ARTÍCULOS
Mostrando entradas con la etiqueta Jean Renoir. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jean Renoir. Mostrar todas las entradas
la-gran-ilusión
Durante la Gran Guerra, el teniente de aviación Maréchal y el capitán de Estado Mayor Boieldieu son hechos prisioneros y conducidos a un campo de concentración alemán. Tras un intento de evasión, son encerrados en una fortaleza que dirige el capitán Von Rauffenstein, quien como aristócrata hace amistad con Boieldieu. Pero Maréchal y el teniente Rosenthal preparan una nueva evasión, que costará la vida de uno de ellos. Ambos se refugiarán en la casa de una campesina alemana, con la que el primero tendrá un idilio, para cruzar posteriormente la frontera suiza.

Realizada por el maestro Jean Renoir en pleno Frente Popular y a las puertas de La Segunda Guerra Mundial, La gran ilusión pretendía ser un aviso o denuncia de lo que podía ocurrir. A la vez, mostraba las similitudes entre las gentes de los diversos países europeos, ya que los efectos devastadores de la guerra, afectan a todos por igual, sin distinguir nacionalidad alguna. Por otro lado, era una alegoría crítica sobre la desintegración de una clase social, la aristocrática, por excelencia, a la que pertenecían los dos capitanes protagonistas.

Esta obra, con guión de Charles Spaak y del propio Renoir, fotografiada bellísimamente en blanco y negro por Christian Matras es una denuncia fría, pero apasionada de la guerra, una declaración pacifista y humanista en toda regla. Transcurre en un campo de prisioneros de guerra durante la Primera Guerra Mundial, de donde los prisioneros franceses, cumpliendo con su deber, buscan el medio de fugarse. La guerra es eso: unos hombres encerrados por otros hombres. Pero la película nos descubre también otro tema: el del final del antiguo orden, del final del orden aristocrático que había imperado en Europa hasta entonces, el honor y el orden, así como del sistema de clases sociales.

la-gran-ilusión

El oficial francés de clase alta (Pierre Fresnay) tiene más cosas en común con el también aristócrata alemán (Erich von Strogeim), que con sus compatriotas, un mecánico, antes soldado raso, ascendido a oficial (Jean Gabin) y un judío. Ambos militares se profesan un respeto mutuo. El cortés, melancólico y educado capitán alemán desearía poder relacionarse con su colega en otras circunstancias, pero para él el patriotismo es más importante que las diferencias de clase, y que las fronteras mismas entre las clases sociales se han difuminado.

Pero la película tiene una segunda lectura: una vez fuera del campo y siendo libres, los personajes fugados vuelven a ser un trabajador manual y un judío despreciado. La gran ilusión a la que se refiere el título es la de que es fácil superar los prejuicios de clase. La ilusión de la unidad nacional, y de hecho, las divisiones sociales son más fuertes que la aparente cohesión nacida del patriotismo.

la-gran-ilusión

Estamos ante un film poético e intelectual, un film bélico donde no hay trincheras, retaguardias, ni tanques, donde el único disparo que presenciamos sale de la pistola de Rauffesntein. Film perseguido por el Dr. Goebbels, que afirmaba: "es el enemigo cinematográfico número uno" y alabado, a su vez, por el presidente Roosvelt, el cual manifestaba: "todos los demócratas deberían verla", presenta quizá una visión un tanto ambigua de la guerra, al tiempo que su relato cinematográfico ha tenido múltiples y ambivalentes lecturas, puesto que la extrema derecha francesa la vio como un film en defensa del patriotismo y la glorificación de la guerra, haciendo que cada individuo se sacrificase por su país; la ilusión que menciona el título era de los pacifistas: frente al enemigo, hombres que pensaban que eran diferentes descubren que son franceses antes que nada. La extrema izquierda, por su parte, pensó que el film serviría a la causa de la paz estableciendo una clara diferencia entre los aristócratas, soldados profesionales que viven para la guerra, y el resto de los hombres, empujados por la conflagración a pesar suyo. Incluso en 1946, dado el contexto político, y se le dio un vuelco total al sentido de la película se le tachó de invitación al colaboracionismo.

