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A partir del estreno de "La dolce vita (1960)" de Federico Fellini, el cine italiano empezó a cambiar,
tanto como su economía que estaba en auge desde 1950, justo después de la
Segunda Guerra Mundial, período conocido como Milagro económico italiano. El
film de Fellini refleja muy bien éste periodo de su historia y coincide también
con el declive del Neorrealismo, que nos dejó obras imperecederas a la par que
el público empezó a demandar otro tipo de historias. El Milagro económico se
aprecia sin duda en las producciones italianas de los 60, especialmente en el
apartado técnico, llegando a crear una sólida industria del cine, de las mas
destacadas de Europa. Incluso el cine de terror, que en Italia al igual que
otros países, se veía relegado a las producciones de serie B, ostenta una
calidad artística y técnica muy digna. Muestra de ello sería el cine de Mario
Bava, cuyas virtudes han sido mas que demostradas, por ejemplo a través de los
impresionantes trabajos de fotografía que tenían sus películas. En "Los vampiros (1957)" Bava ejerció de director de
fotografía y el film está considerado como el principio del cine de terror italiano,
aunque en realidad se trate de una historia policíaca con tintes góticos, en la
que descubrimos el buen hacer de Riccardo Freda, director que en los 40 y 50 se
había dedicado al cine de aventuras y que no encajó en el Neorrealismo.
"El horrible secreto del Dr.
Hichcock" es una cinta de terror gótico, posiblemente surgida a raíz del
éxito que las producciones Hammer estaban teniendo en todo el mundo, pero que
nada tiene que envidiar a la compañía británica. Al igual que en "Lamáscara del demonio (1960)" de Mario Baba, Barbara Steele ejerce de protagonista
con su enigmática presencia muy adecuada para este tipo de films, convertida a día
de hoy en todo un icono del cine fantástico debido a su elegancia y extraña
belleza que llenaban la pantalla. Pero éste film de Freda es un terror que no
necesita de violencia ni efectos especiales, al estilo de Jacques
Tourneur, generando miedo a través de sugerir más que mostrar. Ventanas que se
abren por la tormenta, gatos negros que aparecen de repente, velas que guían en
la oscuridad, habitaciones a las que no está permitido entrar,.. todo ello
aderezado de una notable fotografía en color e iluminación de gran fuerza pictórica,
sin olvidar los decorados y vestuarios mas propios del cine de Visconti que de
las producciones fantásticas.
El otro punto que diferencia a
ésta película de otras del género,es su argumento morboso sin necesidad de
recurrir al derramamiento de sangre: el Dr. Bernard Hichcock (Robert Flemyng)
es un insigne cirujano que ha descubierto un anestésico de invención propia, el
cual usa tanto para sus delicadas operaciones en el hospital londinense donde
trabaja como para inyectarlo a su esposa Margaretha (Maria Teresa Vianello)
manteniéndola en un estado cataléptico y así dar rienda a sus fantasías
sexuales necrófilas. En uno de éstos macabros juegos Hichcock le administra una
sobredosis a su mujer y muere.Hundido y arrepentido abandona la casa por doce
años y se casa de nuevo con Cynthia(Barbara Steele),una joven inocente que no
tardará en descubrir la oscura personalidad de su marido.
No exenta de ideas fallidas y de
un apresurado final, la película es un homenaje a Alfred Hitchcock, no solo por
el parecido del apellido del doctor, también la trama guarda similitudes con
Rebeca (1940) y el nombre del doctor posiblemente sea un homenaje a Bernard
Herrmann. Al año siguiente 1963, Freda estrena "Lo spettro", una
segunda parte de las andanzas del Dr. Hichcock también con Barbara Steele. Ambas
suponen un interesante díptico, posiblemente lo mejor de su filmografía. En
"Lo spettro" hay una secuencia de un asesinato con navaja de afeitar
donde la sangre termina en el objetivo de la cámara,una original idea que años después
repetiría Brian de Palma en "Vestida para matar (1980)".
