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la-edad-de-la-inocencia
Película basada en la novela del mismo nombre, con la cual Edith Wharton obtuvo el Premio Pulitzer en 1921. El relato está perfectamente ambientado en el Nueva York de 1870 mediante un exquisito y crítico panorama articulado a través de un amor frustrado donde intervienen el elegante y comprensivo Newland Archer (Daniel Day-Lewis), caballero de la alta sociedad neoyorquina; su joven prometida perteneciente a su misma clase social: la ingenua May Welland (Winona Ryder); y la recién llegada y divorciada, prima de May, la hermosa condesa Olenska (Michelle Pfeiffer).

"La edad de la inocencia" no sólo es el retrato de la pugna entre un mundo nuevo que comienza a desplazar al antiguo, es la historia de un amor y una pasión "prohibidas" a través de las cuales se muestran todo un abanico de desigualdades sociales y prejuicios imperantes en esa época. En el amable mundo de convenciones sociales estrictas en el que se mueve la alta sociedad de Nueva York de finales del siglo pasado, aparece en escena procedente de la vieja Europa la figura de una mujer que inquieta a la comunidad por su misterioso pasado y por su condición de mujer independiente: La condesa Olenska. Su condición de mujer "diferente", con criterio propio es vista como un peligro para el orden establecido entre las buenas familias. Tomando este personaje como hilo conductor, se nos dibuja la doble moral de sus miembros más privilegiados y las normas no escritas que aprisionaban y finalmente aniquilaban cualquier muestra de individualismo.

la-edad-de-la-inocencia

"En aquellos días, la sociedad neoyorquina era tan pequeña y escasa de recursos que todo el mundo (incluidos los mozos de establo, los mayordomos y los cocineros) sabían perfectamente en qué noches no tenía compromisos la gente. Por consiguiente, los receptores de las invitaciones de Mrs. Mingott no tuvieron dificultad alguna para demostrar con toda crueldad su determinación de no conocer a la condesa Olenska".
Sin embargo, el encanto de una mujer inteligente, madura y capaz de tomar sus propias decisiones encandilará a su primo Newland Archer y lo perturbará sin que él pueda evitarlo, ya que debe mantener la promesa de su compromiso con May.

Entre Newland y Madame Olenska surge una historia de amor y pasión que debe ser ocultada socialmente, quedando sumergida dentro de un triángulo amoroso de difícil resolución En el fondo de esta gran pasión prohibida entre la condesa Olenska y Newland, subyace el conflicto entre dos mundos: el de las viejas familias patricias norteamericanas y el de los nuevos ricos, quienes, al terminar la novela, se han apoderado ya de las costumbres y de los espíritus.

La novela tiene se basa en tres aspectos clave: Libertad para amar, para decidir el camino a seguir. Se cuestiona si realmente en aquella sociedad se permitía el libre albedrío y asumir sus consecuencias. Se analizan y critican los prejuicios de una élite social dirigente, donde pocas son las familias que manejan los hilos y donde la mujer no tiene ningún papel activo ni aspira todavía a conseguirlo, La condesa, como elemento extraño capaz de cuestionar todos estos cimientos es vivida como peligrosa por su posible mala influencia sobre otras jóvenes muchachas. El tercer gran punto a examinar es el pasatiempo de una clase acomodada y aburrida que se entretiene ejerciendo su poder, urdiendo confabulaciones y traiciones, a favor o en contra de alguien según la conveniencia de lo que consideran es bueno para ellos y su mundo preestablecido, sin ninguna compasión.

la-edad-de-la-inocencia

Edith Wharton en su libro abre las puertas de las casas y mansiones neoyorquinas, transmitiendo el abanico de emociones de los personajes mientras esparce su historia de crítica a través de inteligentes comentarios y diálogos entre sus personajes. Martin Scorsese recrea todo este mundo que queda plasmado en este bellísimo y magistral film, de gran contenido estético y ritmo pausado, aunque la cámara del maestro se mantenga tan inquieta como siempre.mPara la adaptación de la novela, Martin contó con la colaboración en el guion de su antiguo amigo Jay Cocks, juntos tomaron esta gran novela de la que supieron extraer su gran literatura visual y crearon un lenguaje cinematográfico perfectamente adaptado a un relato de época, costumbrista y crítico al mismo tiempo.

Muchos de los diálogos entre los personajes precisaron de una reelaboración, modernizándolos para luego añadir algunos modismos de la época. Asesorado por una especialista en historia de Nueva York, Robin Standeferd, que recopilaría una enorme cantidad de volúmenes imprescindibles para la recreación visual, Scorsese contó por primera vez con el diseño de producción de Dante Ferreti, que desde entonces sería un colaborador fijo y esencial en sus proyectos. Para la complejísima y crucial elaboración del vestuario, se contrató a la legendaria Gabriella Pescucci, que con esta película ganaría su único Oscar.

Varios meses de rodaje tuvieron lugar en Troya (Nueva York), que era el único lugar que aunaba el trasfondo histórico y la capacidad para esta recreación, que aspiraba a un perfeccionismo detallista de la época. Desde los créditos iniciales elaborados por Elaine y Saul Bass se adivina y contextualiza visualmente el tema de la película. Esa sucesión de exóticas flores de distintas formas y colores que vemos a través de un filtro con caligrafía victoriana o de encaje, no es más que un sutil filtro que parece apresarlas. Una posible metáfora de la lucha interior entre pasión y represión social que mantienen Madame Olenska y Newland Archer.

la-edad-de-la-inocencia

Supongo que para algunos que los movimientos de cámara analicen el minucioso detallismo de la puesta en escena puede resultar algo repetitivo o sin sentido, Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Cada encuadre, cada entrada de los personajes en el plano o cada movimiento de la cámara está encaminado a representar la sublimación de los instintos a través del lujo superficial bajo la que subyace una pasión urgente, irrefrenable envuelta en angustia y contradicción. Muy destacable es la fotografía del maestro Michael Ballhaus, acompañada de la gran banda sonora de Elmer Bernstein.

La perfección estilística y narrativa que consigue Scorsese en este film es abrumadora. No solamente desde un punto de vista visual, sino por los múltiples niveles narrativos de los que están compuestos sus secuencias más importantes, por la sutilidad con la que elementos como los cuadros pictóricos o la ornamentación afectan anímicamente al espectador mientras cuentan algo de los personajes, y por las dinámicas invisibles que se establecen entre unos personajes trazados con total maestría. No hay un solo gesto, réplica o conducta que no tenga una utilidad dramática de gran fuerza emocional. Para ello utiliza una voz en off narradora en tercera persona, que indagará aún más en lo que la cámara nos muestre.mPara conseguirlo emplea con frecuencia el recurso del plano detalle y lo hace con una doble función: Por un lado, destacar con precisión la abundancia y la ostentación de unos privilegiados haciendo contrastar esa exquisitez de la belleza exterior con la repugnancia de unas almas miserables poseedoras de tanta riqueza. Por otro lado, permite analizar los sentimientos del hermético Newland a través de los múltiples objetos que observará y tocará con sus delicadas manos de aristócrata, unas veces con febril ofuscación y otras con delicado deleite. Con ayuda de Schoonmaker, el montaje se convierte en una herramienta emocional, y con su uso podemos acceder de una forma mucho más nítida al interior anímico de los personajes. Ya he comentado, que pareciendo la película de ritmo más lento del maestro, no hay sensación de aburrimiento porque por debajo de esa placidez corren ríos tormentosos.

El trío protagonista es insuperable: Daniel Day-Lewis es el amante pasivo, incapaz de dar el paso con el que liberarse de las normas de una sociedad que secretamente desprecia y de irse con Ellen. Daniel borda su personaje con un trabajo formidable que fluctúa entre la contención de emociones y algún desequilibrio fugaz pero intenso que escapa a su control y revela el gran amor que siente por Madame Olenskam. Pfeiffer, a su vez, realiza una de las mejores interpretaciones de su vida, con miradas y con un lenguaje corporal que lo dice todo para el que sabe verlo. Y Winona Ryder, en su época dorada, aprovecha su rostro dulce y angelical de manera perfecta como la tímida manipuladora que parece incapaz de matar una mosca y que es la más retorcida de todos. Pero cada actor, pequeño que sea su papel, está perfecto en esta telaraña que vendría a ser una suerte de lujosa mafia de la que nadie puede escapar.

la-edad-de-la-inocencia

Título original: The Age of Innocence.

Director: Martin Scorsese.

Intérpretes: Michelle Pfeiffer, Daniel Day-Lewis, Winona Ryder, Richard E. Grant,Alec McCowen, Geraldine Chaplin, Mary Beth Hurt.
Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

LA EDAD DE LA INOCENCIA (1993). Pasiones prohibidas.

la-edad-de-la-inocencia
Película basada en la novela del mismo nombre, con la cual Edith Wharton obtuvo el Premio Pulitzer en 1921. El relato está perfectamente ambientado en el Nueva York de 1870 mediante un exquisito y crítico panorama articulado a través de un amor frustrado donde intervienen el elegante y comprensivo Newland Archer (Daniel Day-Lewis), caballero de la alta sociedad neoyorquina; su joven prometida perteneciente a su misma clase social: la ingenua May Welland (Winona Ryder); y la recién llegada y divorciada, prima de May, la hermosa condesa Olenska (Michelle Pfeiffer).

"La edad de la inocencia" no sólo es el retrato de la pugna entre un mundo nuevo que comienza a desplazar al antiguo, es la historia de un amor y una pasión "prohibidas" a través de las cuales se muestran todo un abanico de desigualdades sociales y prejuicios imperantes en esa época. En el amable mundo de convenciones sociales estrictas en el que se mueve la alta sociedad de Nueva York de finales del siglo pasado, aparece en escena procedente de la vieja Europa la figura de una mujer que inquieta a la comunidad por su misterioso pasado y por su condición de mujer independiente: La condesa Olenska. Su condición de mujer "diferente", con criterio propio es vista como un peligro para el orden establecido entre las buenas familias. Tomando este personaje como hilo conductor, se nos dibuja la doble moral de sus miembros más privilegiados y las normas no escritas que aprisionaban y finalmente aniquilaban cualquier muestra de individualismo.

la-edad-de-la-inocencia

"En aquellos días, la sociedad neoyorquina era tan pequeña y escasa de recursos que todo el mundo (incluidos los mozos de establo, los mayordomos y los cocineros) sabían perfectamente en qué noches no tenía compromisos la gente. Por consiguiente, los receptores de las invitaciones de Mrs. Mingott no tuvieron dificultad alguna para demostrar con toda crueldad su determinación de no conocer a la condesa Olenska".
Sin embargo, el encanto de una mujer inteligente, madura y capaz de tomar sus propias decisiones encandilará a su primo Newland Archer y lo perturbará sin que él pueda evitarlo, ya que debe mantener la promesa de su compromiso con May.

Entre Newland y Madame Olenska surge una historia de amor y pasión que debe ser ocultada socialmente, quedando sumergida dentro de un triángulo amoroso de difícil resolución En el fondo de esta gran pasión prohibida entre la condesa Olenska y Newland, subyace el conflicto entre dos mundos: el de las viejas familias patricias norteamericanas y el de los nuevos ricos, quienes, al terminar la novela, se han apoderado ya de las costumbres y de los espíritus.

