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el-vuelo-del-fénix
Como si de uno de aquellos chistes se tratara, ¿qué pasa cuando ponemos 4 norteamericanos, 4 ingleses, 1 francés, 1 italiano, 1 mexicano y un alemán en el desierto? Solo que no es un chiste sino una de las más sorprendentes películas de aventuras que se hayan rodado y cuya construcción de personajes evita todo arquetipo porque en esta enorme prueba de coraje saldrán a relucir los aspectos más nobles y más abyectos de la naturaleza humana.

Un avión de carga destartalado vuela sobre el Sahara cuando una tormenta de arena provoca el daño de un motor y gracias a la pericia del piloto alcanzan a aterrizar en la arena pero como resultado hay 2 muertos, 12 sobrevivientes entre ellos un herido de gravedad y los restos de la aeronave. Están perdidos en medio de la nada, no hay radio para comunicarse, las reservas de agua son escasas y para alimentarse disponen de dátiles rechazados por la compañía petrolera a la cual servían la mayoría de los pasajeros. Esperan su rescate pero gracias a un radio transistor de uno de ellos se enteran que la tormenta los desvió de curso y que si hay búsqueda, ésta estará por otros rumbos. Les queda la alternativa de enviar un grupo a buscar ayuda pero saben que el sol intenso, la falta de agua y comida los hará sucumbir o una medida más desesperada todavía propuesta por uno de ellos: De los restos del avión construir otro para abandonar el desierto.

Bienvenidos al Vuelo del Fénix, aventura sin parangón dirigida por el veterano Robert Aldrich, una cinta donde la acción y el estudio de los personajes resulta tan perfecta que el conjunto es no una suma sino una potencialización de sus partes.

el-vuelo-del-fénix

James Stewart es Frank Towns, piloto experimentado que atraviesa horas bajas, sus días de gloria han pasado y sobrevive volando aviones vetustos pertenecientes a compañías ambiciosas que pueden prescindir del recurso humano pues siempre habrá otro que lo haga a igual o menor precio. Como capitán de la nave se impone como líder tratando de mantener el orden y la cordura entre el variopinto grupo de extraños. Richard Attenborouh es Lew Moran, su ingeniero de vuelo, británico y buen amigo del anterior, cuyo alcoholismo podría haber contribuido al desastre. Peter Finch es el capitán Harris, militar inglés, cuya formación marcial y caballeresca lo investirá de héroe aunque su subalterno, el sargento Dowson, resulte cobarde, egoísta y totalmente desobediente (Ronald Fraser). Ernest Borgnine es un camionero a quien el trabajo en tierras lejanas ha hecho mella y padece de cierto desequilibrio mental. Ian Bannen, nominado al óscar por este papel, es Crow, también inglés, que no duda en sacarle chanza a toda situación y compañero aunque muchas veces resulta cargante. George Kennedy y Dan Duryea, el primero en uno de sus tempranos papeles ejerciendo de hombre con fuerza bruta, mientras el segundo ya en declive, interpretando a un tipo religioso. Christian Marquand, el médico francés, cuya labor mediadora no se verá recompensada con el desarrollo de la trama. Alex Montoya un simpático mexicano que decidirá acompañar al oficial británico en la expedición de ayuda, dejando su mascota, un mono, a cargo de Kennedy. Gabrielle Tinti, el italiano malherido que se sabe un lastre ante la posibilidad del escape . Y un superlativo Hardy Kruger como Dorffman, el alemán que diseñará la construcción del Fénix, un aeroplano monomotor con capacidad para 2 tripulantes mientras los demás deberán ir atados a las alas si quieren sobrevivir. Su papel lo lleva desde el anonimato hasta la pedantería y la crueldad dictatorial cuando se proclama el único imprescindible en esta historia.

el-vuelo-del-fénix

Filmada con escaso presupuesto y con el lamentable fallecimiento del piloto y stuntman Paul Mantz mientras probaba el prototipo del Fénix, situación que detuvo la filmación temporalmente pero que pudo ser concluida pues estaba rodada la mayor parte, fue homenajeado al cierre de la peli con una emotiva dedicatoria. El guión preciso estuvo a cargo de Lukas Heller tomando de base la novela de Trevor Dudley Smith lanzada el año previo. Fotografía impecable de Joshep F. Biroc y música de Frank DeVol. El montador Michel Luciano recibió nominación al premio de la academia siendo derrotado por William Reynolds por Sonrisas y lágrimas.

Si algo hay que achacarle al film es aquella secuencia del espejismo donde uno de los protagonistas vislumbra a una bailarina. Mal elaborada y totalmente gratuita.

En el año 2004 se hizo un remake de la mano de John Moore en el que el escenario fue transformado a otro desierto igual de inexpugnable, el de Gobi en China, los protagonistas eran casi todos gringos y la novedad de una mujer en el grupo. No pienso que sea mala o innecesaria, sin embargo palidece frente a la de Aldrich.

el-vuelo-del-fénix

Título original: The Flight of the Phoenix.

Director: Robert Aldrich

Intérpretes: James Stewart, Richard Attenborough, Peter Finch, Ernest Borgnine,George Kennedy, Ian Bannen, Dan Duryea.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Carlos Fernando Carrión Quezada

EL VUELO DEL FÉNIX (1965). Accidente en el Sahara.

el-vuelo-del-fénix
Como si de uno de aquellos chistes se tratara, ¿qué pasa cuando ponemos 4 norteamericanos, 4 ingleses, 1 francés, 1 italiano, 1 mexicano y un alemán en el desierto? Solo que no es un chiste sino una de las más sorprendentes películas de aventuras que se hayan rodado y cuya construcción de personajes evita todo arquetipo porque en esta enorme prueba de coraje saldrán a relucir los aspectos más nobles y más abyectos de la naturaleza humana.

Un avión de carga destartalado vuela sobre el Sahara cuando una tormenta de arena provoca el daño de un motor y gracias a la pericia del piloto alcanzan a aterrizar en la arena pero como resultado hay 2 muertos, 12 sobrevivientes entre ellos un herido de gravedad y los restos de la aeronave. Están perdidos en medio de la nada, no hay radio para comunicarse, las reservas de agua son escasas y para alimentarse disponen de dátiles rechazados por la compañía petrolera a la cual servían la mayoría de los pasajeros. Esperan su rescate pero gracias a un radio transistor de uno de ellos se enteran que la tormenta los desvió de curso y que si hay búsqueda, ésta estará por otros rumbos. Les queda la alternativa de enviar un grupo a buscar ayuda pero saben que el sol intenso, la falta de agua y comida los hará sucumbir o una medida más desesperada todavía propuesta por uno de ellos: De los restos del avión construir otro para abandonar el desierto.