Título original: L'orribile segreto del Dr. Hichcock.
Director: Riccardo Freda.
Intérpretes: Barbara
Steele, Robert
Flemyng, Silvano
Tranquilli, Maria
Teresa Vianello, Harriet
Medin, Spencer
Williams.
A partir del estreno de "La dolce vita (1960)" de Federico Fellini, el cine italiano empezó a cambiar,
tanto como su economía que estaba en auge desde 1950, justo después de la
Segunda Guerra Mundial, período conocido como Milagro económico italiano. El
film de Fellini refleja muy bien éste periodo de su historia y coincide también
con el declive del Neorrealismo, que nos dejó obras imperecederas a la par que
el público empezó a demandar otro tipo de historias. El Milagro económico se
aprecia sin duda en las producciones italianas de los 60, especialmente en el
apartado técnico, llegando a crear una sólida industria del cine, de las mas
destacadas de Europa. Incluso el cine de terror, que en Italia al igual que
otros países, se veía relegado a las producciones de serie B, ostenta una
calidad artística y técnica muy digna. Muestra de ello sería el cine de Mario
Bava, cuyas virtudes han sido mas que demostradas, por ejemplo a través de los
impresionantes trabajos de fotografía que tenían sus películas. En "Los vampiros (1957)" Bava ejerció de director de
fotografía y el film está considerado como el principio del cine de terror italiano,
aunque en realidad se trate de una historia policíaca con tintes góticos, en la
que descubrimos el buen hacer de Riccardo Freda, director que en los 40 y 50 se
había dedicado al cine de aventuras y que no encajó en el Neorrealismo.
"El horrible secreto del Dr.
Hichcock" es una cinta de terror gótico, posiblemente surgida a raíz del
éxito que las producciones Hammer estaban teniendo en todo el mundo, pero que
nada tiene que envidiar a la compañía británica. Al igual que en "Lamáscara del demonio (1960)" de Mario Baba, Barbara Steele ejerce de protagonista
con su enigmática presencia muy adecuada para este tipo de films, convertida a día
de hoy en todo un icono del cine fantástico debido a su elegancia y extraña
belleza que llenaban la pantalla. Pero éste film de Freda es un terror que no
necesita de violencia ni efectos especiales, al estilo de Jacques
Tourneur, generando miedo a través de sugerir más que mostrar. Ventanas que se
abren por la tormenta, gatos negros que aparecen de repente, velas que guían en
la oscuridad, habitaciones a las que no está permitido entrar,.. todo ello
aderezado de una notable fotografía en color e iluminación de gran fuerza pictórica,
sin olvidar los decorados y vestuarios mas propios del cine de Visconti que de
las producciones fantásticas.
El otro punto que diferencia a
ésta película de otras del género,es su argumento morboso sin necesidad de
recurrir al derramamiento de sangre: el Dr. Bernard Hichcock (Robert Flemyng)
es un insigne cirujano que ha descubierto un anestésico de invención propia, el
cual usa tanto para sus delicadas operaciones en el hospital londinense donde
trabaja como para inyectarlo a su esposa Margaretha (Maria Teresa Vianello)
manteniéndola en un estado cataléptico y así dar rienda a sus fantasías
sexuales necrófilas. En uno de éstos macabros juegos Hichcock le administra una
sobredosis a su mujer y muere.Hundido y arrepentido abandona la casa por doce
años y se casa de nuevo con Cynthia(Barbara Steele),una joven inocente que no
tardará en descubrir la oscura personalidad de su marido.
