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Mostrando entradas con la etiqueta Mary Elizabeth Mastrantonio. Mostrar todas las entradas
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el-color-del-dinero
Con esta película Martin Scorsese toma la acertada decisión de no reescribir el personaje de Eddie Felson. Un cuarto de siglo después de la brillante obra de Robert Rossen: "El buscavidas" Scorsese decide mostrarnos cómo ha envejecido el arrogante joven que aspiraba a ganar a los mejores. El mismo actor protagonista, Paul Newman ha envejecido como su personaje, basado en la misma novela de Walter Tevis. Sin embargo, esta vez el guión es de Richard Price y la diferencia con Robert Rossen es bastante notable, y no porque no se profundice en las inseguridades, miedos y cinismo de nuestro protagonista, sino porque la forma de mostrarlo en pantalla es diametralmente opuesta.

Si Rossen con un estilo sobrio y conmovedor nos plantea la dificultad que tiene un joven para creer en sí mismo, para avanzar en un mundillo cruel y despiadado, dominado por personajes mezquinos con diálogos punzantes e hirientes hasta lo más profundo, Scorsese se mantiene en su línea de crear un lenguaje visual propio y expresar con los movimientos de cámara una extensión del personaje de Rossen.

En este film, Eddie Felson tiene 25 años más, es un superviviente que sigue deambulando por el submundo de los juegos del billar. Ya no es jugador, sus aspiraciones se limitan a ganar dinero con la venta de alcohol de baja calidad, engañando con etiquetas falsas y utilizando a un mediocre jugador de billar, John Turturro, adicto a la cocaína para pequeños timos. Eddie se ha convertido en un cínico que se engaña a sí mismo y a los demás y que piensa exclusivamente en el dinero como auténtico y único motor de vida.

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Un día, en una sala de juego, conoce a Vincent, un jovencísimo y casi debutante Tom Cruise, un brillante jugador de billar, tan arrogante y tan seguro de sí mismo que es capaz de llamar la atención por donde pasa. Tom Cruise realiza así uno de sus mejores papeles, ya que su forma tan inmadura de comportarse como el rey de la pista, acompañado de bailes y excesos cada vez que golpea el taco, le va a la perfección. Pese a su gran alarde en la mesa de billar, posee una ingenuidad que intenta enmascarar acompañándose de una atractiva novia, Mary Elizabeth Mastrantonio, bastante mayor que él. Ella se encarga de sus apuestas en las partidas y parece ser la única capaz de asumir que la genialidad con el taco en la mesa de billar de Vincent puede proporcionar dinero. Vincent por su parte sólo juega por diversión y para demostrar que él es el mejor, el dinero parece no tener ninguna importancia. Procedente de una buena familia y con un trabajo estable, todavía no conoce el submundo de las apuestas y la guerra por un puñado de dólares. Eddie, aparecerá en su vida para demostrarle que con el billar se puede ganar mucho dinero, jugando en pequeños locales, dejándose ganar para luego realizar grandes timos.

"No importa los premios que ganes, el mejor es siempre el que consigue más dinero, no importa cómo".

Con ese objetivo, el de ganar dinero, los tres emprenden un viaje juntos cuya meta final será un Torneo en Atlantic City. Por el camino van recorriendo la antigua ruta que Eddie conoció bien en sus tiempos de jugador. Intentarán ir sacando dinero con pequeños timos hasta alcanzar el gran torneo, donde la meta no será ganar el primer puesto, sino ganar la máxima cantidad de dinero en las apuestas paralelas al campeonato.

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El binomio Paul Newman/ Martin Scorsese adquiere tal compenetración que funciona hasta niveles muy profundos. Allí donde parecía poco probable volver a indagar con la misma maestría que 25 años antes hiciera el gran Rossen, la cámara siempre inquieta del maestro Scorsese con sus encuadres y su "fast Dolly zoom" consiguen una puesta en escena espectacular donde la fuerza del director se acopla a la perfección con los sentimientos de Felson, un Newman en estado de gracia y que recibió un Oscar por esta interpretación (aunque se negó a recogerlo). Scorsese sabe sacar partido de toda la veteranía de un gran actor y plasmar el interior del personaje, con un lenguaje visual de manera inmejorable.