Bienvenidos al Vuelo del Fénix, aventura sin parangón dirigida por el veterano Robert Aldrich, una cinta donde la acción y el estudio de los personajes resulta tan perfecta que el conjunto es no una suma sino una potencialización de sus partes.

el-vuelo-del-fénix

James Stewart es Frank Towns, piloto experimentado que atraviesa horas bajas, sus días de gloria han pasado y sobrevive volando aviones vetustos pertenecientes a compañías ambiciosas que pueden prescindir del recurso humano pues siempre habrá otro que lo haga a igual o menor precio. Como capitán de la nave se impone como líder tratando de mantener el orden y la cordura entre el variopinto grupo de extraños. Richard Attenborouh es Lew Moran, su ingeniero de vuelo, británico y buen amigo del anterior, cuyo alcoholismo podría haber contribuido al desastre. Peter Finch es el capitán Harris, militar inglés, cuya formación marcial y caballeresca lo investirá de héroe aunque su subalterno, el sargento Dowson, resulte cobarde, egoísta y totalmente desobediente (Ronald Fraser). Ernest Borgnine es un camionero a quien el trabajo en tierras lejanas ha hecho mella y padece de cierto desequilibrio mental. Ian Bannen, nominado al óscar por este papel, es Crow, también inglés, que no duda en sacarle chanza a toda situación y compañero aunque muchas veces resulta cargante. George Kennedy y Dan Duryea, el primero en uno de sus tempranos papeles ejerciendo de hombre con fuerza bruta, mientras el segundo ya en declive, interpretando a un tipo religioso. Christian Marquand, el médico francés, cuya labor mediadora no se verá recompensada con el desarrollo de la trama. Alex Montoya un simpático mexicano que decidirá acompañar al oficial británico en la expedición de ayuda, dejando su mascota, un mono, a cargo de Kennedy. Gabrielle Tinti, el italiano malherido que se sabe un lastre ante la posibilidad del escape . Y un superlativo Hardy Kruger como Dorffman, el alemán que diseñará la construcción del Fénix, un aeroplano monomotor con capacidad para 2 tripulantes mientras los demás deberán ir atados a las alas si quieren sobrevivir. Su papel lo lleva desde el anonimato hasta la pedantería y la crueldad dictatorial cuando se proclama el único imprescindible en esta historia.

el-vuelo-del-fénix

Filmada con escaso presupuesto y con el lamentable fallecimiento del piloto y stuntman Paul Mantz mientras probaba el prototipo del Fénix, situación que detuvo la filmación temporalmente pero que pudo ser concluida pues estaba rodada la mayor parte, fue homenajeado al cierre de la peli con una emotiva dedicatoria. El guión preciso estuvo a cargo de Lukas Heller tomando de base la novela de Trevor Dudley Smith lanzada el año previo. Fotografía impecable de Joshep F. Biroc y música de Frank DeVol. El montador Michel Luciano recibió nominación al premio de la academia siendo derrotado por William Reynolds por Sonrisas y lágrimas.

Si algo hay que achacarle al film es aquella secuencia del espejismo donde uno de los protagonistas vislumbra a una bailarina. Mal elaborada y totalmente gratuita.

En el año 2004 se hizo un remake de la mano de John Moore en el que el escenario fue transformado a otro desierto igual de inexpugnable, el de Gobi en China, los protagonistas eran casi todos gringos y la novedad de una mujer en el grupo. No pienso que sea mala o innecesaria, sin embargo palidece frente a la de Aldrich.

el-vuelo-del-fénix

Título original: The Flight of the Phoenix.

Director: Robert Aldrich

Intérpretes: James Stewart, Richard Attenborough, Peter Finch, Ernest Borgnine,George Kennedy, Ian Bannen, Dan Duryea.

Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Carlos Fernando Carrión Quezada

el-caso-de-lucy-harbin
Tras 20 años de reclusión en un centro psiquiátrico por haber asesinado a su marido y su amante, Lucy Harbin regresa al hogar para reencontrarse con su hija. También se reencontrará con un pasado que se resiste a dejarla y con un hacha de grandes dimensiones.

El tiempo remodela a veces la apreciación que podamos tener acerca de un género cinematográfico. Así, un Horror Thriller como este, deglutidos los excesos actuales, chorreantes de hemoglobina y vísceras, se convierte mas o menos plácidamente en un film de suspense aderezado con acertados toques terroríficos que no desdeñó por ejemplo Alfred Hitchcock en "Psycho".

Y ya que hablamos del maestro, iluminemos la imagen de William Castle que unos cuantos años antes de conocer a Norman Bates, nos presenta esta Lucy Harbin salida también de la afilada pluma de Robert Bloch con su cargamento de trastornos mentales, desdoblamientos de personalidad y traumas generales irreversibles. Una melodía familiar que Hitchcock llevaría a la categoría de obra maestra siguiendo quizás los pasos de Castle, un listillo del negocio que solventaba con solvencia el apartado del mas puro entretenimiento en todos sus filmes aunque fuera a base de implantar motores para sacudir las butacas del cine, Iluminar al público con una luz roja antes de las secuencias más impactantes o interrumpir la proyección para que las personas mas sensibles pudieran salir de la sala, buscando un alivio que podía ser tanto físico como mental.

el-caso-de-lucy-harbin

Castle no precisó aquí ninguno de estos gadgets para zarandear a la audiencia. La imponente presencia de Joan Crawford, con su peluca azabache, su traje estampado ajustadísimo y los kilos de joyas colgando de sus orejas y muñecas, proporcionaban suficiente magnetismo para agarrarnos fuerte mientras sus miradas asesinas y horrorizadas nos traspasan el cráneo como turbolásers a plena potencia. Como en "Psycho", los personajes secundarios que se entrometen en el laberinto de traumas pendientes de resolver, mueren . Y de que manera!

