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Julio Verne fue un gran escritor dotado de una portentosa imaginación que nos hizo disfrutar de intensas aventuras gracias a sus viajes extraordinarios. Se le considera uno de los principales creadores del género de ciencia-ficción. Su obra más famosa es el conjunto de novelas "Viajes extraordinarios", que agrupa todos los relatos de aventuras que escribió entre 1863 (Cinco semanas en globo) y 1918 (La impresionante aventura de la misión Barsac).
En "20.000 leguas de viaje submarino", nos regala un relato de ciencia ficción dotado de numerosos detalles científicos y de la figura de un singular representante de la ciencia: El Capitán Nemo.
Ambientada en la segunda mitad del siglo XIX, la historia comienza con una expedición a bordo de un buque de la marina de guerra estadounidense: "El Abraham Lincoln", al mando del almirante Farragut, que busca dar caza a un extraño cetáceo que consideran responsable de las desapariciones de numerosos navíos. En busca de este misterioso animal, el relato es narrado por el propio Pierre Aronnax, (Paul Lukas), un profesor y biólogo naturalista francés interesado en desvelar el misterio. La expedición es atacada durante la travesía por dicha bestia que consigue la destrucción del barco. El profesor Aronnax y su acompañante Conseil (Peter Lorre) son ayudados en su naufragio por el arponero canadiense Ned Land (Kirk Douglas) logrando los tres llegar a un lugar seguro que consideran una isla. En realidad, han llegado a una superficie metálica flotante. Unos enmascarados los conducen hacia el interior a través de una compuerta, y es allí donde conocen al Capitán Nemo, (James Mason) un hombre oscuro y misterioso pero tremendamente inteligente. Tan inteligente que había sido capaz de construir un submarino, llamado el Nautilus.
Durante la trama y gracias a la brillante interpretación de James Mason iremos descubriendo la compleja personalidad del genial científico, amante y gran conocedor del mundo marino. Progresivamente, en un relato que mezcla la aventura con el suspense, el espectador no sólo descubrirá nuevos avances científicos, también se irá desvelando cómo es realmente el capitán Nemo, cuáles son sus intenciones y por qué ha decidido vivir retirado del mundo en un dentro de un interesante y novedoso sumergible llamado Nautilus. A partir de ahí comienza un viaje en el que descubren todo tipo de secretos, de experimentos y descubrimientos científicos que le han permitido a Nemo y a su tripulación vivir de forma independiente bajo el mar. La gran aventura y lo más singular de este relato consiste en la minuciosa descripción que Julio Verne supo hacer en su libro sobre los paisajes submarinos que recorría el Nautilus. Todo un verdadero homenaje a la imaginación. Se hacen varias menciones a lugares reales como el Mar Rojo, las costas del Lejano Oriente, el Mar Mediterráneo, la Atlántida, las islas de la Polinesia, etc.
Por otro lado, Julio Verne comienza a sugerir varios posibles inventos que no se habían realizado todavía y que terminaron haciéndose realidad: escafandras de buceo autónomas, máquinas que produjesen aire respirable, fusiles de balas eléctricas, etc.
El Capitán Nemo es un personaje interesante que integra en su personalidad diferentes cualidades. Por un lado es un gran estudioso y conocedor del océano, además de un científico e inventor extraordinario. Sus descubrimientos lo han conducido a límites no imaginados por el hombre en aquéllas fechas. Ha sido capaz de crear un espacio habitable bajo el agua dotado de innovadoras creaciones de ingeniería y de biología marina. Pero este hombre brillante esconde un terrible pasado que marcará todas sus acciones, demostrando que por muy brillante que sea la mente humana y por más descubrimientos que sea capaz de alcanzar, el mundo emocional sano y equilibrado es más necesario que el ingenio para poder sobrevivir.
En la película, los efectos especiales consiguen recrear casi a la perfección el mundo marino sumergido ideado por Julio Verne, que se sirve de la figura del profesor Pierre Aronnax para describir y recrear sus inventos. Estos huéspedes pasan a ser rehenes en un relato de ritmo trepidante donde ocurren diferentes aventuras, viajes espectaculares y son revelados muchos secretos, tanto de ingeniería naval como de supervivencia para obtener recursos marinos, razón por la cual Nemo les informa que jamás les permitirá volver a la superficie y desvelar sus misteriosos inventos.
El desarrollo de la trama también nos conducirá por la torturada mente de este singular científico y terminará por desvelar su desequilibrado carácter. De esta forma pasamos de un relato de aventuras a un relato de intriga y suspense donde los rehenes luchan por escapar venciendo diferentes dificultades.
En 20.000 leguas de viaje submarino, Julio Verne hace gala de su capacidad para adelantarse a los desarrollos científicos. Con su inacabable imaginación y sus magníficas descripciones nos transporta a otro de sus mundos de aventuras. Sus relatos fueron célebres por su tono de verosimilitud científica, siendo capaz de predecir inventos y descubrimientos posteriores a su época.
Richard Fleischer consigue la muy difícil tarea de estar a la altura del relato. Su cinta es una fiel adaptación del libro gracias al guión de Earl Felton y a una puesta en escena espectacular, muy rica en detalles e imágenes del fondo marino. De hecho consiguió dos Óscar: Mejor dirección artística de John Meehan y Emile Kuriy junto con el reconocimiento a los mejores efectos especiales, llevados a cabo por "Walt Disney Studios". Además, el gran elenco de actores y, principalmente, la actuación de James Mason hacen posible mantener unos interesantísimos diálogos con un importante dilema científico-ético muy fiel al libro.
Título original: 20.000 Leagues Under the Sea.
Director: Richard
Fleischer.
Intérpretes: Kirk
Douglas, James
Mason, Paul
Lukas, Peter
Lorre, Robert
J. Wilke, Carleton
Young.
Julio Verne fue un gran escritor dotado de una portentosa imaginación que nos hizo disfrutar de intensas aventuras gracias a sus viajes extraordinarios. Se le considera uno de los principales creadores del género de ciencia-ficción. Su obra más famosa es el conjunto de novelas "Viajes extraordinarios", que agrupa todos los relatos de aventuras que escribió entre 1863 (Cinco semanas en globo) y 1918 (La impresionante aventura de la misión Barsac).
En "20.000 leguas de viaje submarino", nos regala un relato de ciencia ficción dotado de numerosos detalles científicos y de la figura de un singular representante de la ciencia: El Capitán Nemo.
Ambientada en la segunda mitad del siglo XIX, la historia comienza con una expedición a bordo de un buque de la marina de guerra estadounidense: "El Abraham Lincoln", al mando del almirante Farragut, que busca dar caza a un extraño cetáceo que consideran responsable de las desapariciones de numerosos navíos. En busca de este misterioso animal, el relato es narrado por el propio Pierre Aronnax, (Paul Lukas), un profesor y biólogo naturalista francés interesado en desvelar el misterio. La expedición es atacada durante la travesía por dicha bestia que consigue la destrucción del barco. El profesor Aronnax y su acompañante Conseil (Peter Lorre) son ayudados en su naufragio por el arponero canadiense Ned Land (Kirk Douglas) logrando los tres llegar a un lugar seguro que consideran una isla. En realidad, han llegado a una superficie metálica flotante. Unos enmascarados los conducen hacia el interior a través de una compuerta, y es allí donde conocen al Capitán Nemo, (James Mason) un hombre oscuro y misterioso pero tremendamente inteligente. Tan inteligente que había sido capaz de construir un submarino, llamado el Nautilus.
