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buenos-días-tristeza
Françoise Sagan, una escritora precoz procedente de una burguesía acomodada francesa, describe su modelo de vida dedicado al culto del placer y a la ociosidad de los casinos y las fiestas galantes cuyos excesos fueron mostrados con sagaz ironía por la propia autora.

En el verano de 1954, apareció editado su primer trabajo: "Bonjour, tristesse", escrita el año anterior cuando Sagan tenía apenas 18 años. La publicación del libro se vio rodeada de una gran polémica a causa de la escabrosa temática que abordaba y de la juvenil edad de la escritora. Esta controversia despertó el interés del cineasta norteamericano Otto Preminger, quien había ya dirigido películas de contenido controvertido.

Preminger, realizó "Bonjour tristesse" utilizando el nuevo formato de Cinemascope combinándolo con el ya establecido Technicolor. Preminger comienza y termina la película con Cécile filmada en blanco y negro en París con una en voz en off que habla de su aislamiento y tristeza. El director profundiza y analiza con valentía un tipo de moral subyacente de la época. Las acciones de los personajes no sólo son juzgadas por sus consecuencias sino también por el ojo de la cámara. Se trata de un estudio sobre la vida disipada de una clase social y sus consecuencias por la carencia de ética, reflexionando además sobre el conflicto entre la búsqueda del placer y los remordimientos que de ella pueden desprenderse por la vía de una conducta moral irresponsable.

buenos-días-tristeza

A pesar de la brillante dirección de Preminger, el guión adaptado para la pantalla por Arthur Laurents fue criticado por su simpleza en los diálogos frente a la contundencia del libro donde el doloroso contraste entre el placer y el remordimiento de la joven es mucho más intenso.

La escena inicial en blanco y negro de un baile en un club nocturno donde interpretan la canción "Bonjour tristesse" y David Niven baila alegremente con su bella hija, Jean Seberg (Cécile) sorprende por el la habilidad con la que el director es capaz de trasladarnos desde la frivolidad de la fiesta nocturna hacia el interior atormentado de una joven melancólica.

Utilizando la técnica del flash-back y la voz en off, las imágenes del presente en B&N y de la deliciosa música francesa se convierten en un brillante technicolor donde se nos relata con gran agudeza la naturaleza de las caprichosas emociones de una joven criada por un apuesto y mujeriego padre, David Niven, incapaz de envejecer y de asumir su papel de padre. La madre de Cécile murió cuando era pequeña y su padre la ha criado como una compañera de juegos. Entre ellos existe una gran complicidad y cariño. Forman una pareja muy especial, intensa, sin secretos, apenas sin mostrar un espacio individual que separe al uno del otro.

buenos-días-tristeza

El director utiliza el marco expansivo de CinemaScope para la puesta en escena de unas maravillosas vacaciones ya pasadas en la Rivera Francesa, alternando así imágenes del presente melancólico y apesadumbrado con unos recuerdos en color que la atormentan. La idea de que las composiciones, movimientos de cámara y la fotografía en blanco y negro que se transforma en imágenes en color se pueden utilizar para la resolución dramática de una historia es el método al que el director recurre en este film. Nada nos hace suponer, que la gran aventura de unas vacaciones idílicas en una pequeña casita de la preciosa costa francesa se convertirán en un entramado de intensas emociones donde el temor a perder el cariño de su padre, los celos, el cinismo y el egoísmo afloran en la perfecta relación padre e hija cuando aparece la tercera figura en escena.

Una espectacular Deborah Kerr (Ann), amiga de su madre y conocida desde hace años por ellos, pasa a ser una rival inesperada en el desarrollo emocional de una adolescente caprichosa y acostumbrada al lujo, la diversión y la buena vida. Las actuaciones del trío protagonista son excelentes y parecen transmitir más que los propios diálogos algo descafeinados en su adaptación cinematográfica. Deborah Kerr está espléndida, con una belleza serena y madura. David Niven proporciona aquí una actuación tan superficial como su personaje y Jean Seberg despliega una belleza singular absolutamente convincente en su rol de la adolescente protagonista de la historia.

La puesta en escena y las localizaciones son increíblemente hermosas así como también el diseño de vestuario. Perfectamente acompañadas por la exquisita fotografía de Georges Périnal y la música de Georges Auric, convierten un profundo melodrama en una pieza de gran belleza visual.