"Lucy Harbin cogió un hacha..."

el-caso-de-lucy-harbin

Castle se permitió sacar pecho. Alardeó que las escenas de decapitación eran lo más real visto hasta el momento en el cine comercial de gran formato pero no descuidó situarlas en un contexto previo de tensión (ese tintineo de las pulseras y pendientes..brrr!) para potenciarlas haciéndonos anticiparnos varias veces a su final y por tanto sufrir/disfrutar doblemente. Al igual que en su otro excelente Horror Thriller (Homicidial 1961) que a día de hoy sería "suspense con tabasco", Castle juega con nosotros hasta el final, haciéndonos oscilar entre el temor y la compasión hacia la crispada protagonista.Y como estamos agarrados por el cuello por una buena fotografía, un excelente guión y unas interpretaciones adecuadas, vamos a dónde nos lleven.

Naturalmente, mucho mérito hay que conceder a Joan Crawford por aceptar meterse en ese papel y sobretodo, en ese vestido estampado. Ese mismo año, Bette Davis estrenaba sus turbolásers y gritos con "Hush Hush Sweet Charlotte" (Robert Aldrich 1964). Ambas ya habían cruzado espadas e imprecaciones en "What Happened to Baby Jane" (Robert Aldrich) dos años antes. Sabían de que iba la cosa. De sacar partido con su talento a un físico antaño bello pero luego, endurecido e inquietante. Y para esto, si que hace falta valor.

el-caso-de-lucy-harbin-1964

Título original: Strait-Jacket.

Director: William Castle.

Intérpretes: Joan Crawford, Diane Baker, Leif Erickson, Howard St. John, John Anthony HayesRochelle Hudson, George Kennedy.

Trailer:


Reseña escrita por George Suckelectronic

EL CASO DE LUCY HARBIN (1964) El trastorno mental de Joan Crawford.

el-caso-de-lucy-harbin
Tras 20 años de reclusión en un centro psiquiátrico por haber asesinado a su marido y su amante, Lucy Harbin regresa al hogar para reencontrarse con su hija. También se reencontrará con un pasado que se resiste a dejarla y con un hacha de grandes dimensiones.

El tiempo remodela a veces la apreciación que podamos tener acerca de un género cinematográfico. Así, un Horror Thriller como este, deglutidos los excesos actuales, chorreantes de hemoglobina y vísceras, se convierte mas o menos plácidamente en un film de suspense aderezado con acertados toques terroríficos que no desdeñó por ejemplo Alfred Hitchcock en "Psycho".

Y ya que hablamos del maestro, iluminemos la imagen de William Castle que unos cuantos años antes de conocer a Norman Bates, nos presenta esta Lucy Harbin salida también de la afilada pluma de Robert Bloch con su cargamento de trastornos mentales, desdoblamientos de personalidad y traumas generales irreversibles. Una melodía familiar que Hitchcock llevaría a la categoría de obra maestra siguiendo quizás los pasos de Castle, un listillo del negocio que solventaba con solvencia el apartado del mas puro entretenimiento en todos sus filmes aunque fuera a base de implantar motores para sacudir las butacas del cine, Iluminar al público con una luz roja antes de las secuencias más impactantes o interrumpir la proyección para que las personas mas sensibles pudieran salir de la sala, buscando un alivio que podía ser tanto físico como mental.

el-caso-de-lucy-harbin

Castle no precisó aquí ninguno de estos gadgets para zarandear a la audiencia. La imponente presencia de Joan Crawford, con su peluca azabache, su traje estampado ajustadísimo y los kilos de joyas colgando de sus orejas y muñecas, proporcionaban suficiente magnetismo para agarrarnos fuerte mientras sus miradas asesinas y horrorizadas nos traspasan el cráneo como turbolásers a plena potencia. Como en "Psycho", los personajes secundarios que se entrometen en el laberinto de traumas pendientes de resolver, mueren . Y de que manera!

"Lucy Harbin cogió un hacha..."

el-caso-de-lucy-harbin

Castle se permitió sacar pecho. Alardeó que las escenas de decapitación eran lo más real visto hasta el momento en el cine comercial de gran formato pero no descuidó situarlas en un contexto previo de tensión (ese tintineo de las pulseras y pendientes..brrr!) para potenciarlas haciéndonos anticiparnos varias veces a su final y por tanto sufrir/disfrutar doblemente. Al igual que en su otro excelente Horror Thriller (Homicidial 1961) que a día de hoy sería "suspense con tabasco", Castle juega con nosotros hasta el final, haciéndonos oscilar entre el temor y la compasión hacia la crispada protagonista.Y como estamos agarrados por el cuello por una buena fotografía, un excelente guión y unas interpretaciones adecuadas, vamos a dónde nos lleven.

Naturalmente, mucho mérito hay que conceder a Joan Crawford por aceptar meterse en ese papel y sobretodo, en ese vestido estampado. Ese mismo año, Bette Davis estrenaba sus turbolásers y gritos con "Hush Hush Sweet Charlotte" (Robert Aldrich 1964). Ambas ya habían cruzado espadas e imprecaciones en "What Happened to Baby Jane" (Robert Aldrich) dos años antes. Sabían de que iba la cosa. De sacar partido con su talento a un físico antaño bello pero luego, endurecido e inquietante. Y para esto, si que hace falta valor.

el-caso-de-lucy-harbin-1964

Título original: Strait-Jacket.

Director: William Castle.

Intérpretes: Joan Crawford, Diane Baker, Leif Erickson, Howard St. John, John Anthony HayesRochelle Hudson, George Kennedy.

Trailer:


Reseña escrita por George Suckelectronic

el-estrangulador-de-boston
Basada en la serie de crímenes reales cometidos durante dos años en el sur de Boston, El estrangulador de Boston (Richard Fleischer, 1968) es una producción FOX que aportaba su propia visión de análisis de la psique humana en versión  thriller de investigación, con claros ecos de cine de serialkiller y del policiaco setentero que estaba por venir. Influenciada claramente en la obra más comercialmente recordada de Alfred Hitchcock: Psicosis (1960), El estrangulador de Boston sustenta sus virtudes en dos partes claramente diferenciadas de aproximadamente una hora de duración que finalmente componen el puzle analítico de 120 minutos. 

