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Mostrando entradas con la etiqueta John Hurt. Mostrar todas las entradas
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la-leyenda-de-tarzan
Últimamente, es frecuente encontrarse con críticas de una película sin haberla visionado a fin de valorar lo acertado o desacertado de la propuesta, o, al menos, es la sensación que tengo. De hecho, se la suele poner a caldo "preventivamente" por si acaso, normalmente en función de que director o estrella esté al frente del proyecto. El caso de "La Leyenda de Tarzán" es uno de ellos, pues ha recibido muchos palos por el abuso de los efectos digitales, que, sinceramente, después de haberla visto esta noche, me parece lo habitual en cualquier superproducción hollywoodiense de la actualidad. 

El imperialismo de las potencias europeas durante el XIX y su consecuente colonialismo me parece uno de los hechos más interesantes de la historia contemporánea ya que es una de las principales causas (tal vez la más importante) de los conflictos sociales, territoriales y económicos que se viven en el siglo XXI. Y es este transfondo histórico el aspecto que más me ha interesado al ver "La leyenda de Tarzán", porque lo que es la historia de John Clayton ya está muy trillada. No obstante, el film empieza bastante bien con la escena protagonizada por Cristoph Waltz y tampoco desmerece la presentación de John Clayton junto al personaje que interpreta Samuel L. Jackson. Y además cuenta con un guión incluso reflexivo para una propuesta de estas características, con un director sólido, aunque funcional, y un elenco entregado. 

la-leyenda-de-tarzan

El "retorno del rey" a África tiene su atractivo, y su encuentro con viejos amigos, tan humanos como animales, anima el relato. Es uno de los aciertos de la propuesta, ese tono revisionista, y consigue un buen equilibrio entre drama reflexivo y film de acción/aventuras. También hay algunos flashbacks marca de fábrica para contar el origen del personaje a las nuevas generaciones, pero se agradece su brevedad y poca relevancia en la trama. Por lo demás, un elenco en el que brilla Margot Robbie y tanto Jackson como Waltz repiten sus papeles de siempre, aunque menos cargante de lo habitual en el caso del primero. "La leyenda de Tarzán" es una película fluida, que se deja ver sin bostezos ni quejas enfervorecidas. No es una obra maestra del séptimo arte, pero es entretenida, que es lo que se espera de una superproducción veraniega como ésta, para toda la familia.

la-leyenda-de-tarzan

Título original: The Legend of Tarzan.

Director: David Yates.

Intérpretes: Alexander Skarsgård, Margot Robbie, Christoph Waltz, Samuel L. Jackson, Djimon Hounsou, Jim Broadbent, John Hurt.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Juan Gerardo Rodríguez

LA LEYENDA DE TARZÁN (2016). El retorno del rey de la selva.

la-leyenda-de-tarzan
Últimamente, es frecuente encontrarse con críticas de una película sin haberla visionado a fin de valorar lo acertado o desacertado de la propuesta, o, al menos, es la sensación que tengo. De hecho, se la suele poner a caldo "preventivamente" por si acaso, normalmente en función de que director o estrella esté al frente del proyecto. El caso de "La Leyenda de Tarzán" es uno de ellos, pues ha recibido muchos palos por el abuso de los efectos digitales, que, sinceramente, después de haberla visto esta noche, me parece lo habitual en cualquier superproducción hollywoodiense de la actualidad. 

El imperialismo de las potencias europeas durante el XIX y su consecuente colonialismo me parece uno de los hechos más interesantes de la historia contemporánea ya que es una de las principales causas (tal vez la más importante) de los conflictos sociales, territoriales y económicos que se viven en el siglo XXI. Y es este transfondo histórico el aspecto que más me ha interesado al ver "La leyenda de Tarzán", porque lo que es la historia de John Clayton ya está muy trillada. No obstante, el film empieza bastante bien con la escena protagonizada por Cristoph Waltz y tampoco desmerece la presentación de John Clayton junto al personaje que interpreta Samuel L. Jackson. Y además cuenta con un guión incluso reflexivo para una propuesta de estas características, con un director sólido, aunque funcional, y un elenco entregado. 

la-leyenda-de-tarzan

El "retorno del rey" a África tiene su atractivo, y su encuentro con viejos amigos, tan humanos como animales, anima el relato. Es uno de los aciertos de la propuesta, ese tono revisionista, y consigue un buen equilibrio entre drama reflexivo y film de acción/aventuras. También hay algunos flashbacks marca de fábrica para contar el origen del personaje a las nuevas generaciones, pero se agradece su brevedad y poca relevancia en la trama. Por lo demás, un elenco en el que brilla Margot Robbie y tanto Jackson como Waltz repiten sus papeles de siempre, aunque menos cargante de lo habitual en el caso del primero. "La leyenda de Tarzán" es una película fluida, que se deja ver sin bostezos ni quejas enfervorecidas. No es una obra maestra del séptimo arte, pero es entretenida, que es lo que se espera de una superproducción veraniega como ésta, para toda la familia.

la-leyenda-de-tarzan

Título original: The Legend of Tarzan.

Director: David Yates.

Intérpretes: Alexander Skarsgård, Margot Robbie, Christoph Waltz, Samuel L. Jackson, Djimon Hounsou, Jim Broadbent, John Hurt.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Juan Gerardo Rodríguez

el-expreso-de-medianoche
Allá en el lejano año de 1983 en mi primer año de Universidad tuve como compañero y luego como mi mejor amigo al dueño de un aparato de alta tecnología llamado Betamax, en él Fausto y yo compartimos muchas horas de vuelo cinematográfico explorando cintas de distinta clase.

Jóvenes como éramos y con la novedad del aparatejo recién comprado nos atrevimos por primera vez con El exorcista (1973) y para tranquilizar los nervios optamos por una rareza llamada Vírgenes del espacio, de un género que ya podrán suponer, de la cual todavía él y yo guardamos algún grato recuerdo. La tercera película alquilada fue El expreso de medianoche.

Que en jerga carcelaria quiere decir evasión. En el filme no ocurre en el sentido grandilocuente pues el guión fue modificado muchas veces por cuestión de tensión dramática y por escasez de escenario, como Alan Parker relatara después, pues de las 3 cárceles originales de la novela se concentraría toda la acción en una sola y el escape de la misma que no es para nada épico ni espectacular no obstante en el contexto del filme funciona de maravilla y no puede ser concebido otro. Y aunque me he adelantado no creo que deje pistas spoiler porque más del 99% de los cinéfilos saben de lo que estoy hablando.

el-expreso-de-medianoche

La banda sonora estaba a cargo de Giorgio Moroder y ya habíamos escuchado en la radio muchas de sus melodías. Había un latido de corazón que condicionaba el ritmo de los nuestros, y cuando el protagonista Billy Hayes empezaba a ponerse nervioso nosotros también, que él sudaba nosotros igual, que latía más rápido y nosotros éramos todo taquicardia. El guardia de la aduana abría el bolso y nada, estábamos en un aeropuerto en Estambul, capital de Turquía, Billy y su novia Susan iban a subirse en el avión y qué pasaba, otra revisión, el guardia escrutaba a Billy y encontraba algo, ¡una bomba! Todos al suelo, pero no, sólo es hachís pegado al cuerpo, un simple contrabandista que tendría que pagar su atrevimiento.

La historia de Billy Hayes (Brad Davis en el papel de su vida) fue relatada por él mismo con ayuda de un escritor llamado William Hoffer, que cuenta como por ser sorprendido con 2 kilos hachís para consumo personal y para sus amigotes, es usado como pretexto para dar un escarmiento a todos quienes se atrevieran a retar al gobierno turco. Un cargo de posesión de drogas se transforma en narcotráfico y se niega toda apelación y posibilidad de extradición. Y como la tensión política de Turquía con Estados Unidos estaba en plena efervescencia gracias al bocazas de Nixon, el joven americano fue chivo expiatorio de un odio intercultural e intolerancia mutua siendo sentenciado a 4 años de cárcel de los cuales faltando 53 días para concluirlos es sometido a un nuevo juicio y condenado a cadena perpetua (después le reducirían a 30 años, por la eficiente intervención de su corrupto abogado).

el-expreso-de-medianoche

Sabiendo que todos sus esfuerzos y buen comportamiento les valía una lechuga a los turcos, luego de un fuerte y emotivo discurso (marca Oliver Stone) decide con sus compañeros de prisión Jimmy (Randy Quaid) y Max (John Hurt) tomar el expreso y valiéndose de un mapa que consiguió su compatriota intentarán evadirse por las catacumbas de la prisión, sin embargo son delatados por Rifki, un asqueroso prisionero que convive con ellos y hace dinero con todo lo que puede, ellos en retaliación lo depauperan y éste más horrible que una rata los inculpa con posesión de droga siendo castigados, en especial Jimmy que es molido a golpes por parte de los guardias. Billy loco de ira ejecutará uno de los actos de violencia más crudos y recordados de la historia: Le arrancará la lengua con sus dientes al soplón.

La película tiene muchas escenas impactantes que han sido homenajeadas, parodiadas e imitadas hasta la saciedad. La secuencia del intento de huida de Billy por las calles de Estambul , nuevamente acompasado de la música de Moroder solo para descubrir que va de nuevo a la cárcel. La presencia del jefe de prisión Hamidou un sádico pervertido a quien amaremos odiar. Otra en la cual mantiene un leve encuentro de ternura homosexual con un compañero que es resuelto con pura elegancia. Aquella, en la sección 13, el área destinada para los enfermos mentales, a la cual va a parar después de su venganza donde los enfermos giran cual noria hacia la derecha y él insiste en girar en sentido contrario como acto de rebeldía y, sobre todo, para mantener su cordura. Y la más dura, aquella del reencuentro con Susan, cuando va a visitarlo. Es posible que alguno de mis lectores no haya visto la película, así que no arruinaré el momento, pero para quienes la vieron saben de lo que hablo, qué escena más brutal.

el-expreso-de-medianoche

Técnicamente la película nos brinda una atmósfera irreal, la iluminación a cargo de Michael Seresin nos lleva a ambientes fantasmales y de una dureza desgarradora. Y aunque todavía no se inventaba la steadycam, un camarógrafo, cuyo nombre no preciso, tomó la cámara al hombro e improvisó movimientos que aunque dan aspecto de peli casera son verdaderamente impresionantes. La imposibilidad de rodar en Turquía facultó a que lo hicieran en la isla de Malta y de ahí que tuvieron que improvisar en escenarios y ambientaciones como ya se ha mencionado.

A pesar de guardar poco con la historia verdadera se basa en eventos verídicos, cierto que como Parker dice tras cámaras la historia se modificó por la ira y el resentimiento de Hayes, luego fue enriquecido por la literatura de un escritor que debía condensar el dramatismo y hacerlo más novelesco, después Oliver Stone tendría que modificarlo para hacer carne de guión cinematográfico en 3 borradores y luego el director tendría que adaptarse a lo que tenía. El hecho que los gobiernos Turco y norteamericano estaban es sus peores momentos diplomáticos y en aquel tiempo los prisioneros fueron piezas de su ajedrez político sin importarles sus vidas, y como se indica en el epílogo que 41 días después de la exhibición de la película en Cannes, los 2 gobiernos empezaron la negociación para intercambio de prisioneros. Es cierto que los turcos se nos muestran como los malvados y no hay uno solo simpático a lo largo del metraje. El mismo Hayes y Stone se disculparían años más tarde en un arrebato de corrección política. No se toca sino tangencialmente las grandes diferencia ideológicas entre oriente y occidente, sin embargo dados los tiempos actuales, podemos darnos cuenta que hasta la actualidad no ha cambiado para nada esta situación si bien es cierto que en la peli no se menciona para nada al islamismo. Un detalle que estoy olvidando es que los actores que realizan papeles no angloparlantes hablan en un idioma inventado para la filmación, no es turco, sino una mezcla de éste con armenio, griego, italiano y chipriota, para desconcertar a los personajes principales y al público dándonos una atmósfera más irreal y pesadillezca.

el-expreso-de-medianoche

Título original: Midnight Express.

Director: Alan Parker.

Intérpretes: Brad Davis, John Hurt, Bo Hopkins, Irene Miracle, Randy Quaid, Paolo Bonacelli, Mike Kellin, Michael Ensign.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Carlos Fernando Carrión Quezada

EL EXPRESO DE MEDIANOCHE.(1978). El drama carcelario de Alan Parker.

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Allá en el lejano año de 1983 en mi primer año de Universidad tuve como compañero y luego como mi mejor amigo al dueño de un aparato de alta tecnología llamado Betamax, en él Fausto y yo compartimos muchas horas de vuelo cinematográfico explorando cintas de distinta clase.

Jóvenes como éramos y con la novedad del aparatejo recién comprado nos atrevimos por primera vez con El exorcista (1973) y para tranquilizar los nervios optamos por una rareza llamada Vírgenes del espacio, de un género que ya podrán suponer, de la cual todavía él y yo guardamos algún grato recuerdo. La tercera película alquilada fue El expreso de medianoche.

Que en jerga carcelaria quiere decir evasión. En el filme no ocurre en el sentido grandilocuente pues el guión fue modificado muchas veces por cuestión de tensión dramática y por escasez de escenario, como Alan Parker relatara después, pues de las 3 cárceles originales de la novela se concentraría toda la acción en una sola y el escape de la misma que no es para nada épico ni espectacular no obstante en el contexto del filme funciona de maravilla y no puede ser concebido otro. Y aunque me he adelantado no creo que deje pistas spoiler porque más del 99% de los cinéfilos saben de lo que estoy hablando.

el-expreso-de-medianoche

La banda sonora estaba a cargo de Giorgio Moroder y ya habíamos escuchado en la radio muchas de sus melodías. Había un latido de corazón que condicionaba el ritmo de los nuestros, y cuando el protagonista Billy Hayes empezaba a ponerse nervioso nosotros también, que él sudaba nosotros igual, que latía más rápido y nosotros éramos todo taquicardia. El guardia de la aduana abría el bolso y nada, estábamos en un aeropuerto en Estambul, capital de Turquía, Billy y su novia Susan iban a subirse en el avión y qué pasaba, otra revisión, el guardia escrutaba a Billy y encontraba algo, ¡una bomba! Todos al suelo, pero no, sólo es hachís pegado al cuerpo, un simple contrabandista que tendría que pagar su atrevimiento.

