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Extraordinaria y mítica película filmada
con un lirismo delirante por Nicholas Ray; obra cargada de amargura y de un
pesimismo vital poco usual en el cine de la época, así que es muy posible que
fuera esto lo que influyera para que la película fuera un fracaso en taquilla
en el momento de su estreno para esta
producción de Bogart `para la Santana,
su propia productora.
In a lonely
place, espléndido título que refleja ya en sí mismo toda la idiosincrasia vital
de Dixon
Steele (Humphrey
Bogart) un guionista que escribe los guiones que su agente Mel Lippman
(un estupendo Art
Smith) le consigue es un personaje que puede definirse como un hombre s
romántico, violento y trágico. La película no hubiera sido igual sin la
complicidad que se estableció entre Bogart y Nicholas Ray, la personalidad de
Steele es una combinación de los caracteres de ambos… los arrebatos de ira, la
impronta pendenciera y brutal así como una peculiar forma de concebir las
relaciones íntimas con las mujeres, en las que la lealtad y el afán de posesión
están estrechamente unidas. Por eso ese posicionamiento de Ray hacia el
personaje, logrando al mismo tiempo que
todos los hombres veamos en el personaje de Dixon Steele, algo de nosotros
mismos.
También es una película sobre la
rebeldía y la inadaptación en el marco del año en el que se filma la película,
un año de transición ha nos olvidemos de que en el año 1950 las cosas estaban
cambiando en el viejo Hollywood, un nuevo tipo de productores codiciosos ocupa
ahora el lugar de los pioneros productores del cine: Cecil B de Mille, Samuel
Goldwyn o Louis B. Meyer; por otro lado es el año en el que se inicia la
tristemente famosa Caza de brujas del
senador Mc Carthy.
En un ambiente nocturno, extraño con un espléndido guión filmado por Ray con gran
expresividad y precisión. Con la colaboración de uno de los grandes directores
de fotografía americanos: Burnett Guffey, que filma con una planificación
clásica, pero siempre muy cerca de los personajes, captando el conflicto y la
tensión que la película respira, todo eso unido a un uso magnífico de la profundidad de campo que
añade matices y riqueza a los interiores.
Es también
un argumento de cine negro pleno de tensión y de intriga que condiciona un
conjunto de relaciones humanas entre ellas la relación sentimental apasionada y
entregada hasta extremos de delirio entre Humprey Bogart un problemático y
brillante escritor de guiones de Hollywood que verá como su recién iniciada
historia de amor se complica, al sospechoso del asesinato de una joven.
Un
espléndido guión lleno de memorables frases románticas, muchas plenas de
inteligencia e ironía que Bogart declama como sólo él sabe hacer. Laurel Gray
(Gloria Grahame) realiza también una estupenda interpretación como una mujer de
carácter, fuerte e independiente, así como los secundarios, perfectamente
construidos : el compañero y amigo policía de Steele Brub Nicola (Frank Lovejoy)
con el cual combatió en la Segunda Guerra
Mundial; su esposa Sylvia
Nicolai (Jeff
Donnell) o la misteriosa inocencia que representa Mildred
Atkinson (Martha
Stewart).
Por otra
parte, Ray no utiliza los mecanismos del melodrama para emocionar al
espectador, sino que a través de una historia con elementos noir logra una obra
muy personal filmada con gran expresividad y precisión, en cuyo centro está una
desgarradora historia de amor a la cual rodean la intriga sobre un crimen,
incidiendo poderosamente en la misma.
La parte
final de de la película posee unas escenas que
Nicholas Ray y sus guionistas Andrew Solt y Edmund H. North
añaden, a la adaptación de la novela de mismo título de Dorothy B. Hughes
, ya que ésta no poseía este magnífico e
insólito final.
Película de
culto, que integra diferentes temáticas, a saber: intriga criminal, melodrama
romántico y por último, y no menos importante: una reflexión sobre el cine de
Hollywood y sobre la integridad de los artistas. En definitiva, una compleja,
intensa y personal obra maestra.
Frase para recordar:"Nací cuando ella me besó. Morí cuando me abandonó. Viví unas semanas mientras ella me amó."
Extraordinaria y mítica película filmada
con un lirismo delirante por Nicholas Ray; obra cargada de amargura y de un
pesimismo vital poco usual en el cine de la época, así que es muy posible que
fuera esto lo que influyera para que la película fuera un fracaso en taquilla
en el momento de su estreno para esta
producción de Bogart `para la Santana,
su propia productora.
In a lonely
place, espléndido título que refleja ya en sí mismo toda la idiosincrasia vital
de Dixon
Steele (Humphrey
Bogart) un guionista que escribe los guiones que su agente Mel Lippman
(un estupendo Art
Smith) le consigue es un personaje que puede definirse como un hombre s
romántico, violento y trágico. La película no hubiera sido igual sin la
complicidad que se estableció entre Bogart y Nicholas Ray, la personalidad de
Steele es una combinación de los caracteres de ambos… los arrebatos de ira, la
impronta pendenciera y brutal así como una peculiar forma de concebir las
relaciones íntimas con las mujeres, en las que la lealtad y el afán de posesión
están estrechamente unidas. Por eso ese posicionamiento de Ray hacia el
personaje, logrando al mismo tiempo que
todos los hombres veamos en el personaje de Dixon Steele, algo de nosotros
mismos.
También es una película sobre la
rebeldía y la inadaptación en el marco del año en el que se filma la película,
un año de transición ha nos olvidemos de que en el año 1950 las cosas estaban
cambiando en el viejo Hollywood, un nuevo tipo de productores codiciosos ocupa
ahora el lugar de los pioneros productores del cine: Cecil B de Mille, Samuel
Goldwyn o Louis B. Meyer; por otro lado es el año en el que se inicia la
tristemente famosa Caza de brujas del
senador Mc Carthy.
En un ambiente nocturno, extraño con un espléndido guión filmado por Ray con gran
expresividad y precisión. Con la colaboración de uno de los grandes directores
de fotografía americanos: Burnett Guffey, que filma con una planificación
clásica, pero siempre muy cerca de los personajes, captando el conflicto y la
tensión que la película respira, todo eso unido a un uso magnífico de la profundidad de campo que
añade matices y riqueza a los interiores.
Es también
un argumento de cine negro pleno de tensión y de intriga que condiciona un
conjunto de relaciones humanas entre ellas la relación sentimental apasionada y
entregada hasta extremos de delirio entre Humprey Bogart un problemático y
brillante escritor de guiones de Hollywood que verá como su recién iniciada
historia de amor se complica, al sospechoso del asesinato de una joven.
Un
espléndido guión lleno de memorables frases románticas, muchas plenas de
inteligencia e ironía que Bogart declama como sólo él sabe hacer. Laurel Gray
(Gloria Grahame) realiza también una estupenda interpretación como una mujer de
carácter, fuerte e independiente, así como los secundarios, perfectamente
construidos : el compañero y amigo policía de Steele Brub Nicola (Frank Lovejoy)
con el cual combatió en la Segunda Guerra
Mundial; su esposa Sylvia
Nicolai (Jeff
Donnell) o la misteriosa inocencia que representa Mildred
Atkinson (Martha
Stewart).
Por otra
parte, Ray no utiliza los mecanismos del melodrama para emocionar al
espectador, sino que a través de una historia con elementos noir logra una obra
muy personal filmada con gran expresividad y precisión, en cuyo centro está una
desgarradora historia de amor a la cual rodean la intriga sobre un crimen,
incidiendo poderosamente en la misma.
La parte
final de de la película posee unas escenas que
Nicholas Ray y sus guionistas Andrew Solt y Edmund H. North
añaden, a la adaptación de la novela de mismo título de Dorothy B. Hughes
, ya que ésta no poseía este magnífico e
insólito final.
Película de
culto, que integra diferentes temáticas, a saber: intriga criminal, melodrama
romántico y por último, y no menos importante: una reflexión sobre el cine de
Hollywood y sobre la integridad de los artistas. En definitiva, una compleja,
intensa y personal obra maestra.
Frase para recordar:"Nací cuando ella me besó. Morí cuando me abandonó. Viví unas semanas mientras ella me amó."
Congo Belga, 1914. Al fallecer el reverendo Sawyer durante la Primera Guerra Mundial, su hermana Rose una cristiana metodista, estricta y solterona (Katharine Hepburn) atrapada en medio del conflicto bélico, se tiene que ocupar sola de la mansión, que ha sido abandonada por los nativos debido al avance de las tropas alemanas. En pleno fervor patriótico, Rose convencen al maquinista borrachín, bebedor de ginebra Charlie Allnutt (Humphrey Bogart), quien transporta en su vieja embarcación "The African Queen" explosivos destinados a las explotaciones mineras, para que la conduzca río abajo por río Uganda y juntos hundan al petrolero enemigo, a los alemanes, con un torpedo de fabricación casera.
