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1. ¿EL REGRESO DE MEL?

Mucho se ha escrito estos días sobre el regreso por la puerta grande y sobre el supuesto renacimiento de la carrera de Mel Gibson. Creo que para ser precisos, Gibson nunca se ha ido. Cierto es que desde 2006 no se colocaba detrás de las cámaras. Pero no debemos olvidar que no ha parado de desarrollar proyectos personales a través de su productora, ni que a lo largo de la presente década ha intervenido como actor en seis largometrajes de otros. Las excelentes Al Límite (Edge of Darkness, EEUU, 2010), de Martin Campbell y El Castor (The Beaver, EEUU, 2011), dirigida por su amiga personal, la también actriz y realizadora Jodie Foster (una de las personas de la industria, junto con Robert Downey Jr, que han defendido a capa y espada a Gibson durante estos años). También ha intervenido en dos filmes que son dos auténticos "placerazos culpables", dos filmes altamente disfrutables: Vacaciones en El Infierno (Get The Gringo, EEUU, 2012), de Adrian Grunberg y Blood Father (Francia, 2016), de Jean-Francois Rochet. Pero también ha participado en las soporíferas Machete Kills (EEUU, 2013), del insufrible Robert Rodríguez y Los Mercenarios 3 (The Expendables 3, EEUU, 2014), de Patrick Hughes, donde Gibson, ex mercenario y villano de la función, no tiene el menor de los problemas para "robar" la película a todos sus testosterónicos compañeros de reparto.

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A estos filmes hay que añadir la intervención de Gibson en un filme de interés,  The Professor and The Madman, dirigido por el Co-guionista de Apocalypto (EEUU, 2006), Farhad Safinia, sobre un guión en el que ha participado nada menos que el realizador John Boorman, y donde la estrella comparte protagonismo con otro polémico actor y realizador: Sean Penn.

Pese a toda la sobradamente conocida polémica acerca de sus desafortunadas declaraciones, así como acerca de ciertos aspectos igualmente desafortunados de su vida privada, de sobra aireados y conocidos, el director de Braveheart (EEUU,1995) no ha estado quieto. Cierto es que no dirige desde la magnífica y mencionada Apocalypto, y ha tenido que lidiar con cierto boicot desde la propia industria, que, pese a su desafortunado comportamiento, no deja de encerrar una gran hipocresía (sirva como ejemplo el hecho de que los miembros del reparto de la saga Resacón en las Vegas se negaron en redondo y ejercieron presión para evitar la entrada de Gibson en el reparto de la primera secuela de la saga como el tatuador de Tailandia, como si el hecho de que Gibson sea un bocazas influyera en su talento como actor y realizador).

A los filmes antes mencionados, hay que añadir el desarrollo de muchísimos proyectos, algunos han visto la luz como Asylum (Stonehearst Asylum, EEUU, 2014), de Brad Anderson, y otros que no han encontrado el cauce de financiación. El boicot y el (relativo) cierre de puertas al cineasta, incluye la cancelación de su filme como realizador sobre los vikingos hablado en el escandinavo del Siglo XII, para el que el realizador ya tenía perfilado el casting y un guión prácticamente listo para rodar, así como interesada a una estrella en el cenit de su carrera, que se retiró discretamente, Leonardo di Caprio.

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2. EL QUINTO FILME.

¿Cómo se adentra una persona en el lugar más terrible de la tierra sin llevar un arma?. Este fue el Speech, el resumen con gancho de un guión que se esgrime en los entresijos de la industria, con el exclusivo fin de interesar a alguien de prestigio en el proyecto. Con la mencionada frase, se logró captar la atención del cineasta Mel Gibson para que se involucrase en el filme que nos ocupa. Ayudó el hecho de que la tercera versión del guión que narra la historia del objetor de conciencia Desmond Doss venía revisado y encabezado por Randall Wallace, amigo personal de Gibson, guionista de Braveheart, y guionista y realizador de Cuando éramos soldados (We Were Soliders, EEUU, 2002), que protagonizó el intérprete de la saga cinematográfica de Arma Letal.

Gibson, que se reconoció en muchos aspectos tratados por el filme, como el punto de vista religioso, o la poderosa figura paterna del protagonista, revisó el borrador de Wallace junto a Andrew Knight (guionista de El Maestro del Agua - The Water Diviner Australia, 2014- protagonizada y dirigida por Russell Crowe) para reconducir el libreto a su universo personal, mejorando los personajes y cuestionando las motivaciones del protagonista, para que todo lo acontecido en la segunda mitad quedase perfectamente explicado para la audiencia. El libreto final lo suscriben, el mencionado Andrew Knight y Robert Schenkkan (guionista de El Americano Impasible -The Quiet American, EEUU, 2002-, de Phillip Noyce o de la excelente serie de HBO The Pacific, que ya nos adelantaba "el infierno en la tierra" que se vivió en Okinawa), firmante del borrador original.

hasta-el-ultimo-hombre

El regreso del controvertido y apasionante actor y realizador Mel Gibson a la primera línea de actualidad detrás de las cámaras, no puede ser más consecuente y coincidente con sus propias ideas e intereses. Su quinto filme, pese a no estar gestado por él desde el comienzo, está plagado, como ya hemos adelantado, de referencias inequívocas a la Religión, a La Biblia, al Dios Cristiano y al No Matarás como uno de sus más destacados mandamientos. En definitiva, el filme está trufado en su espina dorsal narrativa del conservadurismo más recalcitrante, ecosistema en el que el cineasta se encuentra muy cómodo, y que no es habitual observar en el cine comercial que nos llega de Hollywood en la actualidad, o al menos, nos suele llegar con otros envoltorios menos directos y evidentes. Nos guste más o menos, y pese a que en algún momento pueda resultar un poco cargante, es evidente que las referencias conservadoras mencionadas, se intercalan perfectamente en el discurso fílmico, pero también en la estructura narrativa del filme. Toda esta parafernalia religiosa forma parte de las motivaciones del protagonista, el objetor de conciencia Desmond Doss (interpretado correctamente por Andrew Garfield), forma parte del forjado ideológico del protagonista. En ese sentido, el filme introduce un factor poco explotado en el género: un objetor de conciencia que se enrola voluntariamente en el ejército, realizando el entrenamiento y siendo destinado al cuerpo médico, autorizado expresamente por la corte militar que lo juzgó, con el fin de pasearse por el escenario bélico más encarnizado, que se niega a empuñar arma alguna, pero que desea ser útil salvando vidas. Resulta impresionante comprobar cómo en EEUU en los años 40 del Siglo XX, la legislación emanada del Congreso ya contemplaba la posibilidad de ser objetor de conciencia. La decisión del soldado Doss le reportó la medalla de honor del Congreso del país, siendo el primer objetor en recibirla.

La película contiene dos segmentos diferenciados de manera meridiana. El primero es claramente biográfico del personaje, y está ambientado en Virginia. La importancia del padre en la vida del protagonista, veterano de la Gran Guerra, alcohólico, maltratador, pero decisivo en su odio a disparar; el efecto que causa en el personaje una confrontación cuerpo a cuerpo con su hermano, que pudo terminar en tragedia para éste, son dos circunstancias que tienen mucho que ver en la formación de sus convicciones. Dicho segmento, más melodrama que filme de guerra, recuerda a la estructura de largometrajes clásicos del género que también contenían una parte introductoria, como El Sargento York(Sargeant York, EEUU, 1941), de Howard Hawks o Más allá de las Lágrimas (Battle Cry, EEUU, 1955), de Raoul Walsh.

hasta-el-ultimo-hombre

La segunda parte, puro enfrentamiento bélico, recrea el infierno en la tierra en forma de colina (como aquella película dirigida por Anthony Mann ambientada en Corea), o más bien de un siniestro acantilado (el del título original del filme), por el que se asciende a través de un entramado de cuerdas, que conduce hacia uno de los epicentros de la Segunda Guerra Mundial. Un lugar de niebla, muerte y desolación. El frente del Pacífico supuso una dura campaña de desgaste, con combates encarnizados isla por isla. En la isla de Okinawa, la defensa japonesa fue despiadada, desesperada y salvajemente implacable. Había la consigna de resistir al coste que fuese, pues el siguiente escenario a combatir ya sería el Japón. En este segmento del filme los espectadores vamos literalmente a la guerra. La intensidad de los primeros treinta minutos de Salvar al Soldado Ryan (Saving Private Ryan, EEUU, 1997), de Steven Spielberg, Gibson la sostiene durante algo más de una hora. Las secuencias bélicas no sólo son magistrales debido a esa intensidad, es que además el cineasta logra construir unas imágenes muy personales, algunas filmadas con su particular dominio de la cámara lenta, que contienen su descarnado sentido de la violencia, del que hace gala en anteriores y ya emblemáticos filmes de filmografía.

Por otra parte, para aquellos que ya han atribuido al realizador la intención de enaltecer el conflicto bélico, quedan los instantes donde se nos invita a reflexionar cómo en el peor lugar de la tierra, donde la vida humana vale más bien poco, y es completamente efímera, donde la muerte se enseñorea complacida, hay lugar para los actos más sobrecogedores de solidaridad humana.

hasta-el-ultimo-hombre

En resumen, Hasta el Último Hombre es un filme brillante, excelente en su aspecto visual, al que se apuestan, como siempre en la filmografía de su realizador, todas las bazas. Deliberadamente, los filmes de Gibson parecen muy rutinarios a nivel de guión. Esa sensación obedece a que para el cineasta el libreto es simplemente un punto de partida, una guía en el camino, un medio, un instrumento, no el fin en sí mismo al que aferrarse a vida o muerte. El libreto para Gibson puede, y debe, mutar. La palabra debe ceder ante la imagen, pues es en el terreno visual donde se define el filme de un modo revelador. El filme es apenas correcto en la interpretación. Sobresale el mencionado Hugo Weaving, Garfield está simplemente correcto y los personajes a cargo de Vince Vaughn o Sam Worthington, son de escasa complejidad y prácticamente meros estereotipos. El soldado Smitty, interpretado por Luke Bracey, resulta ser un personaje con algunas aristas de interés.

En mi opinión, el mérito de la intensidad del filme, de cómo su visionado nos sobrecoge como espectadores, corresponde por completo a su personal realizador. Secuencias como la del forjado de la convicción del “no matarás” en el personaje central, tras ver cómo su padre maltrata a su madre; o la del comienzo de la contienda bélica que abre la segunda mitad del filme; o toda la set piece del salvamento de los heridos compatriotas de Doss, que finaliza con ese plano de éste en la camilla descendiendo gracias a unas cuerdas, suerte de metáfora de Jesucristo en la crus por su sacrificio por sus semejantes, quedan para la eternidad del séptimo arte.