La historia de Billy Hayes (Brad Davis en el papel de su vida) fue relatada por él mismo con ayuda de un escritor llamado William Hoffer, que cuenta como por ser sorprendido con 2 kilos hachís para consumo personal y para sus amigotes, es usado como pretexto para dar un escarmiento a todos quienes se atrevieran a retar al gobierno turco. Un cargo de posesión de drogas se transforma en narcotráfico y se niega toda apelación y posibilidad de extradición. Y como la tensión política de Turquía con Estados Unidos estaba en plena efervescencia gracias al bocazas de Nixon, el joven americano fue chivo expiatorio de un odio intercultural e intolerancia mutua siendo sentenciado a 4 años de cárcel de los cuales faltando 53 días para concluirlos es sometido a un nuevo juicio y condenado a cadena perpetua (después le reducirían a 30 años, por la eficiente intervención de su corrupto abogado).

el-expreso-de-medianoche

Sabiendo que todos sus esfuerzos y buen comportamiento les valía una lechuga a los turcos, luego de un fuerte y emotivo discurso (marca Oliver Stone) decide con sus compañeros de prisión Jimmy (Randy Quaid) y Max (John Hurt) tomar el expreso y valiéndose de un mapa que consiguió su compatriota intentarán evadirse por las catacumbas de la prisión, sin embargo son delatados por Rifki, un asqueroso prisionero que convive con ellos y hace dinero con todo lo que puede, ellos en retaliación lo depauperan y éste más horrible que una rata los inculpa con posesión de droga siendo castigados, en especial Jimmy que es molido a golpes por parte de los guardias. Billy loco de ira ejecutará uno de los actos de violencia más crudos y recordados de la historia: Le arrancará la lengua con sus dientes al soplón.

La película tiene muchas escenas impactantes que han sido homenajeadas, parodiadas e imitadas hasta la saciedad. La secuencia del intento de huida de Billy por las calles de Estambul , nuevamente acompasado de la música de Moroder solo para descubrir que va de nuevo a la cárcel. La presencia del jefe de prisión Hamidou un sádico pervertido a quien amaremos odiar. Otra en la cual mantiene un leve encuentro de ternura homosexual con un compañero que es resuelto con pura elegancia. Aquella, en la sección 13, el área destinada para los enfermos mentales, a la cual va a parar después de su venganza donde los enfermos giran cual noria hacia la derecha y él insiste en girar en sentido contrario como acto de rebeldía y, sobre todo, para mantener su cordura. Y la más dura, aquella del reencuentro con Susan, cuando va a visitarlo. Es posible que alguno de mis lectores no haya visto la película, así que no arruinaré el momento, pero para quienes la vieron saben de lo que hablo, qué escena más brutal.

el-expreso-de-medianoche

Técnicamente la película nos brinda una atmósfera irreal, la iluminación a cargo de Michael Seresin nos lleva a ambientes fantasmales y de una dureza desgarradora. Y aunque todavía no se inventaba la steadycam, un camarógrafo, cuyo nombre no preciso, tomó la cámara al hombro e improvisó movimientos que aunque dan aspecto de peli casera son verdaderamente impresionantes. La imposibilidad de rodar en Turquía facultó a que lo hicieran en la isla de Malta y de ahí que tuvieron que improvisar en escenarios y ambientaciones como ya se ha mencionado.

A pesar de guardar poco con la historia verdadera se basa en eventos verídicos, cierto que como Parker dice tras cámaras la historia se modificó por la ira y el resentimiento de Hayes, luego fue enriquecido por la literatura de un escritor que debía condensar el dramatismo y hacerlo más novelesco, después Oliver Stone tendría que modificarlo para hacer carne de guión cinematográfico en 3 borradores y luego el director tendría que adaptarse a lo que tenía. El hecho que los gobiernos Turco y norteamericano estaban es sus peores momentos diplomáticos y en aquel tiempo los prisioneros fueron piezas de su ajedrez político sin importarles sus vidas, y como se indica en el epílogo que 41 días después de la exhibición de la película en Cannes, los 2 gobiernos empezaron la negociación para intercambio de prisioneros. Es cierto que los turcos se nos muestran como los malvados y no hay uno solo simpático a lo largo del metraje. El mismo Hayes y Stone se disculparían años más tarde en un arrebato de corrección política. No se toca sino tangencialmente las grandes diferencia ideológicas entre oriente y occidente, sin embargo dados los tiempos actuales, podemos darnos cuenta que hasta la actualidad no ha cambiado para nada esta situación si bien es cierto que en la peli no se menciona para nada al islamismo. Un detalle que estoy olvidando es que los actores que realizan papeles no angloparlantes hablan en un idioma inventado para la filmación, no es turco, sino una mezcla de éste con armenio, griego, italiano y chipriota, para desconcertar a los personajes principales y al público dándonos una atmósfera más irreal y pesadillezca.

el-expreso-de-medianoche

Título original: Midnight Express.

Director: Alan Parker.

Intérpretes: Brad Davis, John Hurt, Bo Hopkins, Irene Miracle, Randy Quaid, Paolo Bonacelli, Mike Kellin, Michael Ensign.

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Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Carlos Fernando Carrión Quezada

un hombre para la eternidad
El argumento parte del asunto histórico centrado en las maniobras de Enrique VIII para poder repudiar y divorciarse de su primera esposa, Catalina de Aragón, ya que ésta no le proporciona la descendencia que desea. Además, el monarca ya tiene una nueva amante con la que pretende establecer un matrimonio legal, reconocido por la Iglesia católica. Con el pretexto de asegurar su linaje y, alegando que su primer matrimonio no fue del todo honesto, pues era la viuda de su hermano, inicia una batalla política y teológica contra el poder de la Iglesia católica. Pero sus intenciones son más complejas y sobre ese conflicto Iglesia- Estado existe en realidad todo un entramado geoestratégico contra potencias religiosas de la época como España y Francia. La cinta se centra en el conflicto que enfrenta al rey Enrique VIII (Robert Shaw) y a su reciente nombrado Lord Canciller Tomas Moro (Paul Scofield) tras la muerte de su predecesor, el Cardenal Thomas Wolsey (Orson Welles). Pero la historia nuclear, en realidad, es la que nos cuenta el enfrentamiento de un individuo con principios frente al poder reinante y el séquito que lo ampara, el cual excusa su ambición en el caprichoso manejo de las leyes. La escena inicial del film nos presenta a Tomas Moro como un hombre honesto, justo, buen conocedor de las leyes, la cuales respeta sin dejarse intimidar por ningún obsequio o presión de cualquier poder fáctico. Antes de morir su predecesor, su entrevista con el personaje que lo representa, Orson Welles como Cardenal sibilino, nos hace una interesante y global descripción de Moro.

- Cardenal Thomas Wolsey.  "Si pudiérais ver los hechos sin tanta moral, con un poco de sentido común, seríais un buen político."


un hombre para la eternidad

En efecto, Tomas Moro es un hombre que mantiene intacta su fe en dios y en la Iglesia católica, al mismo tiempo que es capaz de razonar y rebatir utilizando su gran intelecto. Un hombre honesto o un ingenuo, un dilema que cada cual debe resolver viendo la cinta. En una gran escena con su hija Margaret (Susannah York), cuando el cerco sobre él se va cerrando por llevarle la contraria al rey y no querer admitir su divorcio, siguiendo las órdenes del Papa que no cede ante el rey Enrique VIII, y viendo venir los difíciles momentos que se avecinan, ya que le obligarán a jurar que acepta a la nueva reina, Ana Bolena, como esposa según las leyes de la Iglesia, Tomas Moro recitará un diálogo que refleja toda su condición de hombre erudito, capaz de mantener un espíritu religioso y su razón.

-Tomás Moro: "Escucha, Meg. Dios hizo a los ángeles para revelar su esplendor. A los animales por su inocencia, a las plantas por su sencillez. Pero al hombre lo creó para que inteligentemente le sirviera con su razón…debemos servirnos de nuestro ingenio para escapar ante esta dificultad."

un hombre para la eternidad

El dilema que se presenta entonces está centrado entre mantener una conciencia individual, entre la libertad personal frente al poder y la presión de las Instituciones. La libertad de pensamiento y el criterio de Moro están por encima de todo (no de Dios, pues, como acaba de declarar Moro, de Él recibe el hombre la capacidad racional). Desde el momento en que Tomas Moro lleva la contraria al rey, sus contrincantes, entre ellos Thomas Cromwell (Leo Mc Kem) elaborarán todo un maquiavélico plan para conseguir que sea juzgado por traición . Mediante turbias maniobras, supuestamente amparadas en la ley, se mantendrán interesantes discursos dialécticos entre Moro y Cromwell. Sin embargo, aunque Tomas Moro sea presentado como hombre ingenuo por pensar que se librará de la ira del rey amparándose en el correcto uso de la Ley, sus conocimientos de la misma conducirán hacia una ardua tarea para poder juzgarlo por deslealtad. Es presionado por el Monarca, el Cardenal, el Secretario real, los Lores. Igualmente, lo hacen sus discípulos y criados. Unas veces por conveniencia y otras por propia ambición de poder y riqueza, como el caso de su antiguo discípulo, Richard/ Rich (John Hurt), elemento definitivo de la trama que consigue llevarlo a la muerte por traición. 


un hombre para la eternidad

Tomás Moro es descrito como hombre firme y severo, empezando consigo mismo. No es un fanático: «No tengo madera de mártir». Duda, flaquea, confiesa tener miedo y sufrir ansiedad. Tampoco desea ser un héroe. Pero no se lamenta, jamás maldice. Son conmovedoras y magníficamente interpretadas por Paul Scofield, las escenas donde quedan de manifiesto sus temores y vacilaciones, incluso su debilidad ante el temor de perder a su familia. Fred Zinnemann, con un guión basado en la obra teatral de su mismo autor, Robert Bolt, consigue trasladar grandes diálogos a la pantalla basándose en todo un magnífico elenco de actores, pero su cinta va más allá de la teatralidad del texto, ya que la excelente fotografía de Ted Moore nos regala unos paisajes y una puesta en escena absolutamente épica. También es destacable el vestuario, la ambientación y el magistral montaje que utiliza planos visuales bien para expresar ideas: Planos detalle de gárgolas, escudos o primeros planos de actores, con otros más paisajísticos que sirven de elipsis en la trama, como la visión a través de la pequeña ventana desde la Torre donde está encerrado Moro, la cual nos permite adivinar el paso del tiempo y las estaciones para hacernos conocer su larga estancia en prisión hasta su juicio y posterior ejecución. Un film que nos habla de la política, de las dinastías reinantes, de cómo se modificaban las leyes para proteger los deseos de los poderosos y de cómo un erudito se mantuvo firme hasta el final sin traicionar sus principios.


un hombre para la eternidad

Título original: A Man for All Seasons.

Director: Fred Zinnemann.

Intérpretes: Paul Scofield, Wendy Hiller, Leo McKern, Robert Shaw, Orson Welles, Susannah York, Nigel Davenport, John Hurt, Corin Redgrave, Colin Blakely, Cyril Luckham,Jack Gwillim.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

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UN HOMBRE PARA LA ETERNIDAD (1966). El drama histórico de Fred Zinnemann.

un hombre para la eternidad
El argumento parte del asunto histórico centrado en las maniobras de Enrique VIII para poder repudiar y divorciarse de su primera esposa, Catalina de Aragón, ya que ésta no le proporciona la descendencia que desea. Además, el monarca ya tiene una nueva amante con la que pretende establecer un matrimonio legal, reconocido por la Iglesia católica. Con el pretexto de asegurar su linaje y, alegando que su primer matrimonio no fue del todo honesto, pues era la viuda de su hermano, inicia una batalla política y teológica contra el poder de la Iglesia católica. Pero sus intenciones son más complejas y sobre ese conflicto Iglesia- Estado existe en realidad todo un entramado geoestratégico contra potencias religiosas de la época como España y Francia. La cinta se centra en el conflicto que enfrenta al rey Enrique VIII (Robert Shaw) y a su reciente nombrado Lord Canciller Tomas Moro (Paul Scofield) tras la muerte de su predecesor, el Cardenal Thomas Wolsey (Orson Welles). Pero la historia nuclear, en realidad, es la que nos cuenta el enfrentamiento de un individuo con principios frente al poder reinante y el séquito que lo ampara, el cual excusa su ambición en el caprichoso manejo de las leyes. La escena inicial del film nos presenta a Tomas Moro como un hombre honesto, justo, buen conocedor de las leyes, la cuales respeta sin dejarse intimidar por ningún obsequio o presión de cualquier poder fáctico. Antes de morir su predecesor, su entrevista con el personaje que lo representa, Orson Welles como Cardenal sibilino, nos hace una interesante y global descripción de Moro.

- Cardenal Thomas Wolsey.  "Si pudiérais ver los hechos sin tanta moral, con un poco de sentido común, seríais un buen político."


un hombre para la eternidad

En efecto, Tomas Moro es un hombre que mantiene intacta su fe en dios y en la Iglesia católica, al mismo tiempo que es capaz de razonar y rebatir utilizando su gran intelecto. Un hombre honesto o un ingenuo, un dilema que cada cual debe resolver viendo la cinta. En una gran escena con su hija Margaret (Susannah York), cuando el cerco sobre él se va cerrando por llevarle la contraria al rey y no querer admitir su divorcio, siguiendo las órdenes del Papa que no cede ante el rey Enrique VIII, y viendo venir los difíciles momentos que se avecinan, ya que le obligarán a jurar que acepta a la nueva reina, Ana Bolena, como esposa según las leyes de la Iglesia, Tomas Moro recitará un diálogo que refleja toda su condición de hombre erudito, capaz de mantener un espíritu religioso y su razón.

