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el-silencio-de-los-corderos
En 1991 Jonathan Demme presentó al mundo la película que le abrió las puertas de la Serie A de directores de Hollywood; El Silencio de los Corderos (The Silence of the Lambs). Adaptación a la gran pantalla de la novela de Thomas Harris, también autor de los libros "Dragon Rojo" y "Hannibal", adaptados al cine posteriormente. El guión del film corrió a cargo de Ted Tally, quien previamente había escrito Pasión sin barreras (Luis Mandoki, 1990) una olvidadísima cinta erótico-festiva de Susan Sarandon y James Spader

Con El Silencio de los Corderos, estamos ante la clásica película que define el resto de las carreras de los implicados en ella; estos fueron Jodie Foster (Clarice Starling), un papel que Foster ansiaba ante todo, incluso intentó comprar ella misma los derechos de la novela de Harris. El punto clave para que Foster lograra el papel de Clarice fue su interpretación en Acusados (Jonathan Kaplan, 1988). La favorita de los productores en cambio era Michelle Pfeiffer, quien prefirió filmar en términos "más suaves" Frankie & Johnny (Garry Marshall, 1991) junto a Pacino. Gene Hackman era en un principio el propietario oficial de los derechos de adaptación de la novela de Harris, y quien le prometió a Foster –en una reunión improvisada durante los Oscar’s de 1989 en donde ambos estaban nominados en sus respectivas categorías- el papel de Clarice. Con esa condición cedió a Orion Pictures dichos derechos, Hackman tenía previsto ser Crawford, el mentor de Clarice, papel que finalmente acabó en las manos de Scott Glenn. Por el contrario, apenas nadie pudo plantar cara a la candidatura de Anthony Hopkins como el Doctor Hannibal Lecter, en un papel algo más largo que el que se vio en Hunter (Michael Mann, 1986) y que interpretó de forma mucho más sosegada Brian Cox. En un principio se llegó a poner sobre la mesa la candidatura de Jeremy Irons para el rol de Lecter, incluso en algunas webs figura como el Irons rechazó el papel a favor de la película El misterio Von Bulow. Quizá pesó demasiado el fracaso de la anterior cinta con Lecter, la ya citada Hunter, algo que también hizo que Dino De Laurentiis (productor) no renovará sus derechos sobre las novelas de Harris, que luego sí hizo efectivos en Hannibal (Ridley Scott, 2001) y El dragón rojo (Brett Ratner, 2002), está ultima una copia exacta, aunque más comercial de Hunter de Mann. 

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Volviendo a Hopkins, este se tomó el rol de Lecter como un autentico reto; estudió el comportamiento de los asesinos en serie, creó un nuevo tono de voz mezcla, según sus palabras del deje de Truman Capote y Katherine Hepburn, y se dedicó durante el rodaje a no salir en ningún momento del personaje, hasta el punto que la propia Foster, con quien filmó la gran mayoría de sus escenas llegaba a estremecerse realmente por su eterna pose de psicópata. 

Apuntar como parte del reparto, los cameos de los directores del cine de terror más explotation de los años 60 y 70; George A. Romero y Roger Corman, ambos como dos jefazos del FBI. Y los inolvidables papeles de Ted Levine (Buffalo Bill), Charles Napier (Boyle) y Anthony Heald (Chilton), como el deleznable director del psiquiátrico de Baltimore donde está recluido Lecter.

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A pesar de sus efectismos, ojo a la repetitiva atracción de cada personaje masculino hacia Clarice, una frágil mujer, con andar seguro, pero una pose miedosa. Cuesta creer- a pesar de que Foster no es una mujer poco agraciada- que todos los hombres caigan de forma instantánea prendados de ella. Eso sí, en el aspecto de la relación entre Lecter y Clarice, todo está muy bien narrado, siendo el “psicópata” quien juega y psicoanaliza a la presunta psicoanalista. Demme juega con la cámara y los espacios para crear una tensión en aumento, hay momentos muy de los años noventa, sobre todo aquellos en donde Buffalo Bill se encuentra en su particular "mazmorra" y falso plano secuencia sostenido para la presentación de Lecter, en donde Chilton anda más preocupado de ligarse a Clarice que de avisarla de los peligros que corre al ver a Lecter. Para la historia queda el momento en donde uno de los encerrados se masturba y lanza a la cara de Clarice su semen, un momento que aún hoy cuesta creer que pasará la censura americana. Ojo a la reacción de Foster, en una de las escenas que le dieron el Oscar de 1991. En cuanto a Demme, es de justicia resaltar que con "El Silencio" consiguió darle seriedad a un subgénero que en los ochenta valía solo como excusa para films de acción (El héroe y el terror, Cobra, Ángel de la muerte). Sin duda estamos ante un film que marcó un importante hito, no solo por su éxito de taquilla y sus cinco Oscar’s, también por su estilo y sus formas, que luego David Fincher redefinió en Seven (1995). Otro punto importante que toca "El Silencio" es el travestismo y la homosexualidad, en este caso el asesino en su lucha por entenderse a sí mismo busca en otras mujeres su propia identidad; algo muy deudor de El estrangulador de Boston, pero sin las dos caras que en aquella exhibía Tony Curtis. 

