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sólo ante el peligro
Will Kane (Gary Cooper), ha sido el honrado sheriff durante muchos años de un pequeño pueblo del viejo Oeste llamado Hadleyville. Pero al contraer matrimonio con una bella joven procedente del Este, Amy (Grace Kelly), decide apostar por una vida más segura y abandonar su trabajo para instalarse como comerciante en otros asentamientos más civilizados y urbanitas. Sin embargo, tras finalizar la ceremonia de boda y antes de que los enamorados puedan iniciar su propia luna de miel, llega al pueblo la noticia de que un despiadado criminal, Miller (Ian MacDonald), atrapado por Kane años atrás y que juró venganza en su juicio, acaba de salir de prisión. La noticia atemoriza a todo el pueblo y crea un dilema en nuestro protagonista que debe decidir entre partir rápidamente con su reciente esposa y huir del peligro dejando al pueblo sin ninguna figura de autoridad hasta que llegue el nuevo Sheriff al día siguiente. Todos somos testigos del desembarco en la estación de tren de la antigua banda de pistoleros del villano, compuesta por tres forajidos, los cuales inician la tensa espera que pone en alerta a todos los habitantes del pequeño pueblo. Inicialmente, Kane y su esposa abandonan el pueblo preocupados fundamentalmente por su propia seguridad. Sin embargo, el sentido del deber y el peso de la responsabilidad inclinará la balanza y determinará el destino de Will Kane. 

sólo ante el peligro

Nadie apoya su decisión, la consideran demasiado arriesgada e inútil. Su propia esposa Amy lo amenazará con partir en el tren del mediodía, el mismo que llegará al pueblo trayendo al forajido vengativo. Pese a no contar con ningún apoyo y recibir diferentes presiones, decepciones y desencuentros con personas que consideraba grandes amigos, seguirá empecinado en mantener su labor de sheriff hasta el final. Todos le volverán la espalda, excepto su antigua amante Helen Ramírez (Katy Jurado). Zinnemann dirige esta peculiar historia de western, con la ayuda del productor Stanley Kramer y del guionista Carl Foreman, el cual en septiembre de 1951, durante su rodaje tuvo que presentarse ante el Comité Parlamentario sobre Actividades Antiamericanas. Como se negó a brindar información, pasó a integrar las listas negras. Por tanto, es fácil entender que sea una alegoría de la propia situación personal de su guionista. La situación particular vivida por el sheriff se va narrando en tiempo real con un planteamiento más propio de una cinta de suspense que de un western. Zinnemann, consigue mantener la tensión haciendo que el espectador imagine la violencia que se avecina y para ello cuenta con objetos simbólicos que transmiten un mensaje aterrador, como el plano que muestra la silla vacía desde donde el condenado amenazó de muerte a Kane, la presencia en las vías del tren de tres pistoleros esperando a que el reloj marque las doce en punto del mediodía y la llegada del tren y, especialmente simbólico, es la presentación discontinua pero permanente del reloj marcando las horas, los minutos, los segundos que parecen describir una muerte anunciada de un hombre. Una figura de autoridad que ha dedicado años en mantener la ley en un pequeño asentamiento de colonos, los cuales son descritos como olvidadizos, desagradecidos, y pseudorrazonadores de una cobardía que no tiene más explicación que el propio egoísmo humano y la falta de solidaridad. 

sólo ante el peligro

Durante la mayor parte del metraje, la trama avanza sin tiroteos, sin ninguna escena de acción en espacios abiertos, algo inusual en los westerns. El relato va describiendo las diferentes excusas que busca cada individuo para no afrontar sus propios miedos y miserias. La fuerza dramática de la música de Dimitri Tiomkin apoya dos elementos fundamentales: al protagonista, dándole mayor profundidad a la interpretación de Gary Cooper, y al suspense creado gracias a la colaboración del montador Elmo Williams que supo convertir una película del oeste en una historia de suspense a contrarreloj. Fue él quien tuvo la idea de que la película durara exactamente lo mismo que la acción del film, es decir, 84 minutos. Para indicarlo insertó una serie de planos de un reloj que iba avanzando en tiempo real y que además provocaba una tensión en aumento ante la llegada de la hora del ataque. Dimitri Tiomkin era por entonces uno de los autores más respetados de Hollywood. Había destacado junto al director Frank Capra en títulos como "Juan Nadie (1941)" o "¡Qué bello es vivir! (1946)" o al lado de Alfred Hitchcock en "La sombra de una duda (1943)". También había compuesto música para alguna película del oeste como "Duelo al sol (1946)". Pero Tiomkin tenía en mente una idea nueva, quería comenzar la película con una balada cantada que acompañara las primeras imágenes y los títulos de crédito, algo que hasta entonces no se había hecho nunca. Contrató los servicios del cantante de country Tex Ritter y se puso a ensayar con la letra de la canción, la cual avanzaba al espectador la historia que iba a presenciar en la película. Era una canción melancólica en la que el protagonista rogaba a su esposa que no le abandonara. Una canción que describía a un hombre roto por el dolor pero firme en su decisión de enfrentarse a su destino pese a que nadie quisiera acompañarle en ese trance. 

sólo ante el peligro

Había sido compuesta para guitarra, acordeón y novacord, una especie de sintetizador primitivo que simulaba el trote de un caballo. Pero Tiomkin hizo algo más que adornar los títulos de crédito con esta canción, la convirtió en el centro mismo de la banda sonora. Así, la melodía, ya sea de forma cantada o instrumental en diferentes variaciones, suena repetidas veces a lo largo de toda la película. A diferencia de muchos westerns anteriores, el subrayado musical es bastante más abundante en "Solo ante el peligro". La música está presente en 70 de los 84 minutos que dura el film. En muchas secuencias es el elemento que sostiene toda la acción. La puesta en escena es muy correcta y sobria gracias a la excelente fotografía de Floyd Crosby, capaz de transmitir tanto con sus primeros planos de los rostros como en el último tramo del esperado tiroteo. La ansiada escena de acción final trae grandes sorpresas bajo la manga y lo hace en parte gracias a unos encuadres fotográficos excelentes. La actuación de Gary Cooper es colosal, manteniendo un rostro grave y sereno con una mezcla de pena y desencanto que resulta ideal para el personaje. En una de las escenas finales donde se nos muestra la soledad de Kane, comienza con un primer plano del rostro del protagonista para abrirse posteriormente en un gran plano que muestra todo el pueblo vacío, polvoriento y silencioso. Su actitud final, casi un icono del cine, dignifica aún más la defensa de sus principios. Estamos ante un western diferente, una sólida narración con una única escena final de acción y que mantiene un ritmo de suspense casi terrorífico gracias a la magistral dirección de Zinneman, un gran montaje, la banda sonora innovadora de Tiomkin y la excelente fotografía de Floyd Crosby. Zinneman un año más tarde firmaría su gran obra "De aquí a la eternidad (1953)" contando con el mismo maestro de fotografía Floyd Crosby, relatando todo un alegato frente a la violencia dentro del propio ejército en un soberbio melodrama coral de grandes pasiones humanas.

sólo ante el peligro

Título original: High Noon.

