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a-la-mañana-siguiente
Existen películas esclavas de su época. Cintas que fuera del contexto y el lugar donde fueron realizadas pierden su fuerza. A la mañana siguiente (The morning after, 1986) es en parte una de esas. Jane Fonda -nominada al Oscar por este papel, estatuilla que perdió en favor de la debutante Marlee Matlin por Hijos de un Dios menor (Randa Haines)- es la casi absoluta protagonista de este ochentero thriller de cadáver al amanecer y sospechosa ebria que para su desgracia no recuerda nada de lo sucedido. El muerto: Bobby Korshack (Geoffrey Scott) un fotógrafo de modelos eróticas, a poder ser culturista o amantes del fitness. Movimiento cultural clave de los años ochenta del que la propia Fonda formo parte hasta llegados los noventa. La sospechosa: Alex Sternbergen (Fonda) una actriz olvidada y alcoholizada, una mujer difícil en plena decadencia física. 

A la mañana siguiente se rodó de forma independiente fuera del sistema de estudios  gracias a los nombres de su director Sidney Lumet y sus dos protagonistas la ya citada Fonda y Jeff Bridges (actor fácilmente intercambiable por Kurt Russell sobre todo en su juventud, aunque ciertamente Bridges siempre estuvo un peldaño por arriba en talento y versatilidad). Lo hizo gracias a que Lorimar puso anticipadamente el dinero para filmarla: Lorimar fue una muy pequeña productora habitual de seriales de televisión, films de misterio, cintas subidas de tono o vehículos criminales. Habitualmente acababa vendiendo sus films más prometedores a majors como Fox o Warner Bros como fue el caso de este film.  El éxito de la venta de este film llevó a la propia Lorimar a estrenar en los siguientes años cintas con temáticas parecidas a cada cual peor como Relación fatal (Siesta, Mary Lambert, 1987), Corazones de fuego (Hearts on fire, Richard Marquand, 1988) o Encrucijada de pasiones (Two Moon Junction, Zalman King, 1988). 

a-la-mañana-siguiente

Quizá uno puede esperar mucho más que un thriller comercial de A la mañana siguiente y ciertamente eso sería un error por mucho que entre Lumet, Fonda y Bridges sumaran en aquel ya lejano 1986 trece nominaciones y 2 premios de la academia -ambos ganados como mejor actriz por la hija de Henry Fonda. Aun no habían llegado el honorifico para Lumet y la estatuilla de Bridges por Corazón rebelde, ambas en 2010-.

Pero de igual manera que hoy día se hacen films solo para entretener o con la misión de lograr un éxito comercial que dé para llevar a cabo proyectos más personales o arriesgados. En los ochenta también era así. De un lado Lumet buscaba cubrirse las espaldas del posible traspié comercial de Poder (1986), como finalmente acabo pasando, con un desorbitado presupuesto de 16 millones de dólares, una barbaridad para la época, nadie (solo tres millones de recaudación) fue a ver este drama político protagonizado por Richard Gere, Gene Hackman o –un primerizo- Denzel Washington. Fonda venia de trabajar el año anterior con Norman Jewison en Agnes de Dios, un papel alejado de su imagen de sex-symbol, antes solo había hecho televisión en la serie De nueve a cinco (1982). Por último Bridges quien con treinta y siete años venia de dos films consecutivos con presencia en los Oscars: Starman (1984) y Al filo de la sospecha (1985). Sin duda él era el mejor posicionado de los tres y el que menos tenía que perder si la cinta no funcionaba. Cerraban el reparto Raúl Julia como el peluquero Joaquín Manero (desconozco cualquier relación entre él y Tony Manero), ex-marido de Alex, Diane Salinger dando vida a la hija de un importante juez, Richard Foronjy (Sargento Greenbaum) y Kathy Bates como una vecina del fallecido.

a-la-mañana-siguiente

Con A la mañana siguiente estamos ante un film menor en la filmografía de Lumet, alejado (a priori) de las temáticas de intrigas criminales y políticas que acostumbraba a visitar. Tenemos delante una cinta que va mezclando géneros, empieza con un asesinato que parece tener ya culpable, pasa por una comedia –intencionada o no- en donde la supuesta asesina intenta huir en vano; ojo a cuando Alex monta el numero de su hijo enfermo terminal en el Aeropuerto para lograr un asiento en un avión lleno y luego parece ser un remake de Cluedo en donde van a apareciendo personajes que pueden que no sean lo que parece, incluyendo el ex-policía impedido de un brazo al que da vida Jeff Bridges. A la mañana siguiente funciona mejor que en un genero como una visita a un época los años 80 y como mockumentary de una fiebre: la de la mujer musculosa que en aquellos tiempos fue toda una revolución social: Ojo a los cameos de dos importantes modelos de portada del estilo bodybuilders Gladys Portugues (esposa y madre de dos de los hijos mayores de Jean-Claude Van Damme) y la ex-Miss Olympia Corinna Everson.

a-la-mañana-siguiente

Título original: The Morning After.

Director: Sidney Lumet.

Intérpretes: Jane Fonda, Jeff Bridges, Raúl Julia, Richard Foronjy, Diane Salinger, Geoffrey Scott, Kathy Bates.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Jonathan Glez

A LA MAÑANA SIGUIENTE (1986)...Podrías estar muerto.

a-la-mañana-siguiente
Existen películas esclavas de su época. Cintas que fuera del contexto y el lugar donde fueron realizadas pierden su fuerza. A la mañana siguiente (The morning after, 1986) es en parte una de esas. Jane Fonda -nominada al Oscar por este papel, estatuilla que perdió en favor de la debutante Marlee Matlin por Hijos de un Dios menor (Randa Haines)- es la casi absoluta protagonista de este ochentero thriller de cadáver al amanecer y sospechosa ebria que para su desgracia no recuerda nada de lo sucedido. El muerto: Bobby Korshack (Geoffrey Scott) un fotógrafo de modelos eróticas, a poder ser culturista o amantes del fitness. Movimiento cultural clave de los años ochenta del que la propia Fonda formo parte hasta llegados los noventa. La sospechosa: Alex Sternbergen (Fonda) una actriz olvidada y alcoholizada, una mujer difícil en plena decadencia física. 

A la mañana siguiente se rodó de forma independiente fuera del sistema de estudios  gracias a los nombres de su director Sidney Lumet y sus dos protagonistas la ya citada Fonda y Jeff Bridges (actor fácilmente intercambiable por Kurt Russell sobre todo en su juventud, aunque ciertamente Bridges siempre estuvo un peldaño por arriba en talento y versatilidad). Lo hizo gracias a que Lorimar puso anticipadamente el dinero para filmarla: Lorimar fue una muy pequeña productora habitual de seriales de televisión, films de misterio, cintas subidas de tono o vehículos criminales. Habitualmente acababa vendiendo sus films más prometedores a majors como Fox o Warner Bros como fue el caso de este film.  El éxito de la venta de este film llevó a la propia Lorimar a estrenar en los siguientes años cintas con temáticas parecidas a cada cual peor como Relación fatal (Siesta, Mary Lambert, 1987), Corazones de fuego (Hearts on fire, Richard Marquand, 1988) o Encrucijada de pasiones (Two Moon Junction, Zalman King, 1988). 

a-la-mañana-siguiente

Quizá uno puede esperar mucho más que un thriller comercial de A la mañana siguiente y ciertamente eso sería un error por mucho que entre Lumet, Fonda y Bridges sumaran en aquel ya lejano 1986 trece nominaciones y 2 premios de la academia -ambos ganados como mejor actriz por la hija de Henry Fonda. Aun no habían llegado el honorifico para Lumet y la estatuilla de Bridges por Corazón rebelde, ambas en 2010-.

