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zelig
Falso documental sobre Leonard Zelig, el hombre camaleón que asombró a la sociedad norteamericana de la era del jazz . Su historia arranca el día que miente al afirmar que ha leído Moby Dick, sólo para no sentirse excluido. Desde entonces, su necesidad de ser aceptado lo lleva a transformarse físicamente en las personas que lo rodean, convirtiéndose así en un fenómeno mediático, en una celebridad sin esencia. Testigo de algunos de los acontecimientos más importantes de los años treinta, encaja a la perfección en todas partes porque asume las características tanto físicas como psíquicas de las personas con quien está para caerles bien.

"Zelig ha vendido a Hollywood por una buena cantidad de dinero, la historia de su vida. Cuando estalla el escándalo, el estudio cinematográfico pide la devolución del dinero. Zelig solo puede devolver la mitad, ya que se ha gastado el resto. Furioso, el estudio le devuelve solo la mitad de su vida. Se quedan con lo mejor y solo le devuelven las horas de sueño y de comida."

zelig

Zelig es la historia de un hombre dotado de una cualidad tal que le permite asimilar los rasgos físicos y culturales de todo aquél que le rodea. Pero es obvio que Zelig es mucho más que esto. Por un lado es una comedia hilarante; por otro, una crítica ácida y sin compasión de numerosos aspectos de la sociedad. También es una historia de amor, pero no deja de lado la denuncia política y de paso arremete contra la religión. Es un divertimento, el reflejo de una época desenfadada y en apariencia feliz. Pero también alerta sobre los peligros de la comodidad y el conformismo.plantea numerosos interrogantes sin responder abiertamente a ninguno. Se limita a exponer y diseñar situaciones extremas hasta la exageración, pero lo hace con gran maestría y en el puzzle no falta ninguna pieza. Es un falso documental impregnado por todas y cada una de las obsesiones del neoyorquino, Zelig es la invención del "hombre camaleón" que no es nadie, quizá porque es todo el mundo.

zelig

La extraordinaria fotografía de Gordon Willis y una cuidada técnica cinematográfica lograron crear un universo en blanco y negro en el que Zelig-Woody se codeaba con algunas de las figuras más representativas de la sociedad. Todo ello en un tiempo en el que cualquiera (incluido Al Capone) era susceptible de convertirse en héroe. Marion Davies, Josephine Baker, Pío XI, Herbert Hoover e incluso Aldolf Hitler, entre otros, forman parte del reducido grupo de escogidos que estuvieron a unos centímetros del fenómeno del siglo XX, el camaleón. Pero Woody no se limita a utilizar la técnica para jugar con la Historia (así, en mayúsculas). También el sentido y lúcido homenaje a una época que le fascina le permite parodiar un tema que le obsesiona continuamente en su filmografía, la psiquiatría y los psiquiatras.

"Trabajo de psiquiatra. Actualmente estoy tratando a dos parejas de hermanos siameses que sufren de doble personalidad. Me pagan 8 personas."

Woody Allen dedicó casi dos años a repasar los millones de metros de documentales que su equipo de investigación le iba proporcionando. A medida que se topaba con nuevos descubrimientos el guión sufría modificaciones. Para dar impresión de veracidad Gordon Willis utilizó objetivos de los años veinte, cámaras viejas y antiguos equipos de sonido. Además rodaron con el tipo exacto de iluminación que hubieran utilizado en esa época. También fabricaron tramas de destellos para que la película tuviera luz parpadeante. Willis llegó incluso a arañar y pisotear el negativo para remarcar la sensación de documento del pasado. Para las tomas trucada en las que el protagonista era incluido en películas antiguas se recurrió a la pantalla azul.

zelig

Inteligente en el fondo y en la forma, el director decidió incluir testimonios de famosos intelectuales contemporáneos para certificar la autenticidad del falso documental. Junto a personajes ficticios como periodistas, un camarero o la propia Eudora Fletcher, su hermana y su primo (a quienes está dedicado el filme para parecer aún más convincente), Susan Sontag, Saul Bellow y Bruno Bettelheim reflexionan sobre la vida de Zelig y sus circunstancias como si hubieran dedicado años de estudio a comprender su historia. Solo Greta Garbo, como máximo exponente de una época esplendorosa, rehusó colaborar. Tampoco tuvo suerte Woody con Lillian Gish que, aunque accedió a la entrevista, no fue incluida en el montaje final ya que al exigente Woody no le satisfizo el resultado.

Zelig significa en yiddish "bendito". No quisiéramos convertirnos en camaleones, probablemente todos queremos pensar por nuestra cuenta para no convertirnos en una masa amorfa. Pero quizá sí tenemos algo en común. Todos queremos ser queridos, eso nos hace sentirnos seguros. Por si acaso, deberíamos terminar de leer Moby Dick, no vaya a ser que desaparezcamos sin haber llegado al final o nos veamos obligados a comenzar a mentir.

"En su lecho de muerte les dijo a los doctores que tuvo una buena vida y lo que le molestaba de morir era que acababa de empezar a leer Moby Dick y quería ver qué pasaba."

zelig

Director: Woody Allen.

Intérpretes: Woody Allen, Mia Farrow, Gale Hansen, Stephanie Farrow, Garrett Brown, Mary Louise Wilson, Sol Lomita, John Rothman.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Ramón Abelló Miñano

ZELIG (1983). Woody Allen es el hombre camaleón.

zelig
Falso documental sobre Leonard Zelig, el hombre camaleón que asombró a la sociedad norteamericana de la era del jazz . Su historia arranca el día que miente al afirmar que ha leído Moby Dick, sólo para no sentirse excluido. Desde entonces, su necesidad de ser aceptado lo lleva a transformarse físicamente en las personas que lo rodean, convirtiéndose así en un fenómeno mediático, en una celebridad sin esencia. Testigo de algunos de los acontecimientos más importantes de los años treinta, encaja a la perfección en todas partes porque asume las características tanto físicas como psíquicas de las personas con quien está para caerles bien.

"Zelig ha vendido a Hollywood por una buena cantidad de dinero, la historia de su vida. Cuando estalla el escándalo, el estudio cinematográfico pide la devolución del dinero. Zelig solo puede devolver la mitad, ya que se ha gastado el resto. Furioso, el estudio le devuelve solo la mitad de su vida. Se quedan con lo mejor y solo le devuelven las horas de sueño y de comida."

zelig

Zelig es la historia de un hombre dotado de una cualidad tal que le permite asimilar los rasgos físicos y culturales de todo aquél que le rodea. Pero es obvio que Zelig es mucho más que esto. Por un lado es una comedia hilarante; por otro, una crítica ácida y sin compasión de numerosos aspectos de la sociedad. También es una historia de amor, pero no deja de lado la denuncia política y de paso arremete contra la religión. Es un divertimento, el reflejo de una época desenfadada y en apariencia feliz. Pero también alerta sobre los peligros de la comodidad y el conformismo.plantea numerosos interrogantes sin responder abiertamente a ninguno. Se limita a exponer y diseñar situaciones extremas hasta la exageración, pero lo hace con gran maestría y en el puzzle no falta ninguna pieza. Es un falso documental impregnado por todas y cada una de las obsesiones del neoyorquino, Zelig es la invención del "hombre camaleón" que no es nadie, quizá porque es todo el mundo.

zelig

La extraordinaria fotografía de Gordon Willis y una cuidada técnica cinematográfica lograron crear un universo en blanco y negro en el que Zelig-Woody se codeaba con algunas de las figuras más representativas de la sociedad. Todo ello en un tiempo en el que cualquiera (incluido Al Capone) era susceptible de convertirse en héroe. Marion Davies, Josephine Baker, Pío XI, Herbert Hoover e incluso Aldolf Hitler, entre otros, forman parte del reducido grupo de escogidos que estuvieron a unos centímetros del fenómeno del siglo XX, el camaleón. Pero Woody no se limita a utilizar la técnica para jugar con la Historia (así, en mayúsculas). También el sentido y lúcido homenaje a una época que le fascina le permite parodiar un tema que le obsesiona continuamente en su filmografía, la psiquiatría y los psiquiatras.

"Trabajo de psiquiatra. Actualmente estoy tratando a dos parejas de hermanos siameses que sufren de doble personalidad. Me pagan 8 personas."

Woody Allen dedicó casi dos años a repasar los millones de metros de documentales que su equipo de investigación le iba proporcionando. A medida que se topaba con nuevos descubrimientos el guión sufría modificaciones. Para dar impresión de veracidad Gordon Willis utilizó objetivos de los años veinte, cámaras viejas y antiguos equipos de sonido. Además rodaron con el tipo exacto de iluminación que hubieran utilizado en esa época. También fabricaron tramas de destellos para que la película tuviera luz parpadeante. Willis llegó incluso a arañar y pisotear el negativo para remarcar la sensación de documento del pasado. Para las tomas trucada en las que el protagonista era incluido en películas antiguas se recurrió a la pantalla azul.

zelig

Inteligente en el fondo y en la forma, el director decidió incluir testimonios de famosos intelectuales contemporáneos para certificar la autenticidad del falso documental. Junto a personajes ficticios como periodistas, un camarero o la propia Eudora Fletcher, su hermana y su primo (a quienes está dedicado el filme para parecer aún más convincente), Susan Sontag, Saul Bellow y Bruno Bettelheim reflexionan sobre la vida de Zelig y sus circunstancias como si hubieran dedicado años de estudio a comprender su historia. Solo Greta Garbo, como máximo exponente de una época esplendorosa, rehusó colaborar. Tampoco tuvo suerte Woody con Lillian Gish que, aunque accedió a la entrevista, no fue incluida en el montaje final ya que al exigente Woody no le satisfizo el resultado.