Una gran noticia el regreso de Mel Gibson a la puesta en escena, con un filme que despertó una merecida ovación, y estupendas críticas, en su exhibición en el festival de cine de Venecia 2016.

hasta-el-ultimo-hombre

Título original: Hacksaw Ridge.

Director: Mel Gibson.

Intérpretes: Andrew GarfieldVince VaughnHugo WeavingTeresa PalmerSam WorthingtonLuke BraceyRachel Griffiths.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Manuel García de Mesa 

HASTA EL ÚLTIMO HOMBRE (2016). La historia de Desmond Doss.

hasta-el-ultimo-hombre
1. ¿EL REGRESO DE MEL?

Mucho se ha escrito estos días sobre el regreso por la puerta grande y sobre el supuesto renacimiento de la carrera de Mel Gibson. Creo que para ser precisos, Gibson nunca se ha ido. Cierto es que desde 2006 no se colocaba detrás de las cámaras. Pero no debemos olvidar que no ha parado de desarrollar proyectos personales a través de su productora, ni que a lo largo de la presente década ha intervenido como actor en seis largometrajes de otros. Las excelentes Al Límite (Edge of Darkness, EEUU, 2010), de Martin Campbell y El Castor (The Beaver, EEUU, 2011), dirigida por su amiga personal, la también actriz y realizadora Jodie Foster (una de las personas de la industria, junto con Robert Downey Jr, que han defendido a capa y espada a Gibson durante estos años). También ha intervenido en dos filmes que son dos auténticos "placerazos culpables", dos filmes altamente disfrutables: Vacaciones en El Infierno (Get The Gringo, EEUU, 2012), de Adrian Grunberg y Blood Father (Francia, 2016), de Jean-Francois Rochet. Pero también ha participado en las soporíferas Machete Kills (EEUU, 2013), del insufrible Robert Rodríguez y Los Mercenarios 3 (The Expendables 3, EEUU, 2014), de Patrick Hughes, donde Gibson, ex mercenario y villano de la función, no tiene el menor de los problemas para "robar" la película a todos sus testosterónicos compañeros de reparto.

hasta-el-ultimo-hombre

A estos filmes hay que añadir la intervención de Gibson en un filme de interés,  The Professor and The Madman, dirigido por el Co-guionista de Apocalypto (EEUU, 2006), Farhad Safinia, sobre un guión en el que ha participado nada menos que el realizador John Boorman, y donde la estrella comparte protagonismo con otro polémico actor y realizador: Sean Penn.

Pese a toda la sobradamente conocida polémica acerca de sus desafortunadas declaraciones, así como acerca de ciertos aspectos igualmente desafortunados de su vida privada, de sobra aireados y conocidos, el director de Braveheart (EEUU,1995) no ha estado quieto. Cierto es que no dirige desde la magnífica y mencionada Apocalypto, y ha tenido que lidiar con cierto boicot desde la propia industria, que, pese a su desafortunado comportamiento, no deja de encerrar una gran hipocresía (sirva como ejemplo el hecho de que los miembros del reparto de la saga Resacón en las Vegas se negaron en redondo y ejercieron presión para evitar la entrada de Gibson en el reparto de la primera secuela de la saga como el tatuador de Tailandia, como si el hecho de que Gibson sea un bocazas influyera en su talento como actor y realizador).

A los filmes antes mencionados, hay que añadir el desarrollo de muchísimos proyectos, algunos han visto la luz como Asylum (Stonehearst Asylum, EEUU, 2014), de Brad Anderson, y otros que no han encontrado el cauce de financiación. El boicot y el (relativo) cierre de puertas al cineasta, incluye la cancelación de su filme como realizador sobre los vikingos hablado en el escandinavo del Siglo XII, para el que el realizador ya tenía perfilado el casting y un guión prácticamente listo para rodar, así como interesada a una estrella en el cenit de su carrera, que se retiró discretamente, Leonardo di Caprio.

hasta-el-ultimo-hombre

2. EL QUINTO FILME.

¿Cómo se adentra una persona en el lugar más terrible de la tierra sin llevar un arma?. Este fue el Speech, el resumen con gancho de un guión que se esgrime en los entresijos de la industria, con el exclusivo fin de interesar a alguien de prestigio en el proyecto. Con la mencionada frase, se logró captar la atención del cineasta Mel Gibson para que se involucrase en el filme que nos ocupa. Ayudó el hecho de que la tercera versión del guión que narra la historia del objetor de conciencia Desmond Doss venía revisado y encabezado por Randall Wallace, amigo personal de Gibson, guionista de Braveheart, y guionista y realizador de Cuando éramos soldados (We Were Soliders, EEUU, 2002), que protagonizó el intérprete de la saga cinematográfica de Arma Letal.

Gibson, que se reconoció en muchos aspectos tratados por el filme, como el punto de vista religioso, o la poderosa figura paterna del protagonista, revisó el borrador de Wallace junto a Andrew Knight (guionista de El Maestro del Agua - The Water Diviner Australia, 2014- protagonizada y dirigida por Russell Crowe) para reconducir el libreto a su universo personal, mejorando los personajes y cuestionando las motivaciones del protagonista, para que todo lo acontecido en la segunda mitad quedase perfectamente explicado para la audiencia. El libreto final lo suscriben, el mencionado Andrew Knight y Robert Schenkkan (guionista de El Americano Impasible -The Quiet American, EEUU, 2002-, de Phillip Noyce o de la excelente serie de HBO The Pacific, que ya nos adelantaba "el infierno en la tierra" que se vivió en Okinawa), firmante del borrador original.

hasta-el-ultimo-hombre

El regreso del controvertido y apasionante actor y realizador Mel Gibson a la primera línea de actualidad detrás de las cámaras, no puede ser más consecuente y coincidente con sus propias ideas e intereses. Su quinto filme, pese a no estar gestado por él desde el comienzo, está plagado, como ya hemos adelantado, de referencias inequívocas a la Religión, a La Biblia, al Dios Cristiano y al No Matarás como uno de sus más destacados mandamientos. En definitiva, el filme está trufado en su espina dorsal narrativa del conservadurismo más recalcitrante, ecosistema en el que el cineasta se encuentra muy cómodo, y que no es habitual observar en el cine comercial que nos llega de Hollywood en la actualidad, o al menos, nos suele llegar con otros envoltorios menos directos y evidentes. Nos guste más o menos, y pese a que en algún momento pueda resultar un poco cargante, es evidente que las referencias conservadoras mencionadas, se intercalan perfectamente en el discurso fílmico, pero también en la estructura narrativa del filme. Toda esta parafernalia religiosa forma parte de las motivaciones del protagonista, el objetor de conciencia Desmond Doss (interpretado correctamente por Andrew Garfield), forma parte del forjado ideológico del protagonista. En ese sentido, el filme introduce un factor poco explotado en el género: un objetor de conciencia que se enrola voluntariamente en el ejército, realizando el entrenamiento y siendo destinado al cuerpo médico, autorizado expresamente por la corte militar que lo juzgó, con el fin de pasearse por el escenario bélico más encarnizado, que se niega a empuñar arma alguna, pero que desea ser útil salvando vidas. Resulta impresionante comprobar cómo en EEUU en los años 40 del Siglo XX, la legislación emanada del Congreso ya contemplaba la posibilidad de ser objetor de conciencia. La decisión del soldado Doss le reportó la medalla de honor del Congreso del país, siendo el primer objetor en recibirla.

La película contiene dos segmentos diferenciados de manera meridiana. El primero es claramente biográfico del personaje, y está ambientado en Virginia. La importancia del padre en la vida del protagonista, veterano de la Gran Guerra, alcohólico, maltratador, pero decisivo en su odio a disparar; el efecto que causa en el personaje una confrontación cuerpo a cuerpo con su hermano, que pudo terminar en tragedia para éste, son dos circunstancias que tienen mucho que ver en la formación de sus convicciones. Dicho segmento, más melodrama que filme de guerra, recuerda a la estructura de largometrajes clásicos del género que también contenían una parte introductoria, como El Sargento York(Sargeant York, EEUU, 1941), de Howard Hawks o Más allá de las Lágrimas (Battle Cry, EEUU, 1955), de Raoul Walsh.

hasta-el-ultimo-hombre

La segunda parte, puro enfrentamiento bélico, recrea el infierno en la tierra en forma de colina (como aquella película dirigida por Anthony Mann ambientada en Corea), o más bien de un siniestro acantilado (el del título original del filme), por el que se asciende a través de un entramado de cuerdas, que conduce hacia uno de los epicentros de la Segunda Guerra Mundial. Un lugar de niebla, muerte y desolación. El frente del Pacífico supuso una dura campaña de desgaste, con combates encarnizados isla por isla. En la isla de Okinawa, la defensa japonesa fue despiadada, desesperada y salvajemente implacable. Había la consigna de resistir al coste que fuese, pues el siguiente escenario a combatir ya sería el Japón. En este segmento del filme los espectadores vamos literalmente a la guerra. La intensidad de los primeros treinta minutos de Salvar al Soldado Ryan (Saving Private Ryan, EEUU, 1997), de Steven Spielberg, Gibson la sostiene durante algo más de una hora. Las secuencias bélicas no sólo son magistrales debido a esa intensidad, es que además el cineasta logra construir unas imágenes muy personales, algunas filmadas con su particular dominio de la cámara lenta, que contienen su descarnado sentido de la violencia, del que hace gala en anteriores y ya emblemáticos filmes de filmografía.

Por otra parte, para aquellos que ya han atribuido al realizador la intención de enaltecer el conflicto bélico, quedan los instantes donde se nos invita a reflexionar cómo en el peor lugar de la tierra, donde la vida humana vale más bien poco, y es completamente efímera, donde la muerte se enseñorea complacida, hay lugar para los actos más sobrecogedores de solidaridad humana.

hasta-el-ultimo-hombre

En resumen, Hasta el Último Hombre es un filme brillante, excelente en su aspecto visual, al que se apuestan, como siempre en la filmografía de su realizador, todas las bazas. Deliberadamente, los filmes de Gibson parecen muy rutinarios a nivel de guión. Esa sensación obedece a que para el cineasta el libreto es simplemente un punto de partida, una guía en el camino, un medio, un instrumento, no el fin en sí mismo al que aferrarse a vida o muerte. El libreto para Gibson puede, y debe, mutar. La palabra debe ceder ante la imagen, pues es en el terreno visual donde se define el filme de un modo revelador. El filme es apenas correcto en la interpretación. Sobresale el mencionado Hugo Weaving, Garfield está simplemente correcto y los personajes a cargo de Vince Vaughn o Sam Worthington, son de escasa complejidad y prácticamente meros estereotipos. El soldado Smitty, interpretado por Luke Bracey, resulta ser un personaje con algunas aristas de interés.