Con guión de James Agee y John Huston, basada en la novela homónima de Cecil Scott Forester, 1935, La Reina de África, es una reconocida obra maestra del género de aventuras, debido a la excelente dirección de Huston, aunque se comenta que Huston estaba más interesado en cazar elefantes que en filmar esta obra maestra, ya que era un consumado cazador, y así lo cuenta uno de los guionistas no acreditados de la película, Pieter Viertel, marido de Deborah Kerr, en su novela "Cazador Blanco, Corazón negro" utilizada por Clint Eastwood para su película sobre este rodaje con el mismo nombre. Pero sin duda, al duelo interpretativo de la pareja Bogart-Hepburn y el hecho de retratar de una manera muy sutil la mentalidad imperialista y el espíritu y ocaso de los poderes coloniales. La aventura, sin embargo, va a quedar en segundo plano en favor de la relación amorosa de Charlie y Rose.
El film está lleno de exóticas imágenes fluviales rodado en espacios naturales africanos, el cual fue enormemente accidentado, pues gran parte del equipo sufrió de malaria y disentería sufriendo horribles diarreas debido a las insalubres aguas que tuvieron que beber, así como plagas de hormigas e insectos varios, a excepción de Boogey y Huston, ya que éstos no bebían agua, sino whiskey. Rodado enteramente en Uganda y las secuencias fluviales se filmaron en el río Lualaba y en el lago Uganda. Las dificultades del rodaje obligaron a todo el equipo a trasladarse a Londres para acabar la película. Se rodaron en estudio todas las escenas en que Kate y Bogart empujan en el agua la 'Reina de África' y aquellas en que el barco es arrastrado por las aguas de los rápidos.
Cuando John Huston llamó a Humphrey Bogart para ofrecerle el papel, éste le comentó a su esposa Lauren Bacall: "El Monstruo quiere que vaya a rodar en plena selva africana, con cuarenta grados a la sombra, en una aldea plagada de mosquitos y rodeada de animales salvajes. Naturalmente, he aceptado..."Bogart interpretó su personaje con una entrega fascinante y una ironía socarrona, con el que consiguió el único Óscar de su carrera. Hepburn no le anda a la zaga, dándole una réplica perfecta. Ambos están sublimes, en perfecta química y a Huston le corresponde el mérito de haber conseguido la mejor pareja de actores veteranos tan dispares como ellos para realizar una película romántica y de aventuras, fotografiando la selva de una forma muy atractiva por Jack Cardiff, en la que se contiene unos brillantes diálogos, llenos de humor, ingenio, pero también de ternura.
Durante la travesía, llena de aventuras y fatalidades por el río, Rose y Charlie experimentan lo impenetrable que es la vida en la jungla, y Rose se va rindiendo poco a poco, al encanto poco convencional de Charly. Ambos sufren una evolución en sus personalidades durante la travesía, aboliendo sus roles arquetípicos, ella, una puritana y remilgada misionera inglesa, se dulcifica, gracias al amor que siente por Charly. Él, un desastroso y borracho capitán norteamericano de un barco de vapor, se convierte en un hombre valiente y responsable, después de dejar al alcohol.
Ambos encarnan un mundo socialmente opuesto, ambos son antagonistas, se detestaban y se sirvieron mutuamente como tabla de salvación de sus vidas de perdedores, mediante el acercamiento paulatino de uno hacia el otro, del todo convincente; el destino los une y poco a poco, la azarosa travesía, a modo viaje catártico se encargará de ir creando un precioso y digno romance, y dejando una entretenida, deliciosa y conmovedora película llena de humor y ternura. La Reina de África pertenece a ese tipo película, que aunque habiéndola revisado decenas de veces, siempre nos deja con una agradable sensación. La sensación que solo nos dejas algunas auténticas maravillas del género.
Frase para recordar: -¡“Ya no me da pena, vieja loca solterona, cantadora de salmos!”
Título original: The African Queen.
Director: John Huston.
Intérpretes: Humphrey Bogart, Katharine Hepburn, Robert Morley, Peter Bull, Theodore Bikel, Walter Gotell, Peter Swanwick.
Congo Belga, 1914. Al fallecer el reverendo Sawyer durante la Primera Guerra Mundial, su hermana Rose una cristiana metodista, estricta y solterona (Katharine Hepburn) atrapada en medio del conflicto bélico, se tiene que ocupar sola de la mansión, que ha sido abandonada por los nativos debido al avance de las tropas alemanas. En pleno fervor patriótico, Rose convencen al maquinista borrachín, bebedor de ginebra Charlie Allnutt (Humphrey Bogart), quien transporta en su vieja embarcación "The African Queen" explosivos destinados a las explotaciones mineras, para que la conduzca río abajo por río Uganda y juntos hundan al petrolero enemigo, a los alemanes, con un torpedo de fabricación casera.
Con guión de James Agee y John Huston, basada en la novela homónima de Cecil Scott Forester, 1935, La Reina de África, es una reconocida obra maestra del género de aventuras, debido a la excelente dirección de Huston, aunque se comenta que Huston estaba más interesado en cazar elefantes que en filmar esta obra maestra, ya que era un consumado cazador, y así lo cuenta uno de los guionistas no acreditados de la película, Pieter Viertel, marido de Deborah Kerr, en su novela "Cazador Blanco, Corazón negro" utilizada por Clint Eastwood para su película sobre este rodaje con el mismo nombre. Pero sin duda, al duelo interpretativo de la pareja Bogart-Hepburn y el hecho de retratar de una manera muy sutil la mentalidad imperialista y el espíritu y ocaso de los poderes coloniales. La aventura, sin embargo, va a quedar en segundo plano en favor de la relación amorosa de Charlie y Rose.
El film está lleno de exóticas imágenes fluviales rodado en espacios naturales africanos, el cual fue enormemente accidentado, pues gran parte del equipo sufrió de malaria y disentería sufriendo horribles diarreas debido a las insalubres aguas que tuvieron que beber, así como plagas de hormigas e insectos varios, a excepción de Boogey y Huston, ya que éstos no bebían agua, sino whiskey. Rodado enteramente en Uganda y las secuencias fluviales se filmaron en el río Lualaba y en el lago Uganda. Las dificultades del rodaje obligaron a todo el equipo a trasladarse a Londres para acabar la película. Se rodaron en estudio todas las escenas en que Kate y Bogart empujan en el agua la 'Reina de África' y aquellas en que el barco es arrastrado por las aguas de los rápidos.
Cuando John Huston llamó a Humphrey Bogart para ofrecerle el papel, éste le comentó a su esposa Lauren Bacall: "El Monstruo quiere que vaya a rodar en plena selva africana, con cuarenta grados a la sombra, en una aldea plagada de mosquitos y rodeada de animales salvajes. Naturalmente, he aceptado..."Bogart interpretó su personaje con una entrega fascinante y una ironía socarrona, con el que consiguió el único Óscar de su carrera. Hepburn no le anda a la zaga, dándole una réplica perfecta. Ambos están sublimes, en perfecta química y a Huston le corresponde el mérito de haber conseguido la mejor pareja de actores veteranos tan dispares como ellos para realizar una película romántica y de aventuras, fotografiando la selva de una forma muy atractiva por Jack Cardiff, en la que se contiene unos brillantes diálogos, llenos de humor, ingenio, pero también de ternura.
Durante la travesía, llena de aventuras y fatalidades por el río, Rose y Charlie experimentan lo impenetrable que es la vida en la jungla, y Rose se va rindiendo poco a poco, al encanto poco convencional de Charly. Ambos sufren una evolución en sus personalidades durante la travesía, aboliendo sus roles arquetípicos, ella, una puritana y remilgada misionera inglesa, se dulcifica, gracias al amor que siente por Charly. Él, un desastroso y borracho capitán norteamericano de un barco de vapor, se convierte en un hombre valiente y responsable, después de dejar al alcohol.
Ambos encarnan un mundo socialmente opuesto, ambos son antagonistas, se detestaban y se sirvieron mutuamente como tabla de salvación de sus vidas de perdedores, mediante el acercamiento paulatino de uno hacia el otro, del todo convincente; el destino los une y poco a poco, la azarosa travesía, a modo viaje catártico se encargará de ir creando un precioso y digno romance, y dejando una entretenida, deliciosa y conmovedora película llena de humor y ternura. La Reina de África pertenece a ese tipo película, que aunque habiéndola revisado decenas de veces, siempre nos deja con una agradable sensación. La sensación que solo nos dejas algunas auténticas maravillas del género.
Frase para recordar: -¡“Ya no me da pena, vieja loca solterona, cantadora de salmos!”
