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"Nunca digas nunca jamás" es el título que
eligieron los productores de la película de la que hablaré a continuación.
Haciendo una irónica referencia al desacertado comentario que dijo Sean Connery después de terminar su sexta
colaboración en la saga Bond ("Diamantes para la eternidad (1971)"), 12 años atrás de
interpretar de nuevo al espía británico para su séptimo Bond, Connery se negaba
en rotundo a meterse de nuevo en el esmoquin de 007, alegando: -Nunca más volveré
a hacerlo-. Pero, lo que son las cosas, un jugoso cheque puede cambiarlo todo.
El caso es que no hay nada que una cuantiosa
oferta económica no pueda cambiar, así que Connery volvió. Sin el
consentimiento de los productores oficiales de la saga del espía británico, y
aprovechándose de la única película de la franquicia de la que no tenían atados
los derechos cinematográficos, se utilizó la película "Thunderball (1965)" para crear
el guión de "Nunca digas nunca jamás" a modo de remake con el mismo protagonista.
La película presenta a un 007 maduro al que
obligan a ir a una residencia de rehabilitación para depurar su cuerpo, y en la
que casualmente Bond descubre una trama que amenaza con poner en peligro la
seguridad internacional, mediante el robo de la organización terrorista
Espectra de unos misiles nucleares.
El cebo para sustraer los misiles es aquí un
oficial del ejército corrompido (Gavan O'Herlihy) y mediatizado por la amenaza
de la vida de su hermana Dominó (una bellísima y escultural Kim Basinger),
encontrándose ésta secuestrada sin saberlo por un magnate depravado miembro de
Espectra al que da vida un despreciable y desequilibrado cerebro del crimen
(Klaus Maria Brandauer).
James
Bond deberá intervenir para evitar el chantaje impuesto a las naciones unidas con
la amenaza nuclear ideada por el número 1 de la organización terrorista (Max
Von Sydown).
Irvin Kershner después de convertir al "Imperio contraataca (1980)" en la mejor película de la saga Starwars se introdujo en
el universo "Bondiano", a través de una película de acción y aventuras muy del
estilo de los 80, metiendo de nuevo a un Sean Connery como el espía más famoso
de la historia del cine, con en esta ocasión 53 años. Con un nivel de eficiencia
casi intacto y compensado con unos gadgets geniales (supermoto, reloj láser,
mochila voladora y una pluma explosiva) Connery aprovecha su sex- appeal maduro
repleto de afrodisíacos tan irresistibles como los huevos de codorniz, el
caviar iraní y el sabroso foie gras para cortejar a una enfermera, antes de
fijar su atención en la libidinosa villana icónica Barbara Carrera (Fátima
Bras), que se convierte en mi villana favorita de la saga con sus sádicas y
alocadas maneras, que posiblemente fueron todo un referente para la
interpretación de Famke Janssen en "Goldeneye".
"Nunca digas nunca jamás" es un film
ochentero de recursos que disparan la acción con aceleradas persecuciones,
fuegos de artificio, efectos especiales de la época y espectaculares secuencias
de pólvora al servicio de Sean Connery. El film plantó cara en un duelo
con el Bond Oficial de aquella época:Roger Moore (el Bond más mordaz) y que
sentó a mi juicio un precedente para la presente interpretación de Connery como
su agente secreto al servicio de su majestad en esta película, ironizando "un poco" su Bond."Nunca digas nunca jamás" compitió en taquilla con el film "Octopussy" en el año 1983. Connery perdió en la taquilla pero con talante y
buen gusto dado que "Nunca digas nunca jamás" es una excelente propuesta de
acción del sello 007 con licencia, entre otras cosas, para acabar con un bestia
esbirro que intenta matarle en la residencia, exterminar a la mejor villana de
toda la saga (Carrera), destruir los planes de Espectra, salvar al mundo "otra
vez" y ligarse a su avanzada edad a una maravillosa e irresistible Kim
Basinger. Espectáculo del último Bond de Sean.
Título original: Never Say Never Again.
Director: Irvin Kershner.
Intérpretes: Sean
Connery, Klaus
Maria Brandauer, Kim
Basinger, Max
von Sydow, Edward
Fox, Barbara
Carrera, Alec
McCowen.
"Nunca digas nunca jamás" es el título que
eligieron los productores de la película de la que hablaré a continuación.
Haciendo una irónica referencia al desacertado comentario que dijo Sean Connery después de terminar su sexta
colaboración en la saga Bond ("Diamantes para la eternidad (1971)"), 12 años atrás de
interpretar de nuevo al espía británico para su séptimo Bond, Connery se negaba
en rotundo a meterse de nuevo en el esmoquin de 007, alegando: -Nunca más volveré
a hacerlo-. Pero, lo que son las cosas, un jugoso cheque puede cambiarlo todo.
El caso es que no hay nada que una cuantiosa
oferta económica no pueda cambiar, así que Connery volvió. Sin el
consentimiento de los productores oficiales de la saga del espía británico, y
aprovechándose de la única película de la franquicia de la que no tenían atados
los derechos cinematográficos, se utilizó la película "Thunderball (1965)" para crear
el guión de "Nunca digas nunca jamás" a modo de remake con el mismo protagonista.
La película presenta a un 007 maduro al que
obligan a ir a una residencia de rehabilitación para depurar su cuerpo, y en la
que casualmente Bond descubre una trama que amenaza con poner en peligro la
seguridad internacional, mediante el robo de la organización terrorista
Espectra de unos misiles nucleares.
El cebo para sustraer los misiles es aquí un
oficial del ejército corrompido (Gavan O'Herlihy) y mediatizado por la amenaza
de la vida de su hermana Dominó (una bellísima y escultural Kim Basinger),
encontrándose ésta secuestrada sin saberlo por un magnate depravado miembro de
Espectra al que da vida un despreciable y desequilibrado cerebro del crimen
(Klaus Maria Brandauer).
James
Bond deberá intervenir para evitar el chantaje impuesto a las naciones unidas con
la amenaza nuclear ideada por el número 1 de la organización terrorista (Max
Von Sydown).
Irvin Kershner después de convertir al "Imperio contraataca (1980)" en la mejor película de la saga Starwars se introdujo en
el universo "Bondiano", a través de una película de acción y aventuras muy del
estilo de los 80, metiendo de nuevo a un Sean Connery como el espía más famoso
de la historia del cine, con en esta ocasión 53 años. Con un nivel de eficiencia
casi intacto y compensado con unos gadgets geniales (supermoto, reloj láser,
mochila voladora y una pluma explosiva) Connery aprovecha su sex- appeal maduro
repleto de afrodisíacos tan irresistibles como los huevos de codorniz, el
caviar iraní y el sabroso foie gras para cortejar a una enfermera, antes de
fijar su atención en la libidinosa villana icónica Barbara Carrera (Fátima
Bras), que se convierte en mi villana favorita de la saga con sus sádicas y
alocadas maneras, que posiblemente fueron todo un referente para la
interpretación de Famke Janssen en "Goldeneye".
"Nunca digas nunca jamás" es un film
ochentero de recursos que disparan la acción con aceleradas persecuciones,
fuegos de artificio, efectos especiales de la época y espectaculares secuencias
de pólvora al servicio de Sean Connery. El film plantó cara en un duelo
con el Bond Oficial de aquella época:Roger Moore (el Bond más mordaz) y que
sentó a mi juicio un precedente para la presente interpretación de Connery como
su agente secreto al servicio de su majestad en esta película, ironizando "un poco" su Bond."Nunca digas nunca jamás" compitió en taquilla con el film "Octopussy" en el año 1983. Connery perdió en la taquilla pero con talante y
buen gusto dado que "Nunca digas nunca jamás" es una excelente propuesta de
acción del sello 007 con licencia, entre otras cosas, para acabar con un bestia
esbirro que intenta matarle en la residencia, exterminar a la mejor villana de
toda la saga (Carrera), destruir los planes de Espectra, salvar al mundo "otra
vez" y ligarse a su avanzada edad a una maravillosa e irresistible Kim
Basinger. Espectáculo del último Bond de Sean.
Título original: Never Say Never Again.
Director: Irvin Kershner.
Intérpretes: Sean
Connery, Klaus
Maria Brandauer, Kim
Basinger, Max
von Sydow, Edward
Fox, Barbara
Carrera, Alec
McCowen.
Notable filme el que nos ocupa en
esta oportunidad, obra caída un poco en el olvido, de un autor asimismo caído
también en un olvido mayor del que es digno. El apreciable nórdico Alf Sjöberg,
una de las mayores autoridades suecas en cuanto a teatro y cinematografía se
refiere, realiza esta valiente y arriesgada adaptación de uno de los mayores
clásicos de otro gigante artístico de Suecia. La Señorita Julia es una pieza
teatral del notable literato August Strindberg, padre artístico e inspirador de
muchos artistas afines, desde hombres de teatro hasta cineastas, están
íntimamente a él vinculados nombres de tanto relumbrón como los titanes del
cine mudo Victor Sjöström y Mauritz Stiller, y posteriormente Ingmar
Bergman, más que suficiente para entender la dimensión de este individuo. La
obra en cuestión es la historia de Julia, hija de un conde, de ambiente
aristócrata, a finales del siglo XIX, que tiene un oscuro pasado, que tiene
muchos conflictos internos, y que, tras haber terminado con su prometido, ahora
desea seducir al cochero de su padre, una fijación que tiene desde la infancia,
pero cuya consumación no hará sino acarrear fatales consecuencias. El cochero,
ávido por escalar posiciones socialmente, le corresponde, pero era unión
desenterrará oscuros secretos del pasado. Muy
rica cinta, en la que Sjöberg, maestro tanto del cine como del teatro, pondrá a
prueba todo su dominio para trasladar una historia de una disciplina artística
a otra, y el trabajo es notable, las innovaciones eran necesarias, y fueron
manejadas con mucho criterio, brindándole a la cinta otro atractivo adicional,
pues la puesta en escena se aúna a un relato con muchos simbolismos, además de
actores, curtidos algunos, futuros mitos otros, dignos de los inicialmente
citados.
Se inicia la acción, en un pueblo sueco, se realizan con mucho
entusiasmo las celebraciones del día de solsticio, fecha significativa para los
lugareños. Servidumbre y pueblo se divierten, mientras se realiza un baile en
la mansión del lugar, donde la señorita Julia (Anita Björk) danza con distintos
caballeros; desdeñosa, es a Jean (Ulf Palme), el cochero de la casa, a quien
mayor atención presta. Ella tiene un acercamiento con él, se conocen desde niños,
y el interés de ella no pasa desapercibido para el mozo de la cuadra (el mítico
Max Von Sydow). Jean a su vez narra a la cocinera Kristin (Märta Dorff), su
novia, la manera en que Julia humilló a su prometido durante un día de caza,
rompiéndose el compromiso. Julia, alterada, logra su objetivo, se acerca y
seduce a Jean, pero tras conseguirlo, teme la reacción de su padre, de la
servidumbre y la sociedad completa. La culpa y miedo hacen que Julia le
confiese algunos pasajes de su pasado al cochero. Su padre, el conde (Anders
Henriskon), sufrió inauditas situaciones con su esposa, la condesa Berta (Lissi
Alandh), madre de Julia, mujer desequilibrada, que nunca aceptó casarse con él,
que tuvo a la hija sin desearlo, inclusive llegando a incendiar la residencia,
arriesgando la vida de su propia hija;
en resumen, una mujer que hizo un infierno su vida, y la de su padre, que
incluso intentó suicidarse. El panorama se complica, Julia se aterra de pensar
las consecuencias que tendrá el saber de su idilio con un sirviente, planea
huir con Jean, iniciar una nueva vida, escapar de todo y de todos, algo que no
conseguirá, pues finalmente Jean se quiebra, el criado es presa del pánico, y
Julia se suicida con una navaja de afeitar. La cinta considero debe abordase primeramente
por lo que es, una adaptación de teatro a cine, y partiendo de ahí, se deben
señalar las principales diferencias y similitudes entre ambas.