Un melodrama algo olvidado, pero que no defrauda en absoluto.


buenos-días-tristeza


"A ese sentimiento desconocido cuyo tedio, cuya dulzura me obsesionan, dudo en darle el nombre, el hermoso y grave nombre de tristeza. Es un sentimiento tan total, tan egoísta, que casi me produce vergüenza, cuando la tristeza siempre me ha parecido honrosa. No la conocía, tan sólo el tedio, el pesar, más raramente el remordimiento. Hoy, algo me envuelve como una seda, inquietante y dulce, separándome de los demás."
(Párrafo primero de la novela Bonjour, tristesse, de Françoise Sagan)

Título original: Bonjour tristesse.

Director: Otto Preminger.

Intérpretes: Jean Seberg, David Niven, Deborah Kerr, Geoffrey Horne, Mylène Demongeot,Juliette Greco, Martita Hunt.

Escena:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

BUENOS DÍAS, TRISTEZA (1958). Placer y remordimientos.

buenos-días-tristeza
Françoise Sagan, una escritora precoz procedente de una burguesía acomodada francesa, describe su modelo de vida dedicado al culto del placer y a la ociosidad de los casinos y las fiestas galantes cuyos excesos fueron mostrados con sagaz ironía por la propia autora.

En el verano de 1954, apareció editado su primer trabajo: "Bonjour, tristesse", escrita el año anterior cuando Sagan tenía apenas 18 años. La publicación del libro se vio rodeada de una gran polémica a causa de la escabrosa temática que abordaba y de la juvenil edad de la escritora. Esta controversia despertó el interés del cineasta norteamericano Otto Preminger, quien había ya dirigido películas de contenido controvertido.

Preminger, realizó "Bonjour tristesse" utilizando el nuevo formato de Cinemascope combinándolo con el ya establecido Technicolor. Preminger comienza y termina la película con Cécile filmada en blanco y negro en París con una en voz en off que habla de su aislamiento y tristeza. El director profundiza y analiza con valentía un tipo de moral subyacente de la época. Las acciones de los personajes no sólo son juzgadas por sus consecuencias sino también por el ojo de la cámara. Se trata de un estudio sobre la vida disipada de una clase social y sus consecuencias por la carencia de ética, reflexionando además sobre el conflicto entre la búsqueda del placer y los remordimientos que de ella pueden desprenderse por la vía de una conducta moral irresponsable.

buenos-días-tristeza

A pesar de la brillante dirección de Preminger, el guión adaptado para la pantalla por Arthur Laurents fue criticado por su simpleza en los diálogos frente a la contundencia del libro donde el doloroso contraste entre el placer y el remordimiento de la joven es mucho más intenso.

La escena inicial en blanco y negro de un baile en un club nocturno donde interpretan la canción "Bonjour tristesse" y David Niven baila alegremente con su bella hija, Jean Seberg (Cécile) sorprende por el la habilidad con la que el director es capaz de trasladarnos desde la frivolidad de la fiesta nocturna hacia el interior atormentado de una joven melancólica.

Utilizando la técnica del flash-back y la voz en off, las imágenes del presente en B&N y de la deliciosa música francesa se convierten en un brillante technicolor donde se nos relata con gran agudeza la naturaleza de las caprichosas emociones de una joven criada por un apuesto y mujeriego padre, David Niven, incapaz de envejecer y de asumir su papel de padre. La madre de Cécile murió cuando era pequeña y su padre la ha criado como una compañera de juegos. Entre ellos existe una gran complicidad y cariño. Forman una pareja muy especial, intensa, sin secretos, apenas sin mostrar un espacio individual que separe al uno del otro.

buenos-días-tristeza

El director utiliza el marco expansivo de CinemaScope para la puesta en escena de unas maravillosas vacaciones ya pasadas en la Rivera Francesa, alternando así imágenes del presente melancólico y apesadumbrado con unos recuerdos en color que la atormentan. La idea de que las composiciones, movimientos de cámara y la fotografía en blanco y negro que se transforma en imágenes en color se pueden utilizar para la resolución dramática de una historia es el método al que el director recurre en este film. Nada nos hace suponer, que la gran aventura de unas vacaciones idílicas en una pequeña casita de la preciosa costa francesa se convertirán en un entramado de intensas emociones donde el temor a perder el cariño de su padre, los celos, el cinismo y el egoísmo afloran en la perfecta relación padre e hija cuando aparece la tercera figura en escena.

