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el-estrangulador-de-boston
Basada en la serie de crímenes reales cometidos durante dos años en el sur de Boston, El estrangulador de Boston (Richard Fleischer, 1968) es una producción FOX que aportaba su propia visión de análisis de la psique humana en versión  thriller de investigación, con claros ecos de cine de serialkiller y del policiaco setentero que estaba por venir. Influenciada claramente en la obra más comercialmente recordada de Alfred Hitchcock: Psicosis (1960), El estrangulador de Boston sustenta sus virtudes en dos partes claramente diferenciadas de aproximadamente una hora de duración que finalmente componen el puzle analítico de 120 minutos. 

En su primera parte, Fleischer hace un uso realmente sensacional de la pantalla dividida y la fragmentación de imágenes, creando un halo de terrible realidad en los asesinatos, a los que el espectador acaba llegando siempre tarde, al mismo tiempo que la policía, encabezada por el detective Phil DiNatale, al que da vida uno de los más grandes actores de carácter del cine en color; George Kennedy. En su primer tercio, asistimos al análisis del modus operandis policial, a la implantación de una rutina que lleva al cuerpo de seguridad de Boston a las calles, donde tomaran declaración, buscaran a sospechosos habituales, realizaran pequeños sobornos a prostitutas en busca de clientes variopintos, rastrearan las fichas de pervertidos y visitaran en general lo que ellos llaman los bajos fondos. Mientras, los crímenes se siguen cometiendo, todo mujeres, las entradas  a sus casas nunca son forzadas, nadie parece estar a salvo, no hay discriminación social. El pánico empieza a invadir las televisiones, los periodistas quieren saber, y en mitad de toda esa convulsión se crea una división especial que se dedicara por entero al caso del "Estrangulador" dirigida por John S. Bottomly (Henry Fonda). 

el-estrangulador-de-boston

Es pasada su primera hora cuando hace acto de aparición en una escena que sin mostrar ningún tipo de horror gratuito posee una fuerza visual sobrecogedora el personaje de DeSalvo, un sencillamente descomunal monigote al que da vida un tremebundo Tony Curtis. A partir de dicho instante la narración se va dividiendo argumentalmente en dos, por un lado las pesquisas que tienen como protagonista al escuadrón de Bottomly/DiNatale, quien acaba recurriendo a una especie de adivino que moja sus averiguaciones en abundante alcohol, y por el otro el día a día de DeSalvo, quien padece, sin saberlo de doble personalidad, mientras vive su vida rutinaria de hombre corriente y padre de familia, observando como toda la nación en su televisor el asesinato de J.F. Kennedy, su "otro yo", en el mismo cuerpo, se apodera del control para llevar a cabo asaltos al hogar de mujeres solitarias.

El estrangulador de Boston, es hoy día un largometraje, que trucos visuales aparte, mantiene una terrible patina de realidad en sus interpretaciones y en la forma en que sin ningún tipo de sensacionalismo afronta la mirada al psychokiller. Uno de sus grandes aciertos es sin duda la dirección de Fleischer, que en primera instancia puede parecer altamente efectista, el permanente uso de la imagen dividida se mantiene como digo durante una hora, mucho más del uso que otros cineastas como el ya citado Hitchcock o Brian De Palma llevaron a cabo, ojo a las claras similitudes entre El estrangulador de Boston y sobre todo Hermanas (1973) y En el nombre de Caín (1992), sin duda dos obras muy personales por parte del reconocido director de Atrapado por su pasado (1993). Uno va comprendiendo a medida que se sumerge en los hechos que la fragmentación de puntos de vista en pantalla era el mejor medio para mantener al espectador atento antes de sobrecogerle con la aparición del hombre que da título al film. 

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En su tercio decisivo, que abarca la segunda hora, entraremos de lleno en un duelo cara a cara entre "llamémoslo" el bien y el mal, escenificado en un face-to-face permanente entre Fonda y Curtis. El primero un obcecado hombre de leyes que no parara hasta averiguar si realmente DeSalvo es el estrangulador y obtener las pruebas de ello, aunque para su fin, deba de renunciar a usarlas en un juicio. Y el segundo, un hombrecillo corriente, quien ignora de forma terrorífica el porque está encerrado en el ala psiquiátrica del Hospital de Boston; atención a las miradas perdidas, y las suplicas por ser escuchado de DeSalvo, mientras una y otra vez le obligan a hacer memoria de donde y con quien estaba el día de los asesinatos. Decía que estamos ante una especie de duelo BienVsMal, porque los métodos de Fonda claramente se vendrían a englobar en esa tan manida expresión; el fin justifica los medios, cuando desoyendo a los doctores y haciendo un trato con el abogado de DeSalvo sigue presionando al sospechoso aún con la advertencia de que este, ignorante de su estado puede perder por siempre poder sobre su mente y entrar en un estado catatónico, en el cual yacen ya una buena cantidad de pacientes en ese mismo centro.

el-estrangulador-de-boston

Pocas películas pueden lograr un impacto mayor, sin mostrar en pantalla apenas violencia, imágenes truculentas o escenas de gratuita sobreactuación, y de esas pocas, El estrangulador de Boston es una de ellas. Además de retratar a la perfección la convulsa época en donde se encontraban los EEUU, mediados y finales de los 70, con el NAM, el asesinato de Kennedy, la libertad sexual en plena ebullición, su cisma político, su indefinición y ruptura más marcada como nación, El estrangulador de Boston, sirve, además de cómo vehículo ejemplar de género, como cinta protesta contra todo un País, que vivía tiempos de incomprensión pocas veces conocidos en la era moderna. Es sin duda ejemplarizante, y valiente la visión de Fleischer sobre la parte de la ciudadanía más vulnerable en aquellos momentos, los que se alejaban del ideal de familia americana, hombres solitarios, homosexuales, lesbianas, prófugos del clérigo. Mientras, el film, presenta a su eje central, y al personaje que da título al film, como un dedicado trabajador y cariñoso padre de familia, dando como resultado un autentico puñetazo al way of life americano.  Para el recuerdo, dentro de las más altas cotas de grandeza quedan sus veinte minutos finales, donde entraremos de lleno en la mente de DeSalvo literalmente, un laberinto de recuerdos falsamente creados, y de dobles realidades, que mezclados con una magistrales flashbacks interactivos a donde son llevados tanto DeSalvo como Bottomly en un recurso visionario y monumental de Fleischer luego copiado por Stephen Hopkins en Bajo sospecha (2000) para terminar con una terrorífica secuencia apenas sin cortes, donde DeSalvo, ya plenamente consciente de sí mismo, llora en plano sostenido delante nuestra, para luego hallar por fin su reverso tenebroso. Simple y llanamente impresionante labor de Tony Curtis, quien caracterizado como una especie de muñeco de cera, logra una de las interpretaciones más espeluznantes de la historia del cine.

el-estrangulador-de-boston

Título original: The Boston strangler.

Director: Richard Fleischer.

Intérpretes: Henry Fonda, George Kennedy, Tony Curtis, Murray Hamilton, Jeff Corey, Sally Kellerman, William Marshall, George Voskovec, Carolyn Conwell, James Brolin.


Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Jonathan Glez

EL ESTRANGULADOR DE BOSTON (1968). El reverso tenebroso de un hombre corriente.

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Basada en la serie de crímenes reales cometidos durante dos años en el sur de Boston, El estrangulador de Boston (Richard Fleischer, 1968) es una producción FOX que aportaba su propia visión de análisis de la psique humana en versión  thriller de investigación, con claros ecos de cine de serialkiller y del policiaco setentero que estaba por venir. Influenciada claramente en la obra más comercialmente recordada de Alfred Hitchcock: Psicosis (1960), El estrangulador de Boston sustenta sus virtudes en dos partes claramente diferenciadas de aproximadamente una hora de duración que finalmente componen el puzle analítico de 120 minutos. 

En su primera parte, Fleischer hace un uso realmente sensacional de la pantalla dividida y la fragmentación de imágenes, creando un halo de terrible realidad en los asesinatos, a los que el espectador acaba llegando siempre tarde, al mismo tiempo que la policía, encabezada por el detective Phil DiNatale, al que da vida uno de los más grandes actores de carácter del cine en color; George Kennedy. En su primer tercio, asistimos al análisis del modus operandis policial, a la implantación de una rutina que lleva al cuerpo de seguridad de Boston a las calles, donde tomaran declaración, buscaran a sospechosos habituales, realizaran pequeños sobornos a prostitutas en busca de clientes variopintos, rastrearan las fichas de pervertidos y visitaran en general lo que ellos llaman los bajos fondos. Mientras, los crímenes se siguen cometiendo, todo mujeres, las entradas  a sus casas nunca son forzadas, nadie parece estar a salvo, no hay discriminación social. El pánico empieza a invadir las televisiones, los periodistas quieren saber, y en mitad de toda esa convulsión se crea una división especial que se dedicara por entero al caso del "Estrangulador" dirigida por John S. Bottomly (Henry Fonda). 

el-estrangulador-de-boston

Es pasada su primera hora cuando hace acto de aparición en una escena que sin mostrar ningún tipo de horror gratuito posee una fuerza visual sobrecogedora el personaje de DeSalvo, un sencillamente descomunal monigote al que da vida un tremebundo Tony Curtis. A partir de dicho instante la narración se va dividiendo argumentalmente en dos, por un lado las pesquisas que tienen como protagonista al escuadrón de Bottomly/DiNatale, quien acaba recurriendo a una especie de adivino que moja sus averiguaciones en abundante alcohol, y por el otro el día a día de DeSalvo, quien padece, sin saberlo de doble personalidad, mientras vive su vida rutinaria de hombre corriente y padre de familia, observando como toda la nación en su televisor el asesinato de J.F. Kennedy, su "otro yo", en el mismo cuerpo, se apodera del control para llevar a cabo asaltos al hogar de mujeres solitarias.

