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Aquella melodía silbada por los prisioneros ingleses llamada La marcha del Coronel Bogey pasará a la historia gracias a esta película. Tal tono muy pegajoso por cierto es aquel que escuchamos cuando llegan los prisioneros británicos a orillas del río Kwai (Birmania) para comenzar la construcción de un puente sobre el cual irán las rieles del tren que comunicará Bangkok (Thailandia) con Rangoon durante la Segunda Guerra Mundial.
Basada en la novela de Pierre Boulle, cuyo enfado fue mayúsculo, cuando se enteró de las modificaciones que se realizaron por presiones por parte del productor Sam Spielgel a los guionistas Michael Wilson y Carl Foreman (sospechosamente comunistas, incluidos en la lista negra). La historia de la construcción de este puente por parte de los ingleses para el imperio Japonés fue filmada por la precisa mano de David Lean siendo reconocida como su primera gran película épica filmada en glorioso cinemascope y posteriormente como una obra maestra. Cuando el coronel Nicholson (Alec Guinnes) llega con sus soldados y se niega a que sus oficiales participen de los trabajos forzados amparándose en la convención de Ginebra desata la ira del comandante Saito (Sessue Hayakawa), obligándole este último a insolarse y después a permanecer en una caja metálica para doblegar su espíritu, pero al no conseguirlo y sabiendo que el plazo para terminar sus obras se acortaban, debe aceptar la victoria del británico y acceder a sus demandas, sin embargo el exceso del sentido del deber del inglés que comienza la reelaboración del puente a cargo de ingenieros británicos y con el propósito de levantar la moral de sus subalternos terminará forzándolos para terminar la obra en un alarde de superioridad racista para demostrar al nipón que los anglosajones pueden construir mucho mejor que ellos cualquier cosa e incluso dejarlo para la posteridad como testimonio. Sin embargo, un oficial americano (William Holden) se escapa del campo de prisioneros, logrando alcanzar la libertad solo para que un comando inglés liderado por el mayor Warden (Jack Hawkins) le obligue a regresar sirviendo de guía en la selva con una misión en particular, volar el puente para impedir que sirva de enlace de aprovisionamiento de armas y movilización de tropas.
Las libertades que se tomaron en el guión tomaron 2 ejes principalmente, suavizaron la actitud de los japoneses, pues en la novela eran mucho más intransigentes y duros, cuyos castigos eran mucho más inhumanos que los que se muestran en el filme, y el puente no termina destruido pues Nicholson impide que sea dinamitado aunque llevará en su conciencia su acto de soberbia.
Cuenta la historia que Guinnes no quería participar en el proyecto y que fue el propio Spielgel quien fue a convencerlo a Inglaterra, su papel como el orgulloso británico se vio recompensado con el premio de la academia, un globo de oro y un Bafta. Holden recibió un jugoso cheque y regalías, su participación como estrella hollywoodense garantizaba taquilla y fue una imposición del estudio (Columbia Pictures) . El gran Sessue Hayakawa fue nominado a mejor actor de reparto pero lo perdió a favor de Red Bottoms por Sayonara.
Aunque también recibió los Óscar a mejor película, dirección, montaje, fotografía y banda sonora, los guionistas tuvieron que esperarlo de manera póstuma en 1984 pues al no poder recibirlo por la situación ya mencionada Hollywood pretendió que Pierre Boulle lo recibiera, éste molesto por la situación de los cambios y por la hipocresía se negó a aceptar argumentando que suya era la novela y no el guión.
Esta película que forma parte importante de la historia del cine que bien puede ser considerada más del subgénero bélico de campos de concentración expone en realidad la confrontación de dos voluntades férreas donde el orgullo llega a límites absurdos y me parece que eso es lo que Lean nos propone, hasta dónde es aceptable que nuestras creencias y patriotismo vayan y cuál es la línea divisoria entre el deber, el honor , la tozudez y la soberbia.
La historia aunque muchos lo desconozcan está basada en eventos reales y el coronel Nicholson y el comandante Saito existieron en realidad. La construcción del puente en 1943 y de la línea férrea estuvo a cargo de prisioneros de guerra de distintas nacionalidades (malayos, birmanos, ingleses, holandeses, estadounidenses y australianos) y fue destruido por bombas teledirigidas por el ejército americano aunque fue reconstruido después de la guerra. El Coronel Tossey encarnado por Guinnes estuvo a cargo de la construcción del puente, aunque intentó sabotearlo muchas veces, y Saito, fue mucho más caballeroso que lo que se mostró en la cinta, incluso dicen que trataba muy bien a sus prisioneros, tanto así que cuando fue juzgado por crímenes de guerra, Tossey atestiguó a su favor y se volvieron amigos.
La producción del filme costó la bicoca de 3 millones de dólares para esa época. El puente fue construido de tamaño natural pues no quisieron usar maquetas. Costó 250 000 dólares y tomó 8 meses de tiempo, 500 obreros y 35 elefantes. Se lo levantó en Ceilán, actual Sri Lanka y se lo dinamitó para dar mayor verosimilitud.
