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sabrina 1954
Sabrina, una humilde adolescente, yace desde lo alto de un árbol contemplando la fiesta que realiza una familia adinerada. En ella se encuentra David Larrabee, un joven vividor aficionado a seducir bellas mujeres y por quien Sabrina suspira y a la vez sufre al ver como su amor hacia él no es correspondido. Su padre (Thomas Fairchild), el chofer de la mencionada familia Larrabee, la envía a París para intentar que olvide a David y de paso hacer de ella una gran cocinera. Dos años después, tras su periplo en tierras parisinas, Sabrina regresa a casa convertida no solo en una especialista en el arte culinario sino hecha una elegante y sofisticada mujer quien atraerá, por fin, la atención de David y  también la de su hermano, Linus Larrabee, un hombre frío, calculador y centrado exclusivamente en el terreno de los negocios. De esta manera, comenzaba la undécima obra del maestro Billy Wilder, una encantadora comedia romántica escrita por el propio Wilder en colaboración con Samuel Taylor ("Topaz (1969)") y Ernest Lehman ("Con la muerte en los talones (1959)"), dos cineastas que también trabajaron junto a Alfred Hitchcock. En ella se emulaba en cierta manera la historia de cenicienta y reflejaba de manera sutil las diferencias habidas entre las diferentes clases sociales. Dicho film estaría formado por un magnífico trío de actores.


sabrina 1954

Estos eran Audrey Hepburn que se consagraba en aquella década, la de los 50, como una popular estrella del séptimo arte, iniciada en gran medida, a su participación en su anterior película "Vacaciones en Roma (1953)", un trabajo que le proporcionaría el único Óscar de su carrera, William Holden ("Grupo salvaje (1969)"), actor que ya había coincidido anteriormente con el realizador en la bélica "Traidor en el infierno (1953)" y el la mítica "El crepúsculo de los dioses (1950)" y que aquí daría vida al seductor David Larrabee y Humphrey Bogart en el papel de su hermano, Linus, una interpretación que le alejaba de su imagen de tipo duro y le haría cambiar del género de cine negro al de la comedia, un género que volvería a tocar al año siguiente bajo la dirección de Michael Curtiz ("Robin de los bosques (1938)") en la divertida "No somos ángeles (1955)".

sabrina 1954

Entre los secundarios también nos encontraríamos con el veterano actor John Williams (visto también ese año en "Crimen perfecto (1954)") como el progenitor de Sabrina. Destacaría en la mencionada obra el buen hacer de Edith Head ("Eva al desnudo (1950)") que con su vestuario llenaría de clase y glamour la estilizada figura de Audrey Hepburn, una labor que le sería recompensada con la obtención de la estatuilla dorada en la ceremonia de los Óscar de aquel año. A mediados de la década de los noventa, Sydney Pollack ("Memorias de África (1985)") realizaría su particular remake sobre la obra de Wilder, un film discreto donde Julia Ormond, Harrison Ford y Greg Kinnear encarnarían los papeles de Sabrina y de los hermanos Larrabee respectivamente. Como curiosidad se comenta que durante el rodaje de la obra hubieron duros enfrentamientos entre Billy Wilder, Humphrey Bogart y William Holden, hasta el extremo que entre éste dos últimos casi se llegan a las manos.

Frase para recordar: "París es para los enamorados, tal vez por esa razón solo estuve 35 minutos".

sabrina 1954sabrina 1954

Director: Billy Wilder.

Intérpretes: Audrey Hepburn, Humphrey Bogart, William Holden, John Williams.

Trailer: 




Escena: 





Información complementaria:
William Holden

Reseña escrita por Jesús Fariña

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SABRINA (1954). El romance de Humphrey Bogart y Audrey Hepburn.

sabrina 1954
Sabrina, una humilde adolescente, yace desde lo alto de un árbol contemplando la fiesta que realiza una familia adinerada. En ella se encuentra David Larrabee, un joven vividor aficionado a seducir bellas mujeres y por quien Sabrina suspira y a la vez sufre al ver como su amor hacia él no es correspondido. Su padre (Thomas Fairchild), el chofer de la mencionada familia Larrabee, la envía a París para intentar que olvide a David y de paso hacer de ella una gran cocinera. Dos años después, tras su periplo en tierras parisinas, Sabrina regresa a casa convertida no solo en una especialista en el arte culinario sino hecha una elegante y sofisticada mujer quien atraerá, por fin, la atención de David y  también la de su hermano, Linus Larrabee, un hombre frío, calculador y centrado exclusivamente en el terreno de los negocios. De esta manera, comenzaba la undécima obra del maestro Billy Wilder, una encantadora comedia romántica escrita por el propio Wilder en colaboración con Samuel Taylor ("Topaz (1969)") y Ernest Lehman ("Con la muerte en los talones (1959)"), dos cineastas que también trabajaron junto a Alfred Hitchcock. En ella se emulaba en cierta manera la historia de cenicienta y reflejaba de manera sutil las diferencias habidas entre las diferentes clases sociales. Dicho film estaría formado por un magnífico trío de actores.


sabrina 1954

Estos eran Audrey Hepburn que se consagraba en aquella década, la de los 50, como una popular estrella del séptimo arte, iniciada en gran medida, a su participación en su anterior película "Vacaciones en Roma (1953)", un trabajo que le proporcionaría el único Óscar de su carrera, William Holden ("Grupo salvaje (1969)"), actor que ya había coincidido anteriormente con el realizador en la bélica "Traidor en el infierno (1953)" y el la mítica "El crepúsculo de los dioses (1950)" y que aquí daría vida al seductor David Larrabee y Humphrey Bogart en el papel de su hermano, Linus, una interpretación que le alejaba de su imagen de tipo duro y le haría cambiar del género de cine negro al de la comedia, un género que volvería a tocar al año siguiente bajo la dirección de Michael Curtiz ("Robin de los bosques (1938)") en la divertida "No somos ángeles (1955)".

sabrina 1954

Entre los secundarios también nos encontraríamos con el veterano actor John Williams (visto también ese año en "Crimen perfecto (1954)") como el progenitor de Sabrina. Destacaría en la mencionada obra el buen hacer de Edith Head ("Eva al desnudo (1950)") que con su vestuario llenaría de clase y glamour la estilizada figura de Audrey Hepburn, una labor que le sería recompensada con la obtención de la estatuilla dorada en la ceremonia de los Óscar de aquel año. A mediados de la década de los noventa, Sydney Pollack ("Memorias de África (1985)") realizaría su particular remake sobre la obra de Wilder, un film discreto donde Julia Ormond, Harrison Ford y Greg Kinnear encarnarían los papeles de Sabrina y de los hermanos Larrabee respectivamente. Como curiosidad se comenta que durante el rodaje de la obra hubieron duros enfrentamientos entre Billy Wilder, Humphrey Bogart y William Holden, hasta el extremo que entre éste dos últimos casi se llegan a las manos.

Frase para recordar: "París es para los enamorados, tal vez por esa razón solo estuve 35 minutos".

sabrina 1954sabrina 1954

Director: Billy Wilder.

Intérpretes: Audrey Hepburn, Humphrey Bogart, William Holden, John Williams.

Trailer: 




Escena: 





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William Holden

Reseña escrita por Jesús Fariña

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el soldadito 1963
La segunda incursión en la dirección del crítico del cine francés Jean Luc Godard, tras su "ruidoso" debut con la algo sobrevalorada "Al final de la escapada (1959)", es esta reflexión, un tanto anárquica, sobre el conflicto-guerra colonial que detentaba encarnizadamente el país galo con Argelia, conflicto que poco después sería magistralmente retratado en la sensacional "La batalla de Argel" de Gillo Pontecorvo (la película definitiva sobre el asunto, que incide especialmente en el cambio de mentalidad convencional a la hora de afrontar la evolución del terrorismo internacional, para unos, actos reivindicativos, o de patriotismo, para otros). Precisamente por lo candente y delicado del asunto para las autoridades francesas (1960 marcada un punto álgido de tensión), la película no supera la censura, y no puede ser estrenada en salas comerciales hasta 1963, una vez suscritos los Acuerdos en la ciudad de Evian sobre la Autodeterminación de Argelia, de 18 de marzo de 1962. También esta película marcará un hito muy importante en la biografía y filmografía de Godard. Se trata de la entrada en ambos escenarios, de Anna Karina, modelo de origen danés, afincada en Francia, en la que será la primera colaboración profesional conjunta y en cuyo rodaje iniciaron un inevitable y tórrido romance, que perduró hasta diciembre de 1964, siendo la última película que rodarían, la obra maestra "Pierrot el loco (1965)".


el soldadito 1963

La película retrata la tensa historia, ambientada en Ginebra, ciudad natal de Godard, marco neutral, pero intenso, del espionaje internacional por la supremacía en la contienda de Argel. cuyo protagonista es Bruno Forestier (Michel Subor), un desertor del ejército francés, para quien ha terminado el tiempo de acción, comenzando el de la reflexión, tal y como afirma su voz en off al comienzo de la cinta. Forestier es captado como miembro de un comando antiterrorista financiado por un grupo Poujadista (grupo político de derecha, surgido en Francia en los años 50, vinculado a cierta clase media francesa, que se mostró clara y activamente antisocialista, anti-intelectual y anti-europeo y que potenciaron todo tipo de acciones para que Francia conservase Argelia), cuyos miembros, se dice, habían tenido micho éxito saboteando los intereses del Gobierno de Vichy (el famoso gobierno-títere, colaboracionista con los nazis), durante la Segunda Guerra Mundial en la Francia ocupada. Los miembros de dicho grupo le encargan al protagonista el asesinato político de un importante miembro de la resistencia Argelina, que está en la ciudad Suiza. Evidentemente, ese momento de la reflexión instalado en su vida, será determinante para no terminar de ser capaz de cometer el asesinato político que sus superiores le encargan.