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En definitiva, El Silencio de los Corderos es un clásico de su género, una cinta que con justicia arrasó en los Oscar’s de 1992 logrando cinco de las siete estatuillas –Película, actor, actriz, director y guión- a las que optaba, incluyendo, la más preciada a mejor película, categoría en la que competía junto a JFK (Oliver Stone), La bella y la bestia –sí, aún los films de animación no tenían su propia categoría-, Bugsy & El Príncipe de las mareas. El tiempo claramente dio la razón en aquella ocasión a la Academia, siendo la ganadora la más recordada. Además sirvió para relanzar las carreras de Anthony Hopkins (tras unos años ochenta en donde incluso tuvo serios problemas con la bebida) y Jodie Foster, que salía del vergonzante descalabro de Camino de retorno (Alan Smithee, 1990), un bodrio rodado junto a Dennis Hopper –que se negó a firmar como director-, que gracias al éxito de El Silencio de los Corderos nadie le pudo echar en cara.

el-silencio-de-los-corderos

Título original: The silence of lambs.

Director: Jonatham Demme.

Intérpretes: Jodie Foster, Anthony Hopkins, Scott Glenn, Ted Levine, Anthony Heald, Diane Baker, Brooke Smith.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Jonathan Glez

EL SILENCIO DE LOS CORDEROS (1991). Psicoanalizada por un caníbal.

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En 1991 Jonathan Demme presentó al mundo la película que le abrió las puertas de la Serie A de directores de Hollywood; El Silencio de los Corderos (The Silence of the Lambs). Adaptación a la gran pantalla de la novela de Thomas Harris, también autor de los libros "Dragon Rojo" y "Hannibal", adaptados al cine posteriormente. El guión del film corrió a cargo de Ted Tally, quien previamente había escrito Pasión sin barreras (Luis Mandoki, 1990) una olvidadísima cinta erótico-festiva de Susan Sarandon y James Spader

Con El Silencio de los Corderos, estamos ante la clásica película que define el resto de las carreras de los implicados en ella; estos fueron Jodie Foster (Clarice Starling), un papel que Foster ansiaba ante todo, incluso intentó comprar ella misma los derechos de la novela de Harris. El punto clave para que Foster lograra el papel de Clarice fue su interpretación en Acusados (Jonathan Kaplan, 1988). La favorita de los productores en cambio era Michelle Pfeiffer, quien prefirió filmar en términos "más suaves" Frankie & Johnny (Garry Marshall, 1991) junto a Pacino. Gene Hackman era en un principio el propietario oficial de los derechos de adaptación de la novela de Harris, y quien le prometió a Foster –en una reunión improvisada durante los Oscar’s de 1989 en donde ambos estaban nominados en sus respectivas categorías- el papel de Clarice. Con esa condición cedió a Orion Pictures dichos derechos, Hackman tenía previsto ser Crawford, el mentor de Clarice, papel que finalmente acabó en las manos de Scott Glenn. Por el contrario, apenas nadie pudo plantar cara a la candidatura de Anthony Hopkins como el Doctor Hannibal Lecter, en un papel algo más largo que el que se vio en Hunter (Michael Mann, 1986) y que interpretó de forma mucho más sosegada Brian Cox. En un principio se llegó a poner sobre la mesa la candidatura de Jeremy Irons para el rol de Lecter, incluso en algunas webs figura como el Irons rechazó el papel a favor de la película El misterio Von Bulow. Quizá pesó demasiado el fracaso de la anterior cinta con Lecter, la ya citada Hunter, algo que también hizo que Dino De Laurentiis (productor) no renovará sus derechos sobre las novelas de Harris, que luego sí hizo efectivos en Hannibal (Ridley Scott, 2001) y El dragón rojo (Brett Ratner, 2002), está ultima una copia exacta, aunque más comercial de Hunter de Mann. 

el-silencio-de-los-corderos

Volviendo a Hopkins, este se tomó el rol de Lecter como un autentico reto; estudió el comportamiento de los asesinos en serie, creó un nuevo tono de voz mezcla, según sus palabras del deje de Truman Capote y Katherine Hepburn, y se dedicó durante el rodaje a no salir en ningún momento del personaje, hasta el punto que la propia Foster, con quien filmó la gran mayoría de sus escenas llegaba a estremecerse realmente por su eterna pose de psicópata. 