Las actuaciones, que marcan soberbios contrastes (la naturalidad de Jean Gabin, el cual luce en la película el uniforme que Renoir utilizó como piloto de avión durante la Primera Guerra Mundial, frente a la urbanidad educada de Fresnay y de von Stroheim), aumentan el valor de la película, cuyo mensaje se transmite tan sutilmente que, por una parte, recibió un premio en el Festival de Venecia, de orientación claramente fascista por entonces, y por otra, fue prohibida en Francia durante la ocupación por los nazis.

El cautiverio produce la ilusión de la hermandad; la libertad demuestra la realidad de que todavía existen las diferencias de clases. Pero esta joya de Renoir es una bella parábola del pacifismo, la solidaridad y la libertad.

la-gran-ilusión

Título original: La Grande Illusion.

Director: Jean Renoir,

Intérpretes: Jean GabinErich von StroheimPierre FresnayMarcel DalioDita ParloJean DastéJulien CaretteGeorges Péclet,

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

LA GRAN ILUSIÓN (1937). El campo de concentración alemán de Jean Renoir.

la-gran-ilusión
Durante la Gran Guerra, el teniente de aviación Maréchal y el capitán de Estado Mayor Boieldieu son hechos prisioneros y conducidos a un campo de concentración alemán. Tras un intento de evasión, son encerrados en una fortaleza que dirige el capitán Von Rauffenstein, quien como aristócrata hace amistad con Boieldieu. Pero Maréchal y el teniente Rosenthal preparan una nueva evasión, que costará la vida de uno de ellos. Ambos se refugiarán en la casa de una campesina alemana, con la que el primero tendrá un idilio, para cruzar posteriormente la frontera suiza.

Realizada por el maestro Jean Renoir en pleno Frente Popular y a las puertas de La Segunda Guerra Mundial, La gran ilusión pretendía ser un aviso o denuncia de lo que podía ocurrir. A la vez, mostraba las similitudes entre las gentes de los diversos países europeos, ya que los efectos devastadores de la guerra, afectan a todos por igual, sin distinguir nacionalidad alguna. Por otro lado, era una alegoría crítica sobre la desintegración de una clase social, la aristocrática, por excelencia, a la que pertenecían los dos capitanes protagonistas.

Esta obra, con guión de Charles Spaak y del propio Renoir, fotografiada bellísimamente en blanco y negro por Christian Matras es una denuncia fría, pero apasionada de la guerra, una declaración pacifista y humanista en toda regla. Transcurre en un campo de prisioneros de guerra durante la Primera Guerra Mundial, de donde los prisioneros franceses, cumpliendo con su deber, buscan el medio de fugarse. La guerra es eso: unos hombres encerrados por otros hombres. Pero la película nos descubre también otro tema: el del final del antiguo orden, del final del orden aristocrático que había imperado en Europa hasta entonces, el honor y el orden, así como del sistema de clases sociales.

la-gran-ilusión

El oficial francés de clase alta (Pierre Fresnay) tiene más cosas en común con el también aristócrata alemán (Erich von Strogeim), que con sus compatriotas, un mecánico, antes soldado raso, ascendido a oficial (Jean Gabin) y un judío. Ambos militares se profesan un respeto mutuo. El cortés, melancólico y educado capitán alemán desearía poder relacionarse con su colega en otras circunstancias, pero para él el patriotismo es más importante que las diferencias de clase, y que las fronteras mismas entre las clases sociales se han difuminado.

Pero la película tiene una segunda lectura: una vez fuera del campo y siendo libres, los personajes fugados vuelven a ser un trabajador manual y un judío despreciado. La gran ilusión a la que se refiere el título es la de que es fácil superar los prejuicios de clase. La ilusión de la unidad nacional, y de hecho, las divisiones sociales son más fuertes que la aparente cohesión nacida del patriotismo.

