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primera-plana
Ewan Williams, convicto por asesinar a un policía espera en la cárcel el momento de su hora final por muerte en la horca. En la sala de prensa del Tribunal Supremo, un grupo de periodistas espera el indulto o la confirmación de la sentencia, para publicar la noticia en "primera plana". Hilddy Johnson (Jack Lemmon), periodista estrella del rotativo que tendría que cubrir la información, va abandonar la carrera y la cobertura de la crónica para contraer matrimonio. Pero Walter Burns (Walter Matthau) el director del periódico, utilizará todo tipo de ardides y trucos para retenerlo y que abandone la idea de casarse.

Basada en una famosa pieza teatral de éxito en Brodway y que había sido llevada a la pantalla por Lewis Milestone y Howard Hawks, en 1931 y 1940, respectivamente, y de la mano de la Universal, Primera plana es una excelsa obra del cine americano realizada por el veterano Wilder. Una sensacional comedia de costumbres o, de malas costumbres, para ser más exactos, ambientada en la época previa a la Depresión USA, que burla burlando, pone en solfa a toda una sociedad, sistema judicial y prensa amarilla incluidos, mostrando a la prensa de una forma despiadada y sin escrúpulos. La acción se desarrolla en el Chicago de 1929, en vísperas de la ejecución de un supuesto anarquista. Wilder y Diamond situaron su Primera plana el 6 de junio de 1929 y ampliaron el área de los sucesos mencionados, que pasaron de Chicago y sus alrededores, a repasar toda la historia de Estados Unidos. Wilder vuelve a su vieja forma satírica utilizada en "Con faldas y a lo loco (1959)" "El apartamento (1960)" o "En bandeja de plata (1966)" logrando realizar un gran film, resucitando el no menos tradicional recurso de Hollywood: llevar al cine célebres obras escénicas, apoyadas en un notable plantel de actores y la colaboración habitual del adaptador y guionista I.A.L. Diamond.

primera-plana

Con esta fórmula, el maestro Wilder no ha defraudado. Su aguda y afilada sátira que, ya lo hizo con creces en "El crepúsculo de los dioses (1950)", no deja títere con cabeza. Y si en algunos momentos se ensaña con la profesión periodística, tema que también se ocupó en la magistral "El gran carnaval (1951)", el film, nunca pierde el tono de farsa crítica y de divertimento propios del autor. De ahí que la cinta divierta enormemente, los gags sean continuos y muy eficaces y que guste más al espectador dispuesto a apreciar el carácter festivo de la película. Con toda seguridad que Wilder aportó su experiencia personal como reportero en Viena y Berlín en los años 20, al igual que Diamond, también ex periodista. Al igual que "El gran carnaval", Primera plana presenta un mundo en el que cualquiera con un cargo de poder es corrupto. El crudo retrato de la privilegiada relación entre la prensa y el poder político.

primera-plana

La relación entre Hildy Johnson y Walter Burns, el director del Examiner y su periodista estrella se inspira directamente en los años en los que Charles MacArthur (autor de la obra teatral) trabajó bajo las órdenes de Walter Howey, su director en el Herald and Examiner de William Randolph Hearst. Como el propio Wilder afirmaba: "En aquellos días, un periodista era una mezcla de detective privado y poeta. Si eras bueno, podías mejorar la historia; te sentías como un inventor, un descubridor, un explorador, un dramaturgo...Dabas rienda suelta a lo que había en tu interior: la historia comenzaba con algo bastante simple y tú la convertías en Los tres mosqueteros.
Además, estaba la dedicación a tiempo completo –la noción de una familia era impossible para un lobo solitario–, y la camaradería y la rivalidad en la sala de prensa... Los reporteros solían tener problemas o colaborar con la policía, no había término medio. Como demostramos en Primera plana, la policía tiene la tendencia a proteger a los culpables..."

primera-plana

Menos exagerado que en otras ocasiones, aunque no con menos carga de acidez, el genial Wilder demuestra, una vez más, su talla como cineasta, su solidez narrativa, que evoca con precisión el contexto sociopolítico estadounidenses de los finales años 20, se reafirma con la dirección de actores: los sin par Jack Lemmon y Walter Matthau, bien secundados por un reparto de rostros conocidos. Sin embargo, pese a que la historia parecía ajustarse muy bien a su perfil como director, Wilder no fue la primera opción de la Universal para dirigir el proyecto. El ofrecimiento del ejecutivo Jennings Lang para ponerse de nuevo tras las cámaras con casi 70 años sólo le llegó tras la negativa de Joseph L. MankiewiczTodo ello hace de Primera plana, a pesar de su carga de cinismo, un film testimonial de categoría e imprescindible del género.

primera-plana

Frases para recordar:


"-Walter Burns: Al infierno el terremoto de Nicaragua. Me importa un pimiento que haya cien mil muertos. ¿El campeonato de liga? Inclúyelo. No, no, no. No toques al comandante Bart y a los pingüinos, es de interés humano.
Hildy Johnson: Menciono lo aficionado que es el alcalde a ese burdel chino?
Walter Burns: Menciónalo, no omitas nada. Eso será un buen golpe."