Apuntar como parte del reparto, los cameos de los directores del cine de terror más explotation de los años 60 y 70; George A. Romero y Roger Corman, ambos como dos jefazos del FBI. Y los inolvidables papeles de Ted Levine (Buffalo Bill), Charles Napier (Boyle) y Anthony Heald (Chilton), como el deleznable director del psiquiátrico de Baltimore donde está recluido Lecter.

el-silencio-de-los-corderos

A pesar de sus efectismos, ojo a la repetitiva atracción de cada personaje masculino hacia Clarice, una frágil mujer, con andar seguro, pero una pose miedosa. Cuesta creer- a pesar de que Foster no es una mujer poco agraciada- que todos los hombres caigan de forma instantánea prendados de ella. Eso sí, en el aspecto de la relación entre Lecter y Clarice, todo está muy bien narrado, siendo el “psicópata” quien juega y psicoanaliza a la presunta psicoanalista. Demme juega con la cámara y los espacios para crear una tensión en aumento, hay momentos muy de los años noventa, sobre todo aquellos en donde Buffalo Bill se encuentra en su particular "mazmorra" y falso plano secuencia sostenido para la presentación de Lecter, en donde Chilton anda más preocupado de ligarse a Clarice que de avisarla de los peligros que corre al ver a Lecter. Para la historia queda el momento en donde uno de los encerrados se masturba y lanza a la cara de Clarice su semen, un momento que aún hoy cuesta creer que pasará la censura americana. Ojo a la reacción de Foster, en una de las escenas que le dieron el Oscar de 1991. En cuanto a Demme, es de justicia resaltar que con "El Silencio" consiguió darle seriedad a un subgénero que en los ochenta valía solo como excusa para films de acción (El héroe y el terror, Cobra, Ángel de la muerte). Sin duda estamos ante un film que marcó un importante hito, no solo por su éxito de taquilla y sus cinco Oscar’s, también por su estilo y sus formas, que luego David Fincher redefinió en Seven (1995). Otro punto importante que toca "El Silencio" es el travestismo y la homosexualidad, en este caso el asesino en su lucha por entenderse a sí mismo busca en otras mujeres su propia identidad; algo muy deudor de El estrangulador de Boston, pero sin las dos caras que en aquella exhibía Tony Curtis. 

el-silencio-de-los-corderos

En definitiva, El Silencio de los Corderos es un clásico de su género, una cinta que con justicia arrasó en los Oscar’s de 1992 logrando cinco de las siete estatuillas –Película, actor, actriz, director y guión- a las que optaba, incluyendo, la más preciada a mejor película, categoría en la que competía junto a JFK (Oliver Stone), La bella y la bestia –sí, aún los films de animación no tenían su propia categoría-, Bugsy & El Príncipe de las mareas. El tiempo claramente dio la razón en aquella ocasión a la Academia, siendo la ganadora la más recordada. Además sirvió para relanzar las carreras de Anthony Hopkins (tras unos años ochenta en donde incluso tuvo serios problemas con la bebida) y Jodie Foster, que salía del vergonzante descalabro de Camino de retorno (Alan Smithee, 1990), un bodrio rodado junto a Dennis Hopper –que se negó a firmar como director-, que gracias al éxito de El Silencio de los Corderos nadie le pudo echar en cara.

el-silencio-de-los-corderos

Título original: The silence of lambs.

Director: Jonatham Demme.

Intérpretes: Jodie Foster, Anthony Hopkins, Scott Glenn, Ted Levine, Anthony Heald, Diane Baker, Brooke Smith.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Jonathan Glez

el silencio de los corderos
Ahora que Hannibal el caníbal triunfa en la pequeña pantalla con la caracterización de Mads Mikkelsen, echando un vistazo atrás es de obligada educación comentar y recordar a todos aquellos que interpretaron al inquietante y perturbador personaje ideado por Thomas Harris. El primer actor en enfundarse el mono como Lecter detrás del cristal del psiaquiátrico fue Brian Cox, en una película de Michael Mann llamada "Hunter (1986)", con el televisivo William Petersen (C.S.I. Las Vegas) metido en el personaje de Will Graham, en una adaptación de la que llevaría años más tarde, a realizarse un remake por Brett Ratner con la ya más conocida "El dragón rojo (2002)", y con Edward Norton en el papel de Petersen. Para cuando llegó "Red Dragon", Sir Anthony Hopkins, ya había interpretado 2 veces anteriormente al caníbal por antonomasia en el cine: En la eficaz y distinguida "Hannibal (2001)" de Ridley Scott y en la película en la que ahora me centraré, la maravillosa "El silencio de los corderos", después de comentar también que Gaspard Ulliel, antes de ponerse a realizar anuncios comerciales de un perfume, también tuvo el honor de ser el antropófago psiquiatra criminalista, en su versión más joven, en la reivindicable "Hannibal, el origen". Jonathan Demme introdujo al sensible doctor de la película "El hombre elefante (1980)" (Hopkins) en un personaje que aparentemente no tenía nada que ver con el psicólogo criminalista caníbal, pero la versatilidad, el dominio, la intuición y el saber hacer del gran Anthony Hopkins convirtieron al personaje en lo que el escritor Stephen King denominó como el Drácula del siglo XXI, un protocolario antihéroe, refinado y educado, con dotes para la más elitista de las formas culinarias, con una inteligencia prodigiosa, y que satisfacía sus más instintos y oscuros impulsos...