Durante la trama y gracias a la brillante interpretación de James Mason iremos descubriendo la compleja personalidad del genial científico, amante y gran conocedor del mundo marino. Progresivamente, en un relato que mezcla la aventura con el suspense, el espectador no sólo descubrirá nuevos avances científicos, también se irá desvelando cómo es realmente el capitán Nemo, cuáles son sus intenciones y por qué ha decidido vivir retirado del mundo en un dentro de un interesante y novedoso sumergible llamado Nautilus. A partir de ahí comienza un viaje en el que descubren todo tipo de secretos, de experimentos y descubrimientos científicos que le han permitido a Nemo y a su tripulación vivir de forma independiente bajo el mar. La gran aventura y lo más singular de este relato consiste en la minuciosa descripción que Julio Verne supo hacer en su libro sobre los paisajes submarinos que recorría el Nautilus. Todo un verdadero homenaje a la imaginación. Se hacen varias menciones a lugares reales como el Mar Rojo, las costas del Lejano Oriente, el Mar Mediterráneo, la Atlántida, las islas de la Polinesia, etc.
Por otro lado, Julio Verne comienza a sugerir varios posibles inventos que no se habían realizado todavía y que terminaron haciéndose realidad: escafandras de buceo autónomas, máquinas que produjesen aire respirable, fusiles de balas eléctricas, etc.
El Capitán Nemo es un personaje interesante que integra en su personalidad diferentes cualidades. Por un lado es un gran estudioso y conocedor del océano, además de un científico e inventor extraordinario. Sus descubrimientos lo han conducido a límites no imaginados por el hombre en aquéllas fechas. Ha sido capaz de crear un espacio habitable bajo el agua dotado de innovadoras creaciones de ingeniería y de biología marina. Pero este hombre brillante esconde un terrible pasado que marcará todas sus acciones, demostrando que por muy brillante que sea la mente humana y por más descubrimientos que sea capaz de alcanzar, el mundo emocional sano y equilibrado es más necesario que el ingenio para poder sobrevivir.
En la película, los efectos especiales consiguen recrear casi a la perfección el mundo marino sumergido ideado por Julio Verne, que se sirve de la figura del profesor Pierre Aronnax para describir y recrear sus inventos. Estos huéspedes pasan a ser rehenes en un relato de ritmo trepidante donde ocurren diferentes aventuras, viajes espectaculares y son revelados muchos secretos, tanto de ingeniería naval como de supervivencia para obtener recursos marinos, razón por la cual Nemo les informa que jamás les permitirá volver a la superficie y desvelar sus misteriosos inventos.
El desarrollo de la trama también nos conducirá por la torturada mente de este singular científico y terminará por desvelar su desequilibrado carácter. De esta forma pasamos de un relato de aventuras a un relato de intriga y suspense donde los rehenes luchan por escapar venciendo diferentes dificultades.
En 20.000 leguas de viaje submarino, Julio Verne hace gala de su capacidad para adelantarse a los desarrollos científicos. Con su inacabable imaginación y sus magníficas descripciones nos transporta a otro de sus mundos de aventuras. Sus relatos fueron célebres por su tono de verosimilitud científica, siendo capaz de predecir inventos y descubrimientos posteriores a su época.
Richard Fleischer consigue la muy difícil tarea de estar a la altura del relato. Su cinta es una fiel adaptación del libro gracias al guión de Earl Felton y a una puesta en escena espectacular, muy rica en detalles e imágenes del fondo marino. De hecho consiguió dos Óscar: Mejor dirección artística de John Meehan y Emile Kuriy junto con el reconocimiento a los mejores efectos especiales, llevados a cabo por "Walt Disney Studios". Además, el gran elenco de actores y, principalmente, la actuación de James Mason hacen posible mantener unos interesantísimos diálogos con un importante dilema científico-ético muy fiel al libro.
Título original: 20.000 Leagues Under the Sea.
Director: Richard
Fleischer.
Intérpretes: Kirk
Douglas, James
Mason, Paul
Lukas, Peter
Lorre, Robert
J. Wilke, Carleton
Young.
Basada en la serie de crímenes
reales cometidos durante dos años en el sur de Boston, El estrangulador de Boston (Richard Fleischer, 1968) es una
producción FOX que aportaba su propia visión de análisis de la psique humana en
versión thriller de investigación, con
claros ecos de cine de serialkiller y
del policiaco setentero que estaba por venir. Influenciada claramente en la
obra más comercialmente recordada de Alfred
Hitchcock:Psicosis (1960), El
estrangulador de Boston sustenta sus virtudes en dos partes claramente
diferenciadas de aproximadamente una hora de duración que finalmente componen
el puzle analítico de 120 minutos.
En su primera parte, Fleischer hace un uso
realmente sensacional de la pantalla dividida y la fragmentación de imágenes,
creando un halo de terrible realidad en los asesinatos, a los que el espectador
acaba llegando siempre tarde, al mismo tiempo que la policía, encabezada por el
detective Phil DiNatale, al que da
vida uno de los más grandes actores de carácter del cine en color; George Kennedy. En su primer
tercio, asistimos al análisis del modus
operandis policial, a la implantación de una rutina que lleva al cuerpo de
seguridad de Boston a las calles, donde tomaran declaración, buscaran a
sospechosos habituales, realizaran pequeños sobornos a prostitutas en busca de
clientes variopintos, rastrearan las fichas de pervertidos y visitaran en general
lo que ellos llaman los bajos fondos. Mientras, los crímenes se siguen
cometiendo, todo mujeres, las entradas a
sus casas nunca son forzadas, nadie parece estar a salvo, no hay discriminación
social. El pánico empieza a invadir las televisiones, los periodistas quieren
saber, y en mitad de toda esa convulsión se crea una división especial que se
dedicara por entero al caso del "Estrangulador" dirigida por John S. Bottomly (Henry Fonda).
Es pasada su primera hora cuando hace acto de
aparición en una escena que sin mostrar ningún tipo de horror gratuito posee
una fuerza visual sobrecogedora el personaje de DeSalvo, un sencillamente
descomunal monigote al que da vida un tremebundo Tony Curtis. A partir de dicho instante la narración se va
dividiendo argumentalmente en dos, por un lado las pesquisas que tienen como
protagonista al escuadrón de Bottomly/DiNatale, quien acaba recurriendo a una
especie de adivino que moja sus averiguaciones en abundante alcohol, y por el
otro el día a día de DeSalvo, quien padece, sin saberlo de doble personalidad,
mientras vive su vida rutinaria de hombre corriente y padre de familia,
observando como toda la nación en su televisor el asesinato de J.F. Kennedy, su "otro yo", en el mismo cuerpo, se apodera del control para llevar a cabo
asaltos al hogar de mujeres solitarias.
El
estrangulador de Boston, es hoy día un largometraje, que trucos
visuales aparte, mantiene una terrible patina de realidad en sus
interpretaciones y en la forma en que sin ningún tipo de sensacionalismo
afronta la mirada al psychokiller. Uno de sus grandes aciertos essin duda la dirección de Fleischer, que en primera instancia puede parecer
altamente efectista, el permanente uso de la imagen dividida se mantiene como
digo durante una hora, mucho más del uso que otros cineastas como el ya citado
Hitchcock o Brian De Palma
llevaron a cabo, ojo a las claras similitudes entre El estrangulador de Boston
y sobre todo Hermanas (1973) y En el nombre de Caín (1992), sin duda dos
obras muy personales por parte del reconocido director de Atrapado por su pasado (1993). Uno va comprendiendo a medida que se
sumerge en los hechos que la fragmentación de puntos de vista en pantalla era
el mejor medio para mantener al espectador atento antes de sobrecogerle con la
aparición del hombre que da título al film.
En su tercio decisivo, que abarca
la segunda hora, entraremos de lleno en un duelo cara a cara entre "llamémoslo" el bien y el mal, escenificado en un face-to-face
permanente entre Fonda y Curtis. El primero un obcecado hombre de leyes que no
parara hasta averiguar si realmente DeSalvo es el estrangulador y obtener las
pruebas de ello, aunque para su fin, deba de renunciar a usarlas en un juicio.
