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El mundo del cine es cuando menos curioso. Durante décadas Tony Scott (1944-2012), hermano menor de Ridley Scott, estuvo planeando como llevar al cine una novela que tenía como punto de partido el secuestro en Roma de un adolescente. El film no terminaba de ser levantado y fue desde finales de los ochenta hasta el año 2004 que no logró concretarse, cuando lo hizo, ya no estaba ambientada en Roma, sino en México, el adolescente se había convertido en una niña, y el protagonista había pasado de ser Robert De Niro a Denzel Washington. La película en cuestión era El fuego de la venganza (Man On Fire, 2004). Para cerrar el círculo, A.J. Quinnell, autor de la novela que dio pie a Bala blindada (Élie Chouraqui, 1987) y luego a El fuego de la venganza, dijo haberse inspirado en el secuestro que sufrió uno de los nietos del magnate del petróleo J.P. Getty, y como Getty pensó en solucionar aquel secuestro primando sus propios intereses económicos.

Entre mayo y agosto de 2017 comenzó el rodaje de All the Money in the World con guión de David Scarpa desde la novela de John Pearson y bajo las órdenes de Ridley Scott. El papel principal del octogenario Getty fue a parar a manos de Kevin Spacey, luego de ser considerado Christopher Plummer. Spacey sólo tenía 58 años, por los 88 de Plummer –en el momento de la gestación y rodaje del film- pero aún así, Scott eligió al primero, que se sometió a una tremenda transformación física para el rol. Una vez rodada, Todo el dinero del mundo estableció su estreno en USA para el último fin de semana de 2017 (29-12). Su objetivo, ser una fuerte competidora en los Oscar´s de 2018. La campaña de lanzamiento de la cinta se basaba principalmente en el nombre –y respeto que genera- Ridley Scott, en los hechos reales que narraba, la tremenda ambientación en los años sesenta y setenta, y en Kevin Spacey como candidato a ser nominado por tercera vez a los Oscar´s –ganador de dos estatuillas en 1996 y 2000 por Sospechosos habituales (Brian Singer, 1995) y American Beauty (Sam Mendes, 1999)-. Hasta que a finales de octubre de 2017 saltaba una noticia que conmocionó a Hollywood en medio del movimiento #MeToo y el huracán Harvey Weinstein. Kevin Spacey era acusado por un actor de haber intentado violarle cuando éste era menor de edad (14 años por los 26 de Spacey) mientras Spacey se encontraba en estado de embriaguez. La premiere de la cinta fue cancelada de inmediato. Sony y Ridley Scott –en su crédito de productor- se reunieron de urgencia. Mientras Spacey hizo pública una carta de disculpa por los hechos que afirmaba no recordar, al mismo tiempo fue empujado de forma grotesca a confesar su homosexualidad. No hubo ningún juicio que no fuera el público, no se aportaron pruebas más allá de la declaración de Anthony Rapp y la carta de disculpa de Spacey. A partir de aquello, una marea inaudita sacudió Hollywood. Netflix canceló la serie House of Cards (2013-2018) que Spacey protagonizaba y que había ganado dos globos de oro y cuatro premios Emmy. 

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No solo eso, Netflix emitió un comunicado anunciando que Spacey no volvería a a participar en producción alguna de la compañía. La CNN sin dar nombres ni hechos claros, publicó que hasta ocho trabajadores de la serie denunciaban abusos y comportamientos inadecuados de Spacey contra ellos. No se aportó prueba alguna más allá de las declaraciones a cara tapada. Al mismo tiempo Sony evaluaba su campaña de marketing y el que hacer con una producción de 50 millones de dólares protagonizada por una actor señalado como pedófilo, homosexual y acosador. No tardaron nada más que días en emitir un comunicado, tanto la productora/distribuidora como el director se negaban a comprometer la calidad de su película por el escándalo relacionado con unos de sus colaboradores. Su decisión era inamovible: Kevin Spacey sería borrado de la película, sus escenas volverían a rodarse, con un coste extra de 10 millones de $ -un total de 22 escenas del film- y su papel sería retomado por Christopher Plummer. La fecha de estreno no se movería. Sony quería evitar un boicot por parte del publico, pero eso no era políticamente correcto decirlo, y en su lugar alegaron que no querían que la calidad del film fuera juzgada por ellos ajenos a la producción por parte de uno de sus integrantes.

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Todo el dinero del mundo, en la versión con Christopher Plummer, comenzó su andadura comercial entrando al número 7 en la semana de su estreno. En EEUU nadie acudió en masa al cine para ver el film, Sony prefirió eliminar el morbo de ver en pantalla a Spacey, a favor de la “integridad artística” del film. Su balance monetario fue de 25 millones de $ en USA, para un total de 56 a nivel mundial. El film fracasó y la versión con Kevin Spacey nunca vio la luz. Fue nominada al Oscar por el papel de Getty para Plummer y a tres globos de oro (mejor actor secundario, mejor actriz y mejor director). No ganó ninguno de los cuatro. Directamente no ganó ningún premio. Pocas intrahistorias han sido más seguidas y con tanto interés como la que envolvió a Todo el dinero del mundo, un film que ya había sido juzgado antes de ver la luz, y qué ni siquiera pudo ser salvado por el rodaje de escenas extras. Ridley Scott entrega un film correcto en muchos aspectos, notable en otros y rutinario en su devenir. Es correcto en su ritmo, en la trama que plantea y en los temas a tratar. Es notable en su ambientación y recreación de los años setenta y de la opulencia y poder que despierta el personaje de J.P. Getty y también en las interpretaciones sentidas de Michelle Williams (Gail) -sobre todo en sus escenas en solitario o al teléfono- y magnéticas de Christopher Plummer. Pero es rutinario en el resto, en su balance final. Mark Wahlberg parece pasar por allí y creer que solo con sus trajes ya tiene el papel ganado, solo lo vemos mostrar algo de sentimiento y fuerza en un encuentro con Getty ya muy avanzado el film. Además sus escenas nuevas dan mucho el cante, ya que se ve su pérdida de peso, sobre todo a nivel de rostro con respecto al resto de escenas del film que fueron rodadas antes. 