Zelig significa en yiddish "bendito". No quisiéramos convertirnos en camaleones, probablemente todos queremos pensar por nuestra cuenta para no convertirnos en una masa amorfa. Pero quizá sí tenemos algo en común. Todos queremos ser queridos, eso nos hace sentirnos seguros. Por si acaso, deberíamos terminar de leer Moby Dick, no vaya a ser que desaparezcamos sin haber llegado al final o nos veamos obligados a comenzar a mentir.

"En su lecho de muerte les dijo a los doctores que tuvo una buena vida y lo que le molestaba de morir era que acababa de empezar a leer Moby Dick y quería ver qué pasaba."

zelig

Director: Woody Allen.

Intérpretes: Woody Allen, Mia Farrow, Gale Hansen, Stephanie Farrow, Garrett Brown, Mary Louise Wilson, Sol Lomita, John Rothman.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Ramón Abelló Miñano

acordes-y-desacuerdos
Sweet and Lowdown que traducido al español es algo así como "Dulce y Melancólico" es también el título de una canción de George Gershwin incluida en varios musicales de Broadway. A su vez es el título de un film de 1944 dirigido por Archie Mayo e interpretado por el clarinetista Benny Goodman, más conocido como "King of Swing". Woody Allen como buen aficionado al jazz y también clarinetista tal y como lo demuestra en el documental "Wild man blues (1998)" seguramente escogió dicho título bajo la influencia de alguna de estas referencias.

Inspirado libremente en "La Strada (1954)" de Federico Fellini y al igual que otro de sus títulos mas acertados, "Zelig (1983)". "Acordes y Desacuerdos" sigue la estructura de un falso documental, interrumpido ocasionalmente por los testimonios de críticos (entre ellos el propio Allen) que comentan la trama de la película como si se tratase de una historia real. En ella se narran las andanzas ficticias de un talentoso  guitarrista de jazz llamado Emmet Ray (increíble Sean Penn), personaje con extrañas aficiones como observar trenes o matar ratas en el vertedero, tal y como se muestra en la maravillosa secuencia donde conoce a su nueva novia sordomuda, Hattie (Samantha Morton). Al bueno de Emmet ante la falta de comunicación en un principio no se le ocurre otra cosa que pasar el rato enseñándole a Hattie como disparar  a los pobres roedores. Aunque Emmet puede parecer un personaje rudo, su personalidad esconde cierta fragilidad e inseguridad, como cuando sufre de miedo escénico ante el falso rumor extendido en un club antes de un concierto suyo, en el que se le informa de la presencia de Django Reindhart, mítico guitarrista e icono del jazz europeo, no en vano en un momento previo del film el propio Ray se presenta así mismo como "el segundo mejor guitarrista del mundo, después de Django Reindhart". 

acordes-y-desacuerdos

Sin dudas el personaje de Sean Penn está inspirado en el mítico guitarrista francés de origen gitano ya que Reindhart tenia una dudosa reputación entre algunos fans y dueños de locales al haberse saltado más de un concierto con todas las entradas vendidas alegando que le apetecía "caminar por la playa" o por que "quería oler el rocío de la mañana". Aunque Ray es feliz con Hattie, su particular filosofía no le permite ser hombre de una sola mujer así que la abandona por Blanche (Uma Thurman), una dama de la alta sociedad que en realidad el único interés que tiene por Ray no es más que usarlo como inspiración para sus escritos literarios. Cuando Blanche engaña a Ray con el mafioso Al Torrio (Anthony Lapaglia), éste decide que es el momento de volver con Hattie, pero al encontrarla verá sus planes frustrados ya que ella ha rehecho su vida y tiene una familia. Desde ese momento Ray comprende que su filosofía de vida estaba equivocada y gritando "¡He cometido un error!" destroza su guitarra hasta hacerla añicos.

Entrañable y divertida comedia dramática de Woody Allen, uno de sus mejores trabajos en los años 90, con el gran acierto de elegir a Sean Penn para el papel principal y una impecable factura de ambientación y vestuarios de los años 30. Por último mencionar la fantástica banda sonora repleta de swing y jazz manouche pero también con composiciones de  nombres clave en el jazz de la época como Duke Ellington.


acordes-y-desacuerdos

Título original: Sweet and Lowdown.

Director: Woody Allen.

Intérpretes: Sean Penn, Samantha Morton, Uma Thurman, Anthony LaPaglia, James Urbaniak, Daniel Okrent.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Francisco Javier Arco Pérez

ACORDES Y DESACUERDOS (1999). Las andanzas del guitarrista Emmet Ray.

acordes-y-desacuerdos
Sweet and Lowdown que traducido al español es algo así como "Dulce y Melancólico" es también el título de una canción de George Gershwin incluida en varios musicales de Broadway. A su vez es el título de un film de 1944 dirigido por Archie Mayo e interpretado por el clarinetista Benny Goodman, más conocido como "King of Swing". Woody Allen como buen aficionado al jazz y también clarinetista tal y como lo demuestra en el documental "Wild man blues (1998)" seguramente escogió dicho título bajo la influencia de alguna de estas referencias.

Inspirado libremente en "La Strada (1954)" de Federico Fellini y al igual que otro de sus títulos mas acertados, "Zelig (1983)". "Acordes y Desacuerdos" sigue la estructura de un falso documental, interrumpido ocasionalmente por los testimonios de críticos (entre ellos el propio Allen) que comentan la trama de la película como si se tratase de una historia real. En ella se narran las andanzas ficticias de un talentoso  guitarrista de jazz llamado Emmet Ray (increíble Sean Penn), personaje con extrañas aficiones como observar trenes o matar ratas en el vertedero, tal y como se muestra en la maravillosa secuencia donde conoce a su nueva novia sordomuda, Hattie (Samantha Morton). Al bueno de Emmet ante la falta de comunicación en un principio no se le ocurre otra cosa que pasar el rato enseñándole a Hattie como disparar  a los pobres roedores. Aunque Emmet puede parecer un personaje rudo, su personalidad esconde cierta fragilidad e inseguridad, como cuando sufre de miedo escénico ante el falso rumor extendido en un club antes de un concierto suyo, en el que se le informa de la presencia de Django Reindhart, mítico guitarrista e icono del jazz europeo, no en vano en un momento previo del film el propio Ray se presenta así mismo como "el segundo mejor guitarrista del mundo, después de Django Reindhart". 

acordes-y-desacuerdos

Sin dudas el personaje de Sean Penn está inspirado en el mítico guitarrista francés de origen gitano ya que Reindhart tenia una dudosa reputación entre algunos fans y dueños de locales al haberse saltado más de un concierto con todas las entradas vendidas alegando que le apetecía "caminar por la playa" o por que "quería oler el rocío de la mañana". Aunque Ray es feliz con Hattie, su particular filosofía no le permite ser hombre de una sola mujer así que la abandona por Blanche (Uma Thurman), una dama de la alta sociedad que en realidad el único interés que tiene por Ray no es más que usarlo como inspiración para sus escritos literarios. Cuando Blanche engaña a Ray con el mafioso Al Torrio (Anthony Lapaglia), éste decide que es el momento de volver con Hattie, pero al encontrarla verá sus planes frustrados ya que ella ha rehecho su vida y tiene una familia. Desde ese momento Ray comprende que su filosofía de vida estaba equivocada y gritando "¡He cometido un error!" destroza su guitarra hasta hacerla añicos.

Entrañable y divertida comedia dramática de Woody Allen, uno de sus mejores trabajos en los años 90, con el gran acierto de elegir a Sean Penn para el papel principal y una impecable factura de ambientación y vestuarios de los años 30. Por último mencionar la fantástica banda sonora repleta de swing y jazz manouche pero también con composiciones de  nombres clave en el jazz de la época como Duke Ellington.


acordes-y-desacuerdos

Título original: Sweet and Lowdown.

Director: Woody Allen.

Intérpretes: Sean Penn, Samantha Morton, Uma Thurman, Anthony LaPaglia, James Urbaniak, Daniel Okrent.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Francisco Javier Arco Pérez

irrational man
1. UN CINEASTA ADICTO AL TRABAJO.

