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el-silencio-de-los-corderos
En 1991 Jonathan Demme presentó al mundo la película que le abrió las puertas de la Serie A de directores de Hollywood; El Silencio de los Corderos (The Silence of the Lambs). Adaptación a la gran pantalla de la novela de Thomas Harris, también autor de los libros "Dragon Rojo" y "Hannibal", adaptados al cine posteriormente. El guión del film corrió a cargo de Ted Tally, quien previamente había escrito Pasión sin barreras (Luis Mandoki, 1990) una olvidadísima cinta erótico-festiva de Susan Sarandon y James Spader

Con El Silencio de los Corderos, estamos ante la clásica película que define el resto de las carreras de los implicados en ella; estos fueron Jodie Foster (Clarice Starling), un papel que Foster ansiaba ante todo, incluso intentó comprar ella misma los derechos de la novela de Harris. El punto clave para que Foster lograra el papel de Clarice fue su interpretación en Acusados (Jonathan Kaplan, 1988). La favorita de los productores en cambio era Michelle Pfeiffer, quien prefirió filmar en términos "más suaves" Frankie & Johnny (Garry Marshall, 1991) junto a Pacino. Gene Hackman era en un principio el propietario oficial de los derechos de adaptación de la novela de Harris, y quien le prometió a Foster –en una reunión improvisada durante los Oscar’s de 1989 en donde ambos estaban nominados en sus respectivas categorías- el papel de Clarice. Con esa condición cedió a Orion Pictures dichos derechos, Hackman tenía previsto ser Crawford, el mentor de Clarice, papel que finalmente acabó en las manos de Scott Glenn. Por el contrario, apenas nadie pudo plantar cara a la candidatura de Anthony Hopkins como el Doctor Hannibal Lecter, en un papel algo más largo que el que se vio en Hunter (Michael Mann, 1986) y que interpretó de forma mucho más sosegada Brian Cox. En un principio se llegó a poner sobre la mesa la candidatura de Jeremy Irons para el rol de Lecter, incluso en algunas webs figura como el Irons rechazó el papel a favor de la película El misterio Von Bulow. Quizá pesó demasiado el fracaso de la anterior cinta con Lecter, la ya citada Hunter, algo que también hizo que Dino De Laurentiis (productor) no renovará sus derechos sobre las novelas de Harris, que luego sí hizo efectivos en Hannibal (Ridley Scott, 2001) y El dragón rojo (Brett Ratner, 2002), está ultima una copia exacta, aunque más comercial de Hunter de Mann. 

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Volviendo a Hopkins, este se tomó el rol de Lecter como un autentico reto; estudió el comportamiento de los asesinos en serie, creó un nuevo tono de voz mezcla, según sus palabras del deje de Truman Capote y Katherine Hepburn, y se dedicó durante el rodaje a no salir en ningún momento del personaje, hasta el punto que la propia Foster, con quien filmó la gran mayoría de sus escenas llegaba a estremecerse realmente por su eterna pose de psicópata. 

Apuntar como parte del reparto, los cameos de los directores del cine de terror más explotation de los años 60 y 70; George A. Romero y Roger Corman, ambos como dos jefazos del FBI. Y los inolvidables papeles de Ted Levine (Buffalo Bill), Charles Napier (Boyle) y Anthony Heald (Chilton), como el deleznable director del psiquiátrico de Baltimore donde está recluido Lecter.

el-silencio-de-los-corderos

A pesar de sus efectismos, ojo a la repetitiva atracción de cada personaje masculino hacia Clarice, una frágil mujer, con andar seguro, pero una pose miedosa. Cuesta creer- a pesar de que Foster no es una mujer poco agraciada- que todos los hombres caigan de forma instantánea prendados de ella. Eso sí, en el aspecto de la relación entre Lecter y Clarice, todo está muy bien narrado, siendo el “psicópata” quien juega y psicoanaliza a la presunta psicoanalista. Demme juega con la cámara y los espacios para crear una tensión en aumento, hay momentos muy de los años noventa, sobre todo aquellos en donde Buffalo Bill se encuentra en su particular "mazmorra" y falso plano secuencia sostenido para la presentación de Lecter, en donde Chilton anda más preocupado de ligarse a Clarice que de avisarla de los peligros que corre al ver a Lecter. Para la historia queda el momento en donde uno de los encerrados se masturba y lanza a la cara de Clarice su semen, un momento que aún hoy cuesta creer que pasará la censura americana. Ojo a la reacción de Foster, en una de las escenas que le dieron el Oscar de 1991. En cuanto a Demme, es de justicia resaltar que con "El Silencio" consiguió darle seriedad a un subgénero que en los ochenta valía solo como excusa para films de acción (El héroe y el terror, Cobra, Ángel de la muerte). Sin duda estamos ante un film que marcó un importante hito, no solo por su éxito de taquilla y sus cinco Oscar’s, también por su estilo y sus formas, que luego David Fincher redefinió en Seven (1995). Otro punto importante que toca "El Silencio" es el travestismo y la homosexualidad, en este caso el asesino en su lucha por entenderse a sí mismo busca en otras mujeres su propia identidad; algo muy deudor de El estrangulador de Boston, pero sin las dos caras que en aquella exhibía Tony Curtis. 

el-silencio-de-los-corderos

En definitiva, El Silencio de los Corderos es un clásico de su género, una cinta que con justicia arrasó en los Oscar’s de 1992 logrando cinco de las siete estatuillas –Película, actor, actriz, director y guión- a las que optaba, incluyendo, la más preciada a mejor película, categoría en la que competía junto a JFK (Oliver Stone), La bella y la bestia –sí, aún los films de animación no tenían su propia categoría-, Bugsy & El Príncipe de las mareas. El tiempo claramente dio la razón en aquella ocasión a la Academia, siendo la ganadora la más recordada. Además sirvió para relanzar las carreras de Anthony Hopkins (tras unos años ochenta en donde incluso tuvo serios problemas con la bebida) y Jodie Foster, que salía del vergonzante descalabro de Camino de retorno (Alan Smithee, 1990), un bodrio rodado junto a Dennis Hopper –que se negó a firmar como director-, que gracias al éxito de El Silencio de los Corderos nadie le pudo echar en cara.

el-silencio-de-los-corderos

Título original: The silence of lambs.

Director: Jonatham Demme.

Intérpretes: Jodie Foster, Anthony Hopkins, Scott Glenn, Ted Levine, Anthony Heald, Diane Baker, Brooke Smith.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Jonathan Glez

EL SILENCIO DE LOS CORDEROS (1991). Psicoanalizada por un caníbal.

el-silencio-de-los-corderos
En 1991 Jonathan Demme presentó al mundo la película que le abrió las puertas de la Serie A de directores de Hollywood; El Silencio de los Corderos (The Silence of the Lambs). Adaptación a la gran pantalla de la novela de Thomas Harris, también autor de los libros "Dragon Rojo" y "Hannibal", adaptados al cine posteriormente. El guión del film corrió a cargo de Ted Tally, quien previamente había escrito Pasión sin barreras (Luis Mandoki, 1990) una olvidadísima cinta erótico-festiva de Susan Sarandon y James Spader

Con El Silencio de los Corderos, estamos ante la clásica película que define el resto de las carreras de los implicados en ella; estos fueron Jodie Foster (Clarice Starling), un papel que Foster ansiaba ante todo, incluso intentó comprar ella misma los derechos de la novela de Harris. El punto clave para que Foster lograra el papel de Clarice fue su interpretación en Acusados (Jonathan Kaplan, 1988). La favorita de los productores en cambio era Michelle Pfeiffer, quien prefirió filmar en términos "más suaves" Frankie & Johnny (Garry Marshall, 1991) junto a Pacino. Gene Hackman era en un principio el propietario oficial de los derechos de adaptación de la novela de Harris, y quien le prometió a Foster –en una reunión improvisada durante los Oscar’s de 1989 en donde ambos estaban nominados en sus respectivas categorías- el papel de Clarice. Con esa condición cedió a Orion Pictures dichos derechos, Hackman tenía previsto ser Crawford, el mentor de Clarice, papel que finalmente acabó en las manos de Scott Glenn. Por el contrario, apenas nadie pudo plantar cara a la candidatura de Anthony Hopkins como el Doctor Hannibal Lecter, en un papel algo más largo que el que se vio en Hunter (Michael Mann, 1986) y que interpretó de forma mucho más sosegada Brian Cox. En un principio se llegó a poner sobre la mesa la candidatura de Jeremy Irons para el rol de Lecter, incluso en algunas webs figura como el Irons rechazó el papel a favor de la película El misterio Von Bulow. Quizá pesó demasiado el fracaso de la anterior cinta con Lecter, la ya citada Hunter, algo que también hizo que Dino De Laurentiis (productor) no renovará sus derechos sobre las novelas de Harris, que luego sí hizo efectivos en Hannibal (Ridley Scott, 2001) y El dragón rojo (Brett Ratner, 2002), está ultima una copia exacta, aunque más comercial de Hunter de Mann. 

