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Françoise Sagan, una escritora precoz procedente de una burguesía acomodada francesa, describe su modelo de vida dedicado al culto del placer y a la ociosidad de los casinos y las fiestas galantes cuyos excesos fueron mostrados con sagaz ironía por la propia autora.
En el verano de 1954, apareció editado su primer trabajo: "Bonjour, tristesse", escrita el año anterior cuando Sagan tenía apenas 18 años. La publicación del libro se vio rodeada de una gran polémica a causa de la escabrosa temática que abordaba y de la juvenil edad de la escritora. Esta controversia despertó el interés del cineasta norteamericano Otto Preminger, quien había ya dirigido películas de contenido controvertido.
Preminger, realizó "Bonjour tristesse" utilizando el nuevo formato de Cinemascope combinándolo con el ya establecido Technicolor. Preminger comienza y termina la película con Cécile filmada en blanco y negro en París con una en voz en off que habla de su aislamiento y tristeza. El director profundiza y analiza con valentía un tipo de moral subyacente de la época. Las acciones de los personajes no sólo son juzgadas por sus consecuencias sino también por el ojo de la cámara. Se trata de un estudio sobre la vida disipada de una clase social y sus consecuencias por la carencia de ética, reflexionando además sobre el conflicto entre la búsqueda del placer y los remordimientos que de ella pueden desprenderse por la vía de una conducta moral irresponsable.
A pesar de la brillante dirección de Preminger, el guión adaptado para la pantalla por Arthur Laurents fue criticado por su simpleza en los diálogos frente a la contundencia del libro donde el doloroso contraste entre el placer y el remordimiento de la joven es mucho más intenso.
La escena inicial en blanco y negro de un baile en un club nocturno donde interpretan la canción "Bonjour tristesse" y David Niven baila alegremente con su bella hija, Jean Seberg (Cécile) sorprende por el la habilidad con la que el director es capaz de trasladarnos desde la frivolidad de la fiesta nocturna hacia el interior atormentado de una joven melancólica.
Utilizando la técnica del flash-back y la voz en off, las imágenes del presente en B&N y de la deliciosa música francesa se convierten en un brillante technicolor donde se nos relata con gran agudeza la naturaleza de las caprichosas emociones de una joven criada por un apuesto y mujeriego padre, David Niven, incapaz de envejecer y de asumir su papel de padre. La madre de Cécile murió cuando era pequeña y su padre la ha criado como una compañera de juegos. Entre ellos existe una gran complicidad y cariño. Forman una pareja muy especial, intensa, sin secretos, apenas sin mostrar un espacio individual que separe al uno del otro.
El director utiliza el marco expansivo de CinemaScope para la puesta en escena de unas maravillosas vacaciones ya pasadas en la Rivera Francesa, alternando así imágenes del presente melancólico y apesadumbrado con unos recuerdos en color que la atormentan. La idea de que las composiciones, movimientos de cámara y la fotografía en blanco y negro que se transforma en imágenes en color se pueden utilizar para la resolución dramática de una historia es el método al que el director recurre en este film. Nada nos hace suponer, que la gran aventura de unas vacaciones idílicas en una pequeña casita de la preciosa costa francesa se convertirán en un entramado de intensas emociones donde el temor a perder el cariño de su padre, los celos, el cinismo y el egoísmo afloran en la perfecta relación padre e hija cuando aparece la tercera figura en escena.
Una espectacular Deborah Kerr (Ann), amiga de su madre y conocida desde hace años por ellos, pasa a ser una rival inesperada en el desarrollo emocional de una adolescente caprichosa y acostumbrada al lujo, la diversión y la buena vida. Las actuaciones del trío protagonista son excelentes y parecen transmitir más que los propios diálogos algo descafeinados en su adaptación cinematográfica. Deborah Kerr está espléndida, con una belleza serena y madura. David Niven proporciona aquí una actuación tan superficial como su personaje y Jean Seberg despliega una belleza singular absolutamente convincente en su rol de la adolescente protagonista de la historia.
La puesta en escena y las localizaciones son increíblemente hermosas así como también el diseño de vestuario. Perfectamente acompañadas por la exquisita fotografía de Georges Périnal y la música de Georges Auric, convierten un profundo melodrama en una pieza de gran belleza visual.
Un melodrama algo olvidado, pero que no defrauda en absoluto.
"A ese sentimiento desconocido cuyo tedio, cuya dulzura me obsesionan, dudo en darle el nombre, el hermoso y grave nombre de tristeza. Es un sentimiento tan total, tan egoísta, que casi me produce vergüenza, cuando la tristeza siempre me ha parecido honrosa. No la conocía, tan sólo el tedio, el pesar, más raramente el remordimiento. Hoy, algo me envuelve como una seda, inquietante y dulce, separándome de los demás."
(Párrafo primero de la novela Bonjour, tristesse, de Françoise Sagan)
Título original: Bonjour tristesse.
Director: Otto Preminger.
Intérpretes: Jean Seberg,David Niven,Deborah Kerr,Geoffrey Horne,Mylène Demongeot,Juliette Greco,Martita Hunt.
Françoise Sagan, una escritora precoz procedente de una burguesía acomodada francesa, describe su modelo de vida dedicado al culto del placer y a la ociosidad de los casinos y las fiestas galantes cuyos excesos fueron mostrados con sagaz ironía por la propia autora.
En el verano de 1954, apareció editado su primer trabajo: "Bonjour, tristesse", escrita el año anterior cuando Sagan tenía apenas 18 años. La publicación del libro se vio rodeada de una gran polémica a causa de la escabrosa temática que abordaba y de la juvenil edad de la escritora. Esta controversia despertó el interés del cineasta norteamericano Otto Preminger, quien había ya dirigido películas de contenido controvertido.
Preminger, realizó "Bonjour tristesse" utilizando el nuevo formato de Cinemascope combinándolo con el ya establecido Technicolor. Preminger comienza y termina la película con Cécile filmada en blanco y negro en París con una en voz en off que habla de su aislamiento y tristeza. El director profundiza y analiza con valentía un tipo de moral subyacente de la época. Las acciones de los personajes no sólo son juzgadas por sus consecuencias sino también por el ojo de la cámara. Se trata de un estudio sobre la vida disipada de una clase social y sus consecuencias por la carencia de ética, reflexionando además sobre el conflicto entre la búsqueda del placer y los remordimientos que de ella pueden desprenderse por la vía de una conducta moral irresponsable.
A pesar de la brillante dirección de Preminger, el guión adaptado para la pantalla por Arthur Laurents fue criticado por su simpleza en los diálogos frente a la contundencia del libro donde el doloroso contraste entre el placer y el remordimiento de la joven es mucho más intenso.
La escena inicial en blanco y negro de un baile en un club nocturno donde interpretan la canción "Bonjour tristesse" y David Niven baila alegremente con su bella hija, Jean Seberg (Cécile) sorprende por el la habilidad con la que el director es capaz de trasladarnos desde la frivolidad de la fiesta nocturna hacia el interior atormentado de una joven melancólica.
Utilizando la técnica del flash-back y la voz en off, las imágenes del presente en B&N y de la deliciosa música francesa se convierten en un brillante technicolor donde se nos relata con gran agudeza la naturaleza de las caprichosas emociones de una joven criada por un apuesto y mujeriego padre, David Niven, incapaz de envejecer y de asumir su papel de padre. La madre de Cécile murió cuando era pequeña y su padre la ha criado como una compañera de juegos. Entre ellos existe una gran complicidad y cariño. Forman una pareja muy especial, intensa, sin secretos, apenas sin mostrar un espacio individual que separe al uno del otro.
El director utiliza el marco expansivo de CinemaScope para la puesta en escena de unas maravillosas vacaciones ya pasadas en la Rivera Francesa, alternando así imágenes del presente melancólico y apesadumbrado con unos recuerdos en color que la atormentan. La idea de que las composiciones, movimientos de cámara y la fotografía en blanco y negro que se transforma en imágenes en color se pueden utilizar para la resolución dramática de una historia es el método al que el director recurre en este film. Nada nos hace suponer, que la gran aventura de unas vacaciones idílicas en una pequeña casita de la preciosa costa francesa se convertirán en un entramado de intensas emociones donde el temor a perder el cariño de su padre, los celos, el cinismo y el egoísmo afloran en la perfecta relación padre e hija cuando aparece la tercera figura en escena.