Título original: The Bridge on the River Kwai.
Director: David Lean.
Intérpretes: William Holden, Alec Guinness, Jack Hawkins, James Donald, Sessue Hayakawa, André Morell, Geoffrey Horne, Peter Williams.
Trailer:
B.S.O.:
Reseña escrita por Carlos Fernando Carrión Quezada
Aquella melodía silbada por los prisioneros ingleses llamada La marcha del Coronel Bogey pasará a la historia gracias a esta película. Tal tono muy pegajoso por cierto es aquel que escuchamos cuando llegan los prisioneros británicos a orillas del río Kwai (Birmania) para comenzar la construcción de un puente sobre el cual irán las rieles del tren que comunicará Bangkok (Thailandia) con Rangoon durante la Segunda Guerra Mundial.
Basada en la novela de Pierre Boulle, cuyo enfado fue mayúsculo, cuando se enteró de las modificaciones que se realizaron por presiones por parte del productor Sam Spielgel a los guionistas Michael Wilson y Carl Foreman (sospechosamente comunistas, incluidos en la lista negra). La historia de la construcción de este puente por parte de los ingleses para el imperio Japonés fue filmada por la precisa mano de David Lean siendo reconocida como su primera gran película épica filmada en glorioso cinemascope y posteriormente como una obra maestra. Cuando el coronel Nicholson (Alec Guinnes) llega con sus soldados y se niega a que sus oficiales participen de los trabajos forzados amparándose en la convención de Ginebra desata la ira del comandante Saito (Sessue Hayakawa), obligándole este último a insolarse y después a permanecer en una caja metálica para doblegar su espíritu, pero al no conseguirlo y sabiendo que el plazo para terminar sus obras se acortaban, debe aceptar la victoria del británico y acceder a sus demandas, sin embargo el exceso del sentido del deber del inglés que comienza la reelaboración del puente a cargo de ingenieros británicos y con el propósito de levantar la moral de sus subalternos terminará forzándolos para terminar la obra en un alarde de superioridad racista para demostrar al nipón que los anglosajones pueden construir mucho mejor que ellos cualquier cosa e incluso dejarlo para la posteridad como testimonio. Sin embargo, un oficial americano (William Holden) se escapa del campo de prisioneros, logrando alcanzar la libertad solo para que un comando inglés liderado por el mayor Warden (Jack Hawkins) le obligue a regresar sirviendo de guía en la selva con una misión en particular, volar el puente para impedir que sirva de enlace de aprovisionamiento de armas y movilización de tropas.
Las libertades que se tomaron en el guión tomaron 2 ejes principalmente, suavizaron la actitud de los japoneses, pues en la novela eran mucho más intransigentes y duros, cuyos castigos eran mucho más inhumanos que los que se muestran en el filme, y el puente no termina destruido pues Nicholson impide que sea dinamitado aunque llevará en su conciencia su acto de soberbia.
Cuenta la historia que Guinnes no quería participar en el proyecto y que fue el propio Spielgel quien fue a convencerlo a Inglaterra, su papel como el orgulloso británico se vio recompensado con el premio de la academia, un globo de oro y un Bafta. Holden recibió un jugoso cheque y regalías, su participación como estrella hollywoodense garantizaba taquilla y fue una imposición del estudio (Columbia Pictures) . El gran Sessue Hayakawa fue nominado a mejor actor de reparto pero lo perdió a favor de Red Bottoms por Sayonara.
Aunque también recibió los Óscar a mejor película, dirección, montaje, fotografía y banda sonora, los guionistas tuvieron que esperarlo de manera póstuma en 1984 pues al no poder recibirlo por la situación ya mencionada Hollywood pretendió que Pierre Boulle lo recibiera, éste molesto por la situación de los cambios y por la hipocresía se negó a aceptar argumentando que suya era la novela y no el guión.
Esta película que forma parte importante de la historia del cine que bien puede ser considerada más del subgénero bélico de campos de concentración expone en realidad la confrontación de dos voluntades férreas donde el orgullo llega a límites absurdos y me parece que eso es lo que Lean nos propone, hasta dónde es aceptable que nuestras creencias y patriotismo vayan y cuál es la línea divisoria entre el deber, el honor , la tozudez y la soberbia.
La historia aunque muchos lo desconozcan está basada en eventos reales y el coronel Nicholson y el comandante Saito existieron en realidad. La construcción del puente en 1943 y de la línea férrea estuvo a cargo de prisioneros de guerra de distintas nacionalidades (malayos, birmanos, ingleses, holandeses, estadounidenses y australianos) y fue destruido por bombas teledirigidas por el ejército americano aunque fue reconstruido después de la guerra. El Coronel Tossey encarnado por Guinnes estuvo a cargo de la construcción del puente, aunque intentó sabotearlo muchas veces, y Saito, fue mucho más caballeroso que lo que se mostró en la cinta, incluso dicen que trataba muy bien a sus prisioneros, tanto así que cuando fue juzgado por crímenes de guerra, Tossey atestiguó a su favor y se volvieron amigos.