el-silencio-de-los-corderos

Volviendo a Hopkins, este se tomó el rol de Lecter como un autentico reto; estudió el comportamiento de los asesinos en serie, creó un nuevo tono de voz mezcla, según sus palabras del deje de Truman Capote y Katherine Hepburn, y se dedicó durante el rodaje a no salir en ningún momento del personaje, hasta el punto que la propia Foster, con quien filmó la gran mayoría de sus escenas llegaba a estremecerse realmente por su eterna pose de psicópata. 

Apuntar como parte del reparto, los cameos de los directores del cine de terror más explotation de los años 60 y 70; George A. Romero y Roger Corman, ambos como dos jefazos del FBI. Y los inolvidables papeles de Ted Levine (Buffalo Bill), Charles Napier (Boyle) y Anthony Heald (Chilton), como el deleznable director del psiquiátrico de Baltimore donde está recluido Lecter.

el-silencio-de-los-corderos

A pesar de sus efectismos, ojo a la repetitiva atracción de cada personaje masculino hacia Clarice, una frágil mujer, con andar seguro, pero una pose miedosa. Cuesta creer- a pesar de que Foster no es una mujer poco agraciada- que todos los hombres caigan de forma instantánea prendados de ella. Eso sí, en el aspecto de la relación entre Lecter y Clarice, todo está muy bien narrado, siendo el “psicópata” quien juega y psicoanaliza a la presunta psicoanalista. Demme juega con la cámara y los espacios para crear una tensión en aumento, hay momentos muy de los años noventa, sobre todo aquellos en donde Buffalo Bill se encuentra en su particular "mazmorra" y falso plano secuencia sostenido para la presentación de Lecter, en donde Chilton anda más preocupado de ligarse a Clarice que de avisarla de los peligros que corre al ver a Lecter. Para la historia queda el momento en donde uno de los encerrados se masturba y lanza a la cara de Clarice su semen, un momento que aún hoy cuesta creer que pasará la censura americana. Ojo a la reacción de Foster, en una de las escenas que le dieron el Oscar de 1991. En cuanto a Demme, es de justicia resaltar que con "El Silencio" consiguió darle seriedad a un subgénero que en los ochenta valía solo como excusa para films de acción (El héroe y el terror, Cobra, Ángel de la muerte). Sin duda estamos ante un film que marcó un importante hito, no solo por su éxito de taquilla y sus cinco Oscar’s, también por su estilo y sus formas, que luego David Fincher redefinió en Seven (1995). Otro punto importante que toca "El Silencio" es el travestismo y la homosexualidad, en este caso el asesino en su lucha por entenderse a sí mismo busca en otras mujeres su propia identidad; algo muy deudor de El estrangulador de Boston, pero sin las dos caras que en aquella exhibía Tony Curtis. 

el-silencio-de-los-corderos

En definitiva, El Silencio de los Corderos es un clásico de su género, una cinta que con justicia arrasó en los Oscar’s de 1992 logrando cinco de las siete estatuillas –Película, actor, actriz, director y guión- a las que optaba, incluyendo, la más preciada a mejor película, categoría en la que competía junto a JFK (Oliver Stone), La bella y la bestia –sí, aún los films de animación no tenían su propia categoría-, Bugsy & El Príncipe de las mareas. El tiempo claramente dio la razón en aquella ocasión a la Academia, siendo la ganadora la más recordada. Además sirvió para relanzar las carreras de Anthony Hopkins (tras unos años ochenta en donde incluso tuvo serios problemas con la bebida) y Jodie Foster, que salía del vergonzante descalabro de Camino de retorno (Alan Smithee, 1990), un bodrio rodado junto a Dennis Hopper –que se negó a firmar como director-, que gracias al éxito de El Silencio de los Corderos nadie le pudo echar en cara.

el-silencio-de-los-corderos

Título original: The silence of lambs.

Director: Jonatham Demme.

Intérpretes: Jodie Foster, Anthony Hopkins, Scott Glenn, Ted Levine, Anthony Heald, Diane Baker, Brooke Smith.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Jonathan Glez

el-caso-heineken
Estrenada oficialmente en cines de forma minoritaria en Septiembre de 2015, El caso Heineken, es un ejemplar (y aunque esto no siempre va de la mano, también un predecible) thriller criminal, centrado en una banda de desarraigados sociales quienes buscan la manera más rápida de hacerse ricos secuestrando a un pez gordo pensando que será rápido, será fácil y serán millonarios. La banda son: Cor, Jan, Martin, Frans, Willem; Jim Sturgess, Ryan Kwanten, Thomas Cocquerel, Mark van Euwen y Sam Worthington. La presa: Alfred Heineken, sí, el magnate de la famosísima cerveza holandesa, al que da vida Anthony Hopkins.

Siguiendo hechos reales, que un periodista hilvano por medio de entrevistas a los autores, plasmadas en dos libros, el director Daniel Alfredson, aúna el género de las bandas de ladrones, con las cintas de golpes que salen mal, sumándole un secuestro condenado a romperse por todos lados. El grupo de jóvenes que lo perpetra, son unos chicos totalmente desengañados con el sistema, que intentaron prosperar siendo legales, y que se encontraron con que los medios facticos les daban la espalda. Hundidos, planean en plena festividad de año nuevo el plan perfecto.

el-caso-heineken

Estamos ante un film que bebe claramente como referencia reciente de The Town (Ben Affleck, 2010), situada cronológicamente en los años 80, con Holanda sumida en una tremenda crisis. La ciudad mostrada eternamente triste, y casi siempre de noche toma parte de la historia fuertemente, atención a como usan todo su potencial en una persecución tras un robo es de la poca parte de acción que veremos, con los jóvenes con mascaras de famosos personajes de la vida pública (todo un guiño tanto a Le llaman Bodhi como a la ya citada The Town) huyendo por tierra y mar. Pero todo se minimiza cuando hace acto de presencia en situación de acorralamiento Anthony Hopkins, relamiéndose totalmente viendo la fragilidad mental y la descomunal apetencia monetaria de sus secuestradores, ojo a las miradas incisivas y a los diálogos como cuchillos que su Alfred Heineken va lanzando a sus "cuidadores". Mientras, al otro lado, se sitúa un convincente Jim Sturgess, horrorosamente peinado, y un resultón Sam Worthington con varios ataques de rabia mediante, de nuevo alejándose de la imagen de chico bueno en cintas como "Avatar (2009)" y las dos de “Los Titanes.

el-caso-heineken

No estamos ante una historia que descubra precisamente la pólvora, avanza irremediablemente hacia el desastre en un planteamiento correcto, pero que carecen de la fuerza que demanda unos hechos reales con potencial para plantear más sensaciones en el espectador, tiene escenas interesantes, esas conversaciones entre Heineken y su chofer, o el mismo Heineken usando un libro para mantener la cordura y contar los días de cautiverio. Al mismo tiempo, es de alabar que no resulten forzadas las rupturas que se van produciendo en los secuestradores mientras pasan los días y ven que la situación no se resuelve, y la policía va acechando más y más el cerco. Curiosamente, a pesar de situarse en los años ochenta, estamos ante un largometraje que opta por un ritmo muy años 70, el tipo de thriller cocido a fuego lento de aquellos años, claro está, sin un autor del nivel de los grandes de la década. 

el-caso-heineken

Aún así estamos ante una propuesta interesante, que consigue proponer una nueva vuelta de tuerca a los personajes insidiosos de Hopkins, nos devuelve la suciedad ambiental de unos años, los 80, denostados por el séptimo arte, pero que no consigue que veamos al director que tan alto apuntaba con la saga Millenium original; Daniel Alfredson, seguramente el autentico reclamo para juntar las caras conocidas del reparto, y para que el proyecto obtuviera luz verde. Finalmente queda como una oportunidad pérdida para entrar el mercado Hollywood por parte de Alfredson mediante la co-producción con Gran Bretaña, veremos si el futuro no le depara unas vueltas a sus orígenes para de nuevo conseguir el repunte artístico necesario para jugar en las grandes ligas, de momento, tocara esperar. Sí El caso Heineken será recordada, no es por su director, o su historia, o por su conseguida ambientación; lo será por de nuevo darle a Hopkins un caramelo que el magnífico interprete británico sabe degustar como pocos; el de tipo que se las sabe todas.

el-caso-heineken

Título original: Kidnapping Mr. Heineken.