Una espectacular Deborah Kerr (Ann), amiga de su madre y conocida desde hace años por ellos, pasa a ser una rival inesperada en el desarrollo emocional de una adolescente caprichosa y acostumbrada al lujo, la diversión y la buena vida. Las actuaciones del trío protagonista son excelentes y parecen transmitir más que los propios diálogos algo descafeinados en su adaptación cinematográfica. Deborah Kerr está espléndida, con una belleza serena y madura. David Niven proporciona aquí una actuación tan superficial como su personaje y Jean Seberg despliega una belleza singular absolutamente convincente en su rol de la adolescente protagonista de la historia.
La puesta en escena y las localizaciones son increíblemente hermosas así como también el diseño de vestuario. Perfectamente acompañadas por la exquisita fotografía de Georges Périnal y la música de Georges Auric, convierten un profundo melodrama en una pieza de gran belleza visual.
Un melodrama algo olvidado, pero que no defrauda en absoluto.
"A ese sentimiento desconocido cuyo tedio, cuya dulzura me obsesionan, dudo en darle el nombre, el hermoso y grave nombre de tristeza. Es un sentimiento tan total, tan egoísta, que casi me produce vergüenza, cuando la tristeza siempre me ha parecido honrosa. No la conocía, tan sólo el tedio, el pesar, más raramente el remordimiento. Hoy, algo me envuelve como una seda, inquietante y dulce, separándome de los demás."
(Párrafo primero de la novela Bonjour, tristesse, de Françoise Sagan)
Título original: Bonjour tristesse.
Director: Otto Preminger.
Intérpretes: Jean Seberg,David Niven,Deborah Kerr,Geoffrey Horne,Mylène Demongeot,Juliette Greco,Martita Hunt.
La vuelta al mundo en 80 días o cómo se produjo el nacimiento del blockbuster. Así también podría titularse dicha reseña: pocos, o casi nadie, se acordarán ya de Michael Todd, un tipo que se movía como nadie en el ámbito de las relaciones publicas, millonario, playboy, aspirante a producto y para muchos en su momento un visionario. En 1952, Todd fue el productor del documental Esto es Cinerama, que presentaba los increíbles avances en la amplitud de imágenes del formato panorámico los cuales venían a competir con el auge de la televisión; Todd y los responsables de las majors querían que el gran público volviera a los Cines y sí para ello había que re-inventarse lo harían. El primer paso era dejar de producir en 4:3, un formato igual al que emitían los televisores, eso haría que el público tuviera un gran motivo para salir de casa e ir a las salas.
La vuelta al mundo en 80 días (Around the World in 80 days, Michael Anderson, 1956) nació de la necesidad de Michael Todd por retomar una de las más grandes empresas de su vida, levantar una producción que explotara al máximo los atributos del nuevo sistema de filmación llamado Cinerama –que el mismo ayudo a crear-, re-patentando con su propio nombre el "mejorado" Cinerama Todd-AO con motivo del estreno –no sin épicas dificultades- del film que hoy nos ocupa. Para que se hagan una idea el Cinerama, formato panorámico en color vendría a ser; Es una unión de las palabras Cine y Panorama, y significa: la yuxtaposición de tres lentes de 35mm cada una, rodando por separado y que al pasar a una sola lente de 70mm crea la ilusión de un mayor ancho y relieve en la imagen. El formato Panavision y el luego poco utilizado Ultra Panavision 70 –recuperado por Quentin Tarantino para cien cines seleccionados con motivo de Los odiosos ocho- no son más que extensiones licenciadas del Cinerama que Todd llevó hasta cuotas de grandiosidad inigualables en este relato de aventuras desde la novela de Julio Verne. Antes de La vuelta al mundo en 80 días solo se habían rodado postales, documentales, viajes por el mundo; sin sonido, o con un sonido de voz en off o grabado a posterior, ya que dichas cámaras no podían grabar el sonido al mismo tiempo que la imagen, por ello la empresa que Todd estaba dispuesto a realizar era y fue digna de ser recordada.
El ego de Todd era tan grande como la empresa que estaba decidido a llevar a cabo, así que lo primero que hizo fue crear su "cinerama particular" es decir, su propio sistema de 70mm –reducidos a solo 65mm- bautizado Todd-AO. Antes de lanzarse a los leones, Todd lo probó en un musical dirigido por Fred Zinneman titulado Oklahoma (1955). Viendo que su idea funcionaba, decidió ir un paso adelante; creando una gran producción desde casi la nada, partiendo solo del sistema que había ideado y de los recién adquiridos derechos de una novela emblemática del género de aventura, tremendamente novedosa en su momento levantó sin tener el dinero para ello una gran producción a base de puro y duro poder de persuasión. Lo primero que Todd hizo fue asegurarse el mercado internacional, es decir, buscar a una estrella que lograra expandir fuera de EEUU los ingresos del film. El elegido, tras ocho días de intensas negociaciones, fue el insuperable cómico mexicano Mario Moreno "Cantinflas". Poder llevar a cabo sus habituales números cómicos, doblarse a sí mismo para el español y castellano, fueron algunas de las numerosas clausulas del contrato que se firmo en su día- en su debut en USA. La imagen de Mario Moreno y su nombre fueron también los más grandes de cuantos carteles se exhibieron para promover el film. Contratado Cantinflas como ‘Picaporte’ (Passepartout en inglés) el siguiente fue David Niven, quien patentaría su imagen de gentleman con su impecable retrato de Phileas Fogg, un adelantado a su tiempo (y a los imprevistos). Cerraba el trío protagonista Shirley McClaine (Princesa Aouda). Y abría el de las apariciones especiales invitadas Robert Newton (Fix), el hostigante miembro de Scotland Yard que perseguirá Fogg por medio mundo. Newton fue contratado gracias a la intervención de Niven, a pesar de su alcoholismo, el cual acabaría con su vida a los pocos meses de acabar la filmación. Ya antes de comenzar a rodar, Newton fue sentenciado por su médico; una borrachera más y al hoyo, y así fue, tras terminar el rodaje, Newton se pilló una monumental cogorza, que a la postre, acabaría con su vida (solo tenía 50 años). Todd logró todo un hito al llamar a filas a 46 intérpretes que llenarían el cartel del film en apariciones de solo una escena, o en todo caso dos. En Hollywood se echaron directamente las manos a la cabeza, todo aquel que había sido alguien en las dos décadas anteriores se mataba por aparecer en la cinta, Todd estaba convirtiendo a estrellas míticas en "extras". La muerte de Humphrey Bogart obligó a contratar a uno de sus grandes rivales George Raft, y por ende dejar fuera a Lauren Bacall por Marlene Dietrich, viendo quien es el pianista, la gracia de contar con Bogie y Bacall era todo un puntazo. De los pocos que dijeron que no al productor, podemos contar a John Wayne, quien debía ser el general de caballería, papel que fue a las manos del autentico Tim McCoy. De todas las apariciones memorables se llevan la mano la de John Carradine, como un texano de pura cepa que reta a un duelo a pistola a Fogg (Niven) y un ya mayor Buster Keaton, como el maquinista. Por parte española además de José Greco y su "troupe" o el torero Luis Miguel Dominguín aparece como extra el mito patrio Alfredo Landa. También, siempre según cuenta la leyenda que auténticos miembros de la mafia salen como extras. Nadie se quiso perder la oportunidad de formar parte de La vuelta al mundo en 80 días.
Al final la cinta acabó costando más de seis millones de dólares –recaudó en USA más de cuarenta y ganó 5 Oscar´s-, una autentica barbaridad para la época, cuenta la leyenda que la lista de acreedores de Todd era tan larga que adquirieron el poder suficiente como para que un juez ordenara el "secuestro" de la película hasta que fuera completada. Es más el director Michael Anderson no pudo volver junto a Todd a EEUU hasta acabar la película, puesto que los inversores (primero impresionados por la visión del productor luego) temerosos de que el film nunca se completara o de que los miembros del elenco murieran en una de sus expediciones por el globo –fue rodada en escenarios reales- querían cobrar a toda costa y recuperar la inversión y Todd quien había embargado toda sus propiedades para lograr el 60% del presupuesto no tenía el dinero para hacer frente a las demandas de sus antiguos compañeros de “Safari” .