La película posee uno de los mejores trabajos de montaje de una de las habituales colaboradoras del director, Thelma Schoonmaker, que atendiendo a las inquietudes de Scorsese, convierte un típico cambio de plano en todo un mundo con vida propia y ritmo interno. Todas las secuencias en las que Felson mira la mesa de billar, la cámara realiza portentosos travellings, a veces simulando ser la bola, que junto al efectivo montaje, transmiten el interior de Felson, donde algo está renaciendo y removiéndose, a punto de salir con fuerza: Su antiguo yo.

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Scorsese tenía la intención de filmar la película en blanco y negro, pero algún ejecutivo de la productora debió poner el grito en el cielo. Lo cierto es que el tratamiento que Scorsese le da a un deporte como el billar se asemeja a lo que hizo con el boxeo en la monumental : "Toro salvaje (1980)". Sus movimientos de cámara giran en torno a la mesa de billar, al igual que hiciera con el cuadrilátero de boxeo y tal como Scorsese refirió aprender de la película "Las zapatillas rojas (1948)", lo que realmente se mueve con la cámara está alrededor del objeto que se está mirando. Scorsese declaró que este trabajo ha sido la única película que terminó por debajo de la fecha límite de rodaje y empleando menos del presupuesto asignado. Se nota que la dirigió con ganas, con energía y con garra. Además contaba con todo un elenco espléndido de secundarios de lujo, no famosos por aquel tiempo como John Turturro y Forest Whitaker, junto con el cameo de Iggy Pop.

La fotografía a color de Michael Ballhaus es capaz de mostrar la esencia y la decadente atmósfera de aquellos barrios en los que antaño el billar era su eje, ahora convertidos en zonas marginales donde la cocaína y otras drogas son las que realmente mueven las ganancias.

Scorsese enfrenta la juventud llena de talento e ingenuidad frente a la experiencia de una vida que arrastra graves heridas, aunque el mensaje parece ser el mismo. Más importante que ganar o perder, más importante que el dinero es la actitud con la que enfrentarse a los miedos y las dificultades. La honestidad con uno mismo es lo más importante y eso es lo único que nadie puede arrebatarte.

el-color-del-dinero

Título original: The Color of Money.

Director: Martin Scorsese.

Intérpretes: Paul NewmanTom CruiseMary Elizabeth MastrantonioJohn TurturroHelen ShaverForest WhitakerBill Cobbs.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

EL COLOR DEL DINERO (1986). El regreso de Eddie Felson.

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Con esta película Martin Scorsese toma la acertada decisión de no reescribir el personaje de Eddie Felson. Un cuarto de siglo después de la brillante obra de Robert Rossen: "El buscavidas" Scorsese decide mostrarnos cómo ha envejecido el arrogante joven que aspiraba a ganar a los mejores. El mismo actor protagonista, Paul Newman ha envejecido como su personaje, basado en la misma novela de Walter Tevis. Sin embargo, esta vez el guión es de Richard Price y la diferencia con Robert Rossen es bastante notable, y no porque no se profundice en las inseguridades, miedos y cinismo de nuestro protagonista, sino porque la forma de mostrarlo en pantalla es diametralmente opuesta.

Si Rossen con un estilo sobrio y conmovedor nos plantea la dificultad que tiene un joven para creer en sí mismo, para avanzar en un mundillo cruel y despiadado, dominado por personajes mezquinos con diálogos punzantes e hirientes hasta lo más profundo, Scorsese se mantiene en su línea de crear un lenguaje visual propio y expresar con los movimientos de cámara una extensión del personaje de Rossen.

