año ganado por Alfred Newman en el drama de "La
canción de Bernadette(1943)") junto a la más que recordada aparición
del mítico personaje de Sam, un pianista de color (interpretado por
Dooley Wilson, actor que a diferencia del film, no tenían ni idea de como
se tocaba un piano) tocando el clásico "As time goes by" (tema
compuesto por Herman Hupfeld) también contribuirían en el éxito del film. Como
curiosidad del film, la diferencia de estatura entre la pareja protagonista
(Bogart-Bergman) hicieron que las escenas que aparecían juntos, el bueno de
Humphrey Bogart utilizará una plataforma para contrarrestar los 20 centímetros
de altura que le sacaba la sueca Ingrid Bergman.
Frase para recordar: " El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos".
Director: Michael Curtiz.
Intérpretes: Humphrey Bogart, Ingrid Bergman, Peter Lorre, Paul Henreid.
Buenas sensaciones en el género del cine
de aventuras nos dejaría el realizador húngaro Michael Curtiz con sus films
"El capitán Blood (1935)" y "Robín
de los bosques (1938)" ambas protagonizadas por el carismático
Errol Flynn antes de embarcarse en una de sus películas (para muchos
infravalorada) más importantes de su carrera y de las más reconocidas en la
historia del cine, "Casablanca". Esta historia de reencuentros
amorosos en pleno conflicto bélico durante la época nazi escrita por los
gemelos Epstein (los mismos que escribieron el guión de la comedia de Frank
Capra "Arsénico por compasión (1944)") y basada en la obra
teatral "Todo el mundo viene al café de Rick" de Murray
Burnett y Joan Alison tendría como base significativa la presencia de un gran
Humphrey Bogart consagrado tras protagonizar el debut de John Huston en "El
halcón maltés (1941)" y que en esta ocasión llevaría a cabo el
papel del solitario y atormentado Rick Blaine (se barajó el nombre de Ronald
Reagan para su interpretación), el dueño de un importante local nocturno de la
zona de Marruecos junto a la bella Ingrid Bergman encarnando a la antigua
amante del mencionado Rick Blaine (Llsa Lund), la actriz que venía de rodar
junto a Spencer Tracy la interesante obra de terror de Victor Fleming "El
extraño caso del Dr. Jekyll (1941)" sería lanzada al estrellato
gracias a la presencia en este título. Secundarios de la talla de Paul Henreid,
Claude Rains o el magistral Peter Lorre, la notable fotografía en blanco y
negro de Arthur Edeson ("Rebelión a bordo (1935)", "Frankenstein(1931)", la genial partitura de Max Steiner (nominado al Óscar a la
mejor banda sonora en un año ganado por Alfred Newman en el drama de "La
canción de Bernadette(1943)") junto a la más que recordada aparición
del mítico personaje de Sam, un pianista de color (interpretado por
Dooley Wilson, actor que a diferencia del film, no tenían ni idea de como
se tocaba un piano) tocando el clásico "As time goes by" (tema
compuesto por Herman Hupfeld) también contribuirían en el éxito del film. Como
curiosidad del film, la diferencia de estatura entre la pareja protagonista
(Bogart-Bergman) hicieron que las escenas que aparecían juntos, el bueno de
Humphrey Bogart utilizará una plataforma para contrarrestar los 20 centímetros
de altura que le sacaba la sueca Ingrid Bergman.
Frase para recordar: " El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos".
Director: Michael Curtiz.
Intérpretes: Humphrey Bogart, Ingrid Bergman, Peter Lorre, Paul Henreid.