Director: Daniel Alfredson.

Intérpretes: Jim Sturgess, Sam Worthington, Anthony Hopkins, Ryan Kwanten, Jemina West, Thomas Cocquerel, Mark van Euewen, David Dencik.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Jonathan Glez

EL CASO HEINEKEN (2015). Secuestrando a Sir Anthony Hopkins.

el-caso-heineken
Estrenada oficialmente en cines de forma minoritaria en Septiembre de 2015, El caso Heineken, es un ejemplar (y aunque esto no siempre va de la mano, también un predecible) thriller criminal, centrado en una banda de desarraigados sociales quienes buscan la manera más rápida de hacerse ricos secuestrando a un pez gordo pensando que será rápido, será fácil y serán millonarios. La banda son: Cor, Jan, Martin, Frans, Willem; Jim Sturgess, Ryan Kwanten, Thomas Cocquerel, Mark van Euwen y Sam Worthington. La presa: Alfred Heineken, sí, el magnate de la famosísima cerveza holandesa, al que da vida Anthony Hopkins.

Siguiendo hechos reales, que un periodista hilvano por medio de entrevistas a los autores, plasmadas en dos libros, el director Daniel Alfredson, aúna el género de las bandas de ladrones, con las cintas de golpes que salen mal, sumándole un secuestro condenado a romperse por todos lados. El grupo de jóvenes que lo perpetra, son unos chicos totalmente desengañados con el sistema, que intentaron prosperar siendo legales, y que se encontraron con que los medios facticos les daban la espalda. Hundidos, planean en plena festividad de año nuevo el plan perfecto.

el-caso-heineken

Estamos ante un film que bebe claramente como referencia reciente de The Town (Ben Affleck, 2010), situada cronológicamente en los años 80, con Holanda sumida en una tremenda crisis. La ciudad mostrada eternamente triste, y casi siempre de noche toma parte de la historia fuertemente, atención a como usan todo su potencial en una persecución tras un robo es de la poca parte de acción que veremos, con los jóvenes con mascaras de famosos personajes de la vida pública (todo un guiño tanto a Le llaman Bodhi como a la ya citada The Town) huyendo por tierra y mar. Pero todo se minimiza cuando hace acto de presencia en situación de acorralamiento Anthony Hopkins, relamiéndose totalmente viendo la fragilidad mental y la descomunal apetencia monetaria de sus secuestradores, ojo a las miradas incisivas y a los diálogos como cuchillos que su Alfred Heineken va lanzando a sus "cuidadores". Mientras, al otro lado, se sitúa un convincente Jim Sturgess, horrorosamente peinado, y un resultón Sam Worthington con varios ataques de rabia mediante, de nuevo alejándose de la imagen de chico bueno en cintas como "Avatar (2009)" y las dos de “Los Titanes.

el-caso-heineken

No estamos ante una historia que descubra precisamente la pólvora, avanza irremediablemente hacia el desastre en un planteamiento correcto, pero que carecen de la fuerza que demanda unos hechos reales con potencial para plantear más sensaciones en el espectador, tiene escenas interesantes, esas conversaciones entre Heineken y su chofer, o el mismo Heineken usando un libro para mantener la cordura y contar los días de cautiverio. Al mismo tiempo, es de alabar que no resulten forzadas las rupturas que se van produciendo en los secuestradores mientras pasan los días y ven que la situación no se resuelve, y la policía va acechando más y más el cerco. Curiosamente, a pesar de situarse en los años ochenta, estamos ante un largometraje que opta por un ritmo muy años 70, el tipo de thriller cocido a fuego lento de aquellos años, claro está, sin un autor del nivel de los grandes de la década. 

el-caso-heineken

Aún así estamos ante una propuesta interesante, que consigue proponer una nueva vuelta de tuerca a los personajes insidiosos de Hopkins, nos devuelve la suciedad ambiental de unos años, los 80, denostados por el séptimo arte, pero que no consigue que veamos al director que tan alto apuntaba con la saga Millenium original; Daniel Alfredson, seguramente el autentico reclamo para juntar las caras conocidas del reparto, y para que el proyecto obtuviera luz verde. Finalmente queda como una oportunidad pérdida para entrar el mercado Hollywood por parte de Alfredson mediante la co-producción con Gran Bretaña, veremos si el futuro no le depara unas vueltas a sus orígenes para de nuevo conseguir el repunte artístico necesario para jugar en las grandes ligas, de momento, tocara esperar. Sí El caso Heineken será recordada, no es por su director, o su historia, o por su conseguida ambientación; lo será por de nuevo darle a Hopkins un caramelo que el magnífico interprete británico sabe degustar como pocos; el de tipo que se las sabe todas.

el-caso-heineken

Título original: Kidnapping Mr. Heineken.

Director: Daniel Alfredson.

Intérpretes: Jim Sturgess, Sam Worthington, Anthony Hopkins, Ryan Kwanten, Jemina West, Thomas Cocquerel, Mark van Euewen, David Dencik.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Jonathan Glez

drácula de bram stoker
En unos días se concederá el premio Princesa de Asturias 2015, el galardonado en el apartado de Arte, será Francis Ford Coppola, debido a su contribución al mundo del Cine, por mostrar las contradicciones de Hollywood. En forma de pequeño tributo he decidido escribir sobre una de sus obras más representativas. Drácula, un nombre que produce fascinación, su figura en Rumanía es todavía la de un héroe odiado, temido y admirado. Un noble que defendió a la iglesia de las invasiones turcas, erigiéndose después de su muerte en leyenda al no encontrarse su cuerpo en la tumba en la que se supone deberían estar sus restos en descomposición. En la literatura antes de Drácula (el hijo del Dragón), ya existían numerosos precedentes escritos documentados de los conocidos como "Nosferatu", es decir, Vampiros, No-muertos, pero que una vez publicada la obra del irlandés Bram Stoker, casi todos quedaron obsoletos, siendo el príncipe de las tinieblas el que perdura a lo largo de los tiempos. Francis Ford Coppola después de su, en su momento muy criticada y menospreciada "El Padrino III (1990)", creo que buscó con su particular versión de Drácula, un respaldo económico de altura por parte del público, no si ello ofrecer la calidad facilitada en obras suyas consideradas como joyas del cine. En esta obra del personaje más adaptado de Literatura a Cine después de Sherlock Holmes, Coppola dio una nueva vuelta de tuerca al mítico monstruos transilvano, considerándose hasta la fecha la más fiel al libreto original. 