La vuelta al mundo en 80 días, más allá de su valor artístico y su etiqueta de adelantada a su tiempo, no es un film que visto hoy día enganche. Es demasiado cargante, y contiene momentos alargados solo por el capricho de sus estrellas, esa eterna secuencia en la plaza de toros se lleva la palma. Pero sí que estamos ante un espectáculo a gran escala que abrió la veda de los blockbuster, recuperó el espíritu soñador del cine en sus inicios, prácticamente creo la moda del cameo y de los repartos repletos de estrellas que luego se seguirían explotando en épicas del Cinerama como La conquista del oeste (1964) y sobre todo, es y será recordada por los más sabios del lugar como la película que le robó el Oscar a la mejor del año aGigante de George Stevens, una obra que se sitúa en las antípodas de La vuelta al mundo en 80 días. Eso sí poco tiempo tuvo Todd para lucir el Oscar y a su esposa Elizabeth Taylor (quien era, oh casualidad, una de las co-protagonistas de la película de Stevens). Todd moriría solo seis meses después de la ceremonia de 1957. El 22 de marzo de 1958 en un accidente de avión, que el mismo pilotaba. Stevens hizo buena aquella máxima de "si no puedes con tu enemigo únete a él", y en 1965 hizo su propia mega-producción con La historia más grande jamás contada, de nuevo los Oscars le dieron la espalda; cinco nominaciones y cero premios.
Título original: Around the World in 80 Days.
Director: Michael Anderson.
Intérpretes: David Niven, Mario Moreno "Cantinflas", Charles Boyer, Robert Newton, Ronald Colman, Marlene Dietrich, Frank Sinatra, Shirley MacLaine, Peter Lorre.
La vuelta al mundo en 80 días o cómo se produjo el nacimiento del blockbuster. Así también podría titularse dicha reseña: pocos, o casi nadie, se acordarán ya de Michael Todd, un tipo que se movía como nadie en el ámbito de las relaciones publicas, millonario, playboy, aspirante a producto y para muchos en su momento un visionario. En 1952, Todd fue el productor del documental Esto es Cinerama, que presentaba los increíbles avances en la amplitud de imágenes del formato panorámico los cuales venían a competir con el auge de la televisión; Todd y los responsables de las majors querían que el gran público volviera a los Cines y sí para ello había que re-inventarse lo harían. El primer paso era dejar de producir en 4:3, un formato igual al que emitían los televisores, eso haría que el público tuviera un gran motivo para salir de casa e ir a las salas.
La vuelta al mundo en 80 días (Around the World in 80 days, Michael Anderson, 1956) nació de la necesidad de Michael Todd por retomar una de las más grandes empresas de su vida, levantar una producción que explotara al máximo los atributos del nuevo sistema de filmación llamado Cinerama –que el mismo ayudo a crear-, re-patentando con su propio nombre el "mejorado" Cinerama Todd-AO con motivo del estreno –no sin épicas dificultades- del film que hoy nos ocupa. Para que se hagan una idea el Cinerama, formato panorámico en color vendría a ser; Es una unión de las palabras Cine y Panorama, y significa: la yuxtaposición de tres lentes de 35mm cada una, rodando por separado y que al pasar a una sola lente de 70mm crea la ilusión de un mayor ancho y relieve en la imagen. El formato Panavision y el luego poco utilizado Ultra Panavision 70 –recuperado por Quentin Tarantino para cien cines seleccionados con motivo de Los odiosos ocho- no son más que extensiones licenciadas del Cinerama que Todd llevó hasta cuotas de grandiosidad inigualables en este relato de aventuras desde la novela de Julio Verne. Antes de La vuelta al mundo en 80 días solo se habían rodado postales, documentales, viajes por el mundo; sin sonido, o con un sonido de voz en off o grabado a posterior, ya que dichas cámaras no podían grabar el sonido al mismo tiempo que la imagen, por ello la empresa que Todd estaba dispuesto a realizar era y fue digna de ser recordada.
El ego de Todd era tan grande como la empresa que estaba decidido a llevar a cabo, así que lo primero que hizo fue crear su "cinerama particular" es decir, su propio sistema de 70mm –reducidos a solo 65mm- bautizado Todd-AO. Antes de lanzarse a los leones, Todd lo probó en un musical dirigido por Fred Zinneman titulado Oklahoma (1955). Viendo que su idea funcionaba, decidió ir un paso adelante; creando una gran producción desde casi la nada, partiendo solo del sistema que había ideado y de los recién adquiridos derechos de una novela emblemática del género de aventura, tremendamente novedosa en su momento levantó sin tener el dinero para ello una gran producción a base de puro y duro poder de persuasión. Lo primero que Todd hizo fue asegurarse el mercado internacional, es decir, buscar a una estrella que lograra expandir fuera de EEUU los ingresos del film. El elegido, tras ocho días de intensas negociaciones, fue el insuperable cómico mexicano Mario Moreno "Cantinflas". Poder llevar a cabo sus habituales números cómicos, doblarse a sí mismo para el español y castellano, fueron algunas de las numerosas clausulas del contrato que se firmo en su día- en su debut en USA. La imagen de Mario Moreno y su nombre fueron también los más grandes de cuantos carteles se exhibieron para promover el film. Contratado Cantinflas como ‘Picaporte’ (Passepartout en inglés) el siguiente fue David Niven, quien patentaría su imagen de gentleman con su impecable retrato de Phileas Fogg, un adelantado a su tiempo (y a los imprevistos). Cerraba el trío protagonista Shirley McClaine (Princesa Aouda). Y abría el de las apariciones especiales invitadas Robert Newton (Fix), el hostigante miembro de Scotland Yard que perseguirá Fogg por medio mundo. Newton fue contratado gracias a la intervención de Niven, a pesar de su alcoholismo, el cual acabaría con su vida a los pocos meses de acabar la filmación. Ya antes de comenzar a rodar, Newton fue sentenciado por su médico; una borrachera más y al hoyo, y así fue, tras terminar el rodaje, Newton se pilló una monumental cogorza, que a la postre, acabaría con su vida (solo tenía 50 años). Todd logró todo un hito al llamar a filas a 46 intérpretes que llenarían el cartel del film en apariciones de solo una escena, o en todo caso dos. En Hollywood se echaron directamente las manos a la cabeza, todo aquel que había sido alguien en las dos décadas anteriores se mataba por aparecer en la cinta, Todd estaba convirtiendo a estrellas míticas en "extras". La muerte de Humphrey Bogart obligó a contratar a uno de sus grandes rivales George Raft, y por ende dejar fuera a Lauren Bacall por Marlene Dietrich, viendo quien es el pianista, la gracia de contar con Bogie y Bacall era todo un puntazo. De los pocos que dijeron que no al productor, podemos contar a John Wayne, quien debía ser el general de caballería, papel que fue a las manos del autentico Tim McCoy. De todas las apariciones memorables se llevan la mano la de John Carradine, como un texano de pura cepa que reta a un duelo a pistola a Fogg (Niven) y un ya mayor Buster Keaton, como el maquinista. Por parte española además de José Greco y su "troupe" o el torero Luis Miguel Dominguín aparece como extra el mito patrio Alfredo Landa. También, siempre según cuenta la leyenda que auténticos miembros de la mafia salen como extras. Nadie se quiso perder la oportunidad de formar parte de La vuelta al mundo en 80 días.
Al final la cinta acabó costando más de seis millones de dólares –recaudó en USA más de cuarenta y ganó 5 Oscar´s-, una autentica barbaridad para la época, cuenta la leyenda que la lista de acreedores de Todd era tan larga que adquirieron el poder suficiente como para que un juez ordenara el "secuestro" de la película hasta que fuera completada. Es más el director Michael Anderson no pudo volver junto a Todd a EEUU hasta acabar la película, puesto que los inversores (primero impresionados por la visión del productor luego) temerosos de que el film nunca se completara o de que los miembros del elenco murieran en una de sus expediciones por el globo –fue rodada en escenarios reales- querían cobrar a toda costa y recuperar la inversión y Todd quien había embargado toda sus propiedades para lograr el 60% del presupuesto no tenía el dinero para hacer frente a las demandas de sus antiguos compañeros de “Safari” .