Y el segundo, un hombrecillo corriente, quien ignora de forma terrorífica el
porque está encerrado en el ala psiquiátrica del Hospital de Boston; atención a
las miradas perdidas, y las suplicas por ser escuchado de DeSalvo, mientras una
y otra vez le obligan a hacer memoria de donde y con quien estaba el día de los
asesinatos. Decía que estamos ante una especie de duelo BienVsMal, porque los métodos de Fonda claramente se vendrían a
englobar en esa tan manida expresión; el fin justifica los medios, cuando
desoyendo a los doctores y haciendo un trato con el abogado de DeSalvo sigue
presionando al sospechoso aún con la advertencia de que este, ignorante de su
estado puede perder por siempre poder sobre su mente y entrar en un estado
catatónico, en el cual yacen ya una buena cantidad de pacientes en ese mismo
centro.
Pocas películas pueden lograr
un impacto mayor, sin mostrar en pantalla apenas violencia, imágenes
truculentas o escenas de gratuita sobreactuación, y de esas pocas, El
estrangulador de Boston es una de ellas. Además de retratar a la perfección la
convulsa época en donde se encontraban los EEUU, mediados y finales de los 70,
con el NAM, el asesinato de Kennedy, la libertad sexual en plena ebullición, su
cisma político, su indefinición y ruptura más marcada como nación, El
estrangulador de Boston, sirve, además de cómo vehículo ejemplar de género,
como cinta protesta contra todo un País, que vivía tiempos de incomprensión
pocas veces conocidos en la era moderna. Es sin duda ejemplarizante, y valiente
la visión de Fleischer sobre la parte de la ciudadanía más vulnerable en
aquellos momentos, los que se alejaban del ideal de familia americana, hombres
solitarios, homosexuales, lesbianas, prófugos del clérigo. Mientras, el film,
presenta a su eje central, y al personaje que da título al film, como un
dedicado trabajador y cariñoso padre de familia, dando como resultado un
autentico puñetazo al way of life
americano. Para el recuerdo, dentro de
las más altas cotas de grandeza quedan sus veinte minutos finales, donde
entraremos de lleno en la mente de DeSalvo literalmente, un laberinto de
recuerdos falsamente creados, y de dobles realidades, que mezclados con una
magistrales flashbacks interactivos a donde son llevados tanto DeSalvo como
Bottomly en un recurso visionario y monumental de Fleischer luego copiado por Stephen Hopkins en Bajo sospecha (2000) para terminar con una terrorífica secuencia apenas
sin cortes, donde DeSalvo, ya plenamente consciente de sí mismo, llora en plano
sostenido delante nuestra, para luego hallar por fin su reverso tenebroso.
Simple y llanamente impresionante labor de Tony Curtis, quien caracterizado
como una especie de muñeco de cera, logra una de las interpretaciones más
espeluznantes de la historia del cine.
Título original: The Boston strangler.
Director: Richard Fleischer.
Intérpretes: Henry Fonda, George Kennedy, Tony Curtis,
Murray Hamilton, Jeff Corey, Sally Kellerman, William Marshall, George Voskovec, Carolyn
Conwell, James Brolin.
Basada en la serie de crímenes
reales cometidos durante dos años en el sur de Boston, El estrangulador de Boston (Richard Fleischer, 1968) es una
producción FOX que aportaba su propia visión de análisis de la psique humana en
versión thriller de investigación, con
claros ecos de cine de serialkiller y
del policiaco setentero que estaba por venir. Influenciada claramente en la
obra más comercialmente recordada de Alfred
Hitchcock:Psicosis (1960), El
estrangulador de Boston sustenta sus virtudes en dos partes claramente
diferenciadas de aproximadamente una hora de duración que finalmente componen
el puzle analítico de 120 minutos.
En su primera parte, Fleischer hace un uso
realmente sensacional de la pantalla dividida y la fragmentación de imágenes,
creando un halo de terrible realidad en los asesinatos, a los que el espectador
acaba llegando siempre tarde, al mismo tiempo que la policía, encabezada por el
detective Phil DiNatale, al que da
vida uno de los más grandes actores de carácter del cine en color; George Kennedy. En su primer
tercio, asistimos al análisis del modus
operandis policial, a la implantación de una rutina que lleva al cuerpo de
seguridad de Boston a las calles, donde tomaran declaración, buscaran a
sospechosos habituales, realizaran pequeños sobornos a prostitutas en busca de
clientes variopintos, rastrearan las fichas de pervertidos y visitaran en general
lo que ellos llaman los bajos fondos. Mientras, los crímenes se siguen
cometiendo, todo mujeres, las entradas a
sus casas nunca son forzadas, nadie parece estar a salvo, no hay discriminación
social. El pánico empieza a invadir las televisiones, los periodistas quieren
saber, y en mitad de toda esa convulsión se crea una división especial que se
dedicara por entero al caso del "Estrangulador" dirigida por John S. Bottomly (Henry Fonda).
Es pasada su primera hora cuando hace acto de
aparición en una escena que sin mostrar ningún tipo de horror gratuito posee
una fuerza visual sobrecogedora el personaje de DeSalvo, un sencillamente
descomunal monigote al que da vida un tremebundo Tony Curtis. A partir de dicho instante la narración se va
dividiendo argumentalmente en dos, por un lado las pesquisas que tienen como
protagonista al escuadrón de Bottomly/DiNatale, quien acaba recurriendo a una
especie de adivino que moja sus averiguaciones en abundante alcohol, y por el
otro el día a día de DeSalvo, quien padece, sin saberlo de doble personalidad,
mientras vive su vida rutinaria de hombre corriente y padre de familia,
observando como toda la nación en su televisor el asesinato de J.F. Kennedy, su "otro yo", en el mismo cuerpo, se apodera del control para llevar a cabo
asaltos al hogar de mujeres solitarias.
El
estrangulador de Boston, es hoy día un largometraje, que trucos
visuales aparte, mantiene una terrible patina de realidad en sus
interpretaciones y en la forma en que sin ningún tipo de sensacionalismo
afronta la mirada al psychokiller. Uno de sus grandes aciertos essin duda la dirección de Fleischer, que en primera instancia puede parecer
altamente efectista, el permanente uso de la imagen dividida se mantiene como
digo durante una hora, mucho más del uso que otros cineastas como el ya citado
Hitchcock o Brian De Palma
llevaron a cabo, ojo a las claras similitudes entre El estrangulador de Boston
y sobre todo Hermanas (1973) y En el nombre de Caín (1992), sin duda dos
obras muy personales por parte del reconocido director de Atrapado por su pasado (1993). Uno va comprendiendo a medida que se
sumerge en los hechos que la fragmentación de puntos de vista en pantalla era
el mejor medio para mantener al espectador atento antes de sobrecogerle con la
aparición del hombre que da título al film.
En su tercio decisivo, que abarca
la segunda hora, entraremos de lleno en un duelo cara a cara entre "llamémoslo" el bien y el mal, escenificado en un face-to-face
permanente entre Fonda y Curtis. El primero un obcecado hombre de leyes que no
parara hasta averiguar si realmente DeSalvo es el estrangulador y obtener las
pruebas de ello, aunque para su fin, deba de renunciar a usarlas en un juicio.
Y el segundo, un hombrecillo corriente, quien ignora de forma terrorífica el
porque está encerrado en el ala psiquiátrica del Hospital de Boston; atención a
las miradas perdidas, y las suplicas por ser escuchado de DeSalvo, mientras una
y otra vez le obligan a hacer memoria de donde y con quien estaba el día de los
asesinatos. Decía que estamos ante una especie de duelo BienVsMal, porque los métodos de Fonda claramente se vendrían a
englobar en esa tan manida expresión; el fin justifica los medios, cuando
desoyendo a los doctores y haciendo un trato con el abogado de DeSalvo sigue
presionando al sospechoso aún con la advertencia de que este, ignorante de su
estado puede perder por siempre poder sobre su mente y entrar en un estado
catatónico, en el cual yacen ya una buena cantidad de pacientes en ese mismo
centro.