La producción del filme costó la bicoca de 3 millones de dólares para esa época. El puente fue construido de tamaño natural pues no quisieron usar maquetas. Costó 250 000 dólares y tomó 8 meses de tiempo, 500 obreros y 35 elefantes. Se lo levantó en Ceilán, actual Sri Lanka y se lo dinamitó para dar mayor verosimilitud.
Título original: The Bridge on the River Kwai.
Director: David Lean.
Intérpretes: William Holden, Alec Guinness, Jack Hawkins, James Donald, Sessue Hayakawa, André Morell, Geoffrey Horne, Peter Williams.
Trailer:
B.S.O.:
Reseña escrita por Carlos Fernando Carrión Quezada
Este film supuso la vuelta a un
oscuro blanco y negro en el cine del tándem compuesto por el inglés Michael
Powell y el austro-húngaro Emeric Pressburger después del magistral tríptico en
color que comprende "A vida o muerte (1946)", "Narciso
negro (1947)" y "Las zapatillas rojas (1948), tres de sus mas influyentes
y conocidas películas con el maestro de la fotografía Jack Cardiff a cargo de
una impresionante paleta de colores nunca vista en el cine hasta ese
momento. Aunque con reconocimiento tardío, el trabajo del dúo Powell/Pressburger
es admirado actualmente por realizadores como Scorsese, Wenders, Tavernier o
Coppola y llegó a cotas de gran calidad sobre todo a partir de la creación de
su propia compañía The Archers, cuyo logotipo, una diana con ocho flechas y una
novena que se incrusta justo en el centro, representan una de las mas destacadas
etapas del cine inglés y en cuyos trabajos suelen aparecer compartidos los
créditos de dirección, producción y guión por Powell y Pressburger, sin poder
saber a ciencia cierta lo que pertenece a cada uno de ellos en cuanto a autoría
y por eso mismo dicha marca no deja lugar a dudas de encontrarnos ante una
serie de títulos nada convencionales debido probablemente a la firma conjunta
de ambos autores.
En el film que nos
ocupa,"The small back room" (The hour glory en los EEUU y sin título
en español) Powell y Pressburger vuelven a aliarse con el productor Alexander
Korda, en cuya compañía empezaron ambos su carrera llegando a dirigir Powell una
de sus producciones más conocidas como es "El ladrón de
Bagdad (1940)". El logotipo de The Archers aparece junto al de London Films
de Korda, desaparece la explosión de color a cargo de Jack Cardiff en los tres
trabajos anteriores del tándem pasando a un sombrío blanco y negro firmado por
Christopher Challis muy adecuado a las características de la historia que nos
van a contar.
Partiendo de una novela de Nigel
Balchin y con un dúo de protagonistas que ya pudimos ver en la magnífica
"Narciso negro (1947)" compuesto por David Farrar y Kathleen Byron,Powell y
Pressburger hilvanan un guión ambientado en la II Guerra Mundial con ecos del
cine negro y una profunda subtrama de adicción al alcohol por parte de Sammy
Rice (David Farrar), un científico experto en explosivos que trabaja para el
ejercito británico junto a un equipo de colaboradores de confianza en el
pequeño "cuarto de atrás” al que hace referencia el título del film. Sammy
debido a sus heridas de guerra soporta grandes dolores en una de sus piernas,
que está recompuesta artificialmente. Los analgésicos que le han prescrito son
ineficaces y tan solo puede aliviar el dolor mediante la ingesta de whiskey. Su
novia Susan (Kathleen Byron) se esfuerza en apoyarlo a toda costa a pesar de su
actitud autodestructiva y falta de ilusión en todo lo que hace,lo que propicia
que su relación penda de un hilo en todo momento.
Aún sin llegar a la maestría de
los tres anteriores trabajos de Powell y Pressburger, con "The small back
room" nos encontramos ante otro de sus títulos de gran interés, un film bélico
que desarrolla dos subtramas muy diferentes como son el alcoholismo y el
desarrollo de explosivos. La primera de ellas tendrá en la película una
destacada secuencia que para hacerse a la idea recomiendo ver en el enlace de
vídeo que adjunto.
Dicha secuencia, dedicada a la
adicción al alcohol de Sammy, es muy onírica y surrealista al estilo de las ya
creadas por Powell y Pressburger mediante los juicios en el cielo de "A
vida o muerte". En ella vemos como Sammy solo en su casa se prepara para
recibir a su novia Susan, que se retrasa a causa de su trabajo. Mientras se
viste vemos en todo momento sus actos a través de la cercanía de una botella de
whiskey. A cada momento que su novia se retrasa la imagen de la botella nos será
mostrada a un mayor tamaño, hasta que finalmente y de forma opresiva y
surrealista llegará a ser mas grande que Sammy para hacernos ver la agonía que
sufre el protagonista por culpa de su adicción al alcohol.
Directores: Michael Powell y Emeric Pressburger.