Para empezar, se
rompe diametralmente con la concepción teatral inicial del primigenio autor
Strindberg, cuya pieza teatral tenía únicamente dos personajes participantes,
Julia y Jean obviamente, algo muy cercano a un diálogo dual, e incluso una sola
ambientación, la cocina de la mansión. Eso era todo, no había más personajes, y
no había más escenarios, esos mínimos recursos fueron todo lo que necesitó el
literato para configurar su creación. En la cinta, desde el comienzo, desde el
arranque, se rompe con esa concepción, la inicial imagen nos traslada a
exteriores, al campo, de inicio a la festividad del campo sueco, celebración,
baile, exterior y muchas personas celebrando a la poderosa luz del sol. Lógico
y algo de esperar es que haya cambios, teatro y cine son disciplinas que pueden
llegar a estar íntimamente vinculadas, pero naturalmente tienen también sus
grandes distancias y particulares posibilidades. Esa sería la inicial ruptura,
utilización de diversos escenarios, exteriores incluso, e inclusión asimismo de
nuevos personajes; en el texto, por ejemplo, la celebración en el campo se
testimoniaba por voces y algazara de fondo. Mencionado eso, podemos decir ya
que, por supuesto, el aspecto visual es probablemente el de mayor importancia,
y el versátil Sjöberg pone el sello de un auténtico gigante del cine en ese
aspecto. Así, hace gala de precisión en
encuadres, una cámara que sabe encuadrar tanto situaciones en interiores como
en exteriores, sutiles movimientos que siguen la acción de los protagonistas,
planos y encuadres que en efecto tienen fuerte halo teatral. Por supuesto, la
fotografía es otro aspecto remarcable, la manera en que sabe generar esos
planos idílicos, surreales, oníricos, la genial forma en que el impresionismo
desplaza por unos momentos al expresionismo. La secuencia en que Julia corre
detrás de Jean, o la escena en que ambos van en bote por el lago, son ejemplos
de esa descomunal fotografía, riquísima en cuanto a contrastes, extraordinario
dominio lumínico, que caen como firmes y rectos haces luminosos, generando
imágenes que en efecto parecen de ensueño, breves, pero muy poderosas visualmente
las escenas, algo que, por obvio que sea, es ya exclusivo del cine, del aporte
de Sjöberg.
El estilo narrativo es otro factor que dinamiza y ayuda a que el
relato tenga buen ritmo, y ese elemento lo conforman los flashbacks narrativos.
Así, pasado y presente concaténanse y narran juntos, los saltos al pasado
dispersos durante filme, nos van diagramando a los personajes y sus psiquis.
Pero no se trata de una mera utilización de flashbacks para apoyar la
narración, nuestro cineasta va más allá de eso. Sin desligarnos del todo de
esos saltos temporales, hablemos del Intercambio de sueños, la proyección de
fondo mientras habla el protagonista del momento es soberbio recurso, se
potencia por el primer plano del rostro del actor y lo narrado, adquiriéndose una
doble dimensión. Súmase esto al trabajo de flashbacks, y es que algunos se
conectan muy sutilmente con el presente, hasta el punto de fundirse ambas
cadenas temporales. Esa unión, esa integridad refuerza el relato, severa
fuerza, la interacción, comparten mismo espacio físico, casi interactúan, es
innovadora la aplicación del recurso, y le da mucha frescura al hilo narrativo,
consigue un efecto positivo. Ahondando en el trabajo de planos, resalta el
gusto por primeros y medios planos del director, y sabido es que esta
inclinación, bien empleada, genera mucha fuerza dramática, acompañada del
elemento narrativo del momento -proyección de fondo de sueños, cuadro o
estatua, personaje secundario moviéndose en el fondo- es singular y reconocible
en la cinta ese uso, esa combinación de los planos de sus actores. Respecto a
las historias propiamente narradas, los contrastes abundan, tanto en lo
estrictamente narrativo, como en lo estético. Una buena ilustración de esta
doble confrontación serían los contrastes marcados entre los protagonistas, él
de negro, ella de blanco, en los sueños, ella cae, cae desesperadamente,
simbolismo evidente de la insuperable caída de la que será víctima; él, por el
contrario, trepa, trepa hacia el nido con los huevos, trepa hacia una mejora en
la escala social, la contraposición es directa en este caso.
La cinta tiene de
esa forma asimismo dos segmentos marcadamente diferentes, y así en la primera
parte se explora el mundo de él, y ella es la dominadora absoluta, caprichosa,
veleidosa -humilla a su prometido y termina así su noviazgo-, pero ese status
gradualmente irá cambiando, hasta invertirse, conforme va saliendo a flote el
patetismo de la situación de ella. Luego del coito, naturalmente no muy
enfatizado en la cinta, viene el cambio, ella se embriaga para desnudarse,
desnudar su alma y pasado. Obviamente es ella el personaje más importante, y es
en la segunda parte donde lo más importante sucede, donde conocemos su
malograda psiquis, y las causas de esa hediondez. Al iniciar la narración de su
vida, veremos cómo ella refleja a la mujer de la época, en su madre, que tiene
prohibido casarse, a ella la fuerzan a ser y comportarse como hombre,
vistiéndola como uno incluso, la madre la regaña por jugar con muñecas. Como en
esa época, se reflejará la guerra de los sexos asimismo, -sólo por nombrar un
ejemplo, tenemos al pintor Gustav Klimt-, guerra de sexos, incluso intercambian
roles, hombres hilando y haciendo preparaciones caseras, una niña vestida como
varón, la cinta en buena medida refleja, como toda buena obra artística, el
contexto en el que se desarrolla. Se invierten posiciones entonces, ella es la
que se resquebraja, se quiebra, está a merced de Jean –es elocuente su aserción "obedeceré como un perro", la otra caprichosa hija del Conde le habla así al
cochero-, que finalmente se comporta como lo que es, un criado. A ese respecto,
la sexualidad es poderosa durante toda la cinta, iniciándose claro con la
represión al coito canino, incluso castigando Julia a su perra mascota por seguir
su natural instinto copulativo, dejando en evidencia un sentimiento de despecho
por frustración. Y evidentemente, la secuencia por excelencia en este aspecto
es la de Julia furtivamente observando el acto carnal del mozo de la cuadra con
una sirvienta, los ojos de Julia, tan abiertos como se lo permite su
organismo, sus pies empinándose, ambos gestos de fogosa excitación, de querer
abarcar todo lo que se observa, en efecto la excitación es mucha, el sexo es
algo que despierta muchas sensaciones en ella, y vaya que lo transmite muy bien
Sjöberg.
Descubriremos conforme avanza todo que la fuente de la maldad y la
morbidez es la madre, ese ser extraño, indescifrable, casi infernal. Negándose
de plano a casarse con el Conde, causándole malestares y vergüenzas con la
comunidad, pero una de las escenas más impactantes es cuando alumbra a Julia,
la carcajada de ella, tras haber dado a luz, es espeluznante casi, ríe a más no
poder mientras le dice al padre que ahí está el hijo, lo que tanto esperaba. Asimismo
el incendio por ella generado, dejando a su propia sangre, a su hija, adentro
del edificio en llamas, saliendo en vestido de novia, generando una situación
inaudita, este personaje siempre está rodeado por un aura inquietante,
perturbadora, nos observa desde el cuadro que perennemente se muestra, y no
sabemos quién es su mayor víctima, víctima de su venganza que no termina, ni
habiendo desaparecido. Por un lado, el conde, el padre de ella, con su rostro
que refleja su padecer, dominado y humillado múltiplemente por su mujer, pobre
conde, cada vez mas canoso, más acabado y arruinado. Por el otro, Julia, cuyo
final será inevitablemente la muerte, tras la pérdida gradual de la cordura. Otros recursos en los que reposa sólidamente
la cinta vienen a ser elementos expresivos, elementos narrativos naturalmente a
la vez también. Se otorga importancia a los cuadros, pinturas constantemente
enfocadas, en distintas situaciones, cuadros de personajes históricos, grandes
científicos, emperadores, pero es la imagen de Berta, claro, la más recurrida e
imponente; y a las estatuas también se les brinda cierta atención, cuadros y
estatuas, imágenes de aristocracia, símbolos quizás de esa aristocracia que es
el origen de la enajenación mostrada.
Sjöberg ha sabido, como hemos visto,
innovar y potenciar la obra del literato para amalgamarla con los recursos del
cine y reforzar el efecto que tiene. Empero, el maestro tiene el olfato preciso
para saber qué modificar o innovar, y qué respetar, o mejor expresado, dejar
intacto. Es así que los parlamentos y mucho de la fuerza del drama original se
mantienen, hay poderosos diálogos, "ordéname algo y obedeceré como un perro",
la actitud de ella cambia radicalmente, "quisiera ver tu sexo nadando en esa sangre", cuando él liquida al inocente
ave, la fuerza primigenia del relato no debe ni puede perderse, el cineasta
sabe bien cómo conseguir el equilibrio. Quizás el simbolismo más obvio pero no
por eso menos efectivo sea precisamente el ave, que al mostrarse los créditos
iniciales vemos, atrapada en una jaula,
al lado de una incierta Julia, el ave que
es eliminada cuando ella quería huir, es el final inevitable. Para el
apartado final he dejado un aspecto que ciertamente no es menor. Vienen a ser
los aportes actorales, Anita Björk primeramente, una mujer que encarna bien a
Julia, joven, llena de brío, insegura y con muchos conflictos, consigue la
fragilidad correcta, consigue conjugar el capricho y alentaría iniciales
propios de la aristocracia, con la desesperación y ruina posteriores; Ulf Palme
por el otro lado, con el elegante talante, de mucha experiencia en el teatro,
no en vano elegido para este papel, da la talla asimismo, el criado ambicioso
que quiere subir socialmente, orgulloso galán, finalmente no conseguirá su
objetivo, correcta también su actuación. Mención especial para el querido Max
Von Sydow como el mozo del lugar, con apenas 21 años ya escribía su legendaria
y aún en proceso historia. Para cerrar ese apartado, es sencillamente
maravilloso ver cómo esa plana actoral se vincula, los tres citados en algún
momento fueron utilizados por el gigante moderno Bergman, Von Sydow más que los
demás, pero queda evidenciado cómo el teatro y el cine sueco forman una
tradición casi indivisible, una tradición de la que Sjöberg es célebre y
privilegiado representante. Filme que enriquece, en muchas disciplinas, caído
en el olvido pero que recobrará seguramente nuevas fuerzas gracias a un trabajo
del que me acabo de enterar, un remake vinculado justamente a Ingmar Bergman,
pero que no considero digno de mayor mención. Reitero, la comentada cita
enriquece y es infaltable para el que aprecie cine, teatro, y muchas otras
expresiones artísticas.
Título original: Fröken Julie.
Director: Alf Sjöberg.