el soldadito 1963

A lo largo de la trama, Forestier es hecho prisionero por miembros del FLN (Frente de liberación nacional, que luchaba por la independencia de Argel), quienes lo torturarán para extraerle información. El realizador, además de ser pionero en el tratamiento cinematográfico en el conflicto colonial referenciado, incide, de manera importante, en dos historias de amor, la de Bruno con Verónica Dreyer (Anna Karina), una joven nacida en Copenhague, de padres rusos, fusilados en la Segunda Guerra Mundial, que tiene un hermano estudiando teatro con Stanislavski. La otra historia de amor que capta la cámara de Godard, como acertadamente han apuntado escritores como el británico Colin MacCabe, es la del propio realizador con la joven actriz danesa. Esta apasionada historia, aparece expresada por el realizador de un modo nítido y contundente, a través de esos hermosos primeros planos de la joven, cuando es fotografiado por Forestier, o siendo filmada paseando, sonriendo, despertándose, tocándose el cabello, mirándose al espejo, besando etc. Godard capta con mucha fascinación la serena belleza de la joven, en medio de un mundo violento, atentados, castigos y venganzas. 


el soldadito 1963

Las referencias al conflicto político en cuestión son muy peculiares, pues no le tiembla el pulso al realizador a la hora de criticar a unos y a otros, pero no termina por implicarse políticamente, llegando a tratar el tema con cierta levedad, que no gustó nada a las autoridades galas. Godard, a través de ese personaje principal, abiertamente contradictorio, deja bien claro que los franceses poseían un ideal en la guerra contra los alemanes, no así en Argel. Por otro lado, para "el pequeño soldado" los árabes son perezosos. La secuencia de la tortura al protagonista, quien prefiere no rebelar nada a sus captores, más por lealtad a su país, por simple pose, está filmada con una absoluta banalidad, que evita intencionadamente el sobrecogimiento, causando una calculada indiferencia. Godard carece del compromiso político de Pontocorvo. Paradójicamente las excepción la encontramos al referirse a la guerra civil española, muy presente en las reflexiones del protagonista (extensión natural de las del realizador), expresadas de un modo bastante más apasionado, mitificando claramente al sector más republicano de la contienda, imbuido, como tantos otros intelectuales, por el romanticismo del ideal de dicho bando. Por otra parte, las referencias culturales, tan habituales en el cine de Godard, se suceden casi a la velocidad de la luz, y demuestran su erudición indiscutible, pero también cierta arrogancia a la hora de apreciar y despreciar, con aparente gratuidad, legítima por otro lado (es, al fin y al cabo su película) a unos iconos culturales frente a otros. Las citas se suceden desde Paul Klee, Gaudin, o Van Gogh, en la pintura, hasta Cocteau o Guirodoux, Malrouz, o Aragón, en la literatura; a Bach, Mozart o Beethoven en la música, o ciertas referencias cinéfilas, como mencionar a Raoul Coutard, el director de fotografía de la película, habitual realizador, al que Forestier nombra como su amigo, o al decirle al protagonista a Verónica que "La fotografía es la verdad y el cine son 24 verdades por segundo". 

el soldadito 1963

Probablemente para apreciar la complejidad y belleza del film sea necesario ser un incondicional de la manera de entender el cine de su autor, desde cuyo prisma, queda claro que es partidario de crear interrogantes...más que de otorgar respuestas, para las cuales, el director se remite, complacido, a la predispuesta mente del espectador, con quien interactúa. Se perciben en esta interesante obra, ciertas formas comunes a su debut. En particular ese empeño del directo-guionista por invertir la narración convencional, con una trama carente del habitual principio, desarrollo y final, o del habitual "conflicto", regla de oro en todo guión que se precie (cuyo cenit en su carrera sea, probablemente, la mencionada "Pierrot el loco"). Cierta mirada a la relación de pareja, los paseos de ambos protagonistas, esta vez no por un París luminoso, cosmopolita, sino por Ginebra un tanto claustrofóbica, recuerdan, como decíamos, a la emblemática ópera prima de un realizador discutible, pero apasionante a la vez, cuyas obras se extienden a los largo de 50 años de actividad.

Frase para recordar: 
"¿Tenía Verónica los ojos gris-Velázquez...o gris-Renoir?..
Tenía los ojos cansados...era gris Velázquez".

el soldadito 1963el soldadito 1963

Título original: Le petit soldat.

Director: Jean Luc Godard.

Intérpretes: Michel Subor, Anna Karina, Paul Beauvais, Henri-Jacques Huet.

Trailer: 









Información complementaria:
Anna Karina

Reseña escrita por Manuel García de Mesa.

EL SOLDADITO (1963). Un drama de Jeac Luc Godard.

el soldadito 1963
La segunda incursión en la dirección del crítico del cine francés Jean Luc Godard, tras su "ruidoso" debut con la algo sobrevalorada "Al final de la escapada (1959)", es esta reflexión, un tanto anárquica, sobre el conflicto-guerra colonial que detentaba encarnizadamente el país galo con Argelia, conflicto que poco después sería magistralmente retratado en la sensacional "La batalla de Argel" de Gillo Pontecorvo (la película definitiva sobre el asunto, que incide especialmente en el cambio de mentalidad convencional a la hora de afrontar la evolución del terrorismo internacional, para unos, actos reivindicativos, o de patriotismo, para otros). Precisamente por lo candente y delicado del asunto para las autoridades francesas (1960 marcada un punto álgido de tensión), la película no supera la censura, y no puede ser estrenada en salas comerciales hasta 1963, una vez suscritos los Acuerdos en la ciudad de Evian sobre la Autodeterminación de Argelia, de 18 de marzo de 1962. También esta película marcará un hito muy importante en la biografía y filmografía de Godard. Se trata de la entrada en ambos escenarios, de Anna Karina, modelo de origen danés, afincada en Francia, en la que será la primera colaboración profesional conjunta y en cuyo rodaje iniciaron un inevitable y tórrido romance, que perduró hasta diciembre de 1964, siendo la última película que rodarían, la obra maestra "Pierrot el loco (1965)".


el soldadito 1963

La película retrata la tensa historia, ambientada en Ginebra, ciudad natal de Godard, marco neutral, pero intenso, del espionaje internacional por la supremacía en la contienda de Argel. cuyo protagonista es Bruno Forestier (Michel Subor), un desertor del ejército francés, para quien ha terminado el tiempo de acción, comenzando el de la reflexión, tal y como afirma su voz en off al comienzo de la cinta. Forestier es captado como miembro de un comando antiterrorista financiado por un grupo Poujadista (grupo político de derecha, surgido en Francia en los años 50, vinculado a cierta clase media francesa, que se mostró clara y activamente antisocialista, anti-intelectual y anti-europeo y que potenciaron todo tipo de acciones para que Francia conservase Argelia), cuyos miembros, se dice, habían tenido micho éxito saboteando los intereses del Gobierno de Vichy (el famoso gobierno-títere, colaboracionista con los nazis), durante la Segunda Guerra Mundial en la Francia ocupada. Los miembros de dicho grupo le encargan al protagonista el asesinato político de un importante miembro de la resistencia Argelina, que está en la ciudad Suiza. Evidentemente, ese momento de la reflexión instalado en su vida, será determinante para no terminar de ser capaz de cometer el asesinato político que sus superiores le encargan.


el soldadito 1963

A lo largo de la trama, Forestier es hecho prisionero por miembros del FLN (Frente de liberación nacional, que luchaba por la independencia de Argel), quienes lo torturarán para extraerle información. El realizador, además de ser pionero en el tratamiento cinematográfico en el conflicto colonial referenciado, incide, de manera importante, en dos historias de amor, la de Bruno con Verónica Dreyer (Anna Karina), una joven nacida en Copenhague, de padres rusos, fusilados en la Segunda Guerra Mundial, que tiene un hermano estudiando teatro con Stanislavski. La otra historia de amor que capta la cámara de Godard, como acertadamente han apuntado escritores como el británico Colin MacCabe, es la del propio realizador con la joven actriz danesa. Esta apasionada historia, aparece expresada por el realizador de un modo nítido y contundente, a través de esos hermosos primeros planos de la joven, cuando es fotografiado por Forestier, o siendo filmada paseando, sonriendo, despertándose, tocándose el cabello, mirándose al espejo, besando etc. Godard capta con mucha fascinación la serena belleza de la joven, en medio de un mundo violento, atentados, castigos y venganzas. 


el soldadito 1963

Las referencias al conflicto político en cuestión son muy peculiares, pues no le tiembla el pulso al realizador a la hora de criticar a unos y a otros, pero no termina por implicarse políticamente, llegando a tratar el tema con cierta levedad, que no gustó nada a las autoridades galas. Godard, a través de ese personaje principal, abiertamente contradictorio, deja bien claro que los franceses poseían un ideal en la guerra contra los alemanes, no así en Argel. Por otro lado, para "el pequeño soldado" los árabes son perezosos. La secuencia de la tortura al protagonista, quien prefiere no rebelar nada a sus captores, más por lealtad a su país, por simple pose, está filmada con una absoluta banalidad, que evita intencionadamente el sobrecogimiento, causando una calculada indiferencia. Godard carece del compromiso político de Pontocorvo. Paradójicamente las excepción la encontramos al referirse a la guerra civil española, muy presente en las reflexiones del protagonista (extensión natural de las del realizador), expresadas de un modo bastante más apasionado, mitificando claramente al sector más republicano de la contienda, imbuido, como tantos otros intelectuales, por el romanticismo del ideal de dicho bando. Por otra parte, las referencias culturales, tan habituales en el cine de Godard, se suceden casi a la velocidad de la luz, y demuestran su erudición indiscutible, pero también cierta arrogancia a la hora de apreciar y despreciar, con aparente gratuidad, legítima por otro lado (es, al fin y al cabo su película) a unos iconos culturales frente a otros. Las citas se suceden desde Paul Klee, Gaudin, o Van Gogh, en la pintura, hasta Cocteau o Guirodoux, Malrouz, o Aragón, en la literatura; a Bach, Mozart o Beethoven en la música, o ciertas referencias cinéfilas, como mencionar a Raoul Coutard, el director de fotografía de la película, habitual realizador, al que Forestier nombra como su amigo, o al decirle al protagonista a Verónica que "La fotografía es la verdad y el cine son 24 verdades por segundo". 

el soldadito 1963

Probablemente para apreciar la complejidad y belleza del film sea necesario ser un incondicional de la manera de entender el cine de su autor, desde cuyo prisma, queda claro que es partidario de crear interrogantes...más que de otorgar respuestas, para las cuales, el director se remite, complacido, a la predispuesta mente del espectador, con quien interactúa. Se perciben en esta interesante obra, ciertas formas comunes a su debut. En particular ese empeño del directo-guionista por invertir la narración convencional, con una trama carente del habitual principio, desarrollo y final, o del habitual "conflicto", regla de oro en todo guión que se precie (cuyo cenit en su carrera sea, probablemente, la mencionada "Pierrot el loco"). Cierta mirada a la relación de pareja, los paseos de ambos protagonistas, esta vez no por un París luminoso, cosmopolita, sino por Ginebra un tanto claustrofóbica, recuerdan, como decíamos, a la emblemática ópera prima de un realizador discutible, pero apasionante a la vez, cuyas obras se extienden a los largo de 50 años de actividad.