La vuelta al mundo en 80 días, más allá de su valor artístico y su etiqueta de adelantada a su tiempo, no es un film que visto hoy día enganche. Es demasiado cargante, y contiene momentos alargados solo por el capricho de sus estrellas, esa eterna secuencia en la plaza de toros se lleva la palma. Pero sí que estamos ante un espectáculo a gran escala que abrió la veda de los blockbuster, recuperó el espíritu soñador del cine en sus inicios, prácticamente creo la moda del cameo y de los repartos repletos de estrellas que luego se seguirían explotando en épicas del Cinerama como La conquista del oeste (1964) y sobre todo, es y será recordada por los más sabios del lugar como la película que le robó el Oscar a la mejor del año aGigante de George Stevens, una obra que se sitúa en las antípodas de La vuelta al mundo en 80 días. Eso sí poco tiempo tuvo Todd para lucir el Oscar y a su esposa Elizabeth Taylor (quien era, oh casualidad, una de las co-protagonistas de la película de Stevens). Todd moriría solo seis meses después de la ceremonia de 1957. El 22 de marzo de 1958 en un accidente de avión, que el mismo pilotaba. Stevens hizo buena aquella máxima de "si no puedes con tu enemigo únete a él", y en 1965 hizo su propia mega-producción con La historia más grande jamás contada, de nuevo los Oscars le dieron la espalda; cinco nominaciones y cero premios.
Título original: Around the World in 80 Days.
Director: Michael Anderson.
Intérpretes: David Niven, Mario Moreno "Cantinflas", Charles Boyer, Robert Newton, Ronald Colman, Marlene Dietrich, Frank Sinatra, Shirley MacLaine, Peter Lorre.
Londres,
año 1872. Phileas Fogg (David Niven) es un reputado caballero inglés,
millonario, algo estirado y solitario. Fogg vive obsesionado con el tiempo, los
relojes y la puntualidad. Pertenece al Club Reformista (Reform Club). Sus
mayordomos no le aguantan y por ello le duran cada vez menos tiempo, hasta que
un día la agencia de colocación de mayordomos le envía al peculiar Picaporte
(Mario Moreno "Cantinflas"), ex acróbata circense. Al mismo tiempo, Fogg, mantiene
una mañana una interesante discusión con sus compañeros del club sobre el
espectacular avance de los medios de transporte tras la Revolución Industrial y
acaba apostando 20.000 libras a que es capaz de dar la vuelta al mundo en tan
sólo 80 días, algo casi impensable en aquella época. Emprende de inmediato su
aventurada "locura" junto a su nuevo mayordomo llevándoles a vivir emocionantes
y peligrosas aventuras, empezando por un divertido viaje en globo. En su paso
por la India, Fogg rescata a una joven princesa viuda llamada Aouda (Shirley
MacLaine) a la que habían condenado a morir en la hoguera junto a los restos de
su difunto esposo. Desde ese momento la bellísima princesa les acompañará en su
largo viaje, al que también se sumará el inspector de Scotland Yard Fix (Robert
Newton), quien cree que Fogg es el autor del robo al Banco de Inglaterra (de
55.000 libras) al haberse producido su viaje a la vez que el suceso, lo que
levanta las sospechas del investigador. Enorme
superproducción que adapta la popular novela del genial Julio Verne, todo un
visionario de su tiempo, a cargo del ambicioso Michael Todd, quien empleó su
famoso sistema de proyección Todd-AO, inventado por él y ya utilizado
previamente con la popular película musical de Fed Zinnemann "Oklahoma (1955)",
adaptación de la obra de Broadway que fue dos veces rodada, una empleando el
sistema CinemaScope, y otra en Todd-AO, filmando dos veces cada escena. En el
transcurso de la producción Todd conoció a una joven Elizabeth Taylor,
convirtiéndose en su tercer marido, de hecho recogieron juntos el Óscar a la
mejor película. Para la dirección, aunque en un principio pensó en John Farrow,
contrató a Michael Anderson, importante director aunque con una irregular
carrera, en la que habría que destacar "Operación Crossbow (1965)" y la muy
popular adaptación de una novela de Morris West, "Las sandalias del Pescador
(1968)", con un enorme Anthony Quinn en el papel de un controvertido papa de
origen ruso. Aunque, como confesó el propio Anderson, la dirigió más Michael
Todd que él, siendo más un empeño personal del productor. John Farrow se
encargó de adaptar el guión de la obra de Verne. Se rodó en el tiempo récord de
75 días empleando exteriores en 13 países.
El
sistema Todd-AO, que fue remplazado en los años 60 por SuperPanavisión70mm,
consistía en el empleo del sistema de 65mm empleando 6 canales de alta
fidelidad de audio y con un aspect ratio 2.20:1. Todd utilizó esta enorme
superproducción, plagada de cameos de populares estrellas del cine de los años
30, 40 y 50, para lucir su formato de proyección y jugar con la panorámica de
la cámara, como muy bien se puede comprobar en la primera escena, en la que se
produce el cambio de la Guardia Real en el Palacio de Buckingham, sonando el
himno británico. En la primera escena en la que aparece Picaporte (Cantinflas),
en la que monta en monociclo, así como en todas las bellas estampas de los
lugares filmados, ya que se rodó en numerosos exteriores. Espectacular resultó
también la famosa persecución de los indios cuando montan en el ferrocarril, en
su paso por los Estados Unidos de América, nación muy reciente entonces a la
par que salvaje como ya podemos comprobar en el texto original de Verne. Controvertida
fue la elección del popular actor mejicano, Cantinflas, para encarnar a un
mayordomo que recordemos, según la novela de Verne, era francés, así que para
el papel pincipal fue muy acertado Todd al escoger al muy británico David
Niven, con esa elegancia suya tan característica. David
Niven (1910-1983) empezó su dilatada carrera ya en Hollywood con la popular "Rebelión a bordo (1935)", de Frank Lloyd. Enseguida le siguieron notables
éxitos destacando "La ciudad sin ley (1935)" de Howard Hawks, "Desengaño (1936)", de William Wyler, "La carga de la Brigada ligera (1936)", de Micael
Curtiz, "El prisionero de Zenda (1937)", de John Cronwell y "Cumbres
borrascosas (1939)". En los años 40 se dedicó más al teatro aunque nos dejó la
interesante "Escalera al cielo (1946)" de Michael Powell y Emeric Pressburger.
En los 50 destacan sus interpretaciones en "La luna es azul (1953)", de Otto
Preminger, "La vuelta al mundo en 80 días (1956)", y las muy buenas películas de
corte dramático "Mesas separadas (1958)", de Delbert Mann (por la que Niven
ganó el Óscar al mejor actor) y "Buenos días, tristeza (1959)", de Otto
Preminger, junto a una muy joven Jean Seberg. En
los años 60, y continuando el enorme auge y popularidad de la década
precedente, Niven intervino en "Los cañones de Navarone (1961)", de J.Lee
Thompson, "55 días en Pekín (1963)", de Nicholas Ray (ambiciosa superproducción
de Samuel Broston) y la popularísima y disparatada comedia de Blake Edwards "LaPantera Rosa (1964)", encabezando un reparto de lujo junto a Peter Sellers,
Claudia Cardinale, Capucine y Robert Wagner. Volvió a intervenir en otra
popular comedia sesentera: "Casino Royale (1967)", de John Huston. Tras años
retirado, volvió a la alta comedia de lujo con la estupenda y magistral comedia "Un cadáver a los postres (1976)", de Robert Moore, junto a unos geniales Peter
Falk, Maggie Smith y Elsa Lanchester. Siguió siendo uno de los preferidos para
integrar repartos repletos de estrellas, como puede verse en "Muerte en el
Nilo (1981)", de John Guillermin, genial adaptación de la homónima obra de
Agatha Christie. Volvió a intervenir en la popular saga "La Pantera Rosa", casi
20 años después de la original, con dos de las siguientes entregas de la serie: "Tras la pista de la Pantera Rosa (1982)" y "La maldición de la Pantera Rosa
(1983)", volviendo a interpretar a Sir Charles Lytton. Tras esta película Niven
falleció, a los 73 años de edad, dejando un enorme hueco en el séptimo arte.