la-gran-ilusión

Estamos ante un film poético e intelectual, un film bélico donde no hay trincheras, retaguardias, ni tanques, donde el único disparo que presenciamos sale de la pistola de Rauffesntein. Film perseguido por el Dr. Goebbels, que afirmaba: "es el enemigo cinematográfico número uno" y alabado, a su vez, por el presidente Roosvelt, el cual manifestaba: "todos los demócratas deberían verla", presenta quizá una visión un tanto ambigua de la guerra, al tiempo que su relato cinematográfico ha tenido múltiples y ambivalentes lecturas, puesto que la extrema derecha francesa la vio como un film en defensa del patriotismo y la glorificación de la guerra, haciendo que cada individuo se sacrificase por su país; la ilusión que menciona el título era de los pacifistas: frente al enemigo, hombres que pensaban que eran diferentes descubren que son franceses antes que nada. La extrema izquierda, por su parte, pensó que el film serviría a la causa de la paz estableciendo una clara diferencia entre los aristócratas, soldados profesionales que viven para la guerra, y el resto de los hombres, empujados por la conflagración a pesar suyo. Incluso en 1946, dado el contexto político, y se le dio un vuelco total al sentido de la película se le tachó de invitación al colaboracionismo.

Las actuaciones, que marcan soberbios contrastes (la naturalidad de Jean Gabin, el cual luce en la película el uniforme que Renoir utilizó como piloto de avión durante la Primera Guerra Mundial, frente a la urbanidad educada de Fresnay y de von Stroheim), aumentan el valor de la película, cuyo mensaje se transmite tan sutilmente que, por una parte, recibió un premio en el Festival de Venecia, de orientación claramente fascista por entonces, y por otra, fue prohibida en Francia durante la ocupación por los nazis.

El cautiverio produce la ilusión de la hermandad; la libertad demuestra la realidad de que todavía existen las diferencias de clases. Pero esta joya de Renoir es una bella parábola del pacifismo, la solidaridad y la libertad.

la-gran-ilusión

Título original: La Grande Illusion.

Director: Jean Renoir,

Intérpretes: Jean GabinErich von StroheimPierre FresnayMarcel DalioDita ParloJean DastéJulien CaretteGeorges Péclet,

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

una mujer en la playa
La película comienza presentando al teniente Scott Burnett (Robert Ryan), actualmente en el Servicio de Guardacostas, que ha sido un combatiente de la guerra. Todavía bajo la influencia de los horrores vividos en combate, sus pesadillas siguen siendo muy intensas como reflejo de la tensión interna que mantiene y que acompañan a un superviviente de sus características. Pero Scott se esfuerza por normalizar su vida y mantiene una relación con la joven Eve (Nan Leslie). Pero el destino le tiene preparada una sorpresa. Un día paseando por la playa encuentra a una misteriosa y bella mujer, Peggy (Joan Bennett), la mujer de un famoso pintor neoyorkino, Tod (Charles Bickford) obligado a abandonar su profesión debido a su ceguera. El matrimonio vive en condiciones muy precarias, ocupando una pequeña casita solitaria de la playa, alejados del pueblo y sus vecinos. Desde su primera visión de la bella Peggy, Scott queda irremediablemente atraído por esta belleza singular. Ella por su parte, le confiesa a Scott su permanente infelicidad, obligada a vivir con un hombre amargado por su ceguera y retenida por el gran sentimiento de culpa que su marido se encarga de recordarle continuamente. Pese a las circunstancias de cada cual, la atracción es inevitable. Juntos intentarán planear un futuro y una huida. Sin embargo, el relato cuenta con un interesantísimo final abierto a la reflexión para cada espectador. Jean Renoir, en su etapa de cine en Hollywood, se decide por hacer una incursión en el estilo Noir con la adaptación de esta novela de Mitchel Wilson

