DUELO EN LA ALTA SIERRA (1962). El lirismo y la épica de Sam Peckinpah.

duelo en la alta sierra
Dos viejos amigos se asocian para escoltar un cargamento de oro desde las minas de Alta Sierra hasta un banco. Uno de ellos (Joel McCrea) es un hombre honrado que sólo se propone hacer bien su trabajo; el otro (Randolph Scott), en cambio, carece de escrúpulos y proyecta robar la valiosa mercancía. "Duelo en alta sierra", es un western a caballo entre las postrimerías del clásico y los comienzos del crepuscular cuya autoría se debe un director Sam Peckinpah que supo despedir a los años dorados del western con dos autenticas joyas , esta y la mítica "Grupo salvaje (1969)". Interpretada magistralmente por dos cowboys de la serie B, que aquí realizan la mejor actuación de sus vidas y guarda, bajo sus aparentes rasgos de clasicismo, buena parte de las inquietudes y pulsiones temáticas y narrativas del realizador de "The Wild Bunch". Una hora y media le basta y le sobra a Peckinpah para dar una clase magistral de cómo se hace cine. Se cuenta que Peckinpah se enamoró del libreto de N. B. Stone Jr. en cuanto lo leyó por primera vez y movió cielo y tierra para realizarlo. Pero Peckinpah no se conformaba solamente con llevar a cabo el proyecto a partir de un guión ajeno. La autoría de este hombre era innegable y la influencia que ejercía en los libretos que le llegaban era muy poderosa. Peckinpah cambió diálogos, adaptó secuencias a su universo y tornó el final en algo completamente distinto. Por cambiar hasta le cambió el título. Y el resultado es inmejorable. Como decía antes, en una hora y media son innumerables los giros que da el film. Pasa de todo, y todo es resuelto con maestría. Todos los personajes tienen su momento, todos influyen de una forma u otra en el devenir de la trama y, sobre todo, todos y cada uno de ellos están definidos a la perfección con apenas unos apuntes. Son esos pequeños detalles los que los definen, esas acciones aparentemente sin importancia que terminan por decirnos mucho más de lo que hablan. Y eso que, en cuanto a los diálogos, esta película es perfecta. Perfecta por su economía de palabras y por sus frases lapidarias, excelentes todas y cada una de ellas en cuanto a ese reflejo decadente que está patente desde el principio (ese McCrea caminando entre nuevos automóviles). 

duelo en la alta sierra


Y es "Duelo en la Alta Sierra", por encima de todo, una película de amistad. Como todas las de Peckinpah. De amistad y enemistad, de amistad fiel y amistad traicionada. En eso influye también la excelente química, de esos dos mitos llamados Randolph Scott y Joel McCrea. El primero infravalorado actor que regaló innumerables y magníficos westerns junto a Budd Boetticher. El segundo, el genial protagonista de la inolvidable "Wichita (1955)" de Jacques Tourneur. Juntos, puro lirismo. Steve Judd (Mcrea) conserva el aliento de la integridad y la honestidad como coda de vida, mientras que Gill Westrum (Scott) ha abdicado a esos valores superiores y aboga por el pragmatismo y el materialismo como forma de supervivencia; entre los dos –y las decisiones que pretenden adoptar- hay claros conatos de conflicto fraguándose durante buena parte del metraje, pero el filme deja claro que, por encima de las diferencias, aún rigen los códigos de la vieja amistad que los dos viejos colegas se dispensan. Todos los diálogos de esta película, y sobre todo la mayoría de las secuencias se refieren a la vejez, y al paso del tiempo en el oeste que veremos a través de los ojos de dos viejos vaqueros que intentaran sobrevivir en unos tiempos que no les pertenecen. Peckinpah muestra un gran paralelismo entre los dos protagonistas, y los actores que los interpretan. Dos actores que su vida ha estado dedicada mayoritariamente al western, que aquí realizan su último western. Toda la película transita por vastos y hermosos espacios agrestes, retratados con talento por el operador Lucien Ballard. Como magnífico director del género, Peckinpah extrae del paisaje buena parte de la fuerza de sus secuencias de acción, escenificando con precisión los asedios y combates que se dan cita entre rocas, montículos, arbustos y malezas Esa importancia de la fisicidad, que aquí canaliza lo trepidante igual que en otras ocasiones abraza lo lírico. Triste, violenta, opresiva, áspera y sentimental. Es una película de Peckinpah en toda regla, una obra imperecedera de un escultor de lo imposible. Un artesano de los westerns, un hombre que vivió y murió con la misma pasión a la hora de hacer películas. Para el recuerdo tenemos ese melancólico final, en el que a pesar de todo lo ocurrido, todo cobra sentido y nos deja con un amago de sonrisa con amenaza de convertirse en la mueca más triste posible. Estupenda película para amantes de los grandes westerns, o simplemente para amantes del cine con mayúsculas

duelo en la alta sierra


Frases para recordar: 

"En algún lugar del camino, olvidaste que eras mi amigo".
"La época de las vacas gordas ha pasado, y los días de los hombres de negocios han llegado”.

Título original: Ride the high country.

Director: Sam Peckinpah.

Intérpretes: Randolph Scott, Joel McCrea, Mariette Hartley, Ron Starr, Edgar Buchanan, R.G. Armstrong, Jenie Jackson, James Drury, L.Q. Jones.


Trailer:



 

Reseña escrita por Ramón Abello Miñano

Información complementaria:


SUSCRIBETE

Comparte este artículo

Otros artículos de interés

1 opiniones :

magnifica reseña de un estupendo western, la fotografia de Ballard es una pasada

NOS MENCIONAN EN ANTENA 3

FINALISTAS EN LOS PREMIOS 20BLOGS 2.015

FINALISTAS EN LOS PREMIOS 20BLOGS 2.014

FINALISTAS EN LOS PREMIOS BITÁCORAS 2.012

SÍGUENOS EN FEEDLY

follow us in feedly

AVISO LEGAL

Licencia Creative Commons
Las mejores películas de la historia del cine por Jesús Fariña se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.
back to top