En mi opinión, el mérito de la intensidad del filme, de cómo su visionado nos sobrecoge como espectadores, corresponde por completo a su personal realizador. Secuencias como la del forjado de la convicción del “no matarás” en el personaje central, tras ver cómo su padre maltrata a su madre; o la del comienzo de la contienda bélica que abre la segunda mitad del filme; o toda la set piece del salvamento de los heridos compatriotas de Doss, que finaliza con ese plano de éste en la camilla descendiendo gracias a unas cuerdas, suerte de metáfora de Jesucristo en la crus por su sacrificio por sus semejantes, quedan para la eternidad del séptimo arte.

Una gran noticia el regreso de Mel Gibson a la puesta en escena, con un filme que despertó una merecida ovación, y estupendas críticas, en su exhibición en el festival de cine de Venecia 2016.

hasta-el-ultimo-hombre

Título original: Hacksaw Ridge.

Director: Mel Gibson.

Intérpretes: Andrew GarfieldVince VaughnHugo WeavingTeresa PalmerSam WorthingtonLuke BraceyRachel Griffiths.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Manuel García de Mesa 

la-gran-ilusión
Durante la Gran Guerra, el teniente de aviación Maréchal y el capitán de Estado Mayor Boieldieu son hechos prisioneros y conducidos a un campo de concentración alemán. Tras un intento de evasión, son encerrados en una fortaleza que dirige el capitán Von Rauffenstein, quien como aristócrata hace amistad con Boieldieu. Pero Maréchal y el teniente Rosenthal preparan una nueva evasión, que costará la vida de uno de ellos. Ambos se refugiarán en la casa de una campesina alemana, con la que el primero tendrá un idilio, para cruzar posteriormente la frontera suiza.

Realizada por el maestro Jean Renoir en pleno Frente Popular y a las puertas de La Segunda Guerra Mundial, La gran ilusión pretendía ser un aviso o denuncia de lo que podía ocurrir. A la vez, mostraba las similitudes entre las gentes de los diversos países europeos, ya que los efectos devastadores de la guerra, afectan a todos por igual, sin distinguir nacionalidad alguna. Por otro lado, era una alegoría crítica sobre la desintegración de una clase social, la aristocrática, por excelencia, a la que pertenecían los dos capitanes protagonistas.

Esta obra, con guión de Charles Spaak y del propio Renoir, fotografiada bellísimamente en blanco y negro por Christian Matras es una denuncia fría, pero apasionada de la guerra, una declaración pacifista y humanista en toda regla. Transcurre en un campo de prisioneros de guerra durante la Primera Guerra Mundial, de donde los prisioneros franceses, cumpliendo con su deber, buscan el medio de fugarse. La guerra es eso: unos hombres encerrados por otros hombres. Pero la película nos descubre también otro tema: el del final del antiguo orden, del final del orden aristocrático que había imperado en Europa hasta entonces, el honor y el orden, así como del sistema de clases sociales.

la-gran-ilusión

El oficial francés de clase alta (Pierre Fresnay) tiene más cosas en común con el también aristócrata alemán (Erich von Strogeim), que con sus compatriotas, un mecánico, antes soldado raso, ascendido a oficial (Jean Gabin) y un judío. Ambos militares se profesan un respeto mutuo. El cortés, melancólico y educado capitán alemán desearía poder relacionarse con su colega en otras circunstancias, pero para él el patriotismo es más importante que las diferencias de clase, y que las fronteras mismas entre las clases sociales se han difuminado.

Pero la película tiene una segunda lectura: una vez fuera del campo y siendo libres, los personajes fugados vuelven a ser un trabajador manual y un judío despreciado. La gran ilusión a la que se refiere el título es la de que es fácil superar los prejuicios de clase. La ilusión de la unidad nacional, y de hecho, las divisiones sociales son más fuertes que la aparente cohesión nacida del patriotismo.

la-gran-ilusión

Estamos ante un film poético e intelectual, un film bélico donde no hay trincheras, retaguardias, ni tanques, donde el único disparo que presenciamos sale de la pistola de Rauffesntein. Film perseguido por el Dr. Goebbels, que afirmaba: "es el enemigo cinematográfico número uno" y alabado, a su vez, por el presidente Roosvelt, el cual manifestaba: "todos los demócratas deberían verla", presenta quizá una visión un tanto ambigua de la guerra, al tiempo que su relato cinematográfico ha tenido múltiples y ambivalentes lecturas, puesto que la extrema derecha francesa la vio como un film en defensa del patriotismo y la glorificación de la guerra, haciendo que cada individuo se sacrificase por su país; la ilusión que menciona el título era de los pacifistas: frente al enemigo, hombres que pensaban que eran diferentes descubren que son franceses antes que nada. La extrema izquierda, por su parte, pensó que el film serviría a la causa de la paz estableciendo una clara diferencia entre los aristócratas, soldados profesionales que viven para la guerra, y el resto de los hombres, empujados por la conflagración a pesar suyo. Incluso en 1946, dado el contexto político, y se le dio un vuelco total al sentido de la película se le tachó de invitación al colaboracionismo.

Las actuaciones, que marcan soberbios contrastes (la naturalidad de Jean Gabin, el cual luce en la película el uniforme que Renoir utilizó como piloto de avión durante la Primera Guerra Mundial, frente a la urbanidad educada de Fresnay y de von Stroheim), aumentan el valor de la película, cuyo mensaje se transmite tan sutilmente que, por una parte, recibió un premio en el Festival de Venecia, de orientación claramente fascista por entonces, y por otra, fue prohibida en Francia durante la ocupación por los nazis.

El cautiverio produce la ilusión de la hermandad; la libertad demuestra la realidad de que todavía existen las diferencias de clases. Pero esta joya de Renoir es una bella parábola del pacifismo, la solidaridad y la libertad.

la-gran-ilusión

Título original: La Grande Illusion.

Director: Jean Renoir,

Intérpretes: Jean GabinErich von StroheimPierre FresnayMarcel DalioDita ParloJean DastéJulien CaretteGeorges Péclet,

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

LA GRAN ILUSIÓN (1937). El campo de concentración alemán de Jean Renoir.

la-gran-ilusión
Durante la Gran Guerra, el teniente de aviación Maréchal y el capitán de Estado Mayor Boieldieu son hechos prisioneros y conducidos a un campo de concentración alemán. Tras un intento de evasión, son encerrados en una fortaleza que dirige el capitán Von Rauffenstein, quien como aristócrata hace amistad con Boieldieu. Pero Maréchal y el teniente Rosenthal preparan una nueva evasión, que costará la vida de uno de ellos. Ambos se refugiarán en la casa de una campesina alemana, con la que el primero tendrá un idilio, para cruzar posteriormente la frontera suiza.

Realizada por el maestro Jean Renoir en pleno Frente Popular y a las puertas de La Segunda Guerra Mundial, La gran ilusión pretendía ser un aviso o denuncia de lo que podía ocurrir. A la vez, mostraba las similitudes entre las gentes de los diversos países europeos, ya que los efectos devastadores de la guerra, afectan a todos por igual, sin distinguir nacionalidad alguna. Por otro lado, era una alegoría crítica sobre la desintegración de una clase social, la aristocrática, por excelencia, a la que pertenecían los dos capitanes protagonistas.

Esta obra, con guión de Charles Spaak y del propio Renoir, fotografiada bellísimamente en blanco y negro por Christian Matras es una denuncia fría, pero apasionada de la guerra, una declaración pacifista y humanista en toda regla. Transcurre en un campo de prisioneros de guerra durante la Primera Guerra Mundial, de donde los prisioneros franceses, cumpliendo con su deber, buscan el medio de fugarse. La guerra es eso: unos hombres encerrados por otros hombres. Pero la película nos descubre también otro tema: el del final del antiguo orden, del final del orden aristocrático que había imperado en Europa hasta entonces, el honor y el orden, así como del sistema de clases sociales.

la-gran-ilusión

El oficial francés de clase alta (Pierre Fresnay) tiene más cosas en común con el también aristócrata alemán (Erich von Strogeim), que con sus compatriotas, un mecánico, antes soldado raso, ascendido a oficial (Jean Gabin) y un judío. Ambos militares se profesan un respeto mutuo. El cortés, melancólico y educado capitán alemán desearía poder relacionarse con su colega en otras circunstancias, pero para él el patriotismo es más importante que las diferencias de clase, y que las fronteras mismas entre las clases sociales se han difuminado.

Pero la película tiene una segunda lectura: una vez fuera del campo y siendo libres, los personajes fugados vuelven a ser un trabajador manual y un judío despreciado. La gran ilusión a la que se refiere el título es la de que es fácil superar los prejuicios de clase. La ilusión de la unidad nacional, y de hecho, las divisiones sociales son más fuertes que la aparente cohesión nacida del patriotismo.

la-gran-ilusión

Estamos ante un film poético e intelectual, un film bélico donde no hay trincheras, retaguardias, ni tanques, donde el único disparo que presenciamos sale de la pistola de Rauffesntein. Film perseguido por el Dr. Goebbels, que afirmaba: "es el enemigo cinematográfico número uno" y alabado, a su vez, por el presidente Roosvelt, el cual manifestaba: "todos los demócratas deberían verla", presenta quizá una visión un tanto ambigua de la guerra, al tiempo que su relato cinematográfico ha tenido múltiples y ambivalentes lecturas, puesto que la extrema derecha francesa la vio como un film en defensa del patriotismo y la glorificación de la guerra, haciendo que cada individuo se sacrificase por su país; la ilusión que menciona el título era de los pacifistas: frente al enemigo, hombres que pensaban que eran diferentes descubren que son franceses antes que nada. La extrema izquierda, por su parte, pensó que el film serviría a la causa de la paz estableciendo una clara diferencia entre los aristócratas, soldados profesionales que viven para la guerra, y el resto de los hombres, empujados por la conflagración a pesar suyo. Incluso en 1946, dado el contexto político, y se le dio un vuelco total al sentido de la película se le tachó de invitación al colaboracionismo.

