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Posiblemente en la
actualidad todo el mundo conozca a Frank Darabont por ser uno de los
creadores de la serie de "The walking dead" y haber
dirigido "La milla verde (1999)" y "La niebla (2007)",
pero en el alejado año de 1994, era prácticamente un desconocido
que había participado en el libreto de "Pesadilla en Elm Street
3 (1987)". Basada en una obra de Stephen King, Darabont se
atrevió a utilizar a unos semidesconocidos Tim Robbins y Morgan
Freeman como los protagonistas de un drama carcelario que en su
momento pasó desapercibido en las salas de cine hasta que recibió 7
nominaciones a los Oscars, que tampoco sirvieron de mucho para
obtener notoriedad en taquilla, consiguiendo el dudoso honor de
colocarse en el puesto 50 el año de su estreno en EEUU. La suerte no
acompañó al film ya que Forrest Gump fue la que se llevó el gato
al agua en los deseados premios de Hollywood. Pero el tiempo y "la
redención", no han hecho más que provocar que la película sea
un film a reivindicar, colocándose en los primeros puestos de
preferencia de crítica y público cinéfilo.
La amistad entre Andy
Dufresne (Robbins) y Red (Freeman) es una bella a la par que dura
historia sobre la esperanza, sobre que aún en la situación más
desastrosa y horrible por la que podamos pasar, el ser humano
contando con las virtudes y sapiencia que posea, puede darle la
vuelta al drama y convertir la oscuridad en la luz más brillante que
se pueda imaginar. En cuanto Dufrense toma conciencia de dónde,
cómo, y con quién se encuentra encerrado en la prisión de
Shawshank, toma las riendas y se aventura a hablar con el temible
guarda interpretado por Clancy Brown, con el propósito de arreglarle
un problema para ahorrarle impuestos, sabiendo que él es un experto
en la banca. Justo en este instante, volcando brea sobre un tejado,
Andy supera sus miedos y pide a cambio del favor ofrecido, no algo
para él, sino curiosamente y para sorpresa de todos, unas cervezas
para sus compañeros, momento en el que tanto Red como sus colegas de
celda y guardas de la cárcel, verán en el personaje interpretado
por Robbins alguien especial. A partir de ahí el protagonista de
"Cadena Perpetua" demuestra que el ser humano puede hacer
lo mejor que sabe contando con lo que tiene, pasando por encima de
haber sido sentenciado por un crimen que no ha cometido, violado,
ultrajado, golpeado e incluso olvidado y engañado por el alcaide y
guarda a quienes ha ayudado a ganar ingentes cantidades de dinero con
el fisco y otras actividades fraudulentas, hecho que le servirá a
Dufrense para tomarse una revancha digna de una mente brillante,
bondadosa y justa, un hombre intachable que basa en la insistencia y
la perseverancia sus métodos para sobrevivir.
El film de Darabont es
todo un alegato de superación para sobreponerse al dolor, que se
combate con benevolencia, cordialidad, profesionalidad y sobre todo
una historia de amistad, la que Andy Dufrense le procesa a Red, un
majestuoso Morgan Freeman que a partir de aquí se convertiría en
objeto de deseo de productores y directores. De todos los asombrosos
momentos de "Cadena Perpetua", quedará para el recuerdo en
la historia del cine, ese en el que Dufrense saborea la libertad con
las manos alzadas mientras la lluvia moja todo su cuerpo, y claro un
final magnífico y sensible con el reencuentro de dos amigos que se
respetan, se admiran y se quieren. En la película cabe mencionar la
peculiaridad de ver el transcurso de los años a través de los
póster de los símbolos sexuales de las diferentes épocas
conseguidos por Red para Andy, pasando por la Rita Hayworth de
"Gilda (1946)" (que tiene especial importancia en el film),
la Marilyn Monroe de "La tentación vive arriba (1955)" y
la Raquel Welch de "Hace un millón de años (1966)". La
primera colaboración de Stephen King y Frank Darabont, al final se
ha ganado un puesto de honor en la meca de la historia de Hollywood,
una película a la que ha redimido el tiempo y su incuestionable
calidad.
Título original: Frank Darabont.
Director: The Shawshank Redemption.
Intérpretes: Tim Robbins,Morgan Freeman,Bob Gunton,James Whitmore,Gil Bellows,William Sadler,Mark Rolston,Clancy Brown.
Posiblemente en la
actualidad todo el mundo conozca a Frank Darabont por ser uno de los
creadores de la serie de "The walking dead" y haber
dirigido "La milla verde (1999)" y "La niebla (2007)",
pero en el alejado año de 1994, era prácticamente un desconocido
que había participado en el libreto de "Pesadilla en Elm Street
3 (1987)". Basada en una obra de Stephen King, Darabont se
atrevió a utilizar a unos semidesconocidos Tim Robbins y Morgan
Freeman como los protagonistas de un drama carcelario que en su
momento pasó desapercibido en las salas de cine hasta que recibió 7
nominaciones a los Oscars, que tampoco sirvieron de mucho para
obtener notoriedad en taquilla, consiguiendo el dudoso honor de
colocarse en el puesto 50 el año de su estreno en EEUU. La suerte no
acompañó al film ya que Forrest Gump fue la que se llevó el gato
al agua en los deseados premios de Hollywood. Pero el tiempo y "la
redención", no han hecho más que provocar que la película sea
un film a reivindicar, colocándose en los primeros puestos de
preferencia de crítica y público cinéfilo.
La amistad entre Andy
Dufresne (Robbins) y Red (Freeman) es una bella a la par que dura
historia sobre la esperanza, sobre que aún en la situación más
desastrosa y horrible por la que podamos pasar, el ser humano
contando con las virtudes y sapiencia que posea, puede darle la
vuelta al drama y convertir la oscuridad en la luz más brillante que
se pueda imaginar. En cuanto Dufrense toma conciencia de dónde,
cómo, y con quién se encuentra encerrado en la prisión de
Shawshank, toma las riendas y se aventura a hablar con el temible
guarda interpretado por Clancy Brown, con el propósito de arreglarle
un problema para ahorrarle impuestos, sabiendo que él es un experto
en la banca. Justo en este instante, volcando brea sobre un tejado,
Andy supera sus miedos y pide a cambio del favor ofrecido, no algo
para él, sino curiosamente y para sorpresa de todos, unas cervezas
para sus compañeros, momento en el que tanto Red como sus colegas de
celda y guardas de la cárcel, verán en el personaje interpretado
por Robbins alguien especial. A partir de ahí el protagonista de
"Cadena Perpetua" demuestra que el ser humano puede hacer
lo mejor que sabe contando con lo que tiene, pasando por encima de
haber sido sentenciado por un crimen que no ha cometido, violado,
ultrajado, golpeado e incluso olvidado y engañado por el alcaide y
guarda a quienes ha ayudado a ganar ingentes cantidades de dinero con
el fisco y otras actividades fraudulentas, hecho que le servirá a
Dufrense para tomarse una revancha digna de una mente brillante,
bondadosa y justa, un hombre intachable que basa en la insistencia y
la perseverancia sus métodos para sobrevivir.
El film de Darabont es
todo un alegato de superación para sobreponerse al dolor, que se
combate con benevolencia, cordialidad, profesionalidad y sobre todo
una historia de amistad, la que Andy Dufrense le procesa a Red, un
majestuoso Morgan Freeman que a partir de aquí se convertiría en
objeto de deseo de productores y directores. De todos los asombrosos
momentos de "Cadena Perpetua", quedará para el recuerdo en
la historia del cine, ese en el que Dufrense saborea la libertad con
las manos alzadas mientras la lluvia moja todo su cuerpo, y claro un
final magnífico y sensible con el reencuentro de dos amigos que se
respetan, se admiran y se quieren. En la película cabe mencionar la
peculiaridad de ver el transcurso de los años a través de los
póster de los símbolos sexuales de las diferentes épocas
conseguidos por Red para Andy, pasando por la Rita Hayworth de
"Gilda (1946)" (que tiene especial importancia en el film),
la Marilyn Monroe de "La tentación vive arriba (1955)" y
la Raquel Welch de "Hace un millón de años (1966)". La
primera colaboración de Stephen King y Frank Darabont, al final se
ha ganado un puesto de honor en la meca de la historia de Hollywood,
una película a la que ha redimido el tiempo y su incuestionable
calidad.
Título original: Frank Darabont.
Director: The Shawshank Redemption.
Intérpretes: Tim Robbins,Morgan Freeman,Bob Gunton,James Whitmore,Gil Bellows,William Sadler,Mark Rolston,Clancy Brown.
Película basada en la novela del mismo nombre, con la cual Edith Wharton obtuvo el Premio Pulitzer en 1921. El relato está perfectamente ambientado en el Nueva York de 1870 mediante un exquisito y crítico panorama articulado a través de un amor frustrado donde intervienen el elegante y comprensivo Newland Archer (Daniel Day-Lewis), caballero de la alta sociedad neoyorquina; su joven prometida perteneciente a su misma clase social: la ingenua May Welland (Winona Ryder); y la recién llegada y divorciada, prima de May, la hermosa condesa Olenska (Michelle Pfeiffer).
"La edad de la inocencia" no sólo es el retrato de la pugna entre un mundo nuevo que comienza a desplazar al antiguo, es la historia de un amor y una pasión "prohibidas" a través de las cuales se muestran todo un abanico de desigualdades sociales y prejuicios imperantes en esa época. En el amable mundo de convenciones sociales estrictas en el que se mueve la alta sociedad de Nueva York de finales del siglo pasado, aparece en escena procedente de la vieja Europa la figura de una mujer que inquieta a la comunidad por su misterioso pasado y por su condición de mujer independiente: La condesa Olenska. Su condición de mujer "diferente", con criterio propio es vista como un peligro para el orden establecido entre las buenas familias. Tomando este personaje como hilo conductor, se nos dibuja la doble moral de sus miembros más privilegiados y las normas no escritas que aprisionaban y finalmente aniquilaban cualquier muestra de individualismo.
"En aquellos días, la sociedad neoyorquina era tan pequeña y escasa de recursos que todo el mundo (incluidos los mozos de establo, los mayordomos y los cocineros) sabían perfectamente en qué noches no tenía compromisos la gente. Por consiguiente, los receptores de las invitaciones de Mrs. Mingott no tuvieron dificultad alguna para demostrar con toda crueldad su determinación de no conocer a la condesa Olenska".