Intérpretes: David
Farrar, Kathleen
Byron, Jack
Hawkins, Leslie
Banks, Michael
Gough, Cyril
Cusack, Milton
Rosmer, Walter
Fitzgerald.
Este film supuso la vuelta a un
oscuro blanco y negro en el cine del tándem compuesto por el inglés Michael
Powell y el austro-húngaro Emeric Pressburger después del magistral tríptico en
color que comprende "A vida o muerte (1946)", "Narciso
negro (1947)" y "Las zapatillas rojas (1948), tres de sus mas influyentes
y conocidas películas con el maestro de la fotografía Jack Cardiff a cargo de
una impresionante paleta de colores nunca vista en el cine hasta ese
momento. Aunque con reconocimiento tardío, el trabajo del dúo Powell/Pressburger
es admirado actualmente por realizadores como Scorsese, Wenders, Tavernier o
Coppola y llegó a cotas de gran calidad sobre todo a partir de la creación de
su propia compañía The Archers, cuyo logotipo, una diana con ocho flechas y una
novena que se incrusta justo en el centro, representan una de las mas destacadas
etapas del cine inglés y en cuyos trabajos suelen aparecer compartidos los
créditos de dirección, producción y guión por Powell y Pressburger, sin poder
saber a ciencia cierta lo que pertenece a cada uno de ellos en cuanto a autoría
y por eso mismo dicha marca no deja lugar a dudas de encontrarnos ante una
serie de títulos nada convencionales debido probablemente a la firma conjunta
de ambos autores.
En el film que nos
ocupa,"The small back room" (The hour glory en los EEUU y sin título
en español) Powell y Pressburger vuelven a aliarse con el productor Alexander
Korda, en cuya compañía empezaron ambos su carrera llegando a dirigir Powell una
de sus producciones más conocidas como es "El ladrón de
Bagdad (1940)". El logotipo de The Archers aparece junto al de London Films
de Korda, desaparece la explosión de color a cargo de Jack Cardiff en los tres
trabajos anteriores del tándem pasando a un sombrío blanco y negro firmado por
Christopher Challis muy adecuado a las características de la historia que nos
van a contar.
Partiendo de una novela de Nigel
Balchin y con un dúo de protagonistas que ya pudimos ver en la magnífica
"Narciso negro (1947)" compuesto por David Farrar y Kathleen Byron,Powell y
Pressburger hilvanan un guión ambientado en la II Guerra Mundial con ecos del
cine negro y una profunda subtrama de adicción al alcohol por parte de Sammy
Rice (David Farrar), un científico experto en explosivos que trabaja para el
ejercito británico junto a un equipo de colaboradores de confianza en el
pequeño "cuarto de atrás” al que hace referencia el título del film. Sammy
debido a sus heridas de guerra soporta grandes dolores en una de sus piernas,
que está recompuesta artificialmente. Los analgésicos que le han prescrito son
ineficaces y tan solo puede aliviar el dolor mediante la ingesta de whiskey. Su
novia Susan (Kathleen Byron) se esfuerza en apoyarlo a toda costa a pesar de su
actitud autodestructiva y falta de ilusión en todo lo que hace,lo que propicia
que su relación penda de un hilo en todo momento.
Aún sin llegar a la maestría de
los tres anteriores trabajos de Powell y Pressburger, con "The small back
room" nos encontramos ante otro de sus títulos de gran interés, un film bélico
que desarrolla dos subtramas muy diferentes como son el alcoholismo y el
desarrollo de explosivos. La primera de ellas tendrá en la película una
destacada secuencia que para hacerse a la idea recomiendo ver en el enlace de
vídeo que adjunto.
Dicha secuencia, dedicada a la
adicción al alcohol de Sammy, es muy onírica y surrealista al estilo de las ya
creadas por Powell y Pressburger mediante los juicios en el cielo de "A
vida o muerte". En ella vemos como Sammy solo en su casa se prepara para
recibir a su novia Susan, que se retrasa a causa de su trabajo. Mientras se
viste vemos en todo momento sus actos a través de la cercanía de una botella de
whiskey. A cada momento que su novia se retrasa la imagen de la botella nos será
mostrada a un mayor tamaño, hasta que finalmente y de forma opresiva y
surrealista llegará a ser mas grande que Sammy para hacernos ver la agonía que
sufre el protagonista por culpa de su adicción al alcohol.
Directores: Michael Powell y Emeric Pressburger.
Intérpretes: David
Farrar, Kathleen
Byron, Jack
Hawkins, Leslie
Banks, Michael
Gough, Cyril
Cusack, Milton
Rosmer, Walter
Fitzgerald.
23 de Enero de 1870. Un destacamento británico de 140 hombres al mando de dos tenientes (interpretados por Stanley Baker y Michael Caine) se dispone a recibir el ataque de 4.000 guerreros zulúes.
Dejando al margen los intereses y motivaciones que salpican cualquier guerra, hay enfrentamientos, que aislados en su contexto puro y duro, ilustran brillantemente las extraordinarias y a veces repugnantes acciones que tienen lugar durante una batalla encarnizada. La batalla de Rorke´s Drift es uno de ellos.