El estrangulador de Boston, es hoy día un largometraje, que trucos visuales aparte, mantiene una terrible patina de realidad en sus interpretaciones y en la forma en que sin ningún tipo de sensacionalismo afronta la mirada al psychokiller. Uno de sus grandes aciertos es sin duda la dirección de Fleischer, que en primera instancia puede parecer altamente efectista, el permanente uso de la imagen dividida se mantiene como digo durante una hora, mucho más del uso que otros cineastas como el ya citado Hitchcock o Brian De Palma llevaron a cabo, ojo a las claras similitudes entre El estrangulador de Boston y sobre todo Hermanas (1973) y En el nombre de Caín (1992), sin duda dos obras muy personales por parte del reconocido director de Atrapado por su pasado (1993). Uno va comprendiendo a medida que se sumerge en los hechos que la fragmentación de puntos de vista en pantalla era el mejor medio para mantener al espectador atento antes de sobrecogerle con la aparición del hombre que da título al film. 

el-estrangulador-de-boston

En su tercio decisivo, que abarca la segunda hora, entraremos de lleno en un duelo cara a cara entre "llamémoslo" el bien y el mal, escenificado en un face-to-face permanente entre Fonda y Curtis. El primero un obcecado hombre de leyes que no parara hasta averiguar si realmente DeSalvo es el estrangulador y obtener las pruebas de ello, aunque para su fin, deba de renunciar a usarlas en un juicio. Y el segundo, un hombrecillo corriente, quien ignora de forma terrorífica el porque está encerrado en el ala psiquiátrica del Hospital de Boston; atención a las miradas perdidas, y las suplicas por ser escuchado de DeSalvo, mientras una y otra vez le obligan a hacer memoria de donde y con quien estaba el día de los asesinatos. Decía que estamos ante una especie de duelo BienVsMal, porque los métodos de Fonda claramente se vendrían a englobar en esa tan manida expresión; el fin justifica los medios, cuando desoyendo a los doctores y haciendo un trato con el abogado de DeSalvo sigue presionando al sospechoso aún con la advertencia de que este, ignorante de su estado puede perder por siempre poder sobre su mente y entrar en un estado catatónico, en el cual yacen ya una buena cantidad de pacientes en ese mismo centro.

el-estrangulador-de-boston

Pocas películas pueden lograr un impacto mayor, sin mostrar en pantalla apenas violencia, imágenes truculentas o escenas de gratuita sobreactuación, y de esas pocas, El estrangulador de Boston es una de ellas. Además de retratar a la perfección la convulsa época en donde se encontraban los EEUU, mediados y finales de los 70, con el NAM, el asesinato de Kennedy, la libertad sexual en plena ebullición, su cisma político, su indefinición y ruptura más marcada como nación, El estrangulador de Boston, sirve, además de cómo vehículo ejemplar de género, como cinta protesta contra todo un País, que vivía tiempos de incomprensión pocas veces conocidos en la era moderna. Es sin duda ejemplarizante, y valiente la visión de Fleischer sobre la parte de la ciudadanía más vulnerable en aquellos momentos, los que se alejaban del ideal de familia americana, hombres solitarios, homosexuales, lesbianas, prófugos del clérigo. Mientras, el film, presenta a su eje central, y al personaje que da título al film, como un dedicado trabajador y cariñoso padre de familia, dando como resultado un autentico puñetazo al way of life americano.  Para el recuerdo, dentro de las más altas cotas de grandeza quedan sus veinte minutos finales, donde entraremos de lleno en la mente de DeSalvo literalmente, un laberinto de recuerdos falsamente creados, y de dobles realidades, que mezclados con una magistrales flashbacks interactivos a donde son llevados tanto DeSalvo como Bottomly en un recurso visionario y monumental de Fleischer luego copiado por Stephen Hopkins en Bajo sospecha (2000) para terminar con una terrorífica secuencia apenas sin cortes, donde DeSalvo, ya plenamente consciente de sí mismo, llora en plano sostenido delante nuestra, para luego hallar por fin su reverso tenebroso. Simple y llanamente impresionante labor de Tony Curtis, quien caracterizado como una especie de muñeco de cera, logra una de las interpretaciones más espeluznantes de la historia del cine.

el-estrangulador-de-boston

Título original: The Boston strangler.

Director: Richard Fleischer.

Intérpretes: Henry Fonda, George Kennedy, Tony Curtis, Murray Hamilton, Jeff Corey, Sally Kellerman, William Marshall, George Voskovec, Carolyn Conwell, James Brolin.


Trailer:


Escena:


Reseña escrita por Jonathan Glez

mi-nombre-es-ninguno
Producida por Sergio Leone y basada en una idea suya, aunque de acuerdo al mismo Terence Hill, una buena parte fue filmada por él aunque en los créditos conste su alumno Tonino Velerii, esta película es reconocida por muchos críticos como la última gran obra del spaghetti western. Pero esto yo no sabía cuando la vi por primera vez  en una función de matiné siendo un muchacho de 12 años.  Era una reposición, eso también lo supe más tarde, cuando un tío mío me lo confió al relatársela todo emocionado.  Yo no sabía quién era Velerii,  ni Leone, ni  Morricone,  a Hill lo conocía por "Trinidad", y a lo mejor fui a ver la película pensando que era otra de aquel personaje, y a Fonda (MR. HENRY FONDA) lo identificaba como papá de Peter, quien estaba muy de moda en esos días. Volví a verla hace unos años ya convertido en cinéfilo y solo entonces pude comprender varias de las referencias que aparecen en este film.

La historia del pistolero, el más rápido del Oeste, Jack  Beauregar (Henry Fonda), quien al saberse en el crepúsculo de su vida decide retirarse y llevar una vida tranquila. Pero en eso aparece Ninguno (Terence Hill), su mayor admirador, quien no está de acuerdo con ello, o al menos en la forma, porque si el Oeste va a prescindir de Jack, alguien tiene que ocupar su lugar y quien mejor que él ya que ninguno es más rápido en desenfundar la pistola que el viejo justiciero. Tampoco es cuestión de acabar con un mito sin darle la oportunidad de una despedida grandiosa, por eso convence a enfrentarse con una banda de forajidos (más de 150) y cerrar con broche de oro su leyenda.

mi-nombre-es-ninguno

Ninguno es una figura cómica en el estilo de Trinidad ("Le llamaban Trinidad (1970)", "Le seguían llamando Trinidad (1971)"…) , no para de fanfarronear y dar trompocachetadas  a quien se le cruce en el camino aunque cuando lleva a sus espaldas una montura su imagen refiera a la de un ángel. Terence Hill, con su imagen simpática y pendenciera llenaba muy bien el papel y sirve de contrapunto con la solemnidad de Fonda, actor magnífico, donde los haya ( John Ford dijo alguna vez. "¿Qué es el cine? Mire caminar a Henry Fonda en la pantalla… Eso es cine." ).  Y Leone que ya había trabajado con él quería tenerlo de nuevo.  El cruce de dialógos entre los dos va desde el sarcasmo y la ironía hasta la nostalgia y el homenaje metacinematográfico.  Durante el metraje hallamos guiños a las mismas obras del gran Sergio desde  "Un puñado de dólares (1964)" y "La muerte tenía un precio (1965)"  y al gran Sam Peckinpah, una cruz en el cementerio donde está el hermano muerto de Jack tiene el nombre del cineasta ( En navajo tiene un precioso significado), y la escena de la confrontación con los matones rememora al "Grupo salvaje (1969)".  ¡Qué escena! El montaje de fotogramas congelados, ralentí y los ángulos de filmación es épico.  Todo esto acompañado por la música del maestro  Ennio  Morricone cuya adaptación del tema de la cabalgata de las Valkirias es sublime en este contexto.  Y perdónenme  si me equivoco, pero hasta me pareció oír alguna variante del "My way" de Sinatra el momento en el cual Fonda acepta su destino esa escena en la cual al lado de las rieles del tren teniendo una visión panorámica de los malhechores comienza a dispararles. Me parece también una declaración de principios de Leone acerca del Western: Al igual que Ford subraya que lo importante es lo legendario sobre lo verídico y de ahí lo irónico cuando Nadie asegura que la hazaña de Bouregar quedará impresa en todos los libros de historia.