Frase para recordar: 
"¿Tenía Verónica los ojos gris-Velázquez...o gris-Renoir?..
Tenía los ojos cansados...era gris Velázquez".

el soldadito 1963el soldadito 1963

Título original: Le petit soldat.

Director: Jean Luc Godard.

Intérpretes: Michel Subor, Anna Karina, Paul Beauvais, Henri-Jacques Huet.

Trailer: 









Información complementaria:
Anna Karina

Reseña escrita por Manuel García de Mesa.

el sueño eterno 1946
Philip Marlowe es un detective privado contratado por el general Sternwood para que le libre del acoso de un chantajista. Lo que a simple vista parece un caso fácil para Marlowe, éste se le complicará, viéndose envuelto en un laberíntico entresijo donde las hijas del propio general, la alocada Carmen y la astuta Vivien Sternwood (las dos principales "femme fatales" que nos encontraríamos en la obra), estarían también involucradas dentro de él. Segunda de las cuatro películas que protagonizarían juntos la mítica pareja Humphrey Bogart y Lauren Bacall (las otras serían "Tener o no tener (1944)", donde debutaría en la gran pantalla la mencionada actriz, "La senda tenebrosa (1947)" y "Cayo Largo (1948)"). La obra en cuestión estaría dirigida por el polifacético y extraordinario Howard Hawks (un director capaz de rodar cualquier tipo de género, desde filmes de cine negro ("Scarface. el terror del hampa (1932)"), westerns ("Río bravo (1959)"), musicales ("Los caballeros las prefieren rubias (1953)") o comedias románticas ("La fiera de mi niña (1938)") sin perder en ninguno de los casos ni un ápice de calidad cinematográfica) basándose en la novela de Raymond Chandler (escritor y guionista estadounidense también recordado por adaptar la novela de Patricia Highsmith en "Extraños en un tren (1951)" y la de James M. Cain en aquella obra maestra de cine negro titulada "Perdición (1944)" de Billy Wilder). La obra, una sobresaliente película de cine negro que tocaba los elementos del amor, el asesinato y la traición, se caracterizaría por contar en su metraje con una serie de giros argumentales (siendo algunos de ellos, bajo mi opinión, algo liosos) culminados con un final sorprendente y por mostrar en la gran pantalla la hechizante química que desprendía la pareja protagonista Bogart-Bacall, haciendo que sus (conjuntas) apariciones trasladaran, en muchas de la ocasiones, a la propia trama a un segundo plano.

el sueño eterno 1946

Completando el reparto tendríamos a Charles Waldron (actor que fallecería ese mismo año a la edad de 71 años, hecho que contribuiría que su interpretación en esta película fuera la última de su carrera y a la postre su papel más importante dentro de su filmografía) representando al general Sternwood  y a Martha Vickers ("El ladrón (1957)"), una modelo que en la década de los años 40 inició una etapa como actriz, dando vida a Carmen, la joven hermana ninfómana de Vivien Sternwood. En 1978, la novela de Raymon Chandler iba a tener una nueva adaptación cinematográfica, esta vez a manos del británico Michael Winner ("El justiciero de la ciudad (1974)") con el título "Detective privado (1978)", un flojo film muy inferior a su obra predecedora a pesar de contar en sus filas con el siempre interesante Robert Mitchum ("El cabo del terror (1962)") en la piel del detective Philip Marlowe.

el sueño eterno 1946

Hay que recordar que Robert Mitchum ya había encarnado este personaje anteriormente en "Adiós, muñeca (1975)" de Dick Richard. Como curiosidad, a los 6 meses del termino del rodaje del film se produciría el matrimonio de Bogart y Bacall, enlace que se mantendría hasta la muerte de Humphrey, convirtiéndose así en uno de los matrimonios más sólidos, aparte de atractivos, que ha tenido la historia del séptimo arte.

Frase para recordar: "Me tiene sin cuidado que no le gusten mis modales, ni siquiera me gustan a mi, me hacen llorar las noches de invierno. Me importa tanto que se meta conmigo como se tome una sopa con tenedor".

el sueño eterno 1946el sueño eterno 1946

Título original: The big sleep.

Director: Howard Hawks.

Intérpretes: Humphrey Bogart, Lauren Bacall, Martha Vickers, Charles Waldron, John Ridgely.

Trailer: 


Escena: 








Información complementaria:
Raymond Chandler

Reseña escrita por Jesús Fariña

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EL SUEÑO ETERNO (1946). Bogart y Bacall en un clásico de Howard Hawks.

el sueño eterno 1946
Philip Marlowe es un detective privado contratado por el general Sternwood para que le libre del acoso de un chantajista. Lo que a simple vista parece un caso fácil para Marlowe, éste se le complicará, viéndose envuelto en un laberíntico entresijo donde las hijas del propio general, la alocada Carmen y la astuta Vivien Sternwood (las dos principales "femme fatales" que nos encontraríamos en la obra), estarían también involucradas dentro de él. Segunda de las cuatro películas que protagonizarían juntos la mítica pareja Humphrey Bogart y Lauren Bacall (las otras serían "Tener o no tener (1944)", donde debutaría en la gran pantalla la mencionada actriz, "La senda tenebrosa (1947)" y "Cayo Largo (1948)"). La obra en cuestión estaría dirigida por el polifacético y extraordinario Howard Hawks (un director capaz de rodar cualquier tipo de género, desde filmes de cine negro ("Scarface. el terror del hampa (1932)"), westerns ("Río bravo (1959)"), musicales ("Los caballeros las prefieren rubias (1953)") o comedias románticas ("La fiera de mi niña (1938)") sin perder en ninguno de los casos ni un ápice de calidad cinematográfica) basándose en la novela de Raymond Chandler (escritor y guionista estadounidense también recordado por adaptar la novela de Patricia Highsmith en "Extraños en un tren (1951)" y la de James M. Cain en aquella obra maestra de cine negro titulada "Perdición (1944)" de Billy Wilder). La obra, una sobresaliente película de cine negro que tocaba los elementos del amor, el asesinato y la traición, se caracterizaría por contar en su metraje con una serie de giros argumentales (siendo algunos de ellos, bajo mi opinión, algo liosos) culminados con un final sorprendente y por mostrar en la gran pantalla la hechizante química que desprendía la pareja protagonista Bogart-Bacall, haciendo que sus (conjuntas) apariciones trasladaran, en muchas de la ocasiones, a la propia trama a un segundo plano.

el sueño eterno 1946

Completando el reparto tendríamos a Charles Waldron (actor que fallecería ese mismo año a la edad de 71 años, hecho que contribuiría que su interpretación en esta película fuera la última de su carrera y a la postre su papel más importante dentro de su filmografía) representando al general Sternwood  y a Martha Vickers ("El ladrón (1957)"), una modelo que en la década de los años 40 inició una etapa como actriz, dando vida a Carmen, la joven hermana ninfómana de Vivien Sternwood. En 1978, la novela de Raymon Chandler iba a tener una nueva adaptación cinematográfica, esta vez a manos del británico Michael Winner ("El justiciero de la ciudad (1974)") con el título "Detective privado (1978)", un flojo film muy inferior a su obra predecedora a pesar de contar en sus filas con el siempre interesante Robert Mitchum ("El cabo del terror (1962)") en la piel del detective Philip Marlowe.

el sueño eterno 1946

Hay que recordar que Robert Mitchum ya había encarnado este personaje anteriormente en "Adiós, muñeca (1975)" de Dick Richard. Como curiosidad, a los 6 meses del termino del rodaje del film se produciría el matrimonio de Bogart y Bacall, enlace que se mantendría hasta la muerte de Humphrey, convirtiéndose así en uno de los matrimonios más sólidos, aparte de atractivos, que ha tenido la historia del séptimo arte.

Frase para recordar: "Me tiene sin cuidado que no le gusten mis modales, ni siquiera me gustan a mi, me hacen llorar las noches de invierno. Me importa tanto que se meta conmigo como se tome una sopa con tenedor".

el sueño eterno 1946el sueño eterno 1946

Título original: The big sleep.

Director: Howard Hawks.

Intérpretes: Humphrey Bogart, Lauren Bacall, Martha Vickers, Charles Waldron, John Ridgely.

Trailer: 


Escena: 








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Raymond Chandler

Reseña escrita por Jesús Fariña

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ojos sin rostro
Paisaje nocturno desde un coche en marcha por una carretera secundaria. Los cipreses se erigen majestuosos en el arcén. La cámara enfoca a Louise (inquietante Alida Valli), la mujer que conduce. Angustiada, limpia con la mano el vaho creado por su agitada respiración en el parabrisas, Las luces de otro vehículo que avanza hacia ella, perturban a la conductora, que mira por el espejo retrovisor de un modo neurótico. Hay una persona recostada en el asiento de detrás, con una gabardina y un sombrero que cubre su rostro. El otro vehículo adelanta, cuando Louise detiene el suyo. Respira aliviada y continúa la marcha. Al fondo por el cristal trasero, puede leerse una señal de tráfico que dice "París 22". El cuerpo recostado en los en los asientos de detrás se balancea con un traqueteo de la conducción. La conductora se detiene a la orilla del Sena. Se baja del coche. Va ataviada con una gabardina negra brillante, abre la puerta del asiento trasero y saca el cuerpo del asiento de atrás, que arrastra sosteniéndolo por las axilas, boca abajo, ahora sin el sombrero. Es una joven de complexión delgada. No vemos su rostro, que se apoya contra el pecho de Louise, quien avanza hacia la izquierda del encuadre desapareciendo de la imagen. En el siguiente plano, el cuerpo es arrojado al río. Corte al primer plano de Louise, cuyo rostro continúa claramente inquieto. Sus ojos son particularmente expresivos. Vuelve al coche. Se va. Más adelante, la vemos junto al doctor Genessier (excelente Pierre Brasseur), en el funeral de la hija de éste, recibiendo las condolencias de la gente. Alguien se refiere a ella como la secretaria del doctor, como "una extranjera".