Una espectacular Deborah Kerr (Ann), amiga de su madre y conocida desde hace años por ellos, pasa a ser una rival inesperada en el desarrollo emocional de una adolescente caprichosa y acostumbrada al lujo, la diversión y la buena vida. Las actuaciones del trío protagonista son excelentes y parecen transmitir más que los propios diálogos algo descafeinados en su adaptación cinematográfica. Deborah Kerr está espléndida, con una belleza serena y madura. David Niven proporciona aquí una actuación tan superficial como su personaje y Jean Seberg despliega una belleza singular absolutamente convincente en su rol de la adolescente protagonista de la historia.

La puesta en escena y las localizaciones son increíblemente hermosas así como también el diseño de vestuario. Perfectamente acompañadas por la exquisita fotografía de Georges Périnal y la música de Georges Auric, convierten un profundo melodrama en una pieza de gran belleza visual.

Un melodrama algo olvidado, pero que no defrauda en absoluto.


buenos-días-tristeza


"A ese sentimiento desconocido cuyo tedio, cuya dulzura me obsesionan, dudo en darle el nombre, el hermoso y grave nombre de tristeza. Es un sentimiento tan total, tan egoísta, que casi me produce vergüenza, cuando la tristeza siempre me ha parecido honrosa. No la conocía, tan sólo el tedio, el pesar, más raramente el remordimiento. Hoy, algo me envuelve como una seda, inquietante y dulce, separándome de los demás."
(Párrafo primero de la novela Bonjour, tristesse, de Françoise Sagan)

Título original: Bonjour tristesse.

Director: Otto Preminger.

Intérpretes: Jean Seberg, David Niven, Deborah Kerr, Geoffrey Horne, Mylène Demongeot,Juliette Greco, Martita Hunt.

Escena:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

la leyenda de la ciudad sin nombre 1969
Estamos ante una de las mejores historias de amor y amistad jamás filmadas. En la época de la Fiebre del oro en California, Ben Rumson es uno de esos buscadores del preciado metal que no tenían residencia fija. Rumson rescata a un granjero de Michigan (Clint Eastwood) tras sufrir un accidente en el que fallece su hermano. Desde entonces le toma como su socio. Junto a muchos hombres fundan "La ciudad sin nombre", una ciudad muy peculiar en la que no rige norma de civilización alguna y todo ello en una comunidad de sólo hombres. Un día, llega un mormón con sus dos esposas. Ante la muchedumbre masculina enfurecida (por la falta de mujeres en el lugar), vende a una de ellas (la bellísima Jean Seberg) que resulta ser comprada por Ben (en una de las escenas más divertidas de la historia del cine). A partir de entonces empezará una hermosa historia de amor entre ambos y el socio. Adaptación cinematográfica del musical de Alan Jay Lerner y Frederick Loewe en el que se mezclan de manera muy hábil western, comedia, romance y musical en una sola historia, gracias al buen hacer del director Joshua Logan (quien tiene en su filmografía verdaderas joyas como "Picnic (1955)", "Al sur del Pacífico (1958)" y "Camelot (1967)" entre otras). Una historia de amor que desde otro enfoque hubiera resultado algo sórdida (dos hombres compartiendo una misma mujer) resulta realmente encantadora, gracias al soberbio guión de Lerner.

la leyenda de la ciudad sin nombre 1969

Al igual que sucedió con "Camelot" (Richard Harris), "Gigi (1958)" (Louis Jourdan) y "My fair lady (1964)" (Rex Harrison), Lerner y Loewe volvieron a contar, no con un cantante profesional sino con un gran actor para el papel masculino principal. En este caso fue muy acertada la elección de Lee Marvin que canta sus canciones de una manera peculiar gracias a su ronca voz. Lo tenemos claro con el mítico tema "Nací bajo el signo de una estrella errante" que emociona especialmente al espectador, siendo una de las escenas más recordadas de la historia del séptimo arte. Clint Eastwood también cantó con su propia voz y no lo hizo nada mal en mi opinión (como cuando canta "Gold Fever"), aunque el actor no se sienta nada orgulloso de esta papel (creía que desafinaba mucho) y no volvió a interpretar otro musical. Jean Seberg está maravillosa y hermosísima. Los tres irradian en esta maravillosa película una magia especial. El músico alemán André Previn ("Irma la dulce (1963)", "Gigi (1958)", "My fair lady (1964)" volvió a colaborar con Leiner y Loewe en esta ocasión para los arreglos de las canciones. "La leyenda de la ciudad sin nombre" ocupa sin lugar a dudas un lugar especial en el corazón de muchos aficionados al cine.