una mujer en la playa

Un relato que, basado aparentemente sobre un triángulo amoroso, explora e indaga sobre cuestiones fundamentales de la condición humana, reflejadas a través de los tres personajes protagonistas. El guión fue el resultado de la colaboración entre el propio Jean Renoir, Frank M. Davis y Michael Hogan. La escena onírica inicial del sueño del teniente Scott Burnett (Robert Ryan) a modo de premonición de lo que será la película, parece tener un referente visual en los sueños de la pareja de recién casados de la película de Jean Vigo "L´Atalante (1934)". Las pesadillas nos revelan el mundo interno de nuestro protagonista, un ex militar que intenta superar sus terribles recuerdos. Y así, cada personaje es descrito visualmente con sus contradicciones, con los miedos que los atormentan y sus miserias. Peggy, es presentada con todo el esplendor de su belleza como una mujer misteriosa, una persona dubitativa y atormentada por actos de su vida pasada que estaba repleta de lujos y fiestas en la ciudad de New York. Su marido, completamente dependiente de ella debido a su ceguera, también esconde una extraña crueldad y una conducta ambivalente. Scott y Peggy, intentarán buscar refugio en su idilio para escapar de la realidad, una huída hacia delante que ayude a eliminar todos los dolorosos recuerdos. Sin embargo, Tod, el marido ciego, se aferra al pasado, a sus recuerdos de cuando podía ver como única salvación de su terrible drama. Según el propio Renoir, en esta cinta se refleja el tema de la soledad.

una mujer en la playa

"La soledad es un tema rico, porque no existe. El vacío que produce está lleno de fantasmas, los fantasmas de nuestro pasado. Son muy poderosos, lo suficiente para modelar el presente a su imagen."

Tratándose de Renoir, resulta casi imposible no obtener fotogramas preciosistas con poderosas metáforas visuales conseguidas gracias a sus directores de fotografía Leo Tover y Harry J. Wild. Con una gran estética fotográfica y las excelentes interpretaciones del trío protagonista, se mantiene una narración con varios elementos característicos del Noir, marcada por el destino y algunos aspectos humanos que traspasan las barreras de la convencionalidad. El agua, al igual que en su mediometraje “Una partida en el campo”, está presente de manera artística. La playa como escenario fundamental, los bellos acantilados como soporte del suspense perfecto y el pasado representado mediante escenas oníricas submarinas del teniente Scott conforman un abanico perfecto de posibilidades para cada una de las emociones de los personajes que protagonizan el film. Al parecer, Renoir no quedó del todo contento con el resultado final de su obra debido al montaje que la RKO impuso al metraje original con la finalidad de eliminar las escenas más eróticas de la relación que mantienen Scott y Peggy, donde la pasión se abre paso derribando cualquier código moral establecido.

una mujer en la playa

Título original: The Woman on the Beach.

Director: Jean Renoir.

Intérpretes: Joan Bennett, Robert Ryan, Charles Bickford, Nan Leslie, Irene Ryan, Walter Sande.

Escena:



Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

Quizás también pueda interesarle:

UNA MUJER EN LA PLAYA (1947). El triángulo amoroso de Jean Renoir.

una mujer en la playa
La película comienza presentando al teniente Scott Burnett (Robert Ryan), actualmente en el Servicio de Guardacostas, que ha sido un combatiente de la guerra. Todavía bajo la influencia de los horrores vividos en combate, sus pesadillas siguen siendo muy intensas como reflejo de la tensión interna que mantiene y que acompañan a un superviviente de sus características. Pero Scott se esfuerza por normalizar su vida y mantiene una relación con la joven Eve (Nan Leslie). Pero el destino le tiene preparada una sorpresa. Un día paseando por la playa encuentra a una misteriosa y bella mujer, Peggy (Joan Bennett), la mujer de un famoso pintor neoyorkino, Tod (Charles Bickford) obligado a abandonar su profesión debido a su ceguera. El matrimonio vive en condiciones muy precarias, ocupando una pequeña casita solitaria de la playa, alejados del pueblo y sus vecinos. Desde su primera visión de la bella Peggy, Scott queda irremediablemente atraído por esta belleza singular. Ella por su parte, le confiesa a Scott su permanente infelicidad, obligada a vivir con un hombre amargado por su ceguera y retenida por el gran sentimiento de culpa que su marido se encarga de recordarle continuamente. Pese a las circunstancias de cada cual, la atracción es inevitable. Juntos intentarán planear un futuro y una huida. Sin embargo, el relato cuenta con un interesantísimo final abierto a la reflexión para cada espectador. Jean Renoir, en su etapa de cine en Hollywood, se decide por hacer una incursión en el estilo Noir con la adaptación de esta novela de Mitchel Wilson