La novela tiene se basa en tres aspectos clave: Libertad para amar, para decidir el camino a seguir. Se cuestiona si realmente en aquella sociedad se permitía el libre albedrío y asumir sus consecuencias. Se analizan y critican los prejuicios de una élite social dirigente, donde pocas son las familias que manejan los hilos y donde la mujer no tiene ningún papel activo ni aspira todavía a conseguirlo, La condesa, como elemento extraño capaz de cuestionar todos estos cimientos es vivida como peligrosa por su posible mala influencia sobre otras jóvenes muchachas. El tercer gran punto a examinar es el pasatiempo de una clase acomodada y aburrida que se entretiene ejerciendo su poder, urdiendo confabulaciones y traiciones, a favor o en contra de alguien según la conveniencia de lo que consideran es bueno para ellos y su mundo preestablecido, sin ninguna compasión.

la-edad-de-la-inocencia

Edith Wharton en su libro abre las puertas de las casas y mansiones neoyorquinas, transmitiendo el abanico de emociones de los personajes mientras esparce su historia de crítica a través de inteligentes comentarios y diálogos entre sus personajes. Martin Scorsese recrea todo este mundo que queda plasmado en este bellísimo y magistral film, de gran contenido estético y ritmo pausado, aunque la cámara del maestro se mantenga tan inquieta como siempre.mPara la adaptación de la novela, Martin contó con la colaboración en el guion de su antiguo amigo Jay Cocks, juntos tomaron esta gran novela de la que supieron extraer su gran literatura visual y crearon un lenguaje cinematográfico perfectamente adaptado a un relato de época, costumbrista y crítico al mismo tiempo.

Muchos de los diálogos entre los personajes precisaron de una reelaboración, modernizándolos para luego añadir algunos modismos de la época. Asesorado por una especialista en historia de Nueva York, Robin Standeferd, que recopilaría una enorme cantidad de volúmenes imprescindibles para la recreación visual, Scorsese contó por primera vez con el diseño de producción de Dante Ferreti, que desde entonces sería un colaborador fijo y esencial en sus proyectos. Para la complejísima y crucial elaboración del vestuario, se contrató a la legendaria Gabriella Pescucci, que con esta película ganaría su único Oscar.

Varios meses de rodaje tuvieron lugar en Troya (Nueva York), que era el único lugar que aunaba el trasfondo histórico y la capacidad para esta recreación, que aspiraba a un perfeccionismo detallista de la época. Desde los créditos iniciales elaborados por Elaine y Saul Bass se adivina y contextualiza visualmente el tema de la película. Esa sucesión de exóticas flores de distintas formas y colores que vemos a través de un filtro con caligrafía victoriana o de encaje, no es más que un sutil filtro que parece apresarlas. Una posible metáfora de la lucha interior entre pasión y represión social que mantienen Madame Olenska y Newland Archer.

la-edad-de-la-inocencia

Supongo que para algunos que los movimientos de cámara analicen el minucioso detallismo de la puesta en escena puede resultar algo repetitivo o sin sentido, Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Cada encuadre, cada entrada de los personajes en el plano o cada movimiento de la cámara está encaminado a representar la sublimación de los instintos a través del lujo superficial bajo la que subyace una pasión urgente, irrefrenable envuelta en angustia y contradicción. Muy destacable es la fotografía del maestro Michael Ballhaus, acompañada de la gran banda sonora de Elmer Bernstein.

La perfección estilística y narrativa que consigue Scorsese en este film es abrumadora. No solamente desde un punto de vista visual, sino por los múltiples niveles narrativos de los que están compuestos sus secuencias más importantes, por la sutilidad con la que elementos como los cuadros pictóricos o la ornamentación afectan anímicamente al espectador mientras cuentan algo de los personajes, y por las dinámicas invisibles que se establecen entre unos personajes trazados con total maestría. No hay un solo gesto, réplica o conducta que no tenga una utilidad dramática de gran fuerza emocional. Para ello utiliza una voz en off narradora en tercera persona, que indagará aún más en lo que la cámara nos muestre.mPara conseguirlo emplea con frecuencia el recurso del plano detalle y lo hace con una doble función: Por un lado, destacar con precisión la abundancia y la ostentación de unos privilegiados haciendo contrastar esa exquisitez de la belleza exterior con la repugnancia de unas almas miserables poseedoras de tanta riqueza. Por otro lado, permite analizar los sentimientos del hermético Newland a través de los múltiples objetos que observará y tocará con sus delicadas manos de aristócrata, unas veces con febril ofuscación y otras con delicado deleite. Con ayuda de Schoonmaker, el montaje se convierte en una herramienta emocional, y con su uso podemos acceder de una forma mucho más nítida al interior anímico de los personajes. Ya he comentado, que pareciendo la película de ritmo más lento del maestro, no hay sensación de aburrimiento porque por debajo de esa placidez corren ríos tormentosos.

El trío protagonista es insuperable: Daniel Day-Lewis es el amante pasivo, incapaz de dar el paso con el que liberarse de las normas de una sociedad que secretamente desprecia y de irse con Ellen. Daniel borda su personaje con un trabajo formidable que fluctúa entre la contención de emociones y algún desequilibrio fugaz pero intenso que escapa a su control y revela el gran amor que siente por Madame Olenskam. Pfeiffer, a su vez, realiza una de las mejores interpretaciones de su vida, con miradas y con un lenguaje corporal que lo dice todo para el que sabe verlo. Y Winona Ryder, en su época dorada, aprovecha su rostro dulce y angelical de manera perfecta como la tímida manipuladora que parece incapaz de matar una mosca y que es la más retorcida de todos. Pero cada actor, pequeño que sea su papel, está perfecto en esta telaraña que vendría a ser una suerte de lujosa mafia de la que nadie puede escapar.

la-edad-de-la-inocencia

Título original: The Age of Innocence.

Director: Martin Scorsese.

Intérpretes: Michelle Pfeiffer, Daniel Day-Lewis, Winona Ryder, Richard E. Grant,Alec McCowen, Geraldine Chaplin, Mary Beth Hurt.
Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

el-color-del-dinero
Con esta película Martin Scorsese toma la acertada decisión de no reescribir el personaje de Eddie Felson. Un cuarto de siglo después de la brillante obra de Robert Rossen: "El buscavidas" Scorsese decide mostrarnos cómo ha envejecido el arrogante joven que aspiraba a ganar a los mejores. El mismo actor protagonista, Paul Newman ha envejecido como su personaje, basado en la misma novela de Walter Tevis. Sin embargo, esta vez el guión es de Richard Price y la diferencia con Robert Rossen es bastante notable, y no porque no se profundice en las inseguridades, miedos y cinismo de nuestro protagonista, sino porque la forma de mostrarlo en pantalla es diametralmente opuesta.

Si Rossen con un estilo sobrio y conmovedor nos plantea la dificultad que tiene un joven para creer en sí mismo, para avanzar en un mundillo cruel y despiadado, dominado por personajes mezquinos con diálogos punzantes e hirientes hasta lo más profundo, Scorsese se mantiene en su línea de crear un lenguaje visual propio y expresar con los movimientos de cámara una extensión del personaje de Rossen.

En este film, Eddie Felson tiene 25 años más, es un superviviente que sigue deambulando por el submundo de los juegos del billar. Ya no es jugador, sus aspiraciones se limitan a ganar dinero con la venta de alcohol de baja calidad, engañando con etiquetas falsas y utilizando a un mediocre jugador de billar, John Turturro, adicto a la cocaína para pequeños timos. Eddie se ha convertido en un cínico que se engaña a sí mismo y a los demás y que piensa exclusivamente en el dinero como auténtico y único motor de vida.

el-color-del-dinero

Un día, en una sala de juego, conoce a Vincent, un jovencísimo y casi debutante Tom Cruise, un brillante jugador de billar, tan arrogante y tan seguro de sí mismo que es capaz de llamar la atención por donde pasa. Tom Cruise realiza así uno de sus mejores papeles, ya que su forma tan inmadura de comportarse como el rey de la pista, acompañado de bailes y excesos cada vez que golpea el taco, le va a la perfección. Pese a su gran alarde en la mesa de billar, posee una ingenuidad que intenta enmascarar acompañándose de una atractiva novia, Mary Elizabeth Mastrantonio, bastante mayor que él. Ella se encarga de sus apuestas en las partidas y parece ser la única capaz de asumir que la genialidad con el taco en la mesa de billar de Vincent puede proporcionar dinero. Vincent por su parte sólo juega por diversión y para demostrar que él es el mejor, el dinero parece no tener ninguna importancia. Procedente de una buena familia y con un trabajo estable, todavía no conoce el submundo de las apuestas y la guerra por un puñado de dólares. Eddie, aparecerá en su vida para demostrarle que con el billar se puede ganar mucho dinero, jugando en pequeños locales, dejándose ganar para luego realizar grandes timos.

"No importa los premios que ganes, el mejor es siempre el que consigue más dinero, no importa cómo".

Con ese objetivo, el de ganar dinero, los tres emprenden un viaje juntos cuya meta final será un Torneo en Atlantic City. Por el camino van recorriendo la antigua ruta que Eddie conoció bien en sus tiempos de jugador. Intentarán ir sacando dinero con pequeños timos hasta alcanzar el gran torneo, donde la meta no será ganar el primer puesto, sino ganar la máxima cantidad de dinero en las apuestas paralelas al campeonato.

el-color-del-dinero

El binomio Paul Newman/ Martin Scorsese adquiere tal compenetración que funciona hasta niveles muy profundos. Allí donde parecía poco probable volver a indagar con la misma maestría que 25 años antes hiciera el gran Rossen, la cámara siempre inquieta del maestro Scorsese con sus encuadres y su "fast Dolly zoom" consiguen una puesta en escena espectacular donde la fuerza del director se acopla a la perfección con los sentimientos de Felson, un Newman en estado de gracia y que recibió un Oscar por esta interpretación (aunque se negó a recogerlo). Scorsese sabe sacar partido de toda la veteranía de un gran actor y plasmar el interior del personaje, con un lenguaje visual de manera inmejorable.

La película posee uno de los mejores trabajos de montaje de una de las habituales colaboradoras del director, Thelma Schoonmaker, que atendiendo a las inquietudes de Scorsese, convierte un típico cambio de plano en todo un mundo con vida propia y ritmo interno. Todas las secuencias en las que Felson mira la mesa de billar, la cámara realiza portentosos travellings, a veces simulando ser la bola, que junto al efectivo montaje, transmiten el interior de Felson, donde algo está renaciendo y removiéndose, a punto de salir con fuerza: Su antiguo yo.

el-color-del-dinero

Scorsese tenía la intención de filmar la película en blanco y negro, pero algún ejecutivo de la productora debió poner el grito en el cielo. Lo cierto es que el tratamiento que Scorsese le da a un deporte como el billar se asemeja a lo que hizo con el boxeo en la monumental : "Toro salvaje (1980)". Sus movimientos de cámara giran en torno a la mesa de billar, al igual que hiciera con el cuadrilátero de boxeo y tal como Scorsese refirió aprender de la película "Las zapatillas rojas (1948)", lo que realmente se mueve con la cámara está alrededor del objeto que se está mirando. Scorsese declaró que este trabajo ha sido la única película que terminó por debajo de la fecha límite de rodaje y empleando menos del presupuesto asignado. Se nota que la dirigió con ganas, con energía y con garra. Además contaba con todo un elenco espléndido de secundarios de lujo, no famosos por aquel tiempo como John Turturro y Forest Whitaker, junto con el cameo de Iggy Pop.