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Es rutinario también en lo que tiene que ver con el supuesto infierno que vive Paul Getty, salvo el determinado y escalofriante momento que tiene que ver con un médico y una incisión auricular. Y es rutinaria en que no termina de levantar su ritmo a pesar de prometerlo durante largo tiempo, no hay nada nuevo en Todo el dinero del mundo qué ya no fuera narrado mejor en cintas como Rescate (Ron Howard, 1996), Prueba de vida (Taylor Hackford, 2000) o la ya citada El fuego de la venganza, no en términos de acción, sino en las relaciones entre secuestradores y secuestrado, en el infierno que estos viven en su cautiverio, y en las formas en las que se encara un rapto y se hace frente a un chantaje desde la familia afectada y desde los propios raptores y como ambos conviven con la presión. Al final, Todo el dinero del mundo, presenta interesantes apuntes, la gran mayoría los que se ciernen sobre la figura de J.P. Getty, su concepto de propiedad, de fortuna, de dinero, de poder. Es este personaje el más interesante, y la forma en que Plummer encara su papel lo hace aún más fascinante, pero claro, a su personaje poco a poco se le van cayendo las capas, y termina totalmente desnudo y retratado en su miseria interior al final. Eso sí, al mismo tiempo, Scott, añade un último plano que resume la película, su pozo, y su verdadero significado: la sombra de un nombre y de un hombre –un apellido, un imperio, un legado-, con ese busto entre generales que cierra la cinta. Antes de esto, 132 minutos de altos y bajos, en una película que en su balance se queda como un proyecto que no terminó de encontrar su punch. Para la historia siempre será la película maldita de Kevin Spacey. Ni Todo el dinero del mundo pudo lograr que no fuera borrado del montaje y de Hollywood.

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Título original: All the Money in the World.

Director: Ridley Scott.

Intérpretes: Christopher Plummer, Michelle Williams, Mark Wahlberg, Charlie Plummer, Romain Durois, Timothy Hutton, Andrew Buchan, Marco Leonardi, Stacy Martin.

Trailer:





B.S.O.:



Reseña escrita por Jonathan Glez

TODO EL DINERO DEL MUNDO (2017) (Secuestrado) de vacaciones en Roma.

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El mundo del cine es cuando menos curioso. Durante décadas Tony Scott (1944-2012), hermano menor de Ridley Scott, estuvo planeando como llevar al cine una novela que tenía como punto de partido el secuestro en Roma de un adolescente. El film no terminaba de ser levantado y fue desde finales de los ochenta hasta el año 2004 que no logró concretarse, cuando lo hizo, ya no estaba ambientada en Roma, sino en México, el adolescente se había convertido en una niña, y el protagonista había pasado de ser Robert De Niro a Denzel Washington. La película en cuestión era El fuego de la venganza (Man On Fire, 2004). Para cerrar el círculo, A.J. Quinnell, autor de la novela que dio pie a Bala blindada (Élie Chouraqui, 1987) y luego a El fuego de la venganza, dijo haberse inspirado en el secuestro que sufrió uno de los nietos del magnate del petróleo J.P. Getty, y como Getty pensó en solucionar aquel secuestro primando sus propios intereses económicos.

Entre mayo y agosto de 2017 comenzó el rodaje de All the Money in the World con guión de David Scarpa desde la novela de John Pearson y bajo las órdenes de Ridley Scott. El papel principal del octogenario Getty fue a parar a manos de Kevin Spacey, luego de ser considerado Christopher Plummer. Spacey sólo tenía 58 años, por los 88 de Plummer –en el momento de la gestación y rodaje del film- pero aún así, Scott eligió al primero, que se sometió a una tremenda transformación física para el rol. Una vez rodada, Todo el dinero del mundo estableció su estreno en USA para el último fin de semana de 2017 (29-12). Su objetivo, ser una fuerte competidora en los Oscar´s de 2018. La campaña de lanzamiento de la cinta se basaba principalmente en el nombre –y respeto que genera- Ridley Scott, en los hechos reales que narraba, la tremenda ambientación en los años sesenta y setenta, y en Kevin Spacey como candidato a ser nominado por tercera vez a los Oscar´s –ganador de dos estatuillas en 1996 y 2000 por Sospechosos habituales (Brian Singer, 1995) y American Beauty (Sam Mendes, 1999)-. Hasta que a finales de octubre de 2017 saltaba una noticia que conmocionó a Hollywood en medio del movimiento #MeToo y el huracán Harvey Weinstein. Kevin Spacey era acusado por un actor de haber intentado violarle cuando éste era menor de edad (14 años por los 26 de Spacey) mientras Spacey se encontraba en estado de embriaguez. La premiere de la cinta fue cancelada de inmediato. Sony y Ridley Scott –en su crédito de productor- se reunieron de urgencia. Mientras Spacey hizo pública una carta de disculpa por los hechos que afirmaba no recordar, al mismo tiempo fue empujado de forma grotesca a confesar su homosexualidad. No hubo ningún juicio que no fuera el público, no se aportaron pruebas más allá de la declaración de Anthony Rapp y la carta de disculpa de Spacey. A partir de aquello, una marea inaudita sacudió Hollywood. Netflix canceló la serie House of Cards (2013-2018) que Spacey protagonizaba y que había ganado dos globos de oro y cuatro premios Emmy. 