una mujer en la playa

Un relato que, basado aparentemente sobre un triángulo amoroso, explora e indaga sobre cuestiones fundamentales de la condición humana, reflejadas a través de los tres personajes protagonistas. El guión fue el resultado de la colaboración entre el propio Jean Renoir, Frank M. Davis y Michael Hogan. La escena onírica inicial del sueño del teniente Scott Burnett (Robert Ryan) a modo de premonición de lo que será la película, parece tener un referente visual en los sueños de la pareja de recién casados de la película de Jean Vigo "L´Atalante (1934)". Las pesadillas nos revelan el mundo interno de nuestro protagonista, un ex militar que intenta superar sus terribles recuerdos. Y así, cada personaje es descrito visualmente con sus contradicciones, con los miedos que los atormentan y sus miserias. Peggy, es presentada con todo el esplendor de su belleza como una mujer misteriosa, una persona dubitativa y atormentada por actos de su vida pasada que estaba repleta de lujos y fiestas en la ciudad de New York. Su marido, completamente dependiente de ella debido a su ceguera, también esconde una extraña crueldad y una conducta ambivalente. Scott y Peggy, intentarán buscar refugio en su idilio para escapar de la realidad, una huída hacia delante que ayude a eliminar todos los dolorosos recuerdos. Sin embargo, Tod, el marido ciego, se aferra al pasado, a sus recuerdos de cuando podía ver como única salvación de su terrible drama. Según el propio Renoir, en esta cinta se refleja el tema de la soledad.

una mujer en la playa

"La soledad es un tema rico, porque no existe. El vacío que produce está lleno de fantasmas, los fantasmas de nuestro pasado. Son muy poderosos, lo suficiente para modelar el presente a su imagen."

Tratándose de Renoir, resulta casi imposible no obtener fotogramas preciosistas con poderosas metáforas visuales conseguidas gracias a sus directores de fotografía Leo Tover y Harry J. Wild. Con una gran estética fotográfica y las excelentes interpretaciones del trío protagonista, se mantiene una narración con varios elementos característicos del Noir, marcada por el destino y algunos aspectos humanos que traspasan las barreras de la convencionalidad. El agua, al igual que en su mediometraje “Una partida en el campo”, está presente de manera artística. La playa como escenario fundamental, los bellos acantilados como soporte del suspense perfecto y el pasado representado mediante escenas oníricas submarinas del teniente Scott conforman un abanico perfecto de posibilidades para cada una de las emociones de los personajes que protagonizan el film. Al parecer, Renoir no quedó del todo contento con el resultado final de su obra debido al montaje que la RKO impuso al metraje original con la finalidad de eliminar las escenas más eróticas de la relación que mantienen Scott y Peggy, donde la pasión se abre paso derribando cualquier código moral establecido.

una mujer en la playa

Título original: The Woman on the Beach.

Director: Jean Renoir.

Intérpretes: Joan Bennett, Robert Ryan, Charles Bickford, Nan Leslie, Irene Ryan, Walter Sande.

Escena:



Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

Quizás también pueda interesarle:

el río
Fue la primera película en color de Jean Renoir y fue rodada íntegramente en la India. La idea surgió a raíz de una reseña publicada en la prensa sobre la novela de Rumer Godden, a pesar de la oposición de los estudios ya que, en dicha novela, no se hacía mención de cacerías, ni de elefantes, ni de tigres. El tópico de aquella época en el cine. La historia nos traslada a la vida de una joven británica (Patricia Walters) que reside en la India junto a sus padres, sus cuatro hermanas y su aventurado hermano pequeño. Su vida se verá agitada por la llegada del capitán John (Arthur Shields), un militar mutilado de guerra que viene a pasar una temporada en casa de un amigo de la familia durante su período de convalecencia. Con su llegada, la joven descubrirá sus sentimientos más románticos al sentirse muy atraída hacia él. Jean Renoir (1894-1979) era hijo de Pierre-Auguste Renoir, el célebre pintor impresionista. En su juventud se alistó en el ejército y participó en la I Guerra Mundial, donde sufrió una herida en la pierna (curiosamente, lo que le ocurre al capitán John en "El Río"). Debutó como director en 1924 con "La hija del agua", una obra con un claro tinte impresionista (su cine siempre estuvo claramente influenciado por su padre) que, a su pesar, no impresionó mucho a la crítica de la época. Sin embargo, no se amedrentó por esto y, para mayor gloria del séptimo arte, continuó dirigiendo. Con lo cual, pasado el tiempo, nos brindó algunas maravillosas obras maestras como: "Los bajos fondos (1936)", "La gran ilusión (1937)", "La marsellesa (1938)", "La bestia humana (1938)", "La regla del juego (1939)" o "Esta tierra es mía (1943)".