En este film, Eddie Felson tiene 25 años más, es un superviviente que sigue deambulando por el submundo de los juegos del billar. Ya no es jugador, sus aspiraciones se limitan a ganar dinero con la venta de alcohol de baja calidad, engañando con etiquetas falsas y utilizando a un mediocre jugador de billar, John Turturro, adicto a la cocaína para pequeños timos. Eddie se ha convertido en un cínico que se engaña a sí mismo y a los demás y que piensa exclusivamente en el dinero como auténtico y único motor de vida.

el-color-del-dinero

Un día, en una sala de juego, conoce a Vincent, un jovencísimo y casi debutante Tom Cruise, un brillante jugador de billar, tan arrogante y tan seguro de sí mismo que es capaz de llamar la atención por donde pasa. Tom Cruise realiza así uno de sus mejores papeles, ya que su forma tan inmadura de comportarse como el rey de la pista, acompañado de bailes y excesos cada vez que golpea el taco, le va a la perfección. Pese a su gran alarde en la mesa de billar, posee una ingenuidad que intenta enmascarar acompañándose de una atractiva novia, Mary Elizabeth Mastrantonio, bastante mayor que él. Ella se encarga de sus apuestas en las partidas y parece ser la única capaz de asumir que la genialidad con el taco en la mesa de billar de Vincent puede proporcionar dinero. Vincent por su parte sólo juega por diversión y para demostrar que él es el mejor, el dinero parece no tener ninguna importancia. Procedente de una buena familia y con un trabajo estable, todavía no conoce el submundo de las apuestas y la guerra por un puñado de dólares. Eddie, aparecerá en su vida para demostrarle que con el billar se puede ganar mucho dinero, jugando en pequeños locales, dejándose ganar para luego realizar grandes timos.

"No importa los premios que ganes, el mejor es siempre el que consigue más dinero, no importa cómo".

Con ese objetivo, el de ganar dinero, los tres emprenden un viaje juntos cuya meta final será un Torneo en Atlantic City. Por el camino van recorriendo la antigua ruta que Eddie conoció bien en sus tiempos de jugador. Intentarán ir sacando dinero con pequeños timos hasta alcanzar el gran torneo, donde la meta no será ganar el primer puesto, sino ganar la máxima cantidad de dinero en las apuestas paralelas al campeonato.

el-color-del-dinero

El binomio Paul Newman/ Martin Scorsese adquiere tal compenetración que funciona hasta niveles muy profundos. Allí donde parecía poco probable volver a indagar con la misma maestría que 25 años antes hiciera el gran Rossen, la cámara siempre inquieta del maestro Scorsese con sus encuadres y su "fast Dolly zoom" consiguen una puesta en escena espectacular donde la fuerza del director se acopla a la perfección con los sentimientos de Felson, un Newman en estado de gracia y que recibió un Oscar por esta interpretación (aunque se negó a recogerlo). Scorsese sabe sacar partido de toda la veteranía de un gran actor y plasmar el interior del personaje, con un lenguaje visual de manera inmejorable.

La película posee uno de los mejores trabajos de montaje de una de las habituales colaboradoras del director, Thelma Schoonmaker, que atendiendo a las inquietudes de Scorsese, convierte un típico cambio de plano en todo un mundo con vida propia y ritmo interno. Todas las secuencias en las que Felson mira la mesa de billar, la cámara realiza portentosos travellings, a veces simulando ser la bola, que junto al efectivo montaje, transmiten el interior de Felson, donde algo está renaciendo y removiéndose, a punto de salir con fuerza: Su antiguo yo.

el-color-del-dinero

Scorsese tenía la intención de filmar la película en blanco y negro, pero algún ejecutivo de la productora debió poner el grito en el cielo. Lo cierto es que el tratamiento que Scorsese le da a un deporte como el billar se asemeja a lo que hizo con el boxeo en la monumental : "Toro salvaje (1980)". Sus movimientos de cámara giran en torno a la mesa de billar, al igual que hiciera con el cuadrilátero de boxeo y tal como Scorsese refirió aprender de la película "Las zapatillas rojas (1948)", lo que realmente se mueve con la cámara está alrededor del objeto que se está mirando. Scorsese declaró que este trabajo ha sido la única película que terminó por debajo de la fecha límite de rodaje y empleando menos del presupuesto asignado. Se nota que la dirigió con ganas, con energía y con garra. Además contaba con todo un elenco espléndido de secundarios de lujo, no famosos por aquel tiempo como John Turturro y Forest Whitaker, junto con el cameo de Iggy Pop.

