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Harry Brown
Estamos ante una cinta bastante digna en cuanto a su factura técnica, con un guión más reflexivo del que pudiera esperarse tras el planteamiento inicial, que mantiene la capacidad de abordar, aunque sea superficialmente, varios temas tomando como eje principal el dilema entre justicia o venganza personal. Desde mi punto de vista no recibió la distribución que merecía, ya que pasó directamente a su lanzamiento en DVD en nuestro País sin pasar por las salas de cine. Se trata de un film británico protagonizado por el emblemático, carismático e infatigable Michael Caine. Independientemente de los tintes políticos que se quieran atribuir a esta cinta, ya que Caine ha hecho público su apoyo a David Cameron, estamos ante un relato urbano cuyo protagonista encaja perfectamente en la categoría de justiciero solitario al más puro estilo de los westerns clásicos. Sin embargo, el acierto del film está en no caer en la linealidad de la venganza personal, sino en intentar retratar de forma global el problema de la violencia en los barrios marginales, ya sea de forma individual, colectiva o incluso desde las mismas instancias policiales que dejan abandonados ciertos barrios a su suerte de trapicheos de drogas y actos vandálicos hasta que todo se descontrola. La muerte de un pensionista, íntimo amigo y compañero de Harry Brown, en un acto salvaje y humillante llevado a cabo por una banda de pequeños traficantes callejeros no alcanza la suficiente importancia hasta que los hechos derivan en una cadena de asesinatos de pequeños traficantes, en lo que la Policía denomina enfrentamiento entre bandas. 

Harry Brown

Su torpe intervención con los antidisturbios arrasando como Atila en esta Colmena de edificios desemboca en una batalla campal urbana con muertos y heridos. Pero volvamos al principio. Voy a intentar describir esta mezcla de película de acción, con tintes policíacos y algo de suspense sin destrozar el final para los que no la han visto, la mayoría, supongo. Estamos ante un relato de venganza personal ejecutado por la figura de un anciano que intenta envejecer con dignidad en una zona de los suburbios. Mantiene sus buenos hábitos, vive solo porque su esposa está en coma en el hospital. Su gran compañero y amigo es Leonard Attwell, David Bradley, otro anciano con el que suele jugar al ajedrez y hablar sobre su esposa. Durante estas conversaciones, Leonard le cuenta a Harry el acoso que está recibiendo por los pequeños traficantes del barrio y es entonces cuando se menciona el pasado en el ejército de nuestro protagonista, dejando entrever que antes de su matrimonio era un hombre violento que luchó con su ejército y recibió diferentes medallas por ello. Lo mejor del film es claramente la interpretación de su protagonista, pero también hay pequeños destellos en la globalidad de la cinta. La combinación de algunos planos detalle y de primeros planos con grandes aperturas en espacio abierto están bien combinadas, su finalidad es la de aumentar el dramatismo y suspense de la cinta. Al igual que el empleo de una gama muy limitada de colores. La fotografía emplea tan solo una gama de amarillos, verdes y ocres, pocos colores muy cercanos en el círculo cromático, tanto durante el día como por la noche con los amarillentos faros nocturnos, transmitiendo así esa desolación, esa existencia tan fría, fea y monótona que el director quiere que percibamos de la zona. 

Harry Brown

El inicio de la película es muy interesante porque nos describe el barrio de forma subjetiva gracias a la utilización de cámaras que se mueven al ritmo de los delincuentes, que distorsionan la imagen al mismo tiempo que lo hacen sus cerebros bajo la influencia de las drogas. Una apertura que casi consigue sumergirnos de lleno desde el punto de vista de los delincuentes juveniles que han tomado una zona del barrio, el túnel, como su Cuartel general. La cámara nos muestra lo mismo que están viendo los jóvenes: Ya sea sus rituales de drogadicción en el túnel para formar parte de la banda, como recorriendo la ciudad en sus motos. Seremos testigos de sus robos, trapicheos, palizas callejeras y disparos con armas de fuego de letales consecuencias. Con un cambio brusco de plano, tendremos una visión general de un barrio marginal, donde los edificios forman una gran Colmena construida con materiales de mala calidad terriblemente desgastados, viviendas pequeñas muy hacinadas y paredes sucias. El gran protagonista de la historia es Michael Caine, que sigue conservando en sus gestos nada exagerados un perfecto abanico emocional que va desde la tristeza absoluta hasta la frialdad y la crueldad más manifiesta. Su percepción de la muerte cambia al fallecer su esposa. En ese momento es capaz de sentir la muerte como cercana. Sin apenas darle tregua pierde a su otro ser querido: su mejor amigo. Lejos de abatirse, de lamentarse y de dejarse llevar por su estado de avanzada edad y delicada salud física, Harry nos demuestra que se puede envejecer sin perder la dignidad, que el cerebro puede seguir muy despierto y que nunca es tarde para seguir aprendiendo a sobrevivir. Estamos ante una cinta entretenida, que no pierde el ritmo en ningún momento, con escenas de acción y violencia pero sin recurrir al despliegue de grandes efectos especiales. Tampoco es necesario que Harry posea cualidades físicas extraordinarias, le basta con su firme determinación de hombre solitario y la utilización de su cerebro para orquestar al ritmo de una partida de ajedrez, cuyo contrincante es la Inspectora de policía Alice Frampton, una excelente Emily Mortimer, toda una debacle de violencia que intenta restaurar el equilibrio perdido, o no.