Director: Fred Zinnemann.

Intérpretes: Gary Cooper, Grace Kelly, Thomas Mitchell, Lloyd Bridges, Katy Jurado, Lee Van Cleef, Otto Kruger, Lon Chaney Jr.

Trailer:


Escena:  


B.S.O.:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

SÓLO ANTE EL PELIGRO (1952). Gary Cooper frente a una banda de pistoleros.

sólo ante el peligro
Will Kane (Gary Cooper), ha sido el honrado sheriff durante muchos años de un pequeño pueblo del viejo Oeste llamado Hadleyville. Pero al contraer matrimonio con una bella joven procedente del Este, Amy (Grace Kelly), decide apostar por una vida más segura y abandonar su trabajo para instalarse como comerciante en otros asentamientos más civilizados y urbanitas. Sin embargo, tras finalizar la ceremonia de boda y antes de que los enamorados puedan iniciar su propia luna de miel, llega al pueblo la noticia de que un despiadado criminal, Miller (Ian MacDonald), atrapado por Kane años atrás y que juró venganza en su juicio, acaba de salir de prisión. La noticia atemoriza a todo el pueblo y crea un dilema en nuestro protagonista que debe decidir entre partir rápidamente con su reciente esposa y huir del peligro dejando al pueblo sin ninguna figura de autoridad hasta que llegue el nuevo Sheriff al día siguiente. Todos somos testigos del desembarco en la estación de tren de la antigua banda de pistoleros del villano, compuesta por tres forajidos, los cuales inician la tensa espera que pone en alerta a todos los habitantes del pequeño pueblo. Inicialmente, Kane y su esposa abandonan el pueblo preocupados fundamentalmente por su propia seguridad. Sin embargo, el sentido del deber y el peso de la responsabilidad inclinará la balanza y determinará el destino de Will Kane. 

sólo ante el peligro

Nadie apoya su decisión, la consideran demasiado arriesgada e inútil. Su propia esposa Amy lo amenazará con partir en el tren del mediodía, el mismo que llegará al pueblo trayendo al forajido vengativo. Pese a no contar con ningún apoyo y recibir diferentes presiones, decepciones y desencuentros con personas que consideraba grandes amigos, seguirá empecinado en mantener su labor de sheriff hasta el final. Todos le volverán la espalda, excepto su antigua amante Helen Ramírez (Katy Jurado). Zinnemann dirige esta peculiar historia de western, con la ayuda del productor Stanley Kramer y del guionista Carl Foreman, el cual en septiembre de 1951, durante su rodaje tuvo que presentarse ante el Comité Parlamentario sobre Actividades Antiamericanas. Como se negó a brindar información, pasó a integrar las listas negras. Por tanto, es fácil entender que sea una alegoría de la propia situación personal de su guionista. La situación particular vivida por el sheriff se va narrando en tiempo real con un planteamiento más propio de una cinta de suspense que de un western. Zinnemann, consigue mantener la tensión haciendo que el espectador imagine la violencia que se avecina y para ello cuenta con objetos simbólicos que transmiten un mensaje aterrador, como el plano que muestra la silla vacía desde donde el condenado amenazó de muerte a Kane, la presencia en las vías del tren de tres pistoleros esperando a que el reloj marque las doce en punto del mediodía y la llegada del tren y, especialmente simbólico, es la presentación discontinua pero permanente del reloj marcando las horas, los minutos, los segundos que parecen describir una muerte anunciada de un hombre. Una figura de autoridad que ha dedicado años en mantener la ley en un pequeño asentamiento de colonos, los cuales son descritos como olvidadizos, desagradecidos, y pseudorrazonadores de una cobardía que no tiene más explicación que el propio egoísmo humano y la falta de solidaridad. 

sólo ante el peligro

Durante la mayor parte del metraje, la trama avanza sin tiroteos, sin ninguna escena de acción en espacios abiertos, algo inusual en los westerns. El relato va describiendo las diferentes excusas que busca cada individuo para no afrontar sus propios miedos y miserias. La fuerza dramática de la música de Dimitri Tiomkin apoya dos elementos fundamentales: al protagonista, dándole mayor profundidad a la interpretación de Gary Cooper, y al suspense creado gracias a la colaboración del montador Elmo Williams que supo convertir una película del oeste en una historia de suspense a contrarreloj. Fue él quien tuvo la idea de que la película durara exactamente lo mismo que la acción del film, es decir, 84 minutos. Para indicarlo insertó una serie de planos de un reloj que iba avanzando en tiempo real y que además provocaba una tensión en aumento ante la llegada de la hora del ataque. Dimitri Tiomkin era por entonces uno de los autores más respetados de Hollywood. Había destacado junto al director Frank Capra en títulos como "Juan Nadie (1941)" o "¡Qué bello es vivir! (1946)" o al lado de Alfred Hitchcock en "La sombra de una duda (1943)". También había compuesto música para alguna película del oeste como "Duelo al sol (1946)". Pero Tiomkin tenía en mente una idea nueva, quería comenzar la película con una balada cantada que acompañara las primeras imágenes y los títulos de crédito, algo que hasta entonces no se había hecho nunca. Contrató los servicios del cantante de country Tex Ritter y se puso a ensayar con la letra de la canción, la cual avanzaba al espectador la historia que iba a presenciar en la película. Era una canción melancólica en la que el protagonista rogaba a su esposa que no le abandonara. Una canción que describía a un hombre roto por el dolor pero firme en su decisión de enfrentarse a su destino pese a que nadie quisiera acompañarle en ese trance. 