Sin embargo, el encanto de una mujer inteligente, madura y capaz de tomar sus propias decisiones encandilará a su primo Newland Archer y lo perturbará sin que él pueda evitarlo, ya que debe mantener la promesa de su compromiso con May.
Entre Newland y Madame Olenska surge una historia de amor y pasión que debe ser ocultada socialmente, quedando sumergida dentro de un triángulo amoroso de difícil resolución En el fondo de esta gran pasión prohibida entre la condesa Olenska y Newland, subyace el conflicto entre dos mundos: el de las viejas familias patricias norteamericanas y el de los nuevos ricos, quienes, al terminar la novela, se han apoderado ya de las costumbres y de los espíritus.
La novela tiene se basa en tres aspectos clave: Libertad para amar, para decidir el camino a seguir. Se cuestiona si realmente en aquella sociedad se permitía el libre albedrío y asumir sus consecuencias. Se analizan y critican los prejuicios de una élite social dirigente, donde pocas son las familias que manejan los hilos y donde la mujer no tiene ningún papel activo ni aspira todavía a conseguirlo, La condesa, como elemento extraño capaz de cuestionar todos estos cimientos es vivida como peligrosa por su posible mala influencia sobre otras jóvenes muchachas. El tercer gran punto a examinar es el pasatiempo de una clase acomodada y aburrida que se entretiene ejerciendo su poder, urdiendo confabulaciones y traiciones, a favor o en contra de alguien según la conveniencia de lo que consideran es bueno para ellos y su mundo preestablecido, sin ninguna compasión.
Edith Wharton en su libro abre las puertas de las casas y mansiones neoyorquinas, transmitiendo el abanico de emociones de los personajes mientras esparce su historia de crítica a través de inteligentes comentarios y diálogos entre sus personajes. Martin Scorsese recrea todo este mundo que queda plasmado en este bellísimo y magistral film, de gran contenido estético y ritmo pausado, aunque la cámara del maestro se mantenga tan inquieta como siempre.mPara la adaptación de la novela, Martin contó con la colaboración en el guion de su antiguo amigo Jay Cocks, juntos tomaron esta gran novela de la que supieron extraer su gran literatura visual y crearon un lenguaje cinematográfico perfectamente adaptado a un relato de época, costumbrista y crítico al mismo tiempo.
Muchos de los diálogos entre los personajes precisaron de una reelaboración, modernizándolos para luego añadir algunos modismos de la época. Asesorado por una especialista en historia de Nueva York, Robin Standeferd, que recopilaría una enorme cantidad de volúmenes imprescindibles para la recreación visual, Scorsese contó por primera vez con el diseño de producción de Dante Ferreti, que desde entonces sería un colaborador fijo y esencial en sus proyectos. Para la complejísima y crucial elaboración del vestuario, se contrató a la legendaria Gabriella Pescucci, que con esta película ganaría su único Oscar.
Varios meses de rodaje tuvieron lugar en Troya (Nueva York), que era el único lugar que aunaba el trasfondo histórico y la capacidad para esta recreación, que aspiraba a un perfeccionismo detallista de la época. Desde los créditos iniciales elaborados por Elaine y Saul Bass se adivina y contextualiza visualmente el tema de la película. Esa sucesión de exóticas flores de distintas formas y colores que vemos a través de un filtro con caligrafía victoriana o de encaje, no es más que un sutil filtro que parece apresarlas. Una posible metáfora de la lucha interior entre pasión y represión social que mantienen Madame Olenska y Newland Archer.
Supongo que para algunos que los movimientos de cámara analicen el minucioso detallismo de la puesta en escena puede resultar algo repetitivo o sin sentido, Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Cada encuadre, cada entrada de los personajes en el plano o cada movimiento de la cámara está encaminado a representar la sublimación de los instintos a través del lujo superficial bajo la que subyace una pasión urgente, irrefrenable envuelta en angustia y contradicción. Muy destacable es la fotografía del maestro Michael Ballhaus, acompañada de la gran banda sonora de Elmer Bernstein.
La perfección estilística y narrativa que consigue Scorsese en este film es abrumadora. No solamente desde un punto de vista visual, sino por los múltiples niveles narrativos de los que están compuestos sus secuencias más importantes, por la sutilidad con la que elementos como los cuadros pictóricos o la ornamentación afectan anímicamente al espectador mientras cuentan algo de los personajes, y por las dinámicas invisibles que se establecen entre unos personajes trazados con total maestría. No hay un solo gesto, réplica o conducta que no tenga una utilidad dramática de gran fuerza emocional. Para ello utiliza una voz en off narradora en tercera persona, que indagará aún más en lo que la cámara nos muestre.mPara conseguirlo emplea con frecuencia el recurso del plano detalle y lo hace con una doble función: Por un lado, destacar con precisión la abundancia y la ostentación de unos privilegiados haciendo contrastar esa exquisitez de la belleza exterior con la repugnancia de unas almas miserables poseedoras de tanta riqueza. Por otro lado, permite analizar los sentimientos del hermético Newland a través de los múltiples objetos que observará y tocará con sus delicadas manos de aristócrata, unas veces con febril ofuscación y otras con delicado deleite. Con ayuda de Schoonmaker, el montaje se convierte en una herramienta emocional, y con su uso podemos acceder de una forma mucho más nítida al interior anímico de los personajes. Ya he comentado, que pareciendo la película de ritmo más lento del maestro, no hay sensación de aburrimiento porque por debajo de esa placidez corren ríos tormentosos.
El trío protagonista es insuperable: Daniel Day-Lewis es el amante pasivo, incapaz de dar el paso con el que liberarse de las normas de una sociedad que secretamente desprecia y de irse con Ellen. Daniel borda su personaje con un trabajo formidable que fluctúa entre la contención de emociones y algún desequilibrio fugaz pero intenso que escapa a su control y revela el gran amor que siente por Madame Olenskam. Pfeiffer, a su vez, realiza una de las mejores interpretaciones de su vida, con miradas y con un lenguaje corporal que lo dice todo para el que sabe verlo. Y Winona Ryder, en su época dorada, aprovecha su rostro dulce y angelical de manera perfecta como la tímida manipuladora que parece incapaz de matar una mosca y que es la más retorcida de todos. Pero cada actor, pequeño que sea su papel, está perfecto en esta telaraña que vendría a ser una suerte de lujosa mafia de la que nadie puede escapar.
Película basada en la novela del mismo nombre, con la cual Edith Wharton obtuvo el Premio Pulitzer en 1921. El relato está perfectamente ambientado en el Nueva York de 1870 mediante un exquisito y crítico panorama articulado a través de un amor frustrado donde intervienen el elegante y comprensivo Newland Archer (Daniel Day-Lewis), caballero de la alta sociedad neoyorquina; su joven prometida perteneciente a su misma clase social: la ingenua May Welland (Winona Ryder); y la recién llegada y divorciada, prima de May, la hermosa condesa Olenska (Michelle Pfeiffer).
"La edad de la inocencia" no sólo es el retrato de la pugna entre un mundo nuevo que comienza a desplazar al antiguo, es la historia de un amor y una pasión "prohibidas" a través de las cuales se muestran todo un abanico de desigualdades sociales y prejuicios imperantes en esa época. En el amable mundo de convenciones sociales estrictas en el que se mueve la alta sociedad de Nueva York de finales del siglo pasado, aparece en escena procedente de la vieja Europa la figura de una mujer que inquieta a la comunidad por su misterioso pasado y por su condición de mujer independiente: La condesa Olenska. Su condición de mujer "diferente", con criterio propio es vista como un peligro para el orden establecido entre las buenas familias. Tomando este personaje como hilo conductor, se nos dibuja la doble moral de sus miembros más privilegiados y las normas no escritas que aprisionaban y finalmente aniquilaban cualquier muestra de individualismo.
"En aquellos días, la sociedad neoyorquina era tan pequeña y escasa de recursos que todo el mundo (incluidos los mozos de establo, los mayordomos y los cocineros) sabían perfectamente en qué noches no tenía compromisos la gente. Por consiguiente, los receptores de las invitaciones de Mrs. Mingott no tuvieron dificultad alguna para demostrar con toda crueldad su determinación de no conocer a la condesa Olenska".
Sin embargo, el encanto de una mujer inteligente, madura y capaz de tomar sus propias decisiones encandilará a su primo Newland Archer y lo perturbará sin que él pueda evitarlo, ya que debe mantener la promesa de su compromiso con May.
Entre Newland y Madame Olenska surge una historia de amor y pasión que debe ser ocultada socialmente, quedando sumergida dentro de un triángulo amoroso de difícil resolución En el fondo de esta gran pasión prohibida entre la condesa Olenska y Newland, subyace el conflicto entre dos mundos: el de las viejas familias patricias norteamericanas y el de los nuevos ricos, quienes, al terminar la novela, se han apoderado ya de las costumbres y de los espíritus.
La novela tiene se basa en tres aspectos clave: Libertad para amar, para decidir el camino a seguir. Se cuestiona si realmente en aquella sociedad se permitía el libre albedrío y asumir sus consecuencias. Se analizan y critican los prejuicios de una élite social dirigente, donde pocas son las familias que manejan los hilos y donde la mujer no tiene ningún papel activo ni aspira todavía a conseguirlo, La condesa, como elemento extraño capaz de cuestionar todos estos cimientos es vivida como peligrosa por su posible mala influencia sobre otras jóvenes muchachas. El tercer gran punto a examinar es el pasatiempo de una clase acomodada y aburrida que se entretiene ejerciendo su poder, urdiendo confabulaciones y traiciones, a favor o en contra de alguien según la conveniencia de lo que consideran es bueno para ellos y su mundo preestablecido, sin ninguna compasión.
Edith Wharton en su libro abre las puertas de las casas y mansiones neoyorquinas, transmitiendo el abanico de emociones de los personajes mientras esparce su historia de crítica a través de inteligentes comentarios y diálogos entre sus personajes. Martin Scorsese recrea todo este mundo que queda plasmado en este bellísimo y magistral film, de gran contenido estético y ritmo pausado, aunque la cámara del maestro se mantenga tan inquieta como siempre.mPara la adaptación de la novela, Martin contó con la colaboración en el guion de su antiguo amigo Jay Cocks, juntos tomaron esta gran novela de la que supieron extraer su gran literatura visual y crearon un lenguaje cinematográfico perfectamente adaptado a un relato de época, costumbrista y crítico al mismo tiempo.