Pero de igual manera que hoy día se hacen films solo para entretener o con la misión de lograr un éxito comercial que dé para llevar a cabo proyectos más personales o arriesgados. En los ochenta también era así. De un lado Lumet buscaba cubrirse las espaldas del posible traspié comercial de Poder (1986), como finalmente acabo pasando, con un desorbitado presupuesto de 16 millones de dólares, una barbaridad para la época, nadie (solo tres millones de recaudación) fue a ver este drama político protagonizado por Richard Gere, Gene Hackman o –un primerizo- Denzel Washington. Fonda venia de trabajar el año anterior con Norman Jewison en Agnes de Dios, un papel alejado de su imagen de sex-symbol, antes solo había hecho televisión en la serie De nueve a cinco (1982). Por último Bridges quien con treinta y siete años venia de dos films consecutivos con presencia en los Oscars: Starman (1984) y Al filo de la sospecha (1985). Sin duda él era el mejor posicionado de los tres y el que menos tenía que perder si la cinta no funcionaba. Cerraban el reparto Raúl Julia como el peluquero Joaquín Manero (desconozco cualquier relación entre él y Tony Manero), ex-marido de Alex, Diane Salinger dando vida a la hija de un importante juez, Richard Foronjy (Sargento Greenbaum) y Kathy Bates como una vecina del fallecido.

a-la-mañana-siguiente

Con A la mañana siguiente estamos ante un film menor en la filmografía de Lumet, alejado (a priori) de las temáticas de intrigas criminales y políticas que acostumbraba a visitar. Tenemos delante una cinta que va mezclando géneros, empieza con un asesinato que parece tener ya culpable, pasa por una comedia –intencionada o no- en donde la supuesta asesina intenta huir en vano; ojo a cuando Alex monta el numero de su hijo enfermo terminal en el Aeropuerto para lograr un asiento en un avión lleno y luego parece ser un remake de Cluedo en donde van a apareciendo personajes que pueden que no sean lo que parece, incluyendo el ex-policía impedido de un brazo al que da vida Jeff Bridges. A la mañana siguiente funciona mejor que en un genero como una visita a un época los años 80 y como mockumentary de una fiebre: la de la mujer musculosa que en aquellos tiempos fue toda una revolución social: Ojo a los cameos de dos importantes modelos de portada del estilo bodybuilders Gladys Portugues (esposa y madre de dos de los hijos mayores de Jean-Claude Van Damme) y la ex-Miss Olympia Corinna Everson.

a-la-mañana-siguiente

Título original: The Morning After.

Director: Sidney Lumet.

Intérpretes: Jane Fonda, Jeff Bridges, Raúl Julia, Richard Foronjy, Diane Salinger, Geoffrey Scott, Kathy Bates.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Jonathan Glez

tarde-de-perros
Suele decirse que la realidad siempre supera a la ficción y qué mejor ejemplo que este particular suceso que aconteció en una calurosa tarde de 1972.

Se trata de un relato complejo e interesante donde se describen todo un abanico de acontecimientos, tanto desde la perspectiva social e histórica del momento, como desde el punto de vista individual de un sujeto que representa y ejemplifica el cambio social que se está viviendo en las calles. La década de los setenta en EEUU fue una época de transición, a menudo muy marcada por la confusión, la frustración y una marcada sensación de que América había perdido su orientación y su prometedor rumbo del pasado. Los estadounidenses, que hasta entonces habían creído en el sueño americano, en que el esfuerzo individual era capaz de lograr la promoción de todos y, al mismo tiempo hacer prosperar al conjunto de una sociedad, comienzan a desilusionarse.

A comienzos de los años setenta, los Estados Unidos experimentaron una profunda transformación económica, en el mismo momento en que se desencadenaba la crisis que contribuyó a que apareciera esa nueva clase de pobres. El gasto provocado por la Guerra de Vietnam, unido a la voluntad de mantener las conquistas sociales, produjo un cambio fundamental cuyas consecuencias multiplicaron la crisis por la elevación del precio del crudo petrolífero.

tarde-de-perros

"Podéis llamarme El perro. Ese es mi apodo". Así se presentaba siempre John S. Wojtowicz, el hombre que el 22 de agosto de 1972 entró armado en una sucursal del Chase Manhattan Bank en el barrio neoyorquino de Brooklyn acompañado por dos cómplices. El atraco fue un fracaso. La policía rodeó inmediatamente la oficina bancaria y la zona se llenó de curiosos y de medios de comunicación.

El póster de la película describe la película con las siguientes frases: "El atraco tenía que haber durado diez minutos. Cuatro horas más tarde el banco era un circo. Ocho horas más tarde era la emisión en directo más importante de la televisión. Doce horas más tarde era historia. Y todo es completamente real".

Sonny Wortzik (Al Pacino), es un neoyorkino de Brooklyn, sin experiencia en atracos que decide inesperadamente dar el golpe a una pequeña sucursal bancaria ayudado por dos amigos. Entran en el banco a cara descubierta y con las armas en la mano, por lo que el más joven del grupo se arrepiente y abandona el atraco incluso antes de que éste pueda llevarse a cabo. Wortzik queda solo con su amigo Salvatore Naturile, Sal, (John Cazale). Como si la buena fortuna hubiera decidido a abandonar a estos dos personajes, las complicaciones van sucediéndose de forma cada vez más inesperada y absurda: la caja fuerte no tiene tanto dinero como esperaban y mientras intentan llevarse el poco dinero de la sucursal, el perfeccionismo de Wortzik al intentar quemar unos documentos que los incriminen, se convierte en su peor enemigo, al ser el detonante que alerta a la policía de que el banco está siendo atracado.

tarde-de-perros

Al carecer de un estructurado plan logístico, los actos de ambos atracadores se convierten en una concatenación de actos improvisados, más determinados por sus errores que por la finalidad de conseguir el dinero. Mientras piensan cómo poder abandonar el banco, ya están rodeados por un centenar de policías, acusados de secuestrar a un grupo de trabajadores, los cuales observan expectantes los extravagantes acontecimientos.