Las actuaciones, que marcan soberbios contrastes (la naturalidad de Jean Gabin, el cual luce en la película el uniforme que Renoir utilizó como piloto de avión durante la Primera Guerra Mundial, frente a la urbanidad educada de Fresnay y de von Stroheim), aumentan el valor de la película, cuyo mensaje se transmite tan sutilmente que, por una parte, recibió un premio en el Festival de Venecia, de orientación claramente fascista por entonces, y por otra, fue prohibida en Francia durante la ocupación por los nazis.

El cautiverio produce la ilusión de la hermandad; la libertad demuestra la realidad de que todavía existen las diferencias de clases. Pero esta joya de Renoir es una bella parábola del pacifismo, la solidaridad y la libertad.

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Título original: La Grande Illusion.

Director: Jean Renoir,

Intérpretes: Jean GabinErich von StroheimPierre FresnayMarcel DalioDita ParloJean DastéJulien CaretteGeorges Péclet,

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

aliados
Comenzaban ya a quedarle muy lejos a Robert Zemeckis (director) los éxitos de Polar Express (2004) y Cuento de navidad (2009), y la buena recepción de Beowulf, por el camino El vuelo (Flight, 2012) -un vehículo construido alrededor de una set piece aérea monumental y de un actor irrepetible; Denzel Washington- y El desafío (2015), su coqueteo con el Imax que aburrió más que entretuvo. Este 2016, el mítico firmante de Regreso al futuro, Quien engaño a Roger Rabbit o Forrest Gump, vuelve a una época pasada para contarnos Aliados, una fábula sobre una pareja de espías, primero condenados a trabajar juntos sin conocerse, luego a amarse y por último a creerse uno al otro. Aliados se sustenta sobre todo -además de en el nombre y prestigio de su director, en una historia en mitad de la ocupación nazi por Europa y Casablanca- en su diseño de producción y su pareja de actores protagonistas, casi absolutos protagonistas; Marion Cotillard (el auténtico eje del relato) y Brad Pitt (cumpliendo pero sin grandes alardes). Sobre la primera nada que objetar, su talento es su mejor carta de presentación, sabe a la perfección como enfocar personajes altamente complicados –psicológicamente- como el que la ocupa en Aliados; Marianne Beauséjour. Inolvidables fueron ya sus recitales en La vida en rosa, su plano sostenido final de Enemigos publicos y su tremendo papel de esposa hostigadora en sueños de Leonardo Di Caprio en Origen. Por su parte Brad Pitt, quizá por la forma de trabajar que adoptó en este film, no consigue apoderarse de la función o de por lo menos acercarse a la intensidad de su partenaire. Se queda muy  lejos Brad Pitt –considerado uno de los ¿10? actores/actrices capaces de vender ellos solos una película- del carisma que exhiben otros actores que estrenaron este año y que saben cómo y cuándo llenar la pantalla con un primer plano suyo –véase Denzel Washington en Los siete magníficos o Tom Cruise en Jack Reacher: Nunca vuelvas atrás como ejemplos claros de lo que quiero decir-. Aunque es justo darle a Pitt lo que es suyo, y “lo suyo” es que su actuación sube enteros cuando el film vuela hasta el derruido Londres adornado con el fuego enemigo de los aviones nazis. 

aliados

Es Aliados un film que va transitando géneros, sentimientos, que genera emociones y que provoca nostalgia, aunque en su deber el hecho de no terminar de romper, de decidirse a ir a por todas. Seguramente no era la intención. No siempre un director quiere firmar su obra maestra, a veces solo quiere dirigir. Sobre el citado diseño de producción, decir que el film no estuvo rodado en ningún lugar de África, sino en las Islas de Gran Canaria y Fuerteventura, en nuestro país, que se hizo pasar por tan legendario lugar en aquellos años cuarenta. El resto de la producción se completo en Londres y estudio. Este hecho le da un valor añadido, por mucho que se invirtieran 85 millones contando los sueldos –nada bajos, seguro- de sus dos estrellas.

aliados

En cuanto al tercero en importante del asunto; Bob Zemeckis, este  tira en Aliados del repertorio del director curtido en mil batallas. A estas alturas seguramente nadie duda de que Zemeckis sabe crear con la cámara la atmósfera a la altura de los grandes. Y en eso se concentra en que el entorno acompañe a los actores y los haga brillar aún más. Sus trucos de prestidigitador son; usar como fuegos artificiales, los ataques de mortero y rafagazos del enemigo. Por el camino un auto-homenaje a El vuelo con un avión cayendo ante los ojos de la pareja protagonista, y una buena retahíla de guiños nostálgicos a la obra magna de Michael Curtiz, al cine de espías de Alfred Hitchcock terminando con un intento de traición a El honor de los Prizzi

Aún con todo el despliegue de medios, los momentos más recordados los atrae para sí misma Cotillard, y lo hace a base de sentimiento y manipulación. Pitt adorna, y Cotillard remata. Aliados se gesto para ser un éxito, y quizá la fama que le dieron antes del estreno –la supuesta infidelidad marital de Pitt durante el rodaje- la sentencio antes de ser vista. Lo que ofrece es un serio acercamiento nostálgico a un tipo de films que antes solían ser infalible. En el espectador queda, sí es recordada más por sus líos de revista de papel rosa, que por su indudable calidad artística.

aliados

Título original: Allied.

Director: Robert Zemeckis.

Reparto: Marion Cotillard, Brad Pitt, Jared Harris, August Diehl, Sally Messham, Lizzy Caplan, Simon McBurney, Matthew Goode.

Trailer:


B.S.O:


Reseña escrita por Jonathan Glez

ALIADOS (2016). Siempre nos quedará Casablanca.

aliados
Comenzaban ya a quedarle muy lejos a Robert Zemeckis (director) los éxitos de Polar Express (2004) y Cuento de navidad (2009), y la buena recepción de Beowulf, por el camino El vuelo (Flight, 2012) -un vehículo construido alrededor de una set piece aérea monumental y de un actor irrepetible; Denzel Washington- y El desafío (2015), su coqueteo con el Imax que aburrió más que entretuvo. Este 2016, el mítico firmante de Regreso al futuro, Quien engaño a Roger Rabbit o Forrest Gump, vuelve a una época pasada para contarnos Aliados, una fábula sobre una pareja de espías, primero condenados a trabajar juntos sin conocerse, luego a amarse y por último a creerse uno al otro. Aliados se sustenta sobre todo -además de en el nombre y prestigio de su director, en una historia en mitad de la ocupación nazi por Europa y Casablanca- en su diseño de producción y su pareja de actores protagonistas, casi absolutos protagonistas; Marion Cotillard (el auténtico eje del relato) y Brad Pitt (cumpliendo pero sin grandes alardes). Sobre la primera nada que objetar, su talento es su mejor carta de presentación, sabe a la perfección como enfocar personajes altamente complicados –psicológicamente- como el que la ocupa en Aliados; Marianne Beauséjour. Inolvidables fueron ya sus recitales en La vida en rosa, su plano sostenido final de Enemigos publicos y su tremendo papel de esposa hostigadora en sueños de Leonardo Di Caprio en Origen. Por su parte Brad Pitt, quizá por la forma de trabajar que adoptó en este film, no consigue apoderarse de la función o de por lo menos acercarse a la intensidad de su partenaire. Se queda muy  lejos Brad Pitt –considerado uno de los ¿10? actores/actrices capaces de vender ellos solos una película- del carisma que exhiben otros actores que estrenaron este año y que saben cómo y cuándo llenar la pantalla con un primer plano suyo –véase Denzel Washington en Los siete magníficos o Tom Cruise en Jack Reacher: Nunca vuelvas atrás como ejemplos claros de lo que quiero decir-. Aunque es justo darle a Pitt lo que es suyo, y “lo suyo” es que su actuación sube enteros cuando el film vuela hasta el derruido Londres adornado con el fuego enemigo de los aviones nazis. 

aliados

Es Aliados un film que va transitando géneros, sentimientos, que genera emociones y que provoca nostalgia, aunque en su deber el hecho de no terminar de romper, de decidirse a ir a por todas. Seguramente no era la intención. No siempre un director quiere firmar su obra maestra, a veces solo quiere dirigir. Sobre el citado diseño de producción, decir que el film no estuvo rodado en ningún lugar de África, sino en las Islas de Gran Canaria y Fuerteventura, en nuestro país, que se hizo pasar por tan legendario lugar en aquellos años cuarenta. El resto de la producción se completo en Londres y estudio. Este hecho le da un valor añadido, por mucho que se invirtieran 85 millones contando los sueldos –nada bajos, seguro- de sus dos estrellas.

aliados

En cuanto al tercero en importante del asunto; Bob Zemeckis, este  tira en Aliados del repertorio del director curtido en mil batallas. A estas alturas seguramente nadie duda de que Zemeckis sabe crear con la cámara la atmósfera a la altura de los grandes. Y en eso se concentra en que el entorno acompañe a los actores y los haga brillar aún más. Sus trucos de prestidigitador son; usar como fuegos artificiales, los ataques de mortero y rafagazos del enemigo. Por el camino un auto-homenaje a El vuelo con un avión cayendo ante los ojos de la pareja protagonista, y una buena retahíla de guiños nostálgicos a la obra magna de Michael Curtiz, al cine de espías de Alfred Hitchcock terminando con un intento de traición a El honor de los Prizzi

Aún con todo el despliegue de medios, los momentos más recordados los atrae para sí misma Cotillard, y lo hace a base de sentimiento y manipulación. Pitt adorna, y Cotillard remata. Aliados se gesto para ser un éxito, y quizá la fama que le dieron antes del estreno –la supuesta infidelidad marital de Pitt durante el rodaje- la sentencio antes de ser vista. Lo que ofrece es un serio acercamiento nostálgico a un tipo de films que antes solían ser infalible. En el espectador queda, sí es recordada más por sus líos de revista de papel rosa, que por su indudable calidad artística.

aliados

Título original: Allied.

Director: Robert Zemeckis.

Reparto: Marion Cotillard, Brad Pitt, Jared Harris, August Diehl, Sally Messham, Lizzy Caplan, Simon McBurney, Matthew Goode.