Frase para recordar: "Soy un ex-ciudadano de ninguna parte. A veces echo de menos mi hogar".


la leyenda de la ciudad sin nombre 1969


Título original: Paint your wagon.

Director: Joshua Logan.

Intérpretes: Lee Marvin, Clint Eastwood, Jean Seberg, Ray Walston, Harve Presnell.

Trailer:



Escena: 



B.S.O.: 




Información complementaria:
Jean Seberg

Reseña escrita por Alfonso Torres Gallego

LA LEYENDA DE LA CIUDAD SIN NOMBRE (1969). El mítico musical de Joshua Logan.

la leyenda de la ciudad sin nombre 1969
Estamos ante una de las mejores historias de amor y amistad jamás filmadas. En la época de la Fiebre del oro en California, Ben Rumson es uno de esos buscadores del preciado metal que no tenían residencia fija. Rumson rescata a un granjero de Michigan (Clint Eastwood) tras sufrir un accidente en el que fallece su hermano. Desde entonces le toma como su socio. Junto a muchos hombres fundan "La ciudad sin nombre", una ciudad muy peculiar en la que no rige norma de civilización alguna y todo ello en una comunidad de sólo hombres. Un día, llega un mormón con sus dos esposas. Ante la muchedumbre masculina enfurecida (por la falta de mujeres en el lugar), vende a una de ellas (la bellísima Jean Seberg) que resulta ser comprada por Ben (en una de las escenas más divertidas de la historia del cine). A partir de entonces empezará una hermosa historia de amor entre ambos y el socio. Adaptación cinematográfica del musical de Alan Jay Lerner y Frederick Loewe en el que se mezclan de manera muy hábil western, comedia, romance y musical en una sola historia, gracias al buen hacer del director Joshua Logan (quien tiene en su filmografía verdaderas joyas como "Picnic (1955)", "Al sur del Pacífico (1958)" y "Camelot (1967)" entre otras). Una historia de amor que desde otro enfoque hubiera resultado algo sórdida (dos hombres compartiendo una misma mujer) resulta realmente encantadora, gracias al soberbio guión de Lerner.

la leyenda de la ciudad sin nombre 1969

Al igual que sucedió con "Camelot" (Richard Harris), "Gigi (1958)" (Louis Jourdan) y "My fair lady (1964)" (Rex Harrison), Lerner y Loewe volvieron a contar, no con un cantante profesional sino con un gran actor para el papel masculino principal. En este caso fue muy acertada la elección de Lee Marvin que canta sus canciones de una manera peculiar gracias a su ronca voz. Lo tenemos claro con el mítico tema "Nací bajo el signo de una estrella errante" que emociona especialmente al espectador, siendo una de las escenas más recordadas de la historia del séptimo arte. Clint Eastwood también cantó con su propia voz y no lo hizo nada mal en mi opinión (como cuando canta "Gold Fever"), aunque el actor no se sienta nada orgulloso de esta papel (creía que desafinaba mucho) y no volvió a interpretar otro musical. Jean Seberg está maravillosa y hermosísima. Los tres irradian en esta maravillosa película una magia especial. El músico alemán André Previn ("Irma la dulce (1963)", "Gigi (1958)", "My fair lady (1964)" volvió a colaborar con Leiner y Loewe en esta ocasión para los arreglos de las canciones. "La leyenda de la ciudad sin nombre" ocupa sin lugar a dudas un lugar especial en el corazón de muchos aficionados al cine.

Frase para recordar: "Soy un ex-ciudadano de ninguna parte. A veces echo de menos mi hogar".


la leyenda de la ciudad sin nombre 1969


Título original: Paint your wagon.

Director: Joshua Logan.

Intérpretes: Lee Marvin, Clint Eastwood, Jean Seberg, Ray Walston, Harve Presnell.