Contemplemos como Cy Endfield nos prepara para la batalla. Veamos como la superioridad numérica aplastante de los zulúes hace girar los engranajes de la estrategia de los asediados. Observemos el notable potencial de fuego británico frente a las lanzas y escudos atacantes. Dudemos junto con los oficiales al mando de si tal potencia será suficiente para frenar siquiera, al enemigo. Confraternicemos con los soldados rasos y los tullidos de la enfermería, ignorantes de su futuro rol de tropas de refresco en la masacre que se avecina. Oigamos brevemente sus historias y anotemos sus manías y virtudes. Pero hagámoslo someramente, con sobriedad Inglesa porque como decía Benjamin Franklin "Vd. puede tardar, pero el tiempo no lo hará".
"Primera sección: Fuego!
Segunda sección: Paso al frente!
Primera sección: Carguen!
Segunda sección: Fuego!"
Y así, en el selecto tablero que comparten unos pocos eventos ciertamente desequilibrados en cuanto a proporción de fuerzas,Zulú nos da un curso completo de maximización de recursos mortíferos en una batalla. Presentados los contendientes, detallados unos y mas emborronados los otros quizás por su excesivo número, la película nos lleva al centro del combate que se erige ya en Protagonista Absoluto. El sangriento espectáculo nos agarra por el cuello y repartimos munición o ayudamos a ponerse en pie a cualquier enfermo o herido capaz de empuñar un arma. Ensuciamos de sangre y polvo las casacas rojas.Vemos como la flema británica de los oficiales salta por los aires. Oímos los gritos de guerra de la próxima oleada de atacantes.
El mayor mérito de Zulú es que además de plasmar soberbiamente el enfrentamiento, consigue participarnos del agotamiento, tristeza y finalmente asco que produce, incluso en el bando vencedor, ver las obscenas montañas de cadáveres que han heredado, ellos y no otros, en sus consciencias. En ese momento, casi nos avergonzamos de haber disfrutado de ese "espectáculo" que ha tenido nuestra mirada clavada en la pantalla durante mas de dos horas mientras jaleábamos a uno u otro bando desde el patio de butacas. Y es que Rorke´s Drift fue una gran batalla. Y una gran carnicería.
Michael Caine, que debutaba con un papel protagonista, realizó según Endfield "la peor prueba de casting que nunca había visto" pero lo contrató igualmente por premuras de tiempo y no tener un recambio disponible. Caine, concretó al fin un papel brillante con su mezcla de altanería y nerviosismo y "Zulú" le abrió definitivamente las puertas hacia papeles ya plenamente estelares. La leyenda dice que los miles de extras sudafricanos no llegaron a cobrar dinero por su aparición en la película siendo recompensados con ganado y materiales del atrezzo. Esta información fue desmentida posteriormente.
Director: Cy
Endfield.
Intérpretes: Stanley
Baker, Michael
Caine, Jack
Hawkins, Ulla
Jacobsson, James
Booth, Nigel
Green, Ivor
Emmanuel.
23 de Enero de 1870. Un destacamento británico de 140 hombres al mando de dos tenientes (interpretados por Stanley Baker y Michael Caine) se dispone a recibir el ataque de 4.000 guerreros zulúes.
Dejando al margen los intereses y motivaciones que salpican cualquier guerra, hay enfrentamientos, que aislados en su contexto puro y duro, ilustran brillantemente las extraordinarias y a veces repugnantes acciones que tienen lugar durante una batalla encarnizada. La batalla de Rorke´s Drift es uno de ellos.
Contemplemos como Cy Endfield nos prepara para la batalla. Veamos como la superioridad numérica aplastante de los zulúes hace girar los engranajes de la estrategia de los asediados. Observemos el notable potencial de fuego británico frente a las lanzas y escudos atacantes. Dudemos junto con los oficiales al mando de si tal potencia será suficiente para frenar siquiera, al enemigo. Confraternicemos con los soldados rasos y los tullidos de la enfermería, ignorantes de su futuro rol de tropas de refresco en la masacre que se avecina. Oigamos brevemente sus historias y anotemos sus manías y virtudes. Pero hagámoslo someramente, con sobriedad Inglesa porque como decía Benjamin Franklin "Vd. puede tardar, pero el tiempo no lo hará".
"Primera sección: Fuego!
Segunda sección: Paso al frente!
Primera sección: Carguen!
Segunda sección: Fuego!"
Y así, en el selecto tablero que comparten unos pocos eventos ciertamente desequilibrados en cuanto a proporción de fuerzas,Zulú nos da un curso completo de maximización de recursos mortíferos en una batalla. Presentados los contendientes, detallados unos y mas emborronados los otros quizás por su excesivo número, la película nos lleva al centro del combate que se erige ya en Protagonista Absoluto. El sangriento espectáculo nos agarra por el cuello y repartimos munición o ayudamos a ponerse en pie a cualquier enfermo o herido capaz de empuñar un arma. Ensuciamos de sangre y polvo las casacas rojas.Vemos como la flema británica de los oficiales salta por los aires. Oímos los gritos de guerra de la próxima oleada de atacantes.