En cierta ocasión, Heywood Allen Stewart Konigsberg, más conocido como Woody Allen, comentó a un periodista que lo peor que podía ocurrirle era morirse sin haber filmado todas las ideas que lleva dentro. Fiel a su cita anual en las carteleras de todo el mundo, el realizador norteamericano continúa derrochando y compartiendo con sus fans su inagotable fuente creativa. Nacido el 1 de diciembre de 1935, el cineasta neoyorkino parece pletórico en su vigor para escribir y rodar su filme anual, práctica que lleva realizando de manera estable desde los primeros años 80. Allen debutó detrás de la cámara a finales de los años 60 con el estupendo filme Toma el dinero ycorre (Take the Money and Run, EEUU, 1969) que él mismo denomina una sucesión de bromas que, para sostener la atención del público, cada una de ellas tenía que ser superior a la anterior. Su labor delante y tras la cámara, la ha compaginado con la televisión, el teatro, guiones e interpretaciones para otros cineastas y por supuesto, con el clarinete, pasión incompatible con acudir a la ceremonia de entrega de los premios Oscars de Hollywood.

El realizador lleva nada menos que cinco décadas acudiendo puntualmente a las carteleras de todo el mundo. Cinco décadas de intensa hiperactividad. En los años 50, desde muy joven, ya vendía chistes a famosos columnistas y cómicos profesionales como Ed Sullivan, Sid Cesar o Pat Boone. Durante los años 60 sorprendía con sus chispeantes monólogos y sketchs en clubes, salas de fiestas, revistas de Broadway y en programas de televisión. En estos años 60 comenzaban sus personales coqueteos con el cine en películas como ¿Qué tal Pussycat? (What´s new, Pussycat, 1965), de Clive Donner y Richard Talmage o Casino Royale (EEUU, 1967), esa comedia coral de actores y directores varios donde Allen interpreta a un paródico "Jimmy" Bond. La década termina, como decíamos, con la dirección de su opera prima. Desde sus primeros pasos, el artista hacía gala de su personal idiosincrasia cómica, que lo ha convertido en un icono de la cultura del siglo XX.

Tan sólo poder sostener ese ritmo, terapéutico para sí, como también ha confesado más de una vez, resulta particularmente meritorio. En los últimos años, se ha tenido que reinventar (como todos los ciudadanos de este universo en crisis) para conseguir la necesaria financiación para poder hacer su peliculita anual. De ahí ciertos paseos por las capitales europeas que han dado algunos títulos memorables, con Match Point (Reino Unido,2005) y Medianoche en París (Midnight In Paris, EEUU, 2011) a la cabeza.


irrational man

2. EL GUIONISTA PRESTIDIGITADOR.

Resulta particularmente asombroso cómo el cineasta mantiene intacta su capacidad de construir ingeniosos libretos, auténticos mecanismos de relojería, sin perder de vista la realidad vigente al momento de estreno de cada filme. Woody Allen es un atento espectador de su tiempo y un maravilloso"“prestidigitador" de los guiones. Conoce sus mecanismos, sus entrañas (como para no hacerlo después de tanto tiempo escribiendo libretos, que son estudiados meticulosamente en las universidades de cine). El cineasta sabe perfectamente lo que quiere de cada guión y siempre tiene claro cómo construir una trama de la manera más atractiva y eficaz posible, buscando el chiste intelectual, cierto, pero siempre armónico con la construcción o reacción del personaje o con la concreta necesidad de cada argumento. Maestros del cine clásico como Billy Wilder y su guionista habitual IAL Diamond se planteaban la escritura de esa manera.

Dentro de este objetivo de culto al guión (que muchos consideran, probablemente con cierta base de razón, que el artista es demasiado esclavo del mismo y da poco margen a la improvisación), Allen domina algo muy importante: que la resolución de su historia no chirríe, es decir que la resolución sea coherente y una consecuencia de la suma de ciertos detalles que ya nos ha facilitado previamente. Esos detalles se encuentran siempre hábilmente integrados y mimetizados con el resto de la trama. "El diablo está en los detalles", reza el proverbio anglosajón y el astuto cineasta lo lleva a sus últimas consecuencias. En el guión de Irrational Man es muy importante el sensacional uso de lo que en el argot de los escritores se denomina “el precedente”. Es aquel recurso o instrumento en la escritura del guión que es imperativo colocar en la trama. Hay que hacerlo con mucha astucia, pues se pretende facilitar al espectador una información necesaria para que todo encaje, sin desvelar la conclusión de la historia. Es un elemento fundamental, teniendo en cuenta lo astuto que es el espectador actual, curtido en miles de películas y por tanto capaz de prever (casi) todo. Colocar adecuadamente el precedente significa darle al espectador un detalle perceptible (un objeto, una habilidad, una experiencia vital), que sea relevante para la sorpresa en la secuencia final y la resolución de la trama. Lo importante en su introducción, es que, al ver ese precedente, no sepamos que se trata de un precedente. Al verlo, no debemos ni siquiera vislumbrar el final, o cómo el héroe solucionará la historia. Sólo debemos descubrirlo cuando nos reencontremos con ese detalle al final del filme. Si la conclusión nos sorprende, pero al mismo tiempo nos mostramos complacidos por caer en la cuenta en ese instante, en que ya nos habían dado el detalle relevante unas cuantas secuencias atrás, entonces el precedente habrá encajado de un modo perfecto. Pues bien, el precedente que determina la azarosa resolución del filme, está maravillosamente colocado en Irrational Man.


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3. EL CINEASTA ERUDITO.

El filme que analizamos comparte trama criminal con algunas de sus trabajos más brillantes como Delitos y faltas (Crime and Misdemeanors, EEUU, 1989), Misterioso Asesinato en Manhattan (Manhattan Murder Mistery, EEUU, 1993), la citada Match Point, Scoop (Reino Unido, 2006), o la no tan redonda El Sueño de Cassandra (Cassandra´s Dream, Reino Unido, 2007). También comparte algunos guiños un tanto simples, pero bien introducidos, al universo del escritor Fedor Dostoiewski en general. Así el protagonista del filme lee El Idiota y Jill, la protagonista femenina, dice en un momento determinado que ha leído toda la obra del escritor. Allen centra su homenaje al escritor ruso en la excelente novela Crimen y Castigo. Su pasión por esta novela ya apuntalaban las mencionadas Delitos y Faltas y Match Point. A diferencia de Raskolnikov, el protagonista de la densa novela rusa, Abe (un excelente Joaquín Phoenix), no quiere cometer un asesinato y salir impune para reforzar ese sentimiento de que es superior al resto de la humanidad, de que está por encima del bien y del mal, sino como una manera de revitalizarse, de recuperar la ilusión por vivir, como una forma de redimirse a sí mismo en relación a ese hastío vital del que hace gala desde su aparición en pantalla. La sola idea de matar a un personaje concreto, fruto de escuchar de manera casual una conversación en una cafetería, de su convencimiento de que el mundo será un lugar mejor sin ese Juez que ha retirado la custodia de sus hijos a una joven, hace que el profesor de filosofía protagonista recupere su plenitud sexual, disfuncional desde hace un año.

El filme, como todos los de la filmografía de su autor, tiende la mano hacia multitud de referencias. Así, las citas a Dostoiewski, se mezclan armónicamente a las alusiones a la filósofa alemana de origen judío, Hannah Arendt y su revolucionario Estudio sobre la Banalidad del mal, o a reflexiones ácidas en torno a Kant, Kierkegald y la filosofía en general (que para el protagonista no es más que una gran paja mental). Las referencias son utilizadas por los personajes como auténticos dardos verbales que componen los chispeantes diálogos y el devenir de los personajes a lo largo de la trama. En el terreno de la cinefilia, palpable es también la influencia del cineasta británico Alfred Hitchcock y sus dos filmes Extraños en un tren (1951) (la idea del crimen ajeno, con el que no puedan relacionar a su autor, al no tener la menor relación con la víctima ni un móvil para ejecutar tal acto) y La Sombra de una duda (1943) (la labor detectivesca de Teresa Wright, que va enlazando todos los cabos que llevan hacia los crímenes de su tío Joseph Cotten). Todo este mestizaje tiene lugar sin abandonar el tono de comedia de enredos sexuales, objetivo en el que el personaje interpretado por la excelente actriz Parker Posey, presente también en el reparto de su siguiente filme, cobra pleno protagonismo. Pocas veces hemos visto a un personaje con tanta carga sexual en un filme de Woody Allen.


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4. EL CINEASTA RACIONAL.

Como realizador, Allen es un cineasta eficaz. Sus primeros filmes rezumaban cierta frescura en esa mencionada sucesión de gags, sin coherencia narrativa. El devenir de los años le ha dado, obviamente, un inmenso bagaje a sus espaldas. Allen se ha convertido en un cineasta técnico, cuya elaborada puesta en escena obedece a un método y un objetivo armónicos. Tiene un ojo muy especial no sólo para escoger actores (ve películas y está al día respecto a ellos), sino también para algo muy importante: para escoger y utilizar las localizaciones más adecuadas para cada escena. Es algo que puede parecer absolutamente baladí, pero que deviene en magistral en el cine de Allen. Su anterior película, Magia a la Luz de la luna (Magic in the Moonlight, EEUU, 2014), ese delicioso homenaje a la comedia de los años 30, es especialmente memorable en cuanto a las localizaciones y la colorida iluminación de las mismas. La fotografía del iraní Darius Khonji en las andanzas de Colin Firth y Emma Stone por la costa francesa en la década de entreguerras, no puede ser más diferente que en las andanzas de Joaquín Phoenix y nuevamente Emma Stone por el Campus Universitario de Newport, Rhode Island en la actualidad. Sin embargo en ambas películas el escenario donde se mueven los personajes tiene un particular peso específico. Dos filmes completamente diferentes, tanto en cuanto a puesta en escena como en cuanto a iluminación. Mucho más colorida aquella, más claro oscuro ésta, que pone de relieve la memorable labor del operador habitual en los últimos filmes de Allen, regularmente desde la mencionada Medianoche en París, pero que ya había fotografiado Todo lo demás (Anything Else, EEUU, 2003).