Para
el papel de Picaporte Todd eligió a Mario Moreno "Cantinflas" (1911-1993) a
quien le admiraba mucho. El popular actor y comediante mejicano ya era
enormemente conocido y admirado más allá de las fronteras de su país. Se ha
llegado a decir que el popular personaje creado por Mario Moreno, "Cantinflas"
ha sido el Charles Chaplin mejicano. Fue, al mismo tiempo, que de ideología
conservadora, un gran defensor de los más desfavorecidos en Méjico. Entre sus
conocidas películas cabe destacar "Así es mi tierra (1937)", "Ahí está el
detalle (1940)", "Los tres mosqueteros (1942)", "El siete machos (1950)", "El
bolero de Raquel (1956)", "Sube y baja (1958)", "El padrecito (1964)", "Su
excelencia (1966)" o "Por mis pistolas (1968)", casi todas del director Miguel
M. Delgado. Su popularidad le llevó a intervenir en dos conocidas
superproducciones hollywodienses: "La vuelta al mundo en 80 días (1956)" y "Pepe (1960)", de George Sidney, en la que el actor intentó, aunque con menor éxito
repetir la formula de sucesivos cameos o apariciones estelares de populares
actores norteamericanos, en este caso como Edward G.Robinson y un divertido
guiño a la comedia de Billy Wilder "Con faldas y a lo loco (1959)", con unos
hilarantes Jack Lemmon y Tony Curtis volviendo a interpretar sus personajes
travestidos de Daphne y Josephine. En la película que nos ocupa, el actor dobló
su propia voz para nuestro doblaje, siendo ayudado en algunas escenas por un
entonces joven Alfredo Landa, en algunas partes, haciéndolo magistralmente pues
ni se nota cuando es Landa o cuando es "Cantinflas" quien pone la voz a su
personaje. El éxito de Mario Moreno llevó a Hanna Barbera a producir una serie
de dibujos animados con la colaboración del propio actor poniendo su voz a su
personaje animado. William Hanna y Joseph Barbera ya hicieron series similares
con Abbot y Costello y Laurel y Hardy (el gordo y el flaco). La química entre
Niven y el popular actor mejicano, siendo tan diferentes en sus caracteres,
resultó muy convincente, la verdad. Para
el papel de la princesa Aouda Todd escogió a una muy joven Shirley MacLaine,
quien ya había entrado por la puerta grande en el cine, interveniendo en la película "Artistas y Modelos (1955)", de Bessy Sparowbrush, junto a Jerry Lewis y Dean
Martin, y en la muy buena comedia negra de Alfred Hitchcock "¿Pero quién mató aHarry? (1955)". Después de "La Vuelta al mundo en 80 días" intervino en el
melodrama "Como un Torrente (1958)" de Vincente Minnelli. En los años 60
intervino en dos míticas películas de Billy Wilder: la obra maestra "ElApartamento (1960)" y la disparatada y loca comedia "Irma la dulce (1963)" ambas
junto a Jack Lemmon formando una de las mejores parejas románticas de la
historia del séptimo arte. También triunfó en el género musical con la
películas "Can-Can (1960)" y "Noches de la ciudad (1969)".
Impresionó su
soberbia y sobrecogedora interpretación de la profesora lesbiana enamorada de
su compañera (también magistral Audrey Hepburn) en "La Calumnia (1961)", de
William Wyler. Otras conocidas películas suyas son "Dos mulas y una mujer (1970)", junto a Clint Eastwood, "Bienvenido Mr Chance (1979)", junto a Peter
Sellers, "La fuerza del cariño (1983)", popular y oscarizado melodrama de James
L.Brooks y "Magnolias de Acero (1989)", de Herbert Ross. La
película es pionera en utilizar los cameos (intervenciones breves de grandes
estrellas), llegando a ser hasta 44, como Buster Keaton en el papel de un revisor
de tren. Marlene Dietrich, Frank Sinatra y George Rafft intervienen en una
divertida secuencia en una cantina del Oeste, John Carradine en el papel de
norteamericano propietario de la compañía de Ferrocarriles que continuamente
intenta irritar a Fogg al que inicialmente no soporta por su estiramiento
británico y le llega a llamar "Cara de limón podrido" pero acabarán, gracias al
destino, siendo amigos. A Fernandell le vemos como el un cochero que les lleva
a la estación, al empezar el viaje. En el "Henrietta" podemos ver a Victor
Mclaghen. John Gielgud es Mr Foster, el anterior mayordomo de Fogg, Noel Coward
el agente de empleo. En el paso de los protagonistas por España nos encontramos
con Cesar Romero y el torero Luis Miguel Dominguín, en la escena an la que "Cantinflas" sale a torear (él sabía hacerlo muy bien en la vida real). Entre
los miembros del club Reformista tenemos a Trevor Howard, Basil Sidney, Ronald
Squire y Robert Morley. También intervienen Peter Lorre, Glynish Johns, Charles
Boyer, Ronald Colman y Joe E. Brown por citar a otros cinco grandes. Y así
hasta casi el medio centenar de apariciones estelares, siendo uno de los
grandes reclamos de la película y que le dio unos excelentes resultados de
taquilla. La cinta termina con unos créditos animados de Saul Bass (autor
también de los créditos de "Con la muerte en los talones (1959)", "Éxodo (1960)" o "West Side
Story (1961)" entre otras muchas) que son toda una delicia.
La gente no abandonaba el
cine hasta que no acababan. La banda sonora corrió a cargo de Victor Young. La
película compitió en los Óscars de Hollywood con películas que también fueron
enormes superproducciones y de larga duración ( con obertura e intermedio
incluídos), como "El Rey y Yo” de Walter Lang, que se hizo con 5 estatuillas, "Guerra y Paz"de King Vidor, "Los diez mandamientos" de Cecil B.De Mille, "Gigante" de George Stevens, y "La Gran Prueba" de William Wyler. Obtuvo 5
premios incluyendo los relativos a la mejor película, mejor guión adaptado,
mejor montaje, mejor fotografía y mejor banda sonora original. De la obra de
Julio Verne se hizo una nueva versión, en televisión, con Pierce Brosnan como
protagonista y en cine, con notables variaciones del texto original, en 2004.
Pero la mejor versión televisada fue sin duda la popular serie de dibujos
animados "La vuelta al mundo de Willy Fog" de 1983 producida por BRB
internacional, a cargo de Claudio Biern Boyd en la que, siguiendo la fórmula de "D'Artacán y los tres mosqueperros", fueron empleados animales para encarnar a
los protagonistas. Willy Fog (Phileas Fogg) era un león, Rigodón ( Picaporte)
un gato, la princesa Romy (Aouda) una pantera, etc.. con las populares
canciones del grupo Mocedades. Los dibujos fueron producidos en Japón por
Nippon Animation. Muy
buenas adataciones de otras novelas de Julio Verne son "20.000 leguas de viaje
submarino (1954)", producción de Wal Disney, dirigida por Richard Fleischer, con
James Mason, Kirk Douglas y Peter Lorre, siendo allí magistralmente usado el
sistema CinemaScope y "Viaje al centro de la Tierra (1959)", de Henry Levin,
con Pat Boone y James Mason. En
definitiva, "La vuelta al mundo en 80 días" es una de esas entrañables macro
producciones, que además del plano técnico, cuida su plano artístico con un
plantel de magníficos actores con excelentes interpretaciones, una bellísima y
cuidada fotografía de sus exteriores y con la que se puede disfrutar una larga
tarde de fin de semana.
Frase para recordar: "Un
inglés nunca bromea con las apuestas, señor. Caballeros,
tengo depositada en el Banco Baring la suma de 20.000 libras y estoy dispuesto
a apostar todo o parte de ella para mi aseveración, es decir que puedo dar la
vuelta completa al mundo en 80 días, o lo que es igual, en 1.920 horas, o sea,
115.200 minutos".
Título original: Around the World in 80 Days.
Director: Michael Anderson.
Intérpretes: David Niven, Mario Moreno "Cantinflas", Charles Boyer, Robert Newton, Ronald Colman, Marlene Dietrich, Frank Sinatra, Shirley MacLaine, Peter Lorre.