Pocas películas pueden lograr
un impacto mayor, sin mostrar en pantalla apenas violencia, imágenes
truculentas o escenas de gratuita sobreactuación, y de esas pocas, El
estrangulador de Boston es una de ellas. Además de retratar a la perfección la
convulsa época en donde se encontraban los EEUU, mediados y finales de los 70,
con el NAM, el asesinato de Kennedy, la libertad sexual en plena ebullición, su
cisma político, su indefinición y ruptura más marcada como nación, El
estrangulador de Boston, sirve, además de cómo vehículo ejemplar de género,
como cinta protesta contra todo un País, que vivía tiempos de incomprensión
pocas veces conocidos en la era moderna. Es sin duda ejemplarizante, y valiente
la visión de Fleischer sobre la parte de la ciudadanía más vulnerable en
aquellos momentos, los que se alejaban del ideal de familia americana, hombres
solitarios, homosexuales, lesbianas, prófugos del clérigo. Mientras, el film,
presenta a su eje central, y al personaje que da título al film, como un
dedicado trabajador y cariñoso padre de familia, dando como resultado un
autentico puñetazo al way of life
americano. Para el recuerdo, dentro de
las más altas cotas de grandeza quedan sus veinte minutos finales, donde
entraremos de lleno en la mente de DeSalvo literalmente, un laberinto de
recuerdos falsamente creados, y de dobles realidades, que mezclados con una
magistrales flashbacks interactivos a donde son llevados tanto DeSalvo como
Bottomly en un recurso visionario y monumental de Fleischer luego copiado por Stephen Hopkins en Bajo sospecha (2000) para terminar con una terrorífica secuencia apenas
sin cortes, donde DeSalvo, ya plenamente consciente de sí mismo, llora en plano
sostenido delante nuestra, para luego hallar por fin su reverso tenebroso.
Simple y llanamente impresionante labor de Tony Curtis, quien caracterizado
como una especie de muñeco de cera, logra una de las interpretaciones más
espeluznantes de la historia del cine.
Título original: The Boston strangler.
Director: Richard Fleischer.
Intérpretes: Henry Fonda, George Kennedy, Tony Curtis,
Murray Hamilton, Jeff Corey, Sally Kellerman, William Marshall, George Voskovec, Carolyn
Conwell, James Brolin.
Dos años antes de coincidir en "Espartaco (1960)", Kirk Douglas y
Tony Curtis unieron fuerzas en una joya del cine de aventuras, "LosVikingos (1958)". Una maravilla, toda una hazaña de cine de aventuras en estado puro.
Hasta hace bien poco, yo desconocía que este lujo de película tuviera su base
literaria en un libro escrito por Edison Marshall. En mi niñez "The Vikings" me
hizo aficionarme al cine de aventuras clásicas que rememoro en cuanto escucho
de nuevo su fascinante banda sonora compuesta por Mario Nascimbene. Y es que lo
habitual cuando se es joven, es ver en los Vikingos a un grupo de animales sin
modales, con cascos terminados en cuernos, pero hay mucho más contenido, ya que
tuvieron su apogeo en la edad media enfrentándose mediante pequeñas incursiones
costeras a los dispersos reinos Británicos antes de que se cumpliera el primer
milenio de nuestra era. Aquellos a los que se les etiquetó con sus rudos
modales para matar, beber, comer y fornicar, al parecer eran mucho más "complicados" que todo lo que se podía suponer. Esta ruda y supersticiosa etnia
creía que la tierra era plana, y que podía visionar su futuro mediante runas,
depositando su fe en Odin y su hijo Thor. El gran Kirk Douglas se inspiró con
entusiasmo y valor para producirse a sí mismo y protagonizar al viril,
engreído, valiente y (¿Romántico?) "Ainar" cuyo papá en la ficción no era otro
que el antológico Ernest Borgnine (menuda familia de genios), y que para
curiosísima anécdota Borgnine había nacido un año después de Douglas (1917)
y ¡¡Aún así pudo interpretar a su padre!!...A la manera de la más clásica
tragedia griega, dos hermanos separados Douglas y Curtis que desconocen su
condición, lucharán apasionadamente por la bella princesa Janet Leigh, con
todos sus encantos delicadamente recogidos en sus vestidos apretados con
corpiño.
¿Qué más se le puede pedir a una película del año 58?..Pues muy poco,
porque "Los Vikingos" en las manos del director Richard Fleicher ("20.000 leguas
de viaje submarino (1954)" y "Viaje Alucinante (1966)") contiene impactantes secuencias de
acción con lanzas, hachas y espadas, inspiradas interpretaciones, bacanales
nórdicas con sus goces y sus bestialidades de cordialidad vikinga, abordajes de
barcos en la más que digna tradición pirata, un asalto a un castillo que
levanta las pasiones y el entusiasmo de todo espectador y todo ello,
enfrentando el conflicto tanto ideológico como bélico y religioso de ingleses y
vikingos. Para mi desconcierto personal, al parecer todo abordado de manera
fidedignamente histórica....Y es que estos "bestias medievales ataviados con
cuernos" no hacen más que confirmarme que existe la belleza en la bestialidad,
en definitiva: Una gozada de aventuras que sin lugar a dudas es un CLÁSICO...SÍ
CON MAYÚSCULAS. Para mi disfrute esta película fue emitida en el programa: Qué grande es el cine en la 2 de TVE, merecidamente proyectada. Personalmente yo le
pongo un 10 en mi valoración personal. El film figura como uno de mis
favoritos. Recomiendo encarecidamente su visionado para su disfrute más que
asegurado. Frase: -"Si no puedo tener tu amor, tendré tu odio"- Kirk Douglas (antihéroe tuerto admirable).
Título original: The vikings.
Director: Richard Fleischer.
Intérpretes: Tony Curtis, Kirk Douglas, Janet Leigh, Ernest Borgnine, James Donald.
Dos años antes de coincidir en "Espartaco (1960)", Kirk Douglas y
Tony Curtis unieron fuerzas en una joya del cine de aventuras, "LosVikingos (1958)". Una maravilla, toda una hazaña de cine de aventuras en estado puro.
Hasta hace bien poco, yo desconocía que este lujo de película tuviera su base
literaria en un libro escrito por Edison Marshall. En mi niñez "The Vikings" me
hizo aficionarme al cine de aventuras clásicas que rememoro en cuanto escucho
de nuevo su fascinante banda sonora compuesta por Mario Nascimbene. Y es que lo
habitual cuando se es joven, es ver en los Vikingos a un grupo de animales sin
modales, con cascos terminados en cuernos, pero hay mucho más contenido, ya que
tuvieron su apogeo en la edad media enfrentándose mediante pequeñas incursiones
costeras a los dispersos reinos Británicos antes de que se cumpliera el primer
milenio de nuestra era. Aquellos a los que se les etiquetó con sus rudos
modales para matar, beber, comer y fornicar, al parecer eran mucho más "complicados" que todo lo que se podía suponer. Esta ruda y supersticiosa etnia
creía que la tierra era plana, y que podía visionar su futuro mediante runas,
depositando su fe en Odin y su hijo Thor. El gran Kirk Douglas se inspiró con
entusiasmo y valor para producirse a sí mismo y protagonizar al viril,
engreído, valiente y (¿Romántico?) "Ainar" cuyo papá en la ficción no era otro
que el antológico Ernest Borgnine (menuda familia de genios), y que para
curiosísima anécdota Borgnine había nacido un año después de Douglas (1917)
y ¡¡Aún así pudo interpretar a su padre!!...A la manera de la más clásica
tragedia griega, dos hermanos separados Douglas y Curtis que desconocen su
condición, lucharán apasionadamente por la bella princesa Janet Leigh, con
todos sus encantos delicadamente recogidos en sus vestidos apretados con
corpiño.