El mayor mérito de Zulú es que además de plasmar soberbiamente el enfrentamiento, consigue participarnos del agotamiento, tristeza y finalmente asco que produce, incluso en el bando vencedor, ver las obscenas montañas de cadáveres que han heredado, ellos y no otros, en sus consciencias. En ese momento, casi nos avergonzamos de haber disfrutado de ese "espectáculo" que ha tenido nuestra mirada clavada en la pantalla durante mas de dos horas mientras jaleábamos a uno u otro bando desde el patio de butacas. Y es que Rorke´s Drift fue una gran batalla. Y una gran carnicería.
Michael Caine, que debutaba con un papel protagonista, realizó según Endfield "la peor prueba de casting que nunca había visto" pero lo contrató igualmente por premuras de tiempo y no tener un recambio disponible. Caine, concretó al fin un papel brillante con su mezcla de altanería y nerviosismo y "Zulú" le abrió definitivamente las puertas hacia papeles ya plenamente estelares. La leyenda dice que los miles de extras sudafricanos no llegaron a cobrar dinero por su aparición en la película siendo recompensados con ganado y materiales del atrezzo. Esta información fue desmentida posteriormente.
Director: Cy
Endfield.
Intérpretes: Stanley
Baker, Michael
Caine, Jack
Hawkins, Ulla
Jacobsson, James
Booth, Nigel
Green, Ivor
Emmanuel.
Si hay un filme que viene a la mente apenas se menciona la palabra épico es éste. Es intensa, emocionante, grandiosa, bíblica, epopéyica y sobre todo es cine, cine entendido como espectáculo y precisamente por ello es espectacular. De visionado obligatorio en Semana Santa, de hecho la vi durante una Pascua de hace muchos años donde quedé paralelepipeado. Dije Dios Mío ¿qué es esto? Y el creador me respondió: Esto es cine, cállate y disfruta la película.
Basada en la novela de Edgar Wallace (550 hojas que necesitaron un ejército de guionistas para reducirlas, entre ellos Gore Vidal, responsable del asunto gay que mencionaremos más tarde) y remake de un épico silente de 1925 realizado por Fred Niblo, superproducción de 15 millones de dólares para la época, casi 9 meses de rodaje, 6 de postproducción, 10000 extras, 2500 caballos, 200 camellos, Leslie Nielsen en audición y luego rechazado, fotografiado en panorámico MGM 65 Eastmancolor que daba un aspecto de pantalla 2,76: 1 y todos los etcéteras que ya conocíamos incluyendo 11 Óscar imbatibles hasta el Titanic. Ben Hur está por derecho propio en su lugar en la historia.
Judá Ben-Hur es un noble comerciante que durante la época convulsa que atraviesa Judea bajo la presión del imperio Romano (30dc) ve en el regreso de su amigo de la niñez, ahora como tribuno romano, Messala, una oportunidad para cambiar las cosas y llegar a un período de paz, sin embargo el otro intenta manipularlo para que delate a quienes estarían en contra del yugo imperial lo cual es rechazado por el primero y provoca la rabia del segundo. Durante el desfile de bienvenida a Valerio Grato, nuevo gobernador, accidentalmente, la hermana de Judá hace caer una teja en la cabeza del gobernador justo cuando pasan por su casa y es herido, enseguida los soldados allanan la vivienda acusados de conspiración inculpándose el hermano mayor y aunque Messala se da cuenta de lo fortuito del asunto condena a su ex mejor amigo a las galeras. Durante el camino encadenado cae sediento y un personaje misterioso se acerca a darle de beber.
Judá en cautiverio ha desarrollado un físico impresionante solo comparable al odio que siente hacia los romanos y su deseo de venganza. Quinto Arrio cónsul de Roma, va en la galera, y cuando ésta es atacada por piratas, nuestro héroe le salva la vida, en agradecimiento lo adopta como hijo y vuelve al lujo y la riqueza las cuales aprovechará para cual Edmundo Dantes realizar su vendetta. Ambientado a su condición de "romano" se ha convertido en un reconocido corredor de cuadrigas, estando negociando la compra de unos caballos árabes se entera que Messala es el campeón de esa región del oriente y con el adoctrinamiento de un jeque amigo suyo entrenará para retar al traidor y humillarlo.
De vuelta a Judea Messala reconoce a su némesis e intuye que la carrera es a muerte, en una escena que ha ingresado a la antología Ben Hur vence al romano quien completamente malogrado en un acto de maldad suprema le confirma que su madre y hermana están vivas y que sufren lepra, tendrás suerte si las reconoces. También se entera que aquel hombre misterioso que lo ayudó alguna vez no es otro de Jesús de Nazareth, el rey y mesías que esperaba el pueblo judío que igual que él ha sido traicionado, encarcelado y condenado e intenta rescatarlo, pero ya es tarde, ha sido crucificado y con el agua lluvia de la tormenta son sanadas milagrosamente su familia.