Título original: The Front Page

Director: Billy Wilder

Intérpretes: Jack Lemmon, Walter Matthau, Susan Sarandon, Vincent Gardenia, David WayneAllen Garfield, Austin Pendleton, Charles Durning, Herb Edelman, Martin Gabel.

Trailer:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

PRIMERA PLANA (1974). Prensa y poder político.

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Ewan Williams, convicto por asesinar a un policía espera en la cárcel el momento de su hora final por muerte en la horca. En la sala de prensa del Tribunal Supremo, un grupo de periodistas espera el indulto o la confirmación de la sentencia, para publicar la noticia en "primera plana". Hilddy Johnson (Jack Lemmon), periodista estrella del rotativo que tendría que cubrir la información, va abandonar la carrera y la cobertura de la crónica para contraer matrimonio. Pero Walter Burns (Walter Matthau) el director del periódico, utilizará todo tipo de ardides y trucos para retenerlo y que abandone la idea de casarse.

Basada en una famosa pieza teatral de éxito en Brodway y que había sido llevada a la pantalla por Lewis Milestone y Howard Hawks, en 1931 y 1940, respectivamente, y de la mano de la Universal, Primera plana es una excelsa obra del cine americano realizada por el veterano Wilder. Una sensacional comedia de costumbres o, de malas costumbres, para ser más exactos, ambientada en la época previa a la Depresión USA, que burla burlando, pone en solfa a toda una sociedad, sistema judicial y prensa amarilla incluidos, mostrando a la prensa de una forma despiadada y sin escrúpulos. La acción se desarrolla en el Chicago de 1929, en vísperas de la ejecución de un supuesto anarquista. Wilder y Diamond situaron su Primera plana el 6 de junio de 1929 y ampliaron el área de los sucesos mencionados, que pasaron de Chicago y sus alrededores, a repasar toda la historia de Estados Unidos. Wilder vuelve a su vieja forma satírica utilizada en "Con faldas y a lo loco (1959)" "El apartamento (1960)" o "En bandeja de plata (1966)" logrando realizar un gran film, resucitando el no menos tradicional recurso de Hollywood: llevar al cine célebres obras escénicas, apoyadas en un notable plantel de actores y la colaboración habitual del adaptador y guionista I.A.L. Diamond.

primera-plana

Con esta fórmula, el maestro Wilder no ha defraudado. Su aguda y afilada sátira que, ya lo hizo con creces en "El crepúsculo de los dioses (1950)", no deja títere con cabeza. Y si en algunos momentos se ensaña con la profesión periodística, tema que también se ocupó en la magistral "El gran carnaval (1951)", el film, nunca pierde el tono de farsa crítica y de divertimento propios del autor. De ahí que la cinta divierta enormemente, los gags sean continuos y muy eficaces y que guste más al espectador dispuesto a apreciar el carácter festivo de la película. Con toda seguridad que Wilder aportó su experiencia personal como reportero en Viena y Berlín en los años 20, al igual que Diamond, también ex periodista. Al igual que "El gran carnaval", Primera plana presenta un mundo en el que cualquiera con un cargo de poder es corrupto. El crudo retrato de la privilegiada relación entre la prensa y el poder político.

primera-plana

La relación entre Hildy Johnson y Walter Burns, el director del Examiner y su periodista estrella se inspira directamente en los años en los que Charles MacArthur (autor de la obra teatral) trabajó bajo las órdenes de Walter Howey, su director en el Herald and Examiner de William Randolph Hearst. Como el propio Wilder afirmaba: "En aquellos días, un periodista era una mezcla de detective privado y poeta. Si eras bueno, podías mejorar la historia; te sentías como un inventor, un descubridor, un explorador, un dramaturgo...Dabas rienda suelta a lo que había en tu interior: la historia comenzaba con algo bastante simple y tú la convertías en Los tres mosqueteros.
Además, estaba la dedicación a tiempo completo –la noción de una familia era impossible para un lobo solitario–, y la camaradería y la rivalidad en la sala de prensa... Los reporteros solían tener problemas o colaborar con la policía, no había término medio. Como demostramos en Primera plana, la policía tiene la tendencia a proteger a los culpables..."

primera-plana

Menos exagerado que en otras ocasiones, aunque no con menos carga de acidez, el genial Wilder demuestra, una vez más, su talla como cineasta, su solidez narrativa, que evoca con precisión el contexto sociopolítico estadounidenses de los finales años 20, se reafirma con la dirección de actores: los sin par Jack Lemmon y Walter Matthau, bien secundados por un reparto de rostros conocidos. Sin embargo, pese a que la historia parecía ajustarse muy bien a su perfil como director, Wilder no fue la primera opción de la Universal para dirigir el proyecto. El ofrecimiento del ejecutivo Jennings Lang para ponerse de nuevo tras las cámaras con casi 70 años sólo le llegó tras la negativa de Joseph L. MankiewiczTodo ello hace de Primera plana, a pesar de su carga de cinismo, un film testimonial de categoría e imprescindible del género.

primera-plana

Frases para recordar:


"-Walter Burns: Al infierno el terremoto de Nicaragua. Me importa un pimiento que haya cien mil muertos. ¿El campeonato de liga? Inclúyelo. No, no, no. No toques al comandante Bart y a los pingüinos, es de interés humano.
Hildy Johnson: Menciono lo aficionado que es el alcalde a ese burdel chino?
Walter Burns: Menciónalo, no omitas nada. Eso será un buen golpe."