drácula de bram stoker

El artífice de "Apocalypse Now (1979)" imprimió una estética abrumadoramente sombría a la par que elegante y de distinguida vistosidad para "su Drácula". La seda se fusiona con la sangre, las piedras de sillería del s. XV, las armaduras, las espadas y una sexualidad explícita, todo llevado al los albores del s. XX, con multitud de avances científicos que hacen avanzar al hombre, apartándole de la superchería y la superstición. El mito del chupasangre tomaba aquí una reorientación a versiones anteriores, tales como la de Bela Lugosi de la mano de la productora Universal Pictures ó la británica Hammer y su reiterado e inmortal Cristopher Lee, tratando a Drácula como a un ser atormentado y maldito por un amor imposible de materializarse. En el Drácula de Coppola un servidor de la iglesia se autoinflinge una maldición, que a lo largo de los siglos le mantendrá imperecedero en su condenación por su afrenta a Dios, permitiendo éste que la amada del príncipe no sea bendecida por su suicidio, mientras el enamorado caballero cumplía con su pacto de defender a la cristiandad de las hordas infieles otomanas. La sangre vertida en el sacrilegio en suelo santo, será el elixir envenenado que transforme a Drácula en la criatura de la noche, capaz de dominar a las bestias, transformarse en animal, convertirse en niebla, domina las condiciones atmosféricas y dotado de una fuerza como no conoce el ser humano. 

drácula de bram stoker

En contrapunto con la tradición cristiana de comer y beber la sangre de Cristo para alcanzar la vida eterna, el noble rumano en su blasfemia encontrará en su venganza divina, la ingesta de la sangre humana para mantenerse a lo largo de los siglos, perdurando su mal que infecta a todo aquel que mezcle su plasma con el del enemigo de Dios, que se transformará en "No-muerto" sediento a su vez del néctar rojizo del ser humano. -Escúchelos, son los hijos de la noche-. -Yo nunca bebo vino-. nunca sonaron mejor que en la voz de Gary Oldman, que asombró durante todo el rodaje tanto a sus profesores en lengua rumana como a todo el equipo de rodaje, a través de un acento que hacía parecer al actor como un auténtico descendiente de la ancestral Transilvania. Una fiel narrativa, el vestuario de la diseñadora japonesa Eiko Ishioka (posteriormente casi copiado en "La celda (2000)"), la música que contribuía al ambiente tétrico y tenebrista compuesta por Wojciech Kilar ("La novena puerta (1999)"), un maquillaje sorprendente, una ambientación delicada y maravillosa, unos efectos especiales de altura y las interpretaciones del intenso Anthony Hopkins, como Van Helsing, la bella inocencia de Winona Ryder (Mina), acompañados de un elenco actoral de altura: Keanu Reeves, Cary Elwes...El debut de Monica Belucci, y sobretodo la retorcida, romántica, terrorífica y sufrida interpretación del gran Gary Oldman hicieron, bajo la supervisión de Coppola, una película de terror con una poderosa fuerza de romanticismo torturado que superó en la taquilla internacional los 200 millones de dólares de un presupuesto de 40. A título personal siento lástima por el maldito en cuanto comienza a ser perseguido, y alivio cuado es absuelto al pedir a su enamorada Mina..que le dé paz... Drácula ha cruzado los océanos de tiempo, y es a día de hoy todo un clásico del Cine, que revitalizó al Conde dando todavía más inmortalidad al inmortal...3 Oscar (vestuario, maquillaje y efectos de sonido) la avalan.

drácula de bram stoker


Frase para recordar: "Entre líbremente por su propio pie y deje parte de la felicidad que lleve consigo."

Título original: Bram Stoker's Dracula.

Director: Francis Ford Coppola

Intérpretes: Gary Oldman, Winona Ryder, Anthony Hopkins, Keanu Reeves, Richard E. Grant, Cary Elwes, Sadie Frost.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

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DRÁCULA DE BRAM STOKER (1992). El amor nunca muere.

drácula de bram stoker
En unos días se concederá el premio Princesa de Asturias 2015, el galardonado en el apartado de Arte, será Francis Ford Coppola, debido a su contribución al mundo del Cine, por mostrar las contradicciones de Hollywood. En forma de pequeño tributo he decidido escribir sobre una de sus obras más representativas. Drácula, un nombre que produce fascinación, su figura en Rumanía es todavía la de un héroe odiado, temido y admirado. Un noble que defendió a la iglesia de las invasiones turcas, erigiéndose después de su muerte en leyenda al no encontrarse su cuerpo en la tumba en la que se supone deberían estar sus restos en descomposición. En la literatura antes de Drácula (el hijo del Dragón), ya existían numerosos precedentes escritos documentados de los conocidos como "Nosferatu", es decir, Vampiros, No-muertos, pero que una vez publicada la obra del irlandés Bram Stoker, casi todos quedaron obsoletos, siendo el príncipe de las tinieblas el que perdura a lo largo de los tiempos. Francis Ford Coppola después de su, en su momento muy criticada y menospreciada "El Padrino III (1990)", creo que buscó con su particular versión de Drácula, un respaldo económico de altura por parte del público, no si ello ofrecer la calidad facilitada en obras suyas consideradas como joyas del cine. En esta obra del personaje más adaptado de Literatura a Cine después de Sherlock Holmes, Coppola dio una nueva vuelta de tuerca al mítico monstruos transilvano, considerándose hasta la fecha la más fiel al libreto original. 

drácula de bram stoker

El artífice de "Apocalypse Now (1979)" imprimió una estética abrumadoramente sombría a la par que elegante y de distinguida vistosidad para "su Drácula". La seda se fusiona con la sangre, las piedras de sillería del s. XV, las armaduras, las espadas y una sexualidad explícita, todo llevado al los albores del s. XX, con multitud de avances científicos que hacen avanzar al hombre, apartándole de la superchería y la superstición. El mito del chupasangre tomaba aquí una reorientación a versiones anteriores, tales como la de Bela Lugosi de la mano de la productora Universal Pictures ó la británica Hammer y su reiterado e inmortal Cristopher Lee, tratando a Drácula como a un ser atormentado y maldito por un amor imposible de materializarse. En el Drácula de Coppola un servidor de la iglesia se autoinflinge una maldición, que a lo largo de los siglos le mantendrá imperecedero en su condenación por su afrenta a Dios, permitiendo éste que la amada del príncipe no sea bendecida por su suicidio, mientras el enamorado caballero cumplía con su pacto de defender a la cristiandad de las hordas infieles otomanas. La sangre vertida en el sacrilegio en suelo santo, será el elixir envenenado que transforme a Drácula en la criatura de la noche, capaz de dominar a las bestias, transformarse en animal, convertirse en niebla, domina las condiciones atmosféricas y dotado de una fuerza como no conoce el ser humano. 

drácula de bram stoker

En contrapunto con la tradición cristiana de comer y beber la sangre de Cristo para alcanzar la vida eterna, el noble rumano en su blasfemia encontrará en su venganza divina, la ingesta de la sangre humana para mantenerse a lo largo de los siglos, perdurando su mal que infecta a todo aquel que mezcle su plasma con el del enemigo de Dios, que se transformará en "No-muerto" sediento a su vez del néctar rojizo del ser humano. -Escúchelos, son los hijos de la noche-. -Yo nunca bebo vino-. nunca sonaron mejor que en la voz de Gary Oldman, que asombró durante todo el rodaje tanto a sus profesores en lengua rumana como a todo el equipo de rodaje, a través de un acento que hacía parecer al actor como un auténtico descendiente de la ancestral Transilvania. Una fiel narrativa, el vestuario de la diseñadora japonesa Eiko Ishioka (posteriormente casi copiado en "La celda (2000)"), la música que contribuía al ambiente tétrico y tenebrista compuesta por Wojciech Kilar ("La novena puerta (1999)"), un maquillaje sorprendente, una ambientación delicada y maravillosa, unos efectos especiales de altura y las interpretaciones del intenso Anthony Hopkins, como Van Helsing, la bella inocencia de Winona Ryder (Mina), acompañados de un elenco actoral de altura: Keanu Reeves, Cary Elwes...El debut de Monica Belucci, y sobretodo la retorcida, romántica, terrorífica y sufrida interpretación del gran Gary Oldman hicieron, bajo la supervisión de Coppola, una película de terror con una poderosa fuerza de romanticismo torturado que superó en la taquilla internacional los 200 millones de dólares de un presupuesto de 40. A título personal siento lástima por el maldito en cuanto comienza a ser perseguido, y alivio cuado es absuelto al pedir a su enamorada Mina..que le dé paz... Drácula ha cruzado los océanos de tiempo, y es a día de hoy todo un clásico del Cine, que revitalizó al Conde dando todavía más inmortalidad al inmortal...3 Oscar (vestuario, maquillaje y efectos de sonido) la avalan.

drácula de bram stoker


Frase para recordar: "Entre líbremente por su propio pie y deje parte de la felicidad que lleve consigo."