-Tomás Moro: "Escucha, Meg. Dios hizo a los ángeles para revelar su esplendor. A los animales por su inocencia, a las plantas por su sencillez. Pero al hombre lo creó para que inteligentemente le sirviera con su razón…debemos servirnos de nuestro ingenio para escapar ante esta dificultad."

un hombre para la eternidad

El dilema que se presenta entonces está centrado entre mantener una conciencia individual, entre la libertad personal frente al poder y la presión de las Instituciones. La libertad de pensamiento y el criterio de Moro están por encima de todo (no de Dios, pues, como acaba de declarar Moro, de Él recibe el hombre la capacidad racional). Desde el momento en que Tomas Moro lleva la contraria al rey, sus contrincantes, entre ellos Thomas Cromwell (Leo Mc Kem) elaborarán todo un maquiavélico plan para conseguir que sea juzgado por traición . Mediante turbias maniobras, supuestamente amparadas en la ley, se mantendrán interesantes discursos dialécticos entre Moro y Cromwell. Sin embargo, aunque Tomas Moro sea presentado como hombre ingenuo por pensar que se librará de la ira del rey amparándose en el correcto uso de la Ley, sus conocimientos de la misma conducirán hacia una ardua tarea para poder juzgarlo por deslealtad. Es presionado por el Monarca, el Cardenal, el Secretario real, los Lores. Igualmente, lo hacen sus discípulos y criados. Unas veces por conveniencia y otras por propia ambición de poder y riqueza, como el caso de su antiguo discípulo, Richard/ Rich (John Hurt), elemento definitivo de la trama que consigue llevarlo a la muerte por traición. 


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Tomás Moro es descrito como hombre firme y severo, empezando consigo mismo. No es un fanático: «No tengo madera de mártir». Duda, flaquea, confiesa tener miedo y sufrir ansiedad. Tampoco desea ser un héroe. Pero no se lamenta, jamás maldice. Son conmovedoras y magníficamente interpretadas por Paul Scofield, las escenas donde quedan de manifiesto sus temores y vacilaciones, incluso su debilidad ante el temor de perder a su familia. Fred Zinnemann, con un guión basado en la obra teatral de su mismo autor, Robert Bolt, consigue trasladar grandes diálogos a la pantalla basándose en todo un magnífico elenco de actores, pero su cinta va más allá de la teatralidad del texto, ya que la excelente fotografía de Ted Moore nos regala unos paisajes y una puesta en escena absolutamente épica. También es destacable el vestuario, la ambientación y el magistral montaje que utiliza planos visuales bien para expresar ideas: Planos detalle de gárgolas, escudos o primeros planos de actores, con otros más paisajísticos que sirven de elipsis en la trama, como la visión a través de la pequeña ventana desde la Torre donde está encerrado Moro, la cual nos permite adivinar el paso del tiempo y las estaciones para hacernos conocer su larga estancia en prisión hasta su juicio y posterior ejecución. Un film que nos habla de la política, de las dinastías reinantes, de cómo se modificaban las leyes para proteger los deseos de los poderosos y de cómo un erudito se mantuvo firme hasta el final sin traicionar sus principios.


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Título original: A Man for All Seasons.

Director: Fred Zinnemann.

Intérpretes: Paul Scofield, Wendy Hiller, Leo McKern, Robert Shaw, Orson Welles, Susannah York, Nigel Davenport, John Hurt, Corin Redgrave, Colin Blakely, Cyril Luckham,Jack Gwillim.

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B.S.O.:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

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Si llegados a este punto no he conseguido llamar vuestra atención es que tenéis un problema y de los gordos. porque un reparto de bestias pardas como el que tiene este film es tan difícil de encontrar como un trébol de cinco hojas y solo leer sus nombres ya provoca una sonrisa de satisfacción y unas expectativas desmedidas a cualquier cinéfilo que se precie. Dirigida en su debut tras las cámaras por el realizador Malcolm Venville "44 Inch Chest" es una pequeña gran obra de cámara casi teatral, un puñado de personajes en un prácticamente escenario único, brillantes diálogos y una estructura simple y elegante, de finos cortes bien engrasados por unos personajes que se complementan unos a otros como si de un puzzle se tratara. Los diálogos, con reminiscencias Tarantinianas, son la invitación más irresistible para hacerse acompañar de tan radical grupo de amigos durante hora y media. Pero al igual que como que ellos carecen de escrúpulos y remordimientos, el espectador acabará enganchado a tan siniestra compañía, y no querrá bajo ningún concepto que el The End aparezca en la pantalla. No hay cuestiones éticas, morales, o reflexiones filosóficas, ni buenos ni malos. No intenta dar un mensaje, ni siquiera busca la reflexión: tan solo expone el derrumbamiento de un hombre. 

44 inch chest

No hay enjuiciamiento de las acciones, solo exposición de ellas, la incesante tensión de no saber qué pasará y, sobre todo, cuándo pasará, es lo que la hace imprescindible en su visionado. Porque puede pasar todo o nada, porque puede pasar lo que desde un principio se sabe que va a pasar, o lo que nadie espera. Es esa adictiva sensación de miedo, de impaciencia, de incertidumbre lo que te enganchará a la butaca. Y son sus geniales atmósferas las que te moverán de un sentimiento a otro hasta casi rozar la locura y preguntarte si lo que estás viendo es real o imaginado. Del reparto al que he aludido antes, poco mas me puedo extender....un grupo de actores británicos en estado de gracia y sabemos lo que eso significa, encabezados por Ray Winstone el despechado y vengativo marido que nos mostrará todo el dolor, rabia y emoción que el destrozado Colin sentirá, o más bien expondrá, secuencia a secuencia. Del resto de actores todos brillan a un gran nivel un John Hurt intolerante y violento, un Ian McShane afectado y cínico, un Tom Wilkinson inseguro y pusilánime y un Stephen Dillane enigmático y críptico, ya los tenemos a todos juntos en un escenario y podemos hablar del amor, del fin de este, de la infidelidad y de los verdaderos culpables del final de una relación y como no de una venganza, que de eso al final es de lo que se trata y muy bien escrita por cierto, por los guionistas Louis Mellis y David Scinto autores asimismo del guión de la película británica de culto "Sexy Beast (2000)" con la que guarda no pocas similitudes.

44 inch chest

Director: Malcolm Venville.

Intérpretes: John Hurt, Ray Winstone, Ian McShane, Tom Wilkinson, Stephen Dillane, Melvil Poupaud, Joanne Whalley.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Ramón Abello Miñano

44 INCH CHEST (2009). La medida de la venganza.

44 inch chest
El mundo de Colin Diamond (Ray Winstone) se ha vuelto del revés está profundamente enamorado de su mujer, Liz (Joanne Whalley) pero ella va a abandonarlo por un camarero francés, Loverboy, con el que tiene una aventura. ¿Qué ha hecho Colin para merecer algo así? La amaba, se preocupaba por ella, a veces le llevaba flores… ¿y ahora va ella y hace esto? ¿Le arranca el corazón y lo tira como si nada? Está disgustado, está destrozado pero, sobre todo, está muy enfadado. No logra soportar el dolor, acaba explotando y ataca a su mujer.Ella huye. Sus amigos, una pandilla de individuos cuanto menos poco recomendables, se juntan para brindarle su apoyo Archie (Tom Wilkinson), quien aún vive con su madre, pese a la edad, Meredith (Ian McShane) un playboy homosexual, Peanut (John Hurt) el mayor de todos, y que demuestra una inagotable sed de sangre todo el tiempo y Mal (Stephen Dillane), de quien apenas llegamos a saber nada, Secuestran a Loverboy (Melvin Poupaud), se lo llevan a rastras a una vieja y ruinosa casa de Londres y lo encierran en un armario. Ahora Colin podrá darle su merecido a esa rata traidora. Incitado por su variopinto grupo de amigos, el ofendido marido deberá tomar una decisión. ¿Tiene intención de reparar el daño que ha sufrido? ¿Tiene intención de matar a sangre fría al amante de su mujer? 

44 inch chest

Si llegados a este punto no he conseguido llamar vuestra atención es que tenéis un problema y de los gordos. porque un reparto de bestias pardas como el que tiene este film es tan difícil de encontrar como un trébol de cinco hojas y solo leer sus nombres ya provoca una sonrisa de satisfacción y unas expectativas desmedidas a cualquier cinéfilo que se precie. Dirigida en su debut tras las cámaras por el realizador Malcolm Venville "44 Inch Chest" es una pequeña gran obra de cámara casi teatral, un puñado de personajes en un prácticamente escenario único, brillantes diálogos y una estructura simple y elegante, de finos cortes bien engrasados por unos personajes que se complementan unos a otros como si de un puzzle se tratara. Los diálogos, con reminiscencias Tarantinianas, son la invitación más irresistible para hacerse acompañar de tan radical grupo de amigos durante hora y media. Pero al igual que como que ellos carecen de escrúpulos y remordimientos, el espectador acabará enganchado a tan siniestra compañía, y no querrá bajo ningún concepto que el The End aparezca en la pantalla. No hay cuestiones éticas, morales, o reflexiones filosóficas, ni buenos ni malos. No intenta dar un mensaje, ni siquiera busca la reflexión: tan solo expone el derrumbamiento de un hombre. 

44 inch chest

No hay enjuiciamiento de las acciones, solo exposición de ellas, la incesante tensión de no saber qué pasará y, sobre todo, cuándo pasará, es lo que la hace imprescindible en su visionado. Porque puede pasar todo o nada, porque puede pasar lo que desde un principio se sabe que va a pasar, o lo que nadie espera. Es esa adictiva sensación de miedo, de impaciencia, de incertidumbre lo que te enganchará a la butaca. Y son sus geniales atmósferas las que te moverán de un sentimiento a otro hasta casi rozar la locura y preguntarte si lo que estás viendo es real o imaginado. Del reparto al que he aludido antes, poco mas me puedo extender....un grupo de actores británicos en estado de gracia y sabemos lo que eso significa, encabezados por Ray Winstone el despechado y vengativo marido que nos mostrará todo el dolor, rabia y emoción que el destrozado Colin sentirá, o más bien expondrá, secuencia a secuencia. Del resto de actores todos brillan a un gran nivel un John Hurt intolerante y violento, un Ian McShane afectado y cínico, un Tom Wilkinson inseguro y pusilánime y un Stephen Dillane enigmático y críptico, ya los tenemos a todos juntos en un escenario y podemos hablar del amor, del fin de este, de la infidelidad y de los verdaderos culpables del final de una relación y como no de una venganza, que de eso al final es de lo que se trata y muy bien escrita por cierto, por los guionistas Louis Mellis y David Scinto autores asimismo del guión de la película británica de culto "Sexy Beast (2000)" con la que guarda no pocas similitudes.

44 inch chest

Director: Malcolm Venville.

Intérpretes: John Hurt, Ray Winstone, Ian McShane, Tom Wilkinson, Stephen Dillane, Melvil Poupaud, Joanne Whalley.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Ramón Abello Miñano

el hombre elefante
Resultó cuanto menos sorprendente (es posible que su esposa Anne Bancroft que actúa en "The Elephant Man" tuviera algo que ver) que el reconocido comediante Mel Brooks, fuera quien produjera esta bella y aleccionadora obra de David Lynch después de que este dirigiera la inclasificable "Cabeza Borradora (1977)". El rechazo ante lo "estéticamente extraño, feo y considerado como horrible" son bajo mi punto de vista sensaciones arraigadas al ser humano, que pueden llevar a desastrosos equívocos. Por poner algunos ejemplos, tanto el jorobado de Notre Damme de Víctor Hugo como el Fantasma de la Ópera de Gaston Leroux, guardaban bajo su deforme aspecto, y en ocasiones violenta actitud, almas cándidas capaces de encontrar gusto y reciprocidad ante virtudes humanas. Pero el conocido como Hombre Elefante "John Merrick", a diferencia de los personajes de Hugo y Leroux existió. A finales del Siglo XIX un hombre afectado por una grave enfermedad, que provocó en él una deformidad que plagaba todo su físico de excrecencias y tumoraciones tales que instigaban al rechazo de absolutamente casi todo el mundo de su época, fue mostrado durante años como atracción de circo, hasta que el doctor Frederick Treves (Anthony Hopkins) halló a este "apestado social" para hacerse cargo de él como objeto de estudio. Treves es testigo de la vulneración de la humanidad de John Merrick (John Hurt), que es expuesto a modo de "freak" como espectáculo circense además de ser sometido a malos tratos, burlas y esclavismo.

el hombre elefante

Los consumidores de la deforme visión de Merrick ignoran en su mayoría, la infinidad de virtudes de sencillez, ternura, y la capacidad de aprender educación que muchos humanos querrían para sí. Treves acentuará, cuidará y educará en sensibilidad y modales al llamado hombre elefante, hasta ahondar en un alma atormentada, apartada y maltratada, simplemente por su destacada apariencia física. La historia del antiestético humano, se llevó al cine con distinguida maestría por David Lynch e interpretada por un John Hurt que tuvo que soportar un pesado maquillaje protésico que cubría todo su cuerpo, provocándole más de un quebradero de cabeza convirtiéndose detrás de su esfuerzo actoral que le llevó a la nominación al Oscar, en una perfecta imitación de la fisonomía de Merrick. El espectador poco a poco descubrirá bajo la distinguida dirección de Lynch en "El Hombre Elefante", el duro mundo de las ferias ambulantes que ya nos había desvelado anteriormente Tod Browning con "Freaks, laparada de los monstruos (1932)", pero en esta ocasión en la desigual e industrial época Victoriana. El maltrato de sus semejantes, la incomunicación y el sometimiento animal al que se ve forzado en el circo, todo envuelto en un neutro blanco y negro hacen de "El Hombre Elefante" una película triste y demoledora, pero a la vez también, un esperanzador mensaje que hace que el hombre como ser humano, sea capaz de mirar más allá de las ideas preconcebidas, y las hirientes etiquetas hacia lo que no comprendemos y tachamos injustamente, para profundizar en la sensibilidad y espiritualidad por encima de lo que vemos y juzgamos con nuestros ojos.


el hombre elefante

John Merrick era único en su malformación, pero también en cuanto a timidez y callada personalidad. Internado en un hospital tras el sufrimiento como burla en ferias ambulantes, la ternura desembocará en un sentimiento de solidaridad tutorial del doctor Treves hacia John, a través de unas ganas de comunicarse para ganarse la confianza y el cariño de un Merrick que se adaptará a un mundo que no está preparado para su "atípico aspecto". Un mundo que aborrece todo "lo distinto", que es incapaz de mostrar interés por lo que desconoce, y que seguirá con su hipócrita y superficial actitud ante un ser humano maravilloso, que en cuanto ganó popularidad tuvo el respeto de todos (destacando el que le toma el personaje de Bancroft). Un hombre que maravilló por su afable personalidad haciendo que fuera conocido por su aspecto, pero más conocido aún por su admirable bondad y sus protocolarias formas una vez educado por su sensible mentor, un mentor capaz de ver mas allá de su deformidad para encontrar a un hombre estupendo, al hombre elefante, el sr. John Merrick, una historia real. Como curiosidad, a modo de mayor afloramiento sensitivo, la música de Samuel Barber "Adagio for Strings" sirvió tanto para "El Hombre Elefante" como para los desastres de la guerra de Vietnam en "Platoon (1986)".

el hombre elefante


Título original:  The Elephant Man.

