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Al igual que ocurriera en "M.A.S.H. (1970)", en Nashville, volvemos a encontrarnos con un Robert Altman a su aire, jugando con el medio, y, esta vez abarrotando la pantalla con una multitud de personajes y de temas diferentes, y presentándonos un pequeño mundo creado por él mismo.

Nashville es una visión muy personal del director, satírica, de los Estados Unidos, de su política, de su música, de su forma de vida; todo ello se resume en una frase de una de las canciones: "Algo debemos estar haciendo bien para haber durado 200 años...". Es una película que es, al mismo tiempo, una sátira, con elementos de musical country y western, una visión estrecha del propio Nashville, la capital del country, así como un estudio de las relaciones entre los músicos y el público. Aquí no existe un protagonismo único destacable; solo una serie de personas de similar importancia.

El punto de partido de la cinta es un concierto pop organizado en apoyo de un enorme mitin político de un candidato a la presidencia de los EEUU, en un espacio de tiempo determinado; durante cinco días y esto da pie a la cámara para seguir las actividades independientes e interrelacionadas, de por lo menos, una veintena de personas, sin un hilo argumental único, sin una narración lineal, sino tejiendo entramados e insertados en varias corrientes argumentales, todos ellos bien definidos y, vulnerables en su mayoría, en búsqueda del reconocimiento público; unos mediante su música, otros al amparo de la política. Con diálogos superpuestos, tan característicos del director, en que fluye la comunicación o, la incomunicación, no quedando claro si es asimilada por el receptor, desviando continuamente la atención y sucediendo todo al mismo tiempo. Todo ello, a priori, puede parecer algo caótico y llevar a confusión al espectador, pero Altman es maestro en esas lides y pone de manifiesto la falta de ética en el mundo del espectáculo, de la industria musical. De hecho, la película se inicia enérgicamente, como si se tratara de una promoción musical por parte de alguna discográfica, mientras van apareciendo los títulos de crédito.



De entre un reparto coral con figuras como David Arkin, Geraldine Chaplin, Shelley Duvall, Llily Tomlin, Keith Carradine, Scott Glen o Jeff Goldblum, entre otros, Elliot Gould y Julie Christie que se representan a sí mismos. La B.S.O. de la película contiene trece temas; estuvo nominada a varias categorías, obteniendo el Óscar a la mejor canción por "I’m Easy" compuesta e interpretada por Keith Carradine. El metraje de la cinta era tan largo que se tuvo que fragmentar en dos películas: Nashville y Nashville Blue.

Altman se ha distinguido siempre por la generosidad con que difunde sus ideas. Sus mejores películas nunca tratan de un solo tema; intentan abarcar un amplio espectro. Esto explica la riqueza de su cine, pero al mismo tiempo, corre el riesgo de convertirse en un director irregular o, que en alguna ocasión, nos podamos dispersar y no se llegue a entrar de lleno en las historias. Nashville con guión de Joan Tewkesbury, es un retrato, un mosaico casi épico de los Estados Unidos en la década de los setenta, cargado de constantes burlas punzantes a costa de los personajes y, más todavía, a costa de la nación misma en un período nada orgulloso de la reciente historia norteamericana: de un lado, el escándalo Watergate o la dolorosa guerra del Vietnan; y del otro, Altman metiendo el dedo en la llaga en el sistema estadounidense.



Director: Robert Altman.

Intérpretes: Ned Beatty, Karen Black, Keith Carradine, Ronee Blakley, Geraldine Chaplin, Shelley Duvall, Allen Garfield, Scott Glenn, Jeff Goldblum.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

NASHVILLE (1975). La capital del country.

Al igual que ocurriera en "M.A.S.H. (1970)", en Nashville, volvemos a encontrarnos con un Robert Altman a su aire, jugando con el medio, y, esta vez abarrotando la pantalla con una multitud de personajes y de temas diferentes, y presentándonos un pequeño mundo creado por él mismo.

Nashville es una visión muy personal del director, satírica, de los Estados Unidos, de su política, de su música, de su forma de vida; todo ello se resume en una frase de una de las canciones: "Algo debemos estar haciendo bien para haber durado 200 años...". Es una película que es, al mismo tiempo, una sátira, con elementos de musical country y western, una visión estrecha del propio Nashville, la capital del country, así como un estudio de las relaciones entre los músicos y el público. Aquí no existe un protagonismo único destacable; solo una serie de personas de similar importancia.