Título original: Bram Stoker's Dracula.

Director: Francis Ford Coppola

Intérpretes: Gary Oldman, Winona Ryder, Anthony Hopkins, Keanu Reeves, Richard E. Grant, Cary Elwes, Sadie Frost.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

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Resultó cuanto menos sorprendente (es posible que su esposa Anne Bancroft que actúa en "The Elephant Man" tuviera algo que ver) que el reconocido comediante Mel Brooks, fuera quien produjera esta bella y aleccionadora obra de David Lynch después de que este dirigiera la inclasificable "Cabeza Borradora (1977)". El rechazo ante lo "estéticamente extraño, feo y considerado como horrible" son bajo mi punto de vista sensaciones arraigadas al ser humano, que pueden llevar a desastrosos equívocos. Por poner algunos ejemplos, tanto el jorobado de Notre Damme de Víctor Hugo como el Fantasma de la Ópera de Gaston Leroux, guardaban bajo su deforme aspecto, y en ocasiones violenta actitud, almas cándidas capaces de encontrar gusto y reciprocidad ante virtudes humanas. Pero el conocido como Hombre Elefante "John Merrick", a diferencia de los personajes de Hugo y Leroux existió. A finales del Siglo XIX un hombre afectado por una grave enfermedad, que provocó en él una deformidad que plagaba todo su físico de excrecencias y tumoraciones tales que instigaban al rechazo de absolutamente casi todo el mundo de su época, fue mostrado durante años como atracción de circo, hasta que el doctor Frederick Treves (Anthony Hopkins) halló a este "apestado social" para hacerse cargo de él como objeto de estudio. Treves es testigo de la vulneración de la humanidad de John Merrick (John Hurt), que es expuesto a modo de "freak" como espectáculo circense además de ser sometido a malos tratos, burlas y esclavismo.

el hombre elefante

Los consumidores de la deforme visión de Merrick ignoran en su mayoría, la infinidad de virtudes de sencillez, ternura, y la capacidad de aprender educación que muchos humanos querrían para sí. Treves acentuará, cuidará y educará en sensibilidad y modales al llamado hombre elefante, hasta ahondar en un alma atormentada, apartada y maltratada, simplemente por su destacada apariencia física. La historia del antiestético humano, se llevó al cine con distinguida maestría por David Lynch e interpretada por un John Hurt que tuvo que soportar un pesado maquillaje protésico que cubría todo su cuerpo, provocándole más de un quebradero de cabeza convirtiéndose detrás de su esfuerzo actoral que le llevó a la nominación al Oscar, en una perfecta imitación de la fisonomía de Merrick. El espectador poco a poco descubrirá bajo la distinguida dirección de Lynch en "El Hombre Elefante", el duro mundo de las ferias ambulantes que ya nos había desvelado anteriormente Tod Browning con "Freaks, laparada de los monstruos (1932)", pero en esta ocasión en la desigual e industrial época Victoriana. El maltrato de sus semejantes, la incomunicación y el sometimiento animal al que se ve forzado en el circo, todo envuelto en un neutro blanco y negro hacen de "El Hombre Elefante" una película triste y demoledora, pero a la vez también, un esperanzador mensaje que hace que el hombre como ser humano, sea capaz de mirar más allá de las ideas preconcebidas, y las hirientes etiquetas hacia lo que no comprendemos y tachamos injustamente, para profundizar en la sensibilidad y espiritualidad por encima de lo que vemos y juzgamos con nuestros ojos.


el hombre elefante

John Merrick era único en su malformación, pero también en cuanto a timidez y callada personalidad. Internado en un hospital tras el sufrimiento como burla en ferias ambulantes, la ternura desembocará en un sentimiento de solidaridad tutorial del doctor Treves hacia John, a través de unas ganas de comunicarse para ganarse la confianza y el cariño de un Merrick que se adaptará a un mundo que no está preparado para su "atípico aspecto". Un mundo que aborrece todo "lo distinto", que es incapaz de mostrar interés por lo que desconoce, y que seguirá con su hipócrita y superficial actitud ante un ser humano maravilloso, que en cuanto ganó popularidad tuvo el respeto de todos (destacando el que le toma el personaje de Bancroft). Un hombre que maravilló por su afable personalidad haciendo que fuera conocido por su aspecto, pero más conocido aún por su admirable bondad y sus protocolarias formas una vez educado por su sensible mentor, un mentor capaz de ver mas allá de su deformidad para encontrar a un hombre estupendo, al hombre elefante, el sr. John Merrick, una historia real. Como curiosidad, a modo de mayor afloramiento sensitivo, la música de Samuel Barber "Adagio for Strings" sirvió tanto para "El Hombre Elefante" como para los desastres de la guerra de Vietnam en "Platoon (1986)".

el hombre elefante


Título original:  The Elephant Man.

Director: David Lynch.

Intérpretes: Anthony Hopkins, John Hurt, Anne Bancroft, John Gielgud, Wendy Hiller, Freddie Jones, Dexter Fletcher.

Trailer:


B.S.O.:



Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

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EL HOMBRE ELEFANTE (1980). La triste historia de John Merrick.

el hombre elefante
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el hombre elefante

Los consumidores de la deforme visión de Merrick ignoran en su mayoría, la infinidad de virtudes de sencillez, ternura, y la capacidad de aprender educación que muchos humanos querrían para sí. Treves acentuará, cuidará y educará en sensibilidad y modales al llamado hombre elefante, hasta ahondar en un alma atormentada, apartada y maltratada, simplemente por su destacada apariencia física. La historia del antiestético humano, se llevó al cine con distinguida maestría por David Lynch e interpretada por un John Hurt que tuvo que soportar un pesado maquillaje protésico que cubría todo su cuerpo, provocándole más de un quebradero de cabeza convirtiéndose detrás de su esfuerzo actoral que le llevó a la nominación al Oscar, en una perfecta imitación de la fisonomía de Merrick. El espectador poco a poco descubrirá bajo la distinguida dirección de Lynch en "El Hombre Elefante", el duro mundo de las ferias ambulantes que ya nos había desvelado anteriormente Tod Browning con "Freaks, laparada de los monstruos (1932)", pero en esta ocasión en la desigual e industrial época Victoriana. El maltrato de sus semejantes, la incomunicación y el sometimiento animal al que se ve forzado en el circo, todo envuelto en un neutro blanco y negro hacen de "El Hombre Elefante" una película triste y demoledora, pero a la vez también, un esperanzador mensaje que hace que el hombre como ser humano, sea capaz de mirar más allá de las ideas preconcebidas, y las hirientes etiquetas hacia lo que no comprendemos y tachamos injustamente, para profundizar en la sensibilidad y espiritualidad por encima de lo que vemos y juzgamos con nuestros ojos.


el hombre elefante

John Merrick era único en su malformación, pero también en cuanto a timidez y callada personalidad. Internado en un hospital tras el sufrimiento como burla en ferias ambulantes, la ternura desembocará en un sentimiento de solidaridad tutorial del doctor Treves hacia John, a través de unas ganas de comunicarse para ganarse la confianza y el cariño de un Merrick que se adaptará a un mundo que no está preparado para su "atípico aspecto". Un mundo que aborrece todo "lo distinto", que es incapaz de mostrar interés por lo que desconoce, y que seguirá con su hipócrita y superficial actitud ante un ser humano maravilloso, que en cuanto ganó popularidad tuvo el respeto de todos (destacando el que le toma el personaje de Bancroft). Un hombre que maravilló por su afable personalidad haciendo que fuera conocido por su aspecto, pero más conocido aún por su admirable bondad y sus protocolarias formas una vez educado por su sensible mentor, un mentor capaz de ver mas allá de su deformidad para encontrar a un hombre estupendo, al hombre elefante, el sr. John Merrick, una historia real. Como curiosidad, a modo de mayor afloramiento sensitivo, la música de Samuel Barber "Adagio for Strings" sirvió tanto para "El Hombre Elefante" como para los desastres de la guerra de Vietnam en "Platoon (1986)".

el hombre elefante


Título original:  The Elephant Man.