Trailer:


B.S.O:


Reseña escrita por Jonathan Glez

enemigos-a-las-puertas
En el año 1942, antes de que se librara la gran batalla de Stalingrado durante La Segunda Guerra Mundial, el frente Soviético intenta frenar la invasión de las tropas alemanas. El dominio de los alemanes sobre territorio soviético les otorga un gran poder geográfico. Además el avance de las tropas, la invasión soviética tiene como doble objetivo alcanzar los nacimientos de petróleo cercanos a los Urales. Si los alemanes logran abastecerse con el combustible necesario, Europa caerá bajo su fuego. En aquel momento, la ciudad de Stalingrado ha sido arrasada y sitiada, pese a todo, se sigue manteniendo como punto clave y estratégico, no sólo para salvaguardar la dignidad de los soviéticos, sino para evitar que los alemanes alcancen los pozos de petróleo. Stalingrado se convierte así en un enclave de primer orden para frenar la invasión nazi.

Jean-Jacques Annaud construye un film bélico en torno a la figura del famoso francotirador, Vassili Zaitsev (Jude Law) y a la ciudad de Stalingrado para ir engarzando un relato dotado tanto de escenas multitudinarias de acción, como de elementos más íntimos y personales. De este modo, el director equilibra dos mundos opuestos. La muerte, el dolor y la desolación son tan importantes en pantalla como la motivación de los pocos Soviéticos que resisten en una ciudad destruida. El guión elaborado por el propio director en compañía de Alain Godard, no se limita a ensalzar la figura del personaje real Vassili Zaitev, considerado por sus compatriotas como un auténtico héroe.

enemigos-a-las-puertas

El relato cinematográfico goza de un inicio absolutamente magistral de puro cine bélico de acción con un gran despliegue visual. Partiendo de una escena casi minimalista, donde un niño pastor es enseñado a disparar con rifle contra los lobos que atacan al ganado, un gran salto en el tiempo fílmico permitirá arrojar a nuestro protagonista, junto con el resto del ejército soviético, contra los alemanes en una contienda cruel y sangrienta a orillas del Volga. Estos primeros minutos de metraje, pese a la dureza de sus imágenes, nos deleitan con asombrosas escenas de acción, ya sea con excelentes planos aéreos, magníficas escenas marítimas atravesando el Volga y batallas sanguinarias por tierra, donde los soldados mueren acribillados por los alemanes, obligados a mantenerse en sus puestos, ya que desde la retaguardia los pocos supervivientes que intentaban volver eran asesinados por los propios Soviéticos.

En este marco de miseria humana resurge la figura de un soldado, que tras sobrevivir entre los cadáveres agazapado junto a la figura de un comisario político interpretado por Joseph Fiennes, es capaz de afinar su puntería y cazar como a lobos depredadores a un grupo de oficiales alemanes. Esta proeza inicial le salvará la vida y lo convertirá en el héroe que la resistencia soviética necesita para mantener los ánimos y no rendirse frente al enemigo. De este modo, se consigue un nuevo salto estético y narrativo dentro de un relato bélico. La batalla multitudinaria es sustituida por el enfrentamiento solitario de un francotirador que va aniquilando únicamente oficiales alemanes como único modo de vencer al enemigo sin apenas armas o batallones.

enemigos-a-las-puertas

Este relato de recreación bélica se va completando en su desarrollo gracias al envío por parte de los alemanes de su mejor francotirador, el Mayor König, Ed Harris, para que elimine a Vassili. De nuevo el salto de forma y contenido del film pasa a centrarse en el duelo a muerte que mantiene estos dos grandes tiradores. Un duelo actoral y de personajes perfectamente ejecutado.

Este intenso y maquiavélico enfrentamiento desvelará las motivaciones y el mundo emocional de los dos grandes implicados en la contienda. La guerra queda así focalizada y representada únicamente por dos personajes encargados de mantener el hilo narrativo y la tensión de esta terrible contienda.
El director y guionista logra muy hábilmente encapsular el conflicto bélico en la lucha de voluntades y talento entre los dos cazadores. Sus confrontaciones son un reflejo de las estrategias y preparación de los respectivos ejércitos y ayudan enormemente a entender la idiosincrasia de ambos pueblos. De nuevo, Jean-Jacques Annaud demuestra su destreza al profundizar en la complejidad humana, sus contradicciones y sus motivaciones. No sólo enfrenta a dos máquinas de matar, Vassili y el Mayor Köning, el director también sabe reflejar en la pantalla las debilidades y las motivaciones más profundas, que entre tantas muertes absurdas, tanta miseria y masacre, dan algo de esperanza al ser humano.

enemigos-a-las-puertas

Hay quien opina que el guión languidece en altibajos durante la parte central del metraje. Sin embargo, los aspectos técnicos del film son impecables, desde los impresionantes escenarios que muestran la devastación que la guerra ha ocasionado en Stalingrado, hasta los dinámicos efectos que dan vibrante vida a los ataques aéreos y marítimos iniciales. El caos entre tantas muertes y la destrucción de una gran ciudad, ahora en ruinas, retratan vivamente la atrocidad de la guerra y la increíble adaptación del ser humano para sobrevivir en ese entorno.

Los primeros minutos del film son puro cine bélico de acción con planos excelentemente logrados, dotados de gran belleza plástica y estética, muy del estilo de Jean-Jacques Annaud, el cual demuestra una portentosa habilidad para trasladar la gran batalla a un escenario íntimo donde las escenas de acción, entre disparos por miras telescópicas, escondites y posiciones casi imposibles, colocan al espectador en angulaciones espectaculares conseguidas por la portentosa cámara.

Jean-Jacques Annaud con un notable cambio de ritmo en la trama sumerge las escenas de acción en un suspense y una tensión muy logradas, y lo hace a través de una historia, la de un personaje y sus seres queridos, a través de su enemigo y rival, reflejando al mismo tiempo el otro lado de la gran contienda, el que se lidió entre civiles en la retaguardia del gran frente.

enemigos-a-las-puertas

Título original: Enemy at the Gates.

Director: Jean-Jacques Annaud.

Intérpretes: Jude LawJoseph FiennesRachel WeiszEd HarrisBob HoskinsRon PerlmanEva MattesGabriel ThomsonMatthias Habich.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

ENEMIGOS A LAS PUERTAS (2001). La bala que pudo cambiar la historia.

enemigos-a-las-puertas
En el año 1942, antes de que se librara la gran batalla de Stalingrado durante La Segunda Guerra Mundial, el frente Soviético intenta frenar la invasión de las tropas alemanas. El dominio de los alemanes sobre territorio soviético les otorga un gran poder geográfico. Además el avance de las tropas, la invasión soviética tiene como doble objetivo alcanzar los nacimientos de petróleo cercanos a los Urales. Si los alemanes logran abastecerse con el combustible necesario, Europa caerá bajo su fuego. En aquel momento, la ciudad de Stalingrado ha sido arrasada y sitiada, pese a todo, se sigue manteniendo como punto clave y estratégico, no sólo para salvaguardar la dignidad de los soviéticos, sino para evitar que los alemanes alcancen los pozos de petróleo. Stalingrado se convierte así en un enclave de primer orden para frenar la invasión nazi.

Jean-Jacques Annaud construye un film bélico en torno a la figura del famoso francotirador, Vassili Zaitsev (Jude Law) y a la ciudad de Stalingrado para ir engarzando un relato dotado tanto de escenas multitudinarias de acción, como de elementos más íntimos y personales. De este modo, el director equilibra dos mundos opuestos. La muerte, el dolor y la desolación son tan importantes en pantalla como la motivación de los pocos Soviéticos que resisten en una ciudad destruida. El guión elaborado por el propio director en compañía de Alain Godard, no se limita a ensalzar la figura del personaje real Vassili Zaitev, considerado por sus compatriotas como un auténtico héroe.

enemigos-a-las-puertas

El relato cinematográfico goza de un inicio absolutamente magistral de puro cine bélico de acción con un gran despliegue visual. Partiendo de una escena casi minimalista, donde un niño pastor es enseñado a disparar con rifle contra los lobos que atacan al ganado, un gran salto en el tiempo fílmico permitirá arrojar a nuestro protagonista, junto con el resto del ejército soviético, contra los alemanes en una contienda cruel y sangrienta a orillas del Volga. Estos primeros minutos de metraje, pese a la dureza de sus imágenes, nos deleitan con asombrosas escenas de acción, ya sea con excelentes planos aéreos, magníficas escenas marítimas atravesando el Volga y batallas sanguinarias por tierra, donde los soldados mueren acribillados por los alemanes, obligados a mantenerse en sus puestos, ya que desde la retaguardia los pocos supervivientes que intentaban volver eran asesinados por los propios Soviéticos.

En este marco de miseria humana resurge la figura de un soldado, que tras sobrevivir entre los cadáveres agazapado junto a la figura de un comisario político interpretado por Joseph Fiennes, es capaz de afinar su puntería y cazar como a lobos depredadores a un grupo de oficiales alemanes. Esta proeza inicial le salvará la vida y lo convertirá en el héroe que la resistencia soviética necesita para mantener los ánimos y no rendirse frente al enemigo. De este modo, se consigue un nuevo salto estético y narrativo dentro de un relato bélico. La batalla multitudinaria es sustituida por el enfrentamiento solitario de un francotirador que va aniquilando únicamente oficiales alemanes como único modo de vencer al enemigo sin apenas armas o batallones.

enemigos-a-las-puertas

Este relato de recreación bélica se va completando en su desarrollo gracias al envío por parte de los alemanes de su mejor francotirador, el Mayor König, Ed Harris, para que elimine a Vassili. De nuevo el salto de forma y contenido del film pasa a centrarse en el duelo a muerte que mantiene estos dos grandes tiradores. Un duelo actoral y de personajes perfectamente ejecutado.

Este intenso y maquiavélico enfrentamiento desvelará las motivaciones y el mundo emocional de los dos grandes implicados en la contienda. La guerra queda así focalizada y representada únicamente por dos personajes encargados de mantener el hilo narrativo y la tensión de esta terrible contienda.
El director y guionista logra muy hábilmente encapsular el conflicto bélico en la lucha de voluntades y talento entre los dos cazadores. Sus confrontaciones son un reflejo de las estrategias y preparación de los respectivos ejércitos y ayudan enormemente a entender la idiosincrasia de ambos pueblos. De nuevo, Jean-Jacques Annaud demuestra su destreza al profundizar en la complejidad humana, sus contradicciones y sus motivaciones. No sólo enfrenta a dos máquinas de matar, Vassili y el Mayor Köning, el director también sabe reflejar en la pantalla las debilidades y las motivaciones más profundas, que entre tantas muertes absurdas, tanta miseria y masacre, dan algo de esperanza al ser humano.

enemigos-a-las-puertas

Hay quien opina que el guión languidece en altibajos durante la parte central del metraje. Sin embargo, los aspectos técnicos del film son impecables, desde los impresionantes escenarios que muestran la devastación que la guerra ha ocasionado en Stalingrado, hasta los dinámicos efectos que dan vibrante vida a los ataques aéreos y marítimos iniciales. El caos entre tantas muertes y la destrucción de una gran ciudad, ahora en ruinas, retratan vivamente la atrocidad de la guerra y la increíble adaptación del ser humano para sobrevivir en ese entorno.