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No solo eso, Netflix emitió un comunicado anunciando que Spacey no volvería a a participar en producción alguna de la compañía. La CNN sin dar nombres ni hechos claros, publicó que hasta ocho trabajadores de la serie denunciaban abusos y comportamientos inadecuados de Spacey contra ellos. No se aportó prueba alguna más allá de las declaraciones a cara tapada. Al mismo tiempo Sony evaluaba su campaña de marketing y el que hacer con una producción de 50 millones de dólares protagonizada por una actor señalado como pedófilo, homosexual y acosador. No tardaron nada más que días en emitir un comunicado, tanto la productora/distribuidora como el director se negaban a comprometer la calidad de su película por el escándalo relacionado con unos de sus colaboradores. Su decisión era inamovible: Kevin Spacey sería borrado de la película, sus escenas volverían a rodarse, con un coste extra de 10 millones de $ -un total de 22 escenas del film- y su papel sería retomado por Christopher Plummer. La fecha de estreno no se movería. Sony quería evitar un boicot por parte del publico, pero eso no era políticamente correcto decirlo, y en su lugar alegaron que no querían que la calidad del film fuera juzgada por ellos ajenos a la producción por parte de uno de sus integrantes.

todo-el-dinero-del-mundo

Todo el dinero del mundo, en la versión con Christopher Plummer, comenzó su andadura comercial entrando al número 7 en la semana de su estreno. En EEUU nadie acudió en masa al cine para ver el film, Sony prefirió eliminar el morbo de ver en pantalla a Spacey, a favor de la “integridad artística” del film. Su balance monetario fue de 25 millones de $ en USA, para un total de 56 a nivel mundial. El film fracasó y la versión con Kevin Spacey nunca vio la luz. Fue nominada al Oscar por el papel de Getty para Plummer y a tres globos de oro (mejor actor secundario, mejor actriz y mejor director). No ganó ninguno de los cuatro. Directamente no ganó ningún premio. Pocas intrahistorias han sido más seguidas y con tanto interés como la que envolvió a Todo el dinero del mundo, un film que ya había sido juzgado antes de ver la luz, y qué ni siquiera pudo ser salvado por el rodaje de escenas extras. Ridley Scott entrega un film correcto en muchos aspectos, notable en otros y rutinario en su devenir. Es correcto en su ritmo, en la trama que plantea y en los temas a tratar. Es notable en su ambientación y recreación de los años setenta y de la opulencia y poder que despierta el personaje de J.P. Getty y también en las interpretaciones sentidas de Michelle Williams (Gail) -sobre todo en sus escenas en solitario o al teléfono- y magnéticas de Christopher Plummer. Pero es rutinario en el resto, en su balance final. Mark Wahlberg parece pasar por allí y creer que solo con sus trajes ya tiene el papel ganado, solo lo vemos mostrar algo de sentimiento y fuerza en un encuentro con Getty ya muy avanzado el film. Además sus escenas nuevas dan mucho el cante, ya que se ve su pérdida de peso, sobre todo a nivel de rostro con respecto al resto de escenas del film que fueron rodadas antes. 

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Es rutinario también en lo que tiene que ver con el supuesto infierno que vive Paul Getty, salvo el determinado y escalofriante momento que tiene que ver con un médico y una incisión auricular. Y es rutinaria en que no termina de levantar su ritmo a pesar de prometerlo durante largo tiempo, no hay nada nuevo en Todo el dinero del mundo qué ya no fuera narrado mejor en cintas como Rescate (Ron Howard, 1996), Prueba de vida (Taylor Hackford, 2000) o la ya citada El fuego de la venganza, no en términos de acción, sino en las relaciones entre secuestradores y secuestrado, en el infierno que estos viven en su cautiverio, y en las formas en las que se encara un rapto y se hace frente a un chantaje desde la familia afectada y desde los propios raptores y como ambos conviven con la presión. Al final, Todo el dinero del mundo, presenta interesantes apuntes, la gran mayoría los que se ciernen sobre la figura de J.P. Getty, su concepto de propiedad, de fortuna, de dinero, de poder. Es este personaje el más interesante, y la forma en que Plummer encara su papel lo hace aún más fascinante, pero claro, a su personaje poco a poco se le van cayendo las capas, y termina totalmente desnudo y retratado en su miseria interior al final. Eso sí, al mismo tiempo, Scott, añade un último plano que resume la película, su pozo, y su verdadero significado: la sombra de un nombre y de un hombre –un apellido, un imperio, un legado-, con ese busto entre generales que cierra la cinta. Antes de esto, 132 minutos de altos y bajos, en una película que en su balance se queda como un proyecto que no terminó de encontrar su punch. Para la historia siempre será la película maldita de Kevin Spacey. Ni Todo el dinero del mundo pudo lograr que no fuera borrado del montaje y de Hollywood.

todo-el-dinero-del-mundo

Título original: All the Money in the World.

Director: Ridley Scott.

Intérpretes: Christopher Plummer, Michelle Williams, Mark Wahlberg, Charlie Plummer, Romain Durois, Timothy Hutton, Andrew Buchan, Marco Leonardi, Stacy Martin.

