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los-siete-magníficos
En 1959, John Ford estrenaba Río Bravo, y solo un año después, John Sturges de la mano de la United Artist firmaba Los siete magníficos, remake USA de Los Siete Samuráis de Akira Kurosawa, a su vez un cineasta claramente influenciado por Ford. Estas cintas, junto a Los profesionales y Grupo salvaje, serian los últimos grandes emblemas del western clásico americano antes de la llegada del spaguetti western.

La historia de cómo se gesto Los siete magníficos es tan apasionante como la propia película. El primero en hacerse con los derechos del film fue un productor modesto; Lou Morheim, quien se anticipo a Yul Brynner, y por solo 250 $ adquirió los derechos del film para llevar a cabo una idea similar en EEUU. Brynner conoció el film por mediación de Anthony Quinn, y en una fase previa de producción era Quinn el asignado como protagonista, mientras que Brynner debutaría como director, devolviendo así la jugada de un largometraje anterior. Cuando Brynner se entero de que Morheim era quien tenía la opción para USA, le recompro los derechos a Morheim, y le prometió que figuraría como productor único, pero claro, eso no se firmo en papeles, luego, la cosa cambiaría cuando Brynner dio entrada a  Walter Mirisch, productor freelance, habitualmente unido a la United Artist. Mirisch hizo que Brynner acabara cambiando de idea, dejara aquella locura de dirigir, y se postulara como el protagonista, por encima de Anthony Quinn. El primer director asignado fue Martin Ritt, pero a la vista de que el film avanzaba muy lentamente su fase de producción, y había una huelga a la vuelta de la esquina que podía pararlo todo indefinidamente, Ritt se desentendió del mismo, y así fue como entro en liza John Sturges, quien acabaría llevándose gran parte del merito y la fama. Sturges contrato rápidamente a dos jóvenes en ascenso; Steve McQueen y Charles Bronson, con quien ya había trabajado previamente. La entrada de McQueen no fue nada fácil, ya que para librarse de su contrato televisivo tuvo que fingir un accidente de coche, que luego relataría una novia suya de la época.

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Sturges se alejo de la idea original de Los siete magníficos que quería hacer Ritt –sobre un grupo de ex-soldados de la guerra civil en la cuesta abajo de sus vidas- y centro la trama en algo más ligero, con un grupo de hombres liderados por una especie de vagabundo; Chris Chilsum (Brynner); es un tipo que no tiene nada limpio, salvo su revólver y su alma, dijo Brynner de su personaje. Acompañando a Brynner, además de los ya citados McQueen y Bronson; Robert Vaughn –recién nominado al Oscar- Brad Dexter, Horst Buchholz y James Coburn, quien entro en la cinta cuando; un dia se encontró en una tienda a Vaughn y le pregunto que andaba haciendo, este le dijo que acababa de firmar para el remake de Los siete samuráis, y que aún buscaban actores para completar el elenco, así, Coburn llamó a su agente, concertó una entrevista con Sturges, y al día siguiente el papel de Britt (el tipo de la navaja) era de él. Para el papel de villano, Sturges lo tenía claro, solo quería a un hombre, a Eli Wallach, un actor de teatro de Broadway, que luego acabaría siendo un mito del spaghetti western.

los-siete-magníficos

El groso mayor de la filmación tuvo lugar en Cuernavaca (México) y no fue nada fácil, puesto que los lugareños andaban a la gresca por como los habían retratado en Vera Cruz western precedente protagonizado por Gary Cooper, Burt Lancaster y Sara Montiel. Sturges tuvo que interceder, y concedió un buen número de papeles de reparto a actores mexicanos, además de puestos técnicos y del resto del crew. La producción tuvo que lidiar con un censor impuesto por el sindicato de Actores y Directores Mexicanos, que debía velar por la imagen del país en el cine. Incluso la premisa fue cambiada, en lugar de ir a contratar a unos pistoleros, los mexicanos campesinos fueron a comprar armas…Esa fue una imposición del censor, de la misma manera que los campesinos no debían salir con los ropajes sucios. En Los Siete magnificos los únicos que se ensucian son los pistoleros de Chilsum.