Director: David Lynch.

Intérpretes: Anthony Hopkins, John Hurt, Anne Bancroft, John Gielgud, Wendy Hiller, Freddie Jones, Dexter Fletcher.

Trailer:


B.S.O.:



Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

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Los consumidores de la deforme visión de Merrick ignoran en su mayoría, la infinidad de virtudes de sencillez, ternura, y la capacidad de aprender educación que muchos humanos querrían para sí. Treves acentuará, cuidará y educará en sensibilidad y modales al llamado hombre elefante, hasta ahondar en un alma atormentada, apartada y maltratada, simplemente por su destacada apariencia física. La historia del antiestético humano, se llevó al cine con distinguida maestría por David Lynch e interpretada por un John Hurt que tuvo que soportar un pesado maquillaje protésico que cubría todo su cuerpo, provocándole más de un quebradero de cabeza convirtiéndose detrás de su esfuerzo actoral que le llevó a la nominación al Oscar, en una perfecta imitación de la fisonomía de Merrick. El espectador poco a poco descubrirá bajo la distinguida dirección de Lynch en "El Hombre Elefante", el duro mundo de las ferias ambulantes que ya nos había desvelado anteriormente Tod Browning con "Freaks, laparada de los monstruos (1932)", pero en esta ocasión en la desigual e industrial época Victoriana. El maltrato de sus semejantes, la incomunicación y el sometimiento animal al que se ve forzado en el circo, todo envuelto en un neutro blanco y negro hacen de "El Hombre Elefante" una película triste y demoledora, pero a la vez también, un esperanzador mensaje que hace que el hombre como ser humano, sea capaz de mirar más allá de las ideas preconcebidas, y las hirientes etiquetas hacia lo que no comprendemos y tachamos injustamente, para profundizar en la sensibilidad y espiritualidad por encima de lo que vemos y juzgamos con nuestros ojos.


el hombre elefante

John Merrick era único en su malformación, pero también en cuanto a timidez y callada personalidad. Internado en un hospital tras el sufrimiento como burla en ferias ambulantes, la ternura desembocará en un sentimiento de solidaridad tutorial del doctor Treves hacia John, a través de unas ganas de comunicarse para ganarse la confianza y el cariño de un Merrick que se adaptará a un mundo que no está preparado para su "atípico aspecto". Un mundo que aborrece todo "lo distinto", que es incapaz de mostrar interés por lo que desconoce, y que seguirá con su hipócrita y superficial actitud ante un ser humano maravilloso, que en cuanto ganó popularidad tuvo el respeto de todos (destacando el que le toma el personaje de Bancroft). Un hombre que maravilló por su afable personalidad haciendo que fuera conocido por su aspecto, pero más conocido aún por su admirable bondad y sus protocolarias formas una vez educado por su sensible mentor, un mentor capaz de ver mas allá de su deformidad para encontrar a un hombre estupendo, al hombre elefante, el sr. John Merrick, una historia real. Como curiosidad, a modo de mayor afloramiento sensitivo, la música de Samuel Barber "Adagio for Strings" sirvió tanto para "El Hombre Elefante" como para los desastres de la guerra de Vietnam en "Platoon (1986)".

el hombre elefante


Título original:  The Elephant Man.

Director: David Lynch.

Intérpretes: Anthony Hopkins, John Hurt, Anne Bancroft, John Gielgud, Wendy Hiller, Freddie Jones, Dexter Fletcher.

Trailer:


B.S.O.:



Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

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alien el octavo pasajero
La nave comercial Nostromo, compuesta por siete tripulantes, se dirige rumbo a La Tierra después de terminar su misión en el espacio. Durante el trayecto, detectan una señal de socorro procedente de un planeta, en teoría, deshabitado. Una vez en el planeta, Kane y Lambert (dos de los tripulantes) descubren una nave de gigantescas dimensiones. En ella, se encuentran unos enormes huevos en donde de uno de ellos saldrá un extraño ser que atacará a Kane pegándose fuertemente en su rostro. Ante la desesperación de salvar a Kane es llevado a la nave, todo un error ya que el peligroso ser hará de las suyas en el interior del Nostromo al ir eliminando uno a uno a los miembros de la expedición. A finales de la década de los años 70, en plena fiebre del género de la ciencia ficción, gracias en gran medida a George Lucas y "La guerra de las galaxias (1977)" y los "Encuentros en la tercera fase (1977)" de Steven Spielberg, surgiría "Alien, el octavo pasajero", un indiscutible clásico de la historia del cine y obra magna en relación a la temática alienígena. El estadounidense Dan O´Bannon fue el encargado de llevar a cabo el guión del film, un polifacético cineasta que trabajó durante su carrera cinematográfica como director, guionista y actor e incluso participó en los efectos visuales de la mencionada "La guerra de las galaxias".

alien el octavo pasajero

Aunque "Alien, el octavo pasajero" fue su obra más representativa destacan en su trayectoria profesional "El trueno azul (1983)" dirigida por John Badham (película que tendría su propia serie televisiva en el año 1984) y "Desafío total (1990)", título de culto realizada por el holandés Paul Verhoeven e interpretada por el musculoso Arnold Schwarzenegger. Muchos tildaron el guión de O´Bannon como una copia de "El terror del más allá (1958)" y "Terror en el espacio (1965)", dos películas de serie B (una norteamericana y otra italiana) creadas en los años 50 y 60. En cierta manera tenían parte de razón ya que "Alien, el octavo pasajero" cuenta con muchas similitudes respecto a estas dos películas. A pesar de ello la historia de O´Bannon destaca sobre las dos mencionadas, no sólo por su guión, más oscuro y terrorífico, sino por la buena realización de Ridley Scott ("Blade runner (1982)"), un cineasta que a pesar del poco bagaje que tenía (por aquel entonces) en esto del séptimo demostraría sus grandes dotes como director.

alien el octavo pasajero

"Alien, el octavo pasajero" fue su segunda (o primera, si se ve desde el punto de vista de sus trabajos en tierras norteamericanas) después de debutar en el territorio británico con "Los duelistas (1977)"). Antes de su elección para llevar a cabo las riendas de la dirección se barajó el nombre de Walter Hill (director que nos haría disfrutar ese mismo año con "The Warriors (1979)", todo un clásico del cine de bandas callejeras). Walter Hill finalmente no la dirigiría pero iba a tener una estrecha relación con la película al ser uno de los productores del film, y la verdad que no le fue nada mal, ya que "Alien, el octavo pasajero" tuvo una fuerte aceptación por parte del público hasta el extremo de convertirse en uno de los films más taquilleros del año 1.979. Para la confección del alien se contó con los servicios de H.R.Giger para que fuera el encargado del diseño. Giger, incorporado por el propio Dan O´Bannon, fue para los que no lo conozcan un artista de nacionalidad suiza que dedicó parte de su vida al mundo de la pintura, la escultura y al diseño en general.

alien el octavo pasajero

No fue la única incursión cinematográfica de este gran artista también participaría en los diseños de "Dune (1984)", "Poltergeist II (1986)" y en los de "Species (1995)" y su posterior secuela "Species II (1998)". Este año tristemente nos dejaría a la edad de 74 años. El italiano Cario Rambaldi (también recordado por crear a otro de los populares alienígenas de la historia del cine como fue "E.T. El extraterrestre (1982)" de Steven Spielberg) sería el encargado de hacer realidad el diseño de Giger fabricándolo, mientras que el bailarín de origen nigeriano Bolaji Badejo de más de dos metros de altura le daría vida poniéndose bajo la piel de la criatura. Otro de los elementos destacados en el terreno visual, aparte del alien, sería la nave Nostromo, una nave diseñada por Jean Giraud y Ron Cobb y cuyo interiores fueron desarrollados en los estudios cinematográfico Shepperton de Inglaterra. Dentro de la nave pueden verse las escenas más angustiantes de la película, donde a través de unos dinámicos movimientos de cámara nos guiarían por cada uno de sus rincones y recovecos.

alien el octavo pasajero

A parte de los apartados técnicos hay que hacer mención la maravillosa partitura de Jerry Goldsmith, una banda sonora que alimentaría la atmósfera de terror y angustia que se respira en la película. El hecho de que gran parte del presupuesto del film fuera a parar a la confección de los decorados y a la realización de los efectos especiales hizo que no se reuniera un reparto de actores especialmente conocidos, siendo los nombres de John Hurt ("El hombre elefante (1980)", "La puerta del cielo (1980)") y Ian Holm ("Robin y Marian (1976)", "El señor de los anillos (2001)") los de mayor peso en la película. Para el papel principal y la que iba a ser a la postre la heroína en cuestión, se escogería a Sigourney Weaver (tras rechazarlo Meryl Streep), un actriz prácticamente desconocida por aquel entonces, donde sólo la habíamos visto en un breve papel en "Annie Hall (1977)" de Woody Allen. Para la actriz su personaje de la teniente Ripley le iba a suponer la consagraración en el entorno del séptimo arte al mismo tiempo de inmortalizarse como una de las grandes heroínas de la historia del cine, como lo fueron Jane Fonda en "Barbarella (1967)", Linda Hamilton en "Terminator (1984)") o Carrie-Anne Moss  en "Matrix (1999)", entre otras.

alien el octavo pasajero

Acompañando a Sigourney Weaver y a los mencionados John Hurt e Ian Holm completarían el grupo de los siete (bueno 8 si contamos al gato) tripulantes del Nostradamos, estos fueron Yaphet Kotto ("Vive y deja morir (1973)", "Perseguido (1987)"), Tom Skerritt ("M.A.S.H. (1970)", "Top Gun (1986)"), Harry Dean Stanton ("1997: Rescate en Nueva York (1981)") y a la actriz Veronica Cartwrigt ("La invasión de los ultracuerpos (1978)"), cuyo nombre también fue barajado para encarnar a la teniente Ripley. Entre sus escenas del film destacó el momento del alien saliendo del pecho de Kane o ese instante de la teniente Ripley en camisilla y bragas haciendo frente al bicho en cuestión. Sin lugar a dudas, "Alien, el octavo pasajero" fue una película que marcaría a obras posteriores del género de la ciencia ficción, donde emularían su formula sin conseguir con ello los resultados esperados, entre estas obras nos encontraríamos películas como "La galaxia del terror (1981)" o "Leviathan. El demonio del abismo (1989)". La mayoria de penosa calidad.

alien el octavo pasajero

De igual forma, "Alien, el octavo pasajero" iba a ser continuada por tres secuelas (sin contar la secuela no autorizada "Alien 2: Sobre la tierra (1980)") donde iba a seguir describiendo las aventuras de la teniente Ripley frente a los peligrosos aliens. Las secuelas en cuestión fueron: "Aliens el regreso (1986)" rodada por James Cameron, donde el realizador aumentaría el nivel de acción de su predecesora, "Alien 3 (1991)" donde un debutante David Fincher, antes de consagrarse en sus dos obras junto a Brad Pitt, "Seven (1995)" y "El club de la lucha (1999)", daría un toque "videoclipero" a la saga y el francés Jean-Pierre Jeunet (autor de la maravillosa "Amelie (2001)" cerraría la franquicia (hasta el momento) con "Alien resurrection (1997)", un mediocre film donde ponían a la teniente Ripley como un clon.

alien el octavo pasajero

A parte de estas secuelas, los productores quisieron seguir obteniendo beneficios de esta criatura espacial enfrentándola con otro de los monstruos populares de los años 80 como fue "Depredador", una formula que también usaron con dos iconos del cine de terror como fueron Jason Voorhees y Freddy Krueger en "Freddy contra Jason (2003)". La película en cuestión se tituló "Aliens vs Predator (2004)" y a pesar de sus malas criticas (fue nominada a los premios razzies) se creó una segunda parte, "Aliens vs Predator (2007)", peor aún que su predecesora. En el 2012, Ridley Scott crearía un especie de precuela titulada "Prometheus" que también defraudaría a los seguidores de la saga y mostraría la decadencia que esta teniendo el realizador en la etapa actual. Abandonando el apartado cinematográfico "Alien" aprovecharía su tirón comercial para también incorporarse al mundo del cómic y los videojuegos donde fue muy bien recibido por la legión de seguidores que cuenta.

Frase para recordar: "En el espacio nadie te oirá gritar".


alien el octavo pasajero
alien el octavo pasajero













Titulo original: Alien.

Director: Ridley Scott.

Intérpretes: Sigourney Weaver, John Hurt, Yaphet Kotto, Tom Skerritt, Veronica Cartwright,Harry Dean Stanton, Ian Holm.