La pericia narrativa del veterano cineasta nos regala en Irrational Man instantes como ese plano medio de Abe (Joaquín Phoenix) en la playa desde el punto de vista de la joven Jill (Emma Stone), las charlas en los bares universitarios, los paseos de Abe y Jill por el campus, la secuencia del crimen en el parque (sencillamente memorable), el cambio de escenario en la conversación de la cafetería, que comienza con una de las charlas de los dos protagonistas y en un momento dado la joven invita a su profesor a escuchar la conversación que tienen lugar en la mesa de detrás. Allen traslada sutilmente la secuencia a dicha mesa. Cada escena, por tanto, cumple una específica y clave función escalonada y meticulosamente planeada en el todo de la trama. Los actores, como siempre en Allen, cumplen y ejecutan su labor con mucha comprensión y entrega.


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5. EL CINEASTA ATENTO OBSERVADOR DE SU TIEMPO.

Pese a la edad que tiene el cineasta sorprende del visionado de Irrational Man, lo bien que conoce y está al corriente acerca de las actuales confusas relaciones amorosas-sentimentales, tan inciertas, hirientes e impersonales, propias de estos "días extraños" (que diría el cantante y poeta Jim Morrison) que vivimos. Si el escritor W. Somerset Maugham afirmaba que se percataba acerca de lo mayor que se estaba haciendo por el implacable hecho de que perdía la consciencia de aquello que acontecía a su alrededor, podemos afirmar que Woody Allen, pese a ser octogenario, es un hombre joven. (Billy Wilder se definió a si mismo en la recogida de un premio como un joven de 90 años).

El capricho-atracción incontenible que hoy caracterizan a las relaciones, donde damos una rienda suelta nada reflexiva a esa momentánea atracción hacia otra persona, queda notablemente expuesto en el filme. Hablamos de esa atracción visceral que, por la vía del dolo eventual (o daño colateral), hace que la persona cuente con la posibilidad de hacer daño, bien a su pareja estable, bien a la persona objeto de atracción. Esa posibilidad que en la mayoría de los casos es gestionada como un pensamiento incómodo que rápidamente se quiere expiar con un simple encogerse de hombros y un "no puedo evitarlo" que nos susurramos a nosotros mismos. Pues bien, ese irracional capricho-atracción de hoy, es la huida despavorida, igualmente irracional, de mañana. Hoy te deseo y estoy enamorado/a de ti, mañana te acompaño en tu sufrimiento, "pero sólo como amigo/a, ¿eh?". Cuidado con los espejismos y los cantos de sirenas. Cuidado con los aparentes afectos desproporcionados que no soporten la menor criba de la razón. Debemos atrincherarnos en nuestros sensibles corazones y no permitamos que unas meras lisonjas y halagos sin venir a cuento, nos arrastren a decisiones irracionales que a corto plazo nos harán sufrir y a largo plazo pueden llevarnos a la permanente desilusión y escepticismo, convirtiéndonos en náufragos emocionales.

Todo esto, entre otras cosas, parece querer decirnos Woody Allen en su nueva obra maestra, nada irracional. Una película tan premeditada como el meticuloso asesinato del filme: a plena luz del día y en un escenario público, pero modélico en cuanto su discreción y eficacia.


irrational man

Director: Woody Allen.

Intérpretes: Joaquin Phoenix, Emma Stone, Jamie Blackley, Parker Posey, Ethan Phillips, Julie Ann Dawson, Mark Burzenski, Gary Wilmes, Geoff Schuppert.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Manuel García de Mesa

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IRRATIONAL MAN (2015). Crimen y resbalón.

irrational man
1. UN CINEASTA ADICTO AL TRABAJO.

En cierta ocasión, Heywood Allen Stewart Konigsberg, más conocido como Woody Allen, comentó a un periodista que lo peor que podía ocurrirle era morirse sin haber filmado todas las ideas que lleva dentro. Fiel a su cita anual en las carteleras de todo el mundo, el realizador norteamericano continúa derrochando y compartiendo con sus fans su inagotable fuente creativa. Nacido el 1 de diciembre de 1935, el cineasta neoyorkino parece pletórico en su vigor para escribir y rodar su filme anual, práctica que lleva realizando de manera estable desde los primeros años 80. Allen debutó detrás de la cámara a finales de los años 60 con el estupendo filme Toma el dinero ycorre (Take the Money and Run, EEUU, 1969) que él mismo denomina una sucesión de bromas que, para sostener la atención del público, cada una de ellas tenía que ser superior a la anterior. Su labor delante y tras la cámara, la ha compaginado con la televisión, el teatro, guiones e interpretaciones para otros cineastas y por supuesto, con el clarinete, pasión incompatible con acudir a la ceremonia de entrega de los premios Oscars de Hollywood.

El realizador lleva nada menos que cinco décadas acudiendo puntualmente a las carteleras de todo el mundo. Cinco décadas de intensa hiperactividad. En los años 50, desde muy joven, ya vendía chistes a famosos columnistas y cómicos profesionales como Ed Sullivan, Sid Cesar o Pat Boone. Durante los años 60 sorprendía con sus chispeantes monólogos y sketchs en clubes, salas de fiestas, revistas de Broadway y en programas de televisión. En estos años 60 comenzaban sus personales coqueteos con el cine en películas como ¿Qué tal Pussycat? (What´s new, Pussycat, 1965), de Clive Donner y Richard Talmage o Casino Royale (EEUU, 1967), esa comedia coral de actores y directores varios donde Allen interpreta a un paródico "Jimmy" Bond. La década termina, como decíamos, con la dirección de su opera prima. Desde sus primeros pasos, el artista hacía gala de su personal idiosincrasia cómica, que lo ha convertido en un icono de la cultura del siglo XX.

Tan sólo poder sostener ese ritmo, terapéutico para sí, como también ha confesado más de una vez, resulta particularmente meritorio. En los últimos años, se ha tenido que reinventar (como todos los ciudadanos de este universo en crisis) para conseguir la necesaria financiación para poder hacer su peliculita anual. De ahí ciertos paseos por las capitales europeas que han dado algunos títulos memorables, con Match Point (Reino Unido,2005) y Medianoche en París (Midnight In Paris, EEUU, 2011) a la cabeza.


irrational man

2. EL GUIONISTA PRESTIDIGITADOR.

Resulta particularmente asombroso cómo el cineasta mantiene intacta su capacidad de construir ingeniosos libretos, auténticos mecanismos de relojería, sin perder de vista la realidad vigente al momento de estreno de cada filme. Woody Allen es un atento espectador de su tiempo y un maravilloso"“prestidigitador" de los guiones. Conoce sus mecanismos, sus entrañas (como para no hacerlo después de tanto tiempo escribiendo libretos, que son estudiados meticulosamente en las universidades de cine). El cineasta sabe perfectamente lo que quiere de cada guión y siempre tiene claro cómo construir una trama de la manera más atractiva y eficaz posible, buscando el chiste intelectual, cierto, pero siempre armónico con la construcción o reacción del personaje o con la concreta necesidad de cada argumento. Maestros del cine clásico como Billy Wilder y su guionista habitual IAL Diamond se planteaban la escritura de esa manera.

Dentro de este objetivo de culto al guión (que muchos consideran, probablemente con cierta base de razón, que el artista es demasiado esclavo del mismo y da poco margen a la improvisación), Allen domina algo muy importante: que la resolución de su historia no chirríe, es decir que la resolución sea coherente y una consecuencia de la suma de ciertos detalles que ya nos ha facilitado previamente. Esos detalles se encuentran siempre hábilmente integrados y mimetizados con el resto de la trama. "El diablo está en los detalles", reza el proverbio anglosajón y el astuto cineasta lo lleva a sus últimas consecuencias. En el guión de Irrational Man es muy importante el sensacional uso de lo que en el argot de los escritores se denomina “el precedente”. Es aquel recurso o instrumento en la escritura del guión que es imperativo colocar en la trama. Hay que hacerlo con mucha astucia, pues se pretende facilitar al espectador una información necesaria para que todo encaje, sin desvelar la conclusión de la historia. Es un elemento fundamental, teniendo en cuenta lo astuto que es el espectador actual, curtido en miles de películas y por tanto capaz de prever (casi) todo. Colocar adecuadamente el precedente significa darle al espectador un detalle perceptible (un objeto, una habilidad, una experiencia vital), que sea relevante para la sorpresa en la secuencia final y la resolución de la trama. Lo importante en su introducción, es que, al ver ese precedente, no sepamos que se trata de un precedente. Al verlo, no debemos ni siquiera vislumbrar el final, o cómo el héroe solucionará la historia. Sólo debemos descubrirlo cuando nos reencontremos con ese detalle al final del filme. Si la conclusión nos sorprende, pero al mismo tiempo nos mostramos complacidos por caer en la cuenta en ese instante, en que ya nos habían dado el detalle relevante unas cuantas secuencias atrás, entonces el precedente habrá encajado de un modo perfecto. Pues bien, el precedente que determina la azarosa resolución del filme, está maravillosamente colocado en Irrational Man.