Producto  redondo no es. Desafortunadamente parece que las fricciones entre Tonino y Leone resintieron el producto.  Ya hubo antecedentes  cinematográficos  de relaciones así entre productores más creativos que los propios realizadores:  Howard Hawks y Christian Niby en "La cosa"  y años más tarde entre Spielberg y Tobe Hooper  en "Poltergeist (1982)". Claro que la película de ciencia ficción es una obra maestra y la de Steven está correcta, sin embargo  Mi nombre es ninguno  aqueja irregularidad. Posiblemente en el extra del dvd  en que se realiza una entrevista a Hill se hallan algunas respuestas.


mi-nombre-es-ninguno

Título original: Il Mio Nome è Nessuno.

Director: Tonino Valerii.

Intérpretes: Terence Hill, Henry Fonda, Jean Martin, Piero Lulli, Mario Brega, Benito Stefanelli,Karl Braun, Leo Gordon, Marc Mazza.

Trailer:


Escena: 


B.S.O.:



Reseña escrita por Carlos Fernando Carrion Quezada

MI NOMBRE ES NINGUNO (1973). La última gran obra del spaghetti western.

mi-nombre-es-ninguno
Producida por Sergio Leone y basada en una idea suya, aunque de acuerdo al mismo Terence Hill, una buena parte fue filmada por él aunque en los créditos conste su alumno Tonino Velerii, esta película es reconocida por muchos críticos como la última gran obra del spaghetti western. Pero esto yo no sabía cuando la vi por primera vez  en una función de matiné siendo un muchacho de 12 años.  Era una reposición, eso también lo supe más tarde, cuando un tío mío me lo confió al relatársela todo emocionado.  Yo no sabía quién era Velerii,  ni Leone, ni  Morricone,  a Hill lo conocía por "Trinidad", y a lo mejor fui a ver la película pensando que era otra de aquel personaje, y a Fonda (MR. HENRY FONDA) lo identificaba como papá de Peter, quien estaba muy de moda en esos días. Volví a verla hace unos años ya convertido en cinéfilo y solo entonces pude comprender varias de las referencias que aparecen en este film.

La historia del pistolero, el más rápido del Oeste, Jack  Beauregar (Henry Fonda), quien al saberse en el crepúsculo de su vida decide retirarse y llevar una vida tranquila. Pero en eso aparece Ninguno (Terence Hill), su mayor admirador, quien no está de acuerdo con ello, o al menos en la forma, porque si el Oeste va a prescindir de Jack, alguien tiene que ocupar su lugar y quien mejor que él ya que ninguno es más rápido en desenfundar la pistola que el viejo justiciero. Tampoco es cuestión de acabar con un mito sin darle la oportunidad de una despedida grandiosa, por eso convence a enfrentarse con una banda de forajidos (más de 150) y cerrar con broche de oro su leyenda.

mi-nombre-es-ninguno

Ninguno es una figura cómica en el estilo de Trinidad ("Le llamaban Trinidad (1970)", "Le seguían llamando Trinidad (1971)"…) , no para de fanfarronear y dar trompocachetadas  a quien se le cruce en el camino aunque cuando lleva a sus espaldas una montura su imagen refiera a la de un ángel. Terence Hill, con su imagen simpática y pendenciera llenaba muy bien el papel y sirve de contrapunto con la solemnidad de Fonda, actor magnífico, donde los haya ( John Ford dijo alguna vez. "¿Qué es el cine? Mire caminar a Henry Fonda en la pantalla… Eso es cine." ).  Y Leone que ya había trabajado con él quería tenerlo de nuevo.  El cruce de dialógos entre los dos va desde el sarcasmo y la ironía hasta la nostalgia y el homenaje metacinematográfico.  Durante el metraje hallamos guiños a las mismas obras del gran Sergio desde  "Un puñado de dólares (1964)" y "La muerte tenía un precio (1965)"  y al gran Sam Peckinpah, una cruz en el cementerio donde está el hermano muerto de Jack tiene el nombre del cineasta ( En navajo tiene un precioso significado), y la escena de la confrontación con los matones rememora al "Grupo salvaje (1969)".  ¡Qué escena! El montaje de fotogramas congelados, ralentí y los ángulos de filmación es épico.  Todo esto acompañado por la música del maestro  Ennio  Morricone cuya adaptación del tema de la cabalgata de las Valkirias es sublime en este contexto.  Y perdónenme  si me equivoco, pero hasta me pareció oír alguna variante del "My way" de Sinatra el momento en el cual Fonda acepta su destino esa escena en la cual al lado de las rieles del tren teniendo una visión panorámica de los malhechores comienza a dispararles. Me parece también una declaración de principios de Leone acerca del Western: Al igual que Ford subraya que lo importante es lo legendario sobre lo verídico y de ahí lo irónico cuando Nadie asegura que la hazaña de Bouregar quedará impresa en todos los libros de historia.

Producto  redondo no es. Desafortunadamente parece que las fricciones entre Tonino y Leone resintieron el producto.  Ya hubo antecedentes  cinematográficos  de relaciones así entre productores más creativos que los propios realizadores:  Howard Hawks y Christian Niby en "La cosa"  y años más tarde entre Spielberg y Tobe Hooper  en "Poltergeist (1982)". Claro que la película de ciencia ficción es una obra maestra y la de Steven está correcta, sin embargo  Mi nombre es ninguno  aqueja irregularidad. Posiblemente en el extra del dvd  en que se realiza una entrevista a Hill se hallan algunas respuestas.


mi-nombre-es-ninguno

Título original: Il Mio Nome è Nessuno.

Director: Tonino Valerii.

Intérpretes: Terence Hill, Henry Fonda, Jean Martin, Piero Lulli, Mario Brega, Benito Stefanelli,Karl Braun, Leo Gordon, Marc Mazza.

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Escena: 


B.S.O.:



Reseña escrita por Carlos Fernando Carrion Quezada

tempestad sobre washington
Al presidente de los Estados Unidos le queda poco tiempo de vida y mandato. Solicita al Senado la aprobación como secretario de Estado a Robert Leffingwell (Henry Fonda). Leffingwell es un político liberal y un hombre pacífico, pero también polémico, cuenta con el apoyo de senadores influyentes como el senador y líder de la mayoría, Bob Munson (Walter Pigdeon), pero también con peligrosos detractores como el conservador y manipulador senador por Carolina del Sur, Seabrigth Cooley (Charles Laughton), el cual intenta sabotear e impedir su nombramiento con los recursos a su alcance, sean estos o no, políticamente correctos, acusándole de haber pertenecido al partido Comunista en su juventud. Con guión de Wendell Mayes, basada en la novela "Advise and Consent", Premio Pulitzer en 1959, de Allen Drury, "Tempestad sobre Washington" es una radiografía incisiva y, a veces despiadada de la política de las altas esferas a un altísimo nivel, en este caso, de la estadounidense. La cinta se centra en las maniobras políticas de sus senadores con una visión bastante realista de la magna Cámara, es decir, demagogia a diestro y siniestro, mentiras, difamación, maccartysmo y chantaje. Todo ello utilizado por la clase política para el bien común democrático, por supuesto, por la democracia, a pesar de sus imperfecciones. 


tempestad sobre washington

Encontraremos también hasta una pequeña trama paralela de índole homosexual, en la que un senador pagará los pecados cometidos en su juventud, increíble para la época en que se rodó, por otra parte, ya que se trata de una cinta estrenada en los años sesenta, desafiando las convenciones del código Hays y que supuso un revuelo en su estreno, más por esa razón, que por las malas artes empleadas por sus senadores. ¿La doble moral americana, quizás? Además de las excelentes interpretaciones de la destacada pareja protagonista, el íntegro Fonda y el maquiavélico Laughton, en uno de esos personajes hechos a su medida, y siendo ésta su última aparición cinematográfica, la película cuenta con un amplio reparto de actores que secundan esta maquinaria política, personajes bien definidos y que brillan de igual forma en el conjunto, tales como, Walter Pigdeon, Don Murray, Peter Lawford, Gene Tierney o Burgess Meredith, entre otros. El austríaco Otto Preminger, de sobra conocidos por todos y autor de excelsas obras como "Laura (1944)", "Al borde del peligro (1950)", "Río sin retorno (1954)", "El hombre del brazo de oro (1955)", "Anatomía un asesinato (1959)" y acérrimo defensor de la libertad de expresión, ofrece una puesta en escena magnífica, ya desde los títulos de crédito de Saul Bass, así como los decorados que recrean a la perfección tanto la cámara del Senado, como el resto de interiores. La cinta cuenta con brillantes y fluidos diálogos. Todo ellos envueltos en la música de Jerry Fielding en la voz de Frank Sinatra. La vigencia de la película, por supuesto, incuestionable.


tempestad sobre washington

Frase para recordar: -¿“Es o ha sido usted homosexual o comunista”?

