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un, dos, tres
Berlín, años 60, en plena Guerra Fría, el representante de la Coca-Cola en la RFA, MacNamara (James Cagney), se plantea la introducción de esa bebida en Alemania Oriental, pues quiere fortalecer su difícil posición dentro de la compañía, que está reticente a su plan económico. Una serie de enredos familiares y diplomáticos, entre los cuales la hija de su jefe en EEUU, se casa en Berlín con Otto, un joven comunista de la RDA que acaba detenido en el Este por presuntas actividades subversivas,, crean serios compromisos políticos y comerciales entre las dos potencias. Conflicto del que saldrá triunfador Otto, a quien nombrarán máximo dirigente de la empresa en Europa, y el propio McNamara. Con guión del propio Billy Wilder e I.A.L. Diamond, según la obra teatral "Egy, kettó, ha’ rom de Ferenc Molnár (1929)", una pieza que había triunfado en Brodway treinta años antes, adaptada al contexto de la época, Uno, dos, tres es una de las más agudas y divertidas sátiras de la Guerra Fría, realizada con ingenio y sarcasmo por el maestro Billy Wilder. Ingenio que se destila en toda la cinta. Así, el apellido del protagonista es el mismo del recién nombrado secretario de Defensa del gobierno Kenney, Robert S. McNamara o, como el gobierno oriental le prohibió rodar en Berlín Este, al acabar de levantar el muro, dividiendo a la Ciudad en dos sectores, se reconstruyó una réplica exacta de la histórica puerta de Brandemburgo, a cargo de su colaborador habitual Alexander Trauner. La cinta está impregnada toda ella de una genial causticidad, en la que intencionadamente, se caricaturizan las formas que tanto norteamericanos como rusos establecieron desde el primer momento del cierre del muro de Berlín. Una sátira política con un ritmo endiablado y frenético y unos diálogos brillantes, igualmente a un ritmo vertiginoso:

un, dos, tres

"-No hay más que cruzar la frontera al Berlín Oeste.
-Para usted es fácil decirlo porque es soltero pero si yo deserto, ¿adivinan que harían a mi familia? Colocarlos de espalda al paredón y fusilarlos, mi esposa, y mi suegra también, mi cuñada y mi cuñado y... ¡camaradas hagámoslo!"

James Cagney, uno de los mejores actores de la historia del cine, tuvo mucho que ver en el resultado final, ya que el realiza una divertida y espectacular composición del personaje de MacNamara. Así, la Alemania nazi, los comunistas y singularmente los norteamericanos son puestos en la picota por la dialéctica corrosiva de Wilder, así como una feroz crítica a los sistemas que presidían las dos más grandes fuerzas del mundo, del sistema capitalista y comunista, de la Guerra Fría, en definitiva, y especialmente del papel de los Estados Unidos como potencia del mundo occidental. Nada mejor que la Coca-cola para encarnar no sólo los valores de la economía de mercado sino también el papel de la potencia estadounidenses sobre Europa. Y todo ello en clave de maravillosa y loca comedia. Uno, dos, tres, influida probablemente por la obra maestra de Ernst Lubistch, "Ninotchka (1939)", de la cual  Billy Wilder fue co-guionista, requiere siempre una revisión periódica a sus desternillantes gags, como cualquier obra del genial director, sirviendo ésta como retrato de las mentalidades de un periodo pasado.

un, dos, tres

"-¿Lista?
- Siempre lista…
-Mmmmmm…¡Uno! Llame a Raindhart & Raindhart Sastrería, y quiero que nos envíen todo lo que tengan en la tienda de bueno: tres botones, solapas estrechas, gris o azul oscuro, talla el… 39 normal.
-¡Dos! Llame a Plesquer Camisero, quiero ver camisas. Camisas de hilo cuello blanco duro talla 39 o 40, calzoncillos nylon algodón talla 32, calcetines tonos oscuros número 11 y medio, corbatas ni anchas ni estrechas ni demasiado llamativas, también pijamas, pañuelos, gemelos, tirantes, etc, etc…
-¡Tres! Llame a Hoster y que nos envíe algunos zapatos modelos italianos marrón y negros del número 42.
-¡Cuatro! Pida a la mejor sombrerería un surtido de sombreros, ni deportivos ni de esos tiroleses, número… 59. ¡Corrección!. Después de pelarle creo que con el 56 vale…
-¡Cinco! Llame a los almacenes de Latollensy Strasy y dí que nos envíe un juego de maletas para caballero cerdo u otro.
-¡Seis! A la joyería Ritz que manden una selección de alianzas de oro y anillos de pedida, también un solitario, no menos de 2 kilates ni más de 4... ¡¡Que se refriegue bien las orejas!!
-¡Siete! Llame al restaurant Coteller y que envíen una comida doble de lujo y un servicio completo de mesa.
-¡Ocho! A un florista que confeccione un ramo de crisantemos, también dos boutonier, claveles blancos.
-¿Alguna pregunta?"