Trailer:



B.S.O.:



Información complementaria:
Sigourney Weaver

Reseña escrita por Jesús Fariña 
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ALIEN, EL OCTAVO PASAJERO (1979). Terror en el espacio.

alien el octavo pasajero
La nave comercial Nostromo, compuesta por siete tripulantes, se dirige rumbo a La Tierra después de terminar su misión en el espacio. Durante el trayecto, detectan una señal de socorro procedente de un planeta, en teoría, deshabitado. Una vez en el planeta, Kane y Lambert (dos de los tripulantes) descubren una nave de gigantescas dimensiones. En ella, se encuentran unos enormes huevos en donde de uno de ellos saldrá un extraño ser que atacará a Kane pegándose fuertemente en su rostro. Ante la desesperación de salvar a Kane es llevado a la nave, todo un error ya que el peligroso ser hará de las suyas en el interior del Nostromo al ir eliminando uno a uno a los miembros de la expedición. A finales de la década de los años 70, en plena fiebre del género de la ciencia ficción, gracias en gran medida a George Lucas y "La guerra de las galaxias (1977)" y los "Encuentros en la tercera fase (1977)" de Steven Spielberg, surgiría "Alien, el octavo pasajero", un indiscutible clásico de la historia del cine y obra magna en relación a la temática alienígena. El estadounidense Dan O´Bannon fue el encargado de llevar a cabo el guión del film, un polifacético cineasta que trabajó durante su carrera cinematográfica como director, guionista y actor e incluso participó en los efectos visuales de la mencionada "La guerra de las galaxias".

alien el octavo pasajero

Aunque "Alien, el octavo pasajero" fue su obra más representativa destacan en su trayectoria profesional "El trueno azul (1983)" dirigida por John Badham (película que tendría su propia serie televisiva en el año 1984) y "Desafío total (1990)", título de culto realizada por el holandés Paul Verhoeven e interpretada por el musculoso Arnold Schwarzenegger. Muchos tildaron el guión de O´Bannon como una copia de "El terror del más allá (1958)" y "Terror en el espacio (1965)", dos películas de serie B (una norteamericana y otra italiana) creadas en los años 50 y 60. En cierta manera tenían parte de razón ya que "Alien, el octavo pasajero" cuenta con muchas similitudes respecto a estas dos películas. A pesar de ello la historia de O´Bannon destaca sobre las dos mencionadas, no sólo por su guión, más oscuro y terrorífico, sino por la buena realización de Ridley Scott ("Blade runner (1982)"), un cineasta que a pesar del poco bagaje que tenía (por aquel entonces) en esto del séptimo demostraría sus grandes dotes como director.

alien el octavo pasajero

"Alien, el octavo pasajero" fue su segunda (o primera, si se ve desde el punto de vista de sus trabajos en tierras norteamericanas) después de debutar en el territorio británico con "Los duelistas (1977)"). Antes de su elección para llevar a cabo las riendas de la dirección se barajó el nombre de Walter Hill (director que nos haría disfrutar ese mismo año con "The Warriors (1979)", todo un clásico del cine de bandas callejeras). Walter Hill finalmente no la dirigiría pero iba a tener una estrecha relación con la película al ser uno de los productores del film, y la verdad que no le fue nada mal, ya que "Alien, el octavo pasajero" tuvo una fuerte aceptación por parte del público hasta el extremo de convertirse en uno de los films más taquilleros del año 1.979. Para la confección del alien se contó con los servicios de H.R.Giger para que fuera el encargado del diseño. Giger, incorporado por el propio Dan O´Bannon, fue para los que no lo conozcan un artista de nacionalidad suiza que dedicó parte de su vida al mundo de la pintura, la escultura y al diseño en general.

alien el octavo pasajero

No fue la única incursión cinematográfica de este gran artista también participaría en los diseños de "Dune (1984)", "Poltergeist II (1986)" y en los de "Species (1995)" y su posterior secuela "Species II (1998)". Este año tristemente nos dejaría a la edad de 74 años. El italiano Cario Rambaldi (también recordado por crear a otro de los populares alienígenas de la historia del cine como fue "E.T. El extraterrestre (1982)" de Steven Spielberg) sería el encargado de hacer realidad el diseño de Giger fabricándolo, mientras que el bailarín de origen nigeriano Bolaji Badejo de más de dos metros de altura le daría vida poniéndose bajo la piel de la criatura. Otro de los elementos destacados en el terreno visual, aparte del alien, sería la nave Nostromo, una nave diseñada por Jean Giraud y Ron Cobb y cuyo interiores fueron desarrollados en los estudios cinematográfico Shepperton de Inglaterra. Dentro de la nave pueden verse las escenas más angustiantes de la película, donde a través de unos dinámicos movimientos de cámara nos guiarían por cada uno de sus rincones y recovecos.

alien el octavo pasajero

A parte de los apartados técnicos hay que hacer mención la maravillosa partitura de Jerry Goldsmith, una banda sonora que alimentaría la atmósfera de terror y angustia que se respira en la película. El hecho de que gran parte del presupuesto del film fuera a parar a la confección de los decorados y a la realización de los efectos especiales hizo que no se reuniera un reparto de actores especialmente conocidos, siendo los nombres de John Hurt ("El hombre elefante (1980)", "La puerta del cielo (1980)") y Ian Holm ("Robin y Marian (1976)", "El señor de los anillos (2001)") los de mayor peso en la película. Para el papel principal y la que iba a ser a la postre la heroína en cuestión, se escogería a Sigourney Weaver (tras rechazarlo Meryl Streep), un actriz prácticamente desconocida por aquel entonces, donde sólo la habíamos visto en un breve papel en "Annie Hall (1977)" de Woody Allen. Para la actriz su personaje de la teniente Ripley le iba a suponer la consagraración en el entorno del séptimo arte al mismo tiempo de inmortalizarse como una de las grandes heroínas de la historia del cine, como lo fueron Jane Fonda en "Barbarella (1967)", Linda Hamilton en "Terminator (1984)") o Carrie-Anne Moss  en "Matrix (1999)", entre otras.

alien el octavo pasajero

Acompañando a Sigourney Weaver y a los mencionados John Hurt e Ian Holm completarían el grupo de los siete (bueno 8 si contamos al gato) tripulantes del Nostradamos, estos fueron Yaphet Kotto ("Vive y deja morir (1973)", "Perseguido (1987)"), Tom Skerritt ("M.A.S.H. (1970)", "Top Gun (1986)"), Harry Dean Stanton ("1997: Rescate en Nueva York (1981)") y a la actriz Veronica Cartwrigt ("La invasión de los ultracuerpos (1978)"), cuyo nombre también fue barajado para encarnar a la teniente Ripley. Entre sus escenas del film destacó el momento del alien saliendo del pecho de Kane o ese instante de la teniente Ripley en camisilla y bragas haciendo frente al bicho en cuestión. Sin lugar a dudas, "Alien, el octavo pasajero" fue una película que marcaría a obras posteriores del género de la ciencia ficción, donde emularían su formula sin conseguir con ello los resultados esperados, entre estas obras nos encontraríamos películas como "La galaxia del terror (1981)" o "Leviathan. El demonio del abismo (1989)". La mayoria de penosa calidad.

alien el octavo pasajero

De igual forma, "Alien, el octavo pasajero" iba a ser continuada por tres secuelas (sin contar la secuela no autorizada "Alien 2: Sobre la tierra (1980)") donde iba a seguir describiendo las aventuras de la teniente Ripley frente a los peligrosos aliens. Las secuelas en cuestión fueron: "Aliens el regreso (1986)" rodada por James Cameron, donde el realizador aumentaría el nivel de acción de su predecesora, "Alien 3 (1991)" donde un debutante David Fincher, antes de consagrarse en sus dos obras junto a Brad Pitt, "Seven (1995)" y "El club de la lucha (1999)", daría un toque "videoclipero" a la saga y el francés Jean-Pierre Jeunet (autor de la maravillosa "Amelie (2001)" cerraría la franquicia (hasta el momento) con "Alien resurrection (1997)", un mediocre film donde ponían a la teniente Ripley como un clon.

alien el octavo pasajero

A parte de estas secuelas, los productores quisieron seguir obteniendo beneficios de esta criatura espacial enfrentándola con otro de los monstruos populares de los años 80 como fue "Depredador", una formula que también usaron con dos iconos del cine de terror como fueron Jason Voorhees y Freddy Krueger en "Freddy contra Jason (2003)". La película en cuestión se tituló "Aliens vs Predator (2004)" y a pesar de sus malas criticas (fue nominada a los premios razzies) se creó una segunda parte, "Aliens vs Predator (2007)", peor aún que su predecesora. En el 2012, Ridley Scott crearía un especie de precuela titulada "Prometheus" que también defraudaría a los seguidores de la saga y mostraría la decadencia que esta teniendo el realizador en la etapa actual. Abandonando el apartado cinematográfico "Alien" aprovecharía su tirón comercial para también incorporarse al mundo del cómic y los videojuegos donde fue muy bien recibido por la legión de seguidores que cuenta.

Frase para recordar: "En el espacio nadie te oirá gritar".


alien el octavo pasajero
alien el octavo pasajero













Titulo original: Alien.

Director: Ridley Scott.

Intérpretes: Sigourney Weaver, John Hurt, Yaphet Kotto, Tom Skerritt, Veronica Cartwright,Harry Dean Stanton, Ian Holm.


Trailer:



B.S.O.:



Información complementaria:
Sigourney Weaver

Reseña escrita por Jesús Fariña 
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la puerta del cielo 1980
"En 1919, Charles Chaplin, Mary Pickford, Douglas Fairbanks y D.W. Griffith, quizás cuatro de las personas más famosas sobre la tierra, fundaron su propio estudio: United Artists. Hollywood no había visto nada igual. Una compañía de cine que iba a ser dirigida por el talento. Pero en el invierno de 1979, dos jóvenes ejecutivos, desesperados por producir películas que les proporcionasen los premios de la academia, decidieron hacer el film que destruiría la compañía...". Es el comienzo de "Final Cut: The making and unmaking Heaven’s gate (2004)" de Michael Epstein. Magnífico documental de 55 minutos, narrado por Willem Dafoe, que repasa los avatares y complejidades alrededor de este majestuoso film, punto de inflexión en la implacable caída en desgracia del realizador Michael Cimino, juzgado, condenado, y declarado culpable, sin redención posible, del hundimiento de la major de Hollywood. United Artists fue vendida en 1981 por su propietaria, Transamerica Corporation (conglomerado empresarial dedicado principalmente a seguros e inversiones, que la había adquirido en 1967), a Metro Goldwyn Mayer. Ambas fueron reconvertidas (bajo las siglas MGM/UA) en distribuidoras de su inmenso catálogo durante años (surtiendo televisiones de pago, como la del magnate Ted Turner, Turner Classics Movies). En noviembre de 2006 Tom Cruise y su socia, la productora Paula Wagner, promovieron la resurrección, con el nombre de United Artists Entertainment LLC. El paso del tiempo ha demostrado que la venta de United Artists fue más una cuestión de imagen y estrategia empresarial que una colosal ruina en sí, pues el Holding Transamerica Corporation, podía afrontar sin problemas las pérdidas económicas derivadas de la película.

la puerta del cielo

Michael Cimino había comenzado su carrera en el mundo del cine como guionista, firmando los libretos de "Naves Misteriosas (1972)" de Douglas Trumbull y "Harry el Fuerte (1973)" de Ted Post. Probablemente, debido a su trabajo en esta última (firmado junto al guionista y también futuro realizador, John Milius), Clint Eastwood le produjo su debut en la dirección, la excelente "Un Botín de 500.000 dólares (1974)", perfecto vehículo de lucimiento para Eastwood actor y para su compañero de reparto Jeff Bridges (por cuya interpretación recibió una nominación al Óscar de la academia como mejor actor secundario). Cimino cosechó un enorme éxito de público y crítica con su siguiente film, "El Cazador (1978)". Constituye una reposada, compleja y nada complaciente mirada a la juventud estadounidense de entonces y particularmente a la influencia en las vidas de los desencantados protagonistas de un conflicto tan contradictorio y anti-heroico, como la impopular guerra de Vietnam. Un filme muy equilibrado con ecos de la prosa nostálgica de los novelistas de la llamada generación perdida (la de autores tan ilustres como Ernest Hemingway o Scott Fitzgerald), que prevalece como una de las grandes películas del cine americano de entonces. Cimino recibió de manos de Francis Ford Coppola la estatuilla al mejor director y de las de John Wayne, el oscar a la mejor película del año 1979. La industria del cine estaba rendida incondicionalmente a sus pies. 

la puerta del cielo


Para su siguiente trabajo, el laureado realizador llega a un acuerdo con United Artists para la realización de un guión escrito por aquél desde 1971 denominado entonces "The Johnson’s county War", inspirado en un suceso real acontecido en el estado de Wyoming en 1892, donde los todopoderosos caciques y tratantes de ganado, emprendieron una lucha sin cuartel para expulsar de sus tierras a emigrantes venidos desde Centro-Europa y Rusia, en busca de la tierra prometida. Cimino recibió un “cheque en blanco” por parte de la productora y suscribió uno de los contratos más blindados y ventajosos para un director de cine hasta ese momento, que le permitió contar su particular visión del hecho histórico, enquistado en la cultura popular americana, a su entero capricho. Significó un control total sobre las decisiones de producción, así como sobre el montaje final. United Artists sufría un profundo cambio en la cúpula directiva, pues, a consecuencia de una prolongada disputa salarial, muchos ejecutivos de la compañía la abandonaron para formar Orion Pictures, al auspicio de la todo poderosa Warner, con distribución de Metro Goldwin Mayer. Los nuevos ejecutivos necesitaban producir grandes películas para afincarse en sus cargos. Para ello fichaban jóvenes cineastas con talento. Cimino, sin duda uno de los cineastas del momento, traía un guión que él mismo definía como "Grandes esperanzas a la americana", pero que la 20th Century Fox había rechazado, calificándolo como "... un trabajo insatisfactorio, carente de ritmo y humor, oscuro y oblícuo...".

la puerta del cielo


Existe muchísima literatura acerca de la arrogancia de Cimino a la hora de gastar y triplicar el presupuesto inicial, a la hora de repetir una y otra vez las tomas, incluso las más sencillas, respecto a cómo se empeñó en vestir casi personalmente a todos y cada uno de los extras (más de 1200), el maltrato a éstos, que sufrían accidentes por doquier, provocando su deserción y el consiguiente retraso en el rodaje, sobre cómo ordenó la demolición de los edificios construidos en una calle del set levantado en el Glacier National Park de Montana, porque necesitaba una mayor amplitud para los movimientos de cámara que tenía en mente... Todo era poco en esa neurótica búsqueda hacia la perfección que subyace en la realización de la película. El Ayatolá Cimino, apodo recibido por el equipo de producción, se retrasó considerablemente en el calendario de rodaje (causando unos gastos adicionales diarios de 200.000 dólares), tanto, que a punto estuvo de perder el derecho sobre el montaje final. Se dejaron de filmar otros proyectos de la compañía que tenían luz verde, para insuflar presupuesto adicional, a lo que era ya un despropósito financiero. Todo parecía poco para "La Puerta del Cielo". Los productores cedieron, pensando que sería imposible que otro director acabase la película. Cedieron, en la idea de que tendrían una obra maestra en sus manos que compensaría todos los sinsabores de rodaje y la petulancia del director.

la puerta del cielo


Una vez concluyó el rodaje, el realizador se encerró en la sala de montaje y contrató un guardia de seguridad para que impidiera que nadie, ni siquiera los productores, interfirieran en su labor. Tras múltiples quebraderos de cabeza (sobre todo para los productores) y un presupuesto final de alrededor de 40 millones de dólares de entonces (sobre uno inicial de 11.6 millones), y entre 220 y 500 horas (según la fuente), de metraje filmados, Cimino presentó en Nueva York, el 18 de noviembre de 1980 un montaje de 219 minutos (en reducción del inicial de 325 minutos por exigencias de los productores), que fue ignorado por el público y recibió demoledoras reseñas por parte de la crítica especializada. Se retiró la película, cancelando los estrenos por todo el país. Cimino se volvió a encerrar en la sala de montaje y de ahí salió una versión de unos 149 minutos que se estrenó el 23 de abril de 1981, en la Exposición Internacional de Cine de Los Ángeles. Abucheos y críticas implacables volvieron a liderar la recepción de la película.
  
la puerta del cielo


El New york Times abrió la veda publicando la opinión del crítico Vincent Canby: "La puerta del cielo fracasa tan completamente, que uno sospecha que Cimino vendió su alma al diablo para conseguir el éxito de El Cazador, y ahora el diablo ha venido a cobrarse la deuda... la puerta del cielo en un desastre incalificable". Canby afirma en su crítica, que Cimino debería devolver sus oscars, y que contó en el rodaje con un presupuesto de 50.000 dólares para cocaína. Este último aspecto ha sido desmentido categóricamente por el realizador.Por su parte el carismático y agudo crítico de Chicago, Roger Ebert, escribió: " ...Si la película carecía de forma con cuatro horas, resulta insípida con 140 minutos. En cualquiera de sus longitudes está fotografiada y montada con tanta incompetencia que hay veces en las que ni siquiera estamos seguros de qué personajes estamos viendo...", "... esta película representa cómo tirar 36 millones de dólares por la ventana. Es el más escandaloso desperdicio de cine que he visto nunca...".