Título original: Advise and Consent.

Director: Otto Preminger.

Intèrpretes: Walter Pidgeon, Don Murray, Charles Laughton, Henry Fonda, Peter Lawford, Franchot Tone, Inga Swenson, Burgess Meredith.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

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TEMPESTAD SOBRE WASHINGTON (1962). El drama político de Otto Preminger.

tempestad sobre washington
Al presidente de los Estados Unidos le queda poco tiempo de vida y mandato. Solicita al Senado la aprobación como secretario de Estado a Robert Leffingwell (Henry Fonda). Leffingwell es un político liberal y un hombre pacífico, pero también polémico, cuenta con el apoyo de senadores influyentes como el senador y líder de la mayoría, Bob Munson (Walter Pigdeon), pero también con peligrosos detractores como el conservador y manipulador senador por Carolina del Sur, Seabrigth Cooley (Charles Laughton), el cual intenta sabotear e impedir su nombramiento con los recursos a su alcance, sean estos o no, políticamente correctos, acusándole de haber pertenecido al partido Comunista en su juventud. Con guión de Wendell Mayes, basada en la novela "Advise and Consent", Premio Pulitzer en 1959, de Allen Drury, "Tempestad sobre Washington" es una radiografía incisiva y, a veces despiadada de la política de las altas esferas a un altísimo nivel, en este caso, de la estadounidense. La cinta se centra en las maniobras políticas de sus senadores con una visión bastante realista de la magna Cámara, es decir, demagogia a diestro y siniestro, mentiras, difamación, maccartysmo y chantaje. Todo ello utilizado por la clase política para el bien común democrático, por supuesto, por la democracia, a pesar de sus imperfecciones. 


tempestad sobre washington

Encontraremos también hasta una pequeña trama paralela de índole homosexual, en la que un senador pagará los pecados cometidos en su juventud, increíble para la época en que se rodó, por otra parte, ya que se trata de una cinta estrenada en los años sesenta, desafiando las convenciones del código Hays y que supuso un revuelo en su estreno, más por esa razón, que por las malas artes empleadas por sus senadores. ¿La doble moral americana, quizás? Además de las excelentes interpretaciones de la destacada pareja protagonista, el íntegro Fonda y el maquiavélico Laughton, en uno de esos personajes hechos a su medida, y siendo ésta su última aparición cinematográfica, la película cuenta con un amplio reparto de actores que secundan esta maquinaria política, personajes bien definidos y que brillan de igual forma en el conjunto, tales como, Walter Pigdeon, Don Murray, Peter Lawford, Gene Tierney o Burgess Meredith, entre otros. El austríaco Otto Preminger, de sobra conocidos por todos y autor de excelsas obras como "Laura (1944)", "Al borde del peligro (1950)", "Río sin retorno (1954)", "El hombre del brazo de oro (1955)", "Anatomía un asesinato (1959)" y acérrimo defensor de la libertad de expresión, ofrece una puesta en escena magnífica, ya desde los títulos de crédito de Saul Bass, así como los decorados que recrean a la perfección tanto la cámara del Senado, como el resto de interiores. La cinta cuenta con brillantes y fluidos diálogos. Todo ellos envueltos en la música de Jerry Fielding en la voz de Frank Sinatra. La vigencia de la película, por supuesto, incuestionable.


tempestad sobre washington

Frase para recordar: -¿“Es o ha sido usted homosexual o comunista”?

Título original: Advise and Consent.

Director: Otto Preminger.

Intèrpretes: Walter Pidgeon, Don Murray, Charles Laughton, Henry Fonda, Peter Lawford, Franchot Tone, Inga Swenson, Burgess Meredith.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

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doce hombres sin piedad
En una sala calurosa se reunen doce miembros de un jurado para dictaminar la culpabilidad o inocencia, a través del voto por unanimidad, el supuesto asesinato de un hombre a cargo de su propio hijo. Lo que inicialmente parece una decisión sencilla se complica cuando uno de los miembros vota la inocencia del muchacho ante la negativa del resto. Un voto de inocencia a causa de una duda razonable que hará que salga a la luz las diferentes personalidades de cada uno de los componentes del jurado. "Doce hombre sin piedad" es una obra escrita por Reginald Rose destinada para la televisión y que fue vista en el año 1.954. Un formato, el televisivo, que fue adaptado posteriormente al terreno cinematográfico 5 años después por Sidney Lumet, un director que abandonaba el mundo de la televisión para dar el salto al mundo del cine. El film a pesar de ser un fracaso comercial en la taquilla en el momento de su estreno fue enormemente alabado por la crítica especializada hasta el punto de obtener 3 nominaciones en los Óscar en aquel año, optando a las categorías de mejor película, mejor director y mejor guión adaptado. Ese año David Lean y su "El puente sobre el río Kwai (1957)" serían los grandes vencedores de la noche con un total de 7 estatuillas doradas. Sin dudas un gran debut para el bueno de Lumet que hizo que su "ópera prima" se convirtiera en uno de los debut más importantes de la historia del cine, a la altura del "Ciudadano Kane (1941)" de Orson Wells, "Los cuatrocientos golpes (1959)" de François Truffaut o "El halcón maltés (1941)" de John Huston, entre otros.

doce hombres sin piedad


Los actores que forman a los doce miembros del jurado (resulta curioso que no se incluyera ninguna mujer ni un hombre de color) fueron Henry Fonda como el jurado número 8, un hombre honesto que no le tiembla el pulso a la hora de ser el único (en un principio) en dictaminar la presunta inocencia del acusado, Martin Balsam, como el jurado número 1, éste ejerce de presidente que sin "mojarse" en su opinión trata de coordinar respetuosamente a los miembros del grupo, John Fiedler como el jurado número 2, un hombre tímido e incapaz de tomar decisiones por si mismo, Lee J. Cobb como el jurado número 3, caracterizado por su fuerza y mal carácter, que a la vez esconde un problema personal (su conflicto y distanciamiento con su hijo) que es clave en su decisión respecto al caso, E.G. Marshall, jurado número 4, representa a una persona cauta, observadora y prudente en su manera de actuar, Jack Klugman, como el jurado número 5, una persona callada y de apariencia reservada que va cogiendo confianza a medida que transcurre la reunión.

doce hombres sin piedad

Edward Binn, como el jurado número 6, un personaje que si bien no participa mucho en el debate si aparece cuando ve alguna injusticia o falta de respeto por parte de alguno de los miembros, Jack Warden, como el jurado número 7, en el rol de gracioso y fanfarrón, un tipo que piensa más en ver un partido de béisbol que en ser coherente en su manera de ver el caso, Joseph Sweeney, como el jurado número 8, es el anciano del grupo, un hombre cabal y sabio que se convierte en el principal aliado de Henry Fonda tras escuchar sus razonamientos, Ed Begley, como el jurado número 9, al igual que el jurado número 3, usa su mal carácter para convencer al resto de los miembros del jurado, una persona gruñona, maleducada y con fuerte actitud racista, George Voskovec, como el jurado número 10, un personaje que al contrario del anteriormente mencionado, se caracteriza por su educación y por saber expresarse correctamente sin ofender a los demás y Robert Webber, como el jurado número 11, un hombre superficial que se deja llevar según el rumbo que va tomando el debate. 


doce hombres sin piedad

En "Doce hombres sin piedad" Lumet desgrana a la perfección los elementos de un juicio justo, destacando que se cumplan las reglas y que se haga hincapié la presunción de inocencia y el empleo de la duda razonable. Aunque éste no es el único tema que nos presenta en el film, Lumet también nos habla del lado más oscuro de la naturaleza humana (la agresividad, la intolerancia, el egoísmo...), el cómo afecta la determinación de una persona ante la presión del grupo o como influyen las decisiones cuando la votación se realiza de manera presencial (en el caso de la película a mano alzada) o a través un voto privado donde se respeta la intimidad de quien vota. Destaco la genial manera de como expone Lumet la evolución de los personajes a medida que avanza la trama, si en un primer momento nos muestra un ambiente distendido ese "buen rollo" se va transformando durante el transcurso de la deliberación en una atmósfera más arisca y conflictiva, destapando la real forma de ser de los participantes.

doce hombres sin piedad

En el plantel de actores, Henry Fonda sería el "héroe" de la función, un hombre de principios, capaz de recapacitar y debatir con cada uno de los miembros que le reprende sabiendo salir ileso de todas ellas. No confía ciegamente en la inocencia del joven pero tampoco quiere considerarlo culparlo tan a la ligera, intenta estudiar cada uno de los hechos meticulosamente, al detalle, descomponiendo cada una de las piezas del puzzle que forman el caso. Analizando a los testigos que culpabilizan al joven y asegurándose de que sus afirmaciones sea ciertas, bien examinando cómo uno de los testigos con tan avanzada edad pudo darle tiempo divisar quien cometió el crimen teniendo una cojera que apenas le permite caminar o bien cómo una chica con problemas de vista que no dispone en ese momento de las gafas dice haber visto el asesinato.