La fotografía a color de Michael Ballhaus es capaz de mostrar la esencia y la decadente atmósfera de aquellos barrios en los que antaño el billar era su eje, ahora convertidos en zonas marginales donde la cocaína y otras drogas son las que realmente mueven las ganancias.

Scorsese enfrenta la juventud llena de talento e ingenuidad frente a la experiencia de una vida que arrastra graves heridas, aunque el mensaje parece ser el mismo. Más importante que ganar o perder, más importante que el dinero es la actitud con la que enfrentarse a los miedos y las dificultades. La honestidad con uno mismo es lo más importante y eso es lo único que nadie puede arrebatarte.

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Título original: The Color of Money.

Director: Martin Scorsese.

Intérpretes: Paul NewmanTom CruiseMary Elizabeth MastrantonioJohn TurturroHelen ShaverForest WhitakerBill Cobbs.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

el-precio-del-poder
Remake de un clásico de 50 años antes: Caracortada, terror del hampa (1932), dirigido por Howard Hawks y escrito por Ben Hetch, inspirado en la vida del mafioso Al Capone, película que también provocó protestas por su violencia implícita y, curiosamente, algún crítico asalariado del capo la tildó como "una versión distorsionada de los valores empresariales de América" o algo así.

En 1983, escrita por Oliver Stone, nuestro viejo amigo Brian de Palma, actualizaba el tema del ascenso de un delincuente de poca monta que se convertía en un auténtico rey del crimen organizado, esta vez venía de Cuba, durante el éxodo de 125000 isleños cuando Fidel Castro permitió que desde el puerto de Mariel salieran opositores al régimen y de paso, purificó sus cárceles, pues una quinta parte eran individuos con antecedentes criminales. Así llega Tony Montana a Florida acompañado de su fiel amigo Manny Rivera y desde el comienzo sabemos que este angelito llegará lejos en el submundo del hampa.

Caracortada, obvio apodo para un sujeto con una cicatriz en el lado izquierdo del rostro, cuya maldad le facilitará el camino desde sicario a segundo de un mafioso local y posteriormente, al traicionarlo, a hampón mayor y zar del narcotráfico. Precisamente el vicio hacia la cocaína tanto suyo como de su esposa marcarán su declive, sumados a su comportamiento totalmente antisocial, su amor evidentemente incestuoso hacia su hermana y su gusto por las armas, confluyendo en un sangriento desenlace.


el-precio-del-poder

Tony Montana es una caracterización brutal de Al Pacino que nos hace olvidar que ya había interpretado otros personajes. El contenido Michael Corleone se psicopatiza en un repulsivo ser hiperquinético que no mide obstáculos hasta llegar a su objetivo, aunque tiene sus principios: ¡Todo lo que tengo son mis bolas y mi palabra y no las romperé por nadie!, así como tampoco se mete con mujeres (a menos que quiera algo de ellas) y niños. Pero Pacino le brinda también simpatía al tipo pues siendo otro quisiéramos que ya sea baleado a los 20 minutos de la película, sino que estupefactos admiramos su recorrido hacia la cúspide. ¿Qué quieres? Le pregunta su amigo Manny. Quiero el mundo y todo lo que hay en él, le responderá, y justamente eso tendrá al final en forma de un enorme globo terráqueo colgando sobre su cadáver: The world is yours.