Muchos de los diálogos entre los personajes precisaron de una reelaboración, modernizándolos para luego añadir algunos modismos de la época. Asesorado por una especialista en historia de Nueva York, Robin Standeferd, que recopilaría una enorme cantidad de volúmenes imprescindibles para la recreación visual, Scorsese contó por primera vez con el diseño de producción de Dante Ferreti, que desde entonces sería un colaborador fijo y esencial en sus proyectos. Para la complejísima y crucial elaboración del vestuario, se contrató a la legendaria Gabriella Pescucci, que con esta película ganaría su único Oscar.
Varios meses de rodaje tuvieron lugar en Troya (Nueva York), que era el único lugar que aunaba el trasfondo histórico y la capacidad para esta recreación, que aspiraba a un perfeccionismo detallista de la época. Desde los créditos iniciales elaborados por Elaine y Saul Bass se adivina y contextualiza visualmente el tema de la película. Esa sucesión de exóticas flores de distintas formas y colores que vemos a través de un filtro con caligrafía victoriana o de encaje, no es más que un sutil filtro que parece apresarlas. Una posible metáfora de la lucha interior entre pasión y represión social que mantienen Madame Olenska y Newland Archer.
Supongo que para algunos que los movimientos de cámara analicen el minucioso detallismo de la puesta en escena puede resultar algo repetitivo o sin sentido, Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Cada encuadre, cada entrada de los personajes en el plano o cada movimiento de la cámara está encaminado a representar la sublimación de los instintos a través del lujo superficial bajo la que subyace una pasión urgente, irrefrenable envuelta en angustia y contradicción. Muy destacable es la fotografía del maestro Michael Ballhaus, acompañada de la gran banda sonora de Elmer Bernstein.
La perfección estilística y narrativa que consigue Scorsese en este film es abrumadora. No solamente desde un punto de vista visual, sino por los múltiples niveles narrativos de los que están compuestos sus secuencias más importantes, por la sutilidad con la que elementos como los cuadros pictóricos o la ornamentación afectan anímicamente al espectador mientras cuentan algo de los personajes, y por las dinámicas invisibles que se establecen entre unos personajes trazados con total maestría. No hay un solo gesto, réplica o conducta que no tenga una utilidad dramática de gran fuerza emocional. Para ello utiliza una voz en off narradora en tercera persona, que indagará aún más en lo que la cámara nos muestre.mPara conseguirlo emplea con frecuencia el recurso del plano detalle y lo hace con una doble función: Por un lado, destacar con precisión la abundancia y la ostentación de unos privilegiados haciendo contrastar esa exquisitez de la belleza exterior con la repugnancia de unas almas miserables poseedoras de tanta riqueza. Por otro lado, permite analizar los sentimientos del hermético Newland a través de los múltiples objetos que observará y tocará con sus delicadas manos de aristócrata, unas veces con febril ofuscación y otras con delicado deleite. Con ayuda de Schoonmaker, el montaje se convierte en una herramienta emocional, y con su uso podemos acceder de una forma mucho más nítida al interior anímico de los personajes. Ya he comentado, que pareciendo la película de ritmo más lento del maestro, no hay sensación de aburrimiento porque por debajo de esa placidez corren ríos tormentosos.
El trío protagonista es insuperable: Daniel Day-Lewis es el amante pasivo, incapaz de dar el paso con el que liberarse de las normas de una sociedad que secretamente desprecia y de irse con Ellen. Daniel borda su personaje con un trabajo formidable que fluctúa entre la contención de emociones y algún desequilibrio fugaz pero intenso que escapa a su control y revela el gran amor que siente por Madame Olenskam. Pfeiffer, a su vez, realiza una de las mejores interpretaciones de su vida, con miradas y con un lenguaje corporal que lo dice todo para el que sabe verlo. Y Winona Ryder, en su época dorada, aprovecha su rostro dulce y angelical de manera perfecta como la tímida manipuladora que parece incapaz de matar una mosca y que es la más retorcida de todos. Pero cada actor, pequeño que sea su papel, está perfecto en esta telaraña que vendría a ser una suerte de lujosa mafia de la que nadie puede escapar.
Basada en la novela titulada "American Hero" de Larry Beinhart, la película muestra en clave de comedia el cinismo de la política exterior norteamericana. Aunque basada en una novela, se elaboró en un momento muy oportuno ya que su estreno coincidió con el punto más caliente del Caso Lewinsky y una nueva intervención de Estados Unidos en el golfo Pérsico.
Se trata de un relato que nos cuenta cómo el presidente de los Estados Unidos envuelto en un escándalo sexual con una jovencita dos semanas antes de las elecciones, ha perdido toda su credibilidad ante la audiencia y está a punto de perder las elecciones. Debido a esta grave situación su comité de asesores se reúne en secreto, capitaneados por un asesor especialista en situaciones de crisis que ha sido requerido por el Presidente en persona. Robert de Niro encarna el papel de este gestor político en la sombra, astuto, de inteligencia rápida y sin escrúpulos que no repara en los medios para conseguir su objetivo: Que el Presidente recupere la confianza de sus votantes. De Niro representa a un personaje que en mundo anglosajón se denomina "spin doctor" cuya tarea será la de dirigir al equipo de consejeros del presidente para cubrir el asunto:¿Cómo?: Tapando un escándalo con otro mayor aún.
"¿Para qué se emprenden las guerras?", le pregunta Conrad, el asesor del presidente, a un agente de la CIA. “Para asegurar su estilo de vida”, le contesta éste.
El termino "cortina de humo" tiene origen militar y hace referencia a la táctica que consiste en crear humo para impedir que el enemigo pueda ver los propios movimientos. Por extensión, cortina de humo es:" todo aquello que sirve para evitar que la gente vea lo importante"
Con ayuda de un productor de Hollywood (Dustin Hoffman) crearán una guerra ficticia contra Albania para tratar de distraer el foco de atención.
En la década de los noventa y tras haber sido televisada por primera vez una guerra en directo, los medios de comunicación audiovisuales y las grandes cadenas de telecomunicaciones se convirtieron en los grandes aliados de los lobbies político/económicos. Hay que tener en cuenta que este film y el relato que nos cuenta fue previo al dominio de Internet y las redes sociales. Aún así, por compleja y enrevesada que nos parezca la trama, los sucesos históricos vividos nos ha ido convenciendo de que la realidad puede superar a la ficción.
Las estrategias conocidas para manipular a la gente mediante el concepto de "cortina de humo" son varias según Chomsky: Mantener un diluvio de informaciones insignificantes; Dedicar tiempo a cultivar temas sin relevancia; Mantener a la gente ocupada en temas intrascendentes; Dar explicaciones falaces, humo y espejos, que tergiversan la realidad, crean culpables ficticios, solo se fijan en una parte del problema (la que conviene) y no aclaran, sino que confunden más a los que escuchan; Resucitar viejos espectros en el momento adecuado ;Y, en general, mantener a la gente en la ignorancia, incapaz de distinguir lo que es veraz de lo que no lo es. Así, no harán preguntas incómodas ni se cuestionarán ciertas cosas.
Pero no sólo Las cortinas de humo sirven para manipular la opinión de la mayoría. También el peso abrumador de lo que opine la mayoría y la aceptación del individuo dentro del grupo nos hacen acoplarnos a los mandatos sociales.
Es lo que Noëlle-Neumann en 1995 vino a denominar como "La Teoría de la Espiral del Silencio". En ella Neumann nos explica cómo la opinión pública queda totalmente a merced de la información suministrada por los medios de comunicación. Esa opinión pública viene a convertirse en la opinión dominante y cualquier minoría quedará sujeta a ésta, sin otra opción que dejarse arrastrar por la misma. Cuando las opiniones del individuo no coinciden con la dominante, éste se auto-silencia por miedo a quedar aislado. Como dice Neumann, la opinión pública "obliga al silencio o a evitar que se sostenga la contradicción".
La novela de Larry Beinhart fue adaptada por David Mamet y Hilary Henkin que supieron darle una gran intensidad y ritmo a los diálogos de los protagonistas, unos excelentes Dustin Hoffman y Robert DeNiro que realizan un gran duelo actoral. Barry Levinson abordaba este incisivo relato un año después de su éxito con el film "Sleepers".
Levinson utiliza tomas largas que siguen a los protagonistas, mueve la cámara tan rápido como circulan la ideas por las cabezas de los protagonistas para intensificar el ritmo trepidante de toda una cascada de acontecimientos. Una cámara inquieta que produce desasosiego en el espectador y un montaje muy dinámico donde destacan los primeros planos de sus protagonistas, verdaderos directores de un Circo de tres pistas donde cualquier desastre puede suceder en cualquier momento. Pese a la densidad del guion, la película no se torna aburrida en ningún momento, ya que los planes se van modificando conforme nuevos desastres van apareciendo en la historia.
Otro detalle significativo de la historia es la capacidad del relato para mezclar fantasía y realidad, para implicar a las películas y los grandes productores de Hollywood como paradigma de falsedades que pueden inventarse y venderse como creíbles en pantalla. Maravillosas escenas de estudio, de cine dentro del cine, donde podemos conocer cómo cualquier fotograma puede ser alterado al gusto de su realizador.
Una película muy entretenida, con una densa trama, grandes interpretaciones, mucha ironía y humor para revelar hechos tan graves como la manipulación mediática mediante la ficción y el lenguaje cinematográfico.
La fotografía corre a cargo de Robert Richardson, colaborador de directores como Oliver Stone y Martin Scorsese. La banda sonora está escrita e interpretada por el guitarrista y cantante del grupo Dire Straits, el escocés Mark Knopfler.
Título original: Wag the Dog.
Director: Barry Levinson. Intérpretes: Dustin Hoffman,Robert De Niro,Anne Heche,Woody Harrelson,William H. Macy, Denis Leary.
Basada en la novela titulada "American Hero" de Larry Beinhart, la película muestra en clave de comedia el cinismo de la política exterior norteamericana. Aunque basada en una novela, se elaboró en un momento muy oportuno ya que su estreno coincidió con el punto más caliente del Caso Lewinsky y una nueva intervención de Estados Unidos en el golfo Pérsico.
Se trata de un relato que nos cuenta cómo el presidente de los Estados Unidos envuelto en un escándalo sexual con una jovencita dos semanas antes de las elecciones, ha perdido toda su credibilidad ante la audiencia y está a punto de perder las elecciones. Debido a esta grave situación su comité de asesores se reúne en secreto, capitaneados por un asesor especialista en situaciones de crisis que ha sido requerido por el Presidente en persona. Robert de Niro encarna el papel de este gestor político en la sombra, astuto, de inteligencia rápida y sin escrúpulos que no repara en los medios para conseguir su objetivo: Que el Presidente recupere la confianza de sus votantes. De Niro representa a un personaje que en mundo anglosajón se denomina "spin doctor" cuya tarea será la de dirigir al equipo de consejeros del presidente para cubrir el asunto:¿Cómo?: Tapando un escándalo con otro mayor aún.