La fotografía a color de Michael Ballhaus es capaz de mostrar la esencia y la decadente atmósfera de aquellos barrios en los que antaño el billar era su eje, ahora convertidos en zonas marginales donde la cocaína y otras drogas son las que realmente mueven las ganancias.

Scorsese enfrenta la juventud llena de talento e ingenuidad frente a la experiencia de una vida que arrastra graves heridas, aunque el mensaje parece ser el mismo. Más importante que ganar o perder, más importante que el dinero es la actitud con la que enfrentarse a los miedos y las dificultades. La honestidad con uno mismo es lo más importante y eso es lo único que nadie puede arrebatarte.

el-color-del-dinero

Título original: The Color of Money.

Director: Martin Scorsese.

Intérpretes: Paul NewmanTom CruiseMary Elizabeth MastrantonioJohn TurturroHelen ShaverForest WhitakerBill Cobbs.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

EL COLOR DEL DINERO (1986). El regreso de Eddie Felson.

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Con esta película Martin Scorsese toma la acertada decisión de no reescribir el personaje de Eddie Felson. Un cuarto de siglo después de la brillante obra de Robert Rossen: "El buscavidas" Scorsese decide mostrarnos cómo ha envejecido el arrogante joven que aspiraba a ganar a los mejores. El mismo actor protagonista, Paul Newman ha envejecido como su personaje, basado en la misma novela de Walter Tevis. Sin embargo, esta vez el guión es de Richard Price y la diferencia con Robert Rossen es bastante notable, y no porque no se profundice en las inseguridades, miedos y cinismo de nuestro protagonista, sino porque la forma de mostrarlo en pantalla es diametralmente opuesta.

Si Rossen con un estilo sobrio y conmovedor nos plantea la dificultad que tiene un joven para creer en sí mismo, para avanzar en un mundillo cruel y despiadado, dominado por personajes mezquinos con diálogos punzantes e hirientes hasta lo más profundo, Scorsese se mantiene en su línea de crear un lenguaje visual propio y expresar con los movimientos de cámara una extensión del personaje de Rossen.

En este film, Eddie Felson tiene 25 años más, es un superviviente que sigue deambulando por el submundo de los juegos del billar. Ya no es jugador, sus aspiraciones se limitan a ganar dinero con la venta de alcohol de baja calidad, engañando con etiquetas falsas y utilizando a un mediocre jugador de billar, John Turturro, adicto a la cocaína para pequeños timos. Eddie se ha convertido en un cínico que se engaña a sí mismo y a los demás y que piensa exclusivamente en el dinero como auténtico y único motor de vida.

el-color-del-dinero

Un día, en una sala de juego, conoce a Vincent, un jovencísimo y casi debutante Tom Cruise, un brillante jugador de billar, tan arrogante y tan seguro de sí mismo que es capaz de llamar la atención por donde pasa. Tom Cruise realiza así uno de sus mejores papeles, ya que su forma tan inmadura de comportarse como el rey de la pista, acompañado de bailes y excesos cada vez que golpea el taco, le va a la perfección. Pese a su gran alarde en la mesa de billar, posee una ingenuidad que intenta enmascarar acompañándose de una atractiva novia, Mary Elizabeth Mastrantonio, bastante mayor que él. Ella se encarga de sus apuestas en las partidas y parece ser la única capaz de asumir que la genialidad con el taco en la mesa de billar de Vincent puede proporcionar dinero. Vincent por su parte sólo juega por diversión y para demostrar que él es el mejor, el dinero parece no tener ninguna importancia. Procedente de una buena familia y con un trabajo estable, todavía no conoce el submundo de las apuestas y la guerra por un puñado de dólares. Eddie, aparecerá en su vida para demostrarle que con el billar se puede ganar mucho dinero, jugando en pequeños locales, dejándose ganar para luego realizar grandes timos.

"No importa los premios que ganes, el mejor es siempre el que consigue más dinero, no importa cómo".

Con ese objetivo, el de ganar dinero, los tres emprenden un viaje juntos cuya meta final será un Torneo en Atlantic City. Por el camino van recorriendo la antigua ruta que Eddie conoció bien en sus tiempos de jugador. Intentarán ir sacando dinero con pequeños timos hasta alcanzar el gran torneo, donde la meta no será ganar el primer puesto, sino ganar la máxima cantidad de dinero en las apuestas paralelas al campeonato.

el-color-del-dinero

El binomio Paul Newman/ Martin Scorsese adquiere tal compenetración que funciona hasta niveles muy profundos. Allí donde parecía poco probable volver a indagar con la misma maestría que 25 años antes hiciera el gran Rossen, la cámara siempre inquieta del maestro Scorsese con sus encuadres y su "fast Dolly zoom" consiguen una puesta en escena espectacular donde la fuerza del director se acopla a la perfección con los sentimientos de Felson, un Newman en estado de gracia y que recibió un Oscar por esta interpretación (aunque se negó a recogerlo). Scorsese sabe sacar partido de toda la veteranía de un gran actor y plasmar el interior del personaje, con un lenguaje visual de manera inmejorable.

La película posee uno de los mejores trabajos de montaje de una de las habituales colaboradoras del director, Thelma Schoonmaker, que atendiendo a las inquietudes de Scorsese, convierte un típico cambio de plano en todo un mundo con vida propia y ritmo interno. Todas las secuencias en las que Felson mira la mesa de billar, la cámara realiza portentosos travellings, a veces simulando ser la bola, que junto al efectivo montaje, transmiten el interior de Felson, donde algo está renaciendo y removiéndose, a punto de salir con fuerza: Su antiguo yo.

el-color-del-dinero

Scorsese tenía la intención de filmar la película en blanco y negro, pero algún ejecutivo de la productora debió poner el grito en el cielo. Lo cierto es que el tratamiento que Scorsese le da a un deporte como el billar se asemeja a lo que hizo con el boxeo en la monumental : "Toro salvaje (1980)". Sus movimientos de cámara giran en torno a la mesa de billar, al igual que hiciera con el cuadrilátero de boxeo y tal como Scorsese refirió aprender de la película "Las zapatillas rojas (1948)", lo que realmente se mueve con la cámara está alrededor del objeto que se está mirando. Scorsese declaró que este trabajo ha sido la única película que terminó por debajo de la fecha límite de rodaje y empleando menos del presupuesto asignado. Se nota que la dirigió con ganas, con energía y con garra. Además contaba con todo un elenco espléndido de secundarios de lujo, no famosos por aquel tiempo como John Turturro y Forest Whitaker, junto con el cameo de Iggy Pop.

La fotografía a color de Michael Ballhaus es capaz de mostrar la esencia y la decadente atmósfera de aquellos barrios en los que antaño el billar era su eje, ahora convertidos en zonas marginales donde la cocaína y otras drogas son las que realmente mueven las ganancias.

Scorsese enfrenta la juventud llena de talento e ingenuidad frente a la experiencia de una vida que arrastra graves heridas, aunque el mensaje parece ser el mismo. Más importante que ganar o perder, más importante que el dinero es la actitud con la que enfrentarse a los miedos y las dificultades. La honestidad con uno mismo es lo más importante y eso es lo único que nadie puede arrebatarte.

el-color-del-dinero

Título original: The Color of Money.

Director: Martin Scorsese.

Intérpretes: Paul NewmanTom CruiseMary Elizabeth MastrantonioJohn TurturroHelen ShaverForest WhitakerBill Cobbs.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

la-última-tentación-de-cristo
Basada en la novela del mismo nombre de Nikos Kazantzakis publicada en la década del 50, que le valió la excomunión al escritor griego, tanto ésta como aquella advierten que son una visión novelada y como tal provistas de licencias relacionadas con la vida de Jesús de Nazareth.

Jesús es un carpintero que fabrica cruces para los romanos aunque esto le ocasiona el repudio de los demás judíos. Sucede que se le ha revelado que él es el Mesías y aquella carga le resulta insostenible de tal forma que quiere provocar la ira de Dios, no obstante a pesar de ello en una visión le comanda a cumplir su misión. Los zelotes, una organización de fanáticos político-religiosos encomiendan a Judas Iscariote que se infiltre entre sus discípulos pero en contra de sus intenciones originales termina convirtiéndose en su mejor amigo y confidente del plan divino.

Una vez que se cumple la crucifixión de Jesús, éste tiene una nueva visión donde un ángel le dice que baje de la cruz, que ya está hecho, que él no era el mesías, que siga su vida como una persona más. El observa que la gente en el Gólgota está todavía contemplando su ejecución mientras se aleja, llega a la casa de María Magdalena, su novia prometida reducida a prostituta por haber sido rechazada, le pide perdón y se casa con ella aunque eso desatará la ira del Dios Padre que la fulminará con un haz de luz.

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Años más tarde, casado con Marta, la hermana de Lázaro, descubre a Saulo de Tarso (Pablo) predicando una nueva religión que se sustenta en la resurrección de Jesús, éste le dice que está vivo que nunca murió en la cruz y el predicador le argumenta que para los fines pertinentes a ellos les conviene que esté muerto y callado.

Posiblemente es una de la películas más incomprendidas de la historia del cine y que provocó una intolerancia desproporcionada por parte de los sectores más conservadores llevando a la prohibición de su exhibición en muchos países y la reacción fanática de determinados grupos como los ocurridos en París a fines de septiembre de 1988 cuando fueron incendiados al menos 3 salas donde la proyectaban.

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Lo más absurdo de la historia es que el alboroto se suscitó y fue motivado por personas que ni siquiera habían visto todavía la cinta y peor leído el libro. La figura "divina" de Jesús debía ser defendida y el fanatismo ciego no escuchó razones (Bueno, cuándo lo hace?).

Ahora años después podemos dimensionar la obra de Martin Scorsese en su real magnitud. Película valiente e inspirada donde Marty expuso su fe, recordemos que iba para seminarista, y tanto él como Nikos fueron contra el dogmatismo intentando contarnos un punto de vista distinto, aquí Jesús duda y tiene miedo, su primer predica es un desastre, es más bien Judas quien lo alienta y asume que la única forma de que cumplan las profecías es traicionando a su amigo. Es extremendamente irritante la posición de Pablo a quien no le importan los hechos sino la finalidad política de los mismos, había que competir con otras religiones y sectas entonces debían ofrecer un mejor producto. Al final cuando Jesús acepta su condición de Cristo reivindica la extraordinaria misión de aceptar su destino.

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Título original; The Last Temptation of Christ.

Director: Martin Scorsese.

Intérpretes: Willem Dafoe, Harvey Keitel, Barbara Hershey, Victor Argo, Juliette Caton, Verna Bloom, Harry Dean Stanton, Randy Danson, 

Trailer:


Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Carlos Fernando Carrión Quezada

LA ÚLTIMA TENTACIÓN DE CRISTO (1988). El polémico film de Martin Scorsese.

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Basada en la novela del mismo nombre de Nikos Kazantzakis publicada en la década del 50, que le valió la excomunión al escritor griego, tanto ésta como aquella advierten que son una visión novelada y como tal provistas de licencias relacionadas con la vida de Jesús de Nazareth.

Jesús es un carpintero que fabrica cruces para los romanos aunque esto le ocasiona el repudio de los demás judíos. Sucede que se le ha revelado que él es el Mesías y aquella carga le resulta insostenible de tal forma que quiere provocar la ira de Dios, no obstante a pesar de ello en una visión le comanda a cumplir su misión. Los zelotes, una organización de fanáticos político-religiosos encomiendan a Judas Iscariote que se infiltre entre sus discípulos pero en contra de sus intenciones originales termina convirtiéndose en su mejor amigo y confidente del plan divino.