sólo ante el peligro

Había sido compuesta para guitarra, acordeón y novacord, una especie de sintetizador primitivo que simulaba el trote de un caballo. Pero Tiomkin hizo algo más que adornar los títulos de crédito con esta canción, la convirtió en el centro mismo de la banda sonora. Así, la melodía, ya sea de forma cantada o instrumental en diferentes variaciones, suena repetidas veces a lo largo de toda la película. A diferencia de muchos westerns anteriores, el subrayado musical es bastante más abundante en "Solo ante el peligro". La música está presente en 70 de los 84 minutos que dura el film. En muchas secuencias es el elemento que sostiene toda la acción. La puesta en escena es muy correcta y sobria gracias a la excelente fotografía de Floyd Crosby, capaz de transmitir tanto con sus primeros planos de los rostros como en el último tramo del esperado tiroteo. La ansiada escena de acción final trae grandes sorpresas bajo la manga y lo hace en parte gracias a unos encuadres fotográficos excelentes. La actuación de Gary Cooper es colosal, manteniendo un rostro grave y sereno con una mezcla de pena y desencanto que resulta ideal para el personaje. En una de las escenas finales donde se nos muestra la soledad de Kane, comienza con un primer plano del rostro del protagonista para abrirse posteriormente en un gran plano que muestra todo el pueblo vacío, polvoriento y silencioso. Su actitud final, casi un icono del cine, dignifica aún más la defensa de sus principios. Estamos ante un western diferente, una sólida narración con una única escena final de acción y que mantiene un ritmo de suspense casi terrorífico gracias a la magistral dirección de Zinneman, un gran montaje, la banda sonora innovadora de Tiomkin y la excelente fotografía de Floyd Crosby. Zinneman un año más tarde firmaría su gran obra "De aquí a la eternidad (1953)" contando con el mismo maestro de fotografía Floyd Crosby, relatando todo un alegato frente a la violencia dentro del propio ejército en un soberbio melodrama coral de grandes pasiones humanas.

sólo ante el peligro

Título original: High Noon.

Director: Fred Zinnemann.

Intérpretes: Gary Cooper, Grace Kelly, Thomas Mitchell, Lloyd Bridges, Katy Jurado, Lee Van Cleef, Otto Kruger, Lon Chaney Jr.

Trailer:


Escena:  


B.S.O.:


Reseña escrita por Bárbara Valera Bestard

la muerte tenía un precio
Al éxito de con "Por un puñado de dólares (1964)" adaptando el "Yojimbo (1961)" de Akira Kurosawa, cambiando los samuráis por vaqueros, le siguió en el camino trazado por Sergio Leone en su espagueti-western "La muerte tenía un precio", remarcando y subrayando de nuevo su ambientación de pólvora, sudor, polvo, saliva, caras curtidas por el sol y sus icónicos personajes genialmente dibujados y acompañados de los silbidos rítmicos y sonidos del personal y admirable Ennio Morricone. Clint Eastwood aumentó su leyenda metido nuevamente en la piel de un vaquero, de pocas palabras pero tan expeditivo y estupendamente desafiante como en toda su trilogía del hombre sin nombre. La entrada en el pueblo con la tormenta que se desencadena en forma de lluvia a la vez que él desencadena otra en el bar, acabando con todos a base de carácter de masculinidad y virilidad... La manera que tiene de utilizar una sola mano, sólo para golpear y la otra sólo para disparar es digna de esos héroes que destacan con alguna particularidad tan curiosa como letal. -¿Qué nos jugábamos?-. -El Pellejo-. Así es el cazarrecompensas "El Manco". Por otro lado aparece "'El Coronel", experimentado cazarrecompensas con indumentaria negra, que da la impresión de estar de luto de manera perpetua por la cantidad de forajidos que mata, cuyos métodos son tan efectivos como los de Eastwood, pero con un incentivo basado en la venganza personal. Y por último está "El Indio", asesino, perturbado y loco del crimen que en el desafío a su "Judas" particular compone un duelo en una derruida iglesia que me resulta tan atractivo como inquietante.

la muerte tenía un precio

En "Por un puñado de dólares", los primeros planos, las miradas, la música melódica de "nana" salida del reloj de bolsillo e interrumpida por otra armonía de órgano, es tan chocante como las imágenes tan características de Leone, que inspirarían de una manera totalmente reconocida a Tarantino y todo su cine. En "La muerte tenia un precio" el poncho de Eastwood seguía acumulando posos de suciedad, experiencia y maestría para su callado y penetrante vaquero fumador. El ennegracido Lee Van Cleef daba continuidad a un actor legendario del oeste y Gian María Volonte exprimía al máximo su villano tosco, bruto y desalmado. Los tres se enfrentarán en el antológico desafío a tres bandas con 2 personajes frente a frente, que deberán solucionar su rencilla personal del pasado mientras el otro vigila y controla la situación, al igual que en el film de Sergio Corbucci "Salario para matar (1968)", y que Leone aumentaría y reinterpretaría a su manera en otro desafío a 3 en "El bueno, el feo y el malo (1966)" tocando la cima del subgénero y bautizada por Tarantino como la mejor película de la historia, que tuvo en su antecesora un reflejo de la genialidad y buen hacer con clase y distinción con el manco, el coronel , el indio y su muerte que tenía un precio. El precio de la fama de uno de los films españoles coproducido por Alemania e Italia más taquilleros de la historia de Europa en aquella época.

la muerte tenía un precio


Título original: Per qualche dollaro in più.

Director: Sergio Leone.

Intérpretes: Clint Eastwood, Lee Van Cleef, Gian María Volonté, Luigi Pistilli, Mara Krup,Roberto Camardiel.


Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

LA MUERTE TENÍA UN PRECIO (1965). Clint Eastwood en el clásico de Leone.

la muerte tenía un precio
Al éxito de con "Por un puñado de dólares (1964)" adaptando el "Yojimbo (1961)" de Akira Kurosawa, cambiando los samuráis por vaqueros, le siguió en el camino trazado por Sergio Leone en su espagueti-western "La muerte tenía un precio", remarcando y subrayando de nuevo su ambientación de pólvora, sudor, polvo, saliva, caras curtidas por el sol y sus icónicos personajes genialmente dibujados y acompañados de los silbidos rítmicos y sonidos del personal y admirable Ennio Morricone. Clint Eastwood aumentó su leyenda metido nuevamente en la piel de un vaquero, de pocas palabras pero tan expeditivo y estupendamente desafiante como en toda su trilogía del hombre sin nombre. La entrada en el pueblo con la tormenta que se desencadena en forma de lluvia a la vez que él desencadena otra en el bar, acabando con todos a base de carácter de masculinidad y virilidad... La manera que tiene de utilizar una sola mano, sólo para golpear y la otra sólo para disparar es digna de esos héroes que destacan con alguna particularidad tan curiosa como letal. -¿Qué nos jugábamos?-. -El Pellejo-. Así es el cazarrecompensas "El Manco". Por otro lado aparece "'El Coronel", experimentado cazarrecompensas con indumentaria negra, que da la impresión de estar de luto de manera perpetua por la cantidad de forajidos que mata, cuyos métodos son tan efectivos como los de Eastwood, pero con un incentivo basado en la venganza personal. Y por último está "El Indio", asesino, perturbado y loco del crimen que en el desafío a su "Judas" particular compone un duelo en una derruida iglesia que me resulta tan atractivo como inquietante.