Charlton Heston, Chuck para los amigos, mimetizó al personaje. Dicen que lo obtuvo cuando Rock Hudson declinó la oferta. (La MGM desde 1952 venía cocinando el proyecto y desde Stewart Granger, Robert Taylor , Marlon Brando, Burt Lancaster y Paul Newman iban de candidatos) Kirk Douglas también mostró interés pero le ofrecieron Messala y optó por Espartaco (1960). La verdad es que nació para ser Ben Hur, quién como él para mostrar físicamente toda la evolución de este personaje y no solo por ese perfil clásico y porque nadie sudaba en pantalla como Heston. Hay la anécdota que Wyler llamó a escondidas a Stephen Boyd y le dijo que debía interpretar al romano de una manera que insinuara una atracción homosexual hacia su oponente (Gore Vidal había indicado que para justificar todo el odio de este carácter debía ser porque era un amante rechazado). Chuck desconocía el asunto pero cuando se enteró se puso muy furioso. Además Wyler no se convencía que Chuck iba para el papel, le hizo repetir hasta 16 veces una escena en la que él decía: Soy Judío.
El reconocimiento a Hugh Griffith me parece un poco desmedido porque si alguien hubiera merecido el Óscar que se llevó hubiera sido Boyd. Imaginen que además de hacer de gay reprimido tuvo que usar lentes de contacto oscuros pues debía mirar con malevolencia.
La música de Miklós Rósza se ha convertido en inolvidable, quién no reconoce la partitura épica de aquella. Esa mixtura de sonidos traídos de hace centurias combinados con aires modernos (para finales de los cincuenta, claro está) tiene un efecto poderoso todavía en nuestros días. Músicos como John Williams admiten su influencia.
La famosa carrera no fue realizada por Wyler sino por Andrew Marton, director de segunda unidad, y por esas cosas curiosas, en quizá la de mayor referencia en toda la película. No nos olvidemos que siendo espectáculo aquella escena era inevitable. Y por si casi alguien no lo sabe Sergio Leone andaba por ahí, de asistente del asistente. Y ya que vamos de asistentes, Wyler trabajó como asistente de dirección en la producción de 1925.
William Wyler cuando fue contratado recibió un sueldo muy por encima de cualquier realizador ($350 000) más el 8% de la recaudación en taquilla. Filmada en Cinecittá, reconstruyendo el circo de Jerusalem porque no habían efectos digitales, usando un estanque y miniaturas para la batalla naval, una escena de crucifixión que no empataba por ningún lado pues Wyler temía herir susceptibilidades aunque después admitiría que siendo judío había hecho una gran película cristiana. Pero aunque la historia es una y la chismología nos entretiene. Ben Hur ha pasado a formar parte de aquellas cintas que la National Film Preservation Board ha seleccionado para su conservación en el National Film Registry por ser una película "cultural, histórica o estéticamente significativa". Si no la tienes, no amas el cine.
Director: William
Wyler.
Intérpretes: Charlton Heston, Jack Hawkins, Stephen
Boyd, Haya Harareet, Hugh Griffith, Martha Scott, Cathy O'Donnell.
Trailer:
Escena:
B.S.O.:
Reseña escrita por Carlos Fernando Carrión Quezada
Si hay un filme que viene a la mente apenas se menciona la palabra épico es éste. Es intensa, emocionante, grandiosa, bíblica, epopéyica y sobre todo es cine, cine entendido como espectáculo y precisamente por ello es espectacular. De visionado obligatorio en Semana Santa, de hecho la vi durante una Pascua de hace muchos años donde quedé paralelepipeado. Dije Dios Mío ¿qué es esto? Y el creador me respondió: Esto es cine, cállate y disfruta la película.
Basada en la novela de Edgar Wallace (550 hojas que necesitaron un ejército de guionistas para reducirlas, entre ellos Gore Vidal, responsable del asunto gay que mencionaremos más tarde) y remake de un épico silente de 1925 realizado por Fred Niblo, superproducción de 15 millones de dólares para la época, casi 9 meses de rodaje, 6 de postproducción, 10000 extras, 2500 caballos, 200 camellos, Leslie Nielsen en audición y luego rechazado, fotografiado en panorámico MGM 65 Eastmancolor que daba un aspecto de pantalla 2,76: 1 y todos los etcéteras que ya conocíamos incluyendo 11 Óscar imbatibles hasta el Titanic. Ben Hur está por derecho propio en su lugar en la historia.
Judá Ben-Hur es un noble comerciante que durante la época convulsa que atraviesa Judea bajo la presión del imperio Romano (30dc) ve en el regreso de su amigo de la niñez, ahora como tribuno romano, Messala, una oportunidad para cambiar las cosas y llegar a un período de paz, sin embargo el otro intenta manipularlo para que delate a quienes estarían en contra del yugo imperial lo cual es rechazado por el primero y provoca la rabia del segundo. Durante el desfile de bienvenida a Valerio Grato, nuevo gobernador, accidentalmente, la hermana de Judá hace caer una teja en la cabeza del gobernador justo cuando pasan por su casa y es herido, enseguida los soldados allanan la vivienda acusados de conspiración inculpándose el hermano mayor y aunque Messala se da cuenta de lo fortuito del asunto condena a su ex mejor amigo a las galeras. Durante el camino encadenado cae sediento y un personaje misterioso se acerca a darle de beber.