Harry Brown

Frases para recordar:

" - Detective Inspector Alice Frampton : Esto no es Irlanda del Norte.
- Harry Brown: No. Aquellos luchaban por una causa y éstos lo hacen por puro entretenimiento."

Director: Daniel Barber.

Intérpretes: Michael Caine, Emily Mortimer, Iain Glen, Jack O'Connell, Liam Cunningham, Sean Harris, Amy Steel, Ben Drew, David Bradley.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

HARRY BROWN (2009). El justiciero Michael Caine.

Harry Brown
Estamos ante una cinta bastante digna en cuanto a su factura técnica, con un guión más reflexivo del que pudiera esperarse tras el planteamiento inicial, que mantiene la capacidad de abordar, aunque sea superficialmente, varios temas tomando como eje principal el dilema entre justicia o venganza personal. Desde mi punto de vista no recibió la distribución que merecía, ya que pasó directamente a su lanzamiento en DVD en nuestro País sin pasar por las salas de cine. Se trata de un film británico protagonizado por el emblemático, carismático e infatigable Michael Caine. Independientemente de los tintes políticos que se quieran atribuir a esta cinta, ya que Caine ha hecho público su apoyo a David Cameron, estamos ante un relato urbano cuyo protagonista encaja perfectamente en la categoría de justiciero solitario al más puro estilo de los westerns clásicos. Sin embargo, el acierto del film está en no caer en la linealidad de la venganza personal, sino en intentar retratar de forma global el problema de la violencia en los barrios marginales, ya sea de forma individual, colectiva o incluso desde las mismas instancias policiales que dejan abandonados ciertos barrios a su suerte de trapicheos de drogas y actos vandálicos hasta que todo se descontrola. La muerte de un pensionista, íntimo amigo y compañero de Harry Brown, en un acto salvaje y humillante llevado a cabo por una banda de pequeños traficantes callejeros no alcanza la suficiente importancia hasta que los hechos derivan en una cadena de asesinatos de pequeños traficantes, en lo que la Policía denomina enfrentamiento entre bandas. 

Harry Brown

Su torpe intervención con los antidisturbios arrasando como Atila en esta Colmena de edificios desemboca en una batalla campal urbana con muertos y heridos. Pero volvamos al principio. Voy a intentar describir esta mezcla de película de acción, con tintes policíacos y algo de suspense sin destrozar el final para los que no la han visto, la mayoría, supongo. Estamos ante un relato de venganza personal ejecutado por la figura de un anciano que intenta envejecer con dignidad en una zona de los suburbios. Mantiene sus buenos hábitos, vive solo porque su esposa está en coma en el hospital. Su gran compañero y amigo es Leonard Attwell, David Bradley, otro anciano con el que suele jugar al ajedrez y hablar sobre su esposa. Durante estas conversaciones, Leonard le cuenta a Harry el acoso que está recibiendo por los pequeños traficantes del barrio y es entonces cuando se menciona el pasado en el ejército de nuestro protagonista, dejando entrever que antes de su matrimonio era un hombre violento que luchó con su ejército y recibió diferentes medallas por ello. Lo mejor del film es claramente la interpretación de su protagonista, pero también hay pequeños destellos en la globalidad de la cinta. La combinación de algunos planos detalle y de primeros planos con grandes aperturas en espacio abierto están bien combinadas, su finalidad es la de aumentar el dramatismo y suspense de la cinta. Al igual que el empleo de una gama muy limitada de colores. La fotografía emplea tan solo una gama de amarillos, verdes y ocres, pocos colores muy cercanos en el círculo cromático, tanto durante el día como por la noche con los amarillentos faros nocturnos, transmitiendo así esa desolación, esa existencia tan fría, fea y monótona que el director quiere que percibamos de la zona. 

Harry Brown

El inicio de la película es muy interesante porque nos describe el barrio de forma subjetiva gracias a la utilización de cámaras que se mueven al ritmo de los delincuentes, que distorsionan la imagen al mismo tiempo que lo hacen sus cerebros bajo la influencia de las drogas. Una apertura que casi consigue sumergirnos de lleno desde el punto de vista de los delincuentes juveniles que han tomado una zona del barrio, el túnel, como su Cuartel general. La cámara nos muestra lo mismo que están viendo los jóvenes: Ya sea sus rituales de drogadicción en el túnel para formar parte de la banda, como recorriendo la ciudad en sus motos. Seremos testigos de sus robos, trapicheos, palizas callejeras y disparos con armas de fuego de letales consecuencias. Con un cambio brusco de plano, tendremos una visión general de un barrio marginal, donde los edificios forman una gran Colmena construida con materiales de mala calidad terriblemente desgastados, viviendas pequeñas muy hacinadas y paredes sucias. El gran protagonista de la historia es Michael Caine, que sigue conservando en sus gestos nada exagerados un perfecto abanico emocional que va desde la tristeza absoluta hasta la frialdad y la crueldad más manifiesta. Su percepción de la muerte cambia al fallecer su esposa. En ese momento es capaz de sentir la muerte como cercana. Sin apenas darle tregua pierde a su otro ser querido: su mejor amigo. Lejos de abatirse, de lamentarse y de dejarse llevar por su estado de avanzada edad y delicada salud física, Harry nos demuestra que se puede envejecer sin perder la dignidad, que el cerebro puede seguir muy despierto y que nunca es tarde para seguir aprendiendo a sobrevivir. Estamos ante una cinta entretenida, que no pierde el ritmo en ningún momento, con escenas de acción y violencia pero sin recurrir al despliegue de grandes efectos especiales. Tampoco es necesario que Harry posea cualidades físicas extraordinarias, le basta con su firme determinación de hombre solitario y la utilización de su cerebro para orquestar al ritmo de una partida de ajedrez, cuyo contrincante es la Inspectora de policía Alice Frampton, una excelente Emily Mortimer, toda una debacle de violencia que intenta restaurar el equilibrio perdido, o no.