Trailer:





B.S.O.:



Reseña escrita por Jonathan Glez

manchester-frente-al-mar
Lee Chandler (Casey Affleck) es un hombre de unos cuarenta años que trabaja realizando tareas de mantenimiento en una serie de edificios de Boston. Así, le vemos arreglando duchas, sanitarios, tuberías atascadas, sacando la basura o vaciando de nieve las entradas de las casas. Lee es un hombre taciturno, atormentado y silencioso; un hombre de pocas palabras y mantiene una relación distante y hasta hostil con los clientes, hecho que produce hasta alguna que otra queja de alguna clienta insatisfecha a su jefe. Lee, por las noches ahoga sus penas en alcohol en el bar de turno y no vacila en descargar su amargura con quien sea menester y meterse en peleas con o sin motivo. A juzgar por su comportamiento, sabemos que a Lee le ocurre o le ha ocurrido algo grave en el pasado o quizás, en un presente reciente. Lee es un tipo misterioso que sin duda alberga un pasado oscuro.

Los Chandler, son una familia de clase obrera afincada en Massachusetts. Tras recibir una llamada telefónica comunicándole el fallecimiento repentino de Joe (Kyle Chandler), el hermano mayor de Lee, y por voluntad de éste, pasa a conviertirse en el tutor legal de su sobrino de dieciséis años (Lucas Hedges). Este acontecimiento trágico hará que Lee deba trasladarse y enfrentarse a un pasado trágico que desconocemos y que le llevó a separarse de su esposa Randi (Michelle Williams) y de la ciudad en la que nació y creció. En el trayecto de Boston a Manchester, y a través de flashbacks, Lee rememora su vida anterior en su ciudad, mostrando una vida feliz en la pequeña localidad costera; las salidas al mar en su barca, compartidas con su sobrino.

manchester-frente-al-mar

La llegada de Lee a su ciudad natal y de la actitud para con él que muestran algunos de sus miembros, sigue siendo un misterio para el espectador. Lee deberá organizar el funeral de su hermano y cumplir sus últimas voluntades. Tío y sobrino llevan tiempo sin relacionarse, por lo que el encuentro no será cálido entre los dos, porque a ninguno de los dos le apetece acatar el mandato del fallecido. Lee quiere llevárselo a su casa de Boston, Patrick, lógicamente no quiere abandonar su barrio ni sus amigos y emprender una nueva vida lejos de casa.

Manchester frente al mar es un brutal retrato sobre el dolor y la pérdida, pero sobre todo, lo es de la culpa. Algunos filósofos relacionaban la culpa con la imperfección humana. En el sentido teológico, la culpa es la transgresión voluntaria de la ley de Dios, ya sea con el pensamiento, con la obra o con la omisión. En sentido civil, es la falta o delito que provoca un perjuicio o daño a alguien; toda culpa exige reparación o perdón, de otra manera obstaculiza el comportamiento y la vivencia y hace que la vida sea bastante insoportable. De ahí la actitud de Lee, muerto en vida, porque para él, su acción y omisión, no existe redención posible.

manchester-frente-al-mar

El sentimiento de culpa baja la autoestima y desarrolla odio a uno mismo. Este odio se proyecta en forma de violencia hacia los otros y Lee lo proyecta cada noche en el escenario del bar, testigo de su desesperación y amargura. El remordimiento, por ser un sentimiento ligado inherentemente a nuestras propias responsabilidades, provoca un estado tal de la conciencia que, al margen del dolor interior que produce, a consecuencia del amor a la persona dañada, deriva en la necesidad de compensar el caos o el daño, y si no se puede, uno tiene que cumplir con la pena y penitencia; cargar con ella. La culpa es una dimensión ética, porque yo no cumplí mi deber. Ser responsable es responder por el daño ocasionado, ser culpable es ser la causa de ese daño. Y hay cosas en la vida que son difíciles de superar. El dolor que nos causa la pérdida de un ser querido es una de ellas.

Kenneth Lonegan, autor también del sólido guión, nos va dosificando poco a poco los elementos de la historia, los va cocinando a fuego lento, mientras asistimos sin pestañear y encogidos a una dimensión desgarradora del dolor del protagonista, a través de sus planos, de una parte, fríos como la nieve de Boston; de otra, serenos y tranquilos como el mar de la ciudad frente al mar. Las localizaciones de esos planos toman vital importancia ¿Y qué vemos en ellos? la soledad del pescador, el silencio del océano y el vacío, como el estado emocional de Lee. De tanto en tanto, el guión se impregna de gotas de humor negro en alguna situación, aunque no para suavizar la narración, ya que las mismas no mejoran el ánimo.

manchester-frente-al-mar

Pérdida y culpa van de la mano de Lee y sin soltarlo, hasta desembocar en la rabia. Y Casey Afleck materializa impecablemente su estado tortuoso y sin tregua, a través de un trabajo de absoluta contención y miradas que pasea durante toda la cinta. La aparición de MIchels Williams, breve, pero contundente, ayuda a agravar más, si cabe, su estado y nos ayuda a comprender.

Manchester frente al mar es un film pequeño, emotivo y seco a la vez, a la par que brutalmente desgarrador y, a mi juicio, una de las mejores películas del año.

manchester-frente-al-mar

Frase para recordar: "Mi corazón estaba roto. Siempre va a estar roto. Pero sé que el tuyo también lo está".

Título original: Manchester by the Sea.

Director: Kenneth Lonergan.

Intérpretes: Casey Affleck, Michelle Williams, Kyle Chandler, Lucas Hedges, Tate Donovan,Erica McDermott, Matthew Broderick, Gretchen Mol.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

MANCHESTER FRENTE AL MAR (2017) El drama familiar de Casey Affleck.