Título original: The African Queen.
Director: John Huston.
Intérpretes: Humphrey Bogart, Katharine Hepburn, Robert Morley, Peter Bull, Theodore Bikel, Walter Gotell, Peter Swanwick.
Si tenemos en cuenta que Tener y
no tener está basada en la peor novela de Ernest Hemingway, según afirmaba el
propio Hemingway , con guión del Premio Nobel William Faulkner, la fotografía
en blanco y negro de ''Sid Hickox" creando una atmósfera de unos bellos
claroscuros, dirigida por Hawks, interpretada por Humphrey Bogart, Lauren
Bacall y Walter Brennan, solo podría dar como resultado esta maravillosa cinta
que es Tener y no tener, la cual, ironías de la vida, se realizó como resultado
de una apuesta entre Hawks y Hemingway. Dos años después del estreno de "Casablanca (1942)" Bogart interpreta a Harry Morgan, un tipo americano que
reside en la colonia francesa de Martinica sometida al régimen de Vichy y con
absoluto desinterés por la política. Se gana la vida alquilando el barco que
posee, transportando mercancías, ayudado por su amigo borrachín, Eddie que va
preguntando a todo el mundo si alguna vez les ha picado una abeja muerta. El
negocio no va muy bien, como consecuencia de la guerra. Harry se verá obligado
a comprometerse y a utilizar su barco como transporte para facilitar la huida a
través del mar a un matrimonio que colabora para la causa aliada. Harry tiene
bastantes similitudes con el Rick de Casablanca, ambos están solos, poseen una
moral dudosa, ambos residen en un país extranjero con el transcurso de la
guerra como telón de fondo. Pero Tener y no tener tiene un desenlace más
optimista, más romántico, si cabe.
Los protagonistas de ambas, aunque son
igualmente dos almas solitarias, tipos duros con almas sensibles pero que,
irremediablemente necesitan de la salvación ajena, aquí, no deberán renunciar a
su amor en post de la causa, sino que disfrutarán de un final feliz. Y lo hace
por Slim, una intrépida mujer, independiente, osada, comprometida, directa y
nada sutil. Tener y no tener fue su primera película juntos. Hawks había
descubierto a una joven Bacall de diecinueve años a través de una portada de
una revista de moda. La flaca enamoró a Harry en la ficción y en la vida real
hasta la muerte de Bogart. Quizá el mayor logro de la cinta, además de la
excelente adaptación del guión por parte de Faulkner y la magistral dirección
de actores por parte de Hawks, al convertir Tener y no tener en una rara mezcla
de cine romántico, negro, bélico o de aventuras, es la potente química que
desprendía la pareja formada por Bogart y Bacall. Sus brillantes y rápidos
diálogos, sus miradas llenas de intención y envueltos en una pausada tensión
sexual y descarada sensualidad por parte de ambos, serían una constante en la
pareja para nuestro deleite. Todos tenemos en la memoria la escena en la
que una insinuante Slim con la voz ronca característica de la Bacall le dice a Harry: "Si
me necesitas, solo tienes que silbar. ¿Sabes silbar no, Steve?, ya sabes…juntas
los labios y soplas.".
Si tenemos en cuenta que Tener y
no tener está basada en la peor novela de Ernest Hemingway, según afirmaba el
propio Hemingway , con guión del Premio Nobel William Faulkner, la fotografía
en blanco y negro de ''Sid Hickox" creando una atmósfera de unos bellos
claroscuros, dirigida por Hawks, interpretada por Humphrey Bogart, Lauren
Bacall y Walter Brennan, solo podría dar como resultado esta maravillosa cinta
que es Tener y no tener, la cual, ironías de la vida, se realizó como resultado
de una apuesta entre Hawks y Hemingway. Dos años después del estreno de "Casablanca (1942)" Bogart interpreta a Harry Morgan, un tipo americano que
reside en la colonia francesa de Martinica sometida al régimen de Vichy y con
absoluto desinterés por la política. Se gana la vida alquilando el barco que
posee, transportando mercancías, ayudado por su amigo borrachín, Eddie que va
preguntando a todo el mundo si alguna vez les ha picado una abeja muerta. El
negocio no va muy bien, como consecuencia de la guerra. Harry se verá obligado
a comprometerse y a utilizar su barco como transporte para facilitar la huida a
través del mar a un matrimonio que colabora para la causa aliada. Harry tiene
bastantes similitudes con el Rick de Casablanca, ambos están solos, poseen una
moral dudosa, ambos residen en un país extranjero con el transcurso de la
guerra como telón de fondo. Pero Tener y no tener tiene un desenlace más
optimista, más romántico, si cabe.
Los protagonistas de ambas, aunque son
igualmente dos almas solitarias, tipos duros con almas sensibles pero que,
irremediablemente necesitan de la salvación ajena, aquí, no deberán renunciar a
su amor en post de la causa, sino que disfrutarán de un final feliz. Y lo hace
por Slim, una intrépida mujer, independiente, osada, comprometida, directa y
nada sutil. Tener y no tener fue su primera película juntos. Hawks había
descubierto a una joven Bacall de diecinueve años a través de una portada de
una revista de moda. La flaca enamoró a Harry en la ficción y en la vida real
hasta la muerte de Bogart. Quizá el mayor logro de la cinta, además de la
excelente adaptación del guión por parte de Faulkner y la magistral dirección
de actores por parte de Hawks, al convertir Tener y no tener en una rara mezcla
de cine romántico, negro, bélico o de aventuras, es la potente química que
desprendía la pareja formada por Bogart y Bacall. Sus brillantes y rápidos
diálogos, sus miradas llenas de intención y envueltos en una pausada tensión
sexual y descarada sensualidad por parte de ambos, serían una constante en la
pareja para nuestro deleite. Todos tenemos en la memoria la escena en la
que una insinuante Slim con la voz ronca característica de la Bacall le dice a Harry: "Si
me necesitas, solo tienes que silbar. ¿Sabes silbar no, Steve?, ya sabes…juntas
los labios y soplas.".
Tras un largo periodo entre rejas, Roy Earle sale de la carcel gracias al pago de la fianza por parte de Big Mac, el jefe de su antigua banda. El propósito de Bic Mac no es otro de que éste lleve a cabo el atraco de un importante hotel de lujo situado en Palm Springs en compañía de tres ineptos secuaces (Babe, Red y Luis Mendoza) y de una cantante y bailarina de salón llamada Marie. Mientras planean el atraco, Earle conocerá a Velma, una chica con pie deforme de la que se sentirá atraido a pesar de no ser correspondido de la misma manera por ella. Con todo esto, Marie empieza a enamorarse perdidamente de él. Un amor, el de Marie, que seguirá a Earle hasta el final de su drástico desenlace. Tras el rechazo de George Raft, uno de los actores más reconocidos del cine de gangsters de la década de los años 30 y 40 (magnífico su trabajo en "Scarface, el terror del hampa (1932)"), para interpretar a atracador Roy Earle (se comenta que a Raft no le seducía la idea de que el personaje muriera al final de la película), la Warner Bros se fijaría en los nombres de Edward G. Robinson y el de John Garfield ("El cartero siempre llama dos veces (1946)") para encarnar a dicho personaje.
Ambos nombres tampoco fructificarían en el proyecto, hecho que la productora (acompañada de la recomendación de Raoul Walsh, también director de la película) eligieran a Humphrey Bogart para interpretar el papel. Decisión que ayudaría al bueno de Bogart, que también protagonizaba ese mismo año el debut de John Huston "El halcón Maltés (1941)", a impulsar su carrera hacia el estrellato después de varios años encarnando papeles de secundario. Un estrellato que se consagraría definitivamente al año siguiente protagonizando junto a Ingrid Bergman una de las mejores películas de todos los tiempos, "Casablanca (1942)"."El último refugio" como antes mencionaba fue dirigida por Raoul Walsh, cineasta que retornaba al género del cine de gangster después de la magistral "Los violentos años veinte (1939)", en esta ocasión basándose en una novela de WR Burnett (autor de memorables novelas de cine negro adaptadas posteriormente como fueron "Hampa dorada (1931)" o "La jungla del asfalto (1950)", entre otras) donde él también se encargaría de escribir el guión de la película junto a un novel John Huston.
La historia de WR Burnett, volvería a ser posteriormente adaptada para la gran pantalla en dos ocasiones más. Una en el año 1949 para el género del western y con Raoul Walsh repitiendo detrás de la cámaras con "Juntos hasta la muerte (1949)". Y otra en los años 50 con "He muerto miles de veces (1955)" realizada por Stuart Heisler y con Jack Palance en el papel protagonista. Ida Lupino, que coincidía con Bogart después de trabajar juntos en "La pasión ciega (1940)", encarnaría a Marie, una mujer incomprendida que, al igual que el personaje de Bogart, intenta abandonar su pasado, una "femme fatale" fracasada que busca el cariño de Early. Resulta curioso hoy por hoy que siendo Humphrey Bogart el protagonista principal, el nombre de la actriz saliera antes que él en los títulos de créditos, pero es que por aquel entonces el nombre de Lupino tenía más caché para la productora que el de Bogart, por eso la idea de que saliera su nombre en primer termino.