Los primeros minutos del film son puro cine bélico de acción con planos excelentemente logrados, dotados de gran belleza plástica y estética, muy del estilo de Jean-Jacques Annaud, el cual demuestra una portentosa habilidad para trasladar la gran batalla a un escenario íntimo donde las escenas de acción, entre disparos por miras telescópicas, escondites y posiciones casi imposibles, colocan al espectador en angulaciones espectaculares conseguidas por la portentosa cámara.

Jean-Jacques Annaud con un notable cambio de ritmo en la trama sumerge las escenas de acción en un suspense y una tensión muy logradas, y lo hace a través de una historia, la de un personaje y sus seres queridos, a través de su enemigo y rival, reflejando al mismo tiempo el otro lado de la gran contienda, el que se lidió entre civiles en la retaguardia del gran frente.

enemigos-a-las-puertas

Título original: Enemy at the Gates.

Director: Jean-Jacques Annaud.

Intérpretes: Jude LawJoseph FiennesRachel WeiszEd HarrisBob HoskinsRon PerlmanEva MattesGabriel ThomsonMatthias Habich.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

el-sargento-york
El sargento York narra la verdadera historia de uno de los héroes nacionales americanos de la Primera Guerra Mundial en el bienio de 1916 a 1918, Alvin C. York. Un modesto granjero de Tennessee, algo bruto, con gran corazón y pacifista convencido y que se declara objetor de conciencia, el cual es obligado a alistarse en 1917. Tras leer la historia de su país, al final siente la necesidad de combatir para defender los ideales de su patria. Sin embargo, cuando regresó como triunfador del frente europeo, ya que fue héroe a pesar suyo, rechazaría los ofrecimientos que le hicieran para enriquecerse, y solo aceptó del Estado un terreno fértil para poderse casar.

Se trata de una película controvertida, debido al tono claramente propagandístico, pero que se entiende por el contexto sociopolítico en que fue realizada, muy poco antes de que los Estados Unidos entrasen en la contienda tras el ataque de Pearl Harbor.

Con un sólido guion, en el que intervinieron John Huston y el propio realizador, entre otros, basado en los diarios y la biografía de Alvin C. York, se reconstruyeron algunas de las principales batallas francesas, de forma realista y espectacular. Asimismo, constituyó la consagración de Gary Cooper como galán, obteniendo su primer Óscar por este trabajo.

el-sargento-york

Howard Hawks presenta un relato donde desmenuza la evolución de un hombre sencillo y puro, que cree poder hacerlo todo por sí mismo, pero que en el fondo cuenta con la ayuda de Dios para lograrlo, dada la religiosidad de York y su creencia de que no hay que matar a ningún ser humano. Entonces, ¿Cómo conciliarlo con el hecho de ser llamado a filas para ir a combatir contra los alemanes en el frente de Francia? Para ello se recurre a transformar la creencia de York en un discurso sobre la democracia de la mano de un oficial en el cuartel, con la ayuda de la figura de Daniel Boone y un libro sobre la historia de América. Un retrato en esencia muy americano, de ciudadano medio, al que la fe religiosa, por indeterminada que sea, anima para las grandes gestas.

Con una acumulación impecable de elementos técnicos necesarios para rodar las escenas de las batallas y con una interpretación extraordinaria, Howard Hawks consigue realizar un magnífico film de guerra. Así, el Reverendo Rosief Pile es encarnando por el magnífico Walter Brennan, un sólido actor con más de 200 interpretaciones, cincuenta años de carrera y ganador de tres premios Óscar, y que ha brillado con la misma intensidad que los protagonistas a los que acompañó a lo largo de su dilatada carrera.

el-sargento-york

Alvin York, no daba permiso para rodar la cinta si su personaje no era interpretado por Gary Cooper el cual evoluciona su personaje, desde el granjero inicial, vital, enérgico, algo simple poco ilustrado, hasta el héroe militar en el que se convierte debido a su valor y entrega a la causa, defendiendo, como no puede ser de otra manera, la libertad americana.

Si bien, puede resultar una cinta algo blanda, en su tratamiento hacia el conflicto bélico, puesto que donde más incide es en los valores personales y no en el propio conflicto bélico, El sargento York es una película importante, amén de su resultado, sino como reflejo de la mentalidad de una época, así como un testimonio histórico de lo que pensaban muchos norteamericanos sobre la Gran Guerra o, pensarían después, influidos por esta cinta, rodada precisamente en plena segunda contienda.

el-sargento-york

Frase para recordar:

"York, ¿qué cree usted que buscaba Daniel Boon al adentrarse en esas tierras desconocidas? ¿buscaría nuevas tierras? ..Buscaba mucho más, algo que un hombre no puede ver con los ojos ni tocar con las manos, algo que algunos hombres no saben lo que vale hasta que lo pierden: la libertad, hermosa palabra, libertad. Yo creo que buscaba eso".

Título original: Sergeant York.

Director: Howard Hawks.

Intérpretes: Gary CooperWalter BrennanGeorge TobiasJoan LeslieWard BondMargaret WycherlyStanley RidgesNoah Beery Jr.Pat Flaherty.

Escena:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

EL SARGENTO YORK (1941). Gary Cooper, el héroe nacional americano.

el-sargento-york
El sargento York narra la verdadera historia de uno de los héroes nacionales americanos de la Primera Guerra Mundial en el bienio de 1916 a 1918, Alvin C. York. Un modesto granjero de Tennessee, algo bruto, con gran corazón y pacifista convencido y que se declara objetor de conciencia, el cual es obligado a alistarse en 1917. Tras leer la historia de su país, al final siente la necesidad de combatir para defender los ideales de su patria. Sin embargo, cuando regresó como triunfador del frente europeo, ya que fue héroe a pesar suyo, rechazaría los ofrecimientos que le hicieran para enriquecerse, y solo aceptó del Estado un terreno fértil para poderse casar.

Se trata de una película controvertida, debido al tono claramente propagandístico, pero que se entiende por el contexto sociopolítico en que fue realizada, muy poco antes de que los Estados Unidos entrasen en la contienda tras el ataque de Pearl Harbor.

Con un sólido guion, en el que intervinieron John Huston y el propio realizador, entre otros, basado en los diarios y la biografía de Alvin C. York, se reconstruyeron algunas de las principales batallas francesas, de forma realista y espectacular. Asimismo, constituyó la consagración de Gary Cooper como galán, obteniendo su primer Óscar por este trabajo.

el-sargento-york

Howard Hawks presenta un relato donde desmenuza la evolución de un hombre sencillo y puro, que cree poder hacerlo todo por sí mismo, pero que en el fondo cuenta con la ayuda de Dios para lograrlo, dada la religiosidad de York y su creencia de que no hay que matar a ningún ser humano. Entonces, ¿Cómo conciliarlo con el hecho de ser llamado a filas para ir a combatir contra los alemanes en el frente de Francia? Para ello se recurre a transformar la creencia de York en un discurso sobre la democracia de la mano de un oficial en el cuartel, con la ayuda de la figura de Daniel Boone y un libro sobre la historia de América. Un retrato en esencia muy americano, de ciudadano medio, al que la fe religiosa, por indeterminada que sea, anima para las grandes gestas.

Con una acumulación impecable de elementos técnicos necesarios para rodar las escenas de las batallas y con una interpretación extraordinaria, Howard Hawks consigue realizar un magnífico film de guerra. Así, el Reverendo Rosief Pile es encarnando por el magnífico Walter Brennan, un sólido actor con más de 200 interpretaciones, cincuenta años de carrera y ganador de tres premios Óscar, y que ha brillado con la misma intensidad que los protagonistas a los que acompañó a lo largo de su dilatada carrera.

el-sargento-york

Alvin York, no daba permiso para rodar la cinta si su personaje no era interpretado por Gary Cooper el cual evoluciona su personaje, desde el granjero inicial, vital, enérgico, algo simple poco ilustrado, hasta el héroe militar en el que se convierte debido a su valor y entrega a la causa, defendiendo, como no puede ser de otra manera, la libertad americana.

Si bien, puede resultar una cinta algo blanda, en su tratamiento hacia el conflicto bélico, puesto que donde más incide es en los valores personales y no en el propio conflicto bélico, El sargento York es una película importante, amén de su resultado, sino como reflejo de la mentalidad de una época, así como un testimonio histórico de lo que pensaban muchos norteamericanos sobre la Gran Guerra o, pensarían después, influidos por esta cinta, rodada precisamente en plena segunda contienda.

el-sargento-york

Frase para recordar:

"York, ¿qué cree usted que buscaba Daniel Boon al adentrarse en esas tierras desconocidas? ¿buscaría nuevas tierras? ..Buscaba mucho más, algo que un hombre no puede ver con los ojos ni tocar con las manos, algo que algunos hombres no saben lo que vale hasta que lo pierden: la libertad, hermosa palabra, libertad. Yo creo que buscaba eso".

Título original: Sergeant York.

Director: Howard Hawks.

Intérpretes: Gary CooperWalter BrennanGeorge TobiasJoan LeslieWard BondMargaret WycherlyStanley RidgesNoah Beery Jr.Pat Flaherty.

Escena:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

patton
"Quiero que recordéis que ningún bastardo ha ganado jamás guerra alguna muriendo por su patria. La ha ganado haciendo que otros estúpidos bastardos murieran por ella".

Así con esta introducción mucho más extensa se muestra a un guerrero moderno consagrado y sacrificado a las exigencias políticas de su país. Patton relata la campaña de las fuerzas norteamericanas en el frente occidental, al mando de los generales Patton y Bradley, en cuyas biografías bélicas está basada la narración, durante su invasión por el sur de Europa y la marcha final sobre Berlín.

Se hace hincapié en las principales batallas, desde la campaña de África, donde se enfrenta al mariscal Rommel y destruye los carros de combate germanos, hasta el desembarco en Sicilia, la toma de Mesina, con la ayuda del general británico Montgomery, viejo competidor de Patton, y el avance por Italia. Así, tras la contraofensiva de la batalla de las Ardenas, cruzará la resistencia nazi por Checoslovaquia, para llegar a la capital del derrotado Reich alemán y ser detenido su enfrentamiento con los soviéticos, ya que su intención era llegar hasta Moscú.