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Lee Chandler (Casey Affleck) es un hombre de unos cuarenta años que trabaja realizando tareas de mantenimiento en una serie de edificios de Boston. Así, le vemos arreglando duchas, sanitarios, tuberías atascadas, sacando la basura o vaciando de nieve las entradas de las casas. Lee es un hombre taciturno, atormentado y silencioso; un hombre de pocas palabras y mantiene una relación distante y hasta hostil con los clientes, hecho que produce hasta alguna que otra queja de alguna clienta insatisfecha a su jefe. Lee, por las noches ahoga sus penas en alcohol en el bar de turno y no vacila en descargar su amargura con quien sea menester y meterse en peleas con o sin motivo. A juzgar por su comportamiento, sabemos que a Lee le ocurre o le ha ocurrido algo grave en el pasado o quizás, en un presente reciente. Lee es un tipo misterioso que sin duda alberga un pasado oscuro.

Los Chandler, son una familia de clase obrera afincada en Massachusetts. Tras recibir una llamada telefónica comunicándole el fallecimiento repentino de Joe (Kyle Chandler), el hermano mayor de Lee, y por voluntad de éste, pasa a conviertirse en el tutor legal de su sobrino de dieciséis años (Lucas Hedges). Este acontecimiento trágico hará que Lee deba trasladarse y enfrentarse a un pasado trágico que desconocemos y que le llevó a separarse de su esposa Randi (Michelle Williams) y de la ciudad en la que nació y creció. En el trayecto de Boston a Manchester, y a través de flashbacks, Lee rememora su vida anterior en su ciudad, mostrando una vida feliz en la pequeña localidad costera; las salidas al mar en su barca, compartidas con su sobrino.

manchester-frente-al-mar

La llegada de Lee a su ciudad natal y de la actitud para con él que muestran algunos de sus miembros, sigue siendo un misterio para el espectador. Lee deberá organizar el funeral de su hermano y cumplir sus últimas voluntades. Tío y sobrino llevan tiempo sin relacionarse, por lo que el encuentro no será cálido entre los dos, porque a ninguno de los dos le apetece acatar el mandato del fallecido. Lee quiere llevárselo a su casa de Boston, Patrick, lógicamente no quiere abandonar su barrio ni sus amigos y emprender una nueva vida lejos de casa.

Manchester frente al mar es un brutal retrato sobre el dolor y la pérdida, pero sobre todo, lo es de la culpa. Algunos filósofos relacionaban la culpa con la imperfección humana. En el sentido teológico, la culpa es la transgresión voluntaria de la ley de Dios, ya sea con el pensamiento, con la obra o con la omisión. En sentido civil, es la falta o delito que provoca un perjuicio o daño a alguien; toda culpa exige reparación o perdón, de otra manera obstaculiza el comportamiento y la vivencia y hace que la vida sea bastante insoportable. De ahí la actitud de Lee, muerto en vida, porque para él, su acción y omisión, no existe redención posible.

manchester-frente-al-mar

El sentimiento de culpa baja la autoestima y desarrolla odio a uno mismo. Este odio se proyecta en forma de violencia hacia los otros y Lee lo proyecta cada noche en el escenario del bar, testigo de su desesperación y amargura. El remordimiento, por ser un sentimiento ligado inherentemente a nuestras propias responsabilidades, provoca un estado tal de la conciencia que, al margen del dolor interior que produce, a consecuencia del amor a la persona dañada, deriva en la necesidad de compensar el caos o el daño, y si no se puede, uno tiene que cumplir con la pena y penitencia; cargar con ella. La culpa es una dimensión ética, porque yo no cumplí mi deber. Ser responsable es responder por el daño ocasionado, ser culpable es ser la causa de ese daño. Y hay cosas en la vida que son difíciles de superar. El dolor que nos causa la pérdida de un ser querido es una de ellas.

Kenneth Lonegan, autor también del sólido guión, nos va dosificando poco a poco los elementos de la historia, los va cocinando a fuego lento, mientras asistimos sin pestañear y encogidos a una dimensión desgarradora del dolor del protagonista, a través de sus planos, de una parte, fríos como la nieve de Boston; de otra, serenos y tranquilos como el mar de la ciudad frente al mar. Las localizaciones de esos planos toman vital importancia ¿Y qué vemos en ellos? la soledad del pescador, el silencio del océano y el vacío, como el estado emocional de Lee. De tanto en tanto, el guión se impregna de gotas de humor negro en alguna situación, aunque no para suavizar la narración, ya que las mismas no mejoran el ánimo.

manchester-frente-al-mar

Pérdida y culpa van de la mano de Lee y sin soltarlo, hasta desembocar en la rabia. Y Casey Afleck materializa impecablemente su estado tortuoso y sin tregua, a través de un trabajo de absoluta contención y miradas que pasea durante toda la cinta. La aparición de MIchels Williams, breve, pero contundente, ayuda a agravar más, si cabe, su estado y nos ayuda a comprender.

Manchester frente al mar es un film pequeño, emotivo y seco a la vez, a la par que brutalmente desgarrador y, a mi juicio, una de las mejores películas del año.

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Frase para recordar: "Mi corazón estaba roto. Siempre va a estar roto. Pero sé que el tuyo también lo está".

Título original: Manchester by the Sea.

Director: Kenneth Lonergan.