Londres,
año 1872. Phileas Fogg (David Niven) es un reputado caballero inglés,
millonario, algo estirado y solitario. Fogg vive obsesionado con el tiempo, los
relojes y la puntualidad. Pertenece al Club Reformista (Reform Club). Sus
mayordomos no le aguantan y por ello le duran cada vez menos tiempo, hasta que
un día la agencia de colocación de mayordomos le envía al peculiar Picaporte
(Mario Moreno "Cantinflas"), ex acróbata circense. Al mismo tiempo, Fogg, mantiene
una mañana una interesante discusión con sus compañeros del club sobre el
espectacular avance de los medios de transporte tras la Revolución Industrial y
acaba apostando 20.000 libras a que es capaz de dar la vuelta al mundo en tan
sólo 80 días, algo casi impensable en aquella época. Emprende de inmediato su
aventurada "locura" junto a su nuevo mayordomo llevándoles a vivir emocionantes
y peligrosas aventuras, empezando por un divertido viaje en globo. En su paso
por la India, Fogg rescata a una joven princesa viuda llamada Aouda (Shirley
MacLaine) a la que habían condenado a morir en la hoguera junto a los restos de
su difunto esposo. Desde ese momento la bellísima princesa les acompañará en su
largo viaje, al que también se sumará el inspector de Scotland Yard Fix (Robert
Newton), quien cree que Fogg es el autor del robo al Banco de Inglaterra (de
55.000 libras) al haberse producido su viaje a la vez que el suceso, lo que
levanta las sospechas del investigador. Enorme
superproducción que adapta la popular novela del genial Julio Verne, todo un
visionario de su tiempo, a cargo del ambicioso Michael Todd, quien empleó su
famoso sistema de proyección Todd-AO, inventado por él y ya utilizado
previamente con la popular película musical de Fed Zinnemann "Oklahoma (1955)",
adaptación de la obra de Broadway que fue dos veces rodada, una empleando el
sistema CinemaScope, y otra en Todd-AO, filmando dos veces cada escena. En el
transcurso de la producción Todd conoció a una joven Elizabeth Taylor,
convirtiéndose en su tercer marido, de hecho recogieron juntos el Óscar a la
mejor película. Para la dirección, aunque en un principio pensó en John Farrow,
contrató a Michael Anderson, importante director aunque con una irregular
carrera, en la que habría que destacar "Operación Crossbow (1965)" y la muy
popular adaptación de una novela de Morris West, "Las sandalias del Pescador
(1968)", con un enorme Anthony Quinn en el papel de un controvertido papa de
origen ruso. Aunque, como confesó el propio Anderson, la dirigió más Michael
Todd que él, siendo más un empeño personal del productor. John Farrow se
encargó de adaptar el guión de la obra de Verne. Se rodó en el tiempo récord de
75 días empleando exteriores en 13 países.
El
sistema Todd-AO, que fue remplazado en los años 60 por SuperPanavisión70mm,
consistía en el empleo del sistema de 65mm empleando 6 canales de alta
fidelidad de audio y con un aspect ratio 2.20:1. Todd utilizó esta enorme
superproducción, plagada de cameos de populares estrellas del cine de los años
30, 40 y 50, para lucir su formato de proyección y jugar con la panorámica de
la cámara, como muy bien se puede comprobar en la primera escena, en la que se
produce el cambio de la Guardia Real en el Palacio de Buckingham, sonando el
himno británico. En la primera escena en la que aparece Picaporte (Cantinflas),
en la que monta en monociclo, así como en todas las bellas estampas de los
lugares filmados, ya que se rodó en numerosos exteriores. Espectacular resultó
también la famosa persecución de los indios cuando montan en el ferrocarril, en
su paso por los Estados Unidos de América, nación muy reciente entonces a la
par que salvaje como ya podemos comprobar en el texto original de Verne. Controvertida
fue la elección del popular actor mejicano, Cantinflas, para encarnar a un
mayordomo que recordemos, según la novela de Verne, era francés, así que para
el papel pincipal fue muy acertado Todd al escoger al muy británico David
Niven, con esa elegancia suya tan característica. David
Niven (1910-1983) empezó su dilatada carrera ya en Hollywood con la popular "Rebelión a bordo (1935)", de Frank Lloyd. Enseguida le siguieron notables
éxitos destacando "La ciudad sin ley (1935)" de Howard Hawks, "Desengaño (1936)", de William Wyler, "La carga de la Brigada ligera (1936)", de Micael
Curtiz, "El prisionero de Zenda (1937)", de John Cronwell y "Cumbres
borrascosas (1939)". En los años 40 se dedicó más al teatro aunque nos dejó la
interesante "Escalera al cielo (1946)" de Michael Powell y Emeric Pressburger.
En los 50 destacan sus interpretaciones en "La luna es azul (1953)", de Otto
Preminger, "La vuelta al mundo en 80 días (1956)", y las muy buenas películas de
corte dramático "Mesas separadas (1958)", de Delbert Mann (por la que Niven
ganó el Óscar al mejor actor) y "Buenos días, tristeza (1959)", de Otto
Preminger, junto a una muy joven Jean Seberg. En
los años 60, y continuando el enorme auge y popularidad de la década
precedente, Niven intervino en "Los cañones de Navarone (1961)", de J.Lee
Thompson, "55 días en Pekín (1963)", de Nicholas Ray (ambiciosa superproducción
de Samuel Broston) y la popularísima y disparatada comedia de Blake Edwards "LaPantera Rosa (1964)", encabezando un reparto de lujo junto a Peter Sellers,
Claudia Cardinale, Capucine y Robert Wagner. Volvió a intervenir en otra
popular comedia sesentera: "Casino Royale (1967)", de John Huston. Tras años
retirado, volvió a la alta comedia de lujo con la estupenda y magistral comedia "Un cadáver a los postres (1976)", de Robert Moore, junto a unos geniales Peter
Falk, Maggie Smith y Elsa Lanchester. Siguió siendo uno de los preferidos para
integrar repartos repletos de estrellas, como puede verse en "Muerte en el
Nilo (1981)", de John Guillermin, genial adaptación de la homónima obra de
Agatha Christie. Volvió a intervenir en la popular saga "La Pantera Rosa", casi
20 años después de la original, con dos de las siguientes entregas de la serie: "Tras la pista de la Pantera Rosa (1982)" y "La maldición de la Pantera Rosa
(1983)", volviendo a interpretar a Sir Charles Lytton. Tras esta película Niven
falleció, a los 73 años de edad, dejando un enorme hueco en el séptimo arte.
Para
el papel de Picaporte Todd eligió a Mario Moreno "Cantinflas" (1911-1993) a
quien le admiraba mucho. El popular actor y comediante mejicano ya era
enormemente conocido y admirado más allá de las fronteras de su país. Se ha
llegado a decir que el popular personaje creado por Mario Moreno, "Cantinflas"
ha sido el Charles Chaplin mejicano. Fue, al mismo tiempo, que de ideología
conservadora, un gran defensor de los más desfavorecidos en Méjico. Entre sus
conocidas películas cabe destacar "Así es mi tierra (1937)", "Ahí está el
detalle (1940)", "Los tres mosqueteros (1942)", "El siete machos (1950)", "El
bolero de Raquel (1956)", "Sube y baja (1958)", "El padrecito (1964)", "Su
excelencia (1966)" o "Por mis pistolas (1968)", casi todas del director Miguel
M. Delgado. Su popularidad le llevó a intervenir en dos conocidas
superproducciones hollywodienses: "La vuelta al mundo en 80 días (1956)" y "Pepe (1960)", de George Sidney, en la que el actor intentó, aunque con menor éxito
repetir la formula de sucesivos cameos o apariciones estelares de populares
actores norteamericanos, en este caso como Edward G.Robinson y un divertido
guiño a la comedia de Billy Wilder "Con faldas y a lo loco (1959)", con unos
hilarantes Jack Lemmon y Tony Curtis volviendo a interpretar sus personajes
travestidos de Daphne y Josephine. En la película que nos ocupa, el actor dobló
su propia voz para nuestro doblaje, siendo ayudado en algunas escenas por un
entonces joven Alfredo Landa, en algunas partes, haciéndolo magistralmente pues
ni se nota cuando es Landa o cuando es "Cantinflas" quien pone la voz a su
personaje. El éxito de Mario Moreno llevó a Hanna Barbera a producir una serie
de dibujos animados con la colaboración del propio actor poniendo su voz a su
personaje animado. William Hanna y Joseph Barbera ya hicieron series similares
con Abbot y Costello y Laurel y Hardy (el gordo y el flaco). La química entre
Niven y el popular actor mejicano, siendo tan diferentes en sus caracteres,
resultó muy convincente, la verdad. Para
el papel de la princesa Aouda Todd escogió a una muy joven Shirley MacLaine,
quien ya había entrado por la puerta grande en el cine, interveniendo en la película "Artistas y Modelos (1955)", de Bessy Sparowbrush, junto a Jerry Lewis y Dean
Martin, y en la muy buena comedia negra de Alfred Hitchcock "¿Pero quién mató aHarry? (1955)". Después de "La Vuelta al mundo en 80 días" intervino en el
melodrama "Como un Torrente (1958)" de Vincente Minnelli. En los años 60
intervino en dos míticas películas de Billy Wilder: la obra maestra "ElApartamento (1960)" y la disparatada y loca comedia "Irma la dulce (1963)" ambas
junto a Jack Lemmon formando una de las mejores parejas románticas de la
historia del séptimo arte. También triunfó en el género musical con la
películas "Can-Can (1960)" y "Noches de la ciudad (1969)".