No exenta de ideas fallidas y de
un apresurado final, la película es un homenaje a Alfred Hitchcock, no solo por
el parecido del apellido del doctor, también la trama guarda similitudes con
Rebeca (1940) y el nombre del doctor posiblemente sea un homenaje a Bernard
Herrmann. Al año siguiente 1963, Freda estrena "Lo spettro", una
segunda parte de las andanzas del Dr. Hichcock también con Barbara Steele. Ambas
suponen un interesante díptico, posiblemente lo mejor de su filmografía. En
"Lo spettro" hay una secuencia de un asesinato con navaja de afeitar
donde la sangre termina en el objetivo de la cámara,una original idea que años después
repetiría Brian de Palma en "Vestida para matar (1980)".
Título original: L'orribile segreto del Dr. Hichcock.
Director: Riccardo Freda.
Intérpretes: Barbara
Steele, Robert
Flemyng, Silvano
Tranquilli, Maria
Teresa Vianello, Harriet
Medin, Spencer
Williams.
La trama comienza en la revista de modas Quality, de la que
Maggie Prescott (Kay Thompson) es su editora, quien anda buscando algo nuevo,
frescura para la revista. Al mismo tiempo busca una nueva cara para presentar
la nueva colección del modisto Paul Duval en París. Su fiel fotógrafo, Dick
Avery (Fred Astaire), dará con la chica perfecta mientras realizan un reportaje
en una librería: una joven muy tímida y bastante culta, apasionada por la
filosofía, en especial por el movimiento "el empaticalismo" (una corriente
basada en la empatía) que es además la dependienta de dicha librería. Es Jo
Stocktom (Audrey Hepburn), en quien Dick descubre una belleza totalmente
natural y cuya sonrisa despierta toda su inspiración. Una vez convencida,
viajan a París. En la ciudad Jo parece más interesada por conocer al profesor
Baker, precursor del empaticalismo, que por su nueva y flamante carrera de
modelo. Pero es inevitable que la chica se acabe enamorando perdidamente del
fotógrafo… Divertida y muy agradable comedia musical de los años 50, dirigida
por un auténtico experto en el género, el simpar y genial Stanley Donen, quien
ya nos había regalado probablemente la mayor obra maestra del género junto al
inolvidable Gene Kelly cuatro años antes: "Cantando bajo la lluvia (1952)".
Otras maravillas del género dirigidas por Donen son también sin duda "Un día en
Nueva York (1949)" "Bodas Reales (1951)" y "Siete novias para siete hermanos (1954)", entre otras de su extensa filmografía. Además, Donen era un ferviente
admirador de Fred Astaire.
Pero Donen no sólo cultivó el género musical.
Realizó importantes comedias como la divertida "Página en Blanco (1960)", sobre
los líos entrelazados de dos matrimonios con un reparto de lujo: Cary Grant,
Jean Simmons, Robert Mitchum y Deborah Kerr, "Arabesco (1966)", divertido
homenaje al cine de Hitchcock (antes haría lo propio con "Charada (1963)"), "La
Escalera (1969)", tragicomedia sobre dos homosexuales maduros protagonizada por
Rex Harrison y Richard Burton, etcétera. Además "Una cara con Ángel" fue la
primera película con la maravillosa Audrey Hepburn de protagonista, realizando
otras dos joyas junto a la mítica actriz: "Charada (1963)", coprotagonizada por
Cary Grant y con un plantel de secundarios realmente antológico, y "Dos en laCarretera (1967)", coprotagonizada por Albert Finney que es una ácida y a la vez
romántica visión de las vicisitudes de un matrimonio. En ambas, Donen contó con
la colaboración del gran Henry Mancini en sus bandas sonoras. Fred Astaire, uno
de los dos reyes del género musical (el otro es Gene Kelly, por supuesto)
realiza uno de sus mejores trabajos como el protagonista masculino. Astaire
desarrolló su carrera teatral y cinematográfica a lo largo de setenta y seis
años nada menos, habiendo protagonizado 32 películas musicales, siendo las más
populares las coprotagonizadas por Ginger Rogers, siendo ambos una mítica
pareja de baile dentro del cine musical.