Harry Brown

Frases para recordar:

" - Detective Inspector Alice Frampton : Esto no es Irlanda del Norte.
- Harry Brown: No. Aquellos luchaban por una causa y éstos lo hacen por puro entretenimiento."

Director: Daniel Barber.

Intérpretes: Michael Caine, Emily Mortimer, Iain Glen, Jack O'Connell, Liam Cunningham, Sean Harris, Amy Steel, Ben Drew, David Bradley.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

match point
Chris Wilton (Jonathan Rhys-Meyers) es un joven irlandés, ambicioso y de origen humilde  al que la vida le ha negado el éxito como tenista profesional. Obligado a dar clases de tenis a familias adineradas en un famoso club privado, sigue sin perder ese espíritu competitivo, esas aspiraciones por progresar socialmente y, especialmente, por abandonar una vida de precariedades económicas. Es allí, en el club de tenis donde el azar hace su primera aparición para modificar su gris destino: Se hace amigo del millonario Tom Hewett (Matthew Goode), otro joven como él con quien establece pronto varias afinidades. Tom Hewett introduce a Chris en la vida de las familias más ricas de Londres. Chris aprovecha su suerte para enamorar a la hermana de Tom, Chloe Hewett (Emily Mortimer), entrando a formar parte de la élite londinense. Ahora todo es perfecto, ha conseguido su sueño, es rico, no tiene que trabajar y puede disfrutar de todos los caprichos que le fueron negados debido a su humilde condición. Pero la vida no puede ser tan perfecta y el destino se encarga de colocar en su camino a la bella Nola Rice (Scarlett Johansson) una actriz estadounidense, que no cumple los requisitos suficientes como para ser aceptada formalmente como la pareja de Tom, y por la que Chris se siente irremediablemente atraído desde un primer momento. Chris se debatirá entre satisfacer sus deseos sexuales o mantener las apariencias y seguir con su vida cómoda y lujosa, ésa que tanto ha soñado por conseguir. Woody Allen, con esta cinta nos deja una gran reflexión sobre la importancia del azar y la buena suerte en nuestras vidas. 

match point

Ya es conocido por todos el existencialismo pesimista del este autor, los grandes dilemas humanos sobre los que le gusta indagar, planteando nuestra incapacidad para resolverlos. Tan sólo el humor y la capacidad de disfrutar los breves momentos de felicidad, nos rescatan de nuestra limitada existencia. Match Point es un relato dramático, ambientado en Londres, que toma como escenario la vida de la aristocracia británica y que plagia de las antiguas tragedias griegas la conocida confrontación de las pasiones humanas frente al poder del destino. Además, el director se permite el lujo de homenajear clarísimamente, y de forma prodigiosa a su admirado Bergman y a Hitchcock. Aunque el homenaje más redondo es el dedicado a Jack Clayton y su impresionante "Un Lugar en la Cumbre (1959)", todo un clásico representativo del "Free Cinema Británico". Allen consigue también una excelente ambientación y una sorprendente puesta en escena que utiliza sutiles y elegantes movimientos de cámara, no mostrando más de lo necesario, y dotando al film de un ritmo impecable donde el interés nunca decae, gracias a un guión absolutamente preciso, sin fisuras, en el que no falta ni sobra nada con una parte final desgarradora y brutal, en la que suceden fuertes acontecimientos sobre los que Allen no moraliza ni emite juicio alguno, dejando esa difícil labor al abrumado espectador. Todo el rodaje fue en Londres, como comienzo de su periplo europeo, consiguiendo retratar a la capital británica como se merece, con bellísimas panorámicas y cuidados detalles guiados por la mirada de su director de fotografía Remi Adefarasin. 