doce hombres sin piedad

Entre sus escenas hay que mencionar ese formidable instante donde el personaje de Ed Begley (el jurado número 9), en un intento de eclipsar al resto de los componente con su actitud racista e intolerante, observa como los demás le hacen el "vacío" en la sala, dándole literalmente la espalda en el momento de su discurso. Inolvidable este instante como un personaje lleno de fuerza se va apagando y debilitando cuando sus razonamientos son ignorados por el resto del grupo. Sin duda una de esas míticas secuencias que nos brinda el film. También hay que destacar la sobresaliente fotografía de Boris Kaufman (aprovecho para recordar su gran trabajo en la obra de Elia Kazan, "La ley del silencio (1954)" donde ganó el Óscar) que elimina, al tratarse de un solo escenario (exceptuando el principio y final del film), la sensación de que estemos viendo una obra teatral en vez de una película.

doce hombres sin piedad

Su fotografía se caracteriza por esos primeros planos de los protagonistas mostrando su estado de tensión o esos encuadres que enseñan la claustrofóbica y calurosa habitación donde se encuentran los personaje reunidos. La versión televisiva del año 1.954 y la película de Sidney Lumet que me centró en esta reseña, no fueron las únicas adaptaciones que se hicieron sobre el escrito de Reginald Rose, en 1997, William Friedkin ("The french connection (1971)") realizó otra versión para televisión con Jack Lemmon, George C. Scott y James Gandolfini entre los actores del reparto. El director ruso Nikita Mikhalkov ("Ojos negros (1987)"), también realizó su personal adaptación con "12 (2007)", una interesante film aunque de excesivo metraje que obtuvo la nominación a la mejor película de habla no inglesa. En España también se animaron a adaptarla, en 1961 en el espacio Gran Teatro y en 1973 en el espacio Estudio 1. Hay que mencionar que aparte de la televisión y el cine, la obra de Rose ha sido también representada en el teatro en innumerables ocasiones.

Frase para recordar: "Por una u otra razón los prejuicios siempre buscan la verdad. Una verdad que yo desconozco y que es probable que nunca conozca".

doce hombres sin piedad
doce hombres sin piedad










Título original: Twelve angry men.

Director: Sidney Lumet.

Interpretes: Henry Fonda, Lee J. Cobb, E.G. Marshall, Jack Warden, Ed Begley, Martin Balsam.


Trailer:



Información complementaria:
Lee J. Cobb


Reseña escrita por Jesús Fariña
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doce hombres sin piedad blu ray








Doce Hombres Sin Piedad [Blu-ray]

DOCE HOMBRES SIN PIEDAD (1957). La duda razonable de Henry Fonda.

doce hombres sin piedad
En una sala calurosa se reunen doce miembros de un jurado para dictaminar la culpabilidad o inocencia, a través del voto por unanimidad, el supuesto asesinato de un hombre a cargo de su propio hijo. Lo que inicialmente parece una decisión sencilla se complica cuando uno de los miembros vota la inocencia del muchacho ante la negativa del resto. Un voto de inocencia a causa de una duda razonable que hará que salga a la luz las diferentes personalidades de cada uno de los componentes del jurado. "Doce hombre sin piedad" es una obra escrita por Reginald Rose destinada para la televisión y que fue vista en el año 1.954. Un formato, el televisivo, que fue adaptado posteriormente al terreno cinematográfico 5 años después por Sidney Lumet, un director que abandonaba el mundo de la televisión para dar el salto al mundo del cine. El film a pesar de ser un fracaso comercial en la taquilla en el momento de su estreno fue enormemente alabado por la crítica especializada hasta el punto de obtener 3 nominaciones en los Óscar en aquel año, optando a las categorías de mejor película, mejor director y mejor guión adaptado. Ese año David Lean y su "El puente sobre el río Kwai (1957)" serían los grandes vencedores de la noche con un total de 7 estatuillas doradas. Sin dudas un gran debut para el bueno de Lumet que hizo que su "ópera prima" se convirtiera en uno de los debut más importantes de la historia del cine, a la altura del "Ciudadano Kane (1941)" de Orson Wells, "Los cuatrocientos golpes (1959)" de François Truffaut o "El halcón maltés (1941)" de John Huston, entre otros.

doce hombres sin piedad


Los actores que forman a los doce miembros del jurado (resulta curioso que no se incluyera ninguna mujer ni un hombre de color) fueron Henry Fonda como el jurado número 8, un hombre honesto que no le tiembla el pulso a la hora de ser el único (en un principio) en dictaminar la presunta inocencia del acusado, Martin Balsam, como el jurado número 1, éste ejerce de presidente que sin "mojarse" en su opinión trata de coordinar respetuosamente a los miembros del grupo, John Fiedler como el jurado número 2, un hombre tímido e incapaz de tomar decisiones por si mismo, Lee J. Cobb como el jurado número 3, caracterizado por su fuerza y mal carácter, que a la vez esconde un problema personal (su conflicto y distanciamiento con su hijo) que es clave en su decisión respecto al caso, E.G. Marshall, jurado número 4, representa a una persona cauta, observadora y prudente en su manera de actuar, Jack Klugman, como el jurado número 5, una persona callada y de apariencia reservada que va cogiendo confianza a medida que transcurre la reunión.

doce hombres sin piedad

Edward Binn, como el jurado número 6, un personaje que si bien no participa mucho en el debate si aparece cuando ve alguna injusticia o falta de respeto por parte de alguno de los miembros, Jack Warden, como el jurado número 7, en el rol de gracioso y fanfarrón, un tipo que piensa más en ver un partido de béisbol que en ser coherente en su manera de ver el caso, Joseph Sweeney, como el jurado número 8, es el anciano del grupo, un hombre cabal y sabio que se convierte en el principal aliado de Henry Fonda tras escuchar sus razonamientos, Ed Begley, como el jurado número 9, al igual que el jurado número 3, usa su mal carácter para convencer al resto de los miembros del jurado, una persona gruñona, maleducada y con fuerte actitud racista, George Voskovec, como el jurado número 10, un personaje que al contrario del anteriormente mencionado, se caracteriza por su educación y por saber expresarse correctamente sin ofender a los demás y Robert Webber, como el jurado número 11, un hombre superficial que se deja llevar según el rumbo que va tomando el debate. 


doce hombres sin piedad

En "Doce hombres sin piedad" Lumet desgrana a la perfección los elementos de un juicio justo, destacando que se cumplan las reglas y que se haga hincapié la presunción de inocencia y el empleo de la duda razonable. Aunque éste no es el único tema que nos presenta en el film, Lumet también nos habla del lado más oscuro de la naturaleza humana (la agresividad, la intolerancia, el egoísmo...), el cómo afecta la determinación de una persona ante la presión del grupo o como influyen las decisiones cuando la votación se realiza de manera presencial (en el caso de la película a mano alzada) o a través un voto privado donde se respeta la intimidad de quien vota. Destaco la genial manera de como expone Lumet la evolución de los personajes a medida que avanza la trama, si en un primer momento nos muestra un ambiente distendido ese "buen rollo" se va transformando durante el transcurso de la deliberación en una atmósfera más arisca y conflictiva, destapando la real forma de ser de los participantes.

doce hombres sin piedad

En el plantel de actores, Henry Fonda sería el "héroe" de la función, un hombre de principios, capaz de recapacitar y debatir con cada uno de los miembros que le reprende sabiendo salir ileso de todas ellas. No confía ciegamente en la inocencia del joven pero tampoco quiere considerarlo culparlo tan a la ligera, intenta estudiar cada uno de los hechos meticulosamente, al detalle, descomponiendo cada una de las piezas del puzzle que forman el caso. Analizando a los testigos que culpabilizan al joven y asegurándose de que sus afirmaciones sea ciertas, bien examinando cómo uno de los testigos con tan avanzada edad pudo darle tiempo divisar quien cometió el crimen teniendo una cojera que apenas le permite caminar o bien cómo una chica con problemas de vista que no dispone en ese momento de las gafas dice haber visto el asesinato.

doce hombres sin piedad

Entre sus escenas hay que mencionar ese formidable instante donde el personaje de Ed Begley (el jurado número 9), en un intento de eclipsar al resto de los componente con su actitud racista e intolerante, observa como los demás le hacen el "vacío" en la sala, dándole literalmente la espalda en el momento de su discurso. Inolvidable este instante como un personaje lleno de fuerza se va apagando y debilitando cuando sus razonamientos son ignorados por el resto del grupo. Sin duda una de esas míticas secuencias que nos brinda el film. También hay que destacar la sobresaliente fotografía de Boris Kaufman (aprovecho para recordar su gran trabajo en la obra de Elia Kazan, "La ley del silencio (1954)" donde ganó el Óscar) que elimina, al tratarse de un solo escenario (exceptuando el principio y final del film), la sensación de que estemos viendo una obra teatral en vez de una película.

doce hombres sin piedad

Su fotografía se caracteriza por esos primeros planos de los protagonistas mostrando su estado de tensión o esos encuadres que enseñan la claustrofóbica y calurosa habitación donde se encuentran los personaje reunidos. La versión televisiva del año 1.954 y la película de Sidney Lumet que me centró en esta reseña, no fueron las únicas adaptaciones que se hicieron sobre el escrito de Reginald Rose, en 1997, William Friedkin ("The french connection (1971)") realizó otra versión para televisión con Jack Lemmon, George C. Scott y James Gandolfini entre los actores del reparto. El director ruso Nikita Mikhalkov ("Ojos negros (1987)"), también realizó su personal adaptación con "12 (2007)", una interesante film aunque de excesivo metraje que obtuvo la nominación a la mejor película de habla no inglesa. En España también se animaron a adaptarla, en 1961 en el espacio Gran Teatro y en 1973 en el espacio Estudio 1. Hay que mencionar que aparte de la televisión y el cine, la obra de Rose ha sido también representada en el teatro en innumerables ocasiones.