el río

Todo el transcurso de El Río es como un cuento en el que todo está armonizado, como el fluir de un río que baja pausado a través de campos y valles, dotando de paz a ese entorno en el que se integra. Y lo vemos reflejado en el personaje del niño (interpretado por Claude Renoir, sobrino del director). Un niño cuyo comportamiento fluye como ese río, armonizado, sin prejuicios, inocente a la vez que travieso, despreocupado de los problemas de los mayores e interesado en las cosas de su entorno. De ese entorno cargado de sentimientos, valores, aventuras e, incluso, nostalgia. El movimiento de cámara ayuda (más bien el no movimiento, ya que se hizo uso de cámara estática) a crear esa atmósfera de calma, de paz, de tranquilidad. Nada más comenzar, la película nos da una ligera pista de lo que vamos encontrar, con ese simbólico círculo que nos indica como vamos a sumergirnos en un relato que encarna el simple transcurso de la vida, como si de un río se tratase.

el río

Con su nacimiento, su fluir, su desembocadura y vuelta a empezar. Es un canto poético al devenir humano, al descubrimiento del amor, al descubrimiento del dolor o a la pérdida de la inocencia para entrar en la edad adulta. Es un canto a los niños, entre los que no existen prejuicios, sólo personas, compañeros. En definitiva, El Río es una película tremendamente humana que debería poder ver cualquiera y, a ser posible, acompañados de los niños de la familia. Es un filme para descubrir un país que fascina a su director por la riqueza de sus tradiciones y de sus costumbres ancestrales. A pesar de que el neorrealismo había convulsionado la estética del cine y también la de Renoir, como se pudo ver en La marsellesa, no es, sin embargo, una película neorrealista, aunque sí un filme que atiende en primer lugar el decorado real en que habitan los personajes. Podría decirse que El río es un documental ataviado con tres historias de amor. Cuando Renoir decidió rodar en la India ya sabía que la fuerte impresión de aquel país debía plasmarse en imágenes que respondieran a la realidad antes que al tópico. Los productores pretendían una obra con cacerías de elefantes y tigres porque entendían que la India sin eso, no era la India. Por supuesto, Renoir se negó no sólo a ese tópico, sino también a mostrar el de la miseria y el hambre.

el río

Por tanto, se puede considerar que El Río es una película del Neorrealismo trascendido, ya que Jean trasciende lo evidente para dejarse seducir por toda esa forma de vida de la India y contrastándola con las costumbres occidentales. La película debe poco a sus intérpretes, aunque todos responden muy bien a las exigencias de sus personajes. Viendo el transcurso de esta reseña, podemos adivinar que hubo múltiples anécdotas que rodearon el rodaje de la misma. Por ejemplo, que se dice que durante el rodaje, Renoir conoció a Satyayit Ray, incluso, se rumorea que este colaboró como asistente de Renoir. Se sabe también, que Jean Renoir puso cuatro condiciones para llevar a cabo el rodaje: que le financiaran un viaje a la India (quería conocer el terreno), escribir el guión junto a la novelista, tener el derecho "irrenunciable" al final cut y, ¿no lo adivinan?, nada de cacerías de elefantes o tigres. Otra anécdota destacable es que el productor era un florista de Beverly Hills y, después de El río, jamás volvió a producir. Para el papel masculino pensó en contratar a Marlon Brando, pero superó pronto esa tentación y eligió en su lugar a Tom Breen, modesto actor que había perdido, efectivamente, una pierna en la reciente guerra, ya que Brando hubiera condicionado demasiado esa narrativa dulce y sencilla con la que Renoir nos dio una lección de cine.

el río

Premios:
-        Venecia (1951): Premio internacional.
-        Círculo de críticos de Nueva York (1951): Nominada a la mejor película.
-        Premios BAFTA (1952): Nominada a la mejor película.