el silencio de los corderos

Comiéndose a sus enemigos, eso sí, si es posible con las recetas de la más apetitosa y exquisita cocina francesa y con las carnes de aquellos que le resultaban más groseros y desechables como género humano. El icónico personaje provocó que a su avanzada edad por aquel entonces, cuando fue por primera vez Hannibal, el actor inglés consiguiera a sus 54 años, el reconocimiento necesario para estar siempre entre lo más destacado de Hollywood, ganándose un prestigio que le hacía volcar todos sus sentidos en aquello que el actor estuviera interpretando, incluso se puede apreciar como Hopkins disfrutaba con el gusto, tacto, oído y su intensa y penetrante vista (contados son los momentos en los que pestañea), además de su siniestro olfato (escuchar cómo describe los olores que percibe a través del cristal) con la portentosa capacidad sensorial de un monstruo interpretativo de inalcanzable calibre. 

el silencio de los corderos

Como contrapunto tenemos a la profesional, afectiva y profunda Jodie Foster, que mantendrá una más que curiosa relación con Lecter, primero como profesor y alumna, luego quizá desde el punto de vista del caníbal.. Como algo más...Y es que Hannibal es capaz de ver el sentido de la justicia, el honor y la voluntad del personaje de Clarice Starling y más aún, él sabe y llega a entender el porqué de las aspiraciones de la joven aprendiz de agente de los servicios especiales, para enfrentarse a la cantidad de depravados criminales a los que tendrá que parar, para acallar el "grito de los corderos" de su infancia. Un histórico thriller con toques de terror, inspirado entre otros, por los depravados Ed Gein y Ted Bundy, como ejemplificación del comportamiento de Buffalo Bill, interpretado aquí por un Ted Levine, dual, monstruoso, cruel y con una incesante búsqueda de cambiar su aspecto de la más rocambolesca de las formas, tomando la inspiración de una polilla mortuoria. Un film que es todo un Gourmet Cuisine en el cine de psicópatas, para todos aquellos que tengan un bon appétit cinéfilo.

el silencio de los corderos


Título original: The silence of lambs.

Director: Jonatham Demme.

Intérpretes: Jodie Foster, Anthony Hopkins, Scott Glenn, Ted Levine, Anthony Heald, Diane Baker, Brooke Smith.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Cristóbal Jiménez


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EL SILENCIO DE LOS CORDEROS (1991). El caníbal Hannibal Lecter.

el silencio de los corderos
Ahora que Hannibal el caníbal triunfa en la pequeña pantalla con la caracterización de Mads Mikkelsen, echando un vistazo atrás es de obligada educación comentar y recordar a todos aquellos que interpretaron al inquietante y perturbador personaje ideado por Thomas Harris. El primer actor en enfundarse el mono como Lecter detrás del cristal del psiaquiátrico fue Brian Cox, en una película de Michael Mann llamada "Hunter (1986)", con el televisivo William Petersen (C.S.I. Las Vegas) metido en el personaje de Will Graham, en una adaptación de la que llevaría años más tarde, a realizarse un remake por Brett Ratner con la ya más conocida "El dragón rojo (2002)", y con Edward Norton en el papel de Petersen. Para cuando llegó "Red Dragon", Sir Anthony Hopkins, ya había interpretado 2 veces anteriormente al caníbal por antonomasia en el cine: En la eficaz y distinguida "Hannibal (2001)" de Ridley Scott y en la película en la que ahora me centraré, la maravillosa "El silencio de los corderos", después de comentar también que Gaspard Ulliel, antes de ponerse a realizar anuncios comerciales de un perfume, también tuvo el honor de ser el antropófago psiquiatra criminalista, en su versión más joven, en la reivindicable "Hannibal, el origen". Jonathan Demme introdujo al sensible doctor de la película "El hombre elefante (1980)" (Hopkins) en un personaje que aparentemente no tenía nada que ver con el psicólogo criminalista caníbal, pero la versatilidad, el dominio, la intuición y el saber hacer del gran Anthony Hopkins convirtieron al personaje en lo que el escritor Stephen King denominó como el Drácula del siglo XXI, un protocolario antihéroe, refinado y educado, con dotes para la más elitista de las formas culinarias, con una inteligencia prodigiosa, y que satisfacía sus más instintos y oscuros impulsos...

el silencio de los corderos

Comiéndose a sus enemigos, eso sí, si es posible con las recetas de la más apetitosa y exquisita cocina francesa y con las carnes de aquellos que le resultaban más groseros y desechables como género humano. El icónico personaje provocó que a su avanzada edad por aquel entonces, cuando fue por primera vez Hannibal, el actor inglés consiguiera a sus 54 años, el reconocimiento necesario para estar siempre entre lo más destacado de Hollywood, ganándose un prestigio que le hacía volcar todos sus sentidos en aquello que el actor estuviera interpretando, incluso se puede apreciar como Hopkins disfrutaba con el gusto, tacto, oído y su intensa y penetrante vista (contados son los momentos en los que pestañea), además de su siniestro olfato (escuchar cómo describe los olores que percibe a través del cristal) con la portentosa capacidad sensorial de un monstruo interpretativo de inalcanzable calibre. 