Intérpretes: Casey Affleck, Michelle Williams, Kyle Chandler, Lucas Hedges, Tate Donovan,Erica McDermott, Matthew Broderick, Gretchen Mol.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

shutter island
Basada en la novela homónima escrita por Dennis Lehane, creador de "Mystic River (2003)" y "Adiós pequeña, adiós (2007)" cuenta con el guión adaptado para la pantalla grande de Laeta Kalogridis.  Un relato que nos traslada a 1954 y nos presenta a dos agentes judiciales federales: Teddy Daniels (DiCaprio) y su compañero Chuck Aule (Mark Ruffalo), enviados al  hospital de Ashecliffe, una Institución para enfermos mentales de alta seguridad ubicada en Shutter Island, una isla rocosa, enmarcada por grandes acantilados y alejada por un mar de distancia del puerto de Boston. Los agentes son enviados para una misión: investigar la desaparición de Rachel Solando, una paciente psicótica que ha escapado de su celda. Daniels (DiCaprio) desde el inicio del viaje en barco hacia la Isla no puede evitar que su mente evoque desagradables sensaciones, recuerdos de su estancia en el campo de concentración de Dachau. Scorsese nos plantea bajo la apariencia de una historia de suspense policial un interesante análisis del juego de percepciones que puede experimentar la mente humana. Un thriller psicológico enmarcado en la asfixiante atmósfera de una Institución mental que, bajo la magistral dirección de Scorsese, consigue introducirnos gradualmente en el sufrimiento interno de un individuo, haciéndonos dudar tanto de la cordura de nuestro protagonista como de las buenas intenciones de los que le rodean. No es un relato lineal cuya única finalidad sea descubrir cuál es el desenlace de la trama. La investigación policial representa el plano superficial que deberemos atravesar para alcanzar el núcleo principal. La ambientación de la película y los cuidados escenarios son excelentes.

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La banda sonora, la agobiante atmósfera recreada y la puesta en escena están perfectamente orquestadas para diseñar una implacable tela de araña que atrapa tanto a un brillante DiCaprio como al espectador. Centrándonos  en la banda sonora de la película, Martin eligió más que una banda sonora original, la inestimable colaboración del supervisor musical Robbie Robertson, el cual realizó una cuidadosa selección de temas ya existentes. El resultado es extremadamente brillante, en todo momento persigue una perfecta unión entre imagen y música, tan absoluta que por momentos llega a parecer que algunos temas han sido compuestos expresamente para la película. Los temas que componen la banda sonora de "Shutter Island" pueden ser divididos en dos grupos: el de la música diegética—Es la música que oyen los personajes del filme.—Surge de elementos presentes en escena (un radio, una banda, una orquesta, etc.) y el de la incidental: No proviene de fuentes naturales, sino abstractas, el espectador no puede reconocer su lugar de procedencia y los personajes no la escuchan.  Del primer grupo pueden ser destacadas canciones propias de los años 50, época en la que transcurre el film, como "Cry" de Johnnie Ray o "Wheel of fortune" de Kay Starr. El tema que cumple una función narrativa más importante es el Cuarteto para piano y cuerdas en A menor de Gustav Mahler, dicha pieza es escuchada en la película por el doctor interpretado por Max von Sydow, y su audición transporta a Teddy a sus recuerdos de la Segunda Guerra Mundial, un gran contraste entre la violencia de los recuerdos y la delicadeza de la música, algo que potencia aún más la incertidumbre de la que se rodea toda la trama.

shutter island

Sin embargo, lo más destacado de la banda sonora es la utilización que Scorsese da a la música incidental para enfatizar la sensación de desasosiego constante a lo largo del largometraje. Destacan temas de compositores sinfónicos del siglo XX como Györgi Ligeti (Lontano), John Cage (Music for Marcel Duchamp, Root of an unfocus), Ingram Marshall (Fog tropes, Prelude - The Bay), Morton Feldman (Rothko chapel 2) o John Coolidge Adams (Christian Zeal and Activity), que en conjunto forman un repertorio ecléctico pero al mismo tiempo homogéneo debido al efecto de extrañeza e inquietud que tales músicos aportan. Uno de los temas musicales mejor engarzados a lo largo del metraje es un fragmento de la Sinfonía nº 3 de Krzysztof Penderecki, cuya contundencia y gravedad aporta tensión a la secuencia inicial con la llegada de los detectives Teddy y Chuck en ferry a Shutter Island. Scorsese mantiene la isla fuera de campo hasta que aparece un gran plano general de Shutter Island (el único que aparecerá durante toda la película), momento justo en el que empieza a sonar la música de Penderecki. La misma pieza musical reaparecerá en los momentos de mayor crispación y clímax, destacando su inclusión hacia el final de la aventura, cuando el protagonista se dirige hacia el faro como símbolo de huída, de esperanza para resolver todas las dudas que lo atormentan. Es durante ese trayecto cuando la música de la pieza de Penderecki anuncia la cercanía de la conclusión de la película, pues al comienzo de la cinta dicha pieza también ha acompañado el momento en el que Teddy divisa el faro por primera vez. La atmósfera de terror psicológico está basada en gran parte en elementos puramente visuales. La fotografía de Robert Richardson consigue un cambio de colorido según los planos. El escenario natural, la isla y su paisaje consiguen la categoría de otro actor más. Uno de los grandes logros del escenario consiste en que pese a ser un espacio abierto, una que isla carece de verjas o murallas, la sensación opresiva y de falta de escapatoria es constante.

shutter island

La isla está totalmente rodeada de verticales y rocosos acantilados, un ambiente hostil que transmite un gran aislamiento del mundo exterior. Una de las escenas en los acantilados, rinde claro homenaje al famoso film de Hitchcock "Vértigo (1958)", con dos planos casi superponibles visualmente donde ambos protagonistas están a punto de caer al vacío. Si a este ambiente le sumamos un temporal que azota la isla, con lluvia permanente, relámpagos, truenos y apagones de luz en mitad de la noche, la intranquilidad comienza a aproximarse más a un relato de terror que a un simple relato de suspense. La Institución mental, al ser de alta seguridad, está permanentemente vigilada por policías armados. Sus pasillos son oscuros y tortuosos,  las celdas claustrofóbicas y las rejas herméticas cierran el paso por cualquier acceso en el interior del recinto. A este gran edificio penitenciario solo le acompaña otra construcción, el faro de la Isla, una zona de acceso prohibido, rocosa, agreste y de muy difícil acceso.  Congruente con esta atmósfera de desasosiego, hay  una puesta en escena y caracterización magnífica de los personajes. El propio director expresó su intento de describir un tiempo pasado, en las postrimerías de la II Guerra Mundial, donde todavía existían secuelas de una gran guerra y la sociedad está en pleno proceso de recuperación. Cada uno de los  brillantes actores que constituyen el reparto, fue escogido para simbolizar todos y cada uno de los iconos visuales de la película: Mark Ruffalo, Ben Kingsley, Max Von Sydow y Michaelle Williams aportan gran riqueza a la trama con sus peculiares puestas en escena.