Frase para recordar: "Brindo por los niños. Deberíamos celebrar que un niño muera como niño, que un niño haya escapado. Los encerramos en nuestras escuelas, les inculcamos nuestros estúpidos tabúes, los enredamos en nuestras guerras, y no lo pueden resistir. No tienen armaduras, así que los matamos. Masacramos a los inocentes, y el mundo es de los niños, el mundo real. Trepan a los árboles y se revuelcan en la hierba. Son parecidos a las hormigas y libres como pájaros. Son como los animales, no se avergüenzan. Saben lo que es importante: que ha nacido un ratón o que una hoja cae en el estanque. Si el mundo estuviera hecho de niños...".


el río


Título original: The river.

Director: Jean Renoir.

Intérpretes: Patricia WaltersAdrienne CorriNora SwinburneEsmond KnightArthur Shields,Thomas E. Breen.


Escena:






Información complementaria:
Jean Renoir

Reseña escrita por Juanma Falcón

EL RÍO (1951). El viaje a la India de Jean Renoir.

el río
Fue la primera película en color de Jean Renoir y fue rodada íntegramente en la India. La idea surgió a raíz de una reseña publicada en la prensa sobre la novela de Rumer Godden, a pesar de la oposición de los estudios ya que, en dicha novela, no se hacía mención de cacerías, ni de elefantes, ni de tigres. El tópico de aquella época en el cine. La historia nos traslada a la vida de una joven británica (Patricia Walters) que reside en la India junto a sus padres, sus cuatro hermanas y su aventurado hermano pequeño. Su vida se verá agitada por la llegada del capitán John (Arthur Shields), un militar mutilado de guerra que viene a pasar una temporada en casa de un amigo de la familia durante su período de convalecencia. Con su llegada, la joven descubrirá sus sentimientos más románticos al sentirse muy atraída hacia él. Jean Renoir (1894-1979) era hijo de Pierre-Auguste Renoir, el célebre pintor impresionista. En su juventud se alistó en el ejército y participó en la I Guerra Mundial, donde sufrió una herida en la pierna (curiosamente, lo que le ocurre al capitán John en "El Río"). Debutó como director en 1924 con "La hija del agua", una obra con un claro tinte impresionista (su cine siempre estuvo claramente influenciado por su padre) que, a su pesar, no impresionó mucho a la crítica de la época. Sin embargo, no se amedrentó por esto y, para mayor gloria del séptimo arte, continuó dirigiendo. Con lo cual, pasado el tiempo, nos brindó algunas maravillosas obras maestras como: "Los bajos fondos (1936)", "La gran ilusión (1937)", "La marsellesa (1938)", "La bestia humana (1938)", "La regla del juego (1939)" o "Esta tierra es mía (1943)".

el río

Todo el transcurso de El Río es como un cuento en el que todo está armonizado, como el fluir de un río que baja pausado a través de campos y valles, dotando de paz a ese entorno en el que se integra. Y lo vemos reflejado en el personaje del niño (interpretado por Claude Renoir, sobrino del director). Un niño cuyo comportamiento fluye como ese río, armonizado, sin prejuicios, inocente a la vez que travieso, despreocupado de los problemas de los mayores e interesado en las cosas de su entorno. De ese entorno cargado de sentimientos, valores, aventuras e, incluso, nostalgia. El movimiento de cámara ayuda (más bien el no movimiento, ya que se hizo uso de cámara estática) a crear esa atmósfera de calma, de paz, de tranquilidad. Nada más comenzar, la película nos da una ligera pista de lo que vamos encontrar, con ese simbólico círculo que nos indica como vamos a sumergirnos en un relato que encarna el simple transcurso de la vida, como si de un río se tratase.