La policía, el FBI, los medios periodísticos y miles de curiosos se arremolinan en torno al banco: El espectáculo está servido para los medios de Comunicación y Sonny comienza a revelar gradualmente cuáles son los curiosos motivos que lo han obligado a realizar un acto delictivo, sin tener intención de hacer daño a nadie realmente. Los rehenes del banco comienzan a simpatizar con Sonny, y él inicia las negociaciones con el policía Eugene Moretti (Charles Durning), que pronto es reemplazado por el agente del FBI, Sheldon (James Broderick).

El relato cambia radicalmente de rumbo en el momento en que Sonny debe salir a la calle para hablar con la policía. Su discurso arenga a todos los curiosos que por allí pasan, los cuales terminen por simpatizar más con el delincuente que con la policía encargada de mantener el orden público. La narración cambia de ritmo y se bifurca en torno a dos grandes temas: Lo que sucede fuera del banco, a modo de retrato social de la época, donde las manifestaciones pacifistas y las pancartas manifiestan el apoyo a los secuestradores y se rebelan contra los poderes públicos, contra las figuras de autoridad representadas por los antidisturbios, frente a una trama más intimista, la que nos va contando la vida de este peculiar personaje.

tarde-de-perros

El guión fue adaptado por Frank Pierson, basado tanto en los artículos periodísticos de P.F. Kluge y Thomas Moore, como en el libro escrito por Leslie Waller.

Sidney Lumet nos regala una magistral dirección de actores. Una de las mejores interpretaciones de Al Pacino junto al siempre brillante y discreto John Cazale constituyen el alma del relato. Ambos actores le dan la fuerza y el carisma necesario a estos dos personajes para que puedan convertirse en héroes populares en vez de dos freakies fracasados.

La tensión narrativa es impecable, así como el manejo del tiempo fílmico, imprescindibles para transformar los elementos de un melodrama en un auténtico thriller, donde la acción siempre está contenida, pendiente de estallar, como la tensión a la que se ven sometidos nuestros ladrones protagonistas, no sólo durante el atraco, sino durante el relato que nos desvelando toda su vida.

La fotografía de Victor J. Kemper se encarga tanto de enmarcar unos excelentes primeros planos del dueto protagonista como de ofrecernos magníficas panorámicas a vista de pájaro de lo que está sucediendo en las calles que rodean al banco. La imagen, perfectamente acoplada al guion se encarga de remarcar esa diversificación del relato desde su perspectiva social y desde su visión más intimista de un singular personaje.

John S. Wojtowicz, el personaje real que vivió tras aquel suceso, fue localizado por los cineastas Allison Berg y Frank Keraudren, los cuales comenzaron a interesarse por este personaje después de ver una tarde la película de Sidney Lumet. Consiguieron localizar a Wojtowicz en 2002, cuando ya había cumplido la pena de cárcel por el atraco que cometió, y decidieron rodar un documental sobre su historia. En aquellos años, sus amigos y conocidos le llamaban, The Dog, el perro, en homenaje al título original del film que había recreado su intento de robo, Dog Day Afternoon.

tarde-de-perros

A lo largo del documental, gracias a testimonios de amigos y familiares como su primera esposa Carmen Bifulco, de su madre y de la que fue su pareja, Ernest Aron, vamos descubriendo la compleja personalidad de este hombre que fue compromisario del Partido Republicano, soldado en Vietnam y, más tarde, activista en defensa de los derechos de gays y lesbianas. En un momento de la película él mismo se define como un adicto al sexo. "No fumo ni bebo. Tampoco tomo drogas ni soy un jugador. Soy un ángel", bromea. "Me considero un romántico. Cuando conocí a Ernie fue un flechazo. Y por eso, como la quería tanto, hice lo que hice aquel 22 de agosto de 1972".

También se recuerdan los entresijos y los preparativos de ese sorprendente robo. "Antes de ir al banco, fuimos a la calle 42 a ver El Padrino”, explica Wojtowicz.

Mientras se rodaba El documental "The Dog", John Wojtowicz enfermó de cáncer y finalmente falleció en 2006. Los cineastas tardaron más de una década en poder completar el documental.

Es la amarga crónica de un personaje inclasificable, a veces tierno, otras divertido y en ocasiones patético, que saltó a la fama por un frustrado atraco y que se convirtió en carne fresca para la prensa más sensacionalista.

tarde-de-perros

Título original: Dog Day Afternoon.

Director: Sidney Lumet.

Intérpretes: Al Pacino, John Cazale, Charles Durning, Carol Kane, Chris Sarandon, Sully Boyar, Penelope Allen.

Trailer:



Escena:



Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

TARDE DE PERROS (1975). El mal día de Al Pacino.

tarde-de-perros
Suele decirse que la realidad siempre supera a la ficción y qué mejor ejemplo que este particular suceso que aconteció en una calurosa tarde de 1972.

Se trata de un relato complejo e interesante donde se describen todo un abanico de acontecimientos, tanto desde la perspectiva social e histórica del momento, como desde el punto de vista individual de un sujeto que representa y ejemplifica el cambio social que se está viviendo en las calles. La década de los setenta en EEUU fue una época de transición, a menudo muy marcada por la confusión, la frustración y una marcada sensación de que América había perdido su orientación y su prometedor rumbo del pasado. Los estadounidenses, que hasta entonces habían creído en el sueño americano, en que el esfuerzo individual era capaz de lograr la promoción de todos y, al mismo tiempo hacer prosperar al conjunto de una sociedad, comienzan a desilusionarse.

A comienzos de los años setenta, los Estados Unidos experimentaron una profunda transformación económica, en el mismo momento en que se desencadenaba la crisis que contribuyó a que apareciera esa nueva clase de pobres. El gasto provocado por la Guerra de Vietnam, unido a la voluntad de mantener las conquistas sociales, produjo un cambio fundamental cuyas consecuencias multiplicaron la crisis por la elevación del precio del crudo petrolífero.

tarde-de-perros

"Podéis llamarme El perro. Ese es mi apodo". Así se presentaba siempre John S. Wojtowicz, el hombre que el 22 de agosto de 1972 entró armado en una sucursal del Chase Manhattan Bank en el barrio neoyorquino de Brooklyn acompañado por dos cómplices. El atraco fue un fracaso. La policía rodeó inmediatamente la oficina bancaria y la zona se llenó de curiosos y de medios de comunicación.

El póster de la película describe la película con las siguientes frases: "El atraco tenía que haber durado diez minutos. Cuatro horas más tarde el banco era un circo. Ocho horas más tarde era la emisión en directo más importante de la televisión. Doce horas más tarde era historia. Y todo es completamente real".