Entre los secundarios nos encontraríamos con Cornel Wilde, Alan Curtis y Arthur Kennedy en los papeles de Mendoza, Babe y Red, los tres delincuentes de poca monta que participaran con Early en el atraco y con Joan Leslie encarnando a la lisiada Velma, uno de los papeles más importantes de esta bella actriz, que en su carrera combinaría el cine y con la televisión, otras películas destacables que la veríamos actuando fueron "El sargento York (1941)" y "Yankee Doodle Dandy (1942)" compartiendo cartel con James Cagney. Entre los nombres que componen el reparto hay que hacer mención la presencia canina de "Zero", perro que interpretaría a "Pard", el fiel amigo del protagonista que a su vez era el propio perro de Humphrey Bogart (y que iba a formar parte de unas de las anécdotas de la película en la escena donde el perro lame la mano a un muerto Earle, esto se consiguió poniéndole una galleta de la mano del actor para aumentar el grado de realismo a la secuencia).
Muchos espectadores de la época lo llegaron a confundir con otro de los populares perros del mundo del celuloide por aquella época, "Terry", famoso actor canino visto en "Perdición (1936)" de Fritz Lang o por encarnar a "Totó" en el clásico "El mago de Oz (1939)". Son sus escena más destacadas las de acción, ya que Raoul Walsh es todo un experto en este campo, entre ellas la dinámica persecución en coche de la policía tras los pasos de Early hacia las del cimas del monte Whitney o la espectacular caída del protagonista por la ladera de una montaña, me imagino que en dicha secuencia el doble de Bogart se habría hecho algo de pupa.
Frase para recordar: "- Dime Roy, ¿te encuentras bien?". "- Lo estaré en cuanto haya comprobado que la hierba sigue verde y que los árboles continúan creciendo".
Título original: High Sierra.
Director: Raoul Walsh.
Intérpretes: Humphrey Bogart, Ida Lupino, Alan Curtis, Joan Leslie, Henry Hull, Arthur Kennedy.
Tras un largo periodo entre rejas, Roy Earle sale de la carcel gracias al pago de la fianza por parte de Big Mac, el jefe de su antigua banda. El propósito de Bic Mac no es otro de que éste lleve a cabo el atraco de un importante hotel de lujo situado en Palm Springs en compañía de tres ineptos secuaces (Babe, Red y Luis Mendoza) y de una cantante y bailarina de salón llamada Marie. Mientras planean el atraco, Earle conocerá a Velma, una chica con pie deforme de la que se sentirá atraido a pesar de no ser correspondido de la misma manera por ella. Con todo esto, Marie empieza a enamorarse perdidamente de él. Un amor, el de Marie, que seguirá a Earle hasta el final de su drástico desenlace. Tras el rechazo de George Raft, uno de los actores más reconocidos del cine de gangsters de la década de los años 30 y 40 (magnífico su trabajo en "Scarface, el terror del hampa (1932)"), para interpretar a atracador Roy Earle (se comenta que a Raft no le seducía la idea de que el personaje muriera al final de la película), la Warner Bros se fijaría en los nombres de Edward G. Robinson y el de John Garfield ("El cartero siempre llama dos veces (1946)") para encarnar a dicho personaje.
Ambos nombres tampoco fructificarían en el proyecto, hecho que la productora (acompañada de la recomendación de Raoul Walsh, también director de la película) eligieran a Humphrey Bogart para interpretar el papel. Decisión que ayudaría al bueno de Bogart, que también protagonizaba ese mismo año el debut de John Huston "El halcón Maltés (1941)", a impulsar su carrera hacia el estrellato después de varios años encarnando papeles de secundario. Un estrellato que se consagraría definitivamente al año siguiente protagonizando junto a Ingrid Bergman una de las mejores películas de todos los tiempos, "Casablanca (1942)"."El último refugio" como antes mencionaba fue dirigida por Raoul Walsh, cineasta que retornaba al género del cine de gangster después de la magistral "Los violentos años veinte (1939)", en esta ocasión basándose en una novela de WR Burnett (autor de memorables novelas de cine negro adaptadas posteriormente como fueron "Hampa dorada (1931)" o "La jungla del asfalto (1950)", entre otras) donde él también se encargaría de escribir el guión de la película junto a un novel John Huston.
La historia de WR Burnett, volvería a ser posteriormente adaptada para la gran pantalla en dos ocasiones más. Una en el año 1949 para el género del western y con Raoul Walsh repitiendo detrás de la cámaras con "Juntos hasta la muerte (1949)". Y otra en los años 50 con "He muerto miles de veces (1955)" realizada por Stuart Heisler y con Jack Palance en el papel protagonista. Ida Lupino, que coincidía con Bogart después de trabajar juntos en "La pasión ciega (1940)", encarnaría a Marie, una mujer incomprendida que, al igual que el personaje de Bogart, intenta abandonar su pasado, una "femme fatale" fracasada que busca el cariño de Early. Resulta curioso hoy por hoy que siendo Humphrey Bogart el protagonista principal, el nombre de la actriz saliera antes que él en los títulos de créditos, pero es que por aquel entonces el nombre de Lupino tenía más caché para la productora que el de Bogart, por eso la idea de que saliera su nombre en primer termino.
Entre los secundarios nos encontraríamos con Cornel Wilde, Alan Curtis y Arthur Kennedy en los papeles de Mendoza, Babe y Red, los tres delincuentes de poca monta que participaran con Early en el atraco y con Joan Leslie encarnando a la lisiada Velma, uno de los papeles más importantes de esta bella actriz, que en su carrera combinaría el cine y con la televisión, otras películas destacables que la veríamos actuando fueron "El sargento York (1941)" y "Yankee Doodle Dandy (1942)" compartiendo cartel con James Cagney. Entre los nombres que componen el reparto hay que hacer mención la presencia canina de "Zero", perro que interpretaría a "Pard", el fiel amigo del protagonista que a su vez era el propio perro de Humphrey Bogart (y que iba a formar parte de unas de las anécdotas de la película en la escena donde el perro lame la mano a un muerto Earle, esto se consiguió poniéndole una galleta de la mano del actor para aumentar el grado de realismo a la secuencia).
Muchos espectadores de la época lo llegaron a confundir con otro de los populares perros del mundo del celuloide por aquella época, "Terry", famoso actor canino visto en "Perdición (1936)" de Fritz Lang o por encarnar a "Totó" en el clásico "El mago de Oz (1939)". Son sus escena más destacadas las de acción, ya que Raoul Walsh es todo un experto en este campo, entre ellas la dinámica persecución en coche de la policía tras los pasos de Early hacia las del cimas del monte Whitney o la espectacular caída del protagonista por la ladera de una montaña, me imagino que en dicha secuencia el doble de Bogart se habría hecho algo de pupa.
Frase para recordar: "- Dime Roy, ¿te encuentras bien?". "- Lo estaré en cuanto haya comprobado que la hierba sigue verde y que los árboles continúan creciendo".
Título original: High Sierra.
Director: Raoul Walsh.
Intérpretes: Humphrey Bogart, Ida Lupino, Alan Curtis, Joan Leslie, Henry Hull, Arthur Kennedy.
La historia comienza en el funeral de la Condesa Tortato- Favrini. Acude Harry Dawes (Humphrey Bogart), director de cine, quien la recuerda cuando era María Vargas, actriz y bailarina española (Ava Gardner) a la que el productor Kirk Edwards (Warren Stevens) descubre cenando en una sala de fiestas españolas. Impresionado por su arte y belleza la convierte en una estrella de la gran pantalla, siendo su primera película dirigida por Dawes. Tras una vida amorosa tortuosa, a la par que su fama y éxito sube, conoce al conde italiano Vincenzo Torlato-Favrini durante un crucero por la Riviera y decide casarse con él, resulta ser un veterano de La Segunda Guerra Mundial...Guión original de Joseph L. Mankiewicz quien tuvo que pelear con la censura de Hollywood que le obligó a cambiar la homosexualidad del conde italiano por una impotencia sexual causada por una herida de guerra. A pesar de ello, Mankiewicz rueda una interesante drama donde se narra la historia de María desde los diferentes puntos de vista y distintos recuerdos de cada uno de los personajes que acuden a su funeral, y que cuenta el ascenso y ocaso de una estrella y su tortuosa vida sentimental de manera magistral. Mankiewicz consigue volver a atraparnos con su habitual habilidad para mantener al espectador pegado a la butaca durante las más de dos horas que dura la película, sacando lo mejor de cada actor.