un, dos, tres

Título original: One, Two, Three.

Director: Billy Wilder.

Intérpretes: James Cagney, Pamela Tiffin, Horst Buchholz, Arlene Francis, Liselotte Pulver, Howard St. John, Hanns Lothar.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

Quizás también pueda interesarle:

UN. DOS, TRES (1961). La sátira sobre la guerra fría de Billy Wilder.

un, dos, tres
Berlín, años 60, en plena Guerra Fría, el representante de la Coca-Cola en la RFA, MacNamara (James Cagney), se plantea la introducción de esa bebida en Alemania Oriental, pues quiere fortalecer su difícil posición dentro de la compañía, que está reticente a su plan económico. Una serie de enredos familiares y diplomáticos, entre los cuales la hija de su jefe en EEUU, se casa en Berlín con Otto, un joven comunista de la RDA que acaba detenido en el Este por presuntas actividades subversivas,, crean serios compromisos políticos y comerciales entre las dos potencias. Conflicto del que saldrá triunfador Otto, a quien nombrarán máximo dirigente de la empresa en Europa, y el propio McNamara. Con guión del propio Billy Wilder e I.A.L. Diamond, según la obra teatral "Egy, kettó, ha’ rom de Ferenc Molnár (1929)", una pieza que había triunfado en Brodway treinta años antes, adaptada al contexto de la época, Uno, dos, tres es una de las más agudas y divertidas sátiras de la Guerra Fría, realizada con ingenio y sarcasmo por el maestro Billy Wilder. Ingenio que se destila en toda la cinta. Así, el apellido del protagonista es el mismo del recién nombrado secretario de Defensa del gobierno Kenney, Robert S. McNamara o, como el gobierno oriental le prohibió rodar en Berlín Este, al acabar de levantar el muro, dividiendo a la Ciudad en dos sectores, se reconstruyó una réplica exacta de la histórica puerta de Brandemburgo, a cargo de su colaborador habitual Alexander Trauner. La cinta está impregnada toda ella de una genial causticidad, en la que intencionadamente, se caricaturizan las formas que tanto norteamericanos como rusos establecieron desde el primer momento del cierre del muro de Berlín. Una sátira política con un ritmo endiablado y frenético y unos diálogos brillantes, igualmente a un ritmo vertiginoso:

un, dos, tres

"-No hay más que cruzar la frontera al Berlín Oeste.
-Para usted es fácil decirlo porque es soltero pero si yo deserto, ¿adivinan que harían a mi familia? Colocarlos de espalda al paredón y fusilarlos, mi esposa, y mi suegra también, mi cuñada y mi cuñado y... ¡camaradas hagámoslo!"

James Cagney, uno de los mejores actores de la historia del cine, tuvo mucho que ver en el resultado final, ya que el realiza una divertida y espectacular composición del personaje de MacNamara. Así, la Alemania nazi, los comunistas y singularmente los norteamericanos son puestos en la picota por la dialéctica corrosiva de Wilder, así como una feroz crítica a los sistemas que presidían las dos más grandes fuerzas del mundo, del sistema capitalista y comunista, de la Guerra Fría, en definitiva, y especialmente del papel de los Estados Unidos como potencia del mundo occidental. Nada mejor que la Coca-cola para encarnar no sólo los valores de la economía de mercado sino también el papel de la potencia estadounidenses sobre Europa. Y todo ello en clave de maravillosa y loca comedia. Uno, dos, tres, influida probablemente por la obra maestra de Ernst Lubistch, "Ninotchka (1939)", de la cual  Billy Wilder fue co-guionista, requiere siempre una revisión periódica a sus desternillantes gags, como cualquier obra del genial director, sirviendo ésta como retrato de las mentalidades de un periodo pasado.