En su primera parte, Fleischer hace un uso realmente sensacional de la pantalla dividida y la fragmentación de imágenes, creando un halo de terrible realidad en los asesinatos, a los que el espectador acaba llegando siempre tarde, al mismo tiempo que la policía, encabezada por el detective Phil DiNatale, al que da vida uno de los más grandes actores de carácter del cine en color; George Kennedy. En su primer tercio, asistimos al análisis del modus operandis policial, a la implantación de una rutina que lleva al cuerpo de seguridad de Boston a las calles, donde tomaran declaración, buscaran a sospechosos habituales, realizaran pequeños sobornos a prostitutas en busca de clientes variopintos, rastrearan las fichas de pervertidos y visitaran en general lo que ellos llaman los bajos fondos. Mientras, los crímenes se siguen cometiendo, todo mujeres, las entradas  a sus casas nunca son forzadas, nadie parece estar a salvo, no hay discriminación social. El pánico empieza a invadir las televisiones, los periodistas quieren saber, y en mitad de toda esa convulsión se crea una división especial que se dedicara por entero al caso del "Estrangulador" dirigida por John S. Bottomly (Henry Fonda)

el-estrangulador-de-boston

Es pasada su primera hora cuando hace acto de aparición en una escena que sin mostrar ningún tipo de horror gratuito posee una fuerza visual sobrecogedora el personaje de DeSalvo, un sencillamente descomunal monigote al que da vida un tremebundo Tony Curtis. A partir de dicho instante la narración se va dividiendo argumentalmente en dos, por un lado las pesquisas que tienen como protagonista al escuadrón de Bottomly/DiNatale, quien acaba recurriendo a una especie de adivino que moja sus averiguaciones en abundante alcohol, y por el otro el día a día de DeSalvo, quien padece, sin saberlo de doble personalidad, mientras vive su vida rutinaria de hombre corriente y padre de familia, observando como toda la nación en su televisor el asesinato de J.F. Kennedy, su "otro yo", en el mismo cuerpo, se apodera del control para llevar a cabo asaltos al hogar de mujeres solitarias.

El estrangulador de Boston, es hoy día un largometraje, que trucos visuales aparte, mantiene una terrible patina de realidad en sus interpretaciones y en la forma en que sin ningún tipo de sensacionalismo afronta la mirada al psychokiller. Uno de sus grandes aciertos es sin duda la dirección de Fleischer, que en primera instancia puede parecer altamente efectista, el permanente uso de la imagen dividida se mantiene como digo durante una hora, mucho más del uso que otros cineastas como el ya citado Hitchcock o Brian De Palma llevaron a cabo, ojo a las claras similitudes entre El estrangulador de Boston y sobre todo Hermanas (1973) y En el nombre de Caín (1992), sin duda dos obras muy personales por parte del reconocido director de Atrapado por su pasado (1993). Uno va comprendiendo a medida que se sumerge en los hechos que la fragmentación de puntos de vista en pantalla era el mejor medio para mantener al espectador atento antes de sobrecogerle con la aparición del hombre que da título al film. 

el-estrangulador-de-boston

En su tercio decisivo, que abarca la segunda hora, entraremos de lleno en un duelo cara a cara entre "llamémoslo" el bien y el mal, escenificado en un face-to-face permanente entre Fonda y Curtis. El primero un obcecado hombre de leyes que no parara hasta averiguar si realmente DeSalvo es el estrangulador y obtener las pruebas de ello, aunque para su fin, deba de renunciar a usarlas en un juicio. Y el segundo, un hombrecillo corriente, quien ignora de forma terrorífica el porque está encerrado en el ala psiquiátrica del Hospital de Boston; atención a las miradas perdidas, y las suplicas por ser escuchado de DeSalvo, mientras una y otra vez le obligan a hacer memoria de donde y con quien estaba el día de los asesinatos. Decía que estamos ante una especie de duelo BienVsMal, porque los métodos de Fonda claramente se vendrían a englobar en esa tan manida expresión; el fin justifica los medios, cuando desoyendo a los doctores y haciendo un trato con el abogado de DeSalvo sigue presionando al sospechoso aún con la advertencia de que este, ignorante de su estado puede perder por siempre poder sobre su mente y entrar en un estado catatónico, en el cual yacen ya una buena cantidad de pacientes en ese mismo centro.

el-estrangulador-de-boston

Pocas películas pueden lograr un impacto mayor, sin mostrar en pantalla apenas violencia, imágenes truculentas o escenas de gratuita sobreactuación, y de esas pocas, El estrangulador de Boston es una de ellas. Además de retratar a la perfección la convulsa época en donde se encontraban los EEUU, mediados y finales de los 70, con el NAM, el asesinato de Kennedy, la libertad sexual en plena ebullición, su cisma político, su indefinición y ruptura más marcada como nación, El estrangulador de Boston, sirve, además de cómo vehículo ejemplar de género, como cinta protesta contra todo un País, que vivía tiempos de incomprensión pocas veces conocidos en la era moderna. Es sin duda ejemplarizante, y valiente la visión de Fleischer sobre la parte de la ciudadanía más vulnerable en aquellos momentos, los que se alejaban del ideal de familia americana, hombres solitarios, homosexuales, lesbianas, prófugos del clérigo. Mientras, el film, presenta a su eje central, y al personaje que da título al film, como un dedicado trabajador y cariñoso padre de familia, dando como resultado un autentico puñetazo al way of life americano.  Para el recuerdo, dentro de las más altas cotas de grandeza quedan sus veinte minutos finales, donde entraremos de lleno en la mente de DeSalvo literalmente, un laberinto de recuerdos falsamente creados, y de dobles realidades, que mezclados con una magistrales flashbacks interactivos a donde son llevados tanto DeSalvo como Bottomly en un recurso visionario y monumental de Fleischer luego copiado por Stephen Hopkins en Bajo sospecha (2000) para terminar con una terrorífica secuencia apenas sin cortes, donde DeSalvo, ya plenamente consciente de sí mismo, llora en plano sostenido delante nuestra, para luego hallar por fin su reverso tenebroso. Simple y llanamente impresionante labor de Tony Curtis, quien caracterizado como una especie de muñeco de cera, logra una de las interpretaciones más espeluznantes de la historia del cine.

el-estrangulador-de-boston

Título original: The Boston strangler.

Director: Richard Fleischer.