¿Qué más se le puede pedir a una película del año 58?..Pues muy poco,
porque "Los Vikingos" en las manos del director Richard Fleicher ("20.000 leguas
de viaje submarino (1954)" y "Viaje Alucinante (1966)") contiene impactantes secuencias de
acción con lanzas, hachas y espadas, inspiradas interpretaciones, bacanales
nórdicas con sus goces y sus bestialidades de cordialidad vikinga, abordajes de
barcos en la más que digna tradición pirata, un asalto a un castillo que
levanta las pasiones y el entusiasmo de todo espectador y todo ello,
enfrentando el conflicto tanto ideológico como bélico y religioso de ingleses y
vikingos. Para mi desconcierto personal, al parecer todo abordado de manera
fidedignamente histórica....Y es que estos "bestias medievales ataviados con
cuernos" no hacen más que confirmarme que existe la belleza en la bestialidad,
en definitiva: Una gozada de aventuras que sin lugar a dudas es un CLÁSICO...SÍ
CON MAYÚSCULAS. Para mi disfrute esta película fue emitida en el programa: Qué grande es el cine en la 2 de TVE, merecidamente proyectada. Personalmente yo le
pongo un 10 en mi valoración personal. El film figura como uno de mis
favoritos. Recomiendo encarecidamente su visionado para su disfrute más que
asegurado. Frase: -"Si no puedo tener tu amor, tendré tu odio"- Kirk Douglas (antihéroe tuerto admirable).
Título original: The vikings.
Director: Richard Fleischer.
Intérpretes: Tony Curtis, Kirk Douglas, Janet Leigh, Ernest Borgnine, James Donald.
La trama se centra en Puddleby de las Marismas, una pequeña localidad,
en la Inglaterra Victoriana, a finales del siglo XIX. John Dolittle (Rex
Harrison) es un maduro médico que vive con su hermana Sara (Portia Nelson) .Se
siente frustrado y que cada vez le gusta menos su profesión porque no le gusta
tratar con personas, prefiere a los animales. Un buen día su loro, Polinesia,
le hace darse cuenta de que posee un extraordinario don: la capacidad de poder
aprender con rapidez las lenguas del reino animal. Tal hecho le anima a
convertirse en veterinario. Un día, su amigo Matthew (Anthony Newley) le trae
un pato- irlandés, para más señas, como él- herido, ocasión que aprovecha para
presentar al extraordinario doctor a su amigo, un muchacho llamado Tommy Stobbins
(William Dix). Dolittle es tomado por loco por gran parte de la gente e
intentan internarlo en un manicomio. Pero logra escapar y junto a Matthew y
Tommy vivirán, junto a la bella sobrina del general Bellows (quien quiere
internarle), Emma Fairfax (Samantha Eggar) una gran aventura al viajar a una
isla perdida del Pacífico al famoso gran caracol rosa al que aseguran haber
visto marineros. Emma quien en un principio detesta al doctor por su falta de
tacto con sus semejantes, pronto descubrirá la enorme bondad y devoción del
maduro médico por los animales y acabará surgiendo algo entre ambos. Fastuosa y
absolutamente desmesurada superproducción de Althur P.Jacobs para la Fox que
intentó aprovechar el fuerte tirón comercial de los filmes musicales dirigidos a
un público familiar (como "Mary Poppins (1964)", "Sonrisas y lágrimas (1965)", "Chitty chitty
bang bang (1968)" o "El millonario (1954)" entre otros) adaptando los famosos cuentos del
escritor Hugh lofting, en concreto tres: "La historia del doctor Dolittle", "Los viajes del doctor Dolittle" y "El circo del doctor Dolittle", fusionándose
en una sóla película.
Durante el rodaje fueron surgiendo problemas que
triplicaron el presupuesto inicial de 6 millones de dólares de la época, como
que Harrison fue apartado durante un tiempo de la producción y sustituido por
Christopher Plummer, aunque luego se renegoció la vuelta de Rex, y se tuvo que
pagar la parte convenida con los estudios a Plummer. Se fue reescribiendo el
guion sobre la marcha y eliminados personajes, como el de Bumpo, para quien
Leslie Bricusse, autor de la banda sonora, quería a Sammy Davis Jr, mientras
que los estudios preferían a Sidney Poitier, siendo éste un ejemplo de las
discrepancias surgidas entre el equipo técnico y artístico. Otro cambio curioso
y que provocó fuertes discrepancias fue el giro argumental de la relación que
surge entre el doctor y Emma, que fue suprimida para ser sólo sugerida, ya que
se escribió una canción para Harrison en la que John Dolittle expresa su
enamoramiento por Emma, canción que se pensó que debía cantar Newley (Matthew)
y que debía ser él quien estuviese enamorado de ella (siendo más lógico por la
edad de ambos).
Pero Harrison se negó y finalmente se optó por el cambio
argumental. Rex Harrison, quien había triunfado clamorosamente como el profesor
Higgins del musical "My Fair Lady (1964)", tanto en la producción teatral de los años
50 como en la película de Cukor de 1964, fue el escogido para el papel
principal. Y aunque el actor intentó repetir la la misma fórmula de decir
cantando las canciones, no resultó convincente. Ni si quiera él mismo se veía
en el papel pues no le parecía nada gracioso el hablar con los animales o vivir
rodeado de ellos, aun realizando un notable esfuerzo en su interpretación, como
se comprueba al verle interpretando la canción galardonada con el Óscar "Talk
to the animals", en la que canta como descubre lo prodigioso que es su nuevo
don. Su rol de John Dolittle tiene muchas semejanzas con Henry Higgins: es un
estudioso de lenguas, en este caso de animales, y es un hombre ya maduro, algo
misógino y algo antisocial, pues él mismo reconoce que no es bueno para
relacionarse con las demás personas, sino que sólo sabe tratar con los
animales, algo similar también en la personalidad del profesor Higgins, quien
no tenía nada de tacto para tratar con los demás.
Harrison filmó ese mismo año
otra interesante película en su filmografía: "Mujeres en Venecia (1967)" (The honey
Pot), poniéndose por cuarta vez a las órdenes de Joseph L.Mankiewicz (tras "El
fantasma y la sra. Muir (1947)", "Escape (1948)" y "Cleopatra (1963)"), director que tenía una
extraña relación de amor-odio con el actor, por el muy rudo carácter de
Harrison también fuera de la pantalla. (Tenía mucho de Henry Higgins en su
propia personalidad). Sin embargo Mankiewicz le admiraba por su enorme talento
y llegó a decir en una entrevista que se sintió frustrado al no haber sido
escogido por Warner para dirigir a su actor favorito en "My Fair Lady (1964)", de
quien sacó un extraordinario trabajo en "Cleopatra (1963)" en el papel de Julio César
justo un año antes. Para el papel femenino, Emma Fairbanks, se pensó en
Samantha Eggar, quien había triunfado con la inquietante y excelente película
de William Wyler, "El Coleccionista (1965)", por la que fue nominada para el
Óscar a la mejor actriz. Anthony Newley es Matthew. Actor, cantante y
compositor británico, fue una excelente elección para el personaje. Su primer
papel importante en la gran pantalla fue en la película de David Lean "Oliver
Twist (1948)", en la que interpretaba a Dick Bultitude.