Título original: The Front Page

Director: Billy Wilder

Intérpretes: Jack Lemmon, Walter Matthau, Susan Sarandon, Vincent Gardenia, David WayneAllen Garfield, Austin Pendleton, Charles Durning, Herb Edelman, Martin Gabel.

Trailer:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

tarde-de-perros
Suele decirse que la realidad siempre supera a la ficción y qué mejor ejemplo que este particular suceso que aconteció en una calurosa tarde de 1972.

Se trata de un relato complejo e interesante donde se describen todo un abanico de acontecimientos, tanto desde la perspectiva social e histórica del momento, como desde el punto de vista individual de un sujeto que representa y ejemplifica el cambio social que se está viviendo en las calles. La década de los setenta en EEUU fue una época de transición, a menudo muy marcada por la confusión, la frustración y una marcada sensación de que América había perdido su orientación y su prometedor rumbo del pasado. Los estadounidenses, que hasta entonces habían creído en el sueño americano, en que el esfuerzo individual era capaz de lograr la promoción de todos y, al mismo tiempo hacer prosperar al conjunto de una sociedad, comienzan a desilusionarse.

A comienzos de los años setenta, los Estados Unidos experimentaron una profunda transformación económica, en el mismo momento en que se desencadenaba la crisis que contribuyó a que apareciera esa nueva clase de pobres. El gasto provocado por la Guerra de Vietnam, unido a la voluntad de mantener las conquistas sociales, produjo un cambio fundamental cuyas consecuencias multiplicaron la crisis por la elevación del precio del crudo petrolífero.

tarde-de-perros

"Podéis llamarme El perro. Ese es mi apodo". Así se presentaba siempre John S. Wojtowicz, el hombre que el 22 de agosto de 1972 entró armado en una sucursal del Chase Manhattan Bank en el barrio neoyorquino de Brooklyn acompañado por dos cómplices. El atraco fue un fracaso. La policía rodeó inmediatamente la oficina bancaria y la zona se llenó de curiosos y de medios de comunicación.

El póster de la película describe la película con las siguientes frases: "El atraco tenía que haber durado diez minutos. Cuatro horas más tarde el banco era un circo. Ocho horas más tarde era la emisión en directo más importante de la televisión. Doce horas más tarde era historia. Y todo es completamente real".

Sonny Wortzik (Al Pacino), es un neoyorkino de Brooklyn, sin experiencia en atracos que decide inesperadamente dar el golpe a una pequeña sucursal bancaria ayudado por dos amigos. Entran en el banco a cara descubierta y con las armas en la mano, por lo que el más joven del grupo se arrepiente y abandona el atraco incluso antes de que éste pueda llevarse a cabo. Wortzik queda solo con su amigo Salvatore Naturile, Sal, (John Cazale). Como si la buena fortuna hubiera decidido a abandonar a estos dos personajes, las complicaciones van sucediéndose de forma cada vez más inesperada y absurda: la caja fuerte no tiene tanto dinero como esperaban y mientras intentan llevarse el poco dinero de la sucursal, el perfeccionismo de Wortzik al intentar quemar unos documentos que los incriminen, se convierte en su peor enemigo, al ser el detonante que alerta a la policía de que el banco está siendo atracado.

tarde-de-perros

Al carecer de un estructurado plan logístico, los actos de ambos atracadores se convierten en una concatenación de actos improvisados, más determinados por sus errores que por la finalidad de conseguir el dinero. Mientras piensan cómo poder abandonar el banco, ya están rodeados por un centenar de policías, acusados de secuestrar a un grupo de trabajadores, los cuales observan expectantes los extravagantes acontecimientos.

La policía, el FBI, los medios periodísticos y miles de curiosos se arremolinan en torno al banco: El espectáculo está servido para los medios de Comunicación y Sonny comienza a revelar gradualmente cuáles son los curiosos motivos que lo han obligado a realizar un acto delictivo, sin tener intención de hacer daño a nadie realmente. Los rehenes del banco comienzan a simpatizar con Sonny, y él inicia las negociaciones con el policía Eugene Moretti (Charles Durning), que pronto es reemplazado por el agente del FBI, Sheldon (James Broderick).