El punto de partido de la cinta es un concierto pop organizado en apoyo de un enorme mitin político de un candidato a la presidencia de los EEUU, en un espacio de tiempo determinado; durante cinco días y esto da pie a la cámara para seguir las actividades independientes e interrelacionadas, de por lo menos, una veintena de personas, sin un hilo argumental único, sin una narración lineal, sino tejiendo entramados e insertados en varias corrientes argumentales, todos ellos bien definidos y, vulnerables en su mayoría, en búsqueda del reconocimiento público; unos mediante su música, otros al amparo de la política. Con diálogos superpuestos, tan característicos del director, en que fluye la comunicación o, la incomunicación, no quedando claro si es asimilada por el receptor, desviando continuamente la atención y sucediendo todo al mismo tiempo. Todo ello, a priori, puede parecer algo caótico y llevar a confusión al espectador, pero Altman es maestro en esas lides y pone de manifiesto la falta de ética en el mundo del espectáculo, de la industria musical. De hecho, la película se inicia enérgicamente, como si se tratara de una promoción musical por parte de alguna discográfica, mientras van apareciendo los títulos de crédito.



De entre un reparto coral con figuras como David Arkin, Geraldine Chaplin, Shelley Duvall, Llily Tomlin, Keith Carradine, Scott Glen o Jeff Goldblum, entre otros, Elliot Gould y Julie Christie que se representan a sí mismos. La B.S.O. de la película contiene trece temas; estuvo nominada a varias categorías, obteniendo el Óscar a la mejor canción por "I’m Easy" compuesta e interpretada por Keith Carradine. El metraje de la cinta era tan largo que se tuvo que fragmentar en dos películas: Nashville y Nashville Blue.

Altman se ha distinguido siempre por la generosidad con que difunde sus ideas. Sus mejores películas nunca tratan de un solo tema; intentan abarcar un amplio espectro. Esto explica la riqueza de su cine, pero al mismo tiempo, corre el riesgo de convertirse en un director irregular o, que en alguna ocasión, nos podamos dispersar y no se llegue a entrar de lleno en las historias. Nashville con guión de Joan Tewkesbury, es un retrato, un mosaico casi épico de los Estados Unidos en la década de los setenta, cargado de constantes burlas punzantes a costa de los personajes y, más todavía, a costa de la nación misma en un período nada orgulloso de la reciente historia norteamericana: de un lado, el escándalo Watergate o la dolorosa guerra del Vietnan; y del otro, Altman metiendo el dedo en la llaga en el sistema estadounidense.



Director: Robert Altman.

Intérpretes: Ned Beatty, Karen Black, Keith Carradine, Ronee Blakley, Geraldine Chaplin, Shelley Duvall, Allen Garfield, Scott Glenn, Jeff Goldblum.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

el resplandor
En una elección personal, si tuviera que elegir de entre lo más selecto del cine de terror, posiblemente tendría que decir: Murnau, Browning, Fisher, Craven, Carpenter...Y me dejaría muchísimos en el tintero, pero curiosamente también tendría que decir: Stanley Kubrick. Aunque "El Resplandor" sea su única película de terror, deja absolutamente claro que creando ya sea, atmósferas impactantes, personajes dementes y encuadres poco habituales e innovadores, Stanley es un arqueólogo en todo tipo de cine. Abordando el género "el maestro" con sus hallazgos visuales en esta película inquietante resulta terrorífico y admirable. El meticuloso genio inglés creó específicamente para su film la cámara stedycam, que como innovación técnica para el cine queda para el recuerdo con los planos de cámara apoteósicos al principio del film en unas escenas acompañadas por las fantasmagóricas notas de Héctor Berlioz "Dies Israe". Una vez nos adentramos tanto en el hotel Overlook como en la mente de Jack Torrance (Jack Nicholson), la película se desencadena en secuencias para no olvidar: Las gemelas al final del pasillo, el paseo en triciclo, el torrente sanguíneo saliendo de las puertas del ascensor, la abertura de la habitación prohibida, la persecución en el laberinto de hielo... La memorable entrada de Jack a base de hachazos con el famosísimo ..Aquí está Jack!! Todo lo anteriormente comentado hace que la adaptación de la novela de Stephen King se convierta en su conversión en imágenes con el punto de vista de Kubrick, en una demente, portentosa, perturbadora y maravillosa obra fílmica de terror que traspasa la pantalla para alojarse en el subconsciente del espectador. 