Juntos protagonizaron algunas de las
mejores películas de la década de los años treinta en Hollywood: "La alegre
divorciada (1934)", "Roberta (1935)", "Sombrero de Copa (1935)", "Sigamos la
flota (1936)", "En alas de la danza (1936)", "Ritmo Loco (1937)", "Amanda (1938)".
Fred Astaire consiguió dos innovaciones fundamentales en el cine musical: la
primera, el filmar todo un número de baile, con una cámara estacionaria,
durante una única toma. La segunda, que todos los temas musicales así como los
bailes estuvieran lo más plenamente integrados en el argumento, para no aburrir
al público y para no romper el ritmo narrativo de la película. Muy importantes
fueron sus colaboraciones con el coreógrafo Hermes Pan. En los años 40 Astaire
trabajó en películas como "Al fin solos (1940)", "Bailando nace el amor (1945)" y "Desfile de Pascua (1948)", manteniendo un éxito dilatado en el tiempo. Astaire
no sólo era un excelente bailarín sino que también era muy exigente con su
trabajo y el del equipo de cada película, casi hasta el delirio. Pero es lo que
tienen los más grandes. En la década de los 50 ya trabajó con Donen en "Bodas
Reales", exitoso musical de la Metro en 1951.
En 1953, junto a Cyd Charisse nos
regaló la maravillosa "Melodias de Broadway (1955)", de Vincente Minnelli, otra
joya del género. Junto a la joven Leslie Caron ("Gigi (1958)"), protagonizó en
1955 la deliciosa "Papá piernas Largas", de Jean Negulesco. Y llegó "Una cara
con ángel", a los 57 años de edad, dando la réplica a una entonces mucho más
joven que él, Audrey Hepburn, que tenía 27 años, treinta menos que Fred. Pero
la magia del cine hace que olvidemos totalmente esa importante diferencia de
edad entre ambos. Su química resultó total. Después de esta película, Astaire
protagonizó "La hora final (1959)" a las órdenes de Stanley Kramer, un film
postapocalíptico ambientado en una posible época post III guerra mundial,
demostrando el actor que también podía con otros géneros que no fueran el
musical. Después vendrían "La Dama de negro (1962)", de Richard Quine y "El
valle del Arcoiris (1967)" de un entonces joven Francis Ford Coppola.
Posteriormente La Metro le contrató pare rememorar junto a Gene Kelly la época
de oro del musical en el documental "Érase una vez en Hollywood (1974)". Otra
película importante del actor fue la magnífica "El coloso en llamas (1974)" de
John Guillermin e Irving Allen, donde Astaire realizaba una soberbia
interpretación.
Audrey Hepburn, tras haber entrado por la puerta triunfal de
Hollywood tres años antes, con la inolvidable "Vacaciones en Roma (1953)",
posteriormente "Sabrina (1954)" y "Guerra y Paz (1956)", nos volvió a deleitar
con su mágica presencia en este delicioso musical. Su química con Astaire fue
perfecta y Donen quedó absolutamente maravillado con ella, ya que volvió a
dirigirla en "Charada (1963)" y "Dos en la carretera (1966)". Cantó las canciones
con su propia voz, algo que no le dejaron volver a hacer en "My FairLady (1964)", a pesar de no estar ni desentonada ni desafinada, pero Warner
prefirió la voz de una mezzo soprano para las canciones. En "Una cara con
Ángel" sin embargo, Audrey pudo lucirse, y aún no teniendo una gran voz lo hizo
bastante más que dignamente. Audrey solía resultar en sus papeles cuando le
daba la réplica un hombre mayor que ella, como pasa aquí con Fred Astaire, con
Humphrey Bogart en "Sabrina", con Gary Cooper en "Ariane (1957)", con Cary
Grant en "Charada (1963)" y no digamos ya con Rex Harrison en "My Fair
Lady (1964)". Audrey admiraba mucho a Fred Astaire, siendo una gran fan de él y
Ginger Rogers cuando era una niña.