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En nuestro país, el periodista y director de la Semana Internacional de Cine de Valladolid, Fernando, Lara escribió para La Calle, en octubre de 1981, que la película "... falla estrepitosamente por sus cuatro costados, desde un guión que nunca se centra en lo que quiere decir hasta una realización incapaz de ocultar su torpeza, pasando por unos majestuosos baches narrativos y una descompensación entre los medios utilizados y aquello que se pretendía contar...". Continúa Lara: "... Cimino, uno de los “niños bonitos” del Hollywood de hoy, ensoberbecido por el éxito de su odisea El Cazador, ha seguido para mal, aquello que dijo Orson Welles de que había entrado en los estudios como un crío al que le han dejado un montón de juguetes que ni siquiera sabe manejar... la diferencia es que a Welles le salió Ciudadano Kane y a Cimino algo tan superfallido como La Puerta del Cielo...".

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Carlos Aguilar en su Guía del cine (Ediciones Cátedra, 1995), afirma: "El tercer largometraje de Cimino, célebre por la hecatombe económica que precipitó sobre sus productores. Puede entenderse: el exceso de medios no basta para disipar el cúmulo de errores que comete el film al intentar aunar en un “western” crepuscular, la revisión histórica, la baza social y la autocontemplación esteticista" .Por su parte Juan Tejero en su libro ¡Este Rodaje es la guerra! (T&B editores, 2003), dispone "... lo que hace todo más triste son los ocasionales destellos de brillantez que sugieren que, en algún lugar de este indigesto material, había una buena película luchando por tomar forma...". Sentencia Tejero: “... el abreviado montaje final de la puerta del cielo confirma que, en realidad, los árboles nunca le dejaron ver el bosque. Y no fue hasta que hubo podado todos esos árboles cuando descubrió que no había ningún bosque en absoluto. Nunca lo había habido”.

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El inmediato y estrepitoso fracaso de la película (1.300.000 dólares de recaudación el primer fin de semana, y alrededor de 3.500.000 dólares en toda su andadura comercial, sobre un coste final inconfesado, incluyendo gastos de promoción y distribución, de más de cien millones), acabó con la carrera del recién nombrado presidente de la United Artists, Andy Albeck, quien dimitió resignado, y con la del jefe de producción Steven Bach, que fue despedido, junto a otros cuatro ejecutivos de la compañía. Bach escribió el libro "Final Cut, Art, money and ego in the making of Heaven´s gate" .La guinda del pastel, vino dada por unas declaraciones del propio Cimino, totalmente desafortunadas. El realizador afirmó. “... un amigo me dijo que hicimos la película para la generación errónea... Una vez fuimos un país que valoraba la habilidad y el individualismo. Creo que estamos en el proceso gradual de perder la importancia que dábamos a esas cualidades”. Tales declaraciones que hacen pensar que probablemente Cimino habría hecho una aproximación muy personal a la novela El Manantial de Ayn Rand, todo un canto al individualismo y la integridad, frente a la mediocridad colectiva que, se supone, sería su siguiente proyecto para United Artists.

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La estrategia de la industria ante el desastre fue diáfana y contundente: cerrar filas en torno al megalómano realizador. Como quiera que Michael Cimino tuvo el control total de la producción, la culpa del debacle era por completo suya, y de su arrogancia. Cimino, según los productores, había olvidado que la finalidad del cine de Hollywood era entretener y ser rentable. Este fracaso, unido al estrepitoso del año siguiente, el de Francis Ford Coppola con su película-empeño personal, la excelente "Corazonada (1982)", que acabó con el sueño de su estudio alternativo Zoetrope, supusieron las excusas perfectas para rediseñar la manera de hacer cine en la industria. Lejos, bien lejos, quedaba la megalomanía de los realizadores del denominado new Hollywood, ese cine surgido a finales de los 60, cuyo origen muchos teóricos del cine lo sitúan en "Bonnie & Clyde (1967)", de Arthur Penn, que eclosionó en los 70 (con la generación de Spielberg, Coppola, De Palma, o Scorsese), que combina el tono marcadamente intelectual, con el espectáculo y entretenimiento y que, al responder la taquilla, otorgó a los realizadores, el control total sobre los productos. El control sobre las decisiones y el resultado final, volvía irremisiblemente a los ejecutivos de los estudios, como antaño, en los tiempos de Louis B. Mayer. La diferencia, sin embargo era notoria. Meyer o Irving Thalberg, eran hombres de cine, mientras que en los 80, las productoras llevaban años en manos de conglomerados empresariales cuyos ejecutivos no tenían la más remota idea del proceso de hacer cine. Es el modelo que prevalece en la actualidad. 

la puerta del cielo


Se coloca a Michael Cimino en la inconfesable lista negra, la que le cierra todas las puertas del negocio del cine para futuros proyectos. Se le otorga el premio Razzie al peor director de 1982 y su carrera es lanzada a la deriva del ostracismo, salvada ocasionalmente por algún productor avispado como Dino de Laurentiis, quien le produciría largometrajes magníficos como "Manhattan Sur (1984)" y "37 horas desesperadas (1990)", que el director afrontó con encomiable oficio. Será ese hermoso poema visual titulado "Sunchaser (1996)" su último trabajo tras las cámaras, sin contar su participación en el filme colectivo "A cada uno su cine (2007)", donde se recopilan 35 cortometrajes, dirigidos por realizadores como Theo Angelopoulos, Chen Kaige, Olivier Assayas, los Hermanos Cohen o Manoel de Oliveira, con ocasión al 60 aniversario del Festival de Cannes. Cimino continúa en la actualidad hablando de cine con su entusiasmo casi intacto. Ha continuado escribiendo guiones y planificando películas (tiene escrito un libreto en el dialecto Sioux, con el que pretende, nada menos, que la reconciliación de América con la nación india), pero nadie toca a su puerta. Michael Cimino estaba convencido que "La Puerta del Cielo" le daría su lugar en la historia del cine... tenía razón.

la puerta del cielo


Analizando esta obra, más de 30 años después, en su versión íntegra (que pudimos ver en España por vez primera gracias a un cuidado pase en TVE, en los tiempos en los que su directora era la realizadora Pilar Miró), quizá sea momento de ir al valor de la obra en sí, pues el tiempo coloca todo en su preciso lugar. Las críticas sufridas por la película en su momento, algunas de las cuales hemos citado más arriba, se centraron prácticamente en la arrogancia del gasto, en la prepotencia del realizador y en cierto anecdotario “rosa” del rodaje. Tales circunstancias, sin duda, nublaron el buen juicio. Tal vez, parafraseando a Juan Tejera en su excelente libro, los árboles no dejaron a los críticos ver el bosque. Durante el visionado de esta compleja película, es inevitable pensar en que era imposible que este western claramente “de izquierdas”, filmado, además, en unos tiempos donde el género no gozaba del favor del público, pudiese triunfar en la taquilla. Es un western rebelde, que trata de sacudir conciencias, que navega a contracorriente, contra el poder establecido.

la puerta del cielo


"La puerta del cielo" narra con énfasis la guerra emprendida por la acaudalada y todopoderosa Asociación de Criadores de Ganado, liderados por Frank Canton (Sam Waterston), contra unos humildes granjeros rusos, alemanes y eslavos, que han viajado a América para tratar de obtener su “pedazo” del sueño americano, a quienes consideran “Emigrantes que se hacen pasar por granjeros. Ladrones y anarquistas que explotan nuestros campos”. Apoyados por el Gobernador del Estado de Wyoming, el Senado, el Congreso y por el mismo Presidente de EEUU, la Asociación posee una lista de 125 nombres de personas a exterminar. La película convierte a la “respetable” Asociación de ganaderos, en un grupo de asesinos, amparado por altas personalidades de la política y estamentos sociales del país. Cuando la Caballería irrumpe en el enfrentamiento final (que van ganando los emigrantes) y acude al rescate, enarbolando una enorme bandera americana, lo hace para proteger a los villanos de la función. Canton había dicho en su primera secuencia, ante los integrantes de la Asociación “si fracasamos, fracasará la bandera de los EEUU”. En los instantes que preceden la irrupción de los soldados, hemos visto a las mujeres y niños armados y en lucha por una vida mejor, en un enfrentamiento que no buscaron, muriendo acribilladas salvajemente. Asesinos precisos y bien entrenados y bien pagados, contra famélicos e inexpertos campesinos emigrantes, en los que se ceba la crueldad y la desgracia. 

la puerta del cielo


Cimino destroza los cánones del western clásico en la narración de enfrentamientos hasta entonces arquetípicos. Toda una carga de profundidad dentro del propio sistema, que acabó estallando ante el propio creador. La culpa del fiasco, debe de ser sin duda, compartida con los productores, obnubilados por los oscars amasados por la anterior película del guionista y realizador. Es evidente que Cimino dio todo lo que era capaz en esta película, culto excesivo a la búsqueda de la perfección. Narrada con la ambición de quien pretende estar narrando la película definitiva, es una mezcla de western crepuscular y epopeya histórica, con un triangulo amoroso, como concesión a la comercialidad, pero triunfa como retrato del sufrimiento humano y del desencanto de las causas perdidas, ante el triunfo de la impunidad legal. Los personajes principales están bien delimitados. El Marshall James Averill (inexpresivo pero carismático Kris Kristoferson), estudiante de Yale, un hombre idealista, íntegro y justo, prototipo de Aristócrata que traiciona a los suyos (así se lo reprochará Canton), luchando a favor de la plebe desfavorecida contra el intolerante establishment.

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El mercenario Nathan D. Champion (Christopher Walken, un tanto inadaptado en pantalla, como su personaje), asesino de emigrantes, que encontrará su integridad perdida al saber que el amor de su vida, la prostituta Ella Watson (Isabelle Huppert) está en la lista de la Asociación por aceptar en su burdel cabezas de ganado robadas a los todopoderosos ganaderos. El bloque central (tras el enorme prólogo en Yale, en 1870), transcurre en 1892, los días del asalto del Condado de Johnson, en los alrededores de la ciudad de Casper, en el estado de Wyoming, por parte de la Asociación y sus asesinos. La versión de 219 minutos comprende un epílogo que transcurre en un Yate en Newport, Rhode Island, donde Averill reflexiona sobre los hechos acontecidos. Cimino se toma su tiempo entre bellísimos paisajes del cielo y la inmensa llanura (en estupendas localizaciones repartidas entre Montana, Idaho, Oxford y Rhode Island), bailes sobre patines, o el bellísimo baile de James y Ella en solitario, entre solemnes cabalgadas, románticos paseos en carruaje, secuencias íntimas de pareja, polémicas asambleas y la batalla épica final. Concede atractivos diálogos para actores como John Hurt, Jeff Bridges, Terry O´Quinn, Geoffrey Lewis, Mickey Rourke o Brad Dourif, que enriquecen cada plano en el que intervienen. La predilección del realizador pasa por secuencias largas, por el gusto por introducir multitudes en el plano, mostrando un absoluto dominio del espacio y del encuadre, por ciertas citas pictóricas (no es difícil reconocer en la secuencia donde Ella se baña en un riachuelo, los famosos cuadros de las bañistas de Renoir), sin terminar de encontrar siempre un tono equilibrado, que sí estaba en las tres horas de "El Cazador (1979)".

la puerta del cielo


La película posee una bellísima banda sonora, a cargo del joven David Mansfield, que cuenta con un pequeño papel en la película (el violinista sobre patines que abre el baile en el local Heaven’s gate), inseparable a la filmografía de Cimino. La música, que utiliza en muchos pasajes la balalaika, instrumento de cuerda empleado por Maurice Jarre para "Doctor Zhivago (1965)", de David Lean, está maravillosamente integrada en la trama, casi a modo de musical clásico. Destaca el empleo trágico del hermoso Vals Danubio Azul, de Johann Strauss, al que se recurre en diferentes tempos durante la cinta. El realizador cuenta en ese apartado con la ayuda inestimable de músicos como T-Bone Burnett, con el que consigue un fascinante uso de cierta música tradicional que luce en todo su esplendor en la sensacional secuencia del baile-patinaje. Esta hermosa película cuenta igualmente con una magnífica fotografía, muy criticada en su momento (Ebert fue demoledor al respecto), obra del Húngaro Vilmos Zsigmond, unos de los grandes operadores de Hollywood, que retrata magistralmente la épica del sufrimiento, con esos apropiados tonos sepia, que lo invaden todo, junto al polvo y tierra, es decir, aquello por lo que se lucha en la película.