el silencio de los corderos

Como contrapunto tenemos a la profesional, afectiva y profunda Jodie Foster, que mantendrá una más que curiosa relación con Lecter, primero como profesor y alumna, luego quizá desde el punto de vista del caníbal.. Como algo más...Y es que Hannibal es capaz de ver el sentido de la justicia, el honor y la voluntad del personaje de Clarice Starling y más aún, él sabe y llega a entender el porqué de las aspiraciones de la joven aprendiz de agente de los servicios especiales, para enfrentarse a la cantidad de depravados criminales a los que tendrá que parar, para acallar el "grito de los corderos" de su infancia. Un histórico thriller con toques de terror, inspirado entre otros, por los depravados Ed Gein y Ted Bundy, como ejemplificación del comportamiento de Buffalo Bill, interpretado aquí por un Ted Levine, dual, monstruoso, cruel y con una incesante búsqueda de cambiar su aspecto de la más rocambolesca de las formas, tomando la inspiración de una polilla mortuoria. Un film que es todo un Gourmet Cuisine en el cine de psicópatas, para todos aquellos que tengan un bon appétit cinéfilo.

el silencio de los corderos


Título original: The silence of lambs.

Director: Jonatham Demme.

Intérpretes: Jodie Foster, Anthony Hopkins, Scott Glenn, Ted Levine, Anthony Heald, Diane Baker, Brooke Smith.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Cristóbal Jiménez


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Sarah Tobias (Jodie Foster) es una joven algo inmadura, que no consigue una relación sentimental satisfactoria y que se culpa por ello. Vive con un hombre drogadicto que la golpea cuando quiere, ejerce varios tipos de violencia contra ella y no la ayuda en los gastos del hogar. En una de esas tantas peleas con su novio, ella decide irse al bar donde trabaja su amiga para olvidarse de sus problemas. Una vez allí bebe demasiado y comienza a bailar de forma desinhibida. Varios hombres del bar, comprobando su conducta y que está sola la miran lujuriosamente. A los pocos minutos y de forma repentina, comienza el acoso por el grupo de hombres al completo. Tres hombres la violan sucesivamente sobre un juego electrónico de Pinball, a la vista de todos, golpeándola y tapándole la boca, mientras el resto del grupo jalea a los asaltantes y disfruta del espectáculo. Sarah despierta en el hospital donde se certifica la agresión física y sexual. Absolutamente hundida y ultrajada, recibe otro golpe más al comprobar que nadie cree en su denuncia de violación. Todo lo contrario, debido a sus antecedentes por mala conducta y consumo de drogas, su versión carece de credibilidad, por el contrario, es culpada de ir por los bares provocando a los hombres. En su peor momento, casi como si de un hada madrina se tratara, aparece una abogada, Kathryn Murphy (Kelly Mcgillis) que intentará ayudarla y conseguir que se haga justicia. Más tarde, de forma fortuita, se cruzará en su camino uno de los hombres que ella reconocerá como perteneciente a el grupo que alentaba a los violadores. Tras conversar con él y ayudada por su abogada, decidirá dar un cambio en su actitud, ser más valiente y llevar a juicio a las personas que animaron e incitaron la violación, ya que según las leyes de ese estado cualquier persona que anime, incite o no haga nada para evitar un crimen es tan culpable como los agresores. 


acusados

Este hecho, basado en sucesos reales dio pie a uno de los juicios más polémicos de la justicia norteamericana. Kaplan que ha tenido más éxito en series para TV que en el cine, (ER, Urgencias; Ley y Orden, entre otras), dirige este drama judicial donde además del guión de Tom Topor, lo más destacable es la gran actuación de una joven Jodie Foster. Kaplan, consigue crear una ambientación inquietante con la angustia in crescendo en ese club de carretera. La escena de la violación es dura, sin duda la mejor escena de la película, y consigue crear un gran desasosiego en el espectador. Pero la tensión y crispación aumentarán durante el metraje gracias a la narración en forma de numerosos flashbacks, que la protagonista va recorriendo en su mente y que nos añaden más información para poder entender la brutalidad y la actuación de los implicados en los hechos. La cinta no conseguiría una gran profundidad sino fuera por el trabajo interpretativo de Jodie Foster que nos demuestra su gran talento en los diferentes registros que interpreta. Tanto como chica alocada que no termina de creer en sí misma, como en la mujer adulta en la que se transforma tras sufrir una dramática experiencia. Su desesperación, sus gestos, su forma de hablar, van modificando el perfil de esta mujer. A raíz de la violación toma conciencia de sí misma, de su integridad como persona y de sus derechos, nadie tiene por qué pasar por encima de ella. Foster, se echa el guión sobre sus espaldas y consigue que el propio espectador se implique y entienda los prejuicios que este personaje de la vida real tuvo que soportar. Jodie Foster debutó muy joven en pantalla, con 13 años y de la mano de Scorsese llegó su primer éxito cinematográfico ,"Taxi driver (1976)". Aunque sería con esta cinta con la que conseguiría su primer Óscar como actriz principal. Curiosamente la primera candidata para el papel de Sarah fue Kim Basinger, ya que Kaplan temía que Jodie Foster no resultara suficientemente sexy, pero Basinger declinó la oferta. Otra curiosidad es que la propia Kelly McGillis fue víctima de una violación cuando en 1982, con 20 años (fue agredida en su casa después de regresar del trabajo).


acusados


Título original: The accused.