Sonny Wortzik (Al Pacino), es un neoyorkino de Brooklyn, sin experiencia en atracos que decide inesperadamente dar el golpe a una pequeña sucursal bancaria ayudado por dos amigos. Entran en el banco a cara descubierta y con las armas en la mano, por lo que el más joven del grupo se arrepiente y abandona el atraco incluso antes de que éste pueda llevarse a cabo. Wortzik queda solo con su amigo Salvatore Naturile, Sal, (John Cazale). Como si la buena fortuna hubiera decidido a abandonar a estos dos personajes, las complicaciones van sucediéndose de forma cada vez más inesperada y absurda: la caja fuerte no tiene tanto dinero como esperaban y mientras intentan llevarse el poco dinero de la sucursal, el perfeccionismo de Wortzik al intentar quemar unos documentos que los incriminen, se convierte en su peor enemigo, al ser el detonante que alerta a la policía de que el banco está siendo atracado.

tarde-de-perros

Al carecer de un estructurado plan logístico, los actos de ambos atracadores se convierten en una concatenación de actos improvisados, más determinados por sus errores que por la finalidad de conseguir el dinero. Mientras piensan cómo poder abandonar el banco, ya están rodeados por un centenar de policías, acusados de secuestrar a un grupo de trabajadores, los cuales observan expectantes los extravagantes acontecimientos.

La policía, el FBI, los medios periodísticos y miles de curiosos se arremolinan en torno al banco: El espectáculo está servido para los medios de Comunicación y Sonny comienza a revelar gradualmente cuáles son los curiosos motivos que lo han obligado a realizar un acto delictivo, sin tener intención de hacer daño a nadie realmente. Los rehenes del banco comienzan a simpatizar con Sonny, y él inicia las negociaciones con el policía Eugene Moretti (Charles Durning), que pronto es reemplazado por el agente del FBI, Sheldon (James Broderick).

El relato cambia radicalmente de rumbo en el momento en que Sonny debe salir a la calle para hablar con la policía. Su discurso arenga a todos los curiosos que por allí pasan, los cuales terminen por simpatizar más con el delincuente que con la policía encargada de mantener el orden público. La narración cambia de ritmo y se bifurca en torno a dos grandes temas: Lo que sucede fuera del banco, a modo de retrato social de la época, donde las manifestaciones pacifistas y las pancartas manifiestan el apoyo a los secuestradores y se rebelan contra los poderes públicos, contra las figuras de autoridad representadas por los antidisturbios, frente a una trama más intimista, la que nos va contando la vida de este peculiar personaje.

tarde-de-perros

El guión fue adaptado por Frank Pierson, basado tanto en los artículos periodísticos de P.F. Kluge y Thomas Moore, como en el libro escrito por Leslie Waller.

Sidney Lumet nos regala una magistral dirección de actores. Una de las mejores interpretaciones de Al Pacino junto al siempre brillante y discreto John Cazale constituyen el alma del relato. Ambos actores le dan la fuerza y el carisma necesario a estos dos personajes para que puedan convertirse en héroes populares en vez de dos freakies fracasados.

La tensión narrativa es impecable, así como el manejo del tiempo fílmico, imprescindibles para transformar los elementos de un melodrama en un auténtico thriller, donde la acción siempre está contenida, pendiente de estallar, como la tensión a la que se ven sometidos nuestros ladrones protagonistas, no sólo durante el atraco, sino durante el relato que nos desvelando toda su vida.

La fotografía de Victor J. Kemper se encarga tanto de enmarcar unos excelentes primeros planos del dueto protagonista como de ofrecernos magníficas panorámicas a vista de pájaro de lo que está sucediendo en las calles que rodean al banco. La imagen, perfectamente acoplada al guion se encarga de remarcar esa diversificación del relato desde su perspectiva social y desde su visión más intimista de un singular personaje.

John S. Wojtowicz, el personaje real que vivió tras aquel suceso, fue localizado por los cineastas Allison Berg y Frank Keraudren, los cuales comenzaron a interesarse por este personaje después de ver una tarde la película de Sidney Lumet. Consiguieron localizar a Wojtowicz en 2002, cuando ya había cumplido la pena de cárcel por el atraco que cometió, y decidieron rodar un documental sobre su historia. En aquellos años, sus amigos y conocidos le llamaban, The Dog, el perro, en homenaje al título original del film que había recreado su intento de robo, Dog Day Afternoon.

tarde-de-perros

A lo largo del documental, gracias a testimonios de amigos y familiares como su primera esposa Carmen Bifulco, de su madre y de la que fue su pareja, Ernest Aron, vamos descubriendo la compleja personalidad de este hombre que fue compromisario del Partido Republicano, soldado en Vietnam y, más tarde, activista en defensa de los derechos de gays y lesbianas. En un momento de la película él mismo se define como un adicto al sexo. "No fumo ni bebo. Tampoco tomo drogas ni soy un jugador. Soy un ángel", bromea. "Me considero un romántico. Cuando conocí a Ernie fue un flechazo. Y por eso, como la quería tanto, hice lo que hice aquel 22 de agosto de 1972".

También se recuerdan los entresijos y los preparativos de ese sorprendente robo. "Antes de ir al banco, fuimos a la calle 42 a ver El Padrino”, explica Wojtowicz.

Mientras se rodaba El documental "The Dog", John Wojtowicz enfermó de cáncer y finalmente falleció en 2006. Los cineastas tardaron más de una década en poder completar el documental.

Es la amarga crónica de un personaje inclasificable, a veces tierno, otras divertido y en ocasiones patético, que saltó a la fama por un frustrado atraco y que se convirtió en carne fresca para la prensa más sensacionalista.

tarde-de-perros

Título original: Dog Day Afternoon.

Director: Sidney Lumet.

Intérpretes: Al Pacino, John Cazale, Charles Durning, Carol Kane, Chris Sarandon, Sully Boyar, Penelope Allen.

Trailer:



Escena:



Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

asesinato-en-el-orient-express
En la década de los setenta Hollywood descubrió que una forma de llevar a la taquilla al mayor número de espectadores era llenando el reparto con estrellas, cosa que funcionó de maravilla en el subgénero de cine de desastres.  Así era común ver en la misma película a Paul Newman metiéndose por unas escaleras llenas de fuego y a Fred Astaire rescatando a un gatito, a Charlton Heston subiéndose en un avión en pleno vuelo mientras Linda Blair esperaba salvarse para ser sometida a una operación quirúrgica. Esta fórmula ya aplicada con anterioridad en el cine bélico, en algunos westerns y hasta en ciertos dramas fue utilizada por Sidney Lumet en la adaptación de una novela de Agatha Christie realizada en el año 1974. Según declaraciones del realizador el recurso de usar un elenco multiestelar le confería al filme un aire de glamur adicional ya que según él recurrir a los mejores secundarios del cine no hubiera sido igual que ver a Sean Connery o a Jacqueline Bisset en aquellos papeles.

Y además de los citados ahí estaban Albert Finney, Lauren Bacall, Martin Balsam, Ingrid Bergman,  Jean Pierre Cassel,  John Gielgud, Vanessa Redgrave, Wendy Hiller, Rachel Roberts,  Anthony Perkins, Michael York y Richard Widmark. Un quién-es-quién en el universo interpretativo de aquel entonces.  Porque en la trama también existía un quién es quién, ya que el famoso detective Hércules Poirot tenía que encontrar al culpable en esta pléyade de sospechosos.

asesinato-en-el-orient-express

La película arranca con el secuestro de una niña, hija de un héroe nacional americano, la cual es posteriormente hallada muerta (hecho inspirado en el famoso  caso Lindbergh ) y años más tarde la acción se traslada a un viaje en el  expreso de Oriente desde Estambul a Francia con conexión a Londres. En él va el legendario detective Belga luego de haber resuelto un caso en Mesopotamia y durante una tormenta en los Balcanes el tren debe detenerse por un alud, esa noche el millonario Ratchett (Widmark) es asesinado a cuchillazos de una manera misteriosa. El investigador (Albert Finney) deberá  resolver el crimen hasta que el paso sea habilitado otra vez.

