EL SOLDADITO (1963). Un drama de Jeac Luc Godard.

el soldadito 1963
La segunda incursión en la dirección del crítico del cine francés Jean Luc Godard, tras su "ruidoso" debut con la algo sobrevalorada "Al final de la escapada (1959)", es esta reflexión, un tanto anárquica, sobre el conflicto-guerra colonial que detentaba encarnizadamente el país galo con Argelia, conflicto que poco después sería magistralmente retratado en la sensacional "La batalla de Argel" de Gillo Pontecorvo (la película definitiva sobre el asunto, que incide especialmente en el cambio de mentalidad convencional a la hora de afrontar la evolución del terrorismo internacional, para unos, actos reivindicativos, o de patriotismo, para otros). Precisamente por lo candente y delicado del asunto para las autoridades francesas (1960 marcada un punto álgido de tensión), la película no supera la censura, y no puede ser estrenada en salas comerciales hasta 1963, una vez suscritos los Acuerdos en la ciudad de Evian sobre la Autodeterminación de Argelia, de 18 de marzo de 1962. También esta película marcará un hito muy importante en la biografía y filmografía de Godard. Se trata de la entrada en ambos escenarios, de Anna Karina, modelo de origen danés, afincada en Francia, en la que será la primera colaboración profesional conjunta y en cuyo rodaje iniciaron un inevitable y tórrido romance, que perduró hasta diciembre de 1964, siendo la última película que rodarían, la obra maestra "Pierrot el loco (1965)".


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La película retrata la tensa historia, ambientada en Ginebra, ciudad natal de Godard, marco neutral, pero intenso, del espionaje internacional por la supremacía en la contienda de Argel. cuyo protagonista es Bruno Forestier (Michel Subor), un desertor del ejército francés, para quien ha terminado el tiempo de acción, comenzando el de la reflexión, tal y como afirma su voz en off al comienzo de la cinta. Forestier es captado como miembro de un comando antiterrorista financiado por un grupo Poujadista (grupo político de derecha, surgido en Francia en los años 50, vinculado a cierta clase media francesa, que se mostró clara y activamente antisocialista, anti-intelectual y anti-europeo y que potenciaron todo tipo de acciones para que Francia conservase Argelia), cuyos miembros, se dice, habían tenido micho éxito saboteando los intereses del Gobierno de Vichy (el famoso gobierno-títere, colaboracionista con los nazis), durante la Segunda Guerra Mundial en la Francia ocupada. Los miembros de dicho grupo le encargan al protagonista el asesinato político de un importante miembro de la resistencia Argelina, que está en la ciudad Suiza. Evidentemente, ese momento de la reflexión instalado en su vida, será determinante para no terminar de ser capaz de cometer el asesinato político que sus superiores le encargan.


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A lo largo de la trama, Forestier es hecho prisionero por miembros del FLN (Frente de liberación nacional, que luchaba por la independencia de Argel), quienes lo torturarán para extraerle información. El realizador, además de ser pionero en el tratamiento cinematográfico en el conflicto colonial referenciado, incide, de manera importante, en dos historias de amor, la de Bruno con Verónica Dreyer (Anna Karina), una joven nacida en Copenhague, de padres rusos, fusilados en la Segunda Guerra Mundial, que tiene un hermano estudiando teatro con Stanislavski. La otra historia de amor que capta la cámara de Godard, como acertadamente han apuntado escritores como el británico Colin MacCabe, es la del propio realizador con la joven actriz danesa. Esta apasionada historia, aparece expresada por el realizador de un modo nítido y contundente, a través de esos hermosos primeros planos de la joven, cuando es fotografiado por Forestier, o siendo filmada paseando, sonriendo, despertándose, tocándose el cabello, mirándose al espejo, besando etc. Godard capta con mucha fascinación la serena belleza de la joven, en medio de un mundo violento, atentados, castigos y venganzas. 