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3. EL CINEASTA ERUDITO.

El filme que analizamos comparte trama criminal con algunas de sus trabajos más brillantes como Delitos y faltas (Crime and Misdemeanors, EEUU, 1989), Misterioso Asesinato en Manhattan (Manhattan Murder Mistery, EEUU, 1993), la citada Match Point, Scoop (Reino Unido, 2006), o la no tan redonda El Sueño de Cassandra (Cassandra´s Dream, Reino Unido, 2007). También comparte algunos guiños un tanto simples, pero bien introducidos, al universo del escritor Fedor Dostoiewski en general. Así el protagonista del filme lee El Idiota y Jill, la protagonista femenina, dice en un momento determinado que ha leído toda la obra del escritor. Allen centra su homenaje al escritor ruso en la excelente novela Crimen y Castigo. Su pasión por esta novela ya apuntalaban las mencionadas Delitos y Faltas y Match Point. A diferencia de Raskolnikov, el protagonista de la densa novela rusa, Abe (un excelente Joaquín Phoenix), no quiere cometer un asesinato y salir impune para reforzar ese sentimiento de que es superior al resto de la humanidad, de que está por encima del bien y del mal, sino como una manera de revitalizarse, de recuperar la ilusión por vivir, como una forma de redimirse a sí mismo en relación a ese hastío vital del que hace gala desde su aparición en pantalla. La sola idea de matar a un personaje concreto, fruto de escuchar de manera casual una conversación en una cafetería, de su convencimiento de que el mundo será un lugar mejor sin ese Juez que ha retirado la custodia de sus hijos a una joven, hace que el profesor de filosofía protagonista recupere su plenitud sexual, disfuncional desde hace un año.

El filme, como todos los de la filmografía de su autor, tiende la mano hacia multitud de referencias. Así, las citas a Dostoiewski, se mezclan armónicamente a las alusiones a la filósofa alemana de origen judío, Hannah Arendt y su revolucionario Estudio sobre la Banalidad del mal, o a reflexiones ácidas en torno a Kant, Kierkegald y la filosofía en general (que para el protagonista no es más que una gran paja mental). Las referencias son utilizadas por los personajes como auténticos dardos verbales que componen los chispeantes diálogos y el devenir de los personajes a lo largo de la trama. En el terreno de la cinefilia, palpable es también la influencia del cineasta británico Alfred Hitchcock y sus dos filmes Extraños en un tren (1951) (la idea del crimen ajeno, con el que no puedan relacionar a su autor, al no tener la menor relación con la víctima ni un móvil para ejecutar tal acto) y La Sombra de una duda (1943) (la labor detectivesca de Teresa Wright, que va enlazando todos los cabos que llevan hacia los crímenes de su tío Joseph Cotten). Todo este mestizaje tiene lugar sin abandonar el tono de comedia de enredos sexuales, objetivo en el que el personaje interpretado por la excelente actriz Parker Posey, presente también en el reparto de su siguiente filme, cobra pleno protagonismo. Pocas veces hemos visto a un personaje con tanta carga sexual en un filme de Woody Allen.


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4. EL CINEASTA RACIONAL.

Como realizador, Allen es un cineasta eficaz. Sus primeros filmes rezumaban cierta frescura en esa mencionada sucesión de gags, sin coherencia narrativa. El devenir de los años le ha dado, obviamente, un inmenso bagaje a sus espaldas. Allen se ha convertido en un cineasta técnico, cuya elaborada puesta en escena obedece a un método y un objetivo armónicos. Tiene un ojo muy especial no sólo para escoger actores (ve películas y está al día respecto a ellos), sino también para algo muy importante: para escoger y utilizar las localizaciones más adecuadas para cada escena. Es algo que puede parecer absolutamente baladí, pero que deviene en magistral en el cine de Allen. Su anterior película, Magia a la Luz de la luna (Magic in the Moonlight, EEUU, 2014), ese delicioso homenaje a la comedia de los años 30, es especialmente memorable en cuanto a las localizaciones y la colorida iluminación de las mismas. La fotografía del iraní Darius Khonji en las andanzas de Colin Firth y Emma Stone por la costa francesa en la década de entreguerras, no puede ser más diferente que en las andanzas de Joaquín Phoenix y nuevamente Emma Stone por el Campus Universitario de Newport, Rhode Island en la actualidad. Sin embargo en ambas películas el escenario donde se mueven los personajes tiene un particular peso específico. Dos filmes completamente diferentes, tanto en cuanto a puesta en escena como en cuanto a iluminación. Mucho más colorida aquella, más claro oscuro ésta, que pone de relieve la memorable labor del operador habitual en los últimos filmes de Allen, regularmente desde la mencionada Medianoche en París, pero que ya había fotografiado Todo lo demás (Anything Else, EEUU, 2003).

La pericia narrativa del veterano cineasta nos regala en Irrational Man instantes como ese plano medio de Abe (Joaquín Phoenix) en la playa desde el punto de vista de la joven Jill (Emma Stone), las charlas en los bares universitarios, los paseos de Abe y Jill por el campus, la secuencia del crimen en el parque (sencillamente memorable), el cambio de escenario en la conversación de la cafetería, que comienza con una de las charlas de los dos protagonistas y en un momento dado la joven invita a su profesor a escuchar la conversación que tienen lugar en la mesa de detrás. Allen traslada sutilmente la secuencia a dicha mesa. Cada escena, por tanto, cumple una específica y clave función escalonada y meticulosamente planeada en el todo de la trama. Los actores, como siempre en Allen, cumplen y ejecutan su labor con mucha comprensión y entrega.


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5. EL CINEASTA ATENTO OBSERVADOR DE SU TIEMPO.

Pese a la edad que tiene el cineasta sorprende del visionado de Irrational Man, lo bien que conoce y está al corriente acerca de las actuales confusas relaciones amorosas-sentimentales, tan inciertas, hirientes e impersonales, propias de estos "días extraños" (que diría el cantante y poeta Jim Morrison) que vivimos. Si el escritor W. Somerset Maugham afirmaba que se percataba acerca de lo mayor que se estaba haciendo por el implacable hecho de que perdía la consciencia de aquello que acontecía a su alrededor, podemos afirmar que Woody Allen, pese a ser octogenario, es un hombre joven. (Billy Wilder se definió a si mismo en la recogida de un premio como un joven de 90 años).

El capricho-atracción incontenible que hoy caracterizan a las relaciones, donde damos una rienda suelta nada reflexiva a esa momentánea atracción hacia otra persona, queda notablemente expuesto en el filme. Hablamos de esa atracción visceral que, por la vía del dolo eventual (o daño colateral), hace que la persona cuente con la posibilidad de hacer daño, bien a su pareja estable, bien a la persona objeto de atracción. Esa posibilidad que en la mayoría de los casos es gestionada como un pensamiento incómodo que rápidamente se quiere expiar con un simple encogerse de hombros y un "no puedo evitarlo" que nos susurramos a nosotros mismos. Pues bien, ese irracional capricho-atracción de hoy, es la huida despavorida, igualmente irracional, de mañana. Hoy te deseo y estoy enamorado/a de ti, mañana te acompaño en tu sufrimiento, "pero sólo como amigo/a, ¿eh?". Cuidado con los espejismos y los cantos de sirenas. Cuidado con los aparentes afectos desproporcionados que no soporten la menor criba de la razón. Debemos atrincherarnos en nuestros sensibles corazones y no permitamos que unas meras lisonjas y halagos sin venir a cuento, nos arrastren a decisiones irracionales que a corto plazo nos harán sufrir y a largo plazo pueden llevarnos a la permanente desilusión y escepticismo, convirtiéndonos en náufragos emocionales.

Todo esto, entre otras cosas, parece querer decirnos Woody Allen en su nueva obra maestra, nada irracional. Una película tan premeditada como el meticuloso asesinato del filme: a plena luz del día y en un escenario público, pero modélico en cuanto su discreción y eficacia.


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Director: Woody Allen.