"¿Para qué se emprenden las guerras?", le pregunta Conrad, el asesor del presidente, a un agente de la CIA. “Para asegurar su estilo de vida”, le contesta éste.
El termino "cortina de humo" tiene origen militar y hace referencia a la táctica que consiste en crear humo para impedir que el enemigo pueda ver los propios movimientos. Por extensión, cortina de humo es:" todo aquello que sirve para evitar que la gente vea lo importante"
Con ayuda de un productor de Hollywood (Dustin Hoffman) crearán una guerra ficticia contra Albania para tratar de distraer el foco de atención.
En la década de los noventa y tras haber sido televisada por primera vez una guerra en directo, los medios de comunicación audiovisuales y las grandes cadenas de telecomunicaciones se convirtieron en los grandes aliados de los lobbies político/económicos. Hay que tener en cuenta que este film y el relato que nos cuenta fue previo al dominio de Internet y las redes sociales. Aún así, por compleja y enrevesada que nos parezca la trama, los sucesos históricos vividos nos ha ido convenciendo de que la realidad puede superar a la ficción.
Las estrategias conocidas para manipular a la gente mediante el concepto de "cortina de humo" son varias según Chomsky: Mantener un diluvio de informaciones insignificantes; Dedicar tiempo a cultivar temas sin relevancia; Mantener a la gente ocupada en temas intrascendentes; Dar explicaciones falaces, humo y espejos, que tergiversan la realidad, crean culpables ficticios, solo se fijan en una parte del problema (la que conviene) y no aclaran, sino que confunden más a los que escuchan; Resucitar viejos espectros en el momento adecuado ;Y, en general, mantener a la gente en la ignorancia, incapaz de distinguir lo que es veraz de lo que no lo es. Así, no harán preguntas incómodas ni se cuestionarán ciertas cosas.
Pero no sólo Las cortinas de humo sirven para manipular la opinión de la mayoría. También el peso abrumador de lo que opine la mayoría y la aceptación del individuo dentro del grupo nos hacen acoplarnos a los mandatos sociales.
Es lo que Noëlle-Neumann en 1995 vino a denominar como "La Teoría de la Espiral del Silencio". En ella Neumann nos explica cómo la opinión pública queda totalmente a merced de la información suministrada por los medios de comunicación. Esa opinión pública viene a convertirse en la opinión dominante y cualquier minoría quedará sujeta a ésta, sin otra opción que dejarse arrastrar por la misma. Cuando las opiniones del individuo no coinciden con la dominante, éste se auto-silencia por miedo a quedar aislado. Como dice Neumann, la opinión pública "obliga al silencio o a evitar que se sostenga la contradicción".
La novela de Larry Beinhart fue adaptada por David Mamet y Hilary Henkin que supieron darle una gran intensidad y ritmo a los diálogos de los protagonistas, unos excelentes Dustin Hoffman y Robert DeNiro que realizan un gran duelo actoral. Barry Levinson abordaba este incisivo relato un año después de su éxito con el film "Sleepers".
Levinson utiliza tomas largas que siguen a los protagonistas, mueve la cámara tan rápido como circulan la ideas por las cabezas de los protagonistas para intensificar el ritmo trepidante de toda una cascada de acontecimientos. Una cámara inquieta que produce desasosiego en el espectador y un montaje muy dinámico donde destacan los primeros planos de sus protagonistas, verdaderos directores de un Circo de tres pistas donde cualquier desastre puede suceder en cualquier momento. Pese a la densidad del guion, la película no se torna aburrida en ningún momento, ya que los planes se van modificando conforme nuevos desastres van apareciendo en la historia.
Otro detalle significativo de la historia es la capacidad del relato para mezclar fantasía y realidad, para implicar a las películas y los grandes productores de Hollywood como paradigma de falsedades que pueden inventarse y venderse como creíbles en pantalla. Maravillosas escenas de estudio, de cine dentro del cine, donde podemos conocer cómo cualquier fotograma puede ser alterado al gusto de su realizador.
Una película muy entretenida, con una densa trama, grandes interpretaciones, mucha ironía y humor para revelar hechos tan graves como la manipulación mediática mediante la ficción y el lenguaje cinematográfico.
La fotografía corre a cargo de Robert Richardson, colaborador de directores como Oliver Stone y Martin Scorsese. La banda sonora está escrita e interpretada por el guitarrista y cantante del grupo Dire Straits, el escocés Mark Knopfler.
Título original: Wag the Dog.
Director: Barry Levinson. Intérpretes: Dustin Hoffman,Robert De Niro,Anne Heche,Woody Harrelson,William H. Macy, Denis Leary.
Los
crímenes no son únicamente hechos que ocurren en las grandes
ciudades, en ocasiones y por desgracia, acontecimientos desagradables
tienen lugar también en pequeñas poblaciones. En Fargo se nos avisa
desde el principio que los hechos que vamos a ver están basados en
la realidad, pero que para no herir la sensibilidad de las personas
implicadas en tan horrible situación, se cambiaron nombres. Yo
descubrí Fargo después de haber visto "El gran Lebowsky",
y ya comencé a darme cuenta de que los hermanos Coen tienen una
afinidad especial por contarnos secuestros de diferentes formas en
sus películas. Aquí la codicia del personaje de William H. Macy
hará que quiera contratar a un par de degenerados y criminales de
poca monta (Peter Stormare y Steve Buscemi) para raptar a su propia
mujer y pedir así un rescate a su suegro.....
Pero la situación se
le escapará de las manos en una espiral de crímenes que teñirán
la nieve del temporal que cae sobre Fargo de un rojo sangre, tan
intenso y desagradable como dañino para todos los implicados en esta
historia. A todo esto aparece el personaje de Frances McDormand,
(ganadora del Oscar por su actuación en 1996) una Sheriff de pueblo,
embarazada, hogareña y de buen corazón que a mi modo de ver no
tiene nada que envidiar a Hércules Poirot o Miss Marple en su
particular olfato para resolver crímenes, una singular heroína a la
que no frena su estado, y que es tan tenaz como intuitiva para
desentramar la situación a la que se enfrenta. Me llama la atención
el personaje de pobre infeliz de H. Macy, que cada vez se introduce
en un agujero de tragedia más y más ancho en cuanto contrata a "los
malditos desgraciados" de Buscemi y Stormare, uno parlanchín y
pendenciero, y el otro, callado, inhumano y letal, cuyo despiste y
torpeza acabarán con las vidas de aquellos que se crucen en su
camino.
El film Fargo es una tragedia pueblerina no exenta de cierto
humor ácido y negro, que hacen más llevadera aún si cabe la ya de
por sí interesante historia, con personajes tan extraños y
peculiares que uno querría saber todavía más sobre cada uno de
ellos. Como ya he comentado Fargo "salpimenta" su metraje
añadiendo a la tragedia un humor irreverente que los Coen saben
imprimir como pocos, ahí quedan escenas tales como la del secuestro
de la ama de casa, el encuentro de McDormand con el antiguo compañero
de universidad, y la manera con la que Stormare intenta deshacerse de
un cuerpo en una trituradora, entre otras, de un calado todas ellas
tan desdichadas como ocurrentes. Fargo merecidamente fue premiada con
7 nominaciones al Oscar, ganando las de mejor actriz y guión
original, instaurando los Coen un cine del que bebería en
inspiración su amigo y compañero en el gremio Sam Raimi para su
aclamada "Un plan sencillo".
Director: Joel Coen yEthan Coen.
Intérpretes: Frances McDormand,William H. Macy,Steve Buscemi,Peter Stormare,Harve Presnell,John Carroll Lynch.
Los
crímenes no son únicamente hechos que ocurren en las grandes
ciudades, en ocasiones y por desgracia, acontecimientos desagradables
tienen lugar también en pequeñas poblaciones. En Fargo se nos avisa
desde el principio que los hechos que vamos a ver están basados en
la realidad, pero que para no herir la sensibilidad de las personas
implicadas en tan horrible situación, se cambiaron nombres. Yo
descubrí Fargo después de haber visto "El gran Lebowsky",
y ya comencé a darme cuenta de que los hermanos Coen tienen una
afinidad especial por contarnos secuestros de diferentes formas en
sus películas. Aquí la codicia del personaje de William H. Macy
hará que quiera contratar a un par de degenerados y criminales de
poca monta (Peter Stormare y Steve Buscemi) para raptar a su propia
mujer y pedir así un rescate a su suegro.....
Pero la situación se
le escapará de las manos en una espiral de crímenes que teñirán
la nieve del temporal que cae sobre Fargo de un rojo sangre, tan
intenso y desagradable como dañino para todos los implicados en esta
historia. A todo esto aparece el personaje de Frances McDormand,
(ganadora del Oscar por su actuación en 1996) una Sheriff de pueblo,
embarazada, hogareña y de buen corazón que a mi modo de ver no
tiene nada que envidiar a Hércules Poirot o Miss Marple en su
particular olfato para resolver crímenes, una singular heroína a la
que no frena su estado, y que es tan tenaz como intuitiva para
desentramar la situación a la que se enfrenta. Me llama la atención
el personaje de pobre infeliz de H. Macy, que cada vez se introduce
en un agujero de tragedia más y más ancho en cuanto contrata a "los
malditos desgraciados" de Buscemi y Stormare, uno parlanchín y
pendenciero, y el otro, callado, inhumano y letal, cuyo despiste y
torpeza acabarán con las vidas de aquellos que se crucen en su
camino.
El film Fargo es una tragedia pueblerina no exenta de cierto
humor ácido y negro, que hacen más llevadera aún si cabe la ya de
por sí interesante historia, con personajes tan extraños y
peculiares que uno querría saber todavía más sobre cada uno de
ellos. Como ya he comentado Fargo "salpimenta" su metraje
añadiendo a la tragedia un humor irreverente que los Coen saben
imprimir como pocos, ahí quedan escenas tales como la del secuestro
de la ama de casa, el encuentro de McDormand con el antiguo compañero
de universidad, y la manera con la que Stormare intenta deshacerse de
un cuerpo en una trituradora, entre otras, de un calado todas ellas
tan desdichadas como ocurrentes. Fargo merecidamente fue premiada con
7 nominaciones al Oscar, ganando las de mejor actriz y guión
original, instaurando los Coen un cine del que bebería en
inspiración su amigo y compañero en el gremio Sam Raimi para su
aclamada "Un plan sencillo".