El relato cambia radicalmente de rumbo en el momento en que Sonny debe salir a la calle para hablar con la policía. Su discurso arenga a todos los curiosos que por allí pasan, los cuales terminen por simpatizar más con el delincuente que con la policía encargada de mantener el orden público. La narración cambia de ritmo y se bifurca en torno a dos grandes temas: Lo que sucede fuera del banco, a modo de retrato social de la época, donde las manifestaciones pacifistas y las pancartas manifiestan el apoyo a los secuestradores y se rebelan contra los poderes públicos, contra las figuras de autoridad representadas por los antidisturbios, frente a una trama más intimista, la que nos va contando la vida de este peculiar personaje.

tarde-de-perros

El guión fue adaptado por Frank Pierson, basado tanto en los artículos periodísticos de P.F. Kluge y Thomas Moore, como en el libro escrito por Leslie Waller.

Sidney Lumet nos regala una magistral dirección de actores. Una de las mejores interpretaciones de Al Pacino junto al siempre brillante y discreto John Cazale constituyen el alma del relato. Ambos actores le dan la fuerza y el carisma necesario a estos dos personajes para que puedan convertirse en héroes populares en vez de dos freakies fracasados.

La tensión narrativa es impecable, así como el manejo del tiempo fílmico, imprescindibles para transformar los elementos de un melodrama en un auténtico thriller, donde la acción siempre está contenida, pendiente de estallar, como la tensión a la que se ven sometidos nuestros ladrones protagonistas, no sólo durante el atraco, sino durante el relato que nos desvelando toda su vida.

La fotografía de Victor J. Kemper se encarga tanto de enmarcar unos excelentes primeros planos del dueto protagonista como de ofrecernos magníficas panorámicas a vista de pájaro de lo que está sucediendo en las calles que rodean al banco. La imagen, perfectamente acoplada al guion se encarga de remarcar esa diversificación del relato desde su perspectiva social y desde su visión más intimista de un singular personaje.

John S. Wojtowicz, el personaje real que vivió tras aquel suceso, fue localizado por los cineastas Allison Berg y Frank Keraudren, los cuales comenzaron a interesarse por este personaje después de ver una tarde la película de Sidney Lumet. Consiguieron localizar a Wojtowicz en 2002, cuando ya había cumplido la pena de cárcel por el atraco que cometió, y decidieron rodar un documental sobre su historia. En aquellos años, sus amigos y conocidos le llamaban, The Dog, el perro, en homenaje al título original del film que había recreado su intento de robo, Dog Day Afternoon.

tarde-de-perros

A lo largo del documental, gracias a testimonios de amigos y familiares como su primera esposa Carmen Bifulco, de su madre y de la que fue su pareja, Ernest Aron, vamos descubriendo la compleja personalidad de este hombre que fue compromisario del Partido Republicano, soldado en Vietnam y, más tarde, activista en defensa de los derechos de gays y lesbianas. En un momento de la película él mismo se define como un adicto al sexo. "No fumo ni bebo. Tampoco tomo drogas ni soy un jugador. Soy un ángel", bromea. "Me considero un romántico. Cuando conocí a Ernie fue un flechazo. Y por eso, como la quería tanto, hice lo que hice aquel 22 de agosto de 1972".

También se recuerdan los entresijos y los preparativos de ese sorprendente robo. "Antes de ir al banco, fuimos a la calle 42 a ver El Padrino”, explica Wojtowicz.

Mientras se rodaba El documental "The Dog", John Wojtowicz enfermó de cáncer y finalmente falleció en 2006. Los cineastas tardaron más de una década en poder completar el documental.

Es la amarga crónica de un personaje inclasificable, a veces tierno, otras divertido y en ocasiones patético, que saltó a la fama por un frustrado atraco y que se convirtió en carne fresca para la prensa más sensacionalista.

tarde-de-perros

Título original: Dog Day Afternoon.

Director: Sidney Lumet.

Intérpretes: Al Pacino, John Cazale, Charles Durning, Carol Kane, Chris Sarandon, Sully Boyar, Penelope Allen.

Trailer:



Escena:



Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

TARDE DE PERROS (1975). El mal día de Al Pacino.

tarde-de-perros
Suele decirse que la realidad siempre supera a la ficción y qué mejor ejemplo que este particular suceso que aconteció en una calurosa tarde de 1972.

Se trata de un relato complejo e interesante donde se describen todo un abanico de acontecimientos, tanto desde la perspectiva social e histórica del momento, como desde el punto de vista individual de un sujeto que representa y ejemplifica el cambio social que se está viviendo en las calles. La década de los setenta en EEUU fue una época de transición, a menudo muy marcada por la confusión, la frustración y una marcada sensación de que América había perdido su orientación y su prometedor rumbo del pasado. Los estadounidenses, que hasta entonces habían creído en el sueño americano, en que el esfuerzo individual era capaz de lograr la promoción de todos y, al mismo tiempo hacer prosperar al conjunto de una sociedad, comienzan a desilusionarse.