Ava Gardner está magnífica con su registro dramático y llena la pantalla con su impresionante belleza, y es que es indiscutible aquello de que era "el animal más bello del mundo". En el rodaje de la película estaba casada con Frank Sinatra. Desde luego su vida sentimental no fue muy diferente de la de su personaje, lamentablemente y siempre nos duele recordar a los aficionados al cine cómo el alcoholismo acabó destrozando la vida de esta gran actriz.Humphrey está soberbio como Dawnes, el amigo fiel de María y una vez más volvió a demostrar que era un grandísimo actor. Rossano Brazzi (Locuras de verano (1955)") está sublime en su papel de hombre atormentado por su problema sexual. El resto de secundarios cumplen sobradamente, como nos tiene acostumbrados el director Mankiewicz en sus películas. Merecen especial atención los interesantes diálogos de los personajes. Mankiewicz en su interesante filmografía nos dejó verdaderas obras de arte como "El fantasma y la Señora Muir (1947)", "Eva al desnudo (1950)", "Julio César (1953)", "De repente, el último verano (1959)", "Cleopatra (1963)", y "La huella (1972)", entre otras muchas.
"La condesa descalza" a diferencia de sus otras películas, es integramente Mankiewicz, pues en esta ocasión no estamos ante una adaptación de una novela sino ante su propio guión original, que es una critica al superficial y elitista mundo de Hollywood. Considerada como una película menor del director por una importante parte de la critica que consideró el film como una especie de variación del cuento de Cenicienta pero con tintes dramáticos y trágicos. Yo pienso que es una gran película, con una puesta en escena donde elegancia, estilización y presentación de cada uno de los personajes es absolutamente magistral. Cabe destacar que se titula "La condesa descalza" porque el conde italiano Vincenzo ordenó construir una escultura de María Vargas bailando descalza, que era como a él le gustaba contemplarla.
Frase para recordar: "Me llamo Harry Dawes, escribo guiones y dirijo películas desde hace más tiempo del que quisiera recordar".
Título original: The Barefoot contessa. Director: Joseph L. Mankiewicz. Intérpretes: Ava Gardner, Humphrey Bogart, Edmond O´Brien, Marious Goring, Rossano Brazzit.
La historia comienza en el funeral de la Condesa Tortato- Favrini. Acude Harry Dawes (Humphrey Bogart), director de cine, quien la recuerda cuando era María Vargas, actriz y bailarina española (Ava Gardner) a la que el productor Kirk Edwards (Warren Stevens) descubre cenando en una sala de fiestas españolas. Impresionado por su arte y belleza la convierte en una estrella de la gran pantalla, siendo su primera película dirigida por Dawes. Tras una vida amorosa tortuosa, a la par que su fama y éxito sube, conoce al conde italiano Vincenzo Torlato-Favrini durante un crucero por la Riviera y decide casarse con él, resulta ser un veterano de La Segunda Guerra Mundial...Guión original de Joseph L. Mankiewicz quien tuvo que pelear con la censura de Hollywood que le obligó a cambiar la homosexualidad del conde italiano por una impotencia sexual causada por una herida de guerra. A pesar de ello, Mankiewicz rueda una interesante drama donde se narra la historia de María desde los diferentes puntos de vista y distintos recuerdos de cada uno de los personajes que acuden a su funeral, y que cuenta el ascenso y ocaso de una estrella y su tortuosa vida sentimental de manera magistral. Mankiewicz consigue volver a atraparnos con su habitual habilidad para mantener al espectador pegado a la butaca durante las más de dos horas que dura la película, sacando lo mejor de cada actor.
Ava Gardner está magnífica con su registro dramático y llena la pantalla con su impresionante belleza, y es que es indiscutible aquello de que era "el animal más bello del mundo". En el rodaje de la película estaba casada con Frank Sinatra. Desde luego su vida sentimental no fue muy diferente de la de su personaje, lamentablemente y siempre nos duele recordar a los aficionados al cine cómo el alcoholismo acabó destrozando la vida de esta gran actriz.Humphrey está soberbio como Dawnes, el amigo fiel de María y una vez más volvió a demostrar que era un grandísimo actor. Rossano Brazzi (Locuras de verano (1955)") está sublime en su papel de hombre atormentado por su problema sexual. El resto de secundarios cumplen sobradamente, como nos tiene acostumbrados el director Mankiewicz en sus películas. Merecen especial atención los interesantes diálogos de los personajes. Mankiewicz en su interesante filmografía nos dejó verdaderas obras de arte como "El fantasma y la Señora Muir (1947)", "Eva al desnudo (1950)", "Julio César (1953)", "De repente, el último verano (1959)", "Cleopatra (1963)", y "La huella (1972)", entre otras muchas.
"La condesa descalza" a diferencia de sus otras películas, es integramente Mankiewicz, pues en esta ocasión no estamos ante una adaptación de una novela sino ante su propio guión original, que es una critica al superficial y elitista mundo de Hollywood. Considerada como una película menor del director por una importante parte de la critica que consideró el film como una especie de variación del cuento de Cenicienta pero con tintes dramáticos y trágicos. Yo pienso que es una gran película, con una puesta en escena donde elegancia, estilización y presentación de cada uno de los personajes es absolutamente magistral. Cabe destacar que se titula "La condesa descalza" porque el conde italiano Vincenzo ordenó construir una escultura de María Vargas bailando descalza, que era como a él le gustaba contemplarla.
Frase para recordar: "Me llamo Harry Dawes, escribo guiones y dirijo películas desde hace más tiempo del que quisiera recordar".
Título original: The Barefoot contessa. Director: Joseph L. Mankiewicz. Intérpretes: Ava Gardner, Humphrey Bogart, Edmond O´Brien, Marious Goring, Rossano Brazzit.
Sabrina, una humilde adolescente, yace desde lo alto de un árbol contemplando la fiesta que realiza una familia adinerada. En ella se encuentra David Larrabee, un joven vividor aficionado a seducir bellas mujeres y por quien Sabrina suspira y a la vez sufre al ver como su amor hacia él no es correspondido. Su padre (Thomas Fairchild), el chofer de la mencionada familia Larrabee, la envía a París para intentar que olvide a David y de paso hacer de ella una gran cocinera. Dos años después, tras su periplo en tierras parisinas, Sabrina regresa a casa convertida no solo en una especialista en el arte culinario sino hecha una elegante y sofisticada mujer quien atraerá, por fin, la atención de David y también la de su hermano, Linus Larrabee, un hombre frío, calculador y centrado exclusivamente en el terreno de los negocios. De esta manera, comenzaba la undécima obra del maestro Billy Wilder, una encantadora comedia romántica escrita por el propio Wilder en colaboración con Samuel Taylor ("Topaz (1969)") y Ernest Lehman ("Con la muerte en los talones (1959)"), dos cineastas que también trabajaron junto a Alfred Hitchcock. En ella se emulaba en cierta manera la historia de cenicienta y reflejaba de manera sutil las diferencias habidas entre las diferentes clases sociales. Dicho film estaría formado por un magnífico trío de actores.
Estos eran Audrey Hepburn que se consagraba en aquella década, la de los 50, como una popular estrella del séptimo arte, iniciada en gran medida, a su participación en su anterior película "Vacaciones en Roma (1953)", un trabajo que le proporcionaría el único Óscar de su carrera, William Holden ("Grupo salvaje (1969)"), actor que ya había coincidido anteriormente con el realizador en la bélica "Traidor en el infierno (1953)" y el la mítica "El crepúsculo de los dioses (1950)" y que aquí daría vida al seductor David Larrabee y Humphrey Bogart en el papel de su hermano, Linus, una interpretación que le alejaba de su imagen de tipo duro y le haría cambiar del género de cine negro al de la comedia, un género que volvería a tocar al año siguiente bajo la dirección de Michael Curtiz ("Robin de los bosques (1938)") en la divertida "No somos ángeles (1955)".
Entre los secundarios también nos encontraríamos con el veterano actor John Williams (visto también ese año en "Crimen perfecto (1954)") como el progenitor de Sabrina. Destacaría en la mencionada obra el buen hacer de Edith Head ("Eva al desnudo (1950)") que con su vestuario llenaría de clase y glamour la estilizada figura de Audrey Hepburn, una labor que le sería recompensada con la obtención de la estatuilla dorada en la ceremonia de los Óscar de aquel año. A mediados de la década de los noventa, Sydney Pollack ("Memorias de África (1985)") realizaría su particular remake sobre la obra de Wilder, un film discreto donde Julia Ormond, Harrison Ford y Greg Kinnear encarnarían los papeles de Sabrina y de los hermanos Larrabee respectivamente. Como curiosidad se comenta que durante el rodaje de la obra hubieron duros enfrentamientos entre Billy Wilder, Humphrey Bogart y William Holden, hasta el extremo que entre éste dos últimos casi se llegan a las manos.