Intérpretes: Anita
Björk, Ulf
Palme, Marta
Dorff, Lissi
Alandh, Anders
Henrikson, Max
von Sydow.
Notable filme el que nos ocupa en
esta oportunidad, obra caída un poco en el olvido, de un autor asimismo caído
también en un olvido mayor del que es digno. El apreciable nórdico Alf Sjöberg,
una de las mayores autoridades suecas en cuanto a teatro y cinematografía se
refiere, realiza esta valiente y arriesgada adaptación de uno de los mayores
clásicos de otro gigante artístico de Suecia. La Señorita Julia es una pieza
teatral del notable literato August Strindberg, padre artístico e inspirador de
muchos artistas afines, desde hombres de teatro hasta cineastas, están
íntimamente a él vinculados nombres de tanto relumbrón como los titanes del
cine mudo Victor Sjöström y Mauritz Stiller, y posteriormente Ingmar
Bergman, más que suficiente para entender la dimensión de este individuo. La
obra en cuestión es la historia de Julia, hija de un conde, de ambiente
aristócrata, a finales del siglo XIX, que tiene un oscuro pasado, que tiene
muchos conflictos internos, y que, tras haber terminado con su prometido, ahora
desea seducir al cochero de su padre, una fijación que tiene desde la infancia,
pero cuya consumación no hará sino acarrear fatales consecuencias. El cochero,
ávido por escalar posiciones socialmente, le corresponde, pero era unión
desenterrará oscuros secretos del pasado. Muy
rica cinta, en la que Sjöberg, maestro tanto del cine como del teatro, pondrá a
prueba todo su dominio para trasladar una historia de una disciplina artística
a otra, y el trabajo es notable, las innovaciones eran necesarias, y fueron
manejadas con mucho criterio, brindándole a la cinta otro atractivo adicional,
pues la puesta en escena se aúna a un relato con muchos simbolismos, además de
actores, curtidos algunos, futuros mitos otros, dignos de los inicialmente
citados.
Se inicia la acción, en un pueblo sueco, se realizan con mucho
entusiasmo las celebraciones del día de solsticio, fecha significativa para los
lugareños. Servidumbre y pueblo se divierten, mientras se realiza un baile en
la mansión del lugar, donde la señorita Julia (Anita Björk) danza con distintos
caballeros; desdeñosa, es a Jean (Ulf Palme), el cochero de la casa, a quien
mayor atención presta. Ella tiene un acercamiento con él, se conocen desde niños,
y el interés de ella no pasa desapercibido para el mozo de la cuadra (el mítico
Max Von Sydow). Jean a su vez narra a la cocinera Kristin (Märta Dorff), su
novia, la manera en que Julia humilló a su prometido durante un día de caza,
rompiéndose el compromiso. Julia, alterada, logra su objetivo, se acerca y
seduce a Jean, pero tras conseguirlo, teme la reacción de su padre, de la
servidumbre y la sociedad completa. La culpa y miedo hacen que Julia le
confiese algunos pasajes de su pasado al cochero. Su padre, el conde (Anders
Henriskon), sufrió inauditas situaciones con su esposa, la condesa Berta (Lissi
Alandh), madre de Julia, mujer desequilibrada, que nunca aceptó casarse con él,
que tuvo a la hija sin desearlo, inclusive llegando a incendiar la residencia,
arriesgando la vida de su propia hija;
en resumen, una mujer que hizo un infierno su vida, y la de su padre, que
incluso intentó suicidarse. El panorama se complica, Julia se aterra de pensar
las consecuencias que tendrá el saber de su idilio con un sirviente, planea
huir con Jean, iniciar una nueva vida, escapar de todo y de todos, algo que no
conseguirá, pues finalmente Jean se quiebra, el criado es presa del pánico, y
Julia se suicida con una navaja de afeitar. La cinta considero debe abordase primeramente
por lo que es, una adaptación de teatro a cine, y partiendo de ahí, se deben
señalar las principales diferencias y similitudes entre ambas.
Para empezar, se
rompe diametralmente con la concepción teatral inicial del primigenio autor
Strindberg, cuya pieza teatral tenía únicamente dos personajes participantes,
Julia y Jean obviamente, algo muy cercano a un diálogo dual, e incluso una sola
ambientación, la cocina de la mansión. Eso era todo, no había más personajes, y
no había más escenarios, esos mínimos recursos fueron todo lo que necesitó el
literato para configurar su creación. En la cinta, desde el comienzo, desde el
arranque, se rompe con esa concepción, la inicial imagen nos traslada a
exteriores, al campo, de inicio a la festividad del campo sueco, celebración,
baile, exterior y muchas personas celebrando a la poderosa luz del sol. Lógico
y algo de esperar es que haya cambios, teatro y cine son disciplinas que pueden
llegar a estar íntimamente vinculadas, pero naturalmente tienen también sus
grandes distancias y particulares posibilidades. Esa sería la inicial ruptura,
utilización de diversos escenarios, exteriores incluso, e inclusión asimismo de
nuevos personajes; en el texto, por ejemplo, la celebración en el campo se
testimoniaba por voces y algazara de fondo. Mencionado eso, podemos decir ya
que, por supuesto, el aspecto visual es probablemente el de mayor importancia,
y el versátil Sjöberg pone el sello de un auténtico gigante del cine en ese
aspecto. Así, hace gala de precisión en
encuadres, una cámara que sabe encuadrar tanto situaciones en interiores como
en exteriores, sutiles movimientos que siguen la acción de los protagonistas,
planos y encuadres que en efecto tienen fuerte halo teatral. Por supuesto, la
fotografía es otro aspecto remarcable, la manera en que sabe generar esos
planos idílicos, surreales, oníricos, la genial forma en que el impresionismo
desplaza por unos momentos al expresionismo. La secuencia en que Julia corre
detrás de Jean, o la escena en que ambos van en bote por el lago, son ejemplos
de esa descomunal fotografía, riquísima en cuanto a contrastes, extraordinario
dominio lumínico, que caen como firmes y rectos haces luminosos, generando
imágenes que en efecto parecen de ensueño, breves, pero muy poderosas visualmente
las escenas, algo que, por obvio que sea, es ya exclusivo del cine, del aporte
de Sjöberg.
El estilo narrativo es otro factor que dinamiza y ayuda a que el
relato tenga buen ritmo, y ese elemento lo conforman los flashbacks narrativos.
Así, pasado y presente concaténanse y narran juntos, los saltos al pasado
dispersos durante filme, nos van diagramando a los personajes y sus psiquis.
Pero no se trata de una mera utilización de flashbacks para apoyar la
narración, nuestro cineasta va más allá de eso. Sin desligarnos del todo de
esos saltos temporales, hablemos del Intercambio de sueños, la proyección de
fondo mientras habla el protagonista del momento es soberbio recurso, se
potencia por el primer plano del rostro del actor y lo narrado, adquiriéndose una
doble dimensión. Súmase esto al trabajo de flashbacks, y es que algunos se
conectan muy sutilmente con el presente, hasta el punto de fundirse ambas
cadenas temporales. Esa unión, esa integridad refuerza el relato, severa
fuerza, la interacción, comparten mismo espacio físico, casi interactúan, es
innovadora la aplicación del recurso, y le da mucha frescura al hilo narrativo,
consigue un efecto positivo. Ahondando en el trabajo de planos, resalta el
gusto por primeros y medios planos del director, y sabido es que esta
inclinación, bien empleada, genera mucha fuerza dramática, acompañada del
elemento narrativo del momento -proyección de fondo de sueños, cuadro o
estatua, personaje secundario moviéndose en el fondo- es singular y reconocible
en la cinta ese uso, esa combinación de los planos de sus actores. Respecto a
las historias propiamente narradas, los contrastes abundan, tanto en lo
estrictamente narrativo, como en lo estético. Una buena ilustración de esta
doble confrontación serían los contrastes marcados entre los protagonistas, él
de negro, ella de blanco, en los sueños, ella cae, cae desesperadamente,
simbolismo evidente de la insuperable caída de la que será víctima; él, por el
contrario, trepa, trepa hacia el nido con los huevos, trepa hacia una mejora en
la escala social, la contraposición es directa en este caso.
La cinta tiene de
esa forma asimismo dos segmentos marcadamente diferentes, y así en la primera
parte se explora el mundo de él, y ella es la dominadora absoluta, caprichosa,
veleidosa -humilla a su prometido y termina así su noviazgo-, pero ese status
gradualmente irá cambiando, hasta invertirse, conforme va saliendo a flote el
patetismo de la situación de ella. Luego del coito, naturalmente no muy
enfatizado en la cinta, viene el cambio, ella se embriaga para desnudarse,
desnudar su alma y pasado. Obviamente es ella el personaje más importante, y es
en la segunda parte donde lo más importante sucede, donde conocemos su
malograda psiquis, y las causas de esa hediondez. Al iniciar la narración de su
vida, veremos cómo ella refleja a la mujer de la época, en su madre, que tiene
prohibido casarse, a ella la fuerzan a ser y comportarse como hombre,
vistiéndola como uno incluso, la madre la regaña por jugar con muñecas. Como en
esa época, se reflejará la guerra de los sexos asimismo, -sólo por nombrar un
ejemplo, tenemos al pintor Gustav Klimt-, guerra de sexos, incluso intercambian
roles, hombres hilando y haciendo preparaciones caseras, una niña vestida como
varón, la cinta en buena medida refleja, como toda buena obra artística, el
contexto en el que se desarrolla. Se invierten posiciones entonces, ella es la
que se resquebraja, se quiebra, está a merced de Jean –es elocuente su aserción "obedeceré como un perro", la otra caprichosa hija del Conde le habla así al
cochero-, que finalmente se comporta como lo que es, un criado. A ese respecto,
la sexualidad es poderosa durante toda la cinta, iniciándose claro con la
represión al coito canino, incluso castigando Julia a su perra mascota por seguir
su natural instinto copulativo, dejando en evidencia un sentimiento de despecho
por frustración. Y evidentemente, la secuencia por excelencia en este aspecto
es la de Julia furtivamente observando el acto carnal del mozo de la cuadra con
una sirvienta, los ojos de Julia, tan abiertos como se lo permite su
organismo, sus pies empinándose, ambos gestos de fogosa excitación, de querer
abarcar todo lo que se observa, en efecto la excitación es mucha, el sexo es
algo que despierta muchas sensaciones en ella, y vaya que lo transmite muy bien
Sjöberg.
Descubriremos conforme avanza todo que la fuente de la maldad y la
morbidez es la madre, ese ser extraño, indescifrable, casi infernal. Negándose
de plano a casarse con el Conde, causándole malestares y vergüenzas con la
comunidad, pero una de las escenas más impactantes es cuando alumbra a Julia,
la carcajada de ella, tras haber dado a luz, es espeluznante casi, ríe a más no
poder mientras le dice al padre que ahí está el hijo, lo que tanto esperaba. Asimismo
el incendio por ella generado, dejando a su propia sangre, a su hija, adentro
del edificio en llamas, saliendo en vestido de novia, generando una situación
inaudita, este personaje siempre está rodeado por un aura inquietante,
perturbadora, nos observa desde el cuadro que perennemente se muestra, y no
sabemos quién es su mayor víctima, víctima de su venganza que no termina, ni
habiendo desaparecido. Por un lado, el conde, el padre de ella, con su rostro
que refleja su padecer, dominado y humillado múltiplemente por su mujer, pobre
conde, cada vez mas canoso, más acabado y arruinado. Por el otro, Julia, cuyo
final será inevitablemente la muerte, tras la pérdida gradual de la cordura. Otros recursos en los que reposa sólidamente
la cinta vienen a ser elementos expresivos, elementos narrativos naturalmente a
la vez también. Se otorga importancia a los cuadros, pinturas constantemente
enfocadas, en distintas situaciones, cuadros de personajes históricos, grandes
científicos, emperadores, pero es la imagen de Berta, claro, la más recurrida e
imponente; y a las estatuas también se les brinda cierta atención, cuadros y
estatuas, imágenes de aristocracia, símbolos quizás de esa aristocracia que es
el origen de la enajenación mostrada.