shutter island

Como ya he mencionado anteriormente, no debemos dejarnos deslumbrar exclusivamente por esta exquisita puesta en escena visual acompañada por un fondo sonoro musical o bien por tremendos silencios. Otro de los grandes objetivos es presentar un viaje hacia el interior de la mente y de sus recuerdos. Expresada con palabras de Scorsese: "Quería conseguir plasmar a través de la actuación de DiCaprio, distintos niveles de profundidad emocional". Niveles hacia los que vamos accediendo involucrados en las diferentes atmósferas, cada una de las cuales está siempre acorde con la intensidad en introspección que van alcanzando la mente de Teddy Daniels y que son expresadas a través de sus cambios de humor. Una narración soberbia nos introduce en un complejo relato, lleno de matices y pasillos oscuros. El tiempo fílmico está dividido entre los sucesos que acontecen en el tiempo real de la investigación y las ensoñaciones de Teddy, utilizando la técnica del flashback para encajar las piezas de este extraño puzzle. De esta manera, desgranando sus pensamientos, sus recuerdos y su trágica historia, nos  adentramos por esa oscura y tortuosa senda que conduce hacia el abismo. Una magistral obra capaz de jugar con el espectador, de utilizar y plasmar cinematográficamente los principales miedos y prejuicios que la mayoría albergamos acerca sobre los psiquiatras y las Instituciones Mentales.  La cinta muestra lo que para mí es uno de los finales más impactantes que he visto en cine. 

SPOILER. La reflexión de un hombre, que descubriendo sus propios demonios, es capaz de tomar la decisión tan dura y difícil como lo es una Lobotomía o extirpación de una parte del cerebro para dejar de ser tan violento.

shutter island


Frase para recordar: "Qué es peor vivir como un monstruo, o morir como un buen hombre".


Director: Martin Scorsese.

Intérpretes: Leonardo DiCaprio, Mark Ruffalo, Ben Kingsley, Emily Mortimer, Michelle Williams, Patricia Clarkson, Max von Sydow.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:




Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

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SHUTTER ISLAND (2010). La institución mental de Martin Scorsese.

shutter island
Basada en la novela homónima escrita por Dennis Lehane, creador de "Mystic River (2003)" y "Adiós pequeña, adiós (2007)" cuenta con el guión adaptado para la pantalla grande de Laeta Kalogridis.  Un relato que nos traslada a 1954 y nos presenta a dos agentes judiciales federales: Teddy Daniels (DiCaprio) y su compañero Chuck Aule (Mark Ruffalo), enviados al  hospital de Ashecliffe, una Institución para enfermos mentales de alta seguridad ubicada en Shutter Island, una isla rocosa, enmarcada por grandes acantilados y alejada por un mar de distancia del puerto de Boston. Los agentes son enviados para una misión: investigar la desaparición de Rachel Solando, una paciente psicótica que ha escapado de su celda. Daniels (DiCaprio) desde el inicio del viaje en barco hacia la Isla no puede evitar que su mente evoque desagradables sensaciones, recuerdos de su estancia en el campo de concentración de Dachau. Scorsese nos plantea bajo la apariencia de una historia de suspense policial un interesante análisis del juego de percepciones que puede experimentar la mente humana. Un thriller psicológico enmarcado en la asfixiante atmósfera de una Institución mental que, bajo la magistral dirección de Scorsese, consigue introducirnos gradualmente en el sufrimiento interno de un individuo, haciéndonos dudar tanto de la cordura de nuestro protagonista como de las buenas intenciones de los que le rodean. No es un relato lineal cuya única finalidad sea descubrir cuál es el desenlace de la trama. La investigación policial representa el plano superficial que deberemos atravesar para alcanzar el núcleo principal. La ambientación de la película y los cuidados escenarios son excelentes.

shutter island

La banda sonora, la agobiante atmósfera recreada y la puesta en escena están perfectamente orquestadas para diseñar una implacable tela de araña que atrapa tanto a un brillante DiCaprio como al espectador. Centrándonos  en la banda sonora de la película, Martin eligió más que una banda sonora original, la inestimable colaboración del supervisor musical Robbie Robertson, el cual realizó una cuidadosa selección de temas ya existentes. El resultado es extremadamente brillante, en todo momento persigue una perfecta unión entre imagen y música, tan absoluta que por momentos llega a parecer que algunos temas han sido compuestos expresamente para la película. Los temas que componen la banda sonora de "Shutter Island" pueden ser divididos en dos grupos: el de la música diegética—Es la música que oyen los personajes del filme.—Surge de elementos presentes en escena (un radio, una banda, una orquesta, etc.) y el de la incidental: No proviene de fuentes naturales, sino abstractas, el espectador no puede reconocer su lugar de procedencia y los personajes no la escuchan.  Del primer grupo pueden ser destacadas canciones propias de los años 50, época en la que transcurre el film, como "Cry" de Johnnie Ray o "Wheel of fortune" de Kay Starr. El tema que cumple una función narrativa más importante es el Cuarteto para piano y cuerdas en A menor de Gustav Mahler, dicha pieza es escuchada en la película por el doctor interpretado por Max von Sydow, y su audición transporta a Teddy a sus recuerdos de la Segunda Guerra Mundial, un gran contraste entre la violencia de los recuerdos y la delicadeza de la música, algo que potencia aún más la incertidumbre de la que se rodea toda la trama.

