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el-puente-sobre-el-río-kwai
Aquella melodía silbada por los prisioneros ingleses llamada La marcha del Coronel Bogey pasará a la historia gracias a esta película. Tal tono muy pegajoso por cierto es aquel que escuchamos cuando llegan los prisioneros británicos a orillas del río Kwai (Birmania) para comenzar la construcción de un puente sobre el cual irán las rieles del tren que comunicará Bangkok (Thailandia) con Rangoon durante la Segunda Guerra Mundial.

Basada en la novela de Pierre Boulle, cuyo enfado fue mayúsculo, cuando se enteró de las modificaciones que se realizaron por presiones por parte del productor Sam Spielgel a los guionistas Michael Wilson y Carl Foreman (sospechosamente comunistas, incluidos en la lista negra). La historia de la construcción de este puente por parte de los ingleses para el imperio Japonés fue filmada por la precisa mano de David Lean siendo reconocida como su primera gran película épica filmada en glorioso cinemascope y posteriormente como una obra maestra. Cuando el coronel Nicholson (Alec Guinnes) llega con sus soldados y se niega a que sus oficiales participen de los trabajos forzados amparándose en la convención de Ginebra desata la ira del comandante Saito (Sessue Hayakawa), obligándole este último a insolarse y después a permanecer en una caja metálica para doblegar su espíritu, pero al no conseguirlo y sabiendo que el plazo para terminar sus obras se acortaban, debe aceptar la victoria del británico y acceder a sus demandas, sin embargo el exceso del sentido del deber del inglés que comienza la reelaboración del puente a cargo de ingenieros británicos y con el propósito de levantar la moral de sus subalternos terminará forzándolos para terminar la obra en un alarde de superioridad racista para demostrar al nipón que los anglosajones pueden construir mucho mejor que ellos cualquier cosa e incluso dejarlo para la posteridad como testimonio. Sin embargo, un oficial americano (William Holden) se escapa del campo de prisioneros, logrando alcanzar la libertad solo para que un comando inglés liderado por el mayor Warden (Jack Hawkins) le obligue a regresar sirviendo de guía en la selva con una misión en particular, volar el puente para impedir que sirva de enlace de aprovisionamiento de armas y movilización de tropas.

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Las libertades que se tomaron en el guión tomaron 2 ejes principalmente, suavizaron la actitud de los japoneses, pues en la novela eran mucho más intransigentes y duros, cuyos castigos eran mucho más inhumanos que los que se muestran en el filme, y el puente no termina destruido pues Nicholson impide que sea dinamitado aunque llevará en su conciencia su acto de soberbia.

Cuenta la historia que Guinnes no quería participar en el proyecto y que fue el propio Spielgel quien fue a convencerlo a Inglaterra, su papel como el orgulloso británico se vio recompensado con el premio de la academia, un globo de oro y un Bafta. Holden recibió un jugoso cheque y regalías, su participación como estrella hollywoodense garantizaba taquilla y fue una imposición del estudio (Columbia Pictures) . El gran Sessue Hayakawa fue nominado a mejor actor de reparto pero lo perdió a favor de Red Bottoms por Sayonara.

Aunque también recibió los Óscar a mejor película, dirección, montaje, fotografía y banda sonora, los guionistas tuvieron que esperarlo de manera póstuma en 1984 pues al no poder recibirlo por la situación ya mencionada Hollywood pretendió que Pierre Boulle lo recibiera, éste molesto por la situación de los cambios y por la hipocresía se negó a aceptar argumentando que suya era la novela y no el guión.

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Esta película que forma parte importante de la historia del cine que bien puede ser considerada más del subgénero bélico de campos de concentración expone en realidad la confrontación de dos voluntades férreas donde el orgullo llega a límites absurdos y me parece que eso es lo que Lean nos propone, hasta dónde es aceptable que nuestras creencias y patriotismo vayan y cuál es la línea divisoria entre el deber, el honor , la tozudez y la soberbia.

La historia aunque muchos lo desconozcan está basada en eventos reales y el coronel Nicholson y el comandante Saito existieron en realidad. La construcción del puente en 1943 y de la línea férrea estuvo a cargo de prisioneros de guerra de distintas nacionalidades (malayos, birmanos, ingleses, holandeses, estadounidenses y australianos) y fue destruido por bombas teledirigidas por el ejército americano aunque fue reconstruido después de la guerra. El Coronel Tossey encarnado por Guinnes estuvo a cargo de la construcción del puente, aunque intentó sabotearlo muchas veces, y Saito, fue mucho más caballeroso que lo que se mostró en la cinta, incluso dicen que trataba muy bien a sus prisioneros, tanto así que cuando fue juzgado por crímenes de guerra, Tossey atestiguó a su favor y se volvieron amigos.

La producción del filme costó la bicoca de 3 millones de dólares para esa época. El puente fue construido de tamaño natural pues no quisieron usar maquetas. Costó 250 000 dólares y tomó 8 meses de tiempo, 500 obreros y 35 elefantes. Se lo levantó en Ceilán, actual Sri Lanka y se lo dinamitó para dar mayor verosimilitud.

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Título original: The Bridge on the River Kwai.

Director: David Lean.

Intérpretes: William HoldenAlec GuinnessJack HawkinsJames DonaldSessue HayakawaAndré MorellGeoffrey HornePeter Williams.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Carlos Fernando Carrión Quezada

EL PUENTE SOBRE EL RÍO KWAI (1957). El épico puente de David Lean.

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Aquella melodía silbada por los prisioneros ingleses llamada La marcha del Coronel Bogey pasará a la historia gracias a esta película. Tal tono muy pegajoso por cierto es aquel que escuchamos cuando llegan los prisioneros británicos a orillas del río Kwai (Birmania) para comenzar la construcción de un puente sobre el cual irán las rieles del tren que comunicará Bangkok (Thailandia) con Rangoon durante la Segunda Guerra Mundial.

Basada en la novela de Pierre Boulle, cuyo enfado fue mayúsculo, cuando se enteró de las modificaciones que se realizaron por presiones por parte del productor Sam Spielgel a los guionistas Michael Wilson y Carl Foreman (sospechosamente comunistas, incluidos en la lista negra). La historia de la construcción de este puente por parte de los ingleses para el imperio Japonés fue filmada por la precisa mano de David Lean siendo reconocida como su primera gran película épica filmada en glorioso cinemascope y posteriormente como una obra maestra. Cuando el coronel Nicholson (Alec Guinnes) llega con sus soldados y se niega a que sus oficiales participen de los trabajos forzados amparándose en la convención de Ginebra desata la ira del comandante Saito (Sessue Hayakawa), obligándole este último a insolarse y después a permanecer en una caja metálica para doblegar su espíritu, pero al no conseguirlo y sabiendo que el plazo para terminar sus obras se acortaban, debe aceptar la victoria del británico y acceder a sus demandas, sin embargo el exceso del sentido del deber del inglés que comienza la reelaboración del puente a cargo de ingenieros británicos y con el propósito de levantar la moral de sus subalternos terminará forzándolos para terminar la obra en un alarde de superioridad racista para demostrar al nipón que los anglosajones pueden construir mucho mejor que ellos cualquier cosa e incluso dejarlo para la posteridad como testimonio. Sin embargo, un oficial americano (William Holden) se escapa del campo de prisioneros, logrando alcanzar la libertad solo para que un comando inglés liderado por el mayor Warden (Jack Hawkins) le obligue a regresar sirviendo de guía en la selva con una misión en particular, volar el puente para impedir que sirva de enlace de aprovisionamiento de armas y movilización de tropas.

el-puente-sobre-el-río-kwai

Las libertades que se tomaron en el guión tomaron 2 ejes principalmente, suavizaron la actitud de los japoneses, pues en la novela eran mucho más intransigentes y duros, cuyos castigos eran mucho más inhumanos que los que se muestran en el filme, y el puente no termina destruido pues Nicholson impide que sea dinamitado aunque llevará en su conciencia su acto de soberbia.