Intérpretes: Joaquin Phoenix, Emma Stone, Jamie Blackley, Parker Posey, Ethan Phillips, Julie Ann Dawson, Mark Burzenski, Gary Wilmes, Geoff Schuppert.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Manuel García de Mesa

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Chris Wilton (Jonathan Rhys-Meyers) es un joven irlandés, ambicioso y de origen humilde  al que la vida le ha negado el éxito como tenista profesional. Obligado a dar clases de tenis a familias adineradas en un famoso club privado, sigue sin perder ese espíritu competitivo, esas aspiraciones por progresar socialmente y, especialmente, por abandonar una vida de precariedades económicas. Es allí, en el club de tenis donde el azar hace su primera aparición para modificar su gris destino: Se hace amigo del millonario Tom Hewett (Matthew Goode), otro joven como él con quien establece pronto varias afinidades. Tom Hewett introduce a Chris en la vida de las familias más ricas de Londres. Chris aprovecha su suerte para enamorar a la hermana de Tom, Chloe Hewett (Emily Mortimer), entrando a formar parte de la élite londinense. Ahora todo es perfecto, ha conseguido su sueño, es rico, no tiene que trabajar y puede disfrutar de todos los caprichos que le fueron negados debido a su humilde condición. Pero la vida no puede ser tan perfecta y el destino se encarga de colocar en su camino a la bella Nola Rice (Scarlett Johansson) una actriz estadounidense, que no cumple los requisitos suficientes como para ser aceptada formalmente como la pareja de Tom, y por la que Chris se siente irremediablemente atraído desde un primer momento. Chris se debatirá entre satisfacer sus deseos sexuales o mantener las apariencias y seguir con su vida cómoda y lujosa, ésa que tanto ha soñado por conseguir. Woody Allen, con esta cinta nos deja una gran reflexión sobre la importancia del azar y la buena suerte en nuestras vidas

match point

Ya es conocido por todos el existencialismo pesimista del este autor, los grandes dilemas humanos sobre los que le gusta indagar, planteando nuestra incapacidad para resolverlos. Tan sólo el humor y la capacidad de disfrutar los breves momentos de felicidad, nos rescatan de nuestra limitada existencia. Match Point es un relato dramático, ambientado en Londres, que toma como escenario la vida de la aristocracia británica y que plagia de las antiguas tragedias griegas la conocida confrontación de las pasiones humanas frente al poder del destino. Además, el director se permite el lujo de homenajear clarísimamente, y de forma prodigiosa a su admirado Bergman y a Hitchcock. Aunque el homenaje más redondo es el dedicado a Jack Clayton y su impresionante "Un Lugar en la Cumbre (1959)", todo un clásico representativo del "Free Cinema Británico". Allen consigue también una excelente ambientación y una sorprendente puesta en escena que utiliza sutiles y elegantes movimientos de cámara, no mostrando más de lo necesario, y dotando al film de un ritmo impecable donde el interés nunca decae, gracias a un guión absolutamente preciso, sin fisuras, en el que no falta ni sobra nada con una parte final desgarradora y brutal, en la que suceden fuertes acontecimientos sobre los que Allen no moraliza ni emite juicio alguno, dejando esa difícil labor al abrumado espectador. Todo el rodaje fue en Londres, como comienzo de su periplo europeo, consiguiendo retratar a la capital británica como se merece, con bellísimas panorámicas y cuidados detalles guiados por la mirada de su director de fotografía Remi Adefarasin

match point

La potencia visual del entorno es tan fuerte que se respira la atmósfera de la capital británica en cada fotograma. Remi Adefarasin es un director de fotografía londinense que consiguió el BAFTA a la mejor fotografía por su trabajo en el film británico "Elisabeth (1998)". Además fue el responsable de la fotografía de "Onegin (1999)", una cinta británica de época basado en la ópera del mismo nombre y colaboró como segundo equipo de fotografía en "El paciente Inglés (1996)". Como buen melómano, Allen selecciona cuidadosamente las piezas de la banda sonora que acompañan a la excelente fotografía de Remi Adefarasin. De esta forma, al ritmo de los fragmentos de ópera se desarrolla un relato de suspense. Con esta cinta Allen se estrena rodando en Europa su primera película fuera de su amado Nueva York. Más tarde seguiría su recorrido por el viejo Continente  en España con "Vicky Cristina Barcelona (2008)"; En París,"Midnight Paris (2011)" y en Italia, "A Roma con amor ( 2012)". Pero ésta es su mejor cinta fuera de su habitual entorno neoyorkino, donde además parece haber recuperado la garra y el ingenio componiendo  un drama complejo que difícilmente nos deja indiferentes. Respecto al elenco de actores, todos están extraordinarios, pero merece especial mención la colosal interpretación de Jonathan Rhys-Meyers, que carga con gran parte del peso de la trama y nos deleita con una interpretación excelente que le valió su pasaporte a la fama. Un joven atractivo que sabe transmitir con sus miradas y sus gestos su tormento interior, sus pasiones, sus ambiciones y sus miserias. Con Scarlett Johansson, forma una pareja cuya química desborda en la pantalla, juntos transmiten emociones con la intensidad necesaria para que el espectador pueda sumergirse en la historia, pueda vivir las pasiones que ellos sienten y hasta puedan introducirse en los mismos dilemas que ellos están viviendo. Una vez más, Woody Allen nos deja un entretenido y complejo relato con un poderoso y sorprendente final con el que consigue además la proeza de cerrar el círculo de su planteamiento inicial. Una reflexión a la que no podemos dar ninguna respuesta.

match point

Frases para recordar: 

"Aquel que dijo: Más vale tener suerte que talento conocía la esencia de la vida."

"La gente tiene miedo a reconocer que gran parte de la vida depende de la suerte. Asusta pensar cuántas cosas escapan a nuestro control. En un partido de tenis hay momentos en que la pelota golpea el borde de la red y durante una fracción de segundo puede que la pelota siga hacia delante o puede que la pelota caiga hacia atrás. Con un poco de suerte, la pelota sigue, atraviesa la red y ganas o bien no lo hace y pierdes el partido."

Director: Woody Allen.

Intérpretes: Jonathan Rhys Meyers, Scarlett Johansson, Emily Mortimer, Matthew Goode, Brian Cox, Penelope Wilton.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

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Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

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toma el dinero y corre
Esta cinta supuso el debut de Woody Allen como director y guionista. Protagonizada por él mismo, Allen consiguió el reconocimiento que tanto había buscado al saber combinar de forma inteligente la más pura tradición humorística de los icónicos: Chaplin, Keaton y los Hermanos Marx con una novedosa forma de narración llamada "mockumentary": Un falso documental que, en clave de comedia, pretende ser la autobiografía de una gran antihéroe, de un tipo con buenas intenciones que fracasa en cada tarea que emprende en la vida y que carece de las cualidades necesarias para alcanzar el prototipo standar del sueño americano. Se construye así un relato que sabe alternar varios recursos narrativos: la voz en off, las entrevistas de los que lo conocieron desde su infancia y las peripecias de nuestro protagonista en su vida real. La narración en off nos advierte desde el principio que el relato estará cargado de cinismo e ironía al describir al torpe y neurótico criminal Virgil Starkwell (Woody Allen) como un delincuente incomprendido:

"Virgil nunca dejará de ser el angelito de los cielos que quizás nunca recibió el suficiente cariño de sus padres".

Cada uno de los sucesos que conforman su vida representa la incisiva crítica de cada uno de los mitos sociales de la época, con mención u homenaje a distintos referentes cinematográficos. Su infancia refleja la marginalidad y la delincuencia de bandas callejeras, donde más que ser un delincuente consigue ser objeto de burlas, ya que sus escasas dotes físicas lo convirtieron en un desastre hasta para cometer malicias en la infancia. Su juventud se convierte en una frustración permanente, sin alcanzar su sueño de ser músico en una banda. La sentencia del profesor entrevistado es contundente "No hay nada bueno que pueda decir de él…No tenía ni idea de lo que era la armonía". Finalmente cuando se establece son su esposa, los pocos ingresos económicos lo conducen a un intento fallido de robo a un camión blindado. 

toma el dinero y corre

Armado con una simple pistola de juguete fracasa estrepitosamente y es detenido en el acto. Tras ser encarcelado, consigue escapar de prisión e iniciar una nueva vida con su adorada esposa, pero esta vez el director, homenajeando a la esencia de los films "Noir", nos muestra un individuo con un pasado delictivo que lo persigue sin que pueda escapar de él. Son muchas las escenas con gran chispa y brillo, sin abandonar el espíritu crítico, como  por ejemplo, la escena donde intenta conseguir un trabajo “decente”. Para un gran amante del cine como Allen,  tampoco podían faltar los intertextos sobre figuras míticas de la pantalla, como la escena del atraco bajo la dirección artística del mismísimo Fritz Lang. Volverá a una prisión de alta seguridad, esta vez, rememorando la película de "La leyenda del indomable" y protagonizará una "Gran evasión" en grupo. Otro gran punto importante lo representan los entrevistados: Sus padres disfrazados que se avergüenzan de él, su psiquiatra con interpretaciones peregrinas sobre su personalidad, o el propio agente del FBI que consigue su final detención (amigo de J. Edgar Hoover, hablando sobre una conspiración ateo-comunista). Todos los grandes tópicos de la sociedad estadounidense del momento, ridiculizados y criticados sobre el hilo argumental de la biografía del permanente hombre sin éxito, sin fama y sin fortuna. Tal como dijo una vecina tras su final detención: "Y pensar que ese idiota era el gángster del año...".