Como su mano derecha está Steven Bauer, un cubano (el único cubano de la película) nacionalizado americano que comenzó llamándose Esteban "Ricky" Echeverría y que de una serie divertida llamada Que pasa USA saltó a la fama con este personaje que también será víctima de la paranoia de su amigazo solo por el pecado de enamorarse de la hermana del psicótico (spoiler que seguramente todo el mundo sabe) y que contribuye al desastre total que está por venir.

En papeles secundarios aparecen Michelle Pfeiffer recién salidita de Grease 2, luciendo una belleza condenada a la destrucción, primero amante del criminal Frank López (Robert Loggia) y luego mujer de Montana. Mary Elizabeth Mastrantonio encarna a Gina, la fraternal carne del deseo. Y en papeles mucho menos importantes reconocemos a Gregg Henry, Harris Yulin, Paul Shenar (Alejandro Sosa, rey de la coca boliviano) y a un tal F. Murray Abraham.


el-precio-del-poder

Brian de Palma de una manera vertiginosa, quizá para subliminalmente hablarnos del efecto del polvo blanco, dirige esta explosiva, sangrienta (aunque la verdad, se sugiere más de lo que se muestra), ochentera (música disco y sintetizadores) película , criticada por el exceso de lenguaje obsceno (hay fucks por doquier), que llevó a la ejecución de 2 versiones, la una para cine y otra descafeinada para la tv. Brian sustituyó a Sidney Lumet, que fuera el elegido por Martin Bregman y quien sugirió los cambios de localidad (Chicago por Miami) y el tipo de droga (alcohol por coca), pero un desacuerdo con el guión lo dejó fuera. Guión escrito por Oliver Stone que necesitaba reivindicarse del fracaso del filme de terror La mano (1981) (remake de Las manos de Orlac) donde ejerció de director. Con eso la carga política y crítica al sistema ya iba por buen camino, recordemos que se iniciaba la era Reagan, capitalismo en estado puro. La música trepidante estuvo a cargo de Giorgio Moroder. Push it to the limit, daba el pincelazo adecuado para retratar el ambiente de la época.

El apoteósico final con un alucinante Tony, hiperexcitado con la coca y la adrenalina, metralleta en mano (say hello to my Little friend) llevándose a más de una veintena de sicarios cual Rambo forma parte de la historia del cine. En la versión de los 30, Caracortada cae bajo el fuego de los hombres de la ley. Aquí, no pudiendo ser de otra manera pues su destino está ya escrito, son los suyos, los narcos, quienes le dan fin.


el-precio-del-poder

Título original: Scarface.

Director: Brian De Palma.

Intérpretes: Al PacinoSteven BauerMichelle PfeifferMary Elizabeth MastrantonioRobert LoggiaMiriam ColonF. Murray Abraham.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Carlos Fernando Carrión Quezada

EL PRECIO DEL PODER (1983). Al Pacino es Tony Montana.

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Remake de un clásico de 50 años antes: Caracortada, terror del hampa (1932), dirigido por Howard Hawks y escrito por Ben Hetch, inspirado en la vida del mafioso Al Capone, película que también provocó protestas por su violencia implícita y, curiosamente, algún crítico asalariado del capo la tildó como "una versión distorsionada de los valores empresariales de América" o algo así.

En 1983, escrita por Oliver Stone, nuestro viejo amigo Brian de Palma, actualizaba el tema del ascenso de un delincuente de poca monta que se convertía en un auténtico rey del crimen organizado, esta vez venía de Cuba, durante el éxodo de 125000 isleños cuando Fidel Castro permitió que desde el puerto de Mariel salieran opositores al régimen y de paso, purificó sus cárceles, pues una quinta parte eran individuos con antecedentes criminales. Así llega Tony Montana a Florida acompañado de su fiel amigo Manny Rivera y desde el comienzo sabemos que este angelito llegará lejos en el submundo del hampa.