Director: Joel Coen yEthan Coen.
Intérpretes: Frances McDormand,William H. Macy,Steve Buscemi,Peter Stormare,Harve Presnell,John Carroll Lynch.
Henri
Boulanger (Jean-Pierre Léaud ) es un hombre gris y
solitario, inmigrante francés establecido en Londres que lleva 15
años trabajando en una oficina de registro sin apenas contacto con
sus compañeros de trabajo; a la hora del almuerzo Henri se sienta a
solas en una mesa mientras escucha las risas de sus compañeros desde
otra mesa cercana y para intentar empatizar, con gran esfuerzo esboza
una sonrisa que rápidamente borra de su rostro y pasa totalmente
desapercibida. De igual manera se desarrolla el tiempo libre de Henri
en su casa; cuidando de sus plantas o tomando el té con la única
compañía de una melancólica música que suena por la radio. Un
buen día su rutina se rompe al recibir la llamada de su jefe para
que se persone en su oficina y le comunica que el gobierno ha
decidido privatizar las instalaciones y los nuevos dueños demandan
un recorte de plantilla.
Sin
ningún tipo de pudor su superior le explica que los despidos han de
empezar por aquellos trabajadores que no son ciudadanos británicos y
que como recompensa por los 15 años de trabajo en la oficina le
ofrecen un reloj de oro, invitándole a dejar su trabajo en ese
preciso momento ya que al no estar contratado oficialmente no tiene
derecho a preaviso. Con estas tristes expectativas Henri decide poner
fin a su vida, pero sus torpes intentos de suicidio fracasan. Se
decide entonces por viajar a los bajos fondos de Londres en busca de
un asesino a sueldo (Kenneth Colley) que ejecute sus órdenes,
pero justo el día pactado por ambos, Henri tiene el impulso de irse
a un bar antes de que llegue el asesino. Allí conocerá a Margaret
(Margi Clarke), una vendedora de flores de la cual se enamora
perdidamente recuperando así las ganas de vivir. A partir de ahora
Henri y Margaret tendrán que esconderse de un sicario que no está
dispuesto a dejar su trabajo sin terminar.
Obra
destacada dentro de la extensa filmografía del director
finlandés Aki
Kaurismaki,
que abandona su habitual Helsinki en esta ocasión para adentrarse en
un Londres barriobajero pero sin abandonar su original y reconocible
estilo; inclasificable mixtura de drama y comedia. Rodada en inglés
y con actores no habituales en sus anteriores películas,
como Jean-Pierre
Léaud,
aka Antoine
Doinel,
mítico actor francés y alter ego de François
Truffaut.
Lo que no cambia en absoluto es el sello del finlandés, a menudo
comparado con Robert
Bresson o Jean-Pierre
Melville por
su estilo sencillo y directo, exento de efectismos (es bien conocido
su rechazo al cine digital y a aparecer en la gala de los Oscars),
con unos personajes que apenas pronuncian diálogos ni gesticulan en
demasía. Son señas de identidad inequívocas de los anteriores
maestros mencionados, pero estaría bien recalcar que el cine de
Kaurismaki está mas orientado a un tipo de humor absurdo, a veces
negro, que guarda más relación con Jim Jarmusch por ejemplo, debido
en gran parte al uso de la música rock o blues en las películas de
ambos. No es casualidad entonces que Jarmusch aparezca como actor en
un momento de "LeningradCowboys Go America (1989)"
de Kaurismaki, y éste haga así mismo un cameo en "Noche
en la tierra (1991)"
de Jarmusch. En "Contraté
a un asesino a sueldo"
el apartado de cameos está cubierto con la aparición de Joe
Strummer, antiguo líder de la banda británica The Clash, cantando
una canción en un bar al que entra Henri Boulanger, y el cameo del
propio Aki Kaurismaki, como fugaz vendedor callejero de gafas de sol.
Otra
característica habitual de su cine es sin duda la espléndida
fotografía de Timo Salminen, excelente operador que mediante colores
cálidos y luces muy naturales consigue inyectar un halo de
surrealismo en las historias aparentemente sencillas de su director,
normalmente ambientadas en suburbios y edificios antiguos con
decoraciones muy escuetas, que en su paleta de colores adquieren gran
personalidad. Como curiosidad comentar que la película está
dedicada a la memoria del director Michael Powell, genio británico
del séptimo arte fallecido ese mismo año.
Título
original: I Hired a Contract
Killer.
Director: Aki
Kaurismäki.
Intérpretes: Jean-Pierre
Léaud, Margi Clarke, Charlesa Cork, Serge
Reggiani, Kenneth Colley,Trevor Bowen, Nicky Tesco, Peter
Graves, Joe Strummer.
Henri
Boulanger (Jean-Pierre Léaud ) es un hombre gris y
solitario, inmigrante francés establecido en Londres que lleva 15
años trabajando en una oficina de registro sin apenas contacto con
sus compañeros de trabajo; a la hora del almuerzo Henri se sienta a
solas en una mesa mientras escucha las risas de sus compañeros desde
otra mesa cercana y para intentar empatizar, con gran esfuerzo esboza
una sonrisa que rápidamente borra de su rostro y pasa totalmente
desapercibida. De igual manera se desarrolla el tiempo libre de Henri
en su casa; cuidando de sus plantas o tomando el té con la única
compañía de una melancólica música que suena por la radio. Un
buen día su rutina se rompe al recibir la llamada de su jefe para
que se persone en su oficina y le comunica que el gobierno ha
decidido privatizar las instalaciones y los nuevos dueños demandan
un recorte de plantilla.
Sin
ningún tipo de pudor su superior le explica que los despidos han de
empezar por aquellos trabajadores que no son ciudadanos británicos y
que como recompensa por los 15 años de trabajo en la oficina le
ofrecen un reloj de oro, invitándole a dejar su trabajo en ese
preciso momento ya que al no estar contratado oficialmente no tiene
derecho a preaviso. Con estas tristes expectativas Henri decide poner
fin a su vida, pero sus torpes intentos de suicidio fracasan. Se
decide entonces por viajar a los bajos fondos de Londres en busca de
un asesino a sueldo (Kenneth Colley) que ejecute sus órdenes,
pero justo el día pactado por ambos, Henri tiene el impulso de irse
a un bar antes de que llegue el asesino. Allí conocerá a Margaret
(Margi Clarke), una vendedora de flores de la cual se enamora
perdidamente recuperando así las ganas de vivir. A partir de ahora
Henri y Margaret tendrán que esconderse de un sicario que no está
dispuesto a dejar su trabajo sin terminar.
Obra
destacada dentro de la extensa filmografía del director
finlandés Aki
Kaurismaki,
que abandona su habitual Helsinki en esta ocasión para adentrarse en
un Londres barriobajero pero sin abandonar su original y reconocible
estilo; inclasificable mixtura de drama y comedia. Rodada en inglés
y con actores no habituales en sus anteriores películas,
como Jean-Pierre
Léaud,
aka Antoine
Doinel,
mítico actor francés y alter ego de François
Truffaut.
Lo que no cambia en absoluto es el sello del finlandés, a menudo
comparado con Robert
Bresson o Jean-Pierre
Melville por
su estilo sencillo y directo, exento de efectismos (es bien conocido
su rechazo al cine digital y a aparecer en la gala de los Oscars),
con unos personajes que apenas pronuncian diálogos ni gesticulan en
demasía. Son señas de identidad inequívocas de los anteriores
maestros mencionados, pero estaría bien recalcar que el cine de
Kaurismaki está mas orientado a un tipo de humor absurdo, a veces
negro, que guarda más relación con Jim Jarmusch por ejemplo, debido
en gran parte al uso de la música rock o blues en las películas de
ambos. No es casualidad entonces que Jarmusch aparezca como actor en
un momento de "LeningradCowboys Go America (1989)"
de Kaurismaki, y éste haga así mismo un cameo en "Noche
en la tierra (1991)"
de Jarmusch. En "Contraté
a un asesino a sueldo"
el apartado de cameos está cubierto con la aparición de Joe
Strummer, antiguo líder de la banda británica The Clash, cantando
una canción en un bar al que entra Henri Boulanger, y el cameo del
propio Aki Kaurismaki, como fugaz vendedor callejero de gafas de sol.
Otra
característica habitual de su cine es sin duda la espléndida
fotografía de Timo Salminen, excelente operador que mediante colores
cálidos y luces muy naturales consigue inyectar un halo de
surrealismo en las historias aparentemente sencillas de su director,
normalmente ambientadas en suburbios y edificios antiguos con
decoraciones muy escuetas, que en su paleta de colores adquieren gran
personalidad. Como curiosidad comentar que la película está
dedicada a la memoria del director Michael Powell, genio británico
del séptimo arte fallecido ese mismo año.
Título
original: I Hired a Contract
Killer.
Director: Aki
Kaurismäki.
Intérpretes: Jean-Pierre
Léaud, Margi Clarke, Charlesa Cork, Serge
Reggiani, Kenneth Colley,Trevor Bowen, Nicky Tesco, Peter
Graves, Joe Strummer.
El western a partir de mitades de los 70's y los 80´s era un género maldito, desgastado y prácticamente en extinción hasta que apareció "Silverado" de Lawrence Kasdan que devolvió (durante poco tiempo) a crítica y público a la edad dorada de los vaqueros a caballo.
Tuvieron que transcurrir casi 10 años hasta que George Pan Cosmatos, el director de Rambo 2, se armara con el suficiente valor para actualizar el famosísimo duelo del O.K. Corral (que según tengo entendido sólo duró unos segundos). Wyatt Earp, los Clanton, Doc Holliday y todos los destacados acontecimientos ocurridos en la ciudad de Tombstone, hicieron que las películas de pistoleros se pusieran de nuevo en el candelero, abriendo una interesante brecha que llevaría a nuevos títulos como "El tren de las 3:10", "Appaloosa", "El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford", y otros....
Diré a priori, dado el destacado reparto de Tombstone que uno se sorprende gratamente, nada menos que Kurt Rusell, Val Kilmer, Sam Elliott, Bill Paxton, Michael Bienh y hasta el mismísimo Charlton Heston, y el recientemente fallecido Power Boothe formaron una reinterpretación de los hechos repetidos en Cine hasta la saciedad, pero que gracias a la pericia y el arrojo de todo el elenco, una cuidadísima ambientación, una estupenda dirección y un aura polvorienta y salvaje, convirtieron esta cinta en un lujo para todo amante del género de revólver y balas.