Intérpretes: Henry Fonda, George Kennedy, Tony Curtis, Murray Hamilton, Jeff Corey, Sally Kellerman, William Marshall, George Voskovec, Carolyn Conwell, James Brolin.


Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Jonathan Glez

EL ESTRANGULADOR DE BOSTON (1968). El reverso tenebroso de un hombre corriente.

el-estrangulador-de-boston
Basada en la serie de crímenes reales cometidos durante dos años en el sur de Boston, El estrangulador de Boston (Richard Fleischer, 1968) es una producción FOX que aportaba su propia visión de análisis de la psique humana en versión  thriller de investigación, con claros ecos de cine de serialkiller y del policiaco setentero que estaba por venir. Influenciada claramente en la obra más comercialmente recordada de Alfred Hitchcock: Psicosis (1960), El estrangulador de Boston sustenta sus virtudes en dos partes claramente diferenciadas de aproximadamente una hora de duración que finalmente componen el puzle analítico de 120 minutos. 

En su primera parte, Fleischer hace un uso realmente sensacional de la pantalla dividida y la fragmentación de imágenes, creando un halo de terrible realidad en los asesinatos, a los que el espectador acaba llegando siempre tarde, al mismo tiempo que la policía, encabezada por el detective Phil DiNatale, al que da vida uno de los más grandes actores de carácter del cine en color; George Kennedy. En su primer tercio, asistimos al análisis del modus operandis policial, a la implantación de una rutina que lleva al cuerpo de seguridad de Boston a las calles, donde tomaran declaración, buscaran a sospechosos habituales, realizaran pequeños sobornos a prostitutas en busca de clientes variopintos, rastrearan las fichas de pervertidos y visitaran en general lo que ellos llaman los bajos fondos. Mientras, los crímenes se siguen cometiendo, todo mujeres, las entradas  a sus casas nunca son forzadas, nadie parece estar a salvo, no hay discriminación social. El pánico empieza a invadir las televisiones, los periodistas quieren saber, y en mitad de toda esa convulsión se crea una división especial que se dedicara por entero al caso del "Estrangulador" dirigida por John S. Bottomly (Henry Fonda)

el-estrangulador-de-boston

Es pasada su primera hora cuando hace acto de aparición en una escena que sin mostrar ningún tipo de horror gratuito posee una fuerza visual sobrecogedora el personaje de DeSalvo, un sencillamente descomunal monigote al que da vida un tremebundo Tony Curtis. A partir de dicho instante la narración se va dividiendo argumentalmente en dos, por un lado las pesquisas que tienen como protagonista al escuadrón de Bottomly/DiNatale, quien acaba recurriendo a una especie de adivino que moja sus averiguaciones en abundante alcohol, y por el otro el día a día de DeSalvo, quien padece, sin saberlo de doble personalidad, mientras vive su vida rutinaria de hombre corriente y padre de familia, observando como toda la nación en su televisor el asesinato de J.F. Kennedy, su "otro yo", en el mismo cuerpo, se apodera del control para llevar a cabo asaltos al hogar de mujeres solitarias.

El estrangulador de Boston, es hoy día un largometraje, que trucos visuales aparte, mantiene una terrible patina de realidad en sus interpretaciones y en la forma en que sin ningún tipo de sensacionalismo afronta la mirada al psychokiller. Uno de sus grandes aciertos es sin duda la dirección de Fleischer, que en primera instancia puede parecer altamente efectista, el permanente uso de la imagen dividida se mantiene como digo durante una hora, mucho más del uso que otros cineastas como el ya citado Hitchcock o Brian De Palma llevaron a cabo, ojo a las claras similitudes entre El estrangulador de Boston y sobre todo Hermanas (1973) y En el nombre de Caín (1992), sin duda dos obras muy personales por parte del reconocido director de Atrapado por su pasado (1993). Uno va comprendiendo a medida que se sumerge en los hechos que la fragmentación de puntos de vista en pantalla era el mejor medio para mantener al espectador atento antes de sobrecogerle con la aparición del hombre que da título al film. 

el-estrangulador-de-boston

En su tercio decisivo, que abarca la segunda hora, entraremos de lleno en un duelo cara a cara entre "llamémoslo" el bien y el mal, escenificado en un face-to-face permanente entre Fonda y Curtis. El primero un obcecado hombre de leyes que no parara hasta averiguar si realmente DeSalvo es el estrangulador y obtener las pruebas de ello, aunque para su fin, deba de renunciar a usarlas en un juicio. Y el segundo, un hombrecillo corriente, quien ignora de forma terrorífica el porque está encerrado en el ala psiquiátrica del Hospital de Boston; atención a las miradas perdidas, y las suplicas por ser escuchado de DeSalvo, mientras una y otra vez le obligan a hacer memoria de donde y con quien estaba el día de los asesinatos. Decía que estamos ante una especie de duelo BienVsMal, porque los métodos de Fonda claramente se vendrían a englobar en esa tan manida expresión; el fin justifica los medios, cuando desoyendo a los doctores y haciendo un trato con el abogado de DeSalvo sigue presionando al sospechoso aún con la advertencia de que este, ignorante de su estado puede perder por siempre poder sobre su mente y entrar en un estado catatónico, en el cual yacen ya una buena cantidad de pacientes en ese mismo centro.

el-estrangulador-de-boston

Pocas películas pueden lograr un impacto mayor, sin mostrar en pantalla apenas violencia, imágenes truculentas o escenas de gratuita sobreactuación, y de esas pocas, El estrangulador de Boston es una de ellas. Además de retratar a la perfección la convulsa época en donde se encontraban los EEUU, mediados y finales de los 70, con el NAM, el asesinato de Kennedy, la libertad sexual en plena ebullición, su cisma político, su indefinición y ruptura más marcada como nación, El estrangulador de Boston, sirve, además de cómo vehículo ejemplar de género, como cinta protesta contra todo un País, que vivía tiempos de incomprensión pocas veces conocidos en la era moderna. Es sin duda ejemplarizante, y valiente la visión de Fleischer sobre la parte de la ciudadanía más vulnerable en aquellos momentos, los que se alejaban del ideal de familia americana, hombres solitarios, homosexuales, lesbianas, prófugos del clérigo. Mientras, el film, presenta a su eje central, y al personaje que da título al film, como un dedicado trabajador y cariñoso padre de familia, dando como resultado un autentico puñetazo al way of life americano.  Para el recuerdo, dentro de las más altas cotas de grandeza quedan sus veinte minutos finales, donde entraremos de lleno en la mente de DeSalvo literalmente, un laberinto de recuerdos falsamente creados, y de dobles realidades, que mezclados con una magistrales flashbacks interactivos a donde son llevados tanto DeSalvo como Bottomly en un recurso visionario y monumental de Fleischer luego copiado por Stephen Hopkins en Bajo sospecha (2000) para terminar con una terrorífica secuencia apenas sin cortes, donde DeSalvo, ya plenamente consciente de sí mismo, llora en plano sostenido delante nuestra, para luego hallar por fin su reverso tenebroso. Simple y llanamente impresionante labor de Tony Curtis, quien caracterizado como una especie de muñeco de cera, logra una de las interpretaciones más espeluznantes de la historia del cine.