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Sin embargo, lo más destacado de la banda sonora es la utilización que Scorsese da a la música incidental para enfatizar la sensación de desasosiego constante a lo largo del largometraje. Destacan temas de compositores sinfónicos del siglo XX como Györgi Ligeti (Lontano), John Cage (Music for Marcel Duchamp, Root of an unfocus), Ingram Marshall (Fog tropes, Prelude - The Bay), Morton Feldman (Rothko chapel 2) o John Coolidge Adams (Christian Zeal and Activity), que en conjunto forman un repertorio ecléctico pero al mismo tiempo homogéneo debido al efecto de extrañeza e inquietud que tales músicos aportan. Uno de los temas musicales mejor engarzados a lo largo del metraje es un fragmento de la Sinfonía nº 3 de Krzysztof Penderecki, cuya contundencia y gravedad aporta tensión a la secuencia inicial con la llegada de los detectives Teddy y Chuck en ferry a Shutter Island. Scorsese mantiene la isla fuera de campo hasta que aparece un gran plano general de Shutter Island (el único que aparecerá durante toda la película), momento justo en el que empieza a sonar la música de Penderecki. La misma pieza musical reaparecerá en los momentos de mayor crispación y clímax, destacando su inclusión hacia el final de la aventura, cuando el protagonista se dirige hacia el faro como símbolo de huída, de esperanza para resolver todas las dudas que lo atormentan. Es durante ese trayecto cuando la música de la pieza de Penderecki anuncia la cercanía de la conclusión de la película, pues al comienzo de la cinta dicha pieza también ha acompañado el momento en el que Teddy divisa el faro por primera vez. La atmósfera de terror psicológico está basada en gran parte en elementos puramente visuales. La fotografía de Robert Richardson consigue un cambio de colorido según los planos. El escenario natural, la isla y su paisaje consiguen la categoría de otro actor más. Uno de los grandes logros del escenario consiste en que pese a ser un espacio abierto, una que isla carece de verjas o murallas, la sensación opresiva y de falta de escapatoria es constante.

shutter island

La isla está totalmente rodeada de verticales y rocosos acantilados, un ambiente hostil que transmite un gran aislamiento del mundo exterior. Una de las escenas en los acantilados, rinde claro homenaje al famoso film de Hitchcock "Vértigo (1958)", con dos planos casi superponibles visualmente donde ambos protagonistas están a punto de caer al vacío. Si a este ambiente le sumamos un temporal que azota la isla, con lluvia permanente, relámpagos, truenos y apagones de luz en mitad de la noche, la intranquilidad comienza a aproximarse más a un relato de terror que a un simple relato de suspense. La Institución mental, al ser de alta seguridad, está permanentemente vigilada por policías armados. Sus pasillos son oscuros y tortuosos,  las celdas claustrofóbicas y las rejas herméticas cierran el paso por cualquier acceso en el interior del recinto. A este gran edificio penitenciario solo le acompaña otra construcción, el faro de la Isla, una zona de acceso prohibido, rocosa, agreste y de muy difícil acceso.  Congruente con esta atmósfera de desasosiego, hay  una puesta en escena y caracterización magnífica de los personajes. El propio director expresó su intento de describir un tiempo pasado, en las postrimerías de la II Guerra Mundial, donde todavía existían secuelas de una gran guerra y la sociedad está en pleno proceso de recuperación. Cada uno de los  brillantes actores que constituyen el reparto, fue escogido para simbolizar todos y cada uno de los iconos visuales de la película: Mark Ruffalo, Ben Kingsley, Max Von Sydow y Michaelle Williams aportan gran riqueza a la trama con sus peculiares puestas en escena.

shutter island

Como ya he mencionado anteriormente, no debemos dejarnos deslumbrar exclusivamente por esta exquisita puesta en escena visual acompañada por un fondo sonoro musical o bien por tremendos silencios. Otro de los grandes objetivos es presentar un viaje hacia el interior de la mente y de sus recuerdos. Expresada con palabras de Scorsese: "Quería conseguir plasmar a través de la actuación de DiCaprio, distintos niveles de profundidad emocional". Niveles hacia los que vamos accediendo involucrados en las diferentes atmósferas, cada una de las cuales está siempre acorde con la intensidad en introspección que van alcanzando la mente de Teddy Daniels y que son expresadas a través de sus cambios de humor. Una narración soberbia nos introduce en un complejo relato, lleno de matices y pasillos oscuros. El tiempo fílmico está dividido entre los sucesos que acontecen en el tiempo real de la investigación y las ensoñaciones de Teddy, utilizando la técnica del flashback para encajar las piezas de este extraño puzzle. De esta manera, desgranando sus pensamientos, sus recuerdos y su trágica historia, nos  adentramos por esa oscura y tortuosa senda que conduce hacia el abismo. Una magistral obra capaz de jugar con el espectador, de utilizar y plasmar cinematográficamente los principales miedos y prejuicios que la mayoría albergamos acerca sobre los psiquiatras y las Instituciones Mentales.  La cinta muestra lo que para mí es uno de los finales más impactantes que he visto en cine. 

SPOILER. La reflexión de un hombre, que descubriendo sus propios demonios, es capaz de tomar la decisión tan dura y difícil como lo es una Lobotomía o extirpación de una parte del cerebro para dejar de ser tan violento.

shutter island


Frase para recordar: "Qué es peor vivir como un monstruo, o morir como un buen hombre".


Director: Martin Scorsese.

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