La resolución del film, para aquellos que lo vieron o leyeron la novela, es compleja. Venganza fuenteovejunezca  orquestada  ritualmente por personajes cuya devoción y lealtad a los padres de la víctima es realmente conmovedora. Las diferencias con el original literario son otra cosa y no tienen trascendencia en este asunto.

asesinato-en-el-orient-express

Título original: Murder on the Orient Express.

Director: Sidney Lumet.

Intérpretes: Albert Finney, Lauren Bacall, Ingrid Bergman, Sean Connery, Anthony Perkins, Vanessa Redgrave, Jacqueline Bisset, Richard Widmark, Martin Balsam.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Carlos Fernando Carrion Quezada

ASESINATO EN EL ORIENT EXPRESS (1974). Sidney Lumet adapta la novela de Agatha Christie.

asesinato-en-el-orient-express
En la década de los setenta Hollywood descubrió que una forma de llevar a la taquilla al mayor número de espectadores era llenando el reparto con estrellas, cosa que funcionó de maravilla en el subgénero de cine de desastres.  Así era común ver en la misma película a Paul Newman metiéndose por unas escaleras llenas de fuego y a Fred Astaire rescatando a un gatito, a Charlton Heston subiéndose en un avión en pleno vuelo mientras Linda Blair esperaba salvarse para ser sometida a una operación quirúrgica. Esta fórmula ya aplicada con anterioridad en el cine bélico, en algunos westerns y hasta en ciertos dramas fue utilizada por Sidney Lumet en la adaptación de una novela de Agatha Christie realizada en el año 1974. Según declaraciones del realizador el recurso de usar un elenco multiestelar le confería al filme un aire de glamur adicional ya que según él recurrir a los mejores secundarios del cine no hubiera sido igual que ver a Sean Connery o a Jacqueline Bisset en aquellos papeles.

Y además de los citados ahí estaban Albert Finney, Lauren Bacall, Martin Balsam, Ingrid Bergman,  Jean Pierre Cassel,  John Gielgud, Vanessa Redgrave, Wendy Hiller, Rachel Roberts,  Anthony Perkins, Michael York y Richard Widmark. Un quién-es-quién en el universo interpretativo de aquel entonces.  Porque en la trama también existía un quién es quién, ya que el famoso detective Hércules Poirot tenía que encontrar al culpable en esta pléyade de sospechosos.

asesinato-en-el-orient-express

La película arranca con el secuestro de una niña, hija de un héroe nacional americano, la cual es posteriormente hallada muerta (hecho inspirado en el famoso  caso Lindbergh ) y años más tarde la acción se traslada a un viaje en el  expreso de Oriente desde Estambul a Francia con conexión a Londres. En él va el legendario detective Belga luego de haber resuelto un caso en Mesopotamia y durante una tormenta en los Balcanes el tren debe detenerse por un alud, esa noche el millonario Ratchett (Widmark) es asesinado a cuchillazos de una manera misteriosa. El investigador (Albert Finney) deberá  resolver el crimen hasta que el paso sea habilitado otra vez.

La resolución del film, para aquellos que lo vieron o leyeron la novela, es compleja. Venganza fuenteovejunezca  orquestada  ritualmente por personajes cuya devoción y lealtad a los padres de la víctima es realmente conmovedora. Las diferencias con el original literario son otra cosa y no tienen trascendencia en este asunto.

asesinato-en-el-orient-express

Título original: Murder on the Orient Express.

Director: Sidney Lumet.

Intérpretes: Albert Finney, Lauren Bacall, Ingrid Bergman, Sean Connery, Anthony Perkins, Vanessa Redgrave, Jacqueline Bisset, Richard Widmark, Martin Balsam.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Carlos Fernando Carrion Quezada

doce hombres sin piedad
En una sala calurosa se reunen doce miembros de un jurado para dictaminar la culpabilidad o inocencia, a través del voto por unanimidad, el supuesto asesinato de un hombre a cargo de su propio hijo. Lo que inicialmente parece una decisión sencilla se complica cuando uno de los miembros vota la inocencia del muchacho ante la negativa del resto. Un voto de inocencia a causa de una duda razonable que hará que salga a la luz las diferentes personalidades de cada uno de los componentes del jurado. "Doce hombre sin piedad" es una obra escrita por Reginald Rose destinada para la televisión y que fue vista en el año 1.954. Un formato, el televisivo, que fue adaptado posteriormente al terreno cinematográfico 5 años después por Sidney Lumet, un director que abandonaba el mundo de la televisión para dar el salto al mundo del cine. El film a pesar de ser un fracaso comercial en la taquilla en el momento de su estreno fue enormemente alabado por la crítica especializada hasta el punto de obtener 3 nominaciones en los Óscar en aquel año, optando a las categorías de mejor película, mejor director y mejor guión adaptado. Ese año David Lean y su "El puente sobre el río Kwai (1957)" serían los grandes vencedores de la noche con un total de 7 estatuillas doradas. Sin dudas un gran debut para el bueno de Lumet que hizo que su "ópera prima" se convirtiera en uno de los debut más importantes de la historia del cine, a la altura del "Ciudadano Kane (1941)" de Orson Wells, "Los cuatrocientos golpes (1959)" de François Truffaut o "El halcón maltés (1941)" de John Huston, entre otros.

doce hombres sin piedad


Los actores que forman a los doce miembros del jurado (resulta curioso que no se incluyera ninguna mujer ni un hombre de color) fueron Henry Fonda como el jurado número 8, un hombre honesto que no le tiembla el pulso a la hora de ser el único (en un principio) en dictaminar la presunta inocencia del acusado, Martin Balsam, como el jurado número 1, éste ejerce de presidente que sin "mojarse" en su opinión trata de coordinar respetuosamente a los miembros del grupo, John Fiedler como el jurado número 2, un hombre tímido e incapaz de tomar decisiones por si mismo, Lee J. Cobb como el jurado número 3, caracterizado por su fuerza y mal carácter, que a la vez esconde un problema personal (su conflicto y distanciamiento con su hijo) que es clave en su decisión respecto al caso, E.G. Marshall, jurado número 4, representa a una persona cauta, observadora y prudente en su manera de actuar, Jack Klugman, como el jurado número 5, una persona callada y de apariencia reservada que va cogiendo confianza a medida que transcurre la reunión.