un, dos, tres

"-¿Lista?
- Siempre lista…
-Mmmmmm…¡Uno! Llame a Raindhart & Raindhart Sastrería, y quiero que nos envíen todo lo que tengan en la tienda de bueno: tres botones, solapas estrechas, gris o azul oscuro, talla el… 39 normal.
-¡Dos! Llame a Plesquer Camisero, quiero ver camisas. Camisas de hilo cuello blanco duro talla 39 o 40, calzoncillos nylon algodón talla 32, calcetines tonos oscuros número 11 y medio, corbatas ni anchas ni estrechas ni demasiado llamativas, también pijamas, pañuelos, gemelos, tirantes, etc, etc…
-¡Tres! Llame a Hoster y que nos envíe algunos zapatos modelos italianos marrón y negros del número 42.
-¡Cuatro! Pida a la mejor sombrerería un surtido de sombreros, ni deportivos ni de esos tiroleses, número… 59. ¡Corrección!. Después de pelarle creo que con el 56 vale…
-¡Cinco! Llame a los almacenes de Latollensy Strasy y dí que nos envíe un juego de maletas para caballero cerdo u otro.
-¡Seis! A la joyería Ritz que manden una selección de alianzas de oro y anillos de pedida, también un solitario, no menos de 2 kilates ni más de 4... ¡¡Que se refriegue bien las orejas!!
-¡Siete! Llame al restaurant Coteller y que envíen una comida doble de lujo y un servicio completo de mesa.
-¡Ocho! A un florista que confeccione un ramo de crisantemos, también dos boutonier, claveles blancos.
-¿Alguna pregunta?"

un, dos, tres

Título original: One, Two, Three.

Director: Billy Wilder.

Intérpretes: James Cagney, Pamela Tiffin, Horst Buchholz, Arlene Francis, Liselotte Pulver, Howard St. John, Hanns Lothar.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

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ángeles con caras sucias
Los años 30 supuso la etapa dorada del cine de gangster, sus película siempre lideradas por tipos duros, sin escrúpulos y cuya manera de resolver los conflictos era a punta de pistola provocarían enorme simpatía entre el público de la época. Tres son los títulos que se pueden considerar claves en los inicios de aquella década dentro de este subgénero cinematográfico, "El enemigo público (1931)", "Hampa dorada (1931)" y "Scarface (1932)" de Howard Hawks, filmes que conllevarían a la postre el surgimiento de dos estrellas míticas de la historia del séptimo arte: James Cagney y Edward G. Robinson. Con el éxito de estas tres obras, vendrían a posteriori una avalancha de títulos que con sus historias de mafiosos invadirían las salas cinematográficas, estando entre las más destacadas "Callejón sin salida (1937)", "El último gangster (1937)" , "Los violentos años veinte (1939)" o la que centro en este artículo, la extraordinaria "Ángeles con caras sucias" del húngaro Michael Curtiz ("Casablanca (1942)"). La base argumental de dicha obra fue confeccionada por los guionistas John Wexley y Warren Duffsee y en ella nos mostraría las vivencias de Rocky Sullivan y Jerry Connelly, dos grandes amigos de un barrio humilde neoyorquino que verían, a medida que van creciendo, como cada uno toma diferentes caminos en la trayectoria de sus vidas, mientras el primero se decantaría por el mundo de la delincuencia el segundo se declinaría por el sacerdocio con el sano objetivo de ayudar con sus actos a sacar a los más jóvenes de la mala vida.

ángeles con caras sucias

Una vez más James Cagney ("Al rojo vivo (1949)") iba a encarnar el rol que más le gustaba realizar frente a una cámara, el de mafioso, interpretando en esta ocasión al peligroso Rocky Sullivan, un papel que le iba a suponer su primera nominación en los óscar durante toda su carrera filmográfica. En la otra cara de la moneda, dando vida al "bueno" de la película, tendríamos a Pat O¨Brien ("Con su misma arma (1939)") como el sacerdote Jerry Connolly, un personaje que arriesgaría su propia vida con la intención de acabar con la corrupción y delincuencia que domina las calles donde vive. Ambos actores, amigos también en la vida real, les veríamos juntos en una gran pantalla en varias ocasiones (hasta un total de seis veces) en películas como "El predilecto (1935)" o "Águilas heroicas (1936)").