Cuenta la historia que Guinnes no quería participar en el proyecto y que fue el propio Spielgel quien fue a convencerlo a Inglaterra, su papel como el orgulloso británico se vio recompensado con el premio de la academia, un globo de oro y un Bafta. Holden recibió un jugoso cheque y regalías, su participación como estrella hollywoodense garantizaba taquilla y fue una imposición del estudio (Columbia Pictures) . El gran Sessue Hayakawa fue nominado a mejor actor de reparto pero lo perdió a favor de Red Bottoms por Sayonara.

Aunque también recibió los Óscar a mejor película, dirección, montaje, fotografía y banda sonora, los guionistas tuvieron que esperarlo de manera póstuma en 1984 pues al no poder recibirlo por la situación ya mencionada Hollywood pretendió que Pierre Boulle lo recibiera, éste molesto por la situación de los cambios y por la hipocresía se negó a aceptar argumentando que suya era la novela y no el guión.

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Esta película que forma parte importante de la historia del cine que bien puede ser considerada más del subgénero bélico de campos de concentración expone en realidad la confrontación de dos voluntades férreas donde el orgullo llega a límites absurdos y me parece que eso es lo que Lean nos propone, hasta dónde es aceptable que nuestras creencias y patriotismo vayan y cuál es la línea divisoria entre el deber, el honor , la tozudez y la soberbia.

La historia aunque muchos lo desconozcan está basada en eventos reales y el coronel Nicholson y el comandante Saito existieron en realidad. La construcción del puente en 1943 y de la línea férrea estuvo a cargo de prisioneros de guerra de distintas nacionalidades (malayos, birmanos, ingleses, holandeses, estadounidenses y australianos) y fue destruido por bombas teledirigidas por el ejército americano aunque fue reconstruido después de la guerra. El Coronel Tossey encarnado por Guinnes estuvo a cargo de la construcción del puente, aunque intentó sabotearlo muchas veces, y Saito, fue mucho más caballeroso que lo que se mostró en la cinta, incluso dicen que trataba muy bien a sus prisioneros, tanto así que cuando fue juzgado por crímenes de guerra, Tossey atestiguó a su favor y se volvieron amigos.

La producción del filme costó la bicoca de 3 millones de dólares para esa época. El puente fue construido de tamaño natural pues no quisieron usar maquetas. Costó 250 000 dólares y tomó 8 meses de tiempo, 500 obreros y 35 elefantes. Se lo levantó en Ceilán, actual Sri Lanka y se lo dinamitó para dar mayor verosimilitud.

el-puente-sobre-el-río-kwai

Título original: The Bridge on the River Kwai.

Director: David Lean.

Intérpretes: William HoldenAlec GuinnessJack HawkinsJames DonaldSessue HayakawaAndré MorellGeoffrey HornePeter Williams.

Trailer:


B.S.O.:


Reseña escrita por Carlos Fernando Carrión Quezada

grupo salvaje
Nueve soldados se acercan cabalgando a una ciudad. Pasan delante de unos niños que torturan a un escorpión dándoselo de comer a las hormigas. Un predicador amenaza con el infierno a los borrachos. Pronto sus fieles inician un desfile cantando por las calles. Los soldados desmontan y entran en el banco de la ciudad. Son en realidad atracadores, y el gran golpe que esperaban dar se convierte en una trampa, ya que un grupo de cazarrecompensas apostados en las azoteas de los edificios los está esperando para acabar con ellos. Así comienza la encarnizada huida de esta banda, que les llevará hasta México en guerra entre el ejército federal y los hombres de Pancho Villa, nuevamente de vuelta a los Estados Unidos para robar un tren repleto de armas para el ejército que desea derrocar al líder revolucionario, y una vez más al sur, donde encontrarán un trágico y violento destino cuando, por una vez, el honor y la palabra dada valen más que el pillaje y la avaricia.



"Si se mueven, mátalos".

Los días del dorado Oeste hace tiempo que han concluido. El progreso ha terminada por arrinconar un mundo marcado por la violencia y la aventura, un estilo de vida que el cine americano se había complacido en mitificar desde sus orígenes, y que aquí aparece sumido ya en irremisible decadencia. En un Oeste crepuscular, unos personajes cuyo tiempo ha pasado, huyen o vagan en un paisaje cargado de atardeceres. No en vano casi toda la película transcurre en tierras mejicanas (como en "LosProfesionales (1966)" de Richard Brooks), reducto aún de aventureros incapaces de adaptarse a los nuevos tiempos. A lo largo de este exilio (forzoso o necesario), los protagonistas recapitularán sobre su vida y su destino. Por eso, Grupo Salvaje es una reflexión sobre la búsqueda del sentido y de la propia identidad. En ella, los temas recurrentes de Peckinpah alcanzan un dramatismo sobrecogedor: la fidelidad, la traición, la amistad, la independencia, el desarraigo, la épica de los perdedores, la búsqueda de la inocencia perdida. 


grupo salvaje

El film nos propone ese viaje a la libertad que suponía para Peckinpah la frontera de Méjico acompañando a los que, casi, podríamos denominar los últimos forajidos en una aventura sin retorno cargada de nostalgia. En esta cinta se dan cita todos y cada uno de los elementos del "western crepuscular" y eliminado el romanticismo de la edad dorada del genero nos encontramos con un film similar a los "spaghetti western" pero de infinita mejor calidad narrativa, técnica y visual. Peckinpah, como director, era capaz de imprimir en sus personajes fuertes y carismáticas personalidades cargadas de matices y capas solo perceptibles a lo largo de todo su discurso narrativo. Según el propio realizador, la acción no funciona sin los personajes, sin los intérpretes que le dan vida y así encontramos a un eterno y reconocible grupo de veteranos de camino al adiós definitivo en los rostros de William Holden, Ernest Borgnine, Robert Ryan, Ben Johnson y Warren Oates. Sin este sensacional casting no existiría Grupo Salvaje dada la importancia que ellos mismos y sus personajes generan entre el publico.

"Todos soñamos con ser niños otra vez, incluso los peores. Quizás los peores los que más".

El uso de la cámara lenta para diseccionar la acción y la violencia dotan al film de una personalidad única y admirable haciendo destacar de ese modo a una producción visual cuidada, y realista. Todos los elementos fotográficos aparecidos en pantalla denotan minuciosidad y amor por los más ínfimos e indetectables detalles. Lucien Ballard, encargado de la fotografía, realizó un sensacional trabajo al dotar a cada escena de una luz vibrante a la orden de la acción y los responsables en el área de producción visual añadieron los elementos precisos para componer una estampa única capaz de destilar la autenticidad que Peckinpah buscaba en sus films. 


grupo salvaje

La poesía visual y la belleza de su mensaje subyacente con respecto al fin es emotivo y contundente a partes iguales, ya que aunque el espectador sea capaz de encontrar la pureza y la afinidad en los rostros de los últimos de una especie sabe, aunque lo niegue, que los días de estos están contados. La sensibilidad a ritmo del tableteo mortal de las pesadas armas de fuego es la banda sonora de un relato donde es fácil perderse en la violencia para olvidar el ocaso de la libertad. Lo mejor de dos mundos se dan cita en la polvorienta frontera que separa al progreso de tiempos más salvajes y románticos.