Una vez que se cumple la crucifixión de Jesús, éste tiene una nueva visión donde un ángel le dice que baje de la cruz, que ya está hecho, que él no era el mesías, que siga su vida como una persona más. El observa que la gente en el Gólgota está todavía contemplando su ejecución mientras se aleja, llega a la casa de María Magdalena, su novia prometida reducida a prostituta por haber sido rechazada, le pide perdón y se casa con ella aunque eso desatará la ira del Dios Padre que la fulminará con un haz de luz.

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Años más tarde, casado con Marta, la hermana de Lázaro, descubre a Saulo de Tarso (Pablo) predicando una nueva religión que se sustenta en la resurrección de Jesús, éste le dice que está vivo que nunca murió en la cruz y el predicador le argumenta que para los fines pertinentes a ellos les conviene que esté muerto y callado.

Posiblemente es una de la películas más incomprendidas de la historia del cine y que provocó una intolerancia desproporcionada por parte de los sectores más conservadores llevando a la prohibición de su exhibición en muchos países y la reacción fanática de determinados grupos como los ocurridos en París a fines de septiembre de 1988 cuando fueron incendiados al menos 3 salas donde la proyectaban.

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Lo más absurdo de la historia es que el alboroto se suscitó y fue motivado por personas que ni siquiera habían visto todavía la cinta y peor leído el libro. La figura "divina" de Jesús debía ser defendida y el fanatismo ciego no escuchó razones (Bueno, cuándo lo hace?).

Ahora años después podemos dimensionar la obra de Martin Scorsese en su real magnitud. Película valiente e inspirada donde Marty expuso su fe, recordemos que iba para seminarista, y tanto él como Nikos fueron contra el dogmatismo intentando contarnos un punto de vista distinto, aquí Jesús duda y tiene miedo, su primer predica es un desastre, es más bien Judas quien lo alienta y asume que la única forma de que cumplan las profecías es traicionando a su amigo. Es extremendamente irritante la posición de Pablo a quien no le importan los hechos sino la finalidad política de los mismos, había que competir con otras religiones y sectas entonces debían ofrecer un mejor producto. Al final cuando Jesús acepta su condición de Cristo reivindica la extraordinaria misión de aceptar su destino.

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Título original; The Last Temptation of Christ.

Director: Martin Scorsese.

Intérpretes: Willem Dafoe, Harvey Keitel, Barbara Hershey, Victor Argo, Juliette Caton, Verna Bloom, Harry Dean Stanton, Randy Danson, 

Trailer:


Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Carlos Fernando Carrión Quezada

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Nueva York en 1846 es una ciudad emergente dominada por la corrupción política, la guerra entre bandas, la violencia y las luchas de poder para enriquecerse en el nuevo territorio. Mientras el país se debate en una Guerra Civil, la ausencia de una ley firme permite proliferar peligrosos grupos de personas capaces de crear sus propias normas basadas en la violencia.

"Gangs of New York" está ambientada en esa época, durante el período de 1800 en el famoso distrito de "Five Points", conocido barrio de Nueva York.

La película está basada en el libro "The Gangs of New York  (1928)", de Herbert Asbury, que a su vez, se nutrió de la principales crónicas periodísticas y relatos más macabros de la época. Martin Scorsese realizó una libre adaptación de dicho libro para centrarse en uno de los temas más recurrentes de su filmografía: la violencia en las calles de New York. Esta vez abordaría el tema desde una perspectiva histórica, ya que el conocimiento del pasado siempre nos hace entender mejor el presente. Para ello, Martin se rodeó de una serie de guionistas con los que ya había trabajado: Jay Cocks ("La edad de la inocencia (1993)"), Steven Zaillian ("La lista de Schindler (1993)", "American Gangster (2007)") y Kenneth Lonergan.

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Por tanto, estamos ante un relato de ficción que intenta describir de forma global un período histórico representativo de la construcción de la sociedad neoyorkina desde sus orígenes más humildes y violentos. La historia está basada en la evolución socio-política de la zona conocida como “Five Points”, uno de los barrios más famosos de América.

"Todo lo repugnante, degenerado y corrupto está aquí".
Charles Dickens. Notas de América.
"Five Points" comenzó a fraguarse en 1820 y en la década siguiente ya estaba consolidado. Era el barrio en el que se instalaban la mayoría de inmigrantes que llegaban por centenares a Nueva York cada día y que se hacinaban en casas miserables. En las calles de este barrio abundaba la miseria, la falta de comida e higiene, la prostitución, las peleas de borrachos y los robos.

"Todas las naciones de la tierra están representadas aquí", aseguraba en 1855 el Five Points Monthly, un diario metodista. En 1855 el 66% de la población del barrio eran irlandesa; el 11% eran nativos; el 14%, alemanes (más de la mitad judíos); el 3%, italianos; el 2%, ingleses; el 2%, polacos; el 1%, escoceses y el 1%, del resto. También había afroamericanos, pero el censo de aquel año no los contempló. "Five Points" también acogió a alemanes, que se convirtieron en la segunda población del barrio. Más de la mitad (52%) eran judíos.

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La prensa de la época también se refería constantemente a "Five Points", casi siempre para denunciar la insostenible situación de esta parte de la ciudad. "Five Points" era una realidad de pobreza, miseria, de violencia y crimen en pleno centro de Nueva York. Su existencia llegó a cambiar e influir en la vida de la ciudad entera. Por primera vez la pobreza extrema no estaba en la periferia, sino en el centro. Muchos vecinos del East Side dejaron de acudir a hacer compras a Broadway porque debían atravesar la barriada. En 1832 hubo un brote de cólera que mató a miles de neoyorquinos cuyo origen, probablemente, estuvo en las malas condiciones higiénicas de "Five Points". Hastiada, la ciudad dio la espalda al tumor maligno que le había brotado. Y lo peor de todo fue que las autoridades hicieron lo mismo.

El caldo de cultivo para que la violencia brotara en "Five Points" era inmejorable, ya que a la pobreza se le unía la ausencia de organización policial que padecía la ciudad. La respuesta de los five pointers fue rápida: Autogestión. Esto es, asociarse en grupos para protegerse y fue así como surgieron las primeras bandas armadas. En "Five Points" aparecieron las primeras pandillas o gangs de la historia de los Estados Unidos. Las pioneras fueron las guardias "nativa americana" y O’Conell, de irlandeses.

Los dos gangs que han pasado a la historia fueron: los Bowery Boys (nativos americanos) y los Dead Rabbits (Conejos Muertos, irlandeses). Eran, sin lugar a dudas, las bandas más fuertes y organizadas de todo "Five Points". Ambos fueron una evolución de las originarias guardias nativa y O’Conell y, como ellos, peleaban constantemente por el control de las calles. Su poder era tanto que acabaron convirtiéndose en el brazo armado de los políticos locales. El nivel de violencia y corrupción política que vivió Nueva York durante el siglo XIX puede explicar que la ciudad se empeñe en ocultar su sangriento pasado.

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A mediados del siglo XIX Nueva York estaba gobernado por el Partido Demócrata, con Fernando Wood como alcalde. Detrás del partido estaba la organización Tammany Hall, una suerte de lobby encabezado por un siniestro y corrupto personaje, William M. Tweed, conocido como "Boss" Tweed. Este señor, tal vez el político más corrupto de la historia de los Estados Unidos, utilizaba a los Dead Rabbits como su milicia en las calles, para organizar revueltas o protestas que alterasen el clima político. Trabajaba codo con codo con el líder de los Conejos Muertos, John Morrissey, pandillero irlandés que terminó sus días como congresista y que logró, gracias a la violencia, que los irlandeses tuvieran voto en las elecciones municipales. Del otro lado estaban los republicanos, contrarios a la llegada de más irlandeses a la ciudad y al país y, por tanto, contrarios a concederles cualquier derecho social. Los republicanos tenían su propio lobby, una maquinaria conocida como Know Nothing liderada por un tipo nacido en Nueva Jersey e hijo de descendientes de ingleses llamado William Poole, más conocido como Bill el Carnicero. Bill lideraba también el brazo armado de Know Nothing en las calles de Five Points: la pandilla de los Bowery Boys.

Bowery Boys y Dead Rabbits protagonizaron algunos de los enfrentamientos más violentos que recuerda la ciudad. Ambos estaban perfectamente organizados y también llevaban uniformes los días de reyerta. Los nativos protestantes iban de azul mientras que los católicos irlandeses de los Dead Rabbits llevaban franjas rojas. Uno de estos enfrentamientos, en 1855, acabó con la vida de Bill el Carnicero, que recibió un disparo de Lew Baker, uno de los cabecillas de los Conejos Muertos. Una vez presentados los antecedentes históricos, nuestro relato de ficción comienza el famoso 4 de Julio, en la primera gran batalla ciudadana que en Five Points enfrentó a "Bowery Boys" ( nativos republicanos) y Dead Rabbits ( irlandeses católicos).

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El padre Vallon (Liam Neeson) comanda al grupo de irlandeses "Los Conejos Muertos", despreciados y hostigados por los "nativos", los cuales a su vez están liderados por Bill Cutting "El Carnicero" (Daniel Day-Lewis). En una brutal batalla, de la que realmente se desconoce el verdadero desencadenante, muchos fueron los muertos y heridos. Durante dos días las calles se tiñeron de sangre. En aquel primer gran enfrentamiento fue cuando Bill, apodado “El carnicero” logra matar al padre Vallon y someter así a los Conejos Muertos. Amsterdam (Leonardo Di Caprio), el hijo del padre Vallon, siendo todavía un niño presencia la muerte de su padre en manos del mismísimo Carnicero. Desde ese momento, sabemos que el desafío por la venganza de un padre será el motor en la existencia de su hijo.

Tras pasar toda su niñez y adolescencia interno en un reformatorio religioso, Amsterdam se nos muestra en 1863 convertido en un muchacho obsesionado por matar al asesino de su padre. Sin embargo, su inteligencia y buena formación le hacen elaborar un cuidadoso plan. Primero se integrará en la vida callejera, hasta conseguir ganarse el aprecio de Bill, y una vez consiga estar cerca de él, rezará fidelidad a las palabras: "Ojo por ojo y diente por diente".

Amsterdan sufrirá una serie de percances y aventuras que nos mostrarán la cotidianidad de la violencia y la pobreza en aquel barrio. Con una excelente puesta en escena y una magnífica dirección artística, el pasado de Nueva York y su problemático barrio se desplegará ante nuestros ojos. El hijo del fallecido Padre Vallon se ganará la confianza absoluta de Bill, hasta que un día éste descubra su verdadero origen.

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La película completa sufrió varios cortes en su montaje posterior que se atenían al largo metraje rodado por Scorsese. Aún mutilada, el relato sigue manteniendo la garra y una especial expresión plástica de la violencia y sus malas consecuencias. El rodaje tuvo lugar en los míticos estudios de Roma Cinecittà, lugar en el que se recreó a la perfección el Nueva York de mediados del 1800, bajo la dirección experta del gran Dante Ferretti. No solo se recreó el barrio de "Five Points" con su enclave emblemático, también el puerto cercano y muchos importantes interiores, como el Satan’s Circus.