A comienzos de los años setenta, los Estados Unidos experimentaron una profunda transformación económica, en el mismo momento en que se desencadenaba la crisis que contribuyó a que apareciera esa nueva clase de pobres. El gasto provocado por la Guerra de Vietnam, unido a la voluntad de mantener las conquistas sociales, produjo un cambio fundamental cuyas consecuencias multiplicaron la crisis por la elevación del precio del crudo petrolífero.

tarde-de-perros

"Podéis llamarme El perro. Ese es mi apodo". Así se presentaba siempre John S. Wojtowicz, el hombre que el 22 de agosto de 1972 entró armado en una sucursal del Chase Manhattan Bank en el barrio neoyorquino de Brooklyn acompañado por dos cómplices. El atraco fue un fracaso. La policía rodeó inmediatamente la oficina bancaria y la zona se llenó de curiosos y de medios de comunicación.

El póster de la película describe la película con las siguientes frases: "El atraco tenía que haber durado diez minutos. Cuatro horas más tarde el banco era un circo. Ocho horas más tarde era la emisión en directo más importante de la televisión. Doce horas más tarde era historia. Y todo es completamente real".

Sonny Wortzik (Al Pacino), es un neoyorkino de Brooklyn, sin experiencia en atracos que decide inesperadamente dar el golpe a una pequeña sucursal bancaria ayudado por dos amigos. Entran en el banco a cara descubierta y con las armas en la mano, por lo que el más joven del grupo se arrepiente y abandona el atraco incluso antes de que éste pueda llevarse a cabo. Wortzik queda solo con su amigo Salvatore Naturile, Sal, (John Cazale). Como si la buena fortuna hubiera decidido a abandonar a estos dos personajes, las complicaciones van sucediéndose de forma cada vez más inesperada y absurda: la caja fuerte no tiene tanto dinero como esperaban y mientras intentan llevarse el poco dinero de la sucursal, el perfeccionismo de Wortzik al intentar quemar unos documentos que los incriminen, se convierte en su peor enemigo, al ser el detonante que alerta a la policía de que el banco está siendo atracado.

tarde-de-perros

Al carecer de un estructurado plan logístico, los actos de ambos atracadores se convierten en una concatenación de actos improvisados, más determinados por sus errores que por la finalidad de conseguir el dinero. Mientras piensan cómo poder abandonar el banco, ya están rodeados por un centenar de policías, acusados de secuestrar a un grupo de trabajadores, los cuales observan expectantes los extravagantes acontecimientos.

La policía, el FBI, los medios periodísticos y miles de curiosos se arremolinan en torno al banco: El espectáculo está servido para los medios de Comunicación y Sonny comienza a revelar gradualmente cuáles son los curiosos motivos que lo han obligado a realizar un acto delictivo, sin tener intención de hacer daño a nadie realmente. Los rehenes del banco comienzan a simpatizar con Sonny, y él inicia las negociaciones con el policía Eugene Moretti (Charles Durning), que pronto es reemplazado por el agente del FBI, Sheldon (James Broderick).

El relato cambia radicalmente de rumbo en el momento en que Sonny debe salir a la calle para hablar con la policía. Su discurso arenga a todos los curiosos que por allí pasan, los cuales terminen por simpatizar más con el delincuente que con la policía encargada de mantener el orden público. La narración cambia de ritmo y se bifurca en torno a dos grandes temas: Lo que sucede fuera del banco, a modo de retrato social de la época, donde las manifestaciones pacifistas y las pancartas manifiestan el apoyo a los secuestradores y se rebelan contra los poderes públicos, contra las figuras de autoridad representadas por los antidisturbios, frente a una trama más intimista, la que nos va contando la vida de este peculiar personaje.

tarde-de-perros

El guión fue adaptado por Frank Pierson, basado tanto en los artículos periodísticos de P.F. Kluge y Thomas Moore, como en el libro escrito por Leslie Waller.

Sidney Lumet nos regala una magistral dirección de actores. Una de las mejores interpretaciones de Al Pacino junto al siempre brillante y discreto John Cazale constituyen el alma del relato. Ambos actores le dan la fuerza y el carisma necesario a estos dos personajes para que puedan convertirse en héroes populares en vez de dos freakies fracasados.

La tensión narrativa es impecable, así como el manejo del tiempo fílmico, imprescindibles para transformar los elementos de un melodrama en un auténtico thriller, donde la acción siempre está contenida, pendiente de estallar, como la tensión a la que se ven sometidos nuestros ladrones protagonistas, no sólo durante el atraco, sino durante el relato que nos desvelando toda su vida.

La fotografía de Victor J. Kemper se encarga tanto de enmarcar unos excelentes primeros planos del dueto protagonista como de ofrecernos magníficas panorámicas a vista de pájaro de lo que está sucediendo en las calles que rodean al banco. La imagen, perfectamente acoplada al guion se encarga de remarcar esa diversificación del relato desde su perspectiva social y desde su visión más intimista de un singular personaje.