el resplandor

El histriónico y majestuoso Jack Nicholson con su interpretación, se convierte en un psicópata antológico, volcado en una demencia actoral empujado por los espectros de los inquilinos que vagan como almas perdidas en un bucle temporal que repite las tragedias del pasado acontecidas en Overlook. Una muestra de literatura llevada al cine que no contó con el beneplácito de su autor Stephen King, y que sin embargo contiene efectos paranóicos para el espectador que se queda pegado a la pantalla por su maestría y capacidad para aterrar. La pobre Shelley Duvall (mujer de Nicholson en el film) seguro que todavía hoy tiene pesadillas con Stanley Kubrick, ya que éste según se dice la forzaba verbal y psicológicamente repitiendo las mismas escenas en innumerables ocasiones. En su versión en castellano (muy polémica en su momento), Kubrick eligió para la dirección de doblaje al director Carlos Saura después de observar alguno de sus trabajos, en cuya dicha dirección se optó por las voces de Joaquín Hinojosa para doblar la voz de Nicholson, y la de la actriz Verónica Forqué para la de Shelley Duvall, opciones todavía hoy muy discutidas y criticadas. Hace poco tiempo se empezó a hablar de la posible secuela de "El Resplandor", publicada por King en Septiembre de 2013, y que responde al nombre de "Doctor Sueño" en la que Danny Torrance tendrá de nuevo, con sus "habilidades sensoriales resplandecientes" que lidiar con fantasmas, en esta ocasión en un psiquiátrico. Proyecto cinematográfico que se espera con ansia por todos los amantes del terror, que no olvidan la pavorosa obra de la única incursión de Kubrick en el género de terror.

el resplandor


Título original: The shining.

Director: Stanley Kubrick.

Intèrpretes: Jack Nicholson, Shelley Duvall, Danny LLoyd, Scatman Crothers.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

EL RESPLANDOR (1980). La locura de Jack Nicholson.

el resplandor
En una elección personal, si tuviera que elegir de entre lo más selecto del cine de terror, posiblemente tendría que decir: Murnau, Browning, Fisher, Craven, Carpenter...Y me dejaría muchísimos en el tintero, pero curiosamente también tendría que decir: Stanley Kubrick. Aunque "El Resplandor" sea su única película de terror, deja absolutamente claro que creando ya sea, atmósferas impactantes, personajes dementes y encuadres poco habituales e innovadores, Stanley es un arqueólogo en todo tipo de cine. Abordando el género "el maestro" con sus hallazgos visuales en esta película inquietante resulta terrorífico y admirable. El meticuloso genio inglés creó específicamente para su film la cámara stedycam, que como innovación técnica para el cine queda para el recuerdo con los planos de cámara apoteósicos al principio del film en unas escenas acompañadas por las fantasmagóricas notas de Héctor Berlioz "Dies Israe". Una vez nos adentramos tanto en el hotel Overlook como en la mente de Jack Torrance (Jack Nicholson), la película se desencadena en secuencias para no olvidar: Las gemelas al final del pasillo, el paseo en triciclo, el torrente sanguíneo saliendo de las puertas del ascensor, la abertura de la habitación prohibida, la persecución en el laberinto de hielo... La memorable entrada de Jack a base de hachazos con el famosísimo ..Aquí está Jack!! Todo lo anteriormente comentado hace que la adaptación de la novela de Stephen King se convierta en su conversión en imágenes con el punto de vista de Kubrick, en una demente, portentosa, perturbadora y maravillosa obra fílmica de terror que traspasa la pantalla para alojarse en el subconsciente del espectador. 

el resplandor

El histriónico y majestuoso Jack Nicholson con su interpretación, se convierte en un psicópata antológico, volcado en una demencia actoral empujado por los espectros de los inquilinos que vagan como almas perdidas en un bucle temporal que repite las tragedias del pasado acontecidas en Overlook. Una muestra de literatura llevada al cine que no contó con el beneplácito de su autor Stephen King, y que sin embargo contiene efectos paranóicos para el espectador que se queda pegado a la pantalla por su maestría y capacidad para aterrar. La pobre Shelley Duvall (mujer de Nicholson en el film) seguro que todavía hoy tiene pesadillas con Stanley Kubrick, ya que éste según se dice la forzaba verbal y psicológicamente repitiendo las mismas escenas en innumerables ocasiones. En su versión en castellano (muy polémica en su momento), Kubrick eligió para la dirección de doblaje al director Carlos Saura después de observar alguno de sus trabajos, en cuya dicha dirección se optó por las voces de Joaquín Hinojosa para doblar la voz de Nicholson, y la de la actriz Verónica Forqué para la de Shelley Duvall, opciones todavía hoy muy discutidas y criticadas. Hace poco tiempo se empezó a hablar de la posible secuela de "El Resplandor", publicada por King en Septiembre de 2013, y que responde al nombre de "Doctor Sueño" en la que Danny Torrance tendrá de nuevo, con sus "habilidades sensoriales resplandecientes" que lidiar con fantasmas, en esta ocasión en un psiquiátrico. Proyecto cinematográfico que se espera con ansia por todos los amantes del terror, que no olvidan la pavorosa obra de la única incursión de Kubrick en el género de terror.

el resplandor


Título original: The shining.

Director: Stanley Kubrick.

Intèrpretes: Jack Nicholson, Shelley Duvall, Danny LLoyd, Scatman Crothers.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

NOS MENCIONAN EN ANTENA 3

FINALISTAS EN LOS PREMIOS 20BLOGS 2.015

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