Sjöberg ha sabido, como hemos visto,
innovar y potenciar la obra del literato para amalgamarla con los recursos del
cine y reforzar el efecto que tiene. Empero, el maestro tiene el olfato preciso
para saber qué modificar o innovar, y qué respetar, o mejor expresado, dejar
intacto. Es así que los parlamentos y mucho de la fuerza del drama original se
mantienen, hay poderosos diálogos, "ordéname algo y obedeceré como un perro",
la actitud de ella cambia radicalmente, "quisiera ver tu sexo nadando en esa sangre", cuando él liquida al inocente
ave, la fuerza primigenia del relato no debe ni puede perderse, el cineasta
sabe bien cómo conseguir el equilibrio. Quizás el simbolismo más obvio pero no
por eso menos efectivo sea precisamente el ave, que al mostrarse los créditos
iniciales vemos, atrapada en una jaula,
al lado de una incierta Julia, el ave que
es eliminada cuando ella quería huir, es el final inevitable. Para el
apartado final he dejado un aspecto que ciertamente no es menor. Vienen a ser
los aportes actorales, Anita Björk primeramente, una mujer que encarna bien a
Julia, joven, llena de brío, insegura y con muchos conflictos, consigue la
fragilidad correcta, consigue conjugar el capricho y alentaría iniciales
propios de la aristocracia, con la desesperación y ruina posteriores; Ulf Palme
por el otro lado, con el elegante talante, de mucha experiencia en el teatro,
no en vano elegido para este papel, da la talla asimismo, el criado ambicioso
que quiere subir socialmente, orgulloso galán, finalmente no conseguirá su
objetivo, correcta también su actuación. Mención especial para el querido Max
Von Sydow como el mozo del lugar, con apenas 21 años ya escribía su legendaria
y aún en proceso historia. Para cerrar ese apartado, es sencillamente
maravilloso ver cómo esa plana actoral se vincula, los tres citados en algún
momento fueron utilizados por el gigante moderno Bergman, Von Sydow más que los
demás, pero queda evidenciado cómo el teatro y el cine sueco forman una
tradición casi indivisible, una tradición de la que Sjöberg es célebre y
privilegiado representante. Filme que enriquece, en muchas disciplinas, caído
en el olvido pero que recobrará seguramente nuevas fuerzas gracias a un trabajo
del que me acabo de enterar, un remake vinculado justamente a Ingmar Bergman,
pero que no considero digno de mayor mención. Reitero, la comentada cita
enriquece y es infaltable para el que aprecie cine, teatro, y muchas otras
expresiones artísticas.
Título original: Fröken Julie.
Director: Alf Sjöberg.
Intérpretes: Anita
Björk, Ulf
Palme, Marta
Dorff, Lissi
Alandh, Anders
Henrikson, Max
von Sydow.
Basada en la novela homónima
escrita por Dennis Lehane, creador de "Mystic River (2003)" y "Adiós pequeña, adiós (2007)" cuenta con el guión adaptado para la pantalla grande de Laeta Kalogridis.
Un relato que nos traslada a 1954 y nos presenta a dos agentes judiciales
federales: Teddy Daniels (DiCaprio) y su compañero Chuck Aule (Mark Ruffalo),
enviados al hospital de Ashecliffe, una Institución para enfermos
mentales de alta seguridad ubicada en Shutter Island, una isla rocosa,
enmarcada por grandes acantilados y alejada por un mar de distancia del puerto
de Boston. Los agentes son enviados para una misión: investigar la
desaparición de Rachel Solando, una paciente psicótica que ha escapado de su
celda. Daniels (DiCaprio) desde el inicio del viaje en barco hacia la Isla no
puede evitar que su mente evoque desagradables sensaciones, recuerdos de su
estancia en el campo de concentración de Dachau. Scorsese nos plantea bajo
la apariencia de una historia de suspense policial un interesante análisis del
juego de percepciones que puede experimentar la mente humana. Un thriller
psicológico enmarcado en la asfixiante atmósfera de una Institución mental que,
bajo la magistral dirección de Scorsese, consigue introducirnos gradualmente en
el sufrimiento interno de un individuo, haciéndonos dudar tanto de la cordura
de nuestro protagonista como de las buenas intenciones de los que le rodean. No
es un relato lineal cuya única finalidad sea descubrir cuál es el desenlace de
la trama. La investigación policial representa el plano superficial que
deberemos atravesar para alcanzar el núcleo principal. La ambientación de la
película y los cuidados escenarios son excelentes.
La banda sonora, la
agobiante atmósfera recreada y la puesta en escena están perfectamente
orquestadas para diseñar una implacable tela de araña que atrapa tanto a un
brillante DiCaprio como al espectador. Centrándonos en la banda sonora de
la película, Martin eligió más que una banda sonora original, la inestimable
colaboración del supervisor musical Robbie Robertson, el cual realizó una
cuidadosa selección de temas ya existentes. El resultado es extremadamente
brillante, en todo momento persigue una perfecta unión entre imagen y música,
tan absoluta que por momentos llega a parecer que algunos temas han sido
compuestos expresamente para la película. Los temas que componen la banda
sonora de "Shutter Island" pueden ser divididos en dos grupos: el de la música
diegética—Es la música que oyen los personajes del filme.—Surge de elementos
presentes en escena (un radio, una banda, una orquesta, etc.) y el de la
incidental: No proviene de fuentes naturales, sino abstractas, el espectador no
puede reconocer su lugar de procedencia y los personajes no la escuchan. Del
primer grupo pueden ser destacadas canciones propias de los años 50, época en
la que transcurre el film, como "Cry" de Johnnie Ray o "Wheel of fortune" de
Kay Starr. El tema que cumple una función narrativa más importante es el
Cuarteto para piano y cuerdas en A menor de Gustav Mahler, dicha pieza es
escuchada en la película por el doctor interpretado por Max von Sydow, y su
audición transporta a Teddy a sus recuerdos de la Segunda Guerra Mundial, un
gran contraste entre la violencia de los recuerdos y la delicadeza de la
música, algo que potencia aún más la incertidumbre de la que se rodea toda la
trama.
Sin embargo, lo más destacado de
la banda sonora es la utilización que Scorsese da a la música incidental para
enfatizar la sensación de desasosiego constante a lo largo del largometraje.
Destacan temas de compositores sinfónicos del siglo XX como Györgi Ligeti
(Lontano), John Cage (Music for Marcel Duchamp, Root of an unfocus), Ingram
Marshall (Fog tropes, Prelude - The Bay), Morton Feldman (Rothko chapel 2) o
John Coolidge Adams (Christian Zeal and Activity), que en conjunto forman un
repertorio ecléctico pero al mismo tiempo homogéneo debido al efecto de
extrañeza e inquietud que tales músicos aportan. Uno de los temas
musicales mejor engarzados a lo largo del metraje es un fragmento de la
Sinfonía nº 3 de Krzysztof Penderecki, cuya contundencia y gravedad aporta
tensión a la secuencia inicial con la llegada de los detectives Teddy y Chuck
en ferry a Shutter Island. Scorsese mantiene la isla fuera de campo hasta que
aparece un gran plano general de Shutter Island (el único que aparecerá durante
toda la película), momento justo en el que empieza a sonar la música de
Penderecki. La misma pieza musical reaparecerá en los momentos de mayor
crispación y clímax, destacando su inclusión hacia el final de la aventura,
cuando el protagonista se dirige hacia el faro como símbolo de huída, de
esperanza para resolver todas las dudas que lo atormentan. Es durante ese
trayecto cuando la música de la pieza de Penderecki anuncia la cercanía de la
conclusión de la película, pues al comienzo de la cinta dicha pieza también ha
acompañado el momento en el que Teddy divisa el faro por primera vez. La
atmósfera de terror psicológico está basada en gran parte en elementos
puramente visuales. La fotografía de Robert Richardson consigue un cambio de
colorido según los planos. El escenario natural, la isla y su paisaje consiguen
la categoría de otro actor más. Uno de los grandes logros del escenario
consiste en que pese a ser un espacio abierto, una que isla carece de verjas o
murallas, la sensación opresiva y de falta de escapatoria es constante.
La isla
está totalmente rodeada de verticales y rocosos acantilados, un ambiente hostil
que transmite un gran aislamiento del mundo exterior. Una de las escenas en los
acantilados, rinde claro homenaje al famoso film de Hitchcock "Vértigo (1958)", con
dos planos casi superponibles visualmente donde ambos protagonistas están a
punto de caer al vacío. Si a este ambiente le sumamos un temporal que azota la
isla, con lluvia permanente, relámpagos, truenos y apagones de luz en mitad de
la noche, la intranquilidad comienza a aproximarse más a un relato de terror
que a un simple relato de suspense. La Institución mental, al ser de alta
seguridad, está permanentemente vigilada por policías armados. Sus pasillos son
oscuros y tortuosos, las celdas claustrofóbicas y las rejas herméticas
cierran el paso por cualquier acceso en el interior del recinto. A este gran
edificio penitenciario solo le acompaña otra construcción, el faro de la Isla,
una zona de acceso prohibido, rocosa, agreste y de muy difícil acceso. Congruente
con esta atmósfera de desasosiego, hay una puesta en escena y
caracterización magnífica de los personajes. El propio director expresó su
intento de describir un tiempo pasado, en las postrimerías de la II Guerra
Mundial, donde todavía existían secuelas de una gran guerra y la sociedad está
en pleno proceso de recuperación. Cada uno de los brillantes actores que
constituyen el reparto, fue escogido para simbolizar todos y cada uno de los
iconos visuales de la película: Mark Ruffalo, Ben Kingsley, Max Von Sydow y
Michaelle Williams aportan gran riqueza a la trama con sus peculiares puestas
en escena.
Como ya he mencionado anteriormente, no debemos dejarnos deslumbrar
exclusivamente por esta exquisita puesta en escena visual acompañada por un
fondo sonoro musical o bien por tremendos silencios. Otro de los grandes
objetivos es presentar un viaje hacia el interior de la mente y de sus
recuerdos. Expresada con palabras de Scorsese: "Quería conseguir plasmar a
través de la actuación de DiCaprio, distintos niveles de profundidad
emocional". Niveles hacia los que vamos accediendo involucrados en las
diferentes atmósferas, cada una de las cuales está siempre acorde con la
intensidad en introspección que van alcanzando la mente de Teddy Daniels y que
son expresadas a través de sus cambios de humor. Una narración soberbia nos
introduce en un complejo relato, lleno de matices y pasillos oscuros. El tiempo
fílmico está dividido entre los sucesos que acontecen en el tiempo real de la
investigación y las ensoñaciones de Teddy, utilizando la técnica del flashback
para encajar las piezas de este extraño puzzle. De esta manera,
desgranando sus pensamientos, sus recuerdos y su trágica historia, nos
adentramos por esa oscura y tortuosa senda que conduce hacia el
abismo. Una magistral obra capaz de jugar con el espectador, de utilizar y
plasmar cinematográficamente los principales miedos y prejuicios que la mayoría
albergamos acerca sobre los psiquiatras y las Instituciones Mentales. La
cinta muestra lo que para mí es uno de los finales más impactantes que he visto
en cine.