match point

La potencia visual del entorno es tan fuerte que se respira la atmósfera de la capital británica en cada fotograma. Remi Adefarasin es un director de fotografía londinense que consiguió el BAFTA a la mejor fotografía por su trabajo en el film británico "Elisabeth (1998)". Además fue el responsable de la fotografía de "Onegin (1999)", una cinta británica de época basado en la ópera del mismo nombre y colaboró como segundo equipo de fotografía en "El paciente Inglés (1996)". Como buen melómano, Allen selecciona cuidadosamente las piezas de la banda sonora que acompañan a la excelente fotografía de Remi Adefarasin. De esta forma, al ritmo de los fragmentos de ópera se desarrolla un relato de suspense. Con esta cinta Allen se estrena rodando en Europa su primera película fuera de su amado Nueva York. Más tarde seguiría su recorrido por el viejo Continente  en España con "Vicky Cristina Barcelona (2008)"; En París,"Midnight Paris (2011)" y en Italia, "A Roma con amor ( 2012)". Pero ésta es su mejor cinta fuera de su habitual entorno neoyorkino, donde además parece haber recuperado la garra y el ingenio componiendo  un drama complejo que difícilmente nos deja indiferentes. Respecto al elenco de actores, todos están extraordinarios, pero merece especial mención la colosal interpretación de Jonathan Rhys-Meyers, que carga con gran parte del peso de la trama y nos deleita con una interpretación excelente que le valió su pasaporte a la fama. Un joven atractivo que sabe transmitir con sus miradas y sus gestos su tormento interior, sus pasiones, sus ambiciones y sus miserias. Con Scarlett Johansson, forma una pareja cuya química desborda en la pantalla, juntos transmiten emociones con la intensidad necesaria para que el espectador pueda sumergirse en la historia, pueda vivir las pasiones que ellos sienten y hasta puedan introducirse en los mismos dilemas que ellos están viviendo. Una vez más, Woody Allen nos deja un entretenido y complejo relato con un poderoso y sorprendente final con el que consigue además la proeza de cerrar el círculo de su planteamiento inicial. Una reflexión a la que no podemos dar ninguna respuesta.

match point

Frases para recordar: 

"Aquel que dijo: Más vale tener suerte que talento conocía la esencia de la vida."

"La gente tiene miedo a reconocer que gran parte de la vida depende de la suerte. Asusta pensar cuántas cosas escapan a nuestro control. En un partido de tenis hay momentos en que la pelota golpea el borde de la red y durante una fracción de segundo puede que la pelota siga hacia delante o puede que la pelota caiga hacia atrás. Con un poco de suerte, la pelota sigue, atraviesa la red y ganas o bien no lo hace y pierdes el partido."

Director: Woody Allen.

Intérpretes: Jonathan Rhys Meyers, Scarlett Johansson, Emily Mortimer, Matthew Goode, Brian Cox, Penelope Wilton.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

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MATCH POINT (2005). Woody Allen reflexiona sobre el azar.

match point
Chris Wilton (Jonathan Rhys-Meyers) es un joven irlandés, ambicioso y de origen humilde  al que la vida le ha negado el éxito como tenista profesional. Obligado a dar clases de tenis a familias adineradas en un famoso club privado, sigue sin perder ese espíritu competitivo, esas aspiraciones por progresar socialmente y, especialmente, por abandonar una vida de precariedades económicas. Es allí, en el club de tenis donde el azar hace su primera aparición para modificar su gris destino: Se hace amigo del millonario Tom Hewett (Matthew Goode), otro joven como él con quien establece pronto varias afinidades. Tom Hewett introduce a Chris en la vida de las familias más ricas de Londres. Chris aprovecha su suerte para enamorar a la hermana de Tom, Chloe Hewett (Emily Mortimer), entrando a formar parte de la élite londinense. Ahora todo es perfecto, ha conseguido su sueño, es rico, no tiene que trabajar y puede disfrutar de todos los caprichos que le fueron negados debido a su humilde condición. Pero la vida no puede ser tan perfecta y el destino se encarga de colocar en su camino a la bella Nola Rice (Scarlett Johansson) una actriz estadounidense, que no cumple los requisitos suficientes como para ser aceptada formalmente como la pareja de Tom, y por la que Chris se siente irremediablemente atraído desde un primer momento. Chris se debatirá entre satisfacer sus deseos sexuales o mantener las apariencias y seguir con su vida cómoda y lujosa, ésa que tanto ha soñado por conseguir. Woody Allen, con esta cinta nos deja una gran reflexión sobre la importancia del azar y la buena suerte en nuestras vidas. 

match point

Ya es conocido por todos el existencialismo pesimista del este autor, los grandes dilemas humanos sobre los que le gusta indagar, planteando nuestra incapacidad para resolverlos. Tan sólo el humor y la capacidad de disfrutar los breves momentos de felicidad, nos rescatan de nuestra limitada existencia. Match Point es un relato dramático, ambientado en Londres, que toma como escenario la vida de la aristocracia británica y que plagia de las antiguas tragedias griegas la conocida confrontación de las pasiones humanas frente al poder del destino. Además, el director se permite el lujo de homenajear clarísimamente, y de forma prodigiosa a su admirado Bergman y a Hitchcock. Aunque el homenaje más redondo es el dedicado a Jack Clayton y su impresionante "Un Lugar en la Cumbre (1959)", todo un clásico representativo del "Free Cinema Británico". Allen consigue también una excelente ambientación y una sorprendente puesta en escena que utiliza sutiles y elegantes movimientos de cámara, no mostrando más de lo necesario, y dotando al film de un ritmo impecable donde el interés nunca decae, gracias a un guión absolutamente preciso, sin fisuras, en el que no falta ni sobra nada con una parte final desgarradora y brutal, en la que suceden fuertes acontecimientos sobre los que Allen no moraliza ni emite juicio alguno, dejando esa difícil labor al abrumado espectador. Todo el rodaje fue en Londres, como comienzo de su periplo europeo, consiguiendo retratar a la capital británica como se merece, con bellísimas panorámicas y cuidados detalles guiados por la mirada de su director de fotografía Remi Adefarasin. 