Director: Jonathan Kaplan.

Intérpretes: Jodie Foster, Kelly McGillis, Bernie Coulson, Ann Hearn, Steve Antin, Leo Rossi,Carmen Argenziano,

Trailer:


Escena:



Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

ACUSADOS (1988). El drama judicial de Jodie Foster.

Sarah Tobias (Jodie Foster) es una joven algo inmadura, que no consigue una relación sentimental satisfactoria y que se culpa por ello. Vive con un hombre drogadicto que la golpea cuando quiere, ejerce varios tipos de violencia contra ella y no la ayuda en los gastos del hogar. En una de esas tantas peleas con su novio, ella decide irse al bar donde trabaja su amiga para olvidarse de sus problemas. Una vez allí bebe demasiado y comienza a bailar de forma desinhibida. Varios hombres del bar, comprobando su conducta y que está sola la miran lujuriosamente. A los pocos minutos y de forma repentina, comienza el acoso por el grupo de hombres al completo. Tres hombres la violan sucesivamente sobre un juego electrónico de Pinball, a la vista de todos, golpeándola y tapándole la boca, mientras el resto del grupo jalea a los asaltantes y disfruta del espectáculo. Sarah despierta en el hospital donde se certifica la agresión física y sexual. Absolutamente hundida y ultrajada, recibe otro golpe más al comprobar que nadie cree en su denuncia de violación. Todo lo contrario, debido a sus antecedentes por mala conducta y consumo de drogas, su versión carece de credibilidad, por el contrario, es culpada de ir por los bares provocando a los hombres. En su peor momento, casi como si de un hada madrina se tratara, aparece una abogada, Kathryn Murphy (Kelly Mcgillis) que intentará ayudarla y conseguir que se haga justicia. Más tarde, de forma fortuita, se cruzará en su camino uno de los hombres que ella reconocerá como perteneciente a el grupo que alentaba a los violadores. Tras conversar con él y ayudada por su abogada, decidirá dar un cambio en su actitud, ser más valiente y llevar a juicio a las personas que animaron e incitaron la violación, ya que según las leyes de ese estado cualquier persona que anime, incite o no haga nada para evitar un crimen es tan culpable como los agresores. 


acusados

Este hecho, basado en sucesos reales dio pie a uno de los juicios más polémicos de la justicia norteamericana. Kaplan que ha tenido más éxito en series para TV que en el cine, (ER, Urgencias; Ley y Orden, entre otras), dirige este drama judicial donde además del guión de Tom Topor, lo más destacable es la gran actuación de una joven Jodie Foster. Kaplan, consigue crear una ambientación inquietante con la angustia in crescendo en ese club de carretera. La escena de la violación es dura, sin duda la mejor escena de la película, y consigue crear un gran desasosiego en el espectador. Pero la tensión y crispación aumentarán durante el metraje gracias a la narración en forma de numerosos flashbacks, que la protagonista va recorriendo en su mente y que nos añaden más información para poder entender la brutalidad y la actuación de los implicados en los hechos. La cinta no conseguiría una gran profundidad sino fuera por el trabajo interpretativo de Jodie Foster que nos demuestra su gran talento en los diferentes registros que interpreta. Tanto como chica alocada que no termina de creer en sí misma, como en la mujer adulta en la que se transforma tras sufrir una dramática experiencia. Su desesperación, sus gestos, su forma de hablar, van modificando el perfil de esta mujer. A raíz de la violación toma conciencia de sí misma, de su integridad como persona y de sus derechos, nadie tiene por qué pasar por encima de ella. Foster, se echa el guión sobre sus espaldas y consigue que el propio espectador se implique y entienda los prejuicios que este personaje de la vida real tuvo que soportar. Jodie Foster debutó muy joven en pantalla, con 13 años y de la mano de Scorsese llegó su primer éxito cinematográfico ,"Taxi driver (1976)". Aunque sería con esta cinta con la que conseguiría su primer Óscar como actriz principal. Curiosamente la primera candidata para el papel de Sarah fue Kim Basinger, ya que Kaplan temía que Jodie Foster no resultara suficientemente sexy, pero Basinger declinó la oferta. Otra curiosidad es que la propia Kelly McGillis fue víctima de una violación cuando en 1982, con 20 años (fue agredida en su casa después de regresar del trabajo).


acusados


Título original: The accused.

Director: Jonathan Kaplan.