el-estrangulador-de-boston

Título original: The Boston strangler.

Director: Richard Fleischer.

Intérpretes: Henry Fonda, George Kennedy, Tony Curtis, Murray Hamilton, Jeff Corey, Sally Kellerman, William Marshall, George Voskovec, Carolyn Conwell, James Brolin.


Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Jonathan Glez

la leyenda del indomable
Luke (Paul Newman), es un ex-militar y un condecorado de guerra con problemas de adaptación. Una noche, en plena borrachera, se le ocurre la desafortunada idea de romper los parquímetros que se encuentra en su camino. Un hecho que le llevará ingresar durante dos años en una prisión de Florida. Dentro de ella, su peculiar forma de ser y su incontrolable rebeldía en contra de la tiranía de los dirigentes y los empleados del centro penitenciario le hará ganarse el aprecio y la simpatía de los demás presos. A finales de los años 60 se realizaría este popular film carcelario basándose en la novela homónima de Donn Pearce. Una obra con toques autobiográficos ya que el novelista, un experto en robar cajas de seguridad antes de escribir esta novela, estuvo encerrado en una prisión durante un tiempo realizando trabajos forzados. Pearce también tendría un cameo en el film interpretando a uno de los presos. Para la dirección se elegiría al joven Stuart Rosenberg, un cineasta neoyorkino procedente del mundo de la televisión (estuvo trabajando varios años para la cadena ABC) cuya filmografía no es especialmente recordada por contar con títulos de contrastada calidad. "La leyenda del indomable", el tercer film de su filmografía, fue su obra más reconocida en la historia del cine aunque personalmente también rescataría "Con el agua al cuello (1975)", secuela de "Harper, investigador privado (1966)" donde volvería a contar en sus filas con Paul Newman y "Brubaker (1980)", obra también basada en el entorno carcelario con un gran Robert Redford ejerciendo de director de un centro penitenciario que se hace pasar por preso para destapar las ilegalidades que hay dentro de él.

la leyenda del indomable

En "La leyenda del indomable" al igual que "Brubaker" Rosenberg criticaría el abuso autoritario de las prisiones y cómo los dirigentes a base de castigos físicos y psicólogicos trataban de controlar a los presos. El tema de la fe y la creencia también hacen presencia en el film, Rosenberg nos presenta los "encuentros" de Luke con Dios, bien a modo de desafío (Luke lo provoca cuando aparece una fuerte tormenta que impide realizar los trabajos forzados) o bien hablándole de tú a tú (Luke en una iglesia le pregunta que le deparará el futuro). El enorme éxito de "La leyenda del indomable" se debe en gran medida por la presencia de Paul Newman como protagonista principal y es que el film es un vehículo perfecto para el lucimiento de este mítico actor. Paul Newman, desprende simpatía y magnetismo con su personaje de Luke, se le ve cómodo con su papel y eso lo sabe transmitir perfectamente en la pantalla.

la leyenda del indomable

Luke representa a un hombre de espíritu libre, a un sublevado de la sociedad que lucha por alejarse del control de un sistema del cuál no se siente a gusto, su motivo de estar en prisión no es más que una mera excusa para desafiar las normas y reivindicar su constante rebeldía. En la cárcel se siente cómodo a pesar de los duros trabajos físicos y las estrictas reglas que le obligan a cumplir, su sonrisa no desaparece de su cara, para él todo es un juego. Esa actitud da un vuelco radical con la muerte de su madre (emotivo ese particular duelo llorando su muerte, mientras toca un banjo y canta la canción "Plastic Jesus"), a partir de ese momento su rebeldía se intensifica a pasos agigantados, importándole cada vez menos su existencia, y cuyos intentos de fuga son su principal objetivo. Para Paul Newman el personaje de Luke le iba a suponer su cuarta nominación a los Óscar durante su carrera, después de haber sido nominado anteriormente con "La gata sobre el tejado de zinc (1958)", "El buscavidas (1961)" y "Hud (1963)" de Martin Ritt.

la leyenda del indomable

En esa gala tampoco ganaría el Óscar (tuvo que esperar un par de años para conseguirlo, exactamente en 1986 con "El color del dinero" sin contar su Óscar honorífico de 1985), ya que Rod Steiger por "En el calor de la noche (1967)" sería el vencedor de la noche, lo que provocaría una enorme indignación entre el numeroso grupo de admiradores del actor al considerar esa decisión como una injusticia. Quien si lo conseguiría fue George Kennedy (ese año también le veríamos en "Doce del patíbulo (1967)" de Robert Aldrich), interpretando a Dragline, el líder de los presos que después de tener sus contratiempos con Luke se convertirá en su mejor amigo en prisión. 


la leyenda del indomable

Destacan en el film actores secundarios de la talla de Dennis Hopper (poco antes de saltar al mundo de la dirección con la road movie hippie "Easy rider (1969)"), Harry Dean Stanton (eterno secundario visto en películas como "Padrino II (1974)", "Alien, el octavo pasajero (1979)" o "1997: Rescate en Nueva York (1981)", entre otras) y el televisivo Morgan Woodward que interpreta al Jefe Godfrey, un cínico funcionario de la prisión apodado "El hombre sin ojos", por su constante presencia de unas gafas de sol. Unas gafas de sol que reflejan el sufrimiento de los reclusos. Numerosas escenas quedan en el recuerdo de la historia del séptimo arte, son míticas la secuencia del alquitrán, donde Luke anima a sus compañeros a aumentar el ritmo de su trabajo ante las atónicas miradas de los funcionarios, la interminable pelea de boxeo de Luke con Dragline, la apuesta de Luke de comerse 50 huevos en una hora o la caldeada presencia de una despampanante rubia lavando el coche mientras el agua y el jabón salpica en su cuerpo. Dicha escena fue protagonizada por Joy Harmon (única actriz del film junto a Jo Van Fleet que hace de madre de Luke) que a la postre fue inspirada para posteriores spots televisivos.