match point

La potencia visual del entorno es tan fuerte que se respira la atmósfera de la capital británica en cada fotograma. Remi Adefarasin es un director de fotografía londinense que consiguió el BAFTA a la mejor fotografía por su trabajo en el film británico "Elisabeth (1998)". Además fue el responsable de la fotografía de "Onegin (1999)", una cinta británica de época basado en la ópera del mismo nombre y colaboró como segundo equipo de fotografía en "El paciente Inglés (1996)". Como buen melómano, Allen selecciona cuidadosamente las piezas de la banda sonora que acompañan a la excelente fotografía de Remi Adefarasin. De esta forma, al ritmo de los fragmentos de ópera se desarrolla un relato de suspense. Con esta cinta Allen se estrena rodando en Europa su primera película fuera de su amado Nueva York. Más tarde seguiría su recorrido por el viejo Continente  en España con "Vicky Cristina Barcelona (2008)"; En París,"Midnight Paris (2011)" y en Italia, "A Roma con amor ( 2012)". Pero ésta es su mejor cinta fuera de su habitual entorno neoyorkino, donde además parece haber recuperado la garra y el ingenio componiendo  un drama complejo que difícilmente nos deja indiferentes. Respecto al elenco de actores, todos están extraordinarios, pero merece especial mención la colosal interpretación de Jonathan Rhys-Meyers, que carga con gran parte del peso de la trama y nos deleita con una interpretación excelente que le valió su pasaporte a la fama. Un joven atractivo que sabe transmitir con sus miradas y sus gestos su tormento interior, sus pasiones, sus ambiciones y sus miserias. Con Scarlett Johansson, forma una pareja cuya química desborda en la pantalla, juntos transmiten emociones con la intensidad necesaria para que el espectador pueda sumergirse en la historia, pueda vivir las pasiones que ellos sienten y hasta puedan introducirse en los mismos dilemas que ellos están viviendo. Una vez más, Woody Allen nos deja un entretenido y complejo relato con un poderoso y sorprendente final con el que consigue además la proeza de cerrar el círculo de su planteamiento inicial. Una reflexión a la que no podemos dar ninguna respuesta.

match point

Frases para recordar: 

"Aquel que dijo: Más vale tener suerte que talento conocía la esencia de la vida."

"La gente tiene miedo a reconocer que gran parte de la vida depende de la suerte. Asusta pensar cuántas cosas escapan a nuestro control. En un partido de tenis hay momentos en que la pelota golpea el borde de la red y durante una fracción de segundo puede que la pelota siga hacia delante o puede que la pelota caiga hacia atrás. Con un poco de suerte, la pelota sigue, atraviesa la red y ganas o bien no lo hace y pierdes el partido."

Director: Woody Allen.

Intérpretes: Jonathan Rhys Meyers, Scarlett Johansson, Emily Mortimer, Matthew Goode, Brian Cox, Penelope Wilton.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

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shutter island
Basada en la novela homónima escrita por Dennis Lehane, creador de "Mystic River (2003)" y "Adiós pequeña, adiós (2007)" cuenta con el guión adaptado para la pantalla grande de Laeta Kalogridis.  Un relato que nos traslada a 1954 y nos presenta a dos agentes judiciales federales: Teddy Daniels (DiCaprio) y su compañero Chuck Aule (Mark Ruffalo), enviados al  hospital de Ashecliffe, una Institución para enfermos mentales de alta seguridad ubicada en Shutter Island, una isla rocosa, enmarcada por grandes acantilados y alejada por un mar de distancia del puerto de Boston. Los agentes son enviados para una misión: investigar la desaparición de Rachel Solando, una paciente psicótica que ha escapado de su celda. Daniels (DiCaprio) desde el inicio del viaje en barco hacia la Isla no puede evitar que su mente evoque desagradables sensaciones, recuerdos de su estancia en el campo de concentración de Dachau. Scorsese nos plantea bajo la apariencia de una historia de suspense policial un interesante análisis del juego de percepciones que puede experimentar la mente humana. Un thriller psicológico enmarcado en la asfixiante atmósfera de una Institución mental que, bajo la magistral dirección de Scorsese, consigue introducirnos gradualmente en el sufrimiento interno de un individuo, haciéndonos dudar tanto de la cordura de nuestro protagonista como de las buenas intenciones de los que le rodean. No es un relato lineal cuya única finalidad sea descubrir cuál es el desenlace de la trama. La investigación policial representa el plano superficial que deberemos atravesar para alcanzar el núcleo principal. La ambientación de la película y los cuidados escenarios son excelentes.