ángeles con caras sucias

Un Humphrey Bogart que empezaba a darse a conocer en esto de la industria hollywoodiense (por aquellos años sus interpretaciones eran papeles de malo) representando al abogado corrupto James Frazier, la bella Ann Sheridan ("La novia era él (1949)") en la piel de Laury Ferguson, la chica que se enamoraría de Rocky Sullivan y los denominados "The Dead End Kids" ("Han hecho de mi un criminal (1939)"), un grupo de jóvenes actores neoyorquinos que gozaron de popularidad a finales de los años 30 gracias a sus participaciones en películas de este tipo completarían el reparto principal de la obra.

ángeles con caras sucias

Entres sus escenas hago mención la secuencia donde Jerry visita la celda en la que se encuentra encerrado Rocky y le pide a éste que en el momento de su ejecución suplique para concienciar a los jóvenes que no elijan el camino de la delincuencia o el instante donde el mencionado Rocky da clases de "buenos modales" a los chicos en un partido de baloncesto. Cabe destacar el gran trabajo musical de Max Steiner ("Lo que el viento se llevó (1939)") que con su partitura resalta los momentos más emotivos del film o la brillante fotografía en blanco y negro de Sol Polito ("El sargento York (1941)"). Como curiosidad, la obra también tendría su versión radiofónica (realizado al siguiente año en "El teatro radio Lux") donde sus protagonistas, James Cagney y Pat O.Brien, volvería a repetir sus respectivos papeles.

Frase para recordar: "De que me sirve enseñarles de que la honradez es el mejor camino si por todas partes ven que la falta de honradez da más beneficios".

ángeles con caras suciasángeles con caras sucias

Título original: Angels with dirty faces.

Director: Michael Curtiz.

Intérpretes: James Cagney, Pat O' Brien, Ann Sheridan, Humphrey Bogart.

Trailer: 


Escena: 






Información complementaria:
Ann Sheridan

Reseña escrita por Jesús Fariña

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ÁNGELES CON CARAS SUCIAS (1938). James Cagney como el mafioso Rocky Sullivan.

ángeles con caras sucias
Los años 30 supuso la etapa dorada del cine de gangster, sus película siempre lideradas por tipos duros, sin escrúpulos y cuya manera de resolver los conflictos era a punta de pistola provocarían enorme simpatía entre el público de la época. Tres son los títulos que se pueden considerar claves en los inicios de aquella década dentro de este subgénero cinematográfico, "El enemigo público (1931)", "Hampa dorada (1931)" y "Scarface (1932)" de Howard Hawks, filmes que conllevarían a la postre el surgimiento de dos estrellas míticas de la historia del séptimo arte: James Cagney y Edward G. Robinson. Con el éxito de estas tres obras, vendrían a posteriori una avalancha de títulos que con sus historias de mafiosos invadirían las salas cinematográficas, estando entre las más destacadas "Callejón sin salida (1937)", "El último gangster (1937)" , "Los violentos años veinte (1939)" o la que centro en este artículo, la extraordinaria "Ángeles con caras sucias" del húngaro Michael Curtiz ("Casablanca (1942)"). La base argumental de dicha obra fue confeccionada por los guionistas John Wexley y Warren Duffsee y en ella nos mostraría las vivencias de Rocky Sullivan y Jerry Connelly, dos grandes amigos de un barrio humilde neoyorquino que verían, a medida que van creciendo, como cada uno toma diferentes caminos en la trayectoria de sus vidas, mientras el primero se decantaría por el mundo de la delincuencia el segundo se declinaría por el sacerdocio con el sano objetivo de ayudar con sus actos a sacar a los más jóvenes de la mala vida.