Intérpretes: Jodie Foster, Kelly McGillis, Bernie Coulson, Ann Hearn, Steve Antin, Leo Rossi,Carmen Argenziano,

Trailer:


Escena:



Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

taxi driver
El tandem Martin Scorsese-Robert de Niro volverían a trabajar juntos después de "Malas calles (1973)", un film que a pesar de sus irregularidades nos mostraban las buenas maneras del realizador por retratar los bajos fondos de la sociedad norteamericanas y de paso abrirse camino de lo que iba ser su primera obra maestra en la historia del cine: Taxi Driver. En ella mostraría la transformación de Travis, un solitario taxista y ex-combatiente de la guerra del Vietnam (sencillamente espectacular la manera de representar Robert de Niro el rol de este personaje, una interpretación que junto el papel del joven Vito Corleone en "El padrino II (1974)" le llevarían en aquel momento, ponerse en lo más alto del estrellato) que cansado de ver la lacra que abunda en las calles de Nueva York decide ponerle fin tomando la justicia por su mano. Gran parte de culpa del éxito de este "western urbano" se debe al gran trabajo de Paul Schrader, un guionista caracterizado por describir con maestría la evolución de personajes abocados a la destrucción y de crear guiones tan destacados como "Toro salvaje (1980)"  y "La última tentación de Cristo (1988)" ambas dirigidas por el propio Scorsese. Destacable la presencia de una jovencísima  Jodie Foster con tan solo 13 años realizando el papel de la prostituta infantil Iris (personaje inicialmente pensado para Linda Blair tras su fama con la endemoniana "El exorcista (1973)", actriz que tiraría por la borda tal logro en sustitución a una vida cargada de adicciones y problemas con las drogas), interpretación que le supuso su primera nominación en la categoría de mejor actriz de reparto, en un año ganado por Beatrice Straight por "Network (1976)". Como curiosidad, el mítico compositor Bernard Herrmann realizaría con este título su última trabajo después de dejarnos una carrera llena de tan importantes y legendarias partituras musicales.

Frase para recordar: "¿Me estás hablando a mí?".

taxi drivertaxi driver

Dirección: Martin Scorsese

Intérpretes: Robert De Niro, Jodie Foster, Albert Brooks, Cybill Shepherd, Harvey Keitel, Peter Boyle.

Trailer: 




Escena: 




Información complementaria:
Paul Schrader

Reseña escrita por Jesús Fariña

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TAXI DRIVER (1976). Robert De Niro es un Travis Bickle.

taxi driver
El tandem Martin Scorsese-Robert de Niro volverían a trabajar juntos después de "Malas calles (1973)", un film que a pesar de sus irregularidades nos mostraban las buenas maneras del realizador por retratar los bajos fondos de la sociedad norteamericanas y de paso abrirse camino de lo que iba ser su primera obra maestra en la historia del cine: Taxi Driver. En ella mostraría la transformación de Travis, un solitario taxista y ex-combatiente de la guerra del Vietnam (sencillamente espectacular la manera de representar Robert de Niro el rol de este personaje, una interpretación que junto el papel del joven Vito Corleone en "El padrino II (1974)" le llevarían en aquel momento, ponerse en lo más alto del estrellato) que cansado de ver la lacra que abunda en las calles de Nueva York decide ponerle fin tomando la justicia por su mano. Gran parte de culpa del éxito de este "western urbano" se debe al gran trabajo de Paul Schrader, un guionista caracterizado por describir con maestría la evolución de personajes abocados a la destrucción y de crear guiones tan destacados como "Toro salvaje (1980)"  y "La última tentación de Cristo (1988)" ambas dirigidas por el propio Scorsese. Destacable la presencia de una jovencísima  Jodie Foster con tan solo 13 años realizando el papel de la prostituta infantil Iris (personaje inicialmente pensado para Linda Blair tras su fama con la endemoniana "El exorcista (1973)", actriz que tiraría por la borda tal logro en sustitución a una vida cargada de adicciones y problemas con las drogas), interpretación que le supuso su primera nominación en la categoría de mejor actriz de reparto, en un año ganado por Beatrice Straight por "Network (1976)". Como curiosidad, el mítico compositor Bernard Herrmann realizaría con este título su última trabajo después de dejarnos una carrera llena de tan importantes y legendarias partituras musicales.

Frase para recordar: "¿Me estás hablando a mí?".

taxi drivertaxi driver

Dirección: Martin Scorsese

Intérpretes: Robert De Niro, Jodie Foster, Albert Brooks, Cybill Shepherd, Harvey Keitel, Peter Boyle.

Trailer: 




Escena: 