shutter island

La banda sonora, la agobiante atmósfera recreada y la puesta en escena están perfectamente orquestadas para diseñar una implacable tela de araña que atrapa tanto a un brillante DiCaprio como al espectador. Centrándonos  en la banda sonora de la película, Martin eligió más que una banda sonora original, la inestimable colaboración del supervisor musical Robbie Robertson, el cual realizó una cuidadosa selección de temas ya existentes. El resultado es extremadamente brillante, en todo momento persigue una perfecta unión entre imagen y música, tan absoluta que por momentos llega a parecer que algunos temas han sido compuestos expresamente para la película. Los temas que componen la banda sonora de "Shutter Island" pueden ser divididos en dos grupos: el de la música diegética—Es la música que oyen los personajes del filme.—Surge de elementos presentes en escena (un radio, una banda, una orquesta, etc.) y el de la incidental: No proviene de fuentes naturales, sino abstractas, el espectador no puede reconocer su lugar de procedencia y los personajes no la escuchan.  Del primer grupo pueden ser destacadas canciones propias de los años 50, época en la que transcurre el film, como "Cry" de Johnnie Ray o "Wheel of fortune" de Kay Starr. El tema que cumple una función narrativa más importante es el Cuarteto para piano y cuerdas en A menor de Gustav Mahler, dicha pieza es escuchada en la película por el doctor interpretado por Max von Sydow, y su audición transporta a Teddy a sus recuerdos de la Segunda Guerra Mundial, un gran contraste entre la violencia de los recuerdos y la delicadeza de la música, algo que potencia aún más la incertidumbre de la que se rodea toda la trama.

shutter island

Sin embargo, lo más destacado de la banda sonora es la utilización que Scorsese da a la música incidental para enfatizar la sensación de desasosiego constante a lo largo del largometraje. Destacan temas de compositores sinfónicos del siglo XX como Györgi Ligeti (Lontano), John Cage (Music for Marcel Duchamp, Root of an unfocus), Ingram Marshall (Fog tropes, Prelude - The Bay), Morton Feldman (Rothko chapel 2) o John Coolidge Adams (Christian Zeal and Activity), que en conjunto forman un repertorio ecléctico pero al mismo tiempo homogéneo debido al efecto de extrañeza e inquietud que tales músicos aportan. Uno de los temas musicales mejor engarzados a lo largo del metraje es un fragmento de la Sinfonía nº 3 de Krzysztof Penderecki, cuya contundencia y gravedad aporta tensión a la secuencia inicial con la llegada de los detectives Teddy y Chuck en ferry a Shutter Island. Scorsese mantiene la isla fuera de campo hasta que aparece un gran plano general de Shutter Island (el único que aparecerá durante toda la película), momento justo en el que empieza a sonar la música de Penderecki. La misma pieza musical reaparecerá en los momentos de mayor crispación y clímax, destacando su inclusión hacia el final de la aventura, cuando el protagonista se dirige hacia el faro como símbolo de huída, de esperanza para resolver todas las dudas que lo atormentan. Es durante ese trayecto cuando la música de la pieza de Penderecki anuncia la cercanía de la conclusión de la película, pues al comienzo de la cinta dicha pieza también ha acompañado el momento en el que Teddy divisa el faro por primera vez. La atmósfera de terror psicológico está basada en gran parte en elementos puramente visuales. La fotografía de Robert Richardson consigue un cambio de colorido según los planos. El escenario natural, la isla y su paisaje consiguen la categoría de otro actor más. Uno de los grandes logros del escenario consiste en que pese a ser un espacio abierto, una que isla carece de verjas o murallas, la sensación opresiva y de falta de escapatoria es constante.

shutter island

La isla está totalmente rodeada de verticales y rocosos acantilados, un ambiente hostil que transmite un gran aislamiento del mundo exterior. Una de las escenas en los acantilados, rinde claro homenaje al famoso film de Hitchcock "Vértigo (1958)", con dos planos casi superponibles visualmente donde ambos protagonistas están a punto de caer al vacío. Si a este ambiente le sumamos un temporal que azota la isla, con lluvia permanente, relámpagos, truenos y apagones de luz en mitad de la noche, la intranquilidad comienza a aproximarse más a un relato de terror que a un simple relato de suspense. La Institución mental, al ser de alta seguridad, está permanentemente vigilada por policías armados. Sus pasillos son oscuros y tortuosos,  las celdas claustrofóbicas y las rejas herméticas cierran el paso por cualquier acceso en el interior del recinto. A este gran edificio penitenciario solo le acompaña otra construcción, el faro de la Isla, una zona de acceso prohibido, rocosa, agreste y de muy difícil acceso.  Congruente con esta atmósfera de desasosiego, hay  una puesta en escena y caracterización magnífica de los personajes. El propio director expresó su intento de describir un tiempo pasado, en las postrimerías de la II Guerra Mundial, donde todavía existían secuelas de una gran guerra y la sociedad está en pleno proceso de recuperación. Cada uno de los  brillantes actores que constituyen el reparto, fue escogido para simbolizar todos y cada uno de los iconos visuales de la película: Mark Ruffalo, Ben Kingsley, Max Von Sydow y Michaelle Williams aportan gran riqueza a la trama con sus peculiares puestas en escena.