la puerta del cielo


La obra, pese a todos sus límites, defectos e irregularidades, es definitivamente apasionante, en su versión de 219 minutos. El remontaje de 140 minutos, que reordena escenas, añade confusión, y resta sutileza con una inapropiada voz en off del protagonista, no hace justicia a la solemnidad y belleza que su realizador quiere expresar. El metraje completo es una obra muy bien pensada, que rebosa poética y lirismo, rodada con sensibilidad y elegancia, con un uso dramático del paisaje (un poco a la manera de Anthony Mann), en el que son perceptibles los ecos del cine de Sergei M. Eisenstein, en el tratamiento trágico de la desclasada población emigrante. Un buen ejemplo de esa influencia es la secuencia de la mujer eslava, una de las prostitutas de Ella, que ha tenido que matar a su esposo, retorcido por el dolor (un carro ha pasado repetidamente sobre sus piernas), se coloca una pistola en la boca y se pega un tiro, al ver a la Caballería con la bandera norteamericana ondeante socorriendo a los asesinos de la Asociación. El brazo fuerte de la ley ayuda al poderoso. No hay cabida para la “insoportable levedad” del sueño americano. No existen imágenes muy diferentes en "El Acorazado Potemkin (1925)" de Eisestein.

la puerta del cielo


Otra secuencia magnífica es la primera aparición de Nathan D. Champion, mercenario inicialmente al servicio de la Asociación de ganaderos. Champion irrumpe furtivamente en la granja de los Kovach, una familia de emigrantes que han robado una cabeza de ganado. La silueta de Champion se vislumbra tras una sábana de tela tendida para ocultar el destripamiento del animal. Empuña un fusil. Dispara a través de la tela y mata a Kovach. La cámara enfoca a Champion a través de la tela desgarrada. Tras la llegada de la esposa gritando a asistir a su esposo moribundo, vemos al mercenario darse la vuelta e irse, a través del mismo agujero de la sábana destrozada por su disparo. Es imposible permanecer impasible ante la solemnidad y belleza de las imágenes de esta incomprendida obra de arte, aunque reivindicada actualmente, en parte gracias a flamantes ediciones en formato doméstico, en EEUU e Inglaterra, que respetan y enaltecen la visión de su realizador. Un apasionante fresco histórico, monumento a la ambición y la arrogancia, sin duda, pero que permanece como un canto a la personalidad del director de cine (para lo bueno y para lo malo) y se erige en una de las obras imprescindibles del séptimo arte.

Frases para recordar:

"-Esto es propiedad privada. Podríamos dispararle legalmente.
-Legalmente, bastardos, tienen derecho a proteger su propiedad, pero, a menos que tengan una orden judicial por cada nombre de esa lista, ¡permanezcan fuera de mi condado!
-Usted estorba cualquier esfuerzo para proteger nuestra propiedad y la de los miembros de su propia clase.
-Usted no es de mi clase, Canton y nunca lo será. Primero tendría que morir y volver a nacer."

"... Este ya no es un país de pobres...".

"-Empieza a ser peligroso ser pobre en este país ¿verdad?
-Siempre lo fue".

"¿Sabes lo menos que me gusta de ti, Jim? Eres un hombre rico, tienes un buen nombre... sólo finges ser pobre."

"¡Se oponen... a... a cualquiera que se asiente y mejore las cosas en este país!
O al que intente hacer algo más que pastos de ganado... para... para los especuladores del este. ¡Ellos instauraron la idea de que los pobres no tienen nada que decir sobre los asuntos de este país!".

Frase de Michael Cimino para la revista Sofilm en el número nº3 julio/agosto 2.013:

"El ritmo de la película es lo más importante y eso se implanta desde el principio. Cuando uno escribe, no deja nunca de dirigir, y cuando dirige ha de estar totalmente implicado. En La puerta del cielo, no necesitaba ni mirar el guión, sabía lo que estaba haciendo con todo detalle."


la puerta del cielo
la puerta del cielo













Título original: Heaven´s gate.

Director: Michael Cimino.

Intérpretes: Kris Kristofferson, Isabelle Huppert, Christopher Walken, Jeff Bridge, John Hurt.


Trailer:



Escena:


B.S.O.:




Información complementaria:

Reseña escrita por Manuel García de Mesa

LA PUERTA DEL CIELO (1980). El ambicioso western de Michael Cimino.

la puerta del cielo 1980
"En 1919, Charles Chaplin, Mary Pickford, Douglas Fairbanks y D.W. Griffith, quizás cuatro de las personas más famosas sobre la tierra, fundaron su propio estudio: United Artists. Hollywood no había visto nada igual. Una compañía de cine que iba a ser dirigida por el talento. Pero en el invierno de 1979, dos jóvenes ejecutivos, desesperados por producir películas que les proporcionasen los premios de la academia, decidieron hacer el film que destruiría la compañía...". Es el comienzo de "Final Cut: The making and unmaking Heaven’s gate (2004)" de Michael Epstein. Magnífico documental de 55 minutos, narrado por Willem Dafoe, que repasa los avatares y complejidades alrededor de este majestuoso film, punto de inflexión en la implacable caída en desgracia del realizador Michael Cimino, juzgado, condenado, y declarado culpable, sin redención posible, del hundimiento de la major de Hollywood. United Artists fue vendida en 1981 por su propietaria, Transamerica Corporation (conglomerado empresarial dedicado principalmente a seguros e inversiones, que la había adquirido en 1967), a Metro Goldwyn Mayer. Ambas fueron reconvertidas (bajo las siglas MGM/UA) en distribuidoras de su inmenso catálogo durante años (surtiendo televisiones de pago, como la del magnate Ted Turner, Turner Classics Movies). En noviembre de 2006 Tom Cruise y su socia, la productora Paula Wagner, promovieron la resurrección, con el nombre de United Artists Entertainment LLC. El paso del tiempo ha demostrado que la venta de United Artists fue más una cuestión de imagen y estrategia empresarial que una colosal ruina en sí, pues el Holding Transamerica Corporation, podía afrontar sin problemas las pérdidas económicas derivadas de la película.

la puerta del cielo

Michael Cimino había comenzado su carrera en el mundo del cine como guionista, firmando los libretos de "Naves Misteriosas (1972)" de Douglas Trumbull y "Harry el Fuerte (1973)" de Ted Post. Probablemente, debido a su trabajo en esta última (firmado junto al guionista y también futuro realizador, John Milius), Clint Eastwood le produjo su debut en la dirección, la excelente "Un Botín de 500.000 dólares (1974)", perfecto vehículo de lucimiento para Eastwood actor y para su compañero de reparto Jeff Bridges (por cuya interpretación recibió una nominación al Óscar de la academia como mejor actor secundario). Cimino cosechó un enorme éxito de público y crítica con su siguiente film, "El Cazador (1978)". Constituye una reposada, compleja y nada complaciente mirada a la juventud estadounidense de entonces y particularmente a la influencia en las vidas de los desencantados protagonistas de un conflicto tan contradictorio y anti-heroico, como la impopular guerra de Vietnam. Un filme muy equilibrado con ecos de la prosa nostálgica de los novelistas de la llamada generación perdida (la de autores tan ilustres como Ernest Hemingway o Scott Fitzgerald), que prevalece como una de las grandes películas del cine americano de entonces. Cimino recibió de manos de Francis Ford Coppola la estatuilla al mejor director y de las de John Wayne, el oscar a la mejor película del año 1979. La industria del cine estaba rendida incondicionalmente a sus pies. 

la puerta del cielo


Para su siguiente trabajo, el laureado realizador llega a un acuerdo con United Artists para la realización de un guión escrito por aquél desde 1971 denominado entonces "The Johnson’s county War", inspirado en un suceso real acontecido en el estado de Wyoming en 1892, donde los todopoderosos caciques y tratantes de ganado, emprendieron una lucha sin cuartel para expulsar de sus tierras a emigrantes venidos desde Centro-Europa y Rusia, en busca de la tierra prometida. Cimino recibió un “cheque en blanco” por parte de la productora y suscribió uno de los contratos más blindados y ventajosos para un director de cine hasta ese momento, que le permitió contar su particular visión del hecho histórico, enquistado en la cultura popular americana, a su entero capricho. Significó un control total sobre las decisiones de producción, así como sobre el montaje final. United Artists sufría un profundo cambio en la cúpula directiva, pues, a consecuencia de una prolongada disputa salarial, muchos ejecutivos de la compañía la abandonaron para formar Orion Pictures, al auspicio de la todo poderosa Warner, con distribución de Metro Goldwin Mayer. Los nuevos ejecutivos necesitaban producir grandes películas para afincarse en sus cargos. Para ello fichaban jóvenes cineastas con talento. Cimino, sin duda uno de los cineastas del momento, traía un guión que él mismo definía como "Grandes esperanzas a la americana", pero que la 20th Century Fox había rechazado, calificándolo como "... un trabajo insatisfactorio, carente de ritmo y humor, oscuro y oblícuo...".

la puerta del cielo


Existe muchísima literatura acerca de la arrogancia de Cimino a la hora de gastar y triplicar el presupuesto inicial, a la hora de repetir una y otra vez las tomas, incluso las más sencillas, respecto a cómo se empeñó en vestir casi personalmente a todos y cada uno de los extras (más de 1200), el maltrato a éstos, que sufrían accidentes por doquier, provocando su deserción y el consiguiente retraso en el rodaje, sobre cómo ordenó la demolición de los edificios construidos en una calle del set levantado en el Glacier National Park de Montana, porque necesitaba una mayor amplitud para los movimientos de cámara que tenía en mente... Todo era poco en esa neurótica búsqueda hacia la perfección que subyace en la realización de la película. El Ayatolá Cimino, apodo recibido por el equipo de producción, se retrasó considerablemente en el calendario de rodaje (causando unos gastos adicionales diarios de 200.000 dólares), tanto, que a punto estuvo de perder el derecho sobre el montaje final. Se dejaron de filmar otros proyectos de la compañía que tenían luz verde, para insuflar presupuesto adicional, a lo que era ya un despropósito financiero. Todo parecía poco para "La Puerta del Cielo". Los productores cedieron, pensando que sería imposible que otro director acabase la película. Cedieron, en la idea de que tendrían una obra maestra en sus manos que compensaría todos los sinsabores de rodaje y la petulancia del director.

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Una vez concluyó el rodaje, el realizador se encerró en la sala de montaje y contrató un guardia de seguridad para que impidiera que nadie, ni siquiera los productores, interfirieran en su labor. Tras múltiples quebraderos de cabeza (sobre todo para los productores) y un presupuesto final de alrededor de 40 millones de dólares de entonces (sobre uno inicial de 11.6 millones), y entre 220 y 500 horas (según la fuente), de metraje filmados, Cimino presentó en Nueva York, el 18 de noviembre de 1980 un montaje de 219 minutos (en reducción del inicial de 325 minutos por exigencias de los productores), que fue ignorado por el público y recibió demoledoras reseñas por parte de la crítica especializada. Se retiró la película, cancelando los estrenos por todo el país. Cimino se volvió a encerrar en la sala de montaje y de ahí salió una versión de unos 149 minutos que se estrenó el 23 de abril de 1981, en la Exposición Internacional de Cine de Los Ángeles. Abucheos y críticas implacables volvieron a liderar la recepción de la película.
  
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El New york Times abrió la veda publicando la opinión del crítico Vincent Canby: "La puerta del cielo fracasa tan completamente, que uno sospecha que Cimino vendió su alma al diablo para conseguir el éxito de El Cazador, y ahora el diablo ha venido a cobrarse la deuda... la puerta del cielo en un desastre incalificable". Canby afirma en su crítica, que Cimino debería devolver sus oscars, y que contó en el rodaje con un presupuesto de 50.000 dólares para cocaína. Este último aspecto ha sido desmentido categóricamente por el realizador.Por su parte el carismático y agudo crítico de Chicago, Roger Ebert, escribió: " ...Si la película carecía de forma con cuatro horas, resulta insípida con 140 minutos. En cualquiera de sus longitudes está fotografiada y montada con tanta incompetencia que hay veces en las que ni siquiera estamos seguros de qué personajes estamos viendo...", "... esta película representa cómo tirar 36 millones de dólares por la ventana. Es el más escandaloso desperdicio de cine que he visto nunca...".

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En nuestro país, el periodista y director de la Semana Internacional de Cine de Valladolid, Fernando, Lara escribió para La Calle, en octubre de 1981, que la película "... falla estrepitosamente por sus cuatro costados, desde un guión que nunca se centra en lo que quiere decir hasta una realización incapaz de ocultar su torpeza, pasando por unos majestuosos baches narrativos y una descompensación entre los medios utilizados y aquello que se pretendía contar...". Continúa Lara: "... Cimino, uno de los “niños bonitos” del Hollywood de hoy, ensoberbecido por el éxito de su odisea El Cazador, ha seguido para mal, aquello que dijo Orson Welles de que había entrado en los estudios como un crío al que le han dejado un montón de juguetes que ni siquiera sabe manejar... la diferencia es que a Welles le salió Ciudadano Kane y a Cimino algo tan superfallido como La Puerta del Cielo...".

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Carlos Aguilar en su Guía del cine (Ediciones Cátedra, 1995), afirma: "El tercer largometraje de Cimino, célebre por la hecatombe económica que precipitó sobre sus productores. Puede entenderse: el exceso de medios no basta para disipar el cúmulo de errores que comete el film al intentar aunar en un “western” crepuscular, la revisión histórica, la baza social y la autocontemplación esteticista" .Por su parte Juan Tejero en su libro ¡Este Rodaje es la guerra! (T&B editores, 2003), dispone "... lo que hace todo más triste son los ocasionales destellos de brillantez que sugieren que, en algún lugar de este indigesto material, había una buena película luchando por tomar forma...". Sentencia Tejero: “... el abreviado montaje final de la puerta del cielo confirma que, en realidad, los árboles nunca le dejaron ver el bosque. Y no fue hasta que hubo podado todos esos árboles cuando descubrió que no había ningún bosque en absoluto. Nunca lo había habido”.