SPOILER. La reflexión de un hombre, que descubriendo sus propios
demonios, es capaz de tomar la decisión tan dura y difícil como lo es una
Lobotomía o extirpación de una parte del cerebro para dejar de ser tan
violento.
Frase para recordar: "Qué es peor vivir como un
monstruo, o morir como un buen hombre".
Director: Martin Scorsese.
Intérpretes: Leonardo DiCaprio, Mark Ruffalo, Ben
Kingsley, Emily Mortimer, Michelle Williams, Patricia Clarkson, Max
von Sydow.
Basada en la novela homónima
escrita por Dennis Lehane, creador de "Mystic River (2003)" y "Adiós pequeña, adiós (2007)" cuenta con el guión adaptado para la pantalla grande de Laeta Kalogridis.
Un relato que nos traslada a 1954 y nos presenta a dos agentes judiciales
federales: Teddy Daniels (DiCaprio) y su compañero Chuck Aule (Mark Ruffalo),
enviados al hospital de Ashecliffe, una Institución para enfermos
mentales de alta seguridad ubicada en Shutter Island, una isla rocosa,
enmarcada por grandes acantilados y alejada por un mar de distancia del puerto
de Boston. Los agentes son enviados para una misión: investigar la
desaparición de Rachel Solando, una paciente psicótica que ha escapado de su
celda. Daniels (DiCaprio) desde el inicio del viaje en barco hacia la Isla no
puede evitar que su mente evoque desagradables sensaciones, recuerdos de su
estancia en el campo de concentración de Dachau. Scorsese nos plantea bajo
la apariencia de una historia de suspense policial un interesante análisis del
juego de percepciones que puede experimentar la mente humana. Un thriller
psicológico enmarcado en la asfixiante atmósfera de una Institución mental que,
bajo la magistral dirección de Scorsese, consigue introducirnos gradualmente en
el sufrimiento interno de un individuo, haciéndonos dudar tanto de la cordura
de nuestro protagonista como de las buenas intenciones de los que le rodean. No
es un relato lineal cuya única finalidad sea descubrir cuál es el desenlace de
la trama. La investigación policial representa el plano superficial que
deberemos atravesar para alcanzar el núcleo principal. La ambientación de la
película y los cuidados escenarios son excelentes.
La banda sonora, la
agobiante atmósfera recreada y la puesta en escena están perfectamente
orquestadas para diseñar una implacable tela de araña que atrapa tanto a un
brillante DiCaprio como al espectador. Centrándonos en la banda sonora de
la película, Martin eligió más que una banda sonora original, la inestimable
colaboración del supervisor musical Robbie Robertson, el cual realizó una
cuidadosa selección de temas ya existentes. El resultado es extremadamente
brillante, en todo momento persigue una perfecta unión entre imagen y música,
tan absoluta que por momentos llega a parecer que algunos temas han sido
compuestos expresamente para la película. Los temas que componen la banda
sonora de "Shutter Island" pueden ser divididos en dos grupos: el de la música
diegética—Es la música que oyen los personajes del filme.—Surge de elementos
presentes en escena (un radio, una banda, una orquesta, etc.) y el de la
incidental: No proviene de fuentes naturales, sino abstractas, el espectador no
puede reconocer su lugar de procedencia y los personajes no la escuchan. Del
primer grupo pueden ser destacadas canciones propias de los años 50, época en
la que transcurre el film, como "Cry" de Johnnie Ray o "Wheel of fortune" de
Kay Starr. El tema que cumple una función narrativa más importante es el
Cuarteto para piano y cuerdas en A menor de Gustav Mahler, dicha pieza es
escuchada en la película por el doctor interpretado por Max von Sydow, y su
audición transporta a Teddy a sus recuerdos de la Segunda Guerra Mundial, un
gran contraste entre la violencia de los recuerdos y la delicadeza de la
música, algo que potencia aún más la incertidumbre de la que se rodea toda la
trama.
Sin embargo, lo más destacado de
la banda sonora es la utilización que Scorsese da a la música incidental para
enfatizar la sensación de desasosiego constante a lo largo del largometraje.
Destacan temas de compositores sinfónicos del siglo XX como Györgi Ligeti
(Lontano), John Cage (Music for Marcel Duchamp, Root of an unfocus), Ingram
Marshall (Fog tropes, Prelude - The Bay), Morton Feldman (Rothko chapel 2) o
John Coolidge Adams (Christian Zeal and Activity), que en conjunto forman un
repertorio ecléctico pero al mismo tiempo homogéneo debido al efecto de
extrañeza e inquietud que tales músicos aportan. Uno de los temas
musicales mejor engarzados a lo largo del metraje es un fragmento de la
Sinfonía nº 3 de Krzysztof Penderecki, cuya contundencia y gravedad aporta
tensión a la secuencia inicial con la llegada de los detectives Teddy y Chuck
en ferry a Shutter Island. Scorsese mantiene la isla fuera de campo hasta que
aparece un gran plano general de Shutter Island (el único que aparecerá durante
toda la película), momento justo en el que empieza a sonar la música de
Penderecki. La misma pieza musical reaparecerá en los momentos de mayor
crispación y clímax, destacando su inclusión hacia el final de la aventura,
cuando el protagonista se dirige hacia el faro como símbolo de huída, de
esperanza para resolver todas las dudas que lo atormentan. Es durante ese
trayecto cuando la música de la pieza de Penderecki anuncia la cercanía de la
conclusión de la película, pues al comienzo de la cinta dicha pieza también ha
acompañado el momento en el que Teddy divisa el faro por primera vez. La
atmósfera de terror psicológico está basada en gran parte en elementos
puramente visuales. La fotografía de Robert Richardson consigue un cambio de
colorido según los planos. El escenario natural, la isla y su paisaje consiguen
la categoría de otro actor más. Uno de los grandes logros del escenario
consiste en que pese a ser un espacio abierto, una que isla carece de verjas o
murallas, la sensación opresiva y de falta de escapatoria es constante.
La isla
está totalmente rodeada de verticales y rocosos acantilados, un ambiente hostil
que transmite un gran aislamiento del mundo exterior. Una de las escenas en los
acantilados, rinde claro homenaje al famoso film de Hitchcock "Vértigo (1958)", con
dos planos casi superponibles visualmente donde ambos protagonistas están a
punto de caer al vacío. Si a este ambiente le sumamos un temporal que azota la
isla, con lluvia permanente, relámpagos, truenos y apagones de luz en mitad de
la noche, la intranquilidad comienza a aproximarse más a un relato de terror
que a un simple relato de suspense. La Institución mental, al ser de alta
seguridad, está permanentemente vigilada por policías armados. Sus pasillos son
oscuros y tortuosos, las celdas claustrofóbicas y las rejas herméticas
cierran el paso por cualquier acceso en el interior del recinto. A este gran
edificio penitenciario solo le acompaña otra construcción, el faro de la Isla,
una zona de acceso prohibido, rocosa, agreste y de muy difícil acceso. Congruente
con esta atmósfera de desasosiego, hay una puesta en escena y
caracterización magnífica de los personajes. El propio director expresó su
intento de describir un tiempo pasado, en las postrimerías de la II Guerra
Mundial, donde todavía existían secuelas de una gran guerra y la sociedad está
en pleno proceso de recuperación. Cada uno de los brillantes actores que
constituyen el reparto, fue escogido para simbolizar todos y cada uno de los
iconos visuales de la película: Mark Ruffalo, Ben Kingsley, Max Von Sydow y
Michaelle Williams aportan gran riqueza a la trama con sus peculiares puestas
en escena.
Como ya he mencionado anteriormente, no debemos dejarnos deslumbrar
exclusivamente por esta exquisita puesta en escena visual acompañada por un
fondo sonoro musical o bien por tremendos silencios. Otro de los grandes
objetivos es presentar un viaje hacia el interior de la mente y de sus
recuerdos. Expresada con palabras de Scorsese: "Quería conseguir plasmar a
través de la actuación de DiCaprio, distintos niveles de profundidad
emocional". Niveles hacia los que vamos accediendo involucrados en las
diferentes atmósferas, cada una de las cuales está siempre acorde con la
intensidad en introspección que van alcanzando la mente de Teddy Daniels y que
son expresadas a través de sus cambios de humor. Una narración soberbia nos
introduce en un complejo relato, lleno de matices y pasillos oscuros. El tiempo
fílmico está dividido entre los sucesos que acontecen en el tiempo real de la
investigación y las ensoñaciones de Teddy, utilizando la técnica del flashback
para encajar las piezas de este extraño puzzle. De esta manera,
desgranando sus pensamientos, sus recuerdos y su trágica historia, nos
adentramos por esa oscura y tortuosa senda que conduce hacia el
abismo. Una magistral obra capaz de jugar con el espectador, de utilizar y
plasmar cinematográficamente los principales miedos y prejuicios que la mayoría
albergamos acerca sobre los psiquiatras y las Instituciones Mentales. La
cinta muestra lo que para mí es uno de los finales más impactantes que he visto
en cine.
SPOILER. La reflexión de un hombre, que descubriendo sus propios
demonios, es capaz de tomar la decisión tan dura y difícil como lo es una
Lobotomía o extirpación de una parte del cerebro para dejar de ser tan
violento.
Frase para recordar: "Qué es peor vivir como un
monstruo, o morir como un buen hombre".
Director: Martin Scorsese.
Intérpretes: Leonardo DiCaprio, Mark Ruffalo, Ben
Kingsley, Emily Mortimer, Michelle Williams, Patricia Clarkson, Max
von Sydow.
El escritor y posteriormente
cineasta (él dirigió "El Exorcista 3 (1990)") William Peter Blatty, a través de una
noticia en un periódico, investigó y se informó lo suficiente para crear la
obra de "El exorcista". Según parece un exorcismo real, documentado y avalado
por la iglesia católica ocurrido en Washington, es el que comenzó a crear el
interés de Blatty en escribir sobre estos hechos diabólicos. William Friedkin
("French Conection (1971)", "La Presa (2003)") adaptó al cine la obra literaria del autor,
convirtiéndola en un fenómeno terrorífico que desde el año 73 hasta nuestros
días sigue siendo escalofriante, posiblemente porque habla del mal en estado
puro, es decir de Satanás, Lucifer, Belcebú, Mefistófenes y un sinfín de
nombres más que caracterizan al mal demoníaco que posee toda religión. Un ente
sobrenatural que se vanagloria de saber que la mayoría de la gente está
convencida de que no existe, lo que le lleva a tener un poder y libertinaje
absolutos para realizar su propósito, que no es otro que corromper al ser
humano para que repudie a Dios. El hijo de la luz (Lucifer), sigue andando por
este mundo que Friedkin refleja de una manera directa, cruda, actual y
realista, indagando e intentando racionalizar a base de ciencia lo que ningún
experto excepto un exorcista puede verificar, la existencia del mal, solo que
hoy en día este tipo de sugestiones malignas pueden tener su explicación
psicológica. De ahí que para que un exorcismo pueda ser considerado como tal
hay una serie de pautas de protocolo a seguir: 1. El poseído tiene que hablar
un idioma (a ser posible latín u arameo) que es imposible que haya adquirido
como conocimiento adquirido. 2. El paciente endemoniado reaccionará únicamente
ante el agua bendita, aunque si se le hace saber que el agua utilizada es
bendita aunque no lo sea en realidad, puede que actúe de igual manera
rechazándola. 3. La persona a la que se le ha introducido un demonio hará
muestra de su poder sobrenatural. 4. Una vez se consiga saber el nombre del
demonio huésped en un cuerpo, ya se podrá actuar en consecuencia con un
exorcista avalado por el vaticano.