Director: David Lynch.

Intérpretes: Anthony Hopkins, John Hurt, Anne Bancroft, John Gielgud, Wendy Hiller, Freddie Jones, Dexter Fletcher.

Trailer:


B.S.O.:



Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

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el silencio de los corderos
Ahora que Hannibal el caníbal triunfa en la pequeña pantalla con la caracterización de Mads Mikkelsen, echando un vistazo atrás es de obligada educación comentar y recordar a todos aquellos que interpretaron al inquietante y perturbador personaje ideado por Thomas Harris. El primer actor en enfundarse el mono como Lecter detrás del cristal del psiaquiátrico fue Brian Cox, en una película de Michael Mann llamada "Hunter (1986)", con el televisivo William Petersen (C.S.I. Las Vegas) metido en el personaje de Will Graham, en una adaptación de la que llevaría años más tarde, a realizarse un remake por Brett Ratner con la ya más conocida "El dragón rojo (2002)", y con Edward Norton en el papel de Petersen. Para cuando llegó "Red Dragon", Sir Anthony Hopkins, ya había interpretado 2 veces anteriormente al caníbal por antonomasia en el cine: En la eficaz y distinguida "Hannibal (2001)" de Ridley Scott y en la película en la que ahora me centraré, la maravillosa "El silencio de los corderos", después de comentar también que Gaspard Ulliel, antes de ponerse a realizar anuncios comerciales de un perfume, también tuvo el honor de ser el antropófago psiquiatra criminalista, en su versión más joven, en la reivindicable "Hannibal, el origen". Jonathan Demme introdujo al sensible doctor de la película "El hombre elefante (1980)" (Hopkins) en un personaje que aparentemente no tenía nada que ver con el psicólogo criminalista caníbal, pero la versatilidad, el dominio, la intuición y el saber hacer del gran Anthony Hopkins convirtieron al personaje en lo que el escritor Stephen King denominó como el Drácula del siglo XXI, un protocolario antihéroe, refinado y educado, con dotes para la más elitista de las formas culinarias, con una inteligencia prodigiosa, y que satisfacía sus más instintos y oscuros impulsos...

el silencio de los corderos

Comiéndose a sus enemigos, eso sí, si es posible con las recetas de la más apetitosa y exquisita cocina francesa y con las carnes de aquellos que le resultaban más groseros y desechables como género humano. El icónico personaje provocó que a su avanzada edad por aquel entonces, cuando fue por primera vez Hannibal, el actor inglés consiguiera a sus 54 años, el reconocimiento necesario para estar siempre entre lo más destacado de Hollywood, ganándose un prestigio que le hacía volcar todos sus sentidos en aquello que el actor estuviera interpretando, incluso se puede apreciar como Hopkins disfrutaba con el gusto, tacto, oído y su intensa y penetrante vista (contados son los momentos en los que pestañea), además de su siniestro olfato (escuchar cómo describe los olores que percibe a través del cristal) con la portentosa capacidad sensorial de un monstruo interpretativo de inalcanzable calibre. 

el silencio de los corderos

Como contrapunto tenemos a la profesional, afectiva y profunda Jodie Foster, que mantendrá una más que curiosa relación con Lecter, primero como profesor y alumna, luego quizá desde el punto de vista del caníbal.. Como algo más...Y es que Hannibal es capaz de ver el sentido de la justicia, el honor y la voluntad del personaje de Clarice Starling y más aún, él sabe y llega a entender el porqué de las aspiraciones de la joven aprendiz de agente de los servicios especiales, para enfrentarse a la cantidad de depravados criminales a los que tendrá que parar, para acallar el "grito de los corderos" de su infancia. Un histórico thriller con toques de terror, inspirado entre otros, por los depravados Ed Gein y Ted Bundy, como ejemplificación del comportamiento de Buffalo Bill, interpretado aquí por un Ted Levine, dual, monstruoso, cruel y con una incesante búsqueda de cambiar su aspecto de la más rocambolesca de las formas, tomando la inspiración de una polilla mortuoria. Un film que es todo un Gourmet Cuisine en el cine de psicópatas, para todos aquellos que tengan un bon appétit cinéfilo.

el silencio de los corderos


Título original: The silence of lambs.

Director: Jonatham Demme.

Intérpretes: Jodie Foster, Anthony Hopkins, Scott Glenn, Ted Levine, Anthony Heald, Diane Baker, Brooke Smith.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Cristóbal Jiménez


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EL SILENCIO DE LOS CORDEROS (1991). El caníbal Hannibal Lecter.

el silencio de los corderos
Ahora que Hannibal el caníbal triunfa en la pequeña pantalla con la caracterización de Mads Mikkelsen, echando un vistazo atrás es de obligada educación comentar y recordar a todos aquellos que interpretaron al inquietante y perturbador personaje ideado por Thomas Harris. El primer actor en enfundarse el mono como Lecter detrás del cristal del psiaquiátrico fue Brian Cox, en una película de Michael Mann llamada "Hunter (1986)", con el televisivo William Petersen (C.S.I. Las Vegas) metido en el personaje de Will Graham, en una adaptación de la que llevaría años más tarde, a realizarse un remake por Brett Ratner con la ya más conocida "El dragón rojo (2002)", y con Edward Norton en el papel de Petersen. Para cuando llegó "Red Dragon", Sir Anthony Hopkins, ya había interpretado 2 veces anteriormente al caníbal por antonomasia en el cine: En la eficaz y distinguida "Hannibal (2001)" de Ridley Scott y en la película en la que ahora me centraré, la maravillosa "El silencio de los corderos", después de comentar también que Gaspard Ulliel, antes de ponerse a realizar anuncios comerciales de un perfume, también tuvo el honor de ser el antropófago psiquiatra criminalista, en su versión más joven, en la reivindicable "Hannibal, el origen". Jonathan Demme introdujo al sensible doctor de la película "El hombre elefante (1980)" (Hopkins) en un personaje que aparentemente no tenía nada que ver con el psicólogo criminalista caníbal, pero la versatilidad, el dominio, la intuición y el saber hacer del gran Anthony Hopkins convirtieron al personaje en lo que el escritor Stephen King denominó como el Drácula del siglo XXI, un protocolario antihéroe, refinado y educado, con dotes para la más elitista de las formas culinarias, con una inteligencia prodigiosa, y que satisfacía sus más instintos y oscuros impulsos...

el silencio de los corderos

Comiéndose a sus enemigos, eso sí, si es posible con las recetas de la más apetitosa y exquisita cocina francesa y con las carnes de aquellos que le resultaban más groseros y desechables como género humano. El icónico personaje provocó que a su avanzada edad por aquel entonces, cuando fue por primera vez Hannibal, el actor inglés consiguiera a sus 54 años, el reconocimiento necesario para estar siempre entre lo más destacado de Hollywood, ganándose un prestigio que le hacía volcar todos sus sentidos en aquello que el actor estuviera interpretando, incluso se puede apreciar como Hopkins disfrutaba con el gusto, tacto, oído y su intensa y penetrante vista (contados son los momentos en los que pestañea), además de su siniestro olfato (escuchar cómo describe los olores que percibe a través del cristal) con la portentosa capacidad sensorial de un monstruo interpretativo de inalcanzable calibre. 

el silencio de los corderos

Como contrapunto tenemos a la profesional, afectiva y profunda Jodie Foster, que mantendrá una más que curiosa relación con Lecter, primero como profesor y alumna, luego quizá desde el punto de vista del caníbal.. Como algo más...Y es que Hannibal es capaz de ver el sentido de la justicia, el honor y la voluntad del personaje de Clarice Starling y más aún, él sabe y llega a entender el porqué de las aspiraciones de la joven aprendiz de agente de los servicios especiales, para enfrentarse a la cantidad de depravados criminales a los que tendrá que parar, para acallar el "grito de los corderos" de su infancia. Un histórico thriller con toques de terror, inspirado entre otros, por los depravados Ed Gein y Ted Bundy, como ejemplificación del comportamiento de Buffalo Bill, interpretado aquí por un Ted Levine, dual, monstruoso, cruel y con una incesante búsqueda de cambiar su aspecto de la más rocambolesca de las formas, tomando la inspiración de una polilla mortuoria. Un film que es todo un Gourmet Cuisine en el cine de psicópatas, para todos aquellos que tengan un bon appétit cinéfilo.

el silencio de los corderos


Título original: The silence of lambs.