toma el dinero y corre

Con este primer gran éxito de Allen se marca el comienzo de una serie de películas donde la ficción y la realidad se intercambian continuamente, y donde sus protagonistas principales funden persona y personaje sin que acertemos a distinguir dónde empieza uno y acaba el otro. Es un bonita y original manera de hacernos participar de todas sus reflexiones y de su visión existencialista de la vida, recubriendo siempre de un fino humor sus diálogos. Con los años, este tipo de humor surrealista y alocado de los comienzos del cine ha ido depurándose y formando un estilo propio, con visibles inspiraciones en los grandes cineastas. Podríamos decir que Allen es el mejor heredero del humor de los films clásicos. En su vida real, Allen tuvo grandes dificultades para salir adelante en el mundo del espectáculo. Incluso fracasó para graduarse como productor cinematográfico: "Hasta los caballos consiguen acabar una carrera". Dedicado durante años a escribir chistes para los demás, tampoco tuvo suerte en su programa de humor para la TV. Pero no cedió en su empeño y continuó escribiendo para televisión y haciendo monólogos humorísticos por los teatros de NYC. El guión de esta cinta, escrito junto a su amigo de la infancia Mickey Rose, estaba destinado para que Jerry Lewis lo dirigiera. Aunque tuvo que ser él mismo el que acabara escribiendo dirigiendo y protagonizando su primer film apoyado por una nueva y modesta productora, "Palomar Pictures". Sin duda, lo más llamativo de "Toma el dinero y corre" es la apuesta narrativa por el "mockumentary", siendo este film uno de las grandes referencias dentro del subgénero. Consigue una gran comedia relatando la vida de un perdedor neoyorkino. Construida con muchos de los miedos que deben afrontar todos los que desean aparentar ese ideal de estereotipo triunfador dentro de una sociedad exigente y cruel con los que no lo consiguen. Y lo consigue gracias a un humor ágil y alocado, lleno de gags y situaciones absurdas bajo la seria y realista apariencia de un documental.

toma el dinero y corre

Título original: Take the Money and Run.

Director: Woody Allen.

Intérpretes: Woody Allen, Janet Margolin, Marcel Hillaire, Jacqueline Hyde, Jan Merlin, Lonny Chapman.

Trailer:


Escena:



Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

TOMA EL DINERO Y CORRE (1969). El debut de Woody Allen.

toma el dinero y corre
Esta cinta supuso el debut de Woody Allen como director y guionista. Protagonizada por él mismo, Allen consiguió el reconocimiento que tanto había buscado al saber combinar de forma inteligente la más pura tradición humorística de los icónicos: Chaplin, Keaton y los Hermanos Marx con una novedosa forma de narración llamada "mockumentary": Un falso documental que, en clave de comedia, pretende ser la autobiografía de una gran antihéroe, de un tipo con buenas intenciones que fracasa en cada tarea que emprende en la vida y que carece de las cualidades necesarias para alcanzar el prototipo standar del sueño americano. Se construye así un relato que sabe alternar varios recursos narrativos: la voz en off, las entrevistas de los que lo conocieron desde su infancia y las peripecias de nuestro protagonista en su vida real. La narración en off nos advierte desde el principio que el relato estará cargado de cinismo e ironía al describir al torpe y neurótico criminal Virgil Starkwell (Woody Allen) como un delincuente incomprendido:

"Virgil nunca dejará de ser el angelito de los cielos que quizás nunca recibió el suficiente cariño de sus padres".

Cada uno de los sucesos que conforman su vida representa la incisiva crítica de cada uno de los mitos sociales de la época, con mención u homenaje a distintos referentes cinematográficos. Su infancia refleja la marginalidad y la delincuencia de bandas callejeras, donde más que ser un delincuente consigue ser objeto de burlas, ya que sus escasas dotes físicas lo convirtieron en un desastre hasta para cometer malicias en la infancia. Su juventud se convierte en una frustración permanente, sin alcanzar su sueño de ser músico en una banda. La sentencia del profesor entrevistado es contundente "No hay nada bueno que pueda decir de él…No tenía ni idea de lo que era la armonía". Finalmente cuando se establece son su esposa, los pocos ingresos económicos lo conducen a un intento fallido de robo a un camión blindado. 

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Armado con una simple pistola de juguete fracasa estrepitosamente y es detenido en el acto. Tras ser encarcelado, consigue escapar de prisión e iniciar una nueva vida con su adorada esposa, pero esta vez el director, homenajeando a la esencia de los films "Noir", nos muestra un individuo con un pasado delictivo que lo persigue sin que pueda escapar de él. Son muchas las escenas con gran chispa y brillo, sin abandonar el espíritu crítico, como  por ejemplo, la escena donde intenta conseguir un trabajo “decente”. Para un gran amante del cine como Allen,  tampoco podían faltar los intertextos sobre figuras míticas de la pantalla, como la escena del atraco bajo la dirección artística del mismísimo Fritz Lang. Volverá a una prisión de alta seguridad, esta vez, rememorando la película de "La leyenda del indomable" y protagonizará una "Gran evasión" en grupo. Otro gran punto importante lo representan los entrevistados: Sus padres disfrazados que se avergüenzan de él, su psiquiatra con interpretaciones peregrinas sobre su personalidad, o el propio agente del FBI que consigue su final detención (amigo de J. Edgar Hoover, hablando sobre una conspiración ateo-comunista). Todos los grandes tópicos de la sociedad estadounidense del momento, ridiculizados y criticados sobre el hilo argumental de la biografía del permanente hombre sin éxito, sin fama y sin fortuna. Tal como dijo una vecina tras su final detención: "Y pensar que ese idiota era el gángster del año...".

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Título original: Take the Money and Run.

Director: Woody Allen.

Intérpretes: Woody Allen, Janet Margolin, Marcel Hillaire, Jacqueline Hyde, Jan Merlin, Lonny Chapman.

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Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

annie hall
A pesar del gran nivel que presentaron sus primeras obras ("Toma el dinero y corre (1969)", "Bananas (1971)"...), el éxito y consagración definitiva de Woody Allen llegaría con la realización de "Annie Hall", una película de tono autobiográfico basado en los problemas sentimentales y donde el cineasta obtendría el primer Óscar de su carrera. La historia nos relataría los altibajos que sufre una pareja estadounidense de los años setenta desde el flechazo inicial y correspondiente proceso de enamoramiento, pasando por los conflictos de convivencia hasta la definitiva y drástica ruptura sentimental. El realizador llevando también a cabo el peso interpretativo del film estaría acompañado por una genial Diane Keaton ("Rojos (1981)"), antigua pareja de éste en la vida real y que colaboraría con él en muchas de sus películas, entre ellas la inolvidable "Manhattan (1979)". Allen representaría al cómico Alvy Singer un tipo paranoico e inseguro, con tendencia a la autocompasión y con cierta obsesión hacia el tema de la muerte mientras que Diane Keaton se pondría en la piel de Annie Hall (como detalle anecdótico Hall es el apellido real de la actriz mientras que Annie es su apodo) una mujer independiente, urbana y abierta a descubrir nuevos caminos personales, algo que chocaría con la manera de ser de Alvy.

annie hall

Con un estilo narrativo de estructura poco definida, el film se caracterizaría por la introdución de flashback (donde se compaginarían recuerdos de la infancia del protagonista con otros vinculados con relaciones que mantuvo con ex-parejas pasadas), por mostrarnos frecuentes secuencias donde Allen habla de sus pensamientos en voz alta mirando hacia la cámara y por presentarnos infinidad de secuencias cargadas de ironía, humor inteligente e ingeniosos diálogos tan habituales en la filmografía del realizador. Otro de los elementos destacables del film es el vestuario que presenta Diane Keaton en la obra, un tipo de ropa (ideada por la diseñadora Ruth Morley)  compuesta de holgados pantalones, camisas masculinas, sombreros de ala ancha y corbata que causaría sensación entre las mujeres de la época y que se le denominó el "estilo Annie Hall". Entre las memorables escenas que nos dejó la película para el recuerdo hago mención la secuencia que abre el film, un monólogo donde Allen con un chiste hace una sarcástica reflexión sobre la vida, el momento de discusión de la pareja en la cola de un cine con la presencia de un señor que saca de quicio al protagonista, el divertido estornudo de Alvy sobre una bandeja de cocaína o esa original secuencia de animación donde un Allen caricaturesco aparece con la bruja de Blancanieves.


annie hall

Referencias al cine Fellini y Bergman (dos directores predilectos de Woody Allen) y un recorrido por las principales calles de Norteamérica serían otros de los detalles que apreciaríamos durante el visionado del film. Entre los secundarios que forman parte de la obra destacaría a Tony Roberts ("Serpico (1973)") como Rob, el mejor amigo de Alvy y a un desconocido Christopher Walken (poco antes de consagrarse con su magistral interpretación en "El cazador (1978)") dando vida al extraño hermano de Annie sin olvidarme de las fugaces apariciones de unos jóvenes Jeff Goldblum ("La mosca (1986)") y Sigourney Weaver (la mítica Teniente Ripley de "Alien"). Como curiosidad, esta sería la segunda obra más corta en la historia del cine en ganar el óscar de mejor película, la primera fue "Marty (1955)" de Delbert Mann.