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El inmediato y estrepitoso fracaso de la película (1.300.000 dólares de recaudación el primer fin de semana, y alrededor de 3.500.000 dólares en toda su andadura comercial, sobre un coste final inconfesado, incluyendo gastos de promoción y distribución, de más de cien millones), acabó con la carrera del recién nombrado presidente de la United Artists, Andy Albeck, quien dimitió resignado, y con la del jefe de producción Steven Bach, que fue despedido, junto a otros cuatro ejecutivos de la compañía. Bach escribió el libro "Final Cut, Art, money and ego in the making of Heaven´s gate" .La guinda del pastel, vino dada por unas declaraciones del propio Cimino, totalmente desafortunadas. El realizador afirmó. “... un amigo me dijo que hicimos la película para la generación errónea... Una vez fuimos un país que valoraba la habilidad y el individualismo. Creo que estamos en el proceso gradual de perder la importancia que dábamos a esas cualidades”. Tales declaraciones que hacen pensar que probablemente Cimino habría hecho una aproximación muy personal a la novela El Manantial de Ayn Rand, todo un canto al individualismo y la integridad, frente a la mediocridad colectiva que, se supone, sería su siguiente proyecto para United Artists.

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La estrategia de la industria ante el desastre fue diáfana y contundente: cerrar filas en torno al megalómano realizador. Como quiera que Michael Cimino tuvo el control total de la producción, la culpa del debacle era por completo suya, y de su arrogancia. Cimino, según los productores, había olvidado que la finalidad del cine de Hollywood era entretener y ser rentable. Este fracaso, unido al estrepitoso del año siguiente, el de Francis Ford Coppola con su película-empeño personal, la excelente "Corazonada (1982)", que acabó con el sueño de su estudio alternativo Zoetrope, supusieron las excusas perfectas para rediseñar la manera de hacer cine en la industria. Lejos, bien lejos, quedaba la megalomanía de los realizadores del denominado new Hollywood, ese cine surgido a finales de los 60, cuyo origen muchos teóricos del cine lo sitúan en "Bonnie & Clyde (1967)", de Arthur Penn, que eclosionó en los 70 (con la generación de Spielberg, Coppola, De Palma, o Scorsese), que combina el tono marcadamente intelectual, con el espectáculo y entretenimiento y que, al responder la taquilla, otorgó a los realizadores, el control total sobre los productos. El control sobre las decisiones y el resultado final, volvía irremisiblemente a los ejecutivos de los estudios, como antaño, en los tiempos de Louis B. Mayer. La diferencia, sin embargo era notoria. Meyer o Irving Thalberg, eran hombres de cine, mientras que en los 80, las productoras llevaban años en manos de conglomerados empresariales cuyos ejecutivos no tenían la más remota idea del proceso de hacer cine. Es el modelo que prevalece en la actualidad. 

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Se coloca a Michael Cimino en la inconfesable lista negra, la que le cierra todas las puertas del negocio del cine para futuros proyectos. Se le otorga el premio Razzie al peor director de 1982 y su carrera es lanzada a la deriva del ostracismo, salvada ocasionalmente por algún productor avispado como Dino de Laurentiis, quien le produciría largometrajes magníficos como "Manhattan Sur (1984)" y "37 horas desesperadas (1990)", que el director afrontó con encomiable oficio. Será ese hermoso poema visual titulado "Sunchaser (1996)" su último trabajo tras las cámaras, sin contar su participación en el filme colectivo "A cada uno su cine (2007)", donde se recopilan 35 cortometrajes, dirigidos por realizadores como Theo Angelopoulos, Chen Kaige, Olivier Assayas, los Hermanos Cohen o Manoel de Oliveira, con ocasión al 60 aniversario del Festival de Cannes. Cimino continúa en la actualidad hablando de cine con su entusiasmo casi intacto. Ha continuado escribiendo guiones y planificando películas (tiene escrito un libreto en el dialecto Sioux, con el que pretende, nada menos, que la reconciliación de América con la nación india), pero nadie toca a su puerta. Michael Cimino estaba convencido que "La Puerta del Cielo" le daría su lugar en la historia del cine... tenía razón.

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Analizando esta obra, más de 30 años después, en su versión íntegra (que pudimos ver en España por vez primera gracias a un cuidado pase en TVE, en los tiempos en los que su directora era la realizadora Pilar Miró), quizá sea momento de ir al valor de la obra en sí, pues el tiempo coloca todo en su preciso lugar. Las críticas sufridas por la película en su momento, algunas de las cuales hemos citado más arriba, se centraron prácticamente en la arrogancia del gasto, en la prepotencia del realizador y en cierto anecdotario “rosa” del rodaje. Tales circunstancias, sin duda, nublaron el buen juicio. Tal vez, parafraseando a Juan Tejera en su excelente libro, los árboles no dejaron a los críticos ver el bosque. Durante el visionado de esta compleja película, es inevitable pensar en que era imposible que este western claramente “de izquierdas”, filmado, además, en unos tiempos donde el género no gozaba del favor del público, pudiese triunfar en la taquilla. Es un western rebelde, que trata de sacudir conciencias, que navega a contracorriente, contra el poder establecido.

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"La puerta del cielo" narra con énfasis la guerra emprendida por la acaudalada y todopoderosa Asociación de Criadores de Ganado, liderados por Frank Canton (Sam Waterston), contra unos humildes granjeros rusos, alemanes y eslavos, que han viajado a América para tratar de obtener su “pedazo” del sueño americano, a quienes consideran “Emigrantes que se hacen pasar por granjeros. Ladrones y anarquistas que explotan nuestros campos”. Apoyados por el Gobernador del Estado de Wyoming, el Senado, el Congreso y por el mismo Presidente de EEUU, la Asociación posee una lista de 125 nombres de personas a exterminar. La película convierte a la “respetable” Asociación de ganaderos, en un grupo de asesinos, amparado por altas personalidades de la política y estamentos sociales del país. Cuando la Caballería irrumpe en el enfrentamiento final (que van ganando los emigrantes) y acude al rescate, enarbolando una enorme bandera americana, lo hace para proteger a los villanos de la función. Canton había dicho en su primera secuencia, ante los integrantes de la Asociación “si fracasamos, fracasará la bandera de los EEUU”. En los instantes que preceden la irrupción de los soldados, hemos visto a las mujeres y niños armados y en lucha por una vida mejor, en un enfrentamiento que no buscaron, muriendo acribilladas salvajemente. Asesinos precisos y bien entrenados y bien pagados, contra famélicos e inexpertos campesinos emigrantes, en los que se ceba la crueldad y la desgracia. 

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Cimino destroza los cánones del western clásico en la narración de enfrentamientos hasta entonces arquetípicos. Toda una carga de profundidad dentro del propio sistema, que acabó estallando ante el propio creador. La culpa del fiasco, debe de ser sin duda, compartida con los productores, obnubilados por los oscars amasados por la anterior película del guionista y realizador. Es evidente que Cimino dio todo lo que era capaz en esta película, culto excesivo a la búsqueda de la perfección. Narrada con la ambición de quien pretende estar narrando la película definitiva, es una mezcla de western crepuscular y epopeya histórica, con un triangulo amoroso, como concesión a la comercialidad, pero triunfa como retrato del sufrimiento humano y del desencanto de las causas perdidas, ante el triunfo de la impunidad legal. Los personajes principales están bien delimitados. El Marshall James Averill (inexpresivo pero carismático Kris Kristoferson), estudiante de Yale, un hombre idealista, íntegro y justo, prototipo de Aristócrata que traiciona a los suyos (así se lo reprochará Canton), luchando a favor de la plebe desfavorecida contra el intolerante establishment.

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El mercenario Nathan D. Champion (Christopher Walken, un tanto inadaptado en pantalla, como su personaje), asesino de emigrantes, que encontrará su integridad perdida al saber que el amor de su vida, la prostituta Ella Watson (Isabelle Huppert) está en la lista de la Asociación por aceptar en su burdel cabezas de ganado robadas a los todopoderosos ganaderos. El bloque central (tras el enorme prólogo en Yale, en 1870), transcurre en 1892, los días del asalto del Condado de Johnson, en los alrededores de la ciudad de Casper, en el estado de Wyoming, por parte de la Asociación y sus asesinos. La versión de 219 minutos comprende un epílogo que transcurre en un Yate en Newport, Rhode Island, donde Averill reflexiona sobre los hechos acontecidos. Cimino se toma su tiempo entre bellísimos paisajes del cielo y la inmensa llanura (en estupendas localizaciones repartidas entre Montana, Idaho, Oxford y Rhode Island), bailes sobre patines, o el bellísimo baile de James y Ella en solitario, entre solemnes cabalgadas, románticos paseos en carruaje, secuencias íntimas de pareja, polémicas asambleas y la batalla épica final. Concede atractivos diálogos para actores como John Hurt, Jeff Bridges, Terry O´Quinn, Geoffrey Lewis, Mickey Rourke o Brad Dourif, que enriquecen cada plano en el que intervienen. La predilección del realizador pasa por secuencias largas, por el gusto por introducir multitudes en el plano, mostrando un absoluto dominio del espacio y del encuadre, por ciertas citas pictóricas (no es difícil reconocer en la secuencia donde Ella se baña en un riachuelo, los famosos cuadros de las bañistas de Renoir), sin terminar de encontrar siempre un tono equilibrado, que sí estaba en las tres horas de "El Cazador (1979)".

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La película posee una bellísima banda sonora, a cargo del joven David Mansfield, que cuenta con un pequeño papel en la película (el violinista sobre patines que abre el baile en el local Heaven’s gate), inseparable a la filmografía de Cimino. La música, que utiliza en muchos pasajes la balalaika, instrumento de cuerda empleado por Maurice Jarre para "Doctor Zhivago (1965)", de David Lean, está maravillosamente integrada en la trama, casi a modo de musical clásico. Destaca el empleo trágico del hermoso Vals Danubio Azul, de Johann Strauss, al que se recurre en diferentes tempos durante la cinta. El realizador cuenta en ese apartado con la ayuda inestimable de músicos como T-Bone Burnett, con el que consigue un fascinante uso de cierta música tradicional que luce en todo su esplendor en la sensacional secuencia del baile-patinaje. Esta hermosa película cuenta igualmente con una magnífica fotografía, muy criticada en su momento (Ebert fue demoledor al respecto), obra del Húngaro Vilmos Zsigmond, unos de los grandes operadores de Hollywood, que retrata magistralmente la épica del sufrimiento, con esos apropiados tonos sepia, que lo invaden todo, junto al polvo y tierra, es decir, aquello por lo que se lucha en la película.

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La obra, pese a todos sus límites, defectos e irregularidades, es definitivamente apasionante, en su versión de 219 minutos. El remontaje de 140 minutos, que reordena escenas, añade confusión, y resta sutileza con una inapropiada voz en off del protagonista, no hace justicia a la solemnidad y belleza que su realizador quiere expresar. El metraje completo es una obra muy bien pensada, que rebosa poética y lirismo, rodada con sensibilidad y elegancia, con un uso dramático del paisaje (un poco a la manera de Anthony Mann), en el que son perceptibles los ecos del cine de Sergei M. Eisenstein, en el tratamiento trágico de la desclasada población emigrante. Un buen ejemplo de esa influencia es la secuencia de la mujer eslava, una de las prostitutas de Ella, que ha tenido que matar a su esposo, retorcido por el dolor (un carro ha pasado repetidamente sobre sus piernas), se coloca una pistola en la boca y se pega un tiro, al ver a la Caballería con la bandera norteamericana ondeante socorriendo a los asesinos de la Asociación. El brazo fuerte de la ley ayuda al poderoso. No hay cabida para la “insoportable levedad” del sueño americano. No existen imágenes muy diferentes en "El Acorazado Potemkin (1925)" de Eisestein.

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Otra secuencia magnífica es la primera aparición de Nathan D. Champion, mercenario inicialmente al servicio de la Asociación de ganaderos. Champion irrumpe furtivamente en la granja de los Kovach, una familia de emigrantes que han robado una cabeza de ganado. La silueta de Champion se vislumbra tras una sábana de tela tendida para ocultar el destripamiento del animal. Empuña un fusil. Dispara a través de la tela y mata a Kovach. La cámara enfoca a Champion a través de la tela desgarrada. Tras la llegada de la esposa gritando a asistir a su esposo moribundo, vemos al mercenario darse la vuelta e irse, a través del mismo agujero de la sábana destrozada por su disparo. Es imposible permanecer impasible ante la solemnidad y belleza de las imágenes de esta incomprendida obra de arte, aunque reivindicada actualmente, en parte gracias a flamantes ediciones en formato doméstico, en EEUU e Inglaterra, que respetan y enaltecen la visión de su realizador. Un apasionante fresco histórico, monumento a la ambición y la arrogancia, sin duda, pero que permanece como un canto a la personalidad del director de cine (para lo bueno y para lo malo) y se erige en una de las obras imprescindibles del séptimo arte.

Frases para recordar:

"-Esto es propiedad privada. Podríamos dispararle legalmente.
-Legalmente, bastardos, tienen derecho a proteger su propiedad, pero, a menos que tengan una orden judicial por cada nombre de esa lista, ¡permanezcan fuera de mi condado!
-Usted estorba cualquier esfuerzo para proteger nuestra propiedad y la de los miembros de su propia clase.
-Usted no es de mi clase, Canton y nunca lo será. Primero tendría que morir y volver a nacer."

"... Este ya no es un país de pobres...".

"-Empieza a ser peligroso ser pobre en este país ¿verdad?
-Siempre lo fue".

"¿Sabes lo menos que me gusta de ti, Jim? Eres un hombre rico, tienes un buen nombre... sólo finges ser pobre."

"¡Se oponen... a... a cualquiera que se asiente y mejore las cosas en este país!
O al que intente hacer algo más que pastos de ganado... para... para los especuladores del este. ¡Ellos instauraron la idea de que los pobres no tienen nada que decir sobre los asuntos de este país!".

Frase de Michael Cimino para la revista Sofilm en el número nº3 julio/agosto 2.013:

"El ritmo de la película es lo más importante y eso se implanta desde el principio. Cuando uno escribe, no deja nunca de dirigir, y cuando dirige ha de estar totalmente implicado. En La puerta del cielo, no necesitaba ni mirar el guión, sabía lo que estaba haciendo con todo detalle."


la puerta del cielo
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Título original: Heaven´s gate.

Director: Michael Cimino.

Intérpretes: Kris Kristofferson, Isabelle Huppert, Christopher Walken, Jeff Bridge, John Hurt.


Trailer:



Escena:


B.S.O.:




Información complementaria:

Reseña escrita por Manuel García de Mesa

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FINALISTAS EN LOS PREMIOS 20BLOGS 2.015

FINALISTAS EN LOS PREMIOS 20BLOGS 2.014

FINALISTAS EN LOS PREMIOS BITÁCORAS 2.012

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