John S. Wojtowicz, el personaje real que vivió tras aquel suceso, fue localizado por los cineastas Allison Berg y Frank Keraudren, los cuales comenzaron a interesarse por este personaje después de ver una tarde la película de Sidney Lumet. Consiguieron localizar a Wojtowicz en 2002, cuando ya había cumplido la pena de cárcel por el atraco que cometió, y decidieron rodar un documental sobre su historia. En aquellos años, sus amigos y conocidos le llamaban, The Dog, el perro, en homenaje al título original del film que había recreado su intento de robo, Dog Day Afternoon.

tarde-de-perros

A lo largo del documental, gracias a testimonios de amigos y familiares como su primera esposa Carmen Bifulco, de su madre y de la que fue su pareja, Ernest Aron, vamos descubriendo la compleja personalidad de este hombre que fue compromisario del Partido Republicano, soldado en Vietnam y, más tarde, activista en defensa de los derechos de gays y lesbianas. En un momento de la película él mismo se define como un adicto al sexo. "No fumo ni bebo. Tampoco tomo drogas ni soy un jugador. Soy un ángel", bromea. "Me considero un romántico. Cuando conocí a Ernie fue un flechazo. Y por eso, como la quería tanto, hice lo que hice aquel 22 de agosto de 1972".

También se recuerdan los entresijos y los preparativos de ese sorprendente robo. "Antes de ir al banco, fuimos a la calle 42 a ver El Padrino”, explica Wojtowicz.

Mientras se rodaba El documental "The Dog", John Wojtowicz enfermó de cáncer y finalmente falleció en 2006. Los cineastas tardaron más de una década en poder completar el documental.

Es la amarga crónica de un personaje inclasificable, a veces tierno, otras divertido y en ocasiones patético, que saltó a la fama por un frustrado atraco y que se convirtió en carne fresca para la prensa más sensacionalista.

tarde-de-perros

Título original: Dog Day Afternoon.

Director: Sidney Lumet.

Intérpretes: Al Pacino, John Cazale, Charles Durning, Carol Kane, Chris Sarandon, Sully Boyar, Penelope Allen.

Trailer:



Escena:



Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

el-golpe
El argumento por todos es conocido, nos cuenta la historia de dos gangsters de poca monta de Chicago allá por los años 30 que por diversas razones (ya sea por la venganza , el dinero o por pura diversión) deciden dar "El golpe" de sus vidas, intentando robarle a uno de los grandes capos de la mafia.

Cuatro años después del clásico "Dos hombres y un destino (1969)", el realizador George Roy Hill volvió a reunir a estos dos "monstruos" de la interpretación como Paul Newman y Robert Redford para dejarnos esta maravillosa película; ambientada en los años post depresión donde todo valía la pena para ganarse la vida y donde el timo y el engaño estaban a la orden del día, el realizador nos traslada de lleno a una época de la corta historia norteamericana de una forma asombrosa ,donde Roy Hill llegó a crear un universo propio de ladrones con su habitual y característica forma de actuar y hasta con un lenguaje propio entre todos y cada uno de los ladrones/ timadores que deambulan por la película.

Unos timadores que acaban cayéndonos simpáticos y nos satisface que consigan sus objetivos timando a la gente, ya que aparte de empatizar con ellos, es fácil tenerles afinidad ya que no emplean la violencia ni roban por la fuerza, son personajes que sacan a la luz la hipocresía y la avaricia de la gente supuestamente respetable.,. unos timadores algo parecidos a Robin Hood, que aunque no le den el dinero a los pobres, sí que se lo quitan a los ricos y corruptos.

Narrada por actos como si de una obra de teatro se tratara (El plan, el anzuelo, el cuento, el truco, el esquinazo y el golpe) el film tiene ese aire "retro" tan en auge en la década de los 70 y que además desprende un cierto aire a cómic que la hacen realmente única y entrañable.

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Pero si la película funciona con la precisión de un reloj suizo ( aparte de sus muchas otras virtudes) es básicamente por un original y elaboradísimo guión, único en su especie, un guión casi perfecto cargado de giros inesperados, un guión serpenteante que te lleva de aquí para ya intentando engañarte, despistarte, un delicioso juego lleno de matices donde el timador es timado y lo mejor de todo, es que el público también.

Gran trabajo del guionista David S. Ward y del propio Hill que supo trasladar a la perfección el brillante y extenso guión que cayó en sus manos para retocarlo y moldearlo hasta darle una agilidad increíble con un ritmo narrativo que no decae en ningún momento y que te hace imposible no seguir toda la película sin pestañear ni un solo instante.

Una historia donde nada está al azar, todo encaja a la perfección, situaciones, diálogos, entradas y salidas de personajes en el momento justo, todo un prodigio cinematográfico de guión, dirección y montaje, el mayor tinglado jamás montado (genial el local en el callejón por el que se accede bajando por unas escaleras) que culmina con uno de los mejores finales de la historia del cine. La manera de organizar el timo y su forma de llevarlo a cabo son prodigiosas, auténticas.