Scorsese presumía de que sería la última vez que en una película se verían unos decorados reales de semejante envergadura y detallismo, ahora que los programas digitales facilitan la tarea y son cada vez más habituales. Scorsese plasma en la gran pantalla con una gran fuerza visual y una excelente puesta en escena ese lado oscuro y violento que encierran las calles de NYC. En esta ocasión, lo hace desde una perspectiva histórica y con una línea argumental bastante sencilla: cruentas batallas entre inmigrantes y presuntos nativos con un hilo conductor de venganza filial. El director no quiere endulzar la historia de su ciudad, sólo nos deleita con escenas casi pictóricas, costumbristas unas y especialmente violentas otras.

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Preguntado Scorsese, en una entrevista por el exceso de violencia en sus películas, su respuesta se centra en que donde él creció, en su barrio, la violencia era cotidiana. Sin embargo, su intención en sus películas no es mostrar una violencia sin más, su intención es revelar que la violencia nunca trae buenas consecuencias.

Para ello distribuye una serie de personajes ricos en matices emocionales, llenos de odios, rencores, intereses y mediocridad. En todo momento, cada personaje tiene sus miserias y sus virtudes, todos tienen su verdad y su esencia de supervivencia. El director consigue una contraposición de caracteres que hace que el espectador no pueda llegar a tomar partido realmente por ninguno de ellos.

La cinta está basada en las interpretaciones de un gran elenco, destacando la breve actuación de Liam Neeson antes de morir (como no!!) heroicamente. Una Cameron Diaz resultona que encaja bien en su papel. Un Leonardo DiCaprio, que pese a que las malas lenguas no alaben su actuación, hay que tener en cuenta que su duelo artístico lo enfrenta nada más y nada menos que a ese Monstruo camaleónico y perfeccionista llamado Daniel Day-Lewis.

Buena parte del mensaje acerca de la violencia que transmite la cinta recae sobre este personaje. Un cruel y despiadado Daniel Day-Lewis nos regala una actuación descomunal. Esta vez, nos seduce desde el horror. Forja un personaje inolvidable, Bill el Carnicero, un retrato que se clava en la retina y en la mente del espectador, siempre presente desde el inicio hasta el fin del relato, y siempre con temor a que despliegue su crueldad en cualquier momento. Es capaz de hacer sombra a todos en cada escena que aparece. Soberbio y sabio. Cruel y despiadado. Superviviente, ambicioso y sediento de poder. Inolvidable papel que hace girar toda la historia en torno su personaje.

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Director: Martin Scorsese.

Intérpretes: Daniel Day-Lewis, Leonardo DiCaprio, Cameron Diaz, Jim Broadbent, John C. Reilly, Henry Thomas.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

GANGS OF NEW YORK (2002). Lucha de bandas en Five Points.

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Nueva York en 1846 es una ciudad emergente dominada por la corrupción política, la guerra entre bandas, la violencia y las luchas de poder para enriquecerse en el nuevo territorio. Mientras el país se debate en una Guerra Civil, la ausencia de una ley firme permite proliferar peligrosos grupos de personas capaces de crear sus propias normas basadas en la violencia.

"Gangs of New York" está ambientada en esa época, durante el período de 1800 en el famoso distrito de "Five Points", conocido barrio de Nueva York.

La película está basada en el libro "The Gangs of New York  (1928)", de Herbert Asbury, que a su vez, se nutrió de la principales crónicas periodísticas y relatos más macabros de la época. Martin Scorsese realizó una libre adaptación de dicho libro para centrarse en uno de los temas más recurrentes de su filmografía: la violencia en las calles de New York. Esta vez abordaría el tema desde una perspectiva histórica, ya que el conocimiento del pasado siempre nos hace entender mejor el presente. Para ello, Martin se rodeó de una serie de guionistas con los que ya había trabajado: Jay Cocks ("La edad de la inocencia (1993)"), Steven Zaillian ("La lista de Schindler (1993)", "American Gangster (2007)") y Kenneth Lonergan.

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Por tanto, estamos ante un relato de ficción que intenta describir de forma global un período histórico representativo de la construcción de la sociedad neoyorkina desde sus orígenes más humildes y violentos. La historia está basada en la evolución socio-política de la zona conocida como “Five Points”, uno de los barrios más famosos de América.

"Todo lo repugnante, degenerado y corrupto está aquí".
Charles Dickens. Notas de América.
"Five Points" comenzó a fraguarse en 1820 y en la década siguiente ya estaba consolidado. Era el barrio en el que se instalaban la mayoría de inmigrantes que llegaban por centenares a Nueva York cada día y que se hacinaban en casas miserables. En las calles de este barrio abundaba la miseria, la falta de comida e higiene, la prostitución, las peleas de borrachos y los robos.

"Todas las naciones de la tierra están representadas aquí", aseguraba en 1855 el Five Points Monthly, un diario metodista. En 1855 el 66% de la población del barrio eran irlandesa; el 11% eran nativos; el 14%, alemanes (más de la mitad judíos); el 3%, italianos; el 2%, ingleses; el 2%, polacos; el 1%, escoceses y el 1%, del resto. También había afroamericanos, pero el censo de aquel año no los contempló. "Five Points" también acogió a alemanes, que se convirtieron en la segunda población del barrio. Más de la mitad (52%) eran judíos.

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La prensa de la época también se refería constantemente a "Five Points", casi siempre para denunciar la insostenible situación de esta parte de la ciudad. "Five Points" era una realidad de pobreza, miseria, de violencia y crimen en pleno centro de Nueva York. Su existencia llegó a cambiar e influir en la vida de la ciudad entera. Por primera vez la pobreza extrema no estaba en la periferia, sino en el centro. Muchos vecinos del East Side dejaron de acudir a hacer compras a Broadway porque debían atravesar la barriada. En 1832 hubo un brote de cólera que mató a miles de neoyorquinos cuyo origen, probablemente, estuvo en las malas condiciones higiénicas de "Five Points". Hastiada, la ciudad dio la espalda al tumor maligno que le había brotado. Y lo peor de todo fue que las autoridades hicieron lo mismo.

El caldo de cultivo para que la violencia brotara en "Five Points" era inmejorable, ya que a la pobreza se le unía la ausencia de organización policial que padecía la ciudad. La respuesta de los five pointers fue rápida: Autogestión. Esto es, asociarse en grupos para protegerse y fue así como surgieron las primeras bandas armadas. En "Five Points" aparecieron las primeras pandillas o gangs de la historia de los Estados Unidos. Las pioneras fueron las guardias "nativa americana" y O’Conell, de irlandeses.

Los dos gangs que han pasado a la historia fueron: los Bowery Boys (nativos americanos) y los Dead Rabbits (Conejos Muertos, irlandeses). Eran, sin lugar a dudas, las bandas más fuertes y organizadas de todo "Five Points". Ambos fueron una evolución de las originarias guardias nativa y O’Conell y, como ellos, peleaban constantemente por el control de las calles. Su poder era tanto que acabaron convirtiéndose en el brazo armado de los políticos locales. El nivel de violencia y corrupción política que vivió Nueva York durante el siglo XIX puede explicar que la ciudad se empeñe en ocultar su sangriento pasado.

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A mediados del siglo XIX Nueva York estaba gobernado por el Partido Demócrata, con Fernando Wood como alcalde. Detrás del partido estaba la organización Tammany Hall, una suerte de lobby encabezado por un siniestro y corrupto personaje, William M. Tweed, conocido como "Boss" Tweed. Este señor, tal vez el político más corrupto de la historia de los Estados Unidos, utilizaba a los Dead Rabbits como su milicia en las calles, para organizar revueltas o protestas que alterasen el clima político. Trabajaba codo con codo con el líder de los Conejos Muertos, John Morrissey, pandillero irlandés que terminó sus días como congresista y que logró, gracias a la violencia, que los irlandeses tuvieran voto en las elecciones municipales. Del otro lado estaban los republicanos, contrarios a la llegada de más irlandeses a la ciudad y al país y, por tanto, contrarios a concederles cualquier derecho social. Los republicanos tenían su propio lobby, una maquinaria conocida como Know Nothing liderada por un tipo nacido en Nueva Jersey e hijo de descendientes de ingleses llamado William Poole, más conocido como Bill el Carnicero. Bill lideraba también el brazo armado de Know Nothing en las calles de Five Points: la pandilla de los Bowery Boys.

Bowery Boys y Dead Rabbits protagonizaron algunos de los enfrentamientos más violentos que recuerda la ciudad. Ambos estaban perfectamente organizados y también llevaban uniformes los días de reyerta. Los nativos protestantes iban de azul mientras que los católicos irlandeses de los Dead Rabbits llevaban franjas rojas. Uno de estos enfrentamientos, en 1855, acabó con la vida de Bill el Carnicero, que recibió un disparo de Lew Baker, uno de los cabecillas de los Conejos Muertos. Una vez presentados los antecedentes históricos, nuestro relato de ficción comienza el famoso 4 de Julio, en la primera gran batalla ciudadana que en Five Points enfrentó a "Bowery Boys" ( nativos republicanos) y Dead Rabbits ( irlandeses católicos).

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El padre Vallon (Liam Neeson) comanda al grupo de irlandeses "Los Conejos Muertos", despreciados y hostigados por los "nativos", los cuales a su vez están liderados por Bill Cutting "El Carnicero" (Daniel Day-Lewis). En una brutal batalla, de la que realmente se desconoce el verdadero desencadenante, muchos fueron los muertos y heridos. Durante dos días las calles se tiñeron de sangre. En aquel primer gran enfrentamiento fue cuando Bill, apodado “El carnicero” logra matar al padre Vallon y someter así a los Conejos Muertos. Amsterdam (Leonardo Di Caprio), el hijo del padre Vallon, siendo todavía un niño presencia la muerte de su padre en manos del mismísimo Carnicero. Desde ese momento, sabemos que el desafío por la venganza de un padre será el motor en la existencia de su hijo.

Tras pasar toda su niñez y adolescencia interno en un reformatorio religioso, Amsterdam se nos muestra en 1863 convertido en un muchacho obsesionado por matar al asesino de su padre. Sin embargo, su inteligencia y buena formación le hacen elaborar un cuidadoso plan. Primero se integrará en la vida callejera, hasta conseguir ganarse el aprecio de Bill, y una vez consiga estar cerca de él, rezará fidelidad a las palabras: "Ojo por ojo y diente por diente".

Amsterdan sufrirá una serie de percances y aventuras que nos mostrarán la cotidianidad de la violencia y la pobreza en aquel barrio. Con una excelente puesta en escena y una magnífica dirección artística, el pasado de Nueva York y su problemático barrio se desplegará ante nuestros ojos. El hijo del fallecido Padre Vallon se ganará la confianza absoluta de Bill, hasta que un día éste descubra su verdadero origen.

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La película completa sufrió varios cortes en su montaje posterior que se atenían al largo metraje rodado por Scorsese. Aún mutilada, el relato sigue manteniendo la garra y una especial expresión plástica de la violencia y sus malas consecuencias. El rodaje tuvo lugar en los míticos estudios de Roma Cinecittà, lugar en el que se recreó a la perfección el Nueva York de mediados del 1800, bajo la dirección experta del gran Dante Ferretti. No solo se recreó el barrio de "Five Points" con su enclave emblemático, también el puerto cercano y muchos importantes interiores, como el Satan’s Circus.

