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raíces profundas
En el Wyoming de finales del siglo XIX, los colonos agricultores están siendo hostigados por los ganaderos. Se trata de uno de los dos argumentos más arquetípicos sobre el Oeste. El primero es el de los colonos amenazados por los indios; el segundo es éste: la cuestión de las cercas. Los colonos las desean; los ganaderos, no. Shane, basado en una novela del mismo título de Jack Schaefer, es un western clásico, no solo por su contenido, sino por su forma y su estilo. Tiene esa sencillez que resulta perfectamente adecuada para el género. Esa sencillez no le resta ni un ápice a su indudable calidad. El simbolismo es evidente, porque las cercas quieren decir que "se acabaron aquellos tiempos". Cuando la tierra esté repartida ordenadamente en granjas y en ranchos individuales, habrá terminado una nueva era; se habrá vencido al viejo y salvaje Oeste. Shane (Alan Ladd), un pistolero que quiere sentar cabeza y pasar página a un posible pasado de pistolero, se pone del lado de los colonos, sobre todo de Van Heflin, su esposa, Jean Arthur, y su hijo, Brandon de Wilde. Shane está cansado de la violencia que ha conocido y vivido. No quiere volver a caer en ella, pero, provocado por los pistoleros contratados por los ganaderos, dirigidos por Jack Palance, tiene que darles la inevitable lección. Es el eterno tema sobre el personaje del pistolero que quiere redimirse, pero el pasado siempre vuelve en eterno retorno, amenazante, coartando absolutamente, cualquier posibilidad de reinserción. Un centenar de westerns han contado el mismo relato, pero muy pocos lo han hecho como Shane. 

raíces profundas

La violencia, cuando llega por fin, es fundamental, por supuesto; pero también lo es el desarrollo de las relaciones personales y del ambiente: la influencia de Shane sobre el granjero, al que impulsa a hacerse valer; sobre su esposa, a la que atrae de una manera inquietante; y sobre el hijo, que lo admira mientras va perdiendo su inocencia infantil y el carácter del propio Shane, que por poderoso que sea su deseo de cambiar y echar raíces, será siempre un nómada y un solitario. Con guion de A.B. Guthrie, basado en la novela de Jack Schaefer y con una bella fotografía de Loyal Griggs, no en vano se llevó el Oscar a la mejor fotografía, Shane es un buen ejemplo de película del Oeste clásica, de un lado, la historia de un extranjero que aparece del desierto, de la nada y, que ayuda a un grupo de granjeros a vencer a un poderoso ranchero, y luego se vuelve a marchar de la civilización; de otro, porque en el western clásico, el héroe y la sociedad se alinean temporalmente en oposición a los malos que quedan fuera de la sociedad, la cual queda a salvo, acepta al héroe, pero éste renuncia a su estatus social, marchándose fuera de ella, como refleja la escena más icónica y recordada de la película: Shane montando a su caballo y cabalgando hacia una bellísima puesta de sol, se aleja mientras Joey le grita suplicante "Shane, vuelve, vuelve! Te quiero Shane!". La escena de Wilson (Jack Palance) el pistolero a sueldo vestido enteramente de negro, como buen villano que se precie, caminando sobre la madera con el sonido chirriante de las espuelas de sus botas, es otra escena icónica del género. La selección de actores fue impecable, y Alan Ladd, que no solía destacar por la excelencia de sus actuaciones, con su traje de ante marrón, no pudo estar mejor.

raíces profundas

Título original: Shane.

Director: George Stevens.

Intérpretes: Alan Ladd, Van Heflin, Jean Arthur, Jack Palance, Brandon de Wilde.

Trailer:


B.S.O.:



Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

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RAÍCES PROFUNDAS (1953). Alan Ladd es Shane.

raíces profundas
En el Wyoming de finales del siglo XIX, los colonos agricultores están siendo hostigados por los ganaderos. Se trata de uno de los dos argumentos más arquetípicos sobre el Oeste. El primero es el de los colonos amenazados por los indios; el segundo es éste: la cuestión de las cercas. Los colonos las desean; los ganaderos, no. Shane, basado en una novela del mismo título de Jack Schaefer, es un western clásico, no solo por su contenido, sino por su forma y su estilo. Tiene esa sencillez que resulta perfectamente adecuada para el género. Esa sencillez no le resta ni un ápice a su indudable calidad. El simbolismo es evidente, porque las cercas quieren decir que "se acabaron aquellos tiempos". Cuando la tierra esté repartida ordenadamente en granjas y en ranchos individuales, habrá terminado una nueva era; se habrá vencido al viejo y salvaje Oeste. Shane (Alan Ladd), un pistolero que quiere sentar cabeza y pasar página a un posible pasado de pistolero, se pone del lado de los colonos, sobre todo de Van Heflin, su esposa, Jean Arthur, y su hijo, Brandon de Wilde. Shane está cansado de la violencia que ha conocido y vivido. No quiere volver a caer en ella, pero, provocado por los pistoleros contratados por los ganaderos, dirigidos por Jack Palance, tiene que darles la inevitable lección. Es el eterno tema sobre el personaje del pistolero que quiere redimirse, pero el pasado siempre vuelve en eterno retorno, amenazante, coartando absolutamente, cualquier posibilidad de reinserción. Un centenar de westerns han contado el mismo relato, pero muy pocos lo han hecho como Shane. 

raíces profundas

La violencia, cuando llega por fin, es fundamental, por supuesto; pero también lo es el desarrollo de las relaciones personales y del ambiente: la influencia de Shane sobre el granjero, al que impulsa a hacerse valer; sobre su esposa, a la que atrae de una manera inquietante; y sobre el hijo, que lo admira mientras va perdiendo su inocencia infantil y el carácter del propio Shane, que por poderoso que sea su deseo de cambiar y echar raíces, será siempre un nómada y un solitario. Con guion de A.B. Guthrie, basado en la novela de Jack Schaefer y con una bella fotografía de Loyal Griggs, no en vano se llevó el Oscar a la mejor fotografía, Shane es un buen ejemplo de película del Oeste clásica, de un lado, la historia de un extranjero que aparece del desierto, de la nada y, que ayuda a un grupo de granjeros a vencer a un poderoso ranchero, y luego se vuelve a marchar de la civilización; de otro, porque en el western clásico, el héroe y la sociedad se alinean temporalmente en oposición a los malos que quedan fuera de la sociedad, la cual queda a salvo, acepta al héroe, pero éste renuncia a su estatus social, marchándose fuera de ella, como refleja la escena más icónica y recordada de la película: Shane montando a su caballo y cabalgando hacia una bellísima puesta de sol, se aleja mientras Joey le grita suplicante "Shane, vuelve, vuelve! Te quiero Shane!". La escena de Wilson (Jack Palance) el pistolero a sueldo vestido enteramente de negro, como buen villano que se precie, caminando sobre la madera con el sonido chirriante de las espuelas de sus botas, es otra escena icónica del género. La selección de actores fue impecable, y Alan Ladd, que no solía destacar por la excelencia de sus actuaciones, con su traje de ante marrón, no pudo estar mejor.

raíces profundas

Título original: Shane.

Director: George Stevens.

Intérpretes: Alan Ladd, Van Heflin, Jean Arthur, Jack Palance, Brandon de Wilde.

Trailer:


B.S.O.:



Reseña escrita por Marilyn Rodríguez

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los profesionales
Dentro del género del western hay directores que se destacan aunque solamente realicen una o tres películas del género, como fue el caso del director de esta obra maestra del género: Richard Brooks. Cada una de sus películas erran imprevisibles, eléctricas y desbordantes, porque te permitían disfrutarlas una vez al año como si nunca las hubieras visto. Este western crepuscular lo tiene todo: grandes diálogos, grandes personajes que llenan la pantalla tanto con su presencia como con sus diálogos llenos de ingenio y decepción vital y humana. Muestra a una serie de personajes desencantados de la vida embarcados en un viaje geográficos por las áridas tierras mexicanas analizando su propio interior para encontrar las nueva motivaciones que le haga ver porque están dentro de una aventura peligrosa. Bajo una apariencia liviana "Los Profesionales" oculta un trayecto amargo y terrible que le da la vuelta al género para retratar el doloroso marco de unas amistades traicionadas. A través de sus hechos y de sus palabras, los personajes hablan de las amistades que ahora son parte del pasado, los sueños que fueron más allá del peligro, del amor por una vida infinita llena de pequeños momentos de ida y de vuelta en donde todo vale ya sea por dinero o por lealtad. La película está llena de grandes momentos como el tiroteo entre los hombres de Jack Palance y el personaje de Burt Lancaster en paisaje desolado mientras disertan a gritos sobre el sentido de la revolución. O como Lee Marvin demuestra que ellos son mejores que aquellos que se creen mejores por estar una posición social más alta. Un western crepuscular en más alto sentido de la palabra que queda resumido en estas palabras que pronuncia uno de los personajes: "Nos quedamos porque nos enamoramos. Nos vamos porque nos desencantamos. Regresamos porque nos sentimos solos. Morimos porque es inevitable. Son ustedes unos hijos de puta. Sí, señor, pero lo nuestro es de nacimiento y, sin embargo, usted se ha hecho a sí mismo". Vean esta película si aman el cine porque con ella descubrirán que el género es la ropa que puede guardar en su interior obras cinematográficas que llenan nuestras vidas.


los profesionales



Título original: The professionals.

Director: Richard Brooks.


Intérpretes: Lee Marvin, Burt Lancaster, Robert Ryan, Claudia Cardinale, Jack Palance.

Trailer: 


Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Victoriano Javier Santana Cabrera

Información complementaria:

LOS PROFESIONALES (1966). Los mercenarios de Richard Brooks.

los profesionales
Dentro del género del western hay directores que se destacan aunque solamente realicen una o tres películas del género, como fue el caso del director de esta obra maestra del género: Richard Brooks. Cada una de sus películas erran imprevisibles, eléctricas y desbordantes, porque te permitían disfrutarlas una vez al año como si nunca las hubieras visto. Este western crepuscular lo tiene todo: grandes diálogos, grandes personajes que llenan la pantalla tanto con su presencia como con sus diálogos llenos de ingenio y decepción vital y humana. Muestra a una serie de personajes desencantados de la vida embarcados en un viaje geográficos por las áridas tierras mexicanas analizando su propio interior para encontrar las nueva motivaciones que le haga ver porque están dentro de una aventura peligrosa. Bajo una apariencia liviana "Los Profesionales" oculta un trayecto amargo y terrible que le da la vuelta al género para retratar el doloroso marco de unas amistades traicionadas. A través de sus hechos y de sus palabras, los personajes hablan de las amistades que ahora son parte del pasado, los sueños que fueron más allá del peligro, del amor por una vida infinita llena de pequeños momentos de ida y de vuelta en donde todo vale ya sea por dinero o por lealtad. La película está llena de grandes momentos como el tiroteo entre los hombres de Jack Palance y el personaje de Burt Lancaster en paisaje desolado mientras disertan a gritos sobre el sentido de la revolución. O como Lee Marvin demuestra que ellos son mejores que aquellos que se creen mejores por estar una posición social más alta. Un western crepuscular en más alto sentido de la palabra que queda resumido en estas palabras que pronuncia uno de los personajes: "Nos quedamos porque nos enamoramos. Nos vamos porque nos desencantamos. Regresamos porque nos sentimos solos. Morimos porque es inevitable. Son ustedes unos hijos de puta. Sí, señor, pero lo nuestro es de nacimiento y, sin embargo, usted se ha hecho a sí mismo". Vean esta película si aman el cine porque con ella descubrirán que el género es la ropa que puede guardar en su interior obras cinematográficas que llenan nuestras vidas.


los profesionales



Título original: The professionals.

Director: Richard Brooks.


Intérpretes: Lee Marvin, Burt Lancaster, Robert Ryan, Claudia Cardinale, Jack Palance.

Trailer: 


Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Victoriano Javier Santana Cabrera

Información complementaria:

batman
Unos jovencitos Bob Kane y Bill Finger idearon en el año 39 bajo el encargo de la casa de cómics de D.C el crear a un héroe que alcanzara en popularidad al superhéroe que se había creado un año antes "Superman". El éxito fue tal que 20 años después el héroe de la capa negra había pasado a la televisión con el protagonismo del recordado Adam West. Incluso la revista comunista rusa "Pravda" habló de Batman diciendo que era un héroe que mataba a sus enemigos con elegancia y distinción (admirable para un capitalista). Trancurrieron los años y la productora Warner Bros tanteó a directores como Joe Dante y actores como Bill Murray con la idea de llevar a Batman al cine. Hasta que se tomó la decisión de contratar a modo de asesor al creador del hombre murciélago (Bob Kane) y poniendo en la dirección del proyecto cinematográfico a un joven con un particularísimo estilo visual demostrado en cortos como "Vincent (1982)" y "Frankenweenie (1984)" y más tarde con los films "La gran aventura de Pee-Wee (1985)" y sobre todo "Bitelchús (1988)". El fenómeno Batman iniciaba así su andadura y una vez terminado el rodaje, la abrumadora campaña publicitaria con el signo ovalado del mamífero alado bajo un fondo dorado acabó calando muy hondo en el niño que una vez fui. 


batman

La elección de Michael Keaton para vestir el traje y la capa negra de héroe (que no superhéroe) fue cuanto menos sorprendente para todos. La elección de "Tim" fue cuestionada por los productores de la Warner, pero Keaton demostró que su capacidad para enfundarse el disfraz de atormentado héroe oscuro de complicada psicología convirtiéndose en millonario filántropo de día y justiciero implacable de noche era un gran acierto para contribuir al éxito. El siguiente reto era encontrar al enemigo del héroe de negro...que Bob Kane se encargó de solucionar alegando: -Para hacer de Joker, ¿Por qué no contratamos al loco ese de "El Resplandor"?-. En aquel momento no se me ocurre mayor "puntería" que la introducción de un Jack Nicholson majestuoso y adecuado loco desfigurado pintado en el que destaca su mueca de risa eterna que hacía de la esquizofrenia y el miedo sus fundamentos para su villano "El Joker". 


batman


Si a todo esto añadimos la participación de la belleza de Kim Basinger (sustituyendo a Sean Young por la caída de ésta de un caballo), la veteranía actoral de Jack Palance, Pat Hingle, Michael Gough y Billy Dee Williams, "el duende musical" heróico de Danny Elfman y la profesionalidad artística de Burton, Batman se levantó como un blockbuster inmenso y espectacular. Con una factura plástica sombría y gótica (el diseño de producción de Anton Furst y Peter Young ganó el Óscar), el Batman de 1989 estaba plagado de calles sucias, corrupción y muerte que servían de baluarte arquitectónico a enormes rascacielos. Las encorvadas gárgolas asisten inertes al pérfido plan del Joker para acabar con todos los ciudadanos Gothamitas que el perturbado pintado degusta en un delirio de muerte tomada a risa en lo que él a su manera entiende como un pasatiempo en forma de arte. En el año 89 Batman se convirtió en la décima película más taquillera de la historia


batman


La obra de Tim Burton con su calculada campaña publicitaria, el sello todavía desdibujado del cineasta, la profesionalidad de Michael Keaton y sobretodo el Joker de Nicholson contribuyeron a la notoriedad. El Joker por su parte robaba el protagonismo absoluto a toda la película llegando al punto de decir: -¿Qué clase de mundo es éste en el que un estúpido disfrazado de murciélago me roba la publicidad?- o soltando frases destacadas e imborrables de la talla de:-¿Has bailado con el demonio a la luz de la luna?... Le pregunto siempre éso a mis víctimas-. Batman-Keaton intenta ponerse a la altura de las circunstancias comentando a su amada una frase antológica y dejándole claro que quizá él no sea demasiado normal pero el mundo tampoco lo es antes de enfrentarse al malvado payaso demoníaco. A mi edad el recuerdo de Batman en sus inicios cinematográficos es imborrable. La "Batmanía" se había puesto en marcha con multitud de elementos de merchandising: Camisetas, juguetes, videojuegos, productos alimenticios, e incluso preservativos y un sinfín de elementos más. Kane y Finger crearon a Batman inspirándose en una mezcla de "El Zorro" que protagonizó Douglas Fairbanks en la década 20 y los esbozos de Leonardo Da Vinci, que entendió en su genio que los humanos para poder volar teníamos que parecernos al único mamífero volador: El Murciélago. Con el Batman de Burton comienza el mito del éxito.


batman


Director: Tim Burton.

Intérpretes: Michael KeatonJack NicholsonKim BasingerRobert WuhlPat HingleBilly Dee WilliamsMichael GoughJack Palance.


Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

Información complementaria:

BATMAN (1989). El vengador de Gotham.

batman
Unos jovencitos Bob Kane y Bill Finger idearon en el año 39 bajo el encargo de la casa de cómics de D.C el crear a un héroe que alcanzara en popularidad al superhéroe que se había creado un año antes "Superman". El éxito fue tal que 20 años después el héroe de la capa negra había pasado a la televisión con el protagonismo del recordado Adam West. Incluso la revista comunista rusa "Pravda" habló de Batman diciendo que era un héroe que mataba a sus enemigos con elegancia y distinción (admirable para un capitalista). Trancurrieron los años y la productora Warner Bros tanteó a directores como Joe Dante y actores como Bill Murray con la idea de llevar a Batman al cine. Hasta que se tomó la decisión de contratar a modo de asesor al creador del hombre murciélago (Bob Kane) y poniendo en la dirección del proyecto cinematográfico a un joven con un particularísimo estilo visual demostrado en cortos como "Vincent (1982)" y "Frankenweenie (1984)" y más tarde con los films "La gran aventura de Pee-Wee (1985)" y sobre todo "Bitelchús (1988)". El fenómeno Batman iniciaba así su andadura y una vez terminado el rodaje, la abrumadora campaña publicitaria con el signo ovalado del mamífero alado bajo un fondo dorado acabó calando muy hondo en el niño que una vez fui. 


batman

La elección de Michael Keaton para vestir el traje y la capa negra de héroe (que no superhéroe) fue cuanto menos sorprendente para todos. La elección de "Tim" fue cuestionada por los productores de la Warner, pero Keaton demostró que su capacidad para enfundarse el disfraz de atormentado héroe oscuro de complicada psicología convirtiéndose en millonario filántropo de día y justiciero implacable de noche era un gran acierto para contribuir al éxito. El siguiente reto era encontrar al enemigo del héroe de negro...que Bob Kane se encargó de solucionar alegando: -Para hacer de Joker, ¿Por qué no contratamos al loco ese de "El Resplandor"?-. En aquel momento no se me ocurre mayor "puntería" que la introducción de un Jack Nicholson majestuoso y adecuado loco desfigurado pintado en el que destaca su mueca de risa eterna que hacía de la esquizofrenia y el miedo sus fundamentos para su villano "El Joker". 


batman


Si a todo esto añadimos la participación de la belleza de Kim Basinger (sustituyendo a Sean Young por la caída de ésta de un caballo), la veteranía actoral de Jack Palance, Pat Hingle, Michael Gough y Billy Dee Williams, "el duende musical" heróico de Danny Elfman y la profesionalidad artística de Burton, Batman se levantó como un blockbuster inmenso y espectacular. Con una factura plástica sombría y gótica (el diseño de producción de Anton Furst y Peter Young ganó el Óscar), el Batman de 1989 estaba plagado de calles sucias, corrupción y muerte que servían de baluarte arquitectónico a enormes rascacielos. Las encorvadas gárgolas asisten inertes al pérfido plan del Joker para acabar con todos los ciudadanos Gothamitas que el perturbado pintado degusta en un delirio de muerte tomada a risa en lo que él a su manera entiende como un pasatiempo en forma de arte. En el año 89 Batman se convirtió en la décima película más taquillera de la historia


batman


La obra de Tim Burton con su calculada campaña publicitaria, el sello todavía desdibujado del cineasta, la profesionalidad de Michael Keaton y sobretodo el Joker de Nicholson contribuyeron a la notoriedad. El Joker por su parte robaba el protagonismo absoluto a toda la película llegando al punto de decir: -¿Qué clase de mundo es éste en el que un estúpido disfrazado de murciélago me roba la publicidad?- o soltando frases destacadas e imborrables de la talla de:-¿Has bailado con el demonio a la luz de la luna?... Le pregunto siempre éso a mis víctimas-. Batman-Keaton intenta ponerse a la altura de las circunstancias comentando a su amada una frase antológica y dejándole claro que quizá él no sea demasiado normal pero el mundo tampoco lo es antes de enfrentarse al malvado payaso demoníaco. A mi edad el recuerdo de Batman en sus inicios cinematográficos es imborrable. La "Batmanía" se había puesto en marcha con multitud de elementos de merchandising: Camisetas, juguetes, videojuegos, productos alimenticios, e incluso preservativos y un sinfín de elementos más. Kane y Finger crearon a Batman inspirándose en una mezcla de "El Zorro" que protagonizó Douglas Fairbanks en la década 20 y los esbozos de Leonardo Da Vinci, que entendió en su genio que los humanos para poder volar teníamos que parecernos al único mamífero volador: El Murciélago. Con el Batman de Burton comienza el mito del éxito.


batman


Director: Tim Burton.

Intérpretes: Michael KeatonJack NicholsonKim BasingerRobert WuhlPat HingleBilly Dee WilliamsMichael GoughJack Palance.


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Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

Información complementaria:

los profesionales 1966
Henry "Rico" Fardan, un militar experto en la estrategia militar y en el manejo de armas, Bill Dorworth, un mujeriego experto en explosivos, Hans Enrengard, un ex-soldado de caballería y gran entendido de caballos y Jacob Sharp, un hábil rastreador y explorador de territorios y experto en el tiro con rifle y en el tiro con arco formarían un grupo de mercenarios contratados por un rico ganadero (Joe Grant) para que rescatasen a su esposa (Maria Grant) de las garras de un sanguinario bandido y ex-revolucionario mexicano llamado Jesús Raza. Sin dudas nos encontramos con uno de los grandes western que nos traería la década de los años 60 (junto los films de Sergio Leone, entre ellos la mítica trilogía del dólar, y el "Grupo salvaje (1968)" de Sam Pekinpah, un film, éste último, que guardaría cierta similitud con el título que centro en esta reseña). La obra en cuestión, dirigida por Richard Brooks ("Los hermanos Karamazov (1958)") y basada en la novela "A mule for the marquesa" de Frank O´Rourke, se caracterizaría especialmente por contar con un extraordinario plantel de actores (Lee Marvin ("Doce del patíbulo (1967)"), Burt Lancaster ("El halcón y la flecha (1950)", Jack Palance ("Raíces profundas (1953)", Robert Ryan ("Conspiración de silencio (1955)"), Woody Strode ("El sargento negro (1960)", siendo estos dos últimos los que, bajo mi opinión, el realizador no supo sacar mayor partido a sus personajes, y una exuberante Claudia Cardinale que dos años más tarde volvería a tocar de nuevo el género del Oeste con la magna obra de Sergio Leone "Hasta que llegó su hora (1968)") y por combinar eficazmente trepidantes escenas de acción con otras secuencias más tranquilas pero compuestas de ingeniosos diálogos.

los profesionales 1966

Tampoco tenemos que olvidarnos de la perfeccionista fotografía de Conrad Hall ("American beauty (1999)"), clave en retratar la belleza de los planos exteriores del film, y en la maravillosa partitura musical a cargo de Maurice Jarre, padre del también músico Jean-Michel Jarre y célebre compositor reconocido especialmente por sus trabajos musicales en las obras de David Lean y es que con él conseguiría los 3 Óscar que obtuvo durante su carrera cinematográfica ("Lawrence de Arabia"(1962)", "Doctor Zhivago (1965)" y "Pasaje a la India (1984)"). Entre las escenas habría que recordar el asesinato a sangre fría a cargo de Raza a unos ocupantes de un tren y el dialogo final de cierto tono idealista que mantienen Burt Lancaster y Jack Palance.

los profesionales 1966

Como curiosidad, Richard Brooks con este film iba a ser nominado en los Óscar de aquel año por partida doble, tanto como mejor director como en la categoría de mejor guión adaptado, una situación que ya había vivido 8 años atrás con "La gata sobre el tejado de Zinc (1958)" y nuevamente en el año 1967 con el thriller "A sangre fría", eso si, en ninguna de las tres ocasiones conseguiría llevarse la preciada estatuilla dorada. También se comenta, como detalle anecdótico, que Richard Brooks tuvo más que un quebradero de cabeza con el bueno de Lee Marvin y su tremenda afición al alcohol, y es que el actor participaría en muchas escenas con un par de copas de más, impidiéndole estar en plenas condiciones para realizarla.

Frase para recordar: "Cuando el tiroteo termina, los muertos se entierran y los políticos entran en acción. Y el resultado es siempre igual, una causa perdida".

los profesionales 1966los profesionales 1966

Título original: The professionals.

Director: Richard Brooks.

Intérpretes: Lee Marvin, Burt Lancaster, Robert Ryan, Claudia Cardinale, Jack Palance.

Trailer: 


Escena: 


B.S.O.: 




Información complementaria:
Claudia Cardinale

Reseña escrita por Jesús Fariña

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LOS PROFESIONALES (1966). El western de Richard Brooks.

los profesionales 1966
Henry "Rico" Fardan, un militar experto en la estrategia militar y en el manejo de armas, Bill Dorworth, un mujeriego experto en explosivos, Hans Enrengard, un ex-soldado de caballería y gran entendido de caballos y Jacob Sharp, un hábil rastreador y explorador de territorios y experto en el tiro con rifle y en el tiro con arco formarían un grupo de mercenarios contratados por un rico ganadero (Joe Grant) para que rescatasen a su esposa (Maria Grant) de las garras de un sanguinario bandido y ex-revolucionario mexicano llamado Jesús Raza. Sin dudas nos encontramos con uno de los grandes western que nos traería la década de los años 60 (junto los films de Sergio Leone, entre ellos la mítica trilogía del dólar, y el "Grupo salvaje (1968)" de Sam Pekinpah, un film, éste último, que guardaría cierta similitud con el título que centro en esta reseña). La obra en cuestión, dirigida por Richard Brooks ("Los hermanos Karamazov (1958)") y basada en la novela "A mule for the marquesa" de Frank O´Rourke, se caracterizaría especialmente por contar con un extraordinario plantel de actores (Lee Marvin ("Doce del patíbulo (1967)"), Burt Lancaster ("El halcón y la flecha (1950)", Jack Palance ("Raíces profundas (1953)", Robert Ryan ("Conspiración de silencio (1955)"), Woody Strode ("El sargento negro (1960)", siendo estos dos últimos los que, bajo mi opinión, el realizador no supo sacar mayor partido a sus personajes, y una exuberante Claudia Cardinale que dos años más tarde volvería a tocar de nuevo el género del Oeste con la magna obra de Sergio Leone "Hasta que llegó su hora (1968)") y por combinar eficazmente trepidantes escenas de acción con otras secuencias más tranquilas pero compuestas de ingeniosos diálogos.

los profesionales 1966

Tampoco tenemos que olvidarnos de la perfeccionista fotografía de Conrad Hall ("American beauty (1999)"), clave en retratar la belleza de los planos exteriores del film, y en la maravillosa partitura musical a cargo de Maurice Jarre, padre del también músico Jean-Michel Jarre y célebre compositor reconocido especialmente por sus trabajos musicales en las obras de David Lean y es que con él conseguiría los 3 Óscar que obtuvo durante su carrera cinematográfica ("Lawrence de Arabia"(1962)", "Doctor Zhivago (1965)" y "Pasaje a la India (1984)"). Entre las escenas habría que recordar el asesinato a sangre fría a cargo de Raza a unos ocupantes de un tren y el dialogo final de cierto tono idealista que mantienen Burt Lancaster y Jack Palance.

los profesionales 1966

Como curiosidad, Richard Brooks con este film iba a ser nominado en los Óscar de aquel año por partida doble, tanto como mejor director como en la categoría de mejor guión adaptado, una situación que ya había vivido 8 años atrás con "La gata sobre el tejado de Zinc (1958)" y nuevamente en el año 1967 con el thriller "A sangre fría", eso si, en ninguna de las tres ocasiones conseguiría llevarse la preciada estatuilla dorada. También se comenta, como detalle anecdótico, que Richard Brooks tuvo más que un quebradero de cabeza con el bueno de Lee Marvin y su tremenda afición al alcohol, y es que el actor participaría en muchas escenas con un par de copas de más, impidiéndole estar en plenas condiciones para realizarla.

Frase para recordar: "Cuando el tiroteo termina, los muertos se entierran y los políticos entran en acción. Y el resultado es siempre igual, una causa perdida".

los profesionales 1966los profesionales 1966

Título original: The professionals.

Director: Richard Brooks.

Intérpretes: Lee Marvin, Burt Lancaster, Robert Ryan, Claudia Cardinale, Jack Palance.

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Claudia Cardinale

Reseña escrita por Jesús Fariña

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el desprecio
Con la erudición cinéfila y literaria a las que nos tiene acostumbrados desde su clamoroso debut con "Al final de la escapada (1960)", el realizador más emblemático de la "nouvelle vague", en su cuarta película, nos propone de un modo más lineal (desde el punto de vista narrativo) que en otras ocasiones, una apasionante reflexión acerca de la integridad a la hora de hacer cine y al mismo tiempo un desgarrador retrato sobre un matrimonio en descomposición debido al repentino desprecio que siente ella por él. Se trata de la pareja formada por el escritor y guionista Paul Javal (excelente Michel Piccoli) y su joven esposa Camille (una sensual Brigitte Bardot, fotogénico exponente de la belleza en estado puro, que supo reconducir Godard de una manera muy especial hacia sus intereses y objetivos). Un ejercicio sin duda doloroso para el realizador francés, pues, pese a que el guión parte de un texto de Alberto Moravia, aquél pasaba por un trance similar con su musa en pantalla y fuera de ella, Anna Karina, que cristalizaría en el anuncio del divorcio en diciembre de 1964. El rodaje de una adaptación de "La Odisea" de Homero en Cinecittá y en la isla de Capri, dirigida por Fritz Lang, configura el marco en el que se mueven los personajes de esta sensacional película, dividida en tres piezas claramente delimitadas y subrayadas por la excelente banda sonora de George Delerue, que constituye otro acto de amor de Godard hacia aquellos maestros que realizaron importantes obras para el cine estadounidense en la década anterior y que en los años 60 del siglo XX mal vivían en una industria que se venía abajo, devorada por la televisión (esos realizadores están perfectamente representados por la figura del anciano Fritz Lang).

el desprecio

El primer tercio muestra el conflicto de la historia. Comienza con una excelente secuencia que recorre el escultural cuerpo de Camille (filmada, curiosamente, a instancia del productor estadounidense Joseph E. Levine, pero de atinado encaje en el engranje del film) quien le pregunta a su esposo si ama cada parte de su escultural cuerpo. Pasamos a los estudios del cine "Cinecittá" de Roma, donde se pone en relieve la autenticidad de un director que nada tiene que demostrar (sensacional Fritz Lang, interpretándose a sí mismo). El descontento del productor estadounidense Jeremy Prokosch (Jack Palance) con el metraje filmado por el maestro alemán, no sólo provocará una violenta discusión entre ambos, sino el fichaje de Paul, escritor teatral en horas bajas, para que organice una reescritura del guión, cosa que acepta exclusivamente por un suculento cheque (el productor lo extiende despóticamente sobre la espalda inclinada de una de sus bellas asistentes después de afirmar "cuando oigo la palabra cultura saco mi talonario de cheques"), que le permitirá terminar de pagar el apartamento que comparte con su preciosa mujer.

el desprecio

El arte sucumbe ante el poder del capital, sin la menos integridad. Prokosch comenzará por interesarse por Camille, la cual espera una reacción de su esposo que no termina por llegar, lo que genera un fatal desencanto en la joven, que se sentirá "entregada" al todopoderoso productor estadounidense. El segundo bloque transcurre en el apartamento del matrimonio Javal, donde Godard muestra de un modo magistral el desdén de Camille hacia su esposo y el profundo desamor que ya siente hacia él. El uso del color (la toalla blanca que le envuelve a él, al modo romano, la roja que la envuelve a ella, el contraste entre los tonos que invaden el mobiliario del piso), de los espacios (el tránsito de los actores de una habitación a otra, donde se juega de manera precisa con la entrada y salida de ambos del encuadre), de los diálogos, la naturalidad de los actores...convierte a este acto en una especie de operístico punto de vista de la ruptura sentimental.

el desprecio

El tercer segmento tiene lugar en la isla de Capri. En ella se encuentra la Villa Malaparte, la mansión del productor norteamericano. La disposición arquitectónica de la edificación y en particular las inmensas escaleras de acceso a la diáfana azotea, con vistas hacia al mar y al horizonte, la convierten en una especie de "pila funeraria" del cine y del amor verdadero. En este tercer segmento confluyen la infidelidad de Camille, que precede a la muerte de ésta y Jeremy en un accidente de tráfico. Tal circunstancia permitirá a Lang terminar de rodar en plena libertad creativa, su visión del viaje de Ulises. Será precisamente una secuencia de rodaje la que pondrá fin a este visión crepuscular del cine, enraizada con el cuestionamiento de los mitos-pilares de la civilización occidental.

Frase para recordar: "Cada mañana para ganarme el pan voy al mercado, donde venden mentiras y, lleno de esperanza, hago cola junto a otros vendedores...".

el desprecioel desprecio

Título original: Le Mépris.

Director: Jean Luc Godard.

Intérpretes: Brigitte Bardot, Jack Palance, Michel Piccoli, Fritz Lang, Georgia Moll.

Trailer: 



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Brigitte Bardot

Reseña escrita por Manuel García de Mesa

EL DESPRECIO (1963). Un clásico de Jean Luc Godard.

el desprecio
Con la erudición cinéfila y literaria a las que nos tiene acostumbrados desde su clamoroso debut con "Al final de la escapada (1960)", el realizador más emblemático de la "nouvelle vague", en su cuarta película, nos propone de un modo más lineal (desde el punto de vista narrativo) que en otras ocasiones, una apasionante reflexión acerca de la integridad a la hora de hacer cine y al mismo tiempo un desgarrador retrato sobre un matrimonio en descomposición debido al repentino desprecio que siente ella por él. Se trata de la pareja formada por el escritor y guionista Paul Javal (excelente Michel Piccoli) y su joven esposa Camille (una sensual Brigitte Bardot, fotogénico exponente de la belleza en estado puro, que supo reconducir Godard de una manera muy especial hacia sus intereses y objetivos). Un ejercicio sin duda doloroso para el realizador francés, pues, pese a que el guión parte de un texto de Alberto Moravia, aquél pasaba por un trance similar con su musa en pantalla y fuera de ella, Anna Karina, que cristalizaría en el anuncio del divorcio en diciembre de 1964. El rodaje de una adaptación de "La Odisea" de Homero en Cinecittá y en la isla de Capri, dirigida por Fritz Lang, configura el marco en el que se mueven los personajes de esta sensacional película, dividida en tres piezas claramente delimitadas y subrayadas por la excelente banda sonora de George Delerue, que constituye otro acto de amor de Godard hacia aquellos maestros que realizaron importantes obras para el cine estadounidense en la década anterior y que en los años 60 del siglo XX mal vivían en una industria que se venía abajo, devorada por la televisión (esos realizadores están perfectamente representados por la figura del anciano Fritz Lang).

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El primer tercio muestra el conflicto de la historia. Comienza con una excelente secuencia que recorre el escultural cuerpo de Camille (filmada, curiosamente, a instancia del productor estadounidense Joseph E. Levine, pero de atinado encaje en el engranje del film) quien le pregunta a su esposo si ama cada parte de su escultural cuerpo. Pasamos a los estudios del cine "Cinecittá" de Roma, donde se pone en relieve la autenticidad de un director que nada tiene que demostrar (sensacional Fritz Lang, interpretándose a sí mismo). El descontento del productor estadounidense Jeremy Prokosch (Jack Palance) con el metraje filmado por el maestro alemán, no sólo provocará una violenta discusión entre ambos, sino el fichaje de Paul, escritor teatral en horas bajas, para que organice una reescritura del guión, cosa que acepta exclusivamente por un suculento cheque (el productor lo extiende despóticamente sobre la espalda inclinada de una de sus bellas asistentes después de afirmar "cuando oigo la palabra cultura saco mi talonario de cheques"), que le permitirá terminar de pagar el apartamento que comparte con su preciosa mujer.

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El arte sucumbe ante el poder del capital, sin la menos integridad. Prokosch comenzará por interesarse por Camille, la cual espera una reacción de su esposo que no termina por llegar, lo que genera un fatal desencanto en la joven, que se sentirá "entregada" al todopoderoso productor estadounidense. El segundo bloque transcurre en el apartamento del matrimonio Javal, donde Godard muestra de un modo magistral el desdén de Camille hacia su esposo y el profundo desamor que ya siente hacia él. El uso del color (la toalla blanca que le envuelve a él, al modo romano, la roja que la envuelve a ella, el contraste entre los tonos que invaden el mobiliario del piso), de los espacios (el tránsito de los actores de una habitación a otra, donde se juega de manera precisa con la entrada y salida de ambos del encuadre), de los diálogos, la naturalidad de los actores...convierte a este acto en una especie de operístico punto de vista de la ruptura sentimental.

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El tercer segmento tiene lugar en la isla de Capri. En ella se encuentra la Villa Malaparte, la mansión del productor norteamericano. La disposición arquitectónica de la edificación y en particular las inmensas escaleras de acceso a la diáfana azotea, con vistas hacia al mar y al horizonte, la convierten en una especie de "pila funeraria" del cine y del amor verdadero. En este tercer segmento confluyen la infidelidad de Camille, que precede a la muerte de ésta y Jeremy en un accidente de tráfico. Tal circunstancia permitirá a Lang terminar de rodar en plena libertad creativa, su visión del viaje de Ulises. Será precisamente una secuencia de rodaje la que pondrá fin a este visión crepuscular del cine, enraizada con el cuestionamiento de los mitos-pilares de la civilización occidental.

Frase para recordar: "Cada mañana para ganarme el pan voy al mercado, donde venden mentiras y, lleno de esperanza, hago cola junto a otros vendedores...".

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Título original: Le Mépris.

Director: Jean Luc Godard.

Intérpretes: Brigitte Bardot, Jack Palance, Michel Piccoli, Fritz Lang, Georgia Moll.

Trailer: 



B.S.O.: 



Información complementaria:
Brigitte Bardot

Reseña escrita por Manuel García de Mesa

raíces profundas
La llegada de un pistolero (Shane) a un pueblo de granjeros sería la única esperanza de salvación de una familia que sufre la amenaza de un terrateniente y sus hombres, los cuáles tratarían por todos los medios de apoderarse de sus tierras al igual que a la del resto de habitantes de la zona. De esta manera comenzaría este estimulante western dirigido por el polivalente George Stevens ("Un lugar en el sol (1951)") donde basándose en la novela homónima de Jack Schaefer (de otro de sus relatos sobre el lejano Oeste también surgiría la entretenida "Monte Walsh (1970)"), el realizador nos mostraría, aparte de todos los ingredientes típicos en este género cinematográficos (venganzas, duelos entre pistoleros, grandes paisajes...), el interesante detalle de presentar la figura del héroe a través de la mirada inocente de un niño. Hombres de principios y leales a sus raíces, un triángulo amoroso (aunque no se refleja abiertamente podemos descubrir la atracción que siente la mujer del granjero hacia Shane) y la lucha sin piedad entre ganaderos sin escrúpulos y granjeros honrados serían otros de los temas expuestos durante la trama de película. Sin llegar a la calidad de las obras de John Ford y Howard Hawks, el film de Stevens posee de las virtudes suficientes y esa magia especial del cine clásico (a pesar de la cierta simplicidad e ingenuidad que presenta el conjunto total de la obra) que hace de este título una película atractiva para cualquier buen aficionado al western norteamericano.

raíces profundas

El héroe del film estaría representado por Alan Ladd ("La dalia azul (1946)"), actor que formaría junto a Veronica Lake una de las parejas míticas del celuloide y que aquí con su personaje de Shane, el pistolero defensor de los débiles y el hombre atrapado por su pasado, conseguiría su papel más reconocido y valorado durante toda su carrera profesional. Van Heflin (el Athos de "Los tres mosqueteros (1948)" de George Sidney) como el orgulloso granjero Joe Starrett, Emilie Meyer ("Senderos de gloria (1957)") como el terrateniente Rufus Ryker, Jack Palance (siempre con sus habituales personajes de villano) representando al peligroso y rápido pistolero Jack Wilson y la actriz Jean Arthur ("Caballero sin espada (1939)"), en su última aparición en la gran pantalla, como esposa de Joe Starret completarían el reparto principal de actores. Tampoco querría pasarme por alto la presencia de Brandon de Wilde ("La última bala (1957)") con su genial interpretación de Joey Starret (el carismático hijo de la familia protagonista), un actor que nos dejaría a la pronta edad de 30 años a causa de un desgraciado accidente de tráfico.

raíces profundas

Entre sus escenas me quedaría con las dos grandes peleas vistas en el film (tanto la que se produce en el bar de Grafton donde Alan Ladd tendrá que versélas con los hombres de Rufus Ryker o la que mantienen Shane y Joe Starrett, donde el pistolero intenta evitar a toda costa de que el granjero sea presa de una emboscada) y con ese emotivo momento final donde el pequeño Joey grita el nombre de Shane mientras éste se aleja hacia el horizonte. Como en todo buen western que se precie debe de haber una buena fotografía que resalte los paisajes del salvaje Oeste al igual que una buena banda sonora que ponga ambiente musical a dichas imágenes, en este caso el film  cumple con creces esos dos elementos gracias al magnífico trabajo del director de fotografía Loyal Griggs ("Los diez mandamientos (1956)") y la conmovedora composición musical de Victor Young ("El hombre tranquilo (1952)"), una bella partitura que sorprendentemente no sería nominada a los Óscar en la ceremonia de aquel año. En la década de los años ochenta Clint Eastwood realizaría su particular remake, sin llegar a ser una copia exacta, sobre la obra con la notable "El jinete pálido (1985)". Como curiosidad, los papeles de Shane y Joe Starret iban a ser interpretados inicialmente por Montgomery Clift y William Holden pero éstos, para suerte de Alan Ladd y Van Heflin, no llegarían a buen puerto.

Frase para recordar: "El hombre que se acostumbra a ser buen observador llegará siempre donde se proponga".

Raíces profundasRaíces profundas

Título original: Shane.

Director: George Stevens.

Intérpretes: Alan Ladd, Van Heflin, Jean Arthur, Jack Palance, Brandon de Wilde.


Trailer: 


Escena: 


B.S.O.: 


Información complementaria:
Jean Arthur

Reseña escrita por Jesús Fariña 

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RAÍCES PROFUNDAS (1953). Un pistolero llamado Alan Ladd.

raíces profundas
La llegada de un pistolero (Shane) a un pueblo de granjeros sería la única esperanza de salvación de una familia que sufre la amenaza de un terrateniente y sus hombres, los cuáles tratarían por todos los medios de apoderarse de sus tierras al igual que a la del resto de habitantes de la zona. De esta manera comenzaría este estimulante western dirigido por el polivalente George Stevens ("Un lugar en el sol (1951)") donde basándose en la novela homónima de Jack Schaefer (de otro de sus relatos sobre el lejano Oeste también surgiría la entretenida "Monte Walsh (1970)"), el realizador nos mostraría, aparte de todos los ingredientes típicos en este género cinematográficos (venganzas, duelos entre pistoleros, grandes paisajes...), el interesante detalle de presentar la figura del héroe a través de la mirada inocente de un niño. Hombres de principios y leales a sus raíces, un triángulo amoroso (aunque no se refleja abiertamente podemos descubrir la atracción que siente la mujer del granjero hacia Shane) y la lucha sin piedad entre ganaderos sin escrúpulos y granjeros honrados serían otros de los temas expuestos durante la trama de película. Sin llegar a la calidad de las obras de John Ford y Howard Hawks, el film de Stevens posee de las virtudes suficientes y esa magia especial del cine clásico (a pesar de la cierta simplicidad e ingenuidad que presenta el conjunto total de la obra) que hace de este título una película atractiva para cualquier buen aficionado al western norteamericano.

raíces profundas

El héroe del film estaría representado por Alan Ladd ("La dalia azul (1946)"), actor que formaría junto a Veronica Lake una de las parejas míticas del celuloide y que aquí con su personaje de Shane, el pistolero defensor de los débiles y el hombre atrapado por su pasado, conseguiría su papel más reconocido y valorado durante toda su carrera profesional. Van Heflin (el Athos de "Los tres mosqueteros (1948)" de George Sidney) como el orgulloso granjero Joe Starrett, Emilie Meyer ("Senderos de gloria (1957)") como el terrateniente Rufus Ryker, Jack Palance (siempre con sus habituales personajes de villano) representando al peligroso y rápido pistolero Jack Wilson y la actriz Jean Arthur ("Caballero sin espada (1939)"), en su última aparición en la gran pantalla, como esposa de Joe Starret completarían el reparto principal de actores. Tampoco querría pasarme por alto la presencia de Brandon de Wilde ("La última bala (1957)") con su genial interpretación de Joey Starret (el carismático hijo de la familia protagonista), un actor que nos dejaría a la pronta edad de 30 años a causa de un desgraciado accidente de tráfico.

raíces profundas

Entre sus escenas me quedaría con las dos grandes peleas vistas en el film (tanto la que se produce en el bar de Grafton donde Alan Ladd tendrá que versélas con los hombres de Rufus Ryker o la que mantienen Shane y Joe Starrett, donde el pistolero intenta evitar a toda costa de que el granjero sea presa de una emboscada) y con ese emotivo momento final donde el pequeño Joey grita el nombre de Shane mientras éste se aleja hacia el horizonte. Como en todo buen western que se precie debe de haber una buena fotografía que resalte los paisajes del salvaje Oeste al igual que una buena banda sonora que ponga ambiente musical a dichas imágenes, en este caso el film  cumple con creces esos dos elementos gracias al magnífico trabajo del director de fotografía Loyal Griggs ("Los diez mandamientos (1956)") y la conmovedora composición musical de Victor Young ("El hombre tranquilo (1952)"), una bella partitura que sorprendentemente no sería nominada a los Óscar en la ceremonia de aquel año. En la década de los años ochenta Clint Eastwood realizaría su particular remake, sin llegar a ser una copia exacta, sobre la obra con la notable "El jinete pálido (1985)". Como curiosidad, los papeles de Shane y Joe Starret iban a ser interpretados inicialmente por Montgomery Clift y William Holden pero éstos, para suerte de Alan Ladd y Van Heflin, no llegarían a buen puerto.

Frase para recordar: "El hombre que se acostumbra a ser buen observador llegará siempre donde se proponga".

Raíces profundasRaíces profundas

Título original: Shane.

Director: George Stevens.

Intérpretes: Alan Ladd, Van Heflin, Jean Arthur, Jack Palance, Brandon de Wilde.


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Reseña escrita por Jesús Fariña 

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