Frase para recordar: "París es para los enamorados, tal vez por esa razón solo estuve 35 minutos".
Director: Billy Wilder.
Intérpretes: Audrey Hepburn, Humphrey Bogart, William Holden, John Williams.
Sabrina, una humilde adolescente, yace desde lo alto de un árbol contemplando la fiesta que realiza una familia adinerada. En ella se encuentra David Larrabee, un joven vividor aficionado a seducir bellas mujeres y por quien Sabrina suspira y a la vez sufre al ver como su amor hacia él no es correspondido. Su padre (Thomas Fairchild), el chofer de la mencionada familia Larrabee, la envía a París para intentar que olvide a David y de paso hacer de ella una gran cocinera. Dos años después, tras su periplo en tierras parisinas, Sabrina regresa a casa convertida no solo en una especialista en el arte culinario sino hecha una elegante y sofisticada mujer quien atraerá, por fin, la atención de David y también la de su hermano, Linus Larrabee, un hombre frío, calculador y centrado exclusivamente en el terreno de los negocios. De esta manera, comenzaba la undécima obra del maestro Billy Wilder, una encantadora comedia romántica escrita por el propio Wilder en colaboración con Samuel Taylor ("Topaz (1969)") y Ernest Lehman ("Con la muerte en los talones (1959)"), dos cineastas que también trabajaron junto a Alfred Hitchcock. En ella se emulaba en cierta manera la historia de cenicienta y reflejaba de manera sutil las diferencias habidas entre las diferentes clases sociales. Dicho film estaría formado por un magnífico trío de actores.
Estos eran Audrey Hepburn que se consagraba en aquella década, la de los 50, como una popular estrella del séptimo arte, iniciada en gran medida, a su participación en su anterior película "Vacaciones en Roma (1953)", un trabajo que le proporcionaría el único Óscar de su carrera, William Holden ("Grupo salvaje (1969)"), actor que ya había coincidido anteriormente con el realizador en la bélica "Traidor en el infierno (1953)" y el la mítica "El crepúsculo de los dioses (1950)" y que aquí daría vida al seductor David Larrabee y Humphrey Bogart en el papel de su hermano, Linus, una interpretación que le alejaba de su imagen de tipo duro y le haría cambiar del género de cine negro al de la comedia, un género que volvería a tocar al año siguiente bajo la dirección de Michael Curtiz ("Robin de los bosques (1938)") en la divertida "No somos ángeles (1955)".
Entre los secundarios también nos encontraríamos con el veterano actor John Williams (visto también ese año en "Crimen perfecto (1954)") como el progenitor de Sabrina. Destacaría en la mencionada obra el buen hacer de Edith Head ("Eva al desnudo (1950)") que con su vestuario llenaría de clase y glamour la estilizada figura de Audrey Hepburn, una labor que le sería recompensada con la obtención de la estatuilla dorada en la ceremonia de los Óscar de aquel año. A mediados de la década de los noventa, Sydney Pollack ("Memorias de África (1985)") realizaría su particular remake sobre la obra de Wilder, un film discreto donde Julia Ormond, Harrison Ford y Greg Kinnear encarnarían los papeles de Sabrina y de los hermanos Larrabee respectivamente. Como curiosidad se comenta que durante el rodaje de la obra hubieron duros enfrentamientos entre Billy Wilder, Humphrey Bogart y William Holden, hasta el extremo que entre éste dos últimos casi se llegan a las manos.
Frase para recordar: "París es para los enamorados, tal vez por esa razón solo estuve 35 minutos".
Director: Billy Wilder.
Intérpretes: Audrey Hepburn, Humphrey Bogart, William Holden, John Williams.
Philip Marlowe es un detective privado contratado por el general Sternwood para que le libre del acoso de un chantajista. Lo que a simple vista parece un caso fácil para Marlowe, éste se le complicará, viéndose envuelto en un laberíntico entresijo donde las hijas del propio general, la alocada Carmen y la astuta Vivien Sternwood (las dos principales "femme fatales" que nos encontraríamos en la obra), estarían también involucradas dentro de él. Segunda de las cuatro películas que protagonizarían juntos la mítica pareja Humphrey Bogart y Lauren Bacall (las otras serían "Tener o no tener (1944)", donde debutaría en la gran pantalla la mencionada actriz, "La senda tenebrosa (1947)" y "Cayo Largo (1948)"). La obra en cuestión estaría dirigida por el polifacético y extraordinario Howard Hawks (un director capaz de rodar cualquier tipo de género, desde filmes de cine negro ("Scarface. el terror del hampa (1932)"), westerns ("Río bravo (1959)"), musicales ("Los caballeros las prefieren rubias (1953)") o comedias románticas ("La fiera de mi niña (1938)") sin perder en ninguno de los casos ni un ápice de calidad cinematográfica) basándose en la novela de Raymond Chandler (escritor y guionista estadounidense también recordado por adaptar la novela de Patricia Highsmith en "Extraños en un tren (1951)" y la de James M. Cain en aquella obra maestra de cine negro titulada "Perdición (1944)" de Billy Wilder). La obra, una sobresaliente película de cine negro que tocaba los elementos del amor, el asesinato y la traición, se caracterizaría por contar en su metraje con una serie de giros argumentales (siendo algunos de ellos, bajo mi opinión, algo liosos) culminados con un final sorprendente y por mostrar en la gran pantalla la hechizante química que desprendía la pareja protagonista Bogart-Bacall, haciendo que sus (conjuntas) apariciones trasladaran, en muchas de la ocasiones, a la propia trama a un segundo plano.
Completando el reparto tendríamos a Charles Waldron (actor que fallecería ese mismo año a la edad de 71 años, hecho que contribuiría que su interpretación en esta película fuera la última de su carrera y a la postre su papel más importante dentro de su filmografía) representando al general Sternwood y a Martha Vickers ("El ladrón (1957)"), una modelo que en la década de los años 40 inició una etapa como actriz, dando vida a Carmen, la joven hermana ninfómana de Vivien Sternwood. En 1978, la novela de Raymon Chandler iba a tener una nueva adaptación cinematográfica, esta vez a manos del británico Michael Winner ("El justiciero de la ciudad (1974)") con el título "Detective privado (1978)", un flojo film muy inferior a su obra predecedora a pesar de contar en sus filas con el siempre interesante Robert Mitchum ("El cabo del terror (1962)") en la piel del detective Philip Marlowe.
Hay que recordar que Robert Mitchum ya había encarnado este personaje anteriormente en "Adiós, muñeca (1975)" de Dick Richard. Como curiosidad, a los 6 meses del termino del rodaje del film se produciría el matrimonio de Bogart y Bacall, enlace que se mantendría hasta la muerte de Humphrey, convirtiéndose así en uno de los matrimonios más sólidos, aparte de atractivos, que ha tenido la historia del séptimo arte.
Frase para recordar: "Me tiene sin cuidado que no le gusten mis modales, ni siquiera me gustan a mi, me hacen llorar las noches de invierno. Me importa tanto que se meta conmigo como se tome una sopa con tenedor".
Título original: The big sleep.
Director: Howard Hawks.
Intérpretes: Humphrey Bogart, Lauren Bacall, Martha Vickers, Charles Waldron, John Ridgely.
Philip Marlowe es un detective privado contratado por el general Sternwood para que le libre del acoso de un chantajista. Lo que a simple vista parece un caso fácil para Marlowe, éste se le complicará, viéndose envuelto en un laberíntico entresijo donde las hijas del propio general, la alocada Carmen y la astuta Vivien Sternwood (las dos principales "femme fatales" que nos encontraríamos en la obra), estarían también involucradas dentro de él. Segunda de las cuatro películas que protagonizarían juntos la mítica pareja Humphrey Bogart y Lauren Bacall (las otras serían "Tener o no tener (1944)", donde debutaría en la gran pantalla la mencionada actriz, "La senda tenebrosa (1947)" y "Cayo Largo (1948)"). La obra en cuestión estaría dirigida por el polifacético y extraordinario Howard Hawks (un director capaz de rodar cualquier tipo de género, desde filmes de cine negro ("Scarface. el terror del hampa (1932)"), westerns ("Río bravo (1959)"), musicales ("Los caballeros las prefieren rubias (1953)") o comedias románticas ("La fiera de mi niña (1938)") sin perder en ninguno de los casos ni un ápice de calidad cinematográfica) basándose en la novela de Raymond Chandler (escritor y guionista estadounidense también recordado por adaptar la novela de Patricia Highsmith en "Extraños en un tren (1951)" y la de James M. Cain en aquella obra maestra de cine negro titulada "Perdición (1944)" de Billy Wilder). La obra, una sobresaliente película de cine negro que tocaba los elementos del amor, el asesinato y la traición, se caracterizaría por contar en su metraje con una serie de giros argumentales (siendo algunos de ellos, bajo mi opinión, algo liosos) culminados con un final sorprendente y por mostrar en la gran pantalla la hechizante química que desprendía la pareja protagonista Bogart-Bacall, haciendo que sus (conjuntas) apariciones trasladaran, en muchas de la ocasiones, a la propia trama a un segundo plano.