Scorsese presumía de que sería la última vez que en una película se verían unos decorados reales de semejante envergadura y detallismo, ahora que los programas digitales facilitan la tarea y son cada vez más habituales. Scorsese plasma en la gran pantalla con una gran fuerza visual y una excelente puesta en escena ese lado oscuro y violento que encierran las calles de NYC. En esta ocasión, lo hace desde una perspectiva histórica y con una línea argumental bastante sencilla: cruentas batallas entre inmigrantes y presuntos nativos con un hilo conductor de venganza filial. El director no quiere endulzar la historia de su ciudad, sólo nos deleita con escenas casi pictóricas, costumbristas unas y especialmente violentas otras.

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Preguntado Scorsese, en una entrevista por el exceso de violencia en sus películas, su respuesta se centra en que donde él creció, en su barrio, la violencia era cotidiana. Sin embargo, su intención en sus películas no es mostrar una violencia sin más, su intención es revelar que la violencia nunca trae buenas consecuencias.

Para ello distribuye una serie de personajes ricos en matices emocionales, llenos de odios, rencores, intereses y mediocridad. En todo momento, cada personaje tiene sus miserias y sus virtudes, todos tienen su verdad y su esencia de supervivencia. El director consigue una contraposición de caracteres que hace que el espectador no pueda llegar a tomar partido realmente por ninguno de ellos.

La cinta está basada en las interpretaciones de un gran elenco, destacando la breve actuación de Liam Neeson antes de morir (como no!!) heroicamente. Una Cameron Diaz resultona que encaja bien en su papel. Un Leonardo DiCaprio, que pese a que las malas lenguas no alaben su actuación, hay que tener en cuenta que su duelo artístico lo enfrenta nada más y nada menos que a ese Monstruo camaleónico y perfeccionista llamado Daniel Day-Lewis.

Buena parte del mensaje acerca de la violencia que transmite la cinta recae sobre este personaje. Un cruel y despiadado Daniel Day-Lewis nos regala una actuación descomunal. Esta vez, nos seduce desde el horror. Forja un personaje inolvidable, Bill el Carnicero, un retrato que se clava en la retina y en la mente del espectador, siempre presente desde el inicio hasta el fin del relato, y siempre con temor a que despliegue su crueldad en cualquier momento. Es capaz de hacer sombra a todos en cada escena que aparece. Soberbio y sabio. Cruel y despiadado. Superviviente, ambicioso y sediento de poder. Inolvidable papel que hace girar toda la historia en torno su personaje.

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Director: Martin Scorsese.

Intérpretes: Daniel Day-Lewis, Leonardo DiCaprio, Cameron Diaz, Jim Broadbent, John C. Reilly, Henry Thomas.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

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Debería comenzar advirtiendo que soy una fan incondicional de Martin Scorsese, lo cual implica que por muchos errores que este director cometa profesionalmente, yo siempre intentaré encontrar algo bueno en cada uno de ellos. Me he permitido traer esta compleja película, que en su momento me pareció demasiado densa y larga. Una película maldita para su director, ya que supuso un fiasco de taquilla tras un enorme desembolso económico por parte de los estudios de Cine. Este fracaso le dolió a Scorsese más de lo que a menudo ha querido admitir. Desde luego, esta cinta se aleja mucho de su mejor cine, lo cual no significa que no podamos encontrar escenas memorables dentro del mismo. 


Desde mi punto de vista, el gran fallo de Scorsese, un tipo que habla tan rápido porque su cabeza funciona a mil revoluciones, radicó en creer que un espectador pudiera sentase más de dos horas frente a un film y tener la capacidad de apreciar infinitos detalles de ingenio realizados con la cámara, captar los diferentes estilos musicales, ya fuera en un club de jazz como en grandes escenarios de musicales, además de añadir una intensa historia de amor. Todo eso es demasiado, demasiados cambios de registro, demasiadas mezclas musicales, y la concentración de una mente normal tiene un límite de tiempo. 

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Después de haber leído sobre cómo se rodaron algunas escenas, de haber educado algo más mi mirada hacia la gran pantalla, he podido apreciar que el gran genio de Scorsese sigue ahí, dentro de este film fracasado, que no lo hubiera sido si en vez de un largometraje, el director lo hubiera convertido en una miniserie para la HBO. Así que, sí, después de tantos años, me sigue pareciendo una película demasiado densa, que intenta albergar demasiados temas al mismo tiempo. Scorsese pagó caro su primer fracaso, ya que sería acusado de megalomanía, la excusa perfecta para que los grandes estudios de Hollywood atacaran a la famosa pandilla de cineastas superdotados que revolucionaron el cine de la época. Martin era uno de los integrantes del cine de autor norteamericano surgido en los setenta. Luego vendrían los excesos de los Coppola, Cimino y Spielberg. Hollywood no se podía permitir que esta pandilla de superdotados cineastas, que exigían amparados en su talento grandes desembolsos económicos de sus productoras, triunfaran de manera continuada, y no fueron pocos los que se alegraron de estos fracasos. Sea como fuere, Scorsese aprendió pronto la lección y sus siguientes proyectos serían escogidos con cautela.

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Volviendo a la película, ésta trata de reflejar la vida de dos personas que entienden la música de forma diferente, que pertenecen a ambientes musicales opuestos y que coinciden en la ciudad de New York en 1945, justo tras la victoria sobre los japoneses.  Jimmy (Robert De Niro) es un impetuoso saxofonista. Un músico extremadamente talentoso e innovador, que pese a ser blanco se identifica más con la música de Jazz, limitada en aquella época a los clubes de gente de color, que a los contratos que le pueden ofrecer como saxofonista en orquestas para grandes bailes de salón. En realidad, esa permanente inquietud por encontrar acordes diferentes y su pasión en su profesión, no deja de ser un alter ego, versión músico, del director. Por el contrario, Francine (Liza Minnelli) es una convencional cantante de orquesta representativa de la época.  Se conocen gracias a la persistencia de Jimmy por conseguir una conquista de una sola noche, pero la sorpresa surge cuando Francine, que acompaña casualmente a Jimmy para una prueba de contrato, salva la situación que el mal carácter del músico ha provocado, cantando y acompañando sus acordes del saxo. El dúo es todo un éxito, pero Francine abandona a Jimmy y a su nuevo contrato como dúo para mantener su trabajo estable como cantante de orquesta itinerante. En una loca y pertinaz persecución por todo el país, Jimmy no cede hasta que la encuentra y es contratado en la misma banda que ella. Juntos en lo personal y en lo profesional atravesarán diferentes etapas hasta alcanzar el éxito con la orquesta, pero el inesperado y muy mal encajado por Jimmy embarazo de Francine, la obliga a volver a New York, mientras él sigue en la carretera, tocando de pueblo en pueblo y acumulando fracasos sin su cantante estrella.

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Ella, mientras tanto, se dedica al mundo de la publicidad y es contratada para grabar discos. Jimmy, sigue fiel a su estilo musical y toca en pequeños clubes nocturnos, una vez fracasada la orquesta, sin importarle el embarazo de ella. Es el comienzo de una tormentosa relación que pondrá a prueba su capacidad para encontrar el equilibrio entre su pasión por el jazz y el amor que los une. El nacimiento del hijo de ambos supondrá la ruptura definitiva como pareja, a pesar del gran amor que se tienen, ya que terminan por entender que sus vidas no son compatibles.

Un gran fundido en blanco, nos trasladará varios años después, con Francine convertida en una famosa cantante de musical. En este tramo, los números musicales de Liza Minnelli aunque brillantes y cuidados hasta el límite, prolongan demasiado el metraje. Ahora, Jimmy dirige un club de jazz, donde tocan él mismo y sus antiguos compañeros de color. Por fin ha alcanzado el éxito como empresario, ha conseguido su autonomía para tocar como quiere y alcanza las listas de éxitos con una canción que comenzó a escribir estando enamorado de su esposa. La canción es la famosa melodía New York, New York, en clave de jazz. La escena final, donde Francine la canta a su estilo, con la letra que ella misma ha compuesto para el gran amor de su vida resulta increíble.

De hecho, la película tiene sus dos mejores momentos en el comienzo y en el final de la cinta. El opening, que no me canso de ver, tiene una fotografía y un juego de planos espectacular. 

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Estamos en Times Square ( NYC) durante la noche del 14 de agosto de 1945 (Día de la Victoria). Sobre un suelo mojado donde cae ropa, y rodeado de una multitud, un primer plano enfoca los unos zapatos, asciende progresivamente por los pantalones blancos y termina en una camisa estampada con los iconos de la ciudad de New York vistiendo a un tipo repeinado que masca chicle: Jimmy Doyle (Robert de Niro) se abre paso entre la gente. Una multitud inmensa, en plena celebración, bailando y lanzando confetis y serpentinas al aire. El plano se abre hasta que Jimmy es tan solo un punto minúsculo mezclado con la multitud, sin que apenas nos demos cuenta, ese plano, en realidad sigue a Jimmy, y cuando ya tenemos una panorámica completa de Times Square, una flecha de neón rojo nos señala a Robert De Niro para que podamos localizarlo entre tantísimas personas. Más tarde, un hay cambio de plano con un foco de luz sobre un director de orquesta, que se modifica según el instrumento que está siendo tocado, sin cortes, el plano también se abre para situar dicha orquesta sobre una plataforma en una inmensa sala de fiestas repleta de gente bailando de forma desordenada y alocada.

Hay algunas otras escenas visualmente muy interesantes, pero como ya he dicho, la escena final, es el complemento perfecto de la primera escena. En esa última escena estamos en el mismo New York, el mismo suelo mojado, la bruma ocupa las calle en vez de la gente y la flecha de neón rojo, ya no enfoca a Jimmy, ahora va en dirección opuesta, hacia el lugar que ocupa Francine. Un enfoque final sobre sus zapatos, demuestra que han cambiado mucho, pero siguen pisando las mismas calles, tal y como reza la canción que él ha compuesto y Francine ha cantado.

El rodaje del film estuvo plagado de problemas: Fueron 24 semanas de rodaje, amén de los muchos meses de preparativos para la pre-producción, más la compleja post-producción. El guión de Earl Mac Rauch era poco manejable antes de rodar, y la reescritura que Scorsese llevó a cabo junto a Mardik Martin se prolongó tanto que el rodaje había comenzado y todavía había que pulir muchas secuencias y muchos diálogos. Por tanto, hubo que improvisar durante la filmación. El presupuesto se disparó, quedó insuficiente. El maestro de fotografía inicial, Laszlo Kovacs, tuvo que irse a otro rodaje y fue sustituido, para volver a filmar el final, por Vilmos Zsigmond. Sería la primera y la última vez que Scorsese cometería tantos errores logísticos en una superproducción de estas características.

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Liza Minelli que ya había triunfado cinco años antes con "Cabaret (1972)" de Bob Fosse, parecía que intentara repetir aquel triunfo, pero cantar clásicos de las estrellas de aquélla época no era tarea fácil. Su interpretación musical, aunque correcta, se limita a brillar únicamente en su interpretación final de la famosa canción New York, New York.

Quizá las canciones más representativas son "The Man I Love" y "Just You, Just Me". En estos casos brilla el trabajo de Ralph Burns y Georgie Auld. El primero como director de orquesta y arreglista de las melodías para adaptarlas al ritmo salvaje de Jimmy bebop Doyle, y el segundo por ser los pulmones de De Niro, es decir, el verdadero saxofonista que oímos en la banda sonora aunque Robert De Niro se prepara concienzudamente para el papel aprendiendo realmente a tocar el saxofón.