Impresionó su
soberbia y sobrecogedora interpretación de la profesora lesbiana enamorada de
su compañera (también magistral Audrey Hepburn) en "La Calumnia (1961)", de
William Wyler. Otras conocidas películas suyas son "Dos mulas y una mujer (1970)", junto a Clint Eastwood, "Bienvenido Mr Chance (1979)", junto a Peter
Sellers, "La fuerza del cariño (1983)", popular y oscarizado melodrama de James
L.Brooks y "Magnolias de Acero (1989)", de Herbert Ross. La
película es pionera en utilizar los cameos (intervenciones breves de grandes
estrellas), llegando a ser hasta 44, como Buster Keaton en el papel de un revisor
de tren. Marlene Dietrich, Frank Sinatra y George Rafft intervienen en una
divertida secuencia en una cantina del Oeste, John Carradine en el papel de
norteamericano propietario de la compañía de Ferrocarriles que continuamente
intenta irritar a Fogg al que inicialmente no soporta por su estiramiento
británico y le llega a llamar "Cara de limón podrido" pero acabarán, gracias al
destino, siendo amigos. A Fernandell le vemos como el un cochero que les lleva
a la estación, al empezar el viaje. En el "Henrietta" podemos ver a Victor
Mclaghen. John Gielgud es Mr Foster, el anterior mayordomo de Fogg, Noel Coward
el agente de empleo. En el paso de los protagonistas por España nos encontramos
con Cesar Romero y el torero Luis Miguel Dominguín, en la escena an la que "Cantinflas" sale a torear (él sabía hacerlo muy bien en la vida real). Entre
los miembros del club Reformista tenemos a Trevor Howard, Basil Sidney, Ronald
Squire y Robert Morley. También intervienen Peter Lorre, Glynish Johns, Charles
Boyer, Ronald Colman y Joe E. Brown por citar a otros cinco grandes. Y así
hasta casi el medio centenar de apariciones estelares, siendo uno de los
grandes reclamos de la película y que le dio unos excelentes resultados de
taquilla. La cinta termina con unos créditos animados de Saul Bass (autor
también de los créditos de "Con la muerte en los talones (1959)", "Éxodo (1960)" o "West Side
Story (1961)" entre otras muchas) que son toda una delicia.
La gente no abandonaba el
cine hasta que no acababan. La banda sonora corrió a cargo de Victor Young. La
película compitió en los Óscars de Hollywood con películas que también fueron
enormes superproducciones y de larga duración ( con obertura e intermedio
incluídos), como "El Rey y Yo” de Walter Lang, que se hizo con 5 estatuillas, "Guerra y Paz"de King Vidor, "Los diez mandamientos" de Cecil B.De Mille, "Gigante" de George Stevens, y "La Gran Prueba" de William Wyler. Obtuvo 5
premios incluyendo los relativos a la mejor película, mejor guión adaptado,
mejor montaje, mejor fotografía y mejor banda sonora original. De la obra de
Julio Verne se hizo una nueva versión, en televisión, con Pierce Brosnan como
protagonista y en cine, con notables variaciones del texto original, en 2004.
Pero la mejor versión televisada fue sin duda la popular serie de dibujos
animados "La vuelta al mundo de Willy Fog" de 1983 producida por BRB
internacional, a cargo de Claudio Biern Boyd en la que, siguiendo la fórmula de "D'Artacán y los tres mosqueperros", fueron empleados animales para encarnar a
los protagonistas. Willy Fog (Phileas Fogg) era un león, Rigodón ( Picaporte)
un gato, la princesa Romy (Aouda) una pantera, etc.. con las populares
canciones del grupo Mocedades. Los dibujos fueron producidos en Japón por
Nippon Animation. Muy
buenas adataciones de otras novelas de Julio Verne son "20.000 leguas de viaje
submarino (1954)", producción de Wal Disney, dirigida por Richard Fleischer, con
James Mason, Kirk Douglas y Peter Lorre, siendo allí magistralmente usado el
sistema CinemaScope y "Viaje al centro de la Tierra (1959)", de Henry Levin,
con Pat Boone y James Mason. En
definitiva, "La vuelta al mundo en 80 días" es una de esas entrañables macro
producciones, que además del plano técnico, cuida su plano artístico con un
plantel de magníficos actores con excelentes interpretaciones, una bellísima y
cuidada fotografía de sus exteriores y con la que se puede disfrutar una larga
tarde de fin de semana.
Frase para recordar: "Un
inglés nunca bromea con las apuestas, señor. Caballeros,
tengo depositada en el Banco Baring la suma de 20.000 libras y estoy dispuesto
a apostar todo o parte de ella para mi aseveración, es decir que puedo dar la
vuelta completa al mundo en 80 días, o lo que es igual, en 1.920 horas, o sea,
115.200 minutos".
Título original: Around the World in 80 Days.
Director: Michael Anderson.
Intérpretes: David Niven, Mario Moreno "Cantinflas", Charles Boyer, Robert Newton, Ronald Colman, Marlene Dietrich, Frank Sinatra, Shirley MacLaine, Peter Lorre.
Un viejo hotel de Bournemouth sería el lugar elegido por el cineasta Delbert Mann ("Marty (1955)") para llevar a cabo el tercer largometraje de su carrera, un entrañable melodrama basado en dos obras teatrales ("Mesa en la ventana" y "Mesa numero siete") del dramaturgo inglés Terence Rattigan ("Adiós, Mr. Chips (1969)") y donde temas como los conflictos de pareja, el miedo a la soledad, las falsas apariencias, la represión sexual y las posesiones afectivas centrarían la mayor parte de la trama. Entre los peculiares huéspedes que habitarían el hotel nos encontraríamos con un oficial retirado que oculta un vergonzoso pasado (David Angus Pollock), una manipuladora y estricta anciana (Maud Railton-Bell) que vive junto a su sumisa hija (Sibyl), una señora adicta a las apuestas (Sra. Meacham), un temperamental y alcohólico novelista (John Malcolm) que mantiene una oculta relación sentimental con la propietaria del hotel (Patt Cooper) y que durante su estancia recibiría la inesperada visita de su hermosa ex-mujer (Ann Shankland) en busca de una segunda oportunidad.
Sin lugar a dudas uno de los elementos más representativos del film es el espectacular reparto de actores que componen la obra, todos ellos nombres consagrados en la industria cinematográfica y que nos deleitarían con elocuentes diálogos e inolvidables interpretaciones, siendo los más destacados el británico David Niven ("La pantera rosa (1964)"), el cuál ganaría el único Óscar de su carrera representando al falso ex-coronel David Angus Pollock, un personaje tímido y fracasado que oculta bajo un manto de mentiras su verdadera personalidad, Deborah Kerr ("Julio César (1953)") en la piel de la insegura y recatada solterona Sibyl (sorprendente el registro físico que presenta la actriz en este film), Burl Lancaster (que volvería a verse las caras con la mencionada Deborah Kerr después de haber trabajado juntos en "De aquí a la eternidad (1953)") como el impulsivo John Malcolm, la bella Rita Hayworth (cuya vestimenta en el film fue elaborada por Edith Head, importante diseñadora de vestuarios cinematográficos hollywoodenses y que participó en películas de la talla de "Eva al desnudo (1950)" o "El golpe (1973)") dando vida a la divorciada Ann Shanklan y la veterana actriz Gladys Cooper("La canción de Bernadette (1943)") que nos ofrecería uno de esos personajes tan deliciosamente antipáticos que nos ha regalado la historia del séptimo arte, la señora Maud Railton-Bell.
Entre sus escenas hago mención ese emotivo desayuno de David Niven recibiendo el "perdón" de los habitantes del hotel sin olvidarme de la secuencia de Burl Lancaster y Rita Hayworth sentados en el comedor en mesas diferentes reprochándose el fracaso de su relación. John Schlesinger ("Marathon man (1976)") realizaría a principios de los años ochenta una nueva versión televisiva de esta obra con Alan Bates y Julie Christie en los papeles principales. Como curiosidad, durante el rodaje de la obra Rita Hayworth contraería matrimonio con el productor James Hill, quinto y último marido de esta celebre estrella del celuloide.
Frase para recordar: "No conozco a nadie que mienta con tanta sinceridad".