"¿Vamos?"
"¿Por qué no?"

Las dos escenas que abren y cierran Grupo salvaje son impresionantes. En ellas se refleja para que han nacido nuestros protagonistas: En la primera actúan según lo han hecho siempre, en la segunda, actúan para redimirse, precisamente, de lo que llevan haciendo toda la vida. La secuencia de los cuatro andando armados hacia la muerte es de las que se quedan en la retina para siempre, en ella vemos como firman su suicidio en un ultimo acto de redención. Se siente el dolor y el desgarro de los protagonistas, se siente la primera y última marcha heroica de Pike, Dutch, Lylye y Tector, se siente la muerte y la sangre en ese decidido caminar. El Apocalipsis se va a desatar…

"Sólo queda hacer lo que hay que hacer".

grupo salvaje

Título original: The Wild Bunch.

Director: Sam Peckinpah.

Intérpretes: William Holden, Ernest Borgnine, Robert Ryan, Edmond O'Brien, Warren Oates,Jaime Sánchez, Ben Johnson.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Ramón Abello Miñano

GRUPO SALVAJE (1969). Los forajidos de Sam Peckinpah.

grupo salvaje
Nueve soldados se acercan cabalgando a una ciudad. Pasan delante de unos niños que torturan a un escorpión dándoselo de comer a las hormigas. Un predicador amenaza con el infierno a los borrachos. Pronto sus fieles inician un desfile cantando por las calles. Los soldados desmontan y entran en el banco de la ciudad. Son en realidad atracadores, y el gran golpe que esperaban dar se convierte en una trampa, ya que un grupo de cazarrecompensas apostados en las azoteas de los edificios los está esperando para acabar con ellos. Así comienza la encarnizada huida de esta banda, que les llevará hasta México en guerra entre el ejército federal y los hombres de Pancho Villa, nuevamente de vuelta a los Estados Unidos para robar un tren repleto de armas para el ejército que desea derrocar al líder revolucionario, y una vez más al sur, donde encontrarán un trágico y violento destino cuando, por una vez, el honor y la palabra dada valen más que el pillaje y la avaricia.



"Si se mueven, mátalos".

Los días del dorado Oeste hace tiempo que han concluido. El progreso ha terminada por arrinconar un mundo marcado por la violencia y la aventura, un estilo de vida que el cine americano se había complacido en mitificar desde sus orígenes, y que aquí aparece sumido ya en irremisible decadencia. En un Oeste crepuscular, unos personajes cuyo tiempo ha pasado, huyen o vagan en un paisaje cargado de atardeceres. No en vano casi toda la película transcurre en tierras mejicanas (como en "LosProfesionales (1966)" de Richard Brooks), reducto aún de aventureros incapaces de adaptarse a los nuevos tiempos. A lo largo de este exilio (forzoso o necesario), los protagonistas recapitularán sobre su vida y su destino. Por eso, Grupo Salvaje es una reflexión sobre la búsqueda del sentido y de la propia identidad. En ella, los temas recurrentes de Peckinpah alcanzan un dramatismo sobrecogedor: la fidelidad, la traición, la amistad, la independencia, el desarraigo, la épica de los perdedores, la búsqueda de la inocencia perdida. 


grupo salvaje

El film nos propone ese viaje a la libertad que suponía para Peckinpah la frontera de Méjico acompañando a los que, casi, podríamos denominar los últimos forajidos en una aventura sin retorno cargada de nostalgia. En esta cinta se dan cita todos y cada uno de los elementos del "western crepuscular" y eliminado el romanticismo de la edad dorada del genero nos encontramos con un film similar a los "spaghetti western" pero de infinita mejor calidad narrativa, técnica y visual. Peckinpah, como director, era capaz de imprimir en sus personajes fuertes y carismáticas personalidades cargadas de matices y capas solo perceptibles a lo largo de todo su discurso narrativo. Según el propio realizador, la acción no funciona sin los personajes, sin los intérpretes que le dan vida y así encontramos a un eterno y reconocible grupo de veteranos de camino al adiós definitivo en los rostros de William Holden, Ernest Borgnine, Robert Ryan, Ben Johnson y Warren Oates. Sin este sensacional casting no existiría Grupo Salvaje dada la importancia que ellos mismos y sus personajes generan entre el publico.

"Todos soñamos con ser niños otra vez, incluso los peores. Quizás los peores los que más".

El uso de la cámara lenta para diseccionar la acción y la violencia dotan al film de una personalidad única y admirable haciendo destacar de ese modo a una producción visual cuidada, y realista. Todos los elementos fotográficos aparecidos en pantalla denotan minuciosidad y amor por los más ínfimos e indetectables detalles. Lucien Ballard, encargado de la fotografía, realizó un sensacional trabajo al dotar a cada escena de una luz vibrante a la orden de la acción y los responsables en el área de producción visual añadieron los elementos precisos para componer una estampa única capaz de destilar la autenticidad que Peckinpah buscaba en sus films. 


grupo salvaje

La poesía visual y la belleza de su mensaje subyacente con respecto al fin es emotivo y contundente a partes iguales, ya que aunque el espectador sea capaz de encontrar la pureza y la afinidad en los rostros de los últimos de una especie sabe, aunque lo niegue, que los días de estos están contados. La sensibilidad a ritmo del tableteo mortal de las pesadas armas de fuego es la banda sonora de un relato donde es fácil perderse en la violencia para olvidar el ocaso de la libertad. Lo mejor de dos mundos se dan cita en la polvorienta frontera que separa al progreso de tiempos más salvajes y románticos.

"¿Vamos?"
"¿Por qué no?"

Las dos escenas que abren y cierran Grupo salvaje son impresionantes. En ellas se refleja para que han nacido nuestros protagonistas: En la primera actúan según lo han hecho siempre, en la segunda, actúan para redimirse, precisamente, de lo que llevan haciendo toda la vida. La secuencia de los cuatro andando armados hacia la muerte es de las que se quedan en la retina para siempre, en ella vemos como firman su suicidio en un ultimo acto de redención. Se siente el dolor y el desgarro de los protagonistas, se siente la primera y última marcha heroica de Pike, Dutch, Lylye y Tector, se siente la muerte y la sangre en ese decidido caminar. El Apocalipsis se va a desatar…

"Sólo queda hacer lo que hay que hacer".

grupo salvaje

Título original: The Wild Bunch.

Director: Sam Peckinpah.

Intérpretes: William Holden, Ernest Borgnine, Robert Ryan, Edmond O'Brien, Warren Oates,Jaime Sánchez, Ben Johnson.