Como pareja protagonista no puede decirse que sus interpretaciones, representando esa intensa tormenta emocional de sus vidas privadas, llegue realmente al espectador, y ése fue otro fallo del film.Sorsese convertirá a Jimmy en una especie de aliteración de Django Reinhardt, considerado especialmente por su contribución al desarrollo técnico del jazz. Jimmy cambiará la guitarra de Reinhard por el saxofón, asimilando su estilo al bebop, variante jazzística (desarrollada a mediados de los cuarenta del siglo veinte, época en la que se sitúa la acción) representativa por el virtuosismo de su intérprete, basado en la improvisación y la combinación de estructuras harmónicas y melodías en un tempo más rápido del habitual.

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La fotografía de László Kovács y el montaje de Bert Lovitt también apuntan hacia esa dirección. Contrapone el plano general que abre la película con una obsesiva planificación obturada para conseguir enfocar el sonido. Habrá travellings constantes e individuales de cada instrumento durante el tiempo que esté sonando y los planos cambiarán al ritmo de la música.

Por tanto cuando canta Francine todo quedará ralentizado y cuando toca Jimmy todo se acelera y vuelve violento. Asimilando la estética de los años cuarenta las secuencias cambiarán mediante cortinillas y no habrá elipsis de ningún tipo. Todo lo que suceda lo enfocará la cámara. Un único fundido a blanco tiene lugar tras el nacimiento del hijo y separación de la pareja, estando todavía en el hospital, con la frase de Jimmy a la enfermera: "Ahora no, veré a mi hijo más tarde". Tras este larguísimo texto, se puede comprobar que tan sólo intentar hablar del film ya es tarea ardua, mucho más lo es visualizarlo en la completa complejidad de los infinitos detalles en los que se desgastó Scorsese durante su elaboración. Aún así, sigue mereciendo la pena deleitarse con esta película sobre la música y los músicos que ha pasado más a la historia por sus errores que por sus aciertos que también los tiene.


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Director: Martin Scorsese.

Intérpretes:  Robert De Niro, Liza Minnelli, Lionel Stander, Barry Primus, Georgie Auld, Mary Kay Place, George Memmoli.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

NEW YORK, NEW YORK (1977). Scorsese a ritmo de jazz.

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Debería comenzar advirtiendo que soy una fan incondicional de Martin Scorsese, lo cual implica que por muchos errores que este director cometa profesionalmente, yo siempre intentaré encontrar algo bueno en cada uno de ellos. Me he permitido traer esta compleja película, que en su momento me pareció demasiado densa y larga. Una película maldita para su director, ya que supuso un fiasco de taquilla tras un enorme desembolso económico por parte de los estudios de Cine. Este fracaso le dolió a Scorsese más de lo que a menudo ha querido admitir. Desde luego, esta cinta se aleja mucho de su mejor cine, lo cual no significa que no podamos encontrar escenas memorables dentro del mismo. 


Desde mi punto de vista, el gran fallo de Scorsese, un tipo que habla tan rápido porque su cabeza funciona a mil revoluciones, radicó en creer que un espectador pudiera sentase más de dos horas frente a un film y tener la capacidad de apreciar infinitos detalles de ingenio realizados con la cámara, captar los diferentes estilos musicales, ya fuera en un club de jazz como en grandes escenarios de musicales, además de añadir una intensa historia de amor. Todo eso es demasiado, demasiados cambios de registro, demasiadas mezclas musicales, y la concentración de una mente normal tiene un límite de tiempo. 

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Después de haber leído sobre cómo se rodaron algunas escenas, de haber educado algo más mi mirada hacia la gran pantalla, he podido apreciar que el gran genio de Scorsese sigue ahí, dentro de este film fracasado, que no lo hubiera sido si en vez de un largometraje, el director lo hubiera convertido en una miniserie para la HBO. Así que, sí, después de tantos años, me sigue pareciendo una película demasiado densa, que intenta albergar demasiados temas al mismo tiempo. Scorsese pagó caro su primer fracaso, ya que sería acusado de megalomanía, la excusa perfecta para que los grandes estudios de Hollywood atacaran a la famosa pandilla de cineastas superdotados que revolucionaron el cine de la época. Martin era uno de los integrantes del cine de autor norteamericano surgido en los setenta. Luego vendrían los excesos de los Coppola, Cimino y Spielberg. Hollywood no se podía permitir que esta pandilla de superdotados cineastas, que exigían amparados en su talento grandes desembolsos económicos de sus productoras, triunfaran de manera continuada, y no fueron pocos los que se alegraron de estos fracasos. Sea como fuere, Scorsese aprendió pronto la lección y sus siguientes proyectos serían escogidos con cautela.

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Volviendo a la película, ésta trata de reflejar la vida de dos personas que entienden la música de forma diferente, que pertenecen a ambientes musicales opuestos y que coinciden en la ciudad de New York en 1945, justo tras la victoria sobre los japoneses.  Jimmy (Robert De Niro) es un impetuoso saxofonista. Un músico extremadamente talentoso e innovador, que pese a ser blanco se identifica más con la música de Jazz, limitada en aquella época a los clubes de gente de color, que a los contratos que le pueden ofrecer como saxofonista en orquestas para grandes bailes de salón. En realidad, esa permanente inquietud por encontrar acordes diferentes y su pasión en su profesión, no deja de ser un alter ego, versión músico, del director. Por el contrario, Francine (Liza Minnelli) es una convencional cantante de orquesta representativa de la época.  Se conocen gracias a la persistencia de Jimmy por conseguir una conquista de una sola noche, pero la sorpresa surge cuando Francine, que acompaña casualmente a Jimmy para una prueba de contrato, salva la situación que el mal carácter del músico ha provocado, cantando y acompañando sus acordes del saxo. El dúo es todo un éxito, pero Francine abandona a Jimmy y a su nuevo contrato como dúo para mantener su trabajo estable como cantante de orquesta itinerante. En una loca y pertinaz persecución por todo el país, Jimmy no cede hasta que la encuentra y es contratado en la misma banda que ella. Juntos en lo personal y en lo profesional atravesarán diferentes etapas hasta alcanzar el éxito con la orquesta, pero el inesperado y muy mal encajado por Jimmy embarazo de Francine, la obliga a volver a New York, mientras él sigue en la carretera, tocando de pueblo en pueblo y acumulando fracasos sin su cantante estrella.

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Ella, mientras tanto, se dedica al mundo de la publicidad y es contratada para grabar discos. Jimmy, sigue fiel a su estilo musical y toca en pequeños clubes nocturnos, una vez fracasada la orquesta, sin importarle el embarazo de ella. Es el comienzo de una tormentosa relación que pondrá a prueba su capacidad para encontrar el equilibrio entre su pasión por el jazz y el amor que los une. El nacimiento del hijo de ambos supondrá la ruptura definitiva como pareja, a pesar del gran amor que se tienen, ya que terminan por entender que sus vidas no son compatibles.

Un gran fundido en blanco, nos trasladará varios años después, con Francine convertida en una famosa cantante de musical. En este tramo, los números musicales de Liza Minnelli aunque brillantes y cuidados hasta el límite, prolongan demasiado el metraje. Ahora, Jimmy dirige un club de jazz, donde tocan él mismo y sus antiguos compañeros de color. Por fin ha alcanzado el éxito como empresario, ha conseguido su autonomía para tocar como quiere y alcanza las listas de éxitos con una canción que comenzó a escribir estando enamorado de su esposa. La canción es la famosa melodía New York, New York, en clave de jazz. La escena final, donde Francine la canta a su estilo, con la letra que ella misma ha compuesto para el gran amor de su vida resulta increíble.

De hecho, la película tiene sus dos mejores momentos en el comienzo y en el final de la cinta. El opening, que no me canso de ver, tiene una fotografía y un juego de planos espectacular. 

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Estamos en Times Square ( NYC) durante la noche del 14 de agosto de 1945 (Día de la Victoria). Sobre un suelo mojado donde cae ropa, y rodeado de una multitud, un primer plano enfoca los unos zapatos, asciende progresivamente por los pantalones blancos y termina en una camisa estampada con los iconos de la ciudad de New York vistiendo a un tipo repeinado que masca chicle: Jimmy Doyle (Robert de Niro) se abre paso entre la gente. Una multitud inmensa, en plena celebración, bailando y lanzando confetis y serpentinas al aire. El plano se abre hasta que Jimmy es tan solo un punto minúsculo mezclado con la multitud, sin que apenas nos demos cuenta, ese plano, en realidad sigue a Jimmy, y cuando ya tenemos una panorámica completa de Times Square, una flecha de neón rojo nos señala a Robert De Niro para que podamos localizarlo entre tantísimas personas. Más tarde, un hay cambio de plano con un foco de luz sobre un director de orquesta, que se modifica según el instrumento que está siendo tocado, sin cortes, el plano también se abre para situar dicha orquesta sobre una plataforma en una inmensa sala de fiestas repleta de gente bailando de forma desordenada y alocada.

Hay algunas otras escenas visualmente muy interesantes, pero como ya he dicho, la escena final, es el complemento perfecto de la primera escena. En esa última escena estamos en el mismo New York, el mismo suelo mojado, la bruma ocupa las calle en vez de la gente y la flecha de neón rojo, ya no enfoca a Jimmy, ahora va en dirección opuesta, hacia el lugar que ocupa Francine. Un enfoque final sobre sus zapatos, demuestra que han cambiado mucho, pero siguen pisando las mismas calles, tal y como reza la canción que él ha compuesto y Francine ha cantado.

El rodaje del film estuvo plagado de problemas: Fueron 24 semanas de rodaje, amén de los muchos meses de preparativos para la pre-producción, más la compleja post-producción. El guión de Earl Mac Rauch era poco manejable antes de rodar, y la reescritura que Scorsese llevó a cabo junto a Mardik Martin se prolongó tanto que el rodaje había comenzado y todavía había que pulir muchas secuencias y muchos diálogos. Por tanto, hubo que improvisar durante la filmación. El presupuesto se disparó, quedó insuficiente. El maestro de fotografía inicial, Laszlo Kovacs, tuvo que irse a otro rodaje y fue sustituido, para volver a filmar el final, por Vilmos Zsigmond. Sería la primera y la última vez que Scorsese cometería tantos errores logísticos en una superproducción de estas características.

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Liza Minelli que ya había triunfado cinco años antes con "Cabaret (1972)" de Bob Fosse, parecía que intentara repetir aquel triunfo, pero cantar clásicos de las estrellas de aquélla época no era tarea fácil. Su interpretación musical, aunque correcta, se limita a brillar únicamente en su interpretación final de la famosa canción New York, New York.

Quizá las canciones más representativas son "The Man I Love" y "Just You, Just Me". En estos casos brilla el trabajo de Ralph Burns y Georgie Auld. El primero como director de orquesta y arreglista de las melodías para adaptarlas al ritmo salvaje de Jimmy bebop Doyle, y el segundo por ser los pulmones de De Niro, es decir, el verdadero saxofonista que oímos en la banda sonora aunque Robert De Niro se prepara concienzudamente para el papel aprendiendo realmente a tocar el saxofón.