Frase para recordar: "Por una u otra razón los prejuicios siempre buscan la verdad. Una verdad que yo desconozco y que es probable que nunca conozca".

doce hombres sin piedad
doce hombres sin piedad










Título original: Twelve angry men.

Director: Sidney Lumet.

Interpretes: Henry Fonda, Lee J. Cobb, E.G. Marshall, Jack Warden, Ed Begley, Martin Balsam.


Trailer:



Información complementaria:
Lee J. Cobb


Reseña escrita por Jesús Fariña
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Doce Hombres Sin Piedad [Blu-ray]

las tres noches de eva
Para su tercer largometraje para la Paramount, Preston Sturges ("El milagro de Morgan Creek (1944)") usaría un guión de Monckton Hoffe ("Julia se porta mal (1948)") para la realización de esta delirante comedia romántica de los inicios de los años cuarenta. La película en cuestión se centraría en el romance que mantienen la timadora Jean Harrington, que junto a su padre (el coronel Harrington) y su criado (Gerard) se dedican a desplumar a todo millonario ingenuo que se cruza por su camino, y una de sus victimas (Charles Pike), un joven rico y experto en el estudio de las serpientes del Amazonas. Sin dudas nos encontramos con una de las grandes comedias norteamericanas de la época (las también llamadas "screwball"), de ritmo alocado y vivaz, caracterizada por combinar de manera acertada escenas románticas (algunas de ellas de cierta carga erótica pero suavizadas para evitar el ataque de la censura de aquellos años) con otras de toque más cómico y desternillante (los momentos de las caídas de los  personajes son una habitual de la trama)  y que contaría con la presencia de un grupo de actores de enorme carisma en la gran pantalla. Cabe destacar que la obra de Sturges a parte de ser una divertida comedia romántica que juega con la premisa de que nadie es quien parece, esconde una sutil sátira sobre el mundo de las altas esferas sociales donde el realizador se burla de manera sofisticada de los ricos, tratándoles a éstos como personas aburridas y fácilmente manipulables.

las tres noches de eva

Barbara Stanwyck ("Perdición (1944)") , una de las grandes "femme fatales" que nos ha dado la historia del cine en compañía de un joven Henry Fonda ("Guerra y paz (1956)"), que hizo de la década de los cuarenta su etapa de consagración definitiva en el mundo del celuloide, formarían a la pareja protagonista, dos míticos actores que traspasarían su historia de amor de la obra fuera de las cámaras. Éstos estarían bien acompañados por los secundarios Charles Coburn ("Los caballeros las prefieren rubias (1953)") como el coronel Harrington y padre de Jean (su mejor personaje en la gran pantalla), William Demarest (actor fétiche de Preston Stuges, recordado por sus papeles de tipo duro y que también veríamos en títulos como "Los viajes de Sullivan (1941)" y "Un marido rico (1942)") en la piel de Muggsy, el criado-protector de Charles Piker y la presencia de una enorme serpiente llamada Emma que participaría en algunos de las momentos más divertidos del film, un detalle (el de comedia romántica con compañía de animales) que hizo que la obra de Sturges fuera comparada con otra de las grandes comedias clásicas por aquel entonces, "La fiera de mi niña (1938)" de Howard Hawks. La película fue nominada a los Óscar en la categoría de mejor guión original, estatuilla que perdería a manos de Harry Seagel con "El difunto protesta (1941)"). Entre sus escenas hago mención la partida de cartas donde Jean intenta evitar a toda costa de que su padre desplume al crédulo Charles, las secuencias de las zancadillas (la que se produce al inicio y al final de la película) o esa declaración de amor en alta mar de Henry Fonda a Barbara Stanwyck. Como curiosidad, la primera opción que barajó la productora para que interpretaran al dúo protagonista fueron las de Paulette Goddard y Ray Milland.

Frase para recordar: "Eres capaz de hundir a alguien y acto seguido devolverle a las nubes".

las tres noches de evalas tres noches de eva

Título original: The lady Eve.

Director: Preston Sturges.

Intérpretes: Barbara Stanwyck, Henry Fonda, Charles Coburn, William Demarest.

Escena: 






Información complementaria:
Charles Coburn

Reseña escrita por Jesús Fariña

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LAS TRES NOCHES DE EVA (1941)

las tres noches de eva
Para su tercer largometraje para la Paramount, Preston Sturges ("El milagro de Morgan Creek (1944)") usaría un guión de Monckton Hoffe ("Julia se porta mal (1948)") para la realización de esta delirante comedia romántica de los inicios de los años cuarenta. La película en cuestión se centraría en el romance que mantienen la timadora Jean Harrington, que junto a su padre (el coronel Harrington) y su criado (Gerard) se dedican a desplumar a todo millonario ingenuo que se cruza por su camino, y una de sus victimas (Charles Pike), un joven rico y experto en el estudio de las serpientes del Amazonas. Sin dudas nos encontramos con una de las grandes comedias norteamericanas de la época (las también llamadas "screwball"), de ritmo alocado y vivaz, caracterizada por combinar de manera acertada escenas románticas (algunas de ellas de cierta carga erótica pero suavizadas para evitar el ataque de la censura de aquellos años) con otras de toque más cómico y desternillante (los momentos de las caídas de los  personajes son una habitual de la trama)  y que contaría con la presencia de un grupo de actores de enorme carisma en la gran pantalla. Cabe destacar que la obra de Sturges a parte de ser una divertida comedia romántica que juega con la premisa de que nadie es quien parece, esconde una sutil sátira sobre el mundo de las altas esferas sociales donde el realizador se burla de manera sofisticada de los ricos, tratándoles a éstos como personas aburridas y fácilmente manipulables.

las tres noches de eva

Barbara Stanwyck ("Perdición (1944)") , una de las grandes "femme fatales" que nos ha dado la historia del cine en compañía de un joven Henry Fonda ("Guerra y paz (1956)"), que hizo de la década de los cuarenta su etapa de consagración definitiva en el mundo del celuloide, formarían a la pareja protagonista, dos míticos actores que traspasarían su historia de amor de la obra fuera de las cámaras. Éstos estarían bien acompañados por los secundarios Charles Coburn ("Los caballeros las prefieren rubias (1953)") como el coronel Harrington y padre de Jean (su mejor personaje en la gran pantalla), William Demarest (actor fétiche de Preston Stuges, recordado por sus papeles de tipo duro y que también veríamos en títulos como "Los viajes de Sullivan (1941)" y "Un marido rico (1942)") en la piel de Muggsy, el criado-protector de Charles Piker y la presencia de una enorme serpiente llamada Emma que participaría en algunos de las momentos más divertidos del film, un detalle (el de comedia romántica con compañía de animales) que hizo que la obra de Sturges fuera comparada con otra de las grandes comedias clásicas por aquel entonces, "La fiera de mi niña (1938)" de Howard Hawks. La película fue nominada a los Óscar en la categoría de mejor guión original, estatuilla que perdería a manos de Harry Seagel con "El difunto protesta (1941)"). Entre sus escenas hago mención la partida de cartas donde Jean intenta evitar a toda costa de que su padre desplume al crédulo Charles, las secuencias de las zancadillas (la que se produce al inicio y al final de la película) o esa declaración de amor en alta mar de Henry Fonda a Barbara Stanwyck. Como curiosidad, la primera opción que barajó la productora para que interpretaran al dúo protagonista fueron las de Paulette Goddard y Ray Milland.

Frase para recordar: "Eres capaz de hundir a alguien y acto seguido devolverle a las nubes".

las tres noches de evalas tres noches de eva

Título original: The lady Eve.

Director: Preston Sturges.