Trailer:


Escena:


B.S.O.:


Reseña escrita por Ramón Abello Miñano

grupo salvaje
Un viejo borracho irreverente, indisciplinado al que le encantaban las armas de fuego, ése es Sam Peckinpah. El director que fue capaz de encadenar tres clásicos del cine como "Perros depaja (1971)", "La Huida (1972)" y "Pat Garret y Billy el niño (1973)", comenzó su andadura para la televisión en series como "The Rifleman (1958)", "Klondike (1960)" y "The Westerner (1960)", todas ellas con el oeste americano como principal reclamo y género que le dio fama. Peckipah consciente del dominio del western, realizó primero para la Metro Goldwyn Mayer "Duelo en la alta sierra (1962)" y más tarde para la productora Columbia Pictures la exitosa "Mayor Dundee (1964)", en la que se empezó a vislumbra los problemas entre director y productores por hacerse con el montaje definitivo, con repetidas discusiones de postproducción. Pero si existe una película que desvele los gustos y obsesiones de David Samuel Peckinpah, esa sin duda debe ser "Grupo Salvaje". Ubicada en plena revolución Mexicana (1910) "The Wild Bunch" refleja una época de violentas contiendas, en la que unos ladrones deben cruzar la frontera para sobrevivir. Unos ladrones la mayoría ya viejos, alcohólicos y despechados con la sociedad que les rodea, unos forajidos malvados, violentos y machistas que sin embargo mantienen lo único que les mantendrá unidos hasta la muerte...La amistad. Robert Ryan será el "Judas" particular de su antiguo grupo de colegas, persiguiéndolos acompañado de una banda de mercenarios, tan despreciables que hacen parecer a nuestro salvaje grupo de protagonistas como respetables antihéroes pese a su penosa condición de salteadores. 

grupo salvaje

William Holden y Ernest Borgnine destacan de entre el resto de sus colegas tan maliciosos como honorables, tan etílicos como mujeriegos, tan orgullosos e íntegros, que al final después del robo de armas para el depravado general dictador interpretado por Emilio Fernández, alias "El Indio", se rebelarán contra él, debido a una cuestión de compañerismo hacia el más joven del conocido como "El Grupo Salvaje", ultrajado éste por el general por su condición de revolucionario. Entre cabalgadas, pirotecnia, disparos, bromas, risotadas y cantidades ingentes de alcohol y camaradería, nuestro escuadrón de "locos extrovertidos y bruscos" encontrarán un final más que antológico, con un último paseo, todos enfilados, hacia un patíbulo buscando la salvación imposible de un amigo, que hubiera hecho lo mismo que ellos de estar en su situación. El final de "Grupo Salvaje" es toda una eyección de furor y balas, tan sangrienta como memorable. Incluso niños, viejos y mujeres participan de la violencia desatada en una época de revolución, sinsentido y muerte, en la que el pueblo del méxico rural de la época sufre las pérdidas, y solo quedan longevos compañeros pisando los cuerpos de los muertos. La sangre derramada filmada por Sam Peckinpah es distinta a la del resto de sus coetáneos, un plasma escupido como nunca antes se había visto, con un realismo visionado a cámara lenta, dejando clara la manifestación de la muerte a causa de los disparos de las armas de fuego, imágenes en las que Peckinpah fue influido poderosamente por los documentales de caza. Sudor, alcohol, pólvora, honor, frivolidad, sacrificio, picaresca, redención, fuego y muerte en una obra maestra que conviene siempre revisionar, con un poder fílmico que trasciende de generación en generación.

grupo salvaje

Título original: The Wild Bunch.

Director: Sam Peckinpah.

Intérpretes: William Holden, Ernest Borgnine, Robert Ryan, Edmond O'Brien, Warren Oates,Jaime Sánchez, Ben Johnson,

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Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

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grupo salvaje

William Holden y Ernest Borgnine destacan de entre el resto de sus colegas tan maliciosos como honorables, tan etílicos como mujeriegos, tan orgullosos e íntegros, que al final después del robo de armas para el depravado general dictador interpretado por Emilio Fernández, alias "El Indio", se rebelarán contra él, debido a una cuestión de compañerismo hacia el más joven del conocido como "El Grupo Salvaje", ultrajado éste por el general por su condición de revolucionario. Entre cabalgadas, pirotecnia, disparos, bromas, risotadas y cantidades ingentes de alcohol y camaradería, nuestro escuadrón de "locos extrovertidos y bruscos" encontrarán un final más que antológico, con un último paseo, todos enfilados, hacia un patíbulo buscando la salvación imposible de un amigo, que hubiera hecho lo mismo que ellos de estar en su situación. El final de "Grupo Salvaje" es toda una eyección de furor y balas, tan sangrienta como memorable. Incluso niños, viejos y mujeres participan de la violencia desatada en una época de revolución, sinsentido y muerte, en la que el pueblo del méxico rural de la época sufre las pérdidas, y solo quedan longevos compañeros pisando los cuerpos de los muertos. La sangre derramada filmada por Sam Peckinpah es distinta a la del resto de sus coetáneos, un plasma escupido como nunca antes se había visto, con un realismo visionado a cámara lenta, dejando clara la manifestación de la muerte a causa de los disparos de las armas de fuego, imágenes en las que Peckinpah fue influido poderosamente por los documentales de caza. Sudor, alcohol, pólvora, honor, frivolidad, sacrificio, picaresca, redención, fuego y muerte en una obra maestra que conviene siempre revisionar, con un poder fílmico que trasciende de generación en generación.

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Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

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el crepúsculo de los dioses

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Betty: – Pasaste tú.


el crepúsculo de los dioses

Con un estilo Noir, Billy Wilder elabora esta gran crítica, con su peculiar cinismo y acidez, del mundo del cine. Un retrato del cine dentro del cine, basado en la bellísima fotografía en B/N de John F. Seitz el cual sería el encargado de trasladar mediante el empleo de la luz y las sombras esa atmósfera, esa realidad cinematográfica heredada del expresionismo alemán, urbana y sombría, cuya elaboración estética está al servicio de las emociones de los protagonistas, donde la simbología de los objetos presentados alcanza una gran intensidad. El juego de sombras en el interior de la mansión de Norma es capaz de recrear todo un mundo de lujos y recuerdos que atrapa, cautiva y retiene con sorpresa al espectador, sin posibilidad de escape, haciéndonos partícipes del estado de ánimo del guionista Joe. Años más tarde, estando ya arruinado, con un estilo cinematográfico bien distinto, en tecnicolor, volvería a mostrarnos cómo la industria olvida y arroja pronto a la basura todo aquello que deja de dar grandes beneficios. "Fedora (1978)", ha sido considerada por muchos como su legado final y su segundo gran capítulo donde critica sin compasión su amado mundo del cine. El brillante guión fue resultado de la colaboración del tándem Wilder/Charles Brackett –llamados también "Brackett and Wilder, la pareja más feliz de Hollywood". Juntos firmaron trece guiones, entre ellos, grandes clásicos como "Ninotchka (1939)", "Bola de fuego (1941)", "Días sin huella (1945)" y esta obra que resultaría ser su última colaboración. Wilder, recordando sus inicios de guionista para la gran empresa del cine, no deja escapar ni una sola frase sin ironía. Ni un solo diálogo sin doble sentido. Cada plano, cada personaje y cada una de sus acciones suponen una crítica hacia una industria que dejó a sus grandes estrellas, a sus iconos iniciales a un lado para seguir avanzando con las nuevas tecnologías. Dentro de los aspectos técnicos, la idea de comenzar con el plano de Joe Gillis flotando boca abajo resultó ser completamente impactante. Pero al que le tocó ingeniárselas para llevar a cabo la escena y realizarla con los medios disponibles en la época fue al director artístico, John Meehan. Las indicaciones de Wilder fueron precisas:

- "Chico, el plano que quiero es la panorámica de un pescado".