shutter island

Como ya he mencionado anteriormente, no debemos dejarnos deslumbrar exclusivamente por esta exquisita puesta en escena visual acompañada por un fondo sonoro musical o bien por tremendos silencios. Otro de los grandes objetivos es presentar un viaje hacia el interior de la mente y de sus recuerdos. Expresada con palabras de Scorsese: "Quería conseguir plasmar a través de la actuación de DiCaprio, distintos niveles de profundidad emocional". Niveles hacia los que vamos accediendo involucrados en las diferentes atmósferas, cada una de las cuales está siempre acorde con la intensidad en introspección que van alcanzando la mente de Teddy Daniels y que son expresadas a través de sus cambios de humor. Una narración soberbia nos introduce en un complejo relato, lleno de matices y pasillos oscuros. El tiempo fílmico está dividido entre los sucesos que acontecen en el tiempo real de la investigación y las ensoñaciones de Teddy, utilizando la técnica del flashback para encajar las piezas de este extraño puzzle. De esta manera, desgranando sus pensamientos, sus recuerdos y su trágica historia, nos  adentramos por esa oscura y tortuosa senda que conduce hacia el abismo. Una magistral obra capaz de jugar con el espectador, de utilizar y plasmar cinematográficamente los principales miedos y prejuicios que la mayoría albergamos acerca sobre los psiquiatras y las Instituciones Mentales.  La cinta muestra lo que para mí es uno de los finales más impactantes que he visto en cine. 

SPOILER. La reflexión de un hombre, que descubriendo sus propios demonios, es capaz de tomar la decisión tan dura y difícil como lo es una Lobotomía o extirpación de una parte del cerebro para dejar de ser tan violento.

shutter island


Frase para recordar: "Qué es peor vivir como un monstruo, o morir como un buen hombre".


Director: Martin Scorsese.

Intérpretes: Leonardo DiCaprio, Mark Ruffalo, Ben Kingsley, Emily Mortimer, Michelle Williams, Patricia Clarkson, Max von Sydow.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:




Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

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más películas de Martin Scorsese 

SHUTTER ISLAND (2010). La institución mental de Martin Scorsese.

shutter island
Basada en la novela homónima escrita por Dennis Lehane, creador de "Mystic River (2003)" y "Adiós pequeña, adiós (2007)" cuenta con el guión adaptado para la pantalla grande de Laeta Kalogridis.  Un relato que nos traslada a 1954 y nos presenta a dos agentes judiciales federales: Teddy Daniels (DiCaprio) y su compañero Chuck Aule (Mark Ruffalo), enviados al  hospital de Ashecliffe, una Institución para enfermos mentales de alta seguridad ubicada en Shutter Island, una isla rocosa, enmarcada por grandes acantilados y alejada por un mar de distancia del puerto de Boston. Los agentes son enviados para una misión: investigar la desaparición de Rachel Solando, una paciente psicótica que ha escapado de su celda. Daniels (DiCaprio) desde el inicio del viaje en barco hacia la Isla no puede evitar que su mente evoque desagradables sensaciones, recuerdos de su estancia en el campo de concentración de Dachau. Scorsese nos plantea bajo la apariencia de una historia de suspense policial un interesante análisis del juego de percepciones que puede experimentar la mente humana. Un thriller psicológico enmarcado en la asfixiante atmósfera de una Institución mental que, bajo la magistral dirección de Scorsese, consigue introducirnos gradualmente en el sufrimiento interno de un individuo, haciéndonos dudar tanto de la cordura de nuestro protagonista como de las buenas intenciones de los que le rodean. No es un relato lineal cuya única finalidad sea descubrir cuál es el desenlace de la trama. La investigación policial representa el plano superficial que deberemos atravesar para alcanzar el núcleo principal. La ambientación de la película y los cuidados escenarios son excelentes.

shutter island

La banda sonora, la agobiante atmósfera recreada y la puesta en escena están perfectamente orquestadas para diseñar una implacable tela de araña que atrapa tanto a un brillante DiCaprio como al espectador. Centrándonos  en la banda sonora de la película, Martin eligió más que una banda sonora original, la inestimable colaboración del supervisor musical Robbie Robertson, el cual realizó una cuidadosa selección de temas ya existentes. El resultado es extremadamente brillante, en todo momento persigue una perfecta unión entre imagen y música, tan absoluta que por momentos llega a parecer que algunos temas han sido compuestos expresamente para la película. Los temas que componen la banda sonora de "Shutter Island" pueden ser divididos en dos grupos: el de la música diegética—Es la música que oyen los personajes del filme.—Surge de elementos presentes en escena (un radio, una banda, una orquesta, etc.) y el de la incidental: No proviene de fuentes naturales, sino abstractas, el espectador no puede reconocer su lugar de procedencia y los personajes no la escuchan.  Del primer grupo pueden ser destacadas canciones propias de los años 50, época en la que transcurre el film, como "Cry" de Johnnie Ray o "Wheel of fortune" de Kay Starr. El tema que cumple una función narrativa más importante es el Cuarteto para piano y cuerdas en A menor de Gustav Mahler, dicha pieza es escuchada en la película por el doctor interpretado por Max von Sydow, y su audición transporta a Teddy a sus recuerdos de la Segunda Guerra Mundial, un gran contraste entre la violencia de los recuerdos y la delicadeza de la música, algo que potencia aún más la incertidumbre de la que se rodea toda la trama.