Título original: Separate tables.
Director: Delbert Mann.
Intérpretes: Burl Lancaster, Rita Hayworth, David Niven, Deborah Kerr.
Un viejo hotel de Bournemouth sería el lugar elegido por el cineasta Delbert Mann ("Marty (1955)") para llevar a cabo el tercer largometraje de su carrera, un entrañable melodrama basado en dos obras teatrales ("Mesa en la ventana" y "Mesa numero siete") del dramaturgo inglés Terence Rattigan ("Adiós, Mr. Chips (1969)") y donde temas como los conflictos de pareja, el miedo a la soledad, las falsas apariencias, la represión sexual y las posesiones afectivas centrarían la mayor parte de la trama. Entre los peculiares huéspedes que habitarían el hotel nos encontraríamos con un oficial retirado que oculta un vergonzoso pasado (David Angus Pollock), una manipuladora y estricta anciana (Maud Railton-Bell) que vive junto a su sumisa hija (Sibyl), una señora adicta a las apuestas (Sra. Meacham), un temperamental y alcohólico novelista (John Malcolm) que mantiene una oculta relación sentimental con la propietaria del hotel (Patt Cooper) y que durante su estancia recibiría la inesperada visita de su hermosa ex-mujer (Ann Shankland) en busca de una segunda oportunidad.
Sin lugar a dudas uno de los elementos más representativos del film es el espectacular reparto de actores que componen la obra, todos ellos nombres consagrados en la industria cinematográfica y que nos deleitarían con elocuentes diálogos e inolvidables interpretaciones, siendo los más destacados el británico David Niven ("La pantera rosa (1964)"), el cuál ganaría el único Óscar de su carrera representando al falso ex-coronel David Angus Pollock, un personaje tímido y fracasado que oculta bajo un manto de mentiras su verdadera personalidad, Deborah Kerr ("Julio César (1953)") en la piel de la insegura y recatada solterona Sibyl (sorprendente el registro físico que presenta la actriz en este film), Burl Lancaster (que volvería a verse las caras con la mencionada Deborah Kerr después de haber trabajado juntos en "De aquí a la eternidad (1953)") como el impulsivo John Malcolm, la bella Rita Hayworth (cuya vestimenta en el film fue elaborada por Edith Head, importante diseñadora de vestuarios cinematográficos hollywoodenses y que participó en películas de la talla de "Eva al desnudo (1950)" o "El golpe (1973)") dando vida a la divorciada Ann Shanklan y la veterana actriz Gladys Cooper("La canción de Bernadette (1943)") que nos ofrecería uno de esos personajes tan deliciosamente antipáticos que nos ha regalado la historia del séptimo arte, la señora Maud Railton-Bell.
Entre sus escenas hago mención ese emotivo desayuno de David Niven recibiendo el "perdón" de los habitantes del hotel sin olvidarme de la secuencia de Burl Lancaster y Rita Hayworth sentados en el comedor en mesas diferentes reprochándose el fracaso de su relación. John Schlesinger ("Marathon man (1976)") realizaría a principios de los años ochenta una nueva versión televisiva de esta obra con Alan Bates y Julie Christie en los papeles principales. Como curiosidad, durante el rodaje de la obra Rita Hayworth contraería matrimonio con el productor James Hill, quinto y último marido de esta celebre estrella del celuloide.
Frase para recordar: "No conozco a nadie que mienta con tanta sinceridad".
Título original: Separate tables.
Director: Delbert Mann.
Intérpretes: Burl Lancaster, Rita Hayworth, David Niven, Deborah Kerr.
Después de triunfar con el drama etílico de Jack Lemmon y Lee Remick en "Días de vino y rosas (1962)", el director Blake Edwards cambiaría de tercio para realizar esta elegante comedia de enredos y situaciones picarescas que pondría al despistado y torpe inspector Closeau en busca de los ladrones de un valioso diamante llamado "La pantera rosa". Blake Edwards en el transcurso del rodaje se pondría en contacto con el animador Friz Freleng (el mismo que daría vida a Bugs Bunny) para que éste le desarrollara un personaje animado que presentara los títulos de créditos del film, quién le iba a decir que dicha creación gozaría de tan fuerte repercusión en el desarrollo de la película hasta el punto de que ésta iba a tener su propia serie de dibujos animados de consolidada fama mundial. Otro de los elementos claves que impulsarían la popularidad de dicho film sería la mítica partitura del Henry Mancini (compositor habitual dentro de la filmografía de Blake Edwards, entre ellas, las ganadoras del óscar "Desayuno con diamantes (1961)" y "¿Victor o Victoria? (1982)") y como no, en la divertida y extraordinaria interpretación del británico Peter Sellers ("El guateque (1968)"), fue tal el carisma y simpatía que desprendería su personaje que llegaría a eclipsar al resto de sus compañeros de rodaje en cada una de sus apariciones. El enorme éxito del actor tras la realización de esta película le consagraría de manera definitiva en la industria cinematográfica, llevándole a protagonizar varias secuelas todas ellas realizadas por el propio Blake Edwards. Completarían el reparto David Niven ("Mesas separadas (1958)") como el seductor ladrón de guante blanco Sir Charles Lytton, Robert Wagner ("Lanza rota (1954)") como el sobrino de éste y las bellas Claudia Cardinale ("Hasta que llegó su hora (1968)") como la princesa Dahla y Capucine ("Satiricón (1969)") como la infiel esposa del inspector Closeau. Entre sus escenas más memorables habría que mencionar el enredo en la habitación del hotel o esa loca persecución automovilística alrededor de la fuente de una plaza bajo atenta mirada de un cariacontecido habitante del pueblo. Como curiosidad, el personaje del inspector Closeau fue pensado inicialmente para el actor Peter Ustinov ("Espartaco (1960)").
Frase para recordar: "En momentos como este me gustaría ser un simple campesino".
Título original: The Pink Panter.
Director: Blake Edwards.
Intérpretes: David Niven, Peter Sellers, Claudia Cardinale, Robert Wagner.
Después de triunfar con el drama etílico de Jack Lemmon y Lee Remick en "Días de vino y rosas (1962)", el director Blake Edwards cambiaría de tercio para realizar esta elegante comedia de enredos y situaciones picarescas que pondría al despistado y torpe inspector Closeau en busca de los ladrones de un valioso diamante llamado "La pantera rosa". Blake Edwards en el transcurso del rodaje se pondría en contacto con el animador Friz Freleng (el mismo que daría vida a Bugs Bunny) para que éste le desarrollara un personaje animado que presentara los títulos de créditos del film, quién le iba a decir que dicha creación gozaría de tan fuerte repercusión en el desarrollo de la película hasta el punto de que ésta iba a tener su propia serie de dibujos animados de consolidada fama mundial. Otro de los elementos claves que impulsarían la popularidad de dicho film sería la mítica partitura del Henry Mancini (compositor habitual dentro de la filmografía de Blake Edwards, entre ellas, las ganadoras del óscar "Desayuno con diamantes (1961)" y "¿Victor o Victoria? (1982)") y como no, en la divertida y extraordinaria interpretación del británico Peter Sellers ("El guateque (1968)"), fue tal el carisma y simpatía que desprendería su personaje que llegaría a eclipsar al resto de sus compañeros de rodaje en cada una de sus apariciones. El enorme éxito del actor tras la realización de esta película le consagraría de manera definitiva en la industria cinematográfica, llevándole a protagonizar varias secuelas todas ellas realizadas por el propio Blake Edwards. Completarían el reparto David Niven ("Mesas separadas (1958)") como el seductor ladrón de guante blanco Sir Charles Lytton, Robert Wagner ("Lanza rota (1954)") como el sobrino de éste y las bellas Claudia Cardinale ("Hasta que llegó su hora (1968)") como la princesa Dahla y Capucine ("Satiricón (1969)") como la infiel esposa del inspector Closeau. Entre sus escenas más memorables habría que mencionar el enredo en la habitación del hotel o esa loca persecución automovilística alrededor de la fuente de una plaza bajo atenta mirada de un cariacontecido habitante del pueblo. Como curiosidad, el personaje del inspector Closeau fue pensado inicialmente para el actor Peter Ustinov ("Espartaco (1960)").
Frase para recordar: "En momentos como este me gustaría ser un simple campesino".
Título original: The Pink Panter.
Director: Blake Edwards.
Intérpretes: David Niven, Peter Sellers, Claudia Cardinale, Robert Wagner.