Director: Jonatham Demme.

Intérpretes: Jodie Foster, Anthony Hopkins, Scott Glenn, Ted Levine, Anthony Heald, Diane Baker, Brooke Smith.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Cristóbal Jiménez


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el león de invierno
Problemas de sucesión y lucha de poderes entre el Rey de Inglaterra, Enrique II, con su esposa, Leonor de Aquitania y sus tres variopintos hijos (Ricardo I, Juan I y Godofredo II) sería la trama que envolvería este notable drama histórico medieval basado en la obra teatral de James Goldman, siendo el británico Anthony Harvey (realizando su película más importante dentro de su filmografía) el encargado de adaptarla al formato cinematográfico. Caracterizada por mostrar las envidias, traiciones y deslealtades de un conjunto de personajes sedientos de ambición y poder y donde cuya acción se desarrollaba prácticamente en un único escenario (dentro del castillo donde vive Enrique II), el film podría considerarse una película exclusiva de actores y es que los cimientos que mantienen una solida, pero en ciertos momentos cansina base argumental, recaerían en el consistente trabajo actoral por parte del reparto que la compone, especialmente por la pareja protagonista formada por Peter O´Toole ("Lawrence de Arabia (1962)") y una madura Katharine Hepburn (ésta conseguiría su penúltimo óscar de su carrera tras "Gloria de un día (1933)" y "Adivina quien viene a cenar esta noche (1967)") que nos deleitarían con un titánico "tour de force" interpretativo. Hago también mención del debut en la gran pantalla tanto de Timothy Dalton (el soso James Bond de "007: Alta tensión (1987)" y "Licencia para matar (1989)") representando al rey Felipe II, como el de Anthony Hopkins ("El silencio de los corderos (1991)" que ejercería de uno de los hijos de Enrique II, el valeroso Ricardo I. La composición musical estaría a cargo de John Barry ("Bailando con lobos (1990)"), una magnifica partitura compuesta a través de la combinación de instrumentos con el sonido de coros de voces. Entre sus escenas destacó el momento donde un derrotado Enrique II al descubrir el intento de traición por parte de sus tres hijos planea volver a tener descendencia, esta vez con su joven amante, la bella Adelais (papel realizado por la británica Jane Merrow). Como curiosidad, Peter O´Toole ya se había puesto con anterioridad en la piel del Rey Enrique II, concretamente en la película de Peter Glenville, "Becket (1964)", tanto este título como el que hago mención en este artículo, el actor obtendría la nominación al Óscar.

Frase para recordar: "Yo hubiera encajado derrotas como las tuyas con una sonrisa en los labios, si estas roto esposo es porque eres débil". 


el león de invierno



Título original: The lion in winter.

Director: Anthony Harvey.

Intérpretes: Peter O´Toole, Katharine Hepburn, Anthony Hopkins, Jane Merrow.

Trailer: 



Información complementaria:
Peter O´Toole

Reseña escrita por Jesús Fariña

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EL LEÓN EN INVIERNO (1968). Las aventuras medievales de Peter O´Toole.

el león de invierno
Problemas de sucesión y lucha de poderes entre el Rey de Inglaterra, Enrique II, con su esposa, Leonor de Aquitania y sus tres variopintos hijos (Ricardo I, Juan I y Godofredo II) sería la trama que envolvería este notable drama histórico medieval basado en la obra teatral de James Goldman, siendo el británico Anthony Harvey (realizando su película más importante dentro de su filmografía) el encargado de adaptarla al formato cinematográfico. Caracterizada por mostrar las envidias, traiciones y deslealtades de un conjunto de personajes sedientos de ambición y poder y donde cuya acción se desarrollaba prácticamente en un único escenario (dentro del castillo donde vive Enrique II), el film podría considerarse una película exclusiva de actores y es que los cimientos que mantienen una solida, pero en ciertos momentos cansina base argumental, recaerían en el consistente trabajo actoral por parte del reparto que la compone, especialmente por la pareja protagonista formada por Peter O´Toole ("Lawrence de Arabia (1962)") y una madura Katharine Hepburn (ésta conseguiría su penúltimo óscar de su carrera tras "Gloria de un día (1933)" y "Adivina quien viene a cenar esta noche (1967)") que nos deleitarían con un titánico "tour de force" interpretativo. Hago también mención del debut en la gran pantalla tanto de Timothy Dalton (el soso James Bond de "007: Alta tensión (1987)" y "Licencia para matar (1989)") representando al rey Felipe II, como el de Anthony Hopkins ("El silencio de los corderos (1991)" que ejercería de uno de los hijos de Enrique II, el valeroso Ricardo I. La composición musical estaría a cargo de John Barry ("Bailando con lobos (1990)"), una magnifica partitura compuesta a través de la combinación de instrumentos con el sonido de coros de voces. Entre sus escenas destacó el momento donde un derrotado Enrique II al descubrir el intento de traición por parte de sus tres hijos planea volver a tener descendencia, esta vez con su joven amante, la bella Adelais (papel realizado por la británica Jane Merrow). Como curiosidad, Peter O´Toole ya se había puesto con anterioridad en la piel del Rey Enrique II, concretamente en la película de Peter Glenville, "Becket (1964)", tanto este título como el que hago mención en este artículo, el actor obtendría la nominación al Óscar.

Frase para recordar: "Yo hubiera encajado derrotas como las tuyas con una sonrisa en los labios, si estas roto esposo es porque eres débil". 


el león de invierno



Título original: The lion in winter.

Director: Anthony Harvey.

Intérpretes: Peter O´Toole, Katharine Hepburn, Anthony Hopkins, Jane Merrow.

Trailer: 



Información complementaria:
Peter O´Toole

Reseña escrita por Jesús Fariña

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El silencio de los corderos
Citar Hannibal Lecter significa, al igual que Noman Bates, Harry Powell, Alex ("La naranja mecánica"), John Doe o Max Candy, entre otros, mencionar a uno de los psicópatas legendarios vistos en la gran pantalla durante la historia del séptimo arte y todo gracias a Thomas Harris (entre sus trabajos para el celuloide también está la terrorista "Domingo negro (1977)" dirigida por John Frankenheimer), escritor creador de este personaje donde a través de sus cuatro novelas (todas ellas plasmadas en el formato cinematográfico con desigual suerte) describen las vivencias de este inteligente desequilibrado y gran aficionado a degustar la carne humana. La obra dirigida por Jonatham Demme (tío del también director Ted Demme ("Beautiful girls (1996)") se convertiría en un título clave de la década de los años noventa, un film avalado tanto por la crítica como por el público que le haría obtener las 5 estatuillas principales en la ceremonia de los Óscar de aquel año (mejor película, director, guión adaptado y actor y actriz principal) hecho sólo conseguido hasta el momento por "Sucedió una noche (1934)" y "Alguien voló sobre el nido del cuco (1975)". Destacan las actuaciones de Jodie Foster (actriz donde también será recordada por su notable interpretación como prostituta infantil en la magna obra de Scorsese "Taxi Driver (1976)") como la joven agente del FBI y experta en el comportamiento psicópata, Clarence Starling y Ted Levine, (visto últimamente interpretando al guardia del hospital de "Sutther Island (2010)"), como el asesino en serie Buffalo Bill. Los nombres de Jack Nicholson, Jeremy Irons, Gene Hackman o Robert Duvall sonaron para ponerse en la piel de este "cárismatico" villano siendo rechazados por todos éstos para suerte del bueno de Anthony Hopkins, actor finalmente elegido y que haría de su interpretación (a parte de ganar su único óscar por el momento) lanzar su carrera hacia el estrellato e inmortalizarse con su personaje en la historia del cine. Hago mención de la excelente fotografía de Tak Fijimoto (director de fotografía americano iniciado con "Malas tierras (1973)" de Terrence Malick y donde también ha participado en obras como "El sexto sentido (1999)" y "Philadelphia (1993)") y de la partitura de Howard Shore, compositor de la triunfal trilogía de Peter Jackson de "El señor de los anillos", que hace con su trabajo favorecer la atmósfera inquietante que desprende en todo momento el film. Como curiosidades también citaría los cameos del propio Jonatham Demme, el cantante Chris Isaack y dos ilustres del género fantástico y terror como son George A. Romero y Roger Corman, éste último como director del FBI.