ojos sin rostro 1960

Gennessier y su ayudante regresan a su domicilio, una enorme mansión donde, tras un recorrido un tanto laberíntico de escaleras y pasillos filmados de manera majestuosa, en una planta aislada, se encuentra las dependencias de Christiane (melancólica y turbadora Edith Scob), la hija del médico, cuyo rostro intuimos desfigurado, pues no sólo no lo vemos (la joven está acostada boca abajo, triste, después de leer su obituario en prensas), es que, aparece Louise con una elegante máscara blanca para la joven. El productor Jules Borkon, consciente de los éxitos de algunas producciones británicas de Hammer Films, decide contratar a Franju para adaptar la novela del mismo título de Jean Redon. Para la confección del guión, adopta una decisión entusiasta, contrata a los novelistas de moda Pierre Boileau y Thomas Narcejac, autores, entre otras, de las novelas que sirven de base a "Las diabólicas (1955)" y "Entre los muertos ("Vértigo (1958)") de Alfred Hitchcock. El guión de los novelistas resultó, a su vez, retocado por el periodista Pierre Gascar y Claude Sautet, también ayudante de dirección, y posterior realizador de primera línea. Para la banda sonora, Franju siempre lo tuvo claro que la opción era Maurice Jarre, que debutó en la música de cine de su mano, en el cortometraje "Hôtel del invalides (1952)" y que colaboraría habitualmente con el realizador, hasta el salto internacional que supuso la confección de la banda sonora de la monumental obra maestra "Lawrence de Arabia (1962)" de David Lean.

ojos sin rostro 1960

Para la ocasión, Jarre, compone un desquiciante vals en tres tiempos, que suena como aprisionado en una caja de música, como Christiane lo está en su máscara. Cuando Franju rueda esta singular obra maestra, se estrenan en las pantallas francesas y en los festivales como el de Cannes, nada menos que "Al final de una escapada (1959)" de Jean Luc Godard, "Los 400 golpes (1959)" de François Truffaut o "Hiroshima mon amour (1959)". Franju, más controlador y menos experimental que los miembros de la Nouvelle vague, más prestos a la improvisación, estaba más influido por el cine mudo francés, respecto del cual era uno de los más reputados expertos de la época. Particularmente, las influencias de Franju (co-fundador de la Cinemateque Francaise en 1936), pasan por George Mèliés, a quien homenajea en el cortometraje "El gran Mèliés (1951)" y por Louis Feuillade, a quien homenajea en "Judex (1963)", remake de un film homónimo de aquel, y en su último film "Noches rojas (1974)".

ojos sin rostro 1960

Estas dos últimas, fueron escritas por el nieto de Feuillade, Jacques Champreux. La segunda de las ocho películas de Franju, jamás oculta su macabro juego. Al contrario, lo expone con naturalidad desde el comienzo. Gennesier es un prestigioso médico de mediana edad, experto en cirugía, atormentado por la culpa en un accidente de tráfico que le costó el rostro de su hermosa hija. Con la imprescindible ayuda de la eficiencia implacable de Louise, cuya inquebrantable lealtad la ganó construir su rostro con éxito (la única huella de la intervención es una pequeña cicatriz en el cuello que se tapa con un ceñido collar de perlas), el buen doctor secuestra jóvenes, que Louise encuentra en reconocibles lugares del barrio latino de París, a fin de extirparles la piel de sus bellos rostros, e injertárselos a su hija, fracasando en el empeño una y otra vez, entrando en una macabra sinfonía de desfiguración y destrucción de la belleza, rumbo a ninguna parte.

ojos sin rostro 1960

Resulta particularmente turbadora la secuencia donde asistimos a la degeneración de la piel injertada de la joven Christiane. Una fotografías del rostro de la joven y la voz en off de su padre, muestran la terrible evolución, el bello rostro, pasa a tener una simples pigmentaciones, hasta la final necrosis y ulceraciones, que requiere la inmediata intervención quirúrgica para evitar la infección. Las dependencias contiguas al garage configuran la lúgubre sala de intervención, una fría celda donde se recluyen a las chicas operadas y una habitación provista de siniestras jaulas, plagadas de perros de varias razas, que ladran desesperadamente, pues el doctor les utiliza para sus diabólicos experimentos. "Ojos sin rostro" es un intenso drama humano, en forma de película de horror cotidiano, cuya poética y lirismo asombran más de cincuenta años de su realización. Franju, cineasta de la elegía del horror, construye su parábola sobre la franqueza con el espectador y un enorme gusto por el detalle, donde la expresividad de los ojos de los personajes, hábilmente acentuada, dicen más que las palabras.

ojos sin rostro 1960

El cineasta nos propone un viaje a través de la culpa y de una funesta manera de entender la redención: la vía del sacrificio ajeno y de la experimentación de la cirugía reconstructiva (el futuro es algo que debió haber pasado hace mucho tiempo, dirá el doctor). También juega un papel importante, la trágica "muerte de la vida" de Christiane, una especie de muñeca siniestra, socialmente muerta, de mirada perturbadora, que derrama lágrimas a través de su máscara y se desvanece en la incertidumbre de la noche, con movimientos gráciles, inocentes, como liberada, como las palomas que la acompañan, pese a no estar en jaulas, hacia un futuro incierto, después de matar a Louise...después de que los perros que ha liberado, desfigurasen el rostro de su padre. La inconmensurable personalidad de este realizador ha inspirado a cineastas como Jesús Franco, quien en "Gritos de la noche (1962)" y "Los depredadores de la noche (1988)", realiza sendos remakes incofesos: John Carpenter, quien da instrucciones de que la máscara de Michael Myers en "La noche de Halloween (1978)" sea similar a la de Christiane; Pedro Almodovar que realiza una más que evidente relectura de este clásico en "La piel que habito (2011)" y a Leos Carax, en su "Holly Motors (2012)", donde la propia Edith Scob se coloca una máscara similar a la que esgrimía 53 años antes, en esta singular y admirable pieza de Franju.

Frase para recordar: "Ya sé que los muertos deben estar callados. ¡Déjame morir!, será lo mejor...¡No lo soporto más! No me atrevo a mirarme, ni tocarme la cara por miedo a sentir los surcos y las grietas en mi piel...".

Título original: Les yeax sans visage.

ojos sin rostro 1960ojos sin rostro 1960

Director: Georges Franju.

Intérpretes: Pierre Brasseur, Juliette Maynel, Alida Valli, Edith Scobb.

Trailer: 



Información complementaria:
Georges Franju

Reseña escrita por Manuel García de Mesa.

OJOS SIN ROSTRO (1960). Un clásico de Georges Franju.

ojos sin rostro
Paisaje nocturno desde un coche en marcha por una carretera secundaria. Los cipreses se erigen majestuosos en el arcén. La cámara enfoca a Louise (inquietante Alida Valli), la mujer que conduce. Angustiada, limpia con la mano el vaho creado por su agitada respiración en el parabrisas, Las luces de otro vehículo que avanza hacia ella, perturban a la conductora, que mira por el espejo retrovisor de un modo neurótico. Hay una persona recostada en el asiento de detrás, con una gabardina y un sombrero que cubre su rostro. El otro vehículo adelanta, cuando Louise detiene el suyo. Respira aliviada y continúa la marcha. Al fondo por el cristal trasero, puede leerse una señal de tráfico que dice "París 22". El cuerpo recostado en los en los asientos de detrás se balancea con un traqueteo de la conducción. La conductora se detiene a la orilla del Sena. Se baja del coche. Va ataviada con una gabardina negra brillante, abre la puerta del asiento trasero y saca el cuerpo del asiento de atrás, que arrastra sosteniéndolo por las axilas, boca abajo, ahora sin el sombrero. Es una joven de complexión delgada. No vemos su rostro, que se apoya contra el pecho de Louise, quien avanza hacia la izquierda del encuadre desapareciendo de la imagen. En el siguiente plano, el cuerpo es arrojado al río. Corte al primer plano de Louise, cuyo rostro continúa claramente inquieto. Sus ojos son particularmente expresivos. Vuelve al coche. Se va. Más adelante, la vemos junto al doctor Genessier (excelente Pierre Brasseur), en el funeral de la hija de éste, recibiendo las condolencias de la gente. Alguien se refiere a ella como la secretaria del doctor, como "una extranjera".

ojos sin rostro 1960

Gennessier y su ayudante regresan a su domicilio, una enorme mansión donde, tras un recorrido un tanto laberíntico de escaleras y pasillos filmados de manera majestuosa, en una planta aislada, se encuentra las dependencias de Christiane (melancólica y turbadora Edith Scob), la hija del médico, cuyo rostro intuimos desfigurado, pues no sólo no lo vemos (la joven está acostada boca abajo, triste, después de leer su obituario en prensas), es que, aparece Louise con una elegante máscara blanca para la joven. El productor Jules Borkon, consciente de los éxitos de algunas producciones británicas de Hammer Films, decide contratar a Franju para adaptar la novela del mismo título de Jean Redon. Para la confección del guión, adopta una decisión entusiasta, contrata a los novelistas de moda Pierre Boileau y Thomas Narcejac, autores, entre otras, de las novelas que sirven de base a "Las diabólicas (1955)" y "Entre los muertos ("Vértigo (1958)") de Alfred Hitchcock. El guión de los novelistas resultó, a su vez, retocado por el periodista Pierre Gascar y Claude Sautet, también ayudante de dirección, y posterior realizador de primera línea. Para la banda sonora, Franju siempre lo tuvo claro que la opción era Maurice Jarre, que debutó en la música de cine de su mano, en el cortometraje "Hôtel del invalides (1952)" y que colaboraría habitualmente con el realizador, hasta el salto internacional que supuso la confección de la banda sonora de la monumental obra maestra "Lawrence de Arabia (1962)" de David Lean.