Éstas directrices pueden verse en el film "El Exorcista" de tal modo que la película es una de las recomendadas por la
Santa Sede para visionarse por todo católico que se precie. Para desasosiego de
los personajes principales (el padre Merrin "Exorcista" y el padre Karras "psicólogo y sacerdote"), Satán se ríe de sus enemigos introduciéndose en una
niña a la que somete a vejaciones para frustrar a todo aquel que sea testigo de
la posesión de Reagan (asombrosamente interpretada por Linda Blair). Por otro
lado, la sufridora madre espectadora de la posesión su simiente, una Ellen
Burstyn cautivadora y desgarrada mamá, buscará cualquier medio para aclarar el
perturbado comportamiento y la sobrenatural personalidad de su primogénita. Un
film intenso, perturbador, que da miedo de verdad, que infringe terror
auténtico. Una película que revela mediante una asombrosa narrativa, una
pionera técnica en efectos especiales, maquillaje y fotografía unas maneras revolucionarias
para su época. Un libro apasionante, aterrador y duro que se adaptó a cine con
unas formas correctas y precisas. A modo de curiosidades, Linda Blair nunca
llegó a despegarse de su personaje de niña poseída, llegando a realizar ella
misma una parodia llamada "Reposeída (1990)" acompañada del cómico desaparecido Leslie
Nielsen, y comentar también que el vómito asqueante que Reagan suelta por su
boca, era en realidad puré de guisantes. El Exorcista después de todo lo dicho,
es un llamamiento para no utilizar la Ouija como un mero juego de
mesa....!Quedáis avisados! Ah!..Se me olvidaba, la música de Mike Oldfiled que
acompaña al film a mi juicio nunca se despegará de él y las aterradoras
escaleras en las que termina la película todavía hoy, son un símbolo que
produce espasmos al saber que Satán anda suelto, entre nosotros...
Título original: The exorcist.
Director: William Friedkin.
Intérpretes: Linda
Blair, Max
von Sydow, Ellen
Burstyn, Jason
Miller, Lee
J. Cobb.
El escritor y posteriormente
cineasta (él dirigió "El Exorcista 3 (1990)") William Peter Blatty, a través de una
noticia en un periódico, investigó y se informó lo suficiente para crear la
obra de "El exorcista". Según parece un exorcismo real, documentado y avalado
por la iglesia católica ocurrido en Washington, es el que comenzó a crear el
interés de Blatty en escribir sobre estos hechos diabólicos. William Friedkin
("French Conection (1971)", "La Presa (2003)") adaptó al cine la obra literaria del autor,
convirtiéndola en un fenómeno terrorífico que desde el año 73 hasta nuestros
días sigue siendo escalofriante, posiblemente porque habla del mal en estado
puro, es decir de Satanás, Lucifer, Belcebú, Mefistófenes y un sinfín de
nombres más que caracterizan al mal demoníaco que posee toda religión. Un ente
sobrenatural que se vanagloria de saber que la mayoría de la gente está
convencida de que no existe, lo que le lleva a tener un poder y libertinaje
absolutos para realizar su propósito, que no es otro que corromper al ser
humano para que repudie a Dios. El hijo de la luz (Lucifer), sigue andando por
este mundo que Friedkin refleja de una manera directa, cruda, actual y
realista, indagando e intentando racionalizar a base de ciencia lo que ningún
experto excepto un exorcista puede verificar, la existencia del mal, solo que
hoy en día este tipo de sugestiones malignas pueden tener su explicación
psicológica. De ahí que para que un exorcismo pueda ser considerado como tal
hay una serie de pautas de protocolo a seguir: 1. El poseído tiene que hablar
un idioma (a ser posible latín u arameo) que es imposible que haya adquirido
como conocimiento adquirido. 2. El paciente endemoniado reaccionará únicamente
ante el agua bendita, aunque si se le hace saber que el agua utilizada es
bendita aunque no lo sea en realidad, puede que actúe de igual manera
rechazándola. 3. La persona a la que se le ha introducido un demonio hará
muestra de su poder sobrenatural. 4. Una vez se consiga saber el nombre del
demonio huésped en un cuerpo, ya se podrá actuar en consecuencia con un
exorcista avalado por el vaticano.
Éstas directrices pueden verse en el film "El Exorcista" de tal modo que la película es una de las recomendadas por la
Santa Sede para visionarse por todo católico que se precie. Para desasosiego de
los personajes principales (el padre Merrin "Exorcista" y el padre Karras "psicólogo y sacerdote"), Satán se ríe de sus enemigos introduciéndose en una
niña a la que somete a vejaciones para frustrar a todo aquel que sea testigo de
la posesión de Reagan (asombrosamente interpretada por Linda Blair). Por otro
lado, la sufridora madre espectadora de la posesión su simiente, una Ellen
Burstyn cautivadora y desgarrada mamá, buscará cualquier medio para aclarar el
perturbado comportamiento y la sobrenatural personalidad de su primogénita. Un
film intenso, perturbador, que da miedo de verdad, que infringe terror
auténtico. Una película que revela mediante una asombrosa narrativa, una
pionera técnica en efectos especiales, maquillaje y fotografía unas maneras revolucionarias
para su época. Un libro apasionante, aterrador y duro que se adaptó a cine con
unas formas correctas y precisas. A modo de curiosidades, Linda Blair nunca
llegó a despegarse de su personaje de niña poseída, llegando a realizar ella
misma una parodia llamada "Reposeída (1990)" acompañada del cómico desaparecido Leslie
Nielsen, y comentar también que el vómito asqueante que Reagan suelta por su
boca, era en realidad puré de guisantes. El Exorcista después de todo lo dicho,
es un llamamiento para no utilizar la Ouija como un mero juego de
mesa....!Quedáis avisados! Ah!..Se me olvidaba, la música de Mike Oldfiled que
acompaña al film a mi juicio nunca se despegará de él y las aterradoras
escaleras en las que termina la película todavía hoy, son un símbolo que
produce espasmos al saber que Satán anda suelto, entre nosotros...
Título original: The exorcist.
Director: William Friedkin.
Intérpretes: Linda
Blair, Max
von Sydow, Ellen
Burstyn, Jason
Miller, Lee
J. Cobb.
Principios
de la década de los 30 del s.XX... un tal Robert E. Howard inspirado por la
locura de su genio narrativo llevó a la literatura norteamericana a un
personaje que todavía hoy sigue siendo leyenda en literatura, novela gráfica y
celuloide: "Conan el bárbaro". En los 70's Conan ya tenía prestigio
internacional en el llamado noveno arte (en gran medida a dibujantes como Frank
Fanzetta), así que el guionista y director Oliver Stone recogió la fama del
cimmerio indomable cosechada en el cómic para guionizar un desmesurado proyecto
que hubiera dirigido él mismo o Ridley Scott, pero la cantidad de criaturas e
ideas desbocadas de Stone (una de ellas era convertir a Conan en una saga como
la de James Bond) obligaron a suspender el supuesto rodaje en numerosas
ocasiones llevando al director de "Platoon" a vender de manera apresurada los
derechos del guión del bárbaro en una habitación de hotel al famoso productor
Dino De Lauretiis. El productor italiano que ya conocía el talento y la
dedicación de John Milius para este tipo de proyectos épicos, fue el encargado
de llevar a Conan a una dimensión de calidad superior, dada su demostrada
habilidad para el cine de aventuras en por ejemplo: "El viento y el León".
Milius limó las asperezas del guión de Stone haciéndolo más verosimil y menos
desmesurado pero manteniendo la esencia del personaje de Conan no utilizando
ninguna historia en concreto de su creador pero sí cosechando lo que a su
entender necesitaba el personaje para trascender al público, mezclando hábilmente
una época alternativa en la que se fusionaban la prehistoria y la edad media
con un asesoramiento de historiadores (la historia y los conflictos bélicos de
todas las épocas apasionan a John Milius, véase la magnífica "Adiós al rey (1988)").
Por otra parte este director fue tachado de polémico por sus medidas de
autoritario proceder militar en todos sus rodajes, dado que el sueño incumplido
de Milius era alistarse en la marina. Una vez elegido acertadamente el
director, es donde llega la única opción que el director de "Amanecer Rojo (1984)"
tuvo siempre en mente: El actor Arnold Schwarzenegger, alguien que ya llevaba
10 años en el cine ("Hércules en N.Y.(1969)", "El largo adiós (1973)") y sobre todo en la
televisión (Las calles de S. Francisco y Canción triste de Hill Street) sin
llegar a destacar lo suficiente, hasta que "el roble" protagonizó un documental
llamado "Pumping Iron", razón principal por la que a Arnold se le contrató.
Como curiosidades:
1.Al principio del rodaje Schwarzenegger no contó con la
simpatía de De Laurentiis, ya que Arnold tuvo la desfachatez de preguntarle a
este en su entrevista de trabajo que qué hacía un tipo italiano tan bajito
detrás de un escritorio tan enorme en su propia oficina, pequeña trifulca que
John Milius tuvo que solucionar presionando a Dino de las maneras más
variopintas hasta que el adinerado productor comprobó que el austriaco de acero
era el idóneo para el bárbaro, de tal forma que en un descanso del rodaje le
dijo: -Tú eres Conan-. 2. Los extras españoles de la película tomaron mala fama
al emborrcharse con el vodka que se utilizaba para fingir más densidad en la
sangre artificial. 3. La sociedad protectora de animales denunció al film por
el supuesto mal trato a todos los animales, incluyendo caballos y variados
reptiles que podían verse en pantalla (los buitres de la película murieron,
obligando a Arnold a morder de verdad a un animal muerto)...Estas y muchas más
anécdotas pueden apreciarse en el making off... Corre el año 1981...Y empezaba
el rodaje en nuestras tierras españolas (se pueden apreciar lugares como
Almería, Cuenca, Segovia y Madrid) después de descartar localizaciones en
Rumanía. Todo en este film resulta espectacular, épico, grandioso, me atrevería
a decir que casi operístico (escuchar la portentosa banda sonora de Basil
Poledouris es una satisfacción para los sentidos).