ángeles con caras sucias

Una vez más James Cagney ("Al rojo vivo (1949)") iba a encarnar el rol que más le gustaba realizar frente a una cámara, el de mafioso, interpretando en esta ocasión al peligroso Rocky Sullivan, un papel que le iba a suponer su primera nominación en los óscar durante toda su carrera filmográfica. En la otra cara de la moneda, dando vida al "bueno" de la película, tendríamos a Pat O¨Brien ("Con su misma arma (1939)") como el sacerdote Jerry Connolly, un personaje que arriesgaría su propia vida con la intención de acabar con la corrupción y delincuencia que domina las calles donde vive. Ambos actores, amigos también en la vida real, les veríamos juntos en una gran pantalla en varias ocasiones (hasta un total de seis veces) en películas como "El predilecto (1935)" o "Águilas heroicas (1936)").

ángeles con caras sucias

Un Humphrey Bogart que empezaba a darse a conocer en esto de la industria hollywoodiense (por aquellos años sus interpretaciones eran papeles de malo) representando al abogado corrupto James Frazier, la bella Ann Sheridan ("La novia era él (1949)") en la piel de Laury Ferguson, la chica que se enamoraría de Rocky Sullivan y los denominados "The Dead End Kids" ("Han hecho de mi un criminal (1939)"), un grupo de jóvenes actores neoyorquinos que gozaron de popularidad a finales de los años 30 gracias a sus participaciones en películas de este tipo completarían el reparto principal de la obra.

ángeles con caras sucias

Entres sus escenas hago mención la secuencia donde Jerry visita la celda en la que se encuentra encerrado Rocky y le pide a éste que en el momento de su ejecución suplique para concienciar a los jóvenes que no elijan el camino de la delincuencia o el instante donde el mencionado Rocky da clases de "buenos modales" a los chicos en un partido de baloncesto. Cabe destacar el gran trabajo musical de Max Steiner ("Lo que el viento se llevó (1939)") que con su partitura resalta los momentos más emotivos del film o la brillante fotografía en blanco y negro de Sol Polito ("El sargento York (1941)"). Como curiosidad, la obra también tendría su versión radiofónica (realizado al siguiente año en "El teatro radio Lux") donde sus protagonistas, James Cagney y Pat O.Brien, volvería a repetir sus respectivos papeles.

Frase para recordar: "De que me sirve enseñarles de que la honradez es el mejor camino si por todas partes ven que la falta de honradez da más beneficios".

ángeles con caras suciasángeles con caras sucias

Título original: Angels with dirty faces.

Director: Michael Curtiz.

Intérpretes: James Cagney, Pat O' Brien, Ann Sheridan, Humphrey Bogart.

Trailer: 


Escena: 






Información complementaria:
Ann Sheridan

Reseña escrita por Jesús Fariña

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el enemigo público
A pesar de sus grandes dotes para el baile ("Yanqui Dandy (1942)", "Desfile de candilejas (1933)") y para la comedia ("El guapo (1933)") la popularidad de James Cagney será especialmente recordada  por sus interpretaciones de villano y de tipos duros, ya desde su primer papel protagonista encarnando al mafioso Tom Power (donde se comenta que el actor se inspiraría en el gangster Dean O´Banion) en la película que guardo tributo en este artículo, se destacaría por su poderosa personalidad y el don de eclipsar a sus compañeros de reparto en cada una de sus apariciones en la pantalla. El encargado de dirigir el film y deleitarnos con la presencia del gran James Cagney sería William A. Wellman (el director de "Ha nacido una estrella (1937)" ya había contado anteriormente con esta estrella del celuloide en "Mujeres enamoradas (1931)") que basándose en la novela de John Bright ("Cerveza y sangre") nos contaría el ascenso y caída de un peligroso capo durante la época de la Ley seca americana. Puede que no sea de las mejores del cine de gangster y que el tiempo le haya echo un poco de daño pero sin duda es un título (junto a otras de aquella década: "Hampa dorada (1931)", "Scarface, el terror del hampa (1932)" o "Los violentos años veinte (1939)") que inspiraría a posteriores obras maestras de este género cinematográfico. La obra contaría con la presencia de dos sex symbol de la época: la "rubia platino" Jean Harlow, importante actriz de la década de los años treinta de fallecimiento prematuro y que marcaría a otro mito sexual de la historia de séptimo arte, Marilyn Monroe y la estadounidense Joan Blondell, actriz que durante su extensa carrera filmográfica también sería vista en títulos como "Lazos humanos (1945)" o "No estoy sola (1951)" donde conseguiría la nominación a la mejor actriz secundaria. Sin duda la obra dejaría para el recuerdo la famosa escena donde James Cagney estruja en la cara de Mae Clarke (la actriz también participaría ese año en el clásico de James Whale, "Frankenstein (1931)") un pomelo, dicho momento causaría un revuelo entre las mujeres americanas de la época. Una de las curiosidades del film es que la inicialmente elegida para el papel principal femenino fue Louise Brooks ("La caja de Pandora (1928)"), siendo rechazada por ésta para suerte de Jean Harlow quién sería la escogida para el reparto, paradojas de la vida, dicha decisión supuso el declive para Brooks mientras que para Harlow supondría la ascensión al estrellato.