El 1 de Marzo, dio comienzo el rodaje, y ya desde el comienzo todos empezaron a recelar del trato de favor hacia Brynner; Tenia el caballo más grande, tenía el revólver más grande, y el favor de los encargados de las luces iba comentando a todo aquel que le quisiera escuchar Steve McQueen, como recuerda Robert Vaughn. McQueen a pesar de su juventud, se sabía unos cuantos buenos trucos de actor, y fue entonces cuando comenzó a boicotear los primeros planos de Brynner, moviendo la cabeza, cazando moscas ficticias, quitándose el sombrero, acariciando la cuerda de su sombrero…todo ello en segundo plano mientras Brynner delante no se daba cuenta de la jugada…Hasta que todo llegó a oídos de este;“Mira Steve, si sigues haciendo eso, entonces, cuando vengan tus escenas, yo solo tendré que quitarme el sombrero y nadie te prestara atención “en alusión a una de sus grandes marcas registradas, su cabeza rasurada, entonces, McQueen, lejos de rendirse recluto a James Coburn y Charles Bronson para su equipo, y fueron ellos los que tomaron su relevo. Solo hace falta ver el film para darse cuenta del boicot entre machos, del que Sturges salió ganando.

los-siete-magníficos

Uno de los aspectos más criticados de Los siete magníficos en su día, y que aún hoy pueden dar lugar a un irritante misterio es que ningún mexicano podía matar o disparar a matar a ninguno de los americanos, por eso nunca vemos las balas que alcanzan a los magníficos en el clímax final. A pesar de lo que se pueda pensar, el film no fue un éxito instantáneo, en USA, fue lanzada en primera instancia en puntos estratégicos, pero no funciono, tras una semana fue quitada de la cartelera, y la United Artist, temerosa de salir perdiendo lanzo la cinta primero en Europa de forma masiva, cuando fue un éxito europeo,  entonces re-lanzaron en América, y ya entonces nadie puro pararles. Su resonancia fue legendaria, y acabo dando lugar a tres secuelas; El regreso de los siete magníficos, La furia de los siete magníficos y El desafío de los siete magníficos, incluso a una serie de televisión. Además de la aparición de Brynner en la segunda parte, el actor también llevó su personaje a Almas de metal (Westworld, 1973 Michael Crichton).

Los siete magníficos no es el mejor western de la historia, no es el más trascendente, ni el definitivo, pero siempre será uno de los más endiablados entretenimientos del género, con un reparto imponente, un guión perfectamente hilvanado y una banda sonora inolvidable.

los-siete-magníficos

Título original: The Magnificent Seven.

Director: John Sturges.

Intérpretes: Yul BrynnerSteve McQueenCharles BronsonEli WallachJames CoburnHorst BuchholzRobert Vaughn.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Jonathan Glez

LOS SIETE MAGNÍFICOS (1960). Escribiendo su nombre en el viento.

los-siete-magníficos
En 1959, John Ford estrenaba Río Bravo, y solo un año después, John Sturges de la mano de la United Artist firmaba Los siete magníficos, remake USA de Los Siete Samuráis de Akira Kurosawa, a su vez un cineasta claramente influenciado por Ford. Estas cintas, junto a Los profesionales y Grupo salvaje, serian los últimos grandes emblemas del western clásico americano antes de la llegada del spaguetti western.