Ni podía imaginarse que coprotagonizaría una
película con el mítico actor y bailarín. Su interpretación así como su mágica
sonrisa volvieron a ser un triunfo en esta película de Donen. Un dato muy
importante es que el modisto Hubert de Givenchy diseñó el vestuario de Audrey,
como haría en la mayor parte de su carrera, siendo el más espectacular el
diseñado para la actriz en la mítica "Desayuno con Diamantes (1961)". La actriz
Kay Thompson, la divertida Maggie, editora de la revista, era una experta en el
musical, había sido durante años profesora de coro en la Metro Goldwyn Mayer.
Era compositora, cantante y actriz. Fue la profesora de canto de estrellas como
Judy Garldand, June Allyson y Frank Sinatra. Esta ambiciosa producción de
Paramount llegó a los 4 millones de dólares de la época, y la película contó
con todo un plantel de profesionales "prestados" de la Metro Goldwyn Mayer.
La
banda sonora fue compuesta para el teatro por el popular compositor George
Gershwin con la colaboración de su hermano Ira Gershwin, a quienes conoció
personalmente Fred Astaire, y tiene canciones inolvidables, destacando "I love
your funny face" que canta magníficamente Fred Astaire, "Think Pink" que canta
al principio de la película Kay Thompson y la maravillosa canción cantada por
los tres protagonistas al llegar a la mítica París, de la que Donen nos regaló
maravillosos planos, rodados en exteriores, de los Campos Elíseos, El Sena o la
Torre Eiffel, entre otros. Fue rodada en el sistema habitualmente utilizado en
la época por Paramount: VistaVision (el sistema preferido por Hitchcock). "Una
cara con Ángel" supuso todo un aire de frescura y originalidad para la época,
por sus coreografías, sus personajes y su visión de la moda en plenos años 50.
Toda una joya del género y uno de los mejores trabajos de Stanley Donen. Una
maravilla.
Frase para recordar: "Con el "empaticalismo" se pone
usted en el lugar de otro semejante, ¿me ha comprendido?".
Título original: Funny face.
Director: Stanley Donnen.
Intérpretes: Audrey Hepburn, Fred Astaire, Kay Thompson, Michel Auclair, Robert Flemyng,Dovima, Suzy Parker, Sunny Hartnett.
La trama comienza en la revista de modas Quality, de la que
Maggie Prescott (Kay Thompson) es su editora, quien anda buscando algo nuevo,
frescura para la revista. Al mismo tiempo busca una nueva cara para presentar
la nueva colección del modisto Paul Duval en París. Su fiel fotógrafo, Dick
Avery (Fred Astaire), dará con la chica perfecta mientras realizan un reportaje
en una librería: una joven muy tímida y bastante culta, apasionada por la
filosofía, en especial por el movimiento "el empaticalismo" (una corriente
basada en la empatía) que es además la dependienta de dicha librería. Es Jo
Stocktom (Audrey Hepburn), en quien Dick descubre una belleza totalmente
natural y cuya sonrisa despierta toda su inspiración. Una vez convencida,
viajan a París. En la ciudad Jo parece más interesada por conocer al profesor
Baker, precursor del empaticalismo, que por su nueva y flamante carrera de
modelo. Pero es inevitable que la chica se acabe enamorando perdidamente del
fotógrafo… Divertida y muy agradable comedia musical de los años 50, dirigida
por un auténtico experto en el género, el simpar y genial Stanley Donen, quien
ya nos había regalado probablemente la mayor obra maestra del género junto al
inolvidable Gene Kelly cuatro años antes: "Cantando bajo la lluvia (1952)".
Otras maravillas del género dirigidas por Donen son también sin duda "Un día en
Nueva York (1949)" "Bodas Reales (1951)" y "Siete novias para siete hermanos (1954)", entre otras de su extensa filmografía. Además, Donen era un ferviente
admirador de Fred Astaire.