Con música de J. Goldsmith, dirigida por Franklin J. Shaffner, autor, entre otros de obras como "El señor de la guerra (1965)", "El planeta de los simios (1968)", "Papillón (1973)" o "Los niños del Brasil (1978)" y con guión de Francis Ford Coppola y Edmund H. North, basado en las biografías de Ladislas Farago (Ordela and Triumph) y Omar N. Bradley (A soldier’s Story), Patton es una de las mejores cintas que el cine bélico nos ha dado desde la perspectiva del Estado Mayor; la película ofrece un impresionante biopic del general Patton, uno de los ganadores de la contienda, que tantas proezas llevó a cabo en la Segunda Guerra Mundial. No es una producción historiográfica más para mayor gloria del General, sino un duro, eficaz y realista retrato de uno de los principales y conflictivos artífices de la derrota de los nazis que comienza con la batalla de Guettar, en la campaña del norte de África, para seguir con la toma de Sicilia y finalizar con la batalla de las Ardenas en el centro de Europa, dentro de un tono tan duro como intimista.

patton

Rodada en África y España, en un periodo en que se realizaban algunas superproducciones fuera de los estudios de California, trasladando el rodaje mayoritariamente a Europa y más concretamente en España, donde Gil Parrondo y Antonio Mateos ganaron un Óscar por su trabajo. Patton resulta un film de estimable calidad artística, que tiene como mayor virtud la de hacer ver al espectador la guerra desde el Estado Mayor: a nivel de generales, quienes se baten en las altas esferas, con sus pasiones y miserias, pero reciben los más duros golpes sus tropas, el pueblo. Sin embargo, esos hombres que regían en aquellos momentos el destino de la humanidad también eran víctimas de sus dramas personales, de una tragedia íntima que está bien representada por el "coloso" Patton.

El personaje del general Patton, lleno de matices y fabulosamente interpretado por el duro George C. Scott, que ganó el Óscar al mejor actor principal, pero el actor, fiel a sus ideas, rechazó el premio permaneciendo en su casa viendo un partido de hockey en la televisión, da vida a la figura altiva del general, aparentemente cruel, megalómano, inteligente y profundamente religioso, muestra el orgullo del soldado estadounidense y las virtudes y los defectos de todo un país.

Patton fue un soldado, poeta-guerrero, político-militar, nada diplomático, perteneciente a una época antigua y puesta en el mando contemporáneo para encabezar una misión, un ser odiado y querido a partes iguales.

patton

Rodada con gran abundancia de medios, en un hábil juego de grúas y travellings en largos y suntuosos planos, el relato contiene secuencias bélicas muy bien construidas en escenarios naturales y con maquetas difícilmente reconocibles, las cuales proporcionan al espectador a la mejor comprensión del significado que tuvo la Segunda Guerra Mundial, aportando una panorámica completa de la contienda, si somos capaces de despojar la inevitable propaganda yanqui que aflora en algunos momentos de la cinta y la exaltación de la individualidad. Rodada con abundantes medios y con hábiles travellings en largos planos, comienza con la batalla de Guettar, en la campaña del Norte de África, para seguir con la toma de Sicilia y finalizar con la batalla de las Ardenas en el centro de Europa, dentro de un tono tan duro como intimista.

La obra de Shaffner, una de las pocas que ofrece una panorámica completa de la conflagración bélica, se llevó merecidamente los Oscar a los mejores Film, Director, Guión, Decorados y Actor principal de 1970.


patton

Como curiosidad, añadir que la vida del enigmático general dio lugar a una secuela dentro del cine de política-ficción. Debido que a Patton, quien, como ya hemos comentado, desde Berlín quería invadir la URSS y acabar cuanto antes con los comunistas, murió en extrañas circunstancias antes de regresar a EEUU, el realizador John Hough dio luz a un thriller de conspiración, a modo de segunda parte: "Objetivo Patton (1978)", interpretado por John Cassavetes, Sofia Loren, George Kennedy y Max von Sydow, donde se pone en tela de juicio el sistema político de EEUU al especular con el posible asesinato del famoso general.

Un prólogo de seis minutos de duración, donde Patton arenga a una invisible tropa sobre del fondo de una gigantesca bandera norteamericana, anuncia que no se trata de una obra vulgar. Scott propuso, muy sabiamente, que este discurso tuviera lugar al final de la película para finalizarla al nivel más alto; el director se opuso a ello y creo que se equivocó.


patton

Director: Franklin J. Schaffner.

Intérpretes: George C. ScottKarl MaldenStephen YoungMichael BatesMichael StrongJames EdwardsFrank LatimoreMorgan PaullJack Gwillim.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

PATTON (1970). George C. Scott es el general Patton.

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"Quiero que recordéis que ningún bastardo ha ganado jamás guerra alguna muriendo por su patria. La ha ganado haciendo que otros estúpidos bastardos murieran por ella".

Así con esta introducción mucho más extensa se muestra a un guerrero moderno consagrado y sacrificado a las exigencias políticas de su país. Patton relata la campaña de las fuerzas norteamericanas en el frente occidental, al mando de los generales Patton y Bradley, en cuyas biografías bélicas está basada la narración, durante su invasión por el sur de Europa y la marcha final sobre Berlín.

Se hace hincapié en las principales batallas, desde la campaña de África, donde se enfrenta al mariscal Rommel y destruye los carros de combate germanos, hasta el desembarco en Sicilia, la toma de Mesina, con la ayuda del general británico Montgomery, viejo competidor de Patton, y el avance por Italia. Así, tras la contraofensiva de la batalla de las Ardenas, cruzará la resistencia nazi por Checoslovaquia, para llegar a la capital del derrotado Reich alemán y ser detenido su enfrentamiento con los soviéticos, ya que su intención era llegar hasta Moscú.

Con música de J. Goldsmith, dirigida por Franklin J. Shaffner, autor, entre otros de obras como "El señor de la guerra (1965)", "El planeta de los simios (1968)", "Papillón (1973)" o "Los niños del Brasil (1978)" y con guión de Francis Ford Coppola y Edmund H. North, basado en las biografías de Ladislas Farago (Ordela and Triumph) y Omar N. Bradley (A soldier’s Story), Patton es una de las mejores cintas que el cine bélico nos ha dado desde la perspectiva del Estado Mayor; la película ofrece un impresionante biopic del general Patton, uno de los ganadores de la contienda, que tantas proezas llevó a cabo en la Segunda Guerra Mundial. No es una producción historiográfica más para mayor gloria del General, sino un duro, eficaz y realista retrato de uno de los principales y conflictivos artífices de la derrota de los nazis que comienza con la batalla de Guettar, en la campaña del norte de África, para seguir con la toma de Sicilia y finalizar con la batalla de las Ardenas en el centro de Europa, dentro de un tono tan duro como intimista.

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Rodada en África y España, en un periodo en que se realizaban algunas superproducciones fuera de los estudios de California, trasladando el rodaje mayoritariamente a Europa y más concretamente en España, donde Gil Parrondo y Antonio Mateos ganaron un Óscar por su trabajo. Patton resulta un film de estimable calidad artística, que tiene como mayor virtud la de hacer ver al espectador la guerra desde el Estado Mayor: a nivel de generales, quienes se baten en las altas esferas, con sus pasiones y miserias, pero reciben los más duros golpes sus tropas, el pueblo. Sin embargo, esos hombres que regían en aquellos momentos el destino de la humanidad también eran víctimas de sus dramas personales, de una tragedia íntima que está bien representada por el "coloso" Patton.

El personaje del general Patton, lleno de matices y fabulosamente interpretado por el duro George C. Scott, que ganó el Óscar al mejor actor principal, pero el actor, fiel a sus ideas, rechazó el premio permaneciendo en su casa viendo un partido de hockey en la televisión, da vida a la figura altiva del general, aparentemente cruel, megalómano, inteligente y profundamente religioso, muestra el orgullo del soldado estadounidense y las virtudes y los defectos de todo un país.

Patton fue un soldado, poeta-guerrero, político-militar, nada diplomático, perteneciente a una época antigua y puesta en el mando contemporáneo para encabezar una misión, un ser odiado y querido a partes iguales.

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Rodada con gran abundancia de medios, en un hábil juego de grúas y travellings en largos y suntuosos planos, el relato contiene secuencias bélicas muy bien construidas en escenarios naturales y con maquetas difícilmente reconocibles, las cuales proporcionan al espectador a la mejor comprensión del significado que tuvo la Segunda Guerra Mundial, aportando una panorámica completa de la contienda, si somos capaces de despojar la inevitable propaganda yanqui que aflora en algunos momentos de la cinta y la exaltación de la individualidad. Rodada con abundantes medios y con hábiles travellings en largos planos, comienza con la batalla de Guettar, en la campaña del Norte de África, para seguir con la toma de Sicilia y finalizar con la batalla de las Ardenas en el centro de Europa, dentro de un tono tan duro como intimista.

La obra de Shaffner, una de las pocas que ofrece una panorámica completa de la conflagración bélica, se llevó merecidamente los Oscar a los mejores Film, Director, Guión, Decorados y Actor principal de 1970.


patton

Como curiosidad, añadir que la vida del enigmático general dio lugar a una secuela dentro del cine de política-ficción. Debido que a Patton, quien, como ya hemos comentado, desde Berlín quería invadir la URSS y acabar cuanto antes con los comunistas, murió en extrañas circunstancias antes de regresar a EEUU, el realizador John Hough dio luz a un thriller de conspiración, a modo de segunda parte: "Objetivo Patton (1978)", interpretado por John Cassavetes, Sofia Loren, George Kennedy y Max von Sydow, donde se pone en tela de juicio el sistema político de EEUU al especular con el posible asesinato del famoso general.

Un prólogo de seis minutos de duración, donde Patton arenga a una invisible tropa sobre del fondo de una gigantesca bandera norteamericana, anuncia que no se trata de una obra vulgar. Scott propuso, muy sabiamente, que este discurso tuviera lugar al final de la película para finalizarla al nivel más alto; el director se opuso a ello y creo que se equivocó.


patton

Director: Franklin J. Schaffner.