doce hombres sin piedad

Edward Binn, como el jurado número 6, un personaje que si bien no participa mucho en el debate si aparece cuando ve alguna injusticia o falta de respeto por parte de alguno de los miembros, Jack Warden, como el jurado número 7, en el rol de gracioso y fanfarrón, un tipo que piensa más en ver un partido de béisbol que en ser coherente en su manera de ver el caso, Joseph Sweeney, como el jurado número 8, es el anciano del grupo, un hombre cabal y sabio que se convierte en el principal aliado de Henry Fonda tras escuchar sus razonamientos, Ed Begley, como el jurado número 9, al igual que el jurado número 3, usa su mal carácter para convencer al resto de los miembros del jurado, una persona gruñona, maleducada y con fuerte actitud racistaGeorge Voskovec, como el jurado número 10, un personaje que al contrario del anteriormente mencionado, se caracteriza por su educación y por saber expresarse correctamente sin ofender a los demás y Robert Webber, como el jurado número 11, un hombre superficial que se deja llevar según el rumbo que va tomando el debate. 


doce hombres sin piedad

En "Doce hombres sin piedad" Lumet desgrana a la perfección los elementos de un juicio justo, destacando que se cumplan las reglas y que se haga hincapié la presunción de inocencia y el empleo de la duda razonable. Aunque éste no es el único tema que nos presenta en el film, Lumet también nos habla del lado más oscuro de la naturaleza humana (la agresividad, la intolerancia, el egoísmo...), el cómo afecta la determinación de una persona ante la presión del grupo o como influyen las decisiones cuando la votación se realiza de manera presencial (en el caso de la película a mano alzada) o a través un voto privado donde se respeta la intimidad de quien vota. Destaco la genial manera de como expone Lumet la evolución de los personajes a medida que avanza la trama, si en un primer momento nos muestra un ambiente distendido ese "buen rollo" se va transformando durante el transcurso de la deliberación en una atmósfera más arisca y conflictiva, destapando la real forma de ser de los participantes.

doce hombres sin piedad

En el plantel de actores, Henry Fonda sería el "héroe" de la función, un hombre de principios, capaz de recapacitar y debatir con cada uno de los miembros que le reprende sabiendo salir ileso de todas ellas. No confía ciegamente en la inocencia del joven pero tampoco quiere considerarlo culparlo tan a la ligera, intenta estudiar cada uno de los hechos meticulosamente, al detalle, descomponiendo cada una de las piezas del puzzle que forman el caso. Analizando a los testigos que culpabilizan al joven y asegurándose de que sus afirmaciones sea ciertas, bien examinando cómo uno de los testigos con tan avanzada edad pudo darle tiempo divisar quien cometió el crimen teniendo una cojera que apenas le permite caminar o bien cómo una chica con problemas de vista que no dispone en ese momento de las gafas dice haber visto el asesinato.

doce hombres sin piedad

Entre sus escenas hay que mencionar ese formidable instante donde el personaje de Ed Begley (el jurado número 9), en un intento de eclipsar al resto de los componente con su actitud racista e intolerante, observa como los demás le hacen el "vacío" en la sala, dándole literalmente la espalda en el momento de su discurso. Inolvidable este instante como un personaje lleno de fuerza se va apagando y debilitando cuando sus razonamientos son ignorados por el resto del grupo. Sin duda una de esas míticas secuencias que nos brinda el film. También hay que destacar la sobresaliente fotografía de Boris Kaufman (aprovecho para recordar su gran trabajo en la obra de Elia Kazan, "La ley del silencio (1954)" donde ganó el Óscar) que elimina, al tratarse de un solo escenario (exceptuando el principio y final del film), la sensación de que estemos viendo una obra teatral en vez de una película.

doce hombres sin piedad

Su fotografía se caracteriza por esos primeros planos de los protagonistas mostrando su estado de tensión o esos encuadres que enseñan la claustrofóbica y calurosa habitación donde se encuentran los personaje reunidos. La versión televisiva del año 1.954 y la película de Sidney Lumet que me centró en esta reseña, no fueron las únicas adaptaciones que se hicieron sobre el escrito de Reginald Rose, en 1997, William Friedkin ("The french connection (1971)") realizó otra versión para televisión con Jack Lemmon, George C. Scott y James Gandolfini entre los actores del reparto. El director ruso Nikita Mikhalkov ("Ojos negros (1987)"), también realizó su personal adaptación con "12 (2007)", una interesante film aunque de excesivo metraje que obtuvo la nominación a la mejor película de habla no inglesa. En España también se animaron a adaptarla, en 1961 en el espacio Gran Teatro y en 1973 en el espacio Estudio 1. Hay que mencionar que aparte de la televisión y el cine, la obra de Rose ha sido también representada en el teatro en innumerables ocasiones.

Frase para recordar: "Por una u otra razón los prejuicios siempre buscan la verdad. Una verdad que yo desconozco y que es probable que nunca conozca".

doce hombres sin piedad
doce hombres sin piedad










Título original: Twelve angry men.

Director: Sidney Lumet.

Interpretes: Henry FondaLee J. CobbE.G. MarshallJack WardenEd BegleyMartin Balsam.


Trailer:



Información complementaria:
Lee J. Cobb


Reseña escrita por Jesús Fariña
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QUIERES COMPRAR DOCE HOMBRES SIN PIEDAD

doce hombres sin piedad blu ray








Doce Hombres Sin Piedad [Blu-ray]

DOCE HOMBRES SIN PIEDAD (1957). La duda razonable de Henry Fonda.

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En una sala calurosa se reunen doce miembros de un jurado para dictaminar la culpabilidad o inocencia, a través del voto por unanimidad, el supuesto asesinato de un hombre a cargo de su propio hijo. Lo que inicialmente parece una decisión sencilla se complica cuando uno de los miembros vota la inocencia del muchacho ante la negativa del resto. Un voto de inocencia a causa de una duda razonable que hará que salga a la luz las diferentes personalidades de cada uno de los componentes del jurado. "Doce hombre sin piedad" es una obra escrita por Reginald Rose destinada para la televisión y que fue vista en el año 1.954. Un formato, el televisivo, que fue adaptado posteriormente al terreno cinematográfico 5 años después por Sidney Lumet, un director que abandonaba el mundo de la televisión para dar el salto al mundo del cine. El film a pesar de ser un fracaso comercial en la taquilla en el momento de su estreno fue enormemente alabado por la crítica especializada hasta el punto de obtener 3 nominaciones en los Óscar en aquel año, optando a las categorías de mejor película, mejor director y mejor guión adaptado. Ese año David Lean y su "El puente sobre el río Kwai (1957)" serían los grandes vencedores de la noche con un total de 7 estatuillas doradas. Sin dudas un gran debut para el bueno de Lumet que hizo que su "ópera prima" se convirtiera en uno de los debut más importantes de la historia del cine, a la altura del "Ciudadano Kane (1941)" de Orson Wells, "Los cuatrocientos golpes (1959)" de François Truffaut o "El halcón maltés (1941)" de John Huston, entre otros.