Frase para recordar: "El sexo es lo más divertido que he hecho sin sonreír."

annie hallannie hall

Director: Woody Allen. 

Intérpretes: Woody Allen, Diane Keaton, Tony Roberts, Paul Simons.

Trailer: 




Escena:








Información complementaria:
Diane Keaton

Reseña escrita por Jesús Fariña

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ANNIE HALL (1977). Un clásico de Woody Allen.

annie hall
A pesar del gran nivel que presentaron sus primeras obras ("Toma el dinero y corre (1969)", "Bananas (1971)"...), el éxito y consagración definitiva de Woody Allen llegaría con la realización de "Annie Hall", una película de tono autobiográfico basado en los problemas sentimentales y donde el cineasta obtendría el primer Óscar de su carrera. La historia nos relataría los altibajos que sufre una pareja estadounidense de los años setenta desde el flechazo inicial y correspondiente proceso de enamoramiento, pasando por los conflictos de convivencia hasta la definitiva y drástica ruptura sentimental. El realizador llevando también a cabo el peso interpretativo del film estaría acompañado por una genial Diane Keaton ("Rojos (1981)"), antigua pareja de éste en la vida real y que colaboraría con él en muchas de sus películas, entre ellas la inolvidable "Manhattan (1979)". Allen representaría al cómico Alvy Singer un tipo paranoico e inseguro, con tendencia a la autocompasión y con cierta obsesión hacia el tema de la muerte mientras que Diane Keaton se pondría en la piel de Annie Hall (como detalle anecdótico Hall es el apellido real de la actriz mientras que Annie es su apodo) una mujer independiente, urbana y abierta a descubrir nuevos caminos personales, algo que chocaría con la manera de ser de Alvy.

annie hall

Con un estilo narrativo de estructura poco definida, el film se caracterizaría por la introdución de flashback (donde se compaginarían recuerdos de la infancia del protagonista con otros vinculados con relaciones que mantuvo con ex-parejas pasadas), por mostrarnos frecuentes secuencias donde Allen habla de sus pensamientos en voz alta mirando hacia la cámara y por presentarnos infinidad de secuencias cargadas de ironía, humor inteligente e ingeniosos diálogos tan habituales en la filmografía del realizador. Otro de los elementos destacables del film es el vestuario que presenta Diane Keaton en la obra, un tipo de ropa (ideada por la diseñadora Ruth Morley)  compuesta de holgados pantalones, camisas masculinas, sombreros de ala ancha y corbata que causaría sensación entre las mujeres de la época y que se le denominó el "estilo Annie Hall". Entre las memorables escenas que nos dejó la película para el recuerdo hago mención la secuencia que abre el film, un monólogo donde Allen con un chiste hace una sarcástica reflexión sobre la vida, el momento de discusión de la pareja en la cola de un cine con la presencia de un señor que saca de quicio al protagonista, el divertido estornudo de Alvy sobre una bandeja de cocaína o esa original secuencia de animación donde un Allen caricaturesco aparece con la bruja de Blancanieves.


annie hall

Referencias al cine Fellini y Bergman (dos directores predilectos de Woody Allen) y un recorrido por las principales calles de Norteamérica serían otros de los detalles que apreciaríamos durante el visionado del film. Entre los secundarios que forman parte de la obra destacaría a Tony Roberts ("Serpico (1973)") como Rob, el mejor amigo de Alvy y a un desconocido Christopher Walken (poco antes de consagrarse con su magistral interpretación en "El cazador (1978)") dando vida al extraño hermano de Annie sin olvidarme de las fugaces apariciones de unos jóvenes Jeff Goldblum ("La mosca (1986)") y Sigourney Weaver (la mítica Teniente Ripley de "Alien"). Como curiosidad, esta sería la segunda obra más corta en la historia del cine en ganar el óscar de mejor película, la primera fue "Marty (1955)" de Delbert Mann.

Frase para recordar: "El sexo es lo más divertido que he hecho sin sonreír."

annie hallannie hall

Director: Woody Allen. 

Intérpretes: Woody Allen, Diane Keaton, Tony Roberts, Paul Simons.

Trailer: 




Escena:








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Diane Keaton

Reseña escrita por Jesús Fariña

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manhattan
Sin caracterizarse por poseer un físico atractivo según los cánones de belleza, el gran Woody Allen ha solido demostrar en su trayectoria profesional el alto poder de seducción de sus personajes interpretados entre el género femenino. En este mítico título rodado en Nueva York (buen tributo a la ciudad de los rascacielos que hizo el realizador)  no iba a ser menos representando a Isaac, un escritor de gags televisivos divorciado de una mujer empeñada en publicar un libro con sus experiencias sexuales y que se cuestiona su amor entre una adolescente llamada Tracy (papel realizado por una precoz Mariel Hemingway, actriz y nieta del escritor Ernest Hemingway ("El viejo y el mar")) y Mary ( personaje interpretado por Diane Keaton, en una década, la de los setenta, marcada por sus acertadas colaboraciones en el cine de Woody Allen y "El padrino" de Coppola), la amante de su mejor amigo. La película analizaría las relaciones de pareja y las infidelidades con ese rasgo tan personal y particular que nos tiene acostumbrado el realizador en todas sus fims: ingeniosos diálogos y sarcásticas reflexiones. Destaca la presencia de una joven Meryl Streep en uno de sus primeros trabajos cinematográficos encarnando a la ex-esposa de Isaac, en un mismo año donde la actriz pisaba fuerte en el mundo del celuloide ganando el primer óscar de su carrera con el drama familiar de Robert Benton: "Kramer vs. Kramer (1979)". Con una bella fotografía en blanco y negro a cargo de Gordon Willis ("El padrino (1972)"), la película también será recordada por dejarnos la mítica secuencia de Woody Allen y Diane Keaton sentados en un banco bajo el fondo del puente de Queensboro, una imagen que también quedaría plasmada en el propio cartel de la película. Se comenta que después del montaje final, Woody Allen salió tan defraudado de su trabajo realizado que pidió a la productora que destruyera la película, paradojas de la vida, con el paso de los años la obra se ha convertido en una de las mejores películas del director y de los denominados títulos clásicos dentro de la historia cine.

Frase para recordar: "Tuve un impulso loco de tumbarte sobre la superficie lunar y cometer una perversión interestelar contigo".

manhattanmanhattan

Director: Woody Allen.

Intérpretes: Woody Allen, Diane Keaton, Mariel Hemingway, Michael Murphy.

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Diane Keaton

Reseña escrita por Jesús Fariña 

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MANHATTAN (1979). Un clásico de Woody Allen.

manhattan
Sin caracterizarse por poseer un físico atractivo según los cánones de belleza, el gran Woody Allen ha solido demostrar en su trayectoria profesional el alto poder de seducción de sus personajes interpretados entre el género femenino. En este mítico título rodado en Nueva York (buen tributo a la ciudad de los rascacielos que hizo el realizador)  no iba a ser menos representando a Isaac, un escritor de gags televisivos divorciado de una mujer empeñada en publicar un libro con sus experiencias sexuales y que se cuestiona su amor entre una adolescente llamada Tracy (papel realizado por una precoz Mariel Hemingway, actriz y nieta del escritor Ernest Hemingway ("El viejo y el mar")) y Mary ( personaje interpretado por Diane Keaton, en una década, la de los setenta, marcada por sus acertadas colaboraciones en el cine de Woody Allen y "El padrino" de Coppola), la amante de su mejor amigo. La película analizaría las relaciones de pareja y las infidelidades con ese rasgo tan personal y particular que nos tiene acostumbrado el realizador en todas sus fims: ingeniosos diálogos y sarcásticas reflexiones. Destaca la presencia de una joven Meryl Streep en uno de sus primeros trabajos cinematográficos encarnando a la ex-esposa de Isaac, en un mismo año donde la actriz pisaba fuerte en el mundo del celuloide ganando el primer óscar de su carrera con el drama familiar de Robert Benton: "Kramer vs. Kramer (1979)". Con una bella fotografía en blanco y negro a cargo de Gordon Willis ("El padrino (1972)"), la película también será recordada por dejarnos la mítica secuencia de Woody Allen y Diane Keaton sentados en un banco bajo el fondo del puente de Queensboro, una imagen que también quedaría plasmada en el propio cartel de la película. Se comenta que después del montaje final, Woody Allen salió tan defraudado de su trabajo realizado que pidió a la productora que destruyera la película, paradojas de la vida, con el paso de los años la obra se ha convertido en una de las mejores películas del director y de los denominados títulos clásicos dentro de la historia cine.

Frase para recordar: "Tuve un impulso loco de tumbarte sobre la superficie lunar y cometer una perversión interestelar contigo".

manhattanmanhattan

Director: Woody Allen.

Intérpretes: Woody Allen, Diane Keaton, Mariel Hemingway, Michael Murphy.

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