el crepúsculo de los dioses

Quería un plano desde abajo, mostrando tanto el cuerpo de Gillis como a la policía y a los fotógrafos de pie, al borde de la piscina. Meehan experimentó con ello hasta que se le ocurrió la idea de rodar la escena, a través de un espejo en la parte inferior de un tanque de agua, en el estudio. Desde el ángulo de la derecha, la cámara podría tomar la imagen reflejada en el espejo sin tener que introducir una cámara bajo el agua, lo que implicaría costes enormes tanto en dinero como en tiempo. En cuanto a la elección de sus personajes, la relación Norma Desmond/ Max el mayordomo, no deja de ser un retorcido guiño a la realidad. Puso como mayordomo a uno de los grandes pioneros de la dirección, quien encumbró con sus films a la propia Gloria Swanson, todo sea dicho. Tal y como Max hizo con Norma. A lo largo de la cinta aparecen múltiples detalles que pueden y deben considerarse un homenaje a la historia del cine silente. Se nos permite ver en una proyección privada, "La reina Kelly" en una de sus escenas. Se nombra en las conversaciones a la Garbo y a Valentino. Además, cuenta con la particularidad de la aparición en escena de grandes mitos interpretándose a sí mismos. Uno de ellos es Cecil B. DeMille, el personaje más humano, más compasivo y más tierno de la película. Y es que, DeMille, nos deja una escena memorable de su propia carrera e historia al permitirnos acceder, junto con Norma, al plató donde estaba filmando "Sansón y DalilaOtra escena mítica que nos envuelve en una dulce nostalgia, es la de la partida de cartas de viejas glorias del cine de los años veinte, "las figuras de cera": Buster Keaton, Anna Q. Nilsson, H.B. Warner y Hedda Hooper. Con la presencia del gran Buster Keaton, brillante momento donde Buster dice "paso" en el juego. Los propios estudios Paramont alcanzan una gran relevancia, más allá de ser un simple escenario, pasan a ser un personaje más del reparto. Y así, entre escenarios y personajes reales del cine, presenciamos una interesante historia del devenir del cine y del complejo mundo psicológico de los personajes que lo constituyeron.

 “Nadie abandona a una estrella. Por eso es una estrella.”

Una obra magistral, completa y redonda que puede presumir de varios elementos, entre ellos de contar con una de las mejores escenas finales de la historia del cine.


el crepúsculo de los dioses

Título original: Sunset Blvd.

Director: Billy Wilder.

Intérpretes: William HoldenGloria SwansonErich von StroheimNancy OlsonFred ClarkJack WebbLloyd GoughCecil B. DeMilleHedda Hopper.


Trailer:


Escena:




Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

Información complementaria: 

EL CREPÚSCULO DE LOS DIOSES (1950). Billy Wilder y el cine dentro del cine.

el crepúsculo de los dioses
Un cadáver, aparece flotando en una antigua mansión situada en Sunset Boulevard. A su alrededor, toda una pléyade de periodistas y policías.

"Pobre tipo, siempre quiso una piscina….pero el precio resultó ser demasiado alto".

El propio finado se encarga de narrar la historia, con su voz en off y mediante un magnífico flashback, nos adentraremos en un oscuro mundo donde la prioridad no será resolver el asesinato, sino conocer toda una serie de complejos personajes que dan entidad a ese puzzle llamado Hollywood. Una paradójica y amarga descripción de todas las personas, de sus extrañas vidas y del entramado que conforma la famosa industria cinematográfica. Se nos mostrará a una gran estrella del cine mudo, Norma Desmond (Gloria Swanson), ya en su vejez, incapaz de asumir el paso del tiempo, la ausencia de notoriedad, halagos y caprichos que le brindó su antigua fama. Siempre junto a ella, su fiel y abnegado criado, Max von Mayerling, (Erich von Stroheim), y como no, nuestro protagonista, Joe Gillis (William Holden) un escritor de guiones que atraviesa penurias económicas y está apunto de claudicar, de abandonar sus antiguos sueños de triunfar en Hollywood. Todos ellos son personajes que comparten, de muy distinta manera, la sensación de sentirse fracasados. Aunque intenten disimularlo, están dominados por sus miedos. Una narración que intenta despojar de glamour al concepto de éxito en el cine. Ya que todos los personajes, triunfadores o no, con éxitos pasados o anhelando un éxito futuro, siguen sin encontrar lo que realmente les puede hacer felices. La industria del cine vista a través de sus perdedores y su faceta más humana. Durante el relato, magníficamente construido y narrado, se nos muestran dos mundos que conviven bajo un mismo techo. Norma Desmond, con sus grandes pasiones, obsesiones y ego desmedido (icono de narcisismo cinematográfico) es incapaz de asumir el tiempo real y presente. Ella ha ubicado su zona de confort en un pasado melancólico del que se resiste a salir por miedo a comprobar los cambios, los avances técnicos de la industria, la llegada del cine sonoro. Encerrada en su propia burbuja, cuidada y alentada por otro interesante y oscuro personaje, su mayordomo Max.


el crepúsculo de los dioses

"Yo soy grande. Son las películas las que se han hecho pequeñas."

En el polo opuesto, representado otra manera bien distinta de lidiar con el mundo presente, tenemos a un escritor de guiones arruinado que no consigue ningún trabajo que le permita seguir en la industria. Sus amigos sobreviven como pequeños personajes anónimos y terrenales, sin grandes designios que cumplir, pero afanados entusiastas de su trabajo. Personajes como la experta y joven arreglista de guiones Betty, (Nancy Olson), capaz con su sencillez y entusiasmo de hacer aflorar verdaderos sentimientos en nuestro cínico protagonista.

Momento en el que Joe se da cuenta, por fin, que Betty y él se han enamorado:

Joe: – ¿Qué ha pasado?
Betty: – Pasaste tú.


el crepúsculo de los dioses

Con un estilo Noir, Billy Wilder elabora esta gran crítica, con su peculiar cinismo y acidez, del mundo del cine. Un retrato del cine dentro del cine, basado en la bellísima fotografía en B/N de John F. Seitz el cual sería el encargado de trasladar mediante el empleo de la luz y las sombras esa atmósfera, esa realidad cinematográfica heredada del expresionismo alemán, urbana y sombría, cuya elaboración estética está al servicio de las emociones de los protagonistas, donde la simbología de los objetos presentados alcanza una gran intensidad. El juego de sombras en el interior de la mansión de Norma es capaz de recrear todo un mundo de lujos y recuerdos que atrapa, cautiva y retiene con sorpresa al espectador, sin posibilidad de escape, haciéndonos partícipes del estado de ánimo del guionista Joe. Años más tarde, estando ya arruinado, con un estilo cinematográfico bien distinto, en tecnicolor, volvería a mostrarnos cómo la industria olvida y arroja pronto a la basura todo aquello que deja de dar grandes beneficios. "Fedora (1978)", ha sido considerada por muchos como su legado final y su segundo gran capítulo donde critica sin compasión su amado mundo del cine. El brillante guión fue resultado de la colaboración del tándem Wilder/Charles Brackett –llamados también "Brackett and Wilder, la pareja más feliz de Hollywood". Juntos firmaron trece guiones, entre ellos, grandes clásicos como "Ninotchka (1939)", "Bola de fuego (1941)", "Días sin huella (1945)" y esta obra que resultaría ser su última colaboración. Wilder, recordando sus inicios de guionista para la gran empresa del cine, no deja escapar ni una sola frase sin ironía. Ni un solo diálogo sin doble sentido. Cada plano, cada personaje y cada una de sus acciones suponen una crítica hacia una industria que dejó a sus grandes estrellas, a sus iconos iniciales a un lado para seguir avanzando con las nuevas tecnologías. Dentro de los aspectos técnicos, la idea de comenzar con el plano de Joe Gillis flotando boca abajo resultó ser completamente impactante. Pero al que le tocó ingeniárselas para llevar a cabo la escena y realizarla con los medios disponibles en la época fue al director artístico, John Meehan. Las indicaciones de Wilder fueron precisas:

- "Chico, el plano que quiero es la panorámica de un pescado".