Como pareja protagonista no puede decirse que sus interpretaciones, representando esa intensa tormenta emocional de sus vidas privadas, llegue realmente al espectador, y ése fue otro fallo del film.Sorsese convertirá a Jimmy en una especie de aliteración de Django Reinhardt, considerado especialmente por su contribución al desarrollo técnico del jazz. Jimmy cambiará la guitarra de Reinhard por el saxofón, asimilando su estilo al bebop, variante jazzística (desarrollada a mediados de los cuarenta del siglo veinte, época en la que se sitúa la acción) representativa por el virtuosismo de su intérprete, basado en la improvisación y la combinación de estructuras harmónicas y melodías en un tempo más rápido del habitual.

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La fotografía de László Kovács y el montaje de Bert Lovitt también apuntan hacia esa dirección. Contrapone el plano general que abre la película con una obsesiva planificación obturada para conseguir enfocar el sonido. Habrá travellings constantes e individuales de cada instrumento durante el tiempo que esté sonando y los planos cambiarán al ritmo de la música.

Por tanto cuando canta Francine todo quedará ralentizado y cuando toca Jimmy todo se acelera y vuelve violento. Asimilando la estética de los años cuarenta las secuencias cambiarán mediante cortinillas y no habrá elipsis de ningún tipo. Todo lo que suceda lo enfocará la cámara. Un único fundido a blanco tiene lugar tras el nacimiento del hijo y separación de la pareja, estando todavía en el hospital, con la frase de Jimmy a la enfermera: "Ahora no, veré a mi hijo más tarde". Tras este larguísimo texto, se puede comprobar que tan sólo intentar hablar del film ya es tarea ardua, mucho más lo es visualizarlo en la completa complejidad de los infinitos detalles en los que se desgastó Scorsese durante su elaboración. Aún así, sigue mereciendo la pena deleitarse con esta película sobre la música y los músicos que ha pasado más a la historia por sus errores que por sus aciertos que también los tiene.


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Director: Martin Scorsese.

Intérpretes:  Robert De Niro, Liza Minnelli, Lionel Stander, Barry Primus, Georgie Auld, Mary Kay Place, George Memmoli.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

toro salvaje
Basado en la vida de Giacobbe La Motta , nacido en Nueva York (1922), más conocido como Jake LaMotta o por sus apodos de "Toro Salvaje" y "El Toro del Bronx". Un ex-boxeador italoestadounidense que llegó a ser campeón mundial en la categoría de los pesos medios en 1949. Jake la Motta (Robert De Niro) es un joven boxeador que se entrena duramente con la ayuda de su hermano y mánager Joey (Joe Pesci) con el sueño de ser campeón. Pero Jake es un personaje demasiado violento que descarga su agresividad tanto dentro como fuera del ring. Su impulsivo y descontrolado mal carácter es sufrido por todos los que lo rodean y lo quieren. Cuando por fin alcanza el ansiado éxito, lejos de disfrutarlo, su vida se convierte en una pesadilla. Por un lado, arruina su matrimonio con la bella Vicky (Cathy Moriarty). Sus salidas nocturnas y sus juergas lo conducen hacia un deterioro progresivo. Además, aliado con la mafia, es presionado para que amañe combates. Tres relaciones serán las que marcarán esta historia relatada con varias elipsis y lagunas temporales, para contar varias décadas de la vida del púgil. La relación que mantiene con su hermano Joey, un espectacular Joe Pesci, la que le une con su mujer Vicky la que sufre consigo mismo. Los expertos de boxeo de la época, definían el estilo de LaMotta como la de un boxeador que luchaba como si no mereciera vivir, avanzando siempre a pesar de los golpes y el castigo físico. 


toro salvaje

Éste sería el principal concepto sobre el que se articula la película, que estuvo asesorada y presenciada por propio LaMotta, que vivía por entonces. Para explicar mejor el fondo real de esta película, nadie mejor que Scorsese:

"Es realmente una historia directa, simple, casi lineal de un tipo que llega a algo, que lo pierde todo y que luego se recupera, se redime. Pero se recupera espiritualmente. No lo logra fisicamente, materialmente, sino a través de algo que alcanza en su interior. Lo que me fascina a este respecto es ver cómo un boxeador se sitúa, en cierta forma, a un superior nivel espiritual. Él funciona a un nivel primitivo, casi animal. Y es quizá porque se sitúa a este nivel animal por lo que consigue estar más cerca de su propio espíritu. Lo que quiero decir es que probablemente los animales están más cerca de Dios de lo que lo estamos nosotros."

Podría establecerse un paralelismo entre la vida del boxeador y el momento vital que atravesaba en aquella época Martin Scorsese. A finales de los setenta, pese a tener un gran reconocimiento en su carrera artística, Martin se dirigía hacia el abismo en el terreno personal. Una vida al límite de fiestas, drogas y amistades superfluas, lo llevaron a poner en peligro su salud. Scorsese, se divorció y pasó varios meses en un estado de tensión y agotamiento hasta que por fín acabó siendo ingresado en un hospital, en Septiembre de 1978 .


toro salvaje

Llegó a temerse por su vida durante los primeros días. Mientras tanto, Paul Schrader, su colaborador en "Taxi driver (1976)", terminaba el guión del muy esperado proyecto de "Toro salvaje". Pero tuvo que ser el propio De Niro quien intentara convencer a Scorsese para que filmara su siguiente película. Así que, tal vez, más que paralelismo entre ambas vidas, prefiero pensar que esta cinta es el resultado de la gran amistad que une a estos dos genios: Marty y Bobby. De Niro, en su mejor época, experimentó una espectacular metamorfosis durante el rodaje, fiel a la escuela del Método para actores se mimetizaba hasta el límite con sus personajes. Tuvo que ganar 30 kilogramos a lo largo de tres meses, observándose claramente su modificación física durante la progresión del metraje. El rodaje fue complejo. Se tardaron diez semanas en filmar los combates y otras diez en rodar de forma progresiva la ganancia ponderal de LaMotta. En el apartado técnico, destacar que ha sido la única película que el director ha rodado en blanco y negro, gracias a la excelente fotografía de Michael Chapman. Este formato en blanco y negro no sólo trae reminiscencias del cine de los años 40 y 50, sino que representa todo un estilo narrativo y estético con un gran mensaje: No iba a ser otra historia comercial sobre boxeo, sino un descenso a los infiernos. Desde el principio del relato nos queda claro que el mayor enemigo de LaMotta es él mismo. Atormentado por todos sus complejos y un profundo sentimiento de inferioridad, es incapaz de alcanzar calma interior o de controlar sus brutales impulsos violentos, capaces de destruir todo su mundo, sus seres queridos, y, especialmente, lo abocan hacia una autodestrucción sin concesiones: El ring como metáfora de autocastigo y sacrificio


toro salvaje

En este contexto una de las mejores escenas, completa y cuidada de principio a fín es la que representa el combate que mantuvo con Sugar Ray. Inicialmente, LaMotta golpea sin cesar a su contrincante, pero en un cambio de asalto, el magistral movimiento de cámara de Scorsese, centrando la figura del contrincante y haciendo mover un travelling inverso avecina malos augurios para nuestro protagonista que a partir de ese momento comienza a recibir una brutal paliza de Sugar Ray. Ralentizando los golpes, la cara deformada de De Niro, cómo la sangre sale despedida sobre el público y eligiendo un montaje vertiginoso, somos testigos de la degradación de nuestro protagonista. La tensión emocional crece observando el rostro de su hermano y de su propia esposa que se cubre el rostro. Pero lo mejor es cuando LaMotta, completamente destrozado por su contrincante, sin haber sido tumbado, se dirige hacia su rincón y le espeta: "No has llegado a tumbarme Ray". La cámara se centra ahora en enfocar la cuerda del cuadrilátero y la sigue hasta encontrar la zona absolutamente empapada y chorreando de sangre, sangre derramada por La Motta y que representa su final. La cámara de Martin es capaz de ir más allá de las escenas de boxeo, es una ventana que se asoma al alma del protagonista. Los rápidos movimientos de cámara, el ágil montaje, la bellísima pero real y cruda fotografía enlazan un puzzle narrativo casi perfecto. Las piezas de exquisita música acordes con la trama y la colosal interpretación de De Niro, convierten a este film una singularidad artística digna de mención. Por último no me puedo resistir a añadir la apertura del film con la banda sonora magistral de La Rusticana.


toro salvaje

Título original: Raging Bull.

Director: Martin Scorsese.

Intérpretes: Robert De Niro, Cathy Moriarty, Joe Pesci, Frank Vincent, Nicholas Colasanto, Theresa Saldana, Mario Gallo, John Turturro.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:


Títulos de créditos:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

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toro salvaje

Éste sería el principal concepto sobre el que se articula la película, que estuvo asesorada y presenciada por propio LaMotta, que vivía por entonces. Para explicar mejor el fondo real de esta película, nadie mejor que Scorsese:

"Es realmente una historia directa, simple, casi lineal de un tipo que llega a algo, que lo pierde todo y que luego se recupera, se redime. Pero se recupera espiritualmente. No lo logra fisicamente, materialmente, sino a través de algo que alcanza en su interior. Lo que me fascina a este respecto es ver cómo un boxeador se sitúa, en cierta forma, a un superior nivel espiritual. Él funciona a un nivel primitivo, casi animal. Y es quizá porque se sitúa a este nivel animal por lo que consigue estar más cerca de su propio espíritu. Lo que quiero decir es que probablemente los animales están más cerca de Dios de lo que lo estamos nosotros."

Podría establecerse un paralelismo entre la vida del boxeador y el momento vital que atravesaba en aquella época Martin Scorsese. A finales de los setenta, pese a tener un gran reconocimiento en su carrera artística, Martin se dirigía hacia el abismo en el terreno personal. Una vida al límite de fiestas, drogas y amistades superfluas, lo llevaron a poner en peligro su salud. Scorsese, se divorció y pasó varios meses en un estado de tensión y agotamiento hasta que por fín acabó siendo ingresado en un hospital, en Septiembre de 1978 .


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toro salvaje

En este contexto una de las mejores escenas, completa y cuidada de principio a fín es la que representa el combate que mantuvo con Sugar Ray. Inicialmente, LaMotta golpea sin cesar a su contrincante, pero en un cambio de asalto, el magistral movimiento de cámara de Scorsese, centrando la figura del contrincante y haciendo mover un travelling inverso avecina malos augurios para nuestro protagonista que a partir de ese momento comienza a recibir una brutal paliza de Sugar Ray. Ralentizando los golpes, la cara deformada de De Niro, cómo la sangre sale despedida sobre el público y eligiendo un montaje vertiginoso, somos testigos de la degradación de nuestro protagonista. La tensión emocional crece observando el rostro de su hermano y de su propia esposa que se cubre el rostro. Pero lo mejor es cuando LaMotta, completamente destrozado por su contrincante, sin haber sido tumbado, se dirige hacia su rincón y le espeta: "No has llegado a tumbarme Ray". La cámara se centra ahora en enfocar la cuerda del cuadrilátero y la sigue hasta encontrar la zona absolutamente empapada y chorreando de sangre, sangre derramada por La Motta y que representa su final. La cámara de Martin es capaz de ir más allá de las escenas de boxeo, es una ventana que se asoma al alma del protagonista. Los rápidos movimientos de cámara, el ágil montaje, la bellísima pero real y cruda fotografía enlazan un puzzle narrativo casi perfecto. Las piezas de exquisita música acordes con la trama y la colosal interpretación de De Niro, convierten a este film una singularidad artística digna de mención. Por último no me puedo resistir a añadir la apertura del film con la banda sonora magistral de La Rusticana.


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