Frase para recordar: "Las cosas no suceden a nuestro gusto, un hombre debe seguir su propio camino".

la leyenda del indomable


Título original: Cool Hand Luke.

Director: Stuart Rosenberg


Interpretes: Paul NewmanGeorge KennedyDennis HopperHarry Dean StantonStrother MartinLou AntonioJ.D. Cannon.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Información complementaria:
George Kennedy

Reseña escrita por Jesús Fariña
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LA LEYENDA DEL INDOMABLE (1967). Un rebelde Paul Newman.

la leyenda del indomable
Luke (Paul Newman), es un ex-militar y un condecorado de guerra con problemas de adaptación. Una noche, en plena borrachera, se le ocurre la desafortunada idea de romper los parquímetros que se encuentra en su camino. Un hecho que le llevará ingresar durante dos años en una prisión de Florida. Dentro de ella, su peculiar forma de ser y su incontrolable rebeldía en contra de la tiranía de los dirigentes y los empleados del centro penitenciario le hará ganarse el aprecio y la simpatía de los demás presos. A finales de los años 60 se realizaría este popular film carcelario basándose en la novela homónima de Donn Pearce. Una obra con toques autobiográficos ya que el novelista, un experto en robar cajas de seguridad antes de escribir esta novela, estuvo encerrado en una prisión durante un tiempo realizando trabajos forzados. Pearce también tendría un cameo en el film interpretando a uno de los presos. Para la dirección se elegiría al joven Stuart Rosenberg, un cineasta neoyorkino procedente del mundo de la televisión (estuvo trabajando varios años para la cadena ABC) cuya filmografía no es especialmente recordada por contar con títulos de contrastada calidad. "La leyenda del indomable", el tercer film de su filmografía, fue su obra más reconocida en la historia del cine aunque personalmente también rescataría "Con el agua al cuello (1975)", secuela de "Harper, investigador privado (1966)" donde volvería a contar en sus filas con Paul Newman y "Brubaker (1980)", obra también basada en el entorno carcelario con un gran Robert Redford ejerciendo de director de un centro penitenciario que se hace pasar por preso para destapar las ilegalidades que hay dentro de él.

la leyenda del indomable

En "La leyenda del indomable" al igual que "Brubaker" Rosenberg criticaría el abuso autoritario de las prisiones y cómo los dirigentes a base de castigos físicos y psicólogicos trataban de controlar a los presos. El tema de la fe y la creencia también hacen presencia en el film, Rosenberg nos presenta los "encuentros" de Luke con Dios, bien a modo de desafío (Luke lo provoca cuando aparece una fuerte tormenta que impide realizar los trabajos forzados) o bien hablándole de tú a tú (Luke en una iglesia le pregunta que le deparará el futuro). El enorme éxito de "La leyenda del indomable" se debe en gran medida por la presencia de Paul Newman como protagonista principal y es que el film es un vehículo perfecto para el lucimiento de este mítico actor. Paul Newman, desprende simpatía y magnetismo con su personaje de Luke, se le ve cómodo con su papel y eso lo sabe transmitir perfectamente en la pantalla.

la leyenda del indomable

Luke representa a un hombre de espíritu libre, a un sublevado de la sociedad que lucha por alejarse del control de un sistema del cuál no se siente a gusto, su motivo de estar en prisión no es más que una mera excusa para desafiar las normas y reivindicar su constante rebeldía. En la cárcel se siente cómodo a pesar de los duros trabajos físicos y las estrictas reglas que le obligan a cumplir, su sonrisa no desaparece de su cara, para él todo es un juego. Esa actitud da un vuelco radical con la muerte de su madre (emotivo ese particular duelo llorando su muerte, mientras toca un banjo y canta la canción "Plastic Jesus"), a partir de ese momento su rebeldía se intensifica a pasos agigantados, importándole cada vez menos su existencia, y cuyos intentos de fuga son su principal objetivo. Para Paul Newman el personaje de Luke le iba a suponer su cuarta nominación a los Óscar durante su carrera, después de haber sido nominado anteriormente con "La gata sobre el tejado de zinc (1958)", "El buscavidas (1961)" y "Hud (1963)" de Martin Ritt.

la leyenda del indomable

En esa gala tampoco ganaría el Óscar (tuvo que esperar un par de años para conseguirlo, exactamente en 1986 con "El color del dinero" sin contar su Óscar honorífico de 1985), ya que Rod Steiger por "En el calor de la noche (1967)" sería el vencedor de la noche, lo que provocaría una enorme indignación entre el numeroso grupo de admiradores del actor al considerar esa decisión como una injusticia. Quien si lo conseguiría fue George Kennedy (ese año también le veríamos en "Doce del patíbulo (1967)" de Robert Aldrich), interpretando a Dragline, el líder de los presos que después de tener sus contratiempos con Luke se convertirá en su mejor amigo en prisión. 


la leyenda del indomable

Destacan en el film actores secundarios de la talla de Dennis Hopper (poco antes de saltar al mundo de la dirección con la road movie hippie "Easy rider (1969)"), Harry Dean Stanton (eterno secundario visto en películas como "Padrino II (1974)", "Alien, el octavo pasajero (1979)" o "1997: Rescate en Nueva York (1981)", entre otras) y el televisivo Morgan Woodward que interpreta al Jefe Godfrey, un cínico funcionario de la prisión apodado "El hombre sin ojos", por su constante presencia de unas gafas de sol. Unas gafas de sol que reflejan el sufrimiento de los reclusos. Numerosas escenas quedan en el recuerdo de la historia del séptimo arte, son míticas la secuencia del alquitrán, donde Luke anima a sus compañeros a aumentar el ritmo de su trabajo ante las atónicas miradas de los funcionarios, la interminable pelea de boxeo de Luke con Dragline, la apuesta de Luke de comerse 50 huevos en una hora o la caldeada presencia de una despampanante rubia lavando el coche mientras el agua y el jabón salpica en su cuerpo. Dicha escena fue protagonizada por Joy Harmon (única actriz del film junto a Jo Van Fleet que hace de madre de Luke) que a la postre fue inspirada para posteriores spots televisivos.