el crepúsculo de los dioses

Quería un plano desde abajo, mostrando tanto el cuerpo de Gillis como a la policía y a los fotógrafos de pie, al borde de la piscina. Meehan experimentó con ello hasta que se le ocurrió la idea de rodar la escena, a través de un espejo en la parte inferior de un tanque de agua, en el estudio. Desde el ángulo de la derecha, la cámara podría tomar la imagen reflejada en el espejo sin tener que introducir una cámara bajo el agua, lo que implicaría costes enormes tanto en dinero como en tiempo. En cuanto a la elección de sus personajes, la relación Norma Desmond/ Max el mayordomo, no deja de ser un retorcido guiño a la realidad. Puso como mayordomo a uno de los grandes pioneros de la dirección, quien encumbró con sus films a la propia Gloria Swanson, todo sea dicho. Tal y como Max hizo con Norma. A lo largo de la cinta aparecen múltiples detalles que pueden y deben considerarse un homenaje a la historia del cine silente. Se nos permite ver en una proyección privada, "La reina Kelly" en una de sus escenas. Se nombra en las conversaciones a la Garbo y a Valentino. Además, cuenta con la particularidad de la aparición en escena de grandes mitos interpretándose a sí mismos. Uno de ellos es Cecil B. DeMille, el personaje más humano, más compasivo y más tierno de la película. Y es que, DeMille, nos deja una escena memorable de su propia carrera e historia al permitirnos acceder, junto con Norma, al plató donde estaba filmando "Sansón y DalilaOtra escena mítica que nos envuelve en una dulce nostalgia, es la de la partida de cartas de viejas glorias del cine de los años veinte, "las figuras de cera": Buster Keaton, Anna Q. Nilsson, H.B. Warner y Hedda Hooper. Con la presencia del gran Buster Keaton, brillante momento donde Buster dice "paso" en el juego. Los propios estudios Paramont alcanzan una gran relevancia, más allá de ser un simple escenario, pasan a ser un personaje más del reparto. Y así, entre escenarios y personajes reales del cine, presenciamos una interesante historia del devenir del cine y del complejo mundo psicológico de los personajes que lo constituyeron.

 “Nadie abandona a una estrella. Por eso es una estrella.”

Una obra magistral, completa y redonda que puede presumir de varios elementos, entre ellos de contar con una de las mejores escenas finales de la historia del cine.


el crepúsculo de los dioses

Título original: Sunset Blvd.

Director: Billy Wilder.

Intérpretes: William HoldenGloria SwansonErich von StroheimNancy OlsonFred ClarkJack WebbLloyd GoughCecil B. DeMilleHedda Hopper.


Trailer:


Escena:




Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

Información complementaria: 

sabrina 1954
Sabrina, una humilde adolescente, yace desde lo alto de un árbol contemplando la fiesta que realiza una familia adinerada. En ella se encuentra David Larrabee, un joven vividor aficionado a seducir bellas mujeres y por quien Sabrina suspira y a la vez sufre al ver como su amor hacia él no es correspondido. Su padre (Thomas Fairchild), el chofer de la mencionada familia Larrabee, la envía a París para intentar que olvide a David y de paso hacer de ella una gran cocinera. Dos años después, tras su periplo en tierras parisinas, Sabrina regresa a casa convertida no solo en una especialista en el arte culinario sino hecha una elegante y sofisticada mujer quien atraerá, por fin, la atención de David y  también la de su hermano, Linus Larrabee, un hombre frío, calculador y centrado exclusivamente en el terreno de los negocios. De esta manera, comenzaba la undécima obra del maestro Billy Wilder, una encantadora comedia romántica escrita por el propio Wilder en colaboración con Samuel Taylor ("Topaz (1969)") y Ernest Lehman ("Con la muerte en los talones (1959)"), dos cineastas que también trabajaron junto a Alfred Hitchcock. En ella se emulaba en cierta manera la historia de cenicienta y reflejaba de manera sutil las diferencias habidas entre las diferentes clases sociales. Dicho film estaría formado por un magnífico trío de actores.


sabrina 1954

Estos eran Audrey Hepburn que se consagraba en aquella década, la de los 50, como una popular estrella del séptimo arte, iniciada en gran medida, a su participación en su anterior película "Vacaciones en Roma (1953)", un trabajo que le proporcionaría el único Óscar de su carrera, William Holden ("Grupo salvaje (1969)"), actor que ya había coincidido anteriormente con el realizador en la bélica "Traidor en el infierno (1953)" y el la mítica "El crepúsculo de los dioses (1950)" y que aquí daría vida al seductor David Larrabee y Humphrey Bogart en el papel de su hermano, Linus, una interpretación que le alejaba de su imagen de tipo duro y le haría cambiar del género de cine negro al de la comedia, un género que volvería a tocar al año siguiente bajo la dirección de Michael Curtiz ("Robin de los bosques (1938)") en la divertida "No somos ángeles (1955)".

sabrina 1954

Entre los secundarios también nos encontraríamos con el veterano actor John Williams (visto también ese año en "Crimen perfecto (1954)") como el progenitor de Sabrina. Destacaría en la mencionada obra el buen hacer de Edith Head ("Eva al desnudo (1950)") que con su vestuario llenaría de clase y glamour la estilizada figura de Audrey Hepburn, una labor que le sería recompensada con la obtención de la estatuilla dorada en la ceremonia de los Óscar de aquel año. A mediados de la década de los noventa, Sydney Pollack ("Memorias de África (1985)") realizaría su particular remake sobre la obra de Wilder, un film discreto donde Julia Ormond, Harrison Ford y Greg Kinnear encarnarían los papeles de Sabrina y de los hermanos Larrabee respectivamente. Como curiosidad se comenta que durante el rodaje de la obra hubieron duros enfrentamientos entre Billy Wilder, Humphrey Bogart y William Holden, hasta el extremo que entre éste dos últimos casi se llegan a las manos.

Frase para recordar: "París es para los enamorados, tal vez por esa razón solo estuve 35 minutos".

sabrina 1954sabrina 1954

Director: Billy Wilder.

Intérpretes: Audrey Hepburn, Humphrey Bogart, William Holden, John Williams.

Trailer: 




Escena: 





Información complementaria:
William Holden

Reseña escrita por Jesús Fariña

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SABRINA (1954). El romance de Humphrey Bogart y Audrey Hepburn.

sabrina 1954
Sabrina, una humilde adolescente, yace desde lo alto de un árbol contemplando la fiesta que realiza una familia adinerada. En ella se encuentra David Larrabee, un joven vividor aficionado a seducir bellas mujeres y por quien Sabrina suspira y a la vez sufre al ver como su amor hacia él no es correspondido. Su padre (Thomas Fairchild), el chofer de la mencionada familia Larrabee, la envía a París para intentar que olvide a David y de paso hacer de ella una gran cocinera. Dos años después, tras su periplo en tierras parisinas, Sabrina regresa a casa convertida no solo en una especialista en el arte culinario sino hecha una elegante y sofisticada mujer quien atraerá, por fin, la atención de David y  también la de su hermano, Linus Larrabee, un hombre frío, calculador y centrado exclusivamente en el terreno de los negocios. De esta manera, comenzaba la undécima obra del maestro Billy Wilder, una encantadora comedia romántica escrita por el propio Wilder en colaboración con Samuel Taylor ("Topaz (1969)") y Ernest Lehman ("Con la muerte en los talones (1959)"), dos cineastas que también trabajaron junto a Alfred Hitchcock. En ella se emulaba en cierta manera la historia de cenicienta y reflejaba de manera sutil las diferencias habidas entre las diferentes clases sociales. Dicho film estaría formado por un magnífico trío de actores.