Todavía ahora recuerdo una
ronca voz en off que me introducía en esta época salvaje en la que una llama
recorría la pantalla, para convertirse después en el acero trabajado y templado
artesanalmente por las manos del padre de Conan, un William Smith que transmite
de padre a hijo las leyendas de su pueblo e impresiona con sus frases:- En
nadie de este mundo puedes confiar, ni en un hombre, ni en una mujer, ni en un
animal-. Un James Earl Jones majestuoso como semidios villano reptíleo, con sus
consideraciones filosóficas que enseñan a Conan el secreto del acero, dejando
claro al espectador de por qué Jones es un malvado grandioso. Y por supuesto,
un Arnold Schwarzenegger nacido para interpretar a Conan, sus ojos transmiten
furia, poder y venganza la primera vez que levanta la cabeza al tirar del
molino de piedra. Su rostro pétreo sin sensibilidad alguna y su cuerpo hercúleo
son los baluartes con los que Arnold sin necesidad de la palabra, expresan la
necesidad de satisfacer su particular justicia con los asesinos que marcaron su
infancia. Un ser criado como un animal esclavizado y educado para matar, un
hombre que una vez liberado buscará satisfacer sus necesidades de compañía,
riqueza y sangre. Alguien con un cuerpo cincelado cual escultura griega, rudo,
estólido, insensible y centrado en su único objetivo, que no es otro que vengar
a su familia, su poblado y encontrar a quien robó la espada de su padre. Fue
curiosa la participación de un joven Jorge Sanz, y que la película se rodó
mientras transcurría el famoso 23-F (Schwarzenegger aún recuerda ver tanques
aquella mañana cuando salió a la ventana de su hotel). Esta película puso de
moda ‘durante un tiempo' el género de capa y espada...Y sentó las bases para
que Arnold se convirtiera en la gran estrella del cine de acción con un
personaje hecho a su medida: Espadas, brujería, monstruos, luchas de
gladiadores y matices de la filosofía de Nietchze, elevaron este film a la
categoría de clásico del cine. Lo demás es historia del celuloide.
Una historia
que impresionó a un niño de tal modo que se prometió algún día tener en
posesión las dos bellas espadas de acero que se aprecian en esta obra maestra.
A destacar frases que perdurarán en mi memoria: La del comienzo del film, "Aquello
que no nos mata nos hace mas fuertes" -Friedrich Nietchze-. La respuesta de
Conan a la pregunta sobre qué es lo mejor de la vida, 'Aplastar enemigos,
verles destrozados y escuchar el lamento de sus mujeres'. La frase del
compañero del héroe "Subotai" (Gerry López) al echarse a llorar, 'Él es Conan,
el bárbaro, él no llorará...Yo lloro por él'. Y el arrojo y la potencia
dialéctica del monólogo final antes del baño de sangre en la última batalla que
nos proporciona Schwarzenegger con rotundidad y entrega: -Crom, jamás te había
rezado antes, no valgo para ello. Nadie, si siquiera tú recordarás si fuimos
hombres buenos o malos, por qué luchamos o por qué morimos, no, lo que importa
es que dos se enfrentan a muchos, el valor te agrada Crom, concédeme pues una
petición, concédeme la venganza..Y si no me escuchas...¡Vete al infierno!-. Que
estas palabras sirvan como tributo a un Arnold Schwarzenegger que 33 años
después del rodaje de la película que lo dio a conocer volverá a tierras
españolas, donde será homenajeado en Almería el 28 de Septiembre del presente
año. Lugar en el que depositará sus huellas como icono del cine y posible
elección como enclave para su siguente encarnación del héroe creado por Robert
E. Howard. Conan, volverá como rey...Pero esa es otra historia...
Título original: Conan the Barbarian.
Director: John Millius.
Intérpretes: Arnold Schwarzenegger, James Earl Jones, Sandahl Bergman, Max von Sydow, Ben Davidson, Sven-Ole Thorsen, Cassandra Gaviola.
Principios
de la década de los 30 del s.XX... un tal Robert E. Howard inspirado por la
locura de su genio narrativo llevó a la literatura norteamericana a un
personaje que todavía hoy sigue siendo leyenda en literatura, novela gráfica y
celuloide: "Conan el bárbaro". En los 70's Conan ya tenía prestigio
internacional en el llamado noveno arte (en gran medida a dibujantes como Frank
Fanzetta), así que el guionista y director Oliver Stone recogió la fama del
cimmerio indomable cosechada en el cómic para guionizar un desmesurado proyecto
que hubiera dirigido él mismo o Ridley Scott, pero la cantidad de criaturas e
ideas desbocadas de Stone (una de ellas era convertir a Conan en una saga como
la de James Bond) obligaron a suspender el supuesto rodaje en numerosas
ocasiones llevando al director de "Platoon" a vender de manera apresurada los
derechos del guión del bárbaro en una habitación de hotel al famoso productor
Dino De Lauretiis. El productor italiano que ya conocía el talento y la
dedicación de John Milius para este tipo de proyectos épicos, fue el encargado
de llevar a Conan a una dimensión de calidad superior, dada su demostrada
habilidad para el cine de aventuras en por ejemplo: "El viento y el León".
Milius limó las asperezas del guión de Stone haciéndolo más verosimil y menos
desmesurado pero manteniendo la esencia del personaje de Conan no utilizando
ninguna historia en concreto de su creador pero sí cosechando lo que a su
entender necesitaba el personaje para trascender al público, mezclando hábilmente
una época alternativa en la que se fusionaban la prehistoria y la edad media
con un asesoramiento de historiadores (la historia y los conflictos bélicos de
todas las épocas apasionan a John Milius, véase la magnífica "Adiós al rey (1988)").
Por otra parte este director fue tachado de polémico por sus medidas de
autoritario proceder militar en todos sus rodajes, dado que el sueño incumplido
de Milius era alistarse en la marina. Una vez elegido acertadamente el
director, es donde llega la única opción que el director de "Amanecer Rojo (1984)"
tuvo siempre en mente: El actor Arnold Schwarzenegger, alguien que ya llevaba
10 años en el cine ("Hércules en N.Y.(1969)", "El largo adiós (1973)") y sobre todo en la
televisión (Las calles de S. Francisco y Canción triste de Hill Street) sin
llegar a destacar lo suficiente, hasta que "el roble" protagonizó un documental
llamado "Pumping Iron", razón principal por la que a Arnold se le contrató.
Como curiosidades:
1.Al principio del rodaje Schwarzenegger no contó con la
simpatía de De Laurentiis, ya que Arnold tuvo la desfachatez de preguntarle a
este en su entrevista de trabajo que qué hacía un tipo italiano tan bajito
detrás de un escritorio tan enorme en su propia oficina, pequeña trifulca que
John Milius tuvo que solucionar presionando a Dino de las maneras más
variopintas hasta que el adinerado productor comprobó que el austriaco de acero
era el idóneo para el bárbaro, de tal forma que en un descanso del rodaje le
dijo: -Tú eres Conan-. 2. Los extras españoles de la película tomaron mala fama
al emborrcharse con el vodka que se utilizaba para fingir más densidad en la
sangre artificial. 3. La sociedad protectora de animales denunció al film por
el supuesto mal trato a todos los animales, incluyendo caballos y variados
reptiles que podían verse en pantalla (los buitres de la película murieron,
obligando a Arnold a morder de verdad a un animal muerto)...Estas y muchas más
anécdotas pueden apreciarse en el making off... Corre el año 1981...Y empezaba
el rodaje en nuestras tierras españolas (se pueden apreciar lugares como
Almería, Cuenca, Segovia y Madrid) después de descartar localizaciones en
Rumanía. Todo en este film resulta espectacular, épico, grandioso, me atrevería
a decir que casi operístico (escuchar la portentosa banda sonora de Basil
Poledouris es una satisfacción para los sentidos).
Todavía ahora recuerdo una
ronca voz en off que me introducía en esta época salvaje en la que una llama
recorría la pantalla, para convertirse después en el acero trabajado y templado
artesanalmente por las manos del padre de Conan, un William Smith que transmite
de padre a hijo las leyendas de su pueblo e impresiona con sus frases:- En
nadie de este mundo puedes confiar, ni en un hombre, ni en una mujer, ni en un
animal-. Un James Earl Jones majestuoso como semidios villano reptíleo, con sus
consideraciones filosóficas que enseñan a Conan el secreto del acero, dejando
claro al espectador de por qué Jones es un malvado grandioso. Y por supuesto,
un Arnold Schwarzenegger nacido para interpretar a Conan, sus ojos transmiten
furia, poder y venganza la primera vez que levanta la cabeza al tirar del
molino de piedra. Su rostro pétreo sin sensibilidad alguna y su cuerpo hercúleo
son los baluartes con los que Arnold sin necesidad de la palabra, expresan la
necesidad de satisfacer su particular justicia con los asesinos que marcaron su
infancia. Un ser criado como un animal esclavizado y educado para matar, un
hombre que una vez liberado buscará satisfacer sus necesidades de compañía,
riqueza y sangre. Alguien con un cuerpo cincelado cual escultura griega, rudo,
estólido, insensible y centrado en su único objetivo, que no es otro que vengar
a su familia, su poblado y encontrar a quien robó la espada de su padre. Fue
curiosa la participación de un joven Jorge Sanz, y que la película se rodó
mientras transcurría el famoso 23-F (Schwarzenegger aún recuerda ver tanques
aquella mañana cuando salió a la ventana de su hotel). Esta película puso de
moda ‘durante un tiempo' el género de capa y espada...Y sentó las bases para
que Arnold se convirtiera en la gran estrella del cine de acción con un
personaje hecho a su medida: Espadas, brujería, monstruos, luchas de
gladiadores y matices de la filosofía de Nietchze, elevaron este film a la
categoría de clásico del cine. Lo demás es historia del celuloide.
Una historia
que impresionó a un niño de tal modo que se prometió algún día tener en
posesión las dos bellas espadas de acero que se aprecian en esta obra maestra.
A destacar frases que perdurarán en mi memoria: La del comienzo del film, "Aquello
que no nos mata nos hace mas fuertes" -Friedrich Nietchze-. La respuesta de
Conan a la pregunta sobre qué es lo mejor de la vida, 'Aplastar enemigos,
verles destrozados y escuchar el lamento de sus mujeres'. La frase del
compañero del héroe "Subotai" (Gerry López) al echarse a llorar, 'Él es Conan,
el bárbaro, él no llorará...Yo lloro por él'. Y el arrojo y la potencia
dialéctica del monólogo final antes del baño de sangre en la última batalla que
nos proporciona Schwarzenegger con rotundidad y entrega: -Crom, jamás te había
rezado antes, no valgo para ello. Nadie, si siquiera tú recordarás si fuimos
hombres buenos o malos, por qué luchamos o por qué morimos, no, lo que importa
es que dos se enfrentan a muchos, el valor te agrada Crom, concédeme pues una
petición, concédeme la venganza..Y si no me escuchas...¡Vete al infierno!-. Que
estas palabras sirvan como tributo a un Arnold Schwarzenegger que 33 años
después del rodaje de la película que lo dio a conocer volverá a tierras
españolas, donde será homenajeado en Almería el 28 de Septiembre del presente
año. Lugar en el que depositará sus huellas como icono del cine y posible
elección como enclave para su siguente encarnación del héroe creado por Robert
E. Howard. Conan, volverá como rey...Pero esa es otra historia...
Título original: Conan the Barbarian.
Director: John Millius.
Intérpretes: Arnold Schwarzenegger, James Earl Jones, Sandahl Bergman, Max von Sydow, Ben Davidson, Sven-Ole Thorsen, Cassandra Gaviola.