Frase para recordar: "Las cosas no suceden a nuestro gusto, un hombre debe seguir su propio camino".

la leyenda del indomable


Título original: Cool Hand Luke.

Director: Stuart Rosenberg


Interpretes: Paul NewmanGeorge KennedyDennis HopperHarry Dean StantonStrother MartinLou AntonioJ.D. Cannon.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Información complementaria:
George Kennedy

Reseña escrita por Jesús Fariña
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el estrangulador de Boston
Richard Fleister ("20.000 leguas de viaje submarino (1954)") en compañía del guionista Edward Anhalt ("Pánico en las calles (1950)") realizarían este notable film de suspense  con slasher de por medio. Éstos se  inspirarían en los crímenes cometidos por el asesino en serie Albert De Salvo durante los años 1962 y 1964 donde estrangularía a trece mujeres en la ciudad de  Boston. La obra se podría dividir en dos partes, una destinada a las investigaciones de la policía sobre los crímenes cometidos por el asesino en cuestión y las equívocas detenciones a falsos culpables de la zona y otra (la más lograda en mi opinión) centrada en desgranar la monstruosa doble personalidad de Albert (se refleja como éste combinaba su rol de fontanero felizmente casado con la de psicokiller) y la ejecución de sus asesinatos. El gran éxito de la obra recaería en gran medida por la brutal interpretación de Tony Curtis (éste ya había trabajado anteriormente con Fleister en la aventurera "Los vikingos (1958)"), donde el actor alejándose de los registros que nos tenía por aquel entonces acostumbrados, sorprendería a propios y a extraños poniéndose en la piel del perturbado Albert De Salvo. Otro de los elementos interesantes que podemos ver en la película es la original manera de narrar partes de la historia, donde el realizador refleja en la pantalla (como si de viñetas de cómic se trataran) varias secuencias que discurren en momentos paralelos (una técnica vista recientemente en "Secuestrados (2010)" del español Miguel Ángel Vives). Henry Fonda ("Hasta que llegó su hora (1968)") como John S. Bottomly y George Kennedy ("Charada (1963)") como el detective Philp DiNatale serían los encargados de intentar poner fin los espantosos crímenes cometidos por Albert y llevar a cabo su detención. Entre sus escenas hago mención la secuencia en que Albert se queda mirando fijamente su rostro en un espejo mientras intenta asesinar a una sus víctimas o el  tenso interrogatorio que mantiene Henry Fonda con Tony Curtis donde este último termina delatándose al representar uno de sus estrangulamientos. Como curiosidad, durante el rodaje del film Tony Curtis sufriría un accidente donde se fracturaría la nariz en una de las escenas de persecución que estaba ejecutando.

Frase para recordar: "A partir de ahora ninguna mujer de la zona de gran Bostón, sea quien sea y viva como viva, puede sentirse segura".

el estrangulador de Bostonel estrangulador de Boston

Título original: The Boston strangler.

Director: Richard Fleister.

Intérpretes: Tony Curtis, Henry Fonda, George Kennedy, Murray Hamilton.

Escena:




Información complementaria:
Albert De Salvo

Reseña escrita por Jesús Fariña

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EL ESTRANGULADOR DE BOSTON (1968). Tony Curtis es el asesino en serie Albert De Salvo.

el estrangulador de Boston
Richard Fleister ("20.000 leguas de viaje submarino (1954)") en compañía del guionista Edward Anhalt ("Pánico en las calles (1950)") realizarían este notable film de suspense  con slasher de por medio. Éstos se  inspirarían en los crímenes cometidos por el asesino en serie Albert De Salvo durante los años 1962 y 1964 donde estrangularía a trece mujeres en la ciudad de  Boston. La obra se podría dividir en dos partes, una destinada a las investigaciones de la policía sobre los crímenes cometidos por el asesino en cuestión y las equívocas detenciones a falsos culpables de la zona y otra (la más lograda en mi opinión) centrada en desgranar la monstruosa doble personalidad de Albert (se refleja como éste combinaba su rol de fontanero felizmente casado con la de psicokiller) y la ejecución de sus asesinatos. El gran éxito de la obra recaería en gran medida por la brutal interpretación de Tony Curtis (éste ya había trabajado anteriormente con Fleister en la aventurera "Los vikingos (1958)"), donde el actor alejándose de los registros que nos tenía por aquel entonces acostumbrados, sorprendería a propios y a extraños poniéndose en la piel del perturbado Albert De Salvo. Otro de los elementos interesantes que podemos ver en la película es la original manera de narrar partes de la historia, donde el realizador refleja en la pantalla (como si de viñetas de cómic se trataran) varias secuencias que discurren en momentos paralelos (una técnica vista recientemente en "Secuestrados (2010)" del español Miguel Ángel Vives). Henry Fonda ("Hasta que llegó su hora (1968)") como John S. Bottomly y George Kennedy ("Charada (1963)") como el detective Philp DiNatale serían los encargados de intentar poner fin los espantosos crímenes cometidos por Albert y llevar a cabo su detención. Entre sus escenas hago mención la secuencia en que Albert se queda mirando fijamente su rostro en un espejo mientras intenta asesinar a una sus víctimas o el  tenso interrogatorio que mantiene Henry Fonda con Tony Curtis donde este último termina delatándose al representar uno de sus estrangulamientos. Como curiosidad, durante el rodaje del film Tony Curtis sufriría un accidente donde se fracturaría la nariz en una de las escenas de persecución que estaba ejecutando.

Frase para recordar: "A partir de ahora ninguna mujer de la zona de gran Bostón, sea quien sea y viva como viva, puede sentirse segura".

el estrangulador de Bostonel estrangulador de Boston

Título original: The Boston strangler.

Director: Richard Fleister.

Intérpretes: Tony Curtis, Henry Fonda, George Kennedy, Murray Hamilton.

Escena:




Información complementaria:
Albert De Salvo

Reseña escrita por Jesús Fariña

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