doce hombres sin piedad


Los actores que forman a los doce miembros del jurado (resulta curioso que no se incluyera ninguna mujer ni un hombre de color) fueron Henry Fonda como el jurado número 8, un hombre honesto que no le tiembla el pulso a la hora de ser el único (en un principio) en dictaminar la presunta inocencia del acusado, Martin Balsam, como el jurado número 1, éste ejerce de presidente que sin "mojarse" en su opinión trata de coordinar respetuosamente a los miembros del grupo, John Fiedler como el jurado número 2, un hombre tímido e incapaz de tomar decisiones por si mismo, Lee J. Cobb como el jurado número 3, caracterizado por su fuerza y mal carácter, que a la vez esconde un problema personal (su conflicto y distanciamiento con su hijo) que es clave en su decisión respecto al caso, E.G. Marshall, jurado número 4, representa a una persona cauta, observadora y prudente en su manera de actuar, Jack Klugman, como el jurado número 5, una persona callada y de apariencia reservada que va cogiendo confianza a medida que transcurre la reunión.

doce hombres sin piedad

Edward Binn, como el jurado número 6, un personaje que si bien no participa mucho en el debate si aparece cuando ve alguna injusticia o falta de respeto por parte de alguno de los miembros, Jack Warden, como el jurado número 7, en el rol de gracioso y fanfarrón, un tipo que piensa más en ver un partido de béisbol que en ser coherente en su manera de ver el caso, Joseph Sweeney, como el jurado número 8, es el anciano del grupo, un hombre cabal y sabio que se convierte en el principal aliado de Henry Fonda tras escuchar sus razonamientos, Ed Begley, como el jurado número 9, al igual que el jurado número 3, usa su mal carácter para convencer al resto de los miembros del jurado, una persona gruñona, maleducada y con fuerte actitud racistaGeorge Voskovec, como el jurado número 10, un personaje que al contrario del anteriormente mencionado, se caracteriza por su educación y por saber expresarse correctamente sin ofender a los demás y Robert Webber, como el jurado número 11, un hombre superficial que se deja llevar según el rumbo que va tomando el debate. 


doce hombres sin piedad

En "Doce hombres sin piedad" Lumet desgrana a la perfección los elementos de un juicio justo, destacando que se cumplan las reglas y que se haga hincapié la presunción de inocencia y el empleo de la duda razonable. Aunque éste no es el único tema que nos presenta en el film, Lumet también nos habla del lado más oscuro de la naturaleza humana (la agresividad, la intolerancia, el egoísmo...), el cómo afecta la determinación de una persona ante la presión del grupo o como influyen las decisiones cuando la votación se realiza de manera presencial (en el caso de la película a mano alzada) o a través un voto privado donde se respeta la intimidad de quien vota. Destaco la genial manera de como expone Lumet la evolución de los personajes a medida que avanza la trama, si en un primer momento nos muestra un ambiente distendido ese "buen rollo" se va transformando durante el transcurso de la deliberación en una atmósfera más arisca y conflictiva, destapando la real forma de ser de los participantes.

doce hombres sin piedad

En el plantel de actores, Henry Fonda sería el "héroe" de la función, un hombre de principios, capaz de recapacitar y debatir con cada uno de los miembros que le reprende sabiendo salir ileso de todas ellas. No confía ciegamente en la inocencia del joven pero tampoco quiere considerarlo culparlo tan a la ligera, intenta estudiar cada uno de los hechos meticulosamente, al detalle, descomponiendo cada una de las piezas del puzzle que forman el caso. Analizando a los testigos que culpabilizan al joven y asegurándose de que sus afirmaciones sea ciertas, bien examinando cómo uno de los testigos con tan avanzada edad pudo darle tiempo divisar quien cometió el crimen teniendo una cojera que apenas le permite caminar o bien cómo una chica con problemas de vista que no dispone en ese momento de las gafas dice haber visto el asesinato.

doce hombres sin piedad

Entre sus escenas hay que mencionar ese formidable instante donde el personaje de Ed Begley (el jurado número 9), en un intento de eclipsar al resto de los componente con su actitud racista e intolerante, observa como los demás le hacen el "vacío" en la sala, dándole literalmente la espalda en el momento de su discurso. Inolvidable este instante como un personaje lleno de fuerza se va apagando y debilitando cuando sus razonamientos son ignorados por el resto del grupo. Sin duda una de esas míticas secuencias que nos brinda el film. También hay que destacar la sobresaliente fotografía de Boris Kaufman (aprovecho para recordar su gran trabajo en la obra de Elia Kazan, "La ley del silencio (1954)" donde ganó el Óscar) que elimina, al tratarse de un solo escenario (exceptuando el principio y final del film), la sensación de que estemos viendo una obra teatral en vez de una película.

doce hombres sin piedad

Su fotografía se caracteriza por esos primeros planos de los protagonistas mostrando su estado de tensión o esos encuadres que enseñan la claustrofóbica y calurosa habitación donde se encuentran los personaje reunidos. La versión televisiva del año 1.954 y la película de Sidney Lumet que me centró en esta reseña, no fueron las únicas adaptaciones que se hicieron sobre el escrito de Reginald Rose, en 1997, William Friedkin ("The french connection (1971)") realizó otra versión para televisión con Jack Lemmon, George C. Scott y James Gandolfini entre los actores del reparto. El director ruso Nikita Mikhalkov ("Ojos negros (1987)"), también realizó su personal adaptación con "12 (2007)", una interesante film aunque de excesivo metraje que obtuvo la nominación a la mejor película de habla no inglesa. En España también se animaron a adaptarla, en 1961 en el espacio Gran Teatro y en 1973 en el espacio Estudio 1. Hay que mencionar que aparte de la televisión y el cine, la obra de Rose ha sido también representada en el teatro en innumerables ocasiones.

Frase para recordar: "Por una u otra razón los prejuicios siempre buscan la verdad. Una verdad que yo desconozco y que es probable que nunca conozca".

doce hombres sin piedad
doce hombres sin piedad










Título original: Twelve angry men.

Director: Sidney Lumet.

Interpretes: Henry FondaLee J. CobbE.G. MarshallJack WardenEd BegleyMartin Balsam.