Intérpretes: Barbara Stanwyck, Henry Fonda, Charles Coburn, William Demarest.

Escena: 






Información complementaria:
Charles Coburn

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el estrangulador de Boston
Richard Fleister ("20.000 leguas de viaje submarino (1954)") en compañía del guionista Edward Anhalt ("Pánico en las calles (1950)") realizarían este notable film de suspense  con slasher de por medio. Éstos se  inspirarían en los crímenes cometidos por el asesino en serie Albert De Salvo durante los años 1962 y 1964 donde estrangularía a trece mujeres en la ciudad de  Boston. La obra se podría dividir en dos partes, una destinada a las investigaciones de la policía sobre los crímenes cometidos por el asesino en cuestión y las equívocas detenciones a falsos culpables de la zona y otra (la más lograda en mi opinión) centrada en desgranar la monstruosa doble personalidad de Albert (se refleja como éste combinaba su rol de fontanero felizmente casado con la de psicokiller) y la ejecución de sus asesinatos. El gran éxito de la obra recaería en gran medida por la brutal interpretación de Tony Curtis (éste ya había trabajado anteriormente con Fleister en la aventurera "Los vikingos (1958)"), donde el actor alejándose de los registros que nos tenía por aquel entonces acostumbrados, sorprendería a propios y a extraños poniéndose en la piel del perturbado Albert De Salvo. Otro de los elementos interesantes que podemos ver en la película es la original manera de narrar partes de la historia, donde el realizador refleja en la pantalla (como si de viñetas de cómic se trataran) varias secuencias que discurren en momentos paralelos (una técnica vista recientemente en "Secuestrados (2010)" del español Miguel Ángel Vives). Henry Fonda ("Hasta que llegó su hora (1968)") como John S. Bottomly y George Kennedy ("Charada (1963)") como el detective Philp DiNatale serían los encargados de intentar poner fin los espantosos crímenes cometidos por Albert y llevar a cabo su detención. Entre sus escenas hago mención la secuencia en que Albert se queda mirando fijamente su rostro en un espejo mientras intenta asesinar a una sus víctimas o el  tenso interrogatorio que mantiene Henry Fonda con Tony Curtis donde este último termina delatándose al representar uno de sus estrangulamientos. Como curiosidad, durante el rodaje del film Tony Curtis sufriría un accidente donde se fracturaría la nariz en una de las escenas de persecución que estaba ejecutando.

Frase para recordar: "A partir de ahora ninguna mujer de la zona de gran Bostón, sea quien sea y viva como viva, puede sentirse segura".

el estrangulador de Bostonel estrangulador de Boston

Título original: The Boston strangler.

Director: Richard Fleister.

Intérpretes: Tony Curtis, Henry Fonda, George Kennedy, Murray Hamilton.

Escena:




Información complementaria:
Albert De Salvo

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EL ESTRANGULADOR DE BOSTON (1968). Tony Curtis es el asesino en serie Albert De Salvo.

el estrangulador de Boston
Richard Fleister ("20.000 leguas de viaje submarino (1954)") en compañía del guionista Edward Anhalt ("Pánico en las calles (1950)") realizarían este notable film de suspense  con slasher de por medio. Éstos se  inspirarían en los crímenes cometidos por el asesino en serie Albert De Salvo durante los años 1962 y 1964 donde estrangularía a trece mujeres en la ciudad de  Boston. La obra se podría dividir en dos partes, una destinada a las investigaciones de la policía sobre los crímenes cometidos por el asesino en cuestión y las equívocas detenciones a falsos culpables de la zona y otra (la más lograda en mi opinión) centrada en desgranar la monstruosa doble personalidad de Albert (se refleja como éste combinaba su rol de fontanero felizmente casado con la de psicokiller) y la ejecución de sus asesinatos. El gran éxito de la obra recaería en gran medida por la brutal interpretación de Tony Curtis (éste ya había trabajado anteriormente con Fleister en la aventurera "Los vikingos (1958)"), donde el actor alejándose de los registros que nos tenía por aquel entonces acostumbrados, sorprendería a propios y a extraños poniéndose en la piel del perturbado Albert De Salvo. Otro de los elementos interesantes que podemos ver en la película es la original manera de narrar partes de la historia, donde el realizador refleja en la pantalla (como si de viñetas de cómic se trataran) varias secuencias que discurren en momentos paralelos (una técnica vista recientemente en "Secuestrados (2010)" del español Miguel Ángel Vives). Henry Fonda ("Hasta que llegó su hora (1968)") como John S. Bottomly y George Kennedy ("Charada (1963)") como el detective Philp DiNatale serían los encargados de intentar poner fin los espantosos crímenes cometidos por Albert y llevar a cabo su detención. Entre sus escenas hago mención la secuencia en que Albert se queda mirando fijamente su rostro en un espejo mientras intenta asesinar a una sus víctimas o el  tenso interrogatorio que mantiene Henry Fonda con Tony Curtis donde este último termina delatándose al representar uno de sus estrangulamientos. Como curiosidad, durante el rodaje del film Tony Curtis sufriría un accidente donde se fracturaría la nariz en una de las escenas de persecución que estaba ejecutando.

Frase para recordar: "A partir de ahora ninguna mujer de la zona de gran Bostón, sea quien sea y viva como viva, puede sentirse segura".

el estrangulador de Bostonel estrangulador de Boston

Título original: The Boston strangler.

Director: Richard Fleister.

Intérpretes: Tony Curtis, Henry Fonda, George Kennedy, Murray Hamilton.

Escena:




Información complementaria:
Albert De Salvo

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solo se vive una vez
Sus problemas de integración debido al rechazo de la sociedad agravado por la presunta culpabilidad de un múltiple asesinato cometido durante un atraco complicarían la existencia y el entorno de Eddie Taylor, un ex-presidiario incapaz de iniciar una próspera y tranquila vida junto a su amada novia. De esta manera comenzaba la segunda experiencia en tierras americanas del austriaco Fritz Lang (realizador consagrado durante su étapa alemana gracias a antológicas piezas cinematográficas como fueron "Metropolis (1927)" o "M, el vampiro de Düsseldorf (1931)"), una notable obra (con un título que nos puede sonar a una película de la saga "James Bond" o a una canción de las "Azúcar Moreno") dentro de los inicios del género del cine negro con clara influencia a las vivencias que tuvieron la mítica pareja de forajidos Bonnie y Clyde. La obra a parte de ser una interesante historia basada en la redención y los amores verdaderos sería una reflexión sobre el trato que da cierta parte de la sociedad a las personas marcadas por sus equivocadas decisiones en el  pasado. Un joven Henry Fonda (ya destacado en el mundo del cine desde su debut en el film de Victor Fleming "Contrastes (1935)") en la piel de Eddie Taylor y Silvia Sydney (repitiendo con Fritz Lang después de su experiencia en "Furia (1936)") como la sufrida novia del mencionado Eddie Taylor formarían la convincente y trágica pareja protagonista. Como curiosidad hago mención la breve aparición (sin acreditar) de Jack Carson, actor que iniciaba sus primeros pinitos en el mundo del séptimo arte para posteriormente formar parte en películas de la magnitud de "Arsénico por compasión (1944)" o "La gata  sobre el tejado de zinc (1958)".

Frase para recordar: "Qué mundo. Primero matan al pollo, Taylor se lo come y luego matan a Taylor".

solo se vive una vez


Título original: You only live once.

Director: Fritz Lang.

Intérpretes: Henry Fonda, Silvia Sydney, Barton McLane, William Gargan.

solo se vive una vez


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Silvia Sydney

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SÓLO SE VIVE UNA VEZ (1937). Henry Fonda en un clásico de cine negro de Fritz Lang.

solo se vive una vez
Sus problemas de integración debido al rechazo de la sociedad agravado por la presunta culpabilidad de un múltiple asesinato cometido durante un atraco complicarían la existencia y el entorno de Eddie Taylor, un ex-presidiario incapaz de iniciar una próspera y tranquila vida junto a su amada novia. De esta manera comenzaba la segunda experiencia en tierras americanas del austriaco Fritz Lang (realizador consagrado durante su étapa alemana gracias a antológicas piezas cinematográficas como fueron "Metropolis (1927)" o "M, el vampiro de Düsseldorf (1931)"), una notable obra (con un título que nos puede sonar a una película de la saga "James Bond" o a una canción de las "Azúcar Moreno") dentro de los inicios del género del cine negro con clara influencia a las vivencias que tuvieron la mítica pareja de forajidos Bonnie y Clyde. La obra a parte de ser una interesante historia basada en la redención y los amores verdaderos sería una reflexión sobre el trato que da cierta parte de la sociedad a las personas marcadas por sus equivocadas decisiones en el  pasado. Un joven Henry Fonda (ya destacado en el mundo del cine desde su debut en el film de Victor Fleming "Contrastes (1935)") en la piel de Eddie Taylor y Silvia Sydney (repitiendo con Fritz Lang después de su experiencia en "Furia (1936)") como la sufrida novia del mencionado Eddie Taylor formarían la convincente y trágica pareja protagonista. Como curiosidad hago mención la breve aparición (sin acreditar) de Jack Carson, actor que iniciaba sus primeros pinitos en el mundo del séptimo arte para posteriormente formar parte en películas de la magnitud de "Arsénico por compasión (1944)" o "La gata  sobre el tejado de zinc (1958)".