Pero Donen no sólo cultivó el género musical.
Realizó importantes comedias como la divertida "Página en Blanco (1960)", sobre
los líos entrelazados de dos matrimonios con un reparto de lujo: Cary Grant,
Jean Simmons, Robert Mitchum y Deborah Kerr, "Arabesco (1966)", divertido
homenaje al cine de Hitchcock (antes haría lo propio con "Charada (1963)"), "La
Escalera (1969)", tragicomedia sobre dos homosexuales maduros protagonizada por
Rex Harrison y Richard Burton, etcétera. Además "Una cara con Ángel" fue la
primera película con la maravillosa Audrey Hepburn de protagonista, realizando
otras dos joyas junto a la mítica actriz: "Charada (1963)", coprotagonizada por
Cary Grant y con un plantel de secundarios realmente antológico, y "Dos en laCarretera (1967)", coprotagonizada por Albert Finney que es una ácida y a la vez
romántica visión de las vicisitudes de un matrimonio. En ambas, Donen contó con
la colaboración del gran Henry Mancini en sus bandas sonoras. Fred Astaire, uno
de los dos reyes del género musical (el otro es Gene Kelly, por supuesto)
realiza uno de sus mejores trabajos como el protagonista masculino. Astaire
desarrolló su carrera teatral y cinematográfica a lo largo de setenta y seis
años nada menos, habiendo protagonizado 32 películas musicales, siendo las más
populares las coprotagonizadas por Ginger Rogers, siendo ambos una mítica
pareja de baile dentro del cine musical.
Juntos protagonizaron algunas de las
mejores películas de la década de los años treinta en Hollywood: "La alegre
divorciada (1934)", "Roberta (1935)", "Sombrero de Copa (1935)", "Sigamos la
flota (1936)", "En alas de la danza (1936)", "Ritmo Loco (1937)", "Amanda (1938)".
Fred Astaire consiguió dos innovaciones fundamentales en el cine musical: la
primera, el filmar todo un número de baile, con una cámara estacionaria,
durante una única toma. La segunda, que todos los temas musicales así como los
bailes estuvieran lo más plenamente integrados en el argumento, para no aburrir
al público y para no romper el ritmo narrativo de la película. Muy importantes
fueron sus colaboraciones con el coreógrafo Hermes Pan. En los años 40 Astaire
trabajó en películas como "Al fin solos (1940)", "Bailando nace el amor (1945)" y "Desfile de Pascua (1948)", manteniendo un éxito dilatado en el tiempo. Astaire
no sólo era un excelente bailarín sino que también era muy exigente con su
trabajo y el del equipo de cada película, casi hasta el delirio. Pero es lo que
tienen los más grandes. En la década de los 50 ya trabajó con Donen en "Bodas
Reales", exitoso musical de la Metro en 1951.
En 1953, junto a Cyd Charisse nos
regaló la maravillosa "Melodias de Broadway (1955)", de Vincente Minnelli, otra
joya del género. Junto a la joven Leslie Caron ("Gigi (1958)"), protagonizó en
1955 la deliciosa "Papá piernas Largas", de Jean Negulesco. Y llegó "Una cara
con ángel", a los 57 años de edad, dando la réplica a una entonces mucho más
joven que él, Audrey Hepburn, que tenía 27 años, treinta menos que Fred. Pero
la magia del cine hace que olvidemos totalmente esa importante diferencia de
edad entre ambos. Su química resultó total. Después de esta película, Astaire
protagonizó "La hora final (1959)" a las órdenes de Stanley Kramer, un film
postapocalíptico ambientado en una posible época post III guerra mundial,
demostrando el actor que también podía con otros géneros que no fueran el
musical. Después vendrían "La Dama de negro (1962)", de Richard Quine y "El
valle del Arcoiris (1967)" de un entonces joven Francis Ford Coppola.