Completando el reparto tendríamos a Charles Waldron (actor que fallecería ese mismo año a la edad de 71 años, hecho que contribuiría que su interpretación en esta película fuera la última de su carrera y a la postre su papel más importante dentro de su filmografía) representando al general Sternwood y a Martha Vickers ("El ladrón (1957)"), una modelo que en la década de los años 40 inició una etapa como actriz, dando vida a Carmen, la joven hermana ninfómana de Vivien Sternwood. En 1978, la novela de Raymon Chandler iba a tener una nueva adaptación cinematográfica, esta vez a manos del británico Michael Winner ("El justiciero de la ciudad (1974)") con el título "Detective privado (1978)", un flojo film muy inferior a su obra predecedora a pesar de contar en sus filas con el siempre interesante Robert Mitchum ("El cabo del terror (1962)") en la piel del detective Philip Marlowe.
Hay que recordar que Robert Mitchum ya había encarnado este personaje anteriormente en "Adiós, muñeca (1975)" de Dick Richard. Como curiosidad, a los 6 meses del termino del rodaje del film se produciría el matrimonio de Bogart y Bacall, enlace que se mantendría hasta la muerte de Humphrey, convirtiéndose así en uno de los matrimonios más sólidos, aparte de atractivos, que ha tenido la historia del séptimo arte.
Frase para recordar: "Me tiene sin cuidado que no le gusten mis modales, ni siquiera me gustan a mi, me hacen llorar las noches de invierno. Me importa tanto que se meta conmigo como se tome una sopa con tenedor".
Título original: The big sleep.
Director: Howard Hawks.
Intérpretes: Humphrey Bogart, Lauren Bacall, Martha Vickers, Charles Waldron, John Ridgely.
Dobbs y Curtin son dos vagabundos norteamericanos que recorren las calles de México entre la mendicidad y las penurias. En busca de un empleo que les ayude a subsistir (y con la mala suerte que cuando lo encuentran tratan de no pagarles). Su fortuna parece cambiarles cuando conocen en una pensión de indigentes a Howard, un experimentado buscador de oro que les animará acompañarle a las montañas de Sierra Madre en busca del preciado metal dorado y así poder vivir el resto de sus vidas alejados de las duras calamidades. Todo parece ir viento en popa hasta que entre el grupo empieza a surgir una serie de dudas y desconfianzas entre ellos. Egoísmo, codicia y ambiciones fallidas entre marginales sociales es lo que nos encontraríamos en esta extraordinaria obra de John Huston (tercera dentro de su filmografía y primera que realizaría tras su participación en La Segunda Guerra Mundial) basándose en la novela de B. Traven (de sus relatos también surgirían las adaptaciones cinematográficas, todos ellas de nacionalidad mexicana, "La rebelión de los colgados (1954)", "La rosa blanca (1961)" y "Macario (1960)", siendo quizás ésta última la más conocida de las tres por haber sido nominada como mejor película de habla no inglesa) y donde se pondría de manifiesto las miserias de la conducta humana. El magnífico trío protagonista formado por Walter Huston (padre en la vida real de John Huston y visto como secundario en filmes de la talla de "Yanqui Dandy (1942)" y "Duelo al sol (1946)") representando al viejo Howard, el veterano buscador de oro y personaje clave que mantendría el grado de estabilidad en el grupo, Tim Holt ("El cuarto mandamiento (1942)") en la piel del joven y sensato Curtin y Humphrey Bogart (donde el legendario actor repetiría con John Huston después de protagonizar el debut del cineasta en aquella maravilla de cine negro titulada "El halcón maltés (1941)") como el obsesivo Dobbs, llenarían de realismo las vivencias de este grupo de perdedores, dondese comenta que el hecho de rodar alejados de los grandes estudios y las habituales comodidades que ofrecían éstos ayudarían a incrementar el grado de autenticidad de sus interpretaciones.
Bruce Bennett, los mexicanos Alfonso Bedoya (genial su encarnación del bandido "Sombrero dorado"), Manuel Dondé y José Torvay y la presencia del propio John Huston con su breve papel de turista americano serían los nombres de los otros actores que formarían el reparto. Destacar la partitura del genial Max Steiner (conocido compositor de importantes bandas sonoras en películas como "Casablanca (1943)" o "Centauros del desierto (1956)") y la fotografía de Ted McCord ("Al este del Edén (1955)"), un sobresaliente trabajo que resaltaría los polvorientos y áridos paisajes mexicanos donde se desarrollan la mayor parte de la trama del film.
Entre las numerosas escenas destacables que podemos ver dentro de la obra hago mención el derrumbamiento de la mina donde se encuentran trabajando los protagonistas, el momento paranoico de Cobbs después de intentar de asesinar a Curtin y ese memorable final cargado de moraleja y alejado del típico "happy end", y es que las carcajadas de Howard y Curtin muestran la desesperación y resignación de estos perdedores después de tan duro esfuerzo por conseguir hacer realidad sus sueños. La película sería galardonada con 3 Óscar en las categorías de mejor director, mejor guión adaptado y mejor actor de reparto. Como curiosidad, esta fue la primera película (y única) donde padre e hijo (Walter y John Huston) conseguían llevarse sendos óscar de la academia en una misma gala.
Dobbs y Curtin son dos vagabundos norteamericanos que recorren las calles de México entre la mendicidad y las penurias. En busca de un empleo que les ayude a subsistir (y con la mala suerte que cuando lo encuentran tratan de no pagarles). Su fortuna parece cambiarles cuando conocen en una pensión de indigentes a Howard, un experimentado buscador de oro que les animará acompañarle a las montañas de Sierra Madre en busca del preciado metal dorado y así poder vivir el resto de sus vidas alejados de las duras calamidades. Todo parece ir viento en popa hasta que entre el grupo empieza a surgir una serie de dudas y desconfianzas entre ellos. Egoísmo, codicia y ambiciones fallidas entre marginales sociales es lo que nos encontraríamos en esta extraordinaria obra de John Huston (tercera dentro de su filmografía y primera que realizaría tras su participación en La Segunda Guerra Mundial) basándose en la novela de B. Traven (de sus relatos también surgirían las adaptaciones cinematográficas, todos ellas de nacionalidad mexicana, "La rebelión de los colgados (1954)", "La rosa blanca (1961)" y "Macario (1960)", siendo quizás ésta última la más conocida de las tres por haber sido nominada como mejor película de habla no inglesa) y donde se pondría de manifiesto las miserias de la conducta humana. El magnífico trío protagonista formado por Walter Huston (padre en la vida real de John Huston y visto como secundario en filmes de la talla de "Yanqui Dandy (1942)" y "Duelo al sol (1946)") representando al viejo Howard, el veterano buscador de oro y personaje clave que mantendría el grado de estabilidad en el grupo, Tim Holt ("El cuarto mandamiento (1942)") en la piel del joven y sensato Curtin y Humphrey Bogart (donde el legendario actor repetiría con John Huston después de protagonizar el debut del cineasta en aquella maravilla de cine negro titulada "El halcón maltés (1941)") como el obsesivo Dobbs, llenarían de realismo las vivencias de este grupo de perdedores, dondese comenta que el hecho de rodar alejados de los grandes estudios y las habituales comodidades que ofrecían éstos ayudarían a incrementar el grado de autenticidad de sus interpretaciones.
Bruce Bennett, los mexicanos Alfonso Bedoya (genial su encarnación del bandido "Sombrero dorado"), Manuel Dondé y José Torvay y la presencia del propio John Huston con su breve papel de turista americano serían los nombres de los otros actores que formarían el reparto. Destacar la partitura del genial Max Steiner (conocido compositor de importantes bandas sonoras en películas como "Casablanca (1943)" o "Centauros del desierto (1956)") y la fotografía de Ted McCord ("Al este del Edén (1955)"), un sobresaliente trabajo que resaltaría los polvorientos y áridos paisajes mexicanos donde se desarrollan la mayor parte de la trama del film.