Así pues, salvando las distancias, Tombstone es al western, lo que Gladiator fue al péplum, teniendo Tombstone incluso una competidora (La leyenda de Wyatt Earp) que no alcanzó el éxito, compartiendo la misma historia de Earp con Kevin Conster a la cabeza y estrenándose prácticamente a la vez, y que como curiosidad y capricho del destino, contaba con el director que había intentado ya despuntar en el oeste con la mencionada "Silverado", el gran Lawrence Kasdan.
Veo Tombstone como un resurgimiento del género a la altura de "Gladiator", dado que en su momento (al igual que con las sandalias romanas a principios del nuevo milenio), nadie en su sano juicio hubiera arriesgado para llevar a la pantalla películas del oeste, cuando éstas ya estaban denostadas y olvidadas. Parece ser que todo género de Cine merece una segunda oportunidad, después de un largo letargo, para resurgir y asentarse de nuevo como inspiración a más cineastas que exploten las nueva betas de oro que hay en las viejas minas del Hollywood actual.
Duelos impactantes, exhibiciones
de destreza armamentística, desafíos verbales de altura, una bella historia de
amor, honor, amistad, compromiso y todo ello con una fidedigna historia real de
por medio, convierten Tombstone en una joya que debe apreciarse de principio a
fin. Tombstone es un lujo para saborearse de principio a fín con torturados
pistoleros enfrentados a su destino, unos agentes de la ley que deben debatirse
entre enriquecerse en casinos viendo las injusticias impuestas por los cowboys
(los principios del crímen organizado) o enfrentarse al abuso de poder,
impartiendo la justicia de la estrella de sheriff aún a riesgo de perder la
vida y poner en peligro a sus familias-
Val Kilmer realiza aquí a mi entender el mejor trabajo de toda su carrera con
su tísico y borracho de Doc Holliday, con una caracterización del personaje
excepcional, al igual que un Kurt Rusell en estado de gracia que ha declarado
que Tombstone es la interpretación de la que más orgulloso está, llegando
incluso a ponerle el nombre de Wyatt a su hijo.
Dedicado a la cafetería La Tahona en Huarte Navarra.
Director: George Pan Cosmatos.
Intérpretes: Kurt Russell, Val Kilmer, Sam Elliott, Bill Paxton, Powers Boothe, Dana Delany,Michael Biehn, Stephen Lang, Michael Rooker, Charlton Heston.
El western a partir de mitades de los 70's y los 80´s era un género maldito, desgastado y prácticamente en extinción hasta que apareció "Silverado" de Lawrence Kasdan que devolvió (durante poco tiempo) a crítica y público a la edad dorada de los vaqueros a caballo.
Tuvieron que transcurrir casi 10 años hasta que George Pan Cosmatos, el director de Rambo 2, se armara con el suficiente valor para actualizar el famosísimo duelo del O.K. Corral (que según tengo entendido sólo duró unos segundos). Wyatt Earp, los Clanton, Doc Holliday y todos los destacados acontecimientos ocurridos en la ciudad de Tombstone, hicieron que las películas de pistoleros se pusieran de nuevo en el candelero, abriendo una interesante brecha que llevaría a nuevos títulos como "El tren de las 3:10", "Appaloosa", "El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford", y otros....
Diré a priori, dado el destacado reparto de Tombstone que uno se sorprende gratamente, nada menos que Kurt Rusell, Val Kilmer, Sam Elliott, Bill Paxton, Michael Bienh y hasta el mismísimo Charlton Heston, y el recientemente fallecido Power Boothe formaron una reinterpretación de los hechos repetidos en Cine hasta la saciedad, pero que gracias a la pericia y el arrojo de todo el elenco, una cuidadísima ambientación, una estupenda dirección y un aura polvorienta y salvaje, convirtieron esta cinta en un lujo para todo amante del género de revólver y balas.
Así pues, salvando las distancias, Tombstone es al western, lo que Gladiator fue al péplum, teniendo Tombstone incluso una competidora (La leyenda de Wyatt Earp) que no alcanzó el éxito, compartiendo la misma historia de Earp con Kevin Conster a la cabeza y estrenándose prácticamente a la vez, y que como curiosidad y capricho del destino, contaba con el director que había intentado ya despuntar en el oeste con la mencionada "Silverado", el gran Lawrence Kasdan.
Veo Tombstone como un resurgimiento del género a la altura de "Gladiator", dado que en su momento (al igual que con las sandalias romanas a principios del nuevo milenio), nadie en su sano juicio hubiera arriesgado para llevar a la pantalla películas del oeste, cuando éstas ya estaban denostadas y olvidadas. Parece ser que todo género de Cine merece una segunda oportunidad, después de un largo letargo, para resurgir y asentarse de nuevo como inspiración a más cineastas que exploten las nueva betas de oro que hay en las viejas minas del Hollywood actual.
Duelos impactantes, exhibiciones
de destreza armamentística, desafíos verbales de altura, una bella historia de
amor, honor, amistad, compromiso y todo ello con una fidedigna historia real de
por medio, convierten Tombstone en una joya que debe apreciarse de principio a
fin. Tombstone es un lujo para saborearse de principio a fín con torturados
pistoleros enfrentados a su destino, unos agentes de la ley que deben debatirse
entre enriquecerse en casinos viendo las injusticias impuestas por los cowboys
(los principios del crímen organizado) o enfrentarse al abuso de poder,
impartiendo la justicia de la estrella de sheriff aún a riesgo de perder la
vida y poner en peligro a sus familias-
Val Kilmer realiza aquí a mi entender el mejor trabajo de toda su carrera con
su tísico y borracho de Doc Holliday, con una caracterización del personaje
excepcional, al igual que un Kurt Rusell en estado de gracia que ha declarado
que Tombstone es la interpretación de la que más orgulloso está, llegando
incluso a ponerle el nombre de Wyatt a su hijo.
Dedicado a la cafetería La Tahona en Huarte Navarra.
Director: George Pan Cosmatos.
Intérpretes: Kurt Russell, Val Kilmer, Sam Elliott, Bill Paxton, Powers Boothe, Dana Delany,Michael Biehn, Stephen Lang, Michael Rooker, Charlton Heston.
El sub-genero de cine judicial vivió su época de esplendor -en términos de taquilla- desde mediados de los años ochenta hasta mediados/finales de los 90´s, y uno de sus grandes culpables fue el escritor John Grisham, con tres adaptaciones casi simultaneas de sus novelas: La tapadera (Sidney Pollack, 1993), El informe pelicano (Alan J. Pakula, 1993) y El cliente (Joel Schumacher, 1994). Dos de ellas, no por casualidad, firmadas por directores imprescindibles de la década de los setenta.
En el caso de la película que hoy nos ocupa, es la más floja de las tres, por mucho que la anti-climática banda sonora a piano de La tapadera, siempre me pareciera un horror. En la firmada por Pollack, un impetuoso Tom Cruise se ponía la película a sus espaldas y comenzaba a cimentar la leyenda de sus carreras en el cine o en el film de Schumacher un gran elenco y la base de la historia con un niño -Brad Renfro viéndose en el ojo del huracán al ser testigo junto a su hermano pequeño del suicidio de un mafioso- daban para acercar al film al notable. Sin embargo en El informe pelicano las cosas no salieron tan bien, nada ni nadie en concreto salvan la cinta del olvido y hasta de la mediocridad, y no por casualidad, es la más olvidada del tridente.
Alan J. Pakula se encargó de adaptar al medio cinematográfico la novela de Grisham, dejando muchos detalles sin rellenar para que el espectador se encargara de ello, con graves problemas de ritmo, y además –lo peor de todo- cometiendo el grave error de plegarse a las directrices marcadas desde la productora sobre la forma en la que debía de presentarse y verse el personaje de Julia Roberts. Una improbable estudiante de derecho, que sin que se aclare en demasía, acabaría descubriendo un intrincadísimo plan de un magnate para apoderarse de unas tierras en donde anidan varias especies protegidas -entre ellas los pelicanos del título- pero, ¡oh sorpresa! también hay mucho petróleo…En el camino iremos topándonos con un asesino internacional al estilo Chacal (Stanley Tucci), un presidente americano más pendiente de jugar con su perro que de dirigir una nación -con guiños nada disimulados a Clinton y Nixon- (Robert Culp), un profesor que se pirra por las jovencitas (Sam Shepard en modo amaneramiento máximo, ojo a la obsesión de Shepard por atraer para sí la escena en cada plano en donde aparece haciendo gestos de todas las clases, en una forma de egoísmo actoral épico), y muchos interesados en puestos de poder; véase como máximo exponente al personaje de Tony Goldwin (Fletcher Coal). Por último, un sagaz periodista que parece ser el último en enterarse de todo por más que tenga contactos en todas partes (Denzel Washington). Todos estos personajes, y muchos más, van uniendo sus vidas entorno al informe del título redactado por Darby Shaw (Roberts).
Por más que uno intente seguir el hilo de las sub-tramas, la cantidad de personajes, y luego las explicaciones tan sui-generis de Pakula -ojo al no va más del video de una especie de documental de la siesta con pelicanos, que se supone debe de dejar las cosas claras- dan al traste con la tensión, e incluso con el interés del espectador medio, que acaba liándose como una persiana ante la ingente cantidad de datos y la enorme confusión que rodea a todo. No ayuda que los dos supuestos protagonistas, y máximos atractivos del film, Denzel y Julia, no se lleguen a ver cara a cara hasta pasada la hora de película.
A favor, es justo mencionar ese punzante retrato del presidente americano, con una inmejorable elección del actor en cuestión, ojo a cuando le presentan un informe que podría acabar con su carrera presidencial, y él, en lugar de preocuparse, decide asomarse a la ventana a saludar a los periodistas congregados fuera. También puede resultar en parte estimulante ver como el director, sigue manteniendo intacto su posicionamiento en contra del sistema y a favor de "la verdad", en ese sentido sí son de interés sus guiños a la que seguramente sea su obra magna: Todos los hombres del presidente (1976), jugando con el meta-cine (con la sombra de "Todos los hombres" siempre presente) y cuestionando incluso la existencia de Garganta profunda, y resaltando el trabajo periodístico en pos de la verdad y la transparencia. Pero nada de eso salva a la cinta de la mediocridad en términos explicativos. El film se mueve sin sorpresas, flojeando a cada paso, desperdiciando el talento de su mejor actor (Denzel Washington) en pos de la floja labor de su "estrella protagonista", Julia Roberts, quien cuanto más va sufriendo, mayor se esfuerza en salir bella en el plano.