Fue cantante pop en los
años 60. Como compositor, en 1963 ganó el premio Grammy por "What Kind of
Fool Am I?", pero también fueron éxitos suyos "Gonna Build a
Mountain", "Once in a Lifetime", "On a Wonderful Day Like
Today", "The Joker", y Novelty songs como "That Noise"
y "The Oompa-Loompa Song", además de sus versiones de
"Strawberry Fair" y "Pop Goes the Weasel". Newley también
escribió éxitos para otros artistas, entre ellos "Goldfinger"
(canción de la película de la saga de James Bond "Goldfinger (1964)"). Escribió
además canciones para musicales como “Un mundo de fantasía” y “El violinista en
el tejado”, entre otros. Newley estuvo casado con Joan Collins en segundas
nupcias. Entre el resto del reparto cabe destacar un divertido Richard
Attemborough ("El vuelo del fénix (1965)", "La gran evasión (1963)", "Parque Jurásico (1993)"), como
Blossom, el dueño del circo ambulante al que Dolittle le vende una llama de dos
cabezas. Por el papel el actor ganó el globo de oro al mejor actor de reparto.También ha sido un gran director y ganó el Óscar por la excelente producción "Gandhi" en 1982. Junto a Rex Harrison canta una de las mejores canciones de la
película: "I've Never Seen Anything Like It". Portia Nelson es Sarah,
la hermana de John Dolittle y Norma Varden es Lady Petherington. Ambas formaban
parte del reparto de "Sonrisas y Lágrimas (1965)" (como La hermana Berta y el
ama de llaves de Von Trapp), curiosamente.
Para la música y las canciones se
pensó en un primer momento en los hermanos Shermann, pero estaban atados por su
contrato con Walt Disney y estaban componiendo la banda sonora para la mítica "El libro de la Selva (1967)". La segunda opción fueron Alan Jay Lerner y
Frederick Loewe pero Loewe se acababa de retirar (aunque volvería con su
adaptación de "El pequeño príncipe (1978)") y Lerner no demostró entusiasmo por
el proyecto y finalmente se optó por Leslie Bricusse. La enorme presión de la
Fox sobre los miembros de la Academia, para salvar parte de lo derrochado,
dieron como resultado las 9 nominaciones de la película, incluyendo el relativo
al mejor filme. Finalmente se hizo con los Oscar a la mejor canción ("Talk to
the animals") y a los mejores efectos visuales. Pese a las críticas recibidas
tiene una muy vistosa puesta en escena, una excelente fotografía de Robert
Surtees en Todd-AO 70mm y sus decorados y producción fueron alabadas por el
mismísimo Orson Welles. El 1998 se llevó a cabo un popular remake adaptando la
historia de John Dolittle a nuestros días y en los Estados Unidos,
protagonizado por Eddie Murphy ("Super detective en Hollywood (1984)", "Entre
pillos anda el Juego (1983)") con unos buenos resultados en taquilla.
Frase para recordar:"Gabgab, deja de lamentarte, sólo son salchichas y tocino..y tú te quejas como si estuviésemos friendo a toda tu familia".
Título original: Doctor Dolittle
Director: Richard Fleischer.
Intérpretes: Rex Harrison, Samantha Eggar, Anthony Newley, Richard Attenborough.
La trama se centra en Puddleby de las Marismas, una pequeña localidad,
en la Inglaterra Victoriana, a finales del siglo XIX. John Dolittle (Rex
Harrison) es un maduro médico que vive con su hermana Sara (Portia Nelson) .Se
siente frustrado y que cada vez le gusta menos su profesión porque no le gusta
tratar con personas, prefiere a los animales. Un buen día su loro, Polinesia,
le hace darse cuenta de que posee un extraordinario don: la capacidad de poder
aprender con rapidez las lenguas del reino animal. Tal hecho le anima a
convertirse en veterinario. Un día, su amigo Matthew (Anthony Newley) le trae
un pato- irlandés, para más señas, como él- herido, ocasión que aprovecha para
presentar al extraordinario doctor a su amigo, un muchacho llamado Tommy Stobbins
(William Dix). Dolittle es tomado por loco por gran parte de la gente e
intentan internarlo en un manicomio. Pero logra escapar y junto a Matthew y
Tommy vivirán, junto a la bella sobrina del general Bellows (quien quiere
internarle), Emma Fairfax (Samantha Eggar) una gran aventura al viajar a una
isla perdida del Pacífico al famoso gran caracol rosa al que aseguran haber
visto marineros. Emma quien en un principio detesta al doctor por su falta de
tacto con sus semejantes, pronto descubrirá la enorme bondad y devoción del
maduro médico por los animales y acabará surgiendo algo entre ambos. Fastuosa y
absolutamente desmesurada superproducción de Althur P.Jacobs para la Fox que
intentó aprovechar el fuerte tirón comercial de los filmes musicales dirigidos a
un público familiar (como "Mary Poppins (1964)", "Sonrisas y lágrimas (1965)", "Chitty chitty
bang bang (1968)" o "El millonario (1954)" entre otros) adaptando los famosos cuentos del
escritor Hugh lofting, en concreto tres: "La historia del doctor Dolittle", "Los viajes del doctor Dolittle" y "El circo del doctor Dolittle", fusionándose
en una sóla película.
Durante el rodaje fueron surgiendo problemas que
triplicaron el presupuesto inicial de 6 millones de dólares de la época, como
que Harrison fue apartado durante un tiempo de la producción y sustituido por
Christopher Plummer, aunque luego se renegoció la vuelta de Rex, y se tuvo que
pagar la parte convenida con los estudios a Plummer. Se fue reescribiendo el
guion sobre la marcha y eliminados personajes, como el de Bumpo, para quien
Leslie Bricusse, autor de la banda sonora, quería a Sammy Davis Jr, mientras
que los estudios preferían a Sidney Poitier, siendo éste un ejemplo de las
discrepancias surgidas entre el equipo técnico y artístico. Otro cambio curioso
y que provocó fuertes discrepancias fue el giro argumental de la relación que
surge entre el doctor y Emma, que fue suprimida para ser sólo sugerida, ya que
se escribió una canción para Harrison en la que John Dolittle expresa su
enamoramiento por Emma, canción que se pensó que debía cantar Newley (Matthew)
y que debía ser él quien estuviese enamorado de ella (siendo más lógico por la
edad de ambos).
Pero Harrison se negó y finalmente se optó por el cambio
argumental. Rex Harrison, quien había triunfado clamorosamente como el profesor
Higgins del musical "My Fair Lady (1964)", tanto en la producción teatral de los años
50 como en la película de Cukor de 1964, fue el escogido para el papel
principal. Y aunque el actor intentó repetir la la misma fórmula de decir
cantando las canciones, no resultó convincente. Ni si quiera él mismo se veía
en el papel pues no le parecía nada gracioso el hablar con los animales o vivir
rodeado de ellos, aun realizando un notable esfuerzo en su interpretación, como
se comprueba al verle interpretando la canción galardonada con el Óscar "Talk
to the animals", en la que canta como descubre lo prodigioso que es su nuevo
don. Su rol de John Dolittle tiene muchas semejanzas con Henry Higgins: es un
estudioso de lenguas, en este caso de animales, y es un hombre ya maduro, algo
misógino y algo antisocial, pues él mismo reconoce que no es bueno para
relacionarse con las demás personas, sino que sólo sabe tratar con los
animales, algo similar también en la personalidad del profesor Higgins, quien
no tenía nada de tacto para tratar con los demás.
Harrison filmó ese mismo año
otra interesante película en su filmografía: "Mujeres en Venecia (1967)" (The honey
Pot), poniéndose por cuarta vez a las órdenes de Joseph L.Mankiewicz (tras "El
fantasma y la sra. Muir (1947)", "Escape (1948)" y "Cleopatra (1963)"), director que tenía una
extraña relación de amor-odio con el actor, por el muy rudo carácter de
Harrison también fuera de la pantalla. (Tenía mucho de Henry Higgins en su
propia personalidad). Sin embargo Mankiewicz le admiraba por su enorme talento
y llegó a decir en una entrevista que se sintió frustrado al no haber sido
escogido por Warner para dirigir a su actor favorito en "My Fair Lady (1964)", de
quien sacó un extraordinario trabajo en "Cleopatra (1963)" en el papel de Julio César
justo un año antes. Para el papel femenino, Emma Fairbanks, se pensó en
Samantha Eggar, quien había triunfado con la inquietante y excelente película
de William Wyler, "El Coleccionista (1965)", por la que fue nominada para el
Óscar a la mejor actriz. Anthony Newley es Matthew. Actor, cantante y
compositor británico, fue una excelente elección para el personaje. Su primer
papel importante en la gran pantalla fue en la película de David Lean "Oliver
Twist (1948)", en la que interpretaba a Dick Bultitude.