Trailer:



Información complementaria:
Lee J. Cobb


Reseña escrita por Jesús Fariña
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Doce Hombres Sin Piedad [Blu-ray]


tarde de perros
Sidney Lumet volvía a repetir con Al Pacino, tras el éxito cosechado en la policíaca "Serpico (1973)" en esta historia basada en hechos reales sobre el atraco a una sucursal de un banco por una banda de inexpertos atracadores, lo que parecía un robo rápido acabaría convirtiéndose en un espectáculo televisivo y en una auténtica pesadilla para los ladrones. Con un guión escrito por Frank Pierson, guionista recordado por el clásico de Paul Newman "La leyenda del indomable (1967)" hizo que su historia cargada de suspense y buena dosis de humor inteligente (genial el momento donde la pareja de una de las secuestradas le pregunta por teléfono a que hora acabará el atraco) ganara el Óscar al mejor guión original y único que obtendría la película de sus seis nominaciones que competía en ese año ( incluida mejor película, director y actor principal), una pena que se tropezara con la obra maestra de Milos Forman-Jack Nicholson "Alguien voló sobre el nido del cuco (1975)". La clave del film sin duda recae en la estupenda dirección por parte de Lumet y la genial interpretación de Al Pacino como Sonny Wortzik, (de los mejores papeles del actor) como atracador homosexual al borde de un ataque de nervios, un personaje perdedor que desprende gran dosis de simpatía y carisma en todas las apariciones que ejerce en la duración del film. Destacar también la aparición de John Cazale, con su personaje de atracador que acompaña a Al Pacino, un actor que a pesar de su corta carrera filmografía (solo 5 películas) por su drástico fallecimiento de Cáncer, tiene el lujo de haber participado en títulos tan clásicos y sobresalientes como "El padrino I y II", "La conversación (1974)", "El cazador (1978)" o el título que hago mención. Una de las escenas destacables que guardo en la memoria, ver a un nervioso Sonny Wortzik llamando asesinos a los policías que rodean el banco mientras se gana la simpatía del publico presente.

Frase para recordar: "El individuo que me mate me gustaría que fuese por odio, no por simple trabajo".

tarde de perrostarde de perros

Título original: Dog day afternoon.


Director: Sidney Lumet.

Intérpretes: Al Pacino, John Cazale, Charles Durning.

Trailer: 



Información complementaria:
John Cazale

Reseña escrita por Jesús Fariña 
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TARDE DE PERROS (1975)


tarde de perros
Sidney Lumet volvía a repetir con Al Pacino, tras el éxito cosechado en la policíaca "Serpico (1973)" en esta historia basada en hechos reales sobre el atraco a una sucursal de un banco por una banda de inexpertos atracadores, lo que parecía un robo rápido acabaría convirtiéndose en un espectáculo televisivo y en una auténtica pesadilla para los ladrones. Con un guión escrito por Frank Pierson, guionista recordado por el clásico de Paul Newman "La leyenda del indomable (1967)" hizo que su historia cargada de suspense y buena dosis de humor inteligente (genial el momento donde la pareja de una de las secuestradas le pregunta por teléfono a que hora acabará el atraco) ganara el Óscar al mejor guión original y único que obtendría la película de sus seis nominaciones que competía en ese año ( incluida mejor película, director y actor principal), una pena que se tropezara con la obra maestra de Milos Forman-Jack Nicholson "Alguien voló sobre el nido del cuco (1975)". La clave del film sin duda recae en la estupenda dirección por parte de Lumet y la genial interpretación de Al Pacino como Sonny Wortzik, (de los mejores papeles del actor) como atracador homosexual al borde de un ataque de nervios, un personaje perdedor que desprende gran dosis de simpatía y carisma en todas las apariciones que ejerce en la duración del film. Destacar también la aparición de John Cazale, con su personaje de atracador que acompaña a Al Pacino, un actor que a pesar de su corta carrera filmografía (solo 5 películas) por su drástico fallecimiento de Cáncer, tiene el lujo de haber participado en títulos tan clásicos y sobresalientes como "El padrino I y II", "La conversación (1974)", "El cazador (1978)" o el título que hago mención. Una de las escenas destacables que guardo en la memoria, ver a un nervioso Sonny Wortzik llamando asesinos a los policías que rodean el banco mientras se gana la simpatía del publico presente.

Frase para recordar: "El individuo que me mate me gustaría que fuese por odio, no por simple trabajo".

tarde de perrostarde de perros

Título original: Dog day afternoon.


Director: Sidney Lumet.

Intérpretes: Al Pacino, John Cazale, Charles Durning.

Trailer: 



Información complementaria:
John Cazale

Reseña escrita por Jesús Fariña 
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serpico
Gran trabajo de Sidney Lumet que junto al guionista Waldo Salt (también impresionante su guión para "Cowboy de medianoche (1969)") realizaron esta obra de denuncia policial basada en la biografía de Frank Serpico escrita por Peter Mass. La calidad de este film no hubiera sido posible sin la sobresaliente interpretación de Al Pacino (de sus mejores papeles, en mi opinión, junto el de Tony Montana de "El precio del poder (1983)", en una década (los setenta) donde el actor iniciaría su lanzamiento al estrellato y gozaría de una de sus mejores etapas en el mundo cinematográfico (el actor, durante los años 1972 -1979, estaría presente en 5 ceremonias de los Óscar en la lucha de una estatuilla, pero que no le llegaría el preciado premio hasta los años noventa donde sería finalmente recompensado por su papel de ciego en "Esencia de mujer (1992)"). Al Pacino, en este título que menciono, se dejaría la piel interpretando la vida de este policía hippy atormentado que fiel a sus principios moralistas luchó contra la corrupción policial que ejercían la mayoría de sus colegas de profesión hasta el extremo de afectarle de manera negativa en su vida personal. Tras su éxito cosechado, director y actor ,volverían a repetir conjuntamente dos años más tarde en una nueva obra de notable importancia "Tarde de perros (1975)".

Frase para recordar: "Nunca hemos tenido un tío tan raro como tú".

serpicoserpico

Director: Sidney Lumet.

Intérprete: Al Pacino, Jack Kehoe, John Randolph.

Trailer: 



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Sidney Lumet

Reseña escrita por Jesús Fariña 
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SERPICO (1973)


serpico
Gran trabajo de Sidney Lumet que junto al guionista Waldo Salt (también impresionante su guión para "Cowboy de medianoche (1969)") realizaron esta obra de denuncia policial basada en la biografía de Frank Serpico escrita por Peter Mass. La calidad de este film no hubiera sido posible sin la sobresaliente interpretación de Al Pacino (de sus mejores papeles, en mi opinión, junto el de Tony Montana de "El precio del poder (1983)", en una década (los setenta) donde el actor iniciaría su lanzamiento al estrellato y gozaría de una de sus mejores etapas en el mundo cinematográfico (el actor, durante los años 1972 -1979, estaría presente en 5 ceremonias de los Óscar en la lucha de una estatuilla, pero que no le llegaría el preciado premio hasta los años noventa donde sería finalmente recompensado por su papel de ciego en "Esencia de mujer (1992)"). Al Pacino, en este título que menciono, se dejaría la piel interpretando la vida de este policía hippy atormentado que fiel a sus principios moralistas luchó contra la corrupción policial que ejercían la mayoría de sus colegas de profesión hasta el extremo de afectarle de manera negativa en su vida personal. Tras su éxito cosechado, director y actor ,volverían a repetir conjuntamente dos años más tarde en una nueva obra de notable importancia "Tarde de perros (1975)".

Frase para recordar: "Nunca hemos tenido un tío tan raro como tú".

serpicoserpico

Director: Sidney Lumet.

Intérprete: Al Pacino, Jack Kehoe, John Randolph.

Trailer: 



Información complementaria:
Sidney Lumet

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