la muerte tenía un precio

En "Por un puñado de dólares", los primeros planos, las miradas, la música melódica de "nana" salida del reloj de bolsillo e interrumpida por otra armonía de órgano, es tan chocante como las imágenes tan características de Leone, que inspirarían de una manera totalmente reconocida a Tarantino y todo su cine. En "La muerte tenia un precio" el poncho de Eastwood seguía acumulando posos de suciedad, experiencia y maestría para su callado y penetrante vaquero fumador. El ennegracido Lee Van Cleef daba continuidad a un actor legendario del oeste y Gian María Volonte exprimía al máximo su villano tosco, bruto y desalmado. Los tres se enfrentarán en el antológico desafío a tres bandas con 2 personajes frente a frente, que deberán solucionar su rencilla personal del pasado mientras el otro vigila y controla la situación, al igual que en el film de Sergio Corbucci "Salario para matar (1968)", y que Leone aumentaría y reinterpretaría a su manera en otro desafío a 3 en "El bueno, el feo y el malo (1966)" tocando la cima del subgénero y bautizada por Tarantino como la mejor película de la historia, que tuvo en su antecesora un reflejo de la genialidad y buen hacer con clase y distinción con el manco, el coronel , el indio y su muerte que tenía un precio. El precio de la fama de uno de los films españoles coproducido por Alemania e Italia más taquilleros de la historia de Europa en aquella época.

la muerte tenía un precio


Título original: Per qualche dollaro in più.

Director: Sergio Leone.

Intérpretes: Clint Eastwood, Lee Van Cleef, Gian María Volonté, Luigi Pistilli, Mara Krup,Roberto Camardiel.


Trailer:


Escena:


B.S.O.:



Reseña escrita por Cristóbal Jiménez

el bueno, el feo y el malo
Con el spaguetti-western surgiría de nuevo el gusto por ver cine del Oeste, un género ya gastado a principios de la década de los 60 y donde el público había perdido el interés por ver filmes de este tipo, ya que sus películas tendían a repetir hasta la saciedad historias donde el pistolero "bueno" se enfrentaba al pistolero "malo" de turno, siempre resaltando en demasía la bondad frente la maldad de cada uno de sus personajes. Con el spaguetti-western se aplica un radical lavado de cara sobre este género cinematográfico, ofreciéndonos un Oeste más salvaje y violento del que nos tenía acostumbrados hasta el momento, presentándonos héroes (bueno, mejor dicho antihéroes) menos bondadosos en cuanto a ayudar al prójimo y más egoístas en el plano de conseguir sus objetivos. Los villanos son pistoleros rudos al que no les tiembla el pulso a la hora de apretar el gatillo de sus revólveres. Un cambio de imagen que chocaba con la suavizada e inocente acción de los western procedentes del territorio norteamericano que habían gustado mucho en su momento pero que en los años 60 parecían demasiados ingenuos en cuestión de su tratamiento.

el bueno, el feo y el malo

Hubieron realizadores como Sergio Corbucci ("Django (1966)"), Ducci Tessari ("Una pistola para Ringo (1965)") o Enzo G. Castellari ("Mátalos y vuelve (1968)") pero fue Sergio Leone con la "Trilogía del dólar" y "Hasta que llegó su hora (1968)" quien encumbraría la popularidad de este subgénero cinematográfico. La mítica trilogía se iniciaría con "Un puñado de dólares (1964)", un film de modesto presupuesto que lanzaría a la fama a un joven Clint Eastwood que había estado acomodado durante siete años en una seria televisiva titulada "Rawhide". No fue la primera incursión de Eastwood en la gran pantalla ya que había tenido anteriormente sus pinitos cinematográficos en películas como "La venganza del monstruo (1955)", "Tarántula (1955)" o "La escuadrilla Lafayette (1958)", todas éstas ejerciendo una breve aparición que ni si quieran le acreditaban su participación.

el bueno, el feo y el malo

La particularidad del personaje de Eastwood, que continuaría en el resto de la trilogía, es que es un pistolero con la ausencia de un nombre que le identificara. Además de poseer un rostro inexpresivo, llevar una barba de varios días, usar poncho donde esconder su revolver y por tener una excesiva afición al consumo de tabaco (una afición que se trasladaría a la vida real ya que se comenta que Leone le obligaba a fumar de verdad para dar mayor realismo a su personaje). Tras "Por un puñado de dólares" la trilogía proseguiría con "La muerte tenía un precio (1965)", mi favorita de las tres películas, para finalmente terminar con la monumental "El bueno, el feo y el malo", un film que a diferencia del primero contaría con un enorme presupuesto (más de un millón de dólares y donde Eastwood se llevaría para su bolsillo la más que respetable cantidad de 250.000 dólares).

el bueno, el feo y el malo

"El bueno, el feo y el malo", película en la que me centro en esta ocasión, fue escrita por el propio Leone en colaboración con Luciano Vicenzoni, también conocido como "el médico de los guiones", un guionista donde escribió durante su trayectoria profesional para más de 60 películas italianas. La película nos situaría en La Guerra de Secesión donde un pistolero de pocas palabras con el apodo de "El Rubio" (El bueno) y su compañero Tuco (El feo), un buscado bandido donde ambos utilizan su condición para sacar partido de ella (Rubio captura a Tuco, cobra su recompensa y en el momento de su ejecución lo salva para posteriormente repartirse entre los dos la preciada recompensa) y un peligroso pistolero a sueldo llamado "Sentencia" (El malo) luchan por conseguir un tesoro compuesto por monedas de oro pertenecientes al ejercito confederado y donde yace escondido en la tumba de un cementerio.