Posteriormente La Metro le contrató pare rememorar junto a Gene Kelly la época
de oro del musical en el documental "Érase una vez en Hollywood (1974)". Otra
película importante del actor fue la magnífica "El coloso en llamas (1974)" de
John Guillermin e Irving Allen, donde Astaire realizaba una soberbia
interpretación.
Audrey Hepburn, tras haber entrado por la puerta triunfal de
Hollywood tres años antes, con la inolvidable "Vacaciones en Roma (1953)",
posteriormente "Sabrina (1954)" y "Guerra y Paz (1956)", nos volvió a deleitar
con su mágica presencia en este delicioso musical. Su química con Astaire fue
perfecta y Donen quedó absolutamente maravillado con ella, ya que volvió a
dirigirla en "Charada (1963)" y "Dos en la carretera (1966)". Cantó las canciones
con su propia voz, algo que no le dejaron volver a hacer en "My FairLady (1964)", a pesar de no estar ni desentonada ni desafinada, pero Warner
prefirió la voz de una mezzo soprano para las canciones. En "Una cara con
Ángel" sin embargo, Audrey pudo lucirse, y aún no teniendo una gran voz lo hizo
bastante más que dignamente. Audrey solía resultar en sus papeles cuando le
daba la réplica un hombre mayor que ella, como pasa aquí con Fred Astaire, con
Humphrey Bogart en "Sabrina", con Gary Cooper en "Ariane (1957)", con Cary
Grant en "Charada (1963)" y no digamos ya con Rex Harrison en "My Fair
Lady (1964)". Audrey admiraba mucho a Fred Astaire, siendo una gran fan de él y
Ginger Rogers cuando era una niña.
Ni podía imaginarse que coprotagonizaría una
película con el mítico actor y bailarín. Su interpretación así como su mágica
sonrisa volvieron a ser un triunfo en esta película de Donen. Un dato muy
importante es que el modisto Hubert de Givenchy diseñó el vestuario de Audrey,
como haría en la mayor parte de su carrera, siendo el más espectacular el
diseñado para la actriz en la mítica "Desayuno con Diamantes (1961)". La actriz
Kay Thompson, la divertida Maggie, editora de la revista, era una experta en el
musical, había sido durante años profesora de coro en la Metro Goldwyn Mayer.
Era compositora, cantante y actriz. Fue la profesora de canto de estrellas como
Judy Garldand, June Allyson y Frank Sinatra. Esta ambiciosa producción de
Paramount llegó a los 4 millones de dólares de la época, y la película contó
con todo un plantel de profesionales "prestados" de la Metro Goldwyn Mayer.
La
banda sonora fue compuesta para el teatro por el popular compositor George
Gershwin con la colaboración de su hermano Ira Gershwin, a quienes conoció
personalmente Fred Astaire, y tiene canciones inolvidables, destacando "I love
your funny face" que canta magníficamente Fred Astaire, "Think Pink" que canta
al principio de la película Kay Thompson y la maravillosa canción cantada por
los tres protagonistas al llegar a la mítica París, de la que Donen nos regaló
maravillosos planos, rodados en exteriores, de los Campos Elíseos, El Sena o la
Torre Eiffel, entre otros. Fue rodada en el sistema habitualmente utilizado en
la época por Paramount: VistaVision (el sistema preferido por Hitchcock). "Una
cara con Ángel" supuso todo un aire de frescura y originalidad para la época,
por sus coreografías, sus personajes y su visión de la moda en plenos años 50.
Toda una joya del género y uno de los mejores trabajos de Stanley Donen. Una
maravilla.
Frase para recordar: "Con el "empaticalismo" se pone
usted en el lugar de otro semejante, ¿me ha comprendido?".
Título original: Funny face.
Director: Stanley Donnen.
Intérpretes: Audrey Hepburn, Fred Astaire, Kay Thompson, Michel Auclair, Robert Flemyng,Dovima, Suzy Parker, Sunny Hartnett.