La historia de cómo se gesto Los siete magníficos es tan apasionante como la propia película. El primero en hacerse con los derechos del film fue un productor modesto; Lou Morheim, quien se anticipo a Yul Brynner, y por solo 250 $ adquirió los derechos del film para llevar a cabo una idea similar en EEUU. Brynner conoció el film por mediación de Anthony Quinn, y en una fase previa de producción era Quinn el asignado como protagonista, mientras que Brynner debutaría como director, devolviendo así la jugada de un largometraje anterior. Cuando Brynner se entero de que Morheim era quien tenía la opción para USA, le recompro los derechos a Morheim, y le prometió que figuraría como productor único, pero claro, eso no se firmo en papeles, luego, la cosa cambiaría cuando Brynner dio entrada a  Walter Mirisch, productor freelance, habitualmente unido a la United Artist. Mirisch hizo que Brynner acabara cambiando de idea, dejara aquella locura de dirigir, y se postulara como el protagonista, por encima de Anthony Quinn. El primer director asignado fue Martin Ritt, pero a la vista de que el film avanzaba muy lentamente su fase de producción, y había una huelga a la vuelta de la esquina que podía pararlo todo indefinidamente, Ritt se desentendió del mismo, y así fue como entro en liza John Sturges, quien acabaría llevándose gran parte del merito y la fama. Sturges contrato rápidamente a dos jóvenes en ascenso; Steve McQueen y Charles Bronson, con quien ya había trabajado previamente. La entrada de McQueen no fue nada fácil, ya que para librarse de su contrato televisivo tuvo que fingir un accidente de coche, que luego relataría una novia suya de la época.

los-siete-magníficos

Sturges se alejo de la idea original de Los siete magníficos que quería hacer Ritt –sobre un grupo de ex-soldados de la guerra civil en la cuesta abajo de sus vidas- y centro la trama en algo más ligero, con un grupo de hombres liderados por una especie de vagabundo; Chris Chilsum (Brynner); es un tipo que no tiene nada limpio, salvo su revólver y su alma, dijo Brynner de su personaje. Acompañando a Brynner, además de los ya citados McQueen y Bronson; Robert Vaughn –recién nominado al Oscar- Brad Dexter, Horst Buchholz y James Coburn, quien entro en la cinta cuando; un dia se encontró en una tienda a Vaughn y le pregunto que andaba haciendo, este le dijo que acababa de firmar para el remake de Los siete samuráis, y que aún buscaban actores para completar el elenco, así, Coburn llamó a su agente, concertó una entrevista con Sturges, y al día siguiente el papel de Britt (el tipo de la navaja) era de él. Para el papel de villano, Sturges lo tenía claro, solo quería a un hombre, a Eli Wallach, un actor de teatro de Broadway, que luego acabaría siendo un mito del spaghetti western.

los-siete-magníficos

El groso mayor de la filmación tuvo lugar en Cuernavaca (México) y no fue nada fácil, puesto que los lugareños andaban a la gresca por como los habían retratado en Vera Cruz western precedente protagonizado por Gary Cooper, Burt Lancaster y Sara Montiel. Sturges tuvo que interceder, y concedió un buen número de papeles de reparto a actores mexicanos, además de puestos técnicos y del resto del crew. La producción tuvo que lidiar con un censor impuesto por el sindicato de Actores y Directores Mexicanos, que debía velar por la imagen del país en el cine. Incluso la premisa fue cambiada, en lugar de ir a contratar a unos pistoleros, los mexicanos campesinos fueron a comprar armas…Esa fue una imposición del censor, de la misma manera que los campesinos no debían salir con los ropajes sucios. En Los Siete magnificos los únicos que se ensucian son los pistoleros de Chilsum.

El 1 de Marzo, dio comienzo el rodaje, y ya desde el comienzo todos empezaron a recelar del trato de favor hacia Brynner; Tenia el caballo más grande, tenía el revólver más grande, y el favor de los encargados de las luces iba comentando a todo aquel que le quisiera escuchar Steve McQueen, como recuerda Robert Vaughn. McQueen a pesar de su juventud, se sabía unos cuantos buenos trucos de actor, y fue entonces cuando comenzó a boicotear los primeros planos de Brynner, moviendo la cabeza, cazando moscas ficticias, quitándose el sombrero, acariciando la cuerda de su sombrero…todo ello en segundo plano mientras Brynner delante no se daba cuenta de la jugada…Hasta que todo llegó a oídos de este;“Mira Steve, si sigues haciendo eso, entonces, cuando vengan tus escenas, yo solo tendré que quitarme el sombrero y nadie te prestara atención “en alusión a una de sus grandes marcas registradas, su cabeza rasurada, entonces, McQueen, lejos de rendirse recluto a James Coburn y Charles Bronson para su equipo, y fueron ellos los que tomaron su relevo. Solo hace falta ver el film para darse cuenta del boicot entre machos, del que Sturges salió ganando.