Intérpretes: George C. ScottKarl MaldenStephen YoungMichael BatesMichael StrongJames EdwardsFrank LatimoreMorgan PaullJack Gwillim.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

el-puente-sobre-el-río-kwai
Aquella melodía silbada por los prisioneros ingleses llamada La marcha del Coronel Bogey pasará a la historia gracias a esta película. Tal tono muy pegajoso por cierto es aquel que escuchamos cuando llegan los prisioneros británicos a orillas del río Kwai (Birmania) para comenzar la construcción de un puente sobre el cual irán las rieles del tren que comunicará Bangkok (Thailandia) con Rangoon durante la Segunda Guerra Mundial.

Basada en la novela de Pierre Boulle, cuyo enfado fue mayúsculo, cuando se enteró de las modificaciones que se realizaron por presiones por parte del productor Sam Spielgel a los guionistas Michael Wilson y Carl Foreman (sospechosamente comunistas, incluidos en la lista negra). La historia de la construcción de este puente por parte de los ingleses para el imperio Japonés fue filmada por la precisa mano de David Lean siendo reconocida como su primera gran película épica filmada en glorioso cinemascope y posteriormente como una obra maestra. Cuando el coronel Nicholson (Alec Guinnes) llega con sus soldados y se niega a que sus oficiales participen de los trabajos forzados amparándose en la convención de Ginebra desata la ira del comandante Saito (Sessue Hayakawa), obligándole este último a insolarse y después a permanecer en una caja metálica para doblegar su espíritu, pero al no conseguirlo y sabiendo que el plazo para terminar sus obras se acortaban, debe aceptar la victoria del británico y acceder a sus demandas, sin embargo el exceso del sentido del deber del inglés que comienza la reelaboración del puente a cargo de ingenieros británicos y con el propósito de levantar la moral de sus subalternos terminará forzándolos para terminar la obra en un alarde de superioridad racista para demostrar al nipón que los anglosajones pueden construir mucho mejor que ellos cualquier cosa e incluso dejarlo para la posteridad como testimonio. Sin embargo, un oficial americano (William Holden) se escapa del campo de prisioneros, logrando alcanzar la libertad solo para que un comando inglés liderado por el mayor Warden (Jack Hawkins) le obligue a regresar sirviendo de guía en la selva con una misión en particular, volar el puente para impedir que sirva de enlace de aprovisionamiento de armas y movilización de tropas.

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Las libertades que se tomaron en el guión tomaron 2 ejes principalmente, suavizaron la actitud de los japoneses, pues en la novela eran mucho más intransigentes y duros, cuyos castigos eran mucho más inhumanos que los que se muestran en el filme, y el puente no termina destruido pues Nicholson impide que sea dinamitado aunque llevará en su conciencia su acto de soberbia.

Cuenta la historia que Guinnes no quería participar en el proyecto y que fue el propio Spielgel quien fue a convencerlo a Inglaterra, su papel como el orgulloso británico se vio recompensado con el premio de la academia, un globo de oro y un Bafta. Holden recibió un jugoso cheque y regalías, su participación como estrella hollywoodense garantizaba taquilla y fue una imposición del estudio (Columbia Pictures) . El gran Sessue Hayakawa fue nominado a mejor actor de reparto pero lo perdió a favor de Red Bottoms por Sayonara.

Aunque también recibió los Óscar a mejor película, dirección, montaje, fotografía y banda sonora, los guionistas tuvieron que esperarlo de manera póstuma en 1984 pues al no poder recibirlo por la situación ya mencionada Hollywood pretendió que Pierre Boulle lo recibiera, éste molesto por la situación de los cambios y por la hipocresía se negó a aceptar argumentando que suya era la novela y no el guión.

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Esta película que forma parte importante de la historia del cine que bien puede ser considerada más del subgénero bélico de campos de concentración expone en realidad la confrontación de dos voluntades férreas donde el orgullo llega a límites absurdos y me parece que eso es lo que Lean nos propone, hasta dónde es aceptable que nuestras creencias y patriotismo vayan y cuál es la línea divisoria entre el deber, el honor , la tozudez y la soberbia.

La historia aunque muchos lo desconozcan está basada en eventos reales y el coronel Nicholson y el comandante Saito existieron en realidad. La construcción del puente en 1943 y de la línea férrea estuvo a cargo de prisioneros de guerra de distintas nacionalidades (malayos, birmanos, ingleses, holandeses, estadounidenses y australianos) y fue destruido por bombas teledirigidas por el ejército americano aunque fue reconstruido después de la guerra. El Coronel Tossey encarnado por Guinnes estuvo a cargo de la construcción del puente, aunque intentó sabotearlo muchas veces, y Saito, fue mucho más caballeroso que lo que se mostró en la cinta, incluso dicen que trataba muy bien a sus prisioneros, tanto así que cuando fue juzgado por crímenes de guerra, Tossey atestiguó a su favor y se volvieron amigos.

La producción del filme costó la bicoca de 3 millones de dólares para esa época. El puente fue construido de tamaño natural pues no quisieron usar maquetas. Costó 250 000 dólares y tomó 8 meses de tiempo, 500 obreros y 35 elefantes. Se lo levantó en Ceilán, actual Sri Lanka y se lo dinamitó para dar mayor verosimilitud.

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Título original: The Bridge on the River Kwai.

Director: David Lean.

Intérpretes: William HoldenAlec GuinnessJack HawkinsJames DonaldSessue HayakawaAndré MorellGeoffrey HornePeter Williams.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Carlos Fernando Carrión Quezada

EL PUENTE SOBRE EL RÍO KWAI (1957). El épico puente de David Lean.

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Aquella melodía silbada por los prisioneros ingleses llamada La marcha del Coronel Bogey pasará a la historia gracias a esta película. Tal tono muy pegajoso por cierto es aquel que escuchamos cuando llegan los prisioneros británicos a orillas del río Kwai (Birmania) para comenzar la construcción de un puente sobre el cual irán las rieles del tren que comunicará Bangkok (Thailandia) con Rangoon durante la Segunda Guerra Mundial.

Basada en la novela de Pierre Boulle, cuyo enfado fue mayúsculo, cuando se enteró de las modificaciones que se realizaron por presiones por parte del productor Sam Spielgel a los guionistas Michael Wilson y Carl Foreman (sospechosamente comunistas, incluidos en la lista negra). La historia de la construcción de este puente por parte de los ingleses para el imperio Japonés fue filmada por la precisa mano de David Lean siendo reconocida como su primera gran película épica filmada en glorioso cinemascope y posteriormente como una obra maestra. Cuando el coronel Nicholson (Alec Guinnes) llega con sus soldados y se niega a que sus oficiales participen de los trabajos forzados amparándose en la convención de Ginebra desata la ira del comandante Saito (Sessue Hayakawa), obligándole este último a insolarse y después a permanecer en una caja metálica para doblegar su espíritu, pero al no conseguirlo y sabiendo que el plazo para terminar sus obras se acortaban, debe aceptar la victoria del británico y acceder a sus demandas, sin embargo el exceso del sentido del deber del inglés que comienza la reelaboración del puente a cargo de ingenieros británicos y con el propósito de levantar la moral de sus subalternos terminará forzándolos para terminar la obra en un alarde de superioridad racista para demostrar al nipón que los anglosajones pueden construir mucho mejor que ellos cualquier cosa e incluso dejarlo para la posteridad como testimonio. Sin embargo, un oficial americano (William Holden) se escapa del campo de prisioneros, logrando alcanzar la libertad solo para que un comando inglés liderado por el mayor Warden (Jack Hawkins) le obligue a regresar sirviendo de guía en la selva con una misión en particular, volar el puente para impedir que sirva de enlace de aprovisionamiento de armas y movilización de tropas.

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Las libertades que se tomaron en el guión tomaron 2 ejes principalmente, suavizaron la actitud de los japoneses, pues en la novela eran mucho más intransigentes y duros, cuyos castigos eran mucho más inhumanos que los que se muestran en el filme, y el puente no termina destruido pues Nicholson impide que sea dinamitado aunque llevará en su conciencia su acto de soberbia.

Cuenta la historia que Guinnes no quería participar en el proyecto y que fue el propio Spielgel quien fue a convencerlo a Inglaterra, su papel como el orgulloso británico se vio recompensado con el premio de la academia, un globo de oro y un Bafta. Holden recibió un jugoso cheque y regalías, su participación como estrella hollywoodense garantizaba taquilla y fue una imposición del estudio (Columbia Pictures) . El gran Sessue Hayakawa fue nominado a mejor actor de reparto pero lo perdió a favor de Red Bottoms por Sayonara.

Aunque también recibió los Óscar a mejor película, dirección, montaje, fotografía y banda sonora, los guionistas tuvieron que esperarlo de manera póstuma en 1984 pues al no poder recibirlo por la situación ya mencionada Hollywood pretendió que Pierre Boulle lo recibiera, éste molesto por la situación de los cambios y por la hipocresía se negó a aceptar argumentando que suya era la novela y no el guión.

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Esta película que forma parte importante de la historia del cine que bien puede ser considerada más del subgénero bélico de campos de concentración expone en realidad la confrontación de dos voluntades férreas donde el orgullo llega a límites absurdos y me parece que eso es lo que Lean nos propone, hasta dónde es aceptable que nuestras creencias y patriotismo vayan y cuál es la línea divisoria entre el deber, el honor , la tozudez y la soberbia.

La historia aunque muchos lo desconozcan está basada en eventos reales y el coronel Nicholson y el comandante Saito existieron en realidad. La construcción del puente en 1943 y de la línea férrea estuvo a cargo de prisioneros de guerra de distintas nacionalidades (malayos, birmanos, ingleses, holandeses, estadounidenses y australianos) y fue destruido por bombas teledirigidas por el ejército americano aunque fue reconstruido después de la guerra. El Coronel Tossey encarnado por Guinnes estuvo a cargo de la construcción del puente, aunque intentó sabotearlo muchas veces, y Saito, fue mucho más caballeroso que lo que se mostró en la cinta, incluso dicen que trataba muy bien a sus prisioneros, tanto así que cuando fue juzgado por crímenes de guerra, Tossey atestiguó a su favor y se volvieron amigos.

La producción del filme costó la bicoca de 3 millones de dólares para esa época. El puente fue construido de tamaño natural pues no quisieron usar maquetas. Costó 250 000 dólares y tomó 8 meses de tiempo, 500 obreros y 35 elefantes. Se lo levantó en Ceilán, actual Sri Lanka y se lo dinamitó para dar mayor verosimilitud.

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Título original: The Bridge on the River Kwai.

Director: David Lean.

Intérpretes: William HoldenAlec GuinnessJack HawkinsJames DonaldSessue HayakawaAndré MorellGeoffrey HornePeter Williams.

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Reseña escrita por Carlos Fernando Carrión Quezada

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