shutter island

Sin embargo, lo más destacado de la banda sonora es la utilización que Scorsese da a la música incidental para enfatizar la sensación de desasosiego constante a lo largo del largometraje. Destacan temas de compositores sinfónicos del siglo XX como Györgi Ligeti (Lontano), John Cage (Music for Marcel Duchamp, Root of an unfocus), Ingram Marshall (Fog tropes, Prelude - The Bay), Morton Feldman (Rothko chapel 2) o John Coolidge Adams (Christian Zeal and Activity), que en conjunto forman un repertorio ecléctico pero al mismo tiempo homogéneo debido al efecto de extrañeza e inquietud que tales músicos aportan. Uno de los temas musicales mejor engarzados a lo largo del metraje es un fragmento de la Sinfonía nº 3 de Krzysztof Penderecki, cuya contundencia y gravedad aporta tensión a la secuencia inicial con la llegada de los detectives Teddy y Chuck en ferry a Shutter Island. Scorsese mantiene la isla fuera de campo hasta que aparece un gran plano general de Shutter Island (el único que aparecerá durante toda la película), momento justo en el que empieza a sonar la música de Penderecki. La misma pieza musical reaparecerá en los momentos de mayor crispación y clímax, destacando su inclusión hacia el final de la aventura, cuando el protagonista se dirige hacia el faro como símbolo de huída, de esperanza para resolver todas las dudas que lo atormentan. Es durante ese trayecto cuando la música de la pieza de Penderecki anuncia la cercanía de la conclusión de la película, pues al comienzo de la cinta dicha pieza también ha acompañado el momento en el que Teddy divisa el faro por primera vez. La atmósfera de terror psicológico está basada en gran parte en elementos puramente visuales. La fotografía de Robert Richardson consigue un cambio de colorido según los planos. El escenario natural, la isla y su paisaje consiguen la categoría de otro actor más. Uno de los grandes logros del escenario consiste en que pese a ser un espacio abierto, una que isla carece de verjas o murallas, la sensación opresiva y de falta de escapatoria es constante.

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La isla está totalmente rodeada de verticales y rocosos acantilados, un ambiente hostil que transmite un gran aislamiento del mundo exterior. Una de las escenas en los acantilados, rinde claro homenaje al famoso film de Hitchcock "Vértigo (1958)", con dos planos casi superponibles visualmente donde ambos protagonistas están a punto de caer al vacío. Si a este ambiente le sumamos un temporal que azota la isla, con lluvia permanente, relámpagos, truenos y apagones de luz en mitad de la noche, la intranquilidad comienza a aproximarse más a un relato de terror que a un simple relato de suspense. La Institución mental, al ser de alta seguridad, está permanentemente vigilada por policías armados. Sus pasillos son oscuros y tortuosos,  las celdas claustrofóbicas y las rejas herméticas cierran el paso por cualquier acceso en el interior del recinto. A este gran edificio penitenciario solo le acompaña otra construcción, el faro de la Isla, una zona de acceso prohibido, rocosa, agreste y de muy difícil acceso.  Congruente con esta atmósfera de desasosiego, hay  una puesta en escena y caracterización magnífica de los personajes. El propio director expresó su intento de describir un tiempo pasado, en las postrimerías de la II Guerra Mundial, donde todavía existían secuelas de una gran guerra y la sociedad está en pleno proceso de recuperación. Cada uno de los  brillantes actores que constituyen el reparto, fue escogido para simbolizar todos y cada uno de los iconos visuales de la película: Mark Ruffalo, Ben Kingsley, Max Von Sydow y Michaelle Williams aportan gran riqueza a la trama con sus peculiares puestas en escena.

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Como ya he mencionado anteriormente, no debemos dejarnos deslumbrar exclusivamente por esta exquisita puesta en escena visual acompañada por un fondo sonoro musical o bien por tremendos silencios. Otro de los grandes objetivos es presentar un viaje hacia el interior de la mente y de sus recuerdos. Expresada con palabras de Scorsese: "Quería conseguir plasmar a través de la actuación de DiCaprio, distintos niveles de profundidad emocional". Niveles hacia los que vamos accediendo involucrados en las diferentes atmósferas, cada una de las cuales está siempre acorde con la intensidad en introspección que van alcanzando la mente de Teddy Daniels y que son expresadas a través de sus cambios de humor. Una narración soberbia nos introduce en un complejo relato, lleno de matices y pasillos oscuros. El tiempo fílmico está dividido entre los sucesos que acontecen en el tiempo real de la investigación y las ensoñaciones de Teddy, utilizando la técnica del flashback para encajar las piezas de este extraño puzzle. De esta manera, desgranando sus pensamientos, sus recuerdos y su trágica historia, nos  adentramos por esa oscura y tortuosa senda que conduce hacia el abismo. Una magistral obra capaz de jugar con el espectador, de utilizar y plasmar cinematográficamente los principales miedos y prejuicios que la mayoría albergamos acerca sobre los psiquiatras y las Instituciones Mentales.  La cinta muestra lo que para mí es uno de los finales más impactantes que he visto en cine. 

SPOILER. La reflexión de un hombre, que descubriendo sus propios demonios, es capaz de tomar la decisión tan dura y difícil como lo es una Lobotomía o extirpación de una parte del cerebro para dejar de ser tan violento.

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Frase para recordar: "Qué es peor vivir como un monstruo, o morir como un buen hombre".


Director: Martin Scorsese.

Intérpretes: Leonardo DiCaprio, Mark Ruffalo, Ben Kingsley, Emily Mortimer, Michelle Williams, Patricia Clarkson, Max von Sydow.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:




Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

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