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Aparte, el director le sabe imprimir ese toque tan cómico al film que además consigue mezclarlo con éxito a su tono dramático , la acción y la sorpresa. A todo esto le añades unos diálogos geniales, una puesta en escena soberbia con un gran trabajo de Henry Bumstead que consigue recrear a la perfección ese Chicago años 30 en todo su esplendor, la magnífica fotografía de Robert Surtees que ayudan también y mucho en la recreación, con esa tonalidad tan de época y colores tan cálidos y apagados ( en blu ray se contemplan a la perfección) mostrándonos esos años post depresión con toda su pobreza de forma magistral y unos vestuarios a cargo de la más grande diseñadora de vestuario que ha habido jamás, Edith Head; todo esa combinación de elementos y de magia la han convertido en el clásico que es hoy en dia.

Y como no, mención especial merece una de las claves de su éxito, su música, el uso de la desenfadada música de Scott Joplin ( con bso a cargo de Marvin Hamlisch) una música Ragtime que encaja como anillo al dedo y que aun siendo de dos décadas anteriores, transmite diversión, ritmo, atrevimiento, es Chicago!! Una música que si os fijáis suena casi siempre fuera de diálogo, precisamente para que la podamos escuchar y disfrutar mejor sin problemas. Un tema musical mítico que cada uno de nosotros ha tarareado alguna vez y que ha quedado ya para la posteridad.

Hay muchas escenas memorables durante toda la película, pero sin duda mi favorita y más divertida es la antológica partida de póker a bordo del tren con un duelo interpretativo entre Newman y Shaw que ha pasado ya a la historia del cine. Esas trampas de Newman a Shaw, ese aire desenfadado y caradura con el que se presenta "borracho" a la partida, esas risas antológicas de Newman que se contagian ( imposible no partirse a la vez que lo hace Newman ), su falta de respeto hacia el resto de jugadores y sobre todo hacia Lonnegan y ya sólo por ver la cara que se le queda a Shaw no tiene precio.

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Qué decir del reparto, un reparto en el que se respira una comicidad y espiritualidad única entre todos sus integrantes, todos están magistrales, empezando por unos soberbios Newman y Redford que se salen en sus respectivos papeles de Gondorf y Hooker, creándose entre ellos una química única, especial, que los convierte sin duda en una de las grandes parejas que ha dado la historia del cine, pero si alguien está a la altura de ellos incluso por encima es el gran Robert Shaw, soberbio en el papel de Lonnegan que lo borda como villano, a ese trío de ases les acompañan secundarios de lujo como el gran Charles Durning en el papel de Snyder como policía corrupto, Ray Walston, Eillen Brenan, Harold Gould, Dana Elcar, Jack Kehoe, todos absolutamene todos ( hasta el apuntador ) están sublimes.

Un film atemporal que vista de nuevo sigue manteniendo intacto toda su clase, elegancia, ingenio, encanto y su gracia, lo que por algo la convierte en una de las mejores y más originales historias jamás contadas en el cine.

Habrá muchas películas mejores en cuanto a técnica, narrativa, dirección o lo que queráis, evidentemente no es un Bresson ni un Hitch ni un noir de Siodmak o Lang, tal vez no sea la más profunda ni más compleja película de robos, pero ninguna, absolutamente ninguna posee la gracia ni el ingenio que posee este gran clásico del cine y si una película representa a la perfección y por excelencia este maravilloso subgénero de robos, ladrones y timadores, esa , sin dudarlo, es: El golpe.

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Título original: The Sting.

Director: George Roy Hill.

Intérpretes: Robert Redford, Paul Newman, Robert Shaw, Charles Durning, Ray Walston, Eileen Brennan, Harold Gould, Dana Elcar.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Francisco Mentanza Foyé

EL GOLPE (1973). Los timadores de George Roy Hill.

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El argumento por todos es conocido, nos cuenta la historia de dos gangsters de poca monta de Chicago allá por los años 30 que por diversas razones (ya sea por la venganza , el dinero o por pura diversión) deciden dar "El golpe" de sus vidas, intentando robarle a uno de los grandes capos de la mafia.

Cuatro años después del clásico "Dos hombres y un destino (1969)", el realizador George Roy Hill volvió a reunir a estos dos "monstruos" de la interpretación como Paul Newman y Robert Redford para dejarnos esta maravillosa película; ambientada en los años post depresión donde todo valía la pena para ganarse la vida y donde el timo y el engaño estaban a la orden del día, el realizador nos traslada de lleno a una época de la corta historia norteamericana de una forma asombrosa ,donde Roy Hill llegó a crear un universo propio de ladrones con su habitual y característica forma de actuar y hasta con un lenguaje propio entre todos y cada uno de los ladrones/ timadores que deambulan por la película.

Unos timadores que acaban cayéndonos simpáticos y nos satisface que consigan sus objetivos timando a la gente, ya que aparte de empatizar con ellos, es fácil tenerles afinidad ya que no emplean la violencia ni roban por la fuerza, son personajes que sacan a la luz la hipocresía y la avaricia de la gente supuestamente respetable.,. unos timadores algo parecidos a Robin Hood, que aunque no le den el dinero a los pobres, sí que se lo quitan a los ricos y corruptos.

Narrada por actos como si de una obra de teatro se tratara (El plan, el anzuelo, el cuento, el truco, el esquinazo y el golpe) el film tiene ese aire "retro" tan en auge en la década de los 70 y que además desprende un cierto aire a cómic que la hacen realmente única y entrañable.