Frase para recordar: "Qué mundo. Primero matan al pollo, Taylor se lo come y luego matan a Taylor".

solo se vive una vez


Título original: You only live once.

Director: Fritz Lang.

Intérpretes: Henry Fonda, Silvia Sydney, Barton McLane, William Gargan.

solo se vive una vez


Información complementaria:
Silvia Sydney

Reseña escrita por Jesús Fariña 


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hasta que llegó su hora
Obra magna del spaguetti western realizada por Sergio Leone, un director clave en este género cinematográfico, que tras su enorme éxito de "La trilogía del dólar" con el mítico Clint Eastwood a la cabeza, se embarcaría en este importante proyecto con la finalidad de realizar el título cumbre de su carrera. Leone contaría para llevar a cabo esta obra la ayuda de Dario Argento y Bernardo Bertolucci, dos grandes del cine junto a Sergio Donati para confeccionar el guión del film, una historia de venganza al más puro estilo del género de gangsters y una lucha por unas tierras por un grupo de personajes sin escrúpulos que durante su cerca de 3 horas de metraje deleitaría a los buenos amantes del western sobretodo por su brillante fotografía que resalta la dureza que se vivía en el salvaje Oeste acompañadas de largas escenas que a pesar de su lentitud en ningún momento llegan a aburrir (sirvase de ejemplo su genial comienzo y un duelo final que personalmente me parece de lo mejorcito que he visto de este género). Destacar el importante reparto encabezado por Charles Bronson, un antihéroe pistolero que compensa sus escasas palabras con el toque de una armónica y el rápido uso de su revólver, una bella Claudia Cardinale como prostituta oportunista, Jason Robards como carismático y bonachón pistolero y un veterano Henry Fonda que realizaría un cambio de registro dentro de su carrera ejerciendo como villano de la función. Uno de los elementos indispensables de este film es la banda sonora compuesta por Ennio Morricone, un habitual en los film del realizador y que tiene la particularidad de que fue compuesta antes de la propia película. Como curiosidad, la relación Sergio Leone y Jason Robards no tuvo un buen principio debido a que éste último apareció borracho en su primer encuentro con el director, al final el actor consiguió el papel gracias al poder de convicción de su agente pero no se libró de la amenaza del realizador de romper su contrato en caso de aparecer ebrio en el rodaje de alguna escena.

Frase para recordar:
 "Me recuerdas mucho a mi madre. Era la zorra más grande de Alameda y la mujer que más valía del mundo. Quien quiera que haya sido mi padre fue un hombre feliz, durante una hora o un mes...".
hasta que llegó su hora



Título original: Once upon a time in the West.


Director: Sergio Leone.

Intérpretes: Charles Bronson, Henry Fonda, Claudia Cardinale, Jason Robards.

Trailer: 




Información complementaria:
Charles Bronson

Reseña escrita por Jesús Fariña

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HASTA QUE LLEGÓ SU HORA (1968). El épico spaghetti western de Sergio Leone.


hasta que llegó su hora
Obra magna del spaguetti western realizada por Sergio Leone, un director clave en este género cinematográfico, que tras su enorme éxito de "La trilogía del dólar" con el mítico Clint Eastwood a la cabeza, se embarcaría en este importante proyecto con la finalidad de realizar el título cumbre de su carrera. Leone contaría para llevar a cabo esta obra la ayuda de Dario Argento y Bernardo Bertolucci, dos grandes del cine junto a Sergio Donati para confeccionar el guión del film, una historia de venganza al más puro estilo del género de gangsters y una lucha por unas tierras por un grupo de personajes sin escrúpulos que durante su cerca de 3 horas de metraje deleitaría a los buenos amantes del western sobretodo por su brillante fotografía que resalta la dureza que se vivía en el salvaje Oeste acompañadas de largas escenas que a pesar de su lentitud en ningún momento llegan a aburrir (sirvase de ejemplo su genial comienzo y un duelo final que personalmente me parece de lo mejorcito que he visto de este género). Destacar el importante reparto encabezado por Charles Bronson, un antihéroe pistolero que compensa sus escasas palabras con el toque de una armónica y el rápido uso de su revólver, una bella Claudia Cardinale como prostituta oportunista, Jason Robards como carismático y bonachón pistolero y un veterano Henry Fonda que realizaría un cambio de registro dentro de su carrera ejerciendo como villano de la función. Uno de los elementos indispensables de este film es la banda sonora compuesta por Ennio Morricone, un habitual en los film del realizador y que tiene la particularidad de que fue compuesta antes de la propia película. Como curiosidad, la relación Sergio Leone y Jason Robards no tuvo un buen principio debido a que éste último apareció borracho en su primer encuentro con el director, al final el actor consiguió el papel gracias al poder de convicción de su agente pero no se libró de la amenaza del realizador de romper su contrato en caso de aparecer ebrio en el rodaje de alguna escena.

Frase para recordar:
 "Me recuerdas mucho a mi madre. Era la zorra más grande de Alameda y la mujer que más valía del mundo. Quien quiera que haya sido mi padre fue un hombre feliz, durante una hora o un mes...".
hasta que llegó su hora



Título original: Once upon a time in the West.


Director: Sergio Leone.

Intérpretes: Charles Bronson, Henry Fonda, Claudia Cardinale, Jason Robards.

Trailer: 




Información complementaria:
Charles Bronson

Reseña escrita por Jesús Fariña

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12 hombres sin piedad

Relato judicial sobre la decisión de un jurado en la culpabilidad de un homicidio,la opinión de uno de los miembros llevará a cabo la confusión al resto de los que lo forman.
Gran debút de Sydney Lumet llevando a cabo la obra escrita de Reginald Rose que se basa en una crítica social a las decisiones juridicas y a describir los diferentes roles de personalidad y actitud de sus personajes en los momentos presión en el grupo.Lumet sabe llenar la pantalla de tensión e interés con su solvente dirección utilizando un toque teatral en la película,acompañado de las buenas intérpretaciones de cada uno de sus actores y sus interesantes diálogos.Destacar las actuaciones de Henry Fonda como desencadenante de la duda en el jurado y E.J.Marshall con su papel de frio y metódico.

Director:Sydney Lumet

Intérpretes:Henry Fonda,Lee J.Cobb,E.G.Marshall,Jack Warden,Ed Begley

http://www.youtube.com/watch?v=A7CBKT0PWFA

Información complementaria:
http://es.wikipedia.org/wiki/Sidney_Lumet

12 HOMBRES SIN PIEDAD (1957)

12 hombres sin piedad

Relato judicial sobre la decisión de un jurado en la culpabilidad de un homicidio,la opinión de uno de los miembros llevará a cabo la confusión al resto de los que lo forman.
Gran debút de Sydney Lumet llevando a cabo la obra escrita de Reginald Rose que se basa en una crítica social a las decisiones juridicas y a describir los diferentes roles de personalidad y actitud de sus personajes en los momentos presión en el grupo.Lumet sabe llenar la pantalla de tensión e interés con su solvente dirección utilizando un toque teatral en la película,acompañado de las buenas intérpretaciones de cada uno de sus actores y sus interesantes diálogos.Destacar las actuaciones de Henry Fonda como desencadenante de la duda en el jurado y E.J.Marshall con su papel de frio y metódico.

Director:Sydney Lumet

Intérpretes:Henry Fonda,Lee J.Cobb,E.G.Marshall,Jack Warden,Ed Begley

http://www.youtube.com/watch?v=A7CBKT0PWFA

Información complementaria:
http://es.wikipedia.org/wiki/Sidney_Lumet

Las uvas de la ira
Familia de granjeros que son expulsados de sus tierra y tienen que emigrar a California es la base de este Drama Social dirigido por John Ford sobre la novela del mismo nombre escrita por John Steinbeck y ganadora del premio Pulitzer.
Los premios de la película dos Óscars al mejor director y a la mejor actriz de reparto (Jane Darwell).

Director:John Ford

Interpretes:Henry Fonda,Jane Darwell,John Carradine,Charley Grapewin
Información complementaria:

LAS UVAS DE LA IRA (1940)

Las uvas de la ira
Familia de granjeros que son expulsados de sus tierra y tienen que emigrar a California es la base de este Drama Social dirigido por John Ford sobre la novela del mismo nombre escrita por John Steinbeck y ganadora del premio Pulitzer.
Los premios de la película dos Óscars al mejor director y a la mejor actriz de reparto (Jane Darwell).

Director:John Ford

Interpretes:Henry Fonda,Jane Darwell,John Carradine,Charley Grapewin
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