ojos sin rostro 1960

Para la ocasión, Jarre, compone un desquiciante vals en tres tiempos, que suena como aprisionado en una caja de música, como Christiane lo está en su máscara. Cuando Franju rueda esta singular obra maestra, se estrenan en las pantallas francesas y en los festivales como el de Cannes, nada menos que "Al final de una escapada (1959)" de Jean Luc Godard, "Los 400 golpes (1959)" de François Truffaut o "Hiroshima mon amour (1959)". Franju, más controlador y menos experimental que los miembros de la Nouvelle vague, más prestos a la improvisación, estaba más influido por el cine mudo francés, respecto del cual era uno de los más reputados expertos de la época. Particularmente, las influencias de Franju (co-fundador de la Cinemateque Francaise en 1936), pasan por George Mèliés, a quien homenajea en el cortometraje "El gran Mèliés (1951)" y por Louis Feuillade, a quien homenajea en "Judex (1963)", remake de un film homónimo de aquel, y en su último film "Noches rojas (1974)".

ojos sin rostro 1960

Estas dos últimas, fueron escritas por el nieto de Feuillade, Jacques Champreux. La segunda de las ocho películas de Franju, jamás oculta su macabro juego. Al contrario, lo expone con naturalidad desde el comienzo. Gennesier es un prestigioso médico de mediana edad, experto en cirugía, atormentado por la culpa en un accidente de tráfico que le costó el rostro de su hermosa hija. Con la imprescindible ayuda de la eficiencia implacable de Louise, cuya inquebrantable lealtad la ganó construir su rostro con éxito (la única huella de la intervención es una pequeña cicatriz en el cuello que se tapa con un ceñido collar de perlas), el buen doctor secuestra jóvenes, que Louise encuentra en reconocibles lugares del barrio latino de París, a fin de extirparles la piel de sus bellos rostros, e injertárselos a su hija, fracasando en el empeño una y otra vez, entrando en una macabra sinfonía de desfiguración y destrucción de la belleza, rumbo a ninguna parte.

ojos sin rostro 1960

Resulta particularmente turbadora la secuencia donde asistimos a la degeneración de la piel injertada de la joven Christiane. Una fotografías del rostro de la joven y la voz en off de su padre, muestran la terrible evolución, el bello rostro, pasa a tener una simples pigmentaciones, hasta la final necrosis y ulceraciones, que requiere la inmediata intervención quirúrgica para evitar la infección. Las dependencias contiguas al garage configuran la lúgubre sala de intervención, una fría celda donde se recluyen a las chicas operadas y una habitación provista de siniestras jaulas, plagadas de perros de varias razas, que ladran desesperadamente, pues el doctor les utiliza para sus diabólicos experimentos. "Ojos sin rostro" es un intenso drama humano, en forma de película de horror cotidiano, cuya poética y lirismo asombran más de cincuenta años de su realización. Franju, cineasta de la elegía del horror, construye su parábola sobre la franqueza con el espectador y un enorme gusto por el detalle, donde la expresividad de los ojos de los personajes, hábilmente acentuada, dicen más que las palabras.

ojos sin rostro 1960

El cineasta nos propone un viaje a través de la culpa y de una funesta manera de entender la redención: la vía del sacrificio ajeno y de la experimentación de la cirugía reconstructiva (el futuro es algo que debió haber pasado hace mucho tiempo, dirá el doctor). También juega un papel importante, la trágica "muerte de la vida" de Christiane, una especie de muñeca siniestra, socialmente muerta, de mirada perturbadora, que derrama lágrimas a través de su máscara y se desvanece en la incertidumbre de la noche, con movimientos gráciles, inocentes, como liberada, como las palomas que la acompañan, pese a no estar en jaulas, hacia un futuro incierto, después de matar a Louise...después de que los perros que ha liberado, desfigurasen el rostro de su padre. La inconmensurable personalidad de este realizador ha inspirado a cineastas como Jesús Franco, quien en "Gritos de la noche (1962)" y "Los depredadores de la noche (1988)", realiza sendos remakes incofesos: John Carpenter, quien da instrucciones de que la máscara de Michael Myers en "La noche de Halloween (1978)" sea similar a la de Christiane; Pedro Almodovar que realiza una más que evidente relectura de este clásico en "La piel que habito (2011)" y a Leos Carax, en su "Holly Motors (2012)", donde la propia Edith Scob se coloca una máscara similar a la que esgrimía 53 años antes, en esta singular y admirable pieza de Franju.

Frase para recordar: "Ya sé que los muertos deben estar callados. ¡Déjame morir!, será lo mejor...¡No lo soporto más! No me atrevo a mirarme, ni tocarme la cara por miedo a sentir los surcos y las grietas en mi piel...".

Título original: Les yeax sans visage.

ojos sin rostro 1960ojos sin rostro 1960

Director: Georges Franju.

Intérpretes: Pierre Brasseur, Juliette Maynel, Alida Valli, Edith Scobb.

Trailer: 



Información complementaria:
Georges Franju

Reseña escrita por Manuel García de Mesa.

la aventura
Michelangelo Antonioni ("Blow-up (1966)") irrumpió en el panorama cinematográfico en los años 50. Consideraba que las circunstancias que había dado lugar al neorrealismo ya habían sido superadas y que la vida social italiana se había normalizado o, al menos debería tender a ello. En este sentido, el realizador cree en un cine contemplativo, pausado, donde el tiempo parecen detenerse e instalarse en el reino del silencio. La esencia de su cine es captar la introspección de la pareja, siempre burguesa, con sus necesidades económicas cubiertas, en permanente persecución de la felicidad. Antonioni se detiene en mostrar el aburrimiendo, el desencanto, o la incertidumbre. Para ellos no duda en efectuar un generoso despliegue de metraje, para muchos injustificables. El realizador nacido en Ferrara, capta con su capta con su cámara aquello que otros cineastas descartan. Le interesan las enormes pausas silentes, posteriores o previas a las discusiones más enérgicas (que nunca se ven), así como captar el impacto en los rostros de sus personajes (servidos por unos actores completamente entregados) de las emociones que experimentan. No es un cine fácil, pero si se aceptan las reglas del juego (quien no lo haga estará en su pleno derecho), la recompensa es un fascinante viaje por el fracaso sentimental y social de la pareja, un itinerario a través de lo que se ha llamado "el desierto del amor".

la aventura

Su sexta película, "La aventura", recibió en 1960 el premio especial del Jurado en el festival internacional de cine de Cannes, aunque hizo gala de un gran rechazo por parte del público, entre silbidos y aplausos muy pausados. Meses más tarde, en el festival de Londres, fue premiada por ser "la más original e imaginativa concursante exhibida". La película fue secuestrada en su país y prohibida por su obscenidad. Esta obra maestra, colocada en su lugar privilegiado con el paso de los años, abre una particular trilogía acerca de la incomunicación, que, en unos tiempos como los actuales, de incertidumbre, indefinición y búsqueda, a veces desesperada, de señales que nos otorguen algo parecido a una identidad, cobra una rebosante actualidad e interés. Los otros dos eslabones del tríptico fueron "La noche (1961)" y "El eclipse (1962)".

la aventura

Las tres películas son completamente independientes y absolutamente válidas cada una por si mismas. El lazo de unión es meramente temático. Si efectuamos una comparativa de los tres films, podemos apreciar una fascinante evolución. En "La aventura", asistimos al doloroso proceso de formación de una pareja, Claudia (Monica Vitti) y Sandro (Gabrielle Ferzetti). Se enamoran, mientras buscan a Anna (Lea Massari), amiga de aquélla y pareja de éste. Anna está al comienzo de la cinta, en un proceso de hastío y pérdida de amor. En una vacaciones en un yate por las islas de Mediterráneo, desaparece. Todos la buscan, pero enseguida, es olvidada, casi como si nunca hubiese existido. En ese caldo de cultivo, Claudia y Sandro se atraen mutuamente. Son unos cimientos muy inestables y dolorosos, donde reina el remordimiento, que concluyen con un atisbo de perdón por parte de ella a una infidelidad de él. En "La noche (1961)", la pareja formada por Lidia (Jeanne Moreau) y Giovanni (Marcelo Mastroiani) están instalados en el tedio, el desencanto, sobre todo por parte de ella que ha perdido todo el inmenso amor que, en otros tiempos, sentía por su esposo, un escritor inseguro y receptivo a las aventuras extraconyugales más extravagantes, que se encuentra en un instante de bloqueo creativo.

la aventura

Las cosas no mejoran durante el generoso metraje. Ambos flirtean en una fiesta nocturna a la que han sido invitados (él lo hará con Valentina, de nuevo Monica Vitti), para terminar haciendo el amor como un acto desesperado y fallido por encontrar sentido a su relación de pareja totalmente descompuesta. Finalmente en "El eclipse (1962)" asistimos al inicio a la ruptura de la relación formada por Vittoria (Monica Vitti) y Ricardo (Francisco Rabal) y la dificultad de ella para comenzar una nueva relación con Piero (Alain Delon), pues está completamente instalada en el más absoluto vacío emocional. "La aventura" también supone el comienzo, si exceptuamos el doblaje de Dorian Gray "El grito (1957)", de su colaboración con su musa en pantalla y fuera de ella, la mencionada actriz italiana, Mónica Vitti, que interviene, como hemos apuntado en la trilogía mencionada, más "El desierto rojo (1963)", película que contiene uno de los usos más fascinantes del color con fines narrativos de la historia del cine, (mérito que debe compartir el realizador con su director de fotografía Carlo Di Palma).

la aventura

Antonioni fabrica y convierte a Vitti en una estrella de proyección internacional, que aprovecha maravillosamente los jugosos personajes escritos por su esposo (en colaboración con Tonino Guerra y otros), construidos desde la mirada y el silencio, para revelarse como una gran dama del cine italiano. El realizador siempre se quejó de las dificultades que encontraba para conseguir financiación. Su cine fue siempre muy premiado y admirado por sus colegas de profesión. Su carrera condenada al ostracismo desde los primeros ochenta, renace cuando Wim Winders le invita a co-dirigir el film "Más allá de las nubes (1995)", y con su participación en el film co-dirigido con Steven Soderberg y Won Kar-Wai, "Eros (2004)". Su filmografía constituye un canto a la coherencia y honestidad. Siempre fue absolutamente fiel con su modo de entender el cine. Su influencia en cineastas contemporáneos es notoria. Realizadores de la talla de Woody Allen, o el mencionado Won Kar-Wai, han confesado su pasión por el cine del cineasta italiano, a los que hay que añadir a cineastas tan personales como Abbas Kiarostami, Terrence Malick, o el español Victor Erice, quienes han construido piezas que encajan en la concepción de la séptima de las artes desplegada por el maestro del cine como fue Michelangelo Antonioni.