Entre las numerosas escenas destacables que podemos ver dentro de la obra hago mención el derrumbamiento de la mina donde se encuentran trabajando los protagonistas, el momento paranoico de Cobbs después de intentar de asesinar a Curtin y ese memorable final cargado de moraleja y alejado del típico "happy end", y es que las carcajadas de Howard y Curtin muestran la desesperación y resignación de estos perdedores después de tan duro esfuerzo por conseguir hacer realidad sus sueños. La película sería galardonada con 3 Óscar en las categorías de mejor director, mejor guión adaptado y mejor actor de reparto. Como curiosidad, esta fue la primera película (y única) donde padre e hijo (Walter y John Huston) conseguían llevarse sendos óscar de la academia en una misma gala.
Los años 30 supuso la etapa dorada del cine de gangster, sus película siempre lideradas por tipos duros, sin escrúpulos y cuya manera de resolver los conflictos era a punta de pistola provocarían enorme simpatía entre el público de la época. Tres son los títulos que se pueden considerar claves en los inicios de aquella década dentro de este subgénero cinematográfico, "El enemigo público (1931)", "Hampa dorada (1931)" y "Scarface (1932)" de Howard Hawks, filmes que conllevarían a la postre el surgimiento de dos estrellas míticas de la historia del séptimo arte: James Cagney y Edward G. Robinson. Con el éxito de estas tres obras, vendrían a posteriori una avalancha de títulos que con sus historias de mafiosos invadirían las salas cinematográficas, estando entre las más destacadas "Callejón sin salida (1937)", "El último gangster (1937)" , "Los violentos años veinte (1939)" o la que centro en este artículo, la extraordinaria "Ángeles con caras sucias" del húngaro Michael Curtiz ("Casablanca (1942)"). La base argumental de dicha obra fue confeccionada por los guionistas John Wexley y Warren Duffsee y en ella nos mostraría las vivencias de Rocky Sullivan y Jerry Connelly, dos grandes amigos de un barrio humilde neoyorquino que verían, a medida que van creciendo, como cada uno toma diferentes caminos en la trayectoria de sus vidas, mientras el primero se decantaría por el mundo de la delincuencia el segundo se declinaría por el sacerdocio con el sano objetivo de ayudar con sus actos a sacar a los más jóvenes de la mala vida.
Una vez más James Cagney ("Al rojo vivo (1949)") iba a encarnar el rol que más le gustaba realizar frente a una cámara, el de mafioso, interpretando en esta ocasión al peligroso Rocky Sullivan, un papel que le iba a suponer su primera nominación en los óscar durante toda su carrera filmográfica. En la otra cara de la moneda, dando vida al "bueno" de la película, tendríamos a Pat O¨Brien ("Con su misma arma (1939)") como el sacerdote Jerry Connolly, un personaje que arriesgaría su propia vida con la intención de acabar con la corrupción y delincuencia que domina las calles donde vive. Ambos actores, amigos también en la vida real, les veríamos juntos en una gran pantalla en varias ocasiones (hasta un total de seis veces) en películas como "El predilecto (1935)" o "Águilas heroicas (1936)").
Un Humphrey Bogart que empezaba a darse a conocer en esto de la industria hollywoodiense (por aquellos años sus interpretaciones eran papeles de malo) representando al abogado corrupto James Frazier, la bella Ann Sheridan ("La novia era él (1949)") en la piel de Laury Ferguson, la chica que se enamoraría de Rocky Sullivan y los denominados "The Dead End Kids" ("Han hecho de mi un criminal (1939)"), un grupo de jóvenes actores neoyorquinos que gozaron de popularidad a finales de los años 30 gracias a sus participaciones en películas de este tipo completarían el reparto principal de la obra.
Entres sus escenas hago mención la secuencia donde Jerry visita la celda en la que se encuentra encerrado Rocky y le pide a éste que en el momento de su ejecución suplique para concienciar a los jóvenes que no elijan el camino de la delincuencia o el instante donde el mencionado Rocky da clases de "buenos modales" a los chicos en un partido de baloncesto. Cabe destacar el gran trabajo musical de Max Steiner ("Lo que el viento se llevó (1939)") que con su partitura resalta los momentos más emotivos del film o la brillante fotografía en blanco y negro de Sol Polito ("El sargento York (1941)"). Como curiosidad, la obra también tendría su versión radiofónica (realizado al siguiente año en "El teatro radio Lux") donde sus protagonistas, James Cagney y Pat O.Brien, volvería a repetir sus respectivos papeles.
Frase para recordar: "De que me sirve enseñarles de que la honradez es el mejor camino si por todas partes ven que la falta de honradez da más beneficios".
Título original: Angels with dirty faces.
Director: Michael Curtiz.
Intérpretes: James Cagney, Pat O' Brien, Ann Sheridan, Humphrey Bogart.
Los años 30 supuso la etapa dorada del cine de gangster, sus película siempre lideradas por tipos duros, sin escrúpulos y cuya manera de resolver los conflictos era a punta de pistola provocarían enorme simpatía entre el público de la época. Tres son los títulos que se pueden considerar claves en los inicios de aquella década dentro de este subgénero cinematográfico, "El enemigo público (1931)", "Hampa dorada (1931)" y "Scarface (1932)" de Howard Hawks, filmes que conllevarían a la postre el surgimiento de dos estrellas míticas de la historia del séptimo arte: James Cagney y Edward G. Robinson. Con el éxito de estas tres obras, vendrían a posteriori una avalancha de títulos que con sus historias de mafiosos invadirían las salas cinematográficas, estando entre las más destacadas "Callejón sin salida (1937)", "El último gangster (1937)" , "Los violentos años veinte (1939)" o la que centro en este artículo, la extraordinaria "Ángeles con caras sucias" del húngaro Michael Curtiz ("Casablanca (1942)"). La base argumental de dicha obra fue confeccionada por los guionistas John Wexley y Warren Duffsee y en ella nos mostraría las vivencias de Rocky Sullivan y Jerry Connelly, dos grandes amigos de un barrio humilde neoyorquino que verían, a medida que van creciendo, como cada uno toma diferentes caminos en la trayectoria de sus vidas, mientras el primero se decantaría por el mundo de la delincuencia el segundo se declinaría por el sacerdocio con el sano objetivo de ayudar con sus actos a sacar a los más jóvenes de la mala vida.
Una vez más James Cagney ("Al rojo vivo (1949)") iba a encarnar el rol que más le gustaba realizar frente a una cámara, el de mafioso, interpretando en esta ocasión al peligroso Rocky Sullivan, un papel que le iba a suponer su primera nominación en los óscar durante toda su carrera filmográfica. En la otra cara de la moneda, dando vida al "bueno" de la película, tendríamos a Pat O¨Brien ("Con su misma arma (1939)") como el sacerdote Jerry Connolly, un personaje que arriesgaría su propia vida con la intención de acabar con la corrupción y delincuencia que domina las calles donde vive. Ambos actores, amigos también en la vida real, les veríamos juntos en una gran pantalla en varias ocasiones (hasta un total de seis veces) en películas como "El predilecto (1935)" o "Águilas heroicas (1936)").
Un Humphrey Bogart que empezaba a darse a conocer en esto de la industria hollywoodiense (por aquellos años sus interpretaciones eran papeles de malo) representando al abogado corrupto James Frazier, la bella Ann Sheridan ("La novia era él (1949)") en la piel de Laury Ferguson, la chica que se enamoraría de Rocky Sullivan y los denominados "The Dead End Kids" ("Han hecho de mi un criminal (1939)"), un grupo de jóvenes actores neoyorquinos que gozaron de popularidad a finales de los años 30 gracias a sus participaciones en películas de este tipo completarían el reparto principal de la obra.
Entres sus escenas hago mención la secuencia donde Jerry visita la celda en la que se encuentra encerrado Rocky y le pide a éste que en el momento de su ejecución suplique para concienciar a los jóvenes que no elijan el camino de la delincuencia o el instante donde el mencionado Rocky da clases de "buenos modales" a los chicos en un partido de baloncesto. Cabe destacar el gran trabajo musical de Max Steiner ("Lo que el viento se llevó (1939)") que con su partitura resalta los momentos más emotivos del film o la brillante fotografía en blanco y negro de Sol Polito ("El sargento York (1941)"). Como curiosidad, la obra también tendría su versión radiofónica (realizado al siguiente año en "El teatro radio Lux") donde sus protagonistas, James Cagney y Pat O.Brien, volvería a repetir sus respectivos papeles.
Frase para recordar: "De que me sirve enseñarles de que la honradez es el mejor camino si por todas partes ven que la falta de honradez da más beneficios".
Título original: Angels with dirty faces.
Director: Michael Curtiz.
Intérpretes: James Cagney, Pat O' Brien, Ann Sheridan, Humphrey Bogart.