Si se quiere entender el fenómeno de la ciencia ficción de
calidad en el cine, habría que incluir esta adaptación de la obra de Frank
Herbert junto a películas como "Star Trek", "Star Wars" y "Blade Runner" por
poner solo algunos ejemplos destacados. En mi memoria recuerdo ser un niño
cuando tuve la maravillosa e imborrable experiencia de ver en VHS doméstico
grabado en la 2 de TVE el film "Dune" de David Lynch. La actriz Virginia Madsen
en el papel de la princesa "Irulán" presentaba la película con banda sonora
hipnótica de fondo compuesta entre otros por "Toto", que introducía la historia
a modo de prólogo de un universo jerarquizado por un emperador en el que cada
planeta tiene su gobernante con su respectivo título nobiliario. El duque "Leto
Atreides" se enfrenta al "barón Harkonen" por un elemento llamado Especia Melange que da la particularidad de viajar sin moverse y que se convierte en lo
más preciado de la galaxia. La "especia" sólo crece en un planeta desolado y
desértico (Dune) y vigilado por unas descomunales y voraces criaturas en forma
de gusano. El control de la especia pertenece a un sindicato llamado "La
Cofradía", aunando todavía más poder que el mismísimo emperador. Un mundo en el
que a modo de profecía mesiánica aparecerá un "salvador" que pondrá orden en el
universo y en el yacimiento de la especia. Esta particularísima obra magna de
la ciencia ficción me resultó enteramente atractiva por su complejidad
narrativa, puesta en escena y abrumadora dirección artística.
Todavía recuerdo
esa arma mental que utilizan los "Atreides" en forma de sonido (el método
sobrenatural), la civilización autóctona llamada "Fremen" con sus sus ojos
azulados, los sueños surrealistas y proféticos del protagonista "Paul Atreides" y cómo no, las maravillosas e impactantes batallas entre los "Atreides" y los "Harkonen", además de las singulares voces en off que pueden escucharse a lo
largo de todo el metraje. Todo ello unido a un elenco actoral ejemplar y un
despliegue espectacular de medios que convirtieron la película en la más cara
de la historia del cine en su momento. Las criaturas de Carlo Rambaldi ("King
Kong (1976)", "E.T. El extraterrestre (1982)") merecen especial mención. El film fue injustamente despreciada en
el año 1984, pero el tiempo y su incuestionable genialidad la han convertido en
una obra cúlmen del Sci-fi. Al proyecto original del film producido por Dino de
Laurentis se unieron al principio los reconocidos artistas Alejandro
Jodorowsky, H.R. Giger y Salvador Dalí entre otros, que al final se
desvincularon pudiendo haber aportado sus ideas al universo creado por "Herbert". Incluso Ridley Scott estuvo incluido como posible director para "Dune".
Las conversaciones entre Jurguen Prochnov y Kyle MacLachlan como padre
e hijo "Atreides" me siguen fascinando por su filosofía aplicable a toda
sociedad civilizada: -"Sin cambios hay algo que duerme en nuestro interior, algo que rara vez despierta, por eso el durmiente debe despertar"-. Un film de
ciencia ficción que traspasa las fronteras de la fantasía convencional, una
película memorable, que se encuentra entre mis favoritas, una pieza
cinematográfica calificada de culto. Curiosamente "Dune" fue duramente afectada
en su metraje final al ser recortada en su montaje, y presentada como miniserie
de televisión dado su fracaso comercial. David Lynch renegó de su obra llevada
al mundo televisivo y por esta razón en los títulos, su nombre fue cambiado por
el de Alan Smithee, nombre que eligen la mayoría de los directores de cine
cuando quieren renegar de sus películas. El nombre de Alan Smithee fue utilizado
por primera vez a partir de la película de Don siegel de 1969 "Ciudad sin ley". "Dune" tendría su continuidad en forma de películas para la televisión, a la
espera de realizar un remake que esté a la altura. Hace un par de años Peter
Berg ("El único superviviente (2013)", "Hancock (2008)") estuvo entre los candidatos para darle
peso a la poderosa narrativa del genio de Frank Herbert. "Dune", una
maravilla para todos los sentidos del amante de la Sci-Fi de calidad.
Director: David Lynch.
Intérpretes: Kyle MacLachlan, Francesca Annis, Jürgen Prochnow, Patrick Stewart, Kenneth McMillan, Sting, Max von Sydow.
Si se quiere entender el fenómeno de la ciencia ficción de
calidad en el cine, habría que incluir esta adaptación de la obra de Frank
Herbert junto a películas como "Star Trek", "Star Wars" y "Blade Runner" por
poner solo algunos ejemplos destacados. En mi memoria recuerdo ser un niño
cuando tuve la maravillosa e imborrable experiencia de ver en VHS doméstico
grabado en la 2 de TVE el film "Dune" de David Lynch. La actriz Virginia Madsen
en el papel de la princesa "Irulán" presentaba la película con banda sonora
hipnótica de fondo compuesta entre otros por "Toto", que introducía la historia
a modo de prólogo de un universo jerarquizado por un emperador en el que cada
planeta tiene su gobernante con su respectivo título nobiliario. El duque "Leto
Atreides" se enfrenta al "barón Harkonen" por un elemento llamado Especia Melange que da la particularidad de viajar sin moverse y que se convierte en lo
más preciado de la galaxia. La "especia" sólo crece en un planeta desolado y
desértico (Dune) y vigilado por unas descomunales y voraces criaturas en forma
de gusano. El control de la especia pertenece a un sindicato llamado "La
Cofradía", aunando todavía más poder que el mismísimo emperador. Un mundo en el
que a modo de profecía mesiánica aparecerá un "salvador" que pondrá orden en el
universo y en el yacimiento de la especia. Esta particularísima obra magna de
la ciencia ficción me resultó enteramente atractiva por su complejidad
narrativa, puesta en escena y abrumadora dirección artística.
Todavía recuerdo
esa arma mental que utilizan los "Atreides" en forma de sonido (el método
sobrenatural), la civilización autóctona llamada "Fremen" con sus sus ojos
azulados, los sueños surrealistas y proféticos del protagonista "Paul Atreides" y cómo no, las maravillosas e impactantes batallas entre los "Atreides" y los "Harkonen", además de las singulares voces en off que pueden escucharse a lo
largo de todo el metraje. Todo ello unido a un elenco actoral ejemplar y un
despliegue espectacular de medios que convirtieron la película en la más cara
de la historia del cine en su momento. Las criaturas de Carlo Rambaldi ("King
Kong (1976)", "E.T. El extraterrestre (1982)") merecen especial mención. El film fue injustamente despreciada en
el año 1984, pero el tiempo y su incuestionable genialidad la han convertido en
una obra cúlmen del Sci-fi. Al proyecto original del film producido por Dino de
Laurentis se unieron al principio los reconocidos artistas Alejandro
Jodorowsky, H.R. Giger y Salvador Dalí entre otros, que al final se
desvincularon pudiendo haber aportado sus ideas al universo creado por "Herbert". Incluso Ridley Scott estuvo incluido como posible director para "Dune".
Las conversaciones entre Jurguen Prochnov y Kyle MacLachlan como padre
e hijo "Atreides" me siguen fascinando por su filosofía aplicable a toda
sociedad civilizada: -"Sin cambios hay algo que duerme en nuestro interior, algo que rara vez despierta, por eso el durmiente debe despertar"-. Un film de
ciencia ficción que traspasa las fronteras de la fantasía convencional, una
película memorable, que se encuentra entre mis favoritas, una pieza
cinematográfica calificada de culto. Curiosamente "Dune" fue duramente afectada
en su metraje final al ser recortada en su montaje, y presentada como miniserie
de televisión dado su fracaso comercial. David Lynch renegó de su obra llevada
al mundo televisivo y por esta razón en los títulos, su nombre fue cambiado por
el de Alan Smithee, nombre que eligen la mayoría de los directores de cine
cuando quieren renegar de sus películas. El nombre de Alan Smithee fue utilizado
por primera vez a partir de la película de Don siegel de 1969 "Ciudad sin ley". "Dune" tendría su continuidad en forma de películas para la televisión, a la
espera de realizar un remake que esté a la altura. Hace un par de años Peter
Berg ("El único superviviente (2013)", "Hancock (2008)") estuvo entre los candidatos para darle
peso a la poderosa narrativa del genio de Frank Herbert. "Dune", una
maravilla para todos los sentidos del amante de la Sci-Fi de calidad.
Director: David Lynch.
Intérpretes: Kyle MacLachlan, Francesca Annis, Jürgen Prochnow, Patrick Stewart, Kenneth McMillan, Sting, Max von Sydow.
Considerada una de las obras maestras de la historia del cine, fue realizada por el director sueco Ingmar Bergman, donde con un historia escrita por él mismo, nos contaba el regreso de un caballero y su escudero a su país de origen después de los combates de las Cruzadas, en un ejercicio de buscar el sentido su la vida, el caballero retará a la muerte a una partida de ajedrez. El director nos planteaba los temas de la religión (y su fanatismo) y la búsquedad del significado de la vida a la vez que trataba de dar respuesta a la tan complicada pregunta como es el saber que hay después la muerte, siempre desde un punto de vista filosófico, y con cierto humor irónico, (recordar la escena, donde unos de los personajes del film estando encaramado en un árbol, la muerte trata de tirarlo abajo cortándole el árbol con una sierra). El director para su obra, contó de su actor fetiche y de gran importancia en el mundo del cine, como es Max von Sydow (entre otras obras que realizó junto a este director, podríamos recordar, "Fresas salvajes (1957)", "El rostro (1958)" o "Los comulgantes (1963)"). Lo que más me llamó la atención de esta obra, fueron sus inteligentes y profundos diálogos que al termino de la película me dieron mucho de pensar y la interesante fotografía en blanco y negro realizada por Gunnar Fischer, que hacen míticas, especialmente, las escenas de la partida de ajedrez.
Frase para recordar: "Si todo es imperfecto en este mundo imperfecto, el amor es lo más perfecto de todo, precisamente por su perfecta imperfección.".
Título original: Det sjunde inseglet
Director: Ingmar Bergman. Intérpretes: Max von Sydow, Bibi Andersson, Gunnar Björnstrand.
Considerada una de las obras maestras de la historia del cine, fue realizada por el director sueco Ingmar Bergman, donde con un historia escrita por él mismo, nos contaba el regreso de un caballero y su escudero a su país de origen después de los combates de las Cruzadas, en un ejercicio de buscar el sentido su la vida, el caballero retará a la muerte a una partida de ajedrez. El director nos planteaba los temas de la religión (y su fanatismo) y la búsquedad del significado de la vida a la vez que trataba de dar respuesta a la tan complicada pregunta como es el saber que hay después la muerte, siempre desde un punto de vista filosófico, y con cierto humor irónico, (recordar la escena, donde unos de los personajes del film estando encaramado en un árbol, la muerte trata de tirarlo abajo cortándole el árbol con una sierra). El director para su obra, contó de su actor fetiche y de gran importancia en el mundo del cine, como es Max von Sydow (entre otras obras que realizó junto a este director, podríamos recordar, "Fresas salvajes (1957)", "El rostro (1958)" o "Los comulgantes (1963)"). Lo que más me llamó la atención de esta obra, fueron sus inteligentes y profundos diálogos que al termino de la película me dieron mucho de pensar y la interesante fotografía en blanco y negro realizada por Gunnar Fischer, que hacen míticas, especialmente, las escenas de la partida de ajedrez.
Frase para recordar: "Si todo es imperfecto en este mundo imperfecto, el amor es lo más perfecto de todo, precisamente por su perfecta imperfección.".
Título original: Det sjunde inseglet
Director: Ingmar Bergman. Intérpretes: Max von Sydow, Bibi Andersson, Gunnar Björnstrand.