Frase para recordar: "Hace unos días, la idea de que Anna estuviese muerta me mataba. Ahora ya ni lloro...tengo miedo de que esté viva".

la aventura


Título original: L´Avventura.

Director: Michelangelo Antonioni.

Intérpretes: Gabriele Ferzetti, Monica Vitti, Lea Massari, Dominique Blanchar, Renzo Ricci.

Trailer: 


B.S.O: 


Información complementaria:
Monica Vitti


Reseña escrita por Manuel García de Mesa.

LA AVENTURA (1960). El viaje del fracaso sentimental y social de la pareja.

la aventura
Michelangelo Antonioni ("Blow-up (1966)") irrumpió en el panorama cinematográfico en los años 50. Consideraba que las circunstancias que había dado lugar al neorrealismo ya habían sido superadas y que la vida social italiana se había normalizado o, al menos debería tender a ello. En este sentido, el realizador cree en un cine contemplativo, pausado, donde el tiempo parecen detenerse e instalarse en el reino del silencio. La esencia de su cine es captar la introspección de la pareja, siempre burguesa, con sus necesidades económicas cubiertas, en permanente persecución de la felicidad. Antonioni se detiene en mostrar el aburrimiendo, el desencanto, o la incertidumbre. Para ellos no duda en efectuar un generoso despliegue de metraje, para muchos injustificables. El realizador nacido en Ferrara, capta con su capta con su cámara aquello que otros cineastas descartan. Le interesan las enormes pausas silentes, posteriores o previas a las discusiones más enérgicas (que nunca se ven), así como captar el impacto en los rostros de sus personajes (servidos por unos actores completamente entregados) de las emociones que experimentan. No es un cine fácil, pero si se aceptan las reglas del juego (quien no lo haga estará en su pleno derecho), la recompensa es un fascinante viaje por el fracaso sentimental y social de la pareja, un itinerario a través de lo que se ha llamado "el desierto del amor".

la aventura

Su sexta película, "La aventura", recibió en 1960 el premio especial del Jurado en el festival internacional de cine de Cannes, aunque hizo gala de un gran rechazo por parte del público, entre silbidos y aplausos muy pausados. Meses más tarde, en el festival de Londres, fue premiada por ser "la más original e imaginativa concursante exhibida". La película fue secuestrada en su país y prohibida por su obscenidad. Esta obra maestra, colocada en su lugar privilegiado con el paso de los años, abre una particular trilogía acerca de la incomunicación, que, en unos tiempos como los actuales, de incertidumbre, indefinición y búsqueda, a veces desesperada, de señales que nos otorguen algo parecido a una identidad, cobra una rebosante actualidad e interés. Los otros dos eslabones del tríptico fueron "La noche (1961)" y "El eclipse (1962)".

la aventura

Las tres películas son completamente independientes y absolutamente válidas cada una por si mismas. El lazo de unión es meramente temático. Si efectuamos una comparativa de los tres films, podemos apreciar una fascinante evolución. En "La aventura", asistimos al doloroso proceso de formación de una pareja, Claudia (Monica Vitti) y Sandro (Gabrielle Ferzetti). Se enamoran, mientras buscan a Anna (Lea Massari), amiga de aquélla y pareja de éste. Anna está al comienzo de la cinta, en un proceso de hastío y pérdida de amor. En una vacaciones en un yate por las islas de Mediterráneo, desaparece. Todos la buscan, pero enseguida, es olvidada, casi como si nunca hubiese existido. En ese caldo de cultivo, Claudia y Sandro se atraen mutuamente. Son unos cimientos muy inestables y dolorosos, donde reina el remordimiento, que concluyen con un atisbo de perdón por parte de ella a una infidelidad de él. En "La noche (1961)", la pareja formada por Lidia (Jeanne Moreau) y Giovanni (Marcelo Mastroiani) están instalados en el tedio, el desencanto, sobre todo por parte de ella que ha perdido todo el inmenso amor que, en otros tiempos, sentía por su esposo, un escritor inseguro y receptivo a las aventuras extraconyugales más extravagantes, que se encuentra en un instante de bloqueo creativo.

la aventura

Las cosas no mejoran durante el generoso metraje. Ambos flirtean en una fiesta nocturna a la que han sido invitados (él lo hará con Valentina, de nuevo Monica Vitti), para terminar haciendo el amor como un acto desesperado y fallido por encontrar sentido a su relación de pareja totalmente descompuesta. Finalmente en "El eclipse (1962)" asistimos al inicio a la ruptura de la relación formada por Vittoria (Monica Vitti) y Ricardo (Francisco Rabal) y la dificultad de ella para comenzar una nueva relación con Piero (Alain Delon), pues está completamente instalada en el más absoluto vacío emocional. "La aventura" también supone el comienzo, si exceptuamos el doblaje de Dorian Gray "El grito (1957)", de su colaboración con su musa en pantalla y fuera de ella, la mencionada actriz italiana, Mónica Vitti, que interviene, como hemos apuntado en la trilogía mencionada, más "El desierto rojo (1963)", película que contiene uno de los usos más fascinantes del color con fines narrativos de la historia del cine, (mérito que debe compartir el realizador con su director de fotografía Carlo Di Palma).

la aventura

Antonioni fabrica y convierte a Vitti en una estrella de proyección internacional, que aprovecha maravillosamente los jugosos personajes escritos por su esposo (en colaboración con Tonino Guerra y otros), construidos desde la mirada y el silencio, para revelarse como una gran dama del cine italiano. El realizador siempre se quejó de las dificultades que encontraba para conseguir financiación. Su cine fue siempre muy premiado y admirado por sus colegas de profesión. Su carrera condenada al ostracismo desde los primeros ochenta, renace cuando Wim Winders le invita a co-dirigir el film "Más allá de las nubes (1995)", y con su participación en el film co-dirigido con Steven Soderberg y Won Kar-Wai, "Eros (2004)". Su filmografía constituye un canto a la coherencia y honestidad. Siempre fue absolutamente fiel con su modo de entender el cine. Su influencia en cineastas contemporáneos es notoria. Realizadores de la talla de Woody Allen, o el mencionado Won Kar-Wai, han confesado su pasión por el cine del cineasta italiano, a los que hay que añadir a cineastas tan personales como Abbas Kiarostami, Terrence Malick, o el español Victor Erice, quienes han construido piezas que encajan en la concepción de la séptima de las artes desplegada por el maestro del cine como fue Michelangelo Antonioni.

Frase para recordar: "Hace unos días, la idea de que Anna estuviese muerta me mataba. Ahora ya ni lloro...tengo miedo de que esté viva".

la aventura


Título original: L´Avventura.

Director: Michelangelo Antonioni.

Intérpretes: Gabriele Ferzetti, Monica Vitti, Lea Massari, Dominique Blanchar, Renzo Ricci.

Trailer: 


B.S.O: 


Información complementaria:
Monica Vitti


Reseña escrita por Manuel García de Mesa.

yo creo en ti 1947
Durante el periodo de la Ley Seca vivida en el Chicago de los años 30, Frank Wiecek es condenado injustamente a 99 años de prisión por el supuesto asesinato cometido a un policía en una taberna clandestina. Once años más tarde la madre de Wiecek publicaría un anuncio en un periódico local ofreciendo 5.000 dólares para aquel que le diese información sobre el verdadero culpable del crimen, un hecho que atraería la atención del redactor jefe del Chicago Times (Richard Kelly) y la posterior asignación del periodista McNeal para que indague sobre el caso. El bueno de James Stewart tras su fracaso en taquilla con la comedia "Ciudad mágica (1947)" necesitaba retomar la senda del éxito profesional participando en películas de cierto prestigio por lo que tomaría la decisión (bastante acertada) de protagonizar el nuevo film de Henry Hathaway ("Niagára (1953)"), "Yo creo en ti", un notable drama con tintes de cine negro y de cierto tono (sobre todo en los primeros compases del film) a documental histórico de la época y cuyo argumento estaría inspirado en un hecho real (eso si, los nombres de los personajes no coinciden con los nombres verdaderos de las personas involucradas en el caso). Stewart representaría el papel del reportero McNeal (uno de esos héroes sociales de remarcada personalidad moralista que tanto le gustaba representar el actor en la gran pantalla), un personaje alejado del entorno sentimentalista que envuelve el caso, escéptico en un primer momento sobre la inocencia de Wiecek pero que terminaría luchando hasta la extenuación tanto para que éste consiga su libertad como para que se haga justicia en un caso cargado de errores judiciales. Entre el resto del grupo de actores que harían presencia en la obra nos encontraríamos con Richard Conte ("Agente especial (1955)") como Frank Wiecek como el presunto culpable de asesinato, Lee J. Cobbs ("La ley del silencio (1954)") encarnado al redactor jefe Richard Kelly y Helen Walker ("El callejón de las almas perdidas (1947)") como la esposa de McNeal.

yo creo en ti 1947

La obra, una de esas películas poco conocidas pero necesarias para aquellos que quieran ver buen cine, se caracterizaría por mostrarnos la  imperiosa y valiente lucha por la libertad periodística (aunque en ciertos casos peque de sensacionalista) y por desvelar los fallos judiciales que se vivían por aquellos años en Norteamérica (que según el film eran habituales y de enorme importancia). Aparte de la extraordinaria interpretación de James Stewart, habría que destacar el genial trabajo del director de fotografía Joseph MacDonald ("¡Viva Zapata (1952)!"), éste nos mostraría un sobria fotografía en blanco y negro caracterizada por aplicar eficazmente el uso de luces y sombras en la mayor parte de las secuencias que desarrollan el film.

yo creo en ti 1947

Entre sus escenas hago mención el momento de la prueba de la maquina de la verdad que se le realiza a Wiecek, una secuencia muy bien dirigida por Hathaway (donde participa el propio creador del polígrafo, Leonard Keller, haciendo de si mismo), llena de tensión e intriga y que transmitía perfectamente la angustia que vivía el personaje de Richard Conte o la secuencia donde McNeal (en un instante de desánimo) visita la casa de la madre de Wiecek avisando que tanto él como el periódico donde trabaja abandonarían el caso. Como curiosidad, James Stewart y Lee J. Cobbs volverían a coincidir con Henry Hathaway 15 años después en aquella mítica superproducción hollywoodense titulada "La conquista del Oeste (1962)".