Fue cantante pop en los
años 60. Como compositor, en 1963 ganó el premio Grammy por "What Kind of
Fool Am I?", pero también fueron éxitos suyos "Gonna Build a
Mountain", "Once in a Lifetime", "On a Wonderful Day Like
Today", "The Joker", y Novelty songs como "That Noise"
y "The Oompa-Loompa Song", además de sus versiones de
"Strawberry Fair" y "Pop Goes the Weasel". Newley también
escribió éxitos para otros artistas, entre ellos "Goldfinger"
(canción de la película de la saga de James Bond "Goldfinger (1964)"). Escribió
además canciones para musicales como “Un mundo de fantasía” y “El violinista en
el tejado”, entre otros. Newley estuvo casado con Joan Collins en segundas
nupcias. Entre el resto del reparto cabe destacar un divertido Richard
Attemborough ("El vuelo del fénix (1965)", "La gran evasión (1963)", "Parque Jurásico (1993)"), como
Blossom, el dueño del circo ambulante al que Dolittle le vende una llama de dos
cabezas. Por el papel el actor ganó el globo de oro al mejor actor de reparto.También ha sido un gran director y ganó el Óscar por la excelente producción "Gandhi" en 1982. Junto a Rex Harrison canta una de las mejores canciones de la
película: "I've Never Seen Anything Like It". Portia Nelson es Sarah,
la hermana de John Dolittle y Norma Varden es Lady Petherington. Ambas formaban
parte del reparto de "Sonrisas y Lágrimas (1965)" (como La hermana Berta y el
ama de llaves de Von Trapp), curiosamente.
Para la música y las canciones se
pensó en un primer momento en los hermanos Shermann, pero estaban atados por su
contrato con Walt Disney y estaban componiendo la banda sonora para la mítica "El libro de la Selva (1967)". La segunda opción fueron Alan Jay Lerner y
Frederick Loewe pero Loewe se acababa de retirar (aunque volvería con su
adaptación de "El pequeño príncipe (1978)") y Lerner no demostró entusiasmo por
el proyecto y finalmente se optó por Leslie Bricusse. La enorme presión de la
Fox sobre los miembros de la Academia, para salvar parte de lo derrochado,
dieron como resultado las 9 nominaciones de la película, incluyendo el relativo
al mejor filme. Finalmente se hizo con los Oscar a la mejor canción ("Talk to
the animals") y a los mejores efectos visuales. Pese a las críticas recibidas
tiene una muy vistosa puesta en escena, una excelente fotografía de Robert
Surtees en Todd-AO 70mm y sus decorados y producción fueron alabadas por el
mismísimo Orson Welles. El 1998 se llevó a cabo un popular remake adaptando la
historia de John Dolittle a nuestros días y en los Estados Unidos,
protagonizado por Eddie Murphy ("Super detective en Hollywood (1984)", "Entre
pillos anda el Juego (1983)") con unos buenos resultados en taquilla.
Frase para recordar:"Gabgab, deja de lamentarte, sólo son salchichas y tocino..y tú te quejas como si estuviésemos friendo a toda tu familia".
Título original: Doctor Dolittle
Director: Richard Fleischer.
Intérpretes: Rex Harrison, Samantha Eggar, Anthony Newley, Richard Attenborough.
Con la intención de realizar una difícil operación en el cerebro de un científico (Jan Benes) una expedición formada por médicos e investigadores serán miniaturizados (junto a un submarino que lo usaran como medio de transporte) al tamaño de un microbio para adentrarse en un fascinante viaje en el interior del cuerpo humano.Durante sesenta minutos (tiempo máximo para llevar a cabo la misión) éstos sufrirán tanto de los peligros que le deparan los mundos "microorganicos" como de los obstáculos puestos por un saboteador oculto en la expedición que tratara por todos lo medios acabar con la vida de Benes. Richard Fleischer ("Los vikingos (1958)") volvería a tocar de nuevo los viajes fantásticos tras su exitosa experiencia con "20.000 leguas de viaje submarino (1954)" para dirigir esta entretenida obra de ciencia ficción de tono didáctico (posteriormente novelizada por Isaak Asimov) y donde, según sus propias palabras, se realizó con la intención de que el público más joven tomara conciencia de la enorme complejidad del cuerpo humano. Los actores encargados de dar vida a la intrépida expedición fueron Stephen Boyd (participe ese mismo año en "La Biblia (1966)" de John Huston) como Charles Grant (el héroe de la función), Donald Pleasence ("THX 1138 (1971)") encarnado al doctor Michaels, William Redfield ("Un diamante al rojo vivo (1972)") en la piel del capitán y piloto del submarino Bill Owens, Arthur Kennedy ("El fuego y la palabra (1960)") como el cirujano Peter Duvall (personaje de fuertes convicciones creacionistas que mantendrá más de una discusión con Michael sobre la idea del evolucionismo humano) y Raquel Welch ("Hace un millón de años (1966)"), luciendo palmito con su espectacular físico, como la ayudante de éste último, Cora Peterson.
Entre sus escenas resaltaría el momento de la miniaturización de la tripulación previos momentos de ser introducido con una jeringa en el cuerpo de Benes, la emocionante secuencia donde la expedición cruza el corazón del paciente o el ataque de Cora por unos anticuerpos que la confunden con una bacteria. Si hay que destacar dos elementos fundamentales de la obra (y que al mismo tiempo servirían para tapar la floja calidad interpretativa que hay en ella) habría que mencionar sus innovadores (por aquel entonces, ya que vistos hoy en día nos pueden resultar algo ridículos) efectos especiales de la Art Cruikshank (un elaborado trabajo que le supuso ganar el Óscar de la academia en aquel año) y la notable partitura de Leonard Rosenman (autor de la banda sonora de dos grandes clásicos protagonizados por James Dean, "Rebelde sin causa (1955)" y "Al este del Edén (1955)") que nos deleitaría con una moderna composición formada por la técnica de los doce tonos (dodecafónismo) de Schönberg.
La obrafue fuente de inspiración para que Joe Dante respaldado por Spielberg realizara en la década de los años ochenta aquella comedia de ciencia ficción titulada "El chip prodigioso (1987)" y de aquella serie de animación "Érase una vez...la vida" donde muchos de nosotros visionamos y aprendimos en la etapa de la infancia. Como curiosidad, en las escenas submarinas los actores tenían que actuar colgados desde unos finos hilos y delante de unos decorados formados por replicas de gran tamaño de órganos de distintas partes del cuerpo humano.
Frase para recordar: "Y sin embargo todos los soles que iluminan el Universo lucen apagados ante el resplandor de un solo pensamiento, proclamando en incandescente gloria la de sin igual mente del hombre.
Título original: Fantastic voyage.
Director: Richard Fleischer. Intérpretes: Stephen Boyd, Donald Pleasence, Raquel Welch, Arthur Kennedy, William Redfield.