el bueno, el feo y el malo

Escenas de primeros planos y largos silencios, centrados en las miradas, la mayor parte de ellas de desafío, adornadas de paisajes áridos y polvorientos dominarían el metraje extenso de la película (2 horas y media). Escenas, todas ellas, realizadas meticulosamente por Sergio Leone y acompañadas por la mítica música del maestro Ennio Morricone, un elemento imprescindible en el cine de Leone, caracterizada en esta obra por la mezcla de dramáticas melodías y el uso de estridentes voces y sonidos de silbidos. Uno de los detalles de la composición musical de Morricone en el film es que esta dividida de diferentes partituras, aplicadas según el personaje que hace aparición en la escena (para el personaje de Eastwood el sonido de una flauta, para el de Tuco el uso de voces y para Sentencia la utilización de una ocarina). En el panel interpretativo acompañando a Clint Eastwood nos encontraríamos con Eli Wallach (genial actor visto en clásicos del western norteamericano como son "Los siete magníficos (1960)" y "La conquista del Oeste (1962)") representando a Tuco, un personaje que aporta los momentos cómicos del film y a pesar de su condición de bandido sabe ganarnos por el carisma y simpatía que transmite.

el bueno, el feo y el malo


Para el papel de el malo, el de Sentencia, Leone escogería a Lee Van Cleef, actor que ya había tenido en sus filas en "La muerte tenía un precio" y del que siempre tuvo predilección después de verlo de villano en "Sólo ante el peligro (1952)" y "El hombre que mató a Liberty Valance (1962)". Gracias a Leone, Lee Van Cleef recuperaría importancia en la meca del cine convertiéndose en un actor clave en el spaguetti western. "El bueno, el feo y el malo", al igual que el resto de la trilogía, fue un gran escaparate para España ya que la mayor parte de los filmes fue rodada en tierras españolas. El desierto de Tabernas (situado en Almeria), también conocido por formar parte de los decorados de "Lawrence de Arabia (1962)", "Cleopatra (1963)" y recientemente en "Exodus" de Ridley Scott, fue fundamental en la acción de la película.

el bueno, el feo y el malo

Completando los decorados de "El bueno, el feo y el malo" habría que mencionar, La Sierra de Demanda y el río Arlanza, situados en la provincia de Burgos. Entre sus escenas más recordadas, el duelo a tres bandas entre Eastwood, Wallach y Lee Van Cleef, una secuencia homenajeada por Quentin Tarantino en "Reservoir dogs (1992)". Otros de los momentos para el recuerdo, la explosión del puente de Langston, secuencia donde el puente fue construido por ingenieros del ejercito español y que tuvo como anécdota su explosión sin haberse grabado por ninguna cámara. Un malentendido entre el capitán encargado de volar el puente y Sergio Leone fue el causante, por lo que se tuvo, muy a su pesar, construir de nuevo el puente para el escena.

Frases para recordar:

"Duermo tranquilo porque mi peor enemigo vela por mí".

"El mundo se divide en dos, Tuco. Los que encañonan y los que cavan. El revólver lo tengo yo así que ya puedes coger la pala".

"En donde nacimos, para no morir de hambre había que elegir ser cura o bandido".


el bueno, el feo y el malo
el bueno, el feo y el malo













Título original: ll buono, il brutto, il cattivo.

Director: Sergio Leone.

Interpretes: Clint Eastwood, Lee Van Cleef, Eli Wallach, Aldo Giuffrè, Mario Brega, Rada Rassimov.

Trailer:


Escena:


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Información complementaria:

Reseña escrita por Jesús Fariña 

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EL BUENO, EL FEO Y EL MALO (1966). Capítulo final de la trilogía del dólar.

el bueno, el feo y el malo
Con el spaguetti-western surgiría de nuevo el gusto por ver cine del Oeste, un género ya gastado a principios de la década de los 60 y donde el público había perdido el interés por ver filmes de este tipo, ya que sus películas tendían a repetir hasta la saciedad historias donde el pistolero "bueno" se enfrentaba al pistolero "malo" de turno, siempre resaltando en demasía la bondad frente la maldad de cada uno de sus personajes. Con el spaguetti-western se aplica un radical lavado de cara sobre este género cinematográfico, ofreciéndonos un Oeste más salvaje y violento del que nos tenía acostumbrados hasta el momento, presentándonos héroes (bueno, mejor dicho antihéroes) menos bondadosos en cuanto a ayudar al prójimo y más egoístas en el plano de conseguir sus objetivos. Los villanos son pistoleros rudos al que no les tiembla el pulso a la hora de apretar el gatillo de sus revólveres. Un cambio de imagen que chocaba con la suavizada e inocente acción de los western procedentes del territorio norteamericano que habían gustado mucho en su momento pero que en los años 60 parecían demasiados ingenuos en cuestión de su tratamiento.

el bueno, el feo y el malo

Hubieron realizadores como Sergio Corbucci ("Django (1966)"), Ducci Tessari ("Una pistola para Ringo (1965)") o Enzo G. Castellari ("Mátalos y vuelve (1968)") pero fue Sergio Leone con la "Trilogía del dólar" y "Hasta que llegó su hora (1968)" quien encumbraría la popularidad de este subgénero cinematográfico. La mítica trilogía se iniciaría con "Un puñado de dólares (1964)", un film de modesto presupuesto que lanzaría a la fama a un joven Clint Eastwood que había estado acomodado durante siete años en una seria televisiva titulada "Rawhide". No fue la primera incursión de Eastwood en la gran pantalla ya que había tenido anteriormente sus pinitos cinematográficos en películas como "La venganza del monstruo (1955)", "Tarántula (1955)" o "La escuadrilla Lafayette (1958)", todas éstas ejerciendo una breve aparición que ni si quieran le acreditaban su participación.

el bueno, el feo y el malo

La particularidad del personaje de Eastwood, que continuaría en el resto de la trilogía, es que es un pistolero con la ausencia de un nombre que le identificara. Además de poseer un rostro inexpresivo, llevar una barba de varios días, usar poncho donde esconder su revolver y por tener una excesiva afición al consumo de tabaco (una afición que se trasladaría a la vida real ya que se comenta que Leone le obligaba a fumar de verdad para dar mayor realismo a su personaje). Tras "Por un puñado de dólares" la trilogía proseguiría con "La muerte tenía un precio (1965)", mi favorita de las tres películas, para finalmente terminar con la monumental "El bueno, el feo y el malo", un film que a diferencia del primero contaría con un enorme presupuesto (más de un millón de dólares y donde Eastwood se llevaría para su bolsillo la más que respetable cantidad de 250.000 dólares).