Frase para recordar: "Me comí su hígado con un gran plato de habas y un buen quianti".


El silencio de los corderos


Título original: "The silence of lambs".

Director : Jonatham Demme.

Intérpretes: Anthony Hopkins, Jodie Foster, Scott Glenn, Ted Levine.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Información complementaria:
Thomas Harris

Reseña escrita por Jesús Fariña
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EL SILENCIO DE LOS CORDEROS (1991). Anthony Hopkins es Hannibal Lecter.

El silencio de los corderos
Citar Hannibal Lecter significa, al igual que Noman Bates, Harry Powell, Alex ("La naranja mecánica"), John Doe o Max Candy, entre otros, mencionar a uno de los psicópatas legendarios vistos en la gran pantalla durante la historia del séptimo arte y todo gracias a Thomas Harris (entre sus trabajos para el celuloide también está la terrorista "Domingo negro (1977)" dirigida por John Frankenheimer), escritor creador de este personaje donde a través de sus cuatro novelas (todas ellas plasmadas en el formato cinematográfico con desigual suerte) describen las vivencias de este inteligente desequilibrado y gran aficionado a degustar la carne humana. La obra dirigida por Jonatham Demme (tío del también director Ted Demme ("Beautiful girls (1996)") se convertiría en un título clave de la década de los años noventa, un film avalado tanto por la crítica como por el público que le haría obtener las 5 estatuillas principales en la ceremonia de los Óscar de aquel año (mejor película, director, guión adaptado y actor y actriz principal) hecho sólo conseguido hasta el momento por "Sucedió una noche (1934)" y "Alguien voló sobre el nido del cuco (1975)". Destacan las actuaciones de Jodie Foster (actriz donde también será recordada por su notable interpretación como prostituta infantil en la magna obra de Scorsese "Taxi Driver (1976)") como la joven agente del FBI y experta en el comportamiento psicópata, Clarence Starling y Ted Levine, (visto últimamente interpretando al guardia del hospital de "Sutther Island (2010)"), como el asesino en serie Buffalo Bill. Los nombres de Jack Nicholson, Jeremy Irons, Gene Hackman o Robert Duvall sonaron para ponerse en la piel de este "cárismatico" villano siendo rechazados por todos éstos para suerte del bueno de Anthony Hopkins, actor finalmente elegido y que haría de su interpretación (a parte de ganar su único óscar por el momento) lanzar su carrera hacia el estrellato e inmortalizarse con su personaje en la historia del cine. Hago mención de la excelente fotografía de Tak Fijimoto (director de fotografía americano iniciado con "Malas tierras (1973)" de Terrence Malick y donde también ha participado en obras como "El sexto sentido (1999)" y "Philadelphia (1993)") y de la partitura de Howard Shore, compositor de la triunfal trilogía de Peter Jackson de "El señor de los anillos", que hace con su trabajo favorecer la atmósfera inquietante que desprende en todo momento el film. Como curiosidades también citaría los cameos del propio Jonatham Demme, el cantante Chris Isaack y dos ilustres del género fantástico y terror como son George A. Romero y Roger Corman, éste último como director del FBI.

Frase para recordar: "Me comí su hígado con un gran plato de habas y un buen quianti".


El silencio de los corderos


Título original: "The silence of lambs".

Director : Jonatham Demme.

Intérpretes: Anthony Hopkins, Jodie Foster, Scott Glenn, Ted Levine.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Información complementaria:
Thomas Harris

Reseña escrita por Jesús Fariña
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el hombre elefante
Duro y dramático film de David Lynch, basada en la historia real de Joseph Merrick, caracterizado por sus deformaciones, motivo de una extraña enfermedad denominada síndrome de Proteus (crecimiento excesivo de la piel y una deformación anormal de los huesos), que le ocasionaría un rechazo injusto de la sociedad. Crítica cruel de como los seres humanos muchas veces repudiamos y marginamos a todos aquellos diferentes a nosotros. Dirigida magistralmente por David Lynch, que junto a su fotografía en blanco y negro, sabe plasmar un ambiente desasosegante, triste y a veces tan insoportable en ver las perversidades que recibe el protagonista del resto de las personas. Destacar el papel de un irreconocible John Hurt poniéndose en la piel del deformado, que le supuso la segunda nominación a los Óscar (el primero por "El Expreso de medianoche (1978)", que fue arrebatado por Robert De Niro y su Jake La Motta en su espléndida interpretación en "Toro Salvaje (1980)". La película no tuvo suerte en las nominaciones, a pesar de contar con 8 nominaciones a los Óscar (entre ellas mejor película, director, guión adaptado y el mencionado, mejor actor) junto otra nominación de una categoría que se merecía y no existía por entonces, la del maquillaje, categoría que se iniciaría al siguiente año, y quedará en el recuerdo, "Un hombre lobo americano en Londres (1981)" (gracias a Rick Baker), en ser la primera película en ganarlo. Como curiosidades de la película, la renuncia de Mel Brooks (productor del film y destacado director de "El jovencito Frankstein (1974)") en aparecer en los títulos de créditos para evitar una falsa idea en el público que fuese a verla de que se trataba de una comedia y el rechazo de Terrence Malick ("La delgada linea roja (1998)") de dirigir la obra, antes de ser filmada brillantemente por Lynch.

Frase para recordar: "¡No soy un animal!Soy un ser humano,un hombre!".

el hombre elefante


Título original: The Elephant Man.

Director: David Lynch

Intérpretes: John Hurt, Anthony Hopkins, Anne Bancroft, Wendy Hiller.

Trailer:



Información complementaria:
John Hurt

Reseña escrita por Jesús Fariña 
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EL HOMBRE ELEFANTE (1980)


el hombre elefante
Duro y dramático film de David Lynch, basada en la historia real de Joseph Merrick, caracterizado por sus deformaciones, motivo de una extraña enfermedad denominada síndrome de Proteus (crecimiento excesivo de la piel y una deformación anormal de los huesos), que le ocasionaría un rechazo injusto de la sociedad. Crítica cruel de como los seres humanos muchas veces repudiamos y marginamos a todos aquellos diferentes a nosotros. Dirigida magistralmente por David Lynch, que junto a su fotografía en blanco y negro, sabe plasmar un ambiente desasosegante, triste y a veces tan insoportable en ver las perversidades que recibe el protagonista del resto de las personas. Destacar el papel de un irreconocible John Hurt poniéndose en la piel del deformado, que le supuso la segunda nominación a los Óscar (el primero por "El Expreso de medianoche (1978)", que fue arrebatado por Robert De Niro y su Jake La Motta en su espléndida interpretación en "Toro Salvaje (1980)". La película no tuvo suerte en las nominaciones, a pesar de contar con 8 nominaciones a los Óscar (entre ellas mejor película, director, guión adaptado y el mencionado, mejor actor) junto otra nominación de una categoría que se merecía y no existía por entonces, la del maquillaje, categoría que se iniciaría al siguiente año, y quedará en el recuerdo, "Un hombre lobo americano en Londres (1981)" (gracias a Rick Baker), en ser la primera película en ganarlo. Como curiosidades de la película, la renuncia de Mel Brooks (productor del film y destacado director de "El jovencito Frankstein (1974)") en aparecer en los títulos de créditos para evitar una falsa idea en el público que fuese a verla de que se trataba de una comedia y el rechazo de Terrence Malick ("La delgada linea roja (1998)") de dirigir la obra, antes de ser filmada brillantemente por Lynch.

Frase para recordar: "¡No soy un animal!Soy un ser humano,un hombre!".

el hombre elefante


Título original: The Elephant Man.

Director: David Lynch

Intérpretes: John Hurt, Anthony Hopkins, Anne Bancroft, Wendy Hiller.

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John Hurt

Reseña escrita por Jesús Fariña 
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NOS MENCIONAN EN ANTENA 3

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