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Pero si la película funciona con la precisión de un reloj suizo ( aparte de sus muchas otras virtudes) es básicamente por un original y elaboradísimo guión, único en su especie, un guión casi perfecto cargado de giros inesperados, un guión serpenteante que te lleva de aquí para ya intentando engañarte, despistarte, un delicioso juego lleno de matices donde el timador es timado y lo mejor de todo, es que el público también.

Gran trabajo del guionista David S. Ward y del propio Hill que supo trasladar a la perfección el brillante y extenso guión que cayó en sus manos para retocarlo y moldearlo hasta darle una agilidad increíble con un ritmo narrativo que no decae en ningún momento y que te hace imposible no seguir toda la película sin pestañear ni un solo instante.

Una historia donde nada está al azar, todo encaja a la perfección, situaciones, diálogos, entradas y salidas de personajes en el momento justo, todo un prodigio cinematográfico de guión, dirección y montaje, el mayor tinglado jamás montado (genial el local en el callejón por el que se accede bajando por unas escaleras) que culmina con uno de los mejores finales de la historia del cine. La manera de organizar el timo y su forma de llevarlo a cabo son prodigiosas, auténticas.

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Aparte, el director le sabe imprimir ese toque tan cómico al film que además consigue mezclarlo con éxito a su tono dramático , la acción y la sorpresa. A todo esto le añades unos diálogos geniales, una puesta en escena soberbia con un gran trabajo de Henry Bumstead que consigue recrear a la perfección ese Chicago años 30 en todo su esplendor, la magnífica fotografía de Robert Surtees que ayudan también y mucho en la recreación, con esa tonalidad tan de época y colores tan cálidos y apagados ( en blu ray se contemplan a la perfección) mostrándonos esos años post depresión con toda su pobreza de forma magistral y unos vestuarios a cargo de la más grande diseñadora de vestuario que ha habido jamás, Edith Head; todo esa combinación de elementos y de magia la han convertido en el clásico que es hoy en dia.

Y como no, mención especial merece una de las claves de su éxito, su música, el uso de la desenfadada música de Scott Joplin ( con bso a cargo de Marvin Hamlisch) una música Ragtime que encaja como anillo al dedo y que aun siendo de dos décadas anteriores, transmite diversión, ritmo, atrevimiento, es Chicago!! Una música que si os fijáis suena casi siempre fuera de diálogo, precisamente para que la podamos escuchar y disfrutar mejor sin problemas. Un tema musical mítico que cada uno de nosotros ha tarareado alguna vez y que ha quedado ya para la posteridad.

Hay muchas escenas memorables durante toda la película, pero sin duda mi favorita y más divertida es la antológica partida de póker a bordo del tren con un duelo interpretativo entre Newman y Shaw que ha pasado ya a la historia del cine. Esas trampas de Newman a Shaw, ese aire desenfadado y caradura con el que se presenta "borracho" a la partida, esas risas antológicas de Newman que se contagian ( imposible no partirse a la vez que lo hace Newman ), su falta de respeto hacia el resto de jugadores y sobre todo hacia Lonnegan y ya sólo por ver la cara que se le queda a Shaw no tiene precio.

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Qué decir del reparto, un reparto en el que se respira una comicidad y espiritualidad única entre todos sus integrantes, todos están magistrales, empezando por unos soberbios Newman y Redford que se salen en sus respectivos papeles de Gondorf y Hooker, creándose entre ellos una química única, especial, que los convierte sin duda en una de las grandes parejas que ha dado la historia del cine, pero si alguien está a la altura de ellos incluso por encima es el gran Robert Shaw, soberbio en el papel de Lonnegan que lo borda como villano, a ese trío de ases les acompañan secundarios de lujo como el gran Charles Durning en el papel de Snyder como policía corrupto, Ray Walston, Eillen Brenan, Harold Gould, Dana Elcar, Jack Kehoe, todos absolutamene todos ( hasta el apuntador ) están sublimes.

Un film atemporal que vista de nuevo sigue manteniendo intacto toda su clase, elegancia, ingenio, encanto y su gracia, lo que por algo la convierte en una de las mejores y más originales historias jamás contadas en el cine.

Habrá muchas películas mejores en cuanto a técnica, narrativa, dirección o lo que queráis, evidentemente no es un Bresson ni un Hitch ni un noir de Siodmak o Lang, tal vez no sea la más profunda ni más compleja película de robos, pero ninguna, absolutamente ninguna posee la gracia ni el ingenio que posee este gran clásico del cine y si una película representa a la perfección y por excelencia este maravilloso subgénero de robos, ladrones y timadores, esa , sin dudarlo, es: El golpe.

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Título original: The Sting.

Director: George Roy Hill.

Intérpretes: Robert Redford, Paul Newman, Robert Shaw, Charles Durning, Ray Walston, Eileen Brennan, Harold Gould, Dana Elcar.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Francisco Mentanza Foyé

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