Frase para recordar: "El mundo es bueno...aquí fuera".

yo creo en ti 1947yo creo en ti 1947

Título original: Call northside 777.

Director: Henry Hathaway.

Intérpretes: James Stewart, Richard Conte, Lee J. Cobbs, Helen Walker, Kasia Orzazewski.

Trailer:




Información complementaria:
Henry Hathaway

Reseña escrita por Jesús Fariña 

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YO CREO EN TI (1947). Un periodista en busca de la verdad.

yo creo en ti 1947
Durante el periodo de la Ley Seca vivida en el Chicago de los años 30, Frank Wiecek es condenado injustamente a 99 años de prisión por el supuesto asesinato cometido a un policía en una taberna clandestina. Once años más tarde la madre de Wiecek publicaría un anuncio en un periódico local ofreciendo 5.000 dólares para aquel que le diese información sobre el verdadero culpable del crimen, un hecho que atraería la atención del redactor jefe del Chicago Times (Richard Kelly) y la posterior asignación del periodista McNeal para que indague sobre el caso. El bueno de James Stewart tras su fracaso en taquilla con la comedia "Ciudad mágica (1947)" necesitaba retomar la senda del éxito profesional participando en películas de cierto prestigio por lo que tomaría la decisión (bastante acertada) de protagonizar el nuevo film de Henry Hathaway ("Niagára (1953)"), "Yo creo en ti", un notable drama con tintes de cine negro y de cierto tono (sobre todo en los primeros compases del film) a documental histórico de la época y cuyo argumento estaría inspirado en un hecho real (eso si, los nombres de los personajes no coinciden con los nombres verdaderos de las personas involucradas en el caso). Stewart representaría el papel del reportero McNeal (uno de esos héroes sociales de remarcada personalidad moralista que tanto le gustaba representar el actor en la gran pantalla), un personaje alejado del entorno sentimentalista que envuelve el caso, escéptico en un primer momento sobre la inocencia de Wiecek pero que terminaría luchando hasta la extenuación tanto para que éste consiga su libertad como para que se haga justicia en un caso cargado de errores judiciales. Entre el resto del grupo de actores que harían presencia en la obra nos encontraríamos con Richard Conte ("Agente especial (1955)") como Frank Wiecek como el presunto culpable de asesinato, Lee J. Cobbs ("La ley del silencio (1954)") encarnado al redactor jefe Richard Kelly y Helen Walker ("El callejón de las almas perdidas (1947)") como la esposa de McNeal.

yo creo en ti 1947

La obra, una de esas películas poco conocidas pero necesarias para aquellos que quieran ver buen cine, se caracterizaría por mostrarnos la  imperiosa y valiente lucha por la libertad periodística (aunque en ciertos casos peque de sensacionalista) y por desvelar los fallos judiciales que se vivían por aquellos años en Norteamérica (que según el film eran habituales y de enorme importancia). Aparte de la extraordinaria interpretación de James Stewart, habría que destacar el genial trabajo del director de fotografía Joseph MacDonald ("¡Viva Zapata (1952)!"), éste nos mostraría un sobria fotografía en blanco y negro caracterizada por aplicar eficazmente el uso de luces y sombras en la mayor parte de las secuencias que desarrollan el film.

yo creo en ti 1947

Entre sus escenas hago mención el momento de la prueba de la maquina de la verdad que se le realiza a Wiecek, una secuencia muy bien dirigida por Hathaway (donde participa el propio creador del polígrafo, Leonard Keller, haciendo de si mismo), llena de tensión e intriga y que transmitía perfectamente la angustia que vivía el personaje de Richard Conte o la secuencia donde McNeal (en un instante de desánimo) visita la casa de la madre de Wiecek avisando que tanto él como el periódico donde trabaja abandonarían el caso. Como curiosidad, James Stewart y Lee J. Cobbs volverían a coincidir con Henry Hathaway 15 años después en aquella mítica superproducción hollywoodense titulada "La conquista del Oeste (1962)".

Frase para recordar: "El mundo es bueno...aquí fuera".

yo creo en ti 1947yo creo en ti 1947

Título original: Call northside 777.

Director: Henry Hathaway.

Intérpretes: James Stewart, Richard Conte, Lee J. Cobbs, Helen Walker, Kasia Orzazewski.

Trailer:




Información complementaria:
Henry Hathaway

Reseña escrita por Jesús Fariña 

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El tesoro de sierra madre 1948
Dobbs y Curtin son dos vagabundos norteamericanos que recorren las calles de México entre la mendicidad y las penurias. En busca de un empleo que les ayude a subsistir (y con la mala suerte que cuando lo encuentran tratan de no pagarles). Su fortuna parece cambiarles cuando conocen en una pensión de indigentes a Howard, un experimentado buscador de oro que les animará acompañarle a las montañas de Sierra Madre en busca del preciado metal dorado y así poder vivir el resto de sus vidas alejados de las duras calamidades. Todo parece ir viento en popa hasta que entre el grupo empieza a surgir una serie de dudas y desconfianzas entre ellos. Egoísmo, codicia y ambiciones fallidas entre marginales sociales es lo que nos encontraríamos en esta extraordinaria obra de John Huston (tercera dentro de su filmografía y primera que realizaría tras su participación en La Segunda Guerra Mundial) basándose en la novela de B. Traven (de sus relatos también surgirían las adaptaciones cinematográficas, todos ellas de nacionalidad mexicana, "La rebelión de los colgados (1954)", "La rosa blanca (1961)" y "Macario (1960)", siendo quizás ésta última la más conocida de las tres por haber sido nominada como mejor película de habla no inglesa) y donde se pondría de manifiesto las miserias de la conducta humana. El magnífico trío protagonista formado por Walter Huston (padre en la vida real de John Huston y visto como secundario en filmes de la talla de "Yanqui Dandy (1942)" y "Duelo al sol (1946)") representando al viejo Howard, el veterano buscador de oro y personaje clave que mantendría el grado de estabilidad en el grupo, Tim Holt ("El cuarto mandamiento (1942)") en la piel del joven y sensato Curtin y Humphrey Bogart (donde el legendario actor repetiría con John Huston después de protagonizar el debut del cineasta en aquella maravilla de cine negro titulada "El halcón maltés (1941)") como el obsesivo Dobbs, llenarían de realismo las vivencias de este grupo de perdedores, donde se comenta que el hecho de rodar alejados de los grandes estudios y las habituales comodidades que ofrecían éstos ayudarían a incrementar el grado de autenticidad de sus interpretaciones.

el tesoro de Sierra Madre 1948

Bruce Bennett, los mexicanos Alfonso Bedoya (genial su encarnación del bandido "Sombrero dorado"), Manuel Dondé y José Torvay y la presencia del propio John Huston con su breve papel de turista americano serían los nombres de los otros actores que formarían el reparto. Destacar la partitura del genial Max Steiner (conocido compositor de importantes bandas sonoras en películas como "Casablanca (1943)" o "Centauros del desierto (1956)") y la fotografía de Ted McCord ("Al este del Edén (1955)"), un sobresaliente trabajo que resaltaría los polvorientos y áridos paisajes mexicanos donde se desarrollan la mayor parte de la trama del film.

el tesoro de Sierra Madre 1948

Entre las numerosas escenas destacables que podemos ver dentro de la obra hago mención el derrumbamiento de la mina donde se encuentran trabajando los protagonistas, el momento paranoico de Cobbs después de intentar de asesinar a Curtin y ese memorable final cargado de moraleja y alejado del típico "happy end", y es que las carcajadas de Howard y Curtin muestran la desesperación y resignación de estos perdedores después de tan duro esfuerzo por conseguir hacer realidad sus sueños. La película sería galardonada con 3 Óscar en las categorías de mejor director, mejor guión adaptado y mejor actor de reparto. Como curiosidad, esta fue la primera película (y única) donde padre e hijo (Walter y John Huston) conseguían llevarse sendos óscar de la academia en una misma gala.

Información adicional:
Más películas de Humphrey Bogart

Frase para recordar: "El oro cambia el alma del hombre hasta el punto de que ya no es el mismo después de descubrir el mineral".

el tesoro de Sierra Madre 1948el tesoro de Sierra Madre 1948

Título original: The treasure of The Sierra Madre.

Director: John Huston.

Intérpretes: Humphrey Bogart, Tim Holt, Walter Huston, Bruce Bennett, Alfonso Bedova.

Trailer: 




Escena: 




B.S.O.: 




Información complementaria:
Walter Huston

Reseña escrita por Jesús Fariña

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EL TESORO DE SIERRA MADRE (1948). Humphrey Bogart protagoniza un clásico de John Huston.

El tesoro de sierra madre 1948
Dobbs y Curtin son dos vagabundos norteamericanos que recorren las calles de México entre la mendicidad y las penurias. En busca de un empleo que les ayude a subsistir (y con la mala suerte que cuando lo encuentran tratan de no pagarles). Su fortuna parece cambiarles cuando conocen en una pensión de indigentes a Howard, un experimentado buscador de oro que les animará acompañarle a las montañas de Sierra Madre en busca del preciado metal dorado y así poder vivir el resto de sus vidas alejados de las duras calamidades. Todo parece ir viento en popa hasta que entre el grupo empieza a surgir una serie de dudas y desconfianzas entre ellos. Egoísmo, codicia y ambiciones fallidas entre marginales sociales es lo que nos encontraríamos en esta extraordinaria obra de John Huston (tercera dentro de su filmografía y primera que realizaría tras su participación en La Segunda Guerra Mundial) basándose en la novela de B. Traven (de sus relatos también surgirían las adaptaciones cinematográficas, todos ellas de nacionalidad mexicana, "La rebelión de los colgados (1954)", "La rosa blanca (1961)" y "Macario (1960)", siendo quizás ésta última la más conocida de las tres por haber sido nominada como mejor película de habla no inglesa) y donde se pondría de manifiesto las miserias de la conducta humana. El magnífico trío protagonista formado por Walter Huston (padre en la vida real de John Huston y visto como secundario en filmes de la talla de "Yanqui Dandy (1942)" y "Duelo al sol (1946)") representando al viejo Howard, el veterano buscador de oro y personaje clave que mantendría el grado de estabilidad en el grupo, Tim Holt ("El cuarto mandamiento (1942)") en la piel del joven y sensato Curtin y Humphrey Bogart (donde el legendario actor repetiría con John Huston después de protagonizar el debut del cineasta en aquella maravilla de cine negro titulada "El halcón maltés (1941)") como el obsesivo Dobbs, llenarían de realismo las vivencias de este grupo de perdedores, donde se comenta que el hecho de rodar alejados de los grandes estudios y las habituales comodidades que ofrecían éstos ayudarían a incrementar el grado de autenticidad de sus interpretaciones.