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Las referencias al conflicto político en cuestión son muy peculiares, pues no le tiembla el pulso al realizador a la hora de criticar a unos y a otros, pero no termina por implicarse políticamente, llegando a tratar el tema con cierta levedad, que no gustó nada a las autoridades galas. Godard, a través de ese personaje principal, abiertamente contradictorio, deja bien claro que los franceses poseían un ideal en la guerra contra los alemanes, no así en Argel. Por otro lado, para "el pequeño soldado" los árabes son perezosos. La secuencia de la tortura al protagonista, quien prefiere no rebelar nada a sus captores, más por lealtad a su país, por simple pose, está filmada con una absoluta banalidad, que evita intencionadamente el sobrecogimiento, causando una calculada indiferencia. Godard carece del compromiso político de Pontocorvo. Paradójicamente las excepción la encontramos al referirse a la guerra civil española, muy presente en las reflexiones del protagonista (extensión natural de las del realizador), expresadas de un modo bastante más apasionado, mitificando claramente al sector más republicano de la contienda, imbuido, como tantos otros intelectuales, por el romanticismo del ideal de dicho bando. Por otra parte, las referencias culturales, tan habituales en el cine de Godard, se suceden casi a la velocidad de la luz, y demuestran su erudición indiscutible, pero también cierta arrogancia a la hora de apreciar y despreciar, con aparente gratuidad, legítima por otro lado (es, al fin y al cabo su película) a unos iconos culturales frente a otros. Las citas se suceden desde Paul Klee, Gaudin, o Van Gogh, en la pintura, hasta Cocteau o Guirodoux, Malrouz, o Aragón, en la literatura; a Bach, Mozart o Beethoven en la música, o ciertas referencias cinéfilas, como mencionar a Raoul Coutard, el director de fotografía de la película, habitual realizador, al que Forestier nombra como su amigo, o al decirle al protagonista a Verónica que "La fotografía es la verdad y el cine son 24 verdades por segundo". 

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Probablemente para apreciar la complejidad y belleza del film sea necesario ser un incondicional de la manera de entender el cine de su autor, desde cuyo prisma, queda claro que es partidario de crear interrogantes...más que de otorgar respuestas, para las cuales, el director se remite, complacido, a la predispuesta mente del espectador, con quien interactúa. Se perciben en esta interesante obra, ciertas formas comunes a su debut. En particular ese empeño del directo-guionista por invertir la narración convencional, con una trama carente del habitual principio, desarrollo y final, o del habitual "conflicto", regla de oro en todo guión que se precie (cuyo cenit en su carrera sea, probablemente, la mencionada "Pierrot el loco"). Cierta mirada a la relación de pareja, los paseos de ambos protagonistas, esta vez no por un París luminoso, cosmopolita, sino por Ginebra un tanto claustrofóbica, recuerdan, como decíamos, a la emblemática ópera prima de un realizador discutible, pero apasionante a la vez, cuyas obras se extienden a los largo de 50 años de actividad.

Frase para recordar: 
"¿Tenía Verónica los ojos gris-Velázquez...o gris-Renoir?..
Tenía los ojos cansados...era gris Velázquez".

el soldadito 1963el soldadito 1963

Título original: Le petit soldat.

Director: Jean Luc Godard.

Intérpretes: Michel Subor, Anna Karina, Paul Beauvais, Henri-Jacques Huet.

Trailer: 









Información complementaria:
Anna Karina

Reseña escrita por Manuel García de Mesa.


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8 opiniones :

A mí Al final de la escapada tampoco me gustó demasiado a pesar de sus innovaciones, me parece un poco coñazo; pero El Desprecio, por ejemplo, me apasionó. O sea que supongo que es un director de contrastes (como Coppola, ¿no?) que si da en el clavo hace algo que puede merecer mucho la pena.
Esta peli sobre el colonialismo en Argelia me tira no sólo por el tema sino porque por lo que pones parece una muy buena peli, con toda esa intelectualidad característica de Goddard. La que sí me gustaría ver ya es Pierrot.
Un abrazo, Jesús. Estupenda entrada. Ahora las haces más largas, no simples reseñas (que tampoco estaban nada mal ;-D); se agradece. Ciao.

Se me escapó una d de más con Godard

Muchas gracias Javi, la reseña es a cargo de Manuel García de Mesa que colabora en el blog y la verdad que nos brinda con grandes e interesantes escritos. Un saludo amigo!

Gran trabajo, es increíble la cantidad de películas que dejamos de ver.. te sigo..
http://lasgangasdeunberubyano.blogspot.com.es/2013/08/app-gratis-en-el-1er-aniversario-de-la.html

Muchas gracias Jacobins, un saludo cinéfilo!

Pues felicidades a de Mesa. Me ha parecido excelente la entrada. Y a ti, Jesús, otro saludo... que a ti sí que te conozco un poco :-D

Nos seguimos Javi, un saludo nuevamente :)

ricard dijo...

No es mi Godard favorito pero es quizás el más puro, el más reconocible. Saludos.

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