sabrina 1954

Estos eran Audrey Hepburn que se consagraba en aquella década, la de los 50, como una popular estrella del séptimo arte, iniciada en gran medida, a su participación en su anterior película "Vacaciones en Roma (1953)", un trabajo que le proporcionaría el único Óscar de su carrera, William Holden ("Grupo salvaje (1969)"), actor que ya había coincidido anteriormente con el realizador en la bélica "Traidor en el infierno (1953)" y el la mítica "El crepúsculo de los dioses (1950)" y que aquí daría vida al seductor David Larrabee y Humphrey Bogart en el papel de su hermano, Linus, una interpretación que le alejaba de su imagen de tipo duro y le haría cambiar del género de cine negro al de la comedia, un género que volvería a tocar al año siguiente bajo la dirección de Michael Curtiz ("Robin de los bosques (1938)") en la divertida "No somos ángeles (1955)".

sabrina 1954

Entre los secundarios también nos encontraríamos con el veterano actor John Williams (visto también ese año en "Crimen perfecto (1954)") como el progenitor de Sabrina. Destacaría en la mencionada obra el buen hacer de Edith Head ("Eva al desnudo (1950)") que con su vestuario llenaría de clase y glamour la estilizada figura de Audrey Hepburn, una labor que le sería recompensada con la obtención de la estatuilla dorada en la ceremonia de los Óscar de aquel año. A mediados de la década de los noventa, Sydney Pollack ("Memorias de África (1985)") realizaría su particular remake sobre la obra de Wilder, un film discreto donde Julia Ormond, Harrison Ford y Greg Kinnear encarnarían los papeles de Sabrina y de los hermanos Larrabee respectivamente. Como curiosidad se comenta que durante el rodaje de la obra hubieron duros enfrentamientos entre Billy Wilder, Humphrey Bogart y William Holden, hasta el extremo que entre éste dos últimos casi se llegan a las manos.

Frase para recordar: "París es para los enamorados, tal vez por esa razón solo estuve 35 minutos".

sabrina 1954sabrina 1954

Director: Billy Wilder.

Intérpretes: Audrey Hepburn, Humphrey Bogart, William Holden, John Williams.

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William Holden

Reseña escrita por Jesús Fariña

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el coloso en llamas
La década de los años 70 será recordada, entre otras cosas, por ser la etapa de mayor repercusión del denominado género cinematográfico "cine de catástrofes", gracias a películas como "Aeropuerto (1970)", "La aventura del Poseidón" (1972)" o  "Terremoto (1974)" de Mark Robson, todas éstas se trataban de grandes superproducciones norteamericanas hechas principalmente para ganarse la simpatía del público a base de unos espectaculares efectos especiales y sonoros que prevalecían sobre la trama en sí y por contar con un grupo importante de estrellas y actores de renombre cuyos personajes iban a sufrir más de una desgracia y calamidad durante el transcurso de la película. En esta ocasión me centraré en "El coloso en llamas (1974)", una película producida conjuntamente (y primera vez que ocurría este hecho) por dos de grandes productoras hollywoodenses, la Warner Bros y la Twenty Century Fox, y que iba a ser co-dirigida por el irregular John Guillermin (realizador de la interesante "Muerte en el Nilo (1978)" pero del flojo remake "King Kong (1976)" y su posterior y sonrojante secuela titulada "King Kong 2 (1986)") e Irwin Allen (también conocido como el "maestro del desastre", sobrenombre  puesto debido a que produjo una buena cantidad películas televisivas de este género ("Inundación (1976)" y "Fire! (1977)", entre otras) y por la realización de otras películas catastrofistas como fueron "El enjambre (1978)" y "Más allá del Poseidón (1979)"), éste último encargado específicamente en el desarrollo de las escenas de acción. La historia, basada en las novelas "The Tower" de Richard Martin Stern y "The Glass Inferno" de Frank M. Robinson y Thomas N. Scortia (y éstas a su vez inspiradas en el terrible incendio ocurrido en 1972 en San Paulo donde se quemó el "Andraus", un edificio de grandes dimensiones), iba a girar en torno a un mastodóntico rascacielos ("La torre de cristal") de 138 plantas y como un grupo de personas trata de salir de él al producirse un peligroso incendio a causa de un fallo del sistema eléctrico.

el coloso en llamas 1974

Entre el atractivo reparto de actores nos encontraríamos con Paul Newman ("Veredicto final (1982)") como Doug Roberts, el arquitecto que construiría el gigantesco edificio y a Steve McQueen ("Los siete magníficos (1960)") en la piel del jefe de bomberos Mike O´Hallorhan, ambos encarnarían a los héroes de la acción repartiéndose los momentos más peligrosos y tensos del film. Otros nombres a destacar entre la infinidad de caras conocidas que nos regala el film, William Holden ("El crepúsculo de los dioses (1950)") en el papel del promotor del rascacielos (Jim Duncan), Richard Chamberlain ("El pájaro espino") como Simmons, el desastroso e icompetente yerno de éste, Faye Dunaway ("Chinatown (1974)") interpretando a Susan Frankly, la pareja de Doug Roberts y Fred Astaire ("Sombrero de copa (1935)") representando al entrañable timador Harlee Claiborne, un personaje que le iba a dar su única nominación a los Óscar de toda su carrera cinematográfica (sin contar su Óscar honorífico otorgado en el año 1949).

el coloso en llamas 1974

Entre sus escenas hago mención la secuencia donde Doug con una niña agarrada a su espalda intenta bajar por un hierro con peligro de caerse al vacío o el momento del helicóptero que trata de bajar a un grupo de personas atrapadas en un ascensor mientras un valeroso O´Hallorhan sujeta por un brazo a uno de sus compañeros de profesión. Como curiosidad, ante la rivalidad de Paul Newman y Steve McQueen por conseguir mayor protagonismo dentro del film se tuvo que repartir el mismo número de lineas en sus diálogos para evitar malos rollos entre ellos.

Frase para recordar: "Solo puedo pedirle a Dios que me ayude a impedir que esto vuelva a suceder".

el coloso en llamas 1974el coloso en llamas 1974

Título original: The towering inferno.

Directores: John Guillermin e Irwin Allen.

Interpretes: Paul Newman, Steve McQueen, Faye Duneway, William Holden.

Trailer: 


B.S.O.: 



Información complementaria:
Steve McQueen

Reseña escrita por Jesús Fariña

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EL COLOSO EN LLAMAS (1974). Cine de catástrofes en la historia del séptimo arte.

el coloso en llamas
La década de los años 70 será recordada, entre otras cosas, por ser la etapa de mayor repercusión del denominado género cinematográfico "cine de catástrofes", gracias a películas como "Aeropuerto (1970)", "La aventura del Poseidón" (1972)" o  "Terremoto (1974)" de Mark Robson, todas éstas se trataban de grandes superproducciones norteamericanas hechas principalmente para ganarse la simpatía del público a base de unos espectaculares efectos especiales y sonoros que prevalecían sobre la trama en sí y por contar con un grupo importante de estrellas y actores de renombre cuyos personajes iban a sufrir más de una desgracia y calamidad durante el transcurso de la película. En esta ocasión me centraré en "El coloso en llamas (1974)", una película producida conjuntamente (y primera vez que ocurría este hecho) por dos de grandes productoras hollywoodenses, la Warner Bros y la Twenty Century Fox, y que iba a ser co-dirigida por el irregular John Guillermin (realizador de la interesante "Muerte en el Nilo (1978)" pero del flojo remake "King Kong (1976)" y su posterior y sonrojante secuela titulada "King Kong 2 (1986)") e Irwin Allen (también conocido como el "maestro del desastre", sobrenombre  puesto debido a que produjo una buena cantidad películas televisivas de este género ("Inundación (1976)" y "Fire! (1977)", entre otras) y por la realización de otras películas catastrofistas como fueron "El enjambre (1978)" y "Más allá del Poseidón (1979)"), éste último encargado específicamente en el desarrollo de las escenas de acción. La historia, basada en las novelas "The Tower" de Richard Martin Stern y "The Glass Inferno" de Frank M. Robinson y Thomas N. Scortia (y éstas a su vez inspiradas en el terrible incendio ocurrido en 1972 en San Paulo donde se quemó el "Andraus", un edificio de grandes dimensiones), iba a girar en torno a un mastodóntico rascacielos ("La torre de cristal") de 138 plantas y como un grupo de personas trata de salir de él al producirse un peligroso incendio a causa de un fallo del sistema eléctrico.