Al final uno va sabiendo como todo va a terminar ya desde el primer tercio, y el rótulo de "The End" es recibido con alivio. Eso sí, precedida de la enésima concesión a la alfombra roja que se le tejió a Roberts para la película, cuando puede exhibir la sonrisa que le valió el calificativo de "Novia de América", mientras un segundo personaje la pone como a la altura de una Diosa. Con un presupuesto de entre 45 y 60 millones de dólares, El informe pelicano acabaría recaudando 195 millones de $, 100 de ellos en USA. Abriendo como número 1 en la semana de su estreno del 17 de diciembre de 1993 en donde competía con Beethoven 2, la familia crece (Rod Daniel, 1993) como estreno más potente de esos siete días. A la siguiente semana volvería a repetir en lo más alto, puesto que le acabaría arrebatando Robin Williams con La señora Doubtfire (Chris Columbus, 1993) ya en navidad. El informe pelicano fue la octava cinta más taquillera de su año, en donde la gran triunfadora fue Jurassic Park (Steven Spielberg).
Antes de su muerte, Pakula solo dirigirá una película más: La sombra del diablo (1997). Por su parte, Grisham lograría unos cuantos éxitos de taquilla con las adaptaciones de obras suyas que dieron pie a cintas como Tiempo de matar (Joel Schumacher, 1995) o El jurado (Gary Fleder, 2003). Denzel Washington tardaría dos años en volver a protagonizar un film (Marea roja, Tony Scott, 1995). Mientras que Roberts seguiría imparable su carrera a lo más alto con cintas como Me gustan los líos, Pret-a-porter o Algo de que hablar.
Título original: The Pelican Brief.
Intérpretes: Alan J. Pakula.
Reparto: Julia Roberts, Denzel Washington, Stanley Tucci, Tony Goldwyn, Jake Webber, Sam Shepard, John Heard, William Atherton, Hume Cronyn, John Lithgow, Anthony Heald, Robert Culp, James Sikking, Cynthia Nixon.
El sub-genero de cine judicial vivió su época de esplendor -en términos de taquilla- desde mediados de los años ochenta hasta mediados/finales de los 90´s, y uno de sus grandes culpables fue el escritor John Grisham, con tres adaptaciones casi simultaneas de sus novelas: La tapadera (Sidney Pollack, 1993), El informe pelicano (Alan J. Pakula, 1993) y El cliente (Joel Schumacher, 1994). Dos de ellas, no por casualidad, firmadas por directores imprescindibles de la década de los setenta.
En el caso de la película que hoy nos ocupa, es la más floja de las tres, por mucho que la anti-climática banda sonora a piano de La tapadera, siempre me pareciera un horror. En la firmada por Pollack, un impetuoso Tom Cruise se ponía la película a sus espaldas y comenzaba a cimentar la leyenda de sus carreras en el cine o en el film de Schumacher un gran elenco y la base de la historia con un niño -Brad Renfro viéndose en el ojo del huracán al ser testigo junto a su hermano pequeño del suicidio de un mafioso- daban para acercar al film al notable. Sin embargo en El informe pelicano las cosas no salieron tan bien, nada ni nadie en concreto salvan la cinta del olvido y hasta de la mediocridad, y no por casualidad, es la más olvidada del tridente.
Alan J. Pakula se encargó de adaptar al medio cinematográfico la novela de Grisham, dejando muchos detalles sin rellenar para que el espectador se encargara de ello, con graves problemas de ritmo, y además –lo peor de todo- cometiendo el grave error de plegarse a las directrices marcadas desde la productora sobre la forma en la que debía de presentarse y verse el personaje de Julia Roberts. Una improbable estudiante de derecho, que sin que se aclare en demasía, acabaría descubriendo un intrincadísimo plan de un magnate para apoderarse de unas tierras en donde anidan varias especies protegidas -entre ellas los pelicanos del título- pero, ¡oh sorpresa! también hay mucho petróleo…En el camino iremos topándonos con un asesino internacional al estilo Chacal (Stanley Tucci), un presidente americano más pendiente de jugar con su perro que de dirigir una nación -con guiños nada disimulados a Clinton y Nixon- (Robert Culp), un profesor que se pirra por las jovencitas (Sam Shepard en modo amaneramiento máximo, ojo a la obsesión de Shepard por atraer para sí la escena en cada plano en donde aparece haciendo gestos de todas las clases, en una forma de egoísmo actoral épico), y muchos interesados en puestos de poder; véase como máximo exponente al personaje de Tony Goldwin (Fletcher Coal). Por último, un sagaz periodista que parece ser el último en enterarse de todo por más que tenga contactos en todas partes (Denzel Washington). Todos estos personajes, y muchos más, van uniendo sus vidas entorno al informe del título redactado por Darby Shaw (Roberts).
Por más que uno intente seguir el hilo de las sub-tramas, la cantidad de personajes, y luego las explicaciones tan sui-generis de Pakula -ojo al no va más del video de una especie de documental de la siesta con pelicanos, que se supone debe de dejar las cosas claras- dan al traste con la tensión, e incluso con el interés del espectador medio, que acaba liándose como una persiana ante la ingente cantidad de datos y la enorme confusión que rodea a todo. No ayuda que los dos supuestos protagonistas, y máximos atractivos del film, Denzel y Julia, no se lleguen a ver cara a cara hasta pasada la hora de película.
A favor, es justo mencionar ese punzante retrato del presidente americano, con una inmejorable elección del actor en cuestión, ojo a cuando le presentan un informe que podría acabar con su carrera presidencial, y él, en lugar de preocuparse, decide asomarse a la ventana a saludar a los periodistas congregados fuera. También puede resultar en parte estimulante ver como el director, sigue manteniendo intacto su posicionamiento en contra del sistema y a favor de "la verdad", en ese sentido sí son de interés sus guiños a la que seguramente sea su obra magna: Todos los hombres del presidente (1976), jugando con el meta-cine (con la sombra de "Todos los hombres" siempre presente) y cuestionando incluso la existencia de Garganta profunda, y resaltando el trabajo periodístico en pos de la verdad y la transparencia. Pero nada de eso salva a la cinta de la mediocridad en términos explicativos. El film se mueve sin sorpresas, flojeando a cada paso, desperdiciando el talento de su mejor actor (Denzel Washington) en pos de la floja labor de su "estrella protagonista", Julia Roberts, quien cuanto más va sufriendo, mayor se esfuerza en salir bella en el plano.
Al final uno va sabiendo como todo va a terminar ya desde el primer tercio, y el rótulo de "The End" es recibido con alivio. Eso sí, precedida de la enésima concesión a la alfombra roja que se le tejió a Roberts para la película, cuando puede exhibir la sonrisa que le valió el calificativo de "Novia de América", mientras un segundo personaje la pone como a la altura de una Diosa. Con un presupuesto de entre 45 y 60 millones de dólares, El informe pelicano acabaría recaudando 195 millones de $, 100 de ellos en USA. Abriendo como número 1 en la semana de su estreno del 17 de diciembre de 1993 en donde competía con Beethoven 2, la familia crece (Rod Daniel, 1993) como estreno más potente de esos siete días. A la siguiente semana volvería a repetir en lo más alto, puesto que le acabaría arrebatando Robin Williams con La señora Doubtfire (Chris Columbus, 1993) ya en navidad. El informe pelicano fue la octava cinta más taquillera de su año, en donde la gran triunfadora fue Jurassic Park (Steven Spielberg).
Antes de su muerte, Pakula solo dirigirá una película más: La sombra del diablo (1997). Por su parte, Grisham lograría unos cuantos éxitos de taquilla con las adaptaciones de obras suyas que dieron pie a cintas como Tiempo de matar (Joel Schumacher, 1995) o El jurado (Gary Fleder, 2003). Denzel Washington tardaría dos años en volver a protagonizar un film (Marea roja, Tony Scott, 1995). Mientras que Roberts seguiría imparable su carrera a lo más alto con cintas como Me gustan los líos, Pret-a-porter o Algo de que hablar.
Título original: The Pelican Brief.
Intérpretes: Alan J. Pakula.
Reparto: Julia Roberts, Denzel Washington, Stanley Tucci, Tony Goldwyn, Jake Webber, Sam Shepard, John Heard, William Atherton, Hume Cronyn, John Lithgow, Anthony Heald, Robert Culp, James Sikking, Cynthia Nixon.
En 1991 Jonathan Demme presentó al mundo la película que le abrió las puertas de la Serie A de directores de Hollywood; El Silencio de los Corderos (The Silence of the Lambs). Adaptación a la gran pantalla de la novela de Thomas Harris, también autor de los libros "Dragon Rojo" y "Hannibal", adaptados al cine posteriormente. El guión del film corrió a cargo de Ted Tally, quien previamente había escrito Pasión sin barreras (Luis Mandoki, 1990) una olvidadísima cinta erótico-festiva de Susan Sarandon y James Spader.
Con El Silencio de los Corderos, estamos ante la clásica película que define el resto de las carreras de los implicados en ella; estos fueron Jodie Foster (Clarice Starling), un papel que Foster ansiaba ante todo, incluso intentó comprar ella misma los derechos de la novela de Harris. El punto clave para que Foster lograra el papel de Clarice fue su interpretación en Acusados (Jonathan Kaplan, 1988). La favorita de los productores en cambio era Michelle Pfeiffer, quien prefirió filmar en términos "más suaves" Frankie & Johnny (Garry Marshall, 1991) junto a Pacino. Gene Hackman era en un principio el propietario oficial de los derechos de adaptación de la novela de Harris, y quien le prometió a Foster –en una reunión improvisada durante los Oscar’s de 1989 en donde ambos estaban nominados en sus respectivas categorías- el papel de Clarice. Con esa condición cedió a Orion Pictures dichos derechos, Hackman tenía previsto ser Crawford, el mentor de Clarice, papel que finalmente acabó en las manos de Scott Glenn. Por el contrario, apenas nadie pudo plantar cara a la candidatura de Anthony Hopkins como el Doctor Hannibal Lecter, en un papel algo más largo que el que se vio en Hunter (Michael Mann, 1986) y que interpretó de forma mucho más sosegada Brian Cox. En un principio se llegó a poner sobre la mesa la candidatura de Jeremy Irons para el rol de Lecter, incluso en algunas webs figura como el Irons rechazó el papel a favor de la película El misterio Von Bulow. Quizá pesó demasiado el fracaso de la anterior cinta con Lecter, la ya citada Hunter, algo que también hizo que Dino De Laurentiis (productor) no renovará sus derechos sobre las novelas de Harris, que luego sí hizo efectivos en Hannibal (Ridley Scott, 2001) y El dragón rojo (Brett Ratner, 2002), está ultima una copia exacta, aunque más comercial de Hunter de Mann.