Caracortada, obvio apodo para un sujeto con una cicatriz en el lado izquierdo del rostro, cuya maldad le facilitará el camino desde sicario a segundo de un mafioso local y posteriormente, al traicionarlo, a hampón mayor y zar del narcotráfico. Precisamente el vicio hacia la cocaína tanto suyo como de su esposa marcarán su declive, sumados a su comportamiento totalmente antisocial, su amor evidentemente incestuoso hacia su hermana y su gusto por las armas, confluyendo en un sangriento desenlace.


el-precio-del-poder

Tony Montana es una caracterización brutal de Al Pacino que nos hace olvidar que ya había interpretado otros personajes. El contenido Michael Corleone se psicopatiza en un repulsivo ser hiperquinético que no mide obstáculos hasta llegar a su objetivo, aunque tiene sus principios: ¡Todo lo que tengo son mis bolas y mi palabra y no las romperé por nadie!, así como tampoco se mete con mujeres (a menos que quiera algo de ellas) y niños. Pero Pacino le brinda también simpatía al tipo pues siendo otro quisiéramos que ya sea baleado a los 20 minutos de la película, sino que estupefactos admiramos su recorrido hacia la cúspide. ¿Qué quieres? Le pregunta su amigo Manny. Quiero el mundo y todo lo que hay en él, le responderá, y justamente eso tendrá al final en forma de un enorme globo terráqueo colgando sobre su cadáver: The world is yours.

Como su mano derecha está Steven Bauer, un cubano (el único cubano de la película) nacionalizado americano que comenzó llamándose Esteban "Ricky" Echeverría y que de una serie divertida llamada Que pasa USA saltó a la fama con este personaje que también será víctima de la paranoia de su amigazo solo por el pecado de enamorarse de la hermana del psicótico (spoiler que seguramente todo el mundo sabe) y que contribuye al desastre total que está por venir.

En papeles secundarios aparecen Michelle Pfeiffer recién salidita de Grease 2, luciendo una belleza condenada a la destrucción, primero amante del criminal Frank López (Robert Loggia) y luego mujer de Montana. Mary Elizabeth Mastrantonio encarna a Gina, la fraternal carne del deseo. Y en papeles mucho menos importantes reconocemos a Gregg Henry, Harris Yulin, Paul Shenar (Alejandro Sosa, rey de la coca boliviano) y a un tal F. Murray Abraham.


el-precio-del-poder

Brian de Palma de una manera vertiginosa, quizá para subliminalmente hablarnos del efecto del polvo blanco, dirige esta explosiva, sangrienta (aunque la verdad, se sugiere más de lo que se muestra), ochentera (música disco y sintetizadores) película , criticada por el exceso de lenguaje obsceno (hay fucks por doquier), que llevó a la ejecución de 2 versiones, la una para cine y otra descafeinada para la tv. Brian sustituyó a Sidney Lumet, que fuera el elegido por Martin Bregman y quien sugirió los cambios de localidad (Chicago por Miami) y el tipo de droga (alcohol por coca), pero un desacuerdo con el guión lo dejó fuera. Guión escrito por Oliver Stone que necesitaba reivindicarse del fracaso del filme de terror La mano (1981) (remake de Las manos de Orlac) donde ejerció de director. Con eso la carga política y crítica al sistema ya iba por buen camino, recordemos que se iniciaba la era Reagan, capitalismo en estado puro. La música trepidante estuvo a cargo de Giorgio Moroder. Push it to the limit, daba el pincelazo adecuado para retratar el ambiente de la época.

El apoteósico final con un alucinante Tony, hiperexcitado con la coca y la adrenalina, metralleta en mano (say hello to my Little friend) llevándose a más de una veintena de sicarios cual Rambo forma parte de la historia del cine. En la versión de los 30, Caracortada cae bajo el fuego de los hombres de la ley. Aquí, no pudiendo ser de otra manera pues su destino está ya escrito, son los suyos, los narcos, quienes le dan fin.


el-precio-del-poder

Título original: Scarface.

Director: Brian De Palma.

Intérpretes: Al PacinoSteven BauerMichelle PfeifferMary Elizabeth MastrantonioRobert LoggiaMiriam ColonF. Murray Abraham.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Carlos Fernando Carrión Quezada

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