Frase para recordar: "No puedo más, me han cazado bien".

el enemigo público
el enemigo público














Título original: The public enemy.

Director: William A.Wellman.

Intérpretes: James Cagney, Jean Harlow, Edward Woods, Donald Cook.

Trailer:  




Información complementaria:
William A.Wellman

Reseña escrita por Jesús Fariña 

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EL ENEMIGO PÚBLICO (1931). James Cagney es el mafioso Tom Power.

el enemigo público
A pesar de sus grandes dotes para el baile ("Yanqui Dandy (1942)", "Desfile de candilejas (1933)") y para la comedia ("El guapo (1933)") la popularidad de James Cagney será especialmente recordada  por sus interpretaciones de villano y de tipos duros, ya desde su primer papel protagonista encarnando al mafioso Tom Power (donde se comenta que el actor se inspiraría en el gangster Dean O´Banion) en la película que guardo tributo en este artículo, se destacaría por su poderosa personalidad y el don de eclipsar a sus compañeros de reparto en cada una de sus apariciones en la pantalla. El encargado de dirigir el film y deleitarnos con la presencia del gran James Cagney sería William A. Wellman (el director de "Ha nacido una estrella (1937)" ya había contado anteriormente con esta estrella del celuloide en "Mujeres enamoradas (1931)") que basándose en la novela de John Bright ("Cerveza y sangre") nos contaría el ascenso y caída de un peligroso capo durante la época de la Ley seca americana. Puede que no sea de las mejores del cine de gangster y que el tiempo le haya echo un poco de daño pero sin duda es un título (junto a otras de aquella década: "Hampa dorada (1931)", "Scarface, el terror del hampa (1932)" o "Los violentos años veinte (1939)") que inspiraría a posteriores obras maestras de este género cinematográfico. La obra contaría con la presencia de dos sex symbol de la época: la "rubia platino" Jean Harlow, importante actriz de la década de los años treinta de fallecimiento prematuro y que marcaría a otro mito sexual de la historia de séptimo arte, Marilyn Monroe y la estadounidense Joan Blondell, actriz que durante su extensa carrera filmográfica también sería vista en títulos como "Lazos humanos (1945)" o "No estoy sola (1951)" donde conseguiría la nominación a la mejor actriz secundaria. Sin duda la obra dejaría para el recuerdo la famosa escena donde James Cagney estruja en la cara de Mae Clarke (la actriz también participaría ese año en el clásico de James Whale, "Frankenstein (1931)") un pomelo, dicho momento causaría un revuelo entre las mujeres americanas de la época. Una de las curiosidades del film es que la inicialmente elegida para el papel principal femenino fue Louise Brooks ("La caja de Pandora (1928)"), siendo rechazada por ésta para suerte de Jean Harlow quién sería la escogida para el reparto, paradojas de la vida, dicha decisión supuso el declive para Brooks mientras que para Harlow supondría la ascensión al estrellato.

Frase para recordar: "No puedo más, me han cazado bien".

el enemigo público
el enemigo público














Título original: The public enemy.

Director: William A.Wellman.

Intérpretes: James Cagney, Jean Harlow, Edward Woods, Donald Cook.

Trailer:  




Información complementaria:
William A.Wellman

Reseña escrita por Jesús Fariña 

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