el río

Con su nacimiento, su fluir, su desembocadura y vuelta a empezar. Es un canto poético al devenir humano, al descubrimiento del amor, al descubrimiento del dolor o a la pérdida de la inocencia para entrar en la edad adulta. Es un canto a los niños, entre los que no existen prejuicios, sólo personas, compañeros. En definitiva, El Río es una película tremendamente humana que debería poder ver cualquiera y, a ser posible, acompañados de los niños de la familia. Es un filme para descubrir un país que fascina a su director por la riqueza de sus tradiciones y de sus costumbres ancestrales. A pesar de que el neorrealismo había convulsionado la estética del cine y también la de Renoir, como se pudo ver en La marsellesa, no es, sin embargo, una película neorrealista, aunque sí un filme que atiende en primer lugar el decorado real en que habitan los personajes. Podría decirse que El río es un documental ataviado con tres historias de amor. Cuando Renoir decidió rodar en la India ya sabía que la fuerte impresión de aquel país debía plasmarse en imágenes que respondieran a la realidad antes que al tópico. Los productores pretendían una obra con cacerías de elefantes y tigres porque entendían que la India sin eso, no era la India. Por supuesto, Renoir se negó no sólo a ese tópico, sino también a mostrar el de la miseria y el hambre.

el río

Por tanto, se puede considerar que El Río es una película del Neorrealismo trascendido, ya que Jean trasciende lo evidente para dejarse seducir por toda esa forma de vida de la India y contrastándola con las costumbres occidentales. La película debe poco a sus intérpretes, aunque todos responden muy bien a las exigencias de sus personajes. Viendo el transcurso de esta reseña, podemos adivinar que hubo múltiples anécdotas que rodearon el rodaje de la misma. Por ejemplo, que se dice que durante el rodaje, Renoir conoció a Satyayit Ray, incluso, se rumorea que este colaboró como asistente de Renoir. Se sabe también, que Jean Renoir puso cuatro condiciones para llevar a cabo el rodaje: que le financiaran un viaje a la India (quería conocer el terreno), escribir el guión junto a la novelista, tener el derecho "irrenunciable" al final cut y, ¿no lo adivinan?, nada de cacerías de elefantes o tigres. Otra anécdota destacable es que el productor era un florista de Beverly Hills y, después de El río, jamás volvió a producir. Para el papel masculino pensó en contratar a Marlon Brando, pero superó pronto esa tentación y eligió en su lugar a Tom Breen, modesto actor que había perdido, efectivamente, una pierna en la reciente guerra, ya que Brando hubiera condicionado demasiado esa narrativa dulce y sencilla con la que Renoir nos dio una lección de cine.

el río

Premios:
-        Venecia (1951): Premio internacional.
-        Círculo de críticos de Nueva York (1951): Nominada a la mejor película.
-        Premios BAFTA (1952): Nominada a la mejor película.

Frase para recordar: "Brindo por los niños. Deberíamos celebrar que un niño muera como niño, que un niño haya escapado. Los encerramos en nuestras escuelas, les inculcamos nuestros estúpidos tabúes, los enredamos en nuestras guerras, y no lo pueden resistir. No tienen armaduras, así que los matamos. Masacramos a los inocentes, y el mundo es de los niños, el mundo real. Trepan a los árboles y se revuelcan en la hierba. Son parecidos a las hormigas y libres como pájaros. Son como los animales, no se avergüenzan. Saben lo que es importante: que ha nacido un ratón o que una hoja cae en el estanque. Si el mundo estuviera hecho de niños...".


el río


Título original: The river.

Director: Jean Renoir.

Intérpretes: Patricia WaltersAdrienne CorriNora SwinburneEsmond KnightArthur Shields,Thomas E. Breen.


Escena:






Información complementaria:
Jean Renoir

Reseña escrita por Juanma Falcón

NOS MENCIONAN EN ANTENA 3

FINALISTAS EN LOS PREMIOS 20BLOGS 2.015

FINALISTAS EN LOS PREMIOS 20BLOGS 2.014

FINALISTAS EN LOS PREMIOS BITÁCORAS 2.012

SÍGUENOS EN FEEDLY

follow us in feedly

AVISO LEGAL

Licencia Creative Commons
Las mejores películas de la historia del cine por Jesús Fariña se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.
back to top