Trailer:



Escena: 



B.S.O.: 




Información complementaria:
Jean Seberg

Reseña escrita por Alfonso Torres Gallego

al final de la escapada
Si algo hay que destacar en esta ópera prima de Jean-Luc Godard es que fue un título clave en la revolución del cine francés de los finales de los cincuenta y principios de los sesenta con la aplicación del denominado estilo "Nouvelle vague", un movimiento cinematográfico conocido por la total libertad creativa de sus propulsores que buscaban un tipo de cine alejado del ámbito convencional y comercial. Planos largos de eternos diálogos acompañados de piezas musicales jazzista y un montaje brusco caracterizarían esta obra de Godarg que junto la colaboración del también galo François Truffaut (pionero de esta ola cinematográfica francesa) gozarían de una buena acogida entre los festivales europeos que participaron. La carencia de un consistente guión (un sencillo argumento basado en la relación de un delincuente bastante caradura y una insegura y confusa americana con aspiración a ser escritora) y la escasez presupuestaria destinada a la realización de esta obra sería suplida, a parte de la original manera de presentarnos el film apoyado en la improvisación (la mayoría de las escenas fueron narradas sobre la marcha), por el carisma de su pareja protagonista y es que el magnetismo del considerado "hombre más feo del cine francés", Jean- Paul Belmondo (actor que ganaría popularidad gracias a la interpretación en este film) junto a la agradable presencia de la angelical Jean Seberg (por entonces conocida por su  participación en el cine de Otto Preminger en la biográfica "Santa Juana (1957)" y el drama "Buenos días, tristeza (1958)") nos harían olvidar del verdadero sentido de la historia. De sus escenas más conocidas hago mención la larguísima secuencia de Jean-Paul Belmondo y Jean Seberg charlando en la cama, un momento quizás para muchos algo pesado pero perdonable gracias a la indudable química desprendida por ambos actores. Como curiosidad, un tercera parte del presupuesto de esta obra fue destinado a pagar el sueldo de la mencionada Jean Seberg.

Frase para recordar: "¿Cuál es su mayor ambición en la vida? Llegar a ser inmortal y después morir".

al final de la escapada


Título original: A bout de souffle.

Director:  Jean-Luc Godard

Intérpretes: Jean- Paul Belmondo, Jean Seberg, Daniel Boulanger, Roger Hanin.

Trailer: 



Información complementaria:
Jean- Paul Belmondo

Reseña escrita por Jesús Fariña 


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AL FINAL DE LA ESCAPADA (1960). La ópera prima de Jean-Luc Godard.

al final de la escapada
Si algo hay que destacar en esta ópera prima de Jean-Luc Godard es que fue un título clave en la revolución del cine francés de los finales de los cincuenta y principios de los sesenta con la aplicación del denominado estilo "Nouvelle vague", un movimiento cinematográfico conocido por la total libertad creativa de sus propulsores que buscaban un tipo de cine alejado del ámbito convencional y comercial. Planos largos de eternos diálogos acompañados de piezas musicales jazzista y un montaje brusco caracterizarían esta obra de Godarg que junto la colaboración del también galo François Truffaut (pionero de esta ola cinematográfica francesa) gozarían de una buena acogida entre los festivales europeos que participaron. La carencia de un consistente guión (un sencillo argumento basado en la relación de un delincuente bastante caradura y una insegura y confusa americana con aspiración a ser escritora) y la escasez presupuestaria destinada a la realización de esta obra sería suplida, a parte de la original manera de presentarnos el film apoyado en la improvisación (la mayoría de las escenas fueron narradas sobre la marcha), por el carisma de su pareja protagonista y es que el magnetismo del considerado "hombre más feo del cine francés", Jean- Paul Belmondo (actor que ganaría popularidad gracias a la interpretación en este film) junto a la agradable presencia de la angelical Jean Seberg (por entonces conocida por su  participación en el cine de Otto Preminger en la biográfica "Santa Juana (1957)" y el drama "Buenos días, tristeza (1958)") nos harían olvidar del verdadero sentido de la historia. De sus escenas más conocidas hago mención la larguísima secuencia de Jean-Paul Belmondo y Jean Seberg charlando en la cama, un momento quizás para muchos algo pesado pero perdonable gracias a la indudable química desprendida por ambos actores. Como curiosidad, un tercera parte del presupuesto de esta obra fue destinado a pagar el sueldo de la mencionada Jean Seberg.

Frase para recordar: "¿Cuál es su mayor ambición en la vida? Llegar a ser inmortal y después morir".

al final de la escapada


Título original: A bout de souffle.

Director:  Jean-Luc Godard

Intérpretes: Jean- Paul Belmondo, Jean Seberg, Daniel Boulanger, Roger Hanin.

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Información complementaria:
Jean- Paul Belmondo

Reseña escrita por Jesús Fariña 


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