Información complementaria:
Paul Schrader

Reseña escrita por Jesús Fariña

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El silencio de los corderos
Citar Hannibal Lecter significa, al igual que Noman Bates, Harry Powell, Alex ("La naranja mecánica"), John Doe o Max Candy, entre otros, mencionar a uno de los psicópatas legendarios vistos en la gran pantalla durante la historia del séptimo arte y todo gracias a Thomas Harris (entre sus trabajos para el celuloide también está la terrorista "Domingo negro (1977)" dirigida por John Frankenheimer), escritor creador de este personaje donde a través de sus cuatro novelas (todas ellas plasmadas en el formato cinematográfico con desigual suerte) describen las vivencias de este inteligente desequilibrado y gran aficionado a degustar la carne humana. La obra dirigida por Jonatham Demme (tío del también director Ted Demme ("Beautiful girls (1996)") se convertiría en un título clave de la década de los años noventa, un film avalado tanto por la crítica como por el público que le haría obtener las 5 estatuillas principales en la ceremonia de los Óscar de aquel año (mejor película, director, guión adaptado y actor y actriz principal) hecho sólo conseguido hasta el momento por "Sucedió una noche (1934)" y "Alguien voló sobre el nido del cuco (1975)". Destacan las actuaciones de Jodie Foster (actriz donde también será recordada por su notable interpretación como prostituta infantil en la magna obra de Scorsese "Taxi Driver (1976)") como la joven agente del FBI y experta en el comportamiento psicópata, Clarence Starling y Ted Levine, (visto últimamente interpretando al guardia del hospital de "Sutther Island (2010)"), como el asesino en serie Buffalo Bill. Los nombres de Jack Nicholson, Jeremy Irons, Gene Hackman o Robert Duvall sonaron para ponerse en la piel de este "cárismatico" villano siendo rechazados por todos éstos para suerte del bueno de Anthony Hopkins, actor finalmente elegido y que haría de su interpretación (a parte de ganar su único óscar por el momento) lanzar su carrera hacia el estrellato e inmortalizarse con su personaje en la historia del cine. Hago mención de la excelente fotografía de Tak Fijimoto (director de fotografía americano iniciado con "Malas tierras (1973)" de Terrence Malick y donde también ha participado en obras como "El sexto sentido (1999)" y "Philadelphia (1993)") y de la partitura de Howard Shore, compositor de la triunfal trilogía de Peter Jackson de "El señor de los anillos", que hace con su trabajo favorecer la atmósfera inquietante que desprende en todo momento el film. Como curiosidades también citaría los cameos del propio Jonatham Demme, el cantante Chris Isaack y dos ilustres del género fantástico y terror como son George A. Romero y Roger Corman, éste último como director del FBI.

Frase para recordar: "Me comí su hígado con un gran plato de habas y un buen quianti".


El silencio de los corderos


Título original: "The silence of lambs".

Director : Jonatham Demme.

Intérpretes: Anthony Hopkins, Jodie Foster, Scott Glenn, Ted Levine.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Información complementaria:
Thomas Harris

Reseña escrita por Jesús Fariña
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EL SILENCIO DE LOS CORDEROS (1991). Anthony Hopkins es Hannibal Lecter.

El silencio de los corderos
Citar Hannibal Lecter significa, al igual que Noman Bates, Harry Powell, Alex ("La naranja mecánica"), John Doe o Max Candy, entre otros, mencionar a uno de los psicópatas legendarios vistos en la gran pantalla durante la historia del séptimo arte y todo gracias a Thomas Harris (entre sus trabajos para el celuloide también está la terrorista "Domingo negro (1977)" dirigida por John Frankenheimer), escritor creador de este personaje donde a través de sus cuatro novelas (todas ellas plasmadas en el formato cinematográfico con desigual suerte) describen las vivencias de este inteligente desequilibrado y gran aficionado a degustar la carne humana. La obra dirigida por Jonatham Demme (tío del también director Ted Demme ("Beautiful girls (1996)") se convertiría en un título clave de la década de los años noventa, un film avalado tanto por la crítica como por el público que le haría obtener las 5 estatuillas principales en la ceremonia de los Óscar de aquel año (mejor película, director, guión adaptado y actor y actriz principal) hecho sólo conseguido hasta el momento por "Sucedió una noche (1934)" y "Alguien voló sobre el nido del cuco (1975)". Destacan las actuaciones de Jodie Foster (actriz donde también será recordada por su notable interpretación como prostituta infantil en la magna obra de Scorsese "Taxi Driver (1976)") como la joven agente del FBI y experta en el comportamiento psicópata, Clarence Starling y Ted Levine, (visto últimamente interpretando al guardia del hospital de "Sutther Island (2010)"), como el asesino en serie Buffalo Bill. Los nombres de Jack Nicholson, Jeremy Irons, Gene Hackman o Robert Duvall sonaron para ponerse en la piel de este "cárismatico" villano siendo rechazados por todos éstos para suerte del bueno de Anthony Hopkins, actor finalmente elegido y que haría de su interpretación (a parte de ganar su único óscar por el momento) lanzar su carrera hacia el estrellato e inmortalizarse con su personaje en la historia del cine. Hago mención de la excelente fotografía de Tak Fijimoto (director de fotografía americano iniciado con "Malas tierras (1973)" de Terrence Malick y donde también ha participado en obras como "El sexto sentido (1999)" y "Philadelphia (1993)") y de la partitura de Howard Shore, compositor de la triunfal trilogía de Peter Jackson de "El señor de los anillos", que hace con su trabajo favorecer la atmósfera inquietante que desprende en todo momento el film. Como curiosidades también citaría los cameos del propio Jonatham Demme, el cantante Chris Isaack y dos ilustres del género fantástico y terror como son George A. Romero y Roger Corman, éste último como director del FBI.

Frase para recordar: "Me comí su hígado con un gran plato de habas y un buen quianti".


El silencio de los corderos


Título original: "The silence of lambs".

Director : Jonatham Demme.

Intérpretes: Anthony Hopkins, Jodie Foster, Scott Glenn, Ted Levine.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Información complementaria:
Thomas Harris

Reseña escrita por Jesús Fariña
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