Volviendo a Hopkins, este se tomó el rol de Lecter como un autentico reto; estudió el comportamiento de los asesinos en serie, creó un nuevo tono de voz mezcla, según sus palabras del deje de Truman Capote y Katherine Hepburn, y se dedicó durante el rodaje a no salir en ningún momento del personaje, hasta el punto que la propia Foster, con quien filmó la gran mayoría de sus escenas llegaba a estremecerse realmente por su eterna pose de psicópata.
Apuntar como parte del reparto, los cameos de los directores del cine de terror más explotation de los años 60 y 70; George A. Romero y Roger Corman, ambos como dos jefazos del FBI. Y los inolvidables papeles de Ted Levine (Buffalo Bill), Charles Napier (Boyle) y Anthony Heald (Chilton), como el deleznable director del psiquiátrico de Baltimore donde está recluido Lecter.
A pesar de sus efectismos, ojo a la repetitiva atracción de cada personaje masculino hacia Clarice, una frágil mujer, con andar seguro, pero una pose miedosa. Cuesta creer- a pesar de que Foster no es una mujer poco agraciada- que todos los hombres caigan de forma instantánea prendados de ella. Eso sí, en el aspecto de la relación entre Lecter y Clarice, todo está muy bien narrado, siendo el “psicópata” quien juega y psicoanaliza a la presunta psicoanalista. Demme juega con la cámara y los espacios para crear una tensión en aumento, hay momentos muy de los años noventa, sobre todo aquellos en donde Buffalo Bill se encuentra en su particular "mazmorra" y falso plano secuencia sostenido para la presentación de Lecter, en donde Chilton anda más preocupado de ligarse a Clarice que de avisarla de los peligros que corre al ver a Lecter. Para la historia queda el momento en donde uno de los encerrados se masturba y lanza a la cara de Clarice su semen, un momento que aún hoy cuesta creer que pasará la censura americana. Ojo a la reacción de Foster, en una de las escenas que le dieron el Oscar de 1991. En cuanto a Demme, es de justicia resaltar que con "El Silencio" consiguió darle seriedad a un subgénero que en los ochenta valía solo como excusa para films de acción (El héroe y el terror, Cobra, Ángel de la muerte). Sin duda estamos ante un film que marcó un importante hito, no solo por su éxito de taquilla y sus cinco Oscar’s, también por su estilo y sus formas, que luego David Fincher redefinió en Seven (1995). Otro punto importante que toca "El Silencio" es el travestismo y la homosexualidad, en este caso el asesino en su lucha por entenderse a sí mismo busca en otras mujeres su propia identidad; algo muy deudor de El estrangulador de Boston, pero sin las dos caras que en aquella exhibía Tony Curtis.
En definitiva, El Silencio de los Corderos es un clásico de su género, una cinta que con justicia arrasó en los Oscar’s de 1992 logrando cinco de las siete estatuillas –Película, actor, actriz, director y guión- a las que optaba, incluyendo, la más preciada a mejor película, categoría en la que competía junto a JFK (Oliver Stone), La bella y la bestia –sí, aún los films de animación no tenían su propia categoría-, Bugsy & El Príncipe de las mareas. El tiempo claramente dio la razón en aquella ocasión a la Academia, siendo la ganadora la más recordada. Además sirvió para relanzar las carreras de Anthony Hopkins (tras unos años ochenta en donde incluso tuvo serios problemas con la bebida) y Jodie Foster, que salía del vergonzante descalabro de Camino de retorno (Alan Smithee, 1990), un bodrio rodado junto a Dennis Hopper –que se negó a firmar como director-, que gracias al éxito de El Silencio de los Corderos nadie le pudo echar en cara.
Título original: The silence of lambs.
Director: Jonatham Demme.
Intérpretes: Jodie Foster, Anthony Hopkins, Scott Glenn, Ted Levine, Anthony Heald, Diane Baker, Brooke Smith.
En 1991 Jonathan Demme presentó al mundo la película que le abrió las puertas de la Serie A de directores de Hollywood; El Silencio de los Corderos (The Silence of the Lambs). Adaptación a la gran pantalla de la novela de Thomas Harris, también autor de los libros "Dragon Rojo" y "Hannibal", adaptados al cine posteriormente. El guión del film corrió a cargo de Ted Tally, quien previamente había escrito Pasión sin barreras (Luis Mandoki, 1990) una olvidadísima cinta erótico-festiva de Susan Sarandon y James Spader.
Con El Silencio de los Corderos, estamos ante la clásica película que define el resto de las carreras de los implicados en ella; estos fueron Jodie Foster (Clarice Starling), un papel que Foster ansiaba ante todo, incluso intentó comprar ella misma los derechos de la novela de Harris. El punto clave para que Foster lograra el papel de Clarice fue su interpretación en Acusados (Jonathan Kaplan, 1988). La favorita de los productores en cambio era Michelle Pfeiffer, quien prefirió filmar en términos "más suaves" Frankie & Johnny (Garry Marshall, 1991) junto a Pacino. Gene Hackman era en un principio el propietario oficial de los derechos de adaptación de la novela de Harris, y quien le prometió a Foster –en una reunión improvisada durante los Oscar’s de 1989 en donde ambos estaban nominados en sus respectivas categorías- el papel de Clarice. Con esa condición cedió a Orion Pictures dichos derechos, Hackman tenía previsto ser Crawford, el mentor de Clarice, papel que finalmente acabó en las manos de Scott Glenn. Por el contrario, apenas nadie pudo plantar cara a la candidatura de Anthony Hopkins como el Doctor Hannibal Lecter, en un papel algo más largo que el que se vio en Hunter (Michael Mann, 1986) y que interpretó de forma mucho más sosegada Brian Cox. En un principio se llegó a poner sobre la mesa la candidatura de Jeremy Irons para el rol de Lecter, incluso en algunas webs figura como el Irons rechazó el papel a favor de la película El misterio Von Bulow. Quizá pesó demasiado el fracaso de la anterior cinta con Lecter, la ya citada Hunter, algo que también hizo que Dino De Laurentiis (productor) no renovará sus derechos sobre las novelas de Harris, que luego sí hizo efectivos en Hannibal (Ridley Scott, 2001) y El dragón rojo (Brett Ratner, 2002), está ultima una copia exacta, aunque más comercial de Hunter de Mann.
Volviendo a Hopkins, este se tomó el rol de Lecter como un autentico reto; estudió el comportamiento de los asesinos en serie, creó un nuevo tono de voz mezcla, según sus palabras del deje de Truman Capote y Katherine Hepburn, y se dedicó durante el rodaje a no salir en ningún momento del personaje, hasta el punto que la propia Foster, con quien filmó la gran mayoría de sus escenas llegaba a estremecerse realmente por su eterna pose de psicópata.
Apuntar como parte del reparto, los cameos de los directores del cine de terror más explotation de los años 60 y 70; George A. Romero y Roger Corman, ambos como dos jefazos del FBI. Y los inolvidables papeles de Ted Levine (Buffalo Bill), Charles Napier (Boyle) y Anthony Heald (Chilton), como el deleznable director del psiquiátrico de Baltimore donde está recluido Lecter.
A pesar de sus efectismos, ojo a la repetitiva atracción de cada personaje masculino hacia Clarice, una frágil mujer, con andar seguro, pero una pose miedosa. Cuesta creer- a pesar de que Foster no es una mujer poco agraciada- que todos los hombres caigan de forma instantánea prendados de ella. Eso sí, en el aspecto de la relación entre Lecter y Clarice, todo está muy bien narrado, siendo el “psicópata” quien juega y psicoanaliza a la presunta psicoanalista. Demme juega con la cámara y los espacios para crear una tensión en aumento, hay momentos muy de los años noventa, sobre todo aquellos en donde Buffalo Bill se encuentra en su particular "mazmorra" y falso plano secuencia sostenido para la presentación de Lecter, en donde Chilton anda más preocupado de ligarse a Clarice que de avisarla de los peligros que corre al ver a Lecter. Para la historia queda el momento en donde uno de los encerrados se masturba y lanza a la cara de Clarice su semen, un momento que aún hoy cuesta creer que pasará la censura americana. Ojo a la reacción de Foster, en una de las escenas que le dieron el Oscar de 1991. En cuanto a Demme, es de justicia resaltar que con "El Silencio" consiguió darle seriedad a un subgénero que en los ochenta valía solo como excusa para films de acción (El héroe y el terror, Cobra, Ángel de la muerte). Sin duda estamos ante un film que marcó un importante hito, no solo por su éxito de taquilla y sus cinco Oscar’s, también por su estilo y sus formas, que luego David Fincher redefinió en Seven (1995). Otro punto importante que toca "El Silencio" es el travestismo y la homosexualidad, en este caso el asesino en su lucha por entenderse a sí mismo busca en otras mujeres su propia identidad; algo muy deudor de El estrangulador de Boston, pero sin las dos caras que en aquella exhibía Tony Curtis.
En definitiva, El Silencio de los Corderos es un clásico de su género, una cinta que con justicia arrasó en los Oscar’s de 1992 logrando cinco de las siete estatuillas –Película, actor, actriz, director y guión- a las que optaba, incluyendo, la más preciada a mejor película, categoría en la que competía junto a JFK (Oliver Stone), La bella y la bestia –sí, aún los films de animación no tenían su propia categoría-, Bugsy & El Príncipe de las mareas. El tiempo claramente dio la razón en aquella ocasión a la Academia, siendo la ganadora la más recordada. Además sirvió para relanzar las carreras de Anthony Hopkins (tras unos años ochenta en donde incluso tuvo serios problemas con la bebida) y Jodie Foster, que salía del vergonzante descalabro de Camino de retorno (Alan Smithee, 1990), un bodrio rodado junto a Dennis Hopper –que se negó a firmar como director-, que gracias al éxito de El Silencio de los Corderos nadie le pudo echar en cara.
Título original: The silence of lambs.
Director: Jonatham Demme.
Intérpretes: Jodie Foster, Anthony Hopkins, Scott Glenn, Ted Levine, Anthony Heald, Diane Baker, Brooke Smith.