el tesoro de Sierra Madre 1948

Bruce Bennett, los mexicanos Alfonso Bedoya (genial su encarnación del bandido "Sombrero dorado"), Manuel Dondé y José Torvay y la presencia del propio John Huston con su breve papel de turista americano serían los nombres de los otros actores que formarían el reparto. Destacar la partitura del genial Max Steiner (conocido compositor de importantes bandas sonoras en películas como "Casablanca (1943)" o "Centauros del desierto (1956)") y la fotografía de Ted McCord ("Al este del Edén (1955)"), un sobresaliente trabajo que resaltaría los polvorientos y áridos paisajes mexicanos donde se desarrollan la mayor parte de la trama del film.

el tesoro de Sierra Madre 1948

Entre las numerosas escenas destacables que podemos ver dentro de la obra hago mención el derrumbamiento de la mina donde se encuentran trabajando los protagonistas, el momento paranoico de Cobbs después de intentar de asesinar a Curtin y ese memorable final cargado de moraleja y alejado del típico "happy end", y es que las carcajadas de Howard y Curtin muestran la desesperación y resignación de estos perdedores después de tan duro esfuerzo por conseguir hacer realidad sus sueños. La película sería galardonada con 3 Óscar en las categorías de mejor director, mejor guión adaptado y mejor actor de reparto. Como curiosidad, esta fue la primera película (y única) donde padre e hijo (Walter y John Huston) conseguían llevarse sendos óscar de la academia en una misma gala.

Información adicional:
Más películas de Humphrey Bogart

Frase para recordar: "El oro cambia el alma del hombre hasta el punto de que ya no es el mismo después de descubrir el mineral".

el tesoro de Sierra Madre 1948el tesoro de Sierra Madre 1948

Título original: The treasure of The Sierra Madre.

Director: John Huston.

Intérpretes: Humphrey Bogart, Tim Holt, Walter Huston, Bruce Bennett, Alfonso Bedova.

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B.S.O.: 




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Walter Huston

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los implacables
Tras combatir en La Guerra de la Seseción, los hermanos Ben y Clint Allison aceptarían el trabajo de Nathan Stark, un ambicioso hombre de negocios que pretende trasladar un numeroso ganado desde Texas a Montana. Durante su trayecto, aparte de sufrir el asalto de un grupo de bandidos y el ataque de los salvajes indios Sioux, conocerían a Nella Turnes, un mujer que pondría en jaque el corazón de Ben y Stark. Nos encontramos con la primera de las tres colaboraciones de Clark Gable con el realizador Raoul Walsh (luego seguirían "Un rey para cuatro reinas (1956)" y "La esclava libre (1957)") y una de las dos películas (la otra sería "Cita en Hong Kong (1955)") que haría el mítico actor con la 20th Century Fox tras romper su vínculo con la Metro Goldwyn Mayer. La película sin ser de las mejores que se han hecho en la historia del western norteamericano tiene los argumentos suficientes para no defraudar a los seguidores del género y para animar a cualquier aficionado en general que quiera ver cine de calidad; buena dosis de aventuras, acción, drama, romance e incluso humor a cargo de un siempre sensacional Raoul Walsh que se acercaba, por aquel entonces, a su retiro profesional. La obra también pondría de manifiesto el duelo personal que mantendrían Ben Allison y Nathan Stark, dos hombres de sueños dispares (mientras el primero aspira a conseguir el dinero suficiente para vivir en un tranquilo y humilde rancho el segundo ambiciona a un mundo lleno de poder y riqueza) que lucharían por conseguir el amor de la sensual Nella Turnes. En el reparto de actores aparte del mencionado Clark Gable disfrutaríamos de la exuberante presencia de Jane Russell (inolvidable el dúo que formó junto a Marilyn Monroe en el musical "Los caballeros las prefieren rubias (1953)") como la atractiva (pero de duro carácter) Nella Turnes y de las participaciones de Robert Ryan ("Grupo salvaje (1969)") en la piel del poderoso Nathan Stark, de Cameron Mitchell ("La muerte de un viajante (1951)") representando a Clint, el hermano de Ben y de Juan García como el mexicano Luis, el fiel e inseparable amigo del protagonista principal.

los implacables

Cabe destacar la belleza (con permiso de Jane Russell) de los paisajes naturales presentes en el film (desde los fríos y nevados territorios de Montana hasta los enormes valles desérticos de Texas), todos ellos resaltados por la extraordinaria fotografía de Leo Tover ("La heredera (1949)") y adornados por la partitura de uno de los grandes compositores de la historia del cine como fue Victor Young ("El hombre tranquilo (1952)"). Entre sus escenas destacaría el momento de la estampida del ganado provocado por Ben para evitar la emboscada de los indios Sioux o la discusión mantenida entre Clark Gable y Jane Rusell sobre los sueños que esperan cada uno cumplir, un instante que describe perfectamente como el amor habido entre ellos se desmorona en un abrir y cerrar de ojos a causa de sus distintas maneras de ver la vida.

los implacables

Los problemas de altura entre Clark Gable y Robert Ryan fue uno de los pequeños inconvenientes que hubieron durante el rodaje del film (a pesar del 1.85 que medía Clark Gable el bueno de Ryan le superaba por 8 centímetros y la idea del director era que Clark Gable se destacara ante el resto de actores), por lo que se decidió el uso de una caja para contrarrestar la diferencia de estaturas entre ambos actores en muchas de las secuencias que aparecían juntos. Otra curiosidad es que ese mismo año Clark Gable volvería a casarse por quinta vez, esta vez con Kay Williams.

Frase para recordar: "La gente levanta monumentos a los que triunfan, los tontos terminan en sepulturas anónimas".

los implacableslos implacables

Título original: The tall men.

Director: Raoul Walsh.

Intérpretes: Clark Gable, Jane Russell, Cameron Mitchell, Robert Ryan.

Escena: 




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Raoul Walsh

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LOS IMPLACABLES (1955). Clark Gable en el western de Raoul Walsh.

los implacables
Tras combatir en La Guerra de la Seseción, los hermanos Ben y Clint Allison aceptarían el trabajo de Nathan Stark, un ambicioso hombre de negocios que pretende trasladar un numeroso ganado desde Texas a Montana. Durante su trayecto, aparte de sufrir el asalto de un grupo de bandidos y el ataque de los salvajes indios Sioux, conocerían a Nella Turnes, un mujer que pondría en jaque el corazón de Ben y Stark. Nos encontramos con la primera de las tres colaboraciones de Clark Gable con el realizador Raoul Walsh (luego seguirían "Un rey para cuatro reinas (1956)" y "La esclava libre (1957)") y una de las dos películas (la otra sería "Cita en Hong Kong (1955)") que haría el mítico actor con la 20th Century Fox tras romper su vínculo con la Metro Goldwyn Mayer. La película sin ser de las mejores que se han hecho en la historia del western norteamericano tiene los argumentos suficientes para no defraudar a los seguidores del género y para animar a cualquier aficionado en general que quiera ver cine de calidad; buena dosis de aventuras, acción, drama, romance e incluso humor a cargo de un siempre sensacional Raoul Walsh que se acercaba, por aquel entonces, a su retiro profesional. La obra también pondría de manifiesto el duelo personal que mantendrían Ben Allison y Nathan Stark, dos hombres de sueños dispares (mientras el primero aspira a conseguir el dinero suficiente para vivir en un tranquilo y humilde rancho el segundo ambiciona a un mundo lleno de poder y riqueza) que lucharían por conseguir el amor de la sensual Nella Turnes. En el reparto de actores aparte del mencionado Clark Gable disfrutaríamos de la exuberante presencia de Jane Russell (inolvidable el dúo que formó junto a Marilyn Monroe en el musical "Los caballeros las prefieren rubias (1953)") como la atractiva (pero de duro carácter) Nella Turnes y de las participaciones de Robert Ryan ("Grupo salvaje (1969)") en la piel del poderoso Nathan Stark, de Cameron Mitchell ("La muerte de un viajante (1951)") representando a Clint, el hermano de Ben y de Juan García como el mexicano Luis, el fiel e inseparable amigo del protagonista principal.

los implacables

Cabe destacar la belleza (con permiso de Jane Russell) de los paisajes naturales presentes en el film (desde los fríos y nevados territorios de Montana hasta los enormes valles desérticos de Texas), todos ellos resaltados por la extraordinaria fotografía de Leo Tover ("La heredera (1949)") y adornados por la partitura de uno de los grandes compositores de la historia del cine como fue Victor Young ("El hombre tranquilo (1952)"). Entre sus escenas destacaría el momento de la estampida del ganado provocado por Ben para evitar la emboscada de los indios Sioux o la discusión mantenida entre Clark Gable y Jane Rusell sobre los sueños que esperan cada uno cumplir, un instante que describe perfectamente como el amor habido entre ellos se desmorona en un abrir y cerrar de ojos a causa de sus distintas maneras de ver la vida.

los implacables

Los problemas de altura entre Clark Gable y Robert Ryan fue uno de los pequeños inconvenientes que hubieron durante el rodaje del film (a pesar del 1.85 que medía Clark Gable el bueno de Ryan le superaba por 8 centímetros y la idea del director era que Clark Gable se destacara ante el resto de actores), por lo que se decidió el uso de una caja para contrarrestar la diferencia de estaturas entre ambos actores en muchas de las secuencias que aparecían juntos. Otra curiosidad es que ese mismo año Clark Gable volvería a casarse por quinta vez, esta vez con Kay Williams.

Frase para recordar: "La gente levanta monumentos a los que triunfan, los tontos terminan en sepulturas anónimas".

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Título original: The tall men.

Director: Raoul Walsh.

Intérpretes: Clark Gable, Jane Russell, Cameron Mitchell, Robert Ryan.

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Raoul Walsh

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