el coloso en llamas 1974

Entre el atractivo reparto de actores nos encontraríamos con Paul Newman ("Veredicto final (1982)") como Doug Roberts, el arquitecto que construiría el gigantesco edificio y a Steve McQueen ("Los siete magníficos (1960)") en la piel del jefe de bomberos Mike O´Hallorhan, ambos encarnarían a los héroes de la acción repartiéndose los momentos más peligrosos y tensos del film. Otros nombres a destacar entre la infinidad de caras conocidas que nos regala el film, William Holden ("El crepúsculo de los dioses (1950)") en el papel del promotor del rascacielos (Jim Duncan), Richard Chamberlain ("El pájaro espino") como Simmons, el desastroso e icompetente yerno de éste, Faye Dunaway ("Chinatown (1974)") interpretando a Susan Frankly, la pareja de Doug Roberts y Fred Astaire ("Sombrero de copa (1935)") representando al entrañable timador Harlee Claiborne, un personaje que le iba a dar su única nominación a los Óscar de toda su carrera cinematográfica (sin contar su Óscar honorífico otorgado en el año 1949).

el coloso en llamas 1974

Entre sus escenas hago mención la secuencia donde Doug con una niña agarrada a su espalda intenta bajar por un hierro con peligro de caerse al vacío o el momento del helicóptero que trata de bajar a un grupo de personas atrapadas en un ascensor mientras un valeroso O´Hallorhan sujeta por un brazo a uno de sus compañeros de profesión. Como curiosidad, ante la rivalidad de Paul Newman y Steve McQueen por conseguir mayor protagonismo dentro del film se tuvo que repartir el mismo número de lineas en sus diálogos para evitar malos rollos entre ellos.

Frase para recordar: "Solo puedo pedirle a Dios que me ayude a impedir que esto vuelva a suceder".

el coloso en llamas 1974el coloso en llamas 1974

Título original: The towering inferno.

Directores: John Guillermin e Irwin Allen.

Interpretes: Paul Newman, Steve McQueen, Faye Duneway, William Holden.

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Steve McQueen

Reseña escrita por Jesús Fariña

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el crepúsculo de los dioses
Cine dentro del cine es la base de esta imprescindible obra de Billy Wilder (ganadora de 3 Óscars entre ellos mejor guión), donde el realizador cruzaría el destino de las vidas de un fracasado y avispado guionista con una gran estrella olvidada por el mundo cinematográfico. Un crítica realizada con maestría por el gran Billy Wilder sobre la evolución que supuso el cambio del cine mudo al sonoro en la industria cinematográfica y la lucha desesperada, por no decir enfermiza, de las grandes estrellas del celuloide por conseguir la gloria perdida del paso de los años y es que ni todo el dinero del mundo puede conseguir compensar el abandono del cariño del público (en cierta manera lo que hizo Robert Aldrich en la sobresaliente "¿Qué fue de Baby Jane? (1962)" donde retrataba la decadencia de viejas glorias.). El film contaría con la importante baza de Gloria Swanson encarnando de manera excelente el papel de Norma Desmond, una consagrada actriz del cine mudo de carácter egocéntrico que esconde su soledad bajo las paredes de una enorme mansión mientras es protegida por su fiel mayordomo (y ex-marido) donde éste oculta a través de mentiras su cruda realidad.

el crepúsculo de los dioses

También destacaría la participación de William Holden (un actor importante en la historia del cine, con obras tan significativas en su haber como "El puente sobre el río Kwait (1957)", "Grupo salvaje (1969)" o "Nacida ayer (1950)" que fallecería de manera drástica en 1981 en un accidente doméstico) con su papel de vividor y a la vez de marioneta de Norma Desmond. Hago mención la escena final con una trastornada Norma Desmond "disfrutando" de su drástico desenlace. Como curiosidades del film, ver los cameos del legendario Buster Keaton y del director Cecil B. DeMille y la inicial decisión de la productora de elegir a Mae West y Pola Negri para interpretar a Norma Desmond donde ambas rechazaron el papel para suerte de Gloria Swanson.

Frase para recordar:"Yo soy grande. Son las películas las que son pequeñas".

el crepúsculo de los diosesel crepúsculo de los dioses

Título original: Sunset Boulevard.


Director: Billy Wilder.

Intérpretes: William Holden, Gloria Swanson, Nancy Olson, Erich von Stroheim

Trailer: 





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 Gloria Swanson

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EL CREPÚSCULO DE LOS DIOSES (1950). Gloria Swanson es la mítica Norman Desmond.


el crepúsculo de los dioses
Cine dentro del cine es la base de esta imprescindible obra de Billy Wilder (ganadora de 3 Óscars entre ellos mejor guión), donde el realizador cruzaría el destino de las vidas de un fracasado y avispado guionista con una gran estrella olvidada por el mundo cinematográfico. Un crítica realizada con maestría por el gran Billy Wilder sobre la evolución que supuso el cambio del cine mudo al sonoro en la industria cinematográfica y la lucha desesperada, por no decir enfermiza, de las grandes estrellas del celuloide por conseguir la gloria perdida del paso de los años y es que ni todo el dinero del mundo puede conseguir compensar el abandono del cariño del público (en cierta manera lo que hizo Robert Aldrich en la sobresaliente "¿Qué fue de Baby Jane? (1962)" donde retrataba la decadencia de viejas glorias.). El film contaría con la importante baza de Gloria Swanson encarnando de manera excelente el papel de Norma Desmond, una consagrada actriz del cine mudo de carácter egocéntrico que esconde su soledad bajo las paredes de una enorme mansión mientras es protegida por su fiel mayordomo (y ex-marido) donde éste oculta a través de mentiras su cruda realidad.

el crepúsculo de los dioses

También destacaría la participación de William Holden (un actor importante en la historia del cine, con obras tan significativas en su haber como "El puente sobre el río Kwait (1957)", "Grupo salvaje (1969)" o "Nacida ayer (1950)" que fallecería de manera drástica en 1981 en un accidente doméstico) con su papel de vividor y a la vez de marioneta de Norma Desmond. Hago mención la escena final con una trastornada Norma Desmond "disfrutando" de su drástico desenlace. Como curiosidades del film, ver los cameos del legendario Buster Keaton y del director Cecil B. DeMille y la inicial decisión de la productora de elegir a Mae West y Pola Negri para interpretar a Norma Desmond donde ambas rechazaron el papel para suerte de Gloria Swanson.

Frase para recordar:"Yo soy grande. Son las películas las que son pequeñas".

el crepúsculo de los diosesel crepúsculo de los dioses

Título original: Sunset Boulevard.


Director: Billy Wilder.

Intérpretes: William Holden, Gloria Swanson, Nancy Olson, Erich von Stroheim

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 Gloria Swanson

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