Judá en cautiverio ha desarrollado un físico impresionante solo comparable al odio que siente hacia los romanos y su deseo de venganza. Quinto Arrio cónsul de Roma, va en la galera, y cuando ésta es atacada por piratas, nuestro héroe le salva la vida, en agradecimiento lo adopta como hijo y vuelve al lujo y la riqueza las cuales aprovechará para cual Edmundo Dantes realizar su vendetta. Ambientado a su condición de "romano" se ha convertido en un reconocido corredor de cuadrigas, estando negociando la compra de unos caballos árabes se entera que Messala es el campeón de esa región del oriente y con el adoctrinamiento de un jeque amigo suyo entrenará para retar al traidor y humillarlo.
De vuelta a Judea Messala reconoce a su némesis e intuye que la carrera es a muerte, en una escena que ha ingresado a la antología Ben Hur vence al romano quien completamente malogrado en un acto de maldad suprema le confirma que su madre y hermana están vivas y que sufren lepra, tendrás suerte si las reconoces. También se entera que aquel hombre misterioso que lo ayudó alguna vez no es otro de Jesús de Nazareth, el rey y mesías que esperaba el pueblo judío que igual que él ha sido traicionado, encarcelado y condenado e intenta rescatarlo, pero ya es tarde, ha sido crucificado y con el agua lluvia de la tormenta son sanadas milagrosamente su familia.
Charlton Heston, Chuck para los amigos, mimetizó al personaje. Dicen que lo obtuvo cuando Rock Hudson declinó la oferta. (La MGM desde 1952 venía cocinando el proyecto y desde Stewart Granger, Robert Taylor , Marlon Brando, Burt Lancaster y Paul Newman iban de candidatos) Kirk Douglas también mostró interés pero le ofrecieron Messala y optó por Espartaco (1960). La verdad es que nació para ser Ben Hur, quién como él para mostrar físicamente toda la evolución de este personaje y no solo por ese perfil clásico y porque nadie sudaba en pantalla como Heston. Hay la anécdota que Wyler llamó a escondidas a Stephen Boyd y le dijo que debía interpretar al romano de una manera que insinuara una atracción homosexual hacia su oponente (Gore Vidal había indicado que para justificar todo el odio de este carácter debía ser porque era un amante rechazado). Chuck desconocía el asunto pero cuando se enteró se puso muy furioso. Además Wyler no se convencía que Chuck iba para el papel, le hizo repetir hasta 16 veces una escena en la que él decía: Soy Judío.
El reconocimiento a Hugh Griffith me parece un poco desmedido porque si alguien hubiera merecido el Óscar que se llevó hubiera sido Boyd. Imaginen que además de hacer de gay reprimido tuvo que usar lentes de contacto oscuros pues debía mirar con malevolencia.
La música de Miklós Rósza se ha convertido en inolvidable, quién no reconoce la partitura épica de aquella. Esa mixtura de sonidos traídos de hace centurias combinados con aires modernos (para finales de los cincuenta, claro está) tiene un efecto poderoso todavía en nuestros días. Músicos como John Williams admiten su influencia.
La famosa carrera no fue realizada por Wyler sino por Andrew Marton, director de segunda unidad, y por esas cosas curiosas, en quizá la de mayor referencia en toda la película. No nos olvidemos que siendo espectáculo aquella escena era inevitable. Y por si casi alguien no lo sabe Sergio Leone andaba por ahí, de asistente del asistente. Y ya que vamos de asistentes, Wyler trabajó como asistente de dirección en la producción de 1925.
William Wyler cuando fue contratado recibió un sueldo muy por encima de cualquier realizador ($350 000) más el 8% de la recaudación en taquilla. Filmada en Cinecittá, reconstruyendo el circo de Jerusalem porque no habían efectos digitales, usando un estanque y miniaturas para la batalla naval, una escena de crucifixión que no empataba por ningún lado pues Wyler temía herir susceptibilidades aunque después admitiría que siendo judío había hecho una gran película cristiana. Pero aunque la historia es una y la chismología nos entretiene. Ben Hur ha pasado a formar parte de aquellas cintas que la National Film Preservation Board ha seleccionado para su conservación en el National Film Registry por ser una película "cultural, histórica o estéticamente significativa". Si no la tienes, no amas el cine.
Director: William
Wyler.
Intérpretes: Charlton Heston, Jack Hawkins, Stephen
Boyd, Haya Harareet, Hugh Griffith, Martha Scott, Cathy O'Donnell.
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Escena:
B.S.O.:
Reseña escrita por Carlos Fernando Carrión Quezada