Con la intención de realizar una difícil operación en el cerebro de un científico (Jan Benes) una expedición formada por médicos e investigadores serán miniaturizados (junto a un submarino que lo usaran como medio de transporte) al tamaño de un microbio para adentrarse en un fascinante viaje en el interior del cuerpo humano.Durante sesenta minutos (tiempo máximo para llevar a cabo la misión) éstos sufrirán tanto de los peligros que le deparan los mundos "microorganicos" como de los obstáculos puestos por un saboteador oculto en la expedición que tratara por todos lo medios acabar con la vida de Benes. Richard Fleischer ("Los vikingos (1958)") volvería a tocar de nuevo los viajes fantásticos tras su exitosa experiencia con "20.000 leguas de viaje submarino (1954)" para dirigir esta entretenida obra de ciencia ficción de tono didáctico (posteriormente novelizada por Isaak Asimov) y donde, según sus propias palabras, se realizó con la intención de que el público más joven tomara conciencia de la enorme complejidad del cuerpo humano. Los actores encargados de dar vida a la intrépida expedición fueron Stephen Boyd (participe ese mismo año en "La Biblia (1966)" de John Huston) como Charles Grant (el héroe de la función), Donald Pleasence ("THX 1138 (1971)") encarnado al doctor Michaels, William Redfield ("Un diamante al rojo vivo (1972)") en la piel del capitán y piloto del submarino Bill Owens, Arthur Kennedy ("El fuego y la palabra (1960)") como el cirujano Peter Duvall (personaje de fuertes convicciones creacionistas que mantendrá más de una discusión con Michael sobre la idea del evolucionismo humano) y Raquel Welch ("Hace un millón de años (1966)"), luciendo palmito con su espectacular físico, como la ayudante de éste último, Cora Peterson.
Entre sus escenas resaltaría el momento de la miniaturización de la tripulación previos momentos de ser introducido con una jeringa en el cuerpo de Benes, la emocionante secuencia donde la expedición cruza el corazón del paciente o el ataque de Cora por unos anticuerpos que la confunden con una bacteria. Si hay que destacar dos elementos fundamentales de la obra (y que al mismo tiempo servirían para tapar la floja calidad interpretativa que hay en ella) habría que mencionar sus innovadores (por aquel entonces, ya que vistos hoy en día nos pueden resultar algo ridículos) efectos especiales de la Art Cruikshank (un elaborado trabajo que le supuso ganar el Óscar de la academia en aquel año) y la notable partitura de Leonard Rosenman (autor de la banda sonora de dos grandes clásicos protagonizados por James Dean, "Rebelde sin causa (1955)" y "Al este del Edén (1955)") que nos deleitaría con una moderna composición formada por la técnica de los doce tonos (dodecafónismo) de Schönberg.
La obrafue fuente de inspiración para que Joe Dante respaldado por Spielberg realizara en la década de los años ochenta aquella comedia de ciencia ficción titulada "El chip prodigioso (1987)" y de aquella serie de animación "Érase una vez...la vida" donde muchos de nosotros visionamos y aprendimos en la etapa de la infancia. Como curiosidad, en las escenas submarinas los actores tenían que actuar colgados desde unos finos hilos y delante de unos decorados formados por replicas de gran tamaño de órganos de distintas partes del cuerpo humano.
Frase para recordar: "Y sin embargo todos los soles que iluminan el Universo lucen apagados ante el resplandor de un solo pensamiento, proclamando en incandescente gloria la de sin igual mente del hombre.
Título original: Fantastic voyage.
Director: Richard Fleischer. Intérpretes: Stephen Boyd, Donald Pleasence, Raquel Welch, Arthur Kennedy, William Redfield.
Si hablamos de títulos relevantes en la historia del séptimo arte que toquen la temática vikinga, habría que mencionar sin dudas esta entretenida obra de Richard Fleischer, autor también de la bélica "Tora!Tora!Tora! (1970)" o la histórica "Barrabás (1962)". El film, basado en la novela homónima de Edison Marshallun (de sus relatos también saldría el drama romántico "El hijo de la furia (1942)") con Tyrano Power y Gene Tierney), reuniría al mencionado Richard Fleischer con los guionistas Calder Willingham (colaborador de Stanley Kubrick en "Senderos de gloria (1957)" y "Espartaco (1960)") y Dale Wasserman ("El hombre de la Mancha (1972)") para narrar notablemente esta historia de aventuras sobre el enfrentamiento de los bárbaros nórdicos con el pueblo inglés. Tony Curtis (ese mismo año lograría la única nominación al oscar de su carrera por su interpretación en el drama racista de Stanley Kramer: "Fugitivos (1958)") como Eric, un esclavo vikingo nacido de la violación de la reina inglesa Kitala (Eileen Way) por el rey vikingo Ragnar (Ernest Borgnine), Kirk Douglas (el actor repetía con Richard Fleischer después sus aventuras acuáticas en "20.000 leguas de viaje submarino (1954)") como el temible y tuerto Einar y Janet Leigh (por entonces pareja en la vida real de Tony Curtis) como la princesa Morgana formarían el extraordinario reparto de esta superproducción hollywoodiense. La magnifica fotografía a cargo de Jack Cardiff ("La reina de África (1951)") sería fundamental para el desarrollo del film, resaltando escenas tan memorables como escalada de Kirk Douglas por las paredes del castillo inglés, la persecución de los barcos vikingos trás la princesa Morgana bajo la oscuridad de una espesa niebla o la adrenalínica lucha final entre Eric y Einar. Uno de los hechos anecdóticos de este film es que Ernest Borgnine interpreta al padre de Kirk Douglas a pesar de que la diferencia de edad entre ambos actores era de apenas un mes y medio.
Frase para recordar: "Si no puedo tener tu amor me quedo con tu odio".
Título original: The vikings.
Director: Richard Fleischer
Intérpretes: Tony Curtis, Kirk Douglas, Janet Leigh, Ernest Borgnine, James Donald.
Si hablamos de títulos relevantes en la historia del séptimo arte que toquen la temática vikinga, habría que mencionar sin dudas esta entretenida obra de Richard Fleischer, autor también de la bélica "Tora!Tora!Tora! (1970)" o la histórica "Barrabás (1962)". El film, basado en la novela homónima de Edison Marshallun (de sus relatos también saldría el drama romántico "El hijo de la furia (1942)") con Tyrano Power y Gene Tierney), reuniría al mencionado Richard Fleischer con los guionistas Calder Willingham (colaborador de Stanley Kubrick en "Senderos de gloria (1957)" y "Espartaco (1960)") y Dale Wasserman ("El hombre de la Mancha (1972)") para narrar notablemente esta historia de aventuras sobre el enfrentamiento de los bárbaros nórdicos con el pueblo inglés. Tony Curtis (ese mismo año lograría la única nominación al oscar de su carrera por su interpretación en el drama racista de Stanley Kramer: "Fugitivos (1958)") como Eric, un esclavo vikingo nacido de la violación de la reina inglesa Kitala (Eileen Way) por el rey vikingo Ragnar (Ernest Borgnine), Kirk Douglas (el actor repetía con Richard Fleischer después sus aventuras acuáticas en "20.000 leguas de viaje submarino (1954)") como el temible y tuerto Einar y Janet Leigh (por entonces pareja en la vida real de Tony Curtis) como la princesa Morgana formarían el extraordinario reparto de esta superproducción hollywoodiense. La magnifica fotografía a cargo de Jack Cardiff ("La reina de África (1951)") sería fundamental para el desarrollo del film, resaltando escenas tan memorables como escalada de Kirk Douglas por las paredes del castillo inglés, la persecución de los barcos vikingos trás la princesa Morgana bajo la oscuridad de una espesa niebla o la adrenalínica lucha final entre Eric y Einar. Uno de los hechos anecdóticos de este film es que Ernest Borgnine interpreta al padre de Kirk Douglas a pesar de que la diferencia de edad entre ambos actores era de apenas un mes y medio.
Frase para recordar: "Si no puedo tener tu amor me quedo con tu odio".
Título original: The vikings.
Director: Richard Fleischer
Intérpretes: Tony Curtis, Kirk Douglas, Janet Leigh, Ernest Borgnine, James Donald.