los-siete-magníficos

Uno de los aspectos más criticados de Los siete magníficos en su día, y que aún hoy pueden dar lugar a un irritante misterio es que ningún mexicano podía matar o disparar a matar a ninguno de los americanos, por eso nunca vemos las balas que alcanzan a los magníficos en el clímax final. A pesar de lo que se pueda pensar, el film no fue un éxito instantáneo, en USA, fue lanzada en primera instancia en puntos estratégicos, pero no funciono, tras una semana fue quitada de la cartelera, y la United Artist, temerosa de salir perdiendo lanzo la cinta primero en Europa de forma masiva, cuando fue un éxito europeo,  entonces re-lanzaron en América, y ya entonces nadie puro pararles. Su resonancia fue legendaria, y acabo dando lugar a tres secuelas; El regreso de los siete magníficos, La furia de los siete magníficos y El desafío de los siete magníficos, incluso a una serie de televisión. Además de la aparición de Brynner en la segunda parte, el actor también llevó su personaje a Almas de metal (Westworld, 1973 Michael Crichton).

Los siete magníficos no es el mejor western de la historia, no es el más trascendente, ni el definitivo, pero siempre será uno de los más endiablados entretenimientos del género, con un reparto imponente, un guión perfectamente hilvanado y una banda sonora inolvidable.

los-siete-magníficos

Título original: The Magnificent Seven.

Director: John Sturges.

Intérpretes: Yul BrynnerSteve McQueenCharles BronsonEli WallachJames CoburnHorst BuchholzRobert Vaughn.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Jonathan Glez

un, dos, tres
Berlín, años 60, en plena Guerra Fría, el representante de la Coca-Cola en la RFA, MacNamara (James Cagney), se plantea la introducción de esa bebida en Alemania Oriental, pues quiere fortalecer su difícil posición dentro de la compañía, que está reticente a su plan económico. Una serie de enredos familiares y diplomáticos, entre los cuales la hija de su jefe en EEUU, se casa en Berlín con Otto, un joven comunista de la RDA que acaba detenido en el Este por presuntas actividades subversivas,, crean serios compromisos políticos y comerciales entre las dos potencias. Conflicto del que saldrá triunfador Otto, a quien nombrarán máximo dirigente de la empresa en Europa, y el propio McNamara. Con guión del propio Billy Wilder e I.A.L. Diamond, según la obra teatral "Egy, kettó, ha’ rom de Ferenc Molnár (1929)", una pieza que había triunfado en Brodway treinta años antes, adaptada al contexto de la época, Uno, dos, tres es una de las más agudas y divertidas sátiras de la Guerra Fría, realizada con ingenio y sarcasmo por el maestro Billy Wilder. Ingenio que se destila en toda la cinta. Así, el apellido del protagonista es el mismo del recién nombrado secretario de Defensa del gobierno Kenney, Robert S. McNamara o, como el gobierno oriental le prohibió rodar en Berlín Este, al acabar de levantar el muro, dividiendo a la Ciudad en dos sectores, se reconstruyó una réplica exacta de la histórica puerta de Brandemburgo, a cargo de su colaborador habitual Alexander Trauner. La cinta está impregnada toda ella de una genial causticidad, en la que intencionadamente, se caricaturizan las formas que tanto norteamericanos como rusos establecieron desde el primer momento del cierre del muro de Berlín. Una sátira política con un ritmo endiablado y frenético y unos diálogos brillantes, igualmente a un ritmo vertiginoso:

un, dos, tres

"-No hay más que cruzar la frontera al Berlín Oeste.
-Para usted es fácil decirlo porque es soltero pero si yo deserto, ¿adivinan que harían a mi familia? Colocarlos de espalda al paredón y fusilarlos, mi esposa, y mi suegra también, mi cuñada y mi cuñado y... ¡camaradas hagámoslo!"

James Cagney, uno de los mejores actores de la historia del cine, tuvo mucho que ver en el resultado final, ya que el realiza una divertida y espectacular composición del personaje de MacNamara. Así, la Alemania nazi, los comunistas y singularmente los norteamericanos son puestos en la picota por la dialéctica corrosiva de Wilder, así como una feroz crítica a los sistemas que presidían las dos más grandes fuerzas del mundo, del sistema capitalista y comunista, de la Guerra Fría, en definitiva, y especialmente del papel de los Estados Unidos como potencia del mundo occidental. Nada mejor que la Coca-cola para encarnar no sólo los valores de la economía de mercado sino también el papel de la potencia estadounidenses sobre Europa. Y todo ello en clave de maravillosa y loca comedia. Uno, dos, tres, influida probablemente por la obra maestra de Ernst Lubistch, "Ninotchka (1939)", de la cual  Billy Wilder fue co-guionista, requiere siempre una revisión periódica a sus desternillantes gags, como cualquier obra del genial director, sirviendo ésta como retrato de las mentalidades de un periodo pasado.

un, dos, tres

"-¿Lista?
- Siempre lista…
-Mmmmmm…¡Uno! Llame a Raindhart & Raindhart Sastrería, y quiero que nos envíen todo lo que tengan en la tienda de bueno: tres botones, solapas estrechas, gris o azul oscuro, talla el… 39 normal.
-¡Dos! Llame a Plesquer Camisero, quiero ver camisas. Camisas de hilo cuello blanco duro talla 39 o 40, calzoncillos nylon algodón talla 32, calcetines tonos oscuros número 11 y medio, corbatas ni anchas ni estrechas ni demasiado llamativas, también pijamas, pañuelos, gemelos, tirantes, etc, etc…
-¡Tres! Llame a Hoster y que nos envíe algunos zapatos modelos italianos marrón y negros del número 42.
-¡Cuatro! Pida a la mejor sombrerería un surtido de sombreros, ni deportivos ni de esos tiroleses, número… 59. ¡Corrección!. Después de pelarle creo que con el 56 vale…
-¡Cinco! Llame a los almacenes de Latollensy Strasy y dí que nos envíe un juego de maletas para caballero cerdo u otro.
-¡Seis! A la joyería Ritz que manden una selección de alianzas de oro y anillos de pedida, también un solitario, no menos de 2 kilates ni más de 4... ¡¡Que se refriegue bien las orejas!!
-¡Siete! Llame al restaurant Coteller y que envíen una comida doble de lujo y un servicio completo de mesa.
-¡Ocho! A un florista que confeccione un ramo de crisantemos, también dos boutonier, claveles blancos.
-¿Alguna pregunta?"

un, dos, tres

Título original: One, Two, Three.

Director: Billy Wilder.

Intérpretes: James Cagney, Pamela Tiffin, Horst Buchholz, Arlene Francis, Liselotte Pulver, Howard St. John, Hanns Lothar.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

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UN. DOS, TRES (1961). La sátira sobre la guerra fría de Billy Wilder.

un, dos, tres
Berlín, años 60, en plena Guerra Fría, el representante de la Coca-Cola en la RFA, MacNamara (James Cagney), se plantea la introducción de esa bebida en Alemania Oriental, pues quiere fortalecer su difícil posición dentro de la compañía, que está reticente a su plan económico. Una serie de enredos familiares y diplomáticos, entre los cuales la hija de su jefe en EEUU, se casa en Berlín con Otto, un joven comunista de la RDA que acaba detenido en el Este por presuntas actividades subversivas,, crean serios compromisos políticos y comerciales entre las dos potencias. Conflicto del que saldrá triunfador Otto, a quien nombrarán máximo dirigente de la empresa en Europa, y el propio McNamara. Con guión del propio Billy Wilder e I.A.L. Diamond, según la obra teatral "Egy, kettó, ha’ rom de Ferenc Molnár (1929)", una pieza que había triunfado en Brodway treinta años antes, adaptada al contexto de la época, Uno, dos, tres es una de las más agudas y divertidas sátiras de la Guerra Fría, realizada con ingenio y sarcasmo por el maestro Billy Wilder. Ingenio que se destila en toda la cinta. Así, el apellido del protagonista es el mismo del recién nombrado secretario de Defensa del gobierno Kenney, Robert S. McNamara o, como el gobierno oriental le prohibió rodar en Berlín Este, al acabar de levantar el muro, dividiendo a la Ciudad en dos sectores, se reconstruyó una réplica exacta de la histórica puerta de Brandemburgo, a cargo de su colaborador habitual Alexander Trauner. La cinta está impregnada toda ella de una genial causticidad, en la que intencionadamente, se caricaturizan las formas que tanto norteamericanos como rusos establecieron desde el primer momento del cierre del muro de Berlín. Una sátira política con un ritmo endiablado y frenético y unos diálogos brillantes, igualmente a un ritmo vertiginoso:

un, dos, tres

"-No hay más que cruzar la frontera al Berlín Oeste.
-Para usted es fácil decirlo porque es soltero pero si yo deserto, ¿adivinan que harían a mi familia? Colocarlos de espalda al paredón y fusilarlos, mi esposa, y mi suegra también, mi cuñada y mi cuñado y... ¡camaradas hagámoslo!"

James Cagney, uno de los mejores actores de la historia del cine, tuvo mucho que ver en el resultado final, ya que el realiza una divertida y espectacular composición del personaje de MacNamara. Así, la Alemania nazi, los comunistas y singularmente los norteamericanos son puestos en la picota por la dialéctica corrosiva de Wilder, así como una feroz crítica a los sistemas que presidían las dos más grandes fuerzas del mundo, del sistema capitalista y comunista, de la Guerra Fría, en definitiva, y especialmente del papel de los Estados Unidos como potencia del mundo occidental. Nada mejor que la Coca-cola para encarnar no sólo los valores de la economía de mercado sino también el papel de la potencia estadounidenses sobre Europa. Y todo ello en clave de maravillosa y loca comedia. Uno, dos, tres, influida probablemente por la obra maestra de Ernst Lubistch, "Ninotchka (1939)", de la cual  Billy Wilder fue co-guionista, requiere siempre una revisión periódica a sus desternillantes gags, como cualquier obra del genial director, sirviendo ésta como retrato de las mentalidades de un periodo pasado.

un, dos, tres

"-¿Lista?
- Siempre lista…
-Mmmmmm…¡Uno! Llame a Raindhart & Raindhart Sastrería, y quiero que nos envíen todo lo que tengan en la tienda de bueno: tres botones, solapas estrechas, gris o azul oscuro, talla el… 39 normal.
-¡Dos! Llame a Plesquer Camisero, quiero ver camisas. Camisas de hilo cuello blanco duro talla 39 o 40, calzoncillos nylon algodón talla 32, calcetines tonos oscuros número 11 y medio, corbatas ni anchas ni estrechas ni demasiado llamativas, también pijamas, pañuelos, gemelos, tirantes, etc, etc…
-¡Tres! Llame a Hoster y que nos envíe algunos zapatos modelos italianos marrón y negros del número 42.
-¡Cuatro! Pida a la mejor sombrerería un surtido de sombreros, ni deportivos ni de esos tiroleses, número… 59. ¡Corrección!. Después de pelarle creo que con el 56 vale…
-¡Cinco! Llame a los almacenes de Latollensy Strasy y dí que nos envíe un juego de maletas para caballero cerdo u otro.
-¡Seis! A la joyería Ritz que manden una selección de alianzas de oro y anillos de pedida, también un solitario, no menos de 2 kilates ni más de 4... ¡¡Que se refriegue bien las orejas!!
-¡Siete! Llame al restaurant Coteller y que envíen una comida doble de lujo y un servicio completo de mesa.
-¡Ocho! A un florista que confeccione un ramo de crisantemos, también dos boutonier, claveles blancos.
-¿Alguna pregunta?"

un, dos, tres

Título original: One, Two, Three.

Director: Billy Wilder.

Intérpretes: James Cagney, Pamela Tiffin, Horst Buchholz, Arlene Francis, Liselotte Pulver, Howard St. John, Hanns Lothar.

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Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

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