el bueno, el feo y el malo

"El bueno, el feo y el malo", película en la que me centro en esta ocasión, fue escrita por el propio Leone en colaboración con Luciano Vicenzoni, también conocido como "el médico de los guiones", un guionista donde escribió durante su trayectoria profesional para más de 60 películas italianas. La película nos situaría en La Guerra de Secesión donde un pistolero de pocas palabras con el apodo de "El Rubio" (El bueno) y su compañero Tuco (El feo), un buscado bandido donde ambos utilizan su condición para sacar partido de ella (Rubio captura a Tuco, cobra su recompensa y en el momento de su ejecución lo salva para posteriormente repartirse entre los dos la preciada recompensa) y un peligroso pistolero a sueldo llamado "Sentencia" (El malo) luchan por conseguir un tesoro compuesto por monedas de oro pertenecientes al ejercito confederado y donde yace escondido en la tumba de un cementerio.


el bueno, el feo y el malo

Escenas de primeros planos y largos silencios, centrados en las miradas, la mayor parte de ellas de desafío, adornadas de paisajes áridos y polvorientos dominarían el metraje extenso de la película (2 horas y media). Escenas, todas ellas, realizadas meticulosamente por Sergio Leone y acompañadas por la mítica música del maestro Ennio Morricone, un elemento imprescindible en el cine de Leone, caracterizada en esta obra por la mezcla de dramáticas melodías y el uso de estridentes voces y sonidos de silbidos. Uno de los detalles de la composición musical de Morricone en el film es que esta dividida de diferentes partituras, aplicadas según el personaje que hace aparición en la escena (para el personaje de Eastwood el sonido de una flauta, para el de Tuco el uso de voces y para Sentencia la utilización de una ocarina). En el panel interpretativo acompañando a Clint Eastwood nos encontraríamos con Eli Wallach (genial actor visto en clásicos del western norteamericano como son "Los siete magníficos (1960)" y "La conquista del Oeste (1962)") representando a Tuco, un personaje que aporta los momentos cómicos del film y a pesar de su condición de bandido sabe ganarnos por el carisma y simpatía que transmite.

el bueno, el feo y el malo


Para el papel de el malo, el de Sentencia, Leone escogería a Lee Van Cleef, actor que ya había tenido en sus filas en "La muerte tenía un precio" y del que siempre tuvo predilección después de verlo de villano en "Sólo ante el peligro (1952)" y "El hombre que mató a Liberty Valance (1962)". Gracias a Leone, Lee Van Cleef recuperaría importancia en la meca del cine convertiéndose en un actor clave en el spaguetti western. "El bueno, el feo y el malo", al igual que el resto de la trilogía, fue un gran escaparate para España ya que la mayor parte de los filmes fue rodada en tierras españolas. El desierto de Tabernas (situado en Almeria), también conocido por formar parte de los decorados de "Lawrence de Arabia (1962)", "Cleopatra (1963)" y recientemente en "Exodus" de Ridley Scott, fue fundamental en la acción de la película.

el bueno, el feo y el malo

Completando los decorados de "El bueno, el feo y el malo" habría que mencionar, La Sierra de Demanda y el río Arlanza, situados en la provincia de Burgos. Entre sus escenas más recordadas, el duelo a tres bandas entre Eastwood, Wallach y Lee Van Cleef, una secuencia homenajeada por Quentin Tarantino en "Reservoir dogs (1992)". Otros de los momentos para el recuerdo, la explosión del puente de Langston, secuencia donde el puente fue construido por ingenieros del ejercito español y que tuvo como anécdota su explosión sin haberse grabado por ninguna cámara. Un malentendido entre el capitán encargado de volar el puente y Sergio Leone fue el causante, por lo que se tuvo, muy a su pesar, construir de nuevo el puente para el escena.

Frases para recordar:

"Duermo tranquilo porque mi peor enemigo vela por mí".

"El mundo se divide en dos, Tuco. Los que encañonan y los que cavan. El revólver lo tengo yo así que ya puedes coger la pala".

"En donde nacimos, para no morir de hambre había que elegir ser cura o bandido".


el bueno, el feo y el malo
el bueno, el feo y el malo













Título original: ll buono, il brutto, il cattivo.

Director: Sergio Leone.

Interpretes: Clint Eastwood, Lee Van Cleef, Eli Wallach, Aldo Giuffrè, Mario Brega, Rada Rassimov.

Trailer:


Escena:


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Reseña escrita por Jesús Fariña 

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1997 rescate en nueva york
En 1988, la delincuencia en Estados Unidos ha aumentado de manera considerable, casi convirtiéndose en una plaga social. Debido a ello la ciudad de Manhattan ha sido transformada en una isla-prisión donde residen todos los criminales y delincuentes más peligrosos del territorio norteamericano. En el año 1997, se produce el secuestro del Presidente por parte de un grupo de terroristas (denominados Liberalistas Nacionales) con la intención de conseguir la libertad de todos los presos. Es aquí cuando hace aparición el héroe (mejor dicho, el antihéroe) en cuestión, Snake Plissken, un veterano soldado (de media melena y parche en el ojo) al que todos lo tienen por muerto y donde es elegido por el jefe de policía Bob Hake como única esperanza para rescatar al Presidente y evitar así el caos en el país. 24 horas tendrá Plissken para llevar a cabo la misión si no quiere perder su vida, y es que éste tendrá en sus arterias unas cápsulas que explotaran al cumplirse el plazo de tiempo y no efectuar su cometido. Sin dudas nos encontramos con uno de los grandes filmes de ciencia ficción y de los denominados títulos de culto de la década de los ochenta, una western futurístico con tintes post-apocalipticos escrito y dirigido por el gran John Carpenter ("La cosa (1982)"). El realizador nos presentaba un futuro decadente en una ciudad de Nueva York habitada por los seres más salvajes que nos podemos encontrar a la cara, donde la ley del más fuerte y la barbarie eran los rasgos más característicos que hallaríamos en sus calles.

1997: rescate en nueva york 1981

El film de Carpenter también realizaría un leve crítica sobre la corrupción política y tocaría en cierta medida el cine del género de zombies, no hay más que ver a ese grupo de personas que habitan en los túneles de los metros que tratan de alimentarse de carne humana. Después de barajarse los nombres de Tommy Lee Jones, Kris Kristofferson y Charles Bronson (éste último desechado por el realizador por considerarlo algo viejo para el papel protagonista) iba a ser Kurt Russell (primera de las 4 películas que haría con John Carpenter, sin contar el telefilm "Elvis (1979)") el encargado de dar vida a Snake Plissken. Un trabajo que alejaba al actor de su imagen angelical que tanto nos habíamos acostumbrado en su etapa con la Disney ("Mi cerebro es electrónico (1969)", "Un ejecutivo muy mono (1971)", "Te veo y no te veo (1972)"...). El film a pesar de sus escasos medios económicos representa una creíble ambientación a todo lo referente al caos de la ciudad y es que la buena mano de un joven y, por aquel entonces, prácticamente desconocido James Cameron ("Terminator (1984)") en el apartado de los efectos visuales sería clave para dar ese grado de realismo. La ciudad de St. Louise fue la elegida por el realizador para ser transformada y representar las post-apocalípticas calles de Nueva York.

1997: rescate en nueva york 1981

Muchas caras conocidas veríamos en el film ejerciendo papeles secundarios, desde los veteranos Lee Van Cleef ("El hombre que mató a Liberty Valance (1962)") como el jefe de policía Bob Hake y Ernest Borgnine ("Marty (1955)") como el rastrero taxista (Cabbie) pasando por Harry Dean Staton ("Alien, el octavo pasajero (1979)") y Donald Pleasence ("La gran evasión (1963)") como "cerebro", uno de los hombres del villano del film (El Duque), y el presidente norteamericano respectivamente. El cantante Isaak Hayes (más conocido por ser el primer afroamericano en ganar un Óscar de la academia dentro de la categoría de mejor banda sonora, gracias a su mítica partitura en "Shaft (1971)") iba a encarnar a El Duque. Entre sus escenas hago mención el combate de lucha libre que mantiene Plissen con un gigantón de dos metros (una secuencia que emula perfectamente a la lucha de gladiadores en un circo romano) y esa adrenalínica persecución automovilística en una zona invadida por minas. A mediados de los años 90, el film iba a contar con una secuela, donde seguirían contándonos las arriesgadas aventuras del mercenario Plissken "El Serpiente" en "Rescate en los L.A. (1995)". Como curiosidad, en la versión original de la obra podemos escuchar la voz de Jamie Lee Curtis como la narradora del film, un pequeño aliciente para visualizar la película en dicho formato.

Frase para recordar: "¿Tú eres Plissken "El serpiente"? Creía que estabas muerto".

1997: rescate en nueva york 19811997: rescate en nueva york 1981

Título original: Escape from New York.

Director: John Carpenter.

Intérpretes: Kurt Russell, Lee Van Cleef, Donald Pleasence, Harry Dean Staton, Ernest Borgnine.

Trailer:


B.S.O.: 




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Kurt Russell

Reseña escrita por Jesús Fariña.

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1997: RESCATE EN NUEVA YORK (1981). El futuro apocalíptico de John Carpenter.

1997 rescate en nueva york
En 1988, la delincuencia en Estados Unidos ha aumentado de manera considerable, casi convirtiéndose en una plaga social. Debido a ello la ciudad de Manhattan ha sido transformada en una isla-prisión donde residen todos los criminales y delincuentes más peligrosos del territorio norteamericano. En el año 1997, se produce el secuestro del Presidente por parte de un grupo de terroristas (denominados Liberalistas Nacionales) con la intención de conseguir la libertad de todos los presos. Es aquí cuando hace aparición el héroe (mejor dicho, el antihéroe) en cuestión, Snake Plissken, un veterano soldado (de media melena y parche en el ojo) al que todos lo tienen por muerto y donde es elegido por el jefe de policía Bob Hake como única esperanza para rescatar al Presidente y evitar así el caos en el país. 24 horas tendrá Plissken para llevar a cabo la misión si no quiere perder su vida, y es que éste tendrá en sus arterias unas cápsulas que explotaran al cumplirse el plazo de tiempo y no efectuar su cometido. Sin dudas nos encontramos con uno de los grandes filmes de ciencia ficción y de los denominados títulos de culto de la década de los ochenta, una western futurístico con tintes post-apocalipticos escrito y dirigido por el gran John Carpenter ("La cosa (1982)"). El realizador nos presentaba un futuro decadente en una ciudad de Nueva York habitada por los seres más salvajes que nos podemos encontrar a la cara, donde la ley del más fuerte y la barbarie eran los rasgos más característicos que hallaríamos en sus calles.

1997: rescate en nueva york 1981

El film de Carpenter también realizaría un leve crítica sobre la corrupción política y tocaría en cierta medida el cine del género de zombies, no hay más que ver a ese grupo de personas que habitan en los túneles de los metros que tratan de alimentarse de carne humana. Después de barajarse los nombres de Tommy Lee Jones, Kris Kristofferson y Charles Bronson (éste último desechado por el realizador por considerarlo algo viejo para el papel protagonista) iba a ser Kurt Russell (primera de las 4 películas que haría con John Carpenter, sin contar el telefilm "Elvis (1979)") el encargado de dar vida a Snake Plissken. Un trabajo que alejaba al actor de su imagen angelical que tanto nos habíamos acostumbrado en su etapa con la Disney ("Mi cerebro es electrónico (1969)", "Un ejecutivo muy mono (1971)", "Te veo y no te veo (1972)"...). El film a pesar de sus escasos medios económicos representa una creíble ambientación a todo lo referente al caos de la ciudad y es que la buena mano de un joven y, por aquel entonces, prácticamente desconocido James Cameron ("Terminator (1984)") en el apartado de los efectos visuales sería clave para dar ese grado de realismo. La ciudad de St. Louise fue la elegida por el realizador para ser transformada y representar las post-apocalípticas calles de Nueva York.

1997: rescate en nueva york 1981

Muchas caras conocidas veríamos en el film ejerciendo papeles secundarios, desde los veteranos Lee Van Cleef ("El hombre que mató a Liberty Valance (1962)") como el jefe de policía Bob Hake y Ernest Borgnine ("Marty (1955)") como el rastrero taxista (Cabbie) pasando por Harry Dean Staton ("Alien, el octavo pasajero (1979)") y Donald Pleasence ("La gran evasión (1963)") como "cerebro", uno de los hombres del villano del film (El Duque), y el presidente norteamericano respectivamente. El cantante Isaak Hayes (más conocido por ser el primer afroamericano en ganar un Óscar de la academia dentro de la categoría de mejor banda sonora, gracias a su mítica partitura en "Shaft (1971)") iba a encarnar a El Duque. Entre sus escenas hago mención el combate de lucha libre que mantiene Plissen con un gigantón de dos metros (una secuencia que emula perfectamente a la lucha de gladiadores en un circo romano) y esa adrenalínica persecución automovilística en una zona invadida por minas. A mediados de los años 90, el film iba a contar con una secuela, donde seguirían contándonos las arriesgadas aventuras del mercenario Plissken "El Serpiente" en "Rescate en los L.A. (1995)". Como curiosidad, en la versión original de la obra podemos escuchar la voz de Jamie Lee Curtis como la narradora del film, un pequeño aliciente para visualizar la película en dicho formato.

Frase para recordar: "¿Tú eres Plissken "El serpiente"? Creía que estabas muerto".

1997: rescate en nueva york 19811997: rescate en nueva york 1981

Título original: Escape from New York.

Director: John Carpenter.

Intérpretes: Kurt Russell, Lee Van Cleef, Donald Pleasence, Harry Dean Staton, Ernest Borgnine.

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Kurt Russell

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La muerte tenía un precio
Segunda parte de la legendaria "Trilogía del Dólar" del maestro Sergio Leone rodada en tierras madrileñas y almerienses. Continuando la estela de su predecesora ("Por un puñado de dólares (1964)") y realizada con el personal estilo de su director (primeros planos con eternas escenas llenas de suspense y emoción) la película seguiría abordando la figura de un héroe diferente a lo que nos tenía acostumbrado hasta entonces el género del western, éste sería presentado como un tipo carente de escrúpulos cuya manera más eficaz de resolver cualquier tipo de conflicto era con el uso de un revólver. El propio Sergio Leone acompañado del buen hacer de Luciano Vincenzo (uno de lo más reconocidos cineastas del cine italiano) serían los responsables de confeccionar el guión del film, en él nos narraba las vivencias de dos cazarrecompenzas unidos a pesar de su rivalidad con el fin de capturar a un sádico pistolero buscado por la ley. La obra volvería a contar con un joven Clint Eastwood (por aquel entonces más conocido por sus apariciones en serie televisiva "Rawhide") en el papel de "El Manco" que junto la presencia de un Lee Van Cleef (encasillado en papeles secundarios como villano, recordémosle en "Sólo ante el peligro (1952)" o en "El hombre que mató a Liberty Valance (1962)") como el Coronel Mortimer y el italiano Gian María Volonté ("Cara a cara (1967)") encarnando al malo de la función ("El Indio") formarían el trío principal del reparto de actores. También descubririamos en esta obra al polémico Klaus Kinski ("Nosferatu (1979)") en una de sus primeras presencias cinematográficas llevando a cabo a uno de los pistoleros aliados de "El Indio". Entre sus escenas a destacar, la chulesca presentación del personaje de Clint Eastwood en la entrada del pueblo bajo la mítica partitura de Ennio Morricone, el duelo de sombreros de "El Manco" y Mortimer o ese memorable enfrentamiento final entre Lee Van Cleef y Gian Maria Volonté. Como curiosidad, se barajaron los nombres de Lee Marvin ("Doce del patíbulo (1967)") y Robert Ryan ("Conspiración del silencio (1955)") para el ponerse en la piel del Coronel Mortimer, personaje finalmente representado por Lee Van Cleef.

Frase para recordar: "Cuando acabe la música del reloj, coge tu arma y dispara si puedes".

La muerte tenía un precioLa muerte tenía un precio

Título original: Per qualche dollaro in piú.

Director: Sergio Leone.

Intérpretes: Clint Eastwood, Lee Van Cleef, Gian Maria Volonté, Robert Camardiel.

Trailer: 



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Lee Van Cleef

Reseña escrita por Jesús Fariña

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LA MUERTE TENÍA UN PRECIO (1965). Segundo capítulo de la trilogía del dólar.

La muerte tenía un precio
Segunda parte de la legendaria "Trilogía del Dólar" del maestro Sergio Leone rodada en tierras madrileñas y almerienses. Continuando la estela de su predecesora ("Por un puñado de dólares (1964)") y realizada con el personal estilo de su director (primeros planos con eternas escenas llenas de suspense y emoción) la película seguiría abordando la figura de un héroe diferente a lo que nos tenía acostumbrado hasta entonces el género del western, éste sería presentado como un tipo carente de escrúpulos cuya manera más eficaz de resolver cualquier tipo de conflicto era con el uso de un revólver. El propio Sergio Leone acompañado del buen hacer de Luciano Vincenzo (uno de lo más reconocidos cineastas del cine italiano) serían los responsables de confeccionar el guión del film, en él nos narraba las vivencias de dos cazarrecompenzas unidos a pesar de su rivalidad con el fin de capturar a un sádico pistolero buscado por la ley. La obra volvería a contar con un joven Clint Eastwood (por aquel entonces más conocido por sus apariciones en serie televisiva "Rawhide") en el papel de "El Manco" que junto la presencia de un Lee Van Cleef (encasillado en papeles secundarios como villano, recordémosle en "Sólo ante el peligro (1952)" o en "El hombre que mató a Liberty Valance (1962)") como el Coronel Mortimer y el italiano Gian María Volonté ("Cara a cara (1967)") encarnando al malo de la función ("El Indio") formarían el trío principal del reparto de actores. También descubririamos en esta obra al polémico Klaus Kinski ("Nosferatu (1979)") en una de sus primeras presencias cinematográficas llevando a cabo a uno de los pistoleros aliados de "El Indio". Entre sus escenas a destacar, la chulesca presentación del personaje de Clint Eastwood en la entrada del pueblo bajo la mítica partitura de Ennio Morricone, el duelo de sombreros de "El Manco" y Mortimer o ese memorable enfrentamiento final entre Lee Van Cleef y Gian Maria Volonté. Como curiosidad, se barajaron los nombres de Lee Marvin ("Doce del patíbulo (1967)") y Robert Ryan ("Conspiración del silencio (1955)") para el ponerse en la piel del Coronel Mortimer, personaje finalmente representado por Lee Van Cleef.

Frase para recordar: "Cuando acabe la música del reloj, coge tu arma y dispara si puedes".

La muerte tenía un precioLa muerte tenía un precio

Título original: Per qualche dollaro in piú.

Director: Sergio Leone.

Intérpretes: Clint Eastwood, Lee Van Cleef, Gian Maria Volonté, Robert Camardiel.

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Lee Van Cleef

Reseña escrita por